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Comunicación, cultura y poder

Por: Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo y Edwin Nazaret León Jiménez

“En el límite, la diferencia completa hace imposible la comprensión. Los que son radicalmente diferentes […] no pueden comprenderse mutuamente. Por eso, para construir la «armonía» entre clases sociales antagónicas, la condición necesaria es la sumisión, esta crea el espacio semiótico [comunicativo] de homogeneidad entre opresores y oprimidos.” Francisco Pineda.

Es a través de la cultura como en el homo sapiens sapiens se instala una naturaleza que es ajena a todas las especies animales que lo acompañan, la naturaleza cultural. Al crear la cultura el hombre crea otra naturaleza que lo alejará del reino animal cada vez más, llegado un momento, el retorno es impensable.

En los análisis teóricos desarrollados por la escuela histórico cultural se concluye que todas las funciones psicológicas superiores tienen un origen histórico cultural. Con ello se afirma que el hombre es el diseñador del hombre, que las habilidades conque hoy contamos fueron creadas por nosotros mismo en el proceso de crear la vida y la historia. De manera que al crear nos creamos a nosotros.

En el proceso de aprender la cultura que no es otra cosa que aprender lo humano el hombre se diseña a sí mismo; esto es, se aprende a ser un hombre y una mujer pertenecientes a una época y lugar muy específicos. El concepto de mediación resulta fundamental para comprender todo este proceso de culturalización del hombre. Mediación significa primeramente que el cachorro humano no entra por si solo en el conocimiento de la cultura sino que lo hace de la mano de los adultos, de aquellos que ya se constituyeron en lo esencial y lo ayudan a entender su lugar y el de los objetos de los que podrá disponer para garantizarse sustento. En el proceso de la humanización son la actividad objetal mediada y la comunicación los procesos fundamentales en los que se gesta la eclosión individual de un sujeto que es primariamente social.

A la vez la cultura se ha creado en el contexto de específicas relaciones humanas y, por ende, porta la naturaleza y el espíritu de esas relaciones. Relaciones de igualdad y dignidad propician la creación de una cultura con esta naturaleza; y relaciones de explotación, posibilitan el desarrollo de una cultura de la explotación en la que las diferencias e injusticias económicas condicionan todas las relaciones que se han de desarrollar socialmente. En este sentido debe considerarse lo que expresa Acanda (2002) cuando afirma:

“La cultura es siempre políticamente funcional a los intereses de las distintas clases. La clase dominante es hegemónica a su control de la producción cultural. Este es el punto de anclaje fundamental de la dominación. Es por eso que la emancipación político – económica de las clases subalternas es imposible sin su emancipación cultural”. (ACANDA, 2002, pág. 294)

La clase dominante logra que las restantes sueñen sus sueños como propios y busquen las expectativas de la clase que las domina, como si fuesen auténticas expresiones de su propia libertad. El modo de lograrlo es complejo y las vías múltiples y diversas. Puede asegurarse que tanto las clases dominadas como aquellas que dominan llegan a vivir el mismo espacio de sometimiento como una experiencia natural y deseable. La experiencia de explotar y ser explotado se incorpora a todas las dimensiones de la creación y la vida humana y, especialmente en la esfera de la comunicación. Los modos y los términos para comunicarse forman parte del propio proceso de creación humana y por tanto naturalizan la dominación in-visibilizándola. Es por ello que Barbero (1987) plantea que:

“Más que de medios, la comunicación se nos hace hoy cuestión de mediaciones, esto es de cultura, y por lo tanto necesitada no sólo de conocimientos, sino de reconocimiento. Un reconocimiento que es, en primer lugar, desplazamiento metodológico para prever el proceso entero de la comunicación desde su otro lado: el de las resistencias y las resignificaciones que se ejercen desde la actividad de apropiación, desde los usos que los diferentes grupos sociales – clases, etnias, generaciones, sexos – hacen de los medios y los productos masivos.” (MARTÍN.BARBERO, 1987, pág. 23)

Es fácil entender que la comunicación ha sido mediación desde siempre. Toda la cultura es mediación y porta, no solo un contenido objetivo, sino una interpretación de él que resulta útil a la visión de las clases, según se trate. Puede asegurarse que el hombre en sus etapas tempranas de la vida es construido a través de mediaciones, luego, cuando llega la madurez, los “ojos” con los que ve la realidad no son suyos sino que pertenecen a la experiencia de vida en la que creció. Comienza entonces el largo y tortuoso camino de la liberación.

Hoy en día los medios de comunicación acrecienten el poder sobre la gente convirtiendo a grandes masas de trabajadores en consumidores de su ideología de clases. La indignidad se torna común y se consume en forma de productos audiovisuales.

La escuela no queda al margen de estas realidades. Ella, anclada en las funciones sociales naturalizadas por el sistema de clases reproduce hacia su interior relaciones de dominación que son naturalizadas en los reglamentos, en los métodos y contenidos generales. Todo ello condensado en formas de comunicación verticalistas. La comunicación escolar concede la palabra o la administra, dándola solo a aquellos que se consideran aptos.

La presente investigación pretende hacer un acercamiento de la comunicación escolar como forma de sometimiento y adecuación a la cultura de masas producida por las clases económicamente en el poder. Nos interesa especialmente estudiar las transformaciones que se dan en la comunicación en aquellos espacios que se consideran espacios contestatarios y de resistencia. Buscar las verdaderas dimensiones emancipadoras de la comunicación en la escuela oaxaqueña actual es uno de los objetivos que nos proponemos.

Para el estudio serán seleccionadas al azar varias zonas escolares a las que se aplicarán los instrumentos de estudio de la comunicación para observar cómo se reproducen las prácticas comunicativas de sometimiento aún en espacios que se definen como espacios de resistencia contra hegemónico.

Cultura y comunicación.

Uno de los aspectos que más ha preocupado y ocupado el estudio del hombre es el paso de este del reino animal al reino de la cultura. Ya se acepta que la actividad del trabajo conjuntamente con la vida en grupos creó las condiciones para que se dieran cambios que lentamente se incorporaron al homo en evolución alejándolo cada vez más de sus antepasados. El antropólogo soviético I. Roguinski describe ese giro de la siguiente manera:

«De aquel lado de la frontera, es decir, en el hombre en formación, la actividad de trabajo estaba íntimamente ligada a la evo-lución morfológica. De este lado de la frontera, en el hombre contemporáneo, «completamente formado», la actividad de trabajo se efectúa independientemente de la evolución morfológica.»1 p. 26

Esto significa que el hombre actual ya está en la cúspide de su desarrollo biológico y que lo alcanzado en este sentido es suficiente para garantizar un infinito desarrollo cultural. La base biológica es suficiente y necesaria para que sobre ella se erija el desarrollo cultural. Puede decirse entonces que todos los bebés homo sapiens sapiens al nacer portan las condiciones sobre las que se erigirá su desarrollo cultural. Es entonces en este desarrollo cultural en el que se dan las diferencias y especificidades que hacen de cada individuo alguien irrepetible, digamos que un nuevo proyecto de humanidad se funda en cada niño que nace.

La transmisión de los caracteres que hacen del hombre lo que es han encontrado un modo esencialmente nuevo de pasar de una generación a otra; por un lado los caracteres biológicos son transmitidos por los mecanismos naturales heredados, esto es, el sistema genético y cromosómico pero se dio otra forma de herencia externa al cuerpo biológico que habitamos, la herencia cultural.

De modo que el hombre debe adaptarse a la naturaleza en su condición de homo sapiens sapiens y debe también adaptarse a la cultura en su condición de humano.

Lo humano no se hereda, se aprende. Aprender lo humano es aprender la cultura específica en la que se crece y se desarrolla. Los hombres que como animales se adaptaban a la naturaleza comenzaron a producir objetos para ayudarse en sus vidas como el hacha de piedra, con ello comenzó la transformación de la naturaleza para poder satisfacer sus necesidades. Creando se crearon a sí mismos a la imagen y semejanza de sus labores y desempeños. Entre más habilidades más inteligencia. Los hombres de una generación crean instrumento, modos de hacer, enriquecen los que heredaron, establecen principios de vida ajustados a su desarrollo y todo esto se les transmite a las generaciones venideras. Con cada creación humana se funda algo nuevo en el hombre y con ello el hombre mismo. La creación del popular juego de ajedrez propició la formación de habilidades mentales no conocidas con anterioridad, esto es, los hombres que posteriormente a la creación del juego se especializaron en jugarlo contaban con habilidades que sus antecesores ni conocieron ni podrían tener. De manera que el hombre al crear la cultura se crea a sí mismo. Todo esto es posible porque vivimos y producimos en sociedad, en grandes conglomerados humanos que sirven de sustento y protección a las creaciones.

“Ninguna experiencia individual, por rica que fuere, puede conducir por sí sola a la formación de un pensamiento abstracto lógico o matemático, o a la formación espontánea del sistema de conceptos correspondiente. Para ello sería menester no una vida, sino miles y miles de vidas. De hecho, los hombres sólo pueden adquirir la facultad de pensar y los conocimientos gracias a la asimilación de lo que ya adquirieron las generaciones anteriores.” (LEONTIEV, 1969, pág. 7)

Muchos antropólogos reconocieron esta unidad del hombre, esta relación cultural que más que homogenizar permitía la proliferación de diferencias culturales notabilísimas.

Si a un cachorro humano se le dejase fuera de la cultura no podría aprender a comportarse como los miembros de su especie, esto es, de manera culta. Abandonado a la naturaleza e imposibilitado de contacto con la creación humana emergerían en las características primitivas, animales: no aprendería ni el habla ni la marcha eréctil.

La ciencia dispone, ahora, de la suficiente cantidad de hechos verificados para afirmar que si algunos niños se desarrollaran desde su más tierna edad al margen de la sociedad y de los fenómenos engendrados por ésta, permanecerían en el nivel animal. No sólo no adquirirían la palabra ni el pensamiento, sino que además sus movimientos no tendrían nada humano. Baste decir que ni siquiera poseerían el andar erecto propio del ser humano. Y se conocen algunos casos a la inversa. (LEONTIEV, 1 969, pág. 8)

Resulta claro entonces que la comunicación humana es resultado de la creación del hombre y participa en la formación de los nuevos ciudadanos que nacen, portando ellos, las características fundamentales que la comunicación mantiene al momento de su nacimiento.

De manera que no podemos separar comunicación de cultura, una y otra se mantienen engarzadas en un riso incidiendo y afectándose una a la otra según se enriquecen y acumulan las creaciones humanas.

La mente humana es comunicación y actividad. Actuando en un nicho esencialmente comunicativo se van formando los procesos sinápticos que darán lugar a la eclosión de la mente y la inteligencia del adulto. No vemos el mundo sino con los pensamiento que nos llenan, con lo hábitos que nos legaron y los gustos y sueños que nos inculcaron. En el mundo en que nos ha tocado vivir todo esto se forma en una incesante lucha por el poder dado que vivimos en una sociedad mercantil en una incesante lucha entre las clases poseedora y desposeídas.

En estas condiciones el que controla los medios de comunicación que entran en contacto con todos tiene una enorme posibilidad de instalar ciertas visiones de la realidad que naturalizan la explotación y de inculcar miedos y temores para alejar la posibilidad de rebeldía. Por otro lado educan en la desidia y la falta de esperanza para proscribir la posibilidad de organización y lucha. De manera que el que domina la comunicación domina una poderosa fuente de poder.

Poder es lograr que otros sueñan mis expectativas, que vean la realidad con mis ojos y busquen incesantemente cumplir para ellos mis expectativas. Si logro esto estaré en una relación de dominación y poder. El poder es esencialmente violento porque cercena en los hombres la posibilidad de un pensamiento que cuestione la realidad alienada en que nos obligan a vivir. Es violento porque a un ser que está llamado a ser luz lo condena a las sombras bajo su propio consentimiento.

Fuente: El autor escribe para OVE.

Imagen: PublicDomainPictures en Pixabay

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Declaración conjunta del Consejo Global Unions | Los derechos LGBTI son una cuestión sindical

NoticiaGlobal/Internacional de la Educación

El 18 de Mayo es el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. El Consejo de la Agrupación de Sindicatos Mundiales, conformada por organizaciones sindicales independientes que representan a más de 200 millones de miembros en todo el mundo reafirma nuestro compromiso de fomentar el respeto y la dignidad de todo trabajador o trabajadora. Creemos que toda persona trabajadora tiene el derecho a trabajar sin discriminación ni violencia, independientemente de su orientación sexual, identidad y expresión de género o características sexuales.

Hoy, hace 30 años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad como trastorno mental de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados. Desde ese día histórico, la comunidad LGBTI ha trabajado para erradicar el acoso y la discriminación basados en la orientación sexual, identidad y expresión de género o características sexuales a través de leyes y políticas, así como mediante actividades que celebran la diversidad. Como sindicatos y miembros de la comunidad mundial, hemos desempeñado un papel importante en la promoción de la inclusión y la diversidad en el lugar de trabajo y seguiremos trabajando para proteger a nuestra membresía LGBTI.

Sin embargo, a pesar de los logros, la homofobia aún existe. Las personas trabajadoras LGBTI siguen sufriendo disparidades laborales y discriminación por su orientación o identidad de género o sus características sexuales. Éstas van desde la disparidad de ingresos hasta el acoso en el lugar de trabajo, desde el trato injusto en el trabajo hasta la discriminación al solicitar un empleo.

En tiempos de crisis, como el que estamos viviendo, esta situación empeora. Desde las barreras para acceder a los servicios de salud hasta la estigmatización; desde el aumento del ciberacoso en línea y el discurso de odio hasta la violencia doméstica; personas trabajadoras LGBTI se enfrentan a una situación sin precedentes y por tanto a un mayor riesgo de problemas de salud mental y personal.

La pandemia COVID-19 ha tenido un impacto en los medios de vida de trabajadoras y trabajadores LGBTI, ya que están representados de manera desproporcionada en las industrias y sectores más afectados por la pandemia, como el comercio minorista, hotelería y el turismo. Esto les expondrá a mayores niveles de dificultades económicas y desempleo, con consecuencias para su salud y bienestar.

Hoy, defendemos a todas las personas trabajadoras LGBTI y sus derechos, que son derechos humanos. Seguiremos luchando por un lugar de trabajo libre de discriminación y acoso, nos movilizaremos para protegerles y para plantear sus problemas y necesidades.

Para lograrlo, hemos creado un grupo de trabajo de los derechos LGBTI de la Agrupación de Sindicatos Mundiales. Adoptaremos una Carta de Solidaridad LGBTI y seguiremos trabajando con nuestros sindicatos afiliados para mejorar las estructuras y políticas LGBTI a fin de construir un movimiento sindical mundial más fuerte e inclusivo.

Resistamos la intolerancia y la discriminación donde la veamos. Sigamos trabajando para asegurarnos de que nuestros sindicatos sean más inclusivos con las personas LGBTI. Vayamos más allá de los días de acción individual y abordemos cada día las desigualdades sistémicas de género, de ingresos y raciales.

La Agrupación de Sindicatos Mundiales se compromete a seguir luchando por los derechos de todas y todos los trabajadores y piden a sus afiliadas en todo el mundo que apoyen la campaña para poner fin a la violencia y la discriminación en el lugar de trabajo.

#RatificarC190

#StandUp4HumanRights

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/detail/16787/declaraci%C3%B3n-conjunta-del-consejo-global-unions-los-derechos-lgbti-son-una-cuesti%C3%B3n-sindical

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Detrás del vidrio: diario de la pandemia

Detrás del vidrio: diario de la pandemia
Por Silvia Duschatzky, investigadora del Programa Políticas, Lenguajes y Subjetividades en Educación de la FLACSO Argentina


Hay vidas que necesitan existir para expandirse, otras sólo “respiran” al ritmo del flujo del capital. No pueden mutar, solo modularse en su propia materia. Para estas “vidas” la muerte no existe. Crecen en el sí mismo de la maquinaria mercantil, travestida, pero igual.

Reclusión obligada, conectividad obligada 24/7. El agobio es distinto pero agobio al fin. Impregnado de novedad radical, de no saber mañana, no sabe después, no saber cuándo termina, no saber cómo seguir…

El “acontecimiento” nos lanza a nuevos automatismos. En eso somos torpes, como el bebé que camina a tientas en su inaugural aventura bípeda. Alcohol en gel, lavandina diluida, zapatos abandonados a la entrada de la casa, lavado hoja por hoja, billete por billete, alimento por alimento. Esta hiperexigencia sigue secuestrando nuestro tiempo vital y paradójicamente nos aferramos a prótesis finitas. ¿Es la vida que quiere perseverar en su ser?.

El ser de lo vital bucea en huecos de aire.

Avizorar otras formas de vida, necesita ahuyentar la cercanía de la amenaza, ahora mortal más que mortífera.

No hablemos del capitalismo en su misma lengua, la de la abstracción… las urgencias piden pragmáticas que frenen la suya, siempre atenta a la especulación canalla. No me envíen sesudas reflexiones… no me ofrezcan soluciones… no hablemos igual que antes. La fragilidad humana se impone en su pequeñez y en su grandeza. El alma llora y ríe cuando lo que se aproxima huele a abrazo y a poema. “No quiero tener la terrible limitación de quien vive sólo de lo que puede tener sentido. Yo no: lo que quiero es una verdad inventada”, Clarice Lispector.

“La luna brilla en un charco de rabia”… canturrean niñxs que confinados adentro imaginan su afuera.

Del laberinto se sale por arriba: “… llueven pedacitos de muerte por todos lados. Desde lo alto de mi piedra un gato negro clavó su mirada rubia sobre el pozo… en donde alguna vez vivieron mis grises y dilatados ojos. Con filosofía y altivez parece inspeccionar cada recoveco de mi alma, atrapada allí abajo, donde nada vive sin morir primero. El hueco en mi boca espera aquel grito sordo que espante a la bestia. Como el rayo aguarda el trueno con paciencia de hormiga… Acurruco coraje… tan sólo un parpadeo para despegarme de los huesos que me aprisionan bajo tierra y volver al agua, allá Arriba… tan sólo un parpadeo para volver a ser pez”, Leopoldo Marechal.

Y en la desesperación que huye del desconcierto se levantan maquinarias que no admiten que “continuar” es no escuchar el intervalo que nos “propone” el cimbronazo. Tareas escolares a distancia, conectividad a full. Profesores en soledad, enfrascados en sus disciplinas, no pueden más que intentar aventajar inútilmente el tiempo involuntariamente interrumpido.

Encontrar juntos la pregunta, la tarea, la ficción, el juego… podría ser una manera de salir “del laberinto por arriba”. No es posible continuar… no es aconsejable intentarlo. Más bien navegar las aguas turbias hasta que algo renazca. Grupos de maestrxs suspendiendo cronogramas, arrimando alguna invitación. Ahí encontraremos los mejores aliados, los pibes.

28 de marzo

Coletazos de realismo. El virus no sólo carga con su fuerza genética infectable. El virus desparrama otras infecciones, tan mortales como su inoculación. La reclusión “protege” también de las proximidades. Del acceso a los recursos básicos de subsistencia. De la circulación urbana. De otros cuerpos. El común necesita “contagios”. No sea cosa que la inmunización anule al eros. El repliegue abre su reverso… y entonces, sumamos una firma para frenar los femicidios y entonces, le gritamos al chabón que cuarentena en la calle que ahí va una bolsa con víveres y un guiño de compañía. Y entonces, buscamos maneras de seguir vivos, en la soledad y en la compañía mediada…

31 de marzo

Sospecho que no es lo mismo el virus que la experiencia virus. El virus nos mata pero no sólo si nos atrapa, nos mata cuando nos recuerda que allí, agazapada asoma la muerte. El virus derriba velos. No, el virus no, nosotrxs ofreciendo(le) la tierra del deseo. Cada vez que salgo a comprar una rutina antecede al momento de abrir la puerta. Guantes, ropa que luego me sacaré apenas vuelva, alcohol en gel en la mochila… no es inocuo este instante, ni los similares que le siguen adentro, montos de enorme energía se van sin recarga…

Atisbos de experiencia “virus”. Llego a la verdulería, unxs y otrxs guardamos la distancia prudencial, giro la cabeza intentando encontrar alguna mirada cómplice. Las calles casi desérticas. Miro el cielo mientras voy andando, instantes fugaces de “alegría” o algo así. Nacer es nacer al mundo. Es contra natura el encierro. Y a su vez nacemos otra vez cuando la pequeñez de los pasos, la mirada al horizonte, el deseo que esas dos cuadras sean eternas, el aire rozándonos, los rostros desconocidos que abrazamos con la mirada nos vuelven a la vida.

Me despiertan los pájaros. Algo vive aún… la escucha de un canto.

Me despiertan los pájaros, existo fuera de mí.

3 de abril

Olvidar el virus y hacer la experiencia virus. La experiencia de atender urgencias sustrayéndonos del miedo urgente. Un grupo de profesores se junta con la distancia que no obstruye cercanías y a la velocidad de la emergencia confeccionan protectores de acetato para los médicos y enfermeros de un hospital. La escuela se aleja del “valor de cambio” y se arroja al valor de uso. Desoye la continuidad pedagógica y se lanza a la continuidad vital y fraterna.

Escuchar las urgencias no es un andar desesperado. Ecos de pensamiento dejarán huellas en la invención de otras formas de escuela. De la mutación viral a la mutación de existencias. Escuela molecular se impone al modelo de escuela, a la molarización cansada y empequeñecida.

4 de abril

Hoy es sábado. Lo dice el calendario. No hay más señales. Sólo las sutilezas del ánimo me cuentan de alguna diferencia entre ayer y hoy, entre hace un rato y ahora.

Cuando iba a la escuela, tomábamos distancia. Un brazo alzado hacia adelante marcaba la separación que los ojos vigilantes chequeaban.

Camino hacia la farmacia, el cielo de un celeste inusual, el sol abarcando las calles. Algunos pocos caminan ensimismados, enfundados de barbijos y guantes. Me ubico en la cola, a distancia del de adelante. No es necesario medir los pasos que nos distancian a unos de otrxs. El virus ya hizo lo suyo. La única señal es advertir al “semejante” en una peligrosa proximidad.

Mi cuerpo está cansado… el señor de adelante me cuenta cómo preservar al barbijo para que dure. Me distraigo viendo los bares alrededor. Las sillas en su interior apiladas. Gente tomando un café, leyendo, charlando… banalidades de “antaño”. Piden reiniciarse.

“Mi agenda” dice: a las 18 skype con una amiga. Skype, zoom, whatsapp, teléfono, Facebook. Variedades igualadas en la ausencia de piel.

Hace días que intento pintar… aún no pude. Hay tiempo.

Una amiga me cuenta que casi se incendia su edificio. Sus moradoras son mujeres mayores, no tanto y más jóvenes. Un ruido sordo, monocorde se infiltraba en su casa. Luego el humo, su olor, su pesadez. El parate aguza los sentidos. Se juntan algunas. Los peligros sorprenden donde no imaginamos. Algunos necesitan tribu para conjurarse.

Caminaban a tientas por el sótano hasta dar con las llaves de luz. La humareda nublaba la atmósfera. Las viejitas se protegían en los balcones. “Tranquilas, ya pasa”, gritaba alguna desde el sótano. Cercanías olvidaron el metro 20 de distancia. En ocasiones ampara la vecindad de los cuerpos. Mujeres que olvidan “la inmunización “ cuando la vida acecha con lo incalculable.

5 de abril

Desde que arrancó la pandemia es la primera vez que intento leer un libro, de papel. Los diarios de Emilio Renzi de Ricardo Piglia. Abro en la página 113, ahí había quedado hace meses. Veo un subrayado…“la novela se va a llamar Respiración artificial. Encuentro un poema de Eliot…el epígrafe de la novela. Tuvimos la experiencia pero no su sentido”…

Tenemos la experiencia pero no su sentido… Sobrevivir al sentido es la experiencia.

11 de abril

Ayer salí a comprar. De barbijo a barbijo se oían murmullos emocionados haciendo umbral frente a una dietética. “¡¡¡Yo a Alberto lo banco!!! Se me eriza la piel cuando pienso que nos cuida”… Una mezcla de sensaciones me asalta. Mi mirada se anclaba en la escena de la charla: distancia + barbijos + voces conmovidas bancando al señor que traza la cancha. Yo, siempre iconoclasta, al costado de cualquier centro, derribando padres… Hoy, mis lentes y barbijo ocultaban un nimio guiño de complicidad. Hoy.

Una mujer levanta sus manos enfundadas en guantes naranjas, esos que se usan para la limpieza. “Gracias pachamama”… Giraba sobre sí misma, pedía aplausos. No me pregunte nada, ni el motivo de su agradecimiento, ni el porqué de su sonrisa. Guantes naranjas que portaban manos hacia arriba interrumpían el gris de las “protecciones”… risas y cuerpo danzando alcanzaban.

Mi nieta de cuatro canta… “entro en un túnel, no sabemos hoy, ni sé quien soy”. Veo a los niñxs crecer a través de la pantalla, escucho sus voces en audio. Inventemos abrazos de verdad… “cuando termine la cuarentena, y te asusten los monstruos, vení a casa que te voy a abrazar” dice Pedro. Simulacros de abrazo en la lejanía, convenidos simulacros.

Un amor me dice… “no hay más que hoy, no falta nada, escucha eso que se le escapa a la ansiedad de un después”. Me propongo repetirlo como un mantra… no funciona. Sí, su voz.

Conversación en zoom con un grupo de maestrxs… plano cuadriculado expone rostros y nombres en formato foto carnet. Iconos de micrófonos cruzados o despejados indican el silencio o la toma de la palabra. Conversamos sobre escuelas que se desdibujan sin territorio, profesorxs que distraídos de sus planes se encuentran enredados en charlas inesperadas. Lapsos de olvido mediático. Desvíos de aislamiento.

Otto baila, sonríe, busca con su mirada el rostro de su papá, de su mamá. Sigue con su rutina o casi. Los  jueves íbamos a la plaza. ¿Hace cuánto ya no es jueves?

14 de abril

15 hs. Me quedé sin efectivo. Y sin huevos y sin aceite. Me obsesiona el budín de banana que imagino cocinar. Y no es posible sin huevos ni aceite. Salgo con la idea de volver en media hora. Estoy en una interminable cola, pregunto la hora. No tengo celular. Cinco y veinte me contesta el de atrás mío. Aún resta un rato para mi turno. Dos personas delante. Cada compra que me antecede me resulta interminable. Respiro, vacilo entre irme o quedarme. Ya perdí una reunión acordada por whatssap y mi sesión de análisis. Me quedo. Nada justifica continuar postergando el budín de banana.

Regreso a paso firme tratando de desafiar el cansancio que me invade. Luego del trámite agobiante que se repite cada vez al volver, subo las escaleras. Me tiro al sillón en el que suelo leer y ahí, esperándome nuevamente Piglia. Leo un párrafo del Diario en el que Renzi relata una caminata post resaca. Descalzo recorre la calle Ayacucho cubierto de un gabán que esconde su pijama. Una ansiedad se fija en mi estómago. ¿Cómo es que vagabundea tan liviano frente al peligro del virus?. Todos los tiempos son este tiempo.

15 de abril

Me despierto abombada. Dormí mal, de a intervalos. Soñé que abrazaba a mi hija. No recuerdo más. ¿Me pregunto de qué sirve el análisis hoy? Se me angostan las palabras.

Ayer abrí una canilla del baño, intenté cerrarla pero giraba en falso. La opción plomero descartada. Desconozco donde se encuentra la llave de paso. La profecía de la biblia se encarnó en mi casa… “haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches y borraré de la faz de la tierra a todo ser viviente que he creado”.

20 de abril

Leo un escrito de Ana Longoni. No alcancé a conocerla el pasado septiembre cuando estuve con María Acaso, Amador y otra gente en el Reina Sofía charlando sobre las formas urgentes de perforar tanto automatismo que insiste en las escuelas. Leo “No tener olfato”. Es curioso que su relato pequeño se “huele”, su escritura emana olores, sensaciones físicas. Me anima leerla, como si aún hubiera algo que descubrir. No en el encierro sino en lo que se filtra. Encontrar maneras de decir que huelan a ajo, jengibre, cúrcuma y ganas.

26 de abril

Me enfundo para salir, camino unas cuadras… aún no llegué a los 500 metros permitidos. Licencia de cinco cuadras dan respiro. Me cruzo con un vecino que va sin barbijo. Estiro el brazo, le rozo la mano. Me acompaña el tacto de su mano unos segundos. Ey no podés salir así, le grito tras mi barbijo con una sonrisa cómplice. Se ríe. Hace cuánto no sonrío por la calle. Hace cuánto. La atmósfera pesa. Humedad y sordidez. Caminantes con sus compras cabisbajos. Bolsas que dejan ver alimentos. Necesitamos nutrientes. Me paro frente a un negocio. Levanto la mirada al cielo. Calles que tanto pisaba hoy están cubiertas de amarillo, colchón de hojas que crujen al pisar. Mullidas, doradas… Abro la puerta de mi casa, tiro las bolsas… cierro. Un poco más, unas cuadras más. Unos metros más…

Leo el diario por internet. Una entrevista a Alberto. “¿Cómo puede enojar una cuarentena si es para cuidar la vida”? Me tranquiliza que sea él y no ese que lo antecedió. Me tranquiliza no parecernos a EEUU ni a Brasil. ¿Qué es vivir? ¿Un corazón latiendo? A mí me late cuando juego con mis nietos, cuando mi amor me abraza tan fuerte que temo que mi columna se quiebre. Me late cuando quiero probar cómo no ser tanto yo. Adentro conjuro al bichito, adentro vivo cuando habito las fisuras ignoradas de mi sabida casa…Vivo cuando olvido el encierro, cuando imagino los abrazos que vendrán. Bancamos Alberto, pero no olvides que una vida se cuida cuando se vive “sin techo”, en horizontal.

Hace días charlaba por teléfono con un querido amigo. Solíamos encontrarnos de tanto en tanto. Mate, abrazos y divagues nos unía. Las moléculas interpretan escribe en una nota que acabo de leer. Le pregunto, frente al vértigo de indiferenciarnos con microscópicos organismos, ¿las moléculas se enamoran? ¿sufren? ¿Se ríen?. No hubo mate, sí abrazos y divagues que pueblan un tiempo sin contacto.

Fuente: https://www.flacso.org.ar/noticias/detras-del-vidrio-diario-de-la-pandemia/

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Jornada de puertas abiertas: ocho recursos online de educación artística para la desescalada

Por: Sofía de Juan

Soy plenamente consciente de lo diminuto de esta aportación a la importante tarea que cada docente tiene entre manos. Pero necesitamos un arte y una educación que se hermanen para responder valientemente al momento en el que vivimos. Y me gusta pensar en estas minúsculas subversiones que os invitamos a activar como en partículas de la educación necesaria para este mañana que, en tanto incertidumbre y acontecimiento, se resiste a ser planificado.

No es sólo eso. Sí, sus ciudades son hermosas. Los marcianos sabían cómo unir el arte y la vida. El arte fue siempre algo extraño entre nosotros. Lo guardamos en el cuarto del loco de la familia, o lo tomamos en dosis dominicales (…)
-Usted cree que habían llegado al fondo de las cosas, ¿no es así?
-Estoy seguro.”

Ray Bradbury. Crónicas Marcianas

Mucho se ha hablado estos días en los medios de modelos de evaluación, de condensación de los currículos, del afianzamiento de los contenidos, de los plazos, las convocatorias extraordinarias y las competencias básicas. Pero no lo suficiente de los casi 699.427 docentes y de la cantidad titánica de energía que están invirtiendo, cada uno desde su contexto, para acompañar a los niños y niñas en edad escolar de este país.

Muy poco de esas personas invisibles que, con sus propias circunstancias, dificultades y miedos aún se las pasan cuidando de su parcela del mundo desde la distancia, creando oportunidades de aprendizaje para su alumnado.

El profesorado ha seguido haciendo ingentes ejercicios creativos para adaptarse a esta nueva situación y coordinarse con las familias (esa otra pata de la comunidad educativa que ahora, por fin, vemos como tal) y continúa buscando nuevos modos de hacer mientras viste su cansancio con vocación.

A todos los que habéis llegado hasta aquí en esa búsqueda, GRACIAS. Porque ese acompañamiento (que, como se ha hecho patente, va muchísimo más allá de la enseñanza de las asignaturas) ha sido una de las actividades esenciales para las que no ha habido aplausos. Vaya desde aquí el mío.

Y ¿qué puede aportar el arte a vuestra búsqueda, a vuestra labor docente para hoy y para lo que viene?

El término educación expandida, que instituyó Zemos98 hace más de once años, significa “intentar llevar los límites de lo que conocemos por educación y situarlos un poco más lejos. Hermanarlos con prácticas y disciplinas que probablemente en un futuro sí terminen formando parte de nuestras escuelas, institutos o universidades, pero que ahora mismo se encuentran fuera” (i). Prácticas como el arte, que puede no sólo abordar contenidos curriculares, sino también aquellos que están en los márgenes cuando quizás, ahora, debieran estar en el centro.

Para cuando termine de atravesar nuestras comunidades, el COVID-19 nos habrá tocado a todos y todas, de una u otra manera. Mientras tanto, estamos en modo de supervivencia. Pero, ¿coincide el fin del confinamiento con nuestra experiencia? Las secuelas y los cambios de sensibilidad experimentados no son cosas que pueda uno quitarse como se quita un pijama. Sin importar la edad que tengamos, tras recuperar el aliento puede que nuestro próximo instinto sea buscar consuelo, exorcizar lo vivido y reflexionar sobre el aprendizaje que está suponiendo esta cruzada, hacerla trascender.

Y en eso, estoy segura, el arte puede ayudar.

I Have Been to Hell and Back. And Let me Tell You It was Wonderful (ii), decía Louise Bourgeois en uno de sus bordados (1996). El arte nos permite plantar cara a ese húmedo y atemorizante desafío, el de afrontar la ambigüedad, el dolor, la nostalgia o la oscuridad que a veces somos, desde los cuidados, abrazando lo inesperado que nos conmueve y nos transforma como una suerte de conjuro.

Desde este sencillo espacio os invitamos a estas jornadas de puertas abiertas que pretenden contribuir a vuestra labor callada. Abiertas, sí, ya que cada propuesta está pensada para ser adaptada (o transformada radicalmente incluso) en un contexto que vosotros conocéis mejor que nadie.

A través de ellas ofrecemos no sólo un puñado de acciones situadas para trabajar diversos contenidos de manera integrada, sino también para preparar a esos niños y niñas que tanto nos importan a afrontar lo que vivimos: el duelo, el temor, los nervios, el aburrimiento, el desamparo… porque “el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma” (iii).

1) Crear borradores para un futuro que «ya no es lo que era» (iv)

(Secundaria y Bachillerato)

Especialmente aplicable en: Área de Ciencias Sociales, Área de Ciencia y Tecnología, Área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica, Área de Arte y Cultura

¿Qué puede aportar?

Un paisaje sonoro de noticias dramáticas envuelve a diario a la generación que acompañamos, una generación con todo por hacer. Si el futuro es la crónica anunciada de un fracaso, ¿para qué dedicar tiempo y energía a construir otros modelos?

Frente a la desesperanza de un presente en crisis y un mañana en forma de interrogación, plagado de relatos sobre distopías que alertan eficazmente sobre los peligros que se avecinan, la iniciativa Borradores de futuro es un faro en tiempos de tormenta que nos guía hacia la idea, posible, de la sostenibilidad socio-ecológica desde el idealismo, pero también desde la acción.

Un proyecto que ha optado por centrarse en las personas, colectivos y organizaciones que cada día, desde pequeños lugares recónditos, están activando respuestas individuales o colectivas ante los retos urgentes a los que nos enfrentamos: ecológicos, económicos, culturales, sociales, etc.

Esas respuestas son las que llaman borradores del futuro: utopías concretas, prototipos, alternativas, a menudo marginales y poco visibles, que actúan como detonante para la creación de imaginarios de posibilidad en forma de fábula.

¿Qué pasaría si esas alternativas llegaran a expandirse?

Desde 2019, Borradores de futuro genera, pausada pero firmemente, una colección de narraciones especulativas y relatos cortos con autores vascos incitados a proyectarse hacia el futuro ante los actuales retos ecológicos, económicos, culturales y sociales, con el apoyo de Unai Pascual, destacado científico del Basque Centre for Climate Change y coautor de un informe intergubernamental sobre la biodiversidad mundial.

Narraciones que germinan también como pequeñas semillas con voluntad de expandirse (impulsadas desde Azala, un espacio de creación alavés con 10 años de experiencia, ubicado en Lasierra, localidad de 12 habitantes, con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso y del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco).

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

En este momento hay tres fábulas, que se pueden leer y/o escuchar, y que nos sumergen en futuros posibles en torno a temas como la vida en el mundo rural, la industria armamentística, la autogestión, el desarrollo colectivo, la agroecología, las alternativas energéticas o la contaminación lumínica. Los textos se publican bajo licencias abiertas para permitir su difusión en diversos soportes web, audio o papel, así como su remezcla.

Cada una de ellas invita a la lectura crítica, el debate, la generación de preguntas y la investigación posterior (gracias al nutrido archivo de materiales extra sobre el proceso de creación del equipo) y puede abordarse desde diversos puntos de vista (científico, sociológico, filosófico, ético…) atravesando diversas materias. Cada una puede ser una semilla para sumergirnos en un proceso propio de creación de contra-narrativas:

Invitemos a nuestros jóvenes a imaginar el futuro que desean construir. ¿Por qué no realizar un inventario colectivo de iniciativas surgidas a raíz de la crisis que propongan otro modo de vida o denuncien algún aspecto de la que ya vivimos? ¿podemos despertar su deseo de conocer y sumarse a esas iniciativas o de inspirarse en ellas para tratar de crear porvenires deseables? ¿qué pasos han de darse para que una alternativa se extienda y el futuro sea mucho mejor?

Animar al alumnado a escoger una de las alternativas y escribir una fábula especulativa futurible que les permita imaginar/investigar el proceso y conducirlo hacia la sostenibilidad parece un buen plan para recordarnos que lo que finalmente suceda aún está en sus manos, y en las nuestras.

2) Mejorarse a uno mismo

(Primaria, Secundaria y Bachillerato)

Especialmente aplicable en: Área de Ciencias Sociales, Área de Ciencia y Tecnología, Área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica, Área de Inglés como Lengua Extranjera, Área de Matemática, Área de Arte y Cultura

¿Qué puede aportar?

Las acciones de “El Palacio de los Proyectos”, de los prestigiosos artistas rusos Emilia e Ilya Kabakov, nos sacan del lugar que ocupábamos, de lo que creíamos ser sin cuestionarnos quiénes éramos o qué pensábamos, y nos invitan a adquirir herramientas para manejar nuestra parte más opaca con ternura e imaginación.

Este proyecto artístico nació en 1999 de un encargo de ArtAngel, una organización internacional que colabora con artistas para dar forma a ideas que desafían los límites, en coproducción con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

El concepto del trabajo planteado a los artistas fue la recopilación, descripción y catalogación de propuestas entre las que domina una característica principal: la transformación y mejora del mundo través de la acción individual. En todos ellos subyace una idea de libertad y de expansión de las oportunidades sociales o personales sin perder el pulso de ingenuidad que requiere una obra sostenida en la utopía necesaria, auténtico alegato contra el cinismo reinante.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

Además de invitaros a investigar la vida y obra de estos fascinantes artistas, cada una de las propuestas disponibles en la web de ArtAngel (una selección de las 75 que componen el proyecto integral de los artistas), cargadas de poesía, de amor y de humor está perfectamente desgranada en una página individual con instrucciones de realización paso a paso junto a imágenes de los bocetos y las maquetas originales.

¿Cómo hacer emerger un mundo misterioso en nuestro escritorio cuando cae la noche? ¿Cómo encontrarnos con un ángel? ¿Cómo puede uno cambiarse a sí mismo?

Construir dos alas blancas para colgarse a la espalda y pararse a reflexionar unos minutos cada dos horas con el fin de lograr ser más amables, mejores personas y aumentar nuestra creatividad en la vida cotidiana quizás nos ayude. Al fin y al cabo, ¡qué somos sino un proyecto inacabado!

3) Sentir el poder del arte en la vida

(Infantil y Primaria)

Especialmente aplicable en: Área de Conocimiento de sí mismo y autonomía personal, área de Conocimiento del Entorno, Área de Lenguajes: comunicación y representación/ Área de Ciencias Sociales, Área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica, Área de Arte y Cultura

¿Qué puede aportar?

Hace ya muchos años que sabemos que el arte se zambulle en la vida convirtiéndose en algo indistinto de ella. Nos lo enseñaron los padres (y madres) de las vanguardias, pero no sólo con sus acciones, sus happenings o sus provocadores posicionamientos vitales, sino también con su manera de señalarnos firmemente el pasado como un lugar desde el que reaprender las cosas importantes que perdimos, detener la vorágine y pensar en el cuerpo que somos, en lo que nos rodea y en el alma que intuimos. Un lugar en el que el arte, la magia y la vida eran (y son) lo mismo.

La vida era magia, el arte era vida, la magia era arte. La vida como incógnita, la magia como mirada que convierte en sagrado cuanto toca y el arte como forma de estar en el mundo desde el cuestionamiento.

Y es en ese espacio latente en donde se sitúan las propuestas de creatividad y educación de Ana Cebrián, un espacio en el que la sencillez de las acciones que presenta coexiste con el universo que abordan. Porque así es la vida, a veces clara, concisa, directa y, otras, complicada, dura, llena de obstáculos. Y, a menudo, una mezcla de todo.

Miembro de Pedagogías Invisibles y docente de la Facultad de Educación de la UCM (Didáctica de las Artes), Ana comparte a través de su Instagram las acciones que propone a su alumnado universitario (futuros maestros y maestras), así como sus resultados. Acciones Para La ResilienciaAcciones Contra El MiedoAcciones Para La Memoria. Acciones artísticas de cuidados que relacionan obras de arte contemporáneo con experiencias prácticas, simples pero rotundas y llenas de metáfora, que nos sumergen de cabeza en lo crudo y lo maravilloso del presente para salir de él trasmutados.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

La propuesta, al igual que el medio que ha escogido para transmitirla (Instagram), es visual, inmediata y asequible. Cada entrada contiene una o varias imágenes de obras con las que poder trabajar conceptos y en su descripción encontramos un desarrollo con sugerencias de acciones para las que no se requieren grandes medios.

Iniciar una cadena de favores y documentar el proceso; construir un altar para recordar a los que no están cerca y deseamos abrazar; iniciar una secuencia de deseos por Whatsapp o llevar un diario donde anotemos todos los cambios positivos que suceden en nosotros, son algunos de los ejemplos de lo que encontraremos.

Pero, además, podemos visitar otras entradas que nos permiten ver la diversidad de resultados que han generado los futuros maestros respecto a otros retos más aterrizados en lo curricular, lo que nos proporciona un inmenso abanico de posibilidades de implementación de cada idea.

4) Entendernos bajo un mismo sol

(ESO y Bachillerato)

Especialmente aplicable en: Área Lengua Extranjera, Área de Comunicación, Área de Ciencias Sociales, Área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica y Área de Arte y Cultura

¿Qué puede aportar?

Los últimos meses han revelado la innegable diversidad de contextos y respuestas a un problema global y, al mismo tiempo, una incuestionable interdependencia que nos lleva a estimar justamente el valor de lo común y a repensarnos juntos en términos de solidaridad, cooperación y reciprocidad de cara a esta reconstrucción vital que afrontamos.

Fuera de cualquier mecanismo de toma de decisiones, los menores tienden a sentirse excluidos de los grandes temas de la política, la historia o la economía en los que esta cooperación debe desarrollarse. Y en este sentido la bellísima Guía para Maestros, diseñada por el inmenso artista educador Luis Camnitzer y originalmente escrita para la presentación de la exposición Bajo el mismo sol: Arte de América Latina hoy en el Museo Solomon R. Guggenheim de Nueva York en 2014, resulta de una increíble actualidad.

Respondiendo a los retos de aprender a ver una obra de arte como posible solución a un problema y observarse a uno mismo mientras se trata de entender lo que se está viendo, este manual creativo nos permite una revisión activa y colaborativa de la historia contemporánea más desconocida de América Latina: desde la perspectiva de los artistas que la han vivido en su piel y que cuestionan realidades como la huella del colonialismo, la identidad o la globalización llevando esa reflexión a cada estudiante en su entorno.

Respuestas creativas a realidades complejas y compartidas, influidas por historias coloniales y modernas, gobiernos represivos, crisis económicas y desigualdades sociales, así como períodos coincidentes de abundancia económica, desarrollo y progreso. Obras que se dirigen al pasado y al presente y exploran las posibles construcciones de futuros alternativos.

Una propuesta artístico-educativa cuestionadora convertida en una fuente ideal de preguntas transdisciplinares que son pertinentes tanto dentro del aula como fuera de ella.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

La guía descargable entiende las obras producidas por los artistas para la muestra como un catalizador para una experiencia de aprendizaje creativo. Se parte de preguntas como: ¿Qué efectos tendría una estructura distinta del tiempo? ¿Cómo puede la mezcla de dos sistemas aparentemente no relacionados generar nuevos significados y percepciones?¿Cómo hacer que la gente tome conciencia de las injusticias sociales e incitarlas a la acción? o ¿Cómo utilizarías la oportunidad para dirigirte a un millón de personas en un minuto o menos?

Está dividida en tres secciones —Problemas, Proyectos y Preguntas—, cada una con la reproducción de una obra de arte en la exposición, citas del artista e información y preguntas relacionadas con el contexto en el cual fue hecha la obra. La sección Problemas presenta ideas para ser consideradas y propone una pregunta amplia. En relación a ésta, la sección de Proyectos incluye sugerencias para la acción. Los ejercicios sugeridos están ordenados de simples a complejos y pueden ser adaptados a las necesidades del estudiante o participante. La intención es que inspiren la creación de nuevos proyectos entre los maestros, estudiantes y cualquier otra persona involucrada. La sección final, Preguntas, es amplia, flexible y no está limitada por fronteras disciplinarias.

Los autores invitan al profesorado a experimentar con estas ideas y a generar problemas, proyectos y preguntas propios antes de presentarlas a los estudiantes, involucrándose activamente en el proceso artístico como intelectuales creadores y dialogando con el arte y los artistas, lejos del papel de consumidores subordinados.

5) Atravesar la complejidad

(ESO y Bachillerato)

Especialmente aplicable en: Área de Ciencia y Tecnología, Área de Comunicación, Área de Ciencias Sociales, Área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica y Área de Arte y Cultura

¿Qué puede aportar?

Uno de los papeles impostergables del arte es el de ayudar a transformar la conciencia de las personas hacia la creación de un mundo en el que no tengamos que temer al suicidio global. Recordarnos que tenemos el poder de marcar la diferencia. Ayudarnos a abordar los temas que en este momento nos interpelan no sólo como estudiantes o educadores, sino también como parte de una sociedad en pleno incendio.

¿Son las formas, métodos y discursos del arte contemporáneo susceptibles de transformar críticamente los relatos de la educación? ¿Pueden las prácticas artísticas contemporáneas activarse pedagógicamente en el contexto educativo en relación a saberes múltiples y a las experiencias de vida de los estudiantes?

Estas preguntas han sido el embrión de un ambicioso proyecto bajo el nombre de Transversalia que, de la mano del equipo de técnicos de educación del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, indaga en las relaciones entre las prácticas artísticas y educativas a través de talleres, seminarios y recursos online. Estas experiencias operan como espacios propositivos desde los que podemos explorar una gran cantidad de documentación y diseñar experiencias, situaciones y materiales para activar en las aulas.

Los recursos disponibles parten de la transformación del formato expositivo en material de trabajo flexible a partir del cual —y de la mano de artistas, comisarios y educadores de gran bagaje (Pau Waelder, Andrea de Pascual, David Arlandis, Jordi Ferreiro, Pablo de Soto o el colectivo de mediación La Liminal)— se trazan aproximaciones pedagógicas vinculadas al currículo, a la vida en el aula y a los aprendizajes compartidos.

Prácticas artísticas ante la crisis ambientalidentidades fluidas o resistencias contra un mundo globalizado son algunos de los temas tratados por este equipo transdisciplinar para invitarnos a trabajar desde la integración de saberes y el pensamiento divergente.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

Ahora más que nunca trabajar a través del arte contemporáneo y sus prácticas pasa por rodearnos de imágenes y comprender su indudable valor pedagógico, desplegarlas, organizarlas, conectarlas, describirlas y jugar con ellas, sobre todo, si queremos que éstas penetren de manera significativa en el lenguaje de los estudiantes, en relación a saberes múltiples e impregnando todos los aspectos del currículo.

Los elementos de esta web están expresamente dirigidos a los docentes y recogen las completísimas propuestas surgidas del trabajo entre comisarios, artistas y educadores que vinculan esas imágenes con la historia, la filosofía contemporánea, la perspectiva de género o la conciencia ecológica a través de un concienzudo material perfectamente desplegado para su usabilidad.

Este material se organiza en torno a tres grandes ejes: Identidades, políticas y planeta, y se complementa con podcasts y material audiovisual. El docente puede utilizarlo directamente como proyecto para el alumnado o transformarlo y mezclarlo para generar sus propias actividades y experiencias en función de los ritmos, momentos y contextos de su propia práctica educativa.

6) Celebrar la diversidad de los comunes

(3º Ciclo de Primaria, ESO y Bachillerato)

Especialmente aplicable en: Área de Comunicación, Área de Ciencias Sociales, Área de Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica, Área de Lengua Extranjera y Área de Arte y Cultura

¿Qué puede aportar?

Convivimos con un alumnado que lee en formatos distintos y cambiantes; que se define en memes, y habla a través de emojis, textos de distinta construcción y con diversas finalidades, que interactúa contantemente en canales multimedia y en contextos individuales y sociales virtuales de manera diaria. El “acompañamiento remoto” al que el docente se ha visto forzado en este periodo ha evidenciado el peso de la comunicación digital hoy y la importancia de conocer sus mecanismos, su lenguaje, sus herramientas y sus posibilidades educativas y creativas.

La remezcla como lenguaje, como herramienta, pero también como cultura que surge a modo de concepto simbólico para aportar una visión crítica, reflexiva, activista y reivindicativa frente a un sistema de hiperproducción generalizada es un espacio de posibilidad que todo docente debería transitar y que gracias a “Técnicas de remezcla que fomentan la creatividad literaria y la lectura crítica de medios de comunicación”, un trabajo colectivo de los veteranos ZEMOS98 en el contexto del Programa ComunicA (para el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística del alumnado) de la Consejería de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía, podemos explorar estos días.

¿De qué hablamos cuando hablamos de remezcla? Trascendiendo su acepción más generalizada y ochentera de “remix musical”, Lawrence Lessig, especialista en ciberderecho y creador  de Creative Commons (“licencia  de bienes comunes creativos”), propone una utilización aún más amplia del término al aplicarlo a la sociedad: a la salud, a la distribución de la riqueza y, también, a la cultura. Por defecto, tal cultura permitiría la mejora, cambio e integración del trabajo original de uno o varios autores.

Navegar este campo permite analizar cada una de sus fuentes (literatura, arte, música, historia, periodismo), que son en sí mismas contenidos curriculares, y entender las infinitas posibilidades que se abren cuando las hacemos entrar en diálogo.

Una excusa perfecta para promover la inclusión cultural, celebrar la diversidad y aprender del valor de lo bastardo y de las transferencias: hagamos literatura con las artes visuales, matemáticas con la poesía, música que se vea pero no se escuche; sacudamos de una vez las divisiones entre alta cultura y cultura popular. Porque la vitalidad, el progreso y la creación de una cultura rica está fundamentalmente ligada a este proceso de remezcla participativa y, lo admitamos o no, todos somos remezcla.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

La propuesta consta de un completísimo dossier descargable -por supuesto, bajo licencia Creative Commons- listo para ser implementado mediante diferentes sesiones teórico prácticas muy completas y acompañado de material adicional (vídeos, lecturas e imágenes). Aborda temas tan pertinentes como la diferencia entre “copiar” y “compartir” o la propiedad intelectual, pero también nos permite experimentar con otros modos de usar y reflexionar en torno al lenguaje a través de actividades como el Remezclador de anuncios sexistas o el Cadáver Exquisito (textual). Ofrece una visión integradora de las tipologías textuales como manifestación cultural, lingüística, estética, social, ética e individual vinculadas con las competencias clave y las nuevas metodologías educativas. Porque podemos crear una canción para lavarnos las manos y hacer un póster, concebir poesías mediáticas con titulares de noticias alarmistas como materia prima o componer una pieza musical combinando letras de Rocío Jurado y C. Tangana. Y todo esto es crear comunicación.

7) Transformar atmósferas

(Infantil y Primaria)

Especialmente aplicable en todas las áreas de conocimiento

¿Qué puede aportar?

La unicidad de esta pandemia carece de lugares de encuentro para el apoyo y la recuperación y requiere, por ello, de estrategias de respuesta específicas para garantizar las necesidades de salud conductual de niños y familias. Mientras éstas llegan quizás el profesorado, desde sus fuertes en forma de pantalla, tenga que contribuir a reforzarlas sacando los monstruos que llevamos dentroreconstruyendo (virtualmente) la ciudad que queremos, o facilitando nuevos modos de comunicación mediante la creación de postales sonoras desde el confinamiento o en nuestras primeras salidas.

Tras seis ediciones, la convocatoria Levadura se ha transformado en un nutrido repositorio de recursos diseñados por artistas para trabajar junto al profesorado, a través del arte, conceptos transversales como la oralidad, la lectoescritura, la botánica, la educación emocional o el pensamiento divergente.

Los proyectos que aquí se comparten generosamente ponen al alumnado de primaria e infantil en el centro. Subrayan el carácter procesual de la creación contemporánea y han sido implementados en diversos cursos y asignaturas mediante múltiples disciplinas: arte sonoro, instalación, artes plásticas, audiovisuales, fotografía, etc.

Un programa co-producido por el Área de las Artes del Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Banco Santander, surgido de la colaboración entre Matadero Madrid y la Asociación Pedagogías Invisibles.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

Si bien no se trata de un recurso tan inmediato para el docente como otros, cada propuesta, tomada como punto de partida, es una llamada a nuestra creatividad situada, que nos permite reinventarla en nuestro contexto y desde un nuevo escenario virtual sin perder su esencia.

Cada proyecto aparece acompañado de una pequeña descripción que puede ayudarnos a escoger el tema que buscamos y, en la información completa, podemos descargar el proyecto para comprender sus posibilidades de implementación paso a paso.

Para trabajar con los más pequeños recomendamos Wapsi, que significa atmósfera en la lengua indígena ecuatoriana Kichwa. Este proyecto de creación realizado por Dayana Rivera y Laura Valor, junto con la docente Ana Oliva y el alumnado de 1º de infantil del CEIP Francisco de Goya, explora nociones decoloniales a través del arte al mismo tiempo que introduce al alumnado en la práctica del yoga desde lo simbólico/performativo, para así poder reconocer estados emocionales y explorar la posibilidad de transformarlos.

Esta iniciativa nos permite buscar nuevos modos de acompañar en la distancia, trabajando conceptos clave como atmósfera, persona, templo y luz desde los nuevos significados adquiridos hoy para cada uno de nuestros alumnas y alumnas, o generando una forma de Mashi (amigo y guardián de sus emociones generado por ellos mismos) que cambiará cada día y al que le podrán contar secretos.

8) Aportar un conocimiento envolvente

(Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato)

Especialmente aplicable en todas las áreas de conocimiento

¿Qué puede aportar?

En esta tarea de dinamitar las lindes del arte como disciplina y de comprenderlo a modo de motor crítico y creativo de la estructura educacional, Musaraña es una comunidad pionera. Como parte de Educathyssen, esta propuesta de innovación educativa ha generado un espacio físico y virtual donde educadores de museo, artistas y docentes intercambian ideas, se conocen, investigan, diseñan y difunden nuevas líneas de acción educativas. Cada trimestre proponen un tema de trabajo y desarrollan encuentros presenciales con diferentes creadores que desembocan en vídeo-cápsulas de aprendizaje y materiales para el aula disponibles en la web del proyecto.

Musaraña- Educathyssen

El resultado es un archivo de recursos vivo, vigoroso y en constante crecimiento, en el que podemos encontrar herramientas sencillas y aterrizadas para casi todo: tanto para contribuir al reconocimiento y expresión de las complejas emociones que cada uno de nuestros alumnos está experimentando, como para abordar temas curriculares de toda índole (sonido, territorio, ecología, movimiento, letras, ciencias…).

Y, por encima de su utilidad, cada uno de esos recursos, como fruto de la cocreación y el encuentro de dos mundos diversos (escuela y museo), posee un valor inmenso, pues es producto de un interés común, de la confluencia del deseo y el cuidado de personas muy diversas con la voluntad de entenderse.

¿Cómo explorarlo e implementarlo?

Como buen archivo diseñado por y para educadores, su organización es tan intuitiva que resulta asombrosamente sencillo encontrar lo que se busca. En un menú que ofrece todas las posibilidades, cada una de las actividades del archivo está etiquetada por temáticas, niveles y ámbitos de interés y, en su página individual, cada actividad está desarrollada detalladamente explicando los objetivos, competencias y contenidos que plantea, así como los materiales y pasos necesarios para su ejecución. Ideas centradas en ver y hacer arte para docentes de todos los niveles educativos pero también para profesionales del ámbito de la educación no formal que crean en la colaboración.
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Soy plenamente consciente de lo diminuto de esta aportación a la importante tarea que cada docente tiene entre manos. Pero necesitamos un arte y una educación que se hermanen para responder valientemente al momento en el que vivimos. Y me gusta pensar en estas minúsculas subversiones que os invitamos a activar como en partículas de la educación necesaria para este mañana que, en tanto incertidumbre y acontecimiento, se resiste a ser planificado.

Notas

(i) Díaz, R. y Freire, J. (Eds.). (2012). Educación Expandida. Sevilla: ZEMOS98. Recuperado de http://www.zemos98.org/descargas/educacion_expandida-ZEMOS98.pdf

(ii) “He estado en el infierno y he vuelto. Y déjame decirte que fue maravilloso”

(iii) Frase atribuida al poeta ruso Vladimir Maiakovski así como al dramaturgo Bertolt Brecht.

(iv) Alusión a la célebre frase “el futuro ya no es lo que era”, que el poeta y ensayista francés Paul Valéry pronunció en 1937, en el marco de la conferencia ‘Nuestro destino y la literatura’, en la Academia Francesa, recogiendo el sentimiento de desesperanza que compartían los intelectuales de la época.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/arteyeducacion/2020/05/19/jornada-de-puertas-abiertas-8-recursos-online-de-educacion-artistica-para-la-desescalada/

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¿Qué huella psicológica dejará el encierro en los niños?

Por: Semana Educación

Los colegios han empezado la educación virtual, sin embargo esta metodología no termina de funcionar en los más pequeños, que apenas empiezan a interactuar con el mundo y anhelan estar en un parque, jugando con el sol en la cara.

Los primeros días, Martín* —hijo único— supo asimilar que por algún tiempo no volvería a su colegio. Había empezado con entusiasmo en Transición dos meses atrás, había encontrado amigos con los que hablaba de Pokemon, Los Jóvenes Titanes y otras caricaturas de moda. Su padre, enterado por lo que sucedía en otras partes del mundo, le dijo que serían un par de meses de estar en casa jugando, repasando las letras, los números, viendo televisión. El niño ha esperado paciente, pero en los últimos días añora salir, caminar, ver a sus primos, comer helado y entonces hay que repetirle que los científicos aún no han encontrado la vacuna contra el coronavirus.

En el colegio de Martín empezaron las clases hace dos semanas y sus padres creyeron que así recuperaría algo de su rutina, pero todo es distinto. Los profesores suelen conectarse media hora por Microsoft Teams mientras los estudiantes son un murmullo molesto desde cada uno de sus computadores; entonces explican dos o tres cosas y dejan actividades que hay que realizar muy rápido, antes de que empiece la siguiente clase. Los días de Martín pasan entre tareas frente a la pantalla del computador, un poco de juego con sus padres, televisión y videojuegos. Es difícil saber qué huellas le dejará el encierro. Su timidez se ha acentuado, no se anima a hablar durante las clases virtuales y le cuesta expresar sus sentimientos. Además, los profesores suelen recordar solo algunos nombres, o solo interactúan directamente con los más extrovertidos, lo que termina relegando a los diferentes.

Este es un momento en el que los padres deben ser más padres que nunca. El viejo rol del acompañamiento en todo momento, en el que la madre educaba y enseñaba a leer, escribir, sumar y restar, reaparece ya sin el molde machista —en algunos casos— que solo delegaba en la mujer; ahora todo sucede en el hogar: la identificación de letras, el juego, la vida. Pero hay un cambio superior: los padres no están preparados; ahora les toca ser profesores, cocineros y empleados —mientras logran demostrar que aún son importantes en sus empresas—. La realidad encierra a todos en sus propios miedos: el miedo de los adultos a no encontrar trabajo después de haberlo perdido, o el miedo a perderlo; y por otro lado está el miedo de los niños a no salir a jugar nuevamente, a perderse el mundo porque el corrían.

Parece un chiste todo esto, piensa el padre de Martín, porque justo esta es la generación que más parece aborrecer a los niños: los ven como un estorbo para cumplir metas y sueños, un estorbo para ser más productivos, los equiparan a las mascotas a las que llaman hijos, se quejan en redes sociales cuando en el cine, en un avión o en el transporte público están al lado de un niñito que pregunta o lloriquea o babea. Ahora esos niños —han dicho medios, presidentes, científicos, comentadores de todas las horas— son transmisores letales del coronavirus, supuestamente pocas veces enferman y por eso mismo pueden ser fatales para los demás: para los productivos. Pero nada de eso está comprobado, nada de eso es una certeza.

La madre de Martín ha recordado un personaje de Ciudad de Cristal, la novela de Paul Auster, en que un hombre habla como un robot, no tiene sentimientos definidos, parece un androide de los últimos tiempos. Ese hombre fue encerrado desde pequeño por alguien que quiso comprobar cómo surgía el lenguaje en un incomunicado, quien solo interactuara con el mundo por la experiencia. La madre ha temido el encierro de su hijo y de los niños, nadie sabe muy bien qué huella quedará.

Por ahora, los expertos recomiendan que a los niños se les debe mantener una rutina de horarios establecidos “para levantarse, desayunar, tomar sus clases, acostarse, así como tiempo de esparcimiento, ocio y de compartir en familia, comunicarse con sus amiguitos, vecinos o familiares que están lejanos, igualmente es importante que los niños participen en las actividades de la vida diaria en casa, colaboren en actividades de organización, aseo tengan pequeñas responsabilidades en casa según sus edades”, dicen desde el Centro Terapéutico Aprehender, de Bucaramanga.

Pero no es tan fácil mantener ese orden cuando los padres tienen varias reuniones digitales al día, entregan informes y también lidian el encierro. Muchos han tenido que ceder a las pantallas: que los hijos vean Netflix y YouTube más horas de lo acostumbrado, justo lo que desde el Centro recomiendan controlar: “Se sugiere combinar el uso de las pantallas con juegos creativos que puedan realizar solos o en compañía. Es necesario en familia hacer actividades que nos produzcan alegría como cantar, bailar, disfrazarse, hacer retos, circuitos motores, yoga o meditación”. Además, es raro, pero algunos padres dicen que son incapaces del juego creativo en el que se sumergen en roles e imitan la voz de juguetes nacidos en la imaginación de algún japonés; nunca entretener fue tan difícil.

Todo ha terminado en un giro de tuerca: los padres ahora demandan ayuda de los psicólogos, pues no sabían que era tan difícil mantener a los niños concentrados en el aprendizaje “Los padres nos han solicitado mayormente orientación y apoyo frente al manejo de procesos atencionales durante las clases virtuales, control de la inquietud motora, regulación, comportamiento y el seguimiento de instrucciones. Por esto, ofrecemos teleterapia y orientación a padres con estrategias directas frente a las necesidades puntuales del niño, lo cual implica un análisis de la actividad que desarrolla el niño, las exigencias de la misma, los estímulos que le está ofreciendo esta actividad y las características particulares del niño y su entorno, con el fin de realizar los ajustes necesarios”.

Pero este puede ser el panorama más benévolo: padres con algún acomodamiento —clase media que aún conserva su trabajo— que no encuentran tiempo para dedicarle a sus hijos y que por otro lado ven el fracaso de la educación virtual. Hay otras familias que mientras entretienen a sus hijos, buscan la manera de darles de comer.

Maryi —una mujer con dos hijas de 7 y 5 años— vive en el barrio Manrique de Medellín y ha tenido días en que se inventa juegos para que sus niñas olviden que tienen hambre. Los últimos días han sido más fáciles porque ha recibido ayudas de familiares y de la Alcaldía de Medellín, pero no deja de pensar que su marido no encuentra trabajos en construcción, porque aunque algunas empresas iniciaron labores, a él no lo han llamado. No le queda mucho tiempo para pensar en la educación, solo quiere que sus niñas jueguen, se entretengan. Por suerte, dice, son dos y pueden jugar la una con la otra. Además, han contado con el acompañamiento psicológico de la Fundación Carla Cristina, que acompaña a 2.260 familias de los estratos uno y dos que tienen niños menores de 5 años en Medellín.

“Hemos alcanzando una comunicación efectiva con el 97 por ciento de familias a través de diferentes medios (chat, llamada telefónica, correo electrónico). Por otro lado encontramos un 2% de familias que debido a diferentes barreras, como falta de teléfono e internet, no ha sido posible establecer contacto, pero son familias con las que se han llevado a cabo otras estrategias no virtuales o tecnológicas para orientar y acompañar el proceso como la entrega física de un plan de experiencias para desarrollar en el hogar con los niños, resultando solo un 1 por ciento de las familias que se han mostrado reacias a recibir el acompañamiento aludiendo diferentes razones.  En consecuencia, el reto de los diferentes profesionales de la Fundación Carla Cristina se enfoca no solo en potenciar el desarrollo de los niños y fortalecer su vínculo con los adultos significativos, también significa pensar y llevar a cabo estrategias que mantengan a las familias motivadas y activas en el proceso”.

Justo mientras en los estratos cuatro y cinco hay miedo por las huellas psicológicas que el encierro dejará en los niños, en los estratos uno y dos el miedo está en dejar de comer, en ver a los niños en enfermar por problemas de nutrición, por esto la Fundación entrega asistencia alimentaria con ayuda de entidades aliadas, pues se han encontrado que el 8 por ciento de los niños que atienden en los barrios más pobres de Medellín tienen desnutrición aguda o riesgo nutricional por déficit.

Esta semana empiezan a salir los niños mayores de 6 tres veces a la semana, parece una medida de misericordia por parte de la Presidencia, que no se ha encargado enteramente de los niños en estas semanas. No hay un estudio serio que diga cuáles son las consecuencias que el encierro tendrá en ellos, mientras tanto los padres tratan de encontrar una manera de entretenerlos, de darles alimento, de hacerlos olvidar que afuera el sol aún brilla.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/consecuencias-del-encierro-en-los-ninos-durante-cuarentena-por-coronavirus/669718

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Por: Jaume Carbonell

Diez tipos de intervenciones sociales, culturales y educativas promovidas por la buena gente, que han contribuido a despertar conciencias y a lograr un mayor bienestar individual y colectivo.

1. Alfabetización y extensión cultural. Me viene a la memoria una de las mayores campañas de alfabetización, si no la mayor: la promovida en Cuba en 1961 bajo el lema: “Quien no sabe leer que aprenda; quien sepa que enseñe”. Miles de voluntarios brigadistas jóvenes cambiaron las playeras por las botas, y con un fanal y la cartilla se fueron al monte. También las hubo en Nicaragua y otros países, sin olvidar la impagable tarea de Paulo Freire en su labor de concienciación a través de la alfabetización. Durante la II República española, en su afán por llevar la cultura a los pueblos más recónditos, se organizaron las Misiones Pedagógicas. Por vez primera tuvieron acceso al teatro, al cinematógrafo, a los libros y a las reproducciones de cuadros del Museo del Prado. Federico García Lorca, con la compañía teatral “La Barraca” compartió una de estas aventuras nómadas. Esta labor de voluntariado para enseñar a leer y democratizar la cultura en pueblos y barrios se ha mantenido en los difíciles momentos de la dictadura franquista y se mantiene hoy con renovadas iniciativas.

2. Cooperación internacional. Hace justo un cuarto de siglo hubo en toda España una amplia movilización a favor del 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) para ayudar a los países más empobrecidos. ¿Quién se acuerda de ese acontecimiento y en qué ha quedado aquella reivindicación? En casi nada, siguiendo como seguimos tan lejos de este mítico 0,7%. En los últimos presupuestos del año 2018 el porcentaje se queda en el más que raquítico 0,12%. Pero a pesar de esta insolidaridad gubernamental y la crisis acaecida en gran parte de las ONG, ahí sigue la labor del voluntariado para afrontar sanitariamente otras pandemias -en algunos lugares son el pan de cada día-; para orientar en algunas técnicas de cultivo y en la organización de cooperativas; para ayudar a crear y a dinamizar una ludoteca, una biblioteca u otros espacios colectivos; para crear escuelas, dotarlas de material y formar o asesorar al profesorado; para salvar vidas en el Mediterráneo y para mejorar, dentro de lo que cabe, la vida en los campos de refugiados, incluso con la creación de escuelas. ¡Para tantas cosas! Conozco algunas personas que le dedican mucho tiempo y te cuentan en qué condiciones tienen que moverse, pero también lo que aprenden. Son conscientes de que nunca van a sustituir la acción del gobierno -ni de lejos les toca- pero que con sus esfuerzos encienden algunas luces en las comunidades rurales o en otros lugares que les abren ventanas de oportunidades para dignificar vidas y luchar por sus derechos.

3. Derechos laborales y sociales. Las luchas del movimiento sindical obrero han sido meritorias para el logro de mejoras en sus condiciones de trabajo y de vida. Un hito emblemático fue la conquista de la jornada de ocho horas, una aspiración largamente acariciada por los utopistas que reclamaban la jornada de los tres tercios iguales: uno para el trabajo, otro para el ocio y otro para el descanso. Ciertamente en la trayectoria sindical de los diversos países y sectores hay de todo: personas que se han aposentado en sus cargos y algunas hasta se han lucrado y, en el lado opuesto, otras que han sido despedidas o encarceladas. Pero la mayoría es gente honrada y comprometida. Me imagino que cada lector conocerá ejemplos de todo tipo. En cualquier caso, el sindicalismo sigue su lucha cotidiana contra una explotación capitalista que no conoce límites ni fronteras, y que se agrava en tiempos de crisis y de pandemias. Además, no lo tienen nada fácil en un momento en que el trabajo se precariza con la temporalidad, y el debate y la cohesión de clase se alejan con la creciente modalidad del teletrabajo, que se organiza provisionalmente pero nunca se sabe si en ciertos sectores se acabará imponiendo parcial o totalmente. Porque desde la virtualidad es más complicado organizar una huelga. Vaya, que también en la “nueva normalidad” habrá que reinventar la formas de protesta.

4. El largo camino de la liberación de la mujer. De esfuerzos y sufrimientos de tantas mujeres anónimas para romper el silencio, denunciar todo tipo de maltratos y discriminaciones y conseguir sus legítimos derechos: en la familia, en el trabajo, en la escuela, en los medios de comunicación y en cualquier ámbito cultural y social. Por escapar de la explotación sexual, por obtener el derecho al voto o por hacer visible en la escritura y el arte la labor femenina. Por desafiar el miedo a la libertad, no para ser valientes, sino para ser libres. Por poner en práctica nuevas maneras emancipatorias de vivir individualmente y de luchar colectivamente. Por tejer redes de solidaridad para protegerse y apoyarse frente a todo tipo de agresiones. Por romper con la separación de sexos en la escuela, educando en la coeducación y en la plena igualdad. Por abrir espacios de liberación feminista en la política institucional y cotidiana, en la universidad, en un centro cívico, en el sindicato o en cualquier movimiento social. Por homenajear, como se hacía en alguna pancarta de la última manifestación feminista del 8 de marzo en Barcelona a las mujeres cuyas vidas fueron segadas: ”Somos las que no están, las asesinadas, las que se quedan en las fronteras y en el fondo del Mediterráneo”. Por entender que sin las mujeres, avanzando unidas desde la diversidad, no hay revolución.

5. El compromiso ecologista por salvar el planeta Tierra. En algunos lugares, como en la selva amazónica, las acciones encaminadas a proteger este bien común tan preciado para la supervivencia humana se han saldado con numerosos asesinatos. Porque el poder de las grandes multinacionales y del capitalismo más depredador se enfrenta violentamente a todo tipo de resistencia. En España los procesos de degradación del entorno han sido de enorme calado. Hay zonas irrecuperables, pero merced al tesón y movilización de diversos grupos ecologistas aún se han podido salvar algunas lagunas, playas, bosques y otros espacios naturales. También desde la escuela hay docentes y colectivos que tratan de despertar la conciencia del alumnado con propuestas pedagógicas y transformaciones de patios e interiores más verdes y sostenibles, o con campañas de reciclado y de reutilización que se han extendido posteriormente al municipio. El nuevo movimiento de los Fridays for future, iniciado por la activista medioambiental Greta Thunberg, abre nuevas esperanzas en la toma de conciencia y la praxis ecologista.

6. La atención a las personas mayores. La fraternidad y la mejora de la calidad de vida se muestra también a partir de los pequeños gestos, porque estos pueden llegar a ser muy poderosos en la vida de este colectivo, demasiado olvidado y desatendido -claro, es un sector improductivo-, como se está viendo en esa cruel situación de pandemia. Pero ahí surge la sensibilidad y la solidaridad de la buena gente para organizar todo tipo de acompañamientos. En las situaciones de normalidad -¡qué lejana queda!- se organizan encuentros intergeneracionales para intercambiar saberes y experiencias. Se crean coros y orquestas con la participación de personas de todas las edades. En algunos lugares el hogar de ancianos y ancianas está al lado de una Escuela Infantil y coinciden en algunos momentos y actividades. Hay bibliotecas donde el voluntariado hace llegar libros a personas impedidas y, si las circunstancias lo requieren, hasta les hacen de lectores. Y hay quienes dedican simplemente una parte de su tiempo para hacer compañía a la ancianidad que no recibe ninguna visita, entreteniéndoles conversando o con cualquier pasatiempo.

7. El voluntariado del tiempo libre infantil. Nos referimos a toda aquella juventud que dedica desinteresadamente unas horas de sus vidas a la infancia y adolescencia, sobre todo, durante los fines de semana y los veranos. En actividades extraescolares, en los clubes de tiempo libre, en las colonias, en los campamentos, en diversas actividades al aire libre o en espacios urbanos. Jóvenes deseosos de que esta oferta sea inclusiva y llegue a toda la infancia, sin distinción de clases. Pero las políticas y los recursos de las administraciones públicas no atienden suficientemente este tiempo extraescolar donde se fraguan enormes desigualdades. Por otro lado, cabe destacar que este tipo de actividades en algunos períodos históricos en que el alumnado permanecía encerrado en su aula y difícilmente salía a disfrutar del entorno, cumplían una función de suplencia. Pero, aún hoy, a pesar de que las escuelas pisen el territorio y practiquen cierto grado de nomadismo, estas actividades siguen conteniendo un enorme potencial enriquecedor tanto para el aprendizaje como para el proceso de socialización.

8. Los maestros y maestras que no cesan en sus intentos de renovar y transformar la educación. Hay un conocido dicho de Bertolt Brecht que dice más o menos así. “Hay personas que luchan un día y son buenas. Hay personas que lo hacen bastantes días y son mejores. Pero hay quienes luchan toda la vida y son imprescindibles”. También en la educación hay muchos maestros y maestras imprescindibles de cualquier nivel educativo: desde Infantil hasta la Universidad. Son personas que desde el primer día que pisan la escuela se dan cuenta del envejecimiento de esta institución y de cómo se reproducen cantidad de inercias que no conducen a ninguna parte. Y acto seguido se ponen manos a la obra reorganizando los tiempos y los espacios, estableciendo relaciones y vínculos más cercanos e intensos con el alumnado, subvirtiendo los modos de enseñar y aprender, rompiendo la fragmentación disciplinar para adquirir una comprensión más profunda del conocimiento, poniendo al sujeto en relación con los objetos y lo que sucede en el entorno y procurando que aprenda de su propia experiencia y de las de los demás y se vaya forjando un proyecto de vida. Son maestros y maestras que, con un sexto sentido para detectar y priorizar lo importante, revolucionan su aula, anudan proyectos para transformar el centro en colaboración con los otros docentes y con la complicidad con otros agentes del territorio allanan el camino hacia los pueblos y ciudades educadoras.

9. La solidaridad en tiempos del coronavirus. No me atrevo a sostener que esta situación, como se repite con tanta frecuencia, nos hará cambiar para hacernos más solidarios: al tiempo, y esto va a depender, sobre todo, de los nuevos compromisos que se tomen en lo que se denomina “la nueva normalidad”. Pero sí que cabe constatar y destacar ahora el sólido compromiso del personal médico y auxiliar para salvar vidas, echando cantidad de horas extras y trabajando en condiciones con frecuencia harto difíciles -por la falta de recursos y el riesgo de infección- con una presión y un coste emocional indescriptibles. El compromiso de los científicos buscando a contra reloj una vacuna para terminar con la pandemia y la mejor medicación a corto plazo para combatirla. De algunas organizaciones para facilitar techo y comida a la población más vulnerable. Del mundo de la cultura para conseguir el acceso gratuito a una amplia oferta diaria. De servicios y entidades sociales para tratar de apaciguar la soledad de las personas mayores. De tantas gentes y lugares. La intervención fraternal de los profesionales ha sido complementada en todo momento por la disponibilidad del voluntariado. Y, claro, tampoco pueden olvidarse los aplausos desde los balcones que, además del reconocimiento a la labor sanitaria, han servido para fortalecer los vínculos comunitarios.

10. El acompañamiento y apoyo a la infancia más vulnerable. Hay docentes que lo tienen muy claro: todo el alumnado requiere una atención grupal y personalizada, pero hay quienes exigen una mayor ayuda. Lo hacen habitualmente en sus aulas y también se han esforzado en hacerlo estos días de forma virtual o telefónica, sorteando las dificultades de la tecnología y de la conectividad, amén de otras circunstancias relativas al espacio diminuto y sin luz natural de la vivienda, a la precariedad laboral de la familia y a otro tipo de circunstancias. Porque es bien sabido que este tipo de alumnado suele convivir mayoritariamente con la pobreza. Estos maestros y maestras saben que, tras el regreso a las clases, habrá que activar el refuerzo para estos alumnos y alumnas, pero entretanto hay que procurar que no se desconecten para evitar posibles absentismos y abandonos. Porque hay maestros y maestras que ayudan a mejorar la situación de algunos alumnos, y los hay que salvan vidas para siempre.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2020/05/13/personas-solidarias-que-ayudan-a-mejorar-a-cambiar-y-a-salvar-vidas/

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