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Sutep pide que entreguen laptops a maestros para mejorar educación a distancia

Sutep pide que entreguen laptops a maestros para mejorar educación a distancia

Pese a los esfuerzos del Ministerio de Educación, a través de la plataforma “Aprendo en casa”, las primeras semanas de clases virtuales se evidenciaron serios problemas, según Sutep.

El Sutep (Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú) demanda la entrega de laptops a cada maestro para mejorar el proceso de aprendizaje a distancia, que se ejecuta actualmente con los ocho millones de escolares de colegios a nivel nacional, en el marco de la pandemia por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Según la organización, los primeros días del programa de educación a distancia que desarrolla el Ministerio de Educación (Minedu), en medio de la emergencia nacional, revelaron serios problemas de coordinación por la falta de implementos tecnológicos adecuados, hecho que impide desarrollar sesiones virtuales de manera adecuada.

“Para garantizar la cercanía y efectividad de la labor del docente, comprometido con sacar adelante a sus niños, el gobierno debe entregar una laptop a cada maestro del país para el desarrollo y monitoreo de sus alumnos», indica un comunicado oficial del Sutep.

«También es vital que se promueva el uso de las TIC y que el Ministerio de Educación realice capacitaciones a los maestros”, expresó el secretario general del Sutep, Lucio Castro Chipana.

El dirigente remarcó que el 55% de docentes no ha sido capacitado en el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), un hecho que disminuye la adaptación del plan curricular a través de internet.

“Necesitamos capacitaciones y actualizaciones para desarrollar sesiones sobre TIC en el aula y usar las herramientas digitales adecuadas para la educación a distancia. El Minedu tiene que garantizar un programa de capacitación permanente, así como entregar laptops al magisterio», precisó.

En ese sentido, saludó el Programa de Actualización Docente que ha iniciado la Derrama Magisterial, institución previsional de los maestros, de forma gratuita, con opción a la certificación por las horas acumuladas.

Los cursos permitirán desarrollar competencias digitales básicas implementando estrategias didácticas como la grabación de videos y el uso de recursos educativos online. El dirigente también reclamó la participación de los auxiliares de Educación en el seguimiento a las sesiones de educación a distancia para asegurar el óptimo cumplimiento del plan curricular.

“En este punto es vital el soporte pedagógico de dichos especialistas sin embargo, en muchas regiones, se les está dejando de lado”, alertó.

Indicó que en esta fase del proceso los docentes tienen que reportar semanalmente a las UGEL datos sobre las condiciones económicas, educativas y sociales de los estudiantes, tarea que debería estar a cargo de los auxiliares, pues el trabajo conjunto e integral es vital en estos momentos.

Fuente de la Información: https://larepublica.pe/sociedad/2020/04/15/cuarentena-por-coronavirus-sutep-pide-que-entreguen-laptops-a-maestros-para-mejorar-educacion-a-distancia/

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Coronavirus en Argentina: fuertes contrastes en la educación a distancia según la escuela a la que va cada chico

Coronavirus en Argentina: fuertes contrastes en la educación a distancia según la escuela a la que va cada chico

Hace casi un mes que las clases están suspendidas. La situación no es igual en todas las escuelas del país. Muchas familias hablan de falta de seguimiento y pocos contenidos. “Google se convirtió en el docente”, dicen. Otras se muestran más conformes sobre cómo está funcionando el sistema.

“El problema es la maestra de inglés que no manda nada”. “Es un desorden absoluto”. “Nuestro maestro es Google”. “Ahora somos mamás y maestras, no tenemos ni un segundo”. “Todos los contenidos son repasos del año pasado”. “Las docentes no saben usar la tecnología aún”. Dicen algunas madres cuando les preguntan por cómo es la educación virtual de sus hijos en tiempos de cuarentena. La situación no es igual en todas las escuelas públicas del país, sin embargo, en algunas la falta de organización y de seguimiento son denominadores comunes.

“Los primeros días la escuela no mandó nada, recién esta última semana enviaron más actividades”, explica. Mara confiesa que su hijo está bastante desocupado y que suele resolver todo dos horas antes de la fecha de entrega, aunque no siempre porque algunas actividades le llevan más tiempo. Sabe que las clases virtuales no son una opción porque no todos los alumnos cuentan con Internet y lo entiende. Solo pide un poco de organización porque la institución manda tarea en cualquier momento o son sobre temas que no llegaron a dar. “Nadie estaba preparado para esto. Esa es la verdad”, finaliza.

La mamá de dos chicos que asisten a una escuela pública de Almagro (que prefiere mantener el anonimato) asegura que el sistema que comenzaron a implementar desde que se suspendieron las clases no está dando resultado. “Las primeras dos semanas mandaron muchos ejercicios y después muy poco. Los envían por mail a una madre responsable”, subraya. No hay clases virtuales porque la directora explicó que no todos los chicos tienen computadoras o Internet y no quieren dejar a nadie afuera. La mujer, que no quiso dar su nombre, remarca como principal problema que “los chicos perdieron el contacto con sus maestros”. No hay video, ni audios. Son los padres los que se tienen que sentar a explicarles todo. “Le tuve que pedir ayuda a mi hijo de séptimo para que me muestre cómo hacer las divisiones”, subraya.

“Ahora quieren que mandemos por foto las tareas para que puedan hacer una devolución, pero mientras tanto lo corregíamos nosotros”, resalta. Además, cuenta que su hijo menor se muestra reacio a aprender porque piensa que “la maestra le va a explicar distinto”. “No les están encontrando la vuelta”, finaliza.

“Mi hijo está como mucho cuatro horas por día resolviendo las consignas que le corresponden. Yo lo hago copiar a una hoja la actividad que le enviaron en PDF para que demore más tiempo”, resalta. Además, afirma que a medida que hacen las tareas es ella la que corrige. “No me dijeron qué tengo que hacer con el cuadernillo cuando esté completo, si van a evaluarlo o no”, critica. Por último, afirma que una de las principales dificultades es que al no tener contacto con los docentes es ella la que le tiene que enseñar o explicar lo que no entiende. “Yo no lo puedo ayudar porque aprendí de otra manera”, finaliza.

Elizabeth (49) tiene dos hijos. Uno va a primer grado de la escuela N° 13 Ignacio Lucas Albarracín y otra a tercer año de la escuela Normal Superior N° 10 Juan Bautista Alberdi. “No le mandaron material y le hacen hacer mucha tarea”, destaca. Cada alumno busca en distintas fuentes por Internet porque es la única manera que tienen al no contar con un cuadernillo o un libro. “Creo que ‘buscá en Internet’ no es una buena respuesta por parte de los profesores”, reprocha Elizabeth. Además, su hija le envía dudas y preguntas por mail a los docentes que responden tarde. “Yo no soy maestra no sé como enseñarles a mis hijos”.

En la escuela de su hijo, apenas suspendieron las clases, les dijeron que iban a mandarle un cuadernillo que nunca llegó. Les envían fotocopias por mail y “no tienen en cuenta que nosotros no tenemos impresora y que está todo cerrado por la zona”, destaca. “Entiendo que es una situación difícil para todos, pero las actividades están mal encaradas”, finaliza.

La educación virtual de las escuelas públicas en el interior del país

La situación se refleja también en distintas ciudades del país. Lucía (34) de La Paz, Entre Ríos, tiene dos hijos que van a la Escuela N° 1 José de San Martín. “Las primeras actividades estaban ligadas al coronavirus y les pedimos que cambiaran de tema porque ya se trataba demasiado”, explica. Si bien depende la materia Lucía cuenta que en general reciben tareas cada quince días solamente, que sus hijos resuelven en una o dos tardes. “No tienen un seguimiento. Todo queda en el cuaderno”, reprocha.

Además, resalta que no aprenden nada nuevo, sino que están repasando temas del año pasado. Ella usa el cuadernillo que le recomendaron de Nación y los programas de la TV Pública. “Hay temas que no sé cómo darlos”, confiesa. Además, resalta que faltan más herramientas tecnológicas. “Creo que con una video conferencia sería más divertido para ellos”, concluye.

En ese sentido, Lucía (38) de Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, cuyo hijo asiste a la Escuela N° 6093 Paraná Medio critica el contenido que le dan. “Está en sexto grado y el poco material que le dan son actividades para chicos de tercero”, explica. A ella le mandan una vez por semana mediante WhastApp. “Yo tengo impresora y se me hace más fácil, si no tienen que copiar desde el celular y se les dificulta”, cuenta. Además, dice que refuerza los contenidos con lectura de libros y otras actividades. “Yo entiendo que es una época de reposo, pero es muy poca tarea y debería ser más acorde a su edad”, finaliza.

Nuria (29) es de Comodoro Rivadavia, Chubut y tiene dos hijos. Uno de 12 años que va a la Escuela N° 796 Antonio Berni y una de 5 que va al Jardín de Infantes N° 406. “En el de mi hija mandaron actividades la primera semana y nunca más”, reprocha. La falta de contenido y seguimiento también es la principal crítica que hace Nuria. “Tuve que salir yo a comprar el cuadernillo que recomendó Nación para tener algo de material que darles”, remarca. Ellos usan un sistema que se llama ClassRoom en donde suben los trabajos que deben realizar los alumnos en PDF. No conocen a todos los profesores ya que solo cuatro se presentaron adecuadamente y enviaron contenidos. “De matemática, por ejemplo, no subieron nada”, critica.

Nuria dice que Google se convirtió en el maestro de la casa. “No podemos consultar con nadie entonces investigamos por ahí”, explica. Las tareas de su hija menor son muy difíciles de llevar a cabo porque “piden materiales muy específicos que si no tenés una mercería o librería no los encontrás en tu casa”, resalta. Sobre la escuela de su hijo manifiesta que es muy poco el contenido y que no lo comentan ni lo corrigen.

Nuria sabe que esta situación no se da en todas las escuelas públicas de la ciudad. “A los padres nos faltan contenidos y aptitudes porque no estudiamos para maestros, pero hacemos lo que podemos”, finaliza.

Mejores experiencias

Otras familias resaltan lo aceitado que está la educación a distancia a pesar de haberse producido en medio de una emergencia. Por ejemplo, la familia de Octavio, que está en séptimo grado de la Escuela Primaria Nº 24, en Almagro. Su mamá, María Laura Arnejo, dijo estar sorprendida para bien que está funcionando el plan de educación a distancia. «Pensé que iba a ser más complicado. Estamos muy conectados a través de las redes y bien organizados», dijo.

«Mi hijo tiene la notebook que le entregan a los chicos de escuelas públicas. Los días previos a la suspensión de clase, cuando algo se sospechaba, empezaron a bajar cuentos a esa computadora», dijo María Laura. Y cuenta que la directora del colegio llama a alguna mamá o papá y esa persona escribe en el grupo de padres. Por ese mismo medio, hacen consultas.

Simón tiene 14 años y va a tercer año en la Escuela de Educación Técnica N° 7 de Avellaneda. Ahí usan Google Classroom y, según su mamá Evangelina, por ese medio lo llenaron de actividades. «Se bajó la app, tiene una clave, va entrando por área y ahí encuentra las tareas. Los trabajos los puede escribir en Word y después copiar y pegar en la plataforma o hacerlos en papel y mandar foto. Tiene cosas para hacer de Física, Química y Matemática», precisa.

Su hermana Muriel está en cuarto grado en la Escuela Primaria Nª 68, donde aprovechan unos manuales que lograron distribuir antes de la interrupción de clases. «La maestra le avisa a algún padre el ejercicio que toca para el día y esa persona lo manda al grupo de WhatsApp en el que estamos todos. Yo intento supervisar sus tareas«, dice Evangelina.

La mirada de los docentes, en diversas realidades

Victoria Serral es maestra de séptimo grado en la escuela pública 4 DE 3, del barrio de Monserrat, donde van chicos del barrio y también de la villa Rodrigo Bueno. Cuenta que ahora está armando guías de actividades, con la intención de que lleguen a todos, aunque no lo puedo garantizar.

“En la población con la que trabajo no todos tienen Internet ni computadora, por eso busco alternativas. Lo que hago es subirlas a la plataforma Edmodo (pero solo entran un 25% de los chicos). Además, las paso en una lista de mail que armamos, pero no todas las familias responden. Y también las dejo en la fotocopiadora que queda a metros de la escuela. Calculo que el 30% de los estudiantes dependen de que su familia se acerque a comprar la fotocopia. Pero no puedo asegurar que lo estén haciendo”, cuenta.

Fedra Urquiza Viola es docente de cuarto grado en otra escuela pública de la Ciudad. A través de Edmodo envía actividades de Prácticas del Lenguaje, Matemática, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Educación Sexual Integral. “Si bien es difícil llegar a todos los alumnos y alumnas porque no siempre cuentan con Internet en sus casas, logré contactarme y que hagan lo pedido. Sé que las familias hacen un esfuerzo muy grande. Algunos chicos y chicas incluso hacen la tarea en la carpeta y suben la foto a la plataforma para que pueda corregirles. Logré ver sus dibujos y producciones escritas con su letra. Muchas veces también las suben en archivos de Word”, cuenta.

Guadalupe López da clases en segundo grado del Normal 2 “Mariano Acosta”. “Usamos Edmodo. Trabajamos la construcción de audiolibros, compartimos cuentos que tenían que leer solos o con la familia. La idea es reconstruir esas historias, que pueden narrarlas grabándose para que otros escuchen. Así, además del contenido escolar, busco que estén más cerca, romper la barrera virtual”.

“La mayoría de mis alumnos tienen computadora e Internet, pero los que no tienen pudimos lograr que las autoridades les acercaran las tareas. En esos casos, se pueden comunicar de todas formas por WhtasApp y así logramos tener contacto y vínculo con la familia”, agregó.

Cecilia Muñoz da clases en una zona humilde de Bandera, a 270 kilómetros de la capital de Santiago del Estero. La mayoría de los chicos allí no tienen computadora ni Internet, pero ella diseñó estrategias para no perder el contacto con ellos.

Cuenta que lo primero que hizo fue preparar las actividades a mano, o en fotocopias de libros, y las dejaba en el colegio, para que padres y madres fueran a buscarlas. A los que tienen WhatsApp le enviaba el material por celular. Después al documento le agregó un link con videos de YouTube, “para que los chicos tengan algo audiovisual”, y más adelante otro link que dirige a actividades interactivas que hay en la Web, con las respuestas que ya salen en forma automática. Lo último que hizo fue grabarse a sí misma dando clases.

Clara Samman da clases en la primaria de la escuela ORT, en Almagro. “Hemos encontrado diversos canales para estar cerca. Además de las clases digitales, sumamos encuentros virtuales con grupos reducidos de alumnos para enriquecer las propuestas. También transmisiones en vivo, llamados telefónicos personalizados y enlaces a los proyectos trabajados a través de la propia plataforma de ORT”, cuenta.

¿Cómo respondieron los chicos y las familias? «Algunos pidieron un poquito de ayuda para hablar frente al resto del grupo en los encuentros virtuales, por ejemplo. Las familias reconocen el trabajo, acompañan a sus hijos y piden ayuda o consulta dudas que genera este nuevo formato», dice.

Eugenia Racedo es directora del colegio Norbridge, también de Capital. “Nos pusimos a trabajar de manera virtual con todos nuestros alumnos a través de la plataforma Moodle, que permite la educación a distancia y de las clases interactivas a partir de las aplicaciones Zoom y Meet. Los docentes han preparado videos explicando temas de la currícula como si estuvieran frente a la clase, abrieron foros con instancia de consultas, y habilitaron también la posibilidad de tener mensajes privados con los alumnos», cuenta.

Y agrega que «la respuesta de alumnos y familias fue buena. A un porcentaje mínimo de alumnos les cuesta seguir. Nos comunicamos con las familias, y vimos que en algunos casos se trataba de médicos que están trabajando todo el día, y en otros porque hay una computadora en la casa y los padres están haciendo home office”.

Informe: Camila Magnano

Fuente de la Información: https://www.clarin.com/sociedad/coronavirus-argentina-fuertes-contrastes-educacion-distancia-escuela-va-chico_0_fhg56NNd1.html

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“Si no paras de decir mentiras, el concepto de verdad simplemente desaparece”

“Si no paras de decir mentiras, el concepto de verdad simplemente desaparece”

Noam Chomsky nos atendió el miércoles 8 de abril desde su casa de Tucson (Arizona), donde se refugia con su esposa Valeria. Mantuvimos esta entrevista justo antes de que el senador Bernie Sanders anunciara la suspensión de su campaña para la candidatura del Partido Demócrata, lo que convertía al antiguo vicepresidente Joe Biden en el candidato al que se habrá de enfrentar Donald Trump en las elecciones de noviembre. Empecé preguntándole al profesor Chomsky acerca de lo que está ocurriendo ahora mismo en el contexto de las elecciones de 2020 y de lo que cree que va a ocurrir en noviembre.

Noam Chomsky: Si Trump resulta reelegido, el desastre es indescriptible. Significa que las políticas de estos últimos cuatro años, que han sido sumamente destructivas para la población estadounidense, para el mundo, se seguirán aplicando y probablemente se acelerarán. Lo que esto supondrá sólo para la salud es tremendamente grave. Ya mencioné los datos publicados por The Lancet. Irá a peor. Lo que supone para el medioambiente o la amenaza de una guerra nuclear, algo de lo que nadie habla, pero que es sumamente grave, es indescriptible.

Supongamos que Biden sale elegido. Diría que básicamente sería una continuación de Obama: nada espectacular, pero al menos no totalmente destructivo, y ofrecería oportunidades para que una sociedad organizada cambie lo que se está haciendo, ejerza presión.

Actualmente, con frecuencia se afirma que la campaña de Sanders ha sido un fracaso. Creo que es un error. Creo que ha sido un éxito extraordinario porque ha modificado por completo el escenario de debate y discusión. Cuestiones que eran inconcebibles hace un par de años ahora están en el foco de atención.

El peor delito que ha cometido, a ojos de las clases dirigentes, no es la política que propone, sino el hecho de que ha sido capaz de estimular movimientos populares que ya habían empezado a desarrollarse –Occupy, Black Lives Matter y muchos otros– y convertirlos en una corriente activista que no solo aparece cada dos años para presionar a un dirigente y se da media vuelta, sino que ejerce una presión constante, un activismo constante. Esto podría afectar a un gobierno de Biden. También significa, aunque solo se trate de una acción defensiva preventiva, que ha llegado el momento de lidiar con una crisis de gran magnitud.

Analicemos Medicare for All o la otra pieza principal del programa de Sanders, la educación universitaria gratuita. En todo el espectro de las corrientes ideológicas principales, incluso lo que llaman la izquierda dentro de dichas corrientes, las desaprueban porque las consideran demasiado radical para los estadounidenses. Pensemos en lo que esto significa. Es un ataque a la cultura y la sociedad estadounidenses, algo que se esperaría de un enemigo hostil. Esto significa que afirmar que deberíamos estar a la altura de países similares resulta demasiado radical. Todos tienen algún tipo de sistema nacional de salud, en la mayoría la educación superior es gratuita: los países con mejores resultados, como Finlandia, gratuita; Alemania, gratuita; nuestro vecino del sur, México, un país pobre, posee una educación superior de gran calidad, gratuita. Así que, para los estadounidenses, decir que deberíamos estar a la altura del resto del mundo se considera demasiado radical. Es un comentario asombroso. Como he dicho, es una crítica a Estados Unidos que se esperaría de un enemigo muy hostil.

Esta es la izquierda del espectro político. Lo cual indica que tenemos problemas sumamente graves. No es solo Trump. Él lo ha agravado todo aún más, pero los problemas son mucho más graves, como, por ejemplo, la catástrofe de los respiradores, que describí en su momento, basada en la lógica capitalista y con el mazazo extra de un gobierno ineficaz a la hora de lidiar con cualquier asunto. Esto va mucho más allá de Trump. Y tenemos que enfrentarnos a los hechos. Algunas personas lo hacen. Seguro que informaste –no lo recuerdo–,  probablemente informaste de que había que poner en marcha el Reloj del Apocalipsis en enero. ¿No?

Sí.

Fíjate en lo que ocurrió. Durante todo el mandato de Trump, el minutero del Reloj del Apocalipsis, el mejor indicador general de la situación del mundo, se acercó a la medianoche –el final–,  alcanzó el punto más alto de su historia. El pasado mes de enero, lo sobrepasó. Los analistas pasaron de los minutos a los segundos: cien segundos para alcanzar la medianoche, gracias a Donald Trump.

Y el Partido Republicano, que es monstruoso, ya no se puede calificar de partido político. Se limita a repetir, con vergüenza, todo lo que dice el amo. Carece absolutamente de integridad. Observarlo es increíble. Se ha rodeado de una colección de psicópatas que se limita a repetir con sumisión todo lo que dice. Un verdadero ataque a la democracia, junto con el ataque a la supervivencia de la humanidad… La guerra nuclear, aumentar la amenaza de una guerra nuclear, desmantelar el sistema de control de armas que, en cierto modo, nos ha protegido del desastre total… Observarlo es asombroso.

El mismo memorando que cité sobre el modo en que las políticas que estamos adoptando están arriesgando la supervivencia de la humanidad concluía argumentando que los bancos debían reducir su apoyo a los combustibles fósiles, en parte por las consecuencias para su reputación. La reputación de los bancos se está viendo perjudicada. ¿Y eso qué significa? Significa que los activistas los están presionando y tienen que conservar cierta reputación. Esa es una buena lección.

Y funciona. Hemos visto varios ejemplos muy llamativos. Por ejemplo, el Green New Deal. Hace un par de años era objeto de burla, si es que se llegaba a mencionar. Algún tipo de Green New Deal es esencial para la supervivencia de la humanidad. Ahora forma parte de todas las agendas. ¿A qué se debe? Al compromiso del activismo. Especialmente del Sunrise Movement, un grupo de jóvenes que llevaron a cabo acciones relevantes hasta el punto de llegar a los despachos del congreso. Recibieron el apoyo de Alexandria Ocasio-Cortez y otros jóvenes legisladores que llegaron a su cargo como parte de la oleada popular que se inspiró en Sanders: otro gran éxito. Ed Markey, senador por Massachusetts, se sumó a la causa. Ahora forma parte de la agenda legislativa. El siguiente paso es hacerlo viable para forzar su aprobación. Hay muy buenas ideas para lograrlo. Y esa es la forma de cambiar las cosas.

Si Biden alcanzara la presidencia, no sé si habría un gobierno absolutamente comprensivo, pero al menos sería abordable, se podría ejercer cierta presión. Y eso es muy importante. Si echamos un vistazo al estupendo historiador especializado en asuntos laborales –seguro que conoce a Erik Loomis, que ha estudiado los esfuerzos de la clase trabajadora para introducir cambios en la sociedad, en ocasiones en beneficio de los trabajadores, en ocasiones en beneficio de la sociedad en general–, presentó una idea muy interesante. Esos esfuerzos tenían éxito cuando había un gobierno tolerante o comprensivo, no cuando no lo había. Hay una gran diferencia –una de las muchas diferencias enormes entre Trump, el sociópata, y Biden, que es un poco vacuo– en poder presionar de un modo u otro. Es la elección más crucial de la historia de la humanidad, literalmente. Cuatro años más de Trump nos expondría a un grave problema.

¿Cómo es posible que Estados Unidos, el país más rico del mundo, se haya convertido en el epicentro de la pandemia?

Los países han reaccionado de formas muy diversas, algunos con notable éxito, otros con más o menos éxito. Hay uno que ha tocado fondo. Nosotros. Estados Unidos es el único país importante que ni siquiera puede proporcionar datos a la Organización Mundial de la Salud porque es sumamente disfuncional.

Esto tiene un origen. Parte de dicho origen es un sistema sanitario vergonzoso, que sencillamente no está preparado para nada que se salga de lo normal. Simplemente no funciona. Esto se ha visto agravado por la presencia de una extraña colección de gánsteres de Washington que pareciera como si, de forma sistemática, hubieran adoptado todas las medidas posibles para hacerlo lo peor posible. Durante el mandato de Trump, estos últimos cuatro años, se han recortado sistemáticamente en todos los aspectos relacionados con la salud. El Pentágono progresa. La construcción de su muro progresa. Pero cualquier otra cosa –de hecho, cualquier cosa que pudiera beneficiar a la población en general– empeora, y en particular la sanidad.

Algunos casos son casi surrealistas. Por ejemplo, en octubre, en un momento tremendamente oportuno, [Trump] canceló por completo un proyecto de la agencia para el Desarrollo de EE. UU. –se llamaba Predict– que trabajaba con países del Tercer Mundo y también en China, para tratar de detectar virus nuevos que podían convertirse en la pandemia prevista. Y de hecho desde entonces se preveía –al menos a partir de la epidemia del SARS en 2003–. De modo que tenemos una combinación de factores, algunos de ellos específicos de Estados Unidos.

Si queremos asegurarnos, o al menos tener la esperanza, de poder evitar nuevas pandemias –que es muy probable que lleguen y más graves que esta, en parte debido a la enorme y creciente amenaza del calentamiento global– tenemos que estudiar el origen de esta. Y es muy importante analizarlo detenidamente. De modo que, si echamos la vista atrás, los científicos llevan años prediciendo pandemias. La epidemia del SARS fue bastante grave. Se logró contener, fue el comienzo del desarrollo de las vacunas, pero nunca llegaron a la fase de prueba. Entonces ya se sabía que iba a ocurrir algo más y hubo otras epidemias.

Pero no basta con saberlo. Alguien tiene que coger el testigo y entregarse a ello. ¿Y quién puede hacerlo? Lo lógico sería que fueran las empresas farmacéuticas, pero no están interesadas. Siguen la buena lógica capitalista: las señales del mercado indican que prepararse para una catástrofe anticipada y prevista no genera beneficios. De modo que no les interesaba.

En ese momento, otra posibilidad es que el gobierno tome cartas en el asunto. Tengo edad suficiente para recordar que se puso fin al horror de la polio gracias a un proyecto que puso en marcha y financió el gobierno y que derivó en la vacuna de Salk, que era gratis, carecía de derechos de propiedad intelectual. Jonas Salk dijo que debía ser libre como el viento. Muy bien, se logró acabar con el horror de la polio, el horror del sarampión y otros. Pero el gobierno no ha podido tomar cartas en este asunto a causa de otro aspecto particular de la época moderna: la plaga neoliberal. Recordemos la alegre sonrisa de Ronald Reagan y su frasecilla que afirmaba que el gobierno es el problema, no la solución. De modo que el gobierno no puede intervenir.

Se han hecho esfuerzos, no obstante, para intentar prepararse para esto. Ahora mismo en Nueva York y otros lugares, médicos y enfermeras se ven obligados a tomar decisiones angustiosas sobre a quién matar –una decisión nada agradable– simplemente porque no tienen suficiente equipamiento. Y el obstáculo principal es la falta de respiradores, una enorme escasez de respiradores. Ahora bien, el gobierno de Obama se esforzó en intentar prepararse para esto. Y esto revela, de forma radical, el tipo de factores que nos conducen a la catástrofe. Contrataron a una pequeña empresa que estaba fabricando respiradores de gran calidad a bajo coste. La empresa fue adquirida por una más grande, Covidien, que fabrica respiradores sofisticados y caros. Y dejaron de lado el proyecto. Presumiblemente no querían que compitieran con los suyos, más costosos. Poco después, comunicaron al gobierno que querían rescindir el contrato. La razón era que no era suficientemente rentable, por lo que no se hicieron más respiradores.

Lo mismo ocurre con los hospitales. Los hospitales, según los programas neoliberales, se supone que tienen que ser rentables, es decir, no pueden tener capacidad de más, solo el suficiente número de camas para arreglárselas. Y de hecho, mucha gente, yo incluido, puede testificar que incluso los mejores hospitales han causado gran dolor y sufrimiento a los  pacientes, ya antes de que estallara esta pandemia, debido a este concepto de eficiencia bajo mínimos que maneja nuestro sistema sanitario privatizado con ánimo de lucro. Cuando algo se sale de lo normal, mala suerte. Y así funciona todo el sistema.

De modo que tenemos una combinación de la lógica capitalista, que es letal pero controlable, pero que es incontrolable siguiendo los programas neoliberales, que además dictan que el gobierno no puede intervenir y coger el testigo cuando el sector privado no lo hace.

Para más inri –y esto atañe específicamente a Estados Unidos– tenemos un espectáculo circense en Washington, un gobierno totalmente disfuncional, que está causando graves problemas. Y no es que no se supiera nada. Durante todo el mandato de Trump, incluso antes, se sabía que se avecinaba una pandemia. Su reacción fue reducir su prevención. Sorprendentemente, esta actitud continuó incluso después de que se manifestara la pandemia.

De modo que, el 10 de febrero, cuando ya era grave, Trump publicó sus presupuestos para el próximo año. Échenle un vistazo. El presupuesto mantiene el recorte de fondos del Centro para el Control de Enfermedades y demás instituciones gubernamentales responsables de la salud, sigue recortándolas. Aumenta la financiación de algunas cosas, como la producción de combustibles fósiles, concede nuevas subvenciones a las industrias de combustibles fósiles. Es decir, es como si el país sencillamente estuviera… Mejor dicho, el país sencillamente está gobernado por sociópatas.

Y la consecuencia, por tanto, es que reducimos los esfuerzos para lidiar con la pandemia que está tomando forma y aumentamos los esfuerzos por destruir el medioambiente –los esfuerzos en los que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, va a la cabeza en la carrera hacia el abismo. Ahora bien, hay que tener en cuenta que eso –obviamente– es muchísimo más grave que la amenaza del coronavirus. Y es nocivo y grave, en particular en Estados Unidos, pero de algún modo nos recuperaremos, a un precio muy alto. No nos recuperaremos del derretimiento de las placas de hielo polar, que está derivando en un efecto retroactivo, bien conocido, que va en aumento: a medida que se derriten, disminuye la superficie reflectante y aumenta la absorción en los mares oscuros. El calentamiento que provoca el derretimiento aumenta. Y solo es uno de los factores que nos lleva a la destrucción, a menos que hagamos algo al respecto.

Y no es ningún secreto. Recientemente, por ejemplo, hace un par de semanas, se filtró algo muy interesante, un memorando de JPMorgan Chase, el banco más importante de Estados Unidos, que advertía de que, según sus propias palabras, “la supervivencia de la humanidad está en peligro si continuamos nuestro camino actual”, que incluía la financiación de las industrias de combustibles fósiles por parte del propio banco; es decir, estamos poniendo en peligro la supervivencia de la humanidad. Cualquiera que tenga los ojos abiertos en el gobierno de Trump es perfectamente consciente de ello. Es difícil encontrar palabras para calificarlo.

(…) Trump está desesperado por encontrar un chivo expiatorio al que culpar por sus espeluznantes errores e incompetencia. El más reciente es la Organización Mundial de la Salud, el ataque a China. El responsable siempre es otro.

Sin embargo, es sencillo, los hechos son muy claros. El pasado mes de diciembre China informó rápidamente a la Organización Mundial de la Salud de que se encontraban con pacientes con síntomas similares a la neumonía de etiología desconocida. No sabían qué era. Aproximadamente una semana después, el 7 de enero, comunicaron a la Organización Mundial de la Salud, la comunidad científica internacional, que los científicos chinos habían descubierto el origen: un coronavirus parecido al virus del SARS. Habían identificado la secuencia, el genoma. Estaban proporcionando la información al mundo.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos eran perfectamente conscientes de ello. Durante los meses de enero y febrero intentaron que alguien en la Casa Blanca prestara atención a la llegada de una grave pandemia. Sencillamente, nadie les escuchaba. Trump estaba fuera jugando al golf o tal vez escuchando o comprobando sus índices de audiencia en televisión. Ayer supimos que a finales de enero, un funcionario de alto nivel, muy cercano al gobierno, Peter Navarro, había enviado un mensaje muy contundente a la Casa Blanca afirmando que se trataba de un peligro real. Pero ni siquiera él tuvo éxito.

Noam, usted menciona a Peter Navarro, delegado de comercio, que envió un memorando –acaba de publicarse en The New York Times– a finales de enero advirtiendo de que con el coronavirus podían morir aproximadamente un millón de personas. Y la reacción de Trump en ese contexto fue prohibir los viajes desde China, no actuar en consecuencia, que era asegurarse de que Estados Unidos tenía los test adecuados y los EPIs, el equipo de protección individual, que los médicos, enfermeras, el personal de limpieza de los hospitales necesitaban para sobrevivir, tratar a los pacientes y ayudarles a ellos a sobrevivir. Y ha salido a la luz que las agencias de inteligencia, en ese momento, incluso antes que Navarro, estaban advirtiendo a Trump. Si pudiéramos retroceder a hace dos años, cuando disolvió la unidad para pandemias dentro del Consejo Nacional de Seguridad, pongamos cuando estaba en China departiendo acerca de gastar dinero en bombas o un muro, que le dijeran: “Señor, también tiene que fijarse en lo que está ocurriendo aquí”. Y esa unidad, la unidad para pandemias, no solo se ocupa de cómo procedemos en Estados Unidos, sino que también se asegura –tal y como hace el Centro de Control de Enfermedades (CDC) y otros organismos del gobierno de Estados Unidos– de enviar científicos a otros países, como China, para investigar y ayudar a otros países, porque cuando se trata de una pandemia tenemos que ir todos a una. De modo que, ¿podría hablarnos de estas advertencias y por qué los test y los equipos de protección individual son tan importantes?

Hay que recordar que esa actitud continuó incluso después de que la pandemia estuviera presente. Ahora bien, la propuesta presupuestaria es asombrosa. Se hace el 10 de febrero, con la pandemia muy avanzada. Trump recorta aún más los materiales gubernamentales relativos a la salud para seguir atacando. Estaban en el patíbulo, al igual que durante todo su mandato.

De hecho, las imágenes que has mostrado antes son parte de una estrategia muy inteligente. Independientemente de que sea algo planeado a conciencia o simplemente intuitivo, eso no lo sé. Pero seguir la pauta de hacer una afirmación, contradecirla mañana y salir con algo nuevo al día siguiente es realmente brillante. Significa que lo van a justificar. Pase lo que pase, lo habrá dicho. Si disparas flechas al azar, alguna dará en el blanco. Y la técnica que emplea con el altavoz de Fox y una base de admiradores que solo sintonizan la Fox, Limbaugh, etc., simplemente van a escoger lo que resultó ser cierto y dirán: “Miren a nuestro maravilloso presidente, el mejor presidente de la historia, nuestro salvador, lo supo desde el principio como muestran sus declaraciones”. No falla.

Se asemeja mucho a la técnica de fabricar mentiras constantemente. Ya sabemos cómo funcionan, no hace falta insistir en el tema. Los diligentes verificadores de informaciones llevan la cuenta. Creo que hasta ahora hay detectadas unas 20.000. Y mientras Trump se muere de la risa. Es perfecto. No paras de decir mentiras y lo que ocurre es que el concepto de verdad simplemente desaparece.

En un fragmento del The Daily Show, de Trevor Noah, que se llama “Homenaje a los estúpidos heroescépticos de la pandemia del coronavirus”, aparecen varios miembros de los medios de comunicación de derechas, como Sean Hannity, Rush Limbaugh, Tomi Lahren y otros, así como congresistas republicanos y miembros del gobierno de Trump, minimizando o burlándose de la pandemia del coronavirus. Empieza el 24 de febrero y termina con Donald Trump el 17 de marzo y Hannity el 18 de marzo diciendo que ellos siempre se habían tomado la pandemia en serio.  De modo que, cuando usted escucha las noticias de Fox News –que no es un canal cualquiera, es la gente con la que se comunica el presidente Trump. Tal vez sean sus consejeros, porque continuamente le quitaron hierro a la situación–, ¿considera que el presidente Trump es responsable? ¿Diría que tiene las manos manchadas de sangre?

No hay duda. Trump hace una declaración disparatada. Después es amplificada por el altavoz de Fox News. Al día siguiente dice lo contrario. Se hacen eco; el altavoz lo amplifica. Hay que fijarse en el tono, el tono del reportaje es interesante. Es de una confianza absoluta, no lo que cualquier persona sensata y en su sano juicio diría: “No lo sabemos con certeza. Hay mucha incertidumbre. Hoy las cosas están así”. Nada por el estilo. Confianza absoluta. Independientemente de lo que nuestro querido líder diga, lo amplificamos. Y es un diálogo interesante. Amplifican lo que dice. Sean Hannity dice: “Es la mejor maniobra que se ha hecho en la historia universal”. Y a la mañana siguiente, Trump sintoniza Fox & Friends y escucha lo que se ha dicho. Se convierte en su reflexión del día. Es una interacción, Murdoch y Trump se preparan literalmente para intentar destrozar el país y destrozar el mundo, porque en el fondo, no debemos olvidarlo, hay una amenaza muchísimo mayor, que cada vez está más cerca, mientras Trump se abre camino hacia la destrucción.

Recibe ayuda. Así, en el hemisferio sur, bien abajo, hay otro loco, Jair Bolsonaro, que rivaliza con Trump para ver quién puede ser el peor criminal del planeta. Le está diciendo a los brasileños: “Esto no es nada. Solo es un resfriado. Los brasileños no contraemos virus. Somos inmunes”. Su ministro de Sanidad y otros funcionarios están intentando intervenir y decir: “Esto es muy serio”. Muchos gobernadores, afortunadamente, están ignorando lo que dice. Pero Brasil se enfrenta a una terrible crisis. De hecho ha llegado hasta el punto de que en las favelas, los barrios pobres de Río, donde el gobierno no hace nada por la gente, otros han intervenido para, en la medida de lo posible, imponer restricciones sensatas bajo esas miserables condiciones. ¿Quién? Las bandas criminales. Las bandas criminales que torturan a la población han intervenido para intentar imponer normas sanitarias. La población indígena se enfrenta prácticamente a un genocidio, lo cual no le importaría a Bolsonaro porque, en cualquier caso, cree que no deberían estar allí. Entretanto, mientras todo esto ocurre, se publican artículos científicos advirtiendo de que en 15 años el Amazonas pasará de ser un sumidero neto de carbono a un emisor neto de CO2. Algo devastador para Brasil –de hecho, para el mundo entero.

De modo que tenemos al llamado Coloso del Norte en manos de unos sociópatas, que están haciendo todo lo que pueden para perjudicar al país y al mundo. Y al llamado Coloso del Sur que, a su manera, está haciendo lo mismo. Sigo la situación de cerca porque mi esposa Valeria es brasileña y me mantiene al día con las noticias que están apareciendo en Brasil. Y, sencillamente, es asombroso.

Sin embargo, mientras tanto, hay países que están reaccionando con sensatez. De modo que, en cuanto empezaron a llegar las noticias de China –y hubo muchas enseguida, al contrario de lo que se está diciendo– los países de la periferia de China empezaron a reaccionar –Taiwán, Corea del Sur, Singapur–  de una manera bastante efectiva. Algunos de ellos lo tienen básicamente bajo control. Nueva Zelanda aparentemente ha contenido el coronavirus, tal vez casi por completo, con un confinamiento inmediato durante un par de semanas, y parece que está a punto de eliminarlo. En Europa, la mayor parte de los países vacilaron, pero algunos, los mejor organizados, actuaron enseguida. Es muy llamativo. Sería muy útil para los estadounidenses que compararan los desvaríos de Trump con las informaciones y declaraciones sobrias y objetivas de la canciller alemana Angela Merkel dirigidas a la población alemana, describiendo exactamente lo que está ocurriendo y lo que hay que hacer.

Quería preguntarte, mientras conversas con nosotros desde tu casa de Tucson, Arizona, donde estás confinado porque estamos en medio de esta pandemia para evitar la propagación y para protegerte a ti mismo y a tu familia: ¿Qué te da esperanza?

He de decir que sigo un régimen estricto porque mi esposa Valeria está al mando y yo sigo sus órdenes. De modo que Valeria y yo estamos aislados.

Pero lo que me da esperanza son las iniciativas que están adoptando sectores populares por todo el mundo, muchos de ellos. Algunas cosas que están pasando son verdaderamente motivadoras. Por ejemplo los médicos y enfermeros que están trabajando sin descanso bajo unas condiciones sumamente peligrosas, carentes –especialmente en Estados Unidos– del mínimo apoyo, viéndose obligados a tomar unas decisiones angustiosas sobre a quién matar mañana. Pero lo están haciendo. Se trata de un tributo ejemplar a los recursos del espíritu humano, un modelo de lo que se puede hacer, junto con los movimientos populares, los pasos para crear una Internacional Progresista. Son señales muy positivas.

Sin embargo, si nos remontamos a la historia reciente, ha habido épocas en que la situación parecía verdaderamente imposible y desesperada. Pienso en mi infancia, a finales de la década de 1930 y comienzo de la de 1940. Parecía que el ascenso del azote nazi era inexorable, victoria tras victoria. Parecía que era imparable. Fue la invención más espeluznante de la historia de la humanidad. Resulta que –entonces yo lo desconocía– los estrategas de EE. UU. esperaban que durante la posguerra el mundo se dividiera entre un mundo controlado por EE. UU. y otro controlado por Alemania, incluida toda Eurasia: una idea horripilante. Y se superó. Ha habido otros movimientos en defensa de los derechos civiles: el joven movimiento Freedom Riders que se manifestó en Alabama para animar a los granjeros negros a que fueran a votar, a pesar de la grave amenaza de muerte que se cernía sobre ellos y sobre los propios manifestantes. Son algunos ejemplos de lo que los humanos son capaces de hacer y han hecho. Y hoy en día vemos muchas señales: esa es la base de la esperanza.

Fuente: https://www.democracynow.org/2020/4/10/noam_chomsky_trump_us_coronavirus_response

Traducción de Paloma Farré.

Fuente de la Información: https://rebelion.org/si-no-paras-de-decir-mentiras-el-concepto-de-verdad-simplemente-desaparece/

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Coronavirus: ¿Covid-19 acelerará el uso de robots para reemplazar a los trabajadores humanos?

Mundo/19-04-2020/Autor(a): Zoe Thomas/Fuente: www.bbc.com

A medida que una pandemia se apodera del mundo, una persona podría ser perdonada si se hubiera olvidado de otra amenaza para la forma de vida de la humanidad: el surgimiento de los robots.

Para bien o para mal, los robots reemplazarán a muchos humanos en sus trabajos, dicen los analistas, y el brote de coronavirus está acelerando el proceso.

«La gente suele decir que quiere un elemento humano para sus interacciones, pero Covid-19 ha cambiado eso», dice Martin Ford, un futurista que ha escrito sobre las formas en que los robots se integrarán en la economía en las próximas décadas.

«[Covid-19] va a cambiar las preferencias del consumidor y realmente abrirá nuevas oportunidades para la automatización».

Las empresas grandes y pequeñas están ampliando la forma en que usan robots para aumentar el distanciamiento social y reducir la cantidad de personal que tiene que venir físicamente al trabajo. Los robots también se están utilizando para realizar roles que los trabajadores no pueden hacer en casa.

Walmart, el minorista más grande de Estados Unidos, está utilizando robots para fregar sus pisos.

Los robots en Corea del Sur se han utilizado para medir temperaturas y distribuir desinfectantes para manos.

Con los expertos en salud advirtiendo que algunas medidas de distanciamiento social pueden ser necesarias hasta 2021, los trabajadores robotizados pueden tener una mayor demanda.

robots de limpieza en el pasillo de un hospitalCopyright de la imagenUVD-ROBOTS
Image captionUVD-Robots, que fabrica robots de limpieza para hospitales, ha recibido cientos de nuevos pedidos desde que estalló Covid-19

Trae los robots limpiadores

Las empresas que fabrican productos de limpieza y desinfección han visto crecer la demanda.

UVD Robots, la fabricación danesa de robots de desinfección con luz ultravioleta, envió cientos de sus máquinas a hospitales en China y Europa.

Las tiendas de comestibles y los restaurantes que ofrecen comida para llevar también usan estas máquinas.

Los expertos dicen que a medida que se reabran más empresas, podemos esperar ver una mayor adopción de esta tecnología; es posible que vean robots limpiando sus escuelas u oficinas.

«Los clientes ahora se preocupan más por su seguridad y la seguridad y salud de los trabajadores», dice Blake Morgan, autor de The Customer of the Future.

«Los movimientos hacia la automatización pueden mantenerlos a todos más saludables y los clientes recompensarán a las empresas que hagan esto».

Todavía hay limitaciones. La Sra. Morgan señala que los pagos automáticos en los supermercados deberían reducir las interacciones humanas, pero debido a que muchos sistemas no funcionan bien o se rompen fácilmente, los clientes los evitan y acuden a los cajeros humanos.

Ayuda con el distanciamiento social.

El servicio de alimentos es otra área donde es probable que aumente el uso de robots debido a problemas de salud.

Las cadenas de comida rápida como McDonald’s han estado probando robots como cocineros y servidores.

En los almacenes, como los operados por Amazon y Walmart, los robots ya se usaban para mejorar la eficiencia. El brote de Covid-19 tiene a ambas compañías que buscan aumentar el uso de robots para clasificar, enviar y empacar.

Los robots Kiva mueven estanterías de mercancías alrededor de un almacén de AmazonCopyright de la imagenAFP
Image captionAmazon ya usa miles de estos robots para transportar productos en sus almacenes.

Esto puede reducir la cantidad de quejas de los trabajadores del almacén que dicen que no pueden distanciarse socialmente de sus colegas en las condiciones actuales. Pero, según los expertos en tecnología, algunos de ellos quedarían sin trabajo.

Una vez que una empresa ha invertido en reemplazar a un trabajador con un robot, es poco probable que la empresa vuelva a contratar para ese papel. Los robots son más caros de crear e integrar en las empresas, pero una vez que están en funcionamiento, los robots suelen ser más baratos que los trabajadores humanos.

Según el futurista Martin Ford, el uso de robots en el mundo posterior a Covid-19 también presenta algunas ventajas de marketing.

«La gente preferirá ir a un lugar que tenga menos trabajadores y más máquinas porque sienten que pueden reducir el riesgo general», explica.

IA que es tan real como los humanos

¿Qué pasa con los roles de servicio donde se necesita una persona para ofrecer una lección o pauta?

Se está desarrollando inteligencia artificial que puede reemplazar a tutores escolares, entrenadores y asesores financieros.

Las grandes empresas tecnológicas están ampliando el uso de la inteligencia artificial. Tanto Facebook como Google confían en AI para eliminar publicaciones más inapropiadas ya que los moderadores de contenido humano de las compañías no pueden revisar ciertas cosas desde casa.

Los escépticos de los robots habían creído que los humanos tendrían una ventaja en esos trabajos. Eso podría estar cambiando a medida que los bloqueos han hecho que los humanos se sientan más cómodos con la idea de conectarse de forma remota. El instructor o asesor en la pantalla no necesita ser una persona real, solo necesita pensar y actuar como tal.

Un informe de 2017 de los consultores mundiales McKinsey predijo que un tercio de los trabajadores en los EE. UU. Sería reemplazado por automatización y robots para 2030. Pero eventos como las pandemias tienen el potencial de cambiar todos los plazos y los expertos dicen que depende de los humanos decidir cómo quieren para integrar esta tecnología en el mundo.

Fuente e Imagen: https://www.bbc.com/news/technology-52340651

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México: Anuies sugiere proceso de educación en línea por actual contingencia

América del Norte/México/19-04-2020/Autor(a): Arturo Sánchez Jiménez/www.jornada.com.mx

Ante la necesidad de cancelar en este periodo las clases presenciales por la pandemia de Covid-19, todas las universidades pertenecientes a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies) deben prever medidas para atender a sus alumnos que carecen de los medios tecnológicos para incorporarse súbitamente a un proceso de educación en línea, además de que deberán flexibilizar sus criterios de evaluación académica.

Así lo define un manual con recomendaciones para mantener los servicios educativos aprobado por el Consejo Nacional de la Anuies, que fue presentado ayer a los rectores del país en una conferencia virtual.

El documento señala que es muy probable que no se pueda regresar a las aulas durante el presente semestre, por lo que sugiere, entre otras medidas, diseñar un modelo de evaluación virtual para concluir el ciclo.

Con base en las estimaciones de las autoridades de salud sobre la evolución de la crisis sanitaria, se ha informado sobre la posibilidad de ampliar el periodo de distanciamiento físico, probablemente hasta inicio del mes de junio, lo cual repercutirá en el trabajo docente e incrementa la probabilidad de que no se pueda regresar a las aulas durante el presente semestre, indica el documento disponible en el portal de la Anuies.

Este panorama, dice el organismo, nos obliga a diseñar un programa de acción para atender la emergencia que reduzca el impacto negativo sobre los estudiantes.

La Anuies prevé que tampoco se puedan aplicar de manera presencial los exámenes finales en las fechas previamente acordadas por las instituciones educativas. Por ello, se debe pensar en el diseño de un modelo de evaluación virtual que implique la entrega de evidencias por parte de los estudiantes.

También propone que se redefinan desde ahora los criterios de evaluación de los estudiantes, será difícil que se apliquen los principios que se usarían en circunstancias normales. Por la emergencia sanitaria, se sugiere llevar a cabo las adecuaciones pertinentes a los criterios de evaluación y flexibilizarlos, señala.

Estamos en una coyuntura compleja, experimentando altos niveles de incertidumbre por las características propias de este fenómeno sanitario, plantea la asociación. ”Por ello, las sugerencias y recomendaciones deberán actualizarse y en la medida en que avancemos, habrá que planear el regreso a las aulas y la atención a los rezagos que nos deje el confinamiento”.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/04/18/politica/017n1pol

Imagen: fancycrave1 en Pixabay

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OVE Entrevista a Fernando Lázaro “En la historia aprendida no hay negros, ni putos, ni travestis ni trans, ni pobres”

OVE Entrevista a Fernando Lázaro

“En los debates educativos, no estamos tensionando las lógicas de poder, a los colectivos de excluidos; ello se muestra cuando en la historia aprendida no hay negros, ni putos, ni travestis ni trans, ni pobres”

Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina entrevistan en exclusiva para OVE

 

Reunirse con Fernando es un homenaje a la alegría, es recordar que solo se puede luchar acompañado de una sonrisa. La potencia de su carcajada es solo comparable con su decisión para adelantar los más inusitados proyectos de educación popular. Aún recordamos las visitas a la antigua fábrica recuperada procesadora de aluminio en Buenos Aires, convertida en escuela abierta, en Bachilleratos populares, proyecto en el cual ha participado Fernando Lázaro junto a un hermoso colectivo de pedagogos populares. Esa fábrica que forma parte del movimiento de empresas recuperadas por los trabajadores y las comunidades, ante la debacle económica de comienzos de siglo XXI, es memoria viva de otras formas de resistir a la furia del capital.

Fernando es docente e investigador de la Universidad Nacional de Luján en el área de Educación de Adultos, co-fundador de los Bachilleratos Populares de Argentina, miembro de la CEIPH (Cooperativa de Educadorxs e Investigadorxs Populares Histórica) y Coordinador del Bachillerato Popular Maderera Córdoba. Además, es miembro del CEAAL (Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe).

Es un prolífero autor de libros y artículos referentes a las Educaciones Populares y a las Pedagogías Críticas.

Entre anécdotas, balances de proyectos, bocetos de otros tantos sueños por venir y un café porque no teníamos mate a la mano, decidimos conversar con este importante pedagogo popular. Tuvimos que robarle horas a la cuarentena del Coronavirus para poder entrevistarlo. En OVE publicamos este intercambio, que estamos seguros será de importancia para quienes luchan por otra educación posible, así como para las nuevas generaciones de maestres. Como él prefiere que se le llame, bienvenidos a la lectura de las reflexiones de este educador popular de Argentina y militante social de América Latina.

 

Fernando, cuéntanos un poco tu historia de vida, ¿Cómo llegaste a la educación popular? ¿Cuál es tu balance personal de tu militancia en este campo?

Desde muy joven y por cuestión casi hereditaria, abracé la lucha por una justicia social, por los que menos tienen. Entonces, mi entrada a la adolescencia me encontró con pocos años, pero con ganas inmensas de cambiar este mundo, en un contexto en plena dictadura donde gente cercana iba desapareciendo. Comencé a militar en un espacio político cuyo lugar físico era un sótano de Ciudad de Buenos Aires, donde entrabamos con contraseña.

La educación popular vino por añadidura; ya habiéndose ido la dictadura sangrienta comienzo a militar en los barrios dando apoyo escolar. Aún Freire para mi, era un nombre que sonaba lejos, pero muy lejos, y mis primeras practicas tenían que ver con apoyo escolar a les niñes para poder “adecuarse a esa educación normativa y tradicional”.

Ante exclusiones varias comencé a preguntarme si esa educación, la misma educación que se implantaba para los sectores más pudientes era beneficiosa para les pibes de los barrios que poco y nada tenían para comer.

Y ante esas preguntas compañeres con mas historia me empiezan a acercar varios libros, entre ellos “Pedagogía del oprimido” y, unos años mas tarde, las técnicas participativas para la educación popular del grupo alforja. Y allí es desde donde comienzo a abrazar la lucha por una educación popular, camino que me llevó a transitar carreras todas que tenían que ver con la docencia. Pero en los profesorados y en la academia no encontraba esta mirada, sino como adecuarnos lo mejor posible a estas políticas publicas del Estado.

La crisis del 2001 pegó muy fuerte en Argentina y los sectores populares salieron a decir, a hablar, a hacerse ver, es allí donde con un grupo de compañeros y compañeras, militantes docentes y, teniendo como referencias varios procesos de América Latina (escuelas zapatistas de Chiapas, el MST en Brasil, la experiencia de la DINEA en Argentina) empezamos a pensar en construir nuestras propias escuelas de jóvenes y adultos y adultas (que era y es el sector mas marginal del sistema educativo). Impulsamos y fuimos parte de organizaciones y movimientos sociales autogestionandos, que en nuestro caso se desarrolló como escuelas medias para los sectores populares, con autonomía por parte del Estado, pero exigiendo salario docente y título para les estudiantes.

Era impensado en un sistema educativo como el nuestro (centralizado, vertical y burocratizante) poder llevar adelante tamaña propuesta. Así fue como nacen en el año 2004 los Bachilleratos Populares. Y fue ese poder militante que irrumpió desde las bases, el que me hizo encontrar mi lugar y mi sentido de docente militante, desde esa educación popular emancipadora, transformadora, feminista, revolucionaria, liberadora.

Cuando hablamos de una educación popular feminista no estoy diciendo que el contexto actual genera esa categoría, el feminismo es histórico también desde la educación popular. Recuerdo una frase de Mariátegui donde dice que el feminismo, como idea pura, es esencialmente revolucionario, y lo estaba diciendo desde décadas atrás…digo, estaba planteado, que no lo hayamos tomado es otro debate.

 

Desde ese recorrido, ¿Cuáles consideras que son los elementos más significativos de la crisis educativa en tu país?

 

Argentina viene transitando muchas crisis y en uno de los sectores donde mas se manifestó fue en la educación. El dato más crudo y objetivo es que 14 millones de jóvenes y adultos están por fuera del sistema educativo, lo cuál nos muestra a las claras esa crisis.

Desde el Estado, a excepción de dos años (del 73 al 75), que para la educación de adultos fueron muy significantes, nunca ha habido políticas publicas desde una lógica popular pensando en los sectores populares.

En Argentina y me atrevo a decir que, en América Latina, no estamos revisando nuestras practicas y los contenidos, no estamos teniendo en cuenta que asesinan a mujeres todos los días, que nuestras estudiantes travestis y trans no tienen un lugar, no solo en la historia, sino en nuestro devenir diario de escuela.

Tal vez suene fuerte lo que digo, pero creo que la escuela, así como la conocemos hoy, es el espacio donde se concentran y se generan las mayores desigualdades sociales. Pasó del discurso de ascenso social, ascenso económico, a convertirse en una maquina que lo que hace es generar aquello a lo que pocos pueden acceder.

Una de las categorías que el Banco Mundial puso de moda, o mejor dicho exigió que se trabajara y se tuviera en cuenta, fue la inclusión. Con esa categoría, cual mensaje evangelizador, se intentó sacar a les pibes de sus barrios y meterlos en la escuela. Y a ese pasaje lo relaciono con una nueva forma de conquista; en vez de cambiar “espejitos de colores por oro”, terminaron cambiando, por ejemplo, hambre por un pedazo de pan, harapos por ropa escondida bajo el guardapolvo de algún rico, pero sobre todo nos obligaron a ser parte de una “nueva religión”, la de las prácticas escolares hegemónicas.

No puede existir inclusión cuando el conocimiento valedero sigue en manos del poder; no existe la inclusión cuando las crisis educativas son siempre crisis para los pobres, que sufren los pobres. Los de arriba no pasan esas crisis, por eso hablar de crisis me lleva a pensar solo en la crisis de los que no pueden acceder a una escuela que eduque para otras realidades, que no pueden acceder a las nuevas tecnologías desde sus casas, y ni pensar de aquellos que no tienen ni siquiera casa. Para esos 14 de millones de excluidos no quiero esta inclusión. Resulta paradójico en Argentina que quienes se exceden de faltas queden “libres”; de mas esta decir que acá Foucault, con los debates que podemos hacerle, esta mas que bienvenido.

Desde sus orígenes la escuela se erige en base a la configuración de límites bien definidos, de maneras tales que suelen existir como campos diferenciados de otros. Campos en el que funcionan códigos, reglas y capitales específicos, que se dispone a negociar con otros campos, en la medida que esos movimientos son necesarios para su propia supervivencia, siempre en virtud de las posibilidades brindadas por su estructura interna. De esta forma, en la escuela tradicional hay formas de subjetivación predeterminadas, que posicionan a los sujetos en virtud de esas relaciones especificas entre un adentro y un afuera.

Entonces, cuando las crisis económicas, políticas y educativas suben a los botes a quienes portan la posibilidad de remar y dejan ahogándose a los otros, no hay inclusión que valga, porque a los que quedan en el mar ya les llegara el momento que desde allí construyan un tsunami imparable. Y cuando pase esto cabria preguntarnos, si las organizaciones, los movimientos sociales, los colectivos de educación popular, feministas, etc. estaremos preparados para resistir y luchar contra la crisis de los ricos y comenzaremos por fin a luchar desde las crisis desde los que menos tienen. Me cuesta pensar las crisis educativas sin tener en cuenta la cuestión de clase.

Nunca vamos a poder confiar en la inclusión cuando viene del Banco mundial y pasa por un Estado capitalista. La inclusión tiene que partir desde abajo hacia arriba, tiene que ser revolucionaria y tiene que abrir paso a una disputa al conocimiento hegemónico.

 

A partir de tu experiencia y reflexión desde el campo popular ¿Cuáles son los mayores problemas que presenta la formación docente?

Siempre comento que el mayor problema de la formación docente es el problema político, parto desde allí. Y allí entra el debate sobre el papel docente en un proceso de construcción de conocimiento.

La formación docente en Argentina esta construida desde una lógica universalista, psicologista, cuyo objetivo es el enseñanza y aprendizaje dentro de un sistema patriarcal, blanco, heteronormativo, donde no existen las clases ni las identidades.

En estas condiciones de partida ¿Como formamos un docente contrahegemónico? Sobre todo, cuando aún en los debates educativos, no estamos tensionando las lógicas de poder, a los colectivos de excluidos; ello se muestra cuando en la historia aprendida no hay negros, ni negras, ni putos, ni putas, ni travestis ni trans, ni pobres o si estos últimos están, están romantizados, solo aparecen como pobreza romantizada, o estigmatizados.

¿Cómo podemos pensar una escuela dentro de un barrio muy pobre, con docentes que vienen de afuera del barrio, atravesado por una academia que sigue haciendo prevalecer los valores y saberes hegemónicos?

Desde el campo popular es menester rescatar todas las experiencias alternativas que existieron y, algunas que existen aún en América latina y el Caribe. Exigir, interpelar y arrancarle al Estado la posibilidad de generar espacios donde podamos empezar a pensar, con los sujetos con quienes trabajamos. Que las categorías adolescentes, niñeces, adultez, dejen de ser categorías naturales, ni psicológicas, que aprendamos que estas categorías se construyen desde una cuestión de clase.

La formación docente tiene que estar cruzada por los debates políticos y anclada en una pedagogía critica; digo una, dentro de un universo de varias, porque tampoco creo que una misma pedagogía, por mas critica que sea, tenga que ser base común para todo un abanico de sujetos cruzados por múltiples vulnerabilidades.

 

¿Qué ha significado para ti la crisis del COVID-19? ¿Considera que las medidas que se adoptaron en materia educativa afectan al derecho a la educación?

Lo que nos muestra la pandemia es la expresión de la desigualdad educativa y que los derechos a la educación siguen siendo para los sectores privilegiados.

Pero acá hago un parate, para expresar también mi posición como educador popular y mi autocritica.

No hay instancia más importante para un educador popular en países capitalistas cruzados por las diferencias y desigualdades sociales, que el encuentro con el otro y la otra. Existe lo virtual, existen las políticas públicas en Argentina que están embarcadas en propuestas virtuales, pero no podemos dejar a un lado el hecho concreto que los grupos más pobres están yendo a las escuelas para comer. ¿Que está pasando con aquellos que no tienen ahora un bocado de pan para llevarse a la boca? Esta lógica de contención y solución parcial a la brutal explotación a la que están siendo sometidos los padres de estos chicos, deja fuera de todo proceso educativo respuestas para las desigualdades.

El gobierno anterior liderado por el ex-presidente Macri, dejó sin efecto un programa, que más allá de las críticas que podamos hacerle, daba la posibilidad de que muches estudiantes tuvieran su netbook. Este programa fue desmantelado, en medio de críticas miles, ya que en muchas de estas casas no había internet, pero las maquinas estaban programadas con algunas actividades.

Esta pandemia nos muestra como se profundiza esas desigualdades, si entendemos el derecho de la educación como un derecho de todes, tenemos que decir que en Argentina actualmente no existen condiciones para ir a un modelo de educación virtual universal. Los sectores medios y acomodadas no solo tienen la posibilidad de poder transitar por foros, redes, plataformas y de por si todo lo que comporta el bagaje familiar; pueden comer, pueden estar bajo un techo. ¿Pero les pobres? ¿les humildes de los barrios?

Realmente estoy transitando un momento de mucha angustia porque son les estudiantes populares les que están sufriendo más. Dado el aislamiento social que comporta la contención del Coronavirus, ello hace que no podamos generar ni contar con el punto de encuentro que surge con la presencialidad. Nuestra posición, en nuestras casas, es justamente pelear porque esos derechos también, para que cualquier política educativa parta de nuestres estudiantes, de quienes están allá abajo, bien abajo.

La pandemia vino a atarnos las manos y los pies, a desnudar la categoría de derechos. Es momento de tensionar todo, incluido este tema; no hay derechos cuando existen desigualdades brutales y no hay derechos cuando sigue siendo una cuestión binaria.

Creo que es en estas urgencias donde nuestro accionar tiene que estar más firme que nunca. Tenemos que estar y luchar en este viejo mundo que se muere, mientras el nuevo no termina de nacer. En esos intersticios, en estas pausas forzadas, surgen monstruos, como decía Gramsci, y tenemos que estar listos para enfrentarlos. Si esta pandemia es uno de ellos, libraremos la batalla que el mismo genera como un huracán en el caribe.

La pandemia ha demostrado la fragilidad del sistema, su imposibilidad, su vulnerabilidad. Aunque esto ya se había dicho antes, se había señalado con anterioridad, pero los acontecimientos de estas últimas semanas, presionan para la construcción de alternativas. El debate actual ha mostrado las desigualdades educativas, ha hecho que se expongan a flor de piel, ha hecho que se muestre como aumenta la brecha y la desigualdad ya existente.

 

 ¿Cuáles sería la ruta para construir alternativas a la crisis educativa? ¿Algunas propuestas?

Hay una necesidad urgente de generar una revolución cultural, social y política.  Estas dimensiones son constitutivas y se asumen desde las pedagogías críticas, tanto en el plano filosófico como en los saberes de los y las maestres. También, las educaciones populares vienen edificándose en el plano de la praxis, a partir de diferentes postulados.

El grito colectivo que anuncia el emerger de un cambio radical es posible gracias a la desnaturalización del capitalismo y del patriarcado. Pero comprenderlo demanda la descolonización de nuestro sentido común, que seamos impulsores y militantes de la tarea de abrir caminos a otras formas de conocimiento y formas de ser también, liberados de modelos eurocentristas y androcéntricos.

Nuestras agendas de transformación tienen que partir de la incorporación del feminismo y las cuestiones de género como proyecto político, la urgente necesidad de sumar la cuestión de los pueblos originarios y la cultura negra marginada; y el compromiso con la justicia social, el reconocimiento, la solidaridad, la sostenibilidad y la lucha por una sociedad más justa y más igualitaria. Se trata de sostener el sentido pedagógico de la resistencia, en un marco de lucha en la calle.

Reflexionar sobre la participación democrática es fundamental, Freire ya lo planteaba cuando decía que cuanto mas crítico es un grupo humano, tanto más democrático se convierte. Creo que de eso se trata también, de fomentar la crítica como ejercicio constitutivo de la acción transformadora.

Y aunque quieran no voy a negarme a soñar, soñar otra realidad desde el compromiso, la ética, la estética, el activismo, la alegría; con la voz y con el cuerpo, con las voces colectivas y los cuerpos enlazados, con los diferentes colores, lenguas e identidades, con las banderas y la multiplicación de naciones que habitan en ellas, con el barro, el sudor y los callos en las manos.

Es necesario, que cuando rompamos las puertas para escuchar cómo se llama este espacio: esas “otras voces en educación”, no haya pandemia que nos detenga; ¡estoy hoy más que seguro que nunca, desde nuestras trincheras en América latina, que ¡¡¡ venceremos!!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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OVE entrevista a Giovanni Beluche: pandemia del Covid 19 ha afectado el derecho a la educación en todos los niveles educativos

Entrevista hecha en exclusiva para OVE, por Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina

 

Conocimos al profesor Giovanni Beluche en el marco de las protestas estudiantiles que se generaron en el 2019 en Costa Rica. A partir de ese momento, desde OVE, le hemos pedimos frecuentemente información sobre la situación educativa en la nación Centroamericana. Siempre ha estado dispuesto a colaborar y agradecemos que lo hace de manera expedita, siendo una fuente seria, objetiva y confiable que posibilita contar con información veraz y oportuna para los lectores de nuestro portal.

El profesor Beluche es Doctor en Estudios de la Sociedad y la Cultura y M.Sc. en Sociología de la Universidad de Costa Rica, además Licenciado en Sociología y Profesor de Segunda Enseñanza, en la Universidad Nacional de Panamá. Su experiencia profesional se ha realizado en 13 países de América Latina y El Caribe, en las áreas de investigación, extensión, asistencia técnica, docencia, dirección de proyectos y consultorías diversas. Ha laborado con pueblos indígenas y originarios en México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Haití, Honduras, Ecuador, Bolivia, Perú y Paraguay. También ha laborado en programas de formación de maestros y maestras a nivel de grado y posgrado en universidades públicas y privadas. Sus dos libros más recientes son “Educación para el Buen Vivir. Saberes y sentires del pueblo Ngäbe” (autor) y “Masculinidades en la cultura del fútbol” (co autor). Coordina proyectos de Trabajo Comunal Universitario en la Sede Central de la Universidad Técnica Nacional de Costa Rica. Ha ejercido la docencia en la Maestría Centroamericana en Sociología, FLACSO Costa Rica, en la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA (Costa Rica) y la Universidad de San Carlos de Guatemala. Es académico de la Universidad Nacional y la Universidad Técnica Nacional de ese país.

En el marco de la alianza estratégica entre el Observatorio Internacional de Reformas Educativas y Políticas Docentes (OIREPOD) y el portal de los y las maestras OVE, Luz Palomino y Luis Bonilla-Molina conversan con Giovanni Beluche, con la intención de pulsar su opinión sobre la coyuntura generada por la pandemia del COVID-19 y las perspectivas educativas de corto y mediano plazo. Estamos seguros que su contenido será útil para nuestros lectores y para las investigaciones que auspiciamos.

 

Profesor Giovanni, cuéntanos un poco tu historia de vida, ¿Cómo llegaste a la educación crítica y contestataria?

Primero expresar mi gratitud por tener la oportunidad de compartir mis ideas en un espacio donde tendré la oportunidad de ser leído por diversas personas que conviven en territorios hermanos; sobre todo en estos momentos que demandamos de encuentros y diálogos, aunque sea a la distancia física. 

Desde mi formación y ejercicio profesional siempre estuve vinculado con la educación popular, principalmente con grupos urbanos, rurales e indígenas en desventaja social en diferentes países de América Latina y El Caribe.

La transformación de esas realidades no se puede quedar en el terreno técnico, requiere que los pueblos pierdan la inocencia ideológica y política, se organicen para cambiar sus condiciones actuales mediante estrategias que trasciendan los proyectos productivos.

 

La sociología crítica y los estudios culturales son fundamentales para comprender la realidad y proponer su transformación, pero los cambios sociales serán posibles y duraderos si las comunidades y sectores sociales los encabezan de forma organizada, consciente, emancipada y valiente.

Para esto la educación popular es crucial, de ahí la pedagogía crítica y la vigencia del pensamiento de Freire (como educador latinoamericano), junto con las denominadas epistemologías del sur, los saberes campesinos, la educación para el Buen Vivir, la educación biocéntrica, la pedagogía de la pregunta, la pedagogía de la ternura, el significado de senti – pensar y corazonar, como expresiones de formas alternativas de construir la episteme y la acción político-educativa inteligente, para desaprender y aprender, lo que ha emanado de las experiencias de educación popular y vivencia de los pueblos.

Me atrevo a afirmar que estas expresiones de la pedagogía crítica y contestataria no sólo son nuestros puertos de salida y de llegada, también son nuestra carta de navegación en el maravilloso viaje de la educación. Como lo planteó Freire “La educación no cambia el mundo, pero cambia a las personas que van a cambiar el mundo”

 

Giovanni ¿Cuáles son los elementos más relevantes de la crisis educativa en Costa Rica?

Como sociólogo debo aclarar primero que vivimos en una sociedad que está en una profunda crisis, algunos de sus síntomas: desigualdad, injusticia, polarización social, maltrato a la madre tierra, infelicidad de las personas, exclusión, pobreza material, falta de legitimidad de la democracia liberal. Hemos perdido el sur, por consiguiente, el sistema educativo no está exento de esa situación.

Lo segundo fundamental es rememorar lo que a partir de la Reforma de Córdoba se plantea para las universidades del continente, donde se demanda una educación superior cercana a las aspiraciones de los pueblos (no de los grupos hegemónicos en el poder); es decir, una educación universitaria para mejorar la vida integral de los pueblos en el continente.

No parece haber dudas de que las universidades públicas del continente existen para mejorar la vida de las comunidades, desde el desarrollo de sus áreas sustantivas: investigación, docencia, extensión, acción social y producción. ¿Lo estamos logrando?, ¿estamos incidiendo estratégicamente de forma duradera?, ¿estamos alcanzando los impactos deseados?, ¿qué nos hace falta? Tenemos el deber de revisarnos a profundidad para lograr que nuestro quehacer contribuya a transformar el país, el continente y la sociedad en que vivimos.

Hay mucha presión por parte de los grupos de poder, para que las universidades se conviertan en centros de formación con tendencia tecnocrática utilitaria para los fines económicos. Pero el escenario global que tenemos actualmente nos indica que hoy, como siempre son esenciales los enfoques interdisciplinarios y el trabajo proactivo para salir de esta crisis que vivimos.

Para esta entrevista se me pidió que me concentrara en la educación universitaria, particularmente en las universidades públicas que en Costa Rica son cinco. Me referiré a aspectos generales y comunes de nuestras casas de estudios superiores. Previo a la pandemia del Covid 19 las Universidades públicas de Costa Rica ya corrían riesgos de entrar en situación crítica, debido a factores internos y externos. Sobre los efectos de la pandemia conversaremos más adelante.

Las razones exógenas tienen que ver con políticas fiscales restrictivas que buscan “controlar” los gastos de funcionamiento e inversión, al punto de irrespetar la autonomía universitaria. Entre sus efectos cabe decir que ponen en riesgo las becas estudiantiles, limitan la admisión de nuevos estudiantes, afectan los salarios docentes, el desarrollo de infraestructura, los fondos para investigación y extensión, cierre de oferta académica, reducción de grupos de estudiantes, etc.

Estas medidas restrictivas están acompañadas de una campaña sistemática de los grandes medios de comunicación, dirigida a generar en la opinión pública la idea de que los empleados estatales en general y las universidades en particular, son ineficientes y que las instituciones protegen vagos improductivos que el resto de la sociedad debe mantener. Esto contrasta con la escandalosa evasión fiscal, que casi es igual al déficit fiscal del país, protagonizada por grandes corporaciones nacionales y extranjeras según datos oficiales del Ministerio de Hacienda. Sobre esto último los medios de comunicación casi no dicen nada.

A lo interno de las Universidades públicas hay elementos críticos que deben corregirse y que están poniendo en riesgo la calidad de la formación profesional. Es relevante revisar constantemente el currículo de las diversas carreras para ver a qué modelo país y qué sociedad estamos aportando a construir desde nuestra oferta. Es necesario además revisar qué investigación se realiza, quién define las líneas de investigación y a qué-quiénes benefician esos estudios; de igual manera con las demás áreas sustantivas. La Reforma de Córdoba sigue teniendo un valor referencial que para algunas autoridades universitarias es apenas algo anecdótico.

Es importante además considerar que las universidades se han llenado de profesorado interino, sin estabilidad laboral, que trabaja a tiempo parcial, sin poder dedicarse de lleno al trabajo serio, riguroso y entregado que demanda la educación superior crítica; muchos con salarios bajos que apenas se compensan con pluses como las anualidades. En general, es personal académico que no hace vida universitaria, no va a las bibliotecas, no realiza investigación, mucho menos extensión y se limita a “dar clases” a cambio de un salario extra que le sirve para redondear sus ingresos familiares. Es urgente conformar sólidos equipos académicos, pero con humildad y sencillez para lograr las ideas de comuniversidad, es decir una organización viva, inteligente, sensible, proactiva, versátil y creíble para el pueblo.

Con una mayoría de personas académicas interinas de tiempo parcial, las posibilidades de desarrollo son muy limitadas para las Universidades. Su correlato es que una burocracia administrativa en la gestión superior y un puñado de docentes ganan salarios altísimos e injustificables en un país como Costa Rica. La inequidad es tal que algunas universidades hasta tercerizan servicios de limpieza y vigilancia, para reducir costos en los salarios más modestos, pero no ponen límites a los impresentables sueldos de un puñado de privilegiados. No niego que en este grupo de privilegio hay científicos y docentes de altísimo nivel y sumamente productivos, lo que señalo es lo insostenible e injusto de tal sistema de estratificación salarial y sus consecuencias para la academia.

Es urgente revisar el proceso de reclutamiento y selección en las universidades, ya que se requiere con urgencia personal universitario de alto nivel académico, con habilidades sociales para establecer una relacionalidad generadora de empatías y compromisos y con firme voluntad de generar trabajo cercano a las comunidades.

Sin ánimo de generalizar, en algunas universidades públicas hay unidades académicas donde el sistema de méritos ha dado paso a concursos amañados, en cuyos requisitos sólo les falta poner la talla de la camisa de quien será beneficiado o beneficiada con el proceso. Ojalá fuera para así reclutar los mejores cuadros y reforzar el equipo docente, desdichadamente muchas veces opera el amiguismo y un peligroso sistema de lealtades que va en detrimento de la calidad y la confianza del estudiantado. Es recomendable revisar todo el proceso y favorecer concursos por oposición, donde se mida de la manera más objetiva posible las calidades de las personas concursantes y así se otorguen los puntajes.

Otro factor clave a enfrentar es el inmediatismo prevaleciente en sectores influyentes, dentro y fuera de las universidades, que promueven que la formación sea técnica, por competencias y que responda a las demandas del mercado laboral, en contextos donde tales demandas no necesariamente son de carácter estratégico. Plantean que para competir con las universidades privadas hay que eliminar la formación humanística. Ya hay programas, principalmente de maestrías profesionales, autofinanciadas, con cursos de cuatrimestres y no semestrales.

Sigue siendo un desafío que la educación universitaria estimule el senti pensar, el humanismo científico, el compromiso ético con la construcción de sociedades caracterizadas por la equidad de género, la inclusión, el respeto a las diversidades, la justicia social y el cuido de la Madre Tierra. Una formación que complementa el conocimiento con los saberes ancestrales, donde la técnica sea herramienta de oportunidades, donde la economía esté al servicio de la gente y no la gente al servicio de la economía.

Necesitamos una educación superior que asuma el compromiso de forjar una ciudadanía capaz de pensar en un sentido de vida alternativo, donde la justicia social, la equidad, la igualdad de oportunidades y el bien común estén presentes en el pensar y caminar de nuestra vida en todo el continente.

 

Desde tu perspectiva ¿Responde la formación de los y las futuras maestres a los desafíos de la transformación social en el marco del siglo XXI?

En Costa Rica la formación de maestros y maestras se realiza desde universidades públicas y privadas, en niveles de grado, maestrías y doctorado. Determinar si su formación responde a los desafíos de transformación social del siglo XXI, implica primero la reflexión sobre los modelos de país y regionales a los que aspiramos como sociedades y los desafíos que eso conlleva. Y sobre esto no hay consensos.

La utopía de “otro mundo posible” parte del reconocimiento de que el curso actual de las cosas no es satisfactorio para muchos sectores sociales, para millones de personas que sucumben en condiciones de vida inhumanas.  El capitalismo, sobre todo su versión más deshumanizada que es el neoliberalismo, convierte a la naturaleza en mera proveedora de insumos y a la vida humana en aportadora de fuerza de trabajo, a ambas las destruye en favor de la acumulación de riquezas. Frente a esto no hay una propuesta monolítica, pero sí valiosas aproximaciones que aportan elementos ineludibles, para la transformación social en el marco del siglo XXI.

Cabe preguntarse si nuestras universidades están formando docentes con esa mirada crítica, al servicio de una educación liberadora del espíritu humano, que no sea correa de transmisión de la tecnocracia; que procure una formación que permita a nuestras juventudes insertarse en el mundo laboral, pero como sujetos de derechos y de responsabilidades. Veamos algunas pistas.

Es fundamental que el proceso de formación universitaria de educadores y educadoras revise si está logrando forjar mirada crítica para leer el mundo y luego darse a la tarea de pensar qué personas se están formando en el kínder, la escuela primaria, la educación secundaria; es decir a qué modelo país responden.

La formación de maestros y maestras debe dotarles de conocimiento, pensamiento y capacidades para diseñar-ajustar la currícula y así ejercer una educación intercultural, crítica, contextualizada y pertinente. Eso será posible si hay capacidad para entablar diálogos de saberes y sentires entre seres que se reconocen diversos: educadores, educandos, comunidades y autoridades.

Esa capacidad de escucha respetuosa, será la que posibilite determinar cuáles son desafíos de la transformación social en el marco del siglo XXI. De otro modo seguiremos tratando de imponer las agendas elaboradas desde las altas esferas educativas o desde nuestras propias nociones. Esta capacidad de diálogo social tiene que estimularse desde la academia formadora de docentes.

Necesitamos una educación liberadora, promotora de solidaridad social, eso implica formación política-ética de personas educadoras empoderadas, apuntadas con la pedagogía crítica, con una mirada holista que les hace conscientes de la necesidad de transformar tanto la escuela como la sociedad. Si la universidad no cree en ello y no practica la educación liberadora, no lo podrá transmitir a sus estudiantes. No alcanza con leer a Freire, Maturana y Vygotsky, hay que sentirlo y vivirlo.

Otro de los componentes centrales para que las personas educadoras puedan asumir los desafíos del siglo XXI, es su capacidad para realizar investigación, ojalá investigación – acción – participativa, inspirada en el planteamiento de Falds Borda. Es menester que los planes de estudio contemplen varios cursos de investigación y, por supuesto, que sean asumidos por personas y equipos académicos de experiencia demostrada en tal campo.

A pesar de que se reconoce la complejidad del mundo en siglo XXI, la formación universitaria sigue siendo atomizada y poco interdisciplinaria. Cuesta mucho que se constituyan equipos de trabajo para docencia, investigación y extensión conformados por profesionales de pedagogía, antropología, estudios culturales, sociología, historia, etc. En algunos priva un sentido corporativista que nada aporta en la formación de personas educadoras. Son muchos los desafíos y hay poca tolerancia al cambio y al pensamiento diverso.

Sería bastante largo referirse a tantos desafíos que ponen en cuestionamiento la formación de docentes, que puedan identificar, elaborar y educar en función de las necesidades y retos para la transformación social del siglo XXI.

 

¿Qué ha significado el Coronavirus para la educación? ¿Considera que el COVID-19 y las medidas que se adoptaron en materia educativa afectan al derecho a la educación?

Tanto en las universidades privadas como en las públicas, la mayoría de las carreras universitarias fueron diseñadas para darse bajo la modalidad presencial. La emergencia obligó a transformar los cursos en virtuales, algunos se prestan con mayor facilidad y otros son más complicados. La pandemia del Covid 19 ha afectado el derecho a la educación en todos los niveles educativos, sobre todo por el limitado acceso a tecnologías de la información y la comunicación de amplios sectores sociales.

En las universidades privadas y en los programas de maestría de las U públicas, las limitaciones han sido menores, por la condición socioeconómica de las y los estudiantes, en su mayoría profesionales en ejercicio que tienen celulares, computadoras o tabletas, además de acceso a Internet. La mayor dificultad radica en la posibilidad de las y los estudiantes universitarios, provenientes de hogares en condiciones de pobreza material, para conectarse a las plataformas electrónicas ofrecidas por las universidades. Muchos estudiantes no tienen posibilidades de pagar el acceso a estos ambientes tecnológicos; otros trabajan en el comercio y empresas que pagan el salario mínimo. Entre los trabajadores y trabajadoras del campo normalmente ni salario mínimo reciben.

La crisis evidenció las desigualdades sociales de un país como Costa Rica, en un marco algo contradictorio. La cobertura y penetración de las universidades públicas en las comunidades y sectores en desventaja social es destacable, gracias a los sistemas de becas y a la presencia de sedes regionales en muchas zonas remotas. Sin embargo, la conectividad a la red y la tenencia de los equipos necesarios es limitada en tales sectores humildes, por lo que han quedado excluidos del derecho a la educación. Esto es un problema societal propio de las desigualdades sociales y los bajos ingresos de las familias, un efecto del modelo de acumulación vigente y no es responsabilidad exclusiva de las universidades públicas.

La emergencia del Covid 19 genera una obsesión por la virtualización de los cursos, como si hubiéramos entrado en una posmodernidad en la que el docente que no logre transformar sus cursos en virtuales, es un sujeto atado a la prehistoria. Desde la pedagogía crítica debemos alzar la voz, reivindicar que la formación demanda de una relacionalidad dialógica, un encuentro con los otros y las otras, desde una presencialidad que permite corporizar un pensamiento-acción pedagógica que cobra vida en la interacción de la clase universitaria. En el encuentro cálido, amoroso, respetuoso, combativo y dialógico que tiene su génesis en ese territorio desde donde debemos trabajar.

 

Amigo Giovanni ¿Cuáles pueden ser las alternativas para salir de la actual situación de crisis del sistema educativo?

Primero debo aclarar que esta reflexión la forjo a partir del corazonar que he podido construir gracias a la generosidad de decenas de educadores y educadoras del continente, con quienes he tenido la oportunidad de desaprender y aprender en el transcurso de estos años.

La crisis provocada por la pandemia es muy grave y muy profunda, sus efectos serán duraderos y se requerirá de esfuerzos inéditos para superarla. Hay que pensar para lo inmediato y para lo estratégico, comprendiendo que estamos en un punto de inflexión que bien pudiera ser una oportunidad para reconstruir el sistema educativo desde nuevas bases. No quiero detenerme mucho en lo inmediato, lo cual pasa por solventar las carencias mencionadas antes, relacionadas con la conectividad, facilitar computadoras y tarjetas de acceso a Internet. Cuando las autoridades sanitarias lo autoricen y guardando el distanciamiento, usando mascarillas y demás, habrá que habilitar planes remediales para compensar el tiempo de aislamiento. Pero ahora, la prioridad debe ser el cuido de la salud física y mental de las familias, lo que incluye la alimentación.

Podemos aprovechar el aislamiento social para avanzar algunas reflexiones sobre la necesaria transformación del sistema educativo, válidas desde antes de esta crisis y que nos ayudarían a salir fortalecidos. Algunos economistas dicen que la profundidad de esta crisis supera los efectos del llamado crack de 1929, superarla conlleva una alta dosis de colectivismo y menos individualismo. Desde la educación es la oportunidad para trascender los centros educativos y edificar comunidades educativas, en las que se articulan Estado, docentes, estudiantes y comunidades.

Lo antes dicho tiene varias implicaciones para la formación de maestras y maestros. Hay que superar la idea de que la cognición se limita a procesos racionales, entendiendo que las emociones, las percepciones y los pensamientos constituyen una ecuación que da lugar a la acción. Las y los educadores comprometidos con la creación de comunidades educativas son capaces de revisar las diferentes dimensiones del quehacer pedagógico, como la mediación, la evaluación, los materiales didácticos, los vínculos con las comunidades, etc.

La capacidad de diálogo sincero facilita alianzas con estudiantes, padres, madres, líderes comunales y demás fuerzas vivas presentes en el entorno. Se nutre del conocimiento del contexto que puede alcanzarse mediante la investigación – acción – participativa. La comunidad deja de verse como fuente de información y se constituye como actor en el devenir de su propio destino. Las maestras y maestros formados en la pedagogía crítica, son personas inspiradoras, orientan procesos, hacen propuestas, ayudan a dar forma a las ideas de las personas comuneras, enseñan a gestionar ante la institucionalidad y, principalmente, estimulan la auto organización comunitaria.

Las y los docentes formados en la pedagogía crítica, también enseñan con la desobediencia ética en su lucha contra un sistema burocrático que hegemoniza y les impide atender con seriedad, entrega y compromiso lo que demanda su pueblo, su país, el mundo.

La universidad debe proporcionarles la formación interdisciplinaria que necesitan para afrontar estos desafíos. No se trata de que las maestras y maestros tengan una formación enciclopédica, sino que tengan capacidad para dialogar con la realidad, con su pueblo y con profesionales de diversas disciplinas. Pero, no basta con la formación durante la carrera, la complejidad de los desafíos obliga a acceder a la formación continua, ofertada por las universidades y por el propio Ministerio de Educación Pública, que favorezca el intercambio de experiencias entre pares nacionales e internacionales.

Aspiramos a un sistema educativo que favorece la meta cognición y la producción social del conocimiento. Para lograrlo las y los docentes tienen que transferir paulatinamente la centralidad del trabajo en el aula hacia las y los estudiantes. Ir más allá del aula, conscientes de que la formación de la niñez y las juventudes oscila entre la escuela, las familias y las comunidades. Las personas docentes acompañan, facilitan, orientan, estudian, generan preguntas y escenarios de aprendizaje con profesionalismo y amorosidad. Así procuraremos que el sistema vaya alejándose de la estructura de asignaturas en favor de una concepción más holista, crítica, vivencial y significativa.

Pasar de centros educativos a comunidades educativas, escuelas de tiempo completo, abiertas para que las comunidades aprovechen en las noches o los fines de semana la inversión en infraestructura que se hizo con recursos públicos. Las maestras y maestros son agentes dinamizadores de nuevas relaciones sociales en las comunidades, eso consume tiempo y esfuerzos. No pueden seguir esclavizados con tanta labor burocrática, desgastante, informes, etc.

Las personas educadoras deben comprender que son fundamentales para construir un proyecto civilizatorio alternativo, por eso deben estudiar y exigir a las universidades donde se forman, el acompañamiento permanente para enarbolar el pensamiento y la acción crítica en su caminar.

Necesitamos dar vida a un proyecto sociopolítico pertinente para el logro de comunidades saludables, solidarias, críticas y colmadas de bienestar; las y los educadoras históricamente nos han inspirado como sociedad, basta conocer el caminar de Carmen Lira, Luisa Gonzáles, Omar Dengo y tantas otras en el caso costarricense y cientos más en nuestro continente. Pero no podemos dejar solos a las y los maestros en esa irrenunciable tarea, la educación es un deber de todas y todos; por eso tenemos que tener claridad ideológica, política y ética del trabajo que toca aportar para construir el mundo que merecemos vivir.

La realidad es desafiante, hay que atreverse a dar pequeños pasos con un destino claro, hacer que el mundo sea habitable, solidario, lleno de paz y en armonía con la Madre Tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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