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Racismo estructural, desigualdad y salud en Estados Unidos

Por: VientoSur.info

En los 5 años desde que uno de nosotros publicó «#BlackLivesMatter – A Challenge to the Medical and Public Health Communities» en el Journal /1 , hemos visto un cambio radical en el reconocimiento del racismo como un rasgo duradero de la sociedad estadounidense y de su alto costo en vidas de personas negras. Tanto los funcionarios electos como los dirigentes empresariales y académicos utilizan el lema «Black Lives Matter», que también ha sido adoptado ampliamente por el público, que por millones protestó por la ejecución extrajudicial de George Floyd /2 . Este encuadre queda plasmado en el término «racismo estructural».

No existe una definición «oficial» de racismo estructural -o de los conceptos, estrechamente relacionados, de racismo sistémico e institucional- aunque se han ofrecido múltiples definiciones /3-7. Todas las definiciones dejan claro que el racismo no es simplemente el resultado de los prejuicios privados de los individuos /8, sino que también es producido y reproducido por leyes, normas y prácticas, sancionadas e incluso aplicadas por diversos niveles de gobierno, y que está arraigado en el sistema económico, así como en las normas culturales y sociales /3,8.

Como legado de la esclavitud africana, el racismo estructural afecta tanto a la población como a la salud individual en tres ámbitos interrelacionados: la política de líneas rojas y la segregación residencial racial, el encarcelamiento masivo y la violencia policial, y la desigualdad en la atención médica. Estos ejemplos, entre otros, comparten ciertos rasgos cardinales: los daños tienen un fundamento histórico, implican a múltiples instituciones y se basan en metáforas culturales racistas.

Líneas rojas y segregación residencial racializada

En 1933, el gobierno federal estableció la Corporación de Préstamos a los Propietarios de Viviendas (HOLC) para expandir la propiedad de viviendas como parte de la recuperación de la Gran Depresión /8. Para guiar las determinaciones de la solvencia hipotecaria, HOLC creó mapas de al menos 239 ciudades de los Estados Unidos. Utilizando la composición racial como parte de su evaluación, el personal de HOLC literalmente dibujó líneas rojas (por lo tanto, «redlining») alrededor de las comunidades con grandes poblaciones negras, señalándolas como áreas de inversión peligrosas cuyos residentes no recibirían préstamos de HOLC. El trazado de líneas rojas hacía que las hipotecas fueran menos accesibles, lo que hacía que los posibles compradores de vivienda negros fueran vulnerables a condiciones depredadoras, con lo que aumentaban las ganancias de los prestamistas, se reducía el acceso a la propiedad de la vivienda y se privaba a esas comunidades de un activo que es fundamental para la transferencia intergeneracional de riqueza. Las hipotecas federales fueron rechazadas independientemente de las opiniones raciales de los oficiales de préstamos hipotecarios; no fue algo personal.

Esta práctica aprobada por el gobierno validó otras maniobras racistas, como los pactos restrictivos que prohibían a las personas negras ser propietarios de viviendas mediante acuerdos legales establecidos por los propietarios anteriores, la infravaloración de los bienes inmuebles en los barrios negros y la violencia de las turbas contra las personas negras que se trasladaban a los barrios blancos. Aunque la política de líneas rojas terminó oficialmente con la Ley de Vivienda Justa de 1968, su impacto se ve hoy en día en la geografía social de las ciudades. La segregación residencial constituyó una plataforma para una amplia desinversión social, especialmente en la infraestructura de los barrios (por ejemplo, espacios verdes, parque de viviendas y carreteras), servicios (por ejemplo, transporte, escuelas y recogida de basura) y empleo.

La segregación racial residencial sigue siendo un poderoso factor de predicción de la desventaja de las personas negras /3,5,9. Hay un legado directo de la política de líneas rojas en la salud y el bienestar: los nacimientos prematuros, el cáncer, la tuberculosis, la depresión materna y otros problemas de salud mental se producen en mayor medida entre los residentes de las zonas señaladas por la política de líneas rojas /3-5. Los mecanismos plausibles de los efectos continuos de la política de líneas rojas sobre la salud merecen ser estudiados más a fondo, teniendo en cuenta la exposición a las toxinas ambientales (teratógenos, carcinógenos, contaminantes atmosféricos, etc.) y el impacto físico sostenido de los factores estresantes psicosociales concentrados /5,9-11. Las mejores calificaciones de los vecindarios HOLC se asocian con niveles más bajos de carcinógenos en el aire y niveles más altos de cobertura de las copas de los árboles (que mitiga los contaminantes del aire y el calor) /12. Los vecindarios predominantemente blancos generalmente tienen niveles más bajos de contaminación del aire /13, mientras que las exposiciones más altas contribuyen a la incidencia de asma y bajo peso al nacer en las comunidades negras /14.

La política de líneas rojas requirió la cooperación del gobierno; de las industrias bancaria, crediticia e inmobiliaria y los promotores privados; así como de los propietarios de viviendas. Juntas, estas partes ayudaron a avivar las creencias culturales de que las personas negras eran malos vecinos, cuya presencia disminuiría los valores de los inmuebles y aumentaría la delincuencia. Además, el racismo estructural que permite y sostiene la segregación facilita el racismo estructural en otras formas, incluyendo el encarcelamiento masivo y la violencia policial y la injusta distribución de la atención médica de alta calidad.

La violencia policial y el estado carcelario

Los Estados Unidos tienen la tasa de encarcelamiento más alta del mundo, y la policía de los Estados Unidos mata a civiles mucho más a menudo que la policía de otros países ricos /15,16. Un gran número de investigaciones científicas documenta tanto los resultados de la desigualdad racial como los prejuicios raciales en prácticamente todos los aspectos del sistema jurídico penal, y la comunidad negra sufre resultados más duros que los blancos en los encuentros con la policía, la fijación de fianzas, la duración de las sentencias y la pena capital /17,18. La historia de los tribunales, las prisiones y la policía como instituciones que mantienen la jerarquía racial es clave para comprender la naturaleza profundamente punitiva y racialmente desigual del sistema jurídico penal de los Estados Unidos, con importantes y persistentes implicaciones para la salud de las comunidades negras.

La policía contemporánea de los Estados Unidos tiene sus raíces en las patrullas de esclavos, que se establecieron por primera vez en la Virginia colonial del siglo XVIII en un esfuerzo por capturar a los fugitivos y sofocar las revueltas. Tras la abolición de la esclavitud y el efímero progreso de la Era de la Reconstrucción, la policía y las prisiones sirvieron como instituciones clave para reafirmar el dominio de los blancos, especialmente en el Sur. Las fuerzas del orden sancionaron, permitieron y participaron en el linchamiento de personas negras, que las turbas blancas solían llevar a cabo con el pretexto de castigar el delito; en realidad, el linchamiento a menudo tenía motivos económicos y políticos más amplios /19. Los blancos del Sur también utilizaron la policía y las prisiones para hacer cumplir las leyes de vagabundeo y los sistemas de arrendamiento y aparcería para obligar a las personas anteriormente esclavizadas a regresar a los campos – «la esclavitud con otro nombre», como dijo un autor famoso /20.

Cuando el Congreso aprobó las Leyes de Derechos Civiles de 1964, los linchamientos se habían vuelto raros y el sistema de arrendamiento de convictos había sido abandonado hacía mucho tiempo. Pero sólo unos meses después, el Presidente Lyndon Johnson declaró una «Guerra contra el crimen», a la que siguió en la década siguiente la «Guerra contra las drogas» del Presidente Richard Nixon, que apeló a los temores sobre la supuesta criminalidad de la población negra. Estos acontecimientos propiciaron un aumento de siete veces el tamaño de la población encarcelada, y los negros eran encarcelados en una proporción cinco veces mayor que la de los blancos /21,22. Al igual que en la era posterior a la Reconstrucción, el desarrollo del encarcelamiento en masa también tenía dimensiones económicas, por ejemplo, la expansión de las prisiones proporcionaba empleo en las zonas rurales blancas desindustrializadas /23.

A finales del decenio de 1960 también se produjo un aumento masivo de los asesinatos de hombres negros a manos de la policía /24, y no fue hasta el decenio de 1980 que la Corte Suprema de los Estados Unidos impuso restricciones que pueden calificarse de modestas al uso de la fuerza por parte de la policía -por ejemplo, declarando inconstitucional que la policía dispare a un civil que huye de la escena de un crimen pero que no causa daño a los demás /25.

La policía aplicó en su día restricciones raciales en las ciudades que segregaban a las personas negras fuera de las horas de trabajo (sundown towns); ahora se dirige de manera desproporcionada a los negros que entran en los vecindarios de los blancos /26. La actividad policial que dio lugar al tiroteo mortal de Breonna Taylor por parte de la policía en Kentucky ha estado vinculada a un plan de «revitalización urbana» /27.

La actividad policial y el encarcelamiento tienen profundas consecuencias adversas para la salud de las personas negras. Algunas de esas consecuencias son directas: el uso de la fuerza por parte de la policía mata a cientos de personas de raza negra cada año y causa heridas no fatales a muchos miles más. Las personas encarceladas -que son desproporcionadamente negras- corren un alto riesgo de morir después de ser liberadas /28, y las prisiones y cárceles han sido los principales lugares de transmisión de enfermedades durante la pandemia de covid-19 /29. También hay efectos indirectos -por ejemplo, la violencia policial puede perjudicar la salud mental de comunidades enteras mediante la vigilancia constante y la amenaza de violencia /30, y la rotación dentro y fuera de la cárcel puede dar lugar a la propagación en la comunidad de infecciones de transmisión sexual u otras enfermedades infecciosas, como el covid-19 /31.

La idea de que la reforma de la policía por sí sola resolverá la violencia policial es incompleta y engañosa. Un enfoque desde el racismo estructural nos permite ver cómo la policía y las prisiones han cumplido su objetivo de control social de la población negra, que durante mucho tiempo se ha impuesto mediante la violencia. Para que el cambio sea efectivo, debemos determinar qué sectores (como la salud mental y los servicios sociales) deberían participar en el tratamiento equitativo de la seguridad pública sin que sea necesaria una respuesta policial.

Atención sanitaria desigual

La medicina moderna americana tiene raíces históricas en el racismo científico y en los movimientos eugenésicos. El racismo científico reificó el concepto de raza como un atributo biológico innato, y más tarde genético, utilizando la teoría y la investigación científica culturalmente sesgada /32. Los científicos estadounidenses, como Samuel Morton, continuaron esta tradición, utilizando características anatómicas como el tamaño y el volumen del cráneo para clasificar las razas de manera que consagraran la superioridad de los blancos /32,33. El movimiento de eugenesia moderna se extendió por los Estados Unidos a principios del siglo XX, dando lugar a leyes que prohibían el «mestizaje» y la esterilización forzada de «razas» indeseables en un esfuerzo por crear una nación mejor, más inteligente y más blanca /32.

Respetados doctores en medicina, catalogaron a las personas negras como enfermas innatas y deshumanizaron su sufrimiento, utilizando argumentos científicos para dar la ilusión de neutralidad y objetividad. Por ejemplo, en 1851 el médico sureño Samuel Cartwright describió la drapetomanía, una «enfermedad mental» que, según él, causaba que los africanos esclavizados huyeran de su encierro; sostenía que podía evitarse manteniendo a los negros en sumisión y que podía curarse con latigazos /34. Cartwright también «descubrió» la disestesia aethiopica, una enfermedad de los negros caracterizada por la reducción de la capacidad intelectual, la pereza y la insensibilidad parcial de la piel /34. De manera análoga, el médico J. Marion Sims, aclamado como el padre de la ginecología moderna, debía su éxito en la reparación de la fístula vesicovaginal a las repetidas operaciones realizadas, sin anestesia, en mujeres negras esclavizadas, mujeres para las que el consentimiento informado no tenía sentido /35.

Las concepciones racializadas de la susceptibilidad a las enfermedades persisten hasta el día de hoy. En su informe de 2003 titulado Tratamiento desigual: Confronting Racial and Ethnic Disparities in Health Care, el Instituto de Medicina examinó más de 100 estudios y llegó a la conclusión de que los sesgos, los prejuicios y los estereotipos contribuían a las diferencias generalizadas en la atención de la salud por raza y etnia /36. Quince años más tarde, el Informe Nacional sobre la calidad y las disparidades de la atención sanitaria de 2018 documentó que los pacientes negros, los indios americanos y los nativos de Alaska, y los nativos de Hawai y las islas del Pacífico seguían recibiendo una atención más deficiente que los pacientes blancos en el 40% de las medidas de calidad incluidas, con poca o ninguna mejora respecto de las décadas pasadas /37. Por ejemplo, en un estudio realizado en 2016 para evaluar las actitudes raciales, la mitad de las y los estudiantes y residentes médicos blancos tenían creencias infundadas sobre las diferencias biológicas intrínsecas entre las personas negras y blancas. Esas falsas creencias se asociaban con evaluaciones del dolor de los pacientes negros como menos grave que el de los pacientes blancos y con decisiones de tratamiento menos apropiadas para los pacientes negros /38.

Sería miope pensar que el prejuicio y la discriminación individuales por sí solos conducen a una atención deficiente. La desinversión sistemática en los sectores público y privado dentro de los barrios negros segregados ha dado lugar a instalaciones con pocos recursos y menos médicos, lo que hace más difícil contratar proveedores de atención primaria y especialistas experimentados y bien acreditados y, por lo tanto, afecta al acceso y la utilización /3. Independientemente de la intención, las acciones de las partes que van desde las escuelas de medicina a los proveedores, las aseguradoras, los sistemas de salud, los legisladores y los empleadores han garantizado que las comunidades negras racialmente segregadas tengan una atención limitada y deficiente /3.

La aceptación de este trato desigual como «normal» está históricamente arraigada y apoyada por la creencia de que el pueblo negro es intrínsecamente propenso a las enfermedades y, implícita o explícitamente, no merece una atención de alta calidad. Al igual que en el caso de la policía, el desmantelamiento del impacto del racismo estructural en la atención sanitaria no es una cuestión de «unas cuantas manzanas podridas»; debemos reflexionar sobre la forma en que nuestras prácticas cotidianas y aceptadas cosifican la raza, es decir, tratan la construcción social de la raza como una diferencia biológica intrínseca, ejemplificando así y contribuyendo a un sistema más amplio de racismo estructural.

Nuestro papel en el desmantelamiento del racismo estructural

El racismo estructural se remonta a los comienzos de la historia de los Estados Unidos, se extiende a través de sus instituciones y su economía, y habita en nuestra cultura. Su durabilidad contribuye a la percepción de que la desventaja de los negros es intrínseca, permanente, y por lo tanto normal. Pero considerar el racismo estructural como una causa fundamental no es una analogía moderna de la teoría de que las enfermedades son causadas por miasmas – algo que está en el aire, amorfo e indiferenciado. El racismo estructural funciona para dañar la salud en formas que pueden ser descritas, medidas y desmanteladas. Las acciones para desmantelar el racismo necesariamente involucran a toda la sociedad. Ir más allá de la educación individual y la percepción personal para cambiar la política y las normas sociales requerirá la participación de muchas instituciones, pero las comunidades médicas y de salud pública pueden contribuir directamente en al menos cuatro áreas clave.

La primera es la adopción del proyecto intelectual de documentar las repercusiones del racismo en la salud. A pesar de la larga y continua historia del racismo, las investigaciones empíricas que muestran sus repercusiones en la salud rara vez se publican en las principales revistas médicas. Aunque consideramos que las pruebas de los efectos del racismo estructural en la salud son convincentes y están respaldadas por más de un siglo de amplios estudios teóricos y empíricos, siguen siendo marginadas y eclipsadas por otras prioridades de investigación /3-6,39. Cuando las principales revistas médicas abordan el racismo estructural, a menudo se limitan a comentarios y editoriales, como si estos temas fueran adecuados para el debate pero no para los descubrimientos. Se necesita un amplio acuerdo -por parte de los financiadores, editores y revisores- en que el racismo y las desigualdades en los determinantes sociales de la salud en general son temas tan válidos para la investigación como los marcadores biológicos (y ciertamente ambos pueden combinarse).

Además, debe mejorar la disponibilidad de datos que incluyan la raza y el origen étnico, y hay que apoyar los esfuerzos por desarrollar y mejorar la medición del racismo estructural, en particular los que utilizan las bases de datos administrativas disponibles. Esa labor está en marcha y creemos que debe ser ampliamente fomentada /6,40-44.

En tercer lugar, las comunidades médica y de salud pública deben mirar hacia sí mismas, tanto como instituciones como cada individuo. El profesorado y los estudiantes necesitan una visión más completa tanto de la historia de los Estados Unidos como de las formas en que la medicina y la salud pública han participado y siguen participando en prácticas racistas. La reflexión incluye el reconocimiento de los daños derivados del uso acrítico de las categorías raciales, lo que refuerza las suposiciones implícitas de que las diferencias raciales son de origen genético. Además, incluye la medición del éxito de las intervenciones en función de la medida en que reducen las desigualdades en materia de salud (en este caso, entre negros y blancos) en lugar de centrarse únicamente en la población en general. Se han propuesto normas rigurosas y claras para publicar las investigaciones sobre las desigualdades en materia de salud racial /45.

Mientras tanto, abordar la cada vez mayor escasa representación de estudiantes negras y negros en la facultad de medicina /46, y la desventaja que enfrentan las y los investigadores negros en la búsqueda de premios de los Institutos Nacionales de Salud /47 no deben esperar. Deberíamos cuestionar las afirmaciones de que hay un grupo inadecuado de solicitantes negros cualificados para ser reclutados, contratados y promovidos.

En cuarto lugar, deberíamos reconocer que el racismo estructural ha sido desafiado, tal vez con más éxito, por los movimientos sociales de masas. El cambio requerirá políticas que reestructuren las oportunidades de una vida saludable para la gente de color, corrigiendo los errores cometidos por la jerarquía racial fundacional que continúan moldeando la vida cotidiana. La medicina organizada y la salud pública tienen una larga historia de oposición a la desegregación y a un acceso más amplio a la atención médica (por ejemplo, Medicare), de prohibición de médicos negros, de defensa del racismo científico y de consagración de la raza como una variable biológica. Nuestros campos tienen mucho que lamentar, y aún tenemos mucho que ofrecer para corregir nuestros errores históricos. No nos quedemos al margen.

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16/12/2020

The New England Journal of Medicine

Traducción viento sur

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Galileo: ver es creer

Fuentes: TopoExpress

Nota de edición: El 8 de enero de 1642 moría Galileo Galilei. Calificado como el padre de la ciencia, autor emblemático de la revolución copernicana, fue perseguido, juzgado y condenado por la Iglesia católica a pasar el resto de su vida bajo arresto domiciliario.

Nacido en Pisa el 15 de febrero de 1564, Galileo Galilei ha sido calificado a menudo como el padre de la ciencia, y efectivamente su derecho a reclamar este título se basa en una trayectoria realmente impresionante. Tal vez no fue el primero en desarrollar una teoría científica, ni el primero en llevar a cabo un experimento, ni el primero en observar la naturaleza, ni tan siquiera el primero el demostrar el poder que puede tener un invento, pero fue probablemente el primero que destacó en todos estos campos, siendo un brillante teórico, un experto experimentalista, un meticuloso observador y un ingenioso inventor.

Demostró sus múltiples talentos durante sus años de estudiante, cuando su mente vagaba erráticamente durante un servicio religioso en la catedral y se fijó en una lámpara que oscilaba. Utilizó su propio pulso para calcular el tiempo que duraba cada oscilación y observó que el período del ciclo de ida y vuelta que seguía la lámpara permanecía constante, a pesar de que el arco de la oscilación al empezar el servicio había ido disminuyendo hasta ser una ligera oscilación al final. De vuelta en su casa, pasó del modo observacional al experimental y se puso a juguetear con varios péndulos de diferentes longitudes y pesos. Utilizó a continuación los datos experimentales que había obtenido para desarrollar una teoría que explicaba cómo el período de oscilación es independiente del ángulo de oscilación y del peso del objeto que oscila, y depende solamente de la longitud del péndulo. Después de este período de investigación pura, Galileo pasó al modo inventor y colaboró en el desarrollo de la pulsilogia, un péndulo sencillo cuya oscilación regular le permitía actuar como un cronómetro.

En particular, ese cronómetro podía utilizarse para medir el pulso de un paciente, con lo que invertía los roles de su observación original, cuando había utilizado su propio pulso para calcular el período de oscilación de la lámpara. Por aquel entonces estaba estudiando para ser médico, pero esta fue la única contribución que hizo a la medicina. Posteriormente convenció a su padre de que le permitiese abandonar la medicina para seguir una carrera como científico.

Además de su indudable inteligencia, el éxito de Galileo como científico se basó en su tremenda curiosidad por el mundo y todo lo que contenía. Era muy consciente de su naturaleza inquisitiva, y en cierta ocasión exclamó: “¿Cuándo dejaré de asombrarme por las cosas?”.

Su curiosidad iba de la mano con un talante rebelde. No tenía respeto por la autoridad, entendiendo por ello que no aceptaba que algo fuera verdad simplemente porque lo dijeran los maestros, los teólogos o los antiguos griegos. Por ejemplo, Aristóteles utilizaba la filosofía para deducir que los objetos pesados caen más deprisa que los objetos livianos, pero Galileo llevó a cabo un experimento para demostrar que Aristóteles estaba equivocado. Fue incluso lo bastante atrevido como para decir que Aristóteles, que por aquel entonces era el intelectual más aclamado de la historia, “había escrito lo contrario de la verdad”.

Cuando Kepler oyó hablar por primera vez del uso que Galileo había hecho del telescopio para explorar el firmamento, probablemente dio por supuesto que Galileo era el inventor de aquel artilugio. De hecho, mucha gente sigue haciendo la misma suposición hoy en día. Pero fue Hans Lippershey, un fabricante de lentes flamenco, quien patentó el telescopio en octubre de 1608. A los pocos meses del descubrimiento de Lippershey, Galileo escribió que “ha llegado a mis oídos el rumor de que un holandés ha fabricado un extraordinario catalejo”, e inmediatamente se dispuso a construir sus propios telescopios.

El gran logro de Galileo fue transformar el rudimentario diseño de Lippershey en un instrumento realmente portentoso. En agosto de 1609, Galileo le presentó al Dux de Venecia el que por entonces era el más poderoso telescopio del mundo. Juntos subieron a lo alto del campanario de San Marco, instalaron el telescopio e inspeccionaron la laguna. Una semana más tarde, en una carta a su cuñado, Galileo le informaba de que el telescopio estaba provocando “el asombro infinito de todos”. Los instrumentos rivales tenían un aumento de aproximadamente x10, pero Galileo tenía un conocimiento más perfecto de la óptica del telescopio y consiguió unos aumentos de x60. El telescopio no solamente dio a los venecianos una ventaja en el campo de batalla, pues podían ver al enemigo antes de que el enemigo les viera a ellos, sino que también permitió a los más astutos mercaderes divisar a mucha distancia la llegada de un barco cargado de especias o de telas, lo que les permitía liquidar rápidamente sus existencias antes de que los precios del mercado cayeran en picado.

Galileo supo sacar provecho de la comercialización del telescopio, pero también se dio cuenta del enorme valor científico que tenía. Cuando apuntaba su telescopio hacia el cielo nocturno, podía ver más lejos, con más claridad y con mayor profundidad en el espacio de lo que nadie había conseguido ver antes que él. Cuando Herr Wackher le habló a Kepler del telescopio de Galileo, el astrónomo inmediatamente reconoció su potencial y escribió el siguiente panegírico: “¡Oh, telescopio, instrumento del conocimiento, más valioso que cualquier cetro! ¿Acaso quien te tiene en sus manos no es el dueño y señor de las obras de Dios?”. Galileo sería efectivamente este dueño y señor.

Primero Galileo estudió la Luna y mostró que estaba “llena de protuberancias, cráteres profundos y sinuosidades”, lo que estaba en directa contradicción con el punto de vista ptolemaico según el cual los cuerpos celestes eran esferas sin mácula. La imperfección de los cielos fue más tarde  reafirmada cuando Galileo apuntó su telescopio hacia el Sol y descubrió unas manchas e imperfecciones, las llamadas manchas solares, que hoy sabemos que son trozos de la superficie solar de hasta 100.000 km de ancho.

Luego, en enero de 1610, Galileo hizo una observación aún más trascendental cuando descubrió lo que inicialmente pensó que eran cuatro estrellas merodeando por las inmediaciones de Júpiter. Pronto quedó claro que aquellos objetos no eran estrellas, porque giraban alrededor de Júpiter, lo que significaba que eran lunas jupiterinas. Nunca antes había visto nadie más lunas que la nuestra. Ptolomeo había dicho que la Tierra era el centro del universo, pero allí estaba la prueba indiscutible de que no todo giraba alrededor de la Tierra.

Galileo, que mantenía correspondencia con Kepler, conocía muy bien la última versión kepleriana del modelo copernicano, y se dio enseguida cuenta de que su descubrimiento de las lunas de Júpiter proporcionaba nuevas pruebas a favor del modelo heliocéntrico del universo. No tenía ninguna duda de que Copérnico y Kepler tenían razón, pero siguió buscando pruebas a favor de este modelo con la esperanza de convencer al establishment, que seguía aferrado al punto de vista tradicional de un universo geocéntrico. La única forma de resolver definitivamente la cuestión era llevar a cabo una predicción que permitiese tomar claramente partido por uno de los dos modelos en disputa. Si dicha predicción podía contrastarse empíricamente, confirmaría uno de los modelos y refutaría al otro. La ciencia auténtica formula teorías empíricamente verificables, y es mediante esta verificación como progresa.

De hecho, Copérnico ya había hecho esta predicción, una predicción que solamente estaba esperando a que estuvieran disponibles los instrumentos apropiados para hacer las observaciones pertinentes. En De revolutionibus había afirmado que Mercurio y Venus tenían que presentar una serie de fases (por ej., Venus llena, Venus creciente, Venus menguante) similares a las fases de la Luna, y el patrón exacto que seguirían estas fases dependería de si la Tierra giraba en torno al Sol o viceversa. En el siglo XV no era posible comprobar cuál era el patrón que seguían las fases porque el telescopio aún no había sido inventado, pero Copérnico confiaba en que era una cuestión de tiempo y que pronto se demostraría que estaba en lo cierto. “Si nuestro sentido de la vista pudiera ampliarse lo suficiente, veríamos las fases de Mercurio y de Venus”.

Dejando aparte Mercurio y concentrándonos en Venus, la relevancia de las fases es evidente en la Figura 17. Venus siempre tiene una cara iluminada por el Sol, pero desde nuestro punto de vista en la Tierra, esta cara no está siempre mirando hacia nosotros, por lo que Venus pasa por una serie de fases. En el modelo geocéntrico de Ptolomeo, la secuencia de fases viene determinada por la trayectoria que sigue Venus en torno a la Tierra y por su servil obediencia a su epiciclo. Sin embargo, en el modelo heliocéntrico la secuencia de fases es diferente porque está determinada por la trayectoria de Venus en torno al Sol sin necesidad de ningún epiciclo. Si alguien pudiera identificar la secuencia real de fases crecientes y menguantes de Venus, podría probar más allá de cualquier duda razonable qué modelo era el correcto.

En otoño de 1610, Galileo se convirtió en la primera persona que observó y que trazó el mapa de las fases de Venus. Como esperaba, sus observaciones encajaban perfectamente con las predicciones del modelo heliocéntrico y aportaban nuevos argumentos en favor de la revolución copernicana. Registró sus resultados en una críptica nota en latín que decía Haec immatura a me iam frustra leguntur oy (“En este momento son demasiado jóvenes para que las pueda leer”). Más tarde reveló que se trataba de un anagrama en clave que, una vez descifrado, decía Cynthiae figuras oemulatur Mater Amorum (“Las figuras de Cynthia son imitadas por la Madre del Amor”). Cynthia era una referencia a la Luna, cuyas fases eran ya muy conocidas, y la Madre del Amor era una alusión a Venus, cuyas fases había descubierto Galileo.

Las pruebas a favor del universo heliocéntrico se fueron haciendo más convincentes con cada nuevo descubrimiento. La Tabla 2 (pp. 42-3) comparaba los modelos geocéntrico y heliocéntrico basándose en las observaciones precopernicanas, y mostraba por qué el modelo geocéntrico parecía más lógico durante la Edad Media. La Tabla 3 (al dorso) muestra por qué las observaciones de Galileo hicieron más persuasivo al modelo heliocéntrico. El punto débil restante en el modelo heliocéntrico sería eliminado más tarde, una vez que los científicos comprendieran mejor el fenómeno de la gravedad y pudieran entender por qué no notamos el movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Y aunque el modelo heliocéntrico no estaba en sintonía con el sentido común, uno de los criterios de la tabla, esto no era realmente una debilidad porque el sentido común tiene poco que ver con la ciencia, como ya hemos dicho antes.

En este punto de la historia, todos los astrónomos deberían de haber cambiado de lealtad y haberse pasado al modelo heliocéntrico, pero este cambio no tuvo lugar. La mayoría de astrónomos se habían pasado la vida convencidos de que el universo giraba alrededor de una Tierra estática y eran incapaces de dar el salto emocional o intelectual a un universo heliocéntrico. Cuando el astrónomo Francesco Sizi tuvo noticia de las observaciones de las lunas de Júpiter por parte de Galileo, que parecían sugerir que la Tierra no era el centro de todo, propuso un estrafalario contraargumento: “Las lunas son invisibles a simple vista y por consiguiente no pueden tener ninguna influencia sobre la Tierra, o sea que no sirven para nada, es decir, no existen”. El filósofo Giulio Libri adoptó un punto de vista igualmente ilógico e incluso se negó a mirar por el telescopio por una cuestión de principios. Cuando Libri murió, Galileo comentó que al menos podría ver las manchas solares, las lunas de Júpiter y las fases de Venus en su camino hacia el cielo.

La Iglesia católica tampoco estaba dispuesta a abandonar su doctrina de que la Tierra permanecía fija en el centro del universo, a pesar de que los matemáticos jesuitas habían confirmado la superior precisión del nuevo modelo heliocéntrico. A partir de entonces, los teólogos aceptaron que el modelo heliocéntrico podía efectuar unas predicciones excelentes de las órbitas planetarias, pero al mismo tiempo se negaron a aceptar que ello fuera una representación válida de la realidad. En otras palabras, el Vaticano consideraba el modelo heliocéntrico del mismo modo que nosotros consideramos una frase como “Oh, cómo necesito una copa después de asistir a una pesada clase de mecánica cuántica”. Esta frase en inglés [“How I need a drink, alcoholic of course, after the heavy lectures involving quantum mechanics”] es una ayuda mnemotécnica para el número. Contando el número de letras que tiene cada palabra, obtenemos 3,14159265358979, que es el valor del número ð hasta el catorceavo decimal. La frase es efectivamente un artilugio muy preciso para representar el valor de π, aunque sabemos perfectamente que p no tiene nada que ver con el alcohol. La Iglesia sostenía que el modelo heliocéntrico del universo tenía un estatus similar –preciso y útil, pero no real.

No obstante, los copernicanos continuaron argumentando que el modelo heliocéntrico predecía mejor la realidad por la simple razón de que el Sol realmente estaba en el centro del universo. Y lógicamente, ello provocó una dura reacción de la Iglesia. En febrero de 1616, un comité de asesores de la Inquisición declaró formalmente que defender el punto de vista heliocéntrico del universo era herético. A consecuencia de dicho edicto, el De revolutionibus de Copérnico fue prohibido en marzo de 1616, sesenta y tres años después de haber sido publicado.

Galileo no podía aceptar la condena de sus puntos de vista científicos por parte de la Iglesia. Aunque era un devoto católico, también era un ferviente racionalista y se creía capaz de conciliar estos dos sistemas de creencias. Había llegado a la conclusión de que los científicos estaban mejor cualificados para opinar sobre el mundo material, mientras que los teólogos lo estaban para opinar sobre el mundo espiritual y sobre cómo había que vivir en el mundo material. Galileo decía que “la finalidad de las Sagradas Escrituras es enseñar a los hombres cómo ir al cielo, no decirles cómo  es”.

Si la Iglesia hubiera criticado el modelo heliocéntrico identificando algún punto débil en la teoría o algún error en los datos, entonces Galileo y sus colegas habrían estado dispuestos a escucharla, pero sus críticas eran puramente ideológicas. Galileo optó por ignorar los puntos de vista de los cardenales, y año tras año siguió abogando por una nueva visión del universo. Finalmente, en 1623, creyó ver una oportunidad de derrotar a las autoridades eclesiásticas cuando su amigo el cardenal Maffeo Barberini fue elegido para el trono papal con el nombre de Urbano VIII.

Tanto Galileo como el nuevo papa habían nacido y se habían criado en Florencia, y habían asistido a la misma universidad en Pisa, y poco después de su elección Urbano VIII concedió a Galileo seis largas audiencias. Durante una de ellas, Galileo mencionó la idea de escribir un libro que comparase los dos puntos de vista rivales del universo, y cuando abandonó el Vaticano lo hizo con la impresión de que había obtenido la bendición del papa. Regresó a su estudio y empezó a escribir el que acabaría siendo uno de los libros más polémicos jamás publicados en la historia de la ciencia.

En su Diálogo sobre los dos principales sistemas del mundo, Galileo recurre a tres personajes para debatir los méritos respectivos de los sistemas geocéntrico y heliocéntrico. Salviati defiende la opinión preferida de Galileo, la heliocéntrica, y es claramente un hombre inteligente, culto y elocuente. Simplicio, el bufón, intenta defender el punto de vista geocéntrico. Y Sagredo actúa como mediador, guiando la conversación que mantienen los otros dos personajes, aunque de vez en cuando muestra su parcialidad reprendiendo o burlándose de Simplicio. Era un texto académico, pero el recurso de usar personajes para explicar los argumentos y contraargumentos lo hizo accesible a muchos lectores. Además estaba escrito en italiano, no en latín, por lo que resultaba evidente que Galileo buscaba un amplio respaldo popular para su visión heliocéntrica del universo.

El Diálogo fue finalmente publicado en 1632, casi una década después de que Galileo hubiese conseguido aparentemente la aprobación del papa. Esta larga demora entre el comienzo de la obra y su publicación resultó tener severas consecuencias, porque la Guerra de los Treinta Años, entonces en curso, había cambiado el paisaje político y religioso, y el papa Urbano VIII estaba ahora dispuesto a aplastar a Galileo y a sus ideas. La Guerra de los Treinta Años había empezado en 1618 cuando un grupo de protestantes había entrado por la fuerza en el Palacio Real de Praga y había arrojado por una ventana a dos de los consejeros del rey Fernando, un hecho que se conoce en los libros de historia como la Defenestración de Praga. La población local se había enojado por la constante persecución a que sometía a los protestantes el rey católico, y con esta acción provocaron el levantamiento violento de las comunidades protestantes de Hungría, Transilvania, Bohemia y otras partes de Europa.

En el momento en que se publicó el Diálogo, hacía ya catorce años que duraba la guerra, y la Iglesia Católica estaba cada vez más alarmada por la creciente amenaza protestante. El papa estaba obligado a dar muestras de ser un gran defensor de la fe católica y decidió que parte de su nueva e implacable estrategia populista sería dar un hábil giro radical y condenar los blasfemos escritos de cualquier científico herético que se atreviese a cuestionar la tradicional visión geocéntrica del universo.

Una explicación más personal del espectacular cambio de opinión del papa es que unos cuantos astrónomos celosos de la fama de Galileo, junto con los cardenales más conservadores, excitaron los ánimos destacando los paralelismos existentes entre algunas de las declaraciones astronómicas anteriores y más ingenuas del propio papa, y las frases que pronuncia el bufón Simplicio en el Diálogo. Por ejemplo, Urbano había dicho, igual que hace Simplicio, que un Dios omnipotente había creado el universo sin preocuparse por las leyes de la física, con lo que el papa tuvo que sentirse humillado por la sarcástica réplica de Salviati a Simplicio en el Diálogo: “Así que Dios podría haber hecho que los pájaros volasen teniendo los huesos de oro sólido, las venas llenas de mercurio, la carne más pesada que el plomo y las alas extremadamente pequeñas. Pero no lo hizo, y esto debería haceros ver algo. Es solamente para disimular vuestra ignorancia que sacáis a colación al Señor a cada paso”.

Poco después de la publicación del Diálogo, la Inquisición ordenó a Galileo presentarse ante su tribunal bajo la acusación de “vehemente sospecha de herejía”. Cuando Galileo protestó diciendo que estaba demasiado enfermo para viajar, la Inquisición le amenazó con arrestarle y llevarle a Roma encadenado, con lo cual él consintió y se preparó para emprender el viaje. Mientras esperaba la llegada de Galileo, el papa intentó incautar el Diálogo y ordenó al impresor que mandase todos los ejemplares del libro a Roma, pero ya era demasiado tarde –la edición ya se había agotado.

El juicio a Galileo empezó en abril de 1633. La acusación de herejía se centraba en el conflicto entre las opiniones de Galileo y la afirmación que se hace en la Biblia según la cual “Dios fijó la Tierra sobre sus cimientos para que no se moviese jamás”. La mayoría de los miembros de la Inquisición adoptaron el punto de vista expresado por el cardenal Bellarmino: “Afirmar que la Tierra gira alrededor del Sol es tan erróneo como afirmar que Jesús no nació de una virgen”. Sin embargo, entre los diez cardenales que presidían el juicio, había una facción racionalista que simpatizaba con Galileo liderada por Francesco Barberini, el sobrino de Urbano VIII. Durante dos semanas se fueron acumulando las pruebas en contra de Galileo y hubo incluso amenazas de tortura, pero Barberini constantemente abogaba por una mayor indulgencia y tolerancia. Hasta cierto punto se salió con la suya. Después de ser declarado culpable, Galileo no fue ejecutado ni arrojado a una mazmorra, sino sentenciado en cambio a un arresto domiciliario indefinido, y el Diálogo pasó a engrosar la lista de libros prohibidos, el Index librorum prohibitorum. Barberini fue uno de los tres jueces que no firmaron la sentencia.

El juicio de Galileo y el castigo subsiguiente fueron uno de los episodios más oscuros de la historia de la ciencia, un triunfo de la irracionalidad sobre la lógica. Al final del juicio, Galileo se vio obligado a retractarse y a negar  la verdad de su argumento. Sin embargo, consiguió salvar en parte su orgullo en nombre de la ciencia. Después de escuchar su sentencia, cuando se incorporaba de la postura genoflexa en la que la había tenido que escuchar, se dice que murmuró entre dientes: “Eppur si muove” [“Y sin embargo se mueve”]. En otras palabras, la verdad la dicta la realidad, no la Inquisición. Independientemente de lo que dijera la Iglesia, el universo seguía funcionando de acuerdo con sus propias e inmutables leyes científicas, y la Tierra daba realmente vueltas en torno al Sol.

Galileo se sumió en el aislamiento. Confinado en su casa, continuó reflexionando sobre las leyes que rigen el universo, pero sus investigaciones se vieron severamente limitadas porque en 1637 se quedó ciego, probablemente debido a un glaucoma causado por las largas horas que había pasado en su telescopio mirando el Sol. El gran observador ya no pudo observar más. Galileo murió el 8 de enero de 1642. Como acto final del castigo al que le había sometido, la Iglesia le negó el derecho a ser enterrado en tierra consagrada.

Epígrafe del capítulo 1 del libro de Simon Singh Big Bang. El descubrimiento científico más importante

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/galileo-ver-es-creer/

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Entre la ley y la vida: reflexiones sobre la legalización del aborto en Argentina

Fuentes: https://diariofemenino.com.ar/

La ley que consagra el derecho al aborto en Argentina (ley 27610) representa una ampliación del reconocimiento de las mujeres como sujetos de derecho, de su autonomía, su dignidad, su libertad, su salud y su vida.


Es el fruto de una larga lucha del feminismo y del movimiento de mujeres, acompañada de diversos aliados (sindicatos, movimientos sociales, partidos políticos, parte del movimiento LGTBIQ, entre otros). Fue planteada por las feministas de los 70 y de los 80 post dictadura y tuvo su primer grupo organizado con esa exclusiva finalidad en la Comisión por el Derecho al Aborto, propuesta en las VII Jornadas de ATEM en noviembre de 1987 y cuya primera presentación pública fue el 8 de marzo de 1988 en el acto del Día Internacional de la Mujer organizado por la Multisectorial de la Mujer. En 2002 integró una nueva coalición: la Asamblea por el Derecho al Aborto y en 2005 se formó la actual Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Esta reivindicación recorrió los Encuentros Nacionales de Mujeres desde el primero en 1986, pero adquirió mayor fuerza a partir del 17 Encuentro, celebrado en Rosario en el año 2003.

La ley sancionada permite abortar hasta la semana 14 del proceso gestacional y, luego de ese plazo, en los casos de violación o peligro para la vida o la salud integral de la mujer u otra persona gestante.

El plazo máximo que tiene el sistema de salud para realizar esta práctica una vez solicitada es de 10 días. De no cumplirse ese término, es aplicable la nueva figura del Código Penal (artículo 85 bis) que sanciona con 3 meses a 1 año de prisión  al que dilatare injustificadamente la práctica del aborto, o bien la obstaculizara o se negare a hacerlo.

Otro efecto importante de esta ley es que las mujeres procesadas o condenadas con anterioridad a ella,  por abortos practicados durante las primeras 14 semanas o en las demás condiciones en que la nueva legislación lo permite, serán desprocesadas o se anulará su condena, por aplicación del principio de la ley penal más benigna.

Sin embargo, es preciso destacar algunos problemas que presenta esta legislación y que afectan o bien a su aplicación o bien a una definición clara y ajustada a la realidad del sujeto/sujeta titular de los derechos que la norma confiere.

En el primer caso, la incorporación de la objeción de conciencia, puede ser tanto individual como institucional.  Esta última cuando se trate de instituciones privadas o de seguridad social “que no cuenten con profesionales para realizar la interrupción del embarazo”, es decir cuando todos los médicos que forman parte del establecimiento ejercitan la objeción de conciencia;  en principio, esto no puede suceder en ningún hospital público. Esta posibilidad de objetar la realización de la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo, constituye un obstáculo para la aplicación efectiva y a su debido tiempo de la ley, si bien se establecen condiciones y sanciones que limitan dicha objeción, como la obligación de derivar en forma y tiempo oportunos y, en el caso de las instituciones, hacerse cargo de las gestiones y costos asociados a la derivación. Asimismo, no pueden negarse a practicar un aborto cuando exista peligro para la salud o la vida y se requiera atención inmediata e impostergable. Existen sanciones tanto disciplinarias, como administrativas, penales y civiles para quienes no cumplan con estas condiciones. Será sin duda una ardua tarea lograr la efectivización de este derecho, sobre todo en lugares pequeños en que existan una o pocas instituciones de salud y pudieran declararse objetores y objetoras todos los médicos y las médicas del lugar. Pero, en cualquier caso, el Estado, en sus diversos niveles, tiene la obligación de garantizarlo.

La otra cuestión es el lenguaje jurídico utilizado para definir quién es  titular de los derechos que la ley establece. Se utilizan distintas denominaciones para referirse a un mismo universo de personas, lo cual implica una confusa y defectuosa técnica jurídica y un desajuste con el conjunto del orden jurídico nacional e internacional, además de una problemática concepción ideológica.  En distintos artículos e incisos, se habla de “mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar”, de “personas gestantes”, de “niñas y adolescentes”, de “la/las pacientes”.

Referirse a “mujeres y personas con otras identidades de género con capacidad de gestar”, supone considerar que las mujeres constituyen una “identidad de género”, junto a otras con la característica común de la capacidad de gestar. Ello implica, además, conceptualizar el género como una identidad basada en la autopercepción individual

Resulta por lo menos forzado considerar en estos términos a más de la mitad de la humanidad, el mayor grupo oprimido, que incluso algunas teorías consideran una clase social. Las mujeres no somos oprimidas ni gestamos, parimos o abortamos, en virtud de autopercibirnos como tales, sino que nacemos con un sexo cuyas capacidades reproductivas son apropiadas por el grupo social de los varones. A esto se lo llama patriarcado. Este acto de apropiación es un acto social, que impone una jerarquía, otorga significados a los cuerpos y distribuye funciones sociales en razón del sexo. Eso es el género: jerarquía, no identidad. Y las jerarquías no se resuelven con solo cambios nominales.

Las mujeres podemos identificarnos de distintas maneras, incluso podernos negarnos a pertenecer y servir a un hombre o a relacionarnos sexo afectivamente con los varones o intentar con ellos relaciones más libres, pero no podemos liberarnos por nuestra sola voluntad de la apropiación colectiva por parte de todos los hombres, sino a través de una larga lucha social. Muy pocas mujeres se hallan identificadas totalmente con el lugar de sometimiento que es el género, pero este alejamiento de los estereotipos de la feminidad, por sí solos, no nos libera de la opresión estructural que implica el patriarcado.

Sin duda estamos aquí frente a distintas definiciones teóricas: el género como identidad, elección individual, perfomance, disfraz, autopercepción, o el género como jerarquía y herramienta de opresión. La ley vacila entre estas concepciones, aunque se inclina por la primera, la más cercana al neoliberalismo, la que pone el acento en lo individual y no en las estructuras de poder.

En otras partes de esta norma y, entre ellas, en todas las disposiciones de carácter penal, se utiliza el término “personas gestantes”. Aquí opta por un lenguaje aparentemente neutro que, en realidad, oculta que el 99% o más de la personas que gestan, paren y abortan, son mujeres. Ninguna investigación demuestra la prevalencia o, al menos, el carácter numéricamente significativo de aquellas personas biológicamente mujeres pero que se auto perciben como varones. Nada justifica esta desaparición de las mujeres en el lenguaje de la ley, teniendo en cuenta, además, que en condiciones de opresión y por tanto, de desigualdad, la neutralidad en el campo del derecho, sólo recrea las desigualdades existentes. Nombrar a las mujeres en esta materia es fundamental y acorde con la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, que la misma ley cita en su artículo 3, especialmente la Convención para la Eliminación de todas la Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención de Belem do Pará.

Un tercer abordaje habla en femenino de ese sujeto al que va dirigida la ley: las “niñas y adolescentes”, “la/las paciente/s”, reflejando una mayor adecuación al conjunto del orden jurídico y señalando con claridad a la titular de derechos que define esta norma.

Este desorden en el lenguaje, esta mala técnica, esta ambigüedad teórica, sólo se explica en el marco de una lucha ideológica y política entre el feminismo y la política queer, con una evidente inclinación de la ley y del gobierno por esta última, lo que conduce a desaparecer el sexo como categoría jurídica y, por tanto a las mujeres y al movimiento que encarnamos. Va de la mano de la negación de las mujeres como sujetos políticos y aleja, por tanto, las posibilidades de liberación y de consecución de una igualdad sustantiva y material.

De no existir esta cuestión, hubiera sido más prolijo, desde el punto de vista técnico jurídico y de la realidad fáctica, el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto que se discutió en 2018, que otorgaba este derecho a toda mujer o persona gestante, es decir, si bien recogía el reclamo de quienes se consideran varones trans, nombraban claramente a las mujeres como sujetas de este derecho.

A pesar de esta desaparición simbólica parcial de las mujeres en la formulación de un derecho que nos es propio y teniendo en cuenta las relaciones entre la ley y la vida, sostengo lo dicho al comienzo de este articulo, acerca de que la ley significa una ampliación del reconocimiento de las mujeres como sujetos de derecho, porque la legalidad de la práctica del aborto nos da un mayor poder sobre nuestras vidas e implica un avance en la soberanía sobre nuestros cuerpos y en la autonomía personal y nos hace a todas un poco más libres Sin embargo, la afirmación de las mujeres como sujetos jurídicos es indispensable hasta que exista una sociedad en que la igualdad sea efectiva y se impone como una necesidad en nuestra lucha por no ser cosificadas ni como mercancías reproductivas ni sexuales.

Por vía reglamentaria podrían aclararse algunos conceptos: establecer, por ejemplo, que cuando la ley 27610 dice “mujeres”, este término debe ser entendido de conformidad con la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar a Violencia contra la Mujer (Convención de Belem do Pará). Asimismo que, cuando se refiere a “personas gestantes” significa “mujeres y otras personas gestantes”. Evidentemente esto no incidiría en las figuras penales, que son taxativas, pero colaboraría con las interpretaciones judiciales que, de todas maneras, difícilmente podrían prescindir de la materialidad de los cuerpos sexuados y de la realidad histórica y social de las mujeres.

Opinamos que esto aportaría a una interpretación armónica y coherente con el conjunto del orden jurídico, atendiendo al principio de que las leyes deben ser aplicadas e interpretadas de manera que no se contradigan entre sí y subordinadas a la Constitución Nacional y a los Tratados Internaciones de los que el país es signatario y, por tanto, obligan al Estado.

Por último, cabe decir que en estas décadas de vindicación del derecho al aborto, quedó en suspenso la discusión sobre la sexualidad. Toda la idea del deseo y el placer ha girado en torno a las prácticas coito-reproductivas, dejando de lado el cuestionamiento de esta forma de sexualidad hegemónica y, por tanto toda posibilidad de placer – y particularmente de placer heterosexual- sin objetivos reproductivos, con lo cual la única forma de prevención de embarazos no deseados radica en los anticonceptivos. Esta es sin duda una discusión pendiente, tal vez una de las más difíciles de abordar en nuestro feminismo. Resulta más sencillo pensar en la “diversidad sexual”, en “minorías sexuales”, que en la crítica a la heterosexualidad obligatoria impuesta a las mujeres como medida de la feminidad y en las cuestiones distributivas que ello también conlleva, ya que esta imposición tiene efectos económicos, laborales, sociales y culturales en la vida de todas las mujeres.


Fuente: https://diariofemenino.com.ar/entre-la-ley-y-la-vida-reflexiones-sobre-la-legalizacion-del-aborto-en-argentina/

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Libro (PDF) ¿Qué está pasando? : cómo la música le da forma a lo social

Reseña:  CLACSO

¿Qué está pasando?: Cómo la música le da forma a lo social argumenta de manera efectiva que la música sirve como lenguaje central de la cultura negra y la experiencia moderna. Wilfried Raussert nos lleva por un viaje maravillosamente investigado a través de los mundos musicales de Brasil, Jamaica y el Sur de Estados Unidos, entre otros, mientras explora el impacto de la música negra en la política, la cultura, la literatura y los museos. William R. Ferris, Profesor emérito de Historia. Cátedra Joel R. Williamson: University of North Carolina at Chapel Hil

 

Autor/a:                               Kaltmeier, Olaf –  Raussert, Wilfried –  Raussert, Wilfried

 

Editorial/Editor: Center for InterAmerican Studies – CIAS
Año de publicación:  2020
País (es): Alemania
Idioma: Español
ISBN : 978-3-946507-44-4
Descarga:   Libro (PDF) ¿Qué está pasando? : cómo la música le da forma a lo social
Fuente e imagen:

 

http://biblioteca.clacso.edu.ar/
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Sztulwark: «Para hacer frente a estas derechas, no alcanza con la defensa de la democracia y los gobiernos llamados progresistas»

Por: Néstor Alejandro Tenaglia

El filósofo y escritor argentino Diego Sztulwark, reflexiona sobre los límites del llamado «progresismo» en el mundo, y las nuevas formas de la «derecha» en la actual coyuntura política y social.

Pandemia e interrupción

¿Qué desafíos habitan este tiempo de pandemia a nivel social, esta interrupción omnipresente?

No creo que haya habido realmente una “interrupción”, aún si la pandemia ha afectado nuestra vivencia del tiempo histórico. En lo inmediato, los automatismos financieros, comunicacionales e informacionales siguen dominando el cotidiano de muchas personas. Y no han aparecido mecanismos de reproducción social alternativos al neoliberal. Si la noción de “interrupción” me sigue pareciendo importante es en el nivel de una indagación. Porque es evidente que algo ha sucedido, algo ha cambiado. Quizás sea un cambio en el nivel de las creencias. Lo vemos en lo relativo a la tan esperada “vuelta a la normalidad”, o bien a las tentativas de una “nueva normalidad”. En las enormes dificultades de instalación de esa anhelada normalidad. Se ha vuelto esquiva, intangible. Hay un elemento de no certeza, una mayor conciencia de la fragilidad de nuestra existencia.

La “interrupción” no da cuenta de un final, pero sí nos recuerda del carácter finito y no asegurado de la vida individual y colectiva. Por lo que, si vamos a usar la noción de interrupción para describir la experiencia de la pandemia, me parece que habría que considerarla menos una noción descriptiva del estado de cosas, menos como llave de un discurso crítico, y más como una afección de la percepción de la realidad. Lo que sí es posible es que esa afectación de la percepción traiga consigo un potencial reflexivo, ético y político, en la medida en que favorezca ciertos interrogantes sobre la naturaleza de los mecanismos de reproducción, sus límites, sus efectos indeseables. Mi impresión es que el nivel de reflexión y ético de esta experiencia -la falta de reposo en el carácter automático de la realidad- se expande en una infinidad de conversaciones sobre el cotidiano. En esas conversaciones anida quizás la capacidad de una nueva narrativa sobre los cuidados, sobre lo público, sobre la relación con el dinero y con el tiempo. Pero por el momento no veo que esas conversaciones encuentren traducciones interesantes -ni tampoco da lugar a nuevas síntesis colectivas- en el plano de la política convencional.

Derechas y desafíos

Pareciera haber un devenir hacia posiciones más radicalizadas de extrema derecha a nivel global, en algunos casos, fomentadas también desde los grandes emporios mediáticos, con ingredientes xenofóbicos, racistas, nacionalistas y ultra conservadores que promueven abiertamente la dimisión de los gobiernos «constitucionales». En este sentido: ¿Es suficiente manifestar el compromiso de defender el «sistema democrático» por parte de las fuerzas progresistas?, ¿Es esperable una recreación de los gobiernos populistas de la década pasada con otros rostros?, ¿O se impone, a través de diversas fuerzas sociales, una nueva forma de vida, que no tiene nombre aún, y a su vez, no cuenta con el poder suficiente para hacerse escuchar y ver?

Cada vez más se habla de estos nuevos rostros de las derechas, que a veces ganan elecciones (Trump, Bolsonaro), otras organizan golpes (Bolivia) y muchas otras, intervienen como discursividad intolerante (Argentina). Pienso que este tipo de fascismo tan particular podría ser estudiado desde la lógica del miedo, de un delirio de los propietarios, un tipo de racionalización de la crisis en términos de asegurar el orden, la propiedad y las jerarquías. Este delirio de los propietarios se extiende a todo aquel que acepta vivir la fragilidad de los enlaces y las estructuras en términos de amenaza de sus derechos y/o posesiones. La experiencia de la posesión, en ese sentido, atraviesa a todas las clases sociales. Se trata de un delirio transversal, aunque particularmente encendido entre las clases dominantes. Me pregunto si ese miedo no dio lugar ya a un nuevo tipo de comportamiento dominado por el anhelo del aseguramiento: aseguramiento de la tasa de ganancia decreciente; de los consumos a las mercancías, del control del aparato represivo, de la subordinación de la fuerza de trabajo cada vez más precarizada. Estas dinámicas de la seguridad parecen estar actualizando las formas más brutales de la violencia sobre la tierra y sus derivados, sobre las comunidades y los cuerpos. Las formas más groseras de sexismo, clasismo y racismo son reavivadas en estas tentativas de aseguramiento.

¿Y de qué formas se enfrenta a este nuevo formato ideológico de las derechas?

Me parece que para hacer frente a estas derechas, no alcanza en lo más mínimo con la defensa de la democracia y los gobiernos llamados progresistas, por la sencilla razón de que estas fuerzas aseguradoras no hacen sino desinhibir los pactos preexistentes a nuestras democracias. No hacen sino sacar a la luz las desigualdades que las democracias no quieren, no saben o no pueden cuestionar. El repliegue sobre lo políticamente correcto y la defensa de la democracia son signos de impotencia, que no permiten encarar aquello que en las nuevas derechas es agresivo y desafiante. Me resulta absurdo responder a la movilización desfachatada del odio, que se presenta a sí misma como transgresión al orden, con una apelación abstracta a la igualdad, o al respeto de las leyes y las instituciones. Como si no fuera esta misma idea puramente retórica de la igualdad y el carácter completamente retrógrado del aparato jurídico lo que efectivamente hay que cuestionar.

¿Cómo debería jugar «lo político» frente a esto»?

Sucede que lo político se encuentra en retraso respecto de estas tareas. Y ese retraso se torna muy peligroso. De hecho, la falta de reacción política en un sentido de transformación estructural, no hace mas que regalarle a la derecha el lugar de la disidencia y el procesamiento del malestar, lo que no deja de ser completamente absurdo dado que la derecha no es transgresora sino exhibicionista, no cuestiona nada, solo reivindica y exhibe aquellas jerarquías que la llamada democracia no se atreve a revisar. Si miramos de cerca el panorama de las últimas semanas en la Argentina, por ejemplo, se ve con claridad la dificultad en la que quedan colocados los gobiernos llamados progresistas.

Veamos lo que ocurrió por ejemplo con el tratamiento que dio el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires a la toma de tierras ocurrida en la localidad de Guernica…

Desalojo en Guernica, Buenos Aires

¿Cuál es tu mirada al respecto en cuanto al proceder del gobierno bonaerense?

Vemos que ha sido incapaz de entrar en diálogos con las organizaciones de la toma, el gobierno eligió el camino de hacer cumplir la orden de desalojo promovida por el poder judicial. El desalojo quedó a cargo del ministro de seguridad, Sergio Berni, quién utilizó el hecho para lanzar su campaña política con el discurso del aseguramiento militar de la propiedad privada (https://www.clarin.com/politica/video-spot-sergio-berni-desalojo-guernica_3_P_yyCDdZX.html). Lo de Guernica es sólo un ejemplo, aunque un ejemplo especial, puesto que permite plantear interrogantes fundamentales sobre el futuro. La dinámica del proceso cambia de naturaleza cuando los gobiernos acompañan en la formación de organización y extraen de ahí una narrativa histórico política, o cuando conceden a las fuerzas conservadoras, que tanto peso tienen sobre la realidad, políticas represivas de la conflictividad social, asumiendo una narrativa fundada en la pulsión aseguradora que recorre por dentro a todas las fuerzas en el gobierno. Cuando hablo de cambio de naturaleza me refiero a la idea misma de la democracia: no es igual una democracia que se abre como una posibilidad para expandir las luchas, y encuentra ahí ocasión para su propia innovación institucional, que una vivida como puro formalismo jurídico y aplicación de las leyes vigentes.

Reflexionar sobre el Todo

Me interesó un concepto tuyo, vertido en una entrevista reciente y es el de «lo dado» como forma de control y aceptación social. ¿Podrías sintetizarlo?

Es un poco el mismo razonamiento que hacíamos sobre la democracia. La gestión de lo dado se justifica en la complejidad de la situación, y en la dificultad de producir transformaciones desde la gestión del estado. De ahí la idea de una democracia a defender, o unas instituciones a respetar. Y no a crear.

Si la política se torna pura gestión, pura defensa, pura adecuación, puro respeto a reglas, deja de inventar, de traducir lo que se produce en el campo de la innovación colectiva. ¿Cómo se ve esto? Cada vez que se desoyen las luchas populares como si fueran pre políticas, inmaduras, incapaces de tener en cuenta la realidad. La política agobiada por la crisis se torna impotente y tiende a blanquear -y no a transformar- las relaciones de fuerzas provenientes de la dinámica de la acumulación del capital.

El filósofo Henry Bergson, que escribió su obra a comienzos del siglo XX, hacía esta distinción entre un Todo dado y un Todo Abierto. Para él, los movimientos de la realidad expresaban siempre un cambio en el Todo. La naturaleza Abierta del Todo exigía un acto de creación. Mientras que el Todo dado, cerrado, sería mas bien una ficción, una representación reaccionaria de la realidad. Tal vez esta reflexión sobre el Todo permita organizar el esquema que venimos planteando: la percepción afectada por una cierta fragilidad, una cierta sensación de “interrupción”, podría animar una nueva comprensión de la naturaleza Abierta, mientras que las dinámicas del “aseguramiento” actúan en el sentido de reforzar la experiencia del Todo-ya-dado. Y se plantean actuar de modo tal que ese Todo no sea nuevamente abierto.

Medios masivos de manipulación

Hay una tendencia no nueva a pensar que lo que «nos muestran» los medios es lo que pasa y es de lo que importa hablar. Esto se ve mucho actualmente en las redes y lo vivo como un profundo síntoma de reducción de la palabra y el pensamiento de muchas personas que, incluso, tienen buenos valores y están comprometidas socialmente. ¿Qué elementos se te ocurren interesantes para romper esa inercia y cómo los aplicarías?

No me parece muy interesante la teoría de la manipulación, según la cual los medios de comunicación mienten y crean una realidad que las personas consumimos pasivamente. No me parece que se corrobore en el espacio político. Por supuesto que hay mucha mentira y mucha manipulación, pero evidentemente el fenómeno es bastante más complejo. De hecho, la mediatización abarca todos los niveles de la experiencia, y no solo el consumo de información política. Si volvemos a lo que reflexionábamos sobre el Todo-dado o el Todo Abierto, seguimos siempre tomados por el mismo tipo de desafío: ¿Cómo romper el efecto del Todo-dado, reforzado por cierto uso masivo de medios y redes?

Me parece que las experiencias de politización, del pasado y del presente, tienden a problematizar y a inventar una relación abierta entre capas de realidad. Una relación abierta en el sentido de hacerlas interactuar, dando lugar a zonas híbridas o mixtas de elaboración de sentido y de experiencia.

Diversidad y resistencia

Siempre rescatás esa especie de hilo conductor histórico que existe en la Argentina entre grupos revolucionarios de los 70, movimientos de derechos humanos contra la dictadura, ruptura en 2001 y aparición de movimientos sociales, feminismos, etcétera como tensiones y oportunidades. ¿Cómo pensás que actuó el kirchnerismo con esa herencia emocional y por qué?, ¿tienen margen de maniobra los movimientos que se hicieron oficialistas entre 2003 y 2015?

El rescate de una línea de tiempo fundada en desobediencias y rebeliones nace de una cierta manera de atravesar la llamada “transición democrática” argentina a partir de la dinámica viva de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y los organismos de derechos humanos y atraviesa la experiencia de la llamada crisis del 2001. Lo que hay de vivo y oxigenado en la Argentina de las últimas décadas proviene de esa línea de tiempo. En torno a lo que llamás “kirchnerismo” se articularon algunas personas, grupos y movimientos que aspiran a traducir en la política convencional esa línea de tiempo. Desde mi punto de vista, el hecho que esa traducción haya sido débil y no haya producido transformaciones de fondo, implica dos tipos de consecuencias.

¿Cuáles serían las principales consecuencias sobre este punto?

Por un lado, que la política convencional implica lidiar con relaciones de fuerzas imposibles de modificar desde la gestión de lo existente. Y en segundo lugar, que es preciso contactar con un reverso de lo político donde personas y grupos crean sensibilidades y estrategias diferentes. El problema de los movimientos que se vuelven oficialistas es que maltratan este reverso. Lo consideran pre-político. Y se dedican a infantilizarlo. Pienso que la agresividad capitalista en aumento tiende a escindir a las fuerzas políticas transformadoras en dos movimientos disociados: por un lado, a nivel de lo político convencional, la participación en frentes políticos defensivos, por otro, a nivel de un reverso de lo político, una resistencia a los modos de mando y de vida propiamente neoliberales que no encuentra expresión, traducción ni representación propiamente política.

Paulo Freire ya hablaba en los años 60 de la necesidad del ascenso social de los trabajadores, pero teniendo en cuenta que había una construcción pedagógica que hacía que, al ascender, se volvieran conservadores para cuidar sus bienes y eso se verificaba en sus elecciones políticas futuras. ¿Aprendimos la lección?

Lo que aprendimos, me parece, es que el problema de la educación y de la toma de conciencia se ha vuelto más complejo, y que las formas pedagógicas de la emancipación son ineficaces cuando están separadas de experiencias más generales de cuestionamiento al orden. Lo hemos visto en torno al consumo.

En 2015, cuando Macri ganó las elecciones, muchas personas razonaron que el problema fue la falta de explicaciones ligadas a los beneficios materiales de la década previa. Estas personas pensaban que la experiencia política consistía en el lazo entre dos procesos complementarios: por un lado, el acceso al consumo, y por otro, las explicaciones pedagógicas que apuntan a la conciencia. Y bien ¿Dónde estuvo el error, según este modo de pensar?

¿En dónde ves estos «errores» que comentás?

Algunos concluyeron que falló la explicación (¡la gente no supo “entender”, por fallas del maestro!). Otros directamente echaron la culpa a los supuestos beneficiados (el pueblo se mostró desagradecido con quien lo benefició). Hubo finalmente, quienes concluyeron que los beneficios, quizás no fueron tantos, ni tan sostenidos. En todos los casos, aquella derrota política quizás nos permita plantear el problema de otro modo: las modalidades de consumo son ya, ellas mismas, explicaciones sobre el mundo, la sociedad y el deseo. Y no hay modo de sustituir estas explicaciones por otras, sin afectar los modos mismos en que se produce y se organiza la experiencia neoliberal del consumo.

Diego Sztulwark nació en Buenos Aires, es docente y coordina grupos de estudios sobre filosofía y política.

Escribió Política y Situación. De la potencia al contrapoder junto a Miguel Benasayag, Vida de perro. Balance político de un país intenso, del 55 a Macri en conversaciones junto al escritor y periodista Horacio Verbitsky y recientemente La ofensiva sensible. Neoliberalismo, populismo y el reverso de lo político. Escribe para el blog Lobo Suelto! y forma parte del equipo editor de Tinta Limón Ediciones.

Néstor Alejandro Tenaglia

Foto principal: Bernardino Ávila

Corrección: Sergio Gorostiaga

Fuente:  https://www.tercerainformacion.es/blog/01/12/2020/para-hacer-frente-a-estas-derechas-no-alcanza-con-la-defensa-de-la-democracia-y-los-gobiernos-llamados-progresistas/

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Ley de protección de la mujer en Irán: «Un primer paso, pero insuficiente»

El gobierno iraní aprobó el 3 de enero un proyecto de ley que tipifica como delito la violencia contra la mujer, incluida la acción o el comportamiento que cause «daños físicos o mentales» a las mujeres.

El gobierno iraní ha aprobado el 3 de enero un proyecto de ley que tipifica como delito la violencia contra la mujer, incluida la acción o el comportamiento que cause «daños físicos o mentales» a las mujeres. Sin embargo, el proyecto de ley no cumple las normas internacionales.

El proyecto de ley completo aún no se ha hecho público, pero en un resumen publicado en el sitio web del gobierno se afirma que «todo acto que cause daño físico o emocional o a la reputación de una mujer o que tenga como resultado la limitación de su libertad y sus derechos sociales se considera un delito».

Las activistas iraníes de los derechos de la mujer han hecho campaña a favor de dicha ley durante 16 años y el gobierno del Presidente Hassan Rouhani ha estado trabajando en el proyecto de ley desde las elecciones de 2013.

El proyecto de ley «Protección, Dignidad y Seguridad de las Mujeres contra la Violencia» ha estado bajo revisión desde septiembre de 2019, después de que el poder judicial anunciara que había completado su revisión y presentado el proyecto de nuevo al gabinete.

El proyecto de ley tendrá que ser aprobado ahora por el Parlamento para convertirse en ley y resultará un desafío, ya que hay una mayoría conservadora en el Parlamento.

La decisión de seguir adelante con el proyecto de ley – que, si se aprueba, será la primera ley de este tipo en el código penal de Irán – se dice que también ha sido favorecida por el movimiento #MeToo que lanzó campañas desde el pasado agosto.

También se dice que varios de los llamados asesinatos de honor de los últimos seis meses están detrás de la decisión de aprobar el proyecto de ley.

El proyecto de ley aborda el acoso sexual y la coacción a las mujeres para que realicen actos sexuales como delitos. El envío a una mujer de un mensaje sexual no solicitado, un texto o una fotografía, la exigencia de relaciones sexuales o el hecho de obligar a la mujer a realizar actos sexuales podría acarrear penas de entre seis meses y dos años de prisión y hasta 99 latigazos, así como multas monetarias.

Se ha exigido a la judicatura que cree y patrocine centros que ofrezcan apoyo a las víctimas de la violencia y a las mujeres vulnerables a la violencia, según el resumen del proyecto de ley publicado en la página web del gobierno iraní. Además, las fuerzas de seguridad también están obligadas a crear una unidad especial de policía femenina para proteger a las mujeres.

Masoumeh Ebtekar, vicepresidenta de Irán para asuntos de la mujer y la familia, dijo en un Tweet que el proyecto fue el resultado de cientos de horas de deliberación por parte de expertos legales y del gobierno y que estaba «dedicado a las merecedoras y pacientes mujeres de Irán».

Según Human Rights Watch «el proyecto de ley tiene varias disposiciones positivas, entre ellas la de formar un comité nacional interministerial para elaborar estrategias y coordinar las respuestas del gobierno a la violencia contra la mujer». También obliga a los ministerios y organismos gubernamentales a adoptar medidas para ayudar a prevenir la violencia y prestar asistencia a las mujeres, entre otras cosas mediante la formación de unidades policiales especiales para estos casos». También crearía órdenes de alejamiento y un fondo de apoyo a la mujer».
Sin embargo, el proyecto de ley no cumple las normas internacionales, dijo la asociación de derechos humanos y añadió que «si bien el proyecto de ley define la violencia contra la mujer de manera amplia y tipifica como delito diversas formas de violencia, no tipifica como delito algunas formas de violencia de género, como la violación en el matrimonio y el matrimonio de niños». Tampoco modifica la definición limitada y problemática de violación que figura en el código penal, que excluye explícitamente la violación marital».

HRW subrayó que «el castigo obligatorio para la violación es la pena de muerte, que puede disuadir a las mujeres de denunciar la violación». El proyecto de ley tampoco define la violencia en el hogar. Algunos de los delitos que establece violan el derecho a la intimidad y otras libertades protegidas, como proponer una «relación ilícita» y alentar o persuadir a una mujer a cometer actos contrarios a la ‘castidad’».

Fuente e imagen: https://www.tercerainformacion.es/articulo/internacional/12/01/2021/ley-de-proteccion-de-la-mujer-en-iran-un-primer-paso-pero-insuficiente/

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México: Acompañará caravana de observación a zapatistas amenazados en Chiapas

La caravana de observación y solidaridad en Chiapas partió este 11 de enero al poblado de Nuevo San Gregorio, municipio Lucio Cabañas, para acompañar a las comunidades Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (BAEZLN) en su regreso a trabajar a los campos, los cuales «desde noviembre del año 2019 se mantuvieron cercados como parte de los actos de hostigamiento que han sufrido por un grupo de agresores».

La caravana, integrada por organizaciones y colectivos adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, explicó que durante el retorno de las comunidades realizará los trabajos de observación y documentación «para garantizar el respeto a los derechos humanos, a la vida, integridad física y emocional de las BAEZLN».

Por otra parte, denunciaron que después de la primera visita como caravana a las comunidades autónomas de Moisés Gandhi y Nuevo San Gregorio se han vuelto a registrar hostigamientos y presencia de agresores, por lo que exigieron el respeto a la libre autodeterminación de las bases zapatistas.

Las organizaciones explicaron que esta segunda visita a las BAEZLN es un seguimiento a la primera caravana de observación de derechos humanos, documentación y entrega de ayuda humanitaria a las comunidades zapatistas, realizada en el mes de octubre del 2020.

A continuación el comunicado completo:

A las Juntas de Buen Gobierno y Bases de Apoyo del E.Z.L.N.
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Al Concejo Indígena de Gobierno.
Al Congreso Nacional Indígena.
A los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales.
A los medios libres, independientes, autónomos o como se llamen.
A los medios de comunicación nacionales e internacionales.
A la opinión pública.
A la sociedad civil organizada.

La caravana de observación y solidaridad integrada por Organizaciones, colectivos y personas a título individual, Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, informamos que el día de hoy 11 de enero, saldremos a la comunidad de Nuevo San Gregorio, municipio autónomo de Lucio Cabañas como seguimiento de la primera caravana de observación de derechos humanos, documentación y entrega de ayuda humanitaria realizada en el mes de octubre del 2020. [1]

La decisión de dar continuidad a esta caravana, responde a la necesidad de las comunidades Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (BAEZLN) de regresar a trabajar a los campos que desde noviembre del año 2019  se mantuvieron cercados como parte de los actos de hostigamiento que han sufrido por un grupo de agresores. Estas acciones han impedido que las familias BAEZLN puedan tener  acceso a su principal fuente de sustento, la tierra.

Por esa razón es que la caravana solidaria acompañará a las bases en su retorno a sus tierras,  para realizar los trabajos de observación, documentación; para garantizar el respeto a los derechos humanos, a la vida, integridad física y emocional de las BAEZLN.

Después de la primera visita como caravana a las comunidades autónomas de Moisés Gandhi y Nuevo San Gregorio, se han vuelto a registrar hostigamientos y presencia de agresores en ambas comunidades.

La postura es y ha sido  a favor de la paz, por esa razón exigimos el respeto al derecho a la autonomía y libre autodeterminación zapatista, a sus tierras recuperadas que forman parte de su territorio, así como el respeto y garantía a la integridad, seguridad y la vida de las Bases de Apoyo del EZLN.

Las organizaciones integrantes de la caravana seremos acompañados de la observación internacional y de derechos humanos del Servicio Internacional para la Paz (SIPAZ), Movimiento sueco por la reconciliación (SweFOR) y del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba).

Les pedimos que estén atentas y atentos de los sucesos que puedan ocurrir durante esta caravana de solidaridad y a difundir el contenido público de los hechos ocurridos durante y posterior a la caravana.

Atentamente:
Centro de Derechos de la Mujer Chiapas, A.C. (CDMCH).
Desarrollo Económico y Social de los Mexicanos Indígenas, A.C. (DESMI).
Desarrollo Tecnológico y Servicios Comunitarios El Puente, S.C.
Enlace Civil, A.C.
Espacio de Lucha Contra el Olvido y la Represión (ELCOR).
Grupo de trabajo No Estamos Todxs.
Lumaltik Herriak.
Médicos del Mundo, Suiza-México.
Memoria Viva.
Promedios de Comunicación Comunitaria A.C.
Red de Resistencia y Rebeldía Ajmaq.
Salud y Desarrollo Comunitario, A.C. (SADEC).
Txiapasekin.
Y otros Colectivos, organizaciones y personas adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

[1] https://redajmaq.espora.org/informecaravana2020

Fuente e imagen:  https://desinformemonos.org/acompanara-caravana-de-observacion-a-zapatistas-amenazados-en-chiapas/

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