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France’s ex-minister appointed UNESCO chief

Francia/Noviembre de 2017/Fuente: United News of India

Resumen: Los Estados Miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) han nombrado a Audrey Azoulay, ex Ministra de Cultura de Francia, para el puesto más alto de la agencia.

«Ahora pienso en todas las personas que conocí en los últimos meses o que se reunieron en mi capacidad profesional, que tienen grandes expectativas de parte de la UNESCO», dijo Azoulay en la Conferencia General de la UNESCO, que ratificó su nombramiento del 13 de octubre por el Comité Ejecutivo de la agencia.

La Sra. Azoulay, que reemplazará a la Directora General saliente Irina Bokova, asumirá el 15 de noviembre.

«Pienso en el mandato de la UNESCO, que es sorprendentemente moderno. Pienso en todos ustedes que son conscientes de las dificultades de la Organización pero que saben que es irremplazable, que es esencial para enfrentar los desafíos mundiales actuales y que aspiran a la unidad y la serenidad necesarias para que puedan ejercer su mandato a la mejor efecto «, dijo la Sra. Azoulay.

United Nations, Nov 12 (UNI) Member States of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organisation (UNESCO) have appointed Audrey Azoulay, a former Culture Minister of France, to the top post of the agency.

“I now think of all the people I met in recent months, or had met in my various professional capacities, who have great expectations from UNESCO,” Ms Azoulay told the UNESCO General Conference, which endorsed her 13 October nomination by agency’s Executive Board.

Ms Azoulay, who will replace outgoing Director-General Irina Bokova, will take office on 15 November.

“I think of UNESCO’s mandate, which is strikingly modern. I think of all of you who are aware of the difficulties of the Organization but who know that it is irreplaceable, that it is essential, in facing current global challenges and who aspire to the unity and serenity necessary to let it exercise its mandate to best effect,” Ms Azoulay said.

Born in 1972, Ms Azoulay was France’s Minister of Culture and Communication from February 2016 to May 2017.

She has occupied senior positions in France’s public broadcasting sector and then served as rapporteur to France’s public auditing authority, the Cour des comptes, and as a European Commission legislative expert on issues of culture and the media.

Ms Azoulay served France’s National Cinema Centre (CNC), first as Deputy Audiovisual Director, then as Director of Financial and Legal Affairs, and finally as Deputy Director-General.

A graduate of the Ecole National d’Administration and the Paris Institut d’études politiques, Ms. Azoulay also holds a Masters degree in Business Administration from the University of Lancaster (UK).

She is the 11th Director-General of UNESCO and the second woman to occupy this position.

UNESCO is responsible for coordinating international cooperation in education, science, culture and communication. The organisation’s theme is ‘Building peace in the minds of men and women,’ and the themes that fall under its mandate include education in the twenty-first century, fostering free expression, protecting cultural heritage and stewardship of the planet’s oceans.

Fuente: http://www.uniindia.com/france-s-ex-minister-appointed-unesco-chief/world/news/1044561.html

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¿Desglobalización?

Por: Boaventura de Sousa Santos

En círculos académicos y en artículos de opinión en los grandes medios de comunicación se ha mencionado con frecuencia que estamos entrando en un período de reversión de los procesos de globalización que han dominado la economía, la política, la cultura y las relaciones internacionales en los últimos cincuenta años. Se entiende por globalización la intensificación de las interacciones transnacionales más allá de lo que siempre fueron las relaciones entre Estados nacionales, las relaciones internacionales, o las relaciones en el interior de los imperios, tanto antiguos como modernos. Son interacciones que no están, en general, protagonizadas por los Estados, sino por agentes económicos y sociales en los ámbitos más diversos. Cuando están protagonizadas por los Estados, pretenden cercenar la soberanía del Estado en la regulación social, sean los tratados de libre comercio, la integración regional, de la que la Unión Europea es un buen ejemplo, o la creación de agencias financieras multilaterales, como el Banco Mundial y el FMI.

Escribiendo hace más de veinte años[1], dediqué al tema muchas páginas y llamé la atención sobre la complejidad e incluso el carácter contradictorio de la realidad que se aglomeraba bajo el término “globalización”. En primer lugar, mucho de lo que se consideraba global había sido originalmente local o nacional, desde la hamburguesa tipo McDonald’s, que había nacido en una pequeña localidad del oeste de Estados Unidos, al estrellato cinematográfico, activamente producido al principio por Hollywood para rivalizar con las concepciones del cine francés e italiano que antes dominaban, o incluso la democracia como régimen político globalmente legítimo, ya que el tipo de democracia globalizada fue la democracia liberal de matriz europea y norteamericana en su versión neoliberal, más norteamericana que europea.

En segundo lugar, la globalización, al contrario de lo que el nombre sugería, no eliminaba las desigualdades sociales y las jerarquías entre los diferentes países o regiones del mundo. Por el contrario, tendía a fortalecerlas.

En tercer lugar, la globalización producía víctimas (normalmente ausentes en los discursos de los promotores de la globalización) que tendrían ahora menor protección del Estado, ya fueran trabajadores industriales, campesinos, culturas nacionales o locales, etc.

En cuarto lugar, a causa de la dinámica de la globalización, las víctimas quedaban más sujetas a sus localidades y en la mayoría de casos solo salían de ellas forzadas (refugiados, desplazados internos y transfronterizos) o falsamente ipor voluntad propia (emigrantes). Llamé a estos procesos contradictorios globalismos localizados y localismos globalizados.

En quinto lugar, la resistencia de las víctimas se beneficiaba a veces de las nuevas condiciones tecnológicas ofrecidas por la globalización hegemónica (transportes más baratos, facilidades de circulación, internet, repertorios de narrativas potencialmente emancipadoras, como, por ejemplo, los derechos humanos) y se organizaba en movimientos y organizaciones sociales transnacionales. Llamé a estos procesos globalización contrahegemónica y en ella distinguí el cosmopolitismo subalterno y el patrimonio común de la humanidad o ius humanitatis. La manifestación más visible de este tipo de globalización fue el Foro Social Mundial, que se reunió por primera vez en 2001 en Porto Alegre (Brasil) y del que fui un participante muy activo desde el inicio.

¿Qué hay de nuevo y por qué se diagnostica como desglobalización? Las manifestaciones referidas son dinámicas nacionales y subnacionales. En cuanto a las primeras, se subraya el Brexit, por el que el Reino Unido (¿?) decidió abandonar la UE, y las políticas proteccionistas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, así como su defensa del principio de soberanía, oponiéndose a los tratados internacionales (sobre el libre comercio o el cambio climático), mandando erigir muros para proteger las fronteras, involucrándose en guerras comerciales, entre otras, con Canadá, China y México.

En lo que se refiere a las dinámicas subnacionales, estamos, en general, ante el cuestionamiento de las fronteras nacionales que resultaron en tiempos y circunstancias históricas muy distintas: las guerras europeas, desde la Guerra de los Treinta Años y el consecuente Tratado de Westfalia (1648) hasta las del siglo XX que, debido al colonialismo, se transformaron en mundiales (1914-18 y 1939-45); el primer (¿quizá segundo?) reparto de África en la Conferencia de Berlín (1884-85); las guerras de fronteras en los nuevos Estados independientes de América Latina a partir de principios del siglo XIX. Se asiste a la emergencia o reactivación de la afirmación de identidades nacionales o religiosas en lucha por la secesión o el autogobierno en el interior de Estados, de hecho, plurinacionales. Entre muchos ejemplos: las luchas de Cachemira, de Irlanda del Norte, de varias nacionalidades en el interior del Estado español, de Senegal, de Nigeria, de Somalia, de Eritrea, Etiopía y de los movimientos indígenas de América Latina. Está también el caso trágico del Estado ocupado de Palestina. Algunos de estos procesos parecen (¿provisionalmente?) terminados, por ejemplo, la fragmentación de los Balcanes o la división de Sudán. Otros se mantienen latentes o fuera de los medios de comunicación (Quebec, Escocia, Cachemira) y otros han explotado de forma dramática en las últimas semanas, sobre todo los referéndums en Cataluña, el Kurdistán iraquí y Camerún.

Bajo mi criterio, estos fenómenos, lejos de configurar procesos de desglobalización, constituyen manifestaciones, como siempre contradictorias, de una nueva fase de la globalización más dramática, más excluyente y más peligrosa para la convivencia democrática, si es que no implican su fin. Algunos de ellos, contrariamente a las apariencias, son afirmaciones de la lógica hegemónica de la nueva fase, mientras otros constituyen una intensificación de la resistencia a esa lógica. Antes de referirme a unos y otros, es importante contextualizarlos a la luz de las características subyacentes a la nueva fase de globalización. Si analizamos los datos de la globalización de la economía, concluiremos que la liberalización y la privatización de la economía continúan intensificándose con la orgía de tratados de libre comercio actualmente en curso. La Unión Europea acaba de acordar con Canadá un vasto tratado de libre comercio, el cual, entre otras cosas, expondrá la alimentación de los europeos a productos tóxicos prohibidos en Europa pero permitidos en Canadá, un tratado cuyo principal objetivo es presionar a Estados Unidos para que forme parte. Fue ya aprobada la Alianza Transpacífica, liderada por Estados Unidos, para enfrentar a su principal rival: China. Y toda una nueva generación de tratados de libre comercio está en curso, negociados fuera de la Organización Mundial del Comercio, sobre la liberalización y la privatización de servicios que en muchos países hoy son públicos, como la salud y la educación. Si analizamos el sistema financiero, verificaremos que estamos ante el sector más globalizado del capital y más inmune a las regulaciones nacionales.[2]

Los datos que son de conocimiento público son alarmantes: 28 empresas del sector financiero controlan 50 trillones de dólares, esto es, tres cuartas partes de la riqueza mundial contabilizada (el PIB mundial es de 80 trillones y además habrá otros 20 trillones en paraísos fiscales). La gran mayoría de esas instituciones está registrada en América del Norte y en Europa. Su poder tiene también otra fuente: la rentabilidad de la inversión productiva (industrial) a nivel mundial es, como máximo, del 2,5 %, en tanto que la de la inversión financiera puede llegar al 7 %. Se trata de un sistema para el cual la soberanía de 200 potenciales reguladores nacionales es irrelevante.

Ante esto, no me parece que estemos en un momento de desglobalización. Estamos más bien delante de nuevas manifestaciones de la globalización, algunas de ellas muy peligrosas y patológicas. La apelación al principio de soberanía por parte del presidente de Estados Unidos es solo la huella de las desigualdades entre países que la globalización neoliberal ha venido a acentuar. Al mismo tiempo que defiende el principio de soberanía, Trump se reserva el derecho de invadir Irán y Corea del Norte. Tras haber destruido la relativa coherencia de la economía mexicana con el NAFTA y provocado la emigración, Estados Unidos manda construir un muro para frenarla y pide a los mexicanos que paguen su construcción. Ello, además de ordenar deportaciones en masa. En ninguno de estos casos es pensable una política igual, pero de sentido inverso. El principio de la soberanía dominante surgió antes en la Unión Europea con el modo como Alemania puso sus intereses soberanos (esto es, del Deutsche Bank) por encima de los intereses de los países del sur de Europa y de la UE. La soberanía dominante, combinada con la autorregulación global del capital financiero, da lugar a fenómenos tan diversos como el subfinanciamiento de los sistemas públicos de salud y educación, la precarización de las relaciones labores, la llamada crisis de los refugiados, los Estados fallidos, el descontrol del calentamiento global, los nacionalismos conservadores. Las resistencias tienen señales políticas diferentes, pero a veces asumen formas semejantes, lo que está en el origen de la llamada crisis de la distinción entre izquierda y derecha. De hecho, esta crisis es el resultado de que alguna izquierda haya aceptado la ortodoxia neoliberal dominada por el capital financiero y hasta se haya autoflagelado con la idea de que la defensa de los servicios públicos era populismo. El populismo es una política de derecha, particularmente cuando la derecha puede atribuirla con éxito a la izquierda. Residen aquí muchos de los problemas que enfrentan los Estados nacionales. Incapaces de garantizar la protección y el mínimo bienestar de los ciudadanos, responden con represión a la legítima resistencia de los ciudadanos.

Ocurre que la mayoría de esos Estados son, de hecho, plurinacionales. Incluyen pueblos de diferentes nacionalidades etnoculturales y lingüísticas. Fueron declarados nacionales por la imposición de una nacionalidad sobre las otras, a veces de modo muy violento. Las primeras víctimas de ese nacionalismo interno arrogante, que casi siempre se tradujo en colonialismo interno, fueron el pueblo andaluz después de la llamada Reconquista de Al-Ándalus, los pueblos indígenas de las Américas y los pueblos africanos después del reparto de África. Fueron también ellos los primeros en resistir. Hoy, la resistencia junta a las raíces históricas el aumento de la represión y la corrupción endémica de los Estados dominados por fuerzas conservadoras al servicio del neoliberalismo global. A ello se añade el hecho de que la paranoia de la vigilancia y la seguridad interna ha contribuido, bajo pretexto de la lucha contra el terrorismo, al debilitamiento de la globalización contrahegemónica de los movimientos sociales, dificultando sus movimientos transfronterizos. Por todo esto, la globalización hegemónica se profundiza usando, entre muchas otras máscaras, la de la soberanía dominante, que académicos desprevenidos y medios de comunicación cómplices toman por desglobalización.

NOTAS
[1] Toward a New Common Sense, Nueva York: Routledge, 1995, con traducción española: Sociología jurídica crítica. Para un nuevo sentido común en el derecho, Madrid, Trotta, 2009, págs. 290-453.
[2] Puede consultarse uno de los textos más recientes y más incisivos sobre el capital de autoría del economista brasileño Ladislau Dowbor, antiguo colega en la Facultad de Economía de la Universidad de Coímbra: La era del capital improductivo. La nueva arquitectura del poder: dominación financiera, secuestro de la democracia y destrucción del planeta, São Paulo: Outras Palavras & Autonomia Literária, 2017.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/11/12/desglobalizacion/#.WgjHTNLia00

 

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España: Suspenso general al pacto educativo de Cifuentes

España/Noviembre de 2017/Autora: Marta Belver/Fuente: El Mundo

Todo apunta a que Cristina Cifuentes se va a quedar sola con su propuesta de Acuerdo por la Educación Madrileña. Aunque la presidenta regional aspira a marcar el paso del pacto de Estado en esta materia que se está intentando alcanzar en el Congreso, ni los sindicatos ni la oposición política parecen dispuestos a dejarle que se ponga la medalla.

Esta semana el Gobierno autonómico ha presentado la tercera versión del texto en el que quiere que se base su reforma del sistema escolar. La principal novedad respecto a los borradores previos es que éste viene acompañado de una propuesta de inversión desglosada por objetivos y por años hasta 2020 con un presupuesto global de 855 millones de euros, pero ni aun así se ha logrado allanar el camino hacia el consenso.

Los primeros en conocer el contenido de la iniciativa regional para un pacto, con 80 propuestas de actuación enmarcadas en 28 objetivos, han sido los sindicatos. Y antes incluso de entrar a valorar la ‘letra pequeña’ del mismo ya ponen objeciones hasta en la forma en la que la Consejería de Educación pretende tramitarlo.

Según denuncian en CCOO Madrid, el Ejecutivo ‘popular’ pretende vincular la aprobación del acuerdo sectorial alcanzado con los representantes de los trabajadores en el mes de junio y pendiente sólo de la firma de Cifuentes con el apoyo al documento que plasma las líneas maestras de la enseñanza en los próximos tres años. «Están tratando de utilizar a los profesores como rehenes para llegar a un pacto educativo político, un chantaje en toda regla que además fractura la confianza para seguir negociando», señala Isabel Galvín, portavoz de la organización.

El acuerdo sectorial en cuestión incorporaba el compromiso para crear 2.800 nuevas plazas de docentes hasta 2021. Además, se planteaba la recuperación del abono de las vacaciones de verano a los interinos que hayan trabajado durante un periodo superior a nueve meses -unas 6.000 personas por curso-, el incremento retributivo de un 10% anual en los sexenios para los funcionarios y la ampliación de los permisos y licencias, entre otras medidas.

«Cuando comenzaron las negociaciones se puso sobre la mesa que ambas cuestiones estaban ligadas: el acuerdo educativo lleva implícitas unas mejoras laborales y unos incrementos de plantillas incluidos en el acuerdo sectorial», argumenta un portavoz de la Consejería de Educación. «Aquí no se está chantajeando a nadie, el planteamiento ha sido coherente desde el principio», añade.

No obstante, en el departamento que dirige Rafael Van Grieken quieren mostrar su «disposición absoluta» a llegar a un consenso en este punto al que incluso le ponen fecha: «antes de fin de año». Para ello, anuncian que tratarán de «acercar posturas» en la comisión de trabajo creada bajo el paraguas del Consejo para el Diálogo Social, en el que están representados tanto la patronal de los empresarios como los sindicatos.

Discrepancias sobre el contenido

En el marco de este organismo constituido el lunes pasado se debatirá también el detalle del último borrador del Acuerdo por la Educación Madrileño, que será el otro gran escollo para que el proceso pueda terminar con la pretendida ‘fumata blanca’ a tres bandas (Gobierno regional, comunidad educativa y oposición en el Asamblea de Vallecas). Pero el entendimiento en el seno de esta suerte de cónclave no se antoja precisamente sencillo.

UGT considera que la propuesta elaborada por el equipo de Cifuentes básicamente pretende «preservar un modelo que se aleja de la equidad e igualdad de oportunidades, con unas actuaciones tendentes a profundizar en la privatización de la enseñanza», y que incorpora medidas «meramente publicitarias de lavado de imagen, creando ficciones de participación y diálogo». «Aparte, se recuperan programas y recursos que fueron eliminados por los recortes desde 2008, lo que, por tanto, no supone una novedad», apunta su portavoz en la materia, Teresa Jusdado.

Si la posibilidad de alcanzar un consenso con los representantes del profesorado se atisba lejana, la situación no varía mucho respecto al futuro diálogo con los otros partidos que componen el Parlamento regional, con quienes Educación quiere terminar de perfilar el contenido del documento. Ni siquiera el socio de investidura de Cifuentes parece dispuesto a prestarse a la rúbrica.

«El borrador del acuerdo es básicamente una enumeración de las políticas educativas del PP, como el bilingüismo, con sus luces y sus sombras, pero siguen sin abordarse dos cuestiones básicas: medidas para mejorar la calidad del sistema y fomentar la igualdad de oportunidades», explica María Teresa de la Iglesia, de Ciudadanos. «Si sigue habiendo abandono escolar es porque no hay suficientes recursos y y así no va a solucionarse», agrega.

En una línea similar, el PSOE argumenta que «el problema» de la propuesta «no es lo que contiene, sino lo que se ha dejado fuera», como un «modelo de inclusividad» para los alumnos con necesidades especiales y «un programa ambicioso de FP con oportunidades de empleo para jóvenes y adultos». Según el diputado Juan José Moreno, el Gobierno popular sólo trata de «refrendar las políticas que se llevan aplicando desde hace años, lo cual no invita a un acuerdo».

Al hilo de esta crítica, Podemos se lamenta de que, entre otras discrepancias, se refuerce el bilingüismo «sin saber realmente si funciona» y sin que ningún estudio haya valorado aspectos como «si es más importante saber decir codo en inglés o saber para qué sirve». «Es muy difícil atajar los problemas cuando ni siquiera se ha hecho un diagnóstico consensuado de lo que ocurre», según Beatriz Galiana, que recalca los «7.000 profesores que se han perdido con los recortes» y la falta de dotación presupuestaria necesaria para paliar las deficiencias.

En Educación defienden que la propuesta de acuerdo educativo se ha realizado a partir de las 118 recomendaciones hechas por el Consejo Escolar de la Comunidad, en el que están representados todos los actores implicados en el proceso, y que se «ha dado voz a todo el mundo». «El documento contiene numerosas actuaciones concretas que pueden mejorar objetivamente el sistema educativo sin entrar en conflictos ideológicos», concluyen.

Fuente: http://www.elmundo.es/madrid/2017/11/12/5a06054e468aebf17a8b461b.html

 

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España: Las necesidades de cuatro barrios, a estudio

España/13 de Noviembre de 2017/Levante

El ayuntamiento quiere realizar un diagnóstico sobre la situación de San Agustín y San Marcos, San Lorenzo, Barranquet y el Grau.

El Ayuntamiento de Castelló realizará un estudio diagnóstico en cuatro barrios periféricos de la ciudad. Este se desarrollará en los distritos de San Agustín y San Marcos, San Lorenzo, Barranquet y el Grau, en los que «hemos creído que es prioritario actuar y que hay que determinar todas las posibilidades socioeducativas desde las edades infantiles hasta las personas más mayores para construir puentes de civismo y de convivencia», según explica el edil de Cultura, Enric Porcar.

En el año 2015 el pleno aprobó por unanimidad declarar Castelló como ‘Ciutat Educadora’ y «desde entonces hemos ido realizando todo tipo de dinámicas, de actividades y propuestas encaminadas a que cada vez Castelló sea una sociedad más educadora en todos los sentidos», subraya Porcar.

El concejal expresa que proyectos como ‘Patis Oberts’, ‘Camins Escolars’, los valores del deporte, propuestas culturales, juveniles y de ocio, entre otros, son algunas de las acciones que se han ido potenciando porque «al final se trata de pensar en toda la ciudad desde un punto de vista educativo, y ahora necesitamos ir más allá».

El estudio, que trata de analizar todos los recursos y posibilidades que ya existen y que se podrían implantar en los cuatro barrios, pretende conocer las acciones que nos encaminan hacia los valores positivos de la igualdad de oportunidades, la democracia participativa y la convivencia entre culturas, para empezar a conectarlos y potenciar una gran red para transformar los barrios. Se pretende identificar a los agentes claves que están dinamizando el barrio para empoderarlos y contrarrestar los factores no educativos que todavía persisten, como la violencia, el racismo, el deterioro de espacios públicos y otra infinidad de retos.

Para ello, contará con un equipo de trabajo que recogerá las opiniones de los centros de enseñanza, y se consultará la aportación del resto de agentes.

Fuente: http://www.levante-emv.com/castello/2017/11/12/necesidades-cuatro-barrios-estudio/1640597.html

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Racismo e izquierda: la clasificación de la tribu

Por: Santiago Alba Rico

La última entrega de mi amigo antagonista Helios F. Garcés cierra, como estaba acordado, este debate, pero lo cierra también porque, de algún modo, no admite réplica. Consiste en una acusación sumarísima con pujos de “objetividad” parajudicial (el “discernimiento” o “criba” incontestable de los que son racistas y los que no lo son) y en un programa vago y muy “izquierdista” que deja en la sombra lo que este debate debería haber aclarado: quién es el sujeto o sujetos de las luchas, cuáles los procedimientos y las alternativas, y qué significa “verdadera descolonización”. A la acusación, arrinconado en mi cuerpo, sucumbo; el programa, en su vago izquierdismo, lo suscribo sin apenas objeciones.

La última entrega de mi antagonista amigo Helios F. Garcés me deja sin defensa; me vuelve, de hecho, indefendible a mis propios ojos. En rendirse uno tarda tres líneas; en convencerse toda la vida. No se trataba ni de una cosa ni de otra, pero confesaré que un debate en el que el adversario intelectual, al que lógicamente se considera equivocado, no se limita a equivocarse, sino que, al hacerlo, se vuelve “racista” y cómplice por añadidura de todos los crímenes coloniales, es un debate muy incómodo. Me declaro vencido: no soy “negro” y además no renuncio a mis ancestros “blancos”. ¿Quiénes son? Múltiples y promiscuos: de Espartaco a Silvia Federici, de los hermanos Graco a Robespierre, de Sócrates a Olympe de Gouges, de Francisco de Asís a Kant y Marx, de Francisco de Vitoria a David Harvey, de Sor Juana Inés de la Cruz a Edward Said y John Berger… entre otros muchos. También algunos reaccionarios como Joseph de Maistre, que nos mostró, de otra manera que Kant, los “límites de la razón”; o Chesterton, quien habló de la tradición como de “la democracia de los muertos”, en una línea muy parecida, por cierto, a la de la antropóloga indígena Silvia Rivera Cusicanqui (“los muertos viven, hablan y orientan a los vivos, y permiten identificar los límites éticos que no puedes rebasar”).

Creo con Chomsky en la “naturaleza humana”, en “algo” que nos distingue de un perro y de una silla y que es “universal”: la capacidad lingüística, repartida, como los dones de Zeus, a todos los humanos por igual. La capacidad lingüística implica la capacidad y, aún más, la necesidad –la comezón– de hacer clasificaciones. Lo propio del ser humano es clasificar; lo propio de la “tribu”, como átomo social de la humanidad, es distribuir los cuerpos en cuadros taxonómicos que, una vez establecidos, deciden (criban) la normalidad y la anomalía, el dentro y el afuera y, en la mayor parte de los casos, la vida y la muerte. No es un hecho baladí el que históricamente, en todas las sociedades conocidas, hayan sido ciertas clases, ciertos géneros y ciertas “razas” las que han impuesto sus clasificaciones y por lo tanto el grado y calidad de “corporización” de los individuos, su acceso a bienes y servicios y sus posibilidades de supervivencia. Que los ricos, los hombres y los “blancos” (incluyendo en este rubro la labor formateadora de los japoneses en Asia) hayan impuesto su actividad taxonómica con pretensiones de “naturaleza” y “generalidad” sólo indica todo el daño que la capacidad lingüística universal puede hacer cuando se “particulariza” y se “tribaliza”, en términos económicos, políticos y sociales, al servicio de un sector privilegiado y sus intereses excluyentes. Esa práctica clasificatoria tribal –que corporiza negativamente ciertos cuerpos– alcanza su colofón global bajo el capitalismo, un orden sin precedentes bajo cuya vocación de infinito “la distinción entre el ser humano, la cosa y la mercancía tiende a desaparecer y borrarse, sin que nadie –negros, blancos, mujeres, hombres– pueda escapar a ello”. Es lo que el filósofo camerunés Achile Mbembe, profesor en Johannesburgo, autor de una Crítica de la razón negra a la que pertenece esta cita, describe como “el devenir negro de la humanidad”.

Ahora bien. La capacidad lingüística universal, que permite –y exige– esta voluntad clasificatoria, permite también –y demanda– las revueltas anti-clasificatorias. Lo he escrito en otro sitio: el ser humano es el único animal que hace clasificaciones y es también el único animal que se rebela contra ellas. Es lo que el francés Gaston Bachelard y el árabe Mohamed Al-Yabri llamaban con otro nombre “rupturas epistemológicas”, alojadas potencialmente en todas las tribus y todas las culturas en la medida misma en que son, además de históricas, lingüísticas. Uno de los momentos “ancestrales” de “rebelión taxonómica” o “ruptura epistemológica” que más me gustan dentro de mi “tradición” (el equivalente casi contemporáneo, contra la tribu, del descubrimiento de la geometría, tan bellamente descrito por Plutarco y tan bellamente comentado por Michel Serres) se produce en plena guerra del Peloponeso entre los dos imperios helénicos de la antigüedad, el de Atenas y el de Esparta. Estamos en el año 427 a. de C. y Atenas ha conquistado la isla de Mitilene, aliada hasta entonces de los espartanos. Los vencedores, guiados por su cultura democrática, se reúnen en asamblea para discutir y votar si deben o no matar a todos los hombres de la isla y esclavizar a sus niños y sus mujeres. Según el relato de TucídidesCleón defiende el exterminio de los mitiléneos; Diódoto la clemencia. Uno y otro, en todo caso, apoyan sus argumentos en el horizonte de los intereses tribales de los atenienses. Uno a favor de la severidad, el otro a favor del perdón, tanto Cleón como Diódoto responden a la única pregunta que entiende –y casi permite plantear– el orden clasificatorio de su época y su tribu: ¿qué es “lo conveniente” para nosotros, los ciudadanos de Atenas? Pues bien, es en el marco de esa guerra, en la que participó como hoplita, en una asamblea muy parecida a la de Mitilene, es en ese momento –digo– cuando Sócrates levanta la mano y, ante el asombro escandalizado de todos, cambia la pregunta y declara en voz alta: “No, no se trata de averiguar qué es ‘lo conveniente’ para nosotros sino de conocer qué es ‘lo justo’ para todos”. Como sabemos, la tribu ateniense mató a Sócrates por insistir en hacer esta pregunta; y como sabemos una Constitución democrática digna de ese nombre es siempre el resultado de una deliberación colectiva, si se quiere ficticia, en torno a “lo justo” y no a “lo conveniente”; el resultado, es decir, de una deliberación colectiva anti-tribal.

Ese momento “ancestral” de ruptura clasificatoria en el orden político, paralelo al de la geometría en el orden científico, va a marcar el devenir histórico de la tribu europea. Explotando la geometría, virgen inocente, y en nombre de la justicia (en su variante cristiana o positivista), Europa va a conquistar y destruir buena parte del mundo. Hoy la geometría violada, al servicio de un capitalismo global, complace por igual a EEUU y a Arabia Saudí, a Rusia y a China; y la justicia nombrada, victoriosa en la retórica, sirve para un roto y un descosido: sobre todo para rotos y descosidos. Ahora bien, nadie acusaría a la geometría de haber bombardeado Hiroshima o destruido el gueto de Varsovia; y no deberiamos acusar al gesto de Sócrates de fundar el colonialismo, el racismo y el machismo. Al contrario. Todos los avances que se han hecho “conforme a Derecho” –diría el “racista” Carlos Fernández Liria— se han hecho a partir de ese gesto, incapaz de neutralizar, desde luego, la vocación de infinito del capitalismo y la actividad clasificatoria de la tribu europea, pero que se conserva tan separado de ellas como el aceite del agua. Que la discusión sobre “lo justo” se mantenga siempre abierta, que muchas veces se confundan interesadamente “lo justo” y “lo conveniente” y que se cometan atroces injusticias en nombre de lo “justo” (lo que es, por cierto, la normalidad de todo etnocentrismo) sólo indica una cosa: que “lo justo” no ha vencido y que Sócrates, asesinado en Grecia, sigue siendo asesinado todos los días en Siria, en Iraq, en Afganistán, en nuestras fronteras, en nuestros CIEs y en nuestros parlamentos. Pero este alucinante, escandaloso, extraterrestre “cambio de pregunta”, compatible –como todo– con el colonialismo y el racismo, es imprescindible para liberarnos de ellos. Sócrates no es europeo: hay Sócrates con nombres árabes y kurdos y chinos y rusos y gitanos y cameruneses repartidos por todo el mundo. No se me ocurre qué favor mejor podríamos hacer al capitalismo –y al tribalismo europeo–, asesino de Sócrates, que el de ayudar a matarlo otra vez mediante una presunta “episteme liberadora” que se limita a afirmar que “lo conveniente” para los “negros” es “más justo” que “lo justo” para los “blancos”.

Helios F. Garcés, que no responde a mis preguntas porque soy blanco y por lo tanto altanero, me hace una pregunta a su vez: ¿qué va a hacer la izquierda para combatir el racismo? Yo no puedo hablar en nombre de la izquierda, que no existe, ni tampoco, al contrario que él, de un colectivo de activistas. Cuando accedió a debatir conmigo ya sabía quién era yo y que sólo me represento a mí mismo; por eso me ha parecido abusivo, y contradictorio con su honorable práctica política, que haya cedido a la tentación, para no responderme, de “clasificarme” y “corporizarme” en un paquete. Me salgo de ese paquete y respondo por mi cuenta. Suscribo, como he dicho, la mayor parte del programa abstracto que propone en su artículo: “lucha política y no identitaria” contra “el racismo policial, la segregación racial en las ciudades y en el sistema educativo, contra la discriminación laboral y sanitaria, el racismo penal y penitenciario, la ley de extranjería, la existencia de los CIE”; descolonización de los proyectos políticos; ruptura de los “guetos simbólicos” y promoción de “las mareas amplias”; incluso me gusta –y mucho– la frase relativa a los “atrasos” y los “progresos” (aunque sigue siendo tan vaga que no sé si coincidiremos en el “ellos” allí señalado ni en el objeto a defender: yo considero, por ejemplo, un atraso ir en coche y un progreso ir a pie, un atraso los brokers y un progreso las madres, un atraso Carrefour y un progreso los huertos, un atraso la comida basura y un progreso el matrimonio homosexual).

Sólo añadiría dos cosas más, también vagas, como es propio de una persona que combate el racismo con la mirada y con el teclado. La primera es que para combatir el racismo desde la izquierda es necesario distinguir no racialmente a los “iguales” de los “no iguales”. Si el marxismo olvidó que el racismo no se disolvía con la disolución de la contradicción capital/trabajo, no podemos olvidar, al revés, que esa contradicción, productora de racismo, no se disuelve con la contradicción “racial”. Como recuerda Jorge Moruno, “la crítica a los límites de la modernidad es la crítica a su principal mediación social: el trabajo (moderno)”. Si algo quiere decir “interseccionalidad” debe ser esto: revisar sin descanso quiénes son nuestros “iguales” y quiénes nuestros “desiguales” a partir de las distintas fuentes de “desigualdad” que atraviesan el mundo. La desigualdad económica no sólo racializa –porque corporiza– sino que cabalga, reconfigura e intensifica todas las otras “desigualdades”.

La otra respuesta tiene que ver con una esperanza que los textos de Garcés me quitan en parte. Me refiero a la esperanza de que los sufrientes en todo el mundo –los “negros” si se quiere– arranquen a Sócrates de las manos de los colonialistas europeos, que tan criminalmente lo han utilizado, y hagan realidad por fin su programa “ilustrado” (el de esa “rebelión clasificatoria” que el pensamiento decolonial deforma en un pastoso “todos los blancos son pardos”). Y como Garcés no me deja citar a Fanon, dejaré que lo haga en mi lugar –y en mi nombre– un filósofo negro antirracista que se considera su heredero. Me refiero al ya mencionado Achille Mbembe, quien dice lo siguiente al ser preguntado por la tentación “esencialista” del antirracismo “negro”: “El problema es cuando el esencialismo nos impide continuar el camino que gente como Fanon consideraba el horizonte de nuestras luchas. ¿Cuál es ese horizonte? El que abre el camino a una nueva condición, donde la raza ya no importa, donde la diferencia ya no cuenta, porque todos nos hemos vuelto simplemente seres humanos: el pasaje de la indiferencia a la diferencia”. Nunca superaremos la necesidad clasificatoria ni alcanzaremos jamás una sociedad en la que los cuerpos sean transparentes –lo que además no es deseable– pero conviene recordar que toda lucha contra las clasificaciones raciales es una lucha contra los clasificadores: contra los intereses particulares –de clase, género y “raza”– que hasta ahora han impedido la verdadera diferencia: es decir, la universalidad de los derechos.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=233807

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Firman Cuba y Hungría programa de cooperación educativa y científica

Cuba/13 de Noviembre de 2017/Prensa Latina

El canciller de Hungría, Péter Szijjárttó, y el ministro cubano de Educación Superior, José Saborido, firmaron hoy aquí un programa de cooperación educativa y científica.
El programa incluye áreas como la propiedad intelectual, el otorgamiento de becas de estudio e investigaciones científicas conjuntas, según un reporte del noticiero de televisión.

El ministro de Asuntos Exteriores y de Comercio de Hungría, de visita en Cuba, expresó que respetaba el énfasis brindado por Cuba a la innovación así como el esfuerzo para modernizar la economía.

A su vez, Saborido reiteró la voluntad de colaborar mutuamente para intercambiar experiencias.

La agenda del diplomático húngaro en Cuba incluyó también la asistencia a la firma de un acuerdo de cooperación cultural y el encuentro con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=130419&SEO=firman-cuba-y-hungria-programa-de-cooperacion-educativa-y-cientifica
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España: Demandan trabajo sistemático docente en adoptados, con necesidades especiales

España/13 de Noviembre de 2017/La Vanguardia

Los niños adoptados y acogidos no son reconocidos en el área educativa como personas con necesidades especiales y es necesario trabajar en este aspecto en el ámbito docente de forma «sistemática», ha reclamado hoy la psicóloga y consultora en infancia y protección Pepa Horno.

La especialista ha participado en el Congreso «Nuevas estrategias para una escuela inclusiva», organizado por la Asociación de Familias Adoptantes de Castilla y León (Arfacyl), con el fin de dotar a los docentes de herramientas para que la escuela no represente un obstáculo en el éxito de adopciones y acogimientos.

Horno ha explicado a los periodistas que desde el punto de vista de la formación debería ser obligatorio establecer pautas determinadas en cualquier ciclo educativo y ha abogado por el trabajo personal con estos niños, que tienen necesidades especiales, que conllevan un coste emocional.

Para la psicóloga, debería cambiar el tiempo de escolarización obligatoria de los niños adoptados, reconocerlos como personas con necesidades especiales, y si los docentes disponen de la formación necesaria y conocen sus características, se conseguirá la atención a la diversidad.

Ha precisado que estos niños tienen una historia detrás, lo que implica trabajar el daño emocional causado por el hecho de ser abandonado, una cuestión que no depende tanto de la edad en la que llegan a la nueva familia, como de cuanto esté trabajada su historia emocional.

En la actualidad, no se trabaja de forma sistemática, no son reconocidos como niños con necesidades especiales, ha recriminado la psicóloga, quien ha propuesto, como medidas para la atención a la diversidad, la disposición de equipos de orientación, logopedas y maestros de apoyo.

Para Horno, estos niños han desarrollado mecanismos disociativos para sobrevivir a situaciones de miedo, lo que implica en ocasiones que no puedan conectar emocionalmente, unas circunstancias que deben entender los demás niños y los maestros.

Cuando se sienten seguros, esa disociación baja, ha resumido.

El presidente de Arfacyl, Javier Álvarez, ha situado la celebración de este encuentro en las inquietudes expresadas por un grupo de madres en cuanto a lo que ocurre en las escuelas, que a veces no ayudan al desarrollo completo de los chicos.

Las escuelas tienden a ser «uniformadas», de manera que no atienden a las individualidades de los alumnos, que en el caso de los niños adoptados y acogidos implica necesidades de generación de apoyo, que no se conoce.

Hay que difundirlo y dotar de las herramientas necesarias a los docentes que puedan servir a todos para implementar estrategias, ha opinado.

Preguntado por al plan de atención a la diversidad de la Junta de Castilla y León, ha considerado que «nunca es suficiente, siempre queremos más», a la vez que ha subrayado que se trata de un paso positivo.

Durante la jornada desarrollada hoy, dedicada a profesionales y a familias, expertos en psicología y educación han impartido una serie de ponencias para abordar los problemas de este colectivo y tratar de buscar formas de abordar las circunstancias de los niños adoptados y acogidos.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20171109/432741143186/demandan-trabajo-sistematico-docente-en-adoptados-con-necesidades-especiales.html

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