Page 885 of 2740
1 883 884 885 886 887 2.740

Única respuesta: culpar a otros

Por: lahora.com.ec

Se sacrifica a un individuo o a un grupo, pero el sistema sigue funcionando. Quienes manejan los hilos del poder estuvieron antes y están ahora, pues gozan de una “desbordante salud”. Indicadores, a veces engañosos, nos dicen que la brecha de desigualdad se ha reducido o que el desempleo disminuyó respecto a tal período.

El desempleo y la desigualdad son condiciones sociales muy complejas. La inyección de capital en la economía, público o privado, solo es parte del inicio del enfrentamiento al problema, nunca su solución definitiva. Los índices de desigualdad y desempleo en países más desarrollados y solventes que el nuestro, aumentan o disminuyen, pero siguen en pie.

¿Y qué es la autoridad? No es poder real visible. Las instituciones ya no tienen un monopolio, o semimonopolio, en el control de la información. Vivimos un ‘tsunami de información’ que carece de precedentes en la historia. Hasta poco ese control, si había fracasos, nos ponía delante a alguien a quien culpar.

Unos dicen que la pobreza y la miseria han cedido terreno desde la vuelta a la democracia. La sociedad ecuatoriana de los años ochenta del siglo pasado, ¿es la misma hoy? ¿Los requerimientos son inmutables? La ciencia y la tecnología a nuestro alcance, ¿son las mismas?

La más socorrida respuesta al problema es culpar a otros, a algún imperio a mano, bien sea el incario, la colonia española,  Norteamérica o China. Sin embargo, nada de esto pudo frenar (y extinguir) la turbulencia social y política que afloró en octubre. Esa fue, probablemente, la primera advertencia. Ahora se oyen voces airadas y burlonas donde antes sólo había silencio.

Fuente: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102303296/unica-respuesta-culpar-a-otros

Imagen: PublicDomainPictures en Pixabay

Comparte este contenido:

La inequidad y falta de desarrollo profesional: principales enemigos de la alfabetización

Por: Paulette Delgado

Según la Asociación Internacional de Alfabetización, 781 millones de personas no saben leer. ¿Cómo abordar los desafíos que enfrenta la alfabetización?

Increíblemente, 781 millones de personas aún no sabe leer. Para abordar el problema y buscar soluciones, la Asociación Internacional de Alfabetización (ILA, por sus siglas en inglés) entrevistó a 1443 personas, su mayoría maestros, de 63 países y territorios diferentes. El informe titulado “What’s Hot in Literacy”, tiene como  propósito dar a conocer  lo que está pasando en el mundo de la alfabetización, sus barreras y posibles soluciones.

Este año, el tema central del estudio es cómo mejorar la alfabetización en la nueva década. Los encuestados consideran que los temas más importantes para lograr este objetivo son la equidad y el desarrollo profesional. Uno de los hallazgos de la investigación es que un 58 % de los encuestados reportaron encontrar una desconexión entre lo que los estudiantes realmente necesitan para aprender a leer y el currículo escolar. Otras de las barreras que se detectaron fueron el poco apoyo socioemocional que reciben los estudiantes (52 %) y falta de apoyo extra a aquellos alumnos con un nivel de lectura por debajo de su grado escolar (48 %).

La ILA también se dio a la tarea de investigar el tiempo que los jóvenes dedican a la lectura y su efecto en la equidad. Descubrieron que el 70 % opina que el mayor obstáculo para la alfabetización es que los jóvenes no tienen tiempo para leer de forma independiente. Los investigadores señalan que un 57 % de los encuestados reportó que muchos alumnos no tienen acceso a libros en sus hogares. Por otro lado, el 54 % de los encuestados comentaron que el acceso a oportunidades podría ayudar a nivelar el terreno de juego de los estudiantes y proveer un mejor ambiente para leer fuera de la escuela.

Para lograr incrementar los niveles de alfabetización se necesitan docentes. De esta necesidad está consciente la ILA, ya que  uno de los factores más importantes en la alfabetización de un alumno es el maestro. Pero los docentes necesitan apoyo. Es por eso que la asociación lleva ya 20 años haciendo este reporte, porque los docentes necesitan estrategias basadas en evidencia para su desarrollo profesional y de esta manera poder ayudar a los estudiantes a aprender.

Un 93 % de los encuestados están de acuerdo en que la investigación es clave para garantizar una excelencia en la enseñanza de la lectura, y que mantenerse actualizado es una de sus principales responsabilidades. Aún así, un 44 % admitieron que necesitan más apoyo para mantenerse día de las nuevas metodologías y tendencias en la enseñanza. Pero, ¿quién debe ser responsable de proporcionar este apoyo? La mayoría (85 %) creen que deberían ser los expertos académicos como la ILA y otras asociaciones similares.

Sobre qué tan efectivos son los programas enfocados en apoyar al desarrollo profesional de los profesores, las respuestas varían dependiendo del grupo. Los profesionales de educación superior son los más positivos, pues más de la mitad (54 %) creen que los programas preparan adecuadamente a los docentes. En contraste, de los administradores educativos de nivel básico sólo un 27 % creen que los programas son adecuados, mientras que el 34 % de los maestros y el 36 % de los consultores de alfabetización creen que los programas son eficaces. En general, sólo el 40 % dicen que están equipando a sus maestros con lo que necesitan para instruir la lectura temprana.

Las barreras para la alfabetización

Una de las más grandes barreras para la instrucción equitativa de alfabetización, es la inequidad. El 82 % de los educadores especializados en alfabetización sienten que es su responsabilidad abordar ese tema y que es importante asegurar el derecho a una educación gratuita y laica. Pero el mismo grupo reconoce que queda un largo camino por recorrer antes de poder abordar los prejuicios y errores al enseñar a leer de manera equitativa. Hay una gran deficiencia en la diversidad y sensibilidad cultural y cómo se preparan los docentes para enfrentar esos retos.

El informe identifica las principales barreras que enfrenta la enseñanza de la lectura y la escritura:

  1. Variabilidad del conocimiento del docente y su efectividad al enseñar (71 %)

  2. El acceso limitado a libros en las escuelas y en los hogares de los estudiantes (57 %)

  3. Inestabilidad y falta de  participación de la familia del estudiante en su proceso de aprendizaje (55 %)

  4. Falta de acceso a programas de alfabetización temprana de alta calidad (54 %)

  5. Estrategias inadecuadas para la intervención oportuna (49 %)

  6. Pocos o malos recursos para aquellos que están aprendiendo inglés (46 %)

  7. Mal diagnóstico de dislexia u otras discapacidades de lectura y escritura (45 %)

  8. Falta de conocimiento de los prejuicios de otros docentes (44 %)

  9. Escasez de diversidad cultural en los distintos recursos de lectura (42 %)

  10. Deficiencia de capacidad de respuesta cultural en la instrucción de alfabetización (42 %)

En resumen, la mayoría de las barreras provienen de las siguientes áreas: intervención y apoyo, diversidad, capacidad de respuesta y acceso a recursos, ya sea en la escuela o en el hogar.

¿Cómo abordar los desafíos que enfrenta la alfabetización?

El 50 % de los profesionales de alfabetización encuestados respondieron que, para nivelar el terreno, se necesitan intervenciones académicas para aquellos alumnos que más lo necesiten. Un 31 % creen que la respuesta está en herramientas de evaluación y diagnóstico, pero necesitan aprender a usarlos.

El fortalecimiento de las bibliotecas escolares es una manera de abordar las problemáticas de alfabetización. El 36 % de los encuestados cree que la clave está en mejorar las bibliotecas en el aula, mientras que un 18 % cree que deberían ser las escolares, y sólo un 7 % piensa que lo mejor es fortalecer las bibliotecas comunitarias. Otro punto clave es el acceso a libros en casa, el 15 % de los encuestados piensa que es esencial incrementar el acceso a libros en los hogares.

Además, se debe promover el hábito de la lectura mediante el desarrollo de espacios y momentos para leer. Aunque hay diferentes opiniones sobre dónde leer y con quién. El 40 % de los encuestados opina que la mejor es la lectura independiente, mientras que el 33 % opina que la clave es la lectura guiada y la instrucción en grupos pequeños. Aún así, el 91 % de los maestros creen que debe reservarse tiempo exclusivo para la lectura independiente durante el horario escolar, sin embargo, sólo el 60 % tiene acceso a asignar ese tiempo. El 70 % de los encuestados creen que no hay suficiente tiempo cada día para dedicar exclusivamente a la lectura, esto debido al apretado currículo escolar. Una cifra preocupante es que  el 40 % de los administradores y un 30 % de los docentes no valoran la lectura independiente.

Aunque el estudio habla de muchos aspectos del mundo de la alfabetización desde distintos puntos de vista, no menciona el impacto que tienen las diferentes barreras. Sería interesante ver si en un futuro incluyen las consecuencias de la falta de tiempo o de libros, así como investigar si capacitar más a los maestros cambia el número de personas que no saben leer.

Queremos conocer tu opinión: ¿Cuál crees que es la mayor barrera en el mundo de alfabetización? ¿Estás de acuerdo que los maestros necesitan más apoyo? ¿Crees que el problema es el currículo? ¿Le darías más tiempo al alumno para que se dedique a la lectura independiente?

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/alfabetizacion-reporte-2020

Imagen: StockSnap en Pixabay

 

Comparte este contenido:

La educación de calidad como camino hacia un futuro compartido, más justo. ODS Núm. 4, II

Por: Carmelo Marcén Albero

La escuela de los ricos tiene que mirar fuera de sus estrechos contornos y darse una vuelta por el mundo, para ver si palpita o no, para verse reflejada en los otros.

La lectura del mundo actual tiene que ser forzosamente ecosocial para entender lo que en él acontece. Las múltiples interacciones entre las personas y el lugar donde viven es lo que constituye el medioambiente: un espacio sin fronteras espaciales ni temporales, multidimensional, por donde circulan afectos y compromisos, encuentros y competencias, desidias y acciones positivas.

Ese medioambiente sin fronteras es también emocional, pues transfiere y aporta llamadas a los sentidos que empujan a la gente a ser y actuar de una u otra manera, en cualquier lugar del mundo. Por eso, cómo los grupos sociales gestionan sus intereses, sus deseos e incertidumbres, supone un argumento principal. En este artículo, dedicado a mirar la educación de calidad en el mundo, intentamos llamar la atención sobre el hecho de que esa forma parte indisoluble del medioambiente del futuro. Con ese mismo sentido se concreta en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), un sueño que necesita mucho de todos para servir de algo a casi todos. Por eso, le abrimos aquí la puerta de la escuela de par en par.

En la anterior entrada hacíamos alusión a la reciente publicación del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo  por parte de la UNESCO. ODS núm 4. Educación de calidad. Decíamos que se detiene de forma especial en cinco escenarios fundamentales para conocer qué debemos hacer en nuestro ámbito si queremos mantener la esperanza educativa global: acceso, equidad, aprendizaje, calidad y financiación. Habíamos abordado la lectura de lo que dice con respecto al acceso y la equidad. Recomendábamos su reposado análisis a quienes tienen competencias en los departamentos o ministerios de Educación, aquí y en Latinoamérica, para estudiar la forma de mejorar resultados en los ámbitos que les correspondan. Añadíamos que desde estas páginas íbamos a realizar un resumen de lo que a nosotros nos parece más importante.

Subrayábamos lo fundamental que era hablar de los ODS en estos momentos tan convulsos a escala planetaria que cuestionan casi todo en al ámbito social, económico y ambiental. Proponíamos hacerlo tanto en los cursos de formación del profesorado como dentro de los equipos educativos o consejos escolares de cada comunidad educativa. Animábamos a llevar a cabo una lectura comparada entre lo que en el informe se dice de España y la Unión Europea y el resto de los países; hay que leer con atención los datos de América latina y el Caribe. Otro de los capítulos del informe se dedica al aprendizaje. Recogeremos de él simplemente algunos detalles para no hacer prolija la entrada. Dice el informe que en uno de cada cuatro países del África Subsahariana, la mitad de los alumnos que terminan la primaria no supera el nivel medio de competencia lectora. La meta 4.1.4. de los ODS para el año 2030 apostaba porque el 100 % de los niños y niñas del mundo alcanzase un nivel mínimo de competencia en los primeros grados.

Sonroja leer que en Zambia o Mali apenas se llega al 2 %, mientras que en Letonia, Países Bajos o Noruega se alcanza el 99 %; en España el 97, como en Portugal, Chequia o Singapur. Merece la pena revisar los gráficos sobre este asunto que incluye el informe y relacionarlos con otros ODS como la justicia social, el derecho a un trabajo digno, la eliminación de la pobreza, la potenciación de las alianzas, etc. En América Latina y el Caribe en torno al 75 % sí aprenderán; hay que fijarse en las diferencias entre las distintas repúblicas. Escalofriante esta afirmación del informe: “En algunos países, muchos niños no pueden leer ni una sola palabra después de varios años de escolaridad”. Seguro que nos preguntaremos de qué mundo estamos hablando cuando ni siquiera seis años de escolaridad garantizan la alfabetización. ¿Sorprende que haya tantos jóvenes dispuestos a jugarse la vida y gastar la economía de sus familias en cruzar África o América exponiéndose a perder a múltiples vejaciones y peligros para llegar al mundo rico para buscar educación para sus hijos en donde se dan tasas cercanas al 100 %? Se debe hablar de estas desigualdades, y más de una vez, en nuestras aulas.

Pero claro, en esto de educación hay que fijarse también en los adultos; así lo hace el informe (meta 4.6.2. de los ODS). Copiamos textualmente algunos párrafos para que sean aprovechados en el debate escolar y social:

  • Entre 2000 y 2018, el porcentaje de adultos alfabetizados aumentó del 81% al 86%, mientras que el de jóvenes alfabetizados pasó del 87% al 91%.
  • A pesar de estas mejoras, el analfabetismo sigue estando generalizado en muchos países, especialmente entre las mujeres. En América Latina y el Caribe, el estancamiento de los progresos a niveles relativamente altos es un indicio de que existen grupos profundamente desfavorecidos «difíciles de alcanzar».
  • En 37 países de África Subsahariana, más de la mitad de las mujeres no sabe leer.

El futuro del mundo se escribe de muchas formas; una de las más importantes es situar la igualdad educativa a todos sus habitantes. Esta “quimera” reduciría considerablemente una parte de las pulsiones demográficas, sociales, bélicas y económicas; acercaría mucho más a la paz social que tantas veces se nombra. Era el año 1996 cuando Jacques Delors coordinaba un equipo que escribía el informe “La educación encierra un tesoro”. Muchas cosas han sucedido desde entonces. Un buen tema de diálogo para los cursos superiores en nuestros colegios, institutos y facultades; también para las Asociaciones de Madres y Padres, para esas jornadas culturales en las que no se sabe qué hacer. La escuela de los ricos tiene que mirar fuera de sus estrechos contornos y darse una vuelta por el mundo, para ver si palpita o no, para verse reflejada en los otros.

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/ecoescuela-abierta/2020/02/07/la-educacion-de-calidad-como-camino-hacia-un-futuro-compartido-mas-justo-ods-num-4-ii/

Comparte este contenido:

Cumplir su función

Por: EL País España

La financiación de la Universidad pública es inferior un 14% a la media europea.

La Universidad española necesita repensar con urgencia su estructura y su forma de operar para poder seguir cumpliendo su importante función social. El acceso a los estudios universitarios de alumnos procedentes de familias de renta media y baja fue uno de los principales motores del elevador social en nuestro país. Tener estudios universitarios sigue siendo hoy un importante factor de progreso y protección social. Como demuestran los datos del último informe de la Conferencia de Rectores (CRUE), los jóvenes universitarios presentan una tasa de paro muy inferior al resto y perciben una remuneración que llega a ser hasta un 52% superior a la media de quienes tienen estudios secundarios. Tampoco hay, en términos relativos, demasiados universitarios. En el curso 2017/2018 estaban matriculados en alguna universidad el 31,6% de los jóvenes de 18 a 29 años, apenas un 1,5% más que la media de la OCDE.

Así pues, tanto por dimensión como por la calidad de los resultados académicos, la Universidad española se sitúa en la franja alta de los sistemas universitarios europeos. Pero las titulaciones están muy descompensadas y, sobre todo, no se corresponden con la demanda del sistema productivo. Esta falta de adecuación puede convertirse en un lastre para el desarrollo económico y social del país. Eso explica que, aun teniendo una situación privilegiada respecto del resto de jóvenes con menor cualificación, la tasa de paro de los universitarios españoles sea la segunda más alta de la UE: un 8,4% frente a un 3,9% de la media comunitaria. Pero lo más preocupante es que el 37,6% de los universitarios trabajan en empleos de una cualificación inferior a su titulación.

Se impone pues reducir el número de titulaciones y repensar los contenidos de los grados para adecuarlos a la evolución previsible del mercado laboral. Especialmente grave es el desequilibrio que hay entre la alta matriculación en estudios que tienen escasa salida en el mercado laboral, y la baja presencia de estudiantes en las carreras tecnológicas, las llamadas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas). Estas carreras agrupan a menos de la cuarta parte de los alumnos y están cinco puntos por debajo de la media europea, con el agravante de que en nuestro caso presentan un anormal índice de abandono: entre el 37,4% y 49,9%.

Una parte de esta disfunción procede del hecho de que, para compensar la caída de ingresos públicos a causa de la crisis, las universidades han competido con una hipertrofia de la oferta de títulos destinada a captar alumnos. La financiación estructural de las universidades sigue siendo un 10% inferior a la de 2009 y un 14,5% inferior a la media europea. La otra vía para compensar la caída de fondos públicos ha sido incrementar las tasas académicas, que ahora aportan un 43% más de ingresos que en 2008, pero esta estrategia afecta a la equidad y provoca grandes desigualdades territoriales. El sistema universitario debe repensarse en su totalidad. La actual inflación de títulos solo puede conducir a su devaluación social. Es tarea del Gobierno equilibrar las diferentes ofertas educativas para adecuarlas a las necesidades productivas y habilitar pasarelas ágiles entre los distintos itinerarios. Especialmente importante es dar un mayor impulso a los estudios técnicos de grado medio, en particular la Formación Profesional Dual, para lo que se requiere una participación más decidida por parte de las empresas.

Fuente e Imagen: https://elpais.com/elpais/2020/02/07/opinion/1581102742_552987.html

Comparte este contenido:

El Capitalismo, sus médicos y sus medicamentos. Filosofía de la Salud

Por: Fernando Buen Abad

Una sociedad enferma lucra, incluso, con las enfermedades

Mientras la salud (o las enfermedades) de los pueblos sean un negociado de mercachifles en el que estén prendidos como vampiros muchos laboratorios, universidades, instituciones gubernamentales, hospitales y médicos… mientras existan personas y pueblos enteros sin seguridad médica… mientras reinen los hábitos y las manías patológicas que inoculan las mafias publicitarias en contra de la salud pública… viviremos una injusticia monstruosa que se ha naturalizado como parte del decorado miserable de las sociedades divididas en clases. Todos los días, durante las madrugadas, las filas de personas a las puertas de los hospitales, en espera de una consulta, padecen listas enromes de violaciones a los derechos humanos mientras, por ejemplo, la industria farmacéutica (13 de los 20 más voraces) instalada en Puerto Rico, recibe beneficios fiscales caimánicos y mueve saludables fortunas en el orden de 60 000 millones de dólares.

El capitalismo entrena a los médicos, a las enfermeras y a los trabajadores de la salud como se entrena a un ejército de mercenarios vendedores de análisis cínicos, estudios diagnósticos, cirugías, medicamentos y terapias. Las materias y reflexiones humanísticas, la conciencia social, brillan fulgurosamente por su ausencia y precariedad. Les uniforman las cabezas con aspiraciones y sueños burgueses (estereotipados hasta las náuseas) para que exhiban impúdicamente su lealtad convenenciera a los negocios de dueños de los laboratorios que ya antes entrenaron a sus jefes. “Pfizer es actualmente la mayor compañía farmacéutica, y se reporta 45 mil millones de dólares de rentabilidad. Las empresas multinacionales entre ellas Glaxo Smith Kline, Merck & CO., Bristol-Myers Squibb, AstraZeneca, Aventis, Johnson & Johnson, Novartis, Wyeth y Eli Lilly, acapararon el 58,4% del mercado alrededor de 322 mil millones de dólares en ganancias”.1

Hay que ver los desplantes de prepotencia y petulancia que pasean muchos jefes de sección, de guardia, de departamento… en cada clínica, hospital o laboratorio frente a las enfermeras, los estudiantes y los trabajadores que deben aprender primordialmente a convertir su humillación en buenas calificaciones, diplomas, nombramientos especiales o premios… como la asistencia a congresos, la publicación de “papers” y los regalitos de los laboratorios. No nos asustan, ni silencian, los medicuchos que se envuelven con enjambres terminológicos y estadísticos par inmolarse en el reino de la erudición archi-especializada y donde no sólo no se aceptan las denuncias más obvias sino que éstas son vistas como desplantes de “mal gusto”. De esos bonzos demagogos, tecnócratas y burócratas, están repletas las academias y asociaciones de especialistas… y muchos hospitales. No todos, claro… claro. Pero. Muchos estudiantes son adiestrados con excelencia “técnica” para sustentar la servidumbre de clase que justifica el negocito y justifica también algunas dádivas de la filantropía médica que, con su ética mesiánica, beneficia a algunos pobres en hospitales para pobres y con burocracia para pobres.

 

¿Es esto muy exagerado?

Los médicos, las enfermeras y los trabajadores de la salud suelen ser amaestrados para que adopten, como suyas y originales, ideas reaccionarias y conductas mediocres. Su heroicidades se reduce a ser serviles y mansos con el negocio y llevar al reino de su individualismo las glorias de las cuentas bancarias y los bienes terrenales. Su heroicidad tiene por alma mater una vanidad inmisericorde entrenada diariamente en el campo de concentración a que someten a sus “pacientes” y a los familiares de ellos. Muchos “doctorcitos” se hacen pagar su magnanimidad con agradecimientos eternos, y halagos, gracias a extorsionar a todo mundo con el viejo truco de regatear información, hablar con tono didáctico y condescendiente, jugar a que el tiempo nunca les alcanza y sacarse de la manga soluciones milagrosas. Muchas bajo el método de la escopeta… algún perdigón le pegará a la perdiz. Cuantos más medicamentos ensayen… mejores regalitos mandarán los laboratorios. Existe un ranquin internacional de premios en hoteles, líneas aéreas y merchandising variopinto. Lo aprenden los médicos, las enfermeras y los trabajadores de la salud desde las primeras lecciones.

Sueñan con infectarnos la vida con saliva de burócratas serviles a la carnicería neoliberal son “doctores” de inoculados de epidemia usurera entre los mercados farmacéuticos caldo infecto de la demagogia neoliberal el peso de la miseria y el crimen, el hambre, el desempleo, la injusticia galopante. Nosotros lo pagamos. Ellos se autonombran “doctores” para esconder su prepotencia y suficiencia de ignorantes funcionales indolentes a la miseria, desnutrición, hospitales destruidos, escuelas desvencijadas, podredumbre y hediondez a diestra y siniestra. Depresión, mal humor, desesperanza, hartazgo, tristeza, melancolía rabia… furia… odio. Cansancio y soledad, trabajadores humillados. Ancianos victimados con indolencia… enfermos carcomidos por la burocracia. Los niños miran atónitos el futuro que les heredamos. Es una Monstruosidad. Vivimos infestados de negligencia. Los más pobres están más desprotegidos, no están bien alimentados, no pueden ir al doctor, imposible pagar medicamentos y en general no tienen posibilidad de atender su salud. No es poca cosa.

Nosotros sabemos que la guerra contra la medicina corrupta debe ser una guerra contra el capitalismo, también. El negocio de los laboratorios farmacológicos ha sacado una tajada monstruosa. Y no hemos visto lo peor. Sabemos que las corporaciones fabricantes de medicamentos son dueñas de la seguridad de miles o millones de personas. Reina el cinismo. Sabemos que la crisis sanitaria expresa la irracionalidad capitalista. Los monopolios imponen sus negocios como si fuesen políticas de salud e imponen condiciones de mercado para especular con medicamentos y precios. Son dueños de la salud de millones de seres humanos.

 

¿Y el pensamiento ético en materia de salud?

Está claro que la pachanga obscena de comerciar con las enfermedades, al alcanzar sumas millonarias en cualquier moneda, requiere gerentes gubernamentales encargados de legalizar la tranza e idear mecanismos creativos para sacarle más jugo a las víctimas. Por eso construyen hospitales cuyo sello de clase garantiza un modelo de consumo perfecto para el nivel de corrupción alcanzado por los “doctorcitos” y sus compinches. Por ejemplo construyen hospitales para consumir los mil y un productos que, encarecidos a precio de gobierno, mejor convengan a las empresas proveedoras; por ejemplo gastarán a manos llenas los impuestos de los pueblos para congraciarse con empresas fabricantes de aparatologías y artículos de toda índole, para, recurrentemente, tapizar la ruta de las entregas con diezmos a granel para los intermediarios; por ejemplo pondrán salas de espera, quirófanos, habitaciones, pasillos, oficinas y salas de urgencias… al servicio de la lógica “fordista” aplicada a la atención médica. Todo esto tributario de desentenderse rápido de los “pacientes” para que no engorden los gastos que pudieran amenazar la pachanga de las corruptelas. Hoy, en la obscenidad extrema del sistema de corrupción médica, los pacientes son obligados a llevar a los hospitales sus sábanas, tenedores, agua, vendas y bacinicas… no hay muchos médicos protestando por eso.

Muchos médicos, y sus compinches, gustan de celebrar cifras de eficiencia y atención a los pacientes. Se embriagan en estadísticas exitosas que desbordan gráficas powerpoint, libros, tratados y enciclopedias. Si cada página editada con guarismos triunfalistas implicara a una persona atendida con eficiencia… no habría crisis sanitaria en el mundo. Y la medicina habría dejado de ser una industria burguesa para ser un derecho socialista inalienable.

En la cúspide del alma mater en los médicos medicamentalizados (es decir con la mente puesta en ayudar a vender medicamentos muchos de ellos innecesarios) están los laboratorios farmacéuticos anudados todos en una red multinacional de inversionistas que, cómo en todo comercio, rigen sus tareas por las leyes capitalistas de la oferta y la demanda. ¿Nos sorprendería saber cuántas veces han inventado epidemias, pandemias y contagios para hacer circular millones de vacunas, jeringas, pastillas, cremas o ungüentos? La base material capitalista de esta industria mundial sustenta una cúspide ideológica -metodológica- vestida de “ciencia” en la que se han protocolizado operaciones técnicas con operaciones financieras donde los que ganan son los dueños del negociado. ¿Se ofenderán mucho con este retrato?

¿Es poco filosófico?

No son pocos los médicos que viven de mentir y de mentirse. Fabrican fantasías y explicaciones desopilantes para ganar la “confianza” de sus pacientes-clientes. Si hubiese una colección mundial sobre las fantasías inventadas por muchos médicos sobre el comportamiento del organismo humano, y su relación con los químicos prescritos, tendíamos una enciclopedia del horror monumental. La “filosofía” burguesa de la “industria de salud” ha producido durante su historia un monstruo insaciable enredado con las más deplorables anécdotas de corrupción e impunidad. Lo que menos les importa es la erradicación de las enfermedades porque tal cosa disminuye los ingresos farmacéuticos. No importa que muchos de los productos “médicos” (de quirófanos, farmacias, hotelería hospitalaria y toda la parafernalia) no tengan eficacia probada… lo importante es cubrir las metas mensuales en materia de ventas y cobros. Es esa su “filosofía” y punto.

Su “filosofía” no se compromete con una lucha efectiva contra las enfermedades que agobian a los trabajadores, lo que importa son las regalías y el secuestro de las patentes para gozar de exclusividad en el usufructo de una enfermedad y más si se vuelve epidemia. Sin importar (hay casos de infamias insondables) cuán tóxicas sean para las personas las medicinas, las operaciones o los tratamientos, ni sus consecuencias colaterales, las enfermedades asociadas ni la muerte (que el capitalismo también ha convertido en negocio)

Su “filosofía” también consiste en invertir millonadas, para esconder bajo el tapete, los planes de negocios relativos a la investigación que ellos llaman “científica”. No es el bien social lo que determina inversiones ni lo que determina las políticas sanitarias… es descarnadamente, la búsqueda de beneficios financieros privados para un puñado de monopolios alcahueteados por los gobiernos serviles. Si para eso hay que manipular y falsificar datos, si para eso hay que publicar revistas, organizar congresos y entregar “premios nobel”… no se detendrá una industria tan pesada. No tendrá pruritos metodológicos o morales, una industria deshonesta que se disfraza con la palabra Ciencia para esconder su “filosofía” de los negocios.

La lista de ligerezas y errores con que se maneja la fabricación industrial de medicamentos es enorme. Hay denuncias y debates que generalmente se esconden porque afean el panorama. La industria farmacéutica tiene controles sobre la inmensa mayoría de publicaciones especializadas y las revistas de divulgación científica. La industria farmacéutica gasta fortunas en publicidad y en regalos para sus médicos favoritos. Se trata de una dictadura del negocio farmacéutico.

Los médicos son la tercera causa de muerte en los EE.UU.: causan 250.000 muertes por año.2 No todos, claro, no todos.

¿Está todo tan mal?

Contamos con Cuba, por ejemplo. Algunas tareas indispensables para superar las patologías generadas por la industria médico-farmacéutica del capitalismo deberían pasar a estas horas por la expropiación, sin pago, y bajo control obrero, de todo el negociado obsceno que hoy deambula impunemente por el mundo. No hay alternativas. El capitalismo es un delito3 y una maquinaria infernal de producir crisis ecológica, enfermedad y muerte. A estas horas es preciso reformular todas nuestras concepciones teórico-metodológicas en materia de salud y de políticas socialistas de salud. Aprovechar los mejores logros, los que son realmente útiles y liberarlos de las garras del capitalismo. Reformular nuestras ideas y preconcepciones sobre el organismo humano sus interdependencias con la naturaleza toda, su desarrollo y su situación actual.

Reformular la investigación científica y los principios mismos de la actividad médica adaptados a la realidad concreta y las urgencias de esta etapa. Transformar los modelos de enseñanza y la educación médica en todos sus niveles. A estas horas es inexcusable garantizar la salud y los servicios en condiciones que permitan soberanía política en políticas concretas, democracia médica revolucionaria, erradicación del rezago médico y de las enfermedades de la pobreza. Prevención socialista y planificación, educación y la cultura de la salud, empleo digno para los trabajadores de la seguridad social… afincar una Filosofía socialista de la salud que privilegie la vida digna como un derecho concreto e inalienable. Vincular el problema de la salud con la preservación de los ecosistemas. Garantizar condiciones materiales de existencia, justas y democráticas. Los más avanzados descubrimientos de la medicina no pueden ser propiedad privada de un puñado de capitalistas. El movimiento obrero debe exigir su nacionalización inmediata al lado de la nacionalización de los grandes bancos, los latifundios y los monopolios que someten nuestras vidas a la dictadura del Capital. Sólo una economía socialista planificada racionalmente podrá desarrollar la riqueza de los conocimientos en materia de salud para ponerlos realmente al servicio de la humanidad y su desarrollo. Eso será realmente curativo.

1    http://www.militante.org/medicinas-laboratorios-monopolios-y-nuestra-salud

2    http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_industryweapons02.htm

3    Antonio Salamanca http://www.aporrea.org/ideologia/a97634.html

Fuente: https://kaosenlared.net/el-capitalismo-sus-medicos-y-sus-medicamentos-filosofia-de-la-salud/

Comparte este contenido:

El otro lado de la moneda: ¿Cómo afecta el sistema patriarcal a los hombres? A propósito del caso de Johnny Depp.

Por: Narescka Culqui Martínez

El patriarcado es un sistema basado en la preeminencia del hombre sobre la mujer, a quien se le coloca en una posición de inferioridad que la conmina a sufrir opresión, violencia y el desconocimiento de sus derechos. En suma, el patriarcado constituye una fuente de desigualdad por excelencia.

La categoría universal de ‘hombre’ utilizada por el patriarcado evoca a lo masculino, en el sentido tradicional de macho dominante y hegemónico. Encarna, pues, la figura de un hombre superior a la mujer. Lo cual la convierte en una suerte de víctima del patriarcado. Nada más cierto que eso. Sin embargo, al rebuscar un poco más, nos encontramos con otra víctima (muchas veces invisible) de este sistema opresor: el mismo varón.

En efecto, el patriarcado postula una figura única del ‘ser y debe ser’ para los hombres. Los condena a un estereotipo y les niega la riqueza de una identidad propia construida por diversos factores. Este sistema ‘sobreexige’ a los varones y los obliga a demostrar hombría y virilidad para generar aceptación y aprobación en los otros. Y esto, a su vez, engendra una ola de machismo y violencia.

Son 166 feminicidios los que se cometieron en el 2019, y a enero de 2020 ya se han registrado 20 casos. Esta es la forma más grave de violencia ejercida hacia las mujeres. Pero si de cruzar el cerco de la violencia se trata, debemos reconocer que son dos las víctimas del sistema patriarcal: tanto la mujer como el varón. Este último si bien lo es en menor medida (o frecuencia), no deja de ser víctima al fin y al cabo. Por consiguiente, ese cerco de violencia debe ser cruzado por todos. El verdadero enemigo es el sistema patriarcal y la educación es el más eficaz antídoto contra ese veneno letal.

Es necesario empezar a mirar esas otras formas de masculinidades que siempre hemos tenido a nuestro lado y que sin ser hegemónicas se han encarnado en los hombres reales –en cada uno de ellos–. Los varones sí lloran y claro que pueden mostrar sus emociones, debilidad y delicadeza al actuar. Una restaurada masculinidad los concibe fuera de libretos, como sujetos iguales a las mujeres, con las mismas capacidades y oportunidades.

Si luchamos contra el sistema opresor, luchamos contra la violencia. Y esta puede provenir de hombres o mujeres. Un caso emblemático es el de Johnny Depp, quien luego de varios años ha demostrado que en su relación de pareja él era quien sufrió violencia y no su esposa, como esta pretendió hacerle creer al mundo entero. Es entendible que frente a esta denuncia el movimiento feminista haya visibilizado la violencia sufrida supuestamente por la esposa, ya que son las mujeres las que viven, a diario, más experiencias de maltrato, acoso y violación sexual. Pero, aun así, es innegable también que hay mujeres que pueden mentir en sus denuncias porque, fuera del género, son seres humanos hechos de emociones. Aunque suene complicado, este es un factor que debe tenerse bajo la mira para no perder el rumbo y cometer injusticias.

Aquí hay una gran lección que sacar: la confusión de las personas respecto del feminismo no procede de su realidad teleológica, pues su fin categórico es lograr la igualdad de las mujeres (nadie en su sano juicio se opone a esto). El descrédito del feminismo se origina, por el contrario, en la realidad palpable. En esa que se construye con las acciones de las personas que, sin intencionalidad, se alejan del sentido común en defensa de la mujer (tal como, al parecer, sucedió en el caso de Depp o del joven argentino que se suicidó tras ser acusado falsamente de violador). ¿Hay que creer en la mujer? Claro que sí. Pero eso no significa que por una sola acusación se deba hacer una lapidación pública del hombre de buenas a primeras.

La consigna global es una sola: demoler el sistema patriarcal que oprime a mujeres y hombres para lograr la igualdad plena. Derruir un sistema que no solo ejerce presión en las mujeres, sino también sobre los hombres y los mantiene en silencio, encerrados en lo ‘masculino’. A tal punto que si una mujer los violenta, el constructo social (tradicional) les impone el silencio porque son machos y aguantan todo. Si se quejan son ‘poco hombres’, ¿no? ¿O me equivoco? Este es un tabú, pues. La violencia es violencia, venga de donde venga. Darle la espalda a los hombres es atacar un problema público a medias tintas.

Las políticas públicas del Estado deben promover medidas que sean omnicomprensivas de hombres y mujeres, si el mensaje que se busca es el de la igualdad. Pensar solo en la mujer nos hace perder la ruta de aquello que en sustancia pretendemos como sociedad. Si actualmente hemos tomado conciencia de los feminicidios es porque los cuantificamos al existir una figura penal. Y ello se lo debemos al movimiento feminista (¡Enhorabuena!). Sin embargo, respecto de los varones no ocurre lo mismo, no hay cifras ni estadísticas. ¿Qué pasa con los hombres violentados? ¿Cómo se tratan esos casos? Hay un vacío grande, ¿verdad? Urge, por tanto, utilizar las experiencias vividas para repensar las cosas porque la igualdad se enseña con acciones reales y no distingue ni sexo ni género.

Fuente: https://naresckaculquimartinez.lamula.pe/2020/02/06/el-otro-lado-de-la-moneda-como-afecta-el-sistema-patriarcal-a-los-hombres/naresckaculquimartinez/

Comparte este contenido:

Basta de enseñar educación cívica en las escuelas israelíes

Por: Yossi Klein

Las clases de educación cívica deberían abolirse en las escuelas de Israel. El tema es superfluo y anacrónico y enseñarlo conduce a un comportamiento hipócrita e insensible. Lleva a los estudiantes y a los maestros a un abismo insalvable entre la teoría y la práctica. En teoría protegemos la democracia y los derechos humanos mientras que en la práctica los principios fundamentales de la democracia se derrumban y se violan.

Los profesores de educación cívica no pueden explicar a sus alumnos el tipo de democracia que prevalece en Israel. No aparece en la literatura profesional. Es una democracia sin derechos humanos y sin fronteras reconocidas. Los estudiantes ven las brechas. Entienden que lo que se les está enseñando no tiene valor. Aprenden que las medias verdades y la ocultación de hechos son herramientas legítimas para la vida.

La educación cívica debe ser abolida como un tema separado e incorporada a las clases de historia, donde se estudiará la forma en que se estudian las civilizaciones perdidas. Los libros de texto de educación cívica deben almacenarse en los sótanos de los archivos estatales junto a la Declaración de Independencia de Israel. No hay necesidad de «derechos humanos y civiles» en noveno grado. El plan de estudios incluye una larga lista de derechos civiles. Cada uno está más iluminado que el anterior, pero no es necesario ser un genio para ver que la lista es una cosa y los derechos son otra muy distinta. ¿Qué se supone que debe decir un maestro cuando se le pide que explique la diferencia entre la hermosa lista y la fea realidad?

No es que los maestros no tengan respuestas, las tienen. Saben exactamente cuál es nuestra democracia. Leen periódicos, usan internet y miran televisión. Tienen respuestas, pero tienen prohibido darlas. Las respuestas son «política» y la política está excluida del aula. La política está prohibida incluso cuando se trata del asesinato de Yitzhak Rabin y las fronteras que no son fronteras y derechos que no son derechos. Los maestros son obedientes. Son débiles, están asustados y no quieren entrar en conflictos con los estudiantes y los padres.

Cuidado, los niños de catorce años ya son soldados en el ejército del ministro de educación, sus ojos captan cada desviación del camino, sus manos están en sus teléfonos celulares. Los libros de texto no tienen un mapa actualizado de Israel porque es imposible explicar la falta de fronteras sin «política» y no hay «ocupación» porque eso es «política». Los maestros no tienen que expresar su oposición a la ocupación, es suficiente decir la palabra y se informará a las autoridades.

La semana pasada Meir Baruchin fue despedido del sistema escolar Rishon Letzion. Fue despedido porque además de lo que estaba escrito en los libros de texto habló de lo que había en la televisión. En su defensa, dijo que buscaba alentar el «pensamiento independiente» en sus estudiantes. ¿Pensamiento independiente? ¿Quién le pidió que hiciera eso? Entonces lo reemplazaron.

Primero reemplazaron a los maestros, luego los libros. El énfasis en los libros de texto de educación cívica pasó de Israel como Estado democrático a Israel como Estado judío. Los vientos del ultranacionalismo religioso soplaron en las aulas y dispersaron todas las hermosas ideas en los recatados libros de texto. ¿Te recuerda algo? Recuerda historias de otro tiempo, otro lugar, sobre un maestro que desapareció un día para ser reemplazado por un nuevo y vigoroso maestro, un miembro del grupo con respuestas decisivas a preguntas difíciles. Eso no sucedió hace 90 años. Sucedió hace ocho años cuando Adar Cohen, el superintendente de estudios cívicos en el Ministerio de Educación fue despedido. Dos años después Adam Verete, un profesor de cívica en Tivon, fue despedido. Ambos hombres fueron acusados ​​de izquierdismo. Tengo curiosidad por saber la recepción que recibieron sus reemplazos en el aula, si estaban avergonzados y si juraron lealtad al partido de antemano.

Parece que los despidos de Cohen y Verete fueron olvidados y no tuvieron el efecto disuasorio deseado. Es hora de volver a visitar el protocolo y subrayar las pautas. De vez en cuando un rebelde levanta la cabeza que luego debe ser cortada. Llamamos a eso educar para valores y definitivamente está relacionado con nuestro fracaso en las pruebas internacionales.

Las semillas del racismo y el embrutecimiento ya están sembradas en el currículo escolar. En La cinta blanca el cineasta Michael Haneke señaló las raíces del mal alemán en la era nazi. Lo atribuyó a la educación de la juventud del país. La película nos recordó que el niño que se educó en Alemania en la década de 1920 sirvió en la Wehrmacht en la década de 1940.

El mal no conoce límites de tiempo o lugar. En el prefacio de su libro Ice Creatures: The Nazi Educational System (Resling Books, hebreo), la profesora de filosofía de la educación Tamar Ketko escribe sobre la influencia del fanatismo religioso y el ultranacionalismo en los planes de estudio: «Racista, el fanatismo ultranacionalista se extiende lentamente, está absorto, impregna la conciencia… vacía a sus creyentes de su sabiduría y los encarcela con las manos esposadas a la obediencia que impide todo desafío o duda».

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=265229

Comparte este contenido:
Page 885 of 2740
1 883 884 885 886 887 2.740