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Casi 40 % de estudiantes universitarios de China insatisfecho con su gestión del tiempo, según encuesta

Asia/China/21-08-2020/Autor(a) y Fuente: spanish.xinhuanet.com

Casi el 40 por ciento de los estudiantes universitarios de China se siente insatisfecho en relación a su gestión del tiempo, según una encuesta reciente del periódico China Youth Daily.

De los 2.004 estudiantes encuestados, el 98,2 por ciento atribuye importancia a la gestión del tiempo. Alrededor del 32 por ciento planifica regularmente sus días, mientras que el 5,24 por ciento rara vez lo hace.

Al administrar su tiempo, alrededor del 60 por ciento de los estudiantes universitarios espera completar de manera eficiente una tarea a corto plazo, mientras que casi el 66 por ciento quiere tomarse la vida y el trabajo con calma.

Sin embargo, el mayor obstáculo que encontraron es la incapacidad, a causa de la pereza, de seguir los horarios que programaron. Además, una organización del tiempo poco razonable y no saber cómo hacer una agenda de horarios también son factores que dificultan la administración del tiempo.

«Desde un punto de vista psicológico, la principal razón de la pereza es la falta de objetivos específicos», sostuvo Zhao Xiuping, consejero psicológico de Yantai, en la provincia oriental china de Shandong.

Zhao sugirió que los estudiantes deben establecer metas claras y hacer un plan detallado al administrar su tiempo, así como conocer sus prioridades para ser más eficientes.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2020-08/17/c_139297107.htm

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Entrevista a Santiago Martín:“Los ecosistemas sanos frenan la propagación de enfermedades; son la vacuna más eficaz”.

Entrevista/20 Agosto 2020/Autor: Yayo Herrero/insurgenciamagisterial.com

Santiago Martín Barajas (Teruel, 1962)  es ingeniero agrónomo y vive en Madrid desde los tres años. Trabaja en su propia empresa en temas de ingeniería ambiental. Lleva cuarenta años formando parte del movimiento ecologista –y lo que le queda– y ha reflejado esa trayectoria en un libro titulado Río Arriba. Ha querido escribirlo porque “cuatro décadas de vida dan para mucho y, de vez en cuando, es bueno mirar hacia atrás, hacer memoria y aprender de lo andado”.

Ccuarenta años de ecologismo. En 1977 te hiciste socio de Adena y empezaste tu andadura en las organizaciones ecologistas. Apenas unos años antes se había publicado el informe sobre los límites al crecimiento del Club de Roma, y hoy la situación es mucho peor de la ya terrible que vaticinaba aquel informe. ¿Cómo vives esto?

Me entristece que, a pesar del trabajazo que hemos metido y de todo lo que hemos avanzado en materia de protección y de legislación, el estado de los ecosistemas sea cada vez peor y la crisis ecológica sea cada vez mayor. Cuando yo empecé, no se nombraba el cambio climático, ni muchos de los otros problemas estructurales que tenemos ahora, aunque ya había científicos que los habían denunciado. Yo me involucré de forma muy activa en la conservación de los ecosistemas y de las especies. Y ahí hemos tenido muchas satisfacciones. Tengo que confesar que, a veces, prefiero no mirar los problemas estructurales y dedicar cada momento a defender el territorio concreto. Soy consciente de que están y de que afrontarlos suponen un cambio de mentalidad, de visión y de organización social absolutamente radical pero también de que, por el momento, no hay voluntad política u osadía para afrontar la situación desde las raíces. Alguien lo tiene que hacer y nosotros somos parte de ese alguien. Recuerdo que Ladis (un compañero y amigo de Aedenat y después de Ecologistas en Acción) siempre decía que los ecologistas tenemos mucha más razón de la que nos gustaría tener.

Pero además, la defensa del territorio concreto es clave. Ante los problemas climáticos y de desbordamiento físico que tenemos ahora, la supervivencia dependerá de mantener y conservar los cada vez más escasos espacios naturales que tenemos. Por eso, cada valle, cada río, por pequeño que sea, importa.

Tu vienes de un ecologismo conservacionista ¿Por qué es tan importante la conservación?

La preservación de la mayor cantidad de territorio es el legado que le dejamos a las generaciones que vienen para que puedan construir su presente. Que tengan posibilidades de vivir y acceder a recursos básicos, como el agua, la energía o la alimentación, dependerá de que defendamos esos espacios del cemento, de las macrogranjas, de la sequía estructural, de los proyectos especulativos delirantes o de la construcción de infraestructuras innecesarias. Hay que conservar el territorio, los ríos, los valles… Puede que dentro de unos años, con lo que está cayendo, la sociedad haya cambiado y sea consciente de lo que se juega. Entonces, la posibilidad de sobrevivir y reconstruir una organización social diferente pasará por esos valles, ríos y bosques que hayamos sabido y podido conservar. Si no, no hay opción.

La lucha contra el cambio climático y las desigualdades atroces se juega también en estas acciones, en lo micro. Los daños ambientales en muchos casos son irreversibles. La satisfacción de las necesidades, la justicia y la conservación no son cosas separadas.

¿Cómo te haces ecologista?

Desde muy pequeño me gustaba la naturaleza, los animales, las plantas. Según iba creciendo me di cuenta de cómo iban desapareciendo. Tendría diez o doce años y recuerdo que en Moralzarzal destruyeron un bosque para meter una urbanización. Yo me bañaba en el río Samuriel que venía desde Becerril y desembocaba en el embalse del Manzanares. Tuvimos que dejar de hacerlo porque se contaminó con las aguas residuales de Becerril.

Recuerdo que una vez, íbamos a Teruel y mi padre paró en una gasolinera. Había un guarda de finca y llevaba atado un tejón muerto en la parte de atrás de la moto. Yo nunca había visto un tejón. Pensé pero ¿por qué?, ¿por qué le ha matado?

A mi padre le gustaba la naturaleza. Me señalaba las aves rapaces cuando aparecían planeando , indicándome que eran águilas. Me fue entrando la curiosidad y el cariño por la naturaleza. En mi casa aprendí que había que moverse por lo que te importaba. Si no quería que todo desapareciese, yo también me tenía que hacer responsable de la conservación. Tenía que organizarme para defenderlo y actuar.

Hace unos días, en el curso de verano sobre cambio climático que ha organizado La Marea, Héctor Tejero señalaba que parte del movimiento ecologista ha sido maximalista y algo cenizo. Plantea que, dado el orden de las cosas, sin perder el norte, hay que apostar también por el pragmatismo. ¿Cómo ves tú esa relación entre el cambio de modelo y el pragmatismo?

Creo que hay que ser pragmático. No creo, la verdad, que se pueda decir que el movimiento ecologista no lo haya sido. Es verdad que tenemos un análisis y propuesta de conjunto ambiciosa, que no es que no sea pragmática, sino que apunta a la línea de flotación de la economía en la que vivimos, a la forma de resolver las necesidades y el consumo que es lo que, de fondo, se nos está llevando por delante. Pero teniendo eso claro, nos hemos metido en todos los charcos. No da igual que un valle se haya salvado a que haya sido destruido. No se puede perder el horizonte. Queremos salvar el planeta en sí mismo y para la población. Nunca he tenido problemas en reunirme con cualquiera, pero los objetivos siempre los he tenido claros. El estar en un grupo ayuda, Si tú te pierdes, los compañeros te ayudan a encontrarte de nuevo.

Recuerdo, por ejemplo, el grupo de trabajo que estudió el Plan Hidrológico Nacional en el seno del Consejo Nacional del Agua. Nos miramos 60.000 alegaciones, y analizamos el plan con sumo detalle. Como consecuencia de ese trabajo, metimos varios artículos en la ley que llevan vigentes desde hace 19 años. Echamos abajo 13 proyectos de grandes embalses. Eso significa que se salvaron trece valles. En ese proceso, aguanté recriminaciones, críticas e incluso alguna amenaza velada de regantes. Estuvimos en medio del choque entre gobiernos autonómicos. Improperios muchos. Discusiones acaloradas también.

Somos radicales en los planeamiento pero nos hemos sentado en mesas con gobiernos y representantes políticos de todos los colores, y digo todos. Hemos hablado con empresarios y con quien nos ha querido escuchar. Hemos presionado y negociado leyes y decretos frase a frase y hemos conseguido algunos logros. Hemos elaborado proyectos y protocolos que le hemos dado hechos a la administración y que han aprobado y aplicado. Hemos realizado cientos de estudios rigurosos, hasta tal punto que las propias administraciones públicas los han tomado como referencia. Nos hemos metido en todos los charcos que se nos han puesto delante. No hay denuncia o juicio por corrupción en el que no estemos personados. Y nuestros abogados y abogadas, todas ellas activistas, han conseguido doblarle el brazo a corruptos que tenían a los mejores bufetes de abogados detrás. Otra cosa es que las sentencias se cumplan.

No perdemos el norte de dónde están los problemas estructurales, pero eso no ha impedido que nos hayamos arremangado y entrado en las cosas más prácticas de forma pragmática… Ha sido una satisfacción y creo que es un trabajo útil. Creo que merecía la pena y a mí desde luego me compensa.

Insisto, no hay nada más pragmático que saber que te moviste para preservar un río, un valle o un espacio público en la ciudad y que ese valle seguirá ahí porque nosotros y nosotras nos movimos para defenderlo.

¿Cuáles han sido los peores momentos, los que te han hecho sufrir?

Que los regantes o los cazadores te llamen de todo la verdad es que no me afecta mucho. Pero sí que me ha dolido perder algunas campañas en las que invertimos mucho tiempo y energía: Riaño, Itoiz, el desdoblamiento de la M-501… No es que me hayan hecho sufrir, pero sí que me preocuparon, sobre todo por mi familia, algunas campañas de acoso y amenazas. Cuando todo el follón del desdoblamiento de la M-501, un periódico de la Sierra Norte (en 2006) sacó su número y en la portada en letras enormes ponía Santiago Martín Barajas: enemigo público de la Sierra Oeste. La revista se regalaba en los ayuntamientos y comercios, y la portada se colocó en los tablones de anuncios de bastantes ayuntamiento de la zona, incluyendo el del pueblo donde vivo. Finalmente los tribunales nos dieron la razón. El desdoblamiento era ilegal, pero hacía varios años que Esperanza Aguirre lo había inaugurado. De todos modos, lo que llevo peor son los problemas internos de las organizaciones. Es mi talón de Aquiles. Al principio lo único que veía eran escisiones y eso lo llevaba fatal.

Fuiste una de las personas clave para la conformación de Ecologistas en Acción…

Yo entré en Aepden (Asociación Ecologista para la Protección de la Naturaleza) a finales de 1979. En los años siguientes me di cuenta de que el movimiento ecologista estaba atomizado y era poco eficaz. Volvemos a lo de antes del pragmatismo, el ecologismo no era un fin en sí mismo, tenía sentido solo si se conseguían cosas. Apostamos por la unificación del movimiento por razones fundamentalmente de eficacia. Yo no veía diferencias ideológicas insalvables, más bien transformábamos problemas de egos en diferencias ideológicas. Trabajamos mucho, yo lo hice sobre todo con Theo Oberhuber , para unificar, primero a través de la Coda (Coordinadora para la Defensa de las Aves, que después pasó a llamarse Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental) y luego ya en la constitución de Ecologistas en Acción. Lo empezamos a gestar a finales de los ochenta y lo conseguimos en 1998.

La clave fue el respeto a la gente y las ideas de los demás. Fue compleja la unificación pero lo que vino después no fue tampoco fácil, cuando hubo que mantener lo unificado y surgían los conflictos. Ahí aprendimos que la mediación y el abordaje de los conflictos era muy importante. Tuvimos que ir aprendiendo y hubo compañeros y compañeras que, con mano izquierda y no dejando pudrirse las cosas, ayudaron a conseguirlo. La constitución de Ecologistas fue muy satisfactoria. La mayor parte de los colectivos que se quedaron fuera hoy ya no existen. Se ha ido incorporando mucha gente joven al colectivo y hoy podemos decir que no desaparecerá según se vayan ‘jubilando’ los activistas más mayores.

La confederación supuso también el encuentro entre un ecologismo conservacionista y otro más político que anteriormente estaban separados e incluso algo enfrentados.

Con el tiempo fuimos penetrando unos en las ideas de otros y aprendimos mutuamente. Todos fuimos acercando nuestras posturas y entendiendo que las dos miradas eran complementarias. No había posibilidad de conservar nada en un sistema económico que lo transforma todo en mercancías, ni había posibilidad de construir un mundo alternativo sin tierra, agua, biodiversidad… Recuerdo especialmente los debates y la relación con Ramón Fernández Durán y Ladislao Martínez, dos compañeros que ya no están. Con los dos tuve muy buena relación. De Ramón apreciaba su inteligencia ligada a una coherencia personal impresionante. Era una persona tremendamente valiosa. Ladis también era muy inteligente, aportaba un gran empuje, y tenía una enorme capacidad para crear plataformas y mover gente.

Ahora, la diferencia entre los “pajareros”, que nos llamaban así, y los de la ecología política ya apenas existe. Ha sido una homogeneización enriquecedora. Hay veces que la homogeneización pasa por perder riqueza y dejarte casi todo por el camino. Aquí no. Todos hemos ido asumiendo. Ese es el mayor valor. Creo que lo hemos conseguido porque hacemos cosas en común: las manis, los proyectos, las acciones , los informes, las fiestas, salir de vez en cuando al campo… Lo ves de otra manera si hay aprecio. También por el tiempo que se le ha metido a la mediación y resolución de conflictos. Lo que hemos conseguido permite que podamos llegar prácticamente al último rincón de España, donde casi siempre hay un pequeño grupo de Ecologistas en Acción.

Llama la atención que en el movimiento ecologista casi todas las personas de más edad sean hombres. Son muy pocas las mujeres que han aguantado ¿por qué?

Se ha producido un cambio espectacular. En los ochenta teníamos la teoría clara pero la realidad era la que era. A las mujeres se las relegaba a puestos muy poco visibles. Nosotros creíamos que eran ellas las que se autorrelegaban, luego vimos que no era así, que las formas de relacionarnos eran importantes y que para dejar hueco había que quitarse de en medio. Entonces, teníamos muchas compañeras potentes pero la mayor parte de las que pintaban pancartas eran mujeres y nosotros teníamos las tareas más visibles. Mi compañera llevó la tesorería muchos años, la colocación de stands en ferias y similares, y yo no hubiera dedicado el tiempo que he dedicado al activismo si ella no hubiese asumido una buena parte de la organización cotidiana de nuestra casa.

Para cambiar ha sido fundamental la llegada de mujeres feministas a la organización. Ellas se han dado la palabra y se han dado visibilidad, aunque hay que estar vigilantes porque, en cuanto nos despistamos, se puede volver a lo de antes. Nosotros en las cosas más visibles y ellas en las menos visibles. Esta organización se ha enriquecido mucho con la presencia masiva de mujeres.

Has tocado muchos “palos ecologistas”, pero tu línea de trabajo más constante ha estado vinculada al agua ¿cómo está ahora la situación?

En nuestro país, los recursos hídricos disminuyen a causa del cambio climático pero el regadío no para de crecer. Supone más del 85% del consumo. Vivimos al día con el agua. Antes, los embalses eran almacenes, ahora son prácticamente estaciones de transferencia. Hemos tenido una primavera lluviosa este año pero los embalses están más de siete puntos por debajo de la media anual. Como falle una primavera y un otoño seguidos, sufriremos un colapso hídrico y tendrá que haber cortes de agua en núcleos de población importantes. Cuando el Plan Hidrológico ya advertíamos de ello. Recuerdo una reunión de la Comisión Permanente del Consejo Nacional del Agua en la que estaba el consejero de Agricultura de Murcia y, después de que yo dijese que no se había tenido en cuenta la reducción de recursos hídricos a causa del cambio climático, interrumpió y dijo que eso del cambio climático era una tontería y que lo único que se había publicado hasta el momento sobre el tema eran poco más que “hojas parroquiales”. Qué peligro que nos gobierne gente que llama a los informes científicos hojas parroquiales…

¿Resolvería el problema hacer más embalses?

Es un mantra repetido lo de hacer más embalses, pero la construcción de los mismos no implica que esa agua aparezca como por arte de magia. No llueve más ni hay más agua por construir más embalses. Hay que pensar en la utilización racional del agua, en las necesidades reales y más con el cambio climático que se está produciendo.

¿Y la desalación?

La desalación no es una solución. Se puede recurrir a ella puntualmente, en caso de apuros, pero no es una solución estructural. Por una parte se genera un problema de vertidos de salmuera (70 gramos de sal por litro). Esos vertidos al ir a parar al mar, liquidan las praderas de posidonia y expulsan a los peces. Además está el problema del consumo energético, ya que hay que quemar carbón o fuel para desalar, lo que conlleva un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. No puede ser un continuo, puede ser un apoyo puntual. Si las metemos de forma continua, lo único que conseguiremos es estimular el crecimiento de las demandas y generar un efecto rebote. Se disparará aún más el consumo de agua.

Tenemos ya más de 4.000.000 de hectáreas de regadío. No debería haber más de 3.000.000. Con esa cantidad se puede dar de comer a toda la población y sigue quedando parte para la exportación. Si no se reajusta el riego a lo físicamente posible, se reconvertirá por las malas, cuando llegue la siguiente sequía plurianual.

El problema está en que la conservación del planeta es incompatible con un crecimiento económico ilimitado, y establecido como principal objetivo. Esto hay que tenerlo claro. Porque si no, lo que sucede es que se agravan los problemas y se agudizan las desigualdades.

Otro de los temas sobre los que insistes recurrentemente es la importancia de la biodiversidad…

Sí. Estamos viviendo una pérdida de biodiversidad aceleradísima. Es tirar piedras contra nosotros mismos. La pérdida de biodiversidad supone perder un patrimonio genético irrepetible e irrecuperable que nos ha servido y nos puede seguir sirviendo para curar enfermedades, producir alimentos en ámbitos climáticamente hostiles, para la fabricación de útiles de todo tipo, etc.

En los años setenta u ochenta, ya no me acuerdo, había un anuncio en la tele que decía “el ser humano ha llegado a la luna, ha creado ciudades inmensas, pero somos incapaces de fabricar una flor.” Perder biodiversidad supone condenar a montones de personas de antemano. Los ecosistemas sanos frenan la propagación de enfermedades, son la más eficaz vacuna.

Cada especie que se extingue, significa que desaparece para siempre el fruto de un proceso evolutivo de miles de años. Me resulta tremendo pensar en la extinción de algo que estuvo vivo durante milenios en apenas unas décadas. ¿Quiénes somos nosotros para hacerla desaparecer?

¿De qué te sientes especialmente orgulloso?

Es un orgullo haber podido contribuir a la conservación y mejora de muchas áreas naturales. He dedicado, con otros, muchos y muchas, años a ello. Comarca a comarca, laguna a laguna, río a río, monte a monte, hemos ido consiguiendo territorios liberados para la vida natural. Pero uno de los proyectos que me ha hecho más feliz ha sido la renaturalización del Manzanares. Una buena parte de la actividad ecologista tiene que ver con oponerte a las burradas que se hacen sistemáticamente y a nadie nos gusta el conflicto. Este fue un proyecto en positivo. No nos hemos tenido que enfrentar con casi nadie. Teníamos la intuición de que funcionaría y la naturaleza ha estado a la altura, e incluso ha superado nuestras expectativas. Se ha generado un bosque de ribera espectacular. Ahora los madrileños y madrileñas nos felicitan. Gente de más de ochenta años que pasea por allí y te dice que nunca había mirado al río y que se sienten orgullosas de él. Ahora todos los grupos municipales apoyan plenamente el proyecto de renaturalización.

Fuente: https://insurgenciamagisterial.com/los-ecosistemas-sanos-frenan-la-propagacion-de-enfermedades-son-la-vacuna-mas-eficaz/

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Argentina: Renunció la viceministra de Educación Adriana Puiggrós

América del sur/Argentina/20 Agosto 2020/ambito.com

Fuentes del Gobierno le confirmaron a Ámbito la salida de la ahora exfuncionaria. La renuncia fue presentada el viernes y hoy se aceptó.

Adriana Puiggrós dejó de ser la viceministra de Educación. La ahora exfuncionaria presentó su renuncia el viernes, en medio de fuertes pujas con el ministerio que comanda Nicolás Trotta, pero recién le fue aceptada este miércoles.

Fuentes del Gobierno confirmaron a Ámbito el alejamiento de la pedagoga de 79 años del cargo que ocupaba desde diciembre pasado, cuando llegó al Ministerio de Educación con la asunción de Alberto Fernández.

En tanto, la agencia NA dio cuenta que desde la Casa Rosada le dijeron que «no fluyó la relación» entre Puiggros y su superior, Trotta, a lo largo de los ocho meses en los que ocupó el segundo cargo de relevancia dentro de la cartera.

La viceministra de Educación renunció en momentos en que las clases no se cursan con normalidad por la pandemia de coronavirus y toda la expectativa está puesta en cómo los alumnos podrán retornar a las aulas.

Durante su tiempo como funcionaria mantuvo un bajo perfil y en las pocas declaraciones públicas que hizo generó diferencias con la conducción del Ministerio.

Investigadora del CONICET y autora de diversos libros, entre otras cosas, Puiggrós tiene una vasta carrera política nutrida por su pasado en distintos cargos: fue diputada durante dos períodos y Directora de Cultura y Educación de la Provincia entre 2005 y 2007.

Fuente: https://www.ambito.com/politica/educacion/renuncio-la-viceministra-adriana-puiggros-n5126264

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Lamentan fallecimiento de líder del magisterio en Colombia

América del sur/Colombia/20 Agosto 2020/prensa-latina.cu

La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) lamentó hoy el fallecimiento del profesor Abel Rodríguez, destacada figura del magisterio de este país.
Gran docente y líder, que deja un legado enorme para la educación pública y la democracia nacional. Un abrazo solidario a su familia y allegados, expresó la organización.

El pedagogo Julián de Zubiria destacó que la lucha de Abel Rodríguez por el derecho a la educación y por las transformaciones sociales quedarán marcadas para siempre en Colombia.

La mejor manera de rendir homenaje a la memoria de Abel Rodríguez, es difundir sus tesis y continuar su trabajo por el derecho a una educación de calidad, aseguró.

El expresidente Ernesto Samper (1994-1998) también se unió al pesar que embarga a muchos colombianos por el fallecimiento del destacado líder del magisterio de esta nación.

‘Lamentable el fallecimiento del compañero Abel Rodríguez, líder de Fecode y símbolo de la lucha de los docentes. A ellos y a su familia envio un abrazo solidario. Si Abel viviera estaría luchando por cerrar la brecha digital que profundizará la desigualdad educativa en Colombia’, escribió en su cuenta en Twitter.

Rodríguez quien fue exsecretario de Educación de Bogotá, murió a los 72 años a causa de la Covid-19.

Estuvo al frente de la Secretaría de Educación y fue viceministro de ese sector, también fue un reconocido dirigente sindical, exconstituyente, concejal de Bogotá, presidente de la Asociación Distrital de Trabajadores y trabajadoras de la Educación y la Fecode.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=390796&SEO=lamentan-fallecimiento-de-lider-del-magisterio-en-colombia
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Pequeños soldados: las matemáticas en la educación china

Asia/China/20 Agosto 2020/elmundo.es

Madres que, por las tardes, dedican un esfuerzo extra a que sus hijos, de apenas cinco años, avancen un poco más en matemáticas. Abuelas de paseo por parques con sus nietos que, en cuanto prestan un poco de atención, se ponen a contar piedras, escalones, lo que sea. A contar. Profesores a los que se evalúa por cómo lo hacen sus alumnos en matemáticas. Una educación primaria en la que se consigue una clase disciplinada y que presta atención porque se sabe que es más fácil imponer ciertas reglas y luego ir relajándolas que hacer el camino inverso. Estos son sólo algunos de los ingredientes que la escritora Lenora Chu cuenta en Pequeños Soldados, un niño americano, un colegio chino y la carrera global por conseguir resultados. En el libro, escrito en primera persona con la experiencia educativa de un hijo en un colegio público de Shanghai, la autora cuenta que la enseñanza de las matemáticas fue uno de los factores que, pese a otros inconvenientes, la animó a dejar a su hijo en un sistema muy exigente, donde no existe la traducción china de «autoestima», por ejemplo, y los niños saben perfectamente qué lugar ocupan en la clase basándose en cómo lo hacen en los exámenes. ¿Miedo a la competitividad? Cero. Gran paradoja de un supuesto sistema comunista.

El capítulo 11 se llama «Hagamos matemáticas». Empieza con una cita de un estudio en el que se afirma que los niños chinos son mejores que los estadounidenses en todos los ámbitos: números y operaciones, formas geométricas, resolución de problemas y razonamiento. Una de las explicaciones es que  las culturas en las que se da importancia a las matemáticas lo hacen mejor con los números en el colegio. Tan simple y complicadoDesde muy pequeños, se les explica a los padres lo que se espera de los niños: «Tienen que saber contar hasta 20 y saber que cinco es un escalón más que cuatro», le dice la profesora. a la autora del libro cuando su hijo es muy pequeño.

Uno de los estudiantes más mayores con los que suele hablar le explica que se espera que tengan las tablas de multiplicar muy memorizadas bastante pronto, algo que contrasta con ciertas corrientes pedagógicas que vuelven a estar en auge en EEUU y que predican que se puede aprender matemáticas jugando. «Cuando entramos en primaria, nos empiezan a hacer exámenes. Cinco minutos para 50 preguntas», explica el chico a Leonora Chu. Cuando ella le cuenta que eso le produce cierta ansiedad sobre su hijo, el chaval le tranquiliza: «Solo asegúrate de que memoriza lo básico. Eso hará luego que lo más complejo le parezca fácil».

La autora, criada en un instituto de EEUU pero con padres chinos, recuerda que allí ser bueno en matemáticas no te convierte precisamente en alguien popular en clase. Por el contrario, tienes que sobrellevar «la carga del empollón».En China, sin embargo, existe la admiración a los que mejor lo hacen con los números.

Los chinos tienen buenas razones para querer que, desde pequeños, los niños lo hagan bien en matemáticas: hay estudios concluyentes sobre lo raro que es el fracaso académico de quien lo hace bien con los números desde pequeño. Ser bueno en matemáticas es una especie de vacuna contra el fracaso escolar. Además, se sabe que los niños que lo hacen bien en matemáticas en pruebas nacionales suelen ser adultos que luego les va mejor profesionalmente. Cuenta Lenora Chu que no es casualidad que los dos últimos presidentes de China  hayan sido  ingenieros.

Una de las partes más interesantes del libro ocurre cuando la autora se mete en una clase de matemáticas de niños de ocho años chinos. Hacen carreras con tablets para resolver raíces cuadradas y la profesora, a quien saludan al principio poniéndose de pie, se dirige a cada uno de los alumnos con preguntas. Así sabe de verdad quién se está quedando atrás. Si no consigue que esos niños lo entiendan entre todos, aconsejarán a los padres clases extra de matemáticas.

«La profesora era el centro de gravedad de su clase. Esperaba que se le prestara mucha atención y lo conseguía. En una sesión de 35 minutos, hizo 59 preguntas de forma totalmente aleatoria», explica Chu. La  autora hace lo mismo con una clase en Boston, ciudad que se caracteriza por ser excelente en matemáticas en EEUU. La profesora de Boston era más cercana, llamaba a los alumnos por su nombre y en pocas ocasiones dijo que se le prestara atención. Sólo preguntó a tres alumnos delante de la clase; el resto fueron voluntarios. En una sesión de 50 minutos, cambió tres veces de formato en la clase, de pequeños gupos, a interacciones individuales y a una lección para todos. La profesora china no alabó a ningún alumno y la de Boston llegó a decir a alguno que eran brillantes y listos. La profesora china estaba sola en el aula con 32 alumnos y la de Boston estaba con dos ayudantes para 18, si bien es cierto que había con necesidades especiales, inexistentes en el caso de China.

Según sigue explicando, en las clases chinas de matemáticas se les exige a los alumnos pero se tiene expectativas altas con ellos. Y, además, se pasa bastante tiempo explicando en profundidad conceptos matemáticos.

Y, por supuesto, al final del capítulo vuelve al principio. Es difícil que se le dé importancia a cómo se enseñan las matemáticas si en Occidente muchos siguen diciendo que se les daban mal como si fuera una calamidad genética.

Mientras, estamos discutiendo cómo volver a clase este otoño y ya sabemos de los riesgos que un confinamiento supone para un porcentaje elevado de los niños que han sido incapaces de seguir la educación online. Sus matemáticas sufrirán.

Nosotros seguimos trabajando y estudiando cómo ayudar en esta situación. Leyendo libros como este para nuestra biblioteca Smartick y dándonos cuenta de que tenemos ciertas cosas en común; al fin y al cabo, las sesiones son tests adaptados de 15 minutos que se pueden parar para escuchar los tutoriales y que se van adaptando al nivel de cada alumno.

Fuente: https://www.elmundo.es/blogs/elmundo/mejoreducados/2020/08/19/pequenos-soldados-las-matematicas-en-la.html

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Perú: La educación por televisión vive un auge por la pandemia del coronavirus

América del sur/Perú/20 Agosto 2020/https://www.chicagotribune.com/

En un barrio pobre en una ladera de Lima, Perú, la jornada escolar de Delia Huamani no comienza con el bullicio de los compañeros de clase, sino con el destello de un televisor. Como las instalaciones de las escuelas están cerradas indefinidamente, ella recibe sus lecciones en casa, de la recién estrenada biblioteca de programas educativos que el país ha producido.

Como sustituto, está lejos de ser perfecto. Delia, de 10 años, dice que sus padres no pueden pagar libros —echa de menos leer sobre animales en la biblioteca de la escuela— y no tiene a nadie que revise su trabajo. Se apoya en su amiga Katy Bautista, de 12 años, a quien le gustaría pedirle a los presentadores de televisión que disminuyan la velocidad durante las lecciones difíciles.

“Cuando recogemos [la comida] en la olla común acá, hablamos y nos explicamos”, dijo Delia sobre Katy recientemente. “Y a veces ella me explica y yo no le explico nada, pero ella sí me explica y por eso es buena amiga”.

Sin embargo, a pesar de todas sus limitaciones, la educación televisada tiene una enorme ventaja para Delia, Katy y muchos más de los mil millones de niños en todo el mundo que están fuera de las escuelas por la pandemia del coronavirus: puede llegar a ellos.

En los países ricos, los debates sobre cómo impartir educación de forma remota se han centrado en cómo hacer que las clases en línea sean atractivas e interactivas. Pero esa conversación es pura fantasía para muchos de los estudiantes del mundo, incluidos millones de alumnos en países ricos, que no tienen conexiones de banda ancha ni computadoras.

Después de décadas de relevancia en declive frente a una fuerte inversión en el aprendizaje por internet, la televisión educativa vuelve a experimentar un auge. Los educadores y los gobiernos de lugares dispersos por todo el mundo, desesperados por evitar un revés a largo plazo para toda una generación de niños, recurren a tecnología más antigua.

Y están recurriendo al encanto y el glamur de los actores y presentadores de noticias conocidos localmente, así como a los maestros, para tratar de mantener la atención de los estudiantes desde el preescolar hasta la secundaria. Dicen que prestan atención a la lección fundamental de la era de YouTube: cuanto más corto y llamativo, mejor.

“Idealmente, uno tendría computadoras portátiles y todas estas cosas súper sofisticadas en casa”, dijo Raissa Fabregas, profesora de economía y asuntos públicos en la Universidad de Texas en Austin, quien ha estudiado la televisión educativa en México. “Pero si no los tienes, esto es mejor que nada”.

Gabriela Rojas, al centro, tiene 9 años y ayuda a su hermana, a la derecha, Luna Rojas, de 3, y a su vecina Yois Vasquez, de 6, con sus tareas escolares en Lima.
Gabriela Rojas, al centro, tiene 9 años y ayuda a su hermana, a la derecha, Luna Rojas, de 3, y a su vecina Yois Vasquez, de 6, con sus tareas escolares en Lima. (Marco Garro para The New York Times)

Los expertos dicen que si bien las lecciones de televisión no son tan valiosas como interactuar con maestros y otros estudiantes en línea, las transmisiones educativas pagan dividendos por el progreso académico de los niños, su éxito en el mercado laboral e, incluso, su desarrollo social.

Para hacer que las lecciones sean menos pasivas y más efectivas, muchas de las que se transmiten ahora usan todas las herramientas de los estudios profesionales: platós agradables a la vista, guionistas, animaciones 3D, tomas con varias cámaras, gráficos e incluso aplicaciones para teléfonos inteligentes.

En Estados Unidos, donde la educación varía mucho porque se maneja a nivel local, algunos lugares han prestado poca atención al desarrollo del aprendizaje a distancia y se han centrado en cambio en un esfuerzo infructuoso para reabrir escuelas. Otros han trabajado duro para desarrollar programas ambiciosos en línea. Pero eso es inútil para los cuatro millones de escolares que no tienen acceso a internet en casa, una dificultad especialmente prevalente entre los estudiantes negros, latinos e indígenas.

La televisión promete ser un complemento de bajo costo para la educación en línea y un sustento para estudiantes con pocos recursos. Existe un vasto catálogo de programación educativa, pero los analistas dicen que, en su mayoría, quienes hacen las leyes han perdido la oportunidad de hacer uso de ella.

“¿Cuántos padres en este momento tratan de descubrir cómo pasar el día mientras sus hijos solo están viendo la televisión o el iPad?”, dijo Melissa S. Kearney, profesora de economía de la Universidad de Maryland, quien ha publicado una investigación sobre Plaza Sésamo. “Podríamos hacer mucho bien sin las personas que están en una posición de confianza con esas familias pudieran mostrarles algo de ese contenido positivo”.

Desde marzo, muchas partes del mundo han recurrido a la educación televisada, con una variedad de estrategias. Los programas van desde grabaciones de lecciones en el aula hasta caricaturas educativas, y desde esfuerzos locales hasta nacionales. Algunos se enfocan en un grupo de edad, mientras que otros, como en Perú, han adaptado el plan de estudios nacional para todos los grados.

Muchas partes de China ofrecen una combinación de clases en línea y televisadas, pero la provincia de Sichuan decidió transmitir todas sus lecciones por televisión porque el gobierno dijo que le preocupaba que los estudiantes pasaran demasiado tiempo en sus computadoras.

En Tanzania, Ubongo, una organización que realiza dibujos animados educativos populares dirigidos tanto a los niños más pequeños como a los padres, decidió ofrecer sus programas de forma gratuita a las estaciones de televisión de toda África.

Delia dice que sus padres no pueden comprar libros, extraña leer sobre animales en la biblioteca de su escuela y no tiene a nadie que revise su trabajo.
Delia dice que sus padres no pueden comprar libros, extraña leer sobre animales en la biblioteca de su escuela y no tiene a nadie que revise su trabajo. (Marco Garro para The New York Times)

“Fuera de África, ha habido un impulso para el aprendizaje basado en internet”, dijo Cliodhna Ryan, directora de educación en Ubongo. “Pero en la mayoría de los países africanos, la mayoría de los niños simplemente no tienen ese acceso. Al final del día, la mejor herramienta educativa que alguien tiene es la que ya está en su poder”.

NJTV, la estación de televisión pública de Nueva Jersey, en Estados Unidos, comenzó a trabajar con el sindicato de maestros de ese estado para producir programas escolares después de enterarse de que 300.000 de los niños del estado no tenían internet, dijo John Servidio, gerente general de la estación.

Al final, más de 200 profesores grabaron lecciones desde sus propios hogares. Algunos eran claramente de baja tecnología, pero un profesor usó la colcha de su gato para construir un estudio de pantalla verde. Desde abril hasta que terminó el año escolar, los grados de tercero a sexto tuvieron todas las mañanas una hora de programación en la estación.

“Una estación comercial nunca sería capaz de apoyar esto”, dijo Servidio.

En Indonesia, también, la pandemia ha ayudado a revivir una red de televisión estatal que había estado perdiendo muchos espectadores por las estaciones privadas y Netflix. En un país donde casi un tercio de las personas no están conectadas a internet, la red estatal TVRI comenzó a transmitir en abril Belajar Dari Rumah (Estudiar desde casa) para niños de todas las edades.

Los padres no han sido del todo receptivos. Muchos indonesios, por ejemplo, dicen que ellos mismos no tienen la educación o el tiempo suficientes para asumir responsabilidades de enseñanza en casa. Muchos exigen que se vuelvan a abrir más escuelas, a pesar de que solo una parte del país se ha considerado segura para las clases presenciales.

Un grupo de mujeres en Pedregal, Perú organizó una olla comunitaria para alimentar a los vecinos durante la pandemia.
Un grupo de mujeres en Pedregal, Perú organizó una olla comunitaria para alimentar a los vecinos durante la pandemia.

En Brasil, los funcionarios sacaron provecho del trabajo del Centro de Medios Educativos de Amazonas, que se fundó en 2007 para brindar lecciones televisadas a 300.000 estudiantes en áreas remotas. Desde que la pandemia del coronavirus llegó, los programas se han expandido a varios estados brasileños, los educadores los han adaptado a diferentes culturas y estilos de enseñanza. Más de 4,5 millones de niños los han visto, según el centro.

“Esta herramienta se fortaleció por la necesidad de llegar a un mayor número de personas y tener un mayor alcance, pero no se va a detener ahí”, dijo Wilmara Messa, directora del Centro de Medios Educativos de Amazonas, que tiene un equipo de producción de 60 personas.

Los analistas dicen que es demasiado pronto para saber cuán efectiva ha sido la educación televisada durante el confinamiento, pero hay evidencia dispersa de que los esfuerzos anteriores han sido efectivos.

En México, un programa de larga duración de transmisión de lecciones a estudiantes en áreas rurales llevó a los niños a permanecer en la escuela por más tiempo y ganar más cuando llegaron a la adultez. La profesora Kearney y un colega descubrieron que los niños en Estados Unidos con acceso a la programación de Plaza Sésamo tenían más probabilidades de estar en un nivel de grado apropiado para su edad.

Para resolver el mayor inconveniente del aprendizaje televisado —la falta de interacción y retroalimentación de los maestros— algunos lugares han diseñado formas para que los maestros monitoreen el progreso de los estudiantes. Muchos de ellos dependen de los teléfonos celulares, que son mucho más comunes en las regiones pobres del mundo que las conexiones de banda ancha, aunque incluso el acceso a un teléfono puede ser una barrera.

El estado de Amazonas, en Brasil, ofrece una aplicación para teléfonos inteligentes para complementar la escolarización televisada, lo que permite a los estudiantes hacer preguntas a sus maestros en tiempo real.

“Los estudiantes ven la televisión y tenemos un profesor en la pantalla y otro al lado a cargo de los comentarios que llegan a través de la sala de chat”, dijo Sabrina Emanuela de Melo Araujo, profesora de biología de secundaria.

Educacion
(Marco Garro para The New York Times)

Ubongo, la productora de dibujos animados con sede en Tanzania, ha combinado sus programas con una aplicación para teléfonos inteligentes que ofrece apoyo a padres y estudiantes. Y los profesores y estudiantes de todo el mundo utilizan servicios de mensajería como WhatsApp para estar en contacto.

Perú, una nación pobre con 32 millones de personas, ha sufrido uno de los peores brotes de coronavirus del mundo, con un recuento oficial de más de 500.000 casos y 25.000 muertes, cifras que, según los expertos, no capturan el número real.

En un país donde solo el 15 por ciento de los estudiantes de escuelas públicas tiene acceso a una computadora en casa, las lecciones transmitidas por televisión se han convertido en el modo de aprendizaje dominante durante la pandemia. En una encuesta del gobierno en junio, tres cuartas partes de los padres dijeron que sus hijos usaban los programas televisados, en comparación con una cuarta parte que usaba la educación en línea del gobierno. Casi todos enviaron tareas a los profesores a través de WhatsApp.

Las primeras transmisiones abordaron temas relacionados con los virus, como la buena higiene y evitar la desinformación. Los más recientes han combinado lecciones tradicionales con giros hechos para la televisión: para una clase de matemáticas de la escuela secundaria, un maestro real llama para corregir la comprensión defectuosa de las estadísticas de un presentador.

“Es ventajoso para los estudiantes que han desarrollado su capacidad de aprender solos”, dijo Heli Estela, maestro de secundaria en la región andina de Cajamarca, en el norte de Perú. “Y tenemos estudiantes así, que por sí solos se encaminan, pero no son muchos”.

Ha visto el esfuerzo tropezar, repetidamente. Al principio de la pandemia, dijo, pagó a su proveedor de internet más de cien dólares para instalar una antena porque su propia conexión era muy lenta. Estela envía mensajes a los estudiantes a través de WhatsApp para complementar las lecciones de radio y televisión, pero tratar de explicar los conceptos individualmente ha sido difícil.

En un distrito donde muchos padres son agricultores de subsistencia, algunos de sus 47 alumnos han perdido el acceso a los televisores cuando sus familias tuvieron que desplazarse a otros campos para trabajar. Una docena no se ha presentado en absoluto. Otros parecen hacer trampa en sus deberes.

Miriam Flores, de 37 años, instruye a Yois Vasquez, de 6, en una guardería gratuita que ofrece a las madres solteras que no tienen con quién dejar a sus hijos durante la suspensión de clases presenciales en Lima, Perú.
Miriam Flores, de 37 años, instruye a Yois Vasquez, de 6, en una guardería gratuita que ofrece a las madres solteras que no tienen con quién dejar a sus hijos durante la suspensión de clases presenciales en Lima, Perú. (Marco Garro para The New York Times)

“Para realmente empezar una etapa de educación remota, primero tienes que asegurar que todos tienen acceso a internet”, dijo, “pero este mal no nos avisó”.

En Perú, los funcionarios desarrollaron transmisiones educativas por primera vez en la década de 1960; Salvador Herencia, secretario técnico de Inversión en la Infancia, un grupo de la sociedad civil, recuerda haber escuchado lecciones en la radio cuando era niño. Posteriormente trabajó para el sistema nacional de teleeducación, y pasó a formar parte de una generación de educadores y guionistas que aportaron contenidos como forma de extender la escolarización a los peruanos pobres.

Pero los programas se agotaron durante las crisis económicas y políticas de la década de 1980, y el Estado pasó a segundo plano frente a las empresas en la creación de programas educativos. Ahora Perú, después de improvisar con programas existentes de México y Argentina al comienzo de la pandemia, ha reconstruido su propio sistema educativo televisado desde cero.

El gobierno ha dicho que las lecciones televisadas seguirán siendo una parte integral de su sistema educativo, y el primer ministro prometió que la “estrategia llegó para quedarse”.

“Es Back to the future, es retomar algo que no sabíamos que teníamos que hacer, y que fue interrumpido”, dijo Herencia. “Fue cortado. Pero esa discusión y esa pasión aún nos queda”.

Fuente e imagen tomadas de: https://www.chicagotribune.com/espanol/entretenimiento/sns-es-educacion-television-pandemia-coronavirus-covid-20200819-hpjhhzi4q5hgtd7ld5mtrehzmu-story.html

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Entrevista a Guillermo Churuchumbi, alcalde de Cayambe«El Municipio actualmente se encarga de salud y educación, aunque estas sean competencias del gobierno central»

Entrevistas/20 Agosto 2o20/rebelion.org

En referencia al escaso, casi nulo, apoyo del gobierno central, dice: «Nosotros compramos pruebas PCR, pruebas rápidas, etc. Al estar en el territorio, las Alcaldías sentimos los problemas, sentimos la angustia de nuestra gente, entonces a medida de nuestras posibilidades hemos respondido y dado alternativas».

¿Qué ha ocurrido con el abastecimiento de alimentos en el cantón Cayambe durante la pandemia?

En Cayambe, desde hace cuatro años venimos fortaleciendo la construcción de redes de producción agroecológica. Tenemos más de 13 asociaciones de productoras agroecológicas, una asociación de tanques fríos de leche, y de productores de cebolla, quienes no han parado durante la pandemia. Hace más de dos años aprobamos una ordenanza de apoyo a la soberanía alimentaria desde el gobierno Municipal como política pública, para garantizar la comercialización de productos agroecológicos. Antes, las productoras agroecológicas eran perseguidas por la Policía Municipal en los espacios públicos, por denuncia de las señoras del mercado que monopolizaban las ventas.

Este trabajo previo, nos ha permitido enfrentar la pandemia de forma organizada, con experiencia productiva y de comercialización para organizar las ferias. En ese contexto, me atrevo a decir que la experiencia que teníamos anteriormente, la activamos con mucha fuerza. Hasta el momento hemos tenido más de 300 ferias productivas agroecológicas en las 8 parroquias (6 rurales y 2 urbanas) que ha sido una respuesta muy importante; en los primeros dos meses de pandemia, fue un éxito total. En medio de la pandemia, esto nos ha permitido evitar que la gente baje a la ciudad de Cayambe. Así, las ferias intercomunitarias y comunitarias permitieron evitar el contagio, las aglomeraciones y, lo más importante, fortalecimos y dinamizamos la economía local.

Hablando del tema del empleo rural ¿Cuáles han sido los efectos locales de los despidos masivos?

En Cayambe tenemos plantaciones florícolas (más de 2500 hectáreas) y lastimosamente, en el primer y segundo mes de pandemia, hubo serias dificultades para la exportación. Por lo tanto, algunos empresarios florícolas, aunque no todos, aprovecharon la coyuntura y despidieron a cerca de 5000 jefes de familia quienes habían trabajado 10, 15 y 25 años. Usaron el pretexto de la pandemia para no cumplir con las obligaciones laborales ni con las compensaciones. Despidieron a miles de personas, violentando sus derechos laborables, los derechos de las mujeres; no respetaron a mujeres embarazadas y no respetaron años de trabajo.

¿Qué medidas ha tomado el GAD Municipal para ayudar a las personas despedidas?

Desde el gobierno municipal, recogimos con las juntas parroquiales y los presidentes de las comunidades la información relevante, y se hizo un pedido a la Defensoría del Pueblo para que se investigue y se protejan los derechos laborales. Esto es un trabajo duro y realmente es responsabilidad del Ministerio de Agricultura, del MIPRO (Ministerio de Producción), de la Prefectura, etc.

Entonces, no solo estamos viviendo la crisis sanitaria sino también la crisis económica. La gente que vive del día a día se ha acabado sus ahorros, por lo cual nosotros estamos apoyando a las personas que están sin empleo desde la reactivación productiva, la agroecología, la producción y entrega de plántulas. Estamos desarrollando la promoción y organización de la agricultura urbana a través de los barrios federados y no federados, y dando asistencia técnica para las huertas orgánicas a nivel urbano. Entonces tenemos, por un lado, el proyecto de soberanía alimentaria y por otro, un proyecto de desarrollo económico.

En este grave contexto de los despidos y crisis económica, se plantea la alternativa de la producción agroecológica y huertos urbanos. ¿Cómo está el tema del acceso a la tierra?

Algunas familias lastimosamente no tienen tierra, sobre todo las familias pobres que viven en la ciudad. Por lo cual estamos haciendo un proceso de levantamiento de información barrio por barrio para que juntos, busquemos alguna alternativa: capacitación y emprendimientos, cómo buscar y canalizar micro créditos, etc. Igualmente, apoyar con el tema de las plántulas y de los abonos, aunque no tengan tierra, para que siembren en el patio de los hogares, o algún espacio disponible. Así mismo, tenemos un proyecto para las mujeres que han sido maltratadas que se llama «Casa Dolores», quienes cuentan con un pequeño de terreno donde trabajan, siembran, se recrean y cuando está la cosecha, entre ellas mismo se reparten como un espacio de intercambio y solidaridad.

Actualmente, algunas instituciones están manejando el discurso de que se avecina una crisis alimentaria. Como GAD cantonal ¿cuál es la proyección a largo plazo en cuanto a la producción y abastecimiento de alimentos?

En el norte de Cayambe, en Ayora y Olmedo, se dedican mucho a la producción de la leche. Tenemos aproximadamente 420 000 litros de leche diarios de las familias campesinas e indígenas, quienes entregan la leche al ordeño a través de un convenio con el Ministerio de Educación. Lastimosamente, el Ministerio no está realizando clases presenciales y por lo tanto el Estado no está comprando, ni pagando la alimentación escolar. Ahí vamos a tener una dificultad, probablemente incluso podríamos llegar a tener una crisis lechera y por ende, va a afectar la economía de las familias. De todas maneras, muchas familias ya están preparando sus huertos, recuperando las semillas, etc. Entonces de pronto, puede llegar la crisis lechera, pero tendrían otras alternativas de sostenibilidad y de consumo para la alimentación propia.

También estamos levantando esta información, para poder intervenir y llegar a aquellas personas que no tienen ninguna posibilidad. En los últimos meses de pandemia, hemos estado entregando kits alimentarios a las familias que no tienen empleo, o que han sido despedidas, que viven del día a día, etc. Sin embargo, no es suficiente, por lo cual también promocionamos «Cayambe Solidario». Esto significa que no solamente el gobierno central o el Municipio entregan kits alimentarios, sino buscamos generar lazos familiares de solidaridad y espacios para compartir.
Entonces, por ejemplo, cuando tenemos que entregar a una persona mayor el kit alimentario, inmediatamente nosotros empezamos a preguntar: ¿quiénes son sus hijos? ¿tiene o no tiene hijos? A veces los hijos tienen carros de lujo y enormes casas, pero se han olvidado de sus adultos mayores y nosotros abogamos para que también se hagan responsables. La familia tiene que ser corresponsable de sus familiares mayores y la comunidad para superar estos tiempos de crisis y pandemia. Inclusive empieza a funcionar el tema de los pisos ecológicos: se intercambian productos entre las tierras bajas con las tierras altas.

Finalmente, ¿cómo se diferencia la gestión de un GAD como institución de función descentralizada, a comparación de otras instituciones del Estado central durante la pandemia?

Primero decir que los alcaldes, incluido el alcalde de Cayambe, caminan en el territorio. Sentimos la necesidad de nuestra gente y damos respuesta a estas necesidades en la medida de nuestras posibilidades económicas. Siempre que existen problemas, las personas recurren a la Alcaldía; y por eso, recién se acabaron nuestros fondos municipales. Sin embargo, el Municipio actualmente está cargando con todo: con salud y educación, aunque estas sean competencias del gobierno central. El tema del internet es una competencia fundamental del Ministerio de Telecomunicaciones, sin embargo, nosotros tenemos que cargar con el muerto, tanto humana, técnica y financieramente. Encima de eso, el gobierno nos debe fondos de tres a cuatro meses; no tenemos ingresos propios. Sin embargo, nosotros hacemos los esfuerzos institucionales, organizativos y asociativos, con la finalidad de hacer una gran Minga por la soberanía alimentaria, por la solidaridad y por la agroecología.

En el caso de la Alcaldía de Cayambe, a pesar de la crisis económica, de manera participativa y transparente, hemos administrado cada centavo y nos han alcanzado los recursos. Estamos ampliando la red de internet para el sistema educativo de nuestros niños, inclusive desde la Escuela Municipal estamos haciendo educación domiciliaria y ahora el Ministerio de Educación nos ha seguido. Equipamos el Hospital Raúl Maldonado con insumos médicos, cuando esa es una responsabilidad del Ministerio de Salud. Nosotros compramos pruebas PCR, pruebas rápidas, etc. Al estar en el territorio, las Alcaldías sentimos los problemas, sentimos la angustia de nuestra gente, entonces a medida de nuestras posibilidades hemos respondido y dado alternativas.

En Cayambe tenemos una Alcaldía participativa, intercultural, de puertas abiertas y democracia horizontal. Si bien es cierto en la ciudad existen contagios y también tenemos muertes por coronavirus, sin embargo, en relación a los cantones similares como Rumiñahui y Mejía tenemos tres veces menos. Eso se debe no solamente a la participación y coordinación interinstitucional, sino también a la participación comunitaria y la corresponsabilidad de su gente, los controles comunitarios. Nosotros fortalecemos a una sociedad organizada y también a una sociedad que puede trabajar de forma horizontal. En la democracia en tiempos de pandemia, hay que construir desde abajo, desde la horizontalidad, desde la participación, desde la toma de decisiones conjuntas.

Por ejemplo, para decidir sobre la semaforización, nosotros hicimos un proceso de amplia consulta con los sectores productivos, juntas parroquiales, presidentes de las comunidades, presidentes barriales. Decidimos con todos; la sociedad organizada decidió quedar en el semáforo rojo y luego así mismo, todos decidimos salir al semáforo amarrillo. No hacemos decretos desde la verticalidad, sino construimos desde la horizontalidad. Esa es una nueva forma de construir una democracia, de construir una nueva sociedad y de comprender el Estado en conjunto con la sociedad, para responder los problemas desde el territorio.

Fuente: https://rebelion.org/el-municipio-actualmente-esta-cargando-con-salud-y-educacion-aunque-estas-sean-competencias-del-gobierno-central/
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