Page 1521 of 6823
1 1.519 1.520 1.521 1.522 1.523 6.823

España: Evaluar en tiempos de pandemia: la visión de una alumna de 4º de ESO

Europa/España/14 Mayo 2020/eldiariolaeducacion.com

Recogemos un texto escrito por Ángela Valverde, estudiante de 4º de educación secundaria en un IES de la Comunidad de Madrid. En él habla de este final de curso y la evaluación que se llevará a cabo en este último trimestre. Ella forma parte del alumnado que, voluntariamente, podría volver a las aulas en la fase 1 de la desescalada en el confinamiento.

Hace más o menos un mes y medio decretaron el estado de alarma debido al Covid-19, un virus que tuvo origen en China y que tiene una gran capacidad de transmisión, tanta que posteriormente ha desembocado en una grave pandemia. A todos nos parecía algo surrealista, algo impensable que sucediera en nuestras vidas, algo que nos ha “roto (literalmente) los esquemas”. A pesar de que al principio me alegré de descansar un poco con el no parar de la rutina de cada día, me he dado cuenta de que ir a clase es un privilegio.

Desde mi punto de vista, como estudiante de cuarto de la ESO, considero que esta situación nos ha afectado enormemente. El Ministerio de Educación y la Consejería de cada Comunidad han intentado poner en común ciertas medidas para el desarrollo del curso. Estas medidas han llegado un poco tarde, creando cierta incertidumbre a los estudiantes y profesores. En líneas generales estoy en desacuerdo con algunas de las pautas globales que se han establecido y pienso que ha habido una gran falta de organización. A continuación, me gustaría desarrollar varias ideas en relación a este tema en esta nueva situación.

En primer lugar, si nos centramos en los criterios de calificación que se podrían seguir para evaluarnos en este último trimestre, creo que deberían puntuarnos mediante trabajos, avanzando materia poco a poco, sin saturarnos. Aunque estemos dando clases virtualmente, tienen que entender que a veces nos pueda costar más asimilar el nuevo temario. En ocasiones algunos alumnos como yo tienen dificultades técnicas de acceso a la plataforma digital y no pueden dar las clases de ciertas asignaturas, aparte de que considero que hay una gran diferencia con respecto a dar las clases presencialmente. Esta evaluación siempre tiene más peso que las anteriores (50%) por lo que debido a estas circunstancias excepcionales yo lo repartiría también con lo que hemos hecho los dos trimestres pasados. Si en algunas asignaturas consideran necesaria la realización de exámenes, creo que deberían quitarle peso en la nota y alternarlo con otro tipo de tareas (trabajos, ejercicios, actividades de entretenimiento…) para así poder hacer la cuarentena más llevadera.

En segundo lugar, para mantener la misma igualdad de condiciones en los alumnos a nivel nacional, opino que todas las comunidades autónomas deberían aplicar las mismas medidas. De esta manera todos iríamos igual de preparados y con los mismos conocimientos el curso que viene. Si bien, aunque las pautas generales las marquen las Administraciones educativas, pienso que los profesores son los más cercanos a los alumnos y, por lo tanto, los que mejor los conocen, los que más saben acerca de sus necesidades y los que están al tanto de ciertos problemas personales. Por ello son los que tendrían que tener la última palabra a la hora de decidir si un alumno necesita otros recursos o ciertas actividades específicas.

El aprobado general no lo consideraría una opción. Sería injusto que a personas que no han trabajado se les aprueben las asignaturas

En tercer lugar, en cuanto al programa de cada asignatura en concreto, hay ocasiones en las que resulta un poco imposible llevar a rajatabla el currículo de las materias, y sin duda, considero que Lengua es una de ellas. Normalmente, el currículo es ya muy extenso de por sí, por lo que ahora es más complicado cumplir con él. Veo necesario intentar adaptar los contenidos, como he dicho anteriormente, utilizando otro tipo de actividades evaluables más llevaderas. Con esto, quiero decir que continuemos con los temarios de forma adaptada a esta situación y aunque algunos contenidos no se vean en profundidad, al menos tener una ligera idea de ellos, de forma que en el próximo curso, en el que supongo que se repasarán, podamos desarrollarlos más a fondo.

Por último, acerca del aprobado general, que diría que es lo que más polémica ha causado, no lo consideraría una opción. Sería injusto que a personas que no han trabajado durante todo el año se les aprueben las asignaturas y pasen de curso. Esto supondría una gran dificultad para ellos el curso siguiente, ya que no han adquirido los conocimientos necesarios para continuar avanzando y no podrían alcanzar el nivel exigido. Esto les puede crear frustración y desmotivación, ya que no tienen el nivel. Además, en muchas ocasiones perjudicarían a la clase haciendo que fuese más retrasada.

Por otro lado, están los cursos como cuarto de la ESO, que es un año en el que titulamos. En este caso, habría gente que recibiría el título sin merecérselo y sin haber adquirido los conocimientos básicos. Por el contrario, estoy de acuerdo en que a estudiantes de bachillerato que se supone que quieren seguir estudiando se les dé un empujón, especialmente a los de segundo, año que les resulta decisivo para su futuro. En este caso, a aquellos que tengan más dificultades con el temario, si el profesor considera que han trabajado, pero aún así no es suficiente, deberían ser un poco más flexibles con ellos y valorar también todo su esfuerzo.

En conclusión, esta situación requiere un esfuerzo especial por parte de las administraciones, el profesorado y los alumnos, quienes tienen que intentar aportar el máximo para llevar con la mayor normalidad posible esta situación, de forma que sea justa para todos. Esto no quiere decir que los que no trabajan se vean perjudicados, ni que los que sí trabajan salgan beneficiados. Simplemente pido una igualdad justa de condiciones con trabajos asequibles a la situación, ya que aunque no lo veamos así, una simple nota lo cambia todo.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/05/08/evaluar-en-tiempos-de-pandemia-la-vision-de-una-alumna-de-4o-de-eso/

Comparte este contenido:

Entrevista a Carlos Skliar: «Un mundo en estado de excepción no puede pedirle a la educación normalidad»

Entrevista/14 Mayo 2020/Autor: Pablo Gutiérrez del Álamo/eldiariolaeducacion.com

El escritor y pedagogo Carlos Skliar se muestra algo excéptico sobre los aprendizajes que puedan sacarse de esta crisis del Covid-19 que vivimos. El sistema de mercado, dice, es capaz de reponerse de las crisis y la sociedad, en muchos casos, se muestra acrítica con lo que ocurre. Un ejemplo puede ser el modo en el que los sistemas educativos siguen queriendo funcionar con «normalidad» en donde ya no queda nada «normal».

Carlos Skliar es muchas cosas: escritor, pensador, investigador y pedagogo. También es investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina, CONICET, e investigador del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO-Argentina. Desde hace años tiene la vista puesta en la infancia y en las diferencias. Ha desarrollado lo que ha dado en llamar pedagogía de las diferencias, de hecho, y reflexiona sobre el papel que estas tienen en el mundo. Hablamos con él para saber cómo está viviendo estas semanas y para reflexionar sobre la educación en estos momentos de pandemia.

La contraposición habitual entre contenidos y competencias la evita para hablar de la necesidad de otros contenidos y formas de hacer, no solo ahora sino en general en la educación. Dar cabida a temas que implican una conversación sobre la vida y la realidad, dejando a un lado aquellos que parecen sacados de «los informativos de la televisión o a las formas superfluas de opinión de influencers y coachings en las pantallas».

¿Cómo está pasando este tiempo en Buenos Aires? ¿Cómo está siendo allí la pandemia, el confinamiento?

En Buenos Aires en particular, y en Argentina en general, hemos tenido la suerte de un Estado presente desde el comienzo, atento a la experiencia dramática de otras partes del mundo y, aun viviendo una situación de pauperización que se venía arrastrando desde hace un tiempo, consciente de que la dicotomía entre salud y mercado es falsa. El confinamiento sigue siendo estricto desde hace más de un mes, en general se lo ha respetado, pero suenan algunas alarmas a propósito de las violencias de género, las violencias hacia niñas y niños, y las difíciles condiciones económicas de quienes no pueden buscar su sustento diariamente,

En España, después de casi dos meses de encierro, niñas y niñas han salido a la calle ¿Cómo está siendo en la Argentina?

Todavía hoy, a fines de abril, las niñas y niños no han podido salir a la calle y ya hay una serie de medidas que indican que pronto lo harán. Se percibe ese aire enrarecido en las calles cuando, al salir por un trámite o una compra o para ayudar en algún centro educativo u hospitalario, no se ven ni niñas, ni niños, ni ancianos. El extrañamiento, para mí, es mayúsculo: el paisaje ciudadano está despojado de sus edades más frágiles, más esenciales.

Durante estas semanas de confinamiento, y las que quedan, aquí se intenta que el curso siga con cierta normalidad. Parece que darlo por terminado (quedan dos meses por delante) es excesivo, injusto. ¿Cómo lo ve usted?

Tengo una opinión desde los márgenes al respecto. Un mundo en estado de excepción, una vida puertas adentro, una sociedad amenazada y el distanciamiento social no pueden pedirle a la educación ni “normalidad”ni “habitualidad”. Por un lado creo que lo que nos salva es cierta ritualidad, sí, pero no una determinada repetición. Me da la sensación que dada la contingencia inesperada es hora que la educación revierta su tendencia dócil y adaptativa a las exigencias de la época anterior (el conocimiento lucrativo, la aceleración del tiempo, la híper-tecnología, el vínculo utilitario entre competencias y mercado, etc.) y pueda concentrarse en dos dimensiones poco reconocidas o bien abandonadas: por un lado la conversación a propósito de qué hacer con el mundo y qué hacer con nuestras vidas, justamente ahora que el mundo vuelve a estar en riesgo y que las vidas se han visto confinadas; por otro lado, el hacer cosas juntos que nos devuelvan el tiempo liberado: la narración, el arte, la lectura, el juego, la filosofía.

¿Cree que en este tiempo se está mirando correctamente a la infancia? ¿Hay margen para un cambio de perspectiva, más cercana a la de sus derechos?

Desde hace un tiempo vengo pensando que la época anterior a la pandemia había ya producido una separación dolorosa entre niñez e infancia, es decir, que la mayoría de los niños habían perdido la posibilidad de una experiencia de tiempo de intensidad, no sometida a la lógica de las finalidades, las utilidades, a la exigencia de rendimiento. No solo la niñez habría perdido su infancia sino la humanidad en general. La solución por los derechos me parece una parte del problema, quizá su carácter más enunciativo, pero creo que hay algo más: insisto en que buena parte de la actividad pre-escolar y escolar debería tener como condimento esencial el “devolver” infancia la niñez, esto es para mí lo más formativo, lo que se recordará con el paso tiempo, lo que hará que una nueva generación no se “adultice” tan rápida y dolorosamente.

En su pensamiento está presente la dicotomía entre vida y mercado, entre lo que es la educación y lo que debería ser. La situación actual, el interés de los gobiernos porque los contenidos curriculares sigan, a pesar de las carencias y dificultades de muchas familias y niñas y niños, ¿qué le parece?

Si entendiéramos por contenidos aquellas preguntas, cuestiones, problemas, encrucijadas que a cada momento pone sobre la mesa educativa, si pudiésemos comprender que esos contenidos no pueden solo parecerse a los informativos de la televisión o a las formas superfluas de opinión de influencers y coachings en las pantallas, si creyéramos de verdad que los contenidos configuran en realidad una conversación serísima sobre el mundo y sobre la vida, sean o no curriculares, dar continuidad tiene un aspecto de ritual que a mi modo de ver debe sostenerse. Pero quizá este procedimiento se ha vuelto obsesivo y poco interesante, reduciéndolo todo a sus formas más banales: dar tareas, exigir su cumplimiento, evaluar, y todo a través de mecanismos virtuales. Entiendo la situación de emergencia y la desorientación que nos provoca. Pero: ¿a esto queda reducida la forma –siempre informe, siempre por hacerse- de la escuela? ¿Y la conversación que debería acontecer, por ejemplo, durante y después de una lectura, de un juego, de una información determinada? ¿Y la compañía de los educadores y de pares? El mercado siempre parece encontrar respuestas a sus crisis, pero la educación no puede someterse a esa lógica ni hacer de cuenta que todo sigue tal cual era. Por el contrario, si hubiera alguna oportunidad en este tiempo, es aquella de mostrar esa “anormalidad”y las causas que la produjeron.

Hace unos días leía una entrevista que le hacían en Página 12. Decía en ella: “Dado el agobio de lo real, ¿qué espacio de libertad se puede crear?”. Hoy, dado el agobio generalizado, ¿qué se respondería a usted mismo?

Los espacios de libertad son siempre condicionales o condicionados, y quizá la palabra libertad hoy suene absurda o esté pisoteada. Cuando pienso en la experiencia de libertad lo relaciono con cierta imagen de apartarse, de refugiarse, de cuidarse de ciertos hechos horrorosos que el mundo viene provocando en las vidas; pero no lo hago en términos individuales, auto-referenciales, solo para quienes pueden ejercer una práctica libertaria personal. En educación esta palabra, como también igualdad o solidaridad, no puede ser sino una idea colectiva, y se refiere a la posibilidad de encontrar en las instituciones esos espacios liberados del trabajo y del peso que supone ser adulto en este mundo. En términos más acotados me parece que se puede oponer esa imagen de experiencia de libertad con la exigencia de rendimiento. Una actividad, que en sus orígenes es ofrecida como experiencia de libertad común y enseguida pasa a tener un aire a exigencia de rendimiento, pierde su sentido de presente y de trascendencia.

¿Cree que en estas semanas se ha revalorizado la relación entre maestros y alumnado o que puede afianzarse la idea de que la educación es posible sin docentes?

Había leído tiempo atrás que en cierta literatura especializada ya se anunciaba la educación sin educadores, y me resultaba curiosa la idea, por no decir absurda. La vida en general, no solo la vida escolar, sería impensable sin maestros, sin aquellos con quienes hacernos preguntas, sin aquellos con quienes pensar en voz alta, sin poder escuchar la narración de lo ancestral y no solo de las novedades, sin tener otras referencias adultas fuera de los padres, sin reunirse alrededor de lo público, sin aprender los modos artesanales en que se construyen los saberes, sin ser cuidados y sin la experiencia de la igualdad. Esto define no solo la necesidad de una figura sino también la necesidad de un espacio como las escuelas. Ahora bien: en esta contingencia los educadores están agotados, están trabajando mucho más que antes, deben preparar incluso lo que no puede prepararse de antemano, sin olvidar que en este lado del mundo las condiciones de esa labor siguen siendo precarias, tanto material como simbólicamente.

Tengo la sensación que durante la pandemia de lo que se trata en educación es solo de hacer hacer, de mantener ocupados a los niños y los jóvenes

¿Cuál puede ser el papel de maestras y maestros estos días?

Los partidarios del vínculo unívoco y absoluto entre educación y nuevas tecnologías, como única forma válida de transmisión en el reinado de las sociedades del aprendizaje, están de parabién.

Las escuelas, los colegios y las universidades están vaciadas –y llenas de fantasmas– en sus espacios pero no en sus dictados: todo se hace a distancia, como era de prever, sin olvidar que antes de la cuarentena buena parte de los sistemas educativos tendían a ello o deseaban hacerlo de una buena vez. La tecno-educación ya había invadido las aulas en buena parte de las prácticas y el mercado había apostado decididamente por la creación de una posibilidad cierta de hacer de las instituciones de formación salas virtuales, salvo bellas y contadas excepciones.

Cuánto de lo humano ya era en sí tecnología es algo que puede y debe discutirse, pero la invasión en estos tiempos críticos de recursos, formas, estrategias, diseños, herramientas, buenas prácticas, todos ellos afiliados a la idea de virtualidad es una preocupación que me resulta insoslayable. ¿Qué queda del educador que toma la palabra y la democratiza a través de los sinuosos caminos de las miradas y las palabras de los estudiantes? ¿Qué queda de las formas conjuntas de hacer arte y artesanía, de tocar la tierra, de jugar, bajo la forma tiránica de la pantalla siempre-encendida?

Tengo la sensación que durante la pandemia de lo que se trata en educación es solo de hacer hacer, de mantener ocupados a los niños y los jóvenes, de replicar horarios y rutinas. Como si pudiéramos reconcentrarnos en un mundo que está en aislamiento y olvidarnos de lo que nos angustia y conmueve. Así vistas las cosas, así condensadas, es factible que la imagen del educador quede completamente desdibujada, sea una suerte de parodia de sí misma, o bien ofrezca a algunos desapasionados por la formación la salida tan buscada a su propio hartazgo. Hay una confusión, deliberada o no, de medios y metas, de lo cerrado y lo abierto, del ejercicio y su posible trascendencia, de la tarea y del arte, del aprender por medio de, a aprender con alguien qué, de la conectividad y del contacto.
Hoy, ahora mismo, si hubiera una potencia en el educador ella es la del cuidado, la compañía, la conversación a propósito del mundo y de la vida, y la hospitalidad. No se trata de contenidos sino de continentes, no es una cuestión de formato sino de urgente presencia. Y no es un problema de estar-ocupados sino de estar-juntos.

Han quedado al descubierto las enormes diferencias en las condiciones de acceso a la educación de la infancia… ¿cree que aumentará la preocupación de los gobiernos una vez que termine el confinamiento?

Casi toda la infancia ha sido ahora dividida entre quienes acceden a internet desde sus casas y quienes no lo hacen y, de aquí, ya se ha vislumbrado una relación con el aprendizaje porvenir. Los gobiernos tienen y tendrán por delante una difícil tarea que es la reconstrucción desde las cenizas. Sin olvidar que los sistemas públicos de salud, de educación, de cultura, ya estaban comprometidos o desahuciados en buena parte del mundo, en estas latitudes habrá una niñez literalmente mucho más empobrecida que antes y habrá que imaginar y reinventar políticas de urgencia.

¿Qué habremos de aprender para salir de esta crisis con sociedades más fortalecidas?

Soy algo escéptico al respecto, porque podría ser que el sistema económico actual se haya visto herido en esta pandemia, y acelere sus procesos de desigualdad para compensar las pérdidas. También es cierto que se escucha por todas partes la idea de que estamos frente a una oportunidad. Que todo esto, cuando acabe, si es que acaba, nos hará mejores. Puede ser, ojalá, incluso me gustaría contribuir y participar en ello. Pero en este momento uno debería ser mucho más cauto o evitar, al menos, ser negligente: hay gente que se ha muerto y otra que se morirá, sobre todo ancianos, y no parece que morirse sea una oportunidad. En todo caso espero que la experiencia de pérdida de confort y seguridad, que la experiencia del hilo tenue que separa la vida de la muerte, que la experiencia de tantas y tantos que han hecho de este tiempo doloroso un tiempo de solidaridad, generosidad y responsabilidad, se imponga por sobre la mezquindad deshumanizante del mercado.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/05/11/un-mundo-en-estado-de-excepcion-no-puede-pedirle-a-la-educacion-normalidad/

Comparte este contenido:

Will the office become a thing of the past in Spain?

Europe / Spain / 05/13/2020 / Author: José Luis Aranda / Source: english.elpais.com

As the coronavirus lockdown eases, experts predict that capacity in the workplace will be reduced by 30% to 50%, with staff combining teleworking with on-site shifts.

The coronavirus crisis has forced the issue of teleworking in Spain. In a bid to slow the outbreak, millions of people were sent from their offices to work at home. Now, as the lockdown eases, companies are already preparing for the future despite the lack of specific regulations. Experts, however, are convinced that it will take a long time for the office to return to the way it was before the pandemic, if indeed it ever does. In their opinion, workers will return to the office in stages, and by September at the earliest, depending on the health crisis.

Consultants and architectural firms are currently drawing up protocols on the return of the workforce. They agree that stages with concrete measures must be established to allow the gradual re-incorporation of employees. “Almost all our clients are analyzing the return to the office and how to guarantee the distance between workers,” says Alejandro Pociña, president of furniture company Steelcase in Spain. “We are helping them to come up with a structured strategy for the short, medium and long term, although nobody knows how long this will last.”

As everything depends on the evolution of the virus, there is no date for the phases, but there are guidelines. “The plans we are preparing reduce capacity by 35% to 50%,” says Guzmán de Yarza, head of property investor JLL’s workplace strategy for Europe, the Middle East and Africa. “Offices are going to work strangely – the first to return will be the essential employees, normally those at higher levels.” After that, shifts will be organized.

Workspaces will also be highly regulated. “In the transition phase, we are going to have new rules,” says Iñaki Lozano, founder and executive director of the Business Innovation Consultancy Group (BICG). “What we’ll have to do is establish distances, seating limits, ways of moving around and easier access.”

To a degree, these changes have already taken place in sectors such as banking, which has remained operational during the pandemic. “We have a disinfection protocol when we enter to put on our mask and gloves,” says Pedro Martínez, an employee at a bank in the southern city of Mallorca. The staff alternates on a weekly basis so that only three people are in the office at any one time. And there is no question of having a coffee with a colleague in the middle of the morning. Now breaks are taken alone in the manager’s office – the manager has moved to a desk in the main area to avoid two people being in his small office at the same time.

Office rules

“The buildings and offices will have signs with diagrams and instructions explaining how to use the space and how to move around inside,” says Leyre Octavio de Toledo, executive director of architecture at property company Savills Aguirre Newman. Large-scale refurbishment in the face of what promises to be the steepest economic recession in recent history has been ruled out for the moment. “No one is going to get involved in big projects,” says Óscar Fernández, director of business development at real estate company Cushman & Wakefield. It’s more about adapting existing spaces to the new regulations.”

But there is no sense of urgency. “Teleworking has maintained productivity in the office sector,” says De Yarza. “It has been shown that similar levels [of productivity] can be achieved so managers are not in a hurry.”

The offices of Spanish bank BBVA in Madrid.
The offices of Spanish bank BBVA in Madrid.

Curiously, it is often the workers themselves who are most keen to get back to their desks. The workspace design and manufacturing company Actiu recently conducted a survey involving 400 professionals. Only 16% said they would prefer to continue to work from home. A similar conclusion was reached by surveys carried out by Cushman & Wakefield.

Fernández admits to being “surprised” by the results. “People want to come back to the office – not full time, but to see each other and be part of a group and a project. When teleworking happens on one-off occasions, you still get that feeling, but that is not the case in this situation.”

Working remotely will definitely be more common than before the pandemic, when, according to Lozano, there “were lots of cultural barriers.” This will make working in an office a more attractive option, says Pociña. “[Offices] will continue to be a fundamental business asset,” he explains. All experts consulted agree that technology will play a key role, especially developments that help reduce contact and facilitate mobility and access.

A September start

Experts agree that workers will return to the office in stages, as the central government has recommended. José María Álvarez, the president of the Spanish Association of Offices (AEO), believes that teleworking will continue until “at least the end of summer.” A hasty return to the office could endanger the health of workers.

In the absence of an effective treatment against Covid-19, businesses will need to make a considerable investment in redesigning the available space if they want to return to the same number of in-house staff as before the crisis. “By the fall or the end of the year, companies will start coming up with a more stable plan, depending on the information available to them,” says Álvarez.

A man works from home during the coronavirus lockdown in Spain.
A man works from home during the coronavirus lockdown in Spain.PACO PUENTES

Tomás Higuero, managing director of air purification and ventilation company Aire Limpio, believes this could take longer. “It is logical that in the short term – January or February 2021 – or until there is a vaccine, teleworking will prevail,” he says. However, he also believes that office culture will gradually return with the office as “the heart of the operation” even as remote working continues.

Elevators

The return to the office is fraught with problems. In addition to space and mobility and health and safety protocols, “elevators are critical,” according to Álvarez.

Another executive, who prefers to remain anonymous, explains the magnitude of the problem: at his firm’s headquarters in New York they have calculated if elevator capacity was restricted, it would take the whole working day to get everyone to their desks.

“Maybe we should consider walking up the first floors,” says Fernández. This idea is endorsed by Octavio de Toledo, of property consultancy firm Savills Aguirre Newman, who adds that the lines for the elevator will need to be controlled and use restricted.

Solutions range from basic to sophisticated – Octavio de Toledo mentions that “in some cases, we will see elevators being automatically disinfected as they empty out by means of ozone and ultraviolet rays.”

But the investment needed for the more sophisticated solutions is something of a stumbling block. As Álvarez points out, many offices are located in residential buildings making the transformation of basic elements more challenging.

It is small- and medium-sized companies that dominate the Spanish business world, and while these outfits are more agile at decision taking, experts add they can also find implementing solutions that require significant investment somewhat harder.

English version by Heather Galloway.

Source and image: https://english.elpais.com/economy_and_business/2020-05-12/will-the-office-become-a-thing-of-the-past-in-spain.html

Comparte este contenido:

Invitación A Suscribirse – Boletín Trimestral/ REPEM

Latinoamérica y el Caribe /13/05/2020/ Autor y fuente: REPEM

Estimades amigues,

La Red de Educación Popular entre Mujeres de Latinoamérica y el Caribe (REPEM LAC) es una Red feminista que apuesta por desarrollar procesos de formación y educación entre mujeres, de incidencia política para el empoderamiento político, social, económico y cultural de las mujeres, y para la superación de las condiciones que sustentan la discriminación, desigualdad, violencia de género y la pobreza que enfrentan los distintos países de la región. La Red fue conformada en la década de los 80 y está presente en 18 países de Latinoamérica y el Caribe, con los cuales se coordinan acciones de incidencia e intercambio de metodologías para una educación popular feminista.  Mediante la presente, queremos hacer extensiva la invitación a sumarse a nuestra lista de distribución del Boletín Trimestral de la REPEM, en el cual compilamos información y acciones de incidencia realizadas por la Red y sus asociadas en el ámbito de la educación popular y el feminismo.  Si usted desea recibir nuestro boletín, por favor escríbanos al correo repemlac@gmail.com  para ser incluida/o en nuestra red de distribución. Para saber más acerca de nosotras, visite: http://www.repem.org/index.php/

Fuente: REPEM

Comparte este contenido:

ONU insta a Israel a liberar niños palestinos encarcelados

Asia/Israel/13/05/2020/Autor y fuente: telesurtv.net

Un comité de expertos de las Naciones Unidas instó, el pasado lunes, a Israel a liberar inmediatamente a los niños palestinos detenidos por parte de Tel Aviv ante la crisis del coronavirus.

En un comunicado, precisaron que los menores arrestados tienen «un mayor riesgo de contraer la Covid-19» porque en los centros penitenciarios es más difícil mantener el distanciamiento físico y otras medidas de prevención.

Asimismo, la ONU señaló que «la mejor manera de defender los derechos de los niños detenidos en medio de una pandemia peligrosa, en cualquier país, es liberarlos de la detención».

De acuerdo con la ONU, «los procedimientos legales están en espera, casi todas las visitas a la prisión se cancelan y a los niños se les niega el acceso en persona a sus familias y abogados».

A finales de marzo, las autoridades israelíes detuvieron a 194 niños palestinos en cárceles y centros de detención, principalmente en Israel, según datos publicados por el Servicio de Prisiones de Israel, la cifra más alta que el promedio mensual de niños detenidos durante 2019.

Fuente e imagen: https://www.telesurtv.net/news/onu-insta-israel-liberar-menores-palestinos-encarcelados—20200511-0014.html

Comparte este contenido:

Artista zapoteco dedica mural a personal medico en pandemia

América/México/13/05/2020/Autor: Diana Manzo/Fuente: desinformemonos.org/

Con un mural de gran formato y una leyenda de agradecimiento en zapoteco “Xquixepe’ laatu saca zaniru tu cudxiilutu guendahuará COVID-19” y que en castellano significa “Gracias a ustedes por estar dándole frente a la enfermedad del COVID-19” , el artista zapoteco Suarte Noriega dedicó su agradecimiento al personal medico que atiende a pacientes en esta pandemia del COVID-19.

Esta obra fue realizada en la ciudad de Juchitán en la quinta sección, muy cerca de una clínica de salud a propósito como homenaje y agradecimiento al personal de salud que ha dado la vida para salvaguardar la salud de los juchitecos en esta pandemia.

La imagen que el artista resalta, es la de un médico con los ojos cerrados y portando su cubrebocas, mientras sus manos entrelazadas piden fuerza para seguir salvando vidas.

Suarte Noriega explicó que es el segundo mural que realiza en esta cuarentena, el primero fue para concientizar sobre el uso de cubrebocas entre los suyos y ahora a raíz de las agresiones que ha visto hacia el personal de salud, pensó que a través de un mural pudiera hacer conciencia.

“La idea surgió para que hagamos conciencia, seamos humanos y tolerantes, los médicos, enfermeras y todo el personal de salud, merecen nuestro respeto y admiración, ojalá que con ese mural pensemos antes de agredir y mejor les agradezcamos todo lo que han hecho”.

Precisó que el mural está dedicado a los “superhéroes con batas” porque son los que están dando todo en esta lucha contra el COVID-19.

Este artista originario de la ciudad de Juchitán siempre ha mostrado su humanidad, en el sismo del 2017 cuando más de 70 mil viviendas colapsaron participó en una colectiva rotulando murales con mensajes de solidaridad y amor.

“La gente mira, observa y siente, por eso decidí elaborar estos murales, para que pensemos en la solidaridad, en que todos debemos contribuir, ellos en lo que saben y obedecer las recomendaciones de quedarnos en casa”, finalizó.

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/artista-zapoteco-dedica-mural-a-personal-medico-en-pandemia/

Fuente original: IstmoPress

Comparte este contenido:

La precarización laboral no hace cuarentena/Argentina

América/Argentina/13/05/2020/Autor y fuente: anred.org

Trabajadores del programa Envión  denuncian la precarización laboral en medio del aislamiento obligatorio debido al virus COVID 19. “Llevamos 22 meses sin aumento de sueldo por parte del Gobierno de la Provincia. En la mayoría de los municipios las modalidades de contratación violan las leyes laborales, funcionamos en sedes que se caen a pedazos, que ponen en riesgo nuestra salud y la de los pibes que las transitan, y en muchos municipios, nos encontramos expuestos al clientelismo que mezcla la política pública con los intereses particulares de diferentes grupos partidarios”. Por ANRed.

Trabajadores de la programa Envión, programa socioeducativo provincial destinado específicamente a miles de niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, denuncian las condiciones de precarización laboral en la cual desempeñan sus tareas.

“Llevamos 22 meses sin aumento de sueldo por parte del Gobierno de la Provincia. En la mayoría de los municipios las modalidades de contratación violan las leyes laborales, funcionamos en sedes que se caen a pedazos, que ponen en riesgo nuestra salud y la de los pibes que las transitan, y en muchos municipios, nos encontramos expuestos al clientelismo que mezcla la política pública con los intereses particulares de diferentes grupos partidarios” expresaron mediante un comunicado el Colectivo de Trabajadorxs Envión.

La situación de crisis sanitaria debido al virus COVID 19 expone las dificultades en el acceso a los derechos de los sectores mas perjudicados.  Tanto los trabajadores, como los beneficierios del programa Envión se encuentran en una situación preocupante. “La pandemia mundial nos encuentra, como a tantos compañeros, trabajando en los barrios, acompañando sin recursos las urgencias de los pibes y sus familias, gestionando solicitudes de paliativos a una crisis coyuntural que se instala sobre una pauperización estructural. El parate de la economía informal profundiza las carencias en los barrios, tanto de participantes jóvenes como de trabajadores del programa. Ante eso, la solidaridad entre vecinos y organizaciones es nuestra propuesta” agregaron.

Asimismo los trabajadores denuncian que el valor de los salarios ha quedado desactualizado ya que hace 22 meses que no reciben un aumento. “La última promesa de aumento que oímos, hacía referencia a una vaga mejora para el mes de marzo. Pero, como sabemos, marzo trajo para todos los laburantes la orden de guardarnos en casa, y para este colectivo en particular, la necesidad de pausar las acciones ya programadas para ponernos a listar las respuestas que el Estado debería darnos para poder llevar esta cuarentena de un modo menos angustiante. Los participantes y tutores con quienes trabajamos necesitan como mínimo la duplicación de las becas, al día de hoy $800 ó $400 si perciben AUH y $1900 respectivamente y la regularización de los pagos”.

Asimismo explicaron “a esto hay que restarle lo que cada trabajador abona de monotributo. El mínimo es casi $2000, el pago de Ingresos Brutos, y los profesionales el pago de sus respectivas matriculas. Nuestros ingresos de bolsillo, en gran parte de los municipios, no llegan siquiera al salario mínimo establecido por ley”.

Finalizaron “nuestro trabajo es garantizar el ejercicio de los derechos de los jóvenes, entonces si nuestros derechos laborales son vulnerados, se vulneran los derechos de los jóvenes. Esto es un llamado a la solidaridad y a la difusión para instalar urgente al Programa Envión y al reclamo de sus trabajadorxs organizados y en lucha en la agenda pública de los estados provincial y municipales”.

Fuente e imagen: https://www.anred.org/2020/05/04/la-precarizacion-laboral-no-hace-cuarentena/

Comparte este contenido:
Page 1521 of 6823
1 1.519 1.520 1.521 1.522 1.523 6.823