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Francia: Frais de scolarité dans l’enseignement supérieur : la délétère tentation du statu quo français

Europa/Francia/ Julio del 2016/Noticia/theconversation.com

Las tasas de matrícula en la educación superior: la tentación perniciosa de status quo Francés

Ante reacciones reflejas que suele generar cada una toma de posición a favor o en contra de los derechos de matrícula en la educación superior, vale la pena recordar tres hechos esenciales que quiera pensar seriamente en esta cuestión.

En segundo lugar, las diferencias en la cantidad de matrícula entre la formación pueden ser muy importantes.

En tercer lugar, si el nivel de tarifa promedio es baja, el sistema de ayuda para los estudios también sigue siendo muy limitada.

En términos absolutos, esta polarización del debate y los ciclos de la posición que engendra pudiera corresponder al término «natural» para la democracia y contribuir a reorientar la acción pública al dejar reposar por su momento tiende a ir demasiado lejos en una dirección u otra.

Sin embargo, un análisis más profundo de lo producido esta polarización en la política pública indica que no es así: por el contrario, tiene efectos nocivos sobre la enseñanza superior francesa.

Las «preguntas correctas para preguntar»

La primera cuestión clave se refiere a los objetivos de los costes. ¿Es para motivar y capacitar a los estudiantes para satisfacer las necesidades de financiación de las instituciones, para lograr una mayor equidad fiscal, reducir el gasto público? Las respuestas, múltiples necesariamente, la primera pregunta que necesitan ser evaluados en términos de investigación en ciencias sociales, pero sobre todo de las opciones políticas jerárquicas.

La segunda pregunta es sobre el «cuánto cobrar», es decir cómo se debería definir los derechos de matrícula normales entrenamiento especial, incluso en un coste-beneficio lógica de relieve por Marie Duru Bellat . ¿Hay que cargar el coste real de la formación? ¿Hay que pagar más el acceso a los establecimientos que se ajusten mejor a sus estudiantes o todo lo contrario? ¿Hay que reducir los costos para la formación más socialmente útil? aumentar los reservados para una escuela de élite o elite social?

La tercera pregunta se refiere a la «que cobran», es decir, en base a qué criterios de una cuota de inscripción individual puede desviarse de la cantidad normal. Esto se refiere a los principios de la justicia como el mérito (por ejemplo, algunas formaciones públicas muy selectivas son gratis o de pago a sus estudiantes) necesidad (la base para la exención de la cuota de inscripción a la universidad para el stock) la igualdad (en la base lógica de la cuota de inscripción establecido a nivel nacional por la universidad).

La cuarta cuestión es la accesibilidad de la educación. De hecho, la presencia o ausencia de los derechos de inscripción no garantiza que los estudiantes pueden financiar estos derechos, así como sus costos de vida. ¿Qué proporción de los recursos públicos generados por el aumento de las tasas de matrícula se debe utilizar para apoyar a los estudiantes mejores mediante la reducción de los costos de vida de los pobres, en qué condiciones y qué dispositivos?

Ciertamente, no hay respuestas obvias a estas preguntas y los autores de este artículo son sin duda aportan respuestas diferentes. Sin embargo, está claro que el debate sobre los derechos de matrícula seguía en estado embrionario en Francia. Sin predecir las respuestas de política que podrían hacerse, es importante que las elecciones democráticas por delante pueden confiar en una clara posición de los candidatos sobre su estrategia para la educación superior y en particular en la financiación de la educación.

Fuente: https://theconversation.com/frais-de-scolarite-dans-lenseignement-superieur-la-deletere-tentation-du-statu-quo-francais-61933

 Fuente imagen :https://62e528761d0685343e1c-f3d1b99a743ffa4142d9d7f1978d9686.ssl.cf2.rackcdn.com/files/129004/width926/image-20160701-18294-1cue4fn.jpg

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Por un orgullo también en la política exterior

Por: Pablo Bustinduy y Raúl Rojas 

Hace 40 años la gente LGBT+ de este país salió a la calle a decir bien alto que estaban muy orgullosos y orgullosas de ser quienes eran. Entonces tenían en contra una ley que les amenazaba con penas de cárcel, con el manicomio, y que inclusive les tildaba de ser un peligro social; la policía disolvió aquella primera manifestación a palos. Al año siguiente, sin embargo, volvieron a salir a la calle. Y en el 79, también. Y cada año después de aquél, peleando metro a metro hasta conseguir que hoy seamos, según el Pew Research Center, la sociedad más tolerante y concienciada en derechos LGBT+. Aquellos pioneros y pioneras levantaron un país que despertaba de la dictadura y, en cuatro décadas, nos han legado este Orgullo. Eso no significa una fiesta o una manifestación. Significa un derecho para todos y todas, independientemente de nuestra identidad de género o inclinación afectivo-sexual. Es el derecho de estar orgullosos y orgullosas de nuestro país, de nuestra sociedad. De quienes consiguieron esto. De que ellos y ellas mismas sean nuestro país.

Viene a cuento este ejercicio de memoria porque aún queda mucho trabajo por hacer. Hoy en día la homosexualidad es un delito en 75 países del planeta, y en 13 de ellos, en  lugares como Afganistán, Arabia Saudí, Irán, Iraq, Mauritania, Pakistán, Somalia, Sudán o Yemen, se castiga con la pena de muerte. Amnistía Internacional ha documentado hasta 1.731 crímenes de odio contra la comunidad entre el año 2008 y el 2014. Pocos países, sin embargo, cuentan con legislación adecuada contra dichos crímenes. Sin ir más lejos, en 20 países europeos se obliga a las personas transgénero a someterse a tratamiento quirúrgico para obtener el reconocimiento legal de su identidad.

Ante esto, el Congreso de los Diputados aprobó en 2014 una PNL que pedía al Gobierno «promover activamente la derogación de las leyes que en numerosos países penalizan a homosexuales y transexuales». El Gobierno no ha cumplido con este mandato. Además, nos «indigna» el abismo que existe entre los discursos y la realidad de la política exterior española donde los derechos de este colectivo han estado totalmente ausentes. Sobre el papel, la Estrategia de Acción Exterior aprobada por este Gobierno en 2014 recoge como prioridad en DDHH la «lucha contra la discriminación por razón de orientación sexual o de identidad de género», y el pasado 17 de mayo -día internacional contra la LGBTfobia- el Consejo de Ministros aprobaba una declaración institucional en las que reafirmaba su defensa de los colectivos LGTB. En la práctica las acciones concretas de nuestro Gobierno contradicen su propia voluntad. Valgan algunos ejemplos: la pertenencia de España al Consejo de Seguridad de la ONU (2015-2016) estará marcada por la ausencia de iniciativas para la protección de los LGBT+; España fue el primer país en julio 2014 que firmó un convenio de adopción con Rusia que vetaba expresamente a las parejas homosexuales. En Marruecos, el 1 de febrero condenaron a dos homosexuales a 18 meses de prisión. El ministro García-Margallo realizó una visita oficial tres días más tarde en la que -huelga decir- no mostró rechazo por las condenas. El agravante se constata cuando miramos hacia nuestros gobiernos europeos más cercanos: Francia sí emitió un comunicado de condena cuando en abril Egipto (cuyo Presidente nos visitó el año pasado) condenó a once homosexuales a penas de prisión de entre 3 y 12 años. La pregunta, no por obvia deja de ser menos contundente: ¿por qué España no?

Ocurre a menudo que la gente va por delante de las instituciones. Pero esto debe dejar de ser un halago para convertirse en un revulsivo para esas instituciones perezosas y apoltronadas. Como también debe ser un revulsivo y una responsabilidad eso de que la sociedad española sea la más tolerante del mundo. Más aún: un mandato. Un mandato ciudadano que la sociedad le da a su gobierno por medio del ejemplo continuo y cotidiano.

Por eso desde Podemos hemos decidido proponer que, desde el gobierno, España lidere una iniciativa internacional para crear una Convención similar a la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación racial (CEDR, 1965) o la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDEAW, 1979). Un Tratado que proteja los derechos de las personas LGBT+ y rechace la criminalización o discriminación por motivo de orientación sexual o identidad de género. Este Tratado serviría para dar visibilidad a la persecución que sufre el colectivo en muchos lugares del mundo y constituiría una señal política y pedagógica clara de que la comunidad internacional no va a consentir esa persecución. Acabaría por convertirse en un instrumento para que países y organizaciones internacionales aumenten su presión sobre los Estados que penalizan o ejercen discriminaciones sobre los LGBT+. Independientemente del color que tenga el próximo gobierno, llamamos a todas las fuerzas políticas a sumarse a este esfuerzo para que, por encima de diferencias partidistas, esta iniciativa de Estado constituya una aportación decisiva de nuestra política exterior a la protección de los derechos humanos, y el mejor homenaje a las generaciones de luchadores y luchadoras que nos precedieron.

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Libro: Negros y Pequeños Universos, del autor Stephen Hawking

Europa/ Reino Unido/Julio del 2016/Reseña/http://www.elresumen.com/

Resumen:

No estoy de acuerdo con la idea de que el universo constituye un misterio que cabe intuir pero que jamás llegaremos a analizar o a comprender plenamente, afirma Hawking en el prólogo. Y al hacerlo, le hace justicia a la revolución científica iniciada hace casi cuatro siglos por Galileo y desarrollada por Newton. Ellos demostraron que algunas áreas del universo no se comportan de manera arbitraria, sino que se hallan gobernadas por leyes matemáticas precisas.

Todavía es mucho lo que no sabemos o entendemos acerca del universo; pero el gran progreso logrado, sobre todo en los últimos cien años, debe estimularnos a creer que el entendimiento pleno no se encuentra fuera de nuestro alcance.

Esta es la firme creencia del autor de estas páginas, convencido de que pugnar por conseguir una teoría definitiva acerca del universo es mucho mejor que desesperar de la capacidad de la mente humana. Tal vez no estemos, después de todo, condenados a avanzar siempre a tientas en la oscuridad. Este libro da fe de esta luminosa posibilidad.

 Nombre completo: Stephen HawkingLugar de nacimiento: Oxford, Inglaterra, Reino UnidoFecha de nacimiento: 8 de enero de 1942Géneros literarios: Ciencia / Divulgación Científica

Stephen Hawking es uno de los científicos más prestigiosos de la actualidad. Tras licenciarse en física en Oxford, se doctoró en cosmología en Cambridge. Su investigación se ha centrado en las leyes fundamentales que rigen el universo.

Fuente:http://www.elresumen.com/libros/agujeros_negros_y_pequenos_universos.htm

Fuente Imagen :http://mlm-s1-p.mlstatic.com/ebook-agujeros-negros-y-pequenos-universos-stephen-hawking-11068-MLM20038504887_012014-F.jpg

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¿Por qué huyen los refugiados desde Oriente Medio? Siete claves, siete heridas abiertas

Por:  David Perejil

Como una lluvia fina, siempre estuvieron ahí presentes. Al menos en los dos últimos años. El tiempo en que más de tres millones de refugiados sirios llevaban viviendo sobre todo en Turquía, Líbano y Jordania. El tiempo en que muchas personas, en especial africanas, intentan acceder a Europa por las aguas del Mediterráneo, convertido en una cruel fosa común, “que los gobernantes europeos saben que hace la criba”, según recordaba con sarcasmo un cooperante de Médicos Sin Fronteras, ante la imposibilidad de cauces legales para emigrar o solicitar asilo en el continente. Unas 2.500 personas ahogadas en el Mediterráneo en los nueve primeros meses de este año, frente a las 3.500 que perdieron su vida en 2014, según Acnur. Un goteo apenas visible sólo cuando hay naufragios de centenares de ellos.

Como unas pequeñas gotas, convertidas en tormenta de verano, frente a los huracanes de otros lugares, aparecieron en verano de este año. La cuestión de los refugiados estaba sobre el tablero de Europa, una herida abierta más en la construcción de una Unión que aún puede torcerse hacia otras rutas, así lo demostraron las iniciativas ciudadanas y políticas de bienvenida a los refugiados que se oponían a la xenofobia nada implícita de muchos países.

Solidaridad de unos cuantos frente a los peores demonios (de vuelta con nuevos disfraces) de la historia del continente europeo. Enfrente también, hay una crisis de derechos de asilo y migración. Un asunto que había sido orillado, aparcado entre los miedos y temores de las crisis económicas y las carencias de una integración de personas de otros orígenes en muchos países. Pero que volvió a aparecer con fuerza, aunque fuera a costa de recordar que la protección del refugiado es uno de los escasos tesoros de la pequeña y problemática arquitectura de derechos internacionales que se construyeron para superar la barbarie de la Segunda Guerra Mundial.

Durante unos días, la diferencia de derechos entre refugiados y migrantes, tan fina como aquellos que abandonaron Malí en 2011 sin saber que en 2012 tendrían un conflicto en su parte norte y pasarían –siempre personas con sueños y dignidad– a ser otra cosa en el camino a Europa, pareció que significaba que aquellas personas que querían una vida económica mejor, no tenían ningún derecho. Pocos meses después la diferencia de categorías, que no derechos, vuelve a oscurecerse entre cuotas sin resolver en las mesas de Bruselas.

Las raíces del efecto expulsión

Pero no era una tormenta tropical, ni un huracán, ni un tsunami. No era eso, lo que había obligado a escapar de Qamishli a Shivan, pagando 10.000 euros para cruzar Turquía, Egipto y luego subirse en  un avión por Brasil, Argentina y Ecuador hasta poder solicitar asilo en Madrid sin que le detuvieran antes. Ni lo que obligó a que Rana y toda su familia abandonaran el campo, ya barrio, de refugiados palestinos de Yarmouk. Ni tampoco lo que forzó a Kamal a dejar sus estudios y trabajos médicos en Zabadani. Todos ellos, ya en diciembre de 2013, debieron huir: un kurdo que desertó del ejército de al Asad porque no quería matar a opositores desarmados, una palestina que fue delatada por vecinos por participar en manifestaciones contra el régimen, un médico ciudadano que creó hospitales clandestinos para atender a los heridos de los alzados que eran detenidos en los centros oficiales.

No, el efecto expulsión era la matroska de conflictos en que se ha convertido Siria cinco años después de aquellas manifestaciones pacíficas que pedían reformas a la brutal dictadura en 2011 y que fueron contestadas con la muerte de unas 6.000 personas. Días en los que primaban los esfuerzos de grupos y jóvenes con demandas revolucionarias de cambio y que resaltaban la unidad del pueblo sirio por encima de las confesiones y divisiones étnicas.

Desde entonces, la muñeca rusa dejó ver otros conflictos: la militarización de la revuelta, la toma de ciudades y terreno por parte de las brigadas, las diferentes oposiciones, el conflicto como un tablero de ajedrez de todos los conflictos de Oriente Medio con Irán, Arabia Saudí, Turquía y Catar en primer plano, y EEUU, la UE y Rusia en segundo; y a partir de 2013, el creciente peso de grupos yihadistas, primero locales y más tarde la irrupción del autodenominado Estado Islámico que se aprovechó del caos en Siria e Irak para crecer y multiplicar su fanática ideología, cocinada al calor de conflictos y de las visiones más retrógradas de la religión musulmana expandidas a golpe de petrodólar desde el Golfo en los últimos 35 años.

 La llegada del Estado Islámico puso de relieve el constante incendio, como un pozo de petróleo en perpetua combustión, en que ha devenido Irak tras la desastrosa intervención militar estadounidense, la mini guerra civil con tintes sectarios de 2006-2007, la irrupción y casi desaparición de al Qaeda tras un acuerdo nacional en un país partido de facto desde entonces en el que en los últimos años han sido claves la corrupción y la discriminación.

También habría que tener en cuenta las fallas de una región en la que los nuevos y viejos poderes buscaban su supervivencia jugando todas las cartas posibles de la baraja a costa de lo que fuera. Aunque esto implicase dejar en libertad a los yihadistas que estaban en las cárceles sirias o no bombardear sus posiciones y sí hacerlo, en cambio, contra barrios y ciudades enteras a base de barriles llenos de explosivos. Tal es así, que un 70% de los refugiados preguntados en una encuesta alemana declaraban huir del régimen de Bashar al Asad y un 30% del autodenominado Estado Islámico, según recogía Laura Alzola en un reportaje de Ctxt.

Y el ¿último? capítulo del desastre en Siria ha llegado con la guerra internacional abierta en la que hasta 11 países se encuentran bombardeando posiciones del Daesh, acrónimo despectivo en árabe del grupo yihadista opositor y rebelde a al Assad. El resultado de estos últimos cinco años es un país destrozado en el que han muerto más de 300.000 personas, según estimaciones del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

¿Por qué ahora?, ¿por qué a Europa?

Pero no sólo ha sido el terrible efecto de expulsión que han provocado todos estos conflictos lo que ha empujado a que los refugiados sirios apiñados en los países vecinos decidieran redoblar sus esfuerzos por intentar entrar en Europa. Los miles que llegaron entre 2011 y 2013, con España ofreciendo cifras tan ridículas como los 135 ofertados en 2014 tras imponer visado en tránsito, o las decenas de miles de Suecia y Alemania, han aumentado hasta los 219.000 que cruzaron el Egeo para llegar a Europa, según Acnur, y los cerca de 800.000 que se prevé lo harán este 2015 por la ruta más segura de Turquía frente a los peligros de hacerlo desde Libia.

Se sumaron otras causas para explicar el motivo de este incremento en el número de refugiados que luchan por entrar en Europa. En primer lugar, la falta de expectativas de los refugiados sirios que vivían en los países cercanos de una vuelta a su país de origen. Es el caso de Líbano, con fronteras abiertas durante muchos meses, con sirios retornando en viajes de ida y vuelta para ver a sus familiares. En este país fueron acogidos, sobre todo en la zona de la Bekaa y Tripolí, con generosidad pese que han llegado a suponer un 20% de su población total, pero con dificultades de integración, pues no todos disponen de derechos o carta de refugiados. Líbano aún vive con el recuerdo de sus refugiados palestinos que nunca volvieron y siguen siendo una ecuación más en la difícil fórmula de convivencia. Además, los refugiados sufrieron con la pérdida de recursos del presupuesto de Acnur, el Programa Mundial de Alimentos y las ONGs.

También los deseos de tener posibilidades de desarrollarse, eso explicaba Mahmud en verano de 2015 cuando inició la reagrupación familiar, por el Egeo y a pie desde Amman a Oslo, de su padre y hermana. El coste: 15.000 euros y 4 meses de duración para un viaje que apenas dura unas horas y supone unos cientos de euros por los cauces “legales”. Él, que se había manifestado por una Siria más democrática, quería estudiar y en Jordania no podía hacerlo. Con 20 años aún no había acabado secundaria y quería poder acceder a la universidad. Su padre, tras haber logrado un empleo ilegal en Amman, quería un futuro mejor para la familia que no encontraba ni en Siria, ni Jordania y al que no podía acceder de manera legal en Europa.

Y por supuesto, los juegos políticos. La cambiante situación en Turquía, país inmerso en una convulsión tras las dos elecciones en apenas un año, la ruptura de la tregua y los bombardeos a poblaciones kurdas, los graves atentados en Suruc y Ankara, la presencia de militantes del autodenominado EI en el sureste del país… Y más salidas en barcazas por el Egeo, que fueron rápidamente convertidas en eje de disputas políticas, como han puesto de manifiesto las últimas conversaciones entre Angela Merkel y Erdogan, sobre control de fronteras y fondos a cambio de más capítulos de integración europea.

De esa situación, no se escapó tampoco el régimen de Assad que abrió unas fronteras hasta entonces cerradas a cal y canto, lo que animó a personas de Latakia y Damasco a aprovechar la ocasión. Eso sintieron también parte del resto de refugiados asentados en otros países, irakíes, afganos o eritreos. Se abría una oportunidad única de cruzar las cerradas fronteras de Europa. Y no cabe duda de que eso es lo que tratan de aprovechar los miles de sirios que habían terminado en los límites, a uno y otro lado, de la valla de Melilla.

El destino tampoco era casual, todos saben a qué países dirigirse para encontrar empleo, formación y derechos. Pese a sus muchos aspectos criticables, Europa sigue siendo una oportunidad, una isla en medio de un mar en el que otros están países están lejos –Canadá, por ejemplo, país al que no pudo ir la familia kurda de Kobane, ciudad kurda sitiada por el EI, o EEUU– o cerrados porque no quieren asumir ni un sólo refugiado, como sucede con los países del Golfo. Países que optan por mirar hacia otro lado de las consecuencias humanitarias de un juego de guerra en el que, por cierto, están plenamente implicados y no hacen nada por cumplir con sus obligaciones legales de atención a personas desplazadas.

Dispersión, identidad y proyectos antagónicos: las claves de la cuestión de los refugiados

Además, la cuestión de los refugiados trae alguna claves más para los cambios que están reconfigurando todo Oriente Medio y sus alrededores en las últimas décadas. Son otros fotogramas para una película cuyo final aún no se conoce.

 Dispersión. No son sólo los cuatro millones de sirios en el exterior y los 8 millones desplazados en el interior del país, ni los 3 millones de irakíes o 2,7 millones de afganos. Ni es sólo ahora. Hace apenas una década, otros cinco millones de irakíes debieron escapar. Muchos de ellos vivieron en Siria como recordaba hace unos meses una familia en Irbid, ciudad al norte de Jordania. Huyeron de Irak a Siria, y de ahí a Jordania, como paso hacia una posible salida a Europa.

Antes hubo más desplazamientos masivos de población. En la larga guerra civil libanesa muchos fueron a Siria; en los ochenta, durante la guerra entre Irán e Irak; en los setenta el conflicto en Afganistán; y en 1948 y 1967, los palestinos que tienen el dudoso honor de tener la única agencia de refugiados propia, UNRWA, frente a la Acnur. Hace más de 100 años, otras poblaciones debieron huir de masacres, como los asirios y armenios frente a las matanzas de los turcos durante la caída del Imperio otomano. Algunas personas desplazadas pudieron volver a sus lugares de origen. Otras no, como si su herencia fuera ser refugiados de por vida. Así lo declaraba una familia de armenios refugiada en nuestro país. Tras huir de Turquía, tres generaciones vivieron en Alepo hasta que en 2012 tuvieron que abandonar la ciudad.

La dispersión no sólo fue provocada por guerras. El artificial y colonial reparto de tierras de Sykes-Picot en 1915 troceó el Imperio otomano en muchos países árabes, dejando a familias a uno y otro lado, como analiza Tamara Qiblawi, palestina residente en Líbano, en su proyecto transmedia Knowz Room. Esas fronteras se convirtieron en grandes muros, especialmente para aquellos que pasaban sus fines de semana en Jerusalén, viniendo desde Beirut o El Cairo y ahora no pueden ni soñar en hacerlo.

Identidad. Esas líneas crearon unas realidades artificiales para una región que había vivido bajo el paraguas de provincias del Imperio otomano, cuyo destino podría haber sido uno o dos grandes reinos árabes o un país kurdo, como prometieron los países europeos, para acabar convertido en Estados distintos. El Gran Shams (Levante) en unos años se convirtió en 3 o 4 países distintos. Cien años después algunos conflictos, como el palestino, han sido el motor de una entidad muy fuerte. No sucede así en países como Líbano, un “Estado aplazado” como lo llama Elias Khoury, cuarteado en sus cantones confesionales, o Jordania, que acoge más palestinos, irakíes y sirios que sus pobladores originales. Ambos, se han convertido en la últimos años en países contenedor, que acogen a centenares de miles de personas mientras intentan lidiar con sus frágiles equilibrios internos agravados por el nuevo orden regional en marcha.

A veces, el asentamiento de los desplazados ha traído aspectos muy positivos, como sucede con la integración de los palestinos en Jordania, algunos en altos cargos sociales, económicos y políticos de la elite local. Otras tantas, no. Muchos aún viven hacinados en campos de refugiados, convertidos en barrios pobres de muchos lugares, como sucede con Chatila en Beirut, caldo de cultivo ideal para que la miseria y la desintegración ofrezcan seguidores a muchos extremistas.

De hecho, el caso de los palestinos es el más cruel en términos históricos. Palestina es exilio forzado. Durante la Nakba, Israel logró desplazar al 90% de la población de la Palestina histórica hacia Cisjordania y Gaza, primero en manos de Jordania y Egipto, y luego del propio Israel y los países vecinos.

Por otra parte, en los últimos años, los  dirigentes palestinos han forzado una política de perfil bajo, sobre todo en asuntos locales, para sus refugiados precisamente en Líbano, Jordania o Siria. Aunque con terceras generaciones de palestinos nacidos en esos lugares y con un horizonte muy oscuro respecto al retorno a sus hogares, la no implicación en la política local ha supuesto otro aislamiento más para una población palestina fragmentada, esparcida y que ha sufrido la debilidad de ser refugiada en los conflictos en sus países de acogida.

Otros palestinos han decidido implicarse en las realidades de los países en los que han vivido toda su vida. Y otros les han seguido a la distancia. Así se lo recordaba un anciano refugiado en el campo de Amaari, en Ramala, a la activista palestina Mariam Barghouti hablándole de sus compatriotas que vivían en Damasco. “Los refugiados somos bienvenidos como invitados. En el momento que actuamos por nuestra cuenta y pedimos algo, somos abandonados y presentados como matones. Muchos tienen miedo de exponer la tiranía. Pero te digo, estamos vendiendo nuestra causa por el silencio. Y silencio, ¿hacia quién? Hacia personas de nuestra propia sangre. Palestina sin Yarmuk no es Palestina”.

Políticas antagónicas. Los últimos meses han vuelto a reforzar los imaginarios sobre un Oriente Medio que sufre uno de sus peores momentos. Como en el caso de los debates sobre refugiados y migrantes, parecería que la necesidad de atender a refugiados, cuya principal demanda es poder vivir en paz en sus países, tuviera que enterrar de manera necesaria las demandas sociales y políticas de democracia y cambio económico, de dignidad y respeto que emergieron en 2011. O incluso que los mismos protagonistas de la revolución contra el miedo a sus represivos regímenes hayan sido señalados como responsables del caos actual. Como si encender la mecha de la vida digna fuera un crimen. Como si no existieran grupos y Estados actuando en el caos de una zona en la que se ha pasado de un control unipolar a una multipolaridad agresiva, que no repara en costes humanos.

En medio de lo horrible de esta situación, puede sonar hasta naíf recordar los extaordinarios meses de 2011 en que las personas y los pueblos orillaron al resto de protagonistas, que como sucede en todos los procesos históricos, no se desvanecen en un instante. O la vieja ensoñación de momentos mejores, como recuerdan quienes claman por aquellos momentos en que el panarabismo o el nacimiento de cofradías como los Hermanos Musulmanes aspiraban a reorganizar sus sociedades. Sin embargo, todos ellos, como el resto de claves son actores en pugna. El cómo se resuelva el combate de proyectos antagónicos también dependerá de qué apoyos, en pie de igualdad, puedan recibir unos y otros proyectos de cambio, entre los que se encuentran, por supuesto, dictaduras, guerras, intervenciones extranjeras y regionales y yihadistas. Lo recordaba el activista emiratí Iyad Bagdadi, refugiado ahora en Noruega, “no inventen musulmanes moderados cuando los dejaron bajo las ruedas de la represión hace apenas unos años”.

Esta situación debería hacer repensar, profunda y radicalmente, las políticas europeas hacia una zona vecina, apenas a centenares de kilómetros en los casos de Argelia o Libia, ya sea por justicia con sus habitantes, o por simple egoísmo debido a que está más expuesta. También porque vivimos en sociedades cada vez más transnacionales y conectadas en las que hace falta romper con los nuevos orientalismos y occidentalismos que reemergen con ropajes nuevos a los que dibujó Edward Said. Nunca en la historia política exterior e interior estuvieron tan cerca.

  • Articulo tomado de: http://lacircular.info/huyen-los-refugiados-desde-oriente-medio-siete-claves-siete-heridas-abiertas/
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Reino Unido : Dear Justine Greening, here’s what you should do as education minister

Europa /Reino unido /Julio del 2016/Noticias/Theconversation.com

Como parte de la reorganización de Theresa May, en su primer día completo como primer ministro, Justine Greening fue designado como secretario de Estado para la educación.

Como Greening ocupa su nuevo papel, cinco expertos en el Instituto de Educación de la UCL exponen lo que piensan sus prioridades deben estar en la educación superior, la inspección de la escuela, la educación primaria, la formación del profesorado y la formación continua.

Educación más alta

Simon Marginson, profesor de la educación superior a nivel internacional, UCL

  1. Una estructura reguladora estable El Consejo de Financiación de Educación Superior de Inglaterra (HEFCE) ha servido Inglés bien la educación superior en el interés público.
  2. Brexit cuestiones cruciales Es urgente que los estudiantes y el personal recibe garantías firmes sobre su futuro a largo plazo en el Reino Unido y que – si es necesario – se introduce un esquema subsidiado para reemplazar movimiento estudiantil de dos vías existentes en el marco del Erasmus programa de intercambio.
  3. Más allá de las relaciones entre Europa y Asia emergente y América Latina se han convertido en más importante. Greening necesitará para catalizar el compromiso con la educación superior en estas regiones del mundo a través tanto de liderazgo ministerial y los incentivos selectivos.
  4. Excelencia en la Enseñanza grandes cambios están en marcha en el camino se supervisa y recompensado en las universidades de la calidad de la enseñanza.Greening debe «acelerar lentamente» para poner en marcha medidas comparativas que están educativo válido, que conducen a una mejora real en el aprendizaje a través del tiempo
  5. Investigación de Excelencia La excelencia Marco de Investigación (REF) se ha convertido en un ejercicio de back-palmaditas en la que la tasa de mejora de la calidad de la investigación es difícilmente creíble. Se necesitan medidas internacionales más estrictas del «estándar mundial».

Fuente : https://theconversation.com/dear-justine-greening-heres-what-you-should-do-as-education-minister-62514

Fuente Imagen: https://62e528761d0685343e1c-f3d1b99a743ffa4142d9d7f1978d9686.ssl.cf2.rackcdn.com/files/130571/width926/image-20160714-23346-1eao1ow.jpg

 

As part of Theresa May’s reshuffle in her first full day as prime minister, Justine Greening was appointed as the secretary of state for education. She will take charge at the Department for Education, which will also assume responsibility for higher education and skills, formerly within the remit of the Department for Business, Innovation and Skills. She is the first Conservative education secretary to have attended a comprehensive school.

As Greening takes up her new role, five experts at UCL’s Institute of Education set out what they think her priorities should be in higher education, school inspection, primary education, teacher training and further education.

Higher education

Simon Marginson, professor of international higher education, UCL

  1. A stable regulatory structure The Higher Education Funding Council for England (HEFCE) has served English higher education well in the public interest. Big changes to the way the sector is regulated have been proposed in a new Higher Education and Research Bill currently making its way through parliament. It is crucial that the new regulatory mechanism is equally effective in providing for standards, good management and the effective use of scarce resources. The accumulated wisdom of the previous regulatory regime must be retained in the system.
  2. Crucial Brexit issues It is urgent that students and staff receive firm guarantees on their long-term future in the UK and that – if necessary – a subsided scheme is introduced to replace two-way student movement under the existing Erasmus exchange scheme. Brexit diminishes UK universities’ early access to the best research in Europe as well as sharply reducing income for research. Both are equally important. The problem is inescapable: a large scale government programme for research funding across all disciplines will be needed to fill the gap.
  3. Beyond Europe Relations with emerging Asia and Latin America have now become more important. Greening will need to catalyse engagement with higher education in these world regions through both ministerial leadership and selective incentives.
  4. Teaching Excellence Big changes are afoot in the way the quality of teaching is monitored and rewarded in universities. Greening must “hasten slowly” to put in place comparative measures that are educationally valid, leading to genuine improvements in learning over time. She must avoid proxy measures that turn the Teaching Excellence Framework (TEF) into a reputation race in which a nominal victory goes to institutions best equipped to manipulate the system, with little real improvement in learning taking place. It would also be a good idea to reconsider the proposal to link the TEF to state university funding.
  5. Research Excellence The Research Excellence Framework (REF) has become a back-patting exercise in which the rate of improvement in research quality is scarcely credible. More stringent international measures of the “world standard” are needed. The REF, next due in 2020, is also too readily gamed by selective inclusion of research, and universities should be required to submit data based on all of their academic staff.
School inspection

Melanie Ehren, reader in educational improvement, UCL

Arrangements for the accountability and monitoring of Multi-Academy Trusts – groups of academies – and the schools they run need to be simplified and streamlined. Head teachers have told us that the different frameworks used can cause confusion over which areas the school needs to improve on. Greater collaboration is needed between the schools inspectorate Ofsted, the Regional Schools Commissioners and the Education Funding Agency in holding academies and their trust to account, with clear frameworks for evaluation, sharing of information, evaluating performance and supporting school improvement.

The arrangements need to address the functioning of the trust itself, not just the performance of its academies. New frameworks are needed which evaluate the quality of the trust in supporting school improvement. These should evaluate the added value of the partnership such as ensuring that children have a good transition from primary to secondary school, the effectiveness of joint professional development across a group of schools or the efficient financing of centralised back office services.

Such frameworks should be part of focused inspections and current reviews of trusts, and included in the monitoring frameworks of Regional Schools’ Commissioners.

Primary education

Dominic Wyse, professor, department of learning and leadership, UCL

  1. Plan for a major review of England’s primary school national curriculum.
  2. Move to national assessment based on national sampling rather than high-stakes competitive assessments for all primary school children. This would mean selecting a nationally representative group of pupils, using random selection, who undertake national assessments which are used as one basis for evaluating the success of teaching and learning.
  3. As a matter of urgency, commission a review of English in the national curriculum, including investigating the damaging effects of the way grammar is currently taught.
  4. Fund a new initiative on creativity in primary education.
Too much measuring. Smiltena/www.shutterstock.com
Teacher training

Clare Brooks, senior lecturer in education, UCL

I hope the new secretary of state will:

  1. Recognise the contribution universities make to the development of professional teachers who have a solid knowledge base and a thorough understanding of what teaching involves.
  2. Recognise the importance of the partnership between schools and higher education institutes in the initial and continuing education of teachers. Higher education institutes play a large role in school-based teacher education and schools contribute enormously to the Postgraduate Certificate in Education.
  3. Consider the international evidence which suggests that initial teacher education should comprise of a two-year integrated programme rather than a one-year programme with variable support afterwards. Newly-trained teachers and recently-trained teachers need ongoing specialist support.
  4. Recognise the contribution of a range of research evidence on improving teaching and learning.
  5. Agree that all teachers should be educated to Master’s level. This enables them to engage thoughtfully with professional dilemmas, to diagnose problems effectively and to find solutions not just for tomorrow but well into the future.
  6. The teacher education system needs stability. Please don’t change it again.

Further education

Ann Hodgson, professor of post compulsory education, UCL

The Sainsbury Review of technical education and the government’s response to it in the Post-16 Skills Plan recognised the strong and clear role for further education colleges and not-for-profit training providers in technical education and apprenticeships. Yet, building a strong technical education system requires considerably more funding than has been the case for further education programmes to date and the Post-16 Skills Plan hedges its bets on this score.

Greening’s new department will need to do considerable and careful work to design the new technical programmes, as well as the all-important transition year and bridging courses that potentially allow for progression and the ability to transfer between academic and technical programmes and apprenticeships.

It is very important that the new Institute for Apprenticeships and Technical Education makes full use of the experience and expertise of the educational practitioners who will be implementing these reforms with real learners in different local contexts, as well as satisfying the needs of national employers and professional associations. We have been here before (remember the unfortunate 14-19 diplomas which were discontinued after 2010 when the Conservative-Liberal Democrat coalition came to power). So getting it right this time requires the involvement of all those who will be affected by the changes.

 

 

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España: La Universidad Laboral acoge el programa «Escuelas Abiertas»

Europa/ España/ Julio del 2016/noticias/www.lavozdegalicia.es

Está destinado a las comunidades y personas gallegas y residentes fuera de Galicia.

por:  Antía Otero

Reseña :

El secretario xeral da Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, inauguró ayer en el IES Universidade Laboral de Ourense la edición de 2016 del programa «Escolas Abertas», destinado a las comunidades y personas gallegas y residentes fuera de Galicia. Se trata de un programa que pretende expandir la cultura, modo de vida y actualidad de Galicia por el mundo a través de la convivencia y estancia de personas que contarán su experiencia a otros en sus lugares de origen.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/ourense/ourense/2016/07/16/emigracion-universidade-laboral-acoge-programa-escolas-abertas/0003_201607O16C2995.htm

Fuente imagen : http://www.lavozdegalicia.es/sc/x/default/2016/07/15/00121468609623622928879/Foto/.jpg

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Novedades: La Laguna Encuentro con África acerca la cultura del ‘vecino’ a las Islas

Europa /España Julio del 2016/novedades/http://www.laopinion.es/

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna y el Organismo Autónomo de Actividades Musicales (OAAM), con la colaboración de la Fundación Caja Canarias y las concejalías de Comercio y Turismo, organizan, entre los días 13 y 27 de julio, la iniciativa La Laguna Encuentro con África 2016, que enmarca una gran diversidad de actividades para todos los públicos. Con esta acción, que alcanza su cuarta edición, se invita a la ciudadanía a reflexionar sobre la emigración y cultura en el continente africano.

La edil María José Castañeda ha explicado que la iniciativa cuenta con la colaboración de la asociación Compassion, «que busca eliminar las causas de la pobreza infantil». La actividad mostrará la labor de esta entidad a través de la joven ugandesa Sheba Aigiomawu, a la que apadrinaron cuando tenía 10 años. La Laguna Encuentro con África 2016, mediante una exposición fotográfica, conciertos y talleres, ayudará a comprender el mundo en el que vivimos, así como impulsar la cooperación cultural internacional con acciones de participación social. Los Hermanos Thioune realizarán hoy un pasacalle a las 10:00 horas en la Concepción y recorrerá las avenidas del casco histórico de La Laguna. Con esta iniciativa se busca acercar a los ciudadanos los ritmos y bailes africanos. En la Plaza del Adelantado habrá talleres de 12:00 a 13:30 horas.

Fuente:http://www.laopinion.es/cultura/2016/07/16/laguna-encuentro-africa-acerca-cultura/689974.html#!kalooga-14112/~%22Los%20Hermanos%22%20~%22de%20julio%22%5E0.75%20~la%5E0.56

Fuente imagen :http://img.kaloo.ga/thumb?url=http%3A%2F%2Ffotos01.laopinion.es%2F2016%2F07%2F16%2F646x260%2Flaguna-encuentro.jpg&md5val=6fac3993ea321d0bfc1e2072f8f4e45a&key=21bfde2b7a6870d303cc7ab999482d50b8086f61&method=fill&size=522×229

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