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Los feminismos y los límites de lo transformable

Por: María Inés Martínez 
Hoy el feminismo es el movimiento social y la lucha política más grande y radical de Uruguay y de América Latina. Como Furtado y Sosa (2020), creo en la importancia de hacer memoria de lucha. Vivimos el presente de una historia que le excede; las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar. Hace tres años que el 8 de marzo es día de paro, pero las mujeres también toman las calles el 3 de junio bajo la consigna Ni Una Menos, el 25 de noviembre contra la violencia de género, y casi semanalmente, ante cada feminicidio, hay una alerta feminista que corta 18 de Julio.

Pero el feminismo no sólo se vive en las calles; permea tanto el espacio público como el privado. Se reeditó El segundo sexo, que hace unos años era difícil de conseguir, se repiensa la heterosexualidad y se cuestiona el amor romántico, se discute sobre la abolición o regulación del trabajo sexual, se populariza la copita menstrual, alguien le dice “no, después de ti” al señor que la quiere hacer pasar primero en el ómnibus, hasta el tío Ruben aprendió a hablar con la ‘e’ y no le parece tan grave como al principio. El feminismo parece estar en todos lados, incluso en el nuevo gobierno.

Beatriz Argimón, Mónica Bottero y Laura Raffo son algunas de las mujeres de la coalición de derecha del nuevo gobierno que se identifican como feministas. Esto, como no podía ser de otra forma, ha disparado nuevas-viejas preguntas: ¿existe el feminismo de derecha?1 ¿Qué es el feminismo? Y ¿cuáles son los intereses de las mujeres? Más que contestarlas, compartiré aquí, desde mi lugar de enunciación, algunas reflexiones, para pensarlas. Soy mujer, joven, uruguaya, socióloga y también me identifico como feminista. Considero importante no sólo analizar las desigualdades sociales, sino también las luchas por la igualdad, y las contraluchas o backlash que estos despliegues de fuerza transformadora generan.

Según Sonia Alvarez (2014), ha habido tres grandes momentos en la trayectoria de los feminismos (entendidos como campus discursivos de acción) contemporáneos en América Latina. En primer lugar, la configuración del feminismo en singular. En segundo lugar, un momento de descentramiento y flujos verticales, que pusieron el foco en la cuestión de género. Por último, el momento actual, que se caracteriza por flujos horizontales, en los que los feminismos se multiplican y crecen. Algunos intentan influir institucionalmente en las políticas de Estado. Otros procuran desafiar el discurso dominante del desarrollo, incluso el de izquierda, ese que ve en la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado un medio para el crecimiento económico.

Se han multiplicado los espacios antineoliberales, antirracistas, populares. Los feminismos jóvenes son heterogéneos, plurales y descentralizados, lo que trae consigo ciertos conflictos y contradicciones, propios de un campo feminista más amplio (Alvarez, 2015). Hoy vemos una proliferación de actores que se identifican con el feminismo y disputan el espacio y el poder en él. A pesar de no tener una agenda única, el movimiento feminista se ha destacado por su capacidad de convocatoria y articulación. Esta pluralidad de voces, más que quitarle profundidad crítica, hasta el momento, ha sido su fortaleza (Gutiérrez, 2019).

Esto no debería ser subestimado, ya que por mucho tiempo la izquierda masculinista creyó imposible que radicalidad y masividad fueran de la mano. Menos aún entre mujeres, a quienes se pensaba como seres en competencia. Sin embargo, hoy, en América Latina los feminismos lograron articular la masividad social con la radicalidad política. Yendo más allá de los derechos civiles y la igualdad formal, incorporando una perspectiva decolonial, que entiende el cuerpo de las mujeres como un territorio en disputa. Aquí el feminismo es enorme, plural y profundamente transformador. En este contexto, ¿cómo pensar el posicionamiento de actoras de derecha desde el feminismo?

Las actoras de derecha que se definen como feministas suelen enfocarse en las desigualdades de género que existen en los espacios de liderazgo y poder históricamente masculinos, como el trabajo remunerado y el gobierno. No obstante, estos esfuerzos no siempre vienen acompañados de una valorización de las tareas reproductivas de las que históricamente las mujeres se han encargado. La forma en que se define la igualdad de género trae aparejada diferentes estrategias para conseguirla. Si igualdad significa una equitativa representación de mujeres y varones en los altos cargos de las instituciones poderosas, por más importante que esto sea, los esfuerzos estarán puestos allí y no en otro lado.

Además, en lugar de buscar cambiar las estructuras de dominación que producen la desigualdad, ya sea por medio de cambios institucionales o tejiendo redes por fuera del Estado, se hace énfasis en que las mujeres puedan elegir (lo que se conoce como choice feminism). Pero no hay una preocupación sobre cómo estas decisiones afectan a otras mujeres, ni un reconocimiento de los privilegios que ciertas mujeres tienen en relación a otras. Cada mujer es responsable de promover los cambios para sí misma, ya sea disputando una promoción en su trabajo, o una distribución más justa de las tareas domésticas y de cuidado en su hogar (Sandberg, 2015). Debe hacerse un lugar entre los varones, ser asertiva “como estos”, sobreponerse a las dificultades, esforzarse y lograrlo. Aunque le cueste el doble. Se trata de “empoderarse” y correrse del lugar de víctima. En este modelo, cada una lucha por su lado contra la dominación sistémica y la discriminación estructural. Se trata de un cambio de actitud, y quienes deben cambiar son las mujeres.

Una posible interpretación, optimista, de este fenómeno, es que cada lucha hace su aporte. Que las explicaciones y soluciones que se basan en lo individual son tan importantes y necesarias como las que se basan en lo estructural. Desde esta perspectiva, las necesitamos a todas: a las de la segunda ola, las lesbianas, las trans, las afro, las de la tercera ola y hasta las liberales. Sus intereses no se contraponen; se complementan.

Si entendemos al género como una estructura social con diferentes capas: la de lo individual, la de la interacción, y la de lo institucional o estructural (Risman, 2018), entonces, para revertir la desigualdad, necesitamos cambios en cada uno de estos niveles. Tanto aquellos que apuntan a lo individual, entendiendo al género como algo que internalizamos y se vuelve parte de nuestra identidad, como aquellos que buscan cambiar las estructuras sociales, por ejemplo, poniendo el cuidado de la vida en el centro.

No obstante, podría argumentarse que poner el foco del problema –y consecuentemente, la solución– en lo individual circunscribe nuestra capacidad crítica, impidiendo que las instituciones y estructuras más profundas sean cuestionadas. Si las mujeres cambian, pero no cambian las responsabilidades y posiciones que les son asignadas por ser mujeres –especialmente las tareas reproductivas y el lugar en que estas quedan ubicadas en el orden social–, y si además no cambian los varones, difícilmente alcancemos algún tipo de igualdad.

Otra posible interpretación, más crítica, entiende que el feminismo es la teoría y acción política que lucha por liberar a todas las mujeres: indígenas, afro, de la clase trabajadora, pobres, en situación de discapacidad, lesbianas, migrantes, queer, trans, viejas, así como a las mujeres blancas, heterosexuales y privilegiadas económicamente. Si se cubre algo menos que esto, entonces no es feminismo (Smith, 1980). Desde aquí, el feminismo no es tal sin antirracismo, anticapitalismo y decolonialidad. Quienes se focalizan únicamente en las mujeres privilegiadas en términos de clase, raza y nacionalidad lo hacen a expensas de la realidad de la mayoría de las mujeres (Rottenberg, 2014), desconociendo la alianza entre patriarcado y capital (Federici, 2010). Alianza según la cual género y raza son construcciones sociales funcionales al capitalismo, en tanto fomentan divisiones entre las personas económicamente oprimidas (Federici, 2010; Alesina y Glaser, 2004).

No basta con “lo personal es lo político”, sino que “lo político también debe ser lo personal” (Thompson, 2002). Es necesario un compromiso íntimo con ciertas causas políticas, más allá de que hayamos sido oprimidas directamente o no por estas causas. En otras palabras, no necesitamos ser parte de un grupo oprimido para reconocer una injusticia y luchar contra esta. Así, los feminismos deben reconocer y actuar en contra de otras desigualdades, más allá del género, incorporando una perspectiva interseccional.

De esta mirada, al ubicarse desde el feminismo, estas actoras de derecha disputan su sentido, con el riesgo de circunscribir su capacidad crítica. Ya que cuando se fomenta cierto análisis crítico sobre el estado de las cosas, se delimitan los parámetros de lo criticado. Se dice “es esto lo criticable y no esto otro”.

Por ejemplo, Estados Unidos se presenta, paradójicamente, como modelo en temas de género, a la vez que genera una autocrítica sobre la cuestión en su territorio en relación al “conflicto trabajo/familia”. Esta autocrítica lo hace parecer más abierto, a la vez que neutraliza reclamos emancipatorios de otros feminismos, por ejemplo, de aquellos que incorporan temas raciales (Rottenberg, 2014). Además, la ideología neoliberal (que pone el foco del problema y su solución en lo individual) hace que muchas madres se culpen a ellas mismas (en lugar de al Estado, a los varones, o a quienes las emplean) frente a la dificultad de “balancear” trabajo remunerado y no remunerado (Collins, 2019). De esta forma, instituciones y estructuras continúan sin ser interpeladas y son las mujeres quienes deben adaptarse a un sistema masculino.

En síntesis, la primacía de cierta mirada crítica, que se presenta como la crítica, calla otras miradas, interpretaciones y demandas (Rottenberg, 2014). Así, por momentos, la legitimidad del feminismo liberal ha silenciado otros feminismos. Sobre todo cuando este predomina en espacios de poder, como el gobierno.

En Uruguay, el movimiento feminista ha crecido y tomado cada vez más fuerza; el nuevo gobierno no puede pasarlo por alto. Por ello, en lugar de irle en contra, propone su propia versión: genera una crítica circunscrita. Según Gutiérrez (2019), una forma de contener, limitar o capturar una lucha es generar una imitación deformante e impostora de esta. Como respuesta a la expansión feminista, “como contraefecto de nuestra propia audacia, de nuestra propia fuerza desplegada”, se establece una disputa de sentidos (Gutiérrez, 2019). Esto es lo que hace la derecha con las autopercepciones feministas de Raffo, Bottero y Argimón: disputa la definición del término feminismo y lo reclama para sí, queriendo sacarlo del monopolio de la izquierda. Esto obliga al movimiento a perder energías, que estaban puestas en su expansión y radicalización, gestionando sus diferencias para distinguirse de quienes se presentan como parte de él, coartando su horizonte emancipatorio.

La pluralidad puede ser un arma de doble filo si no se conserva un núcleo de lucha: contra la violencia patriarcal en todas sus formas, lo que incluye violencias capitalistas y coloniales.

El cambio de gobierno es un momento donde el Estado se presenta como “el hecho político legítimo por excelencia”, por lo que es de esperar que avance sobre el movimiento feminista (Gutiérrez, 2019). Ante demandas que crecen en rebeldía y alcance se intenta hacer una síntesis desde arriba, decir: “Este es el objetivo del feminismo”. Esto es, de cierto modo, “ponerle un cerco” a la lucha, decir “hasta acá llegó,” cuando el “hasta dónde” venía siendo abierto. En este sentido, la pluralidad puede ser un arma de doble filo si no se conserva un núcleo de lucha: contra la violencia patriarcal en todas sus formas, lo que incluye violencias capitalistas y coloniales (Gutiérrez, 2019). No alcanza con medidas punitivistas, derechos formales o cambios de actitud. Como señala Di Giorgi,2 no es lo mismo reclamar la igualdad de género dentro de un orden determinado que proponerse desarmar el orden en sí mismo.

En definitiva, la pluralidad de los feminismos tiene la potencialidad de funcionar como impulso, revitalizando ideas y prácticas, o como amenaza, circunscribiendo su fuerza y su capacidad crítica. Tal vez sea una invitación a poner, aún más, el foco en las violencias capitalistas y coloniales que se intersectan con las patriarcales, en soluciones estructurales más que individuales, en cambios sociales más que en las mujeres. Una invitación a reafirmar el compromiso en este núcleo, recordando que no será el último ni el definitivo, que el sentido y la forma de lo que se desea cambiar siempre son maleables e inconclusos, y que hay allí una fortaleza. Una invitación a recordar la potencia que existe en no delimitar los términos de lo transformable, no encorsetar el deseo, y decir que queremos cambiarlo todo.

Inés Martínez es socióloga. Este artículo fue publicado originalmente en Razones y personas.

Referencias

Alesina, Alberto y Edward Glaser. 2004. Fighting Poverty in the US and Europe: A World of Difference. Oxford University Press.

Alvarez, Sonia E. 2014. “Para além da sociedade civil: reflexôes sobre o campo feminista”. Dossiê o Gênero Da Política: Feminismos, Estados e Eleiçoes. Cadernos Pagu (43): 13-56.

Alvarez, Sonia. E. 2015. “Compromisos ambivalentes y resultados paradójicos. Movimientos feministas y desarrollo”. En Verschuur, C., Guérin, I. y Guétat-Bernard, H. (eds.), En desarrollo, género. IRD Éditions.

Collins, Caitlyn. 2019. Making Motherhood Work. How Women Manage Careers and Caregiving. Princeton University Press.

Federici, Silvia. 2010. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Tinta Limón.

Furtado, Victoria y María Noel Sosa 2020. “Huelga feminista: memoria de lucha, tiempo de rebelión. Notas sobre el feminismo en Uruguay hoy”. En: Horizontes políticos desde nuestra América. Entre el dolor y la esperanza. Servicios para una educación alternativa. EDUCA A.C. y Colectivo Editorial Pez en el Árbol.

Gutiérrez Aguilar, Raquel. 2019, “Desborde feminista: bucle virtuoso de masividad y radicalidad”. Entrevista de Mercedes Echeverry y Diego Castro, Zur, 21 de abril de 2019, Montevideo, recuperado el 19 de junio de 2020 de www.zur.org.uy/content/desborde-feminista-bucle-virtuoso-de-masividad-yradicalidad

Risman, Barbara J. 2018. Where Will The Millenials Take Us. A New Generation Wrestles With the Gender Structure. Oxoford University Press.

Rottenberg, Catherine. 2014. “The Rise of Neoliberal Feminism”. Cultural Studies. 28(3): 418-437.

Sandberg, Sheryl. 2015. Lean In: Women, Work, and the Will to Lead. Ebury Publishing.

Smith, Barbara. 1980. “Feisty Characters and Other People’s Causes”, en The Feminist Memoir Project: Voices from Women’s Liberation, ed. Rachel Blau DuPlessis y Ann Snitow (New York: Three Rivers Press), 479-81.

Thompson, Becky. 2002. “Multiracial feminism: Recasting the chronology of second wave feminism”. Feminist Studies 28(2) 336.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2020/7/los-feminismos-y-los-limites-de-lo-transformable/

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Uruguay: Foro Social Mundial, ¿un espacio para el debate o para coordinar planes de acción?

Foro Social Mundial, ¿un espacio para el debate o para coordinar planes de acción?

Aram Aharonian

 Otro mundo es posible

Fuentes: Rebelión – CLAE

Otro mundo es posible: ese fue el disparador que enamoró a quienes luchaban en contra de la injusticia y la destrucción del planeta, pero obviamente lo que se intentaba era evitar este mundo de la financiarización y el despojo mundial. El Foro Social Mundial (FSM) pasó a ser desde 2001 y por varios años un punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal y se constituyó en voz alternativa a las directrices del Foro Económico Mundial de Davos.

Casi dos décadas después, algunos de los históricos fundadores convocaron a replantear objetivos y evaluar potencialidades. Pero hoy lamentamos la ausencia de varios de los pensadores críticos que le dieron fuerza al Foro, desde nuestro Eduardo Galeano, pasando por José Saramago, Samin Amin, Immanuel Wallerstein, Francois Houtart, Samuel Ruiz. Eso habla también de la falta de renovación del pensamiento crítico (o de la falta de su difusión y socialización)

«¿El Foro Social Mundial, que celebra su vigésimo aniversario en 2021, es sólo un espacio abierto o puede, debería ser, también un espacio de acción? Esta cuestión ha sido discutida durante años en su Consejo Internacional y hasta ahora no hubo posibilidad de llegar a una conclusión”, señala el manifiesto de los fundadores.

El Foro Social Mundial todavía tiene un gran potencial para darle voz y ayudar a los movimientos a poner sus alternativas en un contexto global donde los nuevos discursos y prácticas puedan converger. Es por eso que pedimos un “renovado foro social mundial”, agrega..

“Nos enfrentamos a una crisis global multidimensional; se necesita acción a nivel local, nacional y global, con una articulación adecuada entre ellos. El FSM es el marco ideal para promover esta acción. De eso se trata esta iniciativa», concluye el documento

 Desanclarse del pasado

Durante muchos años, muchos “progresistas”, anclados en el pasado, trataron de sortear las críticas a la realidad del FSM. Hace un par de años señalábamos que muchos habián tomado posturas cercanas a la máxima que dice que “en una fortaleza sitiada, la crítica es traición” (lo único fuera de debate son los principios). Las dudas siguen vigentes: continuar dentro del FSM para introducir estos debates tan necesarios o construir otra herramienta y en ambos casos, con quién.

Claro, todo ésto en plena ofensiva neocolonial y en un declive del progresismo a nivel latijoamericano y mundial, una mirada conservadora impuesta por los medios hegemónicos y las redes sociales, y el temor de algunos “organizadores” a perder a sus patrocinantes.

Estamos a la puerta del efecto de las nuevas tecnologías en la sobrevida de los trabajadores y la economía, así como las noticias falsas (fake news), la posverdad y la inteligencia artificial, lo que hace necesaria un nueva agenda, pero manejada desde el sur. Claro, de todo esto ni se hablaba en 2001 en Porto Alegre…

Señalábamos que el comité brasileño nunca quiso dejar el poder en un modelo anárquico abstracto basado quizá en la visión de las comunidades de base católicas brasileñas, sin ninguna relación con la realidad. Y el Comité Internacional, de personalidades, siguió manejado por pequeños grupos y figuras que más allá del altermundismo, representan a ONG (algunas a sueldo), cada una de ellas con líneas y propósitos tan concretos como propios, y muchas veces apenas a sí mismos.

Nueva agenda, nuevas formas

La única posibilidad de reflotarlo es para que vuelva a ser un espacio de acción (y no sólo de debate) que incida en el mundo, reviendo su carta de principios acorde a la realidad de un mundo peor que el de hace 20 años, poniéndose acuerdo sobre los temas a debatir, incluyendo el cambio climático, las migraciones, las guerras, la deuda externa, el dominio de las nuevas tecnologías, las finanzas especuladoras, la enorme desigualdad, el hambre, los modelos de desarrollo.

En el foro de San Salvador, por ejemplo, ni se habló del cambio climático. Se impusieron los temas canalizados por ONG europeas y estadounidenses, interesados en temáticas que no son urgentes ni importantes para nuestras sociedades, pero que cuentan con financiamiento para su organización.

Durante mucho años, el discurso de la horizontalidad se contradijo permanentemente con el autoritarismo y la manipulación desde las estructuras del poder del FSM), más entusiasmadas en organizar eventos (todo es eventual, no hay continuidad ni seguimiento de los temas y debates) entre convencidos, que dar la pelea por el pensamiento crítico anticapitalista.

Recordamos que cuando los movimientos políticos comenzaron a acercarse al Foro, se hizo todo lo posible para alejarlos, con la excusa de evitar la contaminación. Y nuestros presidentes progresistas no fueron bienvenidos. E incluso, recordemos, el grupo brasileño impidió que el Comité Internacional emitiera un comunicado contra el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff. Ni siquiera se defendió la democracia.

En los primeros foros, por ejemplo, el panel que se organizó sobre la Utopía demostró la necesidad del debate, de la batalla de ideas, en la guerra cultural contra el capitalismo y las fuerzas neocoloniales.

Hace unos años, las personalidades que dieron vida y prestigio al FSM coincidían en señalar la profunda crisis, como indicaban las cifras y la falta de repercusión y entusiasmo, e insistían en la necesidad de dar paso a una horizontalidad siempre inclusiva y transparente, pero aceptando que es necesaria un mínimo de organización y estructuración.

Desde el comienzo del proceso se insistió (desde los medios alternativos) en la necesidad de que se crearan instrumentos para compartir con los que no concurrían a los foros Pero el FSM fue quedando con iniciativas endogámicas: de cada Foro no llegó nada de las experiencias al resto del mundo.. Hoy los medios electrónicos hacen posible lo que hace 20 años era impensable.

El antiguo diseño del FSM es facilitador de la fragmentación, de que cada panel crea que lo más importante es su lucha y no la que dio origen al mismo, la necesidad de inventar un mundo diferente, justo, equitativo, de paz, de respeto a la naturaleza. Como decía Galeano en los setenta, mientras algunos hacen la revolución, Brigitte Bardot lucha en defensa de las ballenas azules…

En más de tres lustros, el FSM corrió los peligros como la rutinización, la oenegización, la cooptación, la burocratización, la falta de participación de movimientos reales, la dispersión, la infiltración, el copamiento. Y esta realidad lo confirma. En medio de la crisis sistémica del capitalismo, con una crisis climática, política, social, sanitaria, migratoria, alimentaria sin precedentes, se insistía en apostar a la tan mentada horizontalidad, que solo beneficia al pensamiento único y al inmovilismo.

El FSM ha perdido peso e influencia en nuestra región, quizá porque aquellos movimientos sociales que llevaron a nuestros presidentes reformistas al gobierno, desaparecieron de las calles, porque también ellos fueron cooptados (y burocratizados) para tareas del gobierno y los movimientos desmovilizados.

Hoy muchos otrora altermundistas buscan foros sobre temas que tienen interés para ONG europeas y estadounidenses y huyen de los temas acuciantes para el futuro de su propia gente, quizá para no perder la gimnasia forista… y su financiamiento.

El desafío es saber hacia dónde caminar, con quién caminar. Decía Antonio Machado que “no hay camino, se hace camino al andar”.

Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Mágister en Integración. Fundador de Telesur. Dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE) y preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA).

http://estrategia.la/2020/08/21/foro-social-mundial-un-espacio-para-el-debate-o-para-coordinar-planes-de-accion/
Fuente de la Información: https://rebelion.org/fsm-un-espacio-para-el-debate-o-para-coordinar-planes-de-accion/

 

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En Jamaica las vidas negras también importan

En Jamaica las vidas negras también importan

Hay llamados para que las fuerzas de seguridad de Jamaica asuman responsabilidad

Hay una versión jamaicana de #BlackLivesMatter [las vidas negras importan] y es muy poderosa.

El trágico asesinato de George Floyd a manos de un agente de policía de Mineápolis y las consecuentes protestas en Estados Unidos –que se extendieron en todo el mundo-. han tenido gran resonancia entre los internautas jamaicanos desde el principio.

En el espacio público de Jamaica se plantearon preocupaciones similares sobre la brutalidad y la discriminación policial con un giro claramente local

El 25 de mayo, George Floyd murió de asfixia cuando el policía Derek Chauvin presionó su rodilla en el cuello de la victima. Dos días después, el 27 de mayo, a Susan Bogle, indigente con discapacidad mental, presuntamente la mataron a tiros cerca de su casa durante una operación policial/militar en algunas comunidades inestables de August Town, en los suburbios de Kingston.

El tiroteo sigue siendo objeto de investigación por parte de la Fuerza de Defensa de Jamaica y por la Comisión Independiente de Investigación (INDECOM), que investiga los abusos perpetrados por las fuerzas de seguridad del país.

Noel Chambers, anciano que estuvo 41 años en prisión, también murió en condiciones horribles. Su lamentable estado físico mostraba signos de abandono y desnutrición. Estas muertes han convertido el ya acalorado debate sobre la brutalidad policial en el “vecino del norte” de Jamaica en injusticias en casa.

Parcialidad inherente

Muchos en las redes sociales quieren que el debate #BlackLivesMatter sea una llamada de atención sobre los problemas en materia de derechos humanos en Jamaica. En Twitter, un usuario señaló que, si bien los jamaicanos a menudo suelen indignarse por la brutalidad policial en Estados Unidos, no reconocen su propia parcialidad.

Algunos de están indignados con que la gente en Estados Unidos está satanizando a las víctimas de la brutalidad policial y no se dan cuenta de que hacen lo mismo aquí. Cada joven asesinado en Jamaica ha sido etiquetado como delincuente. Cuando la gente del gueto protesta, todos los acusan de proteger a los delincuentes. Piensen en eso.

El grupo de presión de derechos humanos Jamaicanos para la Justicia emitió una declaración sobre el tiroteo en el que Bogle perdió la vida. La INDECOM todavía no ha determinado quién hizo el tiro mortal que dio a Bogle mientras estaba en su cama, aunque luego cuatro soldados han sido retirados de la primera línea. En una conferencia de prensa, el teniente general Ricardo “Rocky” Meade reconoció que las cámara corporales son prácticamente inexistentes en las fuerzas de seguridad.

El primer ministro Andrew Holness visitó la destartalada casita de madera de Bogle y se reunió con sus familiares en August Town, comunidad que ha sido duramente golpeada por la violencia periódica de las pandillas durante las dos últimas décadas.

El primer ministro Andrew Holness y la diputada Fayval Williams visitaron a la familia de Susan Bogle, mujer discapacitada a quien mataron en su casa durante un supuesto altercado entre policías y pistoleros en August Town. En la foto con el primer ministro está su hijo, Omari Stephens.

La cobertura mediática de la visita pareció centrarse en las condiciones en las que vivía la mujer y en el aumento del índice de delincuencia en la comunidad, más que en el deseo de justicia de la familia. En un comentario a Reuters, su hijo Omari Stephens destacó el estigma que enfrentan las comunidades negras urbanas pobres dijo “Es como si vivir aquí fuera el último pecado”.

Tras su propia visita a esa comunidad desfavorecida, el ministro de Seguridad Nacional, Horace Chang, comentó: “Hay demasiada violencia en Jamaica”.

MIRA: El ministro de Seguridad habla sobre la violencia pandillera en August Town.

Violaciones sistemáticas de los derechos humanos

EL 29 de mayo, INDECOM lanzó su informe enero-marzo de 2020, titulado “Detenidos por placer: Violaciones institucionalizadas de derechos humanos”; el documento incluía la historia de Noel Chambers y fotos de su cuerpo.

El Ministerio de la Seguridad Nacional ha ordenado una auditoria sobre los hallazgos de la INDECOM.

El profesor universitario y economista Damien King publicó en Twitter:

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El tribunal recibe duras críticas por muerte de preso que esuvo detenido 40 años sin juicio. 
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El horroroso caso de Noel Chambers, en prisión de por vida (41 años en su caso) sin un juicio, no debería ocurrir nunca. Se debe realizar una investigación y llegar a uno de dos resultados: o bien una persona fue negligente y se hace responsable o bien fue un fracaso sistemático y se anuncian reformas.

l primer ministro está avergonzado por la inhumana muerte de la prisión y revela propuesta de nuevas instalaciones
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Si nuestro líderes y responsables políticos, a lo largo de los sucesivos gobiernos, se sintieran lo suficientemente fuertes sobre este tema como para tomar medidas significativas y decisivas, no tendríamos tantos Noel Chambers en el sistema ni siquiera ahora. Esto es un problema institucionalizado que han ignorado durante demasiado tiempo.

Otro asesinato: más protestas

El 5 de junio, una acalorada protesta estalló en Cockburn Gardens en Kingston, como resultado del supuesto tiroteo mortal de Jermaine “Shawn” Ferguson, de 32 años. El caso también lo está investigando INDECOM.

El 6 de junio, tuvo lugar una protesta grande y enérgica sobre los abusos de derechos humanos en el exterior de la Embajada de Estados Unidos en Kingston; hasta el embajador Donald Taipia participó.

El embajador de Estados Unidos se une a los activistas locales jamaicanos en una protesta pacífica contra el racismo y la discriminación frente a la Embajada de Estados Unidos.

Los nombres de varios jamaicanos muertos a manos de policías, como Mario Deane y Michael Gayle, aparecieron en los carteles.

Uno resumió: “¡Justicia para George Floyd y para todas las injusticias locales!”.

No nos cansaremos de reclamar: justicia para Susan Bogle, justicia para Mario Deane, justicia para Michael Gayle, justicia para Noel Chambers, justicia para Jodian Fearon, justicia para Michael Dawkins, Justicia para Jermaine Ferguson. Justicia para los inocentes.

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Mis hermanos luchan por la justicia y te invito a hacer lo mismo. No permitimos que se salgan con la suya con el asesinato de Susan Bogle ni otros como ella. Somos conscientes de que hay personas armadas en el centro urbano, también están en la parte alta. La persona que la mató debe asumir su culpa.

Bounty Killer protesta por la muerte de George Floyd frente a la Embajada de Estados Unidos. Jamaica. George Floyd. Las vidas negras Importan.

Mayor conciencia

Los acontecimientos desde mediados de mayo han provocado que los jamaicanos tomen mayor conciencia de las cuestiones de justicia social, especialmente las generaciones más jóvenes. Por ejemplo, una caricatura editorial en The Jamaica Observer que representaba a los manifestantes como saqueadores bajo la apariencia de manifestantes, tuvo que ser retirada tras una ola de indignación. Luego el periódico emitió una disculpa.

¡Déjeme hacerle una pregunta que me estoy preguntando yo!
¿Seguimos alimentando el mismo sistema contra el que luchamos? ¿Decidme cómo?
¡Buenos días, mi gente!

En una carta al editor, un destacado abogado de la defensa señaló con el dedo a los organismos de control de los derechos humanos:

Irónicamente, estas mismas personas u organizaciones, parte de cuyo mandato es protegerse de tales abusos, no han incluido en sus argumentos ni un ápice de introspección sobre sus propios propósitos y si existe un vínculo causal entre los fallos de su parte y esta situación.

Los incidentes de Susan Bogle y Noel Chambers demuestran de la forma más clara la falta de voluntad de enfrentar nuestros propios males en la sociedad y de adoptar un enfoque proactivo para enfrentarlos. Por el momento, parecen clichés. Todos le hemos fallado a los Susan Bogles y Noel Chambers de este país.

Tenemos que mantener la misma energía para Noel Chambers, su muerte es nuestro George Floyd. ¿Qué hacemos con esto? Jamaica.

Queda por ver si esa presión pública se traducirá o no en medidas por parte de los dirigentes jamaicanos, pero la atmósfera, inspirada por el trágico destino de George Floyd, ha cambiado definitivamente.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/08/en-jamaica-las-vidas-negras-tambien-importan-por-emma-lewis-3

 

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Cuando esto sea una historia

Cuando esto sea una historia

Rosa Ribas

Dentro de un tiempo, espero que no muy largo, hablaremos en pasado de la pandemia y construiremos el relato de nosotros en los tiempos del virus

La memoria hace cosas muy extrañas. Hace unos días, mientras estaba trabajando, vi por la ventana de mi estudio que una paloma se posaba sobre una rama demasiado joven para el peso del pájaro y, por una asociación de ideas que solo se puede entender a posteriori, me sorprendí diciendo: «¡Mátalos, Turú!».

Me imagino que la mayoría se estará preguntando quién o qué es Turú. Pero que en la cabeza de algunos, seguramente nacidos en los 60, habrá sonado un graznido maligno. Porque Turú es un pterodáctilo. Para más señas, un pterodáctilo amaestrado que apareció en un episodio de una serie de dibujos animados que se llamaba ‘Jonny Quest’.  Una serie que veía a la hora de la merienda cuando tendría 11 o 12 años. Hasta entonces los dibujos animados eran historietas cómicas, pero aquí se trataba de las aventuras de una niño de unos 11 años, Jonny, de ahí el título, que viajaba por todo el mundo con su padre, el doctor Benton Quest, un famoso científico (ahí aprendí que no todos los doctores son médicos); un piloto con pinta de galán y un nombre, Race Bannon, que dejaba claro que era un aventurero; un niño hindú, Hadji, que llevaba turbante, es decir, elemento exótico, y un perro con cara de tonto, Bandido, que aportaba el contrapunto cómico. Como ven, todos los elementos del relato de aventuras.

Desde momias hasta arañas mecánicas

Los dibujos de ‘Jonny Quest’ eran algo rígidos, las aventuras, cortadas todas con el mismo patrón, pero salían todo tipo de monstruos, desde momias hasta arañas mecánicas, y escenarios exóticos. A esa edad no se suele pedir mucho más. Viendo la nómina de protagonistas, salta a la vista que no había chicas. Pero, teniendo en cuenta los roles que solían tener en este tipo de aventuras, gritar y tropezar en el momento más inoportuno, casi era mejor así. Las niñas de mi generación se educaron sin mujeres aventureras, nuestros referentes fueron casi todo masculinos, de modo que o te identificabas con Jonny o con el algo más místico Hadji.

Pero volvamos al pterodáctilo. Lo tenía amaestrado un anciano malvado (el villano) que iba en silla de ruedas y que lo usaba para someter a unos indígenas que esclavizaba en una mina. Cuando alguno se rebelaba, el anciano ordenaba: «¡Mátalo, Turú!». Y pasaba lo que tenía que pasar.

También era lo que tenía que pasar que los buenos vencieran y Turú acababa cayendo en un volcán, al que se arrojaba el villano para morir con su criatura. Por lo menos así lo recuerdo.

Recuerdo de una generación

Pero lo curioso es que el pterodáctilo Turú y el grito de su malvado dueño no solo se me quedó grabado a mí en la memoria desde que lo vi con 10 u 11 años. Tras acordarme de estas dos palabras, gracias a una paloma con sobrepeso, busqué en internet y descubrí que hay mucha gente de mi generación que se acuerda de ellas, encontré el corte de los segundos en el que el malo dice lo de «¡Mátalos, Turú!» en Youtube, me di cuenta que lo cita mucha gente en las redes sociales. Encontré incluso un programa de radio en Uruguay que dedica un episodio completo al pterodáctilo.

Esta frase y el monstruo Turú son parte de mi memoria personal y, ahora lo sé, también de la memoria compartida de mi generación. Son parte de este relato que vamos escribiendo y reescribiendo incesantemente que es nuestra memoria. Que somos nosotros, porque nos creamos en el relato que hacemos y contamos de nosotros mismos.

Hoy estamos todos, el mundo entero, sometidos a un monstruo microscópico, pero dentro de un tiempo, espero que no muy largo, hablaremos en pasado de él, de la pandemia, construiremos el relato de nosotros en los tiempos del virus. Como en todo relato de la memoria, algunos hechos puntuales serán hitos de la narración «el día en que…», «la vez aquella en que me pasó…», «la noche en que…», «cuando llamó…», «cuando salí…». Mientras que las repeticiones seguramente se compactarán en bloques, «tres meses sin salir de casa», «semanas sin ver a nadie», incapaces de dar cuenta del encierro, de la monotonía, de la rutina, de la estrechez, de la soledad. Pero lo contaremos lo mejor que podamos.

Ahora todavía estamos inmersos dentro de esa realidad que algún día convertiremos en relato. Y aún podemos determinar cómo queremos aparecer en él. Si queremos ser los buenos o los villanos de la película. A mi entender, en esta historia los buenos son los solidarios, los que, aunque están hartos, cansados, agotados, siguen teniendo cuidado por ellos y por los demás, los que son considerados con los más frágiles. Se trata de que, cuando nos recordemos en los tiempos de la pandemia, no tengamos que callar fragmentos porque nos avergüenzan. Bastante lo están haciendo ya muchos políticos.

Es verdad que todavía no sabemos cuándo, pero llegará el momento en que hablaremos de esto en el pasado y podremos contar el relato de nosotros en la pandemia. ¿Cómo queremos salir en él?

 

Autora: Rosa Ribas
Fuente de la Información: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200829/cuando-esto-sea-una-historia-por-rosa-ribas-8092028

 

 

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América Latina: La pandemia del hambre

La pandemia del hambre

Frei Betto

El hambre en el mundo se duplicará debido a la pandemia que afecta al planeta, en el caso de no tomar las medidas necesarias.

En abril, el Banco Mundial preveía que la contracción de la economía brasileña en 2020 sería del 5% del PIB. Ahora, en junio, la predicción es de un 8% a un 10%. Y el gobierno esperaba un crecimiento del 2%…

Como la pandemia afecta principalmente a los trabajadores autónomos e informales que, para sobrevivir, no pueden quedarse confinados en sus casas, se prevé que el número de brasileños en situación de pobreza aumentará este año de 41,8 millones (2019) a 48,8 millones de personas, lo que equivale al 23% de la población.

Se considera pobres a todos los que sobreviven con ingresos diarios inferiores a 27,5 reales o mensuales inferiores a 825 reales. Este año serán 7 millones más de brasileños. El auxilio de emergencia alivió un poco el drama social. Pero, ¿hasta cuándo?

Una investigación realizada por la empresa Plano CDE, que analiza la vida y el consumo de las clases C, D y E, indica que entre marzo y abril de este año, de los 58 millones de brasileños de las clases D y E (con ingresos mensuales de hasta 500 reales) 51 millones vieron sus entradas reducidas a la mitad o menos. Y de los 100 millones de la clase C (con ingresos mensuales entre 500 y 2 000 reales), 29% sufrieron igual pérdida.

De las familias brasileñas, el 70% con ingresos mensuales inferiores a 3 135 reales dependen de ciclos económicos favorables para alimentarse y pagar las cuentas. Con la Covid-19, todo indica que este año esas familias quedarán sumamente endeudadas. En abril, el aumento de las deudas en la clase C fue del 36%, y en las clases D y E, del 47%.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), entre 2009 y 2019, el número de favelas creció un 107,7%. Hoy suman 13 151 en 734 municipios, y en ellas viven 5,1 millones de personas. Con la caída del 10% del PIB en este año, debido a la pandemia, esa situación tiende a empeorar, a menos que se apruebe un programa de ingresos mínimos para cada familia que habite en una favela.

Brasil cuenta hoy con 28,5 millones de personas desempleadas. El dato fue divulgado por el IBGE el 16 de junio. De ese total, 17,7 millones declararon que no podían buscar empleo debido a las restricciones impuestas por la pandemia.

La América Latina y el Caribe albergan el 8,5% de la población mundial. Entre 2000 y 2020, el hambre se redujo casi a la mitad en los 33 países de la región. De 73 millones de hambrientos se pasó a 38 millones, según la FAO. Ello ocurrió gracias a los gobiernos progresistas, que implementaron políticas sociales, programas de alimentación escolar y medidas de apoyo a la agricultura familiar.

Pero se inició un retroceso a partir de 2015, el mismo año del lanzamiento de la Agenda 2030 de la ONU, cuyo Objetivo de Desarrollo Sustentable es “hambre cero”. El número de personas que viven con inseguridad alimentaria en la América Latina y el Caribe alcanzó los 43 millones en 2018. Para 2020, la Cepal prevé un aumento de 16 millones en situación de pobreza extrema. Esa realidad se ve retratada por el código de las Banderas Blancas, adoptado ahora en varios países, entre ellos Perú, Honduras, Guatemala y El Salvador: la familia desprovista de todo alimento coloca frente a su casa una tela blanca como señal de que necesita un socorro alimentario urgente.

En el Continente no faltan alimentos. Falta justicia. Hoy, 84 millones de niños en la América Latina y el Caribe dependen de la escuela para tener acceso a una buena alimentación. De ellos, 10 millones solo ingieren una comida mínimamente nutritiva al recibir la merienda escolar. Ahora el virus los excluye de la escuela y los acerca al hambre.

La Cepal y la OIT calculan que la Covid-19 dará por resultado 300 millones más de pobres en la región, de los cuales 83 millones estarán en situación de pobreza extrema. El PIB del Continente debe decrecer un 5%. Ello se debe a la paralización de los mercados internos, la disminución del flujo de las cadenas globales, la caída de los precios de las materias primas y la interrupción del trabajo informal de los migrantes. La crisis elevará la tasa de desempleo al 11,5%, lo que significa 12 millones de nuevos desocupados. Actualmente son 25 millones. A finales del año serán 37 millones.

Hoy, de los 292 millones de trabajadores de la América Latina y el Caribe, 158 operan en la informalidad. En los jóvenes entre 15 y 24 años, el índice llega a 62,4%. La pandemia ha provocado la pérdida del 80% de los ingresos de los trabajadores informales. En el mundo, del 60%.

Los gobiernos latinoamericanos y caribeños solo destinan el 0,7% del PIB a las poblaciones más vulnerables. Como mínimo, debería ser el 3,4% para garantizar la sobrevivencia de 214 millones de personas que ingresarán en las filas de la pobreza en lo que resta del año. Los países más afectados serán Brasil, Argentina, México, Ecuador y Nicaragua.

Según la OIT, este gran lockdown arrojó, en todo el mundo, a 2 mil 700 millones de personas al desempleo o la informalidad. En el nivel global, el Banco Mundial calcula que la crisis de la Covid-19 puede sumar a 70 millones de personas a los 632 millones que sobreviven hoy en la pobreza extrema, o sea, personas con ingresos diarios inferiores a 9, 50 reales o mensuales inferiores a 285. El PIB planetario sufrirá una reducción del 5,2% en 2020. Será la peor recesión en ocho décadas.

En el mundo, puede aumentar en 250 millones el número de personas con inseguridad alimentaria. Más de 30 países están amenazados por la pandemia del hambre. El Informe Global 2020 sobre Crisis Alimentarias, de la ONU, revela que existen 318 millones de personas en 55 países con inseguridad alimentaria aguda. Muchas tienen qué comer, pero no la cantidad diaria suficiente de calorías que se requiere. Si tenemos en cuenta la ingestión calórica, el número aumenta a 2 mil 500 millones de personas subalimentadas. Agravadas por la Covid-19, perduran las causas del hambre: conflictos armados, condiciones climáticas extremas (desequilibrio ambiental), dificultades de acceso a la tierra y al empleo, y turbulencias económicas.

El reverendo británico Thomas Malthus se engañó al prever, en 1789, que en los siglos venideros la producción de alimentos crecería aritméticamente (1-2-3-4) y la población geométricamente (1-2-4-8). Habría más bocas que pan. Cuando lo declaró, el mundo tenía mil millones de habitantes. Hoy somos casi 8 mil millones y sobran alimentos, suficientes para saciar al menos a 12 mil millones de seres humanos. Por tanto, lo que falta es compartirlos. El hambre perdura porque hay muchas familias sin tierra y muchas tierras en manos de pocas familias.

Miles de millones de familias no tienen recursos para comprar comida, que ha dejado de tener valor de uso y pasado, con el capitalismo, a tener valor de cambio. Esa mercantilización del bien más esencial para nuestra sobrevivencia biológica es un crimen horrendo. Los agricultores ya no pueden llevar sus productos al mercado para venderlos. Deben entregarlos a un intermediario que los revende al sistema que los procesa, transporta, envasa y distribuye a los puntos de venta.

Hoy son los bancos, las multinacionales y los fondos de pensiones los que dominan el mercado delos alimentos y promueven especulaciones mediante derivativos de commodities. Cuando se produce una interrupción en esa cadena, los agricultores se ven obligados a quemar o enterrar los productos. Un crimen de lesa humanidad practicado en honor al dios Capital.

Frei Betto es asesor de la FAO en el tema de soberanía alimentaria y educación nutricional, y autor, entre otros libros, de O marxismo ainda é útil? (Cortez).

Autor: Frei Betto

Fuente de la Imagen: El Diario Exterior.

Fuente de la Información: http://www.cubadebate.cu/opinion/2020/06/22/la-pandemia-del-hambre/#.X0upvShKh0w

 

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Fallar a la juventud

Por: lahora.com.ec

Años antes de la pandemia, la economía venía mostrando las grietas causadas por años de abuso, despilfarro y falta de previsión. El desempleo que agobia al Ecuador hoy, y que en mayor proporción golpea a los jóvenes, se debe a problemas estructurales tanto como a la crisis causada por la paralización y el confinamiento del Covid-19.

Hasta 2013, el Estado gozaba de los réditos de años de bonanza petrolera, deuda barata y boyantes mercados internacionales. Junto con el despilfarro, el lleve y la política populista, durante el gobierno de Rafael Correa, que se había convertido en el mayor empleador del país, el sector público ocupaba los servicios del 60% de los jóvenes ecuatorianos.

Sin ocuparse de crear industria y producción nacional, de fortalecer al sector privado, o de impulsar el emprendimiento (con costos y tramitología racionales), cuando a partir de 2014 al régimen populista se le empezó a agotar ‘la gasolina’, fueron los jóvenes los primeros en perder sus empleos.

En la pospandemia, una reforma laboral que incentive la absorción de los jóvenes al mercado, o facilidades tributarias para el empresariado podrían ser soluciones reales en el corto plazo. Y sólo el capital político de un flamante gobierno con un apoyo sólido lograría lo más urgente, pero que nadie ha intentado: restructurar el sistema de pensiones del IESS y saldar la cuenta con la institución.

Sin una reforma profunda, los jóvenes entre 18 y 22 años que hoy tendrían que entrar al mercado laboral se quedarán sin pensiones jubilares. Y, así como van las cosas, IESS también les fallará.

Solo pocos en cada generación entenderán la real envergadura del ser humano, los demás la traicionarán.” Ayn Rand (1905-1982) Filósofa y novelista; Rusia.

Solo aquel que ha sentido el extremo infortunio es capaz de sentir la máxima felicidad.” Alejandro Dumas (1802-1870) Novelista y dramaturgo; Francia.

Fuente: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102325367/fallar-a-la-juventud

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