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Carta de una madre siria a su hija. El documental “Para Sama” muestra la guerra de un modo inusualmente íntimo

Redacción: Sarah Aziza

La mayor parte del público occidental concibe la región de “Oriente Medio” como una gran franja de caos constante e inescrutable. En función de esa idea, los diversos conflictos, insurgencias y revoluciones civiles se asientan en un único paisaje de horror, representado por imágenes ubicuas de oleadas de humo y destrucción incolora. L a violencia es, al parecer, endémica en la región, tan natural e inevitable como el desierto infinito y hostil.

Esta falta de historicidad -y la posterior negación de responsabilidad- puede atribuirse en parte a los medios de comunicación occidentales que favorecen los titulares sensacionalistas y reduccionistas por encima de los matices. En función de ello, a muchos residentes de la región, incluidos los que viven en zonas de conflicto, se les niega cualquier apariencia de cobertura mediática libre y precisa, al mismo tiempo que los principales medios locales se dedican a traficar con la propaganda gubernamental. En ambos escenarios, las voces de los ciudadanos “comunes” están deplorable y peligrosamente ausentes.

Este doble déficit es lo que los cineastas Waad al-Katib y Edward Watts intentaron remediar en su nuevo documental “Para Sama”, que se estrena este fin de semana en algunas ciudades, y que se emitirá más adelante en Frontline PBS. El póster de la película juega con el estereotipo: una mujer aparece de pie contra un fondo de edificios destrozados y escombros. Su rostro estoico y el entorno sombrío evocan asociaciones rutinarias de tragedia, pero la imagen contiene un detalle inesperado: una niña pequeña, de rostro vivaz y ojos muy abiertos, mira desde el portabebés atado al pecho de su madre. Ella es la homónima Sama, la primogénita de al-Katib, cuyo nacimiento y primeros años enmarcan una película que es una carta de amor maternal y la historia de una revolución. “Sama, he hecho esta película para ti”, dice al-Katib en una voz en off. “Necesito que entiendas por qué estábamos luchando”.

Es este marco el que distingue “Para Sama” de tantos documentales de guerra. La mayor parte de la película se centra en la vida confinada y desgarradora de la joven familia al-Katib durante el asedio de las fuerzas del gobierno sirio sobre el este de Alepo en 2016. Está limitada a un elenco reducido de personajes: un equipo de médicos y activistas que dirigen un hospital provisional, y un o de los hogares del vecindario, introduciendo así al público en la realidad tensa y enclaustrada de la rutina diaria y entumecida de la guerra.

Este enfoque íntimo fue la forma en la que al-Katib perturbó y amplió la cobertura convencional sobre su pueblo. “Nunca me sentí representada en las noticias respecto a Siria”, dijo al-Katib en una entrevista con The Intercept. “No hay percepciones humanas en esos informes. Hablan de una ‘guerra’ y la gente piensa en ejércitos, líneas de frente, tanques, pero no es así. No se trata de dos bandos luchando entre sí en pie de igualdad. Se trata de personas que luchan por una vida mejor, por la libertad, y de ejércitos que quieren destruirlas”.

El alcance narrativo de la película, basada en los personajes, en forma alguna excluye las dimensiones políticas del conflicto de Siria. al-Katib se involucró desde el principio en los levantamientos civiles contra el presidente sirio Bashar Asad, y llegó al periodismo a través de su participación y activismo en las calles. Las primeras escenas de la película la muestran con 18 años, una joven activista que participa en la oleada inicial de esperanza eufórica que desbordó a la Universidad de Alepo, donde estudiaba, cuando comenzó la revolución. Pronto empieza a filmar de forma amateur las protestas y manifestaciones, primero en su teléfono, luego con cámaras prestadas y, finalmente, con la suya propia.

La historia pasa de las entusiastas protestas del campus a los eventos cada vez más sombríos y violentos de la represión del régimen. Cuando el contingente rebelde es derrotado en el este de Alepo, al-Katib decide seguirlos, junto con un pequeño grupo de jóvenes luchadores por la libertad y de médicos voluntarios. En medio de una campaña progresiva de bombardeos por parte del régimen y de las fuerzas rusas, el grupo levanta un pequeño hospital improvisado que atiende a los heridos en condiciones cada vez más precarias.

La película muestra secuencias muy duras de ver. Tomas de morteros que caen y escenas de gran confusión en el hospital, donde los médicos trepan por suelos manchados de sangre, luchando por salvar a las víctimas destrozadas que llegan y les desbordan minutos después de cada explosión. Al-Katib lo graba todo en el marco de su cámara de mano, negándose a retroceder ante imágenes mucho más horribles de lo que la mayoría de las audiencias occidentales están acostumbradas a ver.

La decisión de los cineastas de incluir estas escenas más impactantes conllevaba un alejamiento deliberado de la distancia esterilizada que veían en la mayor parte del periodismo occidental dominante. Al-Katib y Watts tienen poca paciencia para los debates sobre la “idoneidad” de mostrar los aspectos más horripilantes de la guerra. “No creo que haya que proteger a la gente”, dijo al-Katib. “¡Estas cosas están sucediendo! Ofrecer a la gente la opción de ignorarlo es un error. Los niños están muriendo, los hospitales están siendo bombardeados, y estos horrores continúan en lugares como Idlib”.

Originalmente, al-Katib se propuso capturar estas escenas en un esfuerzo por crear un cuerpo de evidencias que esperaba que algún día ayudara a acusar al régimen. “Realmente, sentí que no saldríamos vivos de Alepo”, dijo, “así que pensé, lo menos que puedo hacer es dejar un registro para que un día, cuando Asad sea llevado ante la justicia, haya pruebas de todos sus crímenes”. El archivo resultante totalizó más de 500 horas de metraje, que comprenden anotaciones personales, tipo diario, desde el dormitorio improvisado de al-Katib, y la campaña del régimen contra civiles y hospitales, hasta tomas de operaciones de rescate posteriores al bombardeo emprendidas por debajo de un cielo que aún retumba.

Algunas de las imágenes más impresionantes se producen en los momentos más tranquilos de la película. En uno, al-Katib está abrazando a su recién nacida cuando la idílica escena se ve interrumpida por el sonido de los bombardeos cercanos. Ella dice: “Hoy hay muchos ataques aéreos, ¿verdad? ¡Pero no nos han alcanzado, ay!”. En otra escena, una toma de Sama con sus mejillas rosadas contrasta con el cuerpo gris azulado de un niño muerto de aproximadamente la misma edad.

“No soy solo una mujer”, dijo al-Katib sobre estas escenas íntimas, “pero esta fue una de las principales formas en que experimenté el conflicto: como mujer, como madre. Veo a ese bebé, muerto, y por supuesto que estoy pensando: podría ser Sama. Podría ser la madre de un bebé muerto. Podría morirme en cualquier momento. Tenía que mostrar ese momento, ese sentimiento”.

 

Waad, Hamza y Sama al-Katib miran los grafitis que pintaron en un edificio bombardeado, protestando por el exilio forzado de la población civil en el este de Alepo en diciembre de 2016. (Foto: Cortesía de PBS Distribution)

La yuxtaposición de ternura y horror a lo largo de la película muestra todo lo que está en juego en el conflicto sirio en sus dimensiones ineludiblemente personales. Esto era algo esencial para al-Katib y Watts, quienes reconocen el cansancio que sienten muchos en Occidente ante el problema sirio. Watts espera que la película logre que el “conflicto” se comprenda en términos más tangibles y humanos. “La gente tiene una actitud muy confusa con respecto a Siria y Oriente Medio en general, la sensación de que las guerras son una especie de desastres naturales que se extienden sin contexto ni razón”, dijo Watts. “Queremos cambiar eso”.

Otro de los “personajes” principales se alza más allá del marco de la película de al-Katib: la comunidad internacional, personificada en las ONG y los relatores que están en contacto con el equipo del hospital más allá de las fronteras sitiadas de Alepo. El esposo de Al-Katib, Hamza al-Katib, es el punto de contacto para muchas de estas conversaciones, realizando entrevistas con los medios de comunicación y consultas con los negociadores a través de su teléfono celular. También en estas interacciones surge la cuestión de la eficacia. “Pasé horas y horas hablando con ellos (periodistas, la Organización Mundial de la Salud, la ONU), pero no sé si eso cambió la situación”, dijo Hamza en una entrevista con The Intercept. “No parecía que los informes de los medios tuvieran algún impacto en los responsables políticos. Y las ONG creían tener una idea muy clara de la forma ‘correcta’ de ‘resolver’ un conflicto: escuchaban muy poco nuestros deseos”.

Durante todo el conflicto, el personal del hospital y los activistas presentaron una petición esencial, que no fue atendida, dijo Hamza: “Por favor, si quieren ayudar, saquen a Asad del poder. Después de eso, los sirios se encargarán de Siria”. En cambio, dijo, la comunidad internacional “se puso a negociar con el régimen. Y, mientras tanto, ese régimen iba matándonos”.

La mayor decepción de todas, dicen los al-Katib, fue la evacuación forzada de su ciudad en 2016, equivalente a la derrota. “Ese dolor fue peor que cualquier cosa que experimentamos durante toda la guerra”, dijo Waad al-Katib. “Dejar nuestro hogar, después de luchar durante tanto tiempo, nos rompió el corazón. Los negociadores de la ONU dijeron que estaban ‘salvando a Alepo’ y, sin embargo, estaban actuando a favor del régimen”.

Los al-Katib viven ahora como refugiados en el Reino Unido. Dicen que la cálida acogida de su película [en el Festival de Cannes] les ha dado un renovado sentido de empoderamiento e incluso de esperanza. “Lo que no esperábamos era que tantas personas nos fueran a preguntar después de ver la película, ‘¿Qué podemos hacer?’”, dice Waad con un tono entusiasta en la voz. En respuesta, los al-Katib planean lanzar campañas de concientización y defensa sobre el bombardeo de hospitales por el régimen de Asad, y abordar la difícil situación de los refugiados sirios.

“Nadie crece soñando con convertirse en refugiado”, dijo Hamza, quien no ha podido ejercer como médico desde que abandonó su país. Waad agregó: “Queremos que la gente entienda que cada refugiado es un individuo con una historia. Hay razones por las que estas personas son refugiados: están huyendo del peligro y solo quieren una vida mejor para ellos y sus familias”. Los al-Katib continúan pidiendo, abierta e inequívocamente, la destitución del régimen de Asad, mientras alimentan las esperanzas de poder volver un día. “Puede que esto no suceda en cinco ni en diez años, pero necesitamos creer que volveremos”, dijo Waad. Hamza se mostró de acuerdo: “Si a Asad se le permite ganar, si el mundo se niega a llevarlo ante la justicia, estamos viviendo en un mundo terrible. No podemos permitirnos creer que es así”.

“Si tuviera algún mensaje, sería este”, agregó: “No den la espalda a Siria”.

Sarah Aziza centra su interés en cuestiones relativas a las relaciones exteriores, derechos humanos y de género. Sus trabajos han aparecido publicados en Harper’s, The Atlantic, Slate y The Nation, entre otros medios.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=258993

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Alianza del Pacífico: mejoras educativas sostenidas

Redacción: Portafolio

Colombia, México y Perú, tienen en general, los mismos niveles educacionales de Chile hace 20 años.

La incorporación de los componentes de salud y educación supuso una superación en la medición del desarrollo humano en los países, más allá de la estrecha concepción económica que había prevalecido hasta finales de los años ochenta. A partir de ello se tiene una visión más integradora de las condiciones que prevalecen en las sociedades en función de la apertura de oportunidades y de la ampliación de las capacidades para la sociedad.

El componente de la educación del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas –IDH- se asocia al índice educativo, el cual involucra tanto la cobertura como la calidad de este importante componente social.

Existen por supuesto otros indicadores que pueden complementar la caracterización de las condiciones educativas –tal el caso de las pruebas PISA (Program for International Student Assessment)- pero para efectos de esta nota nos limitaremos al índice educativo que maneja Naciones Unidas (ONU).

Con base en el último reporte sobre educación de la ONU, en relación con un comparativo entre los países de la Alianza del Pacífico (AP) entre los años 1990 a 2018, es posible advertir que desde un inicio de esta serie de tiempo, Chile tenía el mejor indicador, con un 0.62. Perú era el segundo lugar para 1990 con 0.55, mientras que Colombia reportaba un 0.43, y México un 0.48.

Ya con base en los datos para 2018, es posible advertir las mejoras en el índice educativo de estos países. De esa cuenta se tiene que para este último año, Chile se hace con un valor de 0.81; Perú con 0.69; México con 0.68; y completa el cuadro Colombia con 0.67.

Es evidente cómo Chile no sólo conservó su primera posición del grupo, sino que sostenidamente la ha mejorado en los pasados 30 años, en particular en el ámbito primario y segundario. Los otros tres países mantienen posiciones que son matemáticamente diferentes entre sí, pero que no manifiestan diferencias estadísticamente significativas.

Es de resaltar que con base en el último reporte de índice educativo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) los países de la Alianza del Pacífico: Colombia, México y Perú, tienen en general, los mismos niveles educacionales de Chile hace 20 años. He aquí un reto vital, que se debe enfrentar. Se trata de que la educación amplíe las capacidades de los sectores especialmente más vulnerables de los países. El rezago educativo, lo que sí hace, es garantizar la ausencia de un desarrollo sostenible y sustentable.

Fuente: https://www.portafolio.co/economia/alianza-del-pacifico-mejoras-educativas-sostenidas-532105

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Convocatoria para la presentación de ponencias en el XXII Foro Pedagógico Internacional: Formación docente y pensamiento crítico

Redacción: CLACSO

Hasta el 15 de agosto hay plazo para inscribirse y participar en el XXII Foro Pedagógico Internacional: «Formación docente y pensamiento crítico» de la Universidad de la Salle, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la Red de Posgrados en Educación de Clacso y el Grupo de Trabajo de Clacso Formación docente y pensamiento crítico, el IDEP, la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE, Argentina) y el Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa (CRESUR, México).

Contribuir a las discusiones y reflexiones sociales, políticas y educativas en torno de la formación docente y su necesaria relación con el pensamiento crítico; brindar un espacio de intercambio, de aprendizaje y de diálogo en torno de la formación docente y el pensamiento crítico en nuestra región; intercambiar conocimientos entre las y los participantes sobre cuestiones teóricas, políticas, económicas y culturales relacionadas con el estudio y las necesidades de desarrollar un pensamiento crítico en los docentes de Nuestra América y el Caribe;  avanzar en la construcción de redes de estudiosos, activistas sociales y representantes de política pública interesados en el desarrollo del pensamiento crítico de los docentes y en las construcciones derivadas del mismo, son los objetivos de este encuentro que tendrá lugar en la sede Chapinero de la universidad de La Salle el 8 y 9 de noviembre.

El  XXII Foro Pedagógico Internacional: «Formación docente y pensamiento crítico» también contará con la participación de los conferencistas José Humberto Trejo de México, Carolina Scavinno y José Antonio Castorina de Argentina, Ruth Milena Páez y Paulo Emilio Oviedo de Colombia.

Las personas interesadas en participar con ponencias en mesas de trabajo, deberán enviar un resumen que atienda a la siguiente estructura:

– Tipo de ponencia (de resultados de investigación o de reflexión fundamentada – otro- especificar)
– Tópico de la ponencia en el marco del evento (eje políticas educativas, eje
mediaciones y didácticas, otro)
– Título de ponencia
– Autor(es). (Nombres completos, documento, No. de teléfono y correo electrónico)
– Situación que origina la temática de la ponencia
– Situación problema y/o marco de justificación de la misma
– Metodología empleada (según el tipo de ponencia)
– Resultados y/o alcances y/o dificultades conseguidos y/o identificados que aportan al tema del evento
– Tres cuartillas máximo, 12 puntos, espacio y medio, times new roman

Consultas: rmpaez@unisalle.edu.co

Fuente: https://www.clacso.org/actividad/xxii-foro-pedagogico-internacional-formacion-docente-y-pensamiento-critico-2/
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México: El profesor que resuelve enigmas educativos o cómo la niña más pobre sacó la mejor nota

Redacción: El Confidencial

A sus 83 años, el profesor Ken Bain ha pasado décadas investigando sobre innovación educativa y qué hace falta para que los estudiantes aprendan de verdad.

En 2012, lo que no debería haber sido más que una nota a pie de página en la sección de educación sacudió la actualidad mexicana, hasta el punto de que sus ecos llegaron al otro lado del Río Grande, a Estados Unidos. La nota más alta (921) en la prueba de matemáticas, un 10 sobre 10, había sido obtenida por una niña de 12 años llamada Paloma Noyola. No era una de las hijas de las familias ricas de México D.F. Se había criado en Tamaulipas, en un pueblo sin agua corriente ni líneas telefónicas fijas, y era huérfana de padre. Otros nueve compañeros habían obtenido notas superiores al 900. Algo pasaba en Matamoros.

Las miradas se centraron en Sergio Juárez Correa, su profesor. “Había desarrollado un método muy ingenioso”, recuerda a El Confidencial Ken Bain, autor de ‘Lo que hacen los mejores profesores universitarios‘, vicerrector de Asuntos Académicos de la Universidad del Distrito de Columbia y presidente del Best Teachers Institute. “Había preguntado a sus alumnos qué querían aprender y con eso había creado su programa, además de añadir de vez en cuando alguna cuestión sobre aspectos que consideraba que podrían fascinar a sus alumnos”.

Los profesores hemos malgastado el tiempo en dar información, cuando deberíamos haberlos ayudado a pensar de forma crítica

Correa entró un día entró a clase y pidió a los alumnos que sumasen todos los números de 1 a 100. ¿1+2+3+4… así hasta 100? Noyola encontró rápidamente la respuesta, a la que probablemente no habrían llegado la mayoría de adultos. Se dio cuenta de que sumar 1 y 100 daba 101, que sumar 2 y 99 daba 101, que sumar 3 y 98 daba 101… así que lo único que tenía que hacer era multiplicar 101 por 50. Y, acto seguido, hizo algo que para el antiguo profesor de Historia marcó la diferencia para sus colegas: “Ayudó a sus compañeros a que lo entendiesen”. Paloma se convirtió en un icono de superación y fue comparada con Steve Jobs en la portada de ‘Wired’.

La portada de 'Wired' con Paloma en ella.
La portada de ‘Wired’ con Paloma en ella.

Para Bain, que disfruta coleccionando épicas historias de mejora educativa, es un buen ejemplo de hacia dónde debe dirigirse la educación en el futuro. “Lo que hemos hecho siempre ha sido malgastar el tiempo en proporcionar de forma oral información que podían haber obtenido fuera, en lugar de ayudarles a pensar de forma crítica”. El profesor, que debido a sus problemas de salud ofreció por videoconferencia una charla organizada por el Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra el pasado mayo, disfruta a sus más de 80 años ofreciendo sin parar sus ejemplos preferidos de metodologías innovadoras en todo el mundo.

¿La clave? La motivación del estudiante. “Algunos no adoptan un acercamiento profundo que les permita aplicar lo que han aprendido”, explica. “Su enfoque es estratégico o superficial, les sirve para aprobar el curso”. El gran reto para el profesor hoy es, como ayer y mañana, que el estudiante aprenda, pero quizá no de la misma manera que antes.

No es el docente ni el alumno. Tampoco la tecnología o los recursos. La clave se encuentra en crear entornos “naturales y críticos” –el nombre que les da una y otra vez a lo largo de la entrevista– donde los estudiantes se impliquen, aprendan y pongan en cuestión lo aprendido. ¿El truco? “Plantear buenas preguntas, que consideren importantes, intrigantes o simplemente bellas”. Bein lo repite una y otra vez. “Intrigante y bello”. Así es como debe ser el aprendizaje.

Y el profesor se lanza a contar historias y resolver misterios.

Los médicos que experimentan con gaseosa

El método más popular hoy, el aprendizaje en grupos, cuya receta pasa a desgranar. Primer paso, “que los estudiantes se preparen en casa leyendo los materiales o viendo vídeos, antes de ir a clase”. Segundo paso, “que nada más llegar realicen un pequeño examen, tanto de forma individual como en grupo, hasta que obtengan una puntuación perfecta”. Tercer paso, “se les presenta problemas que deben intentar resolver como grupo”.

Un profesor de literatura rusa animó a sus alumnos a que visitasen a los presos para discutir sobre los temas de ‘Guerra y paz’

Una metodología, recuerda Bain, que hoy es muy común en las facultades de medicina, donde los estudiantes son animados a resolver problemas médicos “que requieren un razonamiento sofisticado”. ¿Y el profesor? Ya no es la fuente de información –lo son los libros, los vídeos, la infinitud de materiales disponibles–, sino quien resuelve sus dudas y les proporciona ‘feedback’.

Buenas preguntas, grandes respuestas

Bain sigue con las pruebas de concepto. Una vez más, todo comienza encargando a los estudiantes tarea para su casa. De retorno al aula, tienen que enfrentarse con “problemas conceptualmente ricos” en grupo. La clave se encuentra en plantear problemas lo suficientemente interesantes (y sí, también bellos e intrigantes).

Como aquel profesor de Derecho que entró hace un par de años en su clase y preguntó a sus alumnos cómo era posible que EEUU fuese el país con una mayor proporción de población encarcelada. “Lo primero que hizo fue dejarles que especulasen antes de investigar”. O el profesor de literatura rusa de la Universidad de Virgina que animó a sus alumnos a que visitasen la cárcel local para hablar con los presos de los grandes temas (¿quién soy? ¿cuál es mi destino? ¿cuál es mi papel?), esos que aparecían en novelas como ‘Guerra y paz’ de Tolstói o ‘Padres e hijos’ de Iván Turguéniev. “Les ayudaron y, además, aprendieron muchas cosas sobre literatura rusa”.

Pero no se trata simplemente de preguntar, sino de saber cómo llegar a una respuesta. “Una de las cosas que sabemos hoy es que los estudiantes jóvenes son mejores a la hora de ayudar a los principiantes que los avanzados”, recuerda Bain. “Por lo que para los estudiantes trabajar juntos para poner solución a un problema es más beneficioso que tener un profesor delante que le dé las respuestas”.

Cualquier lugar puede ser un entorno de aprendizaje. (Reuters/Shannon Stapleton)

Cualquier lugar puede ser un entorno de aprendizaje. (Reuters/Shannon Stapleton)

¿Es entonces posible un mundo sin profesores? “No”, niega categóricamente el también autor de ‘Lo que hacen los mejores estudiantes de universidad‘, la continuación del volumen anterior. “No se pueden eliminar sin disminuir la calidad de la educación. Que su rol haya cambiado no quiere decir que tenga que ser eliminado. Puedes aprender sin profesor, pero necesitas una fuente de motivación e inspiración, alguien a quien hacerle preguntas”.

China, qué bella eres

Un inciso. Bain explica con admiración una de las últimas visitas que realizó a un colegio del sudoeste chino. “Conocí a los estudiantes en persona y su motivación me dejó sin palabras”. ¿Qué hacían exactamente? Juntar al profesor de Biología, al de Ingeniería y al de Economía, además del de Psicología y Educación Física y proponer un reto a los estudiantes: ¿qué idea vendible en el mercado se les ocurre para mejorar el deporte, poniendo en práctica sus conocimientos de ingeniería?

Los resultados fueron espectaculares, como nuevos aparatos para el gimnasio con los que, asesorados por sus profesores de Biología y Educación Física, tenían que comprender qué efecto causarían en elorganismo de los usuarios. “Los grupos multidisciplinarios son un gran ejemplo, porque son muy ricos, muy motivadores, dan respuesta a todos los problemas en los que los estudiantes puedan estar interesados”, señala Bain.

Aulas personalizadas con miles de alumnos

Todo suena muy bonito, pero ¿no resulta difícilmente aplicable a las aulas universitarias donde suelen juntarse cientos de alumnos? ¿No suena un tanto elitista? Una vez más, la respuesta es negativa. “Eric Mazur desarrolló una metodología con la que puede dar clase a cientos de estudiantes”, explica Bain. “Primero, les proporciona artículos y libros; inmediatamente después, se enfrentan con problemas intrigantes, interesantes, conceptualmente ricos, y les piden que los resuelvan inmediatamente”.

Los humanos somos animales naturalmente curiosos, pero también queremos autonomía y que no nos digan qué debemos aprender

Muchas (o la mayoría) de las respuestas que proporcionan esos estudiantes están equivocadas, pero eso no es un problema. Como explica el profesor, Mazur pide a sus alumnos que se pongan de pie, encuentren a alguien que haya proporcionado una respuesta diferente a la suya, y que conversen entre ellos. “Entonces vuelven a hacer el examen. En el proceso, han aprendido muchas cosas en las que no habían pensado antes”. ¿Un aliado? Los clickers, esos cacharros que permiten interactuar con la audiencia de un programa televisivo… o un aula.

Una lección de historia

El propio profesor ha intentado aplicar a la enseñanza de Historia su modelo de los ‘natural critical learning environments’. Por ejemplo, llevando los juegos tradicionales de instituto a los adultos. “Los estudiantes interpretan roles e intentan convencer a sus compañeros de su posición, por ejemplo, cómo responderías al conflicto entre republicanos y conservadores si estuvieses en 1935 en España”, explica.

“Como es un juego, es algo que suele hacerse con estudiantes de entre 15 a 20 años, pero algunos hemos creado versiones donde estudiantes en clases muy grandes hacen lo mismo con personajes históricos y períodos que han investigado previamente”, añade. “¡Y están muy motivados porque quieren ganar!” La clave es trabajar en grupo, como en un entorno laboral real, “que es lo que tendrán que hacer en su trabajo”.

Somos ardillas

Ya lo dijo Sócrates: “Los jóvenes son maleducados, desprecian la autoridad y chismorrean cuando deberían trabajar”. ¿De verdad se distraen más fácilmente? “Hoy tenemos una visión más rica, gracias a los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan, de que el ser humano esun animal naturalmente curioso”, responde Bain. “Pero también sabemos que los humanos se mueven por el deseo de autonomía, no les gusta que les controlen”.

De estímulo en estímulo, como ellas. (iStock)

De estímulo en estímulo, como ellas. (iStock)

Los humanos, añade, somos como ardillas. “Van a un árbol por nueces, las cogen y si ven que hay otro árbol cerca que también tiene, dejarán las que queden e irán a ese”, narra el profesor. “Los humanos somos así, estamos buscando continuamente información, y si la conseguimos fácilmente, saltaremos al siguiente árbol, a la siguiente página web, ante el miedo de perdernos algo importante”. La solución quizá pase por que sean los propios alumnos quienes establezcan sus reglas para evitar distraerse. “Es mejor darles autonomía que golpearlos con un látigo por mirar el móvil”.

Lo que ocurre a menudo en los colegios, donde “la única manera de motivarlos es amenazarlos con malas notas”. Algo que termina horadando poco a poco su motivación. “A los cinco años están llenos de preguntas y a los 14 han perdido toda la curiosidad, porque han vivido en un entorno controlador, no en uno que les pidiese que hiciesen preguntas interesantes y que pongan a prueba lo que saben”. Por ejemplo, la clase de pregunta que Sergio Juárez le hizo a Paloma Noyola. Una cuestión que lo cambió todo.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-08-03/ken-bain-educacion-enigmas-educativos_2142967/

 

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(Vídeo) Entrevista. José Luis Carretero Miramar, desde España: «Tenemos que estar insertos en las luchas sociales. Estuvimos demasiado tiempo fuera»

Redacción: Kaos en la Red

Entrevistamos a José Luis Carretero Miramar, secretario del sindicato Solidaridad Obrera, que es la tercera central anarcosindicalista del estado.

Pensamos que es prioritario que desde los ámbitos libertarios se pronuncien acerca de nuestros problemas cotidianos, escuchar cuanto saben de lo que nos pasa, que cerca están de nosotrxs, que proponen, cual es su compromiso. La charla con José Luis Carretero Miramar fue un grato momento, la comparto con vosotras y vosotros.

Fuente: https://kaosenlared.net/video-entrevista-tenemos-que-estar-insertos-en-las-luchas-sociales-estuvimos-demasiado-tiempo-fuera/

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Los profesores interinos se concentran en defensa de la educación pública

Publicado originalmente en La Voz de Almería

La lucha entre interinos y administración presenta un capítulo más. Miles de profesores de este colectivo y solidarios de la docencia se han reunido en las ocho capitales de provincia andaluzas en defensa de la educación pública. Bajo la plataforma ‘¡Juntxs sumamos!’, han reclamado mejoras en el sistema educativo y se han mostrado en contra de «la política de despidos» de la Junta de Andalucía.

De las 1.500 personas que trabajaban el curso anterior en educación primaria, 157 se mantendrán en este servicio público de la comunidad andaluza. 35 en la provincia de Almería. Cerca de unas 300 profesionales de toda la pirámide de la enseñanza se han visto afectadas en la provincia.

Cerca de un centenar de personas se han reunido a las puertas de la Delegación Territorial de Educación de Almería a las 11:00 horas. Los principales afectados son los docentes de infantil y primaria, aunque los responsables de la concentración aseguran que el gremio de secundaria y bachillerato se verá perjudicado en un futuro cercano. Muchos de ellos han trabajado durante más de diez años de manera ininterrumpida pero tampoco han entrado en la adjudicación provisional.

Los asistentes han conversado sobre su situación y han criticado duramente las medidas emprendidas por la Junta de Andalucía. Otros se han mostrado algo decepcionados pues esperaban una mayor masa social. De hecho, han sido habituales los comentarios en alusión a la poca gente allí congregada.

El acto ha tomado un giro radical cerca de los cuarenta minutos, ya que se ha procedido a la lectura del manifiesto. Mario Mármol, docente de Jaén afincado en Almería desde «hace unos años» es el portavoz de los afectados. Las conversaciones han finalizado, ya que todos los presentes han escuchado con atención la intervención de Mármol durante los cuatro minutos de lectura. Bajo el título de ‘En defensa de la educación pública: No más recortes en Andalucía’, el documento dibuja los principales problemas a los que se enfrenta la comunidad educativa.

Junto a las camisetas verdes, los allí citados han llevado varias pancartas. «Sin igualdad no hay justicia» o «Medidas Imbroda: impasibles, impeditivas e improcedentes» rezaban algunas de ellas. Elisa Poyatos, maestra con puesto de trabajo se ha citado en el encuentro. «Las medidas de Imbroda son impasibles ante la amargura de los interinos que se han quedado en la calle, impeditivas porque impiden el buen desarrollo de la educación e improcedentes porque solo lo hacen con el cuerpo de maestros, con ningún otro tipo de funcionarios», ha referido Elisa respecto a una pancarta.

Sindicatos como Docentes por la Pública, Csif, Ustea o CGT se han citado en el acto. Miguel Moya, uno de los representante de la primera asociación, atiende a LA VOZ. Moya define lo ocurrido como «el despido masivo más grande de la historia reciente de Andalucía». Afirma también que en los dos últimos años ha sido un «golpe muy fuerte» por la reducción creciente de las aulas.

Según datos de Ustea, casi 1.500 aulas públicas han sido suprimidas en Andalucía desde 2011. De esas, 487 son de Infantil y Primaria del curso pasado

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Grupo de participantes

Educación para la salud: El programa Pajeps cumple 25 años

Noticia originalmente publicada en Diario Médico

Los jovenes aplican la formación en sus respectivas CCAA

Más de 800 jóvenes se han formado ya como agentes de salud con el programa de Fundadeps, programa que consiste en una semana de formación y posterior aplicación en sus comunidades autónomas.

Una vez concluida la formación, los agentes de salud desarrollarán intervenciones entre el colectivo de jóvenes en sus comunidades autónomas, de la mano de las organizaciones que han avalado su presencia en PAJEPS.

Según explican desde la Fundación, este programa “introdujo el concepto de Agente de Salud dentro de la formación e intervención de jóvenes con jóvenes, que se basa en la comunicación directa entre iguales”. Hasta el momento este programa ha formado a más de 800 jóvenes que “de la mano de las universidades, asociaciones juveniles, clubes y ayuntamientos han trabajado en sus territorios para promover hábitos saludables en los jóvenes”.

Educación para la salud

María Sáinz, médico especialista en Medicina Preventiva, directora de Fundadeps y fundadora de Pajeps, explica que propuso el programa en el año con tres objetivos. El primero es “la formación en educación para la salud a jóvenes que procedían tanto del área de ciencias de la salud, como aquellos que tenían un gran interés en transmitir a otros jóvenes todos los aspectos preventivos y promotores de la salud”.

El segundo es “que los jóvenes tuvieran un aval de la educación para la salud a través de Fundadeps”. Sáinz comenta que “normalmente los jóvenes salen de la universidad o de los centros formativos con su título, pero luego no hay nadie que les presente para hacer actividades de este tipo. Muchos quieren hacer intervenciones educativas en centros escolares o en campamentos juveniles en los temas de interés, de joven a joven, de tú a tú”. Por ello, comenta que tienen convenios con los scouts y otras organizaciones de jóvenes.

Por último, Sáinz cuenta que “la salud es un tema que nos interesa a todos y me daba mucha rabia que solamente se hicieran programas circunscritos a las comunidades autónomas”. Explica que este programa tiene la ventaja de que une a jóvenes de todo el país: “Lo fundamental era que nuestros jóvenes, promotores de salud, se dieran cuenta de la importancia de la salud independientemente del territorio de donde procedían”.

Por otro lado, Irene Ramos y Marta Rodríguez, coordinadoras de PAJEPS, explican que “el objetivo principal del programa es promocionar hábitos de vida saludables entre la población juvenil”. Nuestro modelo cuestiona las intervenciones adultocéntricas y posiciona a los jóvenes como agentes de cambio, capaces de realizar intervenciones entre iguales, sensibilizando y promoviendo acciones de prevención desde los jóvenes y para los jóvenes. Son ellos quienes deciden qué tipo de intervenciones realizar, con qué grupos juveniles y en qué temáticas.  La semana de formación y convivencia les permite conocer de la mano de expertos cuáles son las últimas iniciativas que se están realizando con juventudes en diferentes temáticas de educación para la salud, las pueden vivir para luego adaptar y replicar.

Los participantes

Cada año participan 35 jóvenes, cuya selección se basa en cinco criterios: formación académica, experiencia de voluntariado, cursos complementarios, experiencia con jóvenes y experiencia en salud. Teniendo un gran peso el voluntariado previo y la experiencia de trabajo con jóvenes.

María Sainz, fundadora de Fundaeps y Pajeps, en la inauguración del programa Pajeps 2019.

María Sainz, fundadora de Fundaeps y Pajeps, en la inauguración del programa Pajeps 2019.

La formacion académica de los participantes es muy variada. Por ejemplo, en esta edición ha habido jóvenes con Psicología, Educación Social, Educación infantil/primaria, Medicina, Grado Medio de Emergencias Sanitarias, Cocina, Integración Social, Dietética, Enfermería, Publicidad/Periodismo, Farmacia, Nutrición, Trabajo social, Pedagogía Hospitalaria, Sociología, Secundaria y Bellas Artes.

Temas en salud

Cada año durante la semana de inmersión, los participantes se forman en aquellos hábitos que más influyen sobre la salud de adolescentes y jóvenes, así como en los temas que más dudas e interés plantean desde sus foros de debate.

Según explica Sáinz, cada año se van introduciendo cambios en los temas a tratar “en función de la demanda y la realidad de los propios participantes”.

La directora explica que, desde el comienzo, “se han mantenido las líneas clásicas del conocimiento que nos ha demandado siempre la juventud: tema de alimentación y nutrición, los aspectos afectivo-sexuales, la prevención de drogasprevención de accidentes de tráfico…”. Comenta también que se han ido sumando otros temas “con el paso de los años, la evolución y la demanda de los jóvenes, se han introducido temas como la salud y el medio ambiente o la perspectiva de género.”

Este año el programa formativo ha incluido las siguientes sesiones:

  • Educación para la Salud (EpS), con Marta Rodríguez.
  • Metodología de Intervención en EpS, con Antonio Rivas.
  • Técnicas de Intervención, con Irene Ramos.
  • Técnicas de Comunicación, con Lars Bonell.
  • Educación Afectivo-Sexual, con Carlos de la Cruz.
  • Violencia de Género en el Noviazgo, con Marcela Gracia.
  • VIH Desmintiendo Mitos, con José Fley.
  • Diversidad Sexual y de Género, con Pau y Eloy García.
  • Prevención de Adicciones y Reducción de Daños, con César Gil.
  • Alimentación Saludable, con Vanessa Mañoso.
  • Naturaleza y Bienestar, con José Antonio Corraliza.
  • Primeros Auxilios, con Alberto Blanco.
  • Recursos Psicoemocionales, con Irene Ramos y Marta Rodríguez.

Rodríguez y Ramos explican que todos los módulos del programa tienen un carácter eminentemente práctico: “La metodología de formación práctica es un aspecto esencial desde el principio, apostando por experiencias más que exposiciones teóricas. Se trata de que puedan vivir experiencias de sensibilización en educación para la salud para que puedan replicarlas. El programa conlleva sensibilizarse hacia una mirada integrativa de la educación para la salud y aprender formas concretas de diseñar intervenciones juveniles.”

“La formación estándar universitaria suele llevarnos a ser expertos en una sola área, estudias psicología pero no educación, haces un máster en sexualidad pero no en adicciones… En este programa, las/os participantes tienen la oportunidad de abordar la complejidad de las dinámicas de salud, actualizándose en temáticas diversas a su área de especialización y que sin embargo están interrelacionadas cuando hablamos de salud. Además, al ser una formación presencial durante una semana, la convivencia también favorece el desarrollo de habilidades de liderazgo, comunicación y participación ciudadana, es una experiencia muy diferente a realizar una formación presencial común. Se conoce a personas de todo el territorio español, de trayectorias muy diferentes a la propia, se comparten experiencias, aprendizajes en el trabajo realizado con jóvenes, se generan lazos muy profundos. El programa apuesta por el trabajo interdisciplinar, aunando diferentes visiones, formaciones y perspectivas para enriquecer la experiencia”, añaden las coordinadoras.

Experiencia personal

Sara Fernández, una participante del programa, ha contado a DMJ su experiencia en PAJEPS: “Cuando mandé el currículo y la ficha de adhesión pensé que podría aprender, pero no me imaginaba que podría aprender tanto”. Añade que, pese a haber estudiado mucho sobre Educación para la Salud por su profesión, la enfermería, “siempre lo había hecho desde una perspectiva teórica y con un modo de llegar a la gente mucho menos eficaz”

“Durante la parte teórica del programa en Madrid me propuse escuchar y ser una esponja para absorber toda la información, reflexiones, debates, temas nuevos…. Cuando llegué a mi ciudad vine cargada de energía, de motivación, de ilusión, de curiosidad, de ganas de aprender más y hacer intervenciones con las gafas con las que me enseñaron a ver la Educación para la Salud”, comenta la participante.

Sobre la semana de formación, Fernández comenta que fue “muy intensa y especial”: “Personas de distintas profesiones hablando sobre un mismo tema: la Educación para la Salud. Conocer los distintos puntos de vista hizo que todos ampliásemos nuestra visión y fuese una experiencia muy enriquecedora”.

“Fue una semana de aprendizaje continuo que no solo influye en las personas que participamos en el programa sino también en nuestro entorno, con esa segunda parte práctica en la que se desarrollan las intervenciones. Se aprende, no solo de los grandes expertos que nos dan los talleres, sino también de los propios compañeros/as que participamos como futuros/as agentes”, añade.

Aplicación de la educación para la salud

Por otro lado, la participante cuenta que, tras terminar la semana de formación, realizó dos actividades hasta el mes de diciembre: un taller grupal para residentes de enfermería y medicina familiar y comunitaria sobre Educación para la Salud “resumiendo los aspectos más importantes que había descubierto en Pajeps e invitando a la Asociación de Menores Transexuales de la comunidad para que nos hablara de la diversidad de género”; y “coincidiendo con el Día Mundial de la Diabetes, desarrollamos en el centro de salud una mesa informativa sobre esta enfermedad y una consulta para determinar mediante un test el riesgo de padecerla y dar consejo breve sobre actividad física y alimentación”.

Durante el año siguiente, Fernández cuenta que siguió realizando actividades de Educación para la Salud: “He impartido un curso de introducción a la Educación para la Salud dirigido a médicos y enfermeras de mi área de salud. En el centro de salud hemos realizado dos talleres de siete sesiones de mente activa para personas mayores y de cuidando al cuidador; además, hemos puesto otra mesa informativa el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Colón. También hemos salido a la comunidad a dar talleres de RCP y primeros auxilios en una asociación de personas con dificultades intelectuales y a otra asociación de personas en tratamiento por adicción a drogas. Poajepstro lado, estoy participando en un proyecto para personas con diabetes con las que salgo a caminar dos horas todos los viernes. Y, a partir de septiembre, tengo previstas otras actividades diferentes”.

En definitiva, la participante comenta que, gracias al programa, encontró “una forma más eficaz de llevar a las personas la Educación para la Salud”. Explica que se ha puesto como requisito las intervenciones que realiza “sean con sentido y bien hechas, con metodología correcta y preguntando las necesidades de la población a la que va dirigida y con una evaluación en cada una de ellas para poder mejorarlas”.

“Pajeps ha sido como regar y nutrir una semillita que ha ido creciendo. Estoy muy agradecida de haber tenido la oportunidad de participar en este programa porque ha sido una experiencia personal impresionante pero también un antes y un después en la forma de trabajar y de entender mi profesión: la enfermería”, concluye.

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