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El día del Maestro y la odisea de enseñar en tiempos de Cuarentena

Por Juan Carlos Palomino Paredes

Sin duda, la celebración del Día del Maestro, en los tiempos actuales de pandemia, marcará una gran huella en nuestra vida. Por ahora, en corto tiempo, nos hemos transformado en docentes digitales conectados cada día con las clases virtuales; pero cada vez más desconectados presencialmente de nuestros estudiantes y de nuestros colegas, que suelen sentirse abrumados por la mayor carga laboral y la remuneración que, muchas veces, no corresponde a las diversas actividades que realizan, pues el acondicionamiento a esta nueva forma de trabajo genera un mayor desgaste físico y emocional.

El problema del desgaste físico y emocional lleva al denominado síndrome de burnout y sobre este tema han escrito un sinfín de autores. Muchos de ellos coinciden en que este síndrome consta de una fatiga crónica, insomnio asociado a pocas horas de sueño, sensibilidad y tristeza al conocer los efectos negativos que nos trae día a día la covid19. Este síndrome se ve también asociado al estrés del docente debido a la excesiva carga que se les sigue asignando como la famosa elaboración de informes. A esto se suma ahora la falta de experiencia en la modalidad virtual. Todos estos elementos condicionan una mayor incidencia en el deterioro de la salud del docente.

A pesar de todo, los maestros “digitales”, seguimos dando lo mejor de nuestro talento, entregando nuestro bagaje sociocultural adquirido durante muchos años con todos los estudiantes a través de las clases a distancia.

Por otro lado, existe una problemática adicional, la de los maestros que se encuentran ejerciendo su labor en zonas donde existen muchas deficiencias técnicas, falta de elementos tecnológicos o de escasa o nulo acceso a la Internet. Esta situación no desanima a los verdaderos maestros y es ahí donde surge su ingenio para seguir formando no solo con conocimientos teóricos sino brindándoles a sus estudiantes el acompañamiento humano en esta difícil situación para lograr su objetivo: formar a sus estudiantes integralmente. Lo que significa que se debe seguir manteniendo el vínculo ya no solo con los alumnos sino que a todo este proceso se suma unos nuevos aliados: los padres de familia. Estos también contribuirán a que sus hijos logren aprender y alcancen una educación de calidad.

Hoy más que nunca, es necesario valorar la labor que ejerce el docente, reconociéndolo como un profesional que siempre se adapta a nuevos contextos, con distintas funciones y roles tanto en su labor educativa como personal. Los nuevos retos no nos asustan, ni los tiempos difíciles porque debemos enseñarles a nuestros alumnos que en medio de tanta miseria o desgracia, existen personas que trabajan para cambiar esta situación. Nuestro compromiso es que ante nuevas dificultades tengamos mejores estudiantes preparados para enfrentarlas trabajando responsablemente, con optimismo y solidaridad.

Nuestra vocación es grande y la labor es ardua; sin embargo, necesitamos que nuestro trabajo sea valorado por la sociedad y no sea minimizado ni precarizado porque detrás de cada docente existe también una familia que necesita de él.

Un saludo para todos los maestros, hoy frente o fuera de sus pantallas, que luchan diariamente para construir un futuro mejor.

Bibliografía

Árias, F. & Gonzáles, M. (2009). Estrés, agotamiento professional (burnout) y salud en profesores de acuerdo a su tipo de contrato. Ciencia y Trabajo, 33, 172–176.

Enviado por su autor a la redacción de OVE

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Al mundo le faltan 142 millones de mujeres ‘desaparecidas’ por machismo

Por: Alejandra Agudo

El informe del Estado Mundial de la Población 2020 publicado por el UNFPA denuncia que hay 19 formas de violar los derechos de las mujeres y analiza en profundidad tres de ellas: los feticidios de niñas, la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil

Las llaman «las desaparecidas». Son las que no llegaron a nacer porque fueron víctimas de feticidio femenino o murieron tempranamente porque sus padres desatendieron su alimentación y salud deliberadamente en su primera infancia. Por ser mujeres. El Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA, por sus siglas en inglés), la agencia que se encarga de la salud sexual y reproductiva, calcula que hoy al mundo le faltan 142,6 millones de mujeres. Nacen menos de lo que es naturalmente normal (100 niñas por cada 106 niños) y fallecen de más en sus primeros años de vida. La preferencia por los hijos varones detrás de estas desapariciones es una de las 19 violaciones de sus derechos fundamentales que sufren las mujeres por el hecho de serlo, según este organismo. Desde el planchado de senos hasta las pruebas de virginidad. Pero en su informe anual del Estado de la Población Mundial 2020 se ha centrado en tres: la ya citada selección de niños, el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina.

«Imaginen a una niña de 12 años que adora ir a la escuela, pero a la que sus padres un día le dicen que se ponga su mejor ropa y dos horas después la casan con su vecino que le triplica la edad. O una chica de 16 años a la que le mutilan sus genitales. Imaginen a una pequeña de cuatro que escucha a sus padres quejarse de que no tienen un hijo y que ella es solo una carga», pide Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA, a un grupo de periodistas en la presentación por videoconferencia del informe titulado en esta edición Contra mi voluntad. «No nos hace falta imaginarlo porque son situaciones reales que ocurren miles de veces cada día en todo el mundo», agrega.

No fue una ficción paraJasbeer Kaur. Cuando tenía 25 años supo que estaba embarazada de trillizas. Tres niñas. «Ahora está prohibido pero, en aquel momento, te decían el sexo del bebé. La doctora se ofreció a practicarme un aborto porque consideró que sería difícil para mí criar a tres hijas Me explicó que el procedimiento era sencillo, similar a un parto. Por unos momentos tuve miedo, pero Dios me dio fuerzas para rechazar su oferta y dije que no», recuerda esta madre india 23 años después. Una decisión nada común que no gustó a su marido ni a sus suegros. «Ninguna niña había nacido en la familia de mi esposo en tres generaciones. Y dijeron que no iban a permitir que vinieran al mundo tres de golpe. Me dieron un ultimátum: aborta o vete», rememora Kaur. Y se marchó.

A pesar de que actualmente la revelación del sexo del bebé está prohibida en India para evitar los feticidios femeninos, tampoco algunos de los vecinos de Kaur en el Rajastán rural entienden aún hoy su decisión. «La gente aquí en mi pueblo a menudo me dice: ‘Pobrecita, deberías haber tenido al menos un hijo en lugar de tres hijas’. Y les digo: ‘¡Ahórrense esa basura! Soy mujer y estoy orgullosa de haber criado a estas chicas que ahora son adultas», relata. Pero esta madre es también un ejemplo vivo que todas las mujeres locales citan con orgullo, aseguran los autores del documento.

Sin embargo, la selección prenatal y posnatal de varones sigue muy extendida en India. De acuerdo con los datos analizados por el UNFPA, cada año se abortan selectivamente casi medio millón de niñas. Y una de cada nueve de las muertes infantiles de niñas menores de cinco años en el país son atribuibles a esta discriminación de género. India y China (666.300 feticidios femeninos anuales), son los mayores generadores de desaparecidas en el mundo. Y su balanza de sexos está muy descompensada con 112 niños por cada 100 niñas.

«Las mujeres no pueden esperar. Las chicas representadas en este informe no pueden esperar. Y sus derechos no deben dejarse de lado debido a la covid-19 o un huracán, ni por nada. Deben ser una prioridad. Es lo que exigen los Objetivos de Desarrollo Sostenible [ODS]», reclama Kanem en una entrevista por teléfono. «Aun así, muchas no van a la escuela, no terminan la primaria y ni sueñan con la secundaria. Y sabemos que la educación es protectora frente a otras violencias. El matrimonio infantil o la mutilación genital femenina es una discriminación hoy, pero es un trauma para el resto de sus vidas. Y, por supuesto, lo es la preferencia de hijos», resume.

En opinión de Kanem es necesario preguntarse por qué en algunas culturas y territorios los progenitores prefieren tener hijos varones y se producen abortos selectivos de niñas. «Es irónico. Encontramos que muchos quieren chicos para que, cuando sean adultos, les mantengan. Pero a veces eso no sucede e incluso tienen problemas para encontrar esposa. A veces es por cuestiones religiosas o porque es el hombre el que hereda y perpetúa el nombre de la familia». Pero todo eso se puede cambiar, anota la doctora, si se repiensa la seguridad económica de los ancianos o se pone en valor que una hija educada también cuidará de sus mayores, por ejemplo.

Es posible acabar con la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil en 10 años

Para acabar con las prácticas dañinas contra las niñas y mujeres es necesario que las leyes y las políticas se traduzcan en acciones sobre el terreno, apunta Kanem. Y que las intervenciones que se desarrollan en las comunidades se puedan hacer crecer. «Algunos enfoques no son escalables. Entonces, si solo estamos haciendo dos y tres pequeños cambios en comunidades aquí y allá, es posible que no sean lo suficientemente potentes como para conseguir la transformación radical que necesitamos para lograr la igualdad de género para el año 2030».

Kanem cree que es posible alcanzar algunas de las metas establecidas en los ODS, sobre todo, acabar con la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil para 2030. Pero con más acción y más actores involucrados. «Es por eso que hago un llamamiento a los hombres; para que sean parte de la solución, para que defiendan los derechos de las mujeres», apela. «También creo que es importante no subestimar el papel que están jugando los jóvenes. Ellas exigen la igualdad».

Tienen motivos. Los datos publicados por el UNFPA demuestran que hay progresos en la lucha contra la ablación o el matrimonio infantil, pero más niñas se verán afectadas debido al crecimiento demográfico en el planeta. Este 2020, se estima que 4,1 millones de niñas serán sometidas a la mutilación genital. En total, 200 millones de mujeres en el mundo han sido sometidas a esta violencia. Hoy, en un solo día, 33.000 niñas menores de 18 años serán obligadas a casarse, en la mayoría de los casos con hombres mucho mayores que ellas. Se sumarán a los 650 millones de esposas que fueron forzadas a enlazarse antes de alcanzar la mayoría de edad.

Alejandra Teleguario, de 19 años, es una de esas jóvenes que ha dicho basta. Esta guatemalteca es «activista feminista por los derechos sexuales de las juventudes y mujeres» de su país y forma parte del Grupo Asesor de Jóvenes del UNFPA en Guatemala. Comenzó su defensa de los derechos de las niñas y adolescentes con 13 años al conocer a chicas jóvenes, incluso de su edad, en el Hogar Seguro del Estado que habían sido víctimas de violencia de género, agresiones sexuales y matrimonio infantil. «Algunos casos eran muy fuertes», recuerda. En 2015, el Código Civil de Guatemala permitía las uniones desde los 14 años ellas y 16 ellos. Y los cambios que se produjeron desde entonces dejaban la puerta abierta a los enlaces entre menores. Hasta 2017. Teleguario se siente parte de esa victoria. «Aunque todavía hay datos preocupantes, sobre todo en municipios donde predomina la pobreza extrema y persisten prácticas culturales que no han permitido defender completamente los derechos de niñas y adolescentes», advierte.

Miembro de los programas de jóvenes líderes de la organización Women Deliver, Teleguario está involucrada con diferentes organizaciones, redes y actividades para acabar con las prácticas nocivas que sufren las niñas en su país, especialmente los embarazos adolescentes. «Entre enero y mayo de 2020 se han registrado 46.863 en chicas de 10 a 19 años. Es una cantidad desorbitada teniendo en cuenta que desde marzo el país ha estado en cuarentena por la covid-19. Y es un tema tabú la educación en temas de sexualidad», explica.

También es tabú el aborto y no constan casos de feticidios femeninos en el país, pero sí hay preferencia por los varones. «Cuando se festeja la llegada de un bebé, la alegría es mucho mayor si es un niño. Cuando se enteran de que es una niña, hay rechazo en algunas comunidades. Las familias son numerosas y hay una distinción muy fuerte entre las oportunidades que se le dan a los hombres y las mujeres. No es secreto que en Guatemala y otros países de la región se prioriza la educación de los chicos, entre otros privilegios», detalla. «Ellas se quedan en casa ayudando a la madre con las tareas del hogar. Además del hecho de que todavía se sigue practicando el intercambio de hijas por objetos o animales».

Nacer niña es una misión difícil en muchos países. Y una vez en este mundo, la vida va a ser más dura, plagada de obstáculos y violaciones de sus derechos. El ritmo hacia la igualdad de género y la erradicación de estas prácticas es lento. Así lo ha señalado la ONU: el ODS 5 que llama a poner fin a todo tipo de violencia ejercida contra las mujeres es el que menos ha progresado. «Es la década de la acción», apunta Kanem. «Y una estrategia para la acción concertada necesita una hoja de ruta, necesita un plan, necesita un acuerdo. Entonces, el estilo de debate combativo del feminismo puede ser productivo, pero el punto de ese debate debe ser: ¿qué vamos a hacer? Creo que las feministas, algunas de las estrategas más sabias y comprometidas del mundo, deben unirse para avanzar en esta agenda. Espero que defiendan la igualdad de derechos para las niñas, donde sea que estén. Y aunque se produzcan debates, aceptemos que una niña debe permanecer en la escuela, que tiene que estar bien preparada para el empleo y debe contar con la información para tomar decisiones sobre su cuerpo, su fertilidad y lo que quiere hacer para dar forma a su propio futuro», zanja la experta.

Y LLEGÓ LA COVID-19

Un informe del Fondo de Población de la ONU del pasado abril, advertía de que algunas medidas para combatir la covid-19, como el confinamiento y el cierre de clínicas por falta de material y personal, dejarán sin acceso a métodos anticonceptivos a 47 millones de mujeres. La investigación del UNFPA, realizada con contribuciones de Avenir Health, la Johns Hopkins University (EE UU) y la Universidad Victoria (Australia), desvelaba que, por cada trimestre de interrupción de los servicios de salud sexual y reproductiva habrá dos millones adicionales de mujeres que dejen de usar anticonceptivos modernos. Lo que supondrá un gran paso atrás en los progresos que se venían produciendo en la extensión de su uso, que casi se había duplicado en dos décadas, pasando de los 470 millones que los utilizaban en 1990 a 840 millones en 2018. ¿Resultado? Habrá siete millones de embarazos no deseados en seis meses en 114 países de renta baja y media.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/06/29/planeta_futuro/1593424633_591329.html

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Problemas de las resistencias en cuatro aspectos claves de la actividad escolar

Por: Luis Bonilla-Molina

Nos interesa en este breve artículo, comenzar a visualizar las tareas que tenían las resistencias en la máquina educativa newtoniana, para intentar comprender las características de estas tareas en el marco de la cuarta revolución industrial. En consecuencia, exploraremos las tareas centrales asignadas por el capital a la escuela y como construíamos lo alternativo. Primero, respecto a la formación para la ciudadanía; segunda formación para el desarrollo integral de la personalidad; tercera, educación para el empleo; y cuarta la formación para el consumo. Ello nos llevó a hablar de ciudadanía crítica, una perspectiva humana y solidaria del desarrollo integral de la personalidad, educación para la ruptura de la alienación en el trabajo y resistencia a la lógica del consumo superfluo capitalista.

Cuando hablábamos de ciudadanía crítica, esto estaba vinculado al paradigma socialista pero también al paradigma liberal radical democrático burgués, y muchas veces corríamos en riesgo de perdernos en esta delgada frontera. En el marco de la tercera revolución industrial, el neoliberalismo comienza a cuestionar, de hecho, su propio paradigma de ciudadanía, porque ello afectaba el modelo neo conservador y autoritario de sociedad que impulsa a finales del siglo XX y comienzos del XXI. La noción de ciudadanía crítica pasó a ser en la práctica, una bandera exclusiva de las resistencias, sin eco en la dominación, que era muy potente porque tensiona la realidad social.

Ni siquiera en la etapa de dictaduras de los sesenta y setenta, el capitalismo había producido una “nueva” ideología de gobernabilidad, que desbordara y renunciara a la democracia liberal, como lo hace en los ochenta en el marco del auge de la tercera revolución industrial. Esta nueva perspectiva postula disminución del tamaño del Estado, el paradigma de la sociedad civil como responsable de su seguridad social, la elección como espectáculo formal y el vaciamiento de la representatividad de lo político.

La democracia para el capitalismo cognitivo de la tercera revolución industrial, deja de ser una cuestión estratégica y se convierte en sistemas de elecciones ocasionales de una oferta política, que cada vez más va construyendo un performance más nítido desde la lógica de marketing publicitario, con un horizonte neo autoritario en la relación del Estado con sus ciudadanos.

Esto choca con una escuela que educa para la vieja democracia liberal burguesa, hecho que para los estudiantes y la sociedad en general, encuentra cada vez menos expresión en la realidad. La educación para ciudadanía se convierte en retórica del sistema a la cual aún no podía renunciar en muchos de sus instrumentos jurídicos, pero para las resistencias representa cada vez de manera más nítida posibilidades de construcción de pensamiento crítico.

El auge de la internet, la web y las redes sociales, convierten a la participación y la elección en un acto rutinario y efímero. El capitalismo logra, desde la externalidad de la escuela, abrir paso a modelos políticos neo conservadores y neo autoritarios que no tienen que ver nada con lo que expresa la escuela como modelo societal. En la lógica de promover la obsolescencia programada de la escuela pública presencial, el capitalismo no hace mayor cosa por ajustar estas poleas y engranajes de la vieja máquina educativa newtoniana. La escuela en la pre pandemia de febrero de 2020, hablaba de una ciudadanía que no tenía correlato en la realidad, pero tampoco interpretaba lo que estaba ocurriendo en materia de participación y gobernabilidad en la externalidad de lo escolar.

La escuela fue cada vez más empujada a ser un cascarón de reproducción y socialización de conocimiento, dejando a un lado el ideal liberal burgués de inicios del capitalismo, heredado de la ilustración, de ser un espacio para el desarrollo integral de la personalidad. El capitalismo cognitivo de la tercera revolución industrial no solo requería un enfoque transdisciplinario, sino que la escuela abandonara su papel de formación integral para centrarse en la capacitación de competencias para el mundo de la aceleración de la innovación.

Las pruebas del LLECE-UNESCO y PISA mostraban los cuatro aprendizajes sobre las tenía que concentrarse la escuela en su tránsito de la máquina educativa newtoniana a la máquina educativa transdisciplinariaenseñanza de lógica matemática indispensable en la programación y la resolución de fórmulas que demanda la ciencia del siglo XXI; enseñanza de la lectura y escritura interpretativa de tercer nivel, para entender manuales y redactar procesos instruccionales; tercero, formación general sobre las ciencias que permitiera captar la epistemología de la aceleración de la innovación y de las nuevas dinámicas de investigación; cuarto, manejo tecnológico, lógica computacional y arquetipos funcionales de las nuevas máquinas digitales.

Las artes, el deporte, la creación, la recreación de saberes populares fueron presentándose como elementos residuales, cada vez más lanzados a la responsabilidad de las familias y la sociedad, formulados como conceptos etéreos.

La escuela en la pre pandemia, tenía una crisis de identidad respecto a lo que enseñaba, de definición respecto a quién servir, al mercado o la vida. Desde mi punto de vista, el capital no hacía nada al respecto para resolver esta crisis “existencial” de la escuela, porque este caos le era funcional para garantizar la ruta de lo escolar, hacia la obsolescencia programada, especialmente de la escuela presencial.

El tercer elemento tiene que ver con el empleo. La escuela, liceo y universidad sufrieron en las últimas décadas una brutal desinversión en infraestructura y actualización tecnológica. La actualización más reciente que se dio en materia de formación para el empleo ocurrió en la década de los ochenta del siglo XX, con la incorporación de educación para el trabajo como área de trabajo escolar, pero ello se correspondía a la lógica de inicios del posfordismo, no del mundo digital.

Esta desactualización en materia de equipamiento y fundamentalmente de paradigma, fue haciendo que la escuela viera lo tecnológico como una amenaza. Un mes antes de la cuarentena por la pandemia, el celular estaba prohibido en las escuelas, liceos y universidades de muchos países, porque se veían a estos artefactos como entretenimiento, no como dispositivo que podría ser usado con fines educativos. De allí la crisis de lo tecnológico que veríamos en la pandemia. Este “fenómeno” no le era ajeno a la élite capitalista, que había reflexionado al respecto e incluso había generado las  directrices para el uso de celulares en la escuela, sino que su  aparente apatía formaba parte del esfuerzo por hacer aparecer la escuela como obsoleta y a los docentes como desactualizados.

El cuarto elemento tiene que ver con el consumo, y el papel de lo electrónico y digital en sus nuevas dinámicas en el siglo XXI. La escuela que había jugado un papel central en el siglo XX en la construcción de mentalidad de consumo e incluso orientado buena parte del consumo, hacia las mercancías que estaba generando el modo de producción capitalista de esa época, resultaba ineficiente para orientar los nuevos modelos de consumo digital y apropiación de las mercancías tecnológicas y digitales del siglo XXI. Difícilmente un profesor conoce cómo funciona la consola de juegos, los video juegos, una parte importante de las redes sociales, etc., lo cual hace aparecer a la escuela de febrero de 2020 como un museo, no como el lugar donde ir a aprender lo nuevo.  Ello pudo resolverse con la formación permanente del profesorado, pero desde mi punto de vista el capital carecía de interés para ello, porque esto formaba parte del esfuerzo para generar la obsolescencia programada de la escuela pública presencia.

*Fuente: https://luisbonillamolina.wordpress.com/2020/07/06/problemas-de-las-resistencias-en-cuatro-aspectos-claves-de-la-actividad-escolar/

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Reversa al pin parental en Aguascalientes

Por: Carlos Ornelas

¿Quién fuera a decirlo? En unas cuantas semanas la tuerca dio vuelta. En Nuevo León pasó y luego, tras una reconvención que la Secretaría de Gobernación aventó al Congreso local, el llamado pin parental no franqueó la puerta de entrada a la ley de educación local. Pero sí en Aguascalientes y por unanimidad, además.

En términos sencillos, el pin parental es una adaptación de las iniciales en inglés de personal identification number para dispositivos digitales o cajeros de bancos, es el nip. En canales de televisión de paga o en plataformas de internet, los padres usan ese pin para fiscalizar ciertos programas y evitar que sus vástagos los vean.

El partido político español Vox lo adoptó con el fin de ponerse a la vanguardia en la censura a la educación sexual y reproductiva que se estableció en programas de estudio y libros de texto. Invoca a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aunque también apela a la consigna de libertad de elegir y detrás de esos preceptos se encuentra una moral religiosa arcaica y dogmática.

El texto que propuso un diputado del Partido Encuentro Social quedó plasmado en artículo 4 de la Ley de Educación del estado de Aguascalientes:

[…] la autoridad educativa estatal dará a conocer de manera previa a su impartición, los programas, cursos, talleres y actividades análogas en rubros de moralidad, sexualidad y valores a los padres de familia a fin de que determinen su consentimiento con la asistencia de los educandos a los mismos, de conformidad con sus convicciones.

Este precepto asienta un veto que los padres de familia pudieran imponer a la enseñanza de valores cívicos, perspectiva de género, promoción de estilos de vida saludables, educación sexual y reproductiva que plasma el párrafo decimoprimero del artículo 3 de la Constitución.

El artículo del pin parental es la punta de lanza de una ofensiva más amplia que, por una parte, recupera parte de los debates del siglo XIX, cuando los liberales pugnaban por la enseñanza libre, es decir, al margen de la religión y del control de la Iglesia católica. Tras guerras civiles, el precepto se asentó en el artículo 3 de la Constitución de 1857.

Por otra parte, atenta contra la educación laica que los constituyentes de 1917 instituyeron tras largos debates, nada más la discusión del artículo 27 tomó más saliva de los congresistas. Éste daba por terminado un Estado oligárquico asentado en la hacienda, el 3 ratificaba que el monopolio de la conciencia nacional ya no pertenecía a la Iglesia.

La Segob (también Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación en un artículo en El Universal), que no la Secretaría de Educación Pública, debatieron con “los conservadores” (esta vez el vocablo se aplicó en el sentido histórico) porque atacaba el monopolio del gobierno para definir planes y programas de estudio. Fue la defensa burocrática del Estado educador.

Hoy va para atrás en Aguascalientes. Diputados locales de Morena, PRD y PRI, incluso uno del PES, lanzaron una iniciativa para reformar  la reforma porque, expresa su exposición de motivos: “Errar es de humanos, perdonar es divino, rectificar es de sabios”.

Más allá de que los proponentes se califiquen de sabios (elogio en boca propia…), la crítica de maestros, organizaciones de la sociedad civil, colectivos de defensa de los derechos humanos, académicos, periodistas y ciudadanos comunes, forzaron a los diputados hidrocálidos a meter reversa.

Estos detractores del pin parental salvaguardaron el derecho de la infancia y los adolescentes a una educación científica y libre de dogmas. El impulso a un estilo de vida sana implica a la educación sexual. Está comprobado, además, que una enseñanza de esa naturaleza disminuye prácticas de riesgo, retrasa el inicio de la vida sexual, aminora la violencia y la homofobia.

¡Qué bien que la reforma de mayo en Aguascalientes resultó fuego fatuo! La sociedad civil frenó la intentona derechista. Una pequeña victoria para celebrar.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/reversa-al-pin-parental-en-aguascalientes/

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Brechas

Por: Elisabeth de Puig

En tiempo de pandemia crece la brecha entre quienes estudian en escuelas privadas de calidad y los de las escuelas públicas.

Son muchos los cambios sociales que se han producido como consecuencia del Covid-19. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, para bien o para mal, el aumento de la presencia de Internet en nuestras vidas.

La tecnología digital está cambiando el mundo provocando la toma de conciencia de la brecha entre aquellos que tienen acceso a ella y los que no pueden integrarse según datos del informe de UNICEF The State of the World’s Children 2017: Children in a Digital World”.

A la brecha social se han añadido brechas adicionales: la brecha digital, que hemos constatado en toda su crudeza durante el confinamiento de las familias; la brecha económica que ahora, sencillamente, ha dejado sin ingresos a muchos, y la brecha educativa al quedarse niños, niñas y adolescentes descolgados de sus colegios.

Según datos de Unicef, el Covid-19 obligó al 95% de los niños y niñas de América Latina y el Caribe a suspender su asistencia a las aulas. Desde la primaria, hasta la universidad, las clases virtuales llegaron de manera forzada. Este fenómeno amplifica las oportunidades de los niños de entornos más favorecidos, mientras reduce las de los más desfavorecidos.

Centros educativos privados han desarrollado sus propias plataformas, muchas de ellas con bastante éxito; no obstante, al pasar el tiempo han dejado ver sus debilidades.

Al principio del confinamiento estos nuevos métodos han jugado un papel muy importante.La inclusión de la educación digital supone una mejora educativa por su novedad, que aumenta la motivación de los estudiantes.

Sin embargo, una vez pasada la novedad, ha sido comprobado por especialistas de la innovación educativa con medios digitales en varios países y por los mismos padres que la mejora disminuye.

Esta implementación ha permitido salvar el año escolar para muchos alumnos capaces de trabajar por sí mismos, pero paulatinamente se ha vuelto una carga pesada para los padres de los más chiquitos que han tenido que dedicar dos y más horas al día a las clases digitales y que a la hora de reincorporarse al trabajo virtualmente o presencialmente tienen dificultades para seguir asistiendo sus hijos e hijas por horas.

En nuestro sistema de enseñanza pública deficiente y atrasado tecnológicamente, el Ministerio de Educación ha habilitado un sistema virtual de enseñanza. En la mayoría de los casos los profesores envían las clases por WhatsApp o interactúan con sus alumnos a través de aplicaciones como zoom, sin la debida preparación ni las exigencias académicas necesarias, con padres sin preparación adecuada, dejando irremediablemente de lado un sector de la población infantil que no tiene acceso a estas herramientas, lo que pone a estos estudiantes en desventaja.

El abandono de un sector de la población infantil por las autoridades educativas confirma la idea que la defensa de los derechos de la niñez no ha sido todavía bien asimilada por las mismas instituciones públicas que deben velar por su cumplimiento. En esta pandemia los más vulnerables, los hijos de migrantes, los discapacitados han sido olvidados por el sistema escolar o de ayuda alimenticia.

Al concluir el año escolar de forma no presencial el confinamiento dejará grandes lagunas entre muchos alumnos y alumnas, que se acumularán con el déficit crónico en lectoescritura y matemática que arrastra la educación dominicana.

En tiempo de pandemia crece la brecha entre quienes estudian en escuelas privadas de calidad y los de las escuelas públicas. Crece la brecha en la enseñanza pública entre quienes están conectados y los que no en los barrios marginados, lo mismo que entre las zonas rurales y las urbanas.

Crece la vulnerabilidad del sistema educativo en general y de la revolución educativa enarbolada por el presidente Medina. Crece el temor a la desaparición de la tanda extendida para poder acomodar los alumnos a la nueva normalidad;se dice que se mantendrán las comidas, que se volverá al sistema de tandas matutinas y vespertinas para el año escolar 2020/2021.Crece el temor que el 4% para la educación quede relegado en las mazmorras de la historia con la crisis económica que se avecina.

¿Cómo prepararse para la reintegración de niños y niñas que habrán olvidado parte de las rutinas adquiridas y de los contenidos aprendidos?

¿Cómo evitar las deserciones masivas y reenganchar nuestros alumnos y alumnas al sistema luego de varios meses de vaganciaen escuelas que tienen menos espacios que nunca?

Fuente e Imagen: https://acento.com.do/opinion/brechas-8834629.html

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La Agenda 2030 y el papel de las universidades latinoamericanas

Por: Paola Estrada Villafuerte

Las publicaciones recientes de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, ofrecen una guía para las universidades en su camino hacia la implementación de los ODS.

A cinco años de la definición de los Objetivos y Metas de Desarrollo Sostenible (ODS), las instituciones educativas continúan detallando los pasos a seguir para su implementación en las comunidades universitarias. Estos 17 objetivos, adoptados por la ONU en septiembre del 2015, forman parte de la Agenda 2030 y dan continuidad a la Declaración del Milenio. Cada uno contiene metas específicas a alcanzarse en los próximos 15 años y aborda temáticas necesarias para el desarrollo humano óptimo dentro de los actores internacionales involucrados. Se plantean líneas de desarrollo en materia de igualdad de género, reducción de desigualdades, acción por el clima, educación de calidad, entre otros.

La Universidad, como institución principal de difusión de conocimiento, es pieza clave en el progreso de estas metas. Desde su incorporación, la academia ha tenido que establecer nuevas medidas educativas que se acoplen a la formación de ciudadanos y comunidades de aprendizaje con consciencia humana. La Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS), presentó durante el webinar, Las Universidades como Agentes del Cambio, dos distintos documentos de gran importancia en este eje temático: la guía «Cómo evaluar la contribución a los ODS de las universidades» y el dosier «Casos prácticos de Educación para los ODS». Ambos reflexionan sobre la transformación que las instituciones requieren para ocupar un papel de liderazgo en la acción de la Agenda 2030.

El papel de las universidades en la implementación de los ODS

La educación superior es incuestionablemente un potencializador de la innovación y de ciudadanos con sentido humano. Suele destacarse el papel de este actor precisamente en el cuarto ODS: educación inclusiva, equitativa y de calidad. Y para que esto se lleve a cabo, se espera que estos objetivos se aborden de forma transversal en todas las distintas áreas de la vida universitaria: formación, investigación y extensión. Siendo así que se debe involucrar a todos los que conforman las instituciones educativas de manera directa e indirecta.

“Se ha puesto en evidencia la necesidad de actuar y acelerar los procesos en marcha para lograr la transformación de nuestras sociedades, para lo cual las universidades son piezas fundamentales”.

Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Universidad de Alcalá, explica que la academia desempeña un papel fundamental en la formación de la ciudadanía global, misma que construye estrategias socialmente responsables en sus estudiantes, quienes serán en un futuro agentes de cambio necesarios. Gran parte la educación directa que debería abordar problemáticas trascendentes, se desarrolla en el área docente y de investigación. Para entonces, generar una retroalimentación activa en la sociedad donde la universidad se desarrolla.

En este sentido, la universidad debería entonces también incorporar en estos campo las competencias adecuadas para la transmisión de visiones en el cumplimiento de los ODS. Desde una enseñanza  y búsqueda de información orientadas a la mejora social, se logra dar respuesta a los problemas que la Agenda 2030 aborda. Utilizar estos objetivos como referentes para la administración educativa, significa no sólo un progreso notable en su implementación oportuna, sino también una ventaja para aquellas universidades que deseen propiciar la construcción de alianzas con otros actores implicados y el acceso a diversas fuentes de financiación.

“México reprueba en ocho de los 17 ODS, mientras que en los nueve restantes, obtiene un puntuación intermedia, ya que a nivel regional en América Latina y el Caribe los principales desafíos tienen que ver con los altos niveles de desigualdad, de violencia e inseguridad”.

La guía “Cómo empezar con los ODS en las universidades”, publicada en el 2017 por la SDNS Australia/Pacific, fue de las primeras en su tipo y proporcionó información en cuanto a las herramientas necesarias en el vínculo de la Agenda 2030 y las instituciones educativas. Aquí se respondió la pregunta, ¿qué pueden hacer las universidades?

¿Qué pueden hacer las universidades para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

  • Dotar al alumnado de conocimientos, habilidades y motivación para entender y abordar los ODS.

  • Crear más oportunidades para la creación de capacidades de estudiantes y profesionales de países en desarrollo para abordar los desafíos relacionados con los ODS.

  • Apoyar todo el espectro de enfoques de investigación necesarios para abordar los ODS, incluida la investigación interdisciplinar y transdisciplinar.

  • Apoyar y fomentar la innovación para soluciones de desarrollo sostenible

  • Alinear las estructuras de gobierno universitario y las políticas operativas con los ODS.

A partir de esta publicación, la Red Española para el Desarrollo Sostenible, desarrolló eventualmente la importancia del papel de la actividad docente en su dosier mencionado anteriormente. Aquí, se proyectaron experiencias sobre la implementación de los ODS en esta área. Algunos de los más significativos logran servir como inspiración para otras universidades que se encuentran en el camino de la aplicación de la Agenda 2030 en sus comunidades educativas.

Igualmente, se plantea que una correcta iniciativa gira entorno a “proporcionar  a los  estudiantes  y  al  personal  de  la  universidad  los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para abordar los complejos desafíos del desarrollo sostenible a través de cualquier carrera o trayectoria vital que tomen”. Además de “implementar los ODS en la forma más apropiada a su  propio  marco  académico: estrategia y cultura de la universidad; particularidades de cada centro, titulaciones y asignaturas; así como los intereses y capacidades de su comunidad universitaria”. De modo que cada institución diseñe sus propios medios y planes de desarrollo, construidos a partir de la información proporcionada pero siempre en función de sus capacidades.

La guía “Cómo evaluar los ODS en las universidades”, brindó una propuesta de herramientas útiles para evaluar y monitorear la contribución de las universidades en el desarrollo de los ODS. Con una serie de tres indicadores para cada objetivo y estrategias que permiten su valoración, se intenta dar el seguimiento necesario para saber si su ejecución se está cumpliendo y si se presentan resultados significativos en áreas estudiantiles, docentes y de investigación. Más que la creación de una rúbrica estricta para la designación de un ranking institucional, la REDS brinda la oportunidad a las universidades de autoevaluar su progreso en la transmutación de valores de desarrollo sostenible.

Esta misma red también plantea que para que esta evaluación y el desarrollo mismo de los objetivos sean completos, se debe dar pie a la transdisciplinariedad. Las instituciones con un sistema de división rígido, podrían llegar a presentar dificultades en el desempeño por la búsqueda de los objetivos. “Es fundamental el trabajo en proyectos compartidos entre distintas facultades dentro del campus universitario, favoreciendo así los procesos de integración entre disciplinas, y contar con personas que lideren y dinamicen estos procesos de cambio”, explica Javier Benayas de la UAM.

Academia latinoamericana

Desde el 2017 en México, se implementó la Estrategia Nacional para la Puesta en Marcha de la Agenda 2030 y la instauración del Consejo Nacional de la Agenda 2030. Estas instituciones se proyectaron entonces como un paso concreto en la visión del 2030 con las universidades mexicanas. Un año después, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior publicó el documento “Visión y acción 2030”. Este sugiere y crea un trazo claro del proceso que la academia mexicana debe atravesar para convertirse en un agente de cambio activo.

“Es fundamental el trabajo en proyectos compartidos entre distintas facultades dentro del campus universitario, favoreciendo así los procesos de integración entre disciplinas, y contar con personas que lideren y dinamicen estos procesos de cambio”.

Las instituciones líderes del país, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Tecnológico de Monterrey, se situaron en el sitio número 62 y número 101, respectivamente, en el Ranking de Impacto publicado por el Times Higher Education. Ambas universidades coordinan en conjunto la SDSN de México, establecida apenas hace un año y de primera mano con su entidad en Chile. Esta red de instituciones se mantienen desarrollando propuestas que propicien el involucramiento en problemáticas locales y globales. Desafortunadamente, “nuestro país reprueba en ocho de los 17 ODS, mientras que en los nueve restantes, obtiene un puntuación intermedia, ya que a nivel regional en América Latina y el Caribe los principales desafíos tienen que ver con los altos niveles de desigualdad, de violencia e inseguridad”, explica Miguel Ruiz Cabañas para CONECTA.

Sin embargo, las recientes publicaciones ofrecen para estos países el seguimiento oportuno para el trabajo continuo en la búsqueda de los ODS. La propuesta de evaluación, será una herramienta indispensable para todas aquellas universidades que se encuentran interesadas en la acción de la Agenda 2030 dentro de sus comunidades de aprendizaje.

¿Puede la crisis actual acelerar las acciones para contribuir a la Agenda 2030?

La REDS plantea que la pandemia de COVID-19  ha proporcionado el escenario ideal para comprender la importancia de la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Es fundamental identificar y fortalecer las herramientas que serán de gran utilidad para mantener su cumplimiento sobretodo en este panorama. “Se ha puesto en evidencia la necesidad de actuar y acelerar los procesos en marcha para lograr la transformación de nuestras sociedades, para lo cual las universidades son piezas fundamentales”.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/rol-de-las-universidades-agenda2030

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Del semáforo en verde a: ¿escuelas en rojo?

Por: Abelardo Carro Nava

Recientemente, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, afirmó que el sector educativo será el último en incorporarse a la Nueva Normalidad; esto, porque a decir de este funcionario, el cuidado de la salud y bienestar de quienes integran las comunidades de aprendizaje son prioridad (Profelandia.com, 20/06/2020); una declaración que me parece de lo más sensata porque, como ya se ha dicho en reiteradas ocasiones, dicho sector educativo, moviliza a diversos actores directos e indirectos. Imaginemos lo que significa la movilización de 36.6 millones de alumnos (SEP, 28/04/2019) a las escuelas de los distintos niveles educativos.

No obstante, lo anterior, ¿qué es lo que se está haciendo en estos momentos para tener un regreso seguro, con un entorno seguro, a las escuelas de la República Mexicana? Porque si bien es cierto que, durante la contingencia sanitaria, la atención estuvo centrada en asegurar que, tanto los estudiantes y maestros siguieran la estrategia “Aprende en casa”, también es cierto que “algo” se tuvo que estar haciendo para que las escuelas pudieran contar con los recursos necesarios que les permitieran ir trabajando con la idea de que las medidas de prevención, al momento de ese regreso a clases, sean una realidad; y bueno, la verdad de las cosas es que, desde mi perspectiva, muy poco, o nada, se está haciendo al respecto. Me explico.

Quienes, por alguna razón de primera necesidad, hemos tenido que salir de nuestros hogares en estos días, nos hemos dado cuenta que las escuelas de nuestra comunidad, municipio o estado, siguen en las mismas condiciones en las que las dejamos en marzo de este año; en algunas, las labores de limpieza de áreas verdes (que es lo que de manera inmediata se puede observar, o he podido observar) han continuado; supongo, que el personal de asistencia o apoyo a la educación, ha continuado con su trabajo; sin embargo, ¿se ha observado la construcción de aulas en las que, como seguramente sabemos, hay hacinamiento en los salones de clase?, ¿se han observado trabajos que permitan contar con una red hidráulica que posibilite este vital líquido de manera continua en las escuelas en las que dicha agua no es constante o, prácticamente, es inexistente?, ¿se han observado trabajos de limpieza y sanitización en esas instituciones educativas?, ¿se ha observado la llegada de material didáctico, de diversa naturaleza, que posibilite el proceso de enseñanza y aprendizaje en los distintos espacios que conforman los centros escolares?, ¿se han observado trabajos de algunas compañías que ofrecen servicio de internet para que se haga uso de este recurso en los meses venideros en todos los salones de clase? Vaya, sobre este asunto, qué es lo que ha informado la Secretaría de Educación Pública (SEP) o el gobierno federal en turno.

En mayo de este año, la SEP informó que, mediante el programa “La escuela es nuestra”, se habían entregado casi 9 mil millones de pesos para rehabilitar escuelas; en su boletín No. 130 se dijo que, la dispersión de recursos, se realiza con base en la matrícula de cada escuela y que, en su primera fase, se implementó en 54 mil 177 planteles de educación básica de mil 931 municipios en zonas de alta y muy alta marginación (SEP, 18/05/2020). Datos que son interesantes sobre los recursos asignados pero que, resultan insuficientes porque, si bien es cierto que estos municipios representan una prioridad, también lo son, aquellos en los que el proceso de urbanización ha generado diversas problemáticas en los planteles escolares.

Ahora bien, en ese mismo boletín se especificó que, hasta ese día, se habían conformado más de 50 mil Comités Escolares de Administración Participativa (CEAP); y también se dijo que la organización, convocatoria, instalación y registro de esos Comités, es operada por los “Servidores de la Nación”; sin embargo, y aunque existe un manual que brinda una orientación al CEAP (versión 2.0.1, consultado el 30/06/2020), así como también, una página que ofrece información sobre dicho programa (consultada el 30/06/2020), la verdad de las cosas, es que no hay otros datos que permitan conocer las empresas a las cuales se están contratando para la realización de algunas obras o para la adquisición de ciertos muebles; peor aún, tampoco se especifica si es que dichos comités, han contratado personal especializado para la realización de los diagnósticos o para la emisión de dictámenes relacionados con la posible construcción de inmuebles en los centros escolares. Los datos pues, pintan un escenario ideal en el que todo funciona y se mueve, casi a la perfección, pero ¿realmente esto ocurre así?, ¿cuál es la responsabilidad del gobierno y de los maestros y padres de familia sobre estos asuntos? Recuerdo que, en su momento, se habló de que los recursos llegarían a las escuelas sin intermediarios, un tema que fue harto polémico en nuestro país, por aquello de la probable corrupción que en antaño se había observado, no obstante, y desde mi perspectiva, al ser un recurso directo, ¿no tendría que existir un mecanismo que asegurara la total transparencia en el manejo de dichos recursos?

Ahora bien, el tiempo sigue su curso, el mismo Secretario de Educación, en este día (30/06/2020), ha difundido un video mediante el cual, agradece a todos los maestros y maestras por hacer posible que el ciclo escolar 2019-2020 concluyera con éxito. Sin embargo, también hasta este día, no se ha presentado un plan educativo que defina líneas claras de acción para ese regreso seguro a las escuelas. Ciertamente, hace unas semanas se habló de un protocolo, que no es un plan educativo como tal, con el que se espera se pongan en marcha ciertas medidas preventivas mediante las cuelas se eviten contagios masivos. ¿Será que el regreso seguro a clases dependerá de los Comités Participativos de Salud Escolar (CPSE)?, ¿cuál es la responsabilidad del gobierno de la República?, ¿cuál es la responsabilidad de los gobiernos estatales?, ¿cuál es la responsabilidad de directivos, maestros, alumnos y padres de familia?

Hace unos días, una profesora me comentó, que la autoridad educativa de su estado les había informado que, una vez que se regresaran a clases, los profesores trabajarían con el grupo que les había sido asignado solo que, una parte de ese grupo, asistiría a la escuela durante una semana y, la otra parte, trabajaría desde casa las mismas actividades que se pondrían en marcha en la escuela; luego, el grupo que estuvo en casa durante esa semana, asistiría al centro educativo y el otro grupo, haría lo propio en casa. Muchos pensarían que es una estrategia sensata; sin embargo, vuelvo al punto con el que inicié estas ideas porque, independientemente del número de alumnos que asistan a los planteles escolares, sabe usted, ¿todo lo que se moviliza a partir de esta estrategia? Y, sabe usted, ¿cuántas carencias se tienen en los centros escolares?

En suma, considero que las autoridades gubernamentales, en lugar de estar grabando videos, tendrían que estar realizando las gestiones, convenios o acuerdos, con diversos sectores a fin de que, durante este receso, se lleven a cabo las acciones que a éstos les competen llevar a cabo. Ciertamente, los CPSE son importantes pero su responsabilidad se ve, y se verá rebasada en escuelas, sencillamente porque a éstas no les han llegado recursos en muchos años.

Referencias:

    • Redacción Profelandia.com. (20/06/2020). Sector educativo será el último en incorporarse a la nueva normalidad: Moctezuma. Profelandia.com

Recuperado de: https://profelandia.com/sector-educativo-sera-el-ultimo-en-incorporarse-a-la-nueva-normalidad-moctezuma/

Recuperado de: https://www.gob.mx/sep/articulos/boletin-no-61-regresan-a-clases-mas-de-25-millones-de-alumnos-de-educacion-basica-del-pais-sep

    • SEP (18/05/2020). Boletín 130. Entregó la Escuela es Nuestra casi 9 mil millones de pesos para rehabilitar escuelas: SEP.

Recuperado de: https://www.gob.mx/sep/es/articulos/boletin-no-130-entrego-la-escuela-es-nuestra-casi-9-mil-millones-de-pesos-para-rehabilitar-escuelas-sep?idiom=es

Fuente: https://profelandia.com/del-semaforo-en-verde-a-escuelas-en-rojo/

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