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Sin deberes, exámenes ni asignaturas: la enseñanza alternativa llega a la pública

Por: María Zuil

Las pedagogías innovadoras han dejado de ser monopolio de las escuelas privadas y cada vez más centros públicos apuestan por estas iniciativas, a pesar de las dificultades.

Son las 9:30 de la mañana y las clases del colegio público Trabenco, en Leganés (Madrid), se van llenando con cuentagotas. Ninguna sirena apresura el paso de los alumnos, que al sentarse lo primero que hacen es abrir un libro de lectura. Después de media hora dedicada a leer no tendrán Lengua, ni Mates, ni Cono. En este centro de primaria e infantil, el tiempo no se organiza en asignaturas: tienen un método propio que no se rige por exámenes, libros de texto ni deberes. Trabenco es uno de los cerca de cien centros públicos distribuidos por toda España que desarrollan pedagogías alternativas, alejadas —y huyendo— del funcionamiento tradicional, dentro del propio sistema.

En España existen cerca de un centenar de centros que apuestan por una enseñanza centrada en el niño, más activa y experimental.

“Creemos en una manera de educar que tenga al niño como centro de la actividad, que no esté impuesto por el adulto, sino que considere sus capacidades, intereses y ritmos”, explica David Fernández, director del centro. Este colegio lleva 40 años aplicando esta filosofía, que tienen en común todas las escuelas innovadoras, inspiradas en pedagogías como las de Montessori, Gardner u otros referentes de una enseñanza solo accesible tradicionalmente a los que pueden permitirse una escuela privada.

“Cada vez hay más interés, tanto de padres como de profesores, por este tipo de iniciativas”, cuenta Almudena García, de Ludus, un directorio de educación alternativa en España. Además cree que la crisis ha tenido mucho que ver en este cambio de orientación: “En los últimos años se han empezado a cuestionar cosas que antes se daban por hecho, como la educación que hemos tenido hasta ahora. Se ha visto que el sistema ‘ir al colegio, pasar a la universidad y conseguir un trabajo’ ya no funciona”.

Alumnos de Trabenco. (Foto: M.Z.)

Alumnos de Trabenco. (Foto: M.Z.)

Proyectos en lugar de asignaturas

La mayoría de los centros innovadores comparten metodología: la enseñanza por proyectos. En lugar de asignaturas distribuidas por el horario, desarrollan proyectos transversales propuestos por los alumnos donde los profesores van incorporando los conceptos de las distintas áreas. “Por ejemplo, si se ha elegido estudiar sobre Brasil, se tratan temas de geografía, música, naturaleza…”, explica Miguel Ángel Galindo, un padre de dos alumnos de Trabenco. “Depende del proyecto que se elija, se podrán meter unas materias u otras. La idea es que salga un tema que les interese, y luego se aplica el método científico: vemos lo que sabemos, lo que queremos descubrir, y las hipótesis de partida para luego investigar”, cuenta David Fernández.

La entrada de dos niños de unos cinco años en el comedor donde transcurre la entrevista interrumpe su explicación. Vienen con una lista de todos los compañeros que se quedarán a comer para entregársela a la cocinera. El reparto de tareas es otro de los principios del centro, puesto que la responsabilidad, según explican, juega un papel muy importante para que se desenvuelvan de manera autónoma y el sistema funcione: “Cada día un niño trae la fruta del recreo para todos sus compañeros. Cuando son muy pequeños salen con un cartel, para que su madre o padre lo sepa, y luego son ellos los encargados de apuntarlo en el calendario o acordarse”, cuenta Sara Sábate, una madre del centro.

Antes de iniciar un proyecto se aplica el método científico. (Foto: M.Z.)

Antes de iniciar un proyecto se aplica el método científico. (Foto: M.Z.)

Ambientes en lugar de clases

Las puertas de las aulas de Trabenco nunca se cierran y es habitual ver niños de distintos cursos mezclados, haciendo talleres de robótica, huerto o cocina, a menudo dirigidos por los propios padres, que también tienen libre acceso. Los talleres ocupan otra parte del horario, que se completa con “las zonas”: espacios en los que desarrollan por grupos propuestas de los profesores. Apuestan por la comprensión del concepto más que su memorización, propio de la enseñanza que rechazan. “Es más experimental, cada día están en una zona, la de números, la de letras… Lo que se pretende es que se adapte a las capacidades de cada niño, para que el que quiera profundizar mucho pueda hacerlo, y el que tenga más dificultades, llegue hasta donde pueda”, señala David Fernández.

El objetivo es abarcar todos los ámbitos: no solo educativos, también de expresión, sociales, desarrollo físico…

En el centro Es Puig, en Palma de Mallorca, también funcionan mediante este sistema, con nueve ambientes en los que dejan de lado los libros de texto y se rigen más por la iniciativa y motivación de los menores. Ellos eligen entre pasar su tiempo en espacios como “Jugar a ser”, “El restaurante”, “Experimentación” o “Mediateca”. Cada una de ellas tiene una estética y materiales diferentes y el niño acude a uno u otro según su interés o dirigido por el profesor, dependiendo de la edad. “El objetivo es abarcar todos los ámbitos: no solo educativos, también de expresión, sociales, desarrollo físico…”, cuenta Antonia Muñoz, directora del centro.

Uno de los ambientes del centro Es Puig donde los menores se acercan según sus intereses. (Foto cedida).
Uno de los ambientes del centro Es Puig donde los menores se acercan según sus intereses. (Foto cedida).

Informes cualitativos en lugar de notas

En estos colegios no se puede sacar un diez. Tampoco suspender. No existen las notas, otro de los puntos en común de las escuelas alternativas. “Somos personas, y no somos cuantificables, tenemos muchos matices y no hay ninguna capacidad que en principio tenga que ser mejor que otra”, cuenta Fernández. Al final del trimestre, los profesores elaboran un informe cualitativo sobre los conocimientos y capacidades que han adquirido. “La diferencia con las notas que nos ponían a nosotros es abismal: en lugar de la cruz en ‘sabe escribir’ o ‘sabe diferenciar izquierda o derecha’, tienes un informe de varias páginas donde te cuentan si tu hijo comprende para qué se usa”, explica Sara Rodríguez, otra de las madres.

Se evalúa mediante la observación. A medida que el profesor va pasando por los ambientes, van viendo si superan los contenidos

En Es Puig tienen un sistema similar: “Se evalúa mediante la observación. A medida que el profesor va pasando por los ambientes, va viendo si superan los contenidos”. Así consiguen un seguimiento personalizado. “Se mira más la evolución personal, el progreso individualizado, no que todos alcancen las mismas metas al mismo tiempo», explica Muñoz. «Que desarrollen su capacidad sin presiones, sin hacer ‘niños buenos’ o ‘niños malos'».

Tampoco creen en los deberes como tarea obligatoria, ni en los libros de texto, que utilizan como una herramienta más de consulta y son comunes a toda la clase, como el resto de materiales. “Aquí nadie tiene su estuche de bolis, todo es de todos porque se paga una cuota”, explica David Fernández, el director de Trabenco, que tiene la peculiaridad de definirse como una escuela “asamblearia y democrática”, donde todas las decisiones se toman entre padres, niños y equipo docente.

De hecho, los más pequeños realizan cada día una asamblea antes de empezar la jornada, donde se debate sobre las tareas diarias, los problemas o las iniciativas. Durante la primaria, esta práctica se mantiene un par de veces por semana. “Creemos que el modelo jerárquico de ‘equipo directivo, claustro y consejo escolar’ no funciona, apostamos por las asambleas y comisiones de trabajo, donde se desarrollan determinadas tareas relacionadas con todos los ámbitos del cole: desde el transporte a nuevas tecnologías”, añade el director, quien reconoce que a pesar de su cargo, no toma decisiones.

Alumnos de Trabenco compartiendo el libro de texto en un taller. (Foto cedida).
Alumnos de Trabenco compartiendo el libro de texto en un taller. (Foto cedida).

Esta manera de trabajar tiene sus propios pros y contras, como reconocen algunos profesores: “A veces los niños tardan más en adquirir conocimientos que en los tradicionales, pero notamos que tienen mejores habilidades sociales y autonomía”, confiesan dos profesoras de Trabenco. Todos los centros reconocen haberse encontrado con familias que no compartían los principios del colegio que, por zona, les correspondía. Algunas deciden marcharse, otras, acaban convencidas. También es habitual, por el contrario, que acudan familias de otros barrios porque buscan este sistema o que llegan a mudarse para tener más puntos y conseguir matricular a su hijos.

Más presente en Cataluña, primaria e infantil

De los 109 centros innovadores que Ludus calcula que hay en España la mayoría, con diferencia, se encuentran en Cataluña. El motivo, según explica Almudena García, es su mayor tradición y “conciencia social” con este tipo de iniciativas, que empezaron a aflorar hace una década dando forma a lo que se conoce dentro del sector como “el modelo catalán”.

En cuanto a centros, el grueso suele concentrarse en infantil y primaria, donde por las peculiaridades de la educación es más fácil de implementar, y a medida que avanza la edad, el número de centros disminuye: “Es como si se les fuera preparando para lo que viene, para el sistema tradicional, pero es la pescadilla que se muerde la cola, porque si se tiene ese miedo no se implementan alternativas”, defiende García.

Apenas hay institutos

La llegada a la secundaria es una de las mayores incertidumbres de los padres que deciden llevar a sus hijos a centros innovadores, puesto que apenas existen opciones para continuar con este tipo de formación. “El instituto necesita más recursos y además para ser profesor de secundaria no hay ninguna formación pedagógica, ni didáctica o sobre cómo trabajar con niños de esa edad”, dice Fernández. De hecho, debido al cambio de modelo, a los alumnos de Trabenco se les suele atragantar el comienzo de la ESO, hasta que se adaptan. “Muchos están un poco perdidos durante el primer trimestre, e incluso puede que suspendan el curso, porque no están acostumbrados a ese tipo de educación, pero al final a todos les va bien”, cuenta Fernández. “Durante la primaria les han dado las herramientas para ser autónomos, para saber organizarse por sí solos, así que no puede irles mal”, explica la madre Sara Sábate.

El instituto Creu de Saba, en Barcelona, es uno de los pocos centros donde sí puede encontrarse metodología alternativa en la secundaria, pero solo durante la franja de optativas de primero a cuarto de la ESO. Durante esas horas aprovechan para desarrollarse con las ocho inteligencias múltiples de Gardner (espacial, musical, corporal, inter e intrapersonal, lingüística, naturalista y lógico-matemática). “Se hace un estudio previo del alumno para ver cuáles son las suyas y en función de eso se aplican los contenidos para que las desarrolle”, explica Alex Salas, el director.

Los problemas: consejerías y profesores asignados

Pero la continuidad en la secundaria es solo uno de los desafíos a los que se enfrenta este tipo de educación. El principal es contar con maestros que comulguen con la forma de trabajo y que estén dispuestos a dedicar su tiempo libre a la formación en estas metodologías. A diferencia de un centro privado, donde se contrata a los profesores que se ajustan al perfil, en los públicos depende de los que “toquen” según un sistema de puntos. “A veces encuentras compañeros muy abiertos, con ganas de cambiar el anclado sistema tradicional y a veces tienes docentes muy conservadores y tradicionales que no hay quien los separe de sus libros”, explica Esther Zarrias, directora del colegio público Rosa dels Vents (Mallorca) y experta en pedagogías alternativas.

La ley permite la libertad de enseñanza, pero la práctica no es tan sencilla

La legislación reconoce la libertad de enseñanza para elegir el método, siempre que recoja los contenidos del currículum que establecen las comunidades, pero las consejerías no siempre lo facilitan. Por ejemplo, aunque vaya contra su filosofía, el centro debe rellenar notas sobre sus alumnos, algo que también ocurre con los horarios. “El problema más grande que teníamos es que a la hora de poner ambientes no puedes rellenar un horario, y la administración te pedía Lengua, Matemáticas… pero este año ya han apostado por esta manera de enseñar y podemos trabajar legalmente”, cuenta Muñoz. Lo solución, coinciden los directores, pasa por concienciar a la administración, que cada vez más “les dejan hacer”.

Más demanda que oferta

Para ello también ayuda que sea una opción cada vez más demandada. “Ahora mismo hay más padres que quieren estos sistemas de lo que pueden absorber los centros; muchos tienen lista de espera”, cuenta Almudena García, de Ludus. En Barcelona, por ejemplo, 300 familias se organizaron este año para protestar por no poder entrar en la escuela innovadora Congrés Indians.

Jesús Martín Cordero, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UNED, ve como positiva esta nueva tendencia dentro de la educación pública, pero recomienda cautela a la hora de ponerlos en marcha: “Cualquier innovación en materia educativa es positiva, pero ni los proyectos ni los ambientes son una varita mágica por sí solos, el cambio tiene que ser gradual porque el sistema educativo es muy complejo”.

Alumnos de Trabenco durante una asamblea. (Foto cedida)
Alumnos de Trabenco durante una asamblea. (Foto cedida)

También Esther Zarrias coincide con esta idea: “El problema que a menudo encuentro es que algunas escuelas, en lugar de abrazar toda la metodología, cogen solo unas partes, dejando la esencia del método esfumarse entre estanterías de Ikea colmadas de materiales Montessori. De nada sirve eso, porque en unos años habrá fracasado y daremos la razón a aquellos que dudaban y criticaban esta educación”.

En cualquier caso, todos coinciden en la importancia de que esta tendencia se esté llevando a cabo, precisamente, dentro de la educación pública y que se potencie la variedad entre los centros: “Nosotros queremos estar en la pública porque creemos que tiene que haber equidad e igualdad de oportunidades. Si para acceder a este tipo de educación tengo que pagar 500 euros al mes, solamente podrá acceder un determinado estatus social”, defiende Fernández. “No puede ser que las familias dejen sus sueldos en escuelas privadas porque la educación no es capaz de dar respuestas a las demandas de estas familias”, sentencia Zarrias.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-12-24/ensenanza-alternativa-colegios-publica_1308699/

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La educación vasca, de la zona de confort a los nuevos retos

País Vasco/29 diciembre 2016/Fuente: Deia

Los últimos resultados PISA han traído una cosa buena en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa que me ha empujado a la reflexión: la educación se ha convertido en tema político referente; preocupación de partidos, agentes y ciudadanía en general. El tema ha copado las portadas y las editoriales de los principales periódicos. Pese a ser por un motivo que no queríamos, bienvenido el tema a la centralidad.

Se han hecho numerosas lecturas de los resultados que nos ha dejado PISA. Todas esas interpretaciones han tenido un sentido u otro, según quién las haya realizado. Lo que todos compartimos es que los resultados son preocupantes, que se ha acabado la situación de confort que vivía nuestro sistema y que tenemos que hacerle frente con responsabilidad. Los resultados de PISA, más allá de una lectura técnica o pedagógica, merecen también una lectura política.

El informe PISA lo realiza la OCDE, cada tres años, al estudiantado de 15 años. Los objetivos de PISA, lejos de ser educativos, son meramente económicos. La OCDE es una entidad para el fomento de la actividad y el desarrollo económico y en base a eso se realiza PISA. Le añade una visión mercantilista a las tres materias que califica: matemáticas, ciencias y lectura. Ya que es uno de los mayores indicadores que tenemos encima de la mesa, merecen especial atención.

Una de las constataciones más significativas que nos ha dejado han sido las consecuencias de los recortes en Educación iniciados por Isabel Celaá y continuados por Cristina Uriarte. Desde 2009, se han recortado unos 221 millones de euros en educación. Esto tiene un efecto totalmente negativo en la calidad de nuestro sistema. También en los resultados de la evaluación del mismo. Y en consecuencia, en la educación de nuestro alumnado. Hay más alumnado en los centros (10%) pero menos profesorado (3.600); los ratios se han incrementado del 17,44 al 19,62; cada vez hacen falta más días para que lleguen las sustituciones por las bajas; los recursos que se ofrecen a los equipos directivos son nulos; no hay ayudas para completar los proyectos lingüísticos y educativos de los centros.; el 30% de la plantilla está en situación no estable…

Además, en los últimos años ha quedado claro que se está creando un sistema de dos velocidades. En vez de asegurar la igualdad de oportunidades del alumnado, superar las desigualdades de la sociedad y fomentar la equidad, la disparidad es cada vez más profunda. Los resultados PISA han dejado clara la brecha académica entre el estudiantado de diferente índice socioeconómico y cultural (ISEC). Y pese a que en EU2020 y Heziberri2020 se les llene la boca hablando de competencias, en los centros educativos la realidad es otra. Ahogado en los trámites administrativos y burocráticos, el profesorado está condenado a no poder hacer nada más allá que aplicar la Lomce contra de su voluntad.

Los resultados de PISA revelan que se ha acabado la situación de confort y que tenemos que hacerle frente. Y más allá de una lectura técnica o pedagógica, merecen también lectura política

La semana pasada murió Henry Heimlich y leyendo esa noticia me vinieron a la cabeza las palabras que escuché a Rubén Iglesias en un coloquio organizado por la Plataforma Educativa de Gasteiz: “¿Para qué sirve que el alumnado memorice para un examen la maniobra de Heimlich si luego no es capaz de ayudar a la persona que lo necesita manteniendo la calma, analizando la situación y si fuera necesario llamando al 112?”. Los pasos que plantea la maniobra Heimlich son necesarios. Pero además de memorizar esos conocimientos hay que saber aplicarlos en situaciones reales. Hay que desarrollar capacidades.

Nuestro estudiantado está sobrecargado. Los últimos datos nos dicen que el alumnado pasa de media 6’5 horas haciendo deberes en casa a la semana. En Finlandia son 2’8. Además, el 35% del estudiantado de 11 años afirma que está ahogado con tantos deberes. La cifra sube al 70% a los 15 años. El grupo pedagógico de la asociación Sortzen clarificó que esta clase de trabajos extraescolares “acarrean estrés y ansiedad aguda en el estudiantado. No conllevan nada bueno”.

En la comunidad educativa se habla de competencias y capacidades, pero en la práctica, como pasa con PISA, también en el resto de evaluaciones (hay que recordar que siguen las pruebas de 3º y 6º de primaria), se siguen calificando asignaturas estancas de 0 a 10. Seguimos queriendo superar los retos del siglo XXI con el mismo modelo escolar de después de la Revolución Francesa.

Lo hemos dicho en numerosas ocasiones: según qué modelo educativo tengamos, tendremos un país y una sociedad u otra. Situemos nuestro sistema educativo en pos de las necesidades de la Euskal Herria y la sociedad del siglo XXI. Situemos nuestra educación en el lugar apropiado para educar nuevas generaciones críticas, creadoras y felices. Ahí los retos.

Para darle solución a estas propuestas, hemos puesto una medida concreta sobre la mesa: desarrollar un acuerdo entre partidos políticos, agentes educativos y sociedad civil. Tenemos que sentarnos todos los agentes implicados alrededor de una mesa. Tenemos que dejar de mirar a nuestro ombligo y trabajar a favor de nuestra educación, de un modo cooperativo. Y desde EH Bildu planteamos tres retos: primero, realizar un diagnóstico real e integral entre todos los sectores implicados; después, concretar los objetivos que nos unen para alcanzar un acuerdo educativo plural, abierto y contundente; y para concluir, subyacente de dicho acuerdo, tenemos que consensuar una nueva ley educativa, sin injerencias externas, que renueve nuestro sistema, lo blinde, mejore su calidad, profundice en la equidad y sea soberana.

Este es el compromiso y en eso vamos a invertir nuestras fuerzas. Saquemos nuestra educación de la zona de confort que ya no nos sirve y vamos a situarla en la dirección de un nuevo modelo.

Fuente noticia: http://www.deia.com/2016/12/28/opinion/tribuna-abierta/la-educacion-vasca-de-la-zona-de-confort-a-los-nuevos-retos

Fuente imagen: http://www.laeducacioncuantica.org/educacioncuantica/pages/images/uploads/1442.jpg

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Christopher Clouder: “Es ridículo atosigar a los niños con exámenes y notas”

Alemania/29 diciembre 2016/Fuente: Web del Maestro

En las escuelas Waldorf los alumnos son quienes marcan los ritmos. Aprenden a leer pasados los seis años, no tienen exámenes y reciben una sólida formación musical y artística. Su rendimiento académico cuando se incorporan a la universidad está, dicen, por encima de la media. Así lo afirma Christopher Clouder, pedagogo y escritor en una publicación de “Cinco Días”.

Especialmente popular en su Alemania natal y en los países escandinavos, también es conocido por convencer a muchas estrellas de Hollywood. Christopher Clouder (York, 1946) es uno de los máximos expertos en este método. Dirigió durante 12 años el Comité Europeo Educativo Steiner Waldorf. Desde 2009 encabeza la Plataforma para la Innovación en Educación de la Fundación Botín.

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¿El hecho de que existan pedagogías alternativas significa que la educación tradicional falla?

Creo que el sistema convencional ya ha cumplido su ciclo. Procede del siglo XIX y estamos en el XXI. Nuestros hijos esperan algo distinto de la educación. No critico el sistema actual, no digo que esté todo mal, pero sí creo que hay que evolucionar.

¿De qué modo?

Para empezar, hay que incidir más en la autoexploración. En vez de seguir programas rígidos, los maestros deberían tratar de ser más auténticos. También hay que redefinir la relación que mantenemos en clase con los alumnos. Lo resumiría diciendo que la educación debe quedar al servicio de los niños, y no al revés. Necesitan que se les estimule la creatividad, el coraje y el trabajo en equipo tanto o más que asimilar determinados conocimientos. ¡Piense que casi todo lo que uno puede preguntarse está ya disponible en internet.

Hay quien asegura que dejar demasiada libertad al niño puede ser contraproducente para su educación.

Más que darles libertad, lo que hacemos es respetarlos. Los niños son sensatos. Saben lo que es bueno para ellos, lo que es sano. Eso no se debe confundir con hacer que asuman responsabilidades desde muy temprano. Nosotros somos los adultos: les escuchamos, pero somos quienes decidimos. Lo ideal es que los pequeños sean cocreadores de su entorno. Es muy importante que disfruten su niñez, un periodo que cada vez acortamos más: la pubertad se ha avanzado dos años y medio en el último siglo.

Algunos expertos consideran ridículo compartimentar el conocimiento en asignaturas. ¿Qué opina usted?

Creo que lo que hacemos es triste. Estamos creando un entorno competitivo para los niños desde bien pequeños, cuando para ellos lo natural es cooperar en vez de competir. Es una lástima que la obsesión del sistema sea convertir a los niños en unidades económicamente operativas en el menor tiempo posible. Eso va contra su derecho a desarrollarse como persona. Le puedo asegurar que, aunque no se le presione con plazos, un niño aprende, y lo hace rápido. Atosigarles con exámenes y notas desde pequeñitos es ridículo.

Mucha gente no concibe una escuela sin exámenes.

En los centros Waldorf los niños pasan pruebas: se les ponen retos y deben hacerlo cada vez mejor. No se trata de competir con los demás, sino con uno mismo. Ese espíritu de autosuperación dura para toda la vida. Los exámenes propiamente dichos tienen sentido cuando son más mayores.

El arte y la música tienen mucha importancia en la pedagogía Waldorf. ¿Por qué?

Porque es una parte importantísima del desarrollo personal. Aportan armonía. Cuando se les deja solos, los niños dibujan, cantan, saltan, se mueven. ¿Se ha preguntado alguna vez por qué? El movimiento genera sinapsis en el cerebro, estimula las conexiones neuronales. Todas las artes implican movimiento. En los últimos años se ha demostrado, además, que los niños con una educación artística rica tienen mejor salud mental, menos abandono escolar, menos propensión al consumo de drogas y mejores resultados académicos.

Fuente:http://webdelmaestrocmf.com/inicio/2016/06/07/es-ridiculo-atosigar-a-los-ninos-con-examenes-y-notas/#

 

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España: Santa Cruz se moviliza para conocer los efectos contaminadores de su subestación

España/Diciembre de 2016/Autor: Mieres del Camino, D. Montañés/Fuente: La Nueva España

Los vecinos de Santa Cruz de Mieres han constituido una plataforma de afectados por la contaminación, tanto acústica como electromagnética, que según la comunidad genera la subestación eléctrica de la localidad. Este frente ciudadano se ha marcado dos líneas de actuación, según explicó ayer su portavoz Arsenio Díaz Marentes. Por un lado, impulsarán una campaña de recogida de firmas, que ya está en marcha y que tendrá como colofón una concentración de protesta frente a las oficinas de Viesgo. En paralelo, también afrontarán un proceso judicial para demandar información a la compañía eléctrica sobre los niveles de contaminación ambiental que genera la polémica instalación de Santa Cruz.

En caso de que Viesgo no haga públicos datos sobre el efecto contaminante de la subestación, los vecinos reclaman al Ayuntamiento que asuma la tarea de realizar mediaciones. De hecho tiene previsto presentar un escrito esta misma semana en el registro municipal solicitando una actuación urgente en este sentido. «Lo cierto es que a Viesgo ya le hemos solicitado informes ambientales y, sorprendentemente, nos han contestado que no cuentan con mediciones. Simplemente nos han respondido que la subestación contamina lo mismo que un ordenador», apunta molesto Arsenio Marentes.

La plataforma de afectados quedó constituida en el transcurso de una reunión que se celebró en el polideportivo de la localidad y a la que asistieron alrededor de medio centenar de vecinos. Los integrantes del grupo recién formado volverán a encontrarse periódicamente para trabajar en las medidas de presión que tienen en agenda.

Los vecinos de Santa Cruz de Mieres, población situada en la zona sur de Mieres, están decididos a lanzar una ofensiva contra Viesgo por los efectos contaminantes que, según ellos, genera la vieja subestación de la localidad. Tras años protestando por el funcionamiento de las instalaciones, la comunidad ha tomado la decisión de abordar acciones de presión para que sus demandas sean atendidas. Se quejan de la contaminación acústica y los campos electromagnéticos que produce la citada subestación. «Esta situación ha sido denunciada por nuestra asociación reiteradamente desde el año 2012, sin obtener ninguna respuesta hasta el momento, por lo cual emprenderemos acciones legales contra la eléctrica Viesgo y, subsidiariamente, contra el Ayuntamiento de Mieres, por ser el receptor de nuestras reclamaciones».

Los vecinos recuerdan que existen estudios que afirman que «la exposición crónica a los campos magnéticos de baja intensidad (0,3-0,4 microtesla) está asociada con un aumento en el riesgo de la leucemia infantil y cáncer». Afirman contar con mediciones que elevan los niveles en Santa Cruz hasta los 0,5, por encima del citado baremo.

Fuente: http://www.lne.es/cuencas/2016/12/27/santa-cruz-moviliza-conocer-efectos/2033618.html

 

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¿Cómo erradicaremos la violencia machista?

Por: Lidia Falcón

El 13 de diciembre pasado un hombre asesinó a su madre y a su hermana en un pueblo de la provincia de Sevilla. Con estas víctimas la fúnebre lista de la violencia machista alcanzó las 94 sólo para este siniestro 2016. Mientras el recuento oficial no alcanza más que a 44. Pero es que las últimas asesinadas no adquieren el rango de víctimas que exige la Ley de Violencia vigente porque no tenían relaciones sexuales, estables, con el asesino. Esta caprichosa condición que ha implantado la referida legislación para que se considere a las mujeres dignas de ser protegidas de un asesino. Y así, decenas de ellas cada año: el tío que mata a su sobrina, el hijo que ultima a su madre, el inquilino que acosa sexualmente a su vecina, el empresario que viola a su empleada, los desconocidos que drogan, violan y asesinan a una ingenua asistente a una fiesta.

Las personas no familiarizadas con los extraños vericuetos por los que discurre el articulado de esa ley, no comprenderán estas enormes diferencias en el recuento de las víctimas. Y tenderán a creer antes las cifras oficiales, por su buena fe. Pero les insto a que consulten la web feminicidio.net y encontrarán con todo detalle la macabra lista de las que han perdido la vida a manos de un criminal machista.

Por ellas, y por tantas otras, y por sus hijos e hijas, abusados, maltratados, asesinados, las compañeras y compañeros que representábamos el Frente Feminista nos personamos en el Congreso de los Diputados para pedirles a sus señorías que procedan a aprobar las modificaciones que deberían introducir en la dichosa Ley, según el estudio que habíamos elaborado. Nos entrevistamos con Alberto Garzón, de Izquierda Unida, y pudimos entregarle el documento a diputados del PP, de Podemos, de Ciudadanos y de Coalición Canaria.  En la calle, apoyándonos, se concentraron los activos compañeros de los Yayo-Flautas y otras camaradas, con las pancartas del Frente Feminista.

Sabemos que esta acción, que es la enésima que realizamos en petición de la modificación de la Ley, puede no ser atendida como tantas otras veces, que de serlo quede en una respuesta educada, que si algún partido la toma en serio y procede a estudiar las modificaciones de la Ley que proponemos, incluso a elaborar el proyecto según las estrictas normas que rigen en el Congreso, no hay seguridad ninguna de que otras fuerzas políticas las apoyen. Por tanto, esta iniciativa del Frente Feminista puede acabar en la ineficacia. Pero las mujeres y los niños siguen siendo asesinados y violados, y los políticos no parecen realmente preocupados por parar esta masacre.

Estamos seguras de que únicamente eliminando las discriminaciones entre las víctimas, estableciendo un control riguroso sobre los maltratadores, imponiendo la carga de la prueba al acusado,  dictando órdenes de protección que realmente protejan y formando en feminismo a todos responsables de la policía y la judicatura, podremos tener resultados más satisfactorios en la prevención y la punición de los delitos.

Pero para avanzar hacia este propósito sería imprescindible que el Movimiento Feminista presionara con toda su fuerza en ese sentido, en vez de que cada grupo dirija sus esfuerzos a cobrar protagonismo a costa de los demás.

Desde que el Pacto Feminista se quedó en la inoperancia cuando las que propugnaron que perdiera su nombre y su personalidad lo abandonaron, para más tarde presentar un manifiesto en el que no se contemplaban las modificaciones necesarias de la Ley  ni la abolición de la prostitución ni la prohibición de los vientres de alquiler, las alternativas no tienen la misma fuerza.

El éxito de la Marcha contra todas las Violencias del 7 de noviembre de 2015 pareció impulsar una estrategia en la que la fuerza del MF empujara en el mismo sentido, pero a un año vista los resultados ya los hemos comprobado. En la Comisión de ese 7N, que quiere seguir viviendo de la gloria que le dio la Marcha, convertida hoy en respiración artificial, ni están representados todos los grupos feministas –las valencianas que fueron las que la idearon y la impulsaron se retiraron enseguida-, y muchas otras consideramos que esa bandera está periclitada, ni nos pondremos de acuerdo en los objetivos a alcanzar cuando las dirigentes de esa comisión (que son las de siempre del MF) se comportan como lo han hecho durante toda la historia de nuestro Movimiento: no asisten a las convocatorias de otros grupos, rechazan sistemáticamente las iniciativas de estos, nos escriben agresivamente negándonos representatividad, y cuando el Frente Feminista convoca una concentración, desde mucho tiempo atrás, se presentan el mismo día a la misma hora en el mismo sitio con otras consignas y plantan su pancarta delante de la del FF.

Lo que me causa más tristeza es que las feministas estén actuando como lo hacen los políticos cuando descubrieron que unos minutos de televisión –ahora Facebook les proporciona también imágenes que se difunden- les convertía en famosos.

La exigencia que plantea esa comisión del 7N de que se incorporen las asociaciones de mujeres a la subcomisión que se creará en el Congreso para llegar a un supuesto Pacto de Estado de todos los partidos, sobre la violencia machista, sigue siendo el brindis al Sol que fueron tantas otras iniciativas. Acomodarse a acudir a reuniones interminables, con participantes claramente enfrentados, en las que no se ha clarificado el objetivo, es meridianamente no solo perder el tiempo sino, lo que es peor, convertirnos en cómplices de la falacia de ese Pacto de Estado.

Porque lo fundamental es que sepamos qué vamos a solicitar a ese Congreso que tiene el poder de legislar, y hasta ahora he comprobado que la mayoría de los grupos y plataformas feministas no lo sabe. Ni tampoco quiere debatirlo con las que lo llevamos estudiando diez años. Por no contar con aquellas que están tan satisfechas de una ley que cuenta en su haber con 1.400 asesinadas, 2.500.000 de maltratadas, 15.000 violadas y un número indeterminado de  niños igualmente víctimas, desde que se aprobó.

Pero mientras el MF esté dividido y subdividido, y sus dirigentes –las de siempre, nos conocemos todas- sigan dando codazos a las que pretendemos impulsar una causa absolutamente justa, las mujeres y los niños seguirán cayendo en esta guerra silenciosa y no declarada. Y sigo preguntándome con impotencia, ¿cómo erradicaremos la violencia machista?

Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2016/12/19/como-erradicaremos-la-violencia-machista/

Imagen de archivo

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Reino Unido: The year education went explicitly political

Reino Unido/Diciembre de 2016/Fuente: Spiked on line

RESUMEN: 2016 fue el año en que algunas escuelas y universidades finalmente se sintieron capaces de aclarar su misión. Durante años, las quincenas de Fairtrade, los miércoles de paseo a la escuela, las semanas anti-intimidación y las clases de relaciones sexuales han estado junto a las pruebas de SAT, las mesas de liga y los resultados de aprendizaje. El instrumentalismo de enseñar a los estudiantes cómo pasar los exámenes, o demostrar unas habilidades genéricas de empleabilidad, ha sido templado por una aparentemente mejor promoción de los valores. Este año, a raíz de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y el voto Brexit, la discusión sobre la necesidad de educación para socializar a los niños en una cierta visión del mundo, inculcar una perspectiva política particular y rectificar los prejuicios Recogido en casa, se ha vuelto mucho más explícito.

2016 was the year some schools and universities finally felt able to come clean about their mission. For years, the Fairtrade fortnights, walk-to-school Wednesdays, anti-bullying weeks and sex-and-relationships classes have sat alongside SATs tests, league tables and learning outcomes. The instrumentalism of teaching students how to pass exams, or demonstrate a few generic employability skills, has been tempered by a seemingly nicer promotion of values. This year, in the wake of Donald Trump’s victory in the US presidential election, and the Brexit vote, discussion about the need for education to socialise children into a certain view of the world, to inculcate a particular political outlook, and to rectify the prejudices picked up at home, has become far more explicit.

In the US, graduates were less likely to have voted for Trump; in the UK, they were more likely to have backed Remain in the EU referendum. Commentators noted the role of schools and universities in promoting tolerance, and called for increased participation in higher education. The chair of the Political Studies Association told universities to ‘celebrate the role of education in promoting engaged citizenship and encouraging individuals to look beyond their own community.’ The chair of Whole Education urged schools to ‘fight against hatred’ and ‘teach young people that diversity is a strength, not a problem; that immigrants contribute an immense amount to this country; that they are valued and respected as much as any other citizen; and that the world is a safer place when countries work together’. Many involved in education were able, finally, to share openly their belief that what students know is less important than the political views they hold, and the values they espouse.

In 2016, the prioritising of values over knowledge has played out in campaigns to ‘decolonise’ the curriculum. Students are taught to judge the merit of works of literature or philosophy by the skin colour of the author. By this logic, anything written by a white man is only worth reading to expose the inherent racism and misogyny in the text. This year, promoting tolerance has meant eradicating the past through movements like Rhodes Must Fall at Oxford University and the removal of plaques to long-dead Belgian kings from Queen Mary University in London. Promoting tolerance has meant banning tabloid newspapers, preventing controversial speaker Milo Yiannopoulos from speaking at his old school, and banning pro-life societies. This is a tolerance that demands that everyone step in line, and think the same way.

Academia’s response to the Brexit vote, and the election of Trump, shows just how ugly this taught-tolerance can be. Prejudices against the majority of voters have been starkly displayed. One academic labelled Leave voters as being driven by ‘primitive emotions’; another described them as ‘uncertain, nostalgic, uncomfortable and bewildered’. To others, they are ‘dumb’, ‘misled’, ‘uninformed’. On US campuses, Trump voters were described as racist, sexist and xenophobic. This barely concealed contempt for the general public has led to people saying, out loud, that voting should come with an intelligence test.

Ironically, the sneering directed at so-called low-information voters has come from the same progressives who derided the teaching of information as only beneficial to people wanting to win pub quizzes. Voters stand accused of ignorance by those who have rejected teaching knowledge as an act of symbolic violence. The disdain at post-truth politics comes from academics who’ve made careers out of insisting that ‘truth’ (always with the obligatory scare quotes) is, at best, multiple and subjective. The academics who mocked former education secretary Michael Gove’s denigration of experts are the same people who build a tick-box curriculum driven by identity rather than intellectual merit.

Fuente: http://www.spiked-online.com/newsite/article/the-year-education-went-explicitly-political/19130#.WGHQcrlGT_s

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Alemania: Scholars fret about fate of ‘holy grail’ German abbey books

Alemania/Diciembre de 2016/Fuente: Mysa

RESUMEN: Estaba sucia, agobiada y en gran desorden, pero cuando la historiadora del arte Eva Lindqvist Sandgren entró en la biblioteca de la Abadía de Altomuenster, fuera de las monjas del monasterio alemán durante más de cinco siglos, inmediatamente supo que estaba mirando un tesoro importante . Los polvorientos estantes llevaban al menos 500 libros, según su estimación, incluidos los preciosos manuscritos iluminados del siglo XVI, cantos utilizados por la Orden de Bridgettine dirigida exclusivamente por mujeres y procesionales repletos de coloridos ornamentos religiosos y ornamentales en sus márgenes. A diferencia de la mayoría de las bibliotecas de Bridgettine, los tomos habían sobrevivido a la Reforma Protestante, la Guerra de los 30 Años y la «secularización» alemana, cuando el estado tomó la mayoría de las propiedades de la iglesia. Representa la colección más completa de la orden conocida hoy.

It was filthy, cramped and in major disarray, but when art historian Eva Lindqvist Sandgren entered the library in Altomuenster Abbey, off-limits to all but the German monastery’s nuns for more than five centuries, she immediately knew she was looking at a major treasure.

The dusty shelves held at least 500 books, by her estimate, including precious illuminated manuscripts from the 16th century, chants used by the uniquely women-led Bridgettine Order and processionals bursting with colorful religious and ornamental decoration in their margins.

Unlike most Bridgettine libraries, the tomes had survived the Protestant Reformation, the 30 Years War and Germany’s «secularization,» when the state took most church property. It represents the most complete collection of the order known today.

«I had entered a time capsule,» said Lindqvist Sandgren, a senior lecturer at Sweden’s Uppsala University.

Surprised by the spontaneous decision by Altomuenster’s last remaining nun, Sister Apollonia Buchinger, to open the library, 20 scholars including Sandgren made plans to return and meticulously catalog the remarkable collection. But before they could, the Vatican ordered the abbey in the Bavarian town of 7,500 closed and locked up the library, which also contains some 2,300 statues, paintings and other works of art.

If plans go ahead to close it down, all of the abbey’s property — the books, the artworks, the city block-sized abbey, and the acres of forests and fields that make up the monastery grounds would be turned over to the dioceses of Munich and Freising.

Altomuenster is the end of a subway line from Munich, one of Germany’s most expensive cities, and its land alone is thought to be worth tens of millions of euros (dollars) — assets that Sister Apollonia thinks the dioceses are eager to get their hands on.

Since 1496, the former Benedictine abbey in Altomuenster has housed a female religious order founded by Saint Bridget in Sweden in the 14th century. It is one of three monasteries of the original branch of the scholarly, monastic order operating today. But with its numbers in decline, Sister Apollonia now lives there alone. The Vatican requires at least three nuns to train novices to become nuns, prompting the decision to shut the abbey down.

The Franciscan nun the Vatican put in charge of the closure, Sister Gabriele Konrad, says the collections are just being kept safe, but she’s refused to grant the scholars or anyone else access to the books.

«The value of the library is the ensemble, because it’s never been taken apart and probably nobody’s removed a significant number of books — it’s a working library,» said Corine Schlief, an art historian at Arizona State University who visited the library with Sandgren. «If this should be taken apart and divided up between books that collectors would give tens or hundreds of thousands of dollars for and those only of interest to scholars, it would lose a lot of its value.»

Schlief, Sandgren and other academics have written an open letter to the Vatican, Sister Gabriele and the Munich dioceses — which will inherit Altomuenster’s property once it’s closed — urging that the library be kept together and made available to the public and offering to catalog it.

Volker Schier of Arizona State University, another expert, estimated the Altomuenster collection represents around 80 percent of all known Bridgettine books.

Sister Gabriele and the Munich dioceses insist there is no plan to sell the books, and that their experts are perfectly qualified to handle them.

Scholars had known previously there was a library and had been able to ask nuns to bring them specific books to study in common areas of the monastery. But in October 2015, with such a large group of Bridgettine academics visiting, Sister Apollonia decided it made more sense for them to just look for themselves.

After the Vatican, a month later, ordered the monastery closed and Sister Apollonia appealed for more time, the 62-year-old nun with rosy cheeks appealed to the public for support, starting a blog, a Facebook page and a Twitter account to generate interest. She also gave The Associated Press unprecedented access to areas in the labyrinthine monastery previously restricted to nuns.

Sister Apollonia is convinced that, with help from other Bridgettine Orders to bolster her numbers, she can again start training her own novices. She currently has one postulant, a 38-year-old who left a law career last year, but she cannot advance to become a novice without more nuns to train her.

«They say there are too few, but there are some other women who want to join,» Sister Apollonia said, expressing hope that perhaps the Vatican might be reconsidering the order to shut down.

The Vatican office in charge has refused to comment on its plans.

Sister Gabriele says the decline of Altomuenster has been going on for decades and previous attempts to bring in others had failed. Two Bridgettines from Mexico came in 2012, only to return home after two weeks because they were homesick.

Munich-Freising Vicar General Msgr. Peter Beer, Cardinal Reinhard Marx’s deputy in charge of administration, dismissed speculation of any land-and-treasures grab by the dioceses. He said for cultural, social and religious reasons it was the dioceses’ responsibility to preserve monasteries when they close.

«There’s a false impression that we’re taking in riches and gems and gold and everything imaginable — that’s nonsense,» he told the AP at his office in Munich. «We are taking on costs more than anything.»

His office also downplayed the library’s potential value or historical significance, telling the AP it includes «a large number of antiphonaries from the 18th century, most in very used and some in damaged condition,» and that six antiphonaries — books containing religious chants — from the Middle Ages have «already been studied by scholars.»

That’s made the group of scholars who wrote the open letter and others even more suspicious. From the hundreds of photographs they took, they know there’s much more — including an illuminated manuscript from the 1500s in Belgium, which might be expected to fetch 100,000 euros ($105,000) or more if sold to a private collector, said Schier.

Schier noted that even financially insignificant books are historically important. Ledgers, cookbooks and even antiphonaries help tell how the nuns lived over the centuries.

«Altomuenster is the holy grail,» he said.

Beer bristled at the offer of help from the group of scholars.

«You can be assured that we do not need any help from the U.S.A. to understand how to treat cultural assets of significance for Europe. We have a slightly longer history and slightly longer experience,» Beer said.

Referring to the letter from American and European academics, he added, «It’s a little irritating to have things thrown out in public in an open letter without the facts.»

The dioceses plan to digitize all books dating from before 1803 and make them available online for researchers — but Schlief says that’s not enough.

«Digitization is laudable, but it never replaces the books themselves, which now need to be carefully studied and catalogued,» she said.

For her part, Sister Apollonia said if the Vatican decides to give her more time in the monastery, she’d be more than happy to open the library to the scholars again.

«They need to be made available to the public,» Sister Apollonia said. «Maybe we could charge a fee and it could be a source of income.»

Fuente: http://www.mysanantonio.com/news/education/article/Scholars-fret-about-fate-of-holy-grail-German-10818963.php

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