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Hay que reducir el estigma en torno a la ayuda psicológica en niños. Entrevista a Catherine Bradshaw

América del Sur/Colombia/14 Enero 2017/Autor: Semana Educación/Fuente: Semana

Catherine Bradshaw, experta internacional en entornos escolares seguros, habló con Semana Educación sobre por qué estos ambientes son vitales para el desarrollo de los niños.

Las navidades han llegado a su fin para dar paso a ese momento del año en el que los niños deben volver a las aulas y enfrentarse a un nuevo curso académico. En este proceso de readaptación, cobra especial relevancia la pregunta sobre qué importancia tiene que lo hagan en un ambiente escolar seguro. Pero ¿qué se entiende por un entorno de ambiente escolar positivo?. Semana Educación habló al respecto con la experta Catherine Bradshaw, psicóloga de la Universidad de Richmond, quien participó en el Foro Educativo Nacional que realizó en Bogotá el Ministerio de Educación (MEN). Esto es lo que contó.

Semana Educación: ¿Qué hace que un colegio sea un ambiente escolar seguro?

Catherine Bradshaw: Tiene que ser un entorno en el que los niños se sientan seguros, en el que se fomente la conexión y las relaciones de los unos con los otros (estudiantes, profesores, rectores y padres de familia), en el que se los involucre y comprometa para que puedan desarrollar un sentimiento de pertenencia con el colegio y de identidad con ellos mismos. Que sientan que son personas valiosas en esa comunidad.

S. E.: ¿Por qué es importante este tipo de entorno?

C. B.: Porque se ha probado que ayuda al desarrollo de los niños para que sean más íntegros. También incide en una mejora de sus resultados académicos y les hace menos vulnerables ante la deserción y la violencia.

S. E.: ¿Cuál debe ser el papel de los profesores en estos entornos?

C. B.: Deben ser conscientes de las problemáticas de sus estudiantes y deben recibir formación para desarrollar capacidades y herramientas que les permita abordar estas situaciones dentro del aula y en sus contextos particulares.

S. E. : ¿Qué relevancia tiene en estos ambientes la salud mental de los niños?

C. B.: A los adultos les cuesta identificar síntomas en los estudiantes que revelan que necesitan ayuda psicológica y los  aspectos de la salud mental son fundamentales. Pero se requiere brindar preparación a los docentes para que puedan identificar los síntomas y abordar este  ese tipo de problemáticas con el objetivo de reducir el estigma que existe en torno a la ayuda psicológica en los menores de edad.

S. E.: ¿Son los ambientes escolares más hostiles hoy en día que hace cinco-diez años?

C. B.: Los niveles de violencia en algunas comunidades están incrementando, pero a grandes rasgos, por lo menos en Estados Unidos, se observa una disminución de las situaciones de violencia en las escuelas. Esto se debe a que muchos colegios están implementando nuevos enfoques de pedagogía dirigidos a que sus estudiantes sean más compasivos con los demás y desarrollen habilidades socioemocionales más empáticas y colaborativas.

S. E.: ¿Qué valor tienen las estadísticas a la hora de incidir en los niveles de violencia en las escuelas?

C.B.: Permiten poder abordar las problemáticas con datos que reflejan la realidad, con una base numérica. Es algo crítico porque sin esos datos la percepción de la gente puede ser errónea. Una vez al año, incluso dos veces al año, hay que ser capaces de monitorear estos entornos para que se puedan llevar a cabo estrategias de prevención efectivas que ayuden a los niños a formarse en entornos seguros.

S.E.: Para un país que está inmerso en un proceso de posconflicto, ¿qué tipo de competencias socioemocionales deberían enseñarse a los niños en las escuelas?

C.B.: Empatía, tolerar las diferencias, importancia de las conexiones entre las personas y respetar las opiniones de los demás, así como la habilidad de trabajar conjuntamente para resolver los conflictos. Son enfoques que hablan de desarrollar un trabajo colaborativo para solucionar los problemas que afectan al conjunto de la sociedad y aportar todos una solución para resolverlo.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/entornos-escolares-entrevista-a-la-experta-catherine-bradshaw-sobre-ambientes-escolares/511896

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La resistencia está en saber escuchar a la tierra. Entrevista a John Berger a Desinformémonos

Europa/Francia/14 Enero 2017/Autora: Fernanda Navarro/Fuente: Eco portal 

En el número fundacional de Desinformémonos, en octubre de 2009, el escritor John Berger, quien falleció el pasado 2 de enero en París, Francia, concedió una entrevista a la filósofa Fernanda Navarro para publicarse en este portal. “No hay que confundir la intención deliberada de desinformarnos con el estar desinformado”, nos advirtió entonces. Y saber escuchar a la tierra.

A continuación republicamos la entrevista completa

El encuentro fue el 2 de Octubre en Paris, donde Berger suele pasar la mitad del año; la otra, en los Alpes franceses cerca de la frontera con Suiza, donde vive con y como los campesinos de la región. Después de recordar su inolvidable viaje a México, invitado al Encuentro zapatista realizado en la Universidad de la Tierra, en San Cristóbal de las Casas en 2007, empezamos a platicar de la idea de la nueva revista virtual Desinformémonos. Le pareció original y a la vez puntual para los tiempos que corren en que los que informan, lejos de cumplir una función formativa, aturden y confunden. Sin embargo, hizo la aclaración: “No hay que confundir la intención deliberada de desinformarnos con el estar desinformado.”

Añadió que justamente -en los últimos tiempos- había estado pensando en la necesidad de abandonar ciertas palabras con las que a diario nos atosigan los medios y los políticos con sus discursos, vaciándolas de todo sentido, de todo significado. Palabras como democracia, libertad, derechos humanos, justicia, progreso, desarrollo, resultan huecas, sin ningún referente real.

FN. Es decir, lo que estás sugiriendo es abandonar esas palabras que pueblan nuestro vocabulario, esas ideas que nos habitan y condicionan nuestra manera de ver el mundo y la vida.

JB. ¡Exactamente! acepto. Lo que hay que hacer es redefinir las cualidades humanas, sus necesidades, sus limitaciones, la capacidad de vernos a nosotros mismos desde nuestras propias experiencias, con nuevos conceptos.

Por otro lado, es preciso tener otra perspectiva del tiempo, con un sentido histórico, no sólo considerar el presente en su inmediatez, como lo hace la clase política bajo el capitalismo, que sólo busca la ganancia inmediata, sin pensar en las consecuencias futuras ni en el pasado, es decir, en los sacrificios de tantos muertos que dieron sus vidas para lograr lo que hoy tenemos.

FN. ¿En la medida en que logremos configurar una nueva mentalidad, desinformándonos, que prioridades habría que tener para la lucha de resistencia y dar un paso más hacia la acción?

JB. En primer lugar, escuchar…

FN. ¿Me permites un paréntesis? No sé si conozcas a un autor alemán, Carlos Lenkersdorf, que vivió 20 años con los tojolabales. Pues bien, su último libro se intitula justamente “Aprender a escuchar”. Ahí explica el significado de la escucha en las lenguas de origen maya. Hace la distinción entre oir y escuchar . Señala que escuchar implica comprender, ponerse en el lugar del Otro, en la piel del Otro y así se llega a explicar por qué en ninguna de las 14 lenguas que se hablan en Chiapas existe la palabra “enemigo”: porque la escucha -al propiciar la comprensión- hermana, y entre hermanos, no puede haber enemigos. Así, resulta que la palabra enemigo la aprendieron en español, en castilla.

JB. Me parece muy interesante. Justamente me refería yo a la importancia de escuchar y de observar toda la naturaleza, toda la physis, lo que tiene existencia física; lo que no ha sido creado por el hombre. Y así podemos ver que la naturaleza abarca una gran complejidad y cohesión de diferentes elementos que nos causan asombro, que nos maravillan, que nos producen el sentimiento de lo sagrado…el reconocimiento de que a pesar de todo, la vida es un don, un regalo, y que desde luego en la naturaleza no hay lugar para la dictadura del mercado. Sin embargo, no hay duda alguna de que actualmente vivimos bajo una dictadura económica.

FN. En efecto, cuando se habla de la naturaleza humana, hay un cambio.

JB. Sí. Se han resaltado cualidades y riesgos de la naturaleza humana en todo tiempo y en todo espacio. Se ha considerado el pensamiento como la capacidad humana más distintiva y única pero no se ha destacado lo suficiente un peligro: el pensamiento abstracto. Es decir, cuando una idea se ve separada de sus consecuencias concretas.

FN. Y sin embargo, se le atribuye al pensamiento abstracto una gran cualidad, a nivel del conocimiento. La abstracción permite la universalidad de los conceptos. ¿No es cierto?

JB. Eso se ha exaltado mucho, en cambio el aspecto negativo se ha mantenido más silenciado, como es el caso de la impresionante capacidad del ser humano de ejercer la crueldad, y que está ligada siempre a una idea abstracta referida al Otro, al diferente. La posición opuesta -dice emocionado- es la que sí toma en cuenta las consecuencias y la concreción, como en el caso de Antígona cuando se dirige a Orestes : “Yo lloro, tu gobiernas”.

Berger habla más adelante de la distinción, cada vez más abismal, entre ricos y pobres. Alude al filosófo francés del siglo XIX, Proudon, para quien la propiedad era sencillamente robo. John Berger afirma que hoy en el fondo los ricos padecen todos de paranoia, lo cual se advierte en su constante recurrencia a expresiones como “terroristas”, dirigidas a todo aquello que pueda constituir una amenaza. Y, por otro lado, la creciente consideración de luchadores sociales como delincuentes o criminales potenciales. Destaca también los lazos solidarios que se dan en estos sectores. Y hace un señalamiento interesante respecto de los pueblos indios: “debido a su fuerte sentido de identidad y su fuerte relación con la naturaleza, tienen un potencial de resistencia especial -aunado a la capacidad de paciencia que han mostrado- que hace que no necesiten ser rescatados”.

FN. Finalmente, quisiera preguntarte como describirías el período histórico que vivimos actualmente. Como decías al principio, no tiene sentido decir que no tiene precedentes, ya que esto puede decirse de cualquier época…

JB. Bueno. Justamente, últimamente he buscado un punto de referencia que no pretende ser una definición exacta, sólo una aproximación. Me temo que es bastante fuerte, incluso brutal, sobretodo para quienes consideran la era de la globalización como un periodo marcado verdaderamente por la eliminación de fronteras lo cual abre una cierta idea de libertad. El punto de referencia que he encontrado para describir la actualidad es la prisión. Y no es una metáfora, es real. Pero para describirlo es preciso pensar en términos históricos.

Michel Foucault mostró como el estado penitenciario fue inventado a fines del Siglo XVIII, ligado a la producción industrial, a sus fábricas y su filosofía utilitarista. Después vino el modelo del Panóptico, tal y como Jeremy Bentham -maestro de John Stuart Mill y apologista del capitalismo industrial- lo concibió al introducir la circularidad de las celdas y el guardián-mirador al centro para la vigilancia constante y absoluta.

Hoy, además de la tecnología moderna que tiene acceso hasta lo más intimo de tus ideas, suenños y planes, tenemos otra realidad que nos ofrecen los oasis en que se han convertido las fronteras paras los migrantes de tantos países del tercer mundo que, anónimos, hambrientos o mutilados, dejan sus vidas, sus sueños y sus nombres en las esquinas de los primeros mundos prometedores de libertad y progreso.

Y en los países ricos, donde hay empleo y bienestar, se reportan suicidios como ahora en France TeleCom. o el nuevo tipo “legal” de muertes por “surmenage”, exceso de trabajo, donde al empleado se le exprime hasta la última gota.

El punto de referencia final no es táctico, es estratégico. El hecho de que los tiranos del mundo sean ex-territoriales explica la extensión de su poder de vigilancia, pero muestra también la inminencia de una debilidad. Operan en el ciberespacio y duermen en copropiedades aseguradas. No saben nada de la tierra que los rodea. Son incapaces de escuchar a la tierra. Ahí, son ciegos. Localmente, están perdidos.

La resistencia está en saber escuchar a la tierra. La libertad se descubre poco a poco, no por fuera, sino en las profundidades de la prisión.

Volviendo al ciberespacio, éste ofrece al mercado una rapidez prácticamente instantánea para el intercambio. Se le utiliza noche y día para las operaciones de la bolsa y es gracias a esa rapidez que la tiranía del mercado puede ejercerse en un espacio fuera de todo territorio. Sin embargo, tal rapidez tiene un efecto patológico sobre quienes la practican: la anestesia. Poco importa lo que adviene, al final de todo el negocio, el “business”, continúa.

Sin embargo, en la prisión mundial actual, el ciberespacio ha encontrado la manera de revertir sus efectos y utilizarlos contra los fines de quienes lo iniciaron.

FN. Es la idea de Desinformémonos.

JB. Efectivamente.

FN. ¿Desde abajo?

JB. Si, recogiendo, escuchando, las voces de la tierra…abajo.

Fuente: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Desarrollo-Sustentable/La-resistencia-esta-en-saber-escuchar-a-la-tierra-John-Berger-a-Desinformemonos

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“Un alcalde que escucha a los niños hace gimnasia democrática” Entrevista a Francesco Tonucci

Europa/España/14 Enero 2017/Autora: Pau Rodríguez/Fuente: Diario la Educación

El pedagogo italiano Francesco Tonucci defendió en Barcelona un modelo de ciudad pensado desde la visión de los niños: «A menudo defendemos más nuestros coches que a nuestros hijos»

Existe el instante Frato. Suele visitar, de forma inesperada, a todos aquellos que se interesan por la educación o la infancia. De repente, se topan con una de las viñetas que durante cincuenta años ha dibujado Francesco Tonucci, y descubren, en una experiencia sin retorno, que el mundo gana coherencia cuando se observa con ojos de niño. Este es el instante Frato, que es a la vez una ventana para acceder al pensamiento y obra de este pedagogo italiano, ideólogo del concepto de La ciudad de los niños, gran defensor de la participación de los niños en la sociedad, militante insobornable del placer de jugar y partidario de una escuela más conectada con la vida de los niños y niñas. Esta semana ha estado en Barcelona para participar en dos jornadas: sobre los derechos de los niños y sobre su participación en política.

¿Por qué nos cuesta tanto tomar en serio las opiniones de los niños?

Todos hemos sido niños, hemos vivido la experiencia, pero cuando nos hacemos adultos nos olvidamos y nos ponemos a reproducir todo lo que nos ha hecho sufrir de pequeños. Mira lo que pasa con los deberes, sin ir más lejos. El otro día le preguntaban a un niño por qué los adultos deben escuchar a los niños, y él respondió: “Porque tenemos más experiencia”. Me quedé parado, y él se explicó: “Vosotros fuisteis niños, pero ya no lo sois. Sobre la infancia, somos nosotros los que tenemos experiencia”. Es así.

¿Por qué vale la pena escuchar a los niños a la hora de tomar decisiones no sólo que les afectan a ellos, sino a toda la sociedad?

Porque son diferentes. De entrada son más bajitos y tienen una perspectiva diferente de su entorno, pero es que también tienen deseos diferentes a los de los adultos. Un alcalde que aprende a escuchar a los niños está haciendo gimnasia democrática. Los niños son unos grandes mediadores y representantes de los demás, entendiendo todos aquellos colectivos que están fuera de los círculos de poder: ancianos, discapacitados, pobres, extranjeros…

Que se les ha de escuchar, de hecho, lo reconoce mucha gente. Está recogido en la Convención de los Derechos del Niño desde hace 25 años. En muchas ciudades se han hecho consejos de niños, se les ha animado a hacer propuestas… El problema es que pocas se tienen en cuenta.

Es que aquí debemos aclarar qué significa escuchar. Una escucha verdadera no parte de la generosidad, sino de la necesidad. Es la única manera. Yo, como adulto, me he dado cuenta de que no puedo hacer sino escucharte. La demostración contraria es la actual: los adultos, en la gestión del poder, estamos fracasando en todos los ámbitos: en medio ambiente, en economía, en lo moral… ¡Es un desastre! Si somos democráticos debemos darnos cuenta de las necesidades de todos. Escuchar significa tener en cuenta tus necesidades. Y quizás no lo haré todo, pero te diré lo que haré y qué no, y por qué. Rendir cuentas ante los niños es importante. Y no estoy hablando de asumir literalmente lo que dicen los niños, sino buscar el sentido profundo de lo que ellos a veces expresan de forma aparentemente superficial. Sus pensamientos están conectados con su experiencia, local y reducida, y un buen político debe aprovechar para convertirlo en una política general.

¿Lo suelen hacer, los políticos?

A menudo vivimos intentos fracasados. En Roma nos pasó hace poco. Los niños descubrieron que el reglamento municipal decía que en el espacio público estaba prohibido jugar, lo que va en contra de la Convención de la ONU, que reconoce el derecho al juego. Escribieron al alcalde pidiéndole un cambio de reglamento y, después de que se abriera un pesado proceso para modificar la norma, el artículo recogió que el ayuntamiento “favorece” el juego de los niños en espacios comunes. Ya ves, cuando se trata de niños los adultos lo conceden todo -en este caso, más de lo que pedían-, pero el problema es que después se cumple poco. Lo celebramos ocupando una plaza y jugando, y luego enviamos una carta al alcalde donde le pedíamos que ahora tenía que cumplir con su compromiso, retirar todos los carteles de prohibido jugar y, en definitiva, abrir una reflexión como ciudad con vocación de permitir a los niños jugar. Pero todo esto con el tiempo se fue diluyendo.

Este proceso de reflexión no debe ser fácil en unas ciudades como las que tenemos.

El juego es una de las actividades más importantes a lo largo de la vida, especialmente decisiva en los primeros años. Pero para que los niños puedan jugar deben poder salir de casa sin sus padres, porque el juego tiene que ser libre, no acompañado. Y una ciudad ha de proponerse garantizar esto. En Pontevedra, por ejemplo, el alcalde escuchó esto y años después me dijo que le había convencido de que lo iba a sacar adelante. A la mayoría de alcaldes, de hecho, les encanta la propuesta, y me dicen: “Dame dos años para solucionar el tema del tráfico y volvemos a hablar”. Pero nunca se resuelve este tema, es irresoluble. De entrada, porque en el orden de prioridades sitúa los coches arriba de todo, cuando debería ser lo contrario: las ciudades deberían estar hechas a medida de las personas. En Pontevedra lo asumieron y, por ejemplo, hicieron las aceras anchas para que pudieran pasar dos personas de lado con un paraguas.

Todo esto tiene que ver con el concepto de La ciudad de los niños, que usted puso en práctica en su población natal, Fano, hace más de 20 años. ¿En qué consiste esta iniciativa?

Creemos que después de la última Guerra Mundial, en la reconstrucción de las ciudades, estas se hicieron a medida de un ciudadano adulto, hombre y trabajador. Esto condicionó horarios, servicios y urbanismo. Se hizo todo a su medida y nos olvidamos de todo lo demás, que poco a poco está condenado a desaparecer de la ciudad. Nuestra propuesta es cambiar el modelo y coger el niño como referencia, pero no para hacer una ciudad infantil, reducida y montessoriana, sino para hacerla para todos. Y para estar seguros de que será para todos cogemos a los niños como referencia.

¿Por qué los niños y no otros colectivos vulnerables, como las personas mayores?

Porque es mucho más poderoso cuando algo te la dice tu hijo. Así es más fácil chantajear a los adultos: los cambios te los piden tus hijos.

Esta es una idea recurrente en sus viñetas. Los niños que las protagonizan piden a sus adultos que paren de tomar decisiones que no tienen en cuenta las generaciones futuras.

Esto es dramático. Nosotros de nuestros abuelos vamos a heredar un gran aumento de la esperanza de vida en sólo dos generaciones. Hoy, por primera vez en la historia de la humanidad, los que nacieron en 2000 tendrán menos esperanza de vida. Esto me da vergüenza. Nos aprovechamos de los recursos naturales como si fuéramos la última generación en la Tierra. Había tribus nativas americanas que decían que las autoridades deben tener en cuenta siete generaciones siguientes a la hora de tomar decisiones. La ciudad del futuro no tiene más remedio que ser una ciudad postautomóviles. Si no, no podremos vivir. Pero defendemos más nuestros coches que nuestros hijos. Es incomprensible, pero es así.

Entrevista de Pau Rodríguez para El Diari de l'Educació a Francesco Tonucci, educador y pensador de la ciudad de los niños.
Francesco Tonucci / Foto: Sandra Lázaro

Al principio de la entrevista ha citado los deberes. ¿Qué le parecen a usted, que siempre ha defendido una modelo educativo donde los alumnos trabajen a partir de las experiencias que viven fuera de la escuela?

Sé que en España hay una protesta que tiene que ver sobre todo con la vida familiar, porque los padres no pueden pasar tiempo con sus hijos, y me parece lógico. La escuela no tiene derecho a ocupar un tiempo que no es suyo. La Convención habla de un derecho a la escuela y de un derecho al juego, dedica un artículo a cada uno, sin que el primero tenga más importancia que el segundo. Si la escuela ocupa la mañana y parte de la tarde, el resto del tiempo no es suyo. Es tiempo de los niños. Y luego ya hablaremos con los padres …

… Que lo querrán ocupar todo con extraescolares.

Sí. Pero lo que a mí me interesa es que la escuela debería estar sumamente interesada en que los niños vivan este tiempo, fuera del colegio, de forma satisfactoria, intensa, viva, con los amigos, porque este es el tiempo de los descubrimientos, de las sorpresas, y estos son materiales preciosos para llevarlos luego a la escuela. Si no, la escuela está condenada al currículo y el libro de texto. Y esto es una mala escuela. Freinet, Montessori… Todos los grandes maestros que hemos tenido trabajaban sobre lo que los niños y niñas les llevaban a la escuela. Pero hoy, los niños no pueden llevar o explicar nada, y no porque sean celosos de lo que viven, sino porque no tienen nada que contar… ¿Hablarán de la tele? ¿De los deberes? ¿De las extraescolares? Debemos permitir a los niños vivir experiencias significativas, y la escuela debería ser aliada de los niños en este sentido y ayudar a las familias a superar esta inquietud de proyectar sus deseos sobre los hijos.

Este modelo escolar requeriría muchos cambios: un curriculum menos invasivo, una mayor autonomía de los maestros…

Sí, sí, claro. En España, como en Italia, se sigue pensando que la escuela se puede cambiar con reformas. Y es interesante notar algo: vosotros tenéis la LOMCE, que es una mala legislación, y nosotros, tenemos una buena ley. Pero las escuelas italianas y españolas se parecen mucho. Porque la legislación no influye.

Usted ha explicado a menudo la ilegalidad en que viven las escuelas. Las leyes sitúan un marco, a veces muy avanzado, a veces todo lo contrario, pero tiene poco que ver con lo que se hace en clase.

Lo único que puede salvar la escuela son los maestros, pero siguen saliendo de universidades donde se dedican a escuchar
a los profesores, tomar apuntes y repetir lo que dice el profesor en el examen. Esto quiere decir que la escuela no cambiará nunca. Es igual cuáles sean los contenidos, porque la propuesta sigue siendo la lección, los apuntes y la repetición. La formación de los maestros debería ser totalmente diferente, de talleres, de creación, de metodología científica, con trabajo con niños desde el minuto uno para ver si tienes aptitudes para trabajar con niños o no… En Italia no sólo todo el mundo puede ser maestro, sino que lo es quien ha fracasado en otras aspiraciones. Si tienes este panorama, ya puedes hacer el currículo más bonito del mundo, que nadie lo sabrá interpretar. En cambio, un buen maestro ya sabe cómo hacer la escuela, sin necesidad de programas ni propuestas.

¿Cambiaría la escuela si tuviéramos en cuenta la opinión de los niños?

Todas las decisiones que se toman en la escuela deben tener la implicación de los niños. Con esto no digo que tengamos que hacer los centros tal como ellos nos piden, pero lo que es seguro es que no se pueden hacer sin saber qué piensan los niños: ¿qué piensan los deberes? De cómo se portan sus profes? ¿De las asignaturas? Tenemos que estar más abiertos a una gestión participada. Esto debería valer lo mismo para un hospital donde haya niños o para un museo, como ocurre, por ejemplo, con el Consejo de Niños que tiene el Museo Azul de Barcelona.

Quizás así las escuelas serían más “bellas”, tal como usted siempre reivindica.

Serían más cercanas a lo que ellos quieren. No serían aburridas. ¡Los niños se aburren en la escuela! ¡Y eso no lo podemos permitir ni considerarlo normal o natural! Una escuela como la que tenemos funciona en un porcentaje muy bajo… Si comparamos lo que un niño ha aprendido a los 16 años teniendo en cuenta las horas que ha pasado a la escuela… Es impresionante.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2016/12/20/un-alcalde-que-escucha-a-los-ninos-hace-gimnasia-democratica/

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Entrevista a Boaventura de Souza Santos: «Los indignados del mundo, por una democracia radical, participativa, directa y comunitaria»

Entrevista a Boaventura de Souza Santos
Los indignados del mundo, por una democracia radical, participativa, directa y comunitaria
Jaime Quintana Guerrero, Isabel Sanginés
Desinformémonos

Los sociólogos son muy buenos para ver el pasado y muy malos para prever el futuro, así que no sé lo que va a pasar, pero lo que los ocupas y los indignados manifiestan es que esta institucionalidad está podrida, piden democracia verdadera y democracia real. Estamos vislumbrando lo que yo llamo una sociología de las emergencias, de nuevos movimientos que apuntan a otras formas de democracia más robustas y que puedan evitar lo que yo llamo el fascismo social.

Estoy seguro de que tendremos que mantener junto con estas formas más radicales la democracia representativa, pero nunca sola. Democracias participativas junto con democracias directas y democracias comunitarias.

Hoy las tecnologías de la información permiten una participación mucho más grande de los ciudadanos en la política y otra percepción de ella. Ahora mismo, por ejemplo, vengo de Bogotá donde la alcaldía es una alcaldía de izquierda, dirigida por Gustavo Petra, y están intentando trabajar con procesos como el presupuesto participativo y la intervención ciudadana.

Entonces, los movimientos de indignados nos dicen que es posible luchar. Nosotros no podemos quedarnos como estudiantes separados de las luchas, tenemos que estar dentro de ellas, es decir permanecer en la universidad y en la lucha simultáneamente, y ese a mi juicio es el aprendizaje.

Lo que es nuevo en relación al siglo XIX, es que a los jóvenes de entonces no les pasaba por la cabeza luchar por la democracia porque en esa época la democracia era elitista y totalmente oligárquica y hoy existen grandes diferencias. Tenemos que mantener este imaginario actual de una democracia radical participativa, directa y comunitaria, me parece que es lo que nos enseñan los movimientos de ahora.

Pero hay que ir más lejos, porque en la calle no se formulan políticas, la calle es un detonador muy importante para mostrar la resistencia, la inconformidad, la indignación, pero tenemos que seguir formulando políticas y para eso hay que tener formas de organización y movimiento.

Para la detonación llevar el movimiento al límite

Los límites, no. Si estamos en la práctica no podemos hacer preguntas teóricas sobre las restricciones del movimiento, porque en la práctica todo tiene límites. Es decir, todas las luchas están acotadas, el problema es llevar los límites al límite, o sea todas las oportunidades de lucha que tenemos debemos de radicalizarlas.

Los límites son decididos por la correlación de fuerzas. Sin correlación de fuerza no vas a ir a ningún lado, y tu trabajo es trascender las murallas, pero no las trasciendes de una manera romántica como si no existieran porque te desplomas, tienes que saber cuáles son estos límites y forzarlos más allá de sí mismos.

La guerra en México

Actualmente México vive un momento muy difícil en la medida en que hay una situación de criminalidad que nos recuerda la Colombia de los años noventa. Es una criminalidad que viene de diferentes ejes y direcciones, y a veces se confunde. Llega desde el propio Estado que colabora con los grupos de criminales, llega desde el narcotráfico y el crimen organizado.

Se vive en una especie de anomia, es decir con los vínculos sociales rotos y debilitados. Hay un sentimiento de que no vale la pena respaldar a la ley ya que esta no castiga a quien debe; existe la sensación de que las normas no conducen nuestra vida y este imaginario de ilegalidad o de trivialización de la legalidad es quizás lo que existe hoy en México. Pero hay que distinguir entre diferentes tipos de criminalidad porque hay que los grupos afectados por estos no son los mismos.

Si se compara lo que pasa en el Distrito Federal con lo que pasa en Guerrero o en Chiapas, no estás en el mismo país, pues son estados con una desigualdad social brutal. En este sentido, podemos decir que el federalismo mexicano ha fracasado totalmente ya que el federalismo fue creado para generar una solidaridad nacional entre diferentes estados y ese fenómeno no existe. Aquí hay una fragmentación nacional y se da también bajo la forma de guerra civil o, como yo la llamo, de guerra incivil, porque parece que es sin ley. Es una guerra en la operan simultáneamente, en varias partes del país, grupos armados, ya sea para defenderse o para atacar.

En este momento el Estado ha perdido el control de la violencia legítima, que es su prerrogativa, y es la que mantiene el orden dentro de los Estados liberales. Ahora se practica una violencia ilegítima sobre la cual no tiene control el Estado, aunque él mismo la ejerce también, junto con otros poderes fácticos que están dominando este país y que se hayan creando una situación real de liberalización de la criminalidad.

Por ejemplo, el día de hoy, me encuentro muy impactado por el asesinato de un profesor del departamento de sociología, cinco minutos antes de que comenzara mi charla en la Universidad Autónoma Metropolitana, esto nos da una idea de cómo la violencia está próxima a nosotros. Hoy fue él, mañana puedes ser tú o puedo ser yo. La violencia tiene una presencia existencial, y esto genera que ya no te sientas protegido en ningún momento, ni de ninguna manera por nadie. El resultado es que la gente empiece a buscar formas alternativas de protección, las cuales pueden ser rondas campesinas, pero también comprar armas del crimen organizado.

Entonces, la primera parte de mi respuesta es que en este país tenemos una multitud de criminalidades, de anomias, y es muy difícil comprender todas sus articulaciones.

Ahora bien ¿hasta qué punto el Estado participa en esto por acción y hasta qué punto participa por omisión? Y por otro lado, ¿cómo podemos salir de esta situación? Yo pienso que lo primero es no desistir, y después encontrar formas de rebelión en contra de este Estado.

La lucha de las ideas y la acción política

Lo que necesitamos hoy, es una reforma, una refundación profunda del Estado, de la democracia y de la justicia. A través de los movimientos sociales constituidos en la alternativa a una política de Estado corrupta e ineficiente.

La batalla tiene que darse y no podemos desistir. Las personas que se encuentran permanentemente bajo amenaza de muerte, o del hambre por esta violencia desatada, no pueden pensar como nosotros, los que estamos en las universidades o relativamente más seguros. Ellos, los continuamente amenazados tiene que pensar en soluciones y nosotros por respeto a ellos debemos de encontrarlas junto con ellos, esa es la única dignidad de los intelectuales y de los activistas: trabajar directamente con la gente y mantener la esperanza, pero no una esperanza romántica.

La organización de la lucha social en México

Durante mi estancia en México hablé con personas de diferentes movimientos sociales y con gente que está involucrada en la lucha social y cada vez más me parece que, en la situación actual, la batalla por la paz podría ser una línea de articulación para todo el movimiento, una línea agregadora, no me parece que sea socialismo, no sé si es justicia social, tal vez. Eso sí, para los indígenas tienen que ser una justicia histórica, no basta con hacerles una justicia social, pero es la paz la que nos dará la posibilidad de hacer otras cosas. Y para esto hay que manejar algunos instrumentos jurídicos, instrumentos del derecho que el Estado creó en una tradición que viene desde lejos y que puede ser emancipadora. Pero no es sólo el derecho, lo que hace falta es la movilización política.

En México lo que falta es una movilización política fuerte, y creo que se puede generar ahora alrededor de la consigna por una paz ciudadana, pero no la paz de los vencedores, sino la paz de los vencidos. Es por lo que hay que luchar hoy.

¿Con qué instrumentos? Con instrumentos jurídicos, pero también con instrumentos ilegales. Mi frontera es la lucha armada, no estoy a favor de la lucha armada, pero luchas ilegales por supuesto que sí. Y es que se tienen que producir luchas ilegales porque desde el poder van a criminalizar la protesta, van a hacer todo para que ustedes no puedan salir a la calle, van a considerarlos terroristas, así lo hacen en Chile, así lo hacen en Perú, así lo han hecho ya en México.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221467&titular=los-indignados-del-mundo-por-una-democracia-radical-participativa-directa-y-comunitaria-

Imagen: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221467&titular=los-indignados-del-mundo-por-una-democracia-radical-participativa-directa-y-comunitaria-

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Entrevista con el investigador y académico Lorenzo Meyer “Es inaceptable la corrupción y la estupidez del presidente Peña Nieto”

Entrevista con el investigador y académico Lorenzo Meyer
“Es inaceptable la corrupción y la estupidez del presidente Peña Nieto”
Mario Casasús
El Clarín de Chile
En entrevista con Clarín.cl Lorenzo Meyer (1942), politólogo mexicano, denuncia la estructura del régimen de Peña Nieto y el desmantelamiento del nacionalismo: “El origen de mi libro es una observación irritada, me parece injusto ver cómo está viviendo México su vida pública, me parece absolutamente inaceptable la corrupción, la irresponsabilidad de algunas decisiones y la estupidez del presidente. Son una bola de corruptos, desde el presidente de la República hasta el presidente municipal y el policía”. El doctor Meyer reitera: “Desde la cúpula desmantelaron el nacionalismo mexicano, era parte central de la relativa soberanía de nuestro país. Yo no pensaba en Trump cuando ordenaba los capítulos del libro, tenía una tesis: los gobernantes decidieron que nuestra suerte era unirnos a Estados Unidos y disolvernos económicamente en Estados Unidos”.Autor de los libros: Su Majestad Británica contra la Revolución mexicana (1991), La segunda muerte de la Revolución mexicana (1992), Liberalismo autoritario (1995), El Estado en busca del ciudadano (2005), De la euforia del cambio a la continuidad (2007), Las raíces del nacionalismo petrolero en México (2009), Nuestra tragedia persistente (2013) y Distopía mexicana (Editorial Debate, 2016), entre otros libros y antologías en coautoría.

El investigador y catedrático del Colegio de México hace una declaración de principios: “Mi obligación es prestarle un servicio a la comunidad mexicana porque me educó, mi educación universitaria la pagó el Estado, soy profesor e investigador de una institución del Estado, y lo menos que puedo hacer es cumplir con mi responsabilidad de forma independiente en las investigaciones, en los ensayos que escribo y en la preparación de los alumnos”. Desde el ámbito académico se enfrenta al poder, afirma Lorenzo Meyer: “porque lo considero ilegítimo y dañino, quienes han ejercido el poder en México no están a la altura de las circunstancias”.

MC.- Doctor, ¿cómo surgió el libro Distopía mexicana?

LM.- Este libro lo hice en dos etapas, cada semana tengo que redactar un artículo para la prensa, pero escribo todos los artículos pensando en un libro, no pienso en la coyuntura de ese día o semana, tomo los temas actuales, tal vez es muy presuntuoso o muy humilde –no sé cuál de las dos-, “escribo menos para el presente y más para el futuro”, quiero dejar un testimonio. Hace años, cuando comencé a colaborar en un periódico me costó algunos reproches del medio académico, un personaje que llegaría a ser presidente del Colegio de México me dijo: “veo muy mal que escribas en el periódico, porque la vida académica es una vida centrada y concentrada para el mundo universitario, escribir para un público mayor es degradante”; como no le hago mucho caso a las autoridades –ni a las de mi institución, por eso nunca me dejaron llegar a puestos directivos-, seguí colaborando en un periódico, en la radio y la televisión pública, en mis primeros años tenía el respaldo de Cossío Villegas que escribía en Excélsior.

MC.- ¿Reescribió los artículos del periódico “Reforma” para Distopía mexicana?

LM.- En este libro no encontrarán los artículos, me sirven como materia prima para rehacerlos y comprimirlos, a veces una página de mis libros lleva algo de 2 o 3 artículos, la mayor parte del material periodístico está desechado, espero que alguien, algún día, lea mi reflexión sobre la vida política y cotidiana de nuestro país. En “Distopía mexicana” están los últimos 5 años: el final del gobierno de Felipe Calderón y la primera mitad del gobierno de Peña Nieto, voy viendo la evolución -o involución- y reflexiono, en parte yéndome a la historia del fenómeno –aportando el contexto histórico-, en parte recurro a la teoría política, voy tratando de escribir para un público mayor, exactamente lo contrario que me reprochó el que sería presidente del Colegio de México. Mario, no crea que fue fácil escribir de manera sencilla, porque en la vida académica –sobre todo cuando yo empecé- premiaban lo confuso, entre más confuso y obtuso solían decir: “este doctor debe ser un genio, porque no le entendí nada, debe ser brillante, alcanza alturas insospechadas”. Se pueden escribir cosas profundas de manera sencilla, no hay que dar muchas vueltas ni usar conceptos de los iniciados en ciencias políticas, se puede decir lo mismo de una manera más simple.

MC.- ¿La Distopía corresponde a la decepción de los sexenios de Calderón y Peña Nieto, o tiene que ver con el estado de ánimo al perder las utopías?

LM.- Tiene que ver con una decisión, por lo menos con la palabra “distopía”, de enfrentarme a un poder que considero ilegítimo y dañino, quienes han ejercido el poder en México no están a la altura de las circunstancias -coincido con la observación de Cossío Villegas publicada en 1947, aunque él fue injusto con Lázaro Cárdenas-, escribo desde la única opción que me queda, pude inscribirme a un partido político y tener una participación en la administración pública, pero considero a los partidos políticos parte fundamental del problema, por otro lado, creo que en un punto chocan ser académico y militar en un partido, porque un partido político exige lealtades, tienen objetivos y uno tendría que ajustarse a esos objetivos, el académico de las ciencias sociales tiene que ser crítico de la situación en su entorno. Los académicos que militan en un partido político pierden independencia; para bien o mal en mis libros está mi juicio, pero es mío, no le estoy haciendo la corte a nadie, ni le estoy prestando servicio a los gobernantes, mi obligación es prestarle un servicio a la comunidad mexicana porque me educó, mi educación universitaria la pagó el Estado, soy profesor e investigador de una institución del Estado, y lo menos que puedo hacer es cumplir con mi responsabilidad de forma independiente en las investigaciones, en los ensayos que escribo y en la preparación de los alumnos.

MC.- Después de investigar los sexenios de Felipe Calderón y Peña Nieto, ¿podríamos hablar de un patrón de conducta gubernamental o comparten pocos puntos similares?

LM.- El origen de mi libro es una observación irritada, me parece injusto ver cómo está viviendo México su vida pública, me parece absolutamente inaceptable la corrupción, la irresponsabilidad de algunas decisiones y la estupidez del presidente -es lo menos importante porque la naturaleza nos da las neuronas, si el presidente y los secretarios de Estado tienen un número limitado de neuronas no sería tan grave, si fueran honestos, si tuvieran un compromiso social, la inteligencia no sería tan importante-, pero son una bola de corruptos, desde el presidente de la República hasta el presidente municipal y el policía, ¿todos los presidentes han sido corruptos?, yo salvaría a Lázaro Cárdenas, algunos secretarios de Estado se han comprometido con un proyecto nacionalista, también hay muchos servidores públicos honrados.

MC.- Pienso en un par de embajadores admirables: Gonzalo Martínez Corbalá y Gilberto Bosques…

LM.- De acuerdo, el problema está en la cúpula.

MC.- El libro comienza con el capítulo dedicado a la relación México-Estados Unidos, ¿es un orden aleatorio o era una propuesta profética ante el triunfo de Trump?

LM.- No es aleatorio, pero tampoco lo pensé así, no me sorprende el triunfo de Trump. Mi primera investigación fue sobre el petróleo y la expresión positiva del nacionalismo mexicano; el nacionalismo mexicano es defensivo, no es el nacionalismo alemán de la década de 1930, tampoco es el ofensivo nacionalismo norteamericano. Desde la cúpula desmantelaron el nacionalismo mexicano, era parte central de la relativa soberanía de nuestro país. Yo no pensaba en Trump cuando ordenaba los capítulos del libro, tenía una tesis: los gobernantes decidieron que nuestra suerte era unirnos a Estados Unidos y disolvernos económicamente en Estados Unidos; el embajador francés Alain Rouquié publicó el libro: México, un país de la América del norte (2014), su tesis era muy sencilla: “México decidió cortar con su historia como país latinoamericano y apostó por su geografía”. La geografía no es destino, si fuera destino Cuba sería una islita en medio de la nada, pero lograron su independencia y tuvo un costo enorme impuesto por el embargo de Estados Unidos. Según Rouquié: “México apostó por lo que era natural”, no era natural, porque desde Estados Unidos nos dicen: “fíjense en el espejo, ustedes son morenos, no saben inglés, no pertenecen al norte, nos desagradan y vamos a construir una muralla en la frontera”. ¿Quién demonios pensó que realmente nos dejarían ser parte de Norteamérica?, el gobierno de México desmanteló lo poquito que construyó la revolución: el nacionalismo defensivo y la autonomía relativa.

MC.- Entre los problemas domésticos, ¿cuál le preocupa más?, ¿la violencia del narco o la corrupción?

LM.- La corrupción, porque la violencia es resultado de la corrupción. La corrupción propicia la violencia, la corrupción es una manera de decirle a las instituciones que son débiles, que no tenemos una estructura a la altura del siglo XXI, por eso me preocupa la corrupción, porque nos detiene en la construcción del Estado de derecho, donde la ley se cumpla, la ley en México puede ser injusta, además de ser injusta la ley no se cumple. Domésticamente me preocupa la corrupción porque afecta la estructura extremadamente injusta y desigual de México.

MC.- ¿Cuál sería su reflexión sobre los efectos de la violencia del narco en México?

LM.- Por un lado tienes al SAT (Servicio de Administración Tributaria) intentando recaudar los impuestos y del otro lado está la eficacia del narco que cobra derecho de piso a los pequeños comercios y a las escuelas, el crimen organizado te hace su víctima para extorsionar, o te conviertes en el enemigo para exterminar, o mueres como daño colateral de una balacera.

MC.- El libro termina con el capítulo: “Los medios”, analiza la libertad de expresión, el despido de Carmen Aristegui y el legado de Julio Scherer. ¿Cómo podrán debatir los académicos, los periodistas y los lectores ante la censura del gobierno?

LM.- Una sociedad sana requiere que los medios sean libres, autónomos y plurales. Incluí el caso de Carmen Aristegui porque la conocí, colaboré en su programa durante años, muchas veces le dije: “Bueno Carmen, ¿hasta cuándo te van a dejar frente a los micrófonos?”, ella se reía de mi broma, pero en W Radio le ofrecieron permanecer en el programa con la condición de que la XEW (filial radiofónica de Televisa) pondría el contenido editorial, Carmen se fue y le costó mucho trabajo conseguir trabajo hasta que MVS Radio la contrató, porque ellos querían tener a una periodista de peso para negociar con el gobierno, Carmen y MVS firmaron un código de ética donde ella era libre, pero un día Felipe Calderón se ofendió con la pregunta sobre sus problemas de alcoholismo, la despidieron momentáneamente, MVS reinstaló a Carmen porque las negociaciones con Calderón no funcionaron y luego llegó la gran investigación de la “Casa Blanca” de Peña Nieto y Angélica Rivera, el resto es historia. Carmen presentó una demanda ante la Suprema Corte de Justicia para que se pronuncien si tiene sentido que los medios privados al usar un bien público deben respetar la libertad de expresión, la Corte hizo como que la virgen le habla, fallaron las instituciones, sus instituciones están podridas, la parte sana de México se estrella contra las instituciones podridas, el caso Carmen es emblemático y lo conocí de primera mano.

MC.- Finalmente, ¿qué opciones tiene la ciudadanía si la podredumbre del gobierno es irreversible?

LM.- ¿Qué hacemos contra las instituciones?, no estamos en un caso extremo, no vivimos en el régimen nazi, tampoco en la dictadura de Stalin. ¿Qué hacemos?, en nuestro pequeño espacio y mientras se pueda: cumplir con mi responsabilidad individual. Pero, qué hace alguien que no tiene una historia de ciudadanía, en un sistema que compra el voto y que usa la pobreza para ganar las elecciones que son espurias, pero son formalmente son legales, los acarreados y militantes van a votar y se benefician con alguna cosa material y el sistema se perpetúa, ¿qué hacemos?, hay una parte de la sociedad que reacciona ante la compra del voto porque puede, pero no podemos culpar enteramente a la otra parte porque son pobres y no se les dio la educación necesaria para entender cómo están metidos en el círculo infernal, donde ellos perpetuarán su pobreza mientras sigan votando de esa manera clientelar, el PRI tiene las estructuras clientelares para mover a sus bases y comprar las elecciones. ¿Qué hacer?, individualmente tenemos que reaccionar en contra del sistema, lo que no es garantía de que colectivamente podamos echar al PRI, se hizo un esfuerzo en la elección del año 2000, pero el personaje y el equipo que llegaron a dirigir al país no estuvieron a la altura, ni en broma, y se dejaron tragar por esas estructuras y se convirtieron en lo mismo que antes habían criticado. Espero sin mucha ilusión la elección del 2018, en fin, tenemos que ver entre la oferta que viene para 2018 quién da la posibilidad real de enfrentarse a una estructura y sus intereses creados.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=221555

Imagen: http://www.estrategiamagazine.com/marketing/educacion-superior-en-marketing-en-mexico/

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«No hace falta que los padres sean informáticos para educar a un niño en la red»

Entrevista con María Zabala, experta en «e-paternidad» (familia y nuevas tecnologías) y fundadora de iWomanish

«Ser padre en tiempos de internet es ser un superhéroe». Esa fue la conclusión a la que llegó María Zabala tras su charla hace un par de meses ante un centenar de personas en la sede de Twitter (San Francisco, Estados Unidos). Su papel entonces fue dar voz a los padres del siglo XXI, «que nos encontramos inmersos en la complejísima tarea de educar a niños superconectados, superinformados y superdigitales». Ser padres hoy, concluye esta experta en «e-paternidad» (familia y nuevas tecnologías) y fundadora de iWomanish, «es una montaña rusa en la que uno tiene la sensación de que lo va a hacer mal, haga lo que haga, pero hay que ser positivos: si nos lo proponemos, los padres de hoy podemos conseguir cualquier cosa. Incluida la tarea de educar a los hijos en un buen uso de internet, de los dispositivos móviles y las redes sociales».

En este sentido, Zabala no cree en una «edad para el primer móvil, sino en educación». «No se trata de cuándo, sino de cómo, de por qué y para qué. Se trata del hecho de que estrenen móvil y lo usen de acuerdo con la educación que les das en casa. Si no les educamos desde pequeños para que lo usen bien, nadie nos garantiza que aunque estrenen el móvil con 17 años no se metan en líos. La enseñanza en el buen uso de la tecnología empieza en cuanto empiecen a usarla, algo que sucede cada vez antes».

Zabala recalca una y otra vez que no es el dispositivo. «No hace falta que tengan un móvil para meterse en dificultades. Los niños se mensajean con otros a través de las tablets, o se entretienen en videojuegos en línea en los que pueden conectar con desconocidos. O tienen correo electrónico y se escriben con amigos sin que tú sepas con quién. O ven vídeos de Youtube que no deberían ver». Por eso, concluye, «la pregunta no es cuándo comprarles un móvil, sino cómo educarles para que sea la forma correcta de conectarse, sepan ser buena gente, y buenos también online».

Fuente: http://www.abc.es/familia/educacion/abci-no-hace-falta-padres-sean-informaticos-para-educar-nino-201701091717_noticia.html

Imagen: www.abc.es/media/familia/2017/01/09/marIa-zabala-U10107421996k2G–620×349@abc.jpg

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“Mi activismo me hizo la presa más joven de la cárcel con 11 años”

12 de enero de 2017/Fuente: elpais

La activista mauritana Aminetou Mint El Mokhtar lucha por la emancipación femenina real y sin condiciones

Para la activista mauritana Aminetou Mint El Mokhtar nadie es más terrorista que el que aterroriza a los defensores de los derechos humanos. “Y de estos hay muchos, encima protegidos por el Estado”, agrega la presidenta de la Asociación de Mujeres Cabeza de Familia.

Su trabajo por la igualdad y contra cualquier forma de discriminación, principalmente contra los abusos que sufren las mujeres y niñas, le valió la candidatura para el Premio Nobel de la Paz en 2015. Galardonada con el Premio Especial del Departamento de Estado de Estados Unidos en 2010 y el Prix des droits de L’Homme de Francia en 2006, Mint reconoce que ha tenido que pagar un precio muy elevado por su activismo, pero asegura no tener miedo siquiera de las amenazas de muerte recibidas y que seguirá luchando por “una emancipación real y sin condiciones” de la mujer.

Pregunta. ¿Ha sido complicado conseguir que se escuchara su voz en Mauritania siendo una mujer?

Respuesta. Sí, claro. En Mauritania, como en cualquier otra república islámica, es difícil por el peso del patriarcado, la pobreza, los estereotipos y la falta de comprensión de la población, adoctrinada por discursos fanáticos. Mi voz es la de una mujer que busca la igualdad y la emancipación, que rechaza la domesticación y que se niega a ser relegada a un segundo plano, a la explotación por parte del hombre. Denuncio las desigualdades no solo entre hombres y mujeres, sino también entre comunidades. Me opongo a aceptar el estatus de las mujeres, los estereotipos, la cadena que reproduce el patriarcado.

¿Cree que las mujeres mauritanas han dado pasos atrás?

Antes las mujeres tenían más valor para hablar y mayor libertad, gozaban del derecho a expresar su opinión en el hogar, aunque esta libertad estuviera limitada. Hoy no tienen ni eso. Están a menudo obligadas a abandonar la escuela a causa de la pobreza de los padres que prefieren la educación de los hijos varones y que quieren que ayuden a sus madres en las tareas domésticas. Son víctimas de matrimonio infantil, porque están destinadas a casarse, mientras que el hombre tiene que construir su futuro. Están confinadas en la esclavitud moderna. Las violencias doméstica y sexual en Mauritania están a la orden del día. La mujer no tiene acceso a la justicia. Además, no existe una normativa sobre tipo de abusos.

Las mujeres representan el 53% de la población mauritana y, si no se integran en las esferas de toma de decisión, si no participan activamente en todos los sectores de la sociedad, no pueden evolucionar y el país tampoco. Nuestra asociación trabaja para conseguir la toma de conciencia de las mujeres. No podemos servirles en bandeja la emancipación. Tienen que luchar por ella, reclamar sus derechos, estudiar, ser emprendedoras para lograr la independencia económica.

Usted pertenece a la generación de las grandes sequías de los años setenta. ¿Cómo le ha marcado esta época?

En los años setenta era muy joven. Pertenecía a una familia de clase media y no tenía ningún problema en casa, pero veía a mi alrededor esclavitud, niñas esposas, chicas privadas de la educación, recluidas en casa, cebadas para que sean más gordas que sus madres y, por lo tanto, atractivas para encontrar un marido. Me rebelé contra todo eso. Con 10 años ya participaba en los movimientos de protesta de sindicatos y estudiantes.

¿Cuál es el precio que tuvo que pagar por su compromiso?

Fue muy elevado, empezando por el aislamiento de mi familia. No he podido construir un hogar estable, porque no quería obedecer, doblarme a la voluntad del hombre. Él es el cabeza de familia, el que toma la decisión final. Suya es la última palabra. Hay grupos religiosos que me acusan de representar un problema para las costumbres y los valores de Mauritania. Mi activismo en los movimientos de izquierda me convirtió en la presa más joven de la cárcel con 11 años. He sido torturada por la policía. Tuve que dejar los estudios, porque los profesores no me aceptaban, ni la administración. Me perseguían. Viví nueve meses en la clandestinidad y parí en la clandestinidad. Me detuvieron varias veces. No podía encontrar trabajo, pero hice de todo para ayudar a las poblaciones locales. La represión que se vive en Mauritania ha llevado a muchos hombres y mujeres a renunciar a sus principios, pero yo conservo la misma visión de las cosas. Soy una demócrata que aspira a un estado de derecho.

Nadie es más terrorista que el que aterroriza a los activistas para la defensa de los derechos humanos

Usted fue amenazada de muerte por defender a varias niñas explotadas laboralmente y por apoyar a un hombre acusado de apostasía al hacer público un artículo considerado como blasfemo. ¿Se siente asustada?

No. He recibido unas amenazas de un oscurantista religioso que ha emitido una fetua en mi contra, pero considero que no tiene ningún valor. He agotado todos los caminos de la justicia mauritana para que responda por lo que ha hecho, porque el honor y la vida de la gente no son un juego. Y él no está por encima de la ley. No le tengo miedo. Tampoco a la muerte. Sé que moriré, pero quiero hacerlo con dignidad.

¿Cree que la lucha en contra del terrorismo se utiliza a veces como justificación para violar los derechos humanos?

 Sí, claro. Nadie es más terrorista que el que aterroriza a los activistas para la defensa de los derechos humanos. De estos hay muchos, y protegidos por el Estado.

¿Cuáles son las principales amenazas a los derechos de la infancia en Mauritania?

Hay niños que nacen esclavos, una condición que se hereda por vía materna y reconocida de facto por la legislación. La Asociación de Mujeres Cabeza de Familia trabaja en estrecha colaboración con la fundación Tierra de Hombres España en proyectos con menores víctimas de trabajo doméstico, desplazados o involucrados en tráfico de drogas.

Me niego a ser relegada a un segundo plano, a la explotación por parte del hombre

En 2016, hemos identificado a más de 6.600 petites bonnes [pequeñas criadas], víctimas de trata de seres humanos en Arabia Saudí, donde son explotadas a cambio de salarios irrisorios. Un 90% de ellas son descendentes de esclavas o migrantes de países vecinos. No siempre es fácil convencer a sus padres para que dejen de trabajar. Se trata a menudo de familias pobres, obligadas a encontrar una alternativa para tirar adelante. Les ofrecemos alimentos e integramos a las niñas en las escuelas.

¿Cuáles son las perspectivas para erradicar la práctica del matrimonio infantil en Mauritania?

Sigue siendo muy frecuente, tanto en ciudades como en zonas rurales. En los último años, se ha desarrollado de manera paralela a la inseguridad que vive el país y el recrudecimiento de las violaciones. No se trata solo de familias pobres que necesitan una dote económica. El discurso religioso también insiste en que hay que casar a la mujer antes de que sea violada para preservar el honor de la familia.

¿La práctica del leblouh [cebar a las niñas para que consigan un marido] sigue en vigor?

Está en declive. En primer lugar, porque la sequía reduce el acceso a los alimentos tradicionalmente utilizados para el engorde, como la leche de camello, pero también por el desplazamiento de la población de las zonas rurales a las ciudades. Sin embargo, ha surgido una nueva versión de esta práctica que emplea píldoras destinadas al ganado o corticoides, con un impacto muy negativo sobre la salud de las mujeres. Algunas mueren, otras sufren crisis cardíacas.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2017/01/05/planeta_futuro/1483632864_016624.html

Imagen: ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2017/01/05/planeta_futuro/1483632864_016624_1483633311_noticia_normal_recorte1.jpg

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