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Andrea Martínez, alumna de Bachillerato: “No nos educan, nos normalizan, nos reducen, nos apagan”

Por: EDUCACIÓN 3.0

Andrea Martínez, alumna de 1º de Bachillerato del IES Pablo Serrano, de Andorra, Teruel, reflexiona sobre el sistema educativo en el que está inmersa. ¿Estáis de acuerdo con su opinión?

Andrea Martínez: “No nos educan, nos normalizan, nos reducen, nos apagan”

Un día estás sentado en un lugar, rodeado de unas personas y escuchando ecos sin sentido, viendo garabatos, letras y signos casi pertenecientes a otro idioma, y te planteas: ‘pero, ¿qué estoy haciendo aquí?’. Bienvenido al resto de tus días. Hasta que encuentres algo en lo que te sientas realizado, esa pregunta rondará en infinitas ocasiones por tu mente.

Mientras, el profesor avanzaba con los contenidos, y el resto de los alumnos, mis compañeros, anotaban datos como si estuvieran programados meramente para ello. Yo me sentaba en primera fila, era donde mejor podía enterarme de todo, pero aquel día el profesor hablaba un idioma distinto al mío. De vez en cuando, me giraba buscando consolarme a mí misma, seguro que había alguno tan perdido como yo. Y en efecto, había alumnos perdidos, pero de un modo distinto. Yo intentaba confusa entender antes de copiar y pegar automáticamente cual ordenador, ellos estaban perdidos aunque ni siquiera sabían que se habían perdido. Algunos se habían dado por vencido, otros se preguntaban entre ellos “¿qué es lo último que ha dicho?”, mirando la pizarra sin pestañear… Buscando datos para aprobar, solo aprobar.

No pensamos, rellenamos formularios. No aprendemos, memorizamos palabras que luego olvidamos.

De esta forma, empecé a darme cuenta del sinsentido de nuestra presencia allí, incluida la del profesor, el sistema directivo, los orientadores, el resto de alumnos… Estábamos siendo educados y sin embargo, ni siquiera sabíamos con exactitud qué era la educación. ¿Qué estaban haciendo con nuestras mentes? Entonces ya no me sentí perdida, sino aliviada. Me había dado cuenta a tiempo de que yo era un individuo y que el resto de alumnos también lo eran. La clave para el progreso adecuado y la creación de generaciones prolíficas residía en esos cincuenta minutos vacíos pero llenos de confusión y mecanicismo. No pensamos, rellenamos formularios. No aprendemos, memorizamos palabras que luego olvidamos. No nos educan, nos normalizan, nos reducen, nos apagan. Y con esa chispa reivindicativa aun bailando en mí, decidí cuestionarme absolutamente todo. Así comprendí que la educación no es la simple impartición de una doctrina, sino el proceso por el cual nos convertimos en personas independientes con su propio pensamiento crítico y su libertad de elección frente a la impartición de una doctrina.

La educación es el proceso por el cual nos convertimos en personas independientes con pensamiento crítico propio

Tras meses de largas lecturas de estudios, artículos y entrevistas con alumnos y docentes, saqué mis propias conclusiones. Sentí que debía rechazar esa metodología tatuada en todo el gremio educativo. Necesitaba que mi cerebro fuese estimulado para crecer, e irónicamente lo que me estimuló fue el hecho de descubrir que había quienes preferían que permaneciese sumisa.

Entre los testimonios que recibí por parte de los alumnos, no había ni uno solo que estuviera totalmente conforme con el día a día estudiantil. Todos hablaban de desmotivación. Otros muchos se sentían subestimados por la forma de evaluar. Soy un 5’8 y es lo que único que parece importar en mi expediente. No somos números y por lo tanto, una evaluación puramente numérica no se va a ajustar a nuestra realidad.

Tal vez la cura a esta educación pésima no resida únicamente en mis manos. Pero todos podemos hacer algo, por diminuto que sea, un pequeño acto puede desencadenar muchos otros. Por eso, solamente les pido que luchen, que luchemos todos, porque nuestras mentes son las armas más poderosas.

Esta reflexión se presentó en el encuentro de Utopías Educativas

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/andrea-martinez-alumna-bachillerato-no-nos-educan-nos-normalizan-nos-reducen-nos-apagan/43499.html

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Envejecimiento activo y universidades para mayores

Por: Sofía García-Bullé

La oferta de programas educativos requiere de una adaptación de los espacios didácticos para habilitar el envejecimiento activo.

El envejecimiento no es solo una realidad personal, también es social. La mitad de las generaciones vigentes están ya en la etapa de adultez madura. Los Baby boomers ya están entrados en los 60 años, miembros de la Generación X pasan los 50, inclusive las primeras generaciones de Millennials ya se encuentran en los albores de los 40 años.

La importancia de los datos anteriores, más que poner un énfasis en la edad, es reflexionar sobre la carga negativa que socialmente imponemos al transcurrir de la vida. El envejecimiento está intrínsecamente asociado con la falta de ímpetu, la aparición de dolencias físicas, la disminución de la capacidad mental y la habilidad de aprender. Este último aspecto no es necesariamente cierto, al menos no como ese trágico proceso de decrecimiento intelectual que comúnmente se presenta cuando se habla del tema.

La gente mayor es capaz de aprender. Estudios recientes de psicología y neurociencia muestran que el cerebro es capaz de adquirir habilidades nuevas a los 30, 50 o incluso hasta los 90 años.

Aunque el esfuerzo por obtener aprendizaje pudiera ser mayor en edades avanzadas, el beneficio es significativo, ya que los adultos mayores que siguen aprendiendo tienen más probabilidades de mantener una salud cognitiva estable. Estas investigaciones pueden tomarse en cuenta como base teórica para impulsar lo que conocemos como envejecimiento activo.

¿Qué es el envejecimiento activo? 

El envejecimiento activo se define como el proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad para elevar la calidad de vida de las personas a medida que van avanzando en edad. El principio se aplica tanto a individuos como a grupos y se ha permeado en la forma en que vemos el aprendizaje y la capacidad de las personas para adquirirlo.

La mayor tesis para sostener la falta de capacidad de aprender del adulto mayor viene de la teoría de que su cerebro tiene menos plasticidad. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Brown comprobaron que las personas de edad más avanzada aún tenían una capacidad de aprender competente. Encontraron, además, que la plasticidad todavía sucedía en sus cerebros, solo que en una región diferente.

Bajo este contexto, el problema no es que las personas mayores no puedan aprender, sino que necesitan métodos y programas hechos a su medida; que tomen en cuenta una curva más amplia para su aprendizaje, pero que sepan aprovechar su experiencia, sus habilidades ya adquiridas y la estructura cognitiva que han desarrollado a lo largo de su vida.

La oferta educativa para el adulto mayor

Existen numerosos esfuerzos de educación continua a nivel global para mantener a un adulto mayor activo y con una mejor salud cognitiva y mental.

Dependiendo de la institución educativa y del país en cuestión, es posible que el candidato mayor de 45 años tenga que pasar por una prueba de acreditación que evalúe los conocimientos generales sobre las materias que se cursarán. Otras universidades permiten asistir de oyentes a los adultos mayores, no es necesario realizar ninguna prueba, pero no se acredita un grado académico.

Para los adultos mayores que busquen una certificación de su aprendizaje y habilidades adquiridas, ya hay opciones en varias universidades alrededor del mundo. Existe la Red Global de Universidades Inclusivas para el Adulto Mayor, en la que universidades de América, Europa y Asia son miembros.

España cuenta con opciones tanto presenciales como virtuales. Cataluña es la comunidad autónoma con el mayor número de universidades que ofrecen programas para el adulto mayor. Entre ellas se encuentran la Universitat a l’Abast, de la Universidad Autónoma de Barcelona, que cuenta con dos tipos de programas: en campus, donde la gente mayor puede tomar los mismos cursos que llevan los estudiantes “tradicionales”, y las aulas de extensión universitaria, donde aquellos interesados en continuar aprendiendo, pero que no pueden asistir al campus, puedan hacerlo desde sus localidades. La Universidad de Girona también cuenta con un programa de formación universitaria para mayores de 50 años, el cual también abre su oferta educativa en el campus y en aulas de extensión universitaria.

En España también destacan la Universitat per a Majors de la Universidad Jaume I, que este curso 2019/2020 coordinará el nuevo proyecto europeo Life-eLearn: blended experiential learning for adults, el cual pretende diseñar una acción educativa y metodológica para aprovechar al máximo la educación mixta (real-virtual), con el objetivo de maximizar la experiencia educativa de las personas mayores.

La Universidad Permanente de la Universidad de Alicante busca facilitar a las personas adultas su desarrollo personal y social a través de un “programa de desarrollo científico, cultural y social dirigido a promover la ciencia y la cultura, al mismo tiempo que las relaciones intergeneracionales, para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y fomentar la participación de éstas en su contexto como dinamizadores sociales”.

La Universidad Complutense de Madrid también cuenta con una división enfocada en la educación de los adultos mayores. Su Universidad para mayores cuenta con una oferta educativa que se divide en dos ciclos: un Primer Ciclo, dirigido personas mayores de 55 años, desarrollado en cuatro cursos académicos, y un Segundo Ciclo o Ciclo de Especialización, dirigido a personas mayores de 50 años. Esta universidad cuenta en la actualidad cuenta con más de 2.100 alumnos matriculados.

En el ámbito virtual también se ofrecen programas especializados para los adultos mayores. La UNED Senior se especializa en temas de actualidad y desarrollo personal y busca proporcionar conocimientos, aprendizajes y estrategias para el desarrollo integral y la autonomía personal de las personas mayores de 55 años además de favorecer la comunicación a través de las relaciones interpersonales y del encuentro intergeneracional.

La Universidad en Internet (UNIR) también cuenta con titulaciones para adultos mayores en ciencias de la salud, ciencias sociales, jurídicas, humanidades, arquitectura e ingeniería.

Estados Unidos cuenta con universidades con programas educativos específicos para adultos mayores, algunos de ellos gratuitos para ciudadanos estadounidenses en universidades como Universidad de Alaska, Universidad Central Estatal de Connecticut, la Universidad de Kansas y la Universidad Estatal de Mississippi.

Este movimiento de inclusión para con generaciones mayores en la universidades va más allá de solo desarrollar programas educativos amigables, existe una iniciativa por habilitar y habitar hogares de retiro cerca de los dormitorios universitarios. Este proyecto sirve a varios propósitos, les permite a los adultos mayores estar cerca de las ofertas educativas, a los estudiantes jóvenes les permite encontrar mentores y a las universidades les ofrece una opción para obtener fondos en un panorama económico en el que un número creciente de instituciones  están perdiendo oportunidades para procurar fondos. 

“Tomando en cuenta la situación demográfica, la deuda de colegiaturas y cómo los estados han dejado de fondear la educación superior… el resultado es que la colegiatura sube y la necesidad de becas sube. Así que esto es un beneficio al engranaje, de alguna forma encaja”.

Dice Tom Schwarz, el recién retirado presidente la Universidad Purchase sobre la práctica de convocar a los adultos mayores a invertir tanto en educación superior como en vivienda cerca de las casas de estudio.

Singapur no escatima en recursos y retos para las instituciones educativas que buscan ofrecer programas para los adultos mayores. Todos los graduados de carrera y grados posteriores egresados de la Universidad Nacional de Singapur, permanecen inscritos hasta 20 años después de su fecha de primera admisión; haciéndolos elegibles para cualquiera de los 500 cursos que imparte la universidad.

China ha presentado un boom en la fundación de universidades para adultos mayores. Desde 1983, han abierto 70,000 programas para personas de edad avanzada. Ofrecen desde cursos tradicionales académicos hasta actividades extra-curriculares como baile, compras en línea e inglés para viajar. La edad promedio de los estudiantes admitidos en estos programas es de 65 a 70 años.

La educación continua para adultos mayores es una necesidad patente tomando en cuenta la extensión de los límites de edad para jubilarse. La edad de jubilación se está perfilando por encima de los 70 años. Es imperativo que las universidades participen en el esfuerzo por mantener activa y saludable a una creciente población de edad avanzada que merece el mismo acceso a la educación y calidad de vida que sus congéneres más jóvenes.

Por esto que podemos decir que la tendencia de crear productos educativos enfocados a personas mayores no solo continuará, sino irá en aumento, podríamos hablar de un futuro próximo en el que jóvenes y adultos convivan en un ambiente universitario debido a este cambio demográfico, borrando los límites socialmente impuestos de hasta cuando se puede aprender.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/envejecimiento-activo

Imagen: https://www.flickr.com/photos/ansesgob/7301757206

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Los educadores también necesitan apoyo para controlar su estrés

Por: Paulette Delgado

Las instituciones se enfocan en el bienestar socioemocional de los estudiantes pero, ¿y el de los educadores?

Según un estudio de la fundación Robert Wood Johnson y la Universidad Estatal de Pennsylvania (Penn State), la docencia es una de las profesiones más estresantes en Estados Unidos. El estrés que sufren los profesionales de la enseñanza afecta su salud, compromiso, rendimiento y satisfacción, convirtiéndola en una de las profesiones con más alta rotación de la historia.

El bienestar mental de los educadores afecta profundamente en el de los alumnos sin embargo, aunque existen muchos programas para apoyar el bienestar mental de los alumnos, se descuida el del docente.

Cerca de un 46 % de los maestros reportan sentirse estresados diariamente durante el año escolar, teniendo un mayor nivel de estrés incluso, que los médicos (45 %). Esto afecta el amor por su trabajo ya que menos de un tercio de los maestros de nivel K-12 (primaria y secundaria) encuestados se sienten comprometidos con su trabajo. Según el mismo estudio, el desempeño empieza a disminuir durante los primeros años de enseñanza.

Otro estudio, este de la Universidad Federal do Rio Grande do Norte sobre los hábitos del sueño, reportó que 46 % de los maestros de bachillerato fueron diagnosticados con somnolencia diurna excesiva. Aunado a eso, el 51 % reportó mala calidad de sueño, afectando su desempeño y además impactando en los resultados de sus estudiantes.

En el caso de  maestros de primaria, un estudio demuestra que aquellos con mayor estrés y que demuestran síntomas de depresión, perjudican negativamente a sus alumnos porque crean un ambiente negativo y de bajo rendimiento en los estudiantes.

Cuando los docentes están muy estresados, sus alumnos presentan más dificultad en su ajuste social y rendimiento académico. De acuerdo a una encuesta de más de 78,106 estudiantes de 5to a 12vo grado, entre menos compromiso tengan los maestros, peor es el rendimiento académico de los alumnos.

Entre 1988 y 2008, el 41 % de los docentes abandonan la profesión según el Departamento de Educación de Estados Unidos. Aunque este número incluye a los jubilados, entre el 23 al 42 por ciento dejan de enseñar en los primeros cinco años.

Los efectos negativos de la rotación docente

Cuando los maestros rotan constantemente el rendimiento en matemáticas y en lenguaje disminuyó en los alumnos, especialmente para aquellos con bajas calificaciones en estas materias, según un estudio llevado a cabo en Nueva York.

La Comisión Nacional de Enseñanza y el Futuro de Estados Unidos estima que se pierde más de 7 mil millones de dólares cada año a causa de la rotación de maestros en escuelas públicas. Esto además incrementa la desigualdad en el acceso a la educación en escuelas de bajos ingresos porque pierden comunidad en las relaciones entre maestros, estudiantes y padres, resultando en un bajo rendimiento por parte de los alumnos.

Factores principales que contribuyen al estrés en la docencia

La organización en la escuela (liderazgo, clima y cultura laboral): una cultura laboral de apoyo, un buen liderazgo y un ambiente de colaboración brindan mayor satisfacción laboral entre los docentes. Cuando el maestro está insatisfecho con alguno de estos factores, aumenta el estrés del maestro. También las políticas federales y estatales escolares pueden aumentar o restar el estrés del maestro y su efectividad.

Demandas de trabajo: manejar un grupo grande de estudiantes, lidiar con alumnos conflictivos, atender a los padres de familia, especialmente aquellos difíciles, produce estrés crónico en los docentes. Lamentablemente, la mayoría de los programas de educación y desarrollo profesional no cuentan con programas que los preparan para enfrentar fuertes cargas laborales.

Recursos de trabajo: muchos docentes sienten que no tienen autonomía o poder de decisión en su trabajo. Y no es algo inusual. Según un estudio, comparado con otras profesiones, los docentes califican más bajo cuando se les preguntó si sentían que sus opiniones son tomadas en cuenta en el trabajo. Pero esto ha ido aumentando en los últimos años, pasó de un 18 % en 2004 a un 26 % en 2012. Para evitar la rotación docente se necesita garantizar que la voz del maestro sea escuchada al tomar decisiones institucionales.

Competencias sociales y emocionales (SEC por sus siglas en inglés): tener estas competencias es clave para influir positivamente en el alumno. A pesar de esto, son pocos los docentes que reciben capacitación en el área social y emocional. En Estados Unidos ya se han creado varios programas y políticas que buscan cambiar esta deficiencia ofreciendo tutoría e inducción a docentes, programas de bienestar y de atención o de manejo de estrés. Aquellos con altas SEC suelen tener mayor apoyo de sus directivos, satisfacción laboral y se sienten más realizados laboralmente.

Si un maestro no aprende a manejar su estrés, su institución también se ve afectada, impactando el rendimiento estudiantil. En contraste, si un docente tiene mejor control de sus emociones, refuerzan el comportamiento positivo del estudiante y los ayuda a manejar mejor sus propias emociones negativas. Es por eso que los profesionales de la enseñanza cuenten con programas de formación en estas habilidades.

Intervenciones para reducir el estrés

Según el estudio, Teacher Stress and Health, las intervenciones que se pueden llevar a cabo para ayudar a los maestros se dividen en tres grandes categorías:

  1. Organizacionales: aquellas cuyo enfoque es cambiar la cultura de la organización.

  2. Interfaz de organización individual: se refiere a incluir la construcción de relaciones y apoyo en el lugar de trabajo.

  3. Individuales: enseñar prácticas individuales para controlar el estrés.

El estudio también menciona otras políticas comprobadas para reducir el estrés de los maestros, mejorar su bienestar, ahorrar dinero institucional y mejorar el rendimiento académico de los alumnos. Algunas de estas políticas son:

Implementar programas de tutoría e inducción que pueden ayudar a mejorar la satisfacción del docente y su retención. Según investigaciones, los maestros que participan en este tipo de programas han proliferado. Los apoyos para nuevos maestros producen mayor satisfacción, compromiso, retención de docentes, mejores prácticas en el aula y mejores resultados de sus estudiantes.

Implementar programas de aprendizaje emocional (SEL), que también puede impactar a los alumnos. Según un estudio de 350 maestros de nivel K-5 en 27 escuelas en zonas urbanas de Estados Unidos, los docentes capacitados para implementar un programa basado en SEL reportaron una mayor eficacia para controlar a su grupo y un aumento en sus niveles de satisfacción personal.

En su punto más alto, el estrés puede afectar la salud física del docente por lo que es clave reducir el estrés, mejorar el bienestar y rendimiento de los docentes. Los datos muestran que han aumentado las escuelas que cuentan con programas de bienestar. En una escuela piloto, se llevó a cabo un programa de bienestar de 2011 a 2012 que incluyó planificación administrativa, campañas de cambios e incentivos. Más de la mitad de los participantes no sólo reportaron tener menos estrés pero también mejor salud. El 46 % de los docentes bajaron su índice de masa corporal, en el 34.7 % de ellos bajó su presión arterial sistólica, 65.6 % bajó la glucosa en sangre y 38.6 % vio un decrimento de sus niveles de colesterol.

Cada vez son más las escuelas que se preocupan por brindar apoyo socioemocional a los alumnos. Pero muchas veces, esa responsabilidad recae en los maestros quienes no suelen tener la preparación necesaria para lidiar con estas problemáticas, por lo que acaban ellos mismos emocionalmente agotados y estresados. Se vuelve una carga demasiado grande que muchas veces lleva a los docentes a desertar.

Al igual que las instituciones buscan cuidar el bienestar emocional de los alumnos, se debería cuidar el de los educadores ya que afecta directamente a su salud, la institución y el rendimiento de sus alumnos. Establecer los elementos para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial, así como para promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo son acciones necesarias.

Con eso en mente, en México se aprobó la Norma Oficial Mexicana (NOM) 035, cuyo objetivo es “implementar mantener y difundir en el centro de trabajo una política de prevención de riesgos psicosociales”. Entrará en vigor en octubre 2020, obligando a las empresas de todos los tamaños a prestar atención y atender factores de riesgo psicosociales y emocionales de sus empleados como el estrés, ansiedad y desequilibrio del sueño. La norma se enfocará en detectar fatiga por exceso de trabajo, un mal liderazgo, acoso laboral o violencia. En caso de no atender estos problemas, las empresas podrán ser sancionadas por la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS).

Este tipo de propuestas son de suma importancia para prevenir problemas de salud de los profesionistas. Esperemos que esta norma impacte positivamente a los docentes y que se replique en el resto del mundo. ¿En tu institución educativa tienen algún tipo de programa de bienestar integral para el profesorado? Comparte tus experiencias en la sección de comentarios.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/salud-mental-docentes

Imagen: Robin Higgins en Pixabay

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Opinión: La importancia del conocimiento histórico para evitar tragedias humanas

Por: Sofía García-Bullé

29 de diciembre de 1845, Estados Unidos anexa a su territorio a la República de Texas. Este evento causa un conflicto de magnitud internacional con México, que ni siquiera había reconocido la independencia de Texas, considerándolo aún un estado mexicano renegado.

Esta cadena de sucesos provocó la erupción de la guerra entre México y Estados Unidos de 1846 a 1848; año en que, tras la derrota militar, México se vio obligado a ceder todo el territorio al norte del río Bravo. Estas tierras comprendían lo que hoy son los estados de Arizona, California (A través de la venta de La Mesilla), Nevada, Utah, Nuevo México, algunas partes de Colorado, Wyoming, Kansas, Oklahoma y, por supuesto, Texas.

Estos sucesos pertenecen a un pasado lejano, valioso tal vez para los historiadores y maestros de historia, o quizás relevante en otros niveles más conectados con nuestra realidad actual. Patrick Crusius salió de su casa el sábado 3 de agosto con la intención de matar a todos los mexicanos que le fuera posible antes de que las autoridades lo detuvieran. El saldo del ataque ascendió a 22 muertos y 24 heridos.

Su crimen, perseguido por los fiscales de estado como un acto de terrorismo doméstico, fue motivado por una creencia equivocada de que los inmigrantes hispanos invadían territorio estadounidense y que su deber como ciudadano era defender a su país de este ataque. Tal vez si su manifiesto publicado se hubiera basado más en conocimiento histórico y menos en la misma línea de pensamiento que motiva los tweets de su presidente, Crusius habría entendido que la presencia histórica de los mexicanos en Texas tenía que ver exactamente con lo opuesto de una invasión mexicana.

La lucha por una perspectiva histórica completa

De acuerdo con el Washington Post, las clases de historia son obligatorias en los niveles básicos de las escuelas tejanas. Desde cuarto de primaria hasta primero de secundaria los estudiantes aprenden la historia de su estado, desde su independencia con respecto a México, pasando por su anexión a Estados Unidos, hasta la cesión mexicana al terminar la Guerra de Intervención Estadounidense.

Si esto es algo que se asume que todos los niños tejanos saben, ¿qué se pierde en el camino a convertirse en adultos? ¿Las instancias educativas que comunican estos hechos históricos incluyen también un entrenamiento para ejercer el pensamiento crítico y comprender el complicado camino que hizo a Texas el estado bicultural que es hoy? ¿O hace falta la continuación de una intención histórico-educativa en niveles superiores como preparatoria o universidad?

Si este es el caso, el mensaje que han enviado varias universidades del sur de Estados Unidos ha sido desalentador. El estado de Arizona, ordenó a Tucson prohibir las clases de estudios mexicoamericanos en el 2012, decreto que fue anulado apenas en el 2017 en la Corte del Distrito, por considerar que favorecía una agenda educacional y política racista.

El caso de Texas es complicado. A pesar de contar con educación histórica en los niveles básicos, la de niveles superiores, que es donde se forma el pensamiento crítico para entender cómo la historia entra en juego para formar la sociedad en la que se vive, no contaba con un estatus oficial ni estándares generales para la materia de estudios mexicoamericanos.

Esto dejaba a los profesores que impartían estos programas electivos en una situación de abandono académico, en la que tenían que buscar contenidos por su cuenta, careciendo de una guía para programar contenidos y actividades para la clase.

Tan solo el año pasado, después de un arduo debate, la Junta Estatal de Educación en Texas votó para crear un currículum estandarizado para la clase de estudios mexicoamericanos, pero por orden de la Junta la asignatura debía cambiar su nombre de “Estudios México-Americanos” a “Estudios Étnicos: Una visión general de los americanos de ascendencia mexicana”.

La propuesta y posteriormente mandato del cambio de título pudiera parecer inocua, pero es en realidad un vehículo de sesgo educacional. Cuando hablamos de estudios mexicoamericanos está implícita la intención de comunicar el delicado balance y simbiosis de los momentos históricos que comparten México y Estados Unidos, además de cómo estos se reflejan en la actualidad que viven ambos países.

Si en cambio hablamos de una “visión general de los americanos de ascendencia mexicana”, colocamos el elemento mexicano como una cosa del pasado, lo borramos del presente, lo convertimos en un accesorio de la americanidad, que sería en este caso la perspectiva central. El aspecto mexicano en la dimensión bicultural de Texas se convierte en un miembro vestigial de la identidad texana, no el elemento presente y vivo que es.

Maestros y activistas de la comunidad latina y mexicoamericana en Texas pelearon la decisión, y en septiembre de 2018 lograron la instauración de una nomenclatura más certera para los objetivos educacionales de la materia que quedó como «Estudios étnicos: estudios mexicoamericanos”.

Esto representó solo un paso más de una intención constante de proveer a los tejanos de un acercamiento real sobre su herencia histórica e identidad bicultural, que no puede describirse como menos que una necesidad patente. Silenciar a la mitad de una cultura a través del control de cómo educamos su historia tiene consecuencias, más trágicas y reales de lo que anticipamos.

El peso de silenciar la biculturalidad en la educación histórica tejana

Sin una perspectiva sensible acerca de la dimensión bicultural de Texas es difícil procesar una realidad presente como la que tememos. Estamos viviendo la crisis mundial de migración más grande de la historia moderna. Tan sólo en El Paso, el número de familias migrantes que cruzaron el territorio aumento 2100 % el año fiscal pasado. La mayoría de estas familias vienen de Centroamérica, de las cuales 15,000 fueron arrestadas en este periodo.

Esto, aunado al discurso y políticas infamatorias del presidente Donald Trump y su equipo de comunicación, ha generado una narrativa en la que se claman víctimas de una invasión extranjera y dirigen relaciones internacionales hostiles con México para forzarlo a parar la ola de migración hacia Estados Unidos.

Texas no es ajeno a esta situación, es de hecho uno de los estados en los que más ha aumentado el cruce de migrantes en los últimos años. Pero tomar en cuenta solo este presente para juzgar toda la realidad social e identidad cultural tejana, ignorando que lo que hizo a Texas lo que es hoy fue la migración de norteamericanos hacia territorio mexicano, y además encuadrar las tendencias migratorias actuales como una invasión, que es básicamente un acto de guerra, no denota solamente falta de memoria histórica, sino de humanidad, cosas que idealmente se aprenden en una clase de historia.

El silencio educativo con respecto a la historia completa de un estado o país borra partes importantes de la identidad del mismo y habilita a personas como Crusius a racionalizar una crisis migratoria como una invasión.

Bajo este contexto, el conocimiento histórico no es solo una cuestión optativa, es un derecho inalienable del alumno y una obligación apremiante de las instituciones educativas norteamericanas; uno que debe aplicarse rápido, preferentemente antes de que el mandatario estadounidense escriba otro tuit sobre lo que piensa de la migración y de los mexicanos.

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/el-paso-texas

Imagen: https://www.abc.es/historia/abci-como-mexico-perdio-texas-porque-ejercito-estaba-echando-siesta-deshonra-dificil-olvidar-201703230353_noticia.html

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España: El despliegue del 5G se realiza sin garantías ambientales ni sanitarias

Europa/España/10-11-2019/Autor(a) y Fuente: www.tercerainformacion.es

Por: Tercera Información

  • Ecologistas en Acción pide al Ministerio de Economía y Empresa la revisión de oficio del Plan Nacional 5G y de todos los actos que se han aprobado en desarrollo del mismo.
  • El plan no tiene la preceptiva evaluación ambiental estratégica ni una evaluación de impacto en la salud.
  • Al mismo tiempo, no existe la Comisión Interministerial de Radiofrecuencias y Salud, que debería velar por las condiciones de despliegue de las redes inalámbricas.

El despliegue de la tecnología 5G se está realizando en España de forma muy irregular y sin las garantías suficientes. Alertado sobre ello, el Defensor del Pueblo, en su resolución de 21-8-2019, concluye que el Plan Nacional 5G no se sometió a evaluación ambiental estratégica y que dicha decisión se adoptó unilateralmente por el órgano promotor del plan, el Ministerio de Economía y Empresa, sin consultar con el órgano ambiental, el Ministerio para la Transición Ecológica, sobre la procedencia de efectuar dicha evaluación. Por tanto, el plan incumple los requisitos exigidos por la Ley 21/2013 de evaluación ambiental estratégica e incluso podrían suscitarse dudas en relación con la falta de aprobación formal.

Del mismo modo, tampoco se ha realizado la evaluación del impacto en salud que prevé el artículo 35 de la Ley 33/2011, de 4 de octubre, General de Salud Pública.

Ecologistas en Acción ha presentado ante la Secretaría de Estado para el Avance Digital del Ministerio de Economía y Empresa un recurso extraordinario de revisión contra el Plan Nacional 5G y todos los actos que se han aprobado en desarrollo del mismo. A su vez, ha solicitado a la ministra Nadia Calviño la revisión de oficio del Plan Nacional 5G y de todos los actos que se han aprobado en su desarrollo.

Ecologistas en Acción también ha enviado una carta tanto a la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social como a la ministra de Transición Ecológica. En ella se les solicita que, teniendo en cuenta las consideraciones de la resolución del Defensor del Pueblo, en la que considera que “el análisis de estos aspectos y del potencial riesgo para la salud del empleo de la tecnología 5G a través de la banda de 26 GHz excede las funciones de esta institución y requiere la intervención de órganos y administraciones públicas distintas de la Secretaría de Estado, entre ellas las sanitarias”, se elabore conjuntamente con el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social el proyecto de reglamento por el que debe regularse la Comisión Interministerial sobre Radiofrecuencias y Salud, y que se apruebe por el Consejo de Ministros.

Ecologistas en Acción intentará por los medios legales y judiciales a su alcance que se cumpla la normativa que tiene como fin la protección del medio ambiente y de la salud pública ante este despliegue de la tecnología 5G que se ha dejado irresponsablemente al libre albedrío de las empresas de telecomunicaciones, dando por sentada su inocuidad, algo que cada vez está más en cuestión.
Fuente e Imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/tecnologia/2019/10/28/el-despliegue-del-5g-se-realiza-sin-garantias-ambientales-ni-sanitarias
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Tierra y Mujer, los oprimidos del posmarxismo populista

Por: Fernando Serra

Aunque en vía de extinción, hay todavía marxistas clásicos, es decir, ortodoxos de Marx. Sin embargo, la mayoría de la izquierda radical es ahora posmarxista aunque muchos de sus seguidores ni siquiera lo saben. Esta ideología es heredera del 68 francés que viajó a los Estados Unidos de la mano de Michel Foucault, Jacques Lacan o Simone de Beauvoir, entre otros, y que, tras ser “repensada” por la izquierda norteamericana que protagonizó en los 90 el movimiento antiglobalización, regresó a Europa con el mismo objetivo final, la destrucción del capitalismo y de la democracia liberal, pero con otros protagonistas encargados de realizar tan gigantesca tarea.

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Esta revisión del marxismo clásico  mantiene, sin embargo, el mismo enfoque filosófico sobre la historia. Marx y Engels  lo describieron con claridad en el Manifiesto Comunista: “La historia de toda sociedad se resume en el desarrollo de los antagonismos de las clases (…) pero cualquiera que haya sido la forma revestida por esos antagonismos, la explotación de una parte de la sociedad por la otra es un hecho común a todos los siglos anteriores”.

Cuando en 1848 se publica este mítico panfleto, Europa vive la ola revolucionaria más radical del siglo y sus autores señalan al sujeto transformador. Se trata de una clase con intereses universales porque “de todas las clases que actualmente se encuentran enfrentadas con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria”. También el Manifiesto Comunista anuncia la teoría de la explotación cuando asegura que el obrero, “lejos de elevarse con el progreso de la industria, desciende siempre más; por debajo mismo de las condiciones de vida de su propia clase. El trabajador cae en la miseria, y el pauperismo crece más rápidamente todavía que la población y la riqueza”.

Marx falla en la teoría de la explotación

Es simplemente un esbozo y además plagiado de Ricardo, quien en 1817 formula la ley de hierro de los salarios diciendo que lo percibido por el trabajador manual tiende “de forma natural” hacia el nivel mínimo de subsistencia. Tras la revoluciones europeas de 1848, Marx se centra en completar la teoría de la explotación. Casi veinte años después, en 1867, el filósofo alemán publica el primer tomo de El Capital y parece que ya tiene las respuestas pero duda en publicarlas. Los trabajadores ingleses industriales, lejos de recibir un salario que solamente les permite subsistir, ya han comenzado a mejorar en nivel de renta.

En su rigurosa biografía, el historiador británico Gareth Stedman Jones asegura que en ese momento Marx ya tenía básicamente escritos los otros dos tomos pero retrasó su publicación y murió sin hacerlo. Stedman Jones afirma que en realidad Marx había dejado de creer en su propia teoría. Fue Engels el encargado de concluir la redacción definitiva de esa magna obra, mostrándose incapaz de resolver las dudas que frenaron a su amigo y mentor. Resultaba ya evidente que el desarrollo económico durante la segunda mitad del XIX hacia imposible mantener al mismo tiempo la ley de hierro de los salarios y la tendencia decreciente de la tasa de ganancia del capital.

Este último postulado lo formula Marx en la sección 3 del tercer tomo de El Capital y viene a decir que cuanto más capital se acumule, su rendimiento va reduciéndose, lo que supone que llegará a desaparecer todo incentivo para invertir y lógicamente vendría el colapso final. “Es una necesidad lógica de la naturaleza del modo capitalista de producción que, conforme vaya desarrollándose, la tasa de plusvalía media del conjunto de la economía se traduce en una tasa de ganancia decreciente”, asegura Marx en este capítulo de El Capital publicado póstumamente, en 1894, pero concebido medio siglo antes.

Marx puede ser acusado de muchas imposturas, en su vida personal sobre todo, pero no de falta de rigor intelectual a la hora de cimentar sus afirmaciones teóricas. Su negativa a publicar unas conclusiones insuficientemente confirmadas le honra. De hecho, Engels pide ayuda a los marxistas más prestigiosos de entonces para solventar las lagunas que ya a finales del XIX resultaban evidentes. Tal vez fue Eugen von Böhm-Bawerk, economista de la Escuela Austriaca, el que con más rigor desmontó  la teoría de la explotación marxista, primero demostrando la falacia de la igualdad de valor intrínseco y luego de la plusvalía.

Lo curioso es que haya sido un economista socialista, Thomas Piketty, el último es demoler las predicciones de Marx aportando una valiosa serie de datos estadísticos recogidos durante los últimos 250 años. En su libro “El capital en el siglo XXI”, Piketty demuestra que la tasa de retorno del capital no ha bajado sino que ha permanecido constante con ligeras fluctuaciones. Doctrinalmente sostiene que ello refuta la tesis del trágico e irremediable final del modo capitalista de producción diseñado por Marx porque de cumplirse esta ley, hubiera llevado al conflicto violento entre capitalistas o a que los trabajadores se rebelasen sumidos en la miseria en caso de que los salarios se hubieran mantenido en el mínimo de subsistencia.

Lo que se pretende demostrar con este relato es que desde el mismo momento en que se completa la obra cumbre del marxismo con la publicación en 1889 y 1894 de los tomos dos y tres de El Capital, el sujeto colectivo de la revolución ya ha sido teóricamente descartado. Ello no ha impedido, sin embargo, que numerosas revoluciones hayan triunfado en su nombre pero impulsadas en realidad por cúpulas usurpadoras que, como tales, solamente se han podido mantener en el poder mediante la violencia.

El posmarxismo pretende zurcir a Marx

Para arreglar el desaguisado de una teoría que contradice la realidad, muchos políticos, activistas y pensadores marxistas buscaron desesperadamente en los años 80 y 90 del siglo pasado, sobre todo tras la caída del Muro de Berlín, nuevos y finales eslabones de la cadena de explotación que sirvan para recomponer el ruinoso edificio teórico diseñado por Marx. El riesgo era evidente, los partidos comunistas se estaban quedando sin fieles y los  intelectuales marxista sin explotados que liberar. Si ya no se podía encontrar a una única clase social con pleno contenido sociológico y económico, que sean al menos varios colectivos, multiclasistas si es el caso, o incluso un ente no humano, los que se puedan colocar en los más bajos escalones del depredador sistema.

Se trata de “deconstruir”, si no el conjunto del marxismo, sí al menos lo esencial. Se llega así al posmarxismo que partiendo del estructuralismo francés de los sesenta pasa al  posestructuralismo para terminar en el populismo de inspiración marxista, en donde el cuerpo teórico del marxismo, equivocado en las conclusiones esenciales, se transforma, se deconstruye, en una  mera ideología cultural que poco o nada tiene que ver con la realidad. Durante este proceso no se abandona la pedante jerga de los estructuralistas del mayo francés, así que nada mejor que acudir a Jacques Derrida cuando explica qué queda del marxismo original. “Lo que permanece irreductible a toda reconstrucción –dice-, lo que permanece indeconstruible como posibilidad misma de la deconstrucción es quizá una cierta promesa de emancipación; quizá es la formalidad de un mesianismo estructural, un mesianismo sin religión…”

Después de salvar de la ruina una parte de la teoría de la historia, falta ahora encontrar un sujeto, o incluso un objeto, que deba ser emancipado. Como ya no existe un protagonista claramente dibujado en lo social y económico como fue el obrero inglés de la revolución industrial, se le busca en cualquier espacio ideológico, cultural o incluso lingüístico. No importa en realidad que este colectivo supuestamente oprimido sea o no real, basta que alimente “una cierta promesa de emancipación”, como dice Derrida.

Así pues, se trata de conseguir que los conflictos que lógicamente se producen en toda sociedad sean prueba suficiente de que existe “explotación de una parte de la sociedad por la otra” y si además se encuentran a los sujetos colectivos que puedan jugar el papel de explotados, será posible entonces construir un nuevo proyecto revolucionario.

El posmarxismo surgido a finales del siglo pasado se pone manos a la obra y el populismo marxista posterior viene a colaborar en esta tarea. Se buscan antagonismos sociales donde encontrar signos de explotación en cualquier parcela –minorías raciales y marginales, homosexualidad, identidades nacionales, inmigración, vivienda, educación, sanidad, muerte digna, animalismo y por supuesto en cualquier conflicto que va surgiendo- y se encuentran dos campos en que esta táctica ha cosechando indudables éxitos. Es el ecologismo y el feminismo que, deconstruidos como ecologismo radical e ideología de género, han sido asumidos por casi todos los estamentos sociales y, lo que es más sorprendente, por todos los partidos, al menos hasta ahora, sin importar en qué franja del abanico ideológico se sitúen.

Ecologismo ecocéntrico

El ecologismo es tema de preocupación desde hace mucho tiempo pero no se constituye como un movimiento político hasta bien entrado el siglo pasado y lo hace desde muy diferentes posiciones. Sin embargo, todos ellas se pueden agrupar en dos principales. Una es la antropocéntrica, en el que el hombre es el centro y sólo él sujeto de derecho, con lo que surge un ecologismo democrático y no dogmático. El otro enfoque es ecocéntrico, bajo el cual la naturaleza es el valor esencial a proteger, animales, plantas y la Tierra en su conjunto, llegando  algunas corrientes a considerar como un ser semivivo nuestro planeta (Gaia).

Dentro de la visión ecocéntrica hay que incluir la política ecológica desarrollada en la  Alemania del Tercer Reich que desarrolló la legislación más avanzada en protección de la naturaleza, como analiza Luc Ferry en su libro El Nuevo Orden EcológicoEl ecologista profundo del nazismo Walther Schoenichen es un adelantado del actual movimiento animalista cuando escribe que “durante siglos nos han ido hinchando la cabeza con la idea de que el progreso era defender el derecho de las tierras cultivadas, pero hoy en día hay que reivindicar los derechos de la naturaleza salvaje”.

Otro ecologista ecocéntrico fue también Barry Commoner, candidato a las elecciones presidencia de los Estados Unidos de 1980 con el Partido de la Ciudadanía y fundador del movimiento ecologista de inspiración marxista. Este biólogo reconoce con toda claridad el error de Marx a la hora de demostrar la teoría de la explotación y de señalar al obrero industrial como el sujeto emancipador. “Marx creía –asegura Commoner- que conforme progresaba la acumulación de capital, el volumen de sus elementos físicos -que está relacionado con lo que él llamó la “composición orgánica del capital”- se incrementaría (…) y la tasa de beneficio descendería”. Para contrarrestar esta tendencia, los capitalistas tendrían que incrementar sus invasiones en la cuota de producción que corresponde a los trabajadores. La clase trabajadora se empobrecería progresivamente, y el creciente conflicto entre capitalistas y trabajadores pondría las bases para un cambio revolucionario”.

Commoner intenta sin embargo salvar el marxismo asegurando que “una explicación de por qué las predicciones de Marx no se han materializado surge de una mejor comprensión de los procesos económicos desde el reciente interés por el medio ambiente”, procesos que trasladan “el conflicto entre el empresario y el asalariado” a “la degradación del medio ambiente que ocasiona, la cual, al estar alcanzando hoy sus límites, puede hacer aflorar el conflicto con toda su fuerza (…) En este sentido, la aparición de un colapso en el ecosistema puede considerarse, también, como la señal de una crisis emergente en el sistema económico”.

Viene a decir en suma el ecologista norteamericano que si el asalariado no ha llegado a la miseria más absoluta es porque el deterioro se ha trasladado al medio ambiente, a la Tierra, con lo que al final el colapso del sistema capitalista se producirá. Marx, en consecuencia, no se equivocó en lo esencial, solo en un matiz, no se dio cuenta de que existe un escalón de la explotación más bajo, la naturaleza.

Commoner veía en el agotamiento de los recursos naturales y en el constante deterioro ambiental según avanza el capitalismo las pruebas irrefutables del colapso. La primera prueba está ya de sobra impugnada por la inequívoca y empírica tendencia decreciente de los precios de estos recursos y la segunda va camino de ser igualmente desmentida porque resulta cada vez más evidente que a mayor desarrollo más reducidas son las emisiones contaminantes si, claro está, no se hacen trampas estadísticas. Es decir, si se compara volumen de emisiones por unidad de PIB.

La última pretensión  demostrativa del deterioro medioambiental de raíz antropogénica, es decir, causado por el hombre, es el cambio climático que en su versión más catastrofista destruiría la Tierra. Aún admitiendo que el cambio climático tiene este origen, algo que no está ni mucho menos demostrado, es posible que la solución no sea acuerdos globales para aplicar políticas restrictivas que suponen costes de oportunidad inasumibles.

Un sistema de esclavitud sin precedentes

Aunque de aparición mucho más reciente, es indudable que el feminismo radical devenido en ideología de género ha avanzado mucho más a la hora de definir un nuevo modelo social estratificado en dos grupos antagónicos. Se trata del sistema social denominado patriarcado o mejor dicho heteropatriarcado.

“El patriarcado puede definirse -asegura Marta Fontenla, fundadora de la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer- como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia”.

En esta definición quedan plenamente identificados y antagónicamente separados el grupo social oprimido, las mujeres, del formado por los hombres, los opresores, así como los mecanismos de explotación: opresión individual y colectiva ejercida mediante la apropiación de su fuerza productiva (del fruto de su trabajo, se supone) y reproductiva (de los hijos de ambos, se supone), de su cuerpo y productos (propiedades, se supone), y además por medios pacíficos o violentos.

Con esta pavorosa descripción, resulta evidente que el obrero industrial inglés de mediados del XIX, apenas incapaz de subsistir con su salario, era un privilegiado en comparación con la mujer casada con hijos del siglo XXI. El empresario de entonces despojaba al trabajador del fruto de su trabajo pero después de cumplir con su larga jornada se liberaba del yugo y se convertía en un ciudadano con los mismos derechos que cualquier otro. Habría que remontarse a la esclavitud más primitiva y salvaje para encontrar un sistema de poder y  sumisión como el que describen las feministas de género. El panorama del sujeto dominado es tan desolador, que supera por mucho a la naturaleza maltratada que describen los ecologistas más catastrofistas.

Sorprende además que Marx tardara más de 50 años en explicar, aunque de forma fallida, los mecanismos de explotación del sistema capitalista y en describir con cierta coherencia la aparición de este modo de producción, cómo se hizo luego dominante y hasta su irremediable final, aunque errando también aquí. Sin embargo, las feministas de género dan por hecho la existencia de un sistema de opresión mucho más extremo y apenas explican cómo ha surgido y logrado permanecer inalterable hasta hoy. La estadounidense Kate Millet, adalid del feminismo de los años setenta, casi nada se aleja en su libro Política sexual (publicado en España en 1995) de la definición que hace Marta Fontenla sobre el patriarcado (seguramente ésta se inspira en la norteamericana) y nada dice de cómo un sistema tan brutalmente esclavizador perdura en los países más avanzados hasta la actualidad.

Solamente asegura que el patriarcado, como “política sexual”, es un “conjunto de estratagemas destinadas a mantener un sistema” y que, regido por dos principios -el dominio del macho sobre la hembra y del macho adulto sobre el joven-, se ha adaptado a diferentes sistemas económico-políticos (feudalismo, democracia occidental, socialismo real…) recurriendo a la fuerza mediante violaciones, prohibición del aborto, prostitución, reclusión o velo, explica Alicia Puleo, directora de la Cátedra de Estudios de Género de la Universidad de Valladolid, al comentar la obra de Millet.

Si las propagandistas de la ideología de género son capaces de mantener -y convencer a muchos- que existe un sistema de explotación tan brutal “instaurado por los varones”, no resulta entonces extraño que se justifique, incluso por el Tribunal Constitucional, aprobar leyes penales de protección de la mujer contra la violencia aplicando el derecho penal del autor, aquel que vincula la pena con el colectivo al que pertenece el acusado, los hombres, como hizo el régimen nazi para con los judíos. Hay afortunadamente excepciones. Un hombre acusado no debería “ser sancionado con arreglo al plus de culpa derivado de la situación discriminatoria creada por las generaciones de varones que le precedieron, como si portara consigo un «pecado original» del que no pudiera desprenderse”, afirma un magistrado del Constitucional en un voto particular contrario a la aplicación de este criterio. Ante tal vulneración del Estado de derecho, poca importancia tiene ya que se oculten o manipules las estadísticas sobre los casos de violencia familiar o de denuncias por malos tratos. El objetivo es aplicar otra discriminación identitaria frente al principio individualista e igualitario que debería tener el Derecho.

El populismo, una imagen cordial del posmarxismo

Habiendo dejado de ser el feminismo un movimiento racional y democrático por la igualdad de derechos para convertirse una mera ideología, todo es posible. Una ideología en el sentido más althusseriano, es decir, como la representación de una imaginaria realidad. Así, el mundo simbólico, el predominio de los sentimientos y la propaganda, el marketing,  cobran especial importancia en la actividad política del posmarxismo populista y es posible que ello haya contribuido al sorprendente éxito que parece haber cosechado.

El populismo de Ernesto Laclau se separa tácticamente del radicalismo marxista y aparenta no querer romper definitivamente con las instituciones y reglas de la democracia representativa, las usa manteniendo una posición ambigua frente a ellas. Es la construcción de lo que Laclau llama “equivalencia democrática”. A pesar de esta aparente imagen de moderación, se diseña un nuevo proyecto revolucionario, no violento hasta que al menos se llegue a una situación de hegemonía favorable, lento, silencioso y sutil, incluso cordial pero radicalmente anticapitalista y antidemocrático, encaminado a instaurar un nuevo totalitarismo en donde la política invadiría todos los ámbitos y rincones, hasta los más privados e íntimos.

En Hegemonía y estrategia socialista este teórico argentino aboga por no reducir la actividad revolucionaria a las contradicciones “objetivas” del capitalismo como hacia el marxismo tradicional y defiende unificar políticamente infinidad de demandas que sirvan de bandera a otros tantos colectivos. Utilizando un lenguaje tan pedante e insufrible como el de los posestructuralistas franceses, Laclau asegura que “este cambio tiene lugar mediante la articulación variable de la equivalencia y la diferencia, y el momento equivalencial presupone la constitución de un sujeto político global que reúne una pluralidad de demandas sociales.”

La Naturaleza, la Tierra, y las mujeres, el género Mujer, constituyen en suma dos fundamentales patas de este nuevo sujeto político global. No deja de sorprender sin embargo que el esfuerzo y andamiaje teórico para poner en pie a estos dos nuevos sujetos de una promesa de emancipación sean tan endebles si los comparamos con el consistente, aunque erróneo y ya fracasado, edificio levantado por Marx. Tal vez sea esta la razón por la que, tanto en Latinoamérica con en España, empieza a hacer agua por todas partes.

Fuente: https://disidentia.com/tierra-y-mujer-los-oprimidos-del-posmarxismo-populista/

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Reformas educativas en tiempos neoliberales

Redacción:  Gilberto Guevara Niebla

Las reformas educativas nacionales que surgieron con la globalización y con la difusión del neoliberalismo no siguieron un único patrón. Los países anglosajones (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia) promovieron activamente un conjunto de ideas inspiradas en la economía de mercado que se convirtieron en la “nueva ortodoxia” en materia de cambios educativos.

Pasi Sahlberg (29013) identifica a esta tendencia como el Movimiento Global de la Reforma Educativa (GERM por sus siglas en inglés) y le atribuye estos rasgos:

1) La competencia como valor director de las conductas: se trata de hacer competir estudiantes con estudiantes, maestros con maestros, escuelas con escuelas, localidades contra localidades.

2)  Segundo rasgo: la estandarización, es decir, una reforma educativa que apunta a alcanzar resultados definidos en términos de estándares; los resultados son el premio que todos persiguen en la competencia generalizada. Este movimiento incluye, desde luego, la creación de mecanismos de control (externo) de resultados.

3) La tercera característica del GERM es concentrar la atención en las materias clave del currículum. Esas materias son Lenguaje, Aritmética y Ciencias Naturales (las mismas que evalúa PISA) que se presentan como los principales objetivos o índices a alcanzar. Lo que en un momento se llamó Back to Basic y que frecuentemente conduce a reducir tiempo de trabajo en otras materias que no se consideran claves, como Ciencias Sociales, Deporte, Arte y Música.

4) El cuarto rasgo de este Movimiento es que las escuelas y los maestros trabajen con un currículum común preestablecido, lo que significa que no existe margen para la iniciativa de las escuelas, distritos, municipios o estados para elaborar su propio currículum. Esto quiere decir que se minimiza la experimentación, el uso de enfoques alternativos y se reducen los riesgos.

5) La quinta tendencia observable a nivel mundial es la transferencia de ideas y modelos del mundo empresarial hacia la escuela como lógica principal del cambio. Este traslado se registra en términos como estándares, calidad, competencias, capital humano, etc. El caso de los vouchers o bonos representa un esfuerzo para aplicar en el mundo de la educación los principios de la competencia mercantil.

6) La política de rendición de cuentas de alto impacto es corolario del punto anterior. Mediciones, evaluaciones, etc. Con eso se busca elevar el rendimiento estudiantil y se liga estrechamente a procesos de evaluación, acreditación, promoción, inspección y, en última instancia, al premio o castigo de los educadores y las escuelas. El pago de salario al docente mediante la medición de los resultados de los alumnos es un método popular para obligar a aquellos a ser más responsables.

Frente a este Movimiento puede hablarse de la existencia de un “Movimiento Humanista” de reformas educativas encabezado por Finlandia y del cual participan en diverso grado, la provincia de Alberta (Canadá), Gales, Singapur y Hongkong. En todos esos lugares se busca promover la personalización de la enseñanza y el aprendizaje, se utilizan planes de estudio basados en las escuelas, se alientan soluciones locales, se fomenta la participación activa del alumno en su aprendizaje, se busca el desarrollo integral del individuo, la personalidad, el carácter moral, la educación física, la creatividad, el conocimiento y las aptitudes, al mismo tiempo que trata de basarse en la experiencia capitalizada por los maestros.

Fuente: https://profelandia.com/reformas-educativas-en-tiempos-neoliberales/

 

 

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