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Perú: nueva ley permitiría a padres vigilar material educativo estatal

América del sur/Perú/12 Septiembre 2019/Prensa Latina

El avance del Estado sobre la educación de los menores es un problema que aqueja a la región, una bancada de legisladores peruanos ofrece una solución

El control del Estado sobre la educación de los hijos es un tema que ha sacudido a los países de habla hispana en los últimos meses. Desde Perú, surge una iniciativa legislativa que permitiría a los padres de familia revisar los contenidos emitidos por el Ministerio de Educación antes de su publicación.

Según el proyecto de ley, los padres de familia podrían: “vigilar que los contenidos y los materiales educativos sean adecuados al interés superior del niño y el adolescente”.

La iniciativa surgió por parte de la bancada de Acción Republicana, un partido que fue oficializado en junio del 2019 y tiene entre sus filas al presidente del Congreso de la República, Pedro Olaechea.

Diversas organizaciones de padres de familia despertaron la necesidad de revisar los contenidos por diversos errores en los textos escolares y enlaces a páginas de Internet que llevaban a contenidos sexuales inapropiados para menores en un sitio cubano; por lo cual la ministra de educación tuvo que pedir disculpas públicas.

Además, existen temas de distorsión histórica, desde la mención al terrorismo que acechó al Perú, hasta fallas en la enseñanza de comprensión lectora e incluso errores en material de matemáticas.

Julieta Sagnay Dra.@JulietaSagnay

En Peru.. el esposo de la Ministra de Educación cobra millones por el modelo de adoctrinamiento de genero

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PanAm Post se comunicó con la legisladora que presentó el proyecto: Sonia Echevarría.

 ¿En qué consiste el proyecto de ley y qué busca?

Este proyecto surge como una respuesta a la denuncia ciudadana de padres de familia por los textos escolares de contenido sexual inapropiado para menores de edad que se distribuyeron en las escuelas públicas.

El proyecto de ley busca promover la participación y vigilancia activa de los padres de familia en el proceso educativo de sus hijos, respetando sus convicciones morales y religiosas. En este sentido, se propone que los padres de familia tengan la facultad de vigilar los contenidos de los materiales educativos distribuidos por el Ministerio de Educación, los cuales deberán ser adecuados al Interés Superior del Niño y a su desarrollo integral.

Al respecto, la Comisión de Educación, Juventud y Deporte del Congreso de la República del Perú, en la legislatura pasada, emitió un informe que determinó como responsables políticos a los últimos seis ministros de Educación por la vulneración de los derechos de los niños y adolescentes peruanos de las escuelas públicas.

¿Cómo se aplicaría, a nivel ministerial, en cada colegio o queda a potestad de cada padre?

Al Estado debe quedarle claro que la educación en las escuelas públicas debe ser igual o mejor que la que brindan las escuelas privadas, porque de nada sirve promover la erradicación de la pobreza, si no se hace efectiva la igualdad de oportunidades mediante una educación con contenidos de calidad y docentes suficientemente preparados. Entonces, si el propio Estado no puede hacer una efectiva acción de control sobre los materiales educativos, ofrecemos una alternativa sana: la vigilancia ciudadana a través de los padres de familia, que son los directamente interesados.

Actualmente, la revisión de los textos escolares de distribución gratuita en las escuelas públicas está a cargo de diversas instancias del Ministerio de Educación.

Fuente: https://es.panampost.com/mamela-fiallo/2019/09/10/peru-nueva-ley-permitiria-a-padres-vigilar-material-educativo-estatal/

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Agradecen a gobierno italiano gesto a favor de la infancia

Europa/Italia/12 Septiembre 2019/Prensa Latina

La organización internacional Save de Children agradeció hoy al nuevo gobierno italiano por su postura a favor del desarrollo de las guarderías infantiles y el compromiso de eliminar las desigualdades en los primeros años de vida.
El primer ministro Giuseppe Conte presentó hoy en la Cámara de Diputados el programa del Ejecutivo en el cual se destaca una renovada atención a las guarderías y los servicios a familias, especialmente con niños.

Para Raffaela Milano, directora de los programas Italia-Europa de la organización no gubernamental, el plan del gobierno italiano responde al llamamiento realizado por ese ente el sábado último de un plan de acciones inmediatas a favor de la primera infancia.

El Italia solo uno de cada 10 niños puede acceder a una guardería pública, con un pico negativo en las regiones de Calabria y Campania, indicó el informe El mejor comienzo: Desigualdades y oportunidades en los primeros años de vida, de Save the Children.

El estudio destaca que asistir a esas instituciones marca las desigualdades entre los infantes respecto a la adquisición de habilidades y competencias en los primeros años de vida, mucho antes de entrar a la escuela, unido al hecho de pasar tiempos de calidad junto a sus padres.

En los meses de marzo a junio pasados fue realizada la encuesta en 10 ciudades y provincias italianas: Brindisi, Macerata, Milán, Nápoles, Palermo, Prato, Reggio Emilia, Roma, Salerno y Trieste.

El estudio describe un escenario en el que las repercusiones negativas afectan principalmente a menores de familias económicamente desfavorecidas y que, por lo tanto, tienen mayores dificultades para acceder a la red de jardines de infancia privados no afiliados.

Para la propia institución, la encuesta también muestra cómo las desigualdades educativas que pueden tener un impacto duradero en los niños se manifiestan mucho antes de ingresar a la educación obligatoria.

En tal sentido, sostiene que la pobreza educativa debe ser combatida desde los primeros años de vida, a través de políticas sólidas de apoyo a la primera infancia y la paternidad, ‘hoy en día absolutamente inexistentes en nuestro país’, apunta.

Por lo tanto, señala, esperamos que el punto de acción de este nuevo gobierno pueda implementarse de inmediato.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=304362&SEO=agradecen-a-gobierno-italiano-gesto-a-favor-de-la-infancia
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Pronostican falta de miles de maestros de primaria en Alemania

Europa/Alemania/12 Septiembre 2019/Prensa Latina

Para 2025 en Alemania podría haber menos maestros de primaria que lo previsto, alerta un estudio publicado hoy.

De acuerdo con la investigación de la Fundación Bertelsmann, se espera que para ese año se necesiten al menos 26 mil 300 graduados adicionales.

La Conferencia Permanente de los Ministros de Educación y Cultura de los estados federados había previsto una escasez de sólo 15 mil 300 docentes.

Sin embargo, se estima que el número de futuros alumnos sea mayor y sean necesarios más maestros.

Según el pronóstico sobre los estudiantes, en 2025 habrá tres mil 64 millones en la primaria, detalló la Oficina Federal de Estadística.

Esto supone unos 168 mil niños más de lo que se estimó en la Conferencia de los Ministros de los Länders en octubre de 2018.

Para el año 2030 el estudio prevé que la cantidad de estudiantes continúe creciendo y llegue a los tres mil 181 millones. ‘En los próximos años, la escasez de maestros en las escuelas primarias aumentará drásticamente en algunos estados federales’, afirmó Dirk Zorn, autor de la investigación junto a Klaus Klemm.

Por su parte, el director general de la Fundación Bertelsmann, Joerg Draeger, considera que superar la falta de docentes es una tarea titánica.

‘El número de alumnos está creciendo más rápido de lo esperado’, señaló.

Al mismo tiempo, pasarán varios años antes de que las plazas adicionales para profesores de primaria también produzcan más graduados. Por lo tanto, necesitamos soluciones rápidas para asegurar una buena educación para todos, concluyó.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=304301&SEO=pronostican-falta-de-miles-de-maestros-de-primaria-en-alemania
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España: 320 firmas de alumnos de un concertado no logran que las niñas puedan llevar pantalones largos

Europa/España/12 Septiembre 2019/El país 

Una parte de los 1.200 estudiantes recogieron firmas el curso pasado pero el centro no ha aceptado la petición

Las niñas, con falda. No hay más que hablar. Esa es la decisión que ha tomado el colegio concertado Santa María de la Hispanidad de Madrid, en el distrito San Blas-Canillejas, a pesar de que alrededor de 320 escolares recogieran firmas el curso pasado para pedir igualdad en la vestimenta. Esto es, poder llevar pantalones largos, como sus compañeros. Las chicas alegaban que en invierno pasaban frío, que se sentían observadas, que algunas tienen complejos y que al correr en el patio se les subía la falda. Ninguna razón ha pesado lo suficiente como para escuchar la petición de las menores y el Consejo Escolar del centro ha impuesto mantener las piernas al aire para ellas, y cubiertas para ellos.

A mediados del curso pasado, 320 alumnos de 1.200 que tiene el centro reunieron firmas para trasladar a la dirección una petición que preocupaba e indignaba a las chicas a partes iguales. Redactaron el escrito, lo elevaron a las altas esferas del centro y esperaron una resolución. El director, Pablo Carbajo, sorprendido por la petición y por que ésta saltara a los medios en mayo, no se cerró en banda y pospuso la resolución del entuerto para cuando finalizara el curso y se pudiera reunir el Consejo Escolar. Ahora, justo cuando ya han empezado de nuevo las clases, se ha conocido la decisión final de ese debate interno: como mucho se les facilita a las chicas una falda pantalón. De todas sus peticiones, a lo único a lo que se pone solución es al hecho de que se levante la falda. Pero las piernas seguirán al aire. Eso sí, en invierno se les permite llevar leotardos, medias o calcetines, “lo que ellas quieran”, decía una madre esta mañana en la puerta del colegio.

La polémica decisión ha provocado un pequeño terremoto en el colegio, donde hay matriculados niños desde los 3 hasta los 18 años, ya que los admite desde el primer ciclo de infantil hasta bachillerato. Las puertas del Santa María de la Hispanidad han abierto este lunes las puertas a un nuevo curso, y con él han llegado diferentes medios de comunicación entre los que había varias televisiones intentando recabar declaraciones de los estudiantes. La mayoría de padres con los que ha intentado hablar estaban sobre todo cansados del “acoso” al que han visto sometidos a sus hijos. También hay división de opiniones, mientras unos apoyan a las chicas que presentaron la petición, otros piensan que en realidad “ellas siempre quieren ir con falda” y que “si no están de acuerdo, que se cambien de colegio”.

Según explicó en mayo la dirección del centro a este periódico, el reclamo de los menores sorprendió al Ampa del colegio «por lo bien que habían cursado la petición». «Las niñas ven como discriminatorio el hecho de que no puedan llevar pantalón largo, hay muchas actividades del día a día en el colegio que no pueden hacer como el resto de compañeros», explicó entonces a la Cadena Ser una representante del Ampa, organización de padres y madres de los alumnos. Este lunes, la secretaría del colegio no daba abasto y aseguraba que el director se pondría en contacto con este medio para dar una explicación de la decisión. Todavía no lo ha hecho.

La Ley Orgánica 2/2006 de educación da autonomía a los centros para elaborar sus normas de organización y funcionamiento, por lo que les corresponde a ellos decidir si los alumnos deben hacer uso del uniforme y de sus características. La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid se ha hecho eco de esta ley y asegura que no van a involucrarse en ningún caso ya que la decisión sobre el tipo de uniformes es únicamente responsabilidad de cada colegio y que los alumnos deben acatar estas normas. Además, añaden que los padres siempre conocen las normas de vestimenta del colegio antes de matricular a sus hijos.

Por su parte, desde el sindicato CC OO han querido dejar clara su postura: “La libertad de cátedra tiene un límite, como dice bien claro la Constitución, no se puede discriminar por razones de género, ninguna mujer debe estar obligada a trabajar con una determinada ropa, y mucho menos desde que son niñas”. “Creemos que el colegio debería haber escuchado a las familias, de hecho en su momento pensamos que iba a hacerlo, porque es una demanda social. Pero también echamos en falta una intervención de la administración educativa, porque deben garantizar la igualdad, y nos preocupa que esté ausente en estas cuestiones”.

El reglamento interno del centro aclara que las menores tienen prohibido el uso de faldas «demasiado cortas», y que, en caso de que se incumpla, «se puede prohibir la entrada a la infractora». También están prohibidos los pendientes, los piercing y los tatuajes dentro del recinto escolar. Tampoco se adapta a la normativa el pelo demasiado largo, los tintes, crestas, coletas.

Este lunes ha empezado el curso para los alumnos de primaria en la Comunidad de Madrid. La Consejería de Educación y CC OO discrepan en el número total de profesorado en la educación pública y en el de las obras de los centros. Según el Gobierno regional, el curso 2019-2020 registra un ligerísimo crecimiento de la educación pública. Pero para CC OO, los números de alumnos no van acompasados con el profesorado y el sector está cada vez más precarizado.

LOS UNIFORMES, AHORA MÁS CAROS

Además de estar obligadas a llevar falda, este curso las alumnas solo pueden adquirirla en el colegio por un precio más alto que el año anterior, según ha informado la cadena Ser este lunes. Los nuevos uniformes de este año escolar tienen bordado el logotipo del centro, por lo que ya no se pueden comprar en cualquier supermercado. Según han señalado las familias a esta radio, antes la falda costaba unos 12 euros y ahora, la misma prenda con el bordado cuesta 40.

Ocurrió un caso similar en 2015 cuando una madre de un alumno de un centro de Boadilla del Monte interpuso una queja porque los uniformes eran muy caros y el único punto de venta donde podían obtenerse era el propio colegio, ya que la prenda venía bordada con el logotipo. Se trata de la misma situación que viven las familias de los alumnos del Santa María de la Hispanidad, cuyo aumento de precio llega a triplicar el del uniforme básico, sin logo. En este caso, el Defensor del Pueblo dictaminó «adoptar medidas que reduzcan el coste de los uniformes escolares en los centros sostenidos con fondos públicos, favoreciendo la libertad de las familias de adquirir uniformes básicos en el establecimiento de su elección y, en el caso de que el centro exija que el uniforme incluya logotipos, escudos u otros emblemas, favorecer la adquisición separada de dichos elementos.»

Fuente: https://elpais.com/ccaa/2019/09/09/madrid/1568035022_700780.html

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Najat el Hachmi: “El feminismo islamista aísla a las mujeres musulmanas”

Entrevista/12 Septiembre 2019/Autora:Milagro Pérez Oliva/El país

Escritora nacida en Marruecos y criada en España, su último ensayo, ‘Siempre han hablado por nosotras’, es un alegato contundente contra los nuevos velos mentales

Después de años de lucha y compromiso feminista, Najat el Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) ha tenido necesidad de lanzar un grito de alerta. Tras el éxito de su última novela, Madre de leche y miel (2018), la escritora publica ahora Siempre han hablado por nosotras (Destino), un alegato breve pero contundente contra los nuevos velos mentales que en su opinión tratan de separar no solo a las musulmanas del resto de mujeres, sino a todos los musulmanes de origen inmigrante respecto de la comunidad en la que viven.

PREGUNTA. En el libro hay malestar y combate. Dice que no lo escribe por valentía sino para sobrevivir. ¿Por qué?

RESPUESTA. El panorama de las mujeres que procedemos del ámbito musulmán está cambiando mucho. Hay una regresión en avances que creíamos irreversibles. Me preocupa cómo algunos discursos muy peligrosos penetran en las mentes jóvenes. Tienen acceso a la educación, al trabajo, pero algunas defienden, con un impacto mediático importante, ideas que van en contra de la igualdad.

P. Muchas vuelven al velo, con lo que les costó a ustedes quitárselo.

R. Nosotras sufrimos la discriminación en la propia piel, pero el contexto en el que crecimos nos permitía ver que era posible un destino distinto del de nuestras madres. Ahora no solo se ponen voluntariamente el pañuelo, el signo externo de toda esa involución, sino que asumen un discurso que acaba justificando y legitimando la discriminación de las mujeres. El pañuelo es la punta del iceberg de una estrategia para imponer la idea de que todo aquello que pertenece al ámbito religioso, como hay que respetar las religiones, no se puede cuestionar.

P. Defienden el derecho a cubrirse como una cuestión de identidad.

R. Sí, y al principio pensaba que era algo minoritario, pero la idea de que mi religión es mi identidad se ha ido contagiando. Puedo entender que la religión vertebre el día a día, pero es una trampa hacernos creer que, por el hecho de que la religión forme parte de nuestra identidad, las mujeres tengamos que mostrarlo en la forma de vestir. El objetivo está claro: volver a taparnos, obligarnos a mostrarnos siempre dentro de los límites de la religión.

P. ¿Cómo se canaliza el discurso?

R. Uno de sus principales valedores es el llamado feminismo islámico. Me parece fantástico que las creyentes intenten hacer compatibles las creencias y la necesidad de igualdad. El problema aparece cuando pretenden que los derechos de todas dependan de textos sagrados y niegan la misoginia estructural de las religiones monoteístas, tan evidente en el islam.

P. En su libro sostiene que este feminismo identitario se aprovecha de ciertas teorías del pensamiento decolonial.

R. Lo que vienen a decir es que las reivindicaciones de las mujeres blancas occidentales no son representativas de las mujeres musulmanas y además se las acusa de estar ejerciendo sobre el resto de mujeres la misma dominación que los hombres blancos occidentales ejercen sobre ellas. Es tan efectivo apelar a la culpa de las mujeres… He visto a feministas que siempre han sido antirracistas sentirse acomplejadas ante estas acusaciones. ¡Que a estas alturas me digan que mi problema como mujer se debe a lo que haga la mujer blanca occidental es de locos!

P. ¿Y por qué cree que estas ideas seducen a las jóvenes?

R. El cuestionamiento feminista siempre es doloroso. Tomar conciencia y enfrentarte a tu entorno es muy duro, a veces tienes que cuestionar a quien más quieres. Seguramente a muchas jóvenes les resulta más fácil esquivar esa confrontación y tomar la vía del feminismo islamista. Aunque a largo plazo tenga peores consecuencias, porque tarde o temprano se van a topar con los efectos de la desigualdad que legitimaban.

P. Si las mujeres no van a las mezquitas ni a los oratorios, ¿cómo les llega este discurso?

R. A través de las redes sociales. Las hiyabistas de Instagram tienen un éxito tremendo y venden la idea de que por fin podemos hacer compatible la modernidad con la religión. Se nos presentan como una opción moderna, atractiva, tecnológica, fashion. Lo que no aparece es la carga patriarcal que subyace. La idea de fondo sigue siendo que el problema es el cuerpo de la mujer, nunca el comportamiento del hombre. Todo radica en que la mujer es responsable del deseo masculino y culpable del caos que, según los fundamentalistas, amenaza a la sociedad musulmana.

P. Sorprende que unas ideas tan arcaicas penetren tan fácilmente…

R. El problema es que no estamos vacunadas frente al fundamentalismo islamista. Cuesta ver que lo que propone en realidad es un doble desarraigo: de la sociedad en la que vivimos, porque las normas que impone hacen muy difícil la convivencia, y de nuestras familias y origen porque si no practicamos la religión como dice, no somos buenos musulmanes. Eso nos deja en lo que el antropólogo Jordi Moreras llama “identidades a la intemperie”. Me deja perpleja cómo desde la izquierda se facilita que el elemento religioso penetre en la esfera pública. En aras de la inclusión y el respeto a la diversidad, se considera legítimo presentarse en la esfera pública en tanto que musulmanes, y eso lo vemos cada vez que hay un atentado islamista. Con la idea de prevenir la islamofobia, se da voz a los musulmanes como grupo religioso diferenciado. Es lo que buscan los terroristas: visibilidad y que nos atrincheremos en nuestra comunidad. Me siento decepcionada. Todo esto no deja de tener un componente racista. Sus consecuencias solo nos afectan a nosotras: a nadie que no sea musulmán le van a imponer el velo. Cuando se defiende que hay que respetar el velo porque es una cuestión de identidad, no se tiene en cuenta que lo que persigue el feminismo islamista es aislar a las mujeres musulmanas.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/09/06/ideas/1567798552_644496.html

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.’Ninis’, el 14.3% de jóvenes de 18 a 24 años de países miembros de OCDE

A pesar que entre 2008 y 2018, la proporción de personas de entre 25 y 34 años con educación superior aumentó en nueve puntos porcentuales en promedio en los países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE),  el 14. 3 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 24 años no estudia ni trabaja ni recibe formación, revelan los resultados del Panorama de la Educación 2019, elaborado por el organismo multinacional.

Afirma que, en promedio en los países de la OCDE, el 44 por ciento de las personas entre 25 y 34 años tenía un título de educación superior en 2018, frente al 35 por ciento en 2008. Su tasa de empleo era 9 puntos porcentuales superior a la de los adultos con educación media superior y sus ingresos eran un 57 por ciento más altos.

Sin embargo, algunos sectores tienen problemas para encontrar a las personas con la capacitación que necesitan, pues menos del 15 por ciento de los estudiantes de nuevo ingreso en programas de grado estudia ingeniería, manufactura y construcción, y menos del 5 por ciento estudia tecnologías de la información y la comunicación, pese a que estos son los sectores con las tasas de empleo más altas y se prevé que su demanda se mantenga elevada.

Las mujeres están especialmente poco representadas y, en promedio en los países de la OCDE, suponen menos de uno de cada cuatro estudiantes de nuevo ingreso.

En el caso de México, destaca que si bien logró avances en el aumento del nivel educativo en la formación superior, pues la proporción de adultos jóvenes (de 25 a 34 años) que completaron la universidad aumentó del 16 al 23 por ciento entre 2008 y 2018, todavía está muy por debajo del promedio de la OCDE del 44 por ciento.

Agrega que la mayoría de quienes ingresan por primera vez a la educación superior (92 por ciento) eligen un programa de licenciatura, mientras que solo el 9 por ciento se inscribe en programas universitarios de ciclo corto.

En contraste, los países de la OCDE en promedio tienen una distribución más uniforme de los participantes, con un 17 por ciento que ingresan a programas universitarios de ciclo corto, un 7 por ciento de primeros títulos de maestría y un 76 por ciento de programas de licenciatura.

Por lo que respeta a los estudios de posgrado, advierte que en nuestro país es “limitada en su escala y se enfoca solo en algunos campos de estudio”. Destaca que apenas el 0.1 por ciento de los jóvenes de 25 a 64 años en México tienen un doctorado, la proporción más baja entre los países de la OCDE.

En 2017, alrededor de 9 mil 300 personas se graduaron con un doctorado, de las cuales 51 por ciento eran mujeres y 38 por ciento habían obtenido un título en el campo de la educación. Esta es, con mucho, la mayor participación en los países de la OCDE (5 por ciento). El segundo campo más popular fue el de negocios, administración y derecho, que representaron el 25 por ciento de todos los graduados de doctorado, muy por encima del promedio de la OCDE de 9 por ciento.

En promedio en los países de la OCDE, el campo de estudio más común a nivel de doctorado son las ciencias naturales, las matemáticas y las estadísticas (23 por ciento), mientras que solo el 10 por ciento de los graduados de doctorado en México estudiaron este campo.

El nuevo informe de la OCDE, que forma parte de la campaña “Yo soy el futuro del trabajo”,

analiza los sistemas educativos de los 36 países miembros de la OCDE, entre ellos México, así como de Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, Colombia, Costa Rica, India, Indonesia, la Federación de Rusia y Sudáfrica.

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La lucha contra una mina china que empoderó a un grupo de tailandesas

Asia/Tailandia/12 Septiembre 2019/El país

Un proyecto extractivo en Wanon Niwat movilizó a las mujeres de este pueblo tailandés para proteger las tierras donde viven y el medioambiente

Esa mañana, en cuanto vio el extraño cartel, plantado sobre un suelo que había sido removido poco antes, Mali Senbunsiri recordó la advertencia que su cuñada le había hecho años atrás. “Presta atención a cualquier pancarta o señal desconocida que aparezcan”, le avisó. “[Si aparece alguna] significa que se están preparando para abrir la mina”, le dijo la mujer.

Tras el hallazgo, Mae Mali, o Madre Mali, como la conocen en Wanon Niwat, el pueblo tailandés en el que siempre ha vivido, corrió al templo a avisar a las otras mujeres que estaban enfrascadas en los preparativos de un festival. Era 2015, y así comenzó una guerra, liderada por las mujeres del pueblo, contra una gran empresa china que quería perforar su suelo. “Al principio solo éramos mujeres”, explica Mali, de 52 años y madre de tres hijos ya independizados. “Probablemente porque nos quedamos en casa y vemos qué ocurre en la comunidad”, asegura esta abuela, quien ahora cuida de cuatro de sus nietos con los ingresos que obtiene, junto a su marido, de sus campos de arroz y otros pequeños negocios.

En los años setenta, el Gobierno tailandés encontró reservas de potasio bajo el suelo de Wanon Niwat, pero durante décadas nadie se atrevió a perforar debido a la fuerte oposición que los proyectos de minería han tenido en el país asiático. Sin embargo, gobiernos y empresas siempre mantuvieron un ojo en este elemento químico, fundamental para fabricar los fertilizantes de los que depende la potente industria agrícola tailandesa y que ahora tiene que importar. En mayo de 2014, una junta militar tomó el poder en un golpe de Estado y, pocos meses después, concedió una licencia de exploración de más de 15.000 hectáreas a la China Ming Ta Potash Corporation, una empresa con capital chino, para que estudiara la apertura de una mina de potasio en la zona. Fue cuando aparecieron las primeras señales.

Pocos días después de encontrar el cartel, cuando las mujeres ya ultimaban los preparativos del festival, escucharon que la empresa estaba intentando obtener muestras de la composición del suelo. “En cuanto lo oímos, dejamos todos y nos fuimos hasta allí para pararlos”, asegura Nongluck Oupadeng, otra de las mujeres que participó desde el primer día en los movimientos de resistencia. “Al principio no estábamos muy bien organizadas, solo lanzábamos acciones cuando oíamos que iban a perforar”, explica Mali. Aquel día, consiguieron frenar la perforación pero sabían que era solo la primera batalla de una guerra que ganaría fieles rápidamente —sobre todo, mujeres— y que revolucionaría las relaciones de género en la comunidad.

“He aprendido a tener más confianza en mí misma. Ahora tengo el reconocimiento de la comunidad y me dan más responsabilidades”, asegura Nongluck Oupadeng, quien se ha convertido en una de las principales negociadoras del grupo con las autoridades. “Me ha cambiado de verdad. Antes simplemente me quedaba en casa. Ahora soy una líder. Me siento empoderada y más valiente”, añade Samrit Boranmun, quien ha utilizado sus conocimientos en redes sociales para obtener información y publicitar el movimiento.

Según Naciones Unidas, aunque Tailandia ha experimentado progresos en igualdad de género en las últimas décadas, aún se necesitan mejoras en “las actitudes tradicionales y estereotipos que refuerzan la violencia doméstica y la violencia contra la mujer, su baja participación en política y en puestos de toma de decisiones y la discriminación y vulnerabilidades [en zonas] rurales e indígenas así como en el sector informal”, entre otros. Sin embargo, según un informe reciente sobre las defensoras de derechos humanos en Tailandia, el gobierno de la junta militar, que prohibió de forma sistemática protestas y otras actividades de la sociedad civil, ha supuesto un retroceso y estas defensoras “tienen cada vez un mayor riesgo de violencia, discriminación y otras violaciones de derechos”. Además, según el informe firmado por varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, “las mujeres han sido excluidas de forma sistemática de las consultas públicas y de los procesos de toma de decisiones, especialmente en asuntos relacionados con la tierra y los recursos naturales”. Tailandia celebró elecciones el pasado mes de abril tras casi cinco años de dictadura militar, pero el general golpista Prayuth Chan-ocha ha vuelto a formar Gobierno a pesar de no haber ganado los comicios, gracias a que un tercio de los escaños eran designados a dedo.

Una de las herramientas más empleadas durante el gobierno de Prayuth Chan-ocha ha sido el acoso judicial de los activistas por parte de las empresas y el Gobierno. Así, varias de las mujeres de la comunidad, entre ellas Mali, han sido denunciadas en varias ocasiones por no respetar el orden público o por provocar daños a la empresa. “Yo me he declarado inocente. No he causado ningún daño a la empresa. Solo participé en una sentada para que nos dieran información”, explica enfadada Pisamai Sukkha, una viuda de 53 años cuyos ingresos mensuales se han desplomado porque debe pasar su tiempo yendo y viniendo de los tribunales.

En esa frágil situación de las mujeres, los recursos naturales se han convertido en un elemento clave en la supervivencia de formas de vida igualitarias en zonas rurales, explica Kitima Khunthong, profesora de Ciencias Sociales y Humanidades que estudia las relaciones de las comunidades rurales con el medioambiente en la Universidad tailandesa de Rajabhat. “Las comunidades dependen mucho de su entorno sobre todo en zonas rurales, porque les asegura sus formas de vida, su red social, sus lazos culturales, su seguridad económica y su salud”, asegura. “Dañar su entorno puede tener consecuencias sociales”, continúa. Los derechos comunitarios han estado reconocidos en las Constituciones de Tailandia desde 1997, explica la académica, pero ninguno de los gobiernos, ni civiles ni militares, que el país ha tenido desde entonces los ha respetado por completo. “Está solo sobre el papel. Los gobiernos nunca respetan los derechos comunitarios, especialmente los gobiernos militares”, concluye la investigadora.

El carácter cooperativo de las tailandesas

Cuando Mali habla, todo el mundo escucha. Su carácter fuerte la hace una líder nata, tanto que, a diferencia de sus compañeras, ella no siente que el conflicto haya cambiado las relaciones en casa. “Las mujeres controlamos las finanzas. Somos simplemente más importantes socialmente”, sentencia. El marido de Mali, Anan Senbunsiri, asiente: “Yo la apoyo completamente. Creo que es más adecuada que yo para desempeñar ese papel”.

Sin embargo, para Pranom Somwong, coordinadora en Tailandia de Protection International, una ONG que trabaja por la protección de los defensores de los derechos humanos, la diferencia fundamental es el carácter más cooperativo de las tailandesas. “Las mujeres tienen una forma de liderazgo más colectiva. No es esa figura del héroe fuerte de los hombres”, asegura la activista. “A pesar de eso, ellas han sido aceptadas como líderes [en Wanon Niwat]”, asegura Pranom.

Desde aquella protesta espontánea surgida en el templo, las mujeres de Wanon Niwat, con el apoyo de maridos, padres y hermanos, han organizado sentadas y marchas, que han reforzado los lazos de la comunidad pero que las ha llevado también a las poblaciones vecinas para pedirles que se unan al movimiento. La mayoría de ellas, sin embargo, nunca pensó que su oposición a la mina pudiera revalorizarlas en una sociedad aún muy machista. Sus inquietudes eran más inmediatas. Sompan Srimarat, una mujer que tiene a su cargo a dos hijos con autismo, se unió a las protestas preocupada por cómo la mina podría afectar a los campos de arroz y las plantaciones de caucho que les dan de comer. “Mi vida depende del entorno aquí. No podemos arriesgarnos”, asegura. No en vano, su vecina, Somboon Duangpromyao, ya le ha advertido de que la extracción de sal, procedente de las mismas reservas que el potasio, está haciendo que el suelo ceda a 40 kilómetros de Wanon Niwat. “Cada vez que voy por aquella zona, veo un agujero nuevo”, asegura Somboon. “Si eso está pasando allí, que las minas son a pequeña escala, imagina lo que puede ocurrir con una gran mina de potasio”.

Las minas de potasio han sido relacionadas con la contaminación por sal de ríos y de reservas de agua subterránea, reduciendo la biodiversidad acuática, así como con la subsidencia o hundimiento del suelo, explica Miguel Cañedo, un investigador en ecosistemas acuáticos de la Universidad de Barcelona. “Si no se diseñan acciones preventivas, el impacto medioambiental de estas minas puede ser muy alto”, asegura el investigador. “Puede tener un impacto también sobre la salud humana, no solo en los ecosistemas. Las sales pueden interactuar con otros residuos y generar sustancias cancerígenas”, continúa.

Estas consecuencias sobre la salud humana son la principal motivación en la lucha de Thawatchai Chanchemsri, antiguo director del departamento municipal de salud, quien renunció en noviembre de 2018 como protesta al proyecto minero. “Me preocupa que la mina tenga un impacto sobre el medioambiente, pero sobre todo sobre la salud de los residentes y sobre las generaciones futuras”, afirma. Según Thawatchai, el departamento para el que trabajaba había estudiado el impacto de las minas de sal cercanas y había encontrado varios efectos negativos en el entorno inmediato, incluyendo un incremento en la salinidad del agua y una caída de la producción de los campos de arroz.

Según el gobierno de Tailandia, la nueva Ley de Minería, que entró en vigor en agosto de 2017, concede una mayor papel a las comunidades para decidir qué tipo de proyectos quieren que se desarrollen en las regiones en las que residen. “Si las comunidades se oponen, habrá una votación antes de que se otorguen licencias”, explica Ubol Ritpech, directora de la división legal del Departamento de Industrias Primarias y Minas de Tailandia. Sin embargo, al igual que el reconocimiento de los derechos comunitarios, la voluntad de las zonas rurales probablemente se quede en el papel, teme Lertsak Kamkongsak, uno de los principales activistas antiminas del país. “Es cierto que [según la ley] las autoridades tienen que involucrar a la comunidad local […] Pero hay un problema en cómo el gobierno va a implementar la ley, porque según nuestra experiencia, siempre se favorece la inversión y no el respeto a las formas de vida locales”, asegura el activista.

Mientras, en Wanon Niwat, ha empezado la cuenta atrás. La licencia de exploración de la empresa expira a finales de este año, y las mujeres de Wanon Winat están decididas a dejar claro un mensaje: no quieren que nadie perfore el suelo sobre el que viven. Y la lucha, asegura, continuará aunque el Gobierno se niegue a escuchar sus demandas. “Si renuevan la licencia, seguiremos luchando. Ahora son más fuertes que nunca”, asegura Mali.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/09/06/planeta_futuro/1567778245_807883.html

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