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España: No abráis las escuelas, por ahora

No abráis las escuelas, por ahora

 Antonio Rico Y Garcia

(Original en catalán publicado en CRITIC)

Los últimos días se ha ido construyendo desde la izquierda un relato favorable a la apertura de las escuelas. La consigna, formulada de manera imperativa, es ambigua. Tanto, que al mismo tiempo que lo reclama para ahora mismo, las propuestas que hace para conseguirlo son de muy larga duración. De Roger Palà a Ada Colau, pasando por Jordi Muñoz, se han lanzado una serie de ideas en esta dirección. Vayamos por partes y veamos las posibilidades y debilidades de la propuesta. Vaya por delante que a pesar del tono de respuesta del texto, la intención es poner sobre la mesa todos aquellos elementos que, en la necesidad de abrir las escuelas, no se han tenido en cuenta. En el fondo, mantener y enriquecer el diálogo iniciado.

¿Bares, iglesias, centros comerciales … y las escuelas no?

Correcto, las escuelas no. De hecho, fueron los primeros lugares físicos en cerrar. Siguiendo la lógica del confinamiento, para el desconfinamiento deberían ser los últimos en abrir. En los bares, en las iglesias y en los centros comerciales se pueden imponer medidas para conseguir un cierto distanciamiento físico entre las personas. En las escuelas y en los institutos, no. O mejor dicho, sí, pero con unos resultados escalofriantes. Sólo hay que ver el ejemplo del Estado francés estos días. Actualmente nos encontramos ante unas ratios en el aula que sobrepasan, no sólo los mínimos pedagógicos aceptables, sino también aquellos que hacen referencia a una óptima actividad docente. Los centros escolares no han sido pensados ​​para tener 30 alumnos de media por aula. Y en la «normalidad», aquí es donde nos encontramos. Sin tener en cuenta la situación de barracones y patios ridículos que sufren algunas escuelas e institutos. En un bar o un centro comercial, si los obligas a tener sólo un 50% de su aforo, no pasa nada. Entendedme, evidentemente que es un perjuicio para el propietario y los beneficios del negocio, pero a nivel social la afectación no es colectiva, es individual. ¿Podemos hacer lo mismo con las escuelas? Dejamos el 50% del alumnado en casa? El mismo Roger Palà que pide abrir las escuelas califica esta medida como «despropósito». Totalmente de acuerdo. ¿Entonces, abrimos o no?

Habilitar otros espacios de la ciudad para que todos los alumnos puedan ir a «la escuela» no es ninguna solución. Al menos, esto no sería volver a la escuela. Uno de los argumentos favorables a la apertura es el papel igualador y socializador que hace la escuela. Los 15 alumnos de cada aula que, en lugar de incorporarse a su escuela o instituto, lo harían en una sala habilitada del centro cívico de su barrio, ¿se estarían igualando y socializando de la misma manera que los «elegidos» para volver al centro ordinario? Creo que no. A las infraestructuras, debemos sumar las relaciones sociales y afectivas entre los alumnos. ¿Como haremos los grupos, por orden de lista? ¿Por amistades y afinidades entre ellos? ¿Los profesores haremos de policías a partir de ahora también? De hecho, ya lo hacemos. En el caso de los institutos somos los encargados de que no fumen a la hora del patio, por ejemplo. A partir de ahora ¿también seremos los encargados de decirles que no se hagan un beso o un abrazo? ¿Esto es socializarse?

¿Por qué se quieren abrir las escuelas?

En el fondo, las dos grandes preguntas son porque queremos abrir las escuelas y cuando lo podremos hacer. Ahora bien, para poder dar una respuesta más o menos correcta, alejada del idealismo que algunas reflexiones rezuman, hay que partir de las condiciones objetivas y subjetivas del problema. Y lo primero que debemos tener en cuenta es que el «por qué» es una pregunta poliédrica y multidireccional que se hace a partir de diferentes casuísticas. Por un lado, la necesidad del sistema de reemprender la actividad productiva allí donde la dejó. Sin la escuela, el capitalismo no funciona. La incorporación a sus puestos de trabajo de millones de padres y madres exige tener un lugar donde dejar a los niños. Si la escuela, más allá de la docencia y la transmisión de conceptos, es una herramienta de socialización del individuo, debería abrirse cuando cumpla esta función. Hacerlo antes es, por muy buenas palabras que se usen, pasar al sistema educativo una responsabilidad social que no le corresponde. Ya estamos acostumbrados. El papel de ’guardería’ o ’de parking de niños’ es todo un clásico de la percepción que determinados sectores políticos y sociales tienen. Ahora bien, me sorprende que esta lógica venga ahora, de forma consciente o no, de la izquierda. ¿Quizás el problema no es que la gente se está reincorporando demasiado pronto a sus puestos de trabajo? ¿Quizás el problema no es que es más complejo conseguir que las empresas se impliquen en el bienestar de sus trabajadores y en consecuencia de la sociedad, que no encontrar un lugar donde dejar a los niños para ir a trabajar a jornada completa? Como siempre, el gran capital no arrimará el hombro, no participará de la solución. En el corto plazo, más que mirar hacia la Consejería y el Ministerio de Educación, habría que mirar hacia los de Trabajo y Economía.

Por otra parte, el segundo motivo para abrir las escuelas es dar respuesta a las familias más vulnerables. Estas tienen una enorme dependencia del sistema educativo y asistencial. Esto, sin embargo, no es abrir las escuelas. De nuevo, más que mirar hacia la escuela, lo que tendríamos que hacer es mirar a otro lugar. En este caso, servicios sociales. En las próximas semanas, es más importante contratar educadores e integradores sociales que no profesores y maestros. El curso académico está terminado, no nos hagamos trampas al solitario. Pero hay que dar respuesta a todas aquellas familias que han visto como este final unilateral les ha afectado en los aspectos más básicos. Es necesario que educadores e integradores visiten estas familias e inicien un trabajo de acompañamiento, tomando nota de sus necesidades y trasladando a los órganos políticos correspondientes las medidas que habría que tomar para que nadie se quede por el camino. Y eso no es trabajo de un profesor de sociales de 4º de ESO o de un maestro de plástica de infantil. Y es urgente. La escuela, en todo caso, como conocedora de la realidad de las familias de su centro, puede ayudar al acompañamiento o asesorar desde las tutorías y los equipos pedagógicos, pero no puede convertirse en la herramienta que sustituya los servicios sociales.

Finalmente, el argumento de que los alumnos no tienen que perder el contacto con la escuela aguanta lo justo y necesario. Desde las tutorías hemos ido haciendo seguimiento de los alumnos. Desde mails a llamadas telefónicas, pasando por tutorías por vídeo conferencia. No es ni el formato ni la manera de hacer las cosas en una situación de «normalidad». Pero es que no estamos en una situación de «normalidad». Ni lo estaremos durante un tiempo si atendemos a lo que dicen los epidemiólogos y el personal sanitario. Volver sólo unos días, en grupos pequeños y separados en el aula, vigilados de forma anómala durante el recreo, ¿es más beneficioso psicológicamente para nuestros hijos? Permitidme la duda. ¿No es mejor que guarden en su imaginario individual y colectivo la imagen de la escuela tal y como era mientras hacemos todos los esfuerzos para que en septiembre se parezca al máximo? Soy padre y no veo mi hijo traumatizado. Evidentemente que cada realidad familiar es un mundo. Pero, partiendo de esto, volvemos a uno de los argumentos que han sobrevolado el texto en varias ocasiones: no podemos pasar la responsabilidad a la escuela. Y, de hecho, creo que mi hijo quedará más afectado asistiendo a una escuela con la mitad de sus compañeros y amigos, todos con mascarilla y con unas restricciones de contacto enorme, que haciéndole entender que, poco a poco, iremos acabando el curso y que en septiembre intentaremos que todo vuelva a ser como antes. Sin generar muchas expectativas, evidentemente.

¿Cuándo podremos abrir? Tres planes a corto, medio y largo plazo.

Sinceramente no lo sé. Mi expectativa es en septiembre. Habrá que marcar una hoja de ruta consensuado entre las instituciones, los maestros y los profesores que tenga el aval de las autoridades sanitarias. Y que sea realista. Hablar de incorporar sólo el 50% de los alumnos de forma intermitente sin explicar cómo se hará este tipo de docencia, es surrealista. No hay espacios en nuestros centros escolares para incorporar la totalidad del alumnado en estas condiciones. Hablar de que tendremos que hacer enseñanza online sin poner las herramientas necesarias de formación para el profesorado, tampoco es una buena solución. De momento, sólo hemos ido cubriendo el expediente a toda prisa, lanzando ideas poco concretas. Cuenta, y seguramente es lógico, porque la situación le ha venido sobrevenida todos. Pedir abrir las escuelas ahora o antes de que termine el curso no ayuda a buscar las mejores soluciones a los problemas que se nos plantean. Al contrario, nos pone más presión. ¿Qué nos habría que hacer y para cuándo?

Creo que habría que diseñar un mínimo de tres planes. Uno a corto plazo, uno a medio y uno a largo. El plan a corto plazo debe centrarse en diseñar el final de curso 19/20. Abandonar la idea de abrir los centros escolares y dejar de poner presión a la comunidad educativa es el primer paso. Desde los centros ya hace días que estamos modificando el calendario de fin de curso, la forma como evaluaremos los alumnos y la forma en que nos encontraremos para cerrar y diseñar, con la información que tengamos, el próximo curso. En este contexto, abrir las escuelas a lo loco es sólo añadir un problema más a la compleja gestión que hemos tenido que hacer los maestros, profesores y direcciones de las escuelas. Ni ayudará a los alumnos a resituarse ni facilitará el trabajo de imaginar y proyectar el próximo curso. Dejadnos cerrar lo que tenemos abierto.

El plan a medio plazo debe centrarse en pensar y diseñar cómo será el próximo curso. Pensarlo desde la normalidad que las autoridades sanitarias nos cuentan. Y a partir de esta normalidad, pensar las diferentes variables. Lanzar un «globo sonda» tras otro no ayuda. Distorsiona, dificulta las posibilidades que el horizonte de septiembre nos determina. En el marco del diseño del curso próximo, habrá que pensar la escuela con todos sus alumnos, reduciendo las ratios, analizando la realidad de cada municipio y las posibilidades de desdoblar grupos de clase, adaptar espacios que no estaban destinados a la escolarización, planificar una plantilla de maestros y profesores capaz de cubrir esta nueva demanda, pensar en cómo se hará la enseñanza en caso de un nuevo rebrote y confinamiento, qué herramientas tendremos disponibles para afrontar los principales problemas detectados durante estas semanas, etc.

En definitiva, habrá que pensar y diseñar un modelo educativo de transición entre el mundo en que vivíamos y lo que parece que está empezando a surgir. Y en este plan será importante que, durante este verano, el profesorado tengamos a nuestro alcance la formación necesaria en nuevas herramientas y técnicas pedagógicas. Finalmente, el último plan debe ser relativo al largo plazo. Y no estoy hablando de 10 años, sino de un par de cursos. Es decir, el tiempo en que se tarda en construir un centro escolar. Si como sociedad tenemos claro que la educación es, junto con la sanidad, uno de los dos pilares fundamentales, hay que construir más centros escolares. De hecho, lo óptimo sería doblar los que ya tenemos. Y doblar la plantilla. No dejan de ser dos de las grandes demandas de los profesionales de la educación desde hace décadas. Quizás ahora se nos escuchará. Los experimentos de la educación telemática, de incorporar sólo un 50% de forma intermitente … son eso, experimentos. La situación nos ha obligado a enseñar y educar con nuevas herramientas durante estos meses. Ahora bien, estas sólo pueden ser un apoyo más en el proceso educativo y en ningún caso el elemento que servirá para sustituir la educación presencial.

No dudo de la buena voluntad que hay detrás de la demanda de abrir las escuelas ahora. Creo, sin embargo, que se han hecho sin pensar mucho en las consecuencias. Se ha tenido más en cuenta las consecuencias de tenerlas cerradas que no las derivadas de su apertura. Si están cerradas no es por gusto ni porque el profesorado nos guste estar en casa trabajando más horas de las que trabajábamos antes. La situación de emergencia epidemiológica que hemos vivido ha requerido medidas excepcionales. Y habrá que llevar a cabo más. Eso sí, la escuela no puede volver a ser de nuevo la institución donde depositamos, como si fuera el contenedor gris, todos aquellos problemas derivados de las incompetencias e insuficiencias políticas, económicas y sociales.

Si creemos en la escuela pública, querámosla un poco más.

ANTONIO RICO Y GARCIA. Historiador, profesor y miembro de la USTEC

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article16009

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España – Carlos Taibo: “Me temo que la crisis la pagarán los de siempre. A menos, claro, que se rebelen”

Carlos Taibo: “Me temo que la crisis la pagarán los de siempre. A menos, claro, que se rebelen”

Hablamos con el escritor, politólogo y ex profesor universitario

Por: Miguel Muñoz

Hasta 2018 ejerció como profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido uno de los más firmes defensores de la teoría del decrecimiento en nuestro país, así como una de las voces más reconocidas en el movimiento anarquista y libertario. Ha publicado más de 30 libros sobre política, geopolítica o movimientos sociales. Carlos Taibo (Madrid, 1956) aporta en esta entrevista su visión sobre la situación actual, en estos tiempos de pandemia, tanto en nuestro país como de manera global.

-La editorial Catarata reeditó a finales de enero, poco antes de que comenzara el estallido de la pandemia, tu libro Colapso. Capitalismo terminal, transición ecosocial, ecofascismo. ¿Puede suponer la pandemia el colapso del sistema capitalista? ¿Ha colapsado ya?

-Depende, claro, del significado que atribuyamos a la palabra «colapso». En el sentido fuerte del vocablo, la pandemia no es el colapso, aunque bien puede situarse en la antesala de este último. Ha permitido forjar una bola en la que se han dado cita, inesperadamente, la crisis sanitaria, la social, la de los cuidados y la financiera, y de resultado ha dibujado un escenario complejísimo. Por lo demás, no conviene olvidar que muchos de los habitantes del planeta han vivido siempre en un escenario asimilable al del colapso.

-En el libro, no obstante, hablabas sobre todo de las consecuencias del cambio climático. Se está empezando, desde algunos sectores, a alertar de que ante esta crisis puede surgir con fuerza el denominado ecofascismo. ¿Podrías recordar en qué consiste y cómo puede relacionarse con la situación actual?

-En el núcleo de la propuesta ecofascista hay una discusión demográfica: está la idea de que en el planeta sobra gente, de tal manera que se trataría de marginar a quienes sobran –esto ya lo hacen- y, en la versión más dura, de exterminarlos. Me interesa subrayar que el ecofascismo no es un proyecto negacionista: en modo alguno niega los efectos, dramáticos, del cambio climático y del agotamiento de las materias primas energéticas. Parte, antes bien, del relieve de esos fenómenos y lo que procura es defender obscenamente los intereses de una minoría de privilegiados. Quienes empiezan a dirigir, en la penumbra, el planeta a buen seguro que han tomado nota de la eficacia de muchas de las políticas autoritarias y represivas desplegadas por los gobiernos. Y han tomado nota, en particular, de la servidumbre voluntaria a la que se ha entregado buena parte de la población.

-Llevas años, además, explicando la teoría del decrecimiento. ¿De qué forma puede aplicarse en la situación actual? En cierto modo, aunque de manera obligada, se ha puesto de actualidad. ¿Pueden tener recorrido algunas medidas que se han llevado a cabo?

– En los últimos meses se ha reducido la contaminación en el planeta, ha menguado el consumo de combustibles sólidos y ha experimentado un freno brutal la turistificación. Debo subrayar que se trata, sin embargo, de tres realidades que, aunque afortunadas, tienen un carácter sobrevenido. No han sido premeditadamente buscadas.

Obviamente, no es esto lo que defiende la perspectiva del decrecimiento, que plantea un ejercicio de autocontención consciente, voluntario, colectivo y solidario. Cuando nuestros gobernantes siguen empleando ese indicador despiadado, el PIB, para medir tragedias y objetivos nos lo están diciendo todo. Retórica aparte, no hay de su lado ninguna voluntad de asumir que el planeta se nos va y de que ello reclama un esfuerzo gigantesco de eso, de autocontención, y, al tiempo, una redistribución radical de la riqueza. Tampoco puede sorprendernos: el decrecimiento bien entendido implica, por necesidad, dejar atrás el capitalismo y sus reglas.

-Por el contrario, ¿aprovecharán las administraciones para llevar a cabo proyectos que afecten especialmente al medio ambiente? En Madrid ya hemos visto las intenciones del PP con una nueva ley del suelo o la construcción de macroparkings.

-Aunque a buen seguro se hacen valer, según los lugares, circunstancias dispares, el tono general lo que aporta, a mi entender, es una nueva huida hacia adelante. Se trata, en otras palabras, de dejar atrás la crisis del coronavirus restaurando, literalmente y en plenitud, la miseria que había antes de esa crisis. Entre nosotros, no es ésta una miopía vinculada exclusivamente con el PP: alcanza al sistema político como un todo.

-La respuesta económica a la crisis será clave. ¿Crees que pagarán los de siempre o hay alguna esperanza en que no sea así?

-Me temo que, en efecto, pagarán los de siempre. A menos, claro, que se rebelen. Pero me parece que los activos que ofrecen al respecto los sindicatos mayoritarios están lejos de ese horizonte de rebelión y muy cerca, en cambio, de otro, bien diferente, de genuflexión. Tendremos que prestar atención, aun así, al derrotero de los hechos en el terreno económico y social, no vaya a ser que se fuerce tanto el escenario que asistamos a la manifestación de sorpresas.

-¿Qué te parecen algunas de las medidas sociales del Gobierno? Hay mucho debate sobre el Ingreso Mínimo Vital o la renta básica, por ejemplo

-Habrá que aguardar para valorar en qué se concretan, cuál es su aliento final y en qué medida protegen realmente a quienes lo necesitan. A título provisional me parece llamativo que quienes llevan años defendido una «renta básica de las iguales» se muestren profundamente descontentos ante las propuestas que llegan del Gobierno y estimen que son un paso atrás que va a dificultar en el futuro, y por añadidura, el despliegue de un proyecto merecedor de apoyo.

Por lo que a mí respecta, nunca he depositado ninguna confianza en la presunta vocación social e igualitaria del Partido Socialista y creo que hay motivos sobrados para recelar del discurso constitucional y patriótico de Unidas Podemos. No deja de sorprenderme la inquina con que la «derechona» obsequia a un proyecto, el del Gobierno de estas horas, de cariz tibiamente socialdemócrata.

En cualquier caso, la trama que rodea a las instituciones, con los poderes fácticos en primer plano, tampoco ayuda. Y no acierto a entender cómo mucha gente de izquierdas no aprecia mayor problema en la defensa, xtremadamente ingenua, de un acuerdo en el que participen todas las fuerzas políticas. Ya tuvimos la oportunidad de certificar, cuarenta años atrás, las consecuencias nefastas de los Pactos de la Moncloa

-Se ha debatido también mucho sobre los términos militares, incluso las ruedas de prensa con ellos, en esta crisis: “Estamos en una guerra”. ¿Por qué crees que se ha generado este tipo de lenguaje en una crisis sanitaria?

-La explicación puede ser muy prosaica: comoquiera que el Gobierno español decidió otorgar desde el principio un lamentable protagonismo a los cuerpos de seguridad y a las fuerzas armadas –las ruedas de prensa parecía que lo eran de una junta miliar-, era acaso inevitable que se impusiese un lenguaje de esa naturaleza. Será que nuestros gobernantes piensan que las respuestas militares son las más eficientes. Si uno quiere ser, con todo, capcioso, el horizonte del ecofascismo reclama también del concurso de herramientas retóricas que identifican por doquier amenazas y guerras.

-A nivel geopolítico, la situación es bien interesante, especialmente las relaciones entre China, Estados Unidos y la Unión Europea. ¿Cómo puede afectar todo esto?

-Más allá de la certificación de que la trama geopolítica es importante, parece difícil responder. Es evidente, de cualquier manera, que cuando uno sopesa los movimientos, hacia arriba o hacia abajo, del Ibex 35, descubre que muy a menudo se vinculan con encuentros y desencuentros entre las potencias mencionadas. No sé, por lo demás, a qué hay que prestarle mayor atención, si a las colisiones que protagonizan periódicamente Estados Unidos y China o, por el contrario, a los elementos subterráneos de acuerdo, que tampoco faltan. Lo único que puedo decir, con certeza, es que no siento ninguna proximidad por ninguno de los modelos aportados por esas instancias.

-¿Cómo ves el papel que está teniendo la derecha y la ultraderecha en esta crisis? Les hemos visto en las calles pidiendo “libertad”, llamando “dictadura” a este Gobierno, etc… ¿Hay motivos para estar preocupados por su ascenso o maximizamos la relevancia de sus comportamientos? Hay quien habla ya de golpes de estado encubiertos o guerras judiciales

-Por momentos me asalta la idea de que la ultraderecha está marcando la deriva del sistema de partidos español, cada vez más escorado hacia posiciones conservadoras. Una de las consecuencias de esto es que se nos llama una y otra vez a cerrar filas alrededor del «Gobierno progresista» por cuanto –se nos dice- hay que frenar el ascenso de Vox. Las secuelas son delicadas: a menudo se nos invita a defender lo indefendible, llegado el caso se describe inopinadamente a Ciudadanos como una fuerza de «derecha civilizada» y, por qué no, se lava la cara al propio PP al subrayar que es, a diferencia de Vox, una fuerza leal a la Constitución.

Por detrás, lo que veo son los efectos dramáticos de la «transacción» de 1978 y, con ella, de la negativa a sacar adelante nada que oliese a eso que a veces se llama un «consenso antifascista». De aquellos barros, estos lodos.

-Se decía especialmente al principio de la pandemia que esta crisis nos iba a unir más con nuestros vecinos, que nos iba a hacer más solidarios… ¿Qué piensas al respecto, ya más de dos meses después del inicio?

-No lo tengo claro. Estoy obligado a subrayar, antes que nada, la presencia, muy notable, y en muchos lugares, de grupos de apoyo mutuo. Creo que es significativo que en la mayoría de los casos hayan decidido identificarse con ese término, de honda raigambre libertaria. Anuncian, cautelosamente, que están plantadas las semillas de un movimiento de base de carácter antiautoritario y autogestionario.

Pero entiendo que, en paralelo, el individualismo lacerante que han colocado en nuestras cabezas operará en un sentido genéricamente insolidario y se traducirá en el acatamiento de una nueva normalidad que se anuncia similar a la miserable anormalidad de antaño. Me parece evidente, en cualquier caso, que el sistema político como un todo, con sus diferentes opciones, recela de oficio de las respuestas que, horizontales y solidarias, surgen en la base de la sociedad. Y hará lo posible para arrinconarlas y reprimirlas.

-Hace muy pocos días se han cumplido nueve años del movimiento 15M. Visto en perspectiva, ¿ha cambiado algo desde entonces? ¿Qué podemos aprender hoy en día de lo que fue? “Yo veo más, mucho más, 15-M en las enfermeras y en las limpiadoras de los hospitales, y en los grupos de apoyo mutuo de los barrios, que en los pasillos de los ministerios”, dijiste un día en Twitter.

-Tendré que admitir que detrás de la etiqueta general ha habido varios 15M distintos. Uno de ellos, el que yo abrazo, no precisamente marginal, ha bebido siempre –en los hechos, y en algunos lugares sigue haciéndolo- de la asamblea, la autogestión y el rechazo de las instituciones. Otro ha servido, cierto que de forma nebulosa, como catapulta de operaciones electorales bien conocidas. Intuyo que los medios le han prestado una excesiva atención al segundo en detrimento del primero, algo que se traduce en esa dramática simplificación, muy cara a tantos periodistas, que sugiere que Podemos es el heredero del 15M.

Me ratifico en lo que decía en ese tuit: creo que el legado mayor del movimiento son las gentes entregadas a la solidaridad desnuda, a la solidaridad que no busca recompensas, al apoyo mutuo. Como creo que cada vez hay más compañeros y compañeras que, con razones poderosas, echan de menos algo como el 15M.

Fuente de la Información: https://www.cuartopoder.es/ideas/2020/05/31/carlos-taibo-me-temo-que-la-crisis-la-pagaran-los-de-siempre-a-menos-claro-que-se-rebelen/

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Ministers rejected school reopening plan recommended by Sage experts

By:  and .

 

School leaders said the government’s publication of scientific advice failed to make a convincing case for the early reopening of schools in England, as the government’s chief scientific adviser said an effective testing and tracking system was necessary for more pupils to return to the classroom.

After pressure from teaching unions, the government published 12 documents presented to its Sage committee of scientific advisers looking at the effect of coronavirus on children and how schools could safely reopen to more pupils.

But union leaders said they found little in the documents to reassure staff or parents that reopening primary schools in England by Boris Johnson’s stated target of 1 June was a safe decision.

Patrick Roach, general secretary of the NASUWT teaching union said the evidence was “inconclusive”, while Geoff Barton, leader of the Association of School and College Leaders, said the government “must be able to show very clearly that its five tests have been met before it gives the green light to any wider opening from 1 June”.

Patrick Vallance, the government’s chief scientific adviser, said on Friday that Sage had been very clear that an effective “test, track and trace” mechanism was necessary in the event of schools reopening, and the sooner in place the better in order to make changes to England’s lockdown.

Roach said it remained his union’s view that no schools should reopen more widely until it was safe to do so, and that the publication of the Sage documents would only add to the uncertainty.

“[Sage] states that large-scale community testing is needed to better understand and monitor the prevalence of and susceptibility to Covid-19 in children, yet the government’s plans for the reopening of schools from 1 June are premature whilst a widespread community testing system will not be in place,” Roach said.

Gavin Williamson, the education secretary, said the Sage papers showed that “the phased, cautious return of a limited number of pupils to classrooms has been a carefully considered decision based on the best scientific and medical advice”.

“My department continues to engage with the school, college and nursery sectors and I am enormously grateful for all the planning and preparation they are doing, alongside local authorities and academy trusts,” Williamson said.

A number of local authorities have said their maintained primary schools will not be ready to reopen, while others – including Staffordshire county council, which covers Williamson’s own constituency – have left the decision up to individual schools.

The papers revealed that a low-risk scenario where pupils in England would attend school on alternating weeks was presented to the government as the most likely way to gain popular support, before ministers instead settled on their plan for a widespread reopening on 1 June.

One paper prepared by Sage’s modelling and behavioural subgroups on 16 April warned that, as a result of school closures, some children would have “experienced a shock to their education which will persist and affect their educational and work outcomes for the rest of their lives”.

A period of home learning, the experts added, would reinforce existing inequalities between children, while months off school would mean emerging learning difficulties were missed.

Source of the article: https://www.theguardian.com/education/2020/may/22/ministers-rejected-school-reopening-plan-recommended-by-sage-experts

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La homofobia no está en cuarentena

María Mercedes Cobo/Alba Tv

Ellas y ellos, las y los que se nombran, hacen y sienten desde la diversidad sexual y de género, viven en la herida de ser estigmatizados por querer ver todos los colores. Son las y los más discriminados, incluso son apartados por los que se dicen ser más “avanzados” en pensamientos.

Aunque no debería ser solo un día para posicionar la lucha contra la discriminación por identidades de género u orientaciones sexuales, el 17 de mayo es el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Hace 30 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la homosexualidad en la lista de enfermedades mentales. En el año 2015 se agregó el término “bifobia”, que significa discriminación a las personas con orientación bisexual para abarcar todas las demandas.

¿Cómo miran lxs venezolanxs activistas de la diversidad sexual, en pandemia y frente a la guerra que vive Venezuela? Alba TV se propuso buscar esas miradas y conseguimos a Ingrid Barón, integrante de la organización Base Lésbica Venezuela, parte del Consejo Presidencial del Poder Popular de la Sexo Diversidad y Coordinadora Nacional de la Sexo Diversidad en el Congreso Bolivariano de los Pueblos.

Ingrid es una mujer venezolana, lesbiana, activista y movilizadora. A 30 años de la conmemoración del 17 de mayo, manifestó que “debemos dejar el discurso doble moralista y asumir las agendas de movimientos sociales como la comunidad LGBTIQ venezolana, más allá de las imposiciones religiosas”. Exhorta a abrir el debate por todas las plataformas posibles, aunque también entiende que en “este momento, una vez más, la prioridad es otra”.

Sin embargo no se detienen y actualmente están haciendo un diagnóstico socio económico para tener estadísticas actuales de la situación de vulnerabilidad de la comunidad sexo género diversa en Venezuela.

Uno de los temas más difíciles que atraviesan es la insuficiencia en el suministro de los tratamientos para el VIH. Esta es la solicitud más urgente que siguen elevando a las autoridades, aún más en tiempos de pandemia por el coronavirus.

Ingrid Barón afirma que siguen sosteniendo las agendas de luchas “sin perder la perspectiva sobre la coyuntura social, política, económica y productiva del país”.

El 17 de mayo realizaron foros, chat on line y difundieron videos de formación para la gente. También están preparando las actividades para el mes de la dignidad y orgullo LGBTIQ en junio.

Quieren seguir sensibilizando en temas feministas y de diversidad sexual y por eso están muy activos en la formación. “Entendemos que la raíz de la discriminación en general y por motivos de orientación sexual, identidad y expresión de género está en lo cultural”.

Otra mirada es la de Oleno León, docente de Antropología de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Nos comenta que “la Revolución Bolivariana fue incorporando distintos sujetos políticos, cónsonos con los imaginarios del capitalismo moderno, que lo adaptaban a las demandas de los grandes colectivos que a lo largo del orbe seguimos siendo víctimas de la colonialidad del ser: mujeres, campesinado, inmigrantes, proletariado, etnodiversidades, sexodisidencias, y se actualizó como pudo”.

León, quien militó en la Alianza Sexo-Género Diversa Revolucionaria (ASGDRe) reflexiona que “es poco lo que podamos destacar como avance en contra de la discriminación, pero es justamente ello lo que mantiene vigente la urgencia de repudiar a viva voz lo que, ojalá sean los últimos latidos del colonialismo sexual”.

Al igual que Ingrid, Oleno alza su voz contra todas las discriminaciones y colonialismos y nos recuerda que “es imperativo no seguir cediendo las diversidades al enlatado del entretenimiento cibernético. Desterremos la discriminación desde adentro y fortalezcamos una sociedad realmente revolucionaria”.

En el 2020 como los años recientes de asedio contra Venezuela, la cotidianidad se ha vuelto en lograr formas de sobrevivencia, ellxs son lxs que más tienen que sobrevivir. No es sólo tener para comer también deben protegerse el alma y el cuerpo contra la estigmatización colonial y patriarcal.


 

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España: La ONU aprueba celebrar el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques cada 9 de septiembre

La ONU aprueba celebrar el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques cada 9 de septiembre

ONU.- La ONU aprueba celebrar el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques cada 9 de septiembre.

MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) –

La Asamblea General de la ONU ha aprobado por unanimidad celebrar cada 9 de septiembre el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques y repetir la fecha cada año para concienciar sobre la situación crítica de millones de niños que viven en países afectados por conflictos.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha manifestado su satisfacción por la iniciativa y ha señalado que si bien la pandemia de la Covid-19 nos afecta a todos, los niños y jóvenes que viven en zonas de conflicto son los más vulnerables a los efectos devastadores de esta calamidad. «Debemos asegurarnos de que nuestros niños tengan un entorno seguro en el que puedan adquirir los conocimientos y competencias que necesitarán en el futuro», ha apuntado Guterres.

En una resolución promovida por Qatar y patrocinada por 62 países, la Asamblea General pone de relieve la situación extrema en que se encuentran los más de 75 millones de niños de 3 a 18 años que viven en 35 países afectados por la crisis y que necesitan ayuda educativa urgente. Además, expresa la preocupación por los efectos de la violencia continua que sufren esos niños y por las escasas posibilidades que tienen de acceder a una educación.

Las necesidades de estos alumnos exigen una atención especial que va más allá de las consecuencias generadas por los cierres temporales de las escuelas debido a la pandemia. La directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Audrey Azoulay, ha recordado que el futuro colectivo y el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible dependen de que las escuelas sean lugares libres de conflictos y violencia.

«En un momento en el que aumentan los ataques de todo tipo contra la educación durante los conflictos armados, la proclamación del Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques es un importante paso adelante», ha indicado Azoulay, que ha destacado además que la medida es especialmente oportuna porque la pandemia de la Covid-19 ha demostrado el valor de las escuelas como espacios de protección y bienestar. Por ello la UNESCO está decidida a actuar en defensa del derecho a la educación y a «lograr que las escuelas seguras sean una realidad, para todos, en todo lugar y en todo momento».

ESPACIOS SEGUROS

En la misma línea, la directora ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Henrietta Fore, ha indicado que ahora que el mundo comienza a planificar la reapertura de las escuelas una vez que se mitigue la pandemia, es necesario garantizar que éstas sean espacios de aprendizaje seguros, incluso en los países en conflicto. «Atacar una escuela es una violación contra la humanidad y contra la decencia básica. No podemos permitir que estos ataques insensatos destruyan las esperanzas y sueños de toda una generación de niños y niñas», ha señalado Fore.

La resolución de la Asamblea General afirma que los gobiernos tienen la responsabilidad fundamental de proporcionar protección y asegurar una educación de calidad, inclusiva y equitativa a todos los estudiantes, especialmente a los que se encuentran en situaciones vulnerables. Asimismo, destaca la necesidad de incrementar los esfuerzos y el financiamiento para promover entornos escolares seguros que sirvan de protección en las emergencias humanitarias

Aboga también por adoptar todas las medidas posibles para proteger las escuelas, a los alumnos y al personal docente de ataques, por evitar las acciones que impidan el acceso de los niños a una educación y por facilitar el acceso a la educación en situaciones de conflicto armado.

Fuente de la Información: https://www.notimerica.com/politica/noticia-onu-onu-aprueba-celebrar-dia-internacional-proteccion-educacion-ataques-cada-septiembre-20200531173152.html

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El significado literal de la pandemia

La pandemia como alegoría.
La pandemia es una alegoría. El significado literal de la pandemia del coronavirus es el miedo caótico generalizado y la muerte sin fronteras causados por un enemigo invisible. Sin embargo, lo que la pandemia expresa está mucho más allá. He aquí algunos de los significados que se expresan a través de ella. El ser invisible y todopoderoso puede ser tanto lo infinitamente grande (el dios de las religiones del libro) como lo infinitamente pequeño (el virus). En los últimos tiempos, ha surgido otro ser invisible y todopoderoso, ni grande ni pequeño, sino de forma irregular: los mercados. Al igual que el virus, es insidioso e impredecible en sus mutaciones, y, al igual que dios (Santísima Trinidad, encarnaciones), es uno y múltiple. Se expresa en plural, pero es singular.

A diferencia de dios, los mercados es omnipresente en este mundo y no en el más allá; y, al contrario del virus, es una bendición para los poderosos y una maldición para todos los demás (la abrumadora mayoría de los seres humanos y la totalidad de la vida no humana).

A pesar de ser omnipresentes, todos estos seres invisibles tienen espacios específicos de acogida: el virus, en los cuerpos; dios, en los templos; los mercados, en las bolsas de valores. Fuera de estos espacios, el ser humano es un ser sin-abrigo trascendental.

Sujetos a tantos seres imprevisibles y todopoderosos, el ser humano y toda la vida no humana de la que depende son inminentemente frágiles. Si todos estos seres invisibles permanecen activos, la vida humana pronto será (si no lo es ya) una especie en peligro de extinción. Está sujeta a un orden escatológico y está llegando a su fin. La intensa teología tejida en torno a esta escatología contempla varios niveles de invisibilidad y de imprevisibilidad. El dios, el virus y los mercados son las formulaciones del último reino, el más invisible e imprevisible, el reino de la gloria celestial o de la perdición infernal. Solo ascienden a él quienes se salvan, los más fuertes (los más santos ante Dios, los más jóvenes o saludables ante el virus, los más ricos ante los mercados). Debajo de este reino está el reino de las causas. Es el reino de las mediaciones entre lo humano y lo no humano. En este reino la invisibilidad es menos compacta, pero se produce por luces intensas que proyectan densas sombras sobre ese reino.

Este reino está formado por tres unicornios. Sobre el unicornio, Leonardo da Vinci escribió: “El unicornio, a través de su intemperancia e incapacidad de dominarse, y debido al deleite que las doncellas le proporcionan, olvida su ferocidad y salvajismo. Dejando a un lado la desconfianza, se aproxima a la doncella sentada y se adormece en su regazo. Así, los cazadores logran cazarlo”. Es decir, el unicornio es un ser todopoderoso, feroz y salvaje que, sin embargo, tiene un punto débil, sucumbe a la astucia de quienes saben identificarlo.

Desde el siglo XVII, los tres unicornios son el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Son los principales modos de dominación. Para dominar eficazmente, ellos mismos deben ser intrépidos, feroces e incapaces de controlarse, como advierte Da Vinci.

Aunque son omnipresentes en la vida de los seres humanos y de las sociedades, son invisibles en su esencia y en la articulación esencial entre ellos. La invisibilidad es consecuencia de un sentido común inculcado en los seres humanos por la educación y el adoctrinamiento permanentes. Este sentido común es evidente y contradictorio al mismo tiempo. Todos los seres humanos son iguales (afirma el capitalismo); pero, como hay diferencias naturales entre ellos, la igualdad entre los inferiores no puede coincidir con la igualdad entre los superiores (afirman el colonialismo y el patriarcado). Este sentido común es antiguo y fue debatido por Aristóteles, pero solo a partir del siglo XVII entró en la vida de la gente común, primero en Europa y luego en todo el mundo.

Contrariamente al pensamiento de Da Vinci, la ferocidad de estos tres unicornios no se basa únicamente en la fuerza bruta. También se basa en la astucia que les permite desaparecer cuando todavía están vivos, o parecer débiles cuando conservan su fuerza. La primera astucia se revela en múltiples artimañas. Así, el capitalismo parecía haber desaparecido en una parte del mundo con la victoria de la Revolución rusa. Al final, simplemente hibernó dentro de la Unión Soviética y continuó controlándola desde afuera (capitalismo financiero, contrainsurgencia).

Hoy, el capitalismo alcanza su mayor vitalidad en el seno de su mayor enemigo de siempre, el comunismo, en un país que pronto será la primera economía del mundo: China.

El colonialismo, a su vez, simuló su desaparición con la independencia de las colonias europeas, pero, de hecho, continuó metamorfoseado de neocolonialismo, imperialismo, dependencia, racismo, colonialismo interno, etc. Finalmente, el patriarcado induce la idea de estar moribundo o débil debido a las significativas victorias de los movimientos feministas en las últimas décadas, pero en realidad la violencia doméstica, la discriminación sexista y el feminicidio aumentan constantemente.

La segunda astucia es que el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado aparecen como entidades separadas que no tienen nada que ver entre sí. La verdad es que ninguno de estos unicornios separados tiene el poder de dominar. Solo los tres juntos son todopoderosos. Es decir, mientras haya capitalismo, habrá colonialismo y patriarcado.

El tercer reino es el reino de las consecuencias. Es el reino en el que los tres poderes todopoderosos muestran su verdadero rostro. Esta es la camada que la gran mayoría de la población puede ver, aunque con cierta dificultad.

Este reino tiene hoy dos paisajes principales donde es más visible y cruel: la escandalosa concentración de riqueza / desigualdad social extrema; y la destrucción de la vida en el planeta / inminente catástrofe ecológica. Frente a estos dos paisajes brutales, los tres seres todopoderosos y sus mediaciones muestran hacia dónde nos llevan si continuamos considerándolos todopoderosos.

¿Pero serán ellos todopoderosos? ¿O su omnipotencia es solo un espejo de la inducida incapacidad de los humanos de combatirlos? Esa es la cuestión.

Fuente: https://enpositivo.com/2020/05/el-significado-literal-de-la-pandemia-boaventura-de-sousa-santos/

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