Gentinosina Social lleva al pueblo extremeño de Valdencín “África es nombre de mujer”, una muestra fotográfica sobre la vida de las mujeres africanas. Un breve recorrido de imágenes donde dar visibilidad a una parte esencial de las sociedades del continente, históricamente olvidadas y, en muchos casos, maltratadas y marginadas.
Una gasolinera a las afueras de la ciudad de Bobo-Diolassaou (Burkina Faso) y una mujer sentada en su acera mientras dos niñas de unos tres y cuatro años corretean y van hacia la mujer. Una vez las niñas están en los brazos de ella, me doy cuenta que es su madre porque les ofrece sus pechos. Las niñas, vestidas igual, maman de los pechos de su madre. Unos senos que están secos, pero ellas siguen aferradas para engañar al hambre. Algo común en África, que no deja de impactar cuando lo ves en directo.
Una imagen que vivimos el equipo de Gentinosina Social y los voluntarios un día de agosto de 2019. Acabamos de desayunar y no habíamos quedado satisfechos, el viaje de regreso a la capital se preveía duro y teníamos aún apetito que saciar. Y digo apetito porque tras aquel momento diferenciamos todavía más entre el hambre, con sus diferentes caras, y el apetito.
La muestra cuenta con 25 instantáneas impresas en aluminio y agrupadas en ocho bloques temáticos. Durantes los próximos meses realizaremos diversas exposiciones con visitas guiadas y charlas sobre la importancia del papel de mujeres y niñas en África
La foto fue a parar junto al abundante archivo que Gentinosina Social tiene sobre África, pero nunca quedó olvidada. Aquella fotografía fue el detonante para que el equipo de la asociación retomara la vieja idea de Jéssica Hernández, directora de Gentinosina Social, de realizar una exposición mostrando la vida de las mujeres africanas. Una muestra donde se diera voz a una parte esencial de las sociedades del continente, pero que a lo largo de la historia habían sido olvidadas, y en muchos casos, maltratadas y marginadas.
Y tras mucho trabajo de campo: selección de fotos (25 sobre unas 8.000 piezas), dar forma a la exposición y lograr el dinero para montarla, “África es nombre de mujer” ha debutado en el pequeño pueblo extremeño de Valdencín. Un lugar que sirve de homenaje a la matriz extremeña de la asociación y a la salvaguardia del entorno rural, una de las causas que Gentinosina Social también defiende.
Valores como amistad, unión, empatía, esfuerzo, sacrificio y respeto tienen mucho protagonismo en esta muestra que intenta huir de la típica foto de niños sonrientes y de comentarios caritativos y condescendientes
La muestra cuenta con 25 instantáneas impresas en aluminio y agrupadas en ocho bloques temáticos. Durantes los próximos meses realizaremos diversas exposiciones con visitas guiadas y charlas sobre la importancia del papel de mujeres y niñas en África. Y además, las fotografías estarán a la venta para beneficiar con los fondos obtenidos a las protagonistas de las fotografías.
El objetivo que nos marcamos con la muestra fue claro: visibilizar el papel de la mujer en el continente africano desde la perspectiva de la desigualdad de género. A partir de esta premisa y mostrando imágenes de la vida cotidiana de las mujeres en África intentamos denunciar situaciones de abandono escolar, explotación laboral, desigualdades domésticas, pobreza extrema y marginación que sufren las mujeres y niñas africanas.
Uno de los paneles de la exposición.
Pero también teníamos claro que no solo queríamos resaltar situaciones negativas y pusimos parte de nuestro esfuerzo y enfoque en dar una imagen positiva de África y sus mujeres y, sobre todo, como trabajan ellas para empoderarse. Valores como amistad, unión, empatía, esfuerzo, sacrificio y respeto tienen mucho protagonismo en esta muestra que intenta huir de la típica foto de niños sonrientes y de comentarios caritativos y condescendientes.
Y es que aquí no vale el “mira como sonríen, son felices sin nada”, porque para poner en valor la evolución que la mujer africana está teniendo dentro de la sociedad hay que visibilizar la participación histórica y actual de las mujeres en el espacio socio- político, económico, cultural y artístico.
No hay ninguna duda que la mujer es una figura que se encuentra situada en el mismo centro de la sociedad africana y de su evolución. Pero su labor, que ha sido vital para el desarrollo económico, social y político, ha resultado invisible para el mundo y para la mejora de sus derechos y estatus social. Por eso creemos que realizando pequeñas acciones como “África es nombre de mujer” podemos visibilizar ese trabajo y actitud ante los más jóvenes, para que en los próximos lustros ayuden a cambiar esa situación.
En la actualidad, aunque la mujer en África sigue bastante alejada del primer plano, es un colectivo que reclama, cada vez más, su hueco y su visibilidad en un continente que marcará el devenir de la humanidad
Y desde Gentinosina Social estamos seguros del compromiso de las nuevas generaciones, porque a pesar de las circunstancias es tiempo de cambio. Países como Namibia, Etiopía o Sudáfrica cuentan con mujeres con altos cargos políticos. En Sudán y gran parte del Sahel se persigue más que nunca la ablación y los índices de alfabetización femenina comienzan a mejorar ostensiblemente. Cada vez son más las mujeres africanas conscientes de la importancia que tiene la educación: un arma indispensable para adquirir mejores empleos, entender las políticas de sanidad y alimentación y sobretodo comenzar a ser independientes.
En la actualidad, aunque la mujer en África sigue bastante alejada del primer plano, es un colectivo que reclama, cada vez más, su hueco y su visibilidad en un continente que marcará el devenir de la humanidad. Su capacidad de adaptación y creación serán fundamentales para el crecimiento de África. Madres, hermanas, amigas, luchadoras, inquietas, infatigables así son las mujeres en un continente que es nombre de mujer.
Fuente e imagen: https://www.elsaltodiario.com/culturas/africa-evolucion-valdencin-mujeres-muestra-gentinosina
Después de meses de cuarentena y escuela en casa, es tiempo de que las familias vayan preparando a sus hijos para el regreso a las aulas y evitar así la ansiedad por separación.
Oficialmente, el regreso a clases en México fue el pasado 24 de agosto, y aunque muchos esperaban regresar presencialmente a las aulas, debido a la pandemia, las lecciones seguirán siendo en línea. Para muchas madres y padres que regresaron a trabajar a sus oficinas o lo hacen desde casa, el hecho de que sus hijos sigan en casa puede ser todo un reto ya que implica que retomen, de nuevo, los roles de educadores que asumieron en marzo al inicio de la pandemia. Aún así, este periodo es una excelente oportunidad para prepararlos para enfrentar la ansiedad por separación que pueden sufrir cuando sea momento de regresar a las aulas.
Debido a la pandemia y las restricciones que se han implementado para reducir los contagios por COVID-19 desde hace más de seis meses, niños y niñas han pasado más tiempo en casa con sus familiares, demandando su atención y tiempo, incluso más que antes de que iniciara la cuarentena.
Todo esto se debe a que los pequeños buscan aferrarse a aquello que los haga sentirse seguros ante esta época de cambios e incertidumbre. Las familias brindan seguridad y confort, por lo que es natural que en época de incertidumbre como la que estamos viviendo, los niños busquen apegarse a cualquier cosa estable para protegerse.
¿Qué es el trastorno de ansiedad por separación?
Steven Meyers, maestro de psicología de la Universidad Roosevelt, en Illinois, Estados Unidos, dice que “el apego es una respuesta instintiva a la amenaza y la ansiedad percibidas. En términos evolutivos, las crías de todas las especies tienen más probabilidades de sobrevivir si permanecen cerca de sus padres para protegerse cuando el peligro es inminente”, dijo al HuffPost. “Los niños tienen esto codificado en su biología y puede ser provocado por el estrés y la incertidumbre de una pandemia global”.
Niños y niñas alrededor del mundo están experimentando un cambio que rompe con la socialización a la que se habían acostumbrado. La ausencia en las aulas, clases deportivas o de música; la convivencia en reuniones, parques, deportivos o plazas comerciales, se han sustituido con plataformas de videoconferencia como Zoom, pero estas no ofrecen la misma experiencia de la convivencia y socialización en persona. Respecto al apoyo y la atención que reciben, sus padres son todo lo que tienen ahora.
“Muchos niños se han vuelto más apegados a sus padres [porque] tienen menos posibilidades de socializar con los demás”, señala Meyers. «Las personas nos proporcionan a todos conexión y estimulación, y hay pocas opciones [para lograr esta conexión] cuando estamos atrapados en casa».
La Universidad de Standford define el Trastorno de Ansiedad por Separación (o SAD por sus siglas en inglés) como “la preocupación y temor excesivos de estar separado de los miembros de la familia o individuos con los que el niño está más ligado”. Es una etapa de desarrollo normal en niños menores de tres años.
“Muchos niños se han vuelto más apegados a sus padres [porque] tienen menos posibilidades de socializar con los demás”.
En casos muy severos, el SAD puede provocar ataques de pánico e incluso, en casos extremos, puede resultar en que los niños necesiten acudir a un psiquiatra para ser medicados. Los síntomas del Trastorno de Ansiedad por Separación son:
Síntomas
Angustia excesiva al estar lejos de sus seres queridos o de su casa.
Pensamientos recurrentes sobre qué pasaría si perdieran a un familiar.
Estrés causado por estar constantemente pensando que algo malo les va a pasar, como por ejemplo, perderse.
No querer salir de casa por miedo a estar lejos de sus papás.
Miedo a estar solo en casa.
Rechazar pasar la noche en cualquier otra casa si la familia no lo acompaña.
Tener pesadillas sobre separarse de su familia.
En caso de que la niña vaya a separarse de sus padres, porque alguno de ellos, por ejemplo, tiene que salir a trabajar, decir o fingir que se siente mal para hacer que se queden a cuidarla.
Aunque este trastorno de ansiedad es común en menores de tres años, puede también presentarse a cualquier edad. Los jóvenes también sienten ansiedad por separación resultado de la “nueva normalidad” y las repercusiones que tendrán al volver a las aulas. El estrés se manifestará en alumnos que vuelven a los niveles de educación básica por el tiempo que han pasado sin socializar fuera de sus casas, posiblemente volviéndose más retraídos al interactuar con quienes no han sabido de su cuidado durante la pandemia.
Esta inseguridad puede resultar no solo en cambios en sus expectativas, sino que también las instalaciones a las que volverán no serán las mismas. Si el espacio físico al que retornarán los estudiantes, o las personas que les rodean, les provoca nuevas emociones, es necesario estar atentos a las señales que estos presenten, pues aunque habrá quienes puedan expresarlo y compartirlo a los demás sin problemas, así también habrá quienes se les dificulte compartirlo.
La doctora Abigail Gewirtz, psicóloga infantil y autora de When the World Feels Like a Scary Place: Essential Conversations for Anxious Parents and Worried Kids, recomienda a maestros, madres y padres a estar atentos a las reacciones que los niños y jóvenes puedan tener al regreso a clases. “Debemos estar atentos a los síntomas, como que los niños no duerman bien, se cansen por la mañana o entren en su habitación en medio de la noche, que tengan pesadillas. Algunos niños pueden expresar su ansiedad, otros no. Y algunos se ponen de mal humor, esa puede ser una señal».
Comunicación: clave para aminorar la ansiedad
Independientemente de si haya un próximo año escolar presencial, híbrido o totalmente online, las familias deberán estar preparadas para el regreso a clases. Hablar con tus hijos durante la cena o un paseo por el parque, en espacios donde sientan que mejor puedan expresarse y darse a entender sobre el futuro de su educación. También es importante reconocer que es un futuro al que tal vez les cueste más acostumbrarse y si notas que se muestran ansiosos al respecto, prepara estrategias para afrontarlo de la manera más comprensible posible.
Con el otoño acercándose y un nuevo ciclo escolar comenzando, muchos padres y madres empiezan a preocuparse de qué pasará cuando sus pequeños regresen a clases presenciales. De por sí, el primer día de clases ya era difícil para muchos niños, especialmente para los más pequeños, ya que no conocen a los adultos o compañeros de clase con los que convivirán durante el nuevo ciclo académico. El regreso a clases puede provocarles miedo, pero este puede ser ahora más aterrador al ver a todos con mascarillas, al tener que seguir nuevas medidas de higiene y seguridad y al ver pasillos llenos de gente después de sólo convivir con su familia por meses.
Para ayudarlos a navegar la ansiedad por separación debido al apego que crearon con sus padres durante estos meses, es importante crear una buena comunicación, que los papás sean abiertos sobre lo que puede pasar. Debido a que la pandemia es una situación fuera del control de todos, es imposible saber si una vez que los niños regresen a clases no surgirá un rebote y estos tengan que regresar de nuevo a las clases virtuales. Hablar sobre las posibilidades de este panorama ayudará a que sepan qué esperar y les ayude con su ansiedad.
La Dra. Abigail Gewirtz, psicóloga infantil y autora, advierte que evitar o ignorar los signos de ansiedad puede ser perjudicial a largo plazo. “La clave para entender la ansiedad es que cuando tienes algo que te pone ansioso, evitarlo es muy reforzador”, dice Gewirtz. Sin embargo, “cuanto más lo evites, mejor te sentirás [en el momento]. Pero esto significa que cuando tengas que afrontarlo, será mucho más difícil».
Es importante ofrecer a los niños un lugar seguro para hablar y donde se sientan validados. Si en estas conversaciones, el padre o madre nota que el hijo es propenso a sufrir de ansiedad, será esencial hablar sobre cómo manejarlo y qué medidas se pueden tomar al respecto, como por ejemplo, realizar ejercicios de respiración o con una pelota antiestrés.
Estar en constante comunicación con los maestros también es muy importante. No sólo puede ayudar a las familias a entender más sobre el proceso de regreso a clases pero también ayudará a informar a los maestros si un alumno sufre de ansiedad, de esta manera su maestro podrá prestar más atención.
Un regreso gradual a la “nueva normalidad”
Otro punto importante que ayudará a los más pequeños en el regreso a clases es empezar a exponerlos poco a poco a la escuela. Una vez que el virus se vaya disipando o los científicos encuentren una vacuna contra el COVID-19 y las escuelas empiecen a abrir sus puertas, es importante buscar formas en las que los niños puedan familiarizarse de nuevo con la experiencia de la enseñanza presencial.
Ya sea a través de recorridos virtuales por las instalaciones, donde los alumnos puedan visualizar los espacios y cómo estos se han modificado para cumplir con las medidas de sana distancia, hasta sesiones online con sus maestros donde puedan verlos en las aulas. “Cuantas más oportunidades tenga tu hijo de estar expuesto a la escuela, menos extraño y aterrador será», dice la Dra. Gewirtz.
Otra manera de exponerlos gradualmente a la socialización y convivencia en persona, es empezar a hacer el recorrido a la escuela todos los días. Ya sea caminando, en carro o autobús, que se familiaricen de nuevo con la ruta puede ayudar a tranquilizarlos. Establecer una rutina ayudará a que el regreso a la vida fuera de cuarentena ya que no sea tan dramática, ya que una rutina los ayuda a sentir que tienen una estructura y un horario.
“Cuantas más oportunidades tenga tu hijo de estar expuesto a la escuela, menos extraño y aterrador será”.
En casa, actividades tan simples como ponerse el uniforme de la escuela aunque vayan a tener clases online, puede ser de gran ayuda, incluso prepararles un almuerzo y ponerlo en sus loncheras. Lo importante es mostrarles lo más que se pueda, cómo será un día escolar bajo la “nueva normalidad” para hacer que disminuya su ansiedad por separación y miedo de regresar a las aulas.
Parte del problema de ansiedad que están sufriendo muchos pequeños es que son muy perceptivos, por lo que si ven a sus padres estresados por las noticias es posible que lo capten ellos también y se inquieten, aunque los padres les limiten el acceso a las noticias, ellos perciben el estrés a través de los adultos con los que conviven todos los días. Esto puede resultar en que se sientan aún más ansiosos y busquen apegarse más a sus padres y familiares, buscando en ellos más tranquilidad.
Es importante que las parejas discutan cómo comunicarse con los hijos y sobre el tipo de mensaje que desean transmitirles. Para ello, será esencial estar en el mismo canal sobre las medidas de seguridad que van a seguir como familia, sobre la importancia de cuidarse y cómo lidiar con el miedo y ansiedad que pueden sentir, de manera que no lo transmitan a los hijos sin darse cuenta. Por ejemplo, si notan que la presencia de otras personas fuera del círculo familiar en el que han estado inmersos durante la cuarentena los pone nerviosos o inquietos, es una señal de que será necesario prepararlos para ver y convivir con otras personas de nuevo.
Considerar estos factores ayudará a prepararlos para el regreso a clases, no podemos esperar que de un día para el otro estén listos para regresar a clases presenciales. Para lograrlo, los adultos de la familia deberán estar listos también para enfrentar los retos de regresar a la “nueva normalidad” y poner el ejemplo de cómo actuar si la presencia de otras personas nos causa miedo o ansiedad.
Mark Reinecke, psicólogo clínico y director clínico del San Francisco Bay Area Child Mind Institute (Instituto de la Mente Infantil del Área de la Bahía de San Francisco), señala que “en situaciones ambiguas, los niños pequeños recurren a sus padres para obtener pautas sobre cómo responder. Si el padre tiene confianza y seguridad en sí mismo, el niño lo percibirá. ¿Se modela o se mantiene en casa la ansiedad del niño sin darse cuenta?».
La manera en que los niños aprenden a manejar la pandemia desde su hogar es clave para ayudarlos a navegar su regreso a la “nueva normalidad”. Si desde casa, sus familiares no les ayudan a establecer una rutina y a manejar su apego y ansiedad por separación, esos niños sólo se volverán más propensos a sufrir estrés y ansiedad al regresar a clases. La clave está en prepararse con tiempo.
Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/trastorno-de-ansiedad-por-separacion-cuarentena
El Ministerio de Educación de Pakistán detalló que el regreso a clases presenciales consiste en un plan de tres fases.
El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, informó este martes sobre la reapertura de los centros educativos después de que el país asiático logrará contener el aumento de contagios de la Covid-19.
En ese sentido, el primer ministro pakistaní manifestó que la nueva normalidad en las clases presenciales se llevará a cabo con los estudiantes de las instituciones de educación superior, así como con los estudiantes de colegios de noveno a décimo grado de secundaria.
“Daremos la bienvenida a millones de niños a la escuela. Es nuestra prioridad y responsabilidad colectiva garantizar que todos los niños puedan ir a la escuela de manera segura para aprender. Hemos trabajado para garantizar que las operaciones escolares estén alineadas con las reglas de seguridad de salud pública” expresó Khan en su cuenta de Twitter.
Por su parte, el ministro de Educación de Pakistán, Shafqat Mahmood, detalló que el regreso a clases presenciales consiste en un plan de tres fases, el cual, a partir del 22 de septiembre comenzarán las clases escolares de los grados sextos a octavo, y las clases de primaria darán inicio a finales del mismo mes.
“Si todo va bien, entonces los estudiantes de sexto a octavo grado regresarán a la escuela el 23 de septiembre, mientras que los estudiantes de la guardería a quinto grado regresarán a la escuela el 30 de septiembre” comentó Mahmood.
Entre tanto, la Universidad Johns Hopkins reveló que en Pakistán hay hasta la fecha 302.424 contagios con coronavirus, y 6.389 decesos.
Expertos en educación vaticinan que la educación a distancia se disparará, especialmente en las universidades, aunque en edades escolares las clases presenciales continuarán con más metodologías basadas en recursos digitales
El COVID-19 ha provocado una revolución en la educación que alterará para siempre el mundo educativo y universitario, aún después de que se supere la pandemia. Así lo vaticinan expertos que han analizado cómo será la educación tras la crisis del coronavirus y que aseguran que la enseñanza-aprendizaje no volverá a ser igual que antes de la pandemia y tenderá a ser online, especialmente entre el alumnado más mayor.
De momento, millones de estudiantes han vuelto a las escuelas en todo el mundo, ya sea en línea o presencial. En España y Dinamarca, por ejemplo, el alumnado ha regresado a las clases presenciales bajo estrictas medidas de seguridad y en «grupos burbuja», que según organismos como la OCDE ayudan a restringir la convivencia de un grupo con el resto de la escuela. Otros países han apostado por un regreso a clases híbrido que combina la educación presencial con la virtual, como en Estados Unidos, o bien una enseñanza-aprendizaje totalmente en remoto.
Pero, ¿qué pasará en el futuro cuando la pandemia acabe? ¿La educación volverá a ser como antes de que el coronavirus apareciera?Expertos de diferentes entidades internacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Foro Económico Mundial y la consultora McKinsey opinan a través de informes y artículos de opinión sobre los aspectos que cambiarán en el mundo educativo, universitario y de la formación cuando pase la crisis del COVID-19. Estos son algunos de los cambios que prevén…
Las enseñanza-aprendizaje en línea aumentará
Los expertos vaticinan que la innovación en la educación aumentará, y que la enseñanza-aprendizaje se tornará más digital y a distancia a partir de la pandemia, lo que obligará a replantear las metodologías educativas a todos los niveles y a establecer políticas públicas y apoyo económico que faciliten a los grupos más vulnerables de estudiantes unirse a estas tendencias y no quedarse atrás.
«La educación ha cambiado dramáticamente con el aumento del e-learning, por lo que la enseñanza-aprendizaje se llevará a cabo a distancia y en plataformas digitales a partir de ahora. Las investigaciones sugieren que el aprendizaje en línea aumenta la retención de la información y lleva menos tiempo, lo que significa que los cambios que han causado los coronavirus podrían estar aquí para quedarse», opinan expertos del Foro Económico Mundial.
No obstante, hay quienes consideran que la educación a distancia nunca podrá competir con la presencial, especialmente en etapas educativas como Infantil y Primaria, donde pedagógicamente es necesaria la interacción y socialización. «La instrucción en línea puede crecer como un producto de nicho, pero, para la mayoría de los propósitos, el contacto humano es superior», opina por su parte Dick Startz, profesor de economía en la Universidad de California, en un artículo publicado por la revista estadounidense Foreign Policy.
«Si bien puede ser inevitable un mayor uso de la tecnología en la educación, la tecnología nunca reemplazará a un gran maestro. De hecho, un solo profesor puede cambiar la trayectoria de un alumno», señalan por otro lado expertos en educación de la consultora McKinsey en el artículo Reimagining a more equitable and resilient K–12 education system.
A nivel escolar las clases presenciales serán prioritarias, pero con más recursos digitales
Relacionado con lo anterior, expertos del Foro Económico Mundial aseguran que la efectividad del aprendizaje en línea varía según la edad del alumnado, e insisten en que los alumnos y alumnas más pequeños requieren de clases presenciales por ser entornos más estructurados y porque los niños y las niñas suelen distraerse más en la enseñanza-aprendizaje en línea.
Por ejemplo, en un estudio realizado por Ludger Woessmann, profesor de Economía en la Universidad de Munich, en el que se analizó el tiempo de dedicación a trabajos escolares durante el confinamiento, los niños y niñas de Primaria analizados redujeron el tiempo dedicado a la escuela de 7,4 horas a 3,6 horas por día durante la educación en remoto. Por el contrario, el tiempo que pasaron viendo televisión o jugando videojuegos aumentó a 5,2 horas por día.
Así, los expertos vaticinan que las clases presenciales continuarán en el futuro, especialmente para el alumnado de Infantil y Primaria. Asimismo, consideran que, tras el COVID-19, las clases presenciales se verán más apoyadas por metodologías educativas que utilicen recursos digitales.
Las desigualdades educativas amplificadas por la pandemia tardarán en disminuir
La pandemia ha amplificado las desigualdades ya existentes de los sistemas educativos del mundo, como el acceso desigual a dispositivos electrónicos (ordenadores, tabletas o móviles) y a internet, así como la falta de apoyo de las familias para el aprendizaje en línea, afirma Andreas Schleicher, director de Education and Skills de la OCDE, en un artículo para la revista Foreign Policyen el que nueve expertos opinan sobre el futuro de la educación post-COVID19.
«El hecho de que los niños y las niñas de entornos privilegiados cuenten con el apoyo de sus familias para aprender o con clases extraescolares para apoyar su aprendizaje, abre aún más las brechas educativas». Estas no podrán reducirse tras la pandemia si los gobiernos y las comunidades no realizan un esfuerzo económico y educativo para ayudar a los más vulnerables a salir adelante.
«Hay que revertir la desigualdad generada durante los meses de cierre escolar con programas de refuerzo educativo, y orizando la atención a colectivos desfavorecidos y con necesidades educativas especiales«, consideran las entidades Asociación de Maestros Rosa Sensat, el colectivo Tornem a les escoles, la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica y la Fundació Jaume Bofill, en un manifiesto conjunto difundido recientemente.
Crecerá la oferta de programas universitarios y de formación online
Debido a la pandemia, los docentes universitarios se han visto obligados a adoptar tecnologías digitales para que el alumnado pudiera estudiar en cualquier momento y lugar. Esto continuará después de la crisis sanitaria y provocará que los centros universitarios se reinventen y ofrezcan más estudios universitarios en modalidad online, según Michael D. Smith, profesor de tecnología de la información y marketing en Carnegie Mellon University (Estados Unidos) en un artículo para la revista Foreign Policy.
«La universidad tal como la conocemos sobrevivirá, pero no con el poder que tenía antes del COVID-19«, explica el experto. «El profesorado debe aceptar estos cambios como una oportunidad para cumplir su misión principal: crear oportunidades para que tantos estudiantes como sea posible descubran y desarrollen sus dones y talentos únicos, y los utilicen para marcar la diferencia en el mundo».
Otros expertos consideran que la crisis sanitaria ha provocado que se reconsideren las bases de la educación universitaria. «Se están cuestionando los elevados precios, el difícil acceso a la universidad por parte de alumnos con escasos recursos y si realmente es necesario acudir al campus para clases menos prácticas que no requieren personalización ni interacción», apunta al respecto el informe La educación online en Estados Unidos ante la COVID-19, elaborado por la oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Miami.
Es por lo anterior que se plantea la educación online como «un sustitutivo real de la educación presencial, cobrando cada vez más importancia, o en su caso, como un producto complementario», añade el estudio.
Habrá una menor movilidad internacional entre el alumnado
La pandemia ha frenado abruptamente la movilidad estudiantil internacional en las universidades, lo que continuará en boga en el futuro y afectará los ingresos de estas entidades, especialmente las privadas, según el experto Salvatore Babones, investigador adjunto del Centro de Estudios Independientes y profesor asociado de la Universidad de Sydney, cuya reflexión aparece en un artículo de la revista Foreign Policy.
Al respecto, el informe Education at a Glance 2020 de la OCDE señala que las universidades de todo el mundo se han visto afectadas económicamente por la pandemia, ya que la inscripción de estudiantes extranjeros a sus programas ha disminuido considerablemente, lo que constituye otro motivo por el que los centros universitarios se reinventarán y aumentarán su oferta académica online.
Las personas se decantarán más por estudios que garanticen un empleo
La pandemia obligará a las universidades, centros formativos y otras entidades educativas que ofrecen formación postobligatoria, a cambiar su oferta formativa para ofrecer una formación con garantías de empleo.
«La gente necesita trabajo ahora y no estará dispuesta a invertir en educación sin esa promesa. Exigirá programas con el propósito expreso de preparar a los egresados ??para optar a puestos de trabajo», indica Mona Mourshed, fundadora de la empresa Generation y jefa de responsabilidad social de la consultora McKinsey, a la revista Foreign Policy.
Por ello, vaticina que los centros rediseñarán sus programas formativos para responder realmente a las necesidades de la economía y las empresas como, por ejemplo, reducir el tiempo en el que un estudiante debe completarlo. «La necesidad inmediata de que millones de personas encuentren empleo y obtengan ingresos significa que la duración del programa tendrá que medirse en semanas en lugar de años. También significa que los programas deben ser responsables de generar resultados de empleo», añade la experta.
Es tan alto el riesgo de contagio al reabrir las escuelas, que en muchos países de América Latina y otras partes del mundo, el sistema educativo tuvo que moverse de la noche a la mañana hacia las clases virtuales.
Pero en las zonas rurales más apartadas o los barrios vulnerables con poca conectividad, las clases online son prácticamente imposibles.
Es ahí, en medio de la emergencia, cuando los maestros reparten guías de trabajo puerta a puerta o dejan los deberes a través de una llamada telefónica.
Sin embargo, hay zonas donde la covid-19 se ha propagado con tanta fuerza que ni siquiera los profesores pueden acercarse a las casas. Y como muchas familias que viven en el campo no tienen teléfono, se ha perdido el contacto.
«Hay niños que se quedaron sin aprender a leer ni escribir», le dice a BBC Mundo Wilson León, profesor boliviano de primaria en Loman, Chuquisaca, una zona agrícola y ganadera con mínimo acceso a internet.
Derechos de autor de la imagenWILSON LEÓNImage caption«Hay niños que se quedaron sin aprender a leer ni escribir», le dice a BBC Mundo Wilson León, profesor boliviano.
Una de las cosas que más le preocupa es la incertidumbre sobre el futuro de los estudiantes y la imposibilidad de llegar a ellos.
«Donde viven mis alumnos no hay señal de internet», cuenta León, quien solía caminar durante horas para llevar material educativo casa por casa, algo que ya no puede hacer.
Primero porque en su distrito se han disparado los contagios. Y segundo, porque el gobierno de Bolivia anunció en agosto el cierre anticipado del año escolar, por la falta de condiciones para garantizar el acceso a la educación virtual.
Como resultado, los alumnos fueron promovidos automáticamente al curso siguiente, con un vacío de conocimiento que probablemente será difícil de recuperar.
En América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes, según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
«La conectividad debería ser un derecho humano«, argumenta Claudia Uribe, directora de Educación para América Latina de la organización, en diálogo con BBC Mundo.
Pero mientras eso no ocurra, la región está expuesta a «enfrentar una catástrofe generacional» en educación, advierte.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEn América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes.
De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), calcula que cerca del 20% de la población latinoamericana no tiene acceso adecuado a internet móvil.
Y si no están conectados, la posibilidad de que las familias con hijos sigan las clases, es bastante baja.
Estos son seis efectos que ha provocado la pandemia a nivel educacional:
1. Interrupción del aprendizaje
El efecto más evidente del cierre de escuelas es la interrupción del aprendizaje. Aunque es un problema en todos los niveles educacionales, quienes más lo sufren son los pequeños que están iniciando el ciclo escolar y aquellos a punto de egresar.
Los más pequeños porque, si no adquieren las destrezas básicas como leer y escribir o sumar y restar, se enfrentan a un déficit esencial para avanzar hacia los cursos superiores.
Y los más grandes porque se hacen más difíciles sus perspectivas de ingreso a la educación superior o al mundo laboral.
2. Falta de alimentación
Gran parte de las escuelas públicas en Latinoamérica reparten alimentación gratuita a los niños que no tienen los recursos económicos para financiar el desayuno y el almuerzo.
3. Familias sin preparación para enseñar
Ya sea que los niños se conecten virtualmente o que reciban guías de trabajo en papel, muchos padres no están preparados para responder preguntas y para asistir todo el proceso de enseñanza.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLas familias han tenido que adaptarse a las duras condiciones que imponen los confinamientos y en muchas ocasiones no tienen los conocimientos necesarios para apoyar a los estudiantes de primaria.
Durante la pandemia les ha caído esta gran responsabilidad que habitualmente se suma a las responsabilidades laborales.
4. Desigualdad en el acceso a las clases digitales
En muchas zonas de la región no hay señal de internet y la posibilidad de que algún día llegue es bastante remota.
Hay países en África donde empresas como Google han invertido en planes piloto como el envío de señal a través de globos aerostáticos, pero son iniciativas muy complejas de replicar a una escala más masiva, como le explica a BBC Mundo Valtencir Mendes, especialista en programas de educación e innovación de la Unesco.
«Es difícil implementar esas alternativas porque el costo es muy alto», apunta.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionCerca del 20% de la población latinoamericana no tiene acceso adecuado a internet móvil.
También hay casas donde sí tienen acceso a internet -a través de la compra de minutos de conexión- pero es un acceso limitado.
«Hay padres que me dicen que tienen que elegir entre comprar minutos o comprar comida», dice una profesora chilena que se enfrenta a este tipo de problemas trabajando en zonas vulnerables de Santiago.
Los expertos coinciden en que, si bien la brecha digital siempre ha existido, la pandemia ha puesto en evidencia las huellas que deja la desigualdad en el acceso tecnológico.
5. Aumento del abandono escolar
Aunque aún no hay cifras sobre el abandono escolar en Latinoamérica durante la pandemia, fuentes consultadas por BBC Mundo en escuelas y organizaciones que trabajan en barrios pobres o zonas alejadas, dicen que hay estudiantes que abandonaron las clases en los últimos meses a raíz de la pandemia.
Derechos de autor de la imagenDALIA DÁVILAImage captionAún no hay estadísticas regionales, pero los expertos estiman que durante la pandemia aumentará la tasa de abandono escolar.
«El mayor problema es que algunos de esos estudiantes no van a regresar», dice Uribe, porque algunos se integran directamente al mercado laboral o las niñas se quedan en la casa ayudando a cuidar a los familiares que necesitan asistencia.
6. Violencia doméstica y embarazos prematuros
«Esta crisis ha afectado más a las niñas», comenta Mendes, porque al permanecer en la casa quedan expuestas a situaciones de abusos o porque simplemente quedan relegadas a las labores del hogar.
La cara más dramática de esta situación es que han aumentado los embarazos prematuros y en algunos países, los matrimonios forzados.
«La mayoría de esas niñas no va a volver al sistema educativo», agrega, y su vida cambiará para siempre.
Dado que el cierre de escuelas es una situación tan grave, han surgido algunas iniciativas de emergencia que tratan de mitigar en parte los efectos del cierre de las escuelas por parte de gobiernos, empresas o la propia comunidad.
1. Un modelo «modelo híbrido» durante la pandemia
En muchos países de la región, incluidos Brasil y México, los gobiernos centrales y locales han puesto en marcha programas de educación a través de la televisión y la radio, pensando precisamente en las familias sin acceso a internet.
Sin embargo, expertos como Mendes de la Unesco, aseguran que los estudios han demostrado que las clases por televisión son una buena opción si van acompañadas de material impreso, tutorías por teléfono, o algún tipo de seguimiento a los alumnos.
Si son clases por televisión sin ningún otro complemento, no generan buenos resultados.
«Los más efectivos son los modelos híbridos», plantea Mendes, y cita como ejemplo el plan que se está implementando en Sao Paulo, Brasil, donde combinan clases por televisión, recursos online y contenidos en papel.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionExpertos en educación recomiendan la aplicación de modelos híbridos de educación para enfrentar la emergencia.
Las clases en Sao Paulo se interrumpieron a mediados de marzo con el cierre de 5.400 escuelas y en septiembre han comenzado a reabrir sus puertas solo algunos establecimientos.
«Creamos una aplicación para celulares, negociada con operadores telefónicos, para ofrecer internet gratuito a los estudiantes más pobres y transmitimos clases en dos canales de televisión», le explica a BBC Mundo Rossieli Soares da Silva , secretario de Educación del estado de Sao Paulo.
Y en México, desde fines de agosto los estudiantes comenzaron a tener clases por televisión tras un acuerdo del gobierno con las televisoras para impartir contenidos a distancia, dado que solo el 56% de los hogares tiene acceso a internet, según cifras oficiales.
Las autoridades esperan producir 4.550 programas de televisión y 640 de radio en español y en lenguas indígenas.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionA fines de agosto el gobierno mexicano decidió impartir clases a través de la televisión.
Sin embargo, sindicatos de maestros han expresado reparos ante la iniciativa, argumentando que el aprendizaje no funciona con la observación de contenidos informativos, sino a través de la interacción con los alumnos.
2. Participación de empresas
Las alianzas entre empresas y gobiernos u organismos internacionales son uno de los caminos más utilizados para aumentar la conectividad. Este año, con la urgencia impuesta por la pandemia, surgieron nuevos proyectos o se expandieron aquellos que ya existían.
Por ejemplo, en Argentina, la empresa Telefónica hizo un acuerdo con el gobierno para dar acceso gratuito a sitios educativos de internet durante la pandemia a familias que no pueden pagar el servicio.
Y en Perú, la misma empresa junto a Facebook, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), crearon «Internet para Todos», una firma que ofrece servicios a los operadores móviles locales para llegar a zonas remotas.
A escala más pequeña, hay organizaciones que reparten chips, celulares, paquetes con gigas y minutos de conexión, computadores y cualquier herramienta que ayude a mejorar el acceso a internet.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLas alianzas entre empresas y gobierno ha sido esencial para facilitar el acceso a internet en algunas zonas de la región.
Y en las actuales circunstancias, en aquellas zonas donde las familias no tienen ninguna posibilidad de conectarse, hay organizaciones que reparten tinta para las impresoras en colegios, con el fin de que los padres lleven los deberes en papel a la casa.
También hay iniciativas para entrenar a los maestros en habilidades digitales básicas. Es el caso de Unicef y la empresa Tigo-Millicom que han entrenado a cerca de 130.000 docentes en Bolivia y Paraguay.
O lo que está haciendo Technovation Chile, con apoyo de la empresa telefónica Wom y otros fondos internacionales, al distribuir contenidos digitales -que también se pueden descargar e imprimir en papel- en colegios que entregan canastas de alimentos a sus alumnos.
3. Héroes anónimos de las propias comunidades
Aunque existen iniciativas del sector público y privado, lo cierto es que Latinoamérica está lleno de lugares donde los niños quedaron completamente excluidos del sistema escolar.
Mientras sigue propagándose la covid-19, hay ocasiones en que la única alternativa es la ayuda de los vecinos.
Derechos de autor de la imagenDALIA DÁVILAImage captionLa mexicana Dalia Dávila comparte internet desde su tortillería a los niños del barrio.
Vecinos que se consiguen fotocopiadoras para compartir las lecciones, que hacen turnos para compartir los computadores o que se prestan internet.
Incluso hay personas que ayudan a los estudiantes desde su lugar de trabajo.
Eso hace Dalia Dávila, una mexicana de Tlalpan, que comparte el internet de su negocio, «Tortillerías La Abuela», con los niños del barrio y les facilita un computador portátil, un celular y un televisor.
Para que no estuvieran sentados en el suelo, Dávila convirtió la cajuela de una camioneta en un lugar de aprendizaje. Y lo llamó «El rinconcito de la esperanza».
Derechos de autor de la imagenDALIA DÁVILAImage captionDávila comenzó habilitando la cajuela de una camioneta para que los niños del sector pudieran continuar aprendiendo.
Tanto éxito tuvo su iniciativa, que llegaron personas a ofrecer ayuda económica a través de un «apadrinamiento» a los niños y maestros voluntarios que refuerzan los contenidos que se transmiten por televisión.
«Me conseguí otros lugares cercanos a la tortillería donde los niños siguen aprendiendo», le dice a BBC Mundo. Ahora tengo entre 50 y 60 niños que vienen a buscar ayuda.
«Estoy muy feliz«, dice emocionada. «Quisiera que todos los niños pudieran estudiar».
El presente texto tiene que ver con el programa de la materia Antropología Cultural y Social dictada en la Facultad de Psicología de nuestra Universidad de La Plata. Sus diversos capítulos cubren varios temas del curso y fueron antecedidos por otros textos temáticos menos formalizados, editados anteriormente por la Cátedra. Nos ha parecido siempre importante adaptar los conocimientos de la Antropología en el marco de las Ciencias Sociales y de la Antropología Social en particular -que constituyen el eje de la materia- con la intención de conformar un eje didáctico de materiales que sean de fácil comprensión y permitan una lectura ulterior de mayor profundidad y continuidad, según el avance en la construcción de los conocimientos por parte de alumnos. Esto es importante por cuanto la disciplina constituye, de acuerdo al nuevo perfil del Plan de Estudios, uno de los cuatro pilares de conocimiento básico de la Psicología.
El maestro, pedagogo e investigador italiano cree que la escuela necesita «un cambio radical», ahora más que nunca
Se habla día tras día de los niños, de cómo han vivido el confinamiento, de cuáles son las consecuencias que estos meses tendrán en su aprendizaje o de cuánto necesitan volver a las aulas, pero, ¿por qué nunca se buscan las respuestas en ellos? Esto es lo que no comprende el maestro, pedagogo, investigador y dibujante italiano Francesco Tonucci, también conocido como “Frato”.Si él es una de las voces más respetadas dentro del ámbito educativo a nivel mundial posiblemente no solo sea por su formación, sino también y sobre todo por haber escuchado durante toda su vida lo que los niños tienen que decir respecto a las decisiones que les afectan.En este momento de incertidumbre y tensión por cómo se desarrollará la vuelta al cole en convivencia con el Covid-19, numerosas instituciones o entidades educativas de países como Argentina, Perú o Colombia acuden a Tonucci (Fano, 1940) para conocer cuáles son sus propuestas y tomar nota de algunas ideas que él defendió siempre y que ahora resultan más relevantes que nunca.
Entre ellas, las que están ligadas de forma directa a la «La Ciudad de los niños», un proyecto que alumbró el italiano en 1991 con el propósito firme de «poner al niño en el lugar que ocupa el adulto trabajador, que se desplaza en automóvil».
PREGUNTA: ¿Qué ha pasado con los niños en estos meses de pandemia?
RESPUESTA: Lo primero es que hablamos mucho de niños, pero muy poco con los niños. Los únicos que están fuera de todos los debates son ellos. Es impresionante pesar que hace 30 años todos los países del mundo ratificaron en la Convención de los Derechos del Niño que tienen derecho a expresarse cada vez que se toman decisiones que les afectan y ahora en nada de lo que se está discutiendo sobre ellos se les consulta. Estamos en una situación de ilegalidad. Hay que decirlo así como es.
“Hablamos mucho de niños, pero muy poco con los niños“
Nosotros cuando empezó el desastre, la pandemia, a mitad de marzo, enviamos un mensaje a las «Ciudades de los niños y las niñas» para que los alcaldes convocaran a los consejos de los niños de forma virtual. De ahí y de varias encuestas que hemos promovido en distintos países extraemos tres conclusiones muy claras: que los niños extrañaron a sus amigos, que lo pasaron muy bien con sus padres (como nunca en su vida), y que estaban hartos de los deberes y de las clases virtuales.
P: ¿La experiencia del confinamiento les puede haber afectado negativamente?
R: Es cierto que siempre hay situaciones complicadas, pero en la mayoría de los casos que nos llegan vemos que ha sido una buena experiencia para ellos. Yo no creo que tengamos que tener miedo a cómo se recuperen porque no considero que el confinamiento haya sido un trauma, por una razón noble y por otra innoble.
La noble es que lo pasaron en casa con sus padres y la innoble es que los niños ya estaban encerrados antes. No es que aprendieran a encerrarse en casa a raíz de la pandemia, es que no podían salir antes tampoco porque los niños hace tiempo que perdieron los espacios públicos. Solo pueden salir si están acompañados por sus padres.
P: Ahora hay padres preocupados por el desfase curricular, por las carencias en su aprendizaje… ¿entiendes este temor?
R: Es evidente que lo que la escuela enseñó en este tiempo es muy frágil, es un aprendizaje muy débil. El tema es que no era mucho más fuerte antes (…) Hay un porcentaje muy alto de niños que en la escuela se aburren, que no quieren ir. Y esto no es por culpa del virus.
Pero preguntarse lo que han perdido me parece una forma ridícula. Lo que me gustaría es que se dedicara un tiempo para empezar el nuevo año escolar después de haber analizado lo que los niños han aprendido y lo que han ganado.
P: ¿Qué han aprendido?
R: Aprendieron a vivir, a reaccionar frente a un bombardeo de noticias horrorosas que todos los días entraban en su casa, a convivir con lutos, o con la enfermedad. Todo esto tiene que entrar en la escuela. No puede ser que la escuela se ocupe de lo otro. Fíjate, la escuela italiana asumió como lema el de «La escuela no para». Esto es absurdo. Si el mundo ha parado, la escuela tiene que parar, porque no parar lo único que significaba es que se seguía con un programa y que, mientras todo el mundo hablaba de un virus en la calle, igual en clase de ciencia se hablaba de la fotosíntesis.
Elisa, una niña de 9 años de Lima, dijo en una encuesta que antes no podía entender estas cosas que pasan porque estaba en la escuela.
Nosotros hicimos una propuesta que se llamaba «La casa como laboratorio». Pensamos que si todo se había parado y el mundo de los niños se había restringido a su casa, lo correcto era pedir a los padres que transformaran las actividades domésticas en las nuevas tareas, que los niños cocinaran con sus padres, lavaran la ropa o plancharan. O que les propusieran revisar fotos para reconstruir su historia personal, que tuvieran un diario secreto, que leyeran juntos en familia una novela media hora por día como si fuera un teatro… Y en muchos países se ha hecho.
En Argentina, el ministro de Educación me llamó, hablé con él por Skype e hicimos una conferencia pública juntos. La próxima semana presentaremos un cuaderno que preparó el ministerio y que se está repartiendo en las escuelas. Ahí se incluye esta idea y avanzo también otras propuestas sobre la vuelta a las clases.
P: Estas propuestas nada tienen que ver con ordenadores y tabletas…
R: Es que la tecnología falló totalmente. Los niños no se encontraron con una didáctica a distancia y está claro que el uso de la tecnología para dar clase no funciona, pero tampoco la asistencia presencial es suficiente porque la clase magistral es una forma muy débil de transmisión de conocimiento. Lo que funciona es el conocimiento que desarrollan los alumnos buscando e investigando, no escuchando a los maestros.
“El uso de la tecnología para dar clase no funciona“
Me habría gustado que la escuela al menos usara las plataformas como instrumento para dialogar con los alumnos, para ayudarlos a entender lo que estaba pasando en el mundo y que expresaran sus sentimientos.
P: Escuchamos continuamente a padres y políticos decir que los niños necesitan volver ya al colegio. ¿Cómo lo ves tú?
R: Los niños no necesitan ir la escuela. Es falso, y con esto no quiero rebajar la importancia de la escuela. Si los niños han echado de menos la escuela es porque hoy en dia es el único lugar donde se pueden encontrar con los amigos, porque han perdido las calles.
Un niño de Argentina nos dijo: «Nos quitaron de la escuela lo que más me interesaba, los amigos y el recreo, y se ha quedado lo que menos nos gustaba, las clases y las tareas».
Si la escuela tiene el valor de entender lo que está pasando, tiene que estar estar dispuesta a un cambio radical que hoy en día es necesario.
P: ¿Cuál es el giro que deberían dar los centros educativos?
R: Los niños no pueden quedarse todos en un aula, frente a un maestro, sino formar parte de grupos independientes que trabajen por su cuenta como pasaba antiguamente. A esa imagen de escuela, que era la buena escuela de los buenos maestros de siempre, es muy fácil volver hoy en día con la pandemia porque un grupo puede estar en el pasillo y otro grupo en la clase, y reforzar así la autonomía que se ha perdido.
El Artículo 29 de la Convención sobre los Derechos del Niño habla de que el objetivo de la educación es el desarrollo de la personalidad de los niños, de sus aptitudes, hasta el máximo de sus posibilidades. Ese es el objetivo que deben tener la familia y la escuela respecto a la educación y no el conseguir unos resultados previstos o evaluar a los niños respecto a lo que rindieron.
Pero todo esto que vamos a plantear no se debería decidir lejos o arriba, a nivel de ministerios. Se debería abrir una mesa en cada escuela o en cada ciudad, una mesa en la que se sitúen cuatro protagonistas: la ciudad, la escuela, la familia y los niños. Que estén presentes los cuatro y todas las decisiones salgan de un debate compartido.
P: ¿La pandemia podría hacernos despertar?
R: Todas las veces que hay un trauma fuerte nos ponemos frente a la posibilidad de cambios. Tenemos que pensar que algo no ha funcionado hasta ahora y veo que gracias a la tragedia llegan propuestas antiguas, en mi caso de hace más de 50 años.
Hoy las escuelas están pidiendo a la ciudad espacios vacíos para repartir los alumnos, pero a mí me gusta pensar que la ciudad puede ofrecer espacios llenos, que se puede hacer escuela fuera de las aulas visitando una fábrica, una editorial, un museo, una orquesta… invitar a la ciudad a ofrecerse a las escuelas con propuestas educativas.
“Me gusta pensar que se puede hacer escuela fuera de las aulas“
El virus nos ofrece una ciudad más correcta donde se respeten más las necesidades de los peatones que de los coches, como ocurre en Pontevedra, por ejemplo.
P: ¿Qué propuestas concretas trasladas a quienes te consultan qué medidas se pueden tomar para la vuelta al cole?
R: Que los niños se muevan solos. Parece un contrasentido, pero llevamos proponiéndolo muchos años. Si salen solos, será la mitad de la gente la que se mueve (…). También planteamos que las calles cercanas a las escuelas se cierren al tráfico durante el tiempo de la apertura porque así la escuela puede aprovechar este espacio libre para el descanso, para hacer gimnasia… Ampliando su espacio también se crea un ambiente de respeto urbano.
Otra propuesta que avanzo y que ahora tiene un sentido más fuerte es que todos los espacios de los centros se usen para crear laboratorios y talleres y no solo aulas. Hay que renunciar al aula y hacer espacios especializados en algo, en música, ciencia, arte, o tener una huerta como laboratorio de ciencias, por ejemplo, o una cocina.
“Hay que renunciar al aula y hacer espacios especializados“
Tendrían que ser grupos que pasan de un lugar a otro y no estar ocho horas sentados en el mismo lugar porque eso ahora mismo, solo por el tema sanitario, no debería estar permitido. Además, un niño que nació bailarín o una niña que nació mecánica no van a encontrar nada que les sugiera que tienen esa vocación. Serán burros en la escuela cuando quizá son genios potenciales en su sector. La escuela correcta debería ayudar a cada uno a buscar lo suyo.
P: ¿Hay algún mensaje que quieras trasladar a los padres?
R: Yo les diría que hablen con sus hijos, que intenten entender lo que los niños ganaron en este tiempo de clausura, porque seguro que todos ganaron mucho y crecieron mucho. Por ejemplo, una niña argentina de cinco años decía que durante el confinamiento aprendió a dormir sola. (…) Hay que aconsejar a los padres que se pregunten también ellos qué aprendieron de sus hijos, qué descubrieron que no conocían antes.
Y que, cuando todo esto termine les concedan mas autonomía, que les dejen salir solos de casa. Sería maravilloso que el virus, que ha sido una tragedia, les regalara eso a los niños.
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