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¿Es la educación en España realmente gratuita?

Europa/España/ 21.10.2017/ Fuente: elpais.com.

Sin embargo, cuando pasas un poco por el colegio o el instituto —algo habitual si tienes niños o adolescentes a tu cargo— el mantra de la gratuidad de la educación se desvanece un poco. Ya no es “tan gratis”. Los libros, las clases de apoyo escolar, las extraescolares o el comedor no son gratuitos. O bien dependen de ayudas y becas, o bien son las familias las que las pagan religiosamente. Y no podemos obviar que todas estas cosas son necesarias para que todos los alumnos dispongan de una educación de calidad, sin importar el ámbito socioeconómico de sus familias.

En los últimos años de recortes, la tijera no se ha frenado al llegar a la educación. España sigue a la cola de los países de la Unión Europea en inversión educativa total: destinamos el 8,2 % del PIB, tres puntos menos que la media de los países desarrollados (OCDE: 11,2 %). Este año las administraciones han hecho un esfuerzo, al incrementar el gasto público en educación un 1,7% (la mayoría destinado a becas generales, ayudas para libros de texto y de movilidad), pero nuestro presupuesto público en esta materia (un 4,36% del PIB) sigue por debajo de la media de la UE (4,9%) y de la OCDE (5,3%).

En el capítulo concreto de becas y ayudas al estudio, la inversión en los años más duros de la crisis (de 2010 a 2014) descendió 629 millones de euros. Si trazamos la comparativa europea, según datos de Eurostat, la media de la UE (3,8 % del PIB) casi dobla el porcentaje español, que se sitúa en el 2,2 %. Como se pregunta aquella canción del grupo El Último de la Fila, «¿dónde estabas entonces, cuándo tanto, te necesité…?». O lo que es lo mismo: en la peor época para las familias, estas recibieron menor número y cuantía de ayudas y becas. Quizá, dicho desde la ironía, debiera haber sido al revés, aunque solo hubiese sido por hacer caso a la Convención de Derechos del Niño, de la que España es Estado parte; en todas las medidas que se tomen por un Estado, el interés superior del menor siempre debe prevalecer.

España sigue a la cola de los países de la Unión Europea en inversión educativa total.

Mirando las cifras más de cerca, cosa que desde Educo y Ayuda en Acción, hemos hecho en un informe que ha visto la luz esta semana bajo el título La sombra de la gratuidad educativa en España, se despejan algunas incógnitas. También se plantean otras preocupaciones que afectan más profundamente a ese tercio de la infancia que vive en riesgo de pobreza y exclusión en nuestro país y que hace muy difícil que pueda tener las mismas oportunidades que el resto en materia educativa.

Además de las cifras, hemos entrevistado a padres, madres, docentes, trabajadores y trabajadoras sociales, alumnado y funcionarios de diversas Administraciones. Les hemos preguntado sobre la importancia que tienen las becas y las distintas ayudas al estudio para que el derecho a la educación sea un derecho que alcance a todos y todas por igual. Mencionaré solo dos de las conclusiones que se extraen de esos testimonios.

Una es clara: en las familias en riesgo de pobreza y exclusión, los niños y niñas tienen muchas papeletas para, en primer lugar, no disfrutar de una infancia plena (que significa, entre otras cosas, estudiar, jugar y vivir en un entorno seguro y motivador) y para, además, engrosar mañana las filas de los adultos pobres de nuestro país. Para que, aunque accedan a puestos de trabajo, no puedan sostenerse, ni a sus futuras familias. Porque la educación de calidad no es un coste, sino inversión pura en ciudadanía, desarrollo económico y paz social para el mañana.

El segundo gran titular del estudio habla del gran esfuerzo económico que están haciendo miles y miles de familias empobrecidas en nuestro país para garantizar a sus hijos una educación medianamente de calidad. Costes indirectos derivados de la educación como los ya mencionados  (el comedor o el transporte del colegio, las clases extraescolares, de refuerzo educativo…) hacen que el sistema no sea equitativo y que aquellas familias que más lo necesitan las que menos tenían y tienen sean las que, proporcionalmente, más recursos tienen que dedicar. No en vano, entre 2009-2015 el gasto medio de los hogares españoles en educación aumentó un 34%.

Esta semana, en torno al 17 de octubre, Día Internacional por la Erradicación de la Pobreza, muchas organizaciones sociales venimos realizando actividades de sensibilización y activismo en la ciudadanía durante esta Semana de lucha contra la pobreza. Nosotros reivindicamos que la educación es un derecho, pero también es y seguirá siendo el único argumento que podemos ofrecernos como sociedad para ser mejores en el presente y en el futuro, y para que la pobreza y la desigualdad sean tan solo un mal recuerdo del pasado

Fuente de la noticia: https://elpais.com/elpais/2017/10/18/planeta_futuro/1508336627_707249.html

 

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Cerca de 7.000 niños refugiados asistirán a clases en Grecia este año

Europa/Grecia/21 Octubre 2017/Fuente: spanish.peopledaily

 Alrededor de 7.000 niños refugiados y migrantes de entre 6 y 16 años de edad recibirán clases este año en escuelas y centros de recepción en Grecia, anunció hoy el Ministerio de Educación como parte del programa educativo anual.

El gobierno griego introdujo el año pasado un plan para impartir educación a miles de niños refugiados que quedaron varados en Grecia luego del cierre de las fronteras en la ruta de los Balcanes occidentales en febrero de 2016.

De acuerdo con el ministerio, 2.439 niños que viven con sus familias en apartamentos y hoteles rentados para solicitantes de asilo asistirán a clases por la mañana, mientras que 2.360 que actualmente viven en los campamentos de refugiados tomarán clases por la tarde en los centros de recepción.

George Angelopoulos, secretario general del Ministerio de Educación de Grecia, dijo que alrededor de 2.000 niños se registrarán en los próximos 15 días, informó la agencia AMNA.

Se espera que 1.000 escuelas públicas de todo el país participen en el programa de educación para refugiados y niños migrantes. Además, el próximo mes se incorporarán 30 jardines de niños al programa.

Dado que la mayoría no ha asistido a clases o ha estado más de dos años fuera del sistema educativo, el objetivo es ayudar a los niños refugiados a integrarse en la sociedad local.

A pesar de los problemas por la falta de maestros en las escuelas, Angelopoulos enfatizó que el programa ha recibido «una respuesta muy positiva de la comunidad educativa».

Fuente: http://spanish.peopledaily.com.cn/n3/2017/1019/c31618-9281869.html

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Alertan lento avance de adecuación antisísmica de escuelas italianas

Europa/Italia/21 Octubre 2017/Fuente: Prensa Latina

La asociación ambientalista italiana Legambiente alertó hoy sobre la lentitud y atrasos en los proyectos de acondicionamiento antisísmico de las escuelas ubicadas en las zonas más vulnerables del país.

Más del 41 por ciento de los centros educacionales, equivalente a 15 mil 55, están ubicados en zonas de alto riesgo, 43 por ciento de ellos construidos antes de 1976 previo a la exigencia de normas constructivas antisísmicas.

Tales afirmaciones están contenidas en el décimo octavo informe Ecosistema Escuela, presentado en un foro realizado en esta capital.

Según el documento, los trabajos de aseguramiento de las edificaciones avanza con mucha lentitud y al ritmo actual tomará 113 años para asegurar las escuelas en las zonas más frágiles del país.

El informe toma como ejemplo a la ciudad siciliana de Messina, con mil 115 escuelas de las cuales 96 fueron construidas antes de la entrada en vigor de regulaciones antisísmicas, en las cuales se efectuaron 18 intervenciones en cuatro años, por lo que completar el proceso llevaría siglo y medio.

Sin embargo, en opinión de la presidenta de Legambiente, Rossella Muroni, resulta imposible esperar ese tiempo y planteó como primera necesidad contar con un registro confiable de las instalaciones, para una adecuada planificación de los recursos y acciones de acuerdo con las prioridades.

El verdadero desafío es promover una gran cantidad de innovaciones que transmitan ideas y recursos para diseñar y crear espacios modernos, didácticos, seguros, cómodos y sostenibles, precisó.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=124538&SEO=alertan-lento-avance-de-adecuacion-antisismica-de-escuelas-italianas

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Los españoles y la interculturalidad

Por: Xavier Besalú

Tal vez, desde el prisma intercultural, las reivindicaciones y aspiraciones de las minorías culturales y nacionales españolas encontrarían un terreno más abonado para su comprensión y un camino más despejado para su resolución.

Según la legislación vigente son fines del sistema educativo español: La formación para la paz, el respeto a los derechos humanos, la vida en común, la cohesión social, la cooperación y solidaridad entre los pueblos; la formación en el respeto y reconocimiento de la pluralidad lingüística y cultural de España y de la interculturalidad como un elemento enriquecedor de la sociedad.

Habitualmente asociamos la diversidad cultural a la inmigración extranjera y la educación intercultural a aquello que hacemos con los inmigrantes extranjeros en la escuela para que se adapten con rapidez a ella. Pero eso no es así en ningún caso, porque las diferencias culturales no han llegado a España con los inmigrantes extranjeros (ya estaban aquí las lenguas, las religiones, las formas de vida, las tradiciones, los hábitos alimenticios… distintos) y tenemos más que claro que todos -extranjeros y nacionales- debemos prepararnos para vivir en sociedades plurales, complejas, conflictivas y democráticas. Pero es que, en el caso español, sería sencillamente tramposo aludir a la interculturalidad para referirse en exclusiva a las relaciones entre nacionales y extranjeros o, a lo sumo, entre payos y gitanos, nuestra minoría étnica por excelencia. Esa interculturalidad debería incluir sin lugar a dudas la relación y el ejercicio en pie de igualdad de los derechos y deberes reconocidos sobre el papel a todos los ciudadanos españoles, individual y colectivamente considerados, es decir, también a sus diversas nacionalidades y regiones, por decirlo en términos constitucionales.

Los estados, tal como los conocemos actualmente, han sido y son un instrumento para organizar políticamente las sociedades, de construcción relativamente reciente, pero solo un instrumento contingente, no una realidad esencial, ahistórica y natural, que se han consolidado como entidades poderosas para garantizar ciertos niveles de bienestar y seguridad a sus habitantes y para fabricar sólidas identidades nacionales a costa de negar, marginar o tolerar a las naciones, pueblos, culturas e identidades minoritarios. Porque los estados, por liberales y democráticos que sean, no son neutrales o indiferentes en lo relativo a la cultura y a la identidad: todos tienen una lengua (pocos más de una) oficial, una religión (por tradición o por otros intereses) más o menos protegida, unos cuantos elementos simbólicos (bandera, himno, escudo… e incluso selecciones y héroes nacionales), un determinado calendario laboral, un currículum escolar con unas prioridades y unos sesgos claramente visibles en disciplinas como la historia, la literatura o las artes, un código penal con normas propias…

España, por historia y por tradición, ha gestionado su diversidad cultural desde una matriz marcadamente asimilacionista, a la francesa, modelo que ha sido presentado y se ha consolidado como lo más natural del mundo -como el propio estado-, de sentido común. En realidad, la mayoría de los estados modernos se han edificado sobre un proyecto claramente homogeneizador; por eso, solo en el actual contexto de globalización y de democracia avanzada hemos empezado a hablar, al menos retóricamente, de interculturalidad, de diversidad cultural y de minorías. No hace falta pertenecer a una de esas minorías para constatar que ese respeto y reconocimiento a la pluralidad lingüística y cultural de España, que predica la ley, es a día de hoy un rotundo fracaso, cuando los estereotipos y los prejuicios campan a sus anchas, cuando los derechos reales de las lenguas minoritarias son permanentemente cuestionados y laminados, cuando esas diferencias culturales son ignoradas, vilipendiadas o suprimidas en nombre de la igualdad, cuando esa pluralidad requiere siempre la aprobación de la mayoría para poder sobrevivir en condiciones de normalidad. Y es que tampoco la interculturalidad es vivida como un elemento enriquecedor de la sociedad, sino como un problema que, como mucho, hay que conllevar, como un estorbo pesado y tedioso, o como una provocación que raya la amenaza a una unidad y a una armonía míticas, y no como una realidad que hay que gestionar del modo más democrático y justo posible.

Las minorías nacionales, por su parte, son aquellos pueblos o comunidades que a lo largo de la historia, y hasta nuestros días, han buscado reconocimiento político. Son minorías porque forman parte de un Estado cuyos elementos culturales e identitarios son distintos a los suyos (lengua, religión, historia, tradiciones, geografía…), y son nacionales porque tienen el sentimiento y la percepción de tener una personalidad política distinta de la mayoritaria -ni mejor, ni peor, solo distinta- que, algunas veces, les conduce a reclamar los beneficios y la fuerza de contar con una herramienta llamada estado.

El primer paso para una gestión democrática de la diversidad cultural y nacional es necesariamente el reconocimiento en pie de igualdad de esa realidad, no como una concesión graciosa, el respeto como sujeto de todos los derechos políticos, sociales y culturales de que gozan los ciudadanos pertenecientes a la mayoría y que tienen todo el peso del estado a su favor. Justamente por eso, porque los estados tienen una identidad concreta que tiende permanentemente a la expansión, es por lo que las minorías demandan algún tipo de reparación o de protección para contrarrestar esa desigualdad estructural. No lo hacen con la finalidad de gozar de más derechos que los demás, o de tener algún tipo de privilegio, sino sencillamente para poder ejercer en la práctica los mismos derechos que las mayorías. Por eso, el segundo paso en esta gestión democrática de la diversidad cultural y nacional es la negociación que en ningún caso debe pasar por la imposición de la mayoría, porque si dicha negociación se ve sometida o amenazada por la tiranía de esa mayoría, estaríamos hablando de concesiones y no de acuerdos.

Pero lamentablemente, ante el avance de una democracia verdaderamente pluralista e inclusiva, los antes asimilacionistas han ido virando de estrategia y ahora han sustituido sus cantos a la igualdad y a la bondad de la eliminación o privatización de las diferencias de los otros por las apelaciones enardecidas a la convivencia y a la cohesión social, sin referencia alguna a algo tan humano y tan real como son las relaciones de poder. No ponen en duda la justicia del reconocimiento y de la negociación, pero temen que su aplicación erosione esa convivencia y perturbe esa cohesión. Detentadores del poderío y el blindaje que otorga tener de su parte el entramado estatal, se presentan como no nacionalistas y postidentitarios -como si esto fuera posible- y se proclaman cosmopolitas, ciudadanos del mundo, liberados de cualquiera de esas viejas ataduras. El respeto a los derechos humanos, la solidaridad entre los pueblos no deberían ser simples deseos bienintencionados: los derechos humanos debieran estar por encima de las fronteras y de las pertenencias identitarias, y la solidaridad es algo más que limosna piadosa.

Tal vez, desde el prisma intercultural, las reivindicaciones y aspiraciones de las minorías culturales y nacionales españolas encontrarían un terreno más abonado para su comprensión y un camino más despejado para su resolución.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/10/17/los-espanoles-y-la-interculturalidad/

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Movilizaciones estudiantiles en Bélgica

Por: Nicolas Lemoine. Pressenza. 20/10/2017

En un contexto en el que la lógica de la reducción del gasto conduce a muchos reveses en los logros sociales, la juventud no se libra. Los estudiantes, al igual que otros jóvenes, se enfrentan cada vez más a condiciones sociales y económicas difíciles debido a muchos factores. Revisemos algunos de ellos.

El 16 de diciembre de 1966, Bélgica firmó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, conocido como “Pacto de Nueva York”. Este pacto consagra una serie de derechos humanos de la segunda generación. Entre ellos, el derecho a la educación está consagrado en el artículo 13: “La educación superior se pondrá a disposición de todos en plena igualdad, según sus capacidades individuales, por todos los medios apropiados, especialmente la introducción progresiva de la educación gratuita”.

Si Bélgica ratificó este pacto en 1983, hay que señalar que esta introducción gradual dista mucho de haber terminado. Durante muchos años, el movimiento estudiantil ha estado luchando por una mejor accesibilidad financiera a la educación superior. Evidentemente, esta asequibilidad no es más que una faceta de la accesibilidad a la educación superior; también se tienen en cuenta otros factores, en particular los culturales. Sin embargo, cuando se aborda el tema desde la perspectiva de la deuda estudiantil, los costos directos e indirectos de los estudios son centrales para el análisis. Los costos directos se refieren generalmente a todos los costos directamente relacionados con la inscripción en la educación, principalmente la matrícula[1]. Los costos indirectos son la totalidad de los costos educativos del estudiante o la familia, tales como alojamiento, transporte, materiales y planes de estudio[2].

“Esta lucha va acompañada de demandas para la necesaria refinanciación de una educación superior desembolsada.”

En la Bélgica francófona, la FEF (Fédération des étudiants francophones) lucha desde hace muchos años por una educación gratuita y de calidad, accesible para todos. Esta lucha ha ido acompañada, por lo general, de una demanda más amplia de la necesaria refinanciación de la educación superior desembolsada para hacer frente a los desafíos de la democratización, que ha hecho que el número de estudiantes de educación superior haya aumentado de 101.500 en 1988 a 178.000 en 2012.[3]

En 2008, el FEF se centró en los costos directos e indirectos de los estudios. La organización estimó entonces que los costes estimados de los estudios de educación superior oscilaban entre 8 y 12.000 euros anuales. Las campañas “ResPACT”, que exigen el cumplimiento del Pacto de Nueva York ya mencionado, “Salvemos a Wendy” y “Wendy contra el Ataque” movilizaron a más de 10.000 estudiantes, recogieron 100.000 firmas y vieron una verdadera movilización en el campus. A partir de estas campañas, se consiguió una gran victoria para el movimiento estudiantil francófono belga: el “Décret Wendy” [4]. Garantiza que los becarios reciban la matrícula y el programa de estudios gratuitos, y que la matrícula de la universidad quede congelada. Un verdadero paso hacia una educación superior más inclusiva.

Sin embargo, aún persisten muchos desafíos para lograr una educación más accesible, a pesar de la congelación de los derechos de matrícula en la universidad, que sigue vigente hoy en día gracias a la vigilancia del movimiento estudiantil. Los retos a los que se enfrentan las personas de hoy en día que quieren ayudar a mejorar el acceso a la educación superior -y permitir que los que están allí se queden- siguen siendo desalentadores. Tres de ellas son: la pauperización creciente de la juventud, los cambios en la estructura de los estudios y la solidaridad.

La pauperización de los jóvenes es una observación ampliamente compartida. En febrero de 2016, las federaciones valona y bruselense del CPAS, la Liga de las Familias y la FEF hicieron sonar la alarma. La observación es clara: en 2014-2015, uno de cada 22 estudiantes en la Federación Valona de Bruselas (pero 1/15 en Bruselas) cuenta con la asistencia del CPAS.

“En 2014-2015, 1 de cada 22 estudiantes en la Federación Valona de Bruselas es asistido por el CPAS”.

Ante esta situación, muchos actores, no sólo estudiantes como la Red Valona de Lucha contra la Pobreza y la Liga de las Familias, se movilizan para garantizar una mejor accesibilidad a través de un sistema de becas. Un sistema que todavía lucha por garantizar la igualdad real en el acceso a la educación superior. Esto a pesar de los recientes acontecimientos a petición de estos actores, que han permitido poner fin a los criterios meritocráticos.

Luego, la modificación de la estructura de los estudios. Con la llegada del “Décret Paysage”, una gran reforma llevada a cabo por el ministro Marcourt, se modificaron las trayectorias profesionales de los estudiantes. Hoy en día, este nuevo rumbo es más flexible y menos estructurado en términos de “años”, con vistas a avanzar hacia un enfoque “crediticio”, pero que implica riesgos. La flexibilidad del sistema podría dar lugar a períodos de estudio más largos para muchos estudiantes, con costes adicionales para ellos y sus familias.

Por último, y si estos pocos ejemplos son necesariamente restrictivos, otra prioridad para la educación en Bélgica: la solidaridad. Si bien la importancia de la diversidad y la apertura a las dinámicas internacionales forma parte de muchos discursos oficiales sobre la educación superior, una reciente reforma del decreto “Paysage” parece contradecir estos discursos. De hecho, ofrece la posibilidad de que los estudiantes extranjeros paguen hasta 12.525 euros por la matrícula. Esta posibilidad de hacer pagar el precio de las tasas a los estudiantes internacionales -a excepción de los de los países de la Unión Europea, de los países menos desarrollados – incluidos en la lista de los Países Menos Adelantados (PMA) de la ONU – o de los países con los que la Comunidad Francesa ha llegado a un acuerdo sobre este tema – es una revuelta para muchos estudiantes que se organizan. Muchos actores, como los consejos estudiantiles locales, las asociaciones internacionales de estudiantes y las asociaciones estudiantiles internacionales, así como las asociaciones políticas o sindicales de jóvenes, se están movilizando para exigir la retirada de esta disposición, y una matrícula común para todos, que tiende a la educación gratuita, como se ha comprometido Bélgica.

Mientras que en Bélgica se está desarrollando gradualmente una oferta de préstamos estudiantiles, la situación actual sigue estando mal documentada, por lo que es importante mantenerse vigilante. Por otra parte, como hemos visto, los riesgos de endeudamiento, ligados al empobrecimiento, a la insuficiencia de los mecanismos de asignación educativa y a la prolongación de los estudios, están muy presentes.

Por lo tanto, siempre es importante denunciar y luchar activamente por una educación gratuita efectiva, una de las garantías de democratización de la educación superior y un importante vector de justicia social.

Fuente: www.pressenza.com/es/2017/10/movilizaciones-estudiantiles-en-belgica/

Fotografía: www.cadtm.org

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España: 140 profesores se formarán en el II Congreso Aragonés de ‘Neuroeducacción’ de Alcañiz.

Por: La comacarca/20-10-2017

Muchos docentes se han interesado por el curso, ya que se ha completado el cupo y tiene a 305 personas en lista de espera

Alcañiz acogerá el II Congreso Aragonés de ‘Neuroeducacción’ durante este fin de semana. Estas jornadas van destinadas a profesores del territorio, tanto de Educación Primaria como de ESO y Bachillerato. Los objetivos del congreso son conocer los conceptos de neuroeducación y las nuevas propuestas de las neurociencias para llevarlas al aula, así como intercambiar buenas prácticas de aplicación en clase. Los distintos actos y talleres del Congreso se celebrarán en el Teatro Municipal y en el IES Bajo Aragón de Alcañiz.

La acogida no ha podido ser mejor, ya que se ha cubierto el cupo de 140 inscritos e incluso 305 docentes se han quedado fuera y ahora ocupan la lista de espera.

La inauguración tendrá lugar el viernes a las 17.30 en el Teatro de Alcañiz, y a continuación David Bueno ofrecerá la ponencia ‘Mirar, emocionar y colaborar: Qué aporta la neurociencia a las estrategias de aprendizaje integral’, donde explicará tres aspectos relacionados con el aprendizaje: la mirada, las emociones y la socialización. La otra conferencia del Congreso de ‘Neuroeducacción’ se celebrará justo antes de la clausura, el sábado a las 19.00. Correrá a cargo de Ramón Barrera, y su título es ‘Sorprendizaje 3.0’. En ella, el autor explicará que para aprender de forma efectiva es necesario sorprenderse.

Los 140 inscritos asistirán a cuatro talleres diferentes durante el viernes por la tarde y todo el sábado, en los que se trabajará en varios ámbitos: la comunicación efectiva a través de la técnica teatral; la gamificación y el juego; la creación de una experiencia de flujo; y el revelado de emociones en el aula.

En la realización del evento colaboran el CIFE de Alcorisa, el CPI FP Bajo Aragón, el Ayuntamiento de Alcañiz, el IES Bajo Aragón y el Gobierno de Aragón.

*Fuente: https://www.lacomarca.net/140-profesores-se-formaran-en-el-ii-congreso-aragones-de-neuroeducaccion-de-alcaniz/

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Papanatismo plebiscitario

Por: Mariano Fernández Enguita 

Corría el año 1852 cuando Karl Marx, en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, y Friedrich Engels, en Revolución y contrarrevolución en Alemania, acuñaron la expresión “cretinismo parlamentario”. Marx se apiadaba de los afectados, confinados “en un mundo imaginario y [privados] de todo sentido, toda memoria y toda comprensión del rudo mundo exterior”; Engels se reía de las “infelices víctimas” y su “solemne convicción de que todo el mundo, su historia y su futuro se rigen por la mayoría de votos de aquella institución representativa que tiene el honor de contarlos entre sus miembros.” Se referían, claro está, a que sus proclamas y resoluciones iban a chocar con la dura realidad de los poderes establecidos y de la lucha de clases. El sambenito hizo fortuna y fue repetido una y otra vez por Lenin, Trotsky, Gramsci y, claro está, todos sus corifeos. “No es un insulto”, diría Trotsky, “sino la característica de un sistema político que sustituye la realidad social por construcciones jurídicas y morales, por un ritual de frases decorativas.”

Tienta calificar de tal la pretensión secesionista, sea desde el parlament o el govern, de representar la voluntad inequívoca del grueso de la sociedad catalana, cada vez que aprueban leyes del calibre del referéndum de autodeterminación y la desconexión o secesión en una cámara que no tiene competencias para ello, a la que no fueron elegidos para eso y en la que representan el 53% de los escaños, el 48% del voto y el 36% del electorado. Pero sería ingenuo hablar de cretinismo cuando han organizado con notable eficacia y apoyo un autogolpe que, en su análisis, sólo puede beneficiar a la causa: en el improbable caso de salir todo a su antojo, alcanzarían la independencia desde una minoría de la sociedad y del electorado; en el más que probable de no lograrlo, el gobierno se verá abocado a negociar entre alguna forma de ejercicio del derecho a decidir y, al menos, una batería de concesiones, sobre todo si no faltan los equidistantes que temen tomar partido o tratan de contentar a todos; en el peor escenario, la aventura dejará una nutrido archivo audiovisual de simpáticas jóvenes ofreciendo flores a los ceñudos represores, si es que no se añade algo con lo que alimentar el martirologio. (También es mala suerte que nos haya cogido con el peor y más débil gobierno de la democracia, pero no es casual.) Cretinismo, si acaso, el de los incontables indignados que, sin ser protagonistas del plan, aceptan y aplauden la reducción de la democracia al voto de unos representantes ignorando en bloque el procedimiento parlamentario debido (tecnicismos), el Estado de derecho y el  imperio de la ley (con lo mal que suena), la división de poderes (no se la cree nadie), la letra y el espíritu de la Constitución y el Estatut (¡uy, esos!) y la soberanía del conjunto del pueblo español (¿el pueblo qué?).

En la segunda oleada de la epidemia, el virus parlamentario muta en plebiscitario. Pues plebiscito es un referéndum que no se limita a tratar de cambiar tal o cual ley sino que promete y reclama fe incondicional en un futuro esplendoroso: al poco, asegura la vieja y corrupta CiU, Cataluña será Dinamarca, Holanda, o las dos; al día siguiente, promete ERC, será una república social y libre de corrupción; tarde o temprano, añade la CUP, llegará el socialismo, pero el de verdad, el comunismo. Les falta citar a Pujols: Perquè seran catalans, totes les seves despeses, on vagin, els seran pagades. Lástima que el viaje sea más bien de la pátria de la veritat (Pujols) al país de la mentira desconcertante (Ciliga). Si votar en el parlamento es bueno, hacerlo en la calle tiene que ser el bien supremo. ¿Cómo oponerse al derecho a decidir? “Més democracia” (Colau); “esto no va de independencia, sino de democracia” (Guardiola); “España no tiene un problema con Cataluña, sino con la democracia” (Ibarretxe); “una manifestación política legítima” (Iglesias). Es una idea de la democracia que se reduce a que todo vale si se vota, no importa qué ni por quién. El voto pasa a ser como blanquear el dinero: no importa de dónde venga ni a dónde vaya, siempre que se pueda presentar un recibo en orden de la última transacción. Dos mil quinientos años dando vueltas a quién, cómo y cuándo votar, a como separar y contrapesar los poderes, y resulta que era sólo esto. Si els fills de puta volessin no veuríem mai el sol, cantaba Quico Pi de la Serra. Vamos a dejarlo en que, como levanten demasiado el vuelo los papanatas, a los que la Academia define por su sencillez y credulidad, la democracia va a vivir un eclipse imprevisible. Si no lo creen, asómense a Twitter.

*Fuente: http://blog.enguita.info/2017/10/papanatismo-plebiscitario.html

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