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Más enganchados a la tecnología y con menos capacidad de emanciparse

Europa/España/18 de octubre de 2016/Fuente: levante-emv

Un estudio sitúa a los jóvenes valencianos por encima de los europeos en el uso de nuevas tecnologías, pero por detrás en los niveles de empleo y educación.

El Índice de Desarrollo Juvenil del Proyecto Scopio, un estudio del Centro Reina Sofía que retrata la juventud española y europea, revela que los valencianos de entre 15 a 29 años hacen un mayor uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) ?en 0,12 puntos? que la media europea, pero tienen menos capacidad de emanciparse y sufren más las consecuencias del desempleo.

La relación jóvenes-TIC se ha estrechado en los últimos años. De hecho, ocio, compras, relaciones, estudios… han cambiado sustancialmente y han convertido a toda una generación en nativos digitales. Las nuevas tecnologías y el ciberespacio forman parte de su vida cotidiana, y han obligado a instituciones y entidades a modernizarse para atraer e implicar a este importante segmento de la población.

El estudio del Centro Reina Sofía sobre la juventud española y europea analiza cinco parámetros de forma global ?educación, empleo, emancipación, vida y nuevas tecnologías? que ponderan de forma distinta hasta sumar 10 puntos en total.

Doce comunidades autónomas superan la media de los 28 países de la Unión Europea (UE) en calidad de vida de sus jóvenes. En este indicador, que valora los niveles de fecundidad, mortalidad, de accidentes y de suicidios, los chicos valencianos salen mejor parados que la media española (en 0,2 puntos) e incluso que la europea (en 0,6 puntos).

No obstante, la Comunitat suspende en tres de los cinco parámetros utilizados para la elaboración del Proyecto Scopio. Tanto el empleo como la educación y la emancipación distancian a los jóvenes valencianos respecto a sus vecinos europeos.

La población juvenil de la Comunitat Valenciana, al igual que en el resto de las autonomías, ha sufrido de manera más cruda las consecuencias de las altas tasas del desempleo derivadas de la crisis económica de los últimos años. No obstante, existen diferencias. Madrid (0,41), Baleares (0,39) y Cataluña (0,38) se encuentran por encima de la media española (0,32); mientras que Canarias (0,18) se sitúa la última del ranking.

La lacra del paro, especialmente el juvenil, ha sido uno de los principales problemas a los que se han enfrentado todas las administraciones públicas en la última década. El empleo en la Comunitat Valenciana ha caído más del 20 % desde que se inició la crisis económica en 2008, cuatro puntos más que en España. Debido a esta baja tasa, la emancipación de los jóvenes valencianos está siendo también más tardía que en el resto de España. La falta de ingresos económicos les impide abandonar el hogar familiar, situándose en 0,15 puntos por debajo de la media europea.

Terreno académico

Otro indicador utilizado en el Proyecto Scopio es el nivel educativo. No solo el informe del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud refleja el bajo nivel educativo de los jóvenes valencianos sino que el informe PISA y el de la OCDE coinciden en estos malos resultados. Los recortes y el bajo presupuesto para la educación son las principales causas de que la C. Valenciana esté a 0,05 puntos de la media española y a 0,11 de la europea. Una situación que ha empujado a los jóvenes a movilizarse para reclamar una mayor financiación que permita alcanzar una educación de calidad.

A la falta de recursos económicos se unen unas altas tasas de abandono escolar que sitúan a los valencianos a la cola en cuanto a resultados educativos se refiere. En la Comunitat Valenciana la población entre 18 y 24 años que no ha terminado la educación secundaria obligatoria (ESO) representa más del doble que la europea, según un informe del Comité Econòmic i Social de la C. Valenciana.

Desigualdad Norte-Sur

¿De qué manera podría la Comunitat Valenciana equilibrar la balanza de todos estos indicadores ?calidad de vida, nuevas tecnologías, emancipación, empleo y educación? en el sector juvenil? A través del Proyecto Scopio se permite hacer una comparación entres los chavales de 15 a 29 años en el ámbito autonómico, nacional y europeo. Los resultados obtenidos ejemplifican una clara distinción entres los países nórdicos y los del sur por «los distintos niveles de renta», explica Enrique Gil Calvo, miembro del comité asesor del Centro Reina Sofía.

Desde el punto de vista general se aprecia que el paro y la tardía independencia de los jóvenes demora el desarrollo juvenil situando a nuestro país en la cola de la Unión Europea. La percepción que deriva de Proyecto Scopio revela un país, a nivel general, muy lejos de los estándares europeos. Lo mismo sufren los jóvenes valencianos.

Fuente: http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2016/10/15/enganchados-tecnologia-capacidad-emanciparse/1479837.html?utm_medium=rss

Imagen: aeronoticias.com.pe/noticiero/images/stories/12/03/060312/smarthphones1.jpg

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Paraguay: El país de las vacas que vuelan y escuelas que caen

América del Sur/Paraguay/15 octubre 2016/Fuente: Kurtural- Global Voices.

Este texto es el primero de una seria publicada por el medio paraguayo «Kurtural», y es reeditado y republicado por Global Voices con permiso. 

La educación es el centro de enfrentamientos y de insatisfacciones en Paraguay de hoy por un sistema agrietado desde hace décadas. Miles de estudiantes exigieron en las calles de la capital mejoras en infraestructura porque sus escuelas se caen, a pesar de las amenazas del ministro de Educación de Paraguay Enrique Riera. Advirtió que los alumnos que asistan a la protesta serían sancionados y a las maestras se les recortaría el salario.

Al mismo tiempo, en la Universidad Nacional de Asunción, estudiantes se movilizaron para defender el proceso de reforma a pesar de las fracasadas órdenes de captura de la Fiscalía a universitarios líderes. Por primera vez en la historia, todas las facultades fueron a paro. Algunos de los reclamos extendidos por la reforma que se pidió buscaban que se declarara la emergencia en cuanto a la infraestructura de las escuelas y que se aumentara la calidad de la docencia. De acuerdo con los sistemas de ranking internacionales, la educación paraguaya se encuentra en los renglones más bajos de calidad educativa.

Estos hechos son los síntomas de una profunda crisis de la educación en Paraguay y de un conflicto de dos partes: una clase minoritaria y poderosa que ha secuestrado el sistema educativo para mantener sus privilegios contra los muchos que buscan devolver a la educación un sentido de oportunidad. Un trabajo de Camila Vollenweider publicado por el CELAG ilustra parte de esta pugna:

Lo han puesto en evidencia los estudiantes paraguayos durante las luchas de estos años: de las 53 Universidades que hay en el país, 45 son privadas, y las 8 públicas son igualmente aranceladas; asimismo, de 32 de las 53 Universidades no han conseguido acreditar ninguna carrera por parte de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior, haciendo que proliferen las llamadas “Universidades de garage”, que han sido denunciadas recientemente por estafar a 6.000 estudiantes […]

Y continúa:

[El] presupuesto de 4,1% del PIB que destina el Gobierno a esta materia está muy lejos del 7% que recomienda la UNESCO […] La política educativa vigente data de la dictadura de Stroessner [cabeza de la dictadura paraguaya que duró de 1954 a 1989], y no ha cambiado demasiado hasta Cartes [el Presidente actual]: insuficiente presupuesto educativo -aunque este último lo haya incrementado-, endurecimiento de las condiciones de acceso a la universidad pública, criterios políticos en la designación de rectores y decanos, promoción e incremento de subsidios y becas a centros educativos privados en detrimento de la financiación del sistema público.

Educación no garantizada: Un negocio y una “llave para la acumulación de poder político”

Las historias de «Vacas que vuelan, escuelas que caen» nos acercan a este conflicto. Esta serie tiene protagonistas que le ponen cara a la batalla diaria de las mayorías por acceder al derecho a la educación. Una batalla que no debería ser tal si fuera un derecho pleno en este país.

El alto costo del acceso se puede ver en la historia de Christian Quiñónez, que se despide de sus hijos todos los días antes de ir a la universidad y cruza el río Paraguay para estudiar derecho, sin saber si retornará vivo. O los docentes de la escuela Maricevich, en el norte del país, que deben resistir al acoso de grupos armados, militares, policías, narcos y sicarios para enseñar en sus comunidades. O en el relato de cómo para acceder a escuelas, 46 mil niñas y niños deben someterse al criadazgo, un sistema de servidumbre que los explota laboralmente.

Cuando el derecho a la educación no está garantizado, se vuelve o bien un negocio, o bien la llave para la acumulación de poder político. La crisis de la educación pone en cuestionamiento el mismo modelo de producción actual, que debería generar los recursos para el bienestar de todos y todas. Si somos capaces de exportar vacas vivas por avión, ¿cómo es posible que escuelas se caigan sobre maestras y alumnos mientras dan clase?

Fuentes:

Global Voices: https://es.globalvoices.org/2016/10/11/paraguay-el-pais-de-las-vacas-que-vuelan-y-escuelas-que-caen/

Kurtural: http://kurtural.com/tag/escuelasquecaen/

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Padres malhumorados afectan el desarrollo emocional de los niños

11 de octubre de 2016/Fuente: excelsior

Aunque en nuestra cultura se le suele dar una gran importancia a la figura materna, el rol del padre es de suma importancia.

la Universidad Estatal de Michigan se realizó un estudio con alrededor de 730 familias. Lo que los investigadores querían analizar era la importancia de los padres en la vida de los niños. Por eso el estudio se centró en estudiar los efectos que producían el estrés paterno y las dificultades como ansiedad y depresión en los hijos. De esta manera descubrieron que los problemas del padre afectan su relación con los niños y en consecuencia con el desarrollo emocional y cognitivo de éstos.

La novedad es que encontraron que las dificultades en el desarrollo repercuten en el largo plazo. Lo que más se ve afectado son las habilidades sociales como la capacidad de cooperar y el autocontrol.

Se desprendió del estudio que si un niño de 2 a 3 años tiene un papá estresado se ve afectado su desarrollo cognitivo y del lenguaje. Justo cuando comienzan a hablar y comunicarse con sus primeras palabras. Pero también se pueden ver efectos cuando son más pequeños. Si un padre tiene depresión en los primeros años de vida de su hijo afecta su desarrollo social, más que si la depresión la sufriera la madre.

Parte curiosa de este estudio es que, lamentablemente, los efectos negativos surgen a pesar de que el estado mental y emocional de la madre se encuentre en buenas condiciones. Y los problemas se aprecian más en niños que en niñas, probablemente porque los chicos se identifican más con la figura paterna.

desarrollo emocional padre

La ausencia del amor paterno

Cuando un padre se involucra en la educación de sus hijos éstos se mostrarán más seguros y curiosos por descubrir su entorno. Además, a medida que crecen serán más estables emocionalmente. Incluso las investigaciones que resaltan la importancia de la figura paterna han descubierto que los hijos tendrán un mejor desempeño académico y desarrollarán mayores habilidades sociales.

Por el contrario, cuando los niños tienen un padre distante, frío o se sienten rechazados por él, mostrarán signos de ansiedad e inseguridad. Además de presentar más conductas hostiles y agresivas. Esta fue la conclusión que obtuvieron psicólogos de la Universidad de Connecticut luego de analizar datos de 36 estudios que incluían 10 mil padres y sus hijos.

Todo nos demuestra que la presencia del padre, y su salud mental, es tan importante en el desarrollo cognitivo y emocional como la presencia de la madre. Por lo que ambos tienen una gran responsabilidad con sus hijos.

desarrollo emocional familia

¿Cómo mejorar el estado de ánimo del padre?

No es fácil ser padres, no te explican cómo hacerlo, ni existe un manual. No es raro que los padres primerizos tengan temores e inseguridades frente a la llegada del primer hijo. Además, existe la idea de que un padre debe ser fuerte y tiene que ser el apoyo emocional de su pareja. Sin embargo, esto hará que los padres corran un mayor riesgo de sentirse estresados y sobrepasados emocionalmente, lo que repercutirá en sus hijos.

Por eso es importante seguir ciertos consejos para evitar el desequilibrio emocional:

  • Reconocer los signos de estrés

Al estar insertos en una rutina y tener que cumplir en todos los ámbitos es común que los padres no reconozcan los signos de estrés. Por esto mismo, lo primero es reconocer que uno está estresado o ansioso. Es importante detectar los detonantes del estrés en la vida cotidiana, para eliminarlos o reducir su impacto.

  • Reservar un espacio propio

Está bien que la familia sea un todo que se debe cuidar, pero son necesarios espacios solo con la pareja y con uno mismo. Un padre debe poder conjugar el tiempo que pasa con el niño, el que dedica a sus aficiones y el que disfruta con la pareja. Se trata de saber equilibrar los tiempos, para poder estar relajado y poder cuidar de la familia en las mejores condiciones.

  • Comunicar

Parte importante de sentirse bien es poder expresar lo que se siente. Verbalizar con alguien los miedos, preocupaciones y ansiedades ayudará al padre a desahogarse y sentirse mejor. Es bueno hablar también con la pareja para que ambos conozcan las preocupaciones del otro y fortalezcan los lazos.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/10/09/1121424

Imagen: xww.excelsior.com.mx/media/styles/imagen_portada_grande/public/pictures/2016/10/09/1535909.jpg

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La tecnología en el aula ayuda a los jóvenes a aprender divirtiéndose

13 de septiembre de 2016/Fuente: elmundo

La llegada de la tecnología a las aulas, en concreto de las tabletas, ha mejorado la motivación, la atención y la actitud de los estudiantes, pero aún quedan pendientes los retos técnicos por la «falta de cobertura y conectividad a Internet así como las carencias formativas, en ciertos aspectos, por parte del profesorado». Así lo demuestra un estudio sobre el impacto de la tecnología en el aprendizaje, realizado por Samsung y el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

El informe, presentado este lunes, se sustenta en los resultados de la aplicación del proyecto «Samsung Smart School» en 29 centros educativos de España. El control de la muestra estudiada, 2.100 estudiantes pertenecientes a 80 aulas, se realizó gracias a visitas in situ, entrevistas telefónicas, y focus groups con padres, alumnos y personal educativo.

«Para mi, el móvil, como si fuera mi vida. Lo utilizo para un montón de cosas», asegura un estudiante gallego después de haber formado parte del proyecto. «Con la tableta es más fácil de entender, más que con en los libros. Es más divertido, mientras juegas también aprendes«, comentan otros alumnos de la muestra. El uso de tabletas en las aulas fomenta la iniciativa, la creatividad y la autonomía en el aprendizaje de los alumnos afirma el informe.

«Ya vinculan ambos procesos: aprender y estudiar«, sintetiza Mar Camacho, doctora en Tecnología Educativa y especialista en la aplicación de la tecnología emergente al servicio del aprendizaje, quien se encuentra la frente del proyecto, cuyo objetivo es la mejora de la Educación y romper la brecha digital.

«La tecnología debe demostrar que aprender es divertido y no un castigo divinocomo pudo pensar alguna generación anterior», ha bromeado Francisco Hortigüela, Director de Relaciones Institucionales, Comunicación y Ciudadanía Corporativa de Samsung España.

El estudio demuestra la utilidad de las tablet como «elementos precursores del cambio educativo», al haberse convertido en una herramienta de uso frecuente. Ya sea para «escribir, utilizar apps, colaborar con compañeros y buscar información», su implementación en las aulas ha sido total; «desde Matemáticas, Ciencias o Lengua a Plástica, Educación Física o Música».

«La tecnología es un hallazgo en la línea de lo más valorado de la humanidad. Ha demostrado su utilidad y desarrollo constante al servicio de la Educación«, dice Angel de Miguel casa, director general de Formación Profesional del Ministerio de Educación.

La doctora Camacho ha buscado medir el impacto y el rendimiento académico del alumnado a través de la transformación digital en el pasado curso 2015/2016; en las competencias comunicativas, lingüísticas y digitales, así como en la capacidad de adaptación de los jóvenes.

Fuente: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/09/12/57d68a4be2704e46148b45a7.html

Imagen: e03-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2016/09/12/14736780706263.jpg

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Profesión abuelo: el trabajo más difícil del mundo

06 de septiembre de 2016/Fuente: Semana

Tener nietos se volvió un enredo. Estas son las nuevas reglas para no sucumbir en ese importante papel.

Dos generaciones atrás, los abuelos tenían un papel periférico en la crianza de sus nietos. De ellos solo se esperaba que dieran afecto y sabiduría. Otros estaban tan cansados luego de haber criado tres, cuatro y hasta más hijos, que sentenciaban que no querían formar a ninguno más. Pero hoy están en todas partes: en la consulta con los pediatras, en las charlas de psicólogos, en los eventos del colegio, en los parques, en la parada del bus. En fin, “están al tanto de todo como si fueran los papás, y muy vinculados a la educación de los nietos”, dice la psicóloga María Elena López.

Este nuevo papel de los abuelos se debe a que, por un lado, las mamás de hoy trabajan de sol a sol y aunque tienen la opción de pagar una niñera o de inscribir al niño en un jardín, no quieren dejarle el cuidado de sus pequeños a un extraño. “Prefiero que ella cuide a mi hija”, dice Sonia, mamá de una niña de 2 años.

Por otra parte, el aumento de la expectativa de vida ha hecho que el honor de ser abuelos llegue cuando todavía son adultos con mucho arrojo, como en el caso de María Teresa, una experta en lenguas que cuida a su nieto Simón, de tres años. “Corro con él, me agacho, le juego; todavía tengo bastante energía”, dice. Incluso los hombres están haciendo este papel a las mil maravillas. Catalina, madre de Luca, señala que ha sido su papá quien más la ha ayudado a cuidar a su pequeño. “Él lo recoge temprano, cambia pañales, da compotas y lo cuida todo el día hasta que vuelvo de la oficina”.

A pesar de que los abuelos hacen este trabajo con mucho amor, esa gran responsabilidad los ha vuelto ansiosos. “Yo me curo en salud para no embarrarla; medito mucho si debo decir algo o no para no ser una abuela metida”, dice María Teresa. Muchos no saben qué hacer porque son conscientes de que las pautas de crianza han cambiado y hay normas para cada aspecto de la vida del niño, desde la nutrición hasta cómo dosificarles la tecnología. Ahora no se les puede dar cítricos sino al año de nacidos, la comida debe ser sin sal ni azúcar, se les tiene que hacer estimulación desde muy temprano.

A pesar de ser abuelos muy competentes, algunos hasta con maestría y doctorado, los nuevos padres no los ven como oráculos de conocimiento debido a que hay muchos estudios nuevos sobre cómo lidiar los berrinches, el sueño, los juegos e incluso el lenguaje, y ante tanta información quieren controlar todas las decisiones acerca de sus hijos. Muchos no aceptan que los abuelos les digan a sus nietos las cosas en tono autoritario porque tienen una política de educación más abierta. Algunos, sin embargo, optan por no hacer caso. “A pesar de que yo pongo normas, al final del día ellos les dan dulce y les prestan el celular”, dice María, madre de un niño de 2 años.

Laura, por ejemplo, confía plenamente el cuidado de su hijo a su mamá, pero considera que lo sobreprotege y cuando intenta decirle de frente que no lo haga, su mamá se pone brava. “Siente que es un insulto pues es como decirle que ella, que me crió a mí, no tiene buenas pautas de cuidado”. Por eso optó por llevarla a las consultas con el psicoterapeuta para que él le dijera directamente que era crucial ponerle límites y fomentar la autonomía a su nieto. Para Sonia, la dificultad radica en “darle órdenes a mi mamá porque ella me está haciendo un favor”. Por eso decidió tener diálogos francos con ella e invitarla a las citas con el pediatra.

López, que los ha visto en su consulta y en conferencias que organizan los colegios para hablar de ese nuevo papel estelar, sabe que están angustiados porque los padres les dejan sus hijos a las siete de la mañana casi dormidos y los recogen a las siete de la noche en las mismas circunstancias. “Se dan cuenta de que la crianza está recayendo sobre sus hombros y eso los agobia”, señala la experta. Además, no quieren tener problemas con sus hijos por el cuidado de los nietos y temen meter la pata porque están desactualizados en esos temas. Por ejemplo, algunos no saben qué hacer cuando oyen a los nietos adolescentes decir groserías y se enfrascan en peleas porque creen que son malos modales, mientras que sus papás lo ven como nuevas formas de expresión. El mensaje es ‘cuídamelo, pero a mi manera’. Por eso hoy están de moda los talleres de psicología para abuelos en los colegios.

A pesar de todas las precauciones, se presentan roces. Jaqueline tiene bajo su cuidado casi todos los fines de semana a María Victoria, su nieta de 6 meses, y todos los lunes recibe la misma queja de su hija porque su bebé no le hace caso, llora y no duerme a las horas establecidas. “‘Tú le descuadraste el horario’, me dice”, señala Jaqueline. Tampoco saben qué hacer con la tecnología ni con los nietos adolescentes que también tienen a su cargo. Y aunque algunos querrían poner limites a este jardín infantil en el que se ha convertido su casa, no son capaces de decir no porque ven que sus hijos tienen dificultades en el trabajo y necesitan ese soporte. “¿Cómo no apoyarlos?”, pregunta Gloria, otra abuela que cría nietos. “Me sentiría culpable de no hacerlo porque lo piden no para irse a descansar sino porque tienen que trabajar”, añade. Además, la línea entre ser abuelo y papá es muy tenue y en el fondo muchos anhelan volver al papel de consentidores.

Ante esta situación, los psicólogos piensan que padres e hijos deben establecer acuerdos claros sobre las condiciones de esa ayuda. En algunos casos vale la pena decirles a los hijos que aceptan cuidar a los nietos pero con ayuda de una niñera. También consideran que hay que poner límites a los nietos, sobre todo los adolescentes, y decirles que “mientras estén en casa de los abuelos deben cumplir las normas de ese hogar”, dice López. No es importante que se vuelvan expertos en tecnología para no quedarse atrás con sus nietos. Lo ideal es entender que los tiempos han cambiado y que no están obligados a ser jóvenes ni a hablar en el mismo nivel con ellos. A los padres les pide que sean más flexibles porque los abuelos no pueden estar contando calorías ni los minutos que pasan los niños frente al televisor. “Son muy estrictos y ellos no pueden seguir al pie de la letra esa instrucciones”.

Un viejo proverbio dice que se necesita una aldea completa para criar a un niño. Con las familias cada vez más pequeñas el papel de los abuelos cobra mayor importancia para los nietos. En efecto, según un estudio de la Universidad de Oxford, su presencia les ayuda a su bienestar puesto que reduce el riesgo de que peleen con sus compañeros y otros problemas de comportamiento y salud mental. La idea no es acabar con ese nuevo papel, sino aprender a discutir las inquietudes con libertad de parte y parte. Los abuelos dan cosas muy importantes a sus hijos y nietos. “Si explican con calma las razones que tienen para establecer una norma o una rutina en los niños, los abuelos estarán más dispuestos a ayudarles”, concluye López. n

Las nuevas reglas

Con estos lineamientos se evitarán muchos problemas con sus hijos en la crianza de los nietos.

1 Aconseje solo cuando se lo pidan.

2 No espere establecer normas sobre comida, disciplina, televisión, juegos de computador o dinero. Simplemente siga las que han dispuesto los padres.

3 Establezca claramente los horarios y prepárese para negociar en caso de que se necesite.

4 Hable sin tapujos del trabajo que implica esto. Los abuelos no tienen por qué pasar dificultades en esta función.

5 No critique las decisiones de crianza.

6 No tenga mucha iniciativa en las actividades del niño. Limítese a hacer lo que le piden.

7 Malcriarlos es permitido pero sin exagerar. En todo caso sepa que los padres se enterarán de todos modos.

8 No deje que la crianza de los nietos acabe con el tiempo para sus intereses, viajes y actividades.

Fuente: http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/profesion-abuelo-el-trabajo-mas-dificil-del-mundo/492281

Imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2016/9/3/492303_1.jpg

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Leer novelas fortalece el Aparato Imaginario

23 de agosto de 2016/Fuente y autor: epais/ Juan José Millás

Hay un conocimiento sobre la realidad que solo se adquiere con la literatura.

Aumentan las personas alfabetizadas, y aumenta la gente que no entiende lo que lee.

Ahora bien, añado, todos estamos de acuerdo en que lo que llamamos realidad es algo muy defectuoso. No hay más que asomarse a la ventana o leer el periódico para advertir que la realidad es una porquería. Todos estamos de acuerdo en que conviene mejorarla, pero cómo mejorar algo cuya matriz está repleta de defectos. ¿No sería más sensato trabajar en la matriz que en la realidad que esa matriz genera? Pongamos un ejemplo más claro, les digo. Pensemos en la sala de proyección de un cine. A veces, la imagen sale distorsionada, pero a nadie se le ocurre pensar que el problema está en la pantalla, que no es más que una sábana, sino en el proyector. Hay que actuar, por tanto, sobre el proyector. En la realidad, sin embargo, nos pasamos la vida intentando arreglar la pantalla, cuando lo que está mal es nuestra cabeza. Si fuéramos capaces de amueblar bien nuestra cabeza, la realidad extramental mejoraría en seguida como efecto secundario. Hay que actuar, pues, sobre el Aparato Imaginario, pero cómo actuar sobre algo cuya existencia no está reconocida. Tendríamos que aceptar que existe para, en un paso posterior, mejorar su funcionamiento.

Como no hay ninguna esperanza de que eso vaya a suceder (al contrario, la enseñanza está cada vez más dirigida al conocimiento de lo meramente cuantificable), termino recomendando a los alumnos que lean novelas, pues ése es el modo más eficaz de fortalecer tal aparato. Cuando uno lee una buena novela, les aseguro, es más sabio que antes de haberla leído, aunque no sea capaz de explicar por qué. El problema es que vivimos en un mundo donde aquello que no se puede cuantificar no existe. Todas las campañas de promoción de la lectura caen sin excepción en la trampa de asociar la lectura a la adquisición de conocimientos prácticos. Si lees, te dicen, sabrás dónde se encuentra el Polo Norte. Y no es eso, no es eso. Si yo aprendiera hoy a dividir, podría irme a la cama asegurando que sé una cosa más. Pero si leo Madame Bovary habré aprendido también infinidad de cosas que no sabía antes, aunque desgraciadamente no se puedan enumerar ni cuantificar. Es más, hay un tipo de conocimiento sobre la realidad que solo se puede adquirir a través de la literatura. Si ustedes me lo permiten, les diré que todas las campañas que he conocido a favor de la lectura desde que tengo uso de razón no tenían otro objeto que ser la apariencia de una campaña a favor de la lectura. Me recuerdan las que se hacen a favor del transporte público, cuyo objetivo no es otro que el de aparentar una preocupación por el tráfico que ningún representante municipal tiene.

Quienes usamos el metro, el autobús o el taxi de forma regular sabemos que si de verdad hubiera habido un empeño en crear una cultura del transporte público, las ciudades no serían lo que son. Pero continuamos gastando cifras increíbles en hacer túneles que cuando se inauguran se han quedado pequeños. No es cierta, pues, esa preocupación de la que hablan nuestros representantes municipales, porque si un día, de la noche a la mañana, la gente decidiera dejar el automóvil en casa, la situación sería tan extraordinaria como si desaparecieran los delincuentes. Hay que consumir gasolina, hay que consumir túneles, hay que cambiar de coche cada cuatro años.

Para que la gente lea es preciso crear la atmósfera en la que eso sea posible. No se le puede decir al ciudadano que deje el coche en casa al mismo tiempo de que se le informa de la construcción de un nuevo túnel. No se puede decir que uno está preocupado por la lectura cuando a ninguno de nuestros representantes se les ve jamás con un libro en la mano. Vayamos a las edades en las que, según dice todo el mundo, se hace un lector. ¿Cuál es la situación de nuestra literatura infantil o juvenil? ¿Cuántos debates sobre este asunto trascendental se han llevado cabo en los últimos diez años, por ejemplo? ¿Conocen ustedes un solo suplemento literario de la prensa diaria que dedique una sola página a la literatura infantil o juvenil de forma regular? ¿No será nuestra preocupación por la lectura tan aparente como la que los representantes municipales muestran por la situación del tráfico?

No profundizaré más en estas contradicciones, pero permítanme añadir que hubo, desde mi punto de vista, en algún momento de la historia de la enseñanza, un suceso catastrófico a partir del cual se jodió todo. Me refiero a ese instante en el que se comenzó a pensar que bastaba, para conocer el mundo, con los contenidos de la ciencia y del pensamiento racional. A partir de ese instante se nos empezó a hurtar toda aquella información sobre la realidad de la que había sido proveedora el mito, la literatura de viajes, los libros de aventuras. El mito se dirige a una parte de nuestro ser a la que no se puede acceder de otro modo. Sin el cultivo de esa parte estamos incompletos. Peor aún, estamos inválidos y a merced de quien nos quiera manipular.

Hace unos años, cuando recibí precisamente un premio a la promoción de la lectura por un artículo publicado en EL PAÍS, afirmé que no se escribe para ser escritor ni se lee para ser lector. Se escribe y se lee para comprender el mundo. Nadie —dije entonces y aseguro siempre en los institutos y colegios— debería salir a la vida sin haber adquirido estas habilidades básicas. De otro modo se dependerá de quien las posea del mismo modo que aquel que no sabe hacer una tortilla o coser un botón depende de quien le hace la tortilla o le cose el botón. Por lo que se refiere a las tortillas, ya dependemos de las industrias especializadas en platos preparados, precocinados, predigeridos y previsibles. En cuanto a la lectura, se da el caso de que a medida que aumenta el número de personas alfabetizadas, aumenta también el número de las que no entienden lo que leen. Llamamos a esto analfabetismo funcional, si me permiten el juego de palabras, porque funciona muy bien: cada día estamos más torpes y dependemos más en consecuencia de las lecturas de la realidad que nos hacen los otros.

Con frecuencia se nos pregunta a los escritores por qué escribimos, pero no se pregunta a los lectores por qué leen. La respuesta sería idéntica, ya que, como señalé al principio, la escritura es un espejo de dos caras. En una de esas caras se mira el escritor y en la otra el lector, ambos a la búsqueda de una imagen articulada de sí mismos, del mundo. Saber leer, pues, es saber leer la realidad y encontrarse en disposición de estar o no estar de acuerdo con ella. Saber leer es saber leerse, construirse, cocinarse uno mismo, en lugar de tomar la versión precongelada, precocinada, predigerida y previsible de sí que ofrece el mercado de la autoimagen.

Curiosamente, el desarrollo de los alimentos precocinados ha sido paralelo al de la industria editorial de la autoayuda. En el primer caso se trata de hacer unas albóndigas sin pasar por la complejidad del sofrito y, en el segundo, de crearse una identidad sin aprender latín. Ambas cosas son posibles, desde luego, pero al precio de perderse lo mejor de la comida y de la vida. Aprender a leer es la premisa indispensable para interpretar la realidad, que es también el único modo de modificarla.

Cuando llego a este punto de mi charla en los institutos o colegios, suele producirse una caída en el estado de ánimo del auditorio. Es normal, quizá ustedes hayan empezado a fatigarse también, pues hemos perdido la costumbre de mantener fijada la atención durante mucho tiempo en alguien que habla sin interrupciones comerciales. Entonces saco un conejo de la chistera. El secreto es que lo saco limpiamente, sin trampa ni cartón. Les digo a los chicos y a las chicas que, de todas formas, en fin, si no leen para comprender el mundo, ni para modificar la realidad, ni para no ser manipulados, etc., lean al menos por dinero.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/22/actualidad/1471886325_438016.html

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Luchas contradictorias

Por Adan Morgan
Narrador: A. Adriana Gómez 
Ingresé a la Escuela Normal hace tres años. Siempre fui de las que he sido firme en mis decisiones, recuerdo que desde que tenía 10 años tenía el deseo de ser profesora. Mi madre, profesora de preescolar, siempre pretendió disuadirme para que eligiera otra profesión, su mayor temor eran las experiencias que ella estaba viviendo desde 2011 donde se hablaba de una reestructuración curricular y el impulso de una reforma educativa. A mí madre no le angustiaban los cambios, sino las malas frases y etiquetas que tanto los medios, como muchos sectores de la sociedad se encargaban de estigmatizar en contra de los profesores.
Fui testigo muda de las angustias de mi madre, hasta antes de la reforma y la persecución de las evaluaciones la encontraba siempre contenta preparando sus clases todas las noches, preparando materiales, haciendo recortes, entre otras actividades que la desvivían por sus niños. Podría decirles con toda honestidad que hubieron muchos días que mi madre con la intención de hacer lo mejor por los niños, dejaba de hacer lo que correspondía conmigo, su única hija. Y digo su única hija, porque después de que mi padre se fue de migrante a Estados Unidos, y un día recibimos la noticia de su fallecimiento; mi madre no ha decidido volver a casarse, ni vivir con otra pareja. Su amor lo volcó, desde entonces en mi y sus niños (de preescolar) como ella dice.
Aún con las angustias y temores de mi madre decidí ingresar a la Escuela Normal. Recuerdo que mi ingreso fue toda una odisea porque decidí estudiar en San Cristóbal de Las Casas, por lo que tenía que viajar desde la comunidad de la Gloria, municipio de Ocosingo, Chiapas. Mi Madre después de la noticia del fallecimiento de mi padre decidió que nos quedáramos a vivir en esa comunidad, porque ahí estaba su centro de trabajo. En mi caso siempre acompañado de mi madre estudie la primaria en el pueblo, la secundaria y la preparatoria en otra comunidad cercana a la Gloria. Para mí madre fue importante mi crecimiento en el pueblo de la Gloria, no quiso dejarme con mis abuelos, siempre me dijo que era importante que fuera consciente de alegrías, tristezas y dificultades que ella pasaba como profesora para brindarme las condiciones necesarias.
En san Cristóbal las cosas no fueron fáciles, porque para ingresar a la normal había que hacer muchas vueltas, muchos gastos y sobre todo lograr entrar compitiendo con la corrupción porque en esa normal hay un profesor que ofrece su servicios dando un curso para preparar alumnos y él forma parte de los aplicadores de exámenes, así que es juez y parte del proceso, por eso muchos de los que llevan el curso con él tienen segura la entrada. Por eso fueron dos ocasiones que intenté ingresar, en la última ocasión fui aceptada en el lugar 34 de 40 matrículas que se ofertaron.
Ya en la Escuela Normal los discursos florecen en cada parte, estaba ilusionada con las clases, las asesorías, las posturas, la información que ahí discutíamos de 3 de la tarde a 10 de la noche. Al concluir mis clases me disponía hacer mis tareas por las noches. En el barrio de Tlaxcala recuerdo que entre varias compañeras logramos rentar un cuarto donde instalamos dos literas y entre las cuatro pagamos el cuarto e instalamos lo necesario para nuestros alimentos y los recursos necesarios para sobrellevar los estudios.
Recuerdo las palabras de las compañeras emocionadas con el discurso de profesoras y profesores. Por las noches nos gustaba hablar de autores destacados que se habían discutido en las clases como I. Ilich, P. Freire, A. Gramsci, Giroux, entre otros tantos pensadores que han cuestionado el sistema educativo utilitarista y capitalista. Nuestra formación teórica se hacía cada vez más aguda con el movimiento que se comenzaba a gestar en las Escuelas Normales en Chiapas con nuestra gloriosa y combativa Coordinadora de Estudiantes Normalistas del Estado de Chiapas (CENECH).
La experiencia en el movimiento había rebasado todas mis expectativas, todos los temores y angustias que pasaba mi madre como profesora se habían convertido en mi bandera de lucha. Mi madre estaba convencida que la educación no podía reducirse a estándares, que la calidad no podía medirse con un examen, mucho menos pensar que todo podía reducirse a lo laboral. Por eso siempre me dijo que la escuela debía promover que los niños fueran felices, no cargarlos de más contenidos, dejar de ver a las escuelas como fábricas que producen personas para que sean productivos laboralmente. Los niños necesitan más espacio para ser felices y desenvolverse como niños.
Esa fue mi consigna cuando pidieron nuestro consentimiento para participar en el paro de actividades. Nuestros compañeros organizadores en una reunión con todos los grupos de la Escuela Normal sometieron a consenso nuestra participación. La decisión fue unánime, todos emocionados decidimos integrarnos a la lucha magisterial, como estudiantes nos sumaríamos a la CENECH para hacer desde ahí nuestras peticiones y participar en todos los movimientos y actividades que propusieran.
La mayoría de estudiantes estábamos emocionados con la decisión, de inmediato cada grupo se organizó para hacer las guardias, formas de participación y la manera de hacerse de recursos para sostenerse en el paro magisterial.
También observamos que los profesores de la Escuela Normal se estaban organizando. Nos emocionaba saber que nuestras profesoras y profesores, los mismos que con sus discursos comentaban y discutían en los salones se incluían en la lucha, eso hacía hasta ese momento coherente el discurso con la práctica. Nos llenaba de orgullo saber que lucharíamos codo a codo con nuestros profesorxs de la Escuela Normal.
Pero las luchas discursivas son contradictorias, porque hay muchos profesorxs que en el momento de dar sus clases se desgarran las vestiduras contra el sistema, pero en el momento de hacer las cosas, de enfrentarse, de luchar, de protestar, de salir a las calles; simplemente brillan por su ausencia.
A poco más dedos meses y medio nos damos cuenta que el discurso y la práctica no son coincidentes. Nos observamos entre compañerxs alumnxs en el campamento y en las actividades que realizamos y siempre estamos los mismos, buscamos entre las multitudes a nuestros profesorxs de la Escuela Normal sin tener éxito, hemos visitado un campamento que instalaron en el parque central y la carpa que se instaló parece derrumbarse, nadie ha visitado el lugar desde hace varios días. Pareciera como si el fantasma del pueblo de Luvina de Rulfo corroe y rasga la lona que dejaron. ¿Acaso decidieron ir a disfrutar sus vacaciones mientras los alumno seguimos luchando y resistiendo? ¿Qué pasa con la delegación sindical de nuestra institución y su flamante secretario general quienes afirman ser combativos?
¿Cómo creer en nuestros profesorxs «críticos» y sus discursos, si en el momento de luchar y poner el ejemplo solo brillan por su ausencia?
No tenemos las preguntas concretas, solo muchas dudas, decepción y coraje; porque los profesorxs de las Escuelas Normales en Chiapas deberían de ser ejemplo de lucha; ser ejemplo para sus alumnos; deberían tener una propuesta concreta en el pliego petitorio para fortalecer las Escuelas Normales.
Las luchas son contradictorias, desiguales e injustas. Lo digo como alumna, como hija, como ciudadana. La escuela, la formación no sólo está en los libros y en la teoría, también está en el ejemplo constante resistiendo y luchando no sólo en las aulas, sino también en las calles.
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