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Cinco medidas para atajar el abandono escolar (propuestas por los profesores)

Por: Ignacio Zafra. 

Los docentes plantean soluciones en el Foro de Educación de EL PAÍS

España es el país de la Unión Europea con una mayor tasa de abandono escolar temprano: el porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que como mucho terminó la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y no está estudiando. En España alcanza el 17,9% (el 7% del total de jóvenes de esas edades ni siquiera tiene la ESO), mientras la media de la UE está en el 11,9%.

Los jóvenes que dejan las aulas lo hacen básicamente para encontrar trabajo, según concluye una investigación del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) elaborada por Lorenzo Serrano, Ángel Soler y Laura Hernández. Pero es una decisión contraproducente: el abandono temprano implica para los jóvenes menos posibilidades de encontrar empleo, y tener que conformarse con trabajos menos estables y peor pagados. El abandono es cuatro veces y media más frecuente entre quienes no terminaron la ESO. Afecta más a los hijos de emigrantes. Y se reduce cuanta mayor formación y recursos económicos tienen los progenitores. El estudio del IVIE reflejó que la tasa de abandono de los alumnos de hogares que llegaban a fin de mes «con mucha facilidad» era del 7%. Entre los que llegaban a fin de mes «con mucha dificultad» se disparaba al 44,5%.

El Foro de Educación de EL PAÍS ha planteado esta semana a la comunidad educativa la pregunta: ¿Por qué es España líder en abandono escolar y cómo hay que afrontarlo? Estas son las cinco medidas que más apoyo han recibido, al margen de la de aumentar la inversión pública en educación, que es una idea común en casi todos las respuestas.

UN ABISMO ENTRE TERRITORIOS

Existen grandes diferencias. Por sexos: entre los hombres alcanza el 21,7% y entre las mujeres, el 14%. Y por comunidades: dos cumplen el objetivo de situarse por debajo del 10% propuesto por la Comisión Europea para 2020; País Vasco (6,9%) y Cantabria (9,8%). Y otras cinco alcanzan el objetivo específico que la UE ha puesto a España, bajar del 15%: Navarra, Asturias, Castilla y León, Galicia y Madrid. En el extremo negativo se sitúan Baleares (24,4%) y Andalucía (21,9).

El problema viene de lejos: la tasa española alcanzaba el 30,9% en 2002. Y está ligado al ciclo económico: tradicionalmente, cuando las cosas van bien y hay más posibilidad de encontrar un empleo, el abandono escolar temprano aumenta, y a la inversa, según concluyó un exhaustivo estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) publicado en 2014 que le había encargado el Ministerio de Educación. La reducción experimentada en los últimos tres años, menos intensa que los anteriores, así lo refleja.

1. Reforzar las primeras etapas

Muchos profesores, como Raúl Moreno, de El Puerto de Santa María (Cádiz), creen que aunque se materialice en la adolescencia, las bases del abandono escolar se sientan mucho antes, en Primaria, aunque físicamente los alumnos sigan yendo a clase, y piden por ello reforzar esta etapa. Eduardo Ferrer Grima, que fue durante 28 años profesor director del colegio Arturo Soria de Madrid, cree además, que la educación obligatoria debería adelantarse a los tres años, en línea con los estudios que apuntan a la influencia que haber cursado esta etapa tiene en el éxito académico posterior.

2. Aumentar las becas en enseñanzas no universitarias

El primer motivo por el que los alumnos abandonan de forma temprana los estudios es el de conseguir un empleo. Y lo hacen en mucha mayor proporción los alumnos de hogares pobres. Para reducir la tasa, razonan Pedro Badía y Alonso Gutiérrez, de la Secretaría de Política Educativa de Comisiones Obreras, sería muy útil aumentara las becas y ayudas económicas en las enseñanzas no universitarias.

3. Más Formación Profesional

Son mayoría las voces que consideran que la batalla contra el abandono temprano debe ganarse en la Formación Profesional, la enseñanza que consideran más atractiva para el alumnado que ahora deja los estudios. «Faltan centros de FP y falta orientar a los alumnos hacia esta rama de la educación que tan buenos resultados está dando», señala María Teresa Parla, profesora de Electrónica en Madrid. La docente recuerda que solo el 12% de los jóvenes de 15 a 19 años cursan FP frente al 25% de media en la OCDE. Varios profesores reclaman, además, más FP dual, en la que los alumnos compaginen las clases con trabajo remunerado en empresas.

4. Bajar las ratios

La reducción del número de alumnos por aula es considerada por docentes, orientadores y padres una necesidad para poder ofrecer una educación más personalizada que con frecuencia queda enmascarada por la estadística. En España hay, de promedio, 14 estudiantes por aula, pero Beatriz Alonso, profesora de Secundaria en A Coruña, apunta: «En la España vacía hay muchos centros educativos con muy poco alumnado. Sin embargo, la realidad es que en otros lugares hay otros muchos con las clases hasta los topes». Anton Castro, profesor de FP en la misma ciudad, añade: «Cada año entran 22 adolescentes en mi taller a los que puedo atender tres minutos por hora. Ese es un gran problema. Antes de la LOMCE la ratio era de 15, por lo que tenía cuatro minutos por hora, era poco, pero ahora es peor».

5. Potenciar los equipos de orientación escolar

Parte de las respuestas opinan que el abandono se reduciría con mejores equipos de orientación, que en muchos centros corre ahora a cargo de profesionales con centenares de alumnos a su cargo. «Los equipos de orientación apenas pueden diagnosticar, y no tienen recursos para tratar a los alumnos con necesidades educativas», afirma David González, orientador en Madrid. González considera que, debido a esas carencias se produce «un sobrediagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y un infradiagnóstico de trastornos de lectura, cálculo y dislexia».

Fuente de la reseña: https://elpais.com/sociedad/2019/10/04/actualidad/1570204493_705336.html

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La educación pública andaluza en estado crítico

Por: Pura Sánchez. 

La educación pública andaluza está seriamente enferma. Gravemente aquejada de una enfermedad que,de forma global, podríamos llamar neoliberalismo. Por la aplicación de esta doctrina política y económica, la educación pública se ha infrafinanciado habitualmente; se ha ninguneado a su profesorado, reduciéndolo a mero recurso humano; se ha aumentado la jerarquización de los centros educativos, imponiendo los criterios de rentabilidad y productividad en su gestión; se han considerado a las familias y al alumnado clientela, en lugar de demandantes del derecho a la educación; se han convertido las instituciones educativas, desde la educación infantil hasta la universidad, en instrumentos para la conformación de una sociedad, la andaluza, cada vez más subalternizada y dependiente, por lo que se ha venido preparando a conciencia al alumnado para ser mano de obra barata y precaria, según las necesidades del proceso globalizador en el que se nos ha adjudicado al pueblo andaluz el papel de ser los camareros de Europa y los gendarmes de su frontera sur.

El diseño neoliberal antes citado, ejecutado con éxito por la LOE y la LEA, HA experimentaDO un avance con la llamada Ley Wert, la LOMCE, que no ha tenido necesidad sino de reformar algunos aspectos de las citadas leyes pesoístas. Este avance coincide, no por casualidad, con un recorte drástico de la financiación, con un despido masivo del profesorado interino y un aumento insoportable tanto de las ratios como de la jerarquización interna de los centros, en detrimento de la ya escasa participación y organización democrática de los mismos.

Ya configurada la educación como un eficaz instrumento al servicio de la segregación social y la profundización de las desigualdades, a la educación pública se asigna el papel de instruir y adiestrar a los hijos de las depauperadas clases medias y de la fragmentada clase obrera, todas ellas convertidas cada vez más en precariado, mientras la educación privada y privada concertada se reserva el de formar a las élites. Así, la educación privada concertada quedará intocada por los recortes presupuestarios, gracias a la cobertura legal de ser considerada educación “sostenida con fondos públicos” y justificado su mantenimiento por la defensa de un inexistente derecho de las familias a elegir el tipo de educación para sus hijos, “derecho” que debe ser generosamente financiado por la administración pública y que supone un instrumento más de desvío de renta de las clases más necesitadas de recursos a las menos necesitadas. Una maniobra extractivista más de la economía neoliberal.

Al análisis del contexto global, es necesario añadir un análisis de la situación concreta que va a sufrir la comunidad educativa este septiembre en Andalucía, conjugando tanto elementos cuantitativos como cualitativos. Ha llegado la era Imbroda y el actual Consejero de Educación de Andalucía se perfila como un buen aprendiz y claro continuador de las políticas educativas del PSOE. Como buen discípulo, no solo pretende emular a sus maestros, sino, llegado el caso, superarlos, tanto en la reducción de unidades como en la eliminación, en la práctica, de la autonomía de los centros.

Los datos sobre la pérdida de unidades en la educación pública no ofrecen dudas sobre las verdaderas intenciones, tanto de la administración pesoísta como de la actual administración PP-C´s. Si en el curso pasado el gobierno pesoísta recortó 487 unidades (165 de Infantil y 322 de Primaria), el actual gobierno PP-C´s recortará 413 unidades este curso. Lo que viene a incidir en las 1000 aulas públicas recortadas en Andalucía desde 2011, con gobiernos pesoístas, cuyos desmemoriados responsables claman ahora en términos apocalípticos contra los recortes ejecutados por sus socios de gobierno hasta ayer mismo. Como se evidencia, ambas administraciones reman en la misma dirección. Hasta esgrimen el mismo argumento demográfico, para justificar el vapuleo que viene sufriendo la educación pública desde hace más de una década. Al parecer, el descenso demográfico solo afecta a esta y no a la privada concertada, que no ha dejado de crecer, siempre en zonas urbanas poco marginales y conflictivas. Justamente allí donde es un pujante negocio.

Pero no se trata solo del número de unidades suprimidas, mientras se dejan intocadas las altas e ilegales ratios, y de las evidentes consecuencias negativas para las condiciones laborales y profesionales del profesorado andaluz, sino también de analizar otro elemento, este cualitativo, que tiene que ver con la pavorosa pérdida de autonomía de los centros.

Viene de lejos la invocación de la autonomía de los centros educativos. Hay normativa legal que la avala y hay razones pedagógicas que la aconsejan. Incluso la poco recomendable OCDE la recomienda. Se trata de un rasgo que, al parecer, encierra en sí mismo grandes bondades y cuando se ha legislado sobre ella, en tiempos del PSOE en los gobiernos de la Junta de Andalucía, nada pareció que debiera causar recelo entre la comunidad educativa. Al menos, sobre el papel. El problema surge, sin embargo, cuando se desciende a analizar la realidad.

Ya los pesoístas pervirtieron el concepto con los ROFs, reglamentos de organización y funcionamiento de los centros; después, en tiempos de recortes, la administración educativa ha invocado la autonomía para que cada centro gestionara las sustituciones del profesorado, obligando a los equipos directivos a gestionar en realidad la miseria de los cupos horarios impuestos por la Administración y culpabilizándolos cuando no se cubrían las bajas del profesorado, o se cubrían tarde; más tarde, invocando también la autonomía, obligaron a los centros de Educación Primaria a decidir el horario de la asignatura de Religión y a los centros de Educación Secundaria a gestionar los horarios lectivos y no lectivos con criterios rayanos en la ilegalidad.

La ley Wert, intocada por el gobierno socialista de Pedro Sánchez a pesar de haberse comprometido a ello, ha supuesto una fuerte recentralización de la educación; se recentralizaron los currículos y se eliminaron las pocas atribuciones que les quedaban a los Consejos Escolares y los claustros, reduciéndolos a meros órganos consultivos, mientras se otorgaba “autonomía” a la dirección del centro, que pasaba a ser así la cúspide de una organización piramidal, donde la democracia y la participación brillan por su ausencia.

Pues bien, de la quema de la ley Wert en cuanto al principio de autonomía, habían logrado salvarse, hasta ahora, unas horas semanales, llamadas de libre disposición autonómica. Pero, en esta etapa imbrodiana, justamente esas horas son las que se intentan hacer desaparecer, sirviéndose de unas instrucciones, que vienen a modificar normativa de rango superior, una ilegalidad evidente hasta para un estudiante de primero de Derecho. ¿Cómo? Adjudicando, en la Educación Primaria, a costa de las horas de libre disposición autonómica, un horario a la asignatura de Religión que supone un aumento de la carga horaria en un 166%, en los tres últimos cursos; reduciendo a cero las horas dedicadas a la acción tutorial, lo que representará un grave problema, en centros sin orientador/a y con EOEs sobrepasados; aumentando la carga horaria en Inglés y Educación Física y creando una ¿nueva? disciplina: la oratoria. (Quizás esto último se le haya ocurrido al perspicaz consejero, escuchando las comparecencias públicas del consejero de Sanidad…)

Y todo ello porque ni a la administración pesoísta ni a la imbrodiana les interesan unos centros educativos regidos por el principio de autonomía, es decir, una institución escolar asentada en los pilares de la participación, la democracia interna y la soberanía pedagógica, que acoja una comunidad educativa organizada de forma horizontal, donde cada elemento tenga su papel y lo ejerza de forma colaborativa.

La soberanía pedagógica tiene sus requerimientos: debe partir de un conocimiento profundo y posicionado de la realidad social y cultural del entorno en el que se ubica el centro, debe seleccionar los saberes más relevantes para esa comunidad, debe acordar sus prácticas metodológicas. Para ello, se necesita una organización radicalmente democrática de los centros de enseñanza, no jerárquica, no vertical, que propicie la participación. Y es fundamental un profesorado formado en este concepto de institución escolar, que comprenda que la soberanía pedagógica no supone trabajar sin red, sino justamente construir una red que lo haga sentirse seguro y feliz en el desarrollo de su labor docente. Tal vez así los problemas, llamados de disciplina, se redujeran, la desconfianza mutua entre profesorado y familias despareciera, la jerarquización laboral y profesional del profesorado, tan irracional, tan innecesaria, se viera como un estorbo para el trabajo colaborativo. Y la institución escolar salvaría la enorme contradicción de querer inculcar valores que ella, como institución, no practica.

La educación pública andaluza está gravemente afectada, pues, de inanición financiera y de autoritarismo. Y ambos elementos se alían para procurar su destrucción. Sería deseable que se formara también una alianza entre quienes conforma la comunidad educativa- profesorado, alumnado, familias- para combatirlos. Sería deseable que se entendiera que la drástica destrucción de unidades es un problema que acabará afectando a todo el sistema, no solo a la Educación Infantil o Primaria; que las consecuencias laborales de dicha destrucción acabarán alcanzando a todo el profesorado, no solo al profesorado interino; que la pérdida de autonomía de los centros y su gestión con criterios empresariales nos acabará configurando como una ciudadanía pelele.

Porque es mucho lo que nos jugamos como sociedad y como pueblo, merece la pena intentar esa alianza, no solo para defender sino también para construir la educación pública que queremos para Andalucía.

Fuente del artículo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=260296

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Illinois can learn from California’s LGBTQ education lessons

By: Victoria Forrester. 

 

During the 2020-21 school year, thanks to the recent passage of the Inclusive Curriculum Law by state legislators, students in Illinois public schools will learn about LGBTQ history and this group’s contributions to our world.

Illinois will follow in the steps of California, the first state to enact LGBTQ curriculums in public schools and one that reaped the benefits of its residents wielding a greater understanding of diverse cultures. Discrimination and hate crimes certainly haven’t evaporated from California, but its LGBTQ education initiatives are fundamental in addressing and removing the intolerance and bias that fuel such acts to begin with.

As Illinois leaders — and other states in the future — devise these curriculums, they can take heed from these lessons and advice from California.

First, any successful LGBTQ curriculum starts by addressing intolerance among teachers themselves. Within California, there are hundreds, perhaps thousands, of teachers who were or are not familiar with LGBTQ history and conflicts. Nor have they received any sort of formalized education on these subjects throughout their lives and careers.

As a result, teachers may hold implicit and explicit biases toward LGBTQ individuals, including students. Even if instructors align themselves with these individuals and other progressive causes, they still might use homophobic language without realizing it is offensive, or unintentionally trivialize issues that afflict the LGBTQ community.

These instructors can impede the larger LGBTQ education process and its goals. They can project their biases and misconceptions onto students, and instead of awareness and acceptance blossoming from the classroom, it can become a place where diverse personalities and perspectives wither.

But teachers who hold unacknowledged biases or prejudices towards LGBTQ individuals are not a lost cause. Through comprehensive training about this culture and community, educators can broaden their viewpoints, challenge their belief systems and guide their students down the path of acceptance, inclusion and pride.

Once teachers fully appreciate the scope and impact of LGBTQ culture and history, Illinois schools and districts need to make sure their curriculum encompasses all students, even those in elementary schools. This may seem counterintuitive, and can cause some to wonder, “How could a teacher possibly explain complicated concepts such as gender identity to a second-grader?”

But consider that within high schools, “gay” remains a popular term for students to verbally insult and harass one another, even in 2019. These students are more intellectually mature, more physically developed than their elementary school counterparts, but have lessened their tolerance to LGBTQ persons. Making children aware of LGBTQ topics from the beginning of their education, in a manner that is appropriate for their age, will help instill a lifelong understanding and acceptance of this community.

Regardless of a student’s age, it is crucial that states make LGBTQ education in public schools mandatory. For topics such as sexual education or reproductive health, schools in 35 states and the District of Columbia give parents the ability to opt their children out of the lesson.

Some families likely would object to mandatory education about LGBTQ history. But it is important to note that such instruction is not associated with sexual or reproductive topics. Parents should be made aware of what subjects and events would be covered in class, but providing the ability to opt out will reduce the positive impact these lessons would have on the community as a whole.

Finally, LGBTQ education cannot be just a means of distributing information about historic events and struggles this community has faced. A primary factor behind the marginalization of LGBTQ individuals is a lack of empathy and emotional awareness from those not a part of this community.

Educators and administrators need to ensure that LGBTQ education is human-focused, that children understand these are real individuals who share in our world, not just names in a textbook. An effective way to accomplish this is by incorporating personal stories to promote meaningful learning. Not only do stories help convey ideas and concepts more clearly, they personalize events and topics in a manner that resonates with students, regardless of age, location or identity.

Source of the article: https://thehill.com/opinion/education/463760-illinois-can-learn-from-californias-lgbtq-education-lessons

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La apuesta de la educación

Por: José Elías Romero Apis. 

Las naciones deben a la educación más que a todos sus otros tesoros. El saber es infinitamente superior al poder y al tener. Las naciones más opulentas y más poderosas lo han entendido bien. La más cercana en la vecindad ha demostrado que valora más a su escuela y a su universidad que a su tesoro o a su ejército. Gracias a lo que es su escuela es lo que es su hacienda, su hospital, su fábrica y su tribunal

Hace tiempo, en mi tesis de ingreso a la Academia Mexicana de la Educación, sostuve que algunos países, algo así como 20, son los que decidieron ser lo que son y otros, algo así como 180, tan sólo son lo que les pudo salir. Estados Unidos, algunos europeos y algunos asiáticos, hoy son lo que quisieron ser.

Las naciones deben a la educación más que a todos sus otros tesoros. El saber es infinitamente superior al poder y al tener. Las naciones más opulentas y más poderosas lo han entendido bien. La más cercana en la vecindad ha demostrado que valora más a su escuela y a su universidad que a su tesoro o a su ejército. Gracias a lo que es su escuela es lo que es su hacienda, su hospital, su fábrica y su tribunal.

Todos los que decidieron su futuro le apostaron a la educación. Todos están escolarizados, tecnificados y capacitados. Por eso, tomando a la industria electrónica como ejemplo, vemos que Corea del Sur así apostó más que muchas naciones europeas. Por eso, ahora su empresa electrónica es líder en teléfonos celulares, mientras la otrora famosa compañía europea no fabrica esos instrumentos. Lo mismo sucede en televisores y en reproductores.

También nos sirve de muestra la industria automotriz. El automóvil es uno de los artefactos de mayor complejidad tecnológica. El país que logra fabricarlo con alta integración nacional, ya está “del otro lado”. Sus 6,000 partes componentes requieren de una capacitación impensable.

Pues bien, hoy en día, de las 10 marcas de mayor venta en Estados Unidos, seis son asiáticas, concretamente japonesas y sudcoreanas. Y, de las 20 de mayor producción mundial, 9 son asiáticas. De ésas, el “top 6” cuenta con 4 asiáticas, una alemana y una norteamericana.

Ésa es una consecuencia de la apuesta de la educación. El planteamiento es muy simple en su enunciado. Producir más y mejor. Esto se refiere a personas y a cosas. No sólo me refiero a la mayor y mejor producción de cosas, tema de la fábrica. Me refiero a la mayor y mejor producción de personas, tema de la escuela.

Así, me he preguntado, ¿por qué, en México, no hemos tenido una política educativa? Y, en consecuencia seguida, si ¿deberíamos tenerla? Desde luego, no me refiero a este sexenio y gobierno, sino a que no la hemos tenido durante ya varias décadas.

Porque una cosa es mejorar la escuela y otra, muy distinta, es perfeccionar la educación. Reconozco que hemos trabajado en lo primero. Mejorar la escuela es un presupuesto ineludible para la mejoría de la educación. Pero no son lo mismo ni debemos confundirlo. Reformar la escuela es mejorar el maestro, el aula, el programa, el sistema, el temario y el calendario.

Mejorar la educación es atender el sentido, la finalidad y el destino de la producción profesional. Lo primero, concedo que lo hemos atendido. La anterior “reforma educativa”, aunque positiva, fue una mera reforma escolar. Pero la reforma educativa de fondo no se vio y se nos quedó postergada. Espero que, en el futuro, pueda avanzar.

Para ello, ahora me pregunto, ¿sabemos lo que queremos? ¿Cuántos médicos necesitamos tener dentro de 30 años? ¿Cuántos deberán ser especialistas en huesos o cuántos expertos en genomas? ¿Qué vamos a hacer para que los que resulten excelentes no se vayan a los hospitales del extranjero? ¿A cuántos futuros profesionistas arrojaremos a las filas de la desocupación y de la frustración? Y, ¿de qué tamaño será nuestro déficit en otras profesiones?

¿Debemos seguir teniendo lo que sea y en la cantidad que sea? ¿Debemos permitir que cada quien instale y opere una universidad cuando se le antoje? ¿Es bueno que, en este país, una cantina se encuentre sujeta a mayor control y vigilancia que una universidad?

Soy político, no educador. Por eso, tengo las preguntas, aunque no tenga las respuestas. Éstas no me corresponden a mí sino a los especialistas que atienden a nuestros gobernantes. Tan sólo cuidémonos de no contar con expertos que no tengan todas las respuestas o de contar con políticos que no tengan todas las preguntas.

Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/jose-elias-romero-apis/la-apuesta-de-la-educacion/1339955

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El reto de la educación es fortalecer las sedes rurales

Por: la opinion.

‘Aprender es más: hacer realidad el derecho a la educación en América Latina’ es una investigación realizada en 14 países que muestra la realidad de la educación y los retos que deben afrontar los territorios para poder garantizar un óptimo aprendizaje.

La publicación, presentada en el Hotel Casino Internacional, es liderada por Reduca, la Fundación Suramericana  y Empresarios por la Educación, reveló que la tasa de cobertura neta en Colombia en 2016 fue de: 76,17% en primaria y de 62,24% en secundaria, mientras que Chile se destacó como el país latinoamericano con mayor tasa de cobertura con 92% en primaria y 87% en secundaria.

La investigación, presentada a docentes y funcionarios públicos no solo da un panorama actual de la educación en latinoamérica, sino que también propone cinco retos para optimizar la educación.

Uno de los retos es garantizar trayectorias escolares completas. En Colombia el 84.7% de los estudiantes terminan su primaria, y solo el 51% se gradúan de bachilleres. La deserción intra anual (cuando el estudiante empieza un grado y no lo culmina) en Norte de Santander es de 3,1%.

Sin embargo, municipios como Tibú, Puerto Santander y La Esperanza superan el promedio con 6,6%, 7,3% y 4,95%, respectivamente, esto se debe al desplazamiento de las familias y al conflicto armado, reveló la investigación.

De los 40 municipios de Norte de Santander,  19 se encuentran por debajo del promedio nacional en los resultados  de las Pruebas Saber 2017. El Tarra es el municipio con menor desempeño con 215 puntos, seguido de Bucarasica con 233. Estos datos se correlacionan con el porcentaje de necesidades básicas insatisfechas que para el caso de El Tarra es de 73%, el más alto del departamento.

Para Norte de Santander se propone focalizar los recursos planes y proyectos en zonas rurales del departamento, dado que de las 1.869 sedes educativas oficiales en el departamento, el 90% son rurales.

El foco que proponen es: La Playa, Bucarasica, Cáchira, Hacarí y La Esperanza,  por ser los municipios con mayor porcentaje de ruralidad.

Promover propuestas intersectoriales para atender las dificultades del Catatumbo, y prevenir el reclutamiento por parte de grupos armados ilegales, es otro de los retos.

Estas y otras propuestas y retos serán reveladas  en noviembre próximo en la entrega de la publicación ‘Ideas para tejer territorios’, el cuál servirá de insumo para las políticas públicas en educación en la región.

Fuente de la reseña: https://www.laopinion.com.co/region/el-reto-de-la-educacion-es-fortalecer-las-sedes-rurales-184858#OP

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Libro(PDF): «La solidaridad. Otra forma de ser joven en las comunas de Medellín»

Reseña: CLACSO

¿Y si sostuviéramos que -lejos de las extendidas estigmatizaciones que asocian la juventud de sectores populares con la delincuencia- un gran número de jóvenes de comunidades golpeadas por la violencia social y la ausencia de políticas públicas dedicara sus días a cuidar de otros jóvenes? El trabajo de Yicel Giraldo Giraldo y Alexander Ruiz Silva estudia la solidaridad como eje y motor de las organizaciones sociales juveniles volcadas a cuidar de sus semejantes, ensayando una interpretación de las apuestas éticas y políticas que despliegan las y los jóvenes de las comunas de Medellín para enfrentar situaciones adversas marcadas por el dolor y el sufrimiento. A través de 32 historias de vida de jóvenes, Solidaridad propone reconstruir la compleja trama de iniciativas y acciones solidarias que impulsan los jóvenes de las comunas de Medellín. La música, el audiovisual, la danza, el arte del grafiti y la defensa del medioambiente, son plataformas desde donde los jóvenes convocan al otro, lo afectan, lo conmueven, lo convocan a hacer comunidad.

Autores (as):  Yicel Giraldo Giraldo y Alexander Ruiz Silva.

Editorial/Editor: CLACSO. Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá. Universidad de Manizales. CINDE.

Año de publicación: 2019

País (es): Colombia

Idioma: Español

ISBN: 978-958-5503-55-7

Descarga: La solidaridad. Otra forma de ser joven en las comunas de Medellín

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Libro: «Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos»

Reseña: www.juanjovergara.com

Los alumnos necesitan narraciones para comprender el mundo, hasta el punto de que prácticamente nada de lo que aprenden fuera del centro educativo se les presenta como ajeno a la narrativa. Por ello es importante plantearles el aprendizaje como una historia en la que tienen un papel activo relevante que acaba convirtiéndolos en verdaderos protagonistas.

El aprendizaje basado en proyectos busca una lógica narrativa en el diseño didáctico. Cuando planteamos un proyecto lo que hacemos es diseñar una situación conflictiva a la que enfrentamos al alumnado, que está conectada con su propio entorno.

Esperamos que la resuelva y para eso emprende un viaje de aprendizaje. En ese camino los alumnos trabajan cooperativamente y ponen encima de la mesa sus distintos intereses, opiniones y valores.

La capacidad del grupo para resolver grandes problemas demuestra a sus miembros que, juntos, mediante el conflicto y la búsqueda de consenso e ideas creativas, pueden lograr lo que por separado pensaban que no podrían conseguir. De este modo el proyecto les forma, les transforma y les mueve a actuar, a participar en la mejora de la sociedad desde su contexto cercano, como héroes y heroínas de una historia que les implica y compromete.

Autores (as):  Juan José Vergara Ramírez

Editorial/Editor: SM (Biblioteca de Innovación Educativa)

Año de publicación: 2018

País: España

Idioma: Español

ISBN: 978-84-9107-664-3

Fuente: Narrar el aprendizaje. La fuerza del relato en el aprendizaje basado en proyectos

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