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Estas son las tendencias educativas que triunfarán en 2019

España / 18 de enero de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Educación 3.0

Blockchain, Visual Thinking, realidad virtual y aumentada o escape room. Descubre las tecnologías y metodologías educativas que son tendencia para este año.

La transformación de los procesos de enseñanza es imparable debido a la puesta en práctica de metodologías activas y tecnologías que quieren cambiar las aulas. ¿Cuáles son las tendencias educativas llamadas a triunfar este 2019? ¡Las descubrimos!

1  Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)

Es una de las metodologías activas más populares y su implantación no deja de crecer. El ABP mejora el proceso de enseñanza convirtiendo a los alumnos en protagonistas de su propio aprendizaje, y logra que aprendan haciendo. Por ello, es importante que a la hora de programar las distintas actividades y ejercicios los docentes determinen muy bien tanto los objetivos como el material a elaborar. Los beneficios de esta metodología son diversos: desarrollo del pensamiento crítico, mejora de las habilidades sociales, mayor motivación, espíritu autocrítico, creatividad… Para aquellos profesores que decidan iniciarse, este decálogo de Marina Tristán les ayudará.

2  Blockchain

La tecnología blockchain, o cadena de bloques, no sólo se vincula a monedas virtuales como el bitcoin. Posee aplicaciones en otros ámbitos como el educativo según afirma un estudio del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea. Blockchain funciona de manera similar a los libros de contabilidad donde se registran las cuentas, aunque al tratarse de un entorno digital estos libros físicos son sustituidos por bases de datos distribuidas a través de diferentes equipos donde se almacenan bloques de información imposible de manipular o borrar.

Esta tecnología “afectará directamente a la gestión de muchos procesos internos, permitiendo de manera sencilla una gestión automatizada de calificaciones y exámenes, además de evitar cualquier tipo de fraude como el plagio o el cambio de notas”, explicaba en este artículo Germán Ruipérez, catedrático de eLearning y de Lingüística Alemana en la UNED y la Universidad Camilo José Cela.

3  Escape Room

Si el pasado año asistimos a su popularización, durante este 2019 se espera que esta técnica, que se enmarca dentro del ámbito de la gamificación y promueve el trabajo colaborativo, continúe motivando a los estudiantes. ¿Su peculiaridad? Es posible montar una habitación de escape en cualquier asignatura: MatemáticasInglésLengua… Algunos docentes han compartido ya su experiencia; los interesados en montar su propio escape educativo necesitan, eso sí, un kit de elementos imprescindibles que pueden consultar aquí.

4  Inteligencia Artificial

Los avances tecnológicos han logrado que la Inteligencia Artificial (IA) sea por fin una realidad y que se vaya extendiendo a distintos escenarios como la enseñanza. ¿Qué aplicaciones tiene? Begoña Gros, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona, recoge en este artículo tres usos posibles e insiste en que, en ningún caso, “la figura del profesor va a desaparecer”. Habla de la creación de plataformas online para el aprendizaje; el desarrollo de programas conversaciones inteligentes o chatbots, que pueden actuar como docentes o tutores en entornos virtuales de formación; y robótica educativa vinculada al desarrollo de robots que actúan como tutores en cursos virtuales.

5  Microaprendizaje o Microlearning

Otra de las tendencias educativas con una importante proyección es el Microaprendizaje o Microlearning. Esta metodología se caracteriza porque los estudiantes reciben ‘píldoras’ formativas de corta duración sobre un tema específico en forma de juegos, vídeos, infografías… Sus beneficios se relacionan con una mayor motivación y facilidad para retener los conocimientos adquiridos, acceso a los contenidos desde distintos dispositivos en cualquier momento y lugar, resultados de aprendizajes inmediatos…

6  Neuroeducación

Esta disciplina, que estudia el papel que juega el cerebro en el proceso de enseñanza y aprendizaje, está basada en las ciencias de la educación y la neurociencia y tiene en Francisco Mora uno de sus representantes más destacados. En su opinión, “el cerebro sólo aprende si hay emoción”. Esto le ha llevado a estudiar cómo funciona este órgano, cómo aprendemos y la influencia que ejercen las emociones en este proceso. Como afirma la escritora y psicóloga  Begoña Ibarrola: “Educar en las emociones es clave para favorecer el aprendizaje”. Por lo tanto, los docentes necesitan comprender que “su función como educadores va mucho más allá que la de meros transmisores de información o conocimientos”.

7  Tecnologías inmersivas: realidad virtual y aumentada

El informe NMC Horizon apunta que  las tecnologías con mayor crecimiento son las relacionadas con la realidad virtual aumentada. Con ellas, se logra no sólo incrementar la curiosidad y motivación del alumnado, también potenciar el aprendizaje a través de la experiencia. Así, el atractivo de este tipo de tecnologías inmersivas es su capacidad para crear escenarios virtuales (combinándolos con imágenes reales en algunas ocasiones) para vivir experiencias en primera persona.

8  Visual Thinking

Esta metodología aprovecha las posibilidades comunicativas que ofrecen las imágenes para expresar ideas y pensamientos. En clase de Literatura, por ejemplo, puede ayudar a que los estudiantes retengan mucho mejor la información relacionada con un autor o una época literaria concreta. Pero tiene aplicaciones en cualquier otra materia. Por ejemplo, en Matemáticas: Angustias Ortega, profesora de Matemáticas en el Col•legi Santa Magdalena Sofia (Palma de Mallorca), lo trabaja con sus alumnos de 1º y 2º de la ESO. Así, es posible trabajar mapas mentales de cálculo, diseñar autoevaluaciones visuales, o resolver un problema con esquemas visuales. Los docentes interesados en Visual Thinking pueden consultar estos recursos y la entrevista realizada a la experta.

Fuente de la Reseña:

https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/tendencias-educativas-2019/97251.html

ove/mavh

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Educación, ¿avanzamos o retrocedemos?

España / 18 de enero de 2019 / Autor: Salvador Rodríguez Ojaos / Fuente: El Blog de Salvaroj

«La educación está en movimiento (…). La pregunta, por tanto, no es si la escuela está en transformación o no, sino más bien hacia dónde avanza (o incluso si retrocede).» Fernando Trujillo (@ftsaez)

Reconocer que la educación está en continuo movimiento, que es como un ser vivo que nace, crece, se reproduce y se adapta (porque no muere, sino que se transforma) es un paso fundamental para mejorarla y hacerla eficiente en el cumplimiento de su propósito, que no es otro que el de preparar a las personas para la vida.
El movimiento conlleva acción. Por ese motivo docentes y alumnos deben tener una actitud activa para que ese movimiento sea productivo (en términos de generación de conocimiento significativo) y eficaz en cuanto a su capacidad de dar respuesta a las nuevas necesidades que se generan con los cambios de la sociedad. Por ejemplo, en este mundo hiperconectado, donde lo digital invade todos los ámbitos (laboral, de relación con los demás, de entretenimiento,,,), ¿tiene sentido no incluir lo digital en el ámbito escolar?
En una educación en movimiento, lo ecléctico y lo transversal deben ser la clave. No existen caminos señalados hacia el éxito, ni recetas mágicas infalibles. Escoger en cada momento y situación cuál es el método y la metodología para conseguir nuestros objetivos es de obligado cumplimiento. No debemos dejarnos llevar por el inmovilismo ni por el fanatismo ciego por alguna de las «motodologías» de moda.
Si has leído bien: motodologías, que son aquellas que nos están imponiendo como si nos «vendieran la moto», es decir, sin tener constancia real de sus resultados, ni una evaluación fiable de su aplicación.
El peligro de la educación actual, y al mismo tiempo la grandeza, es que su transformación está condicionada por nuestras acciones. Estamos en un momento de retroceso en lo que se refiere a valores y políticas. La irrupción en el panorama político de partidos de ideología de extrema derecha está llevando a plantear cosas en el ámbito de la educación que nada tienen que ver con lo pedagógico, sino todo lo contrario con cuestiones ideológicas que algunos ya creíamos superadas.
En nuestras manos está, en nuestras acciones diarias, que la educación avance o retroceda. Creo que es una irresponsabilidad quedarse al margen y ver cómo van desarrollándose los acontecimientos. Luchar contra la desinformación, las fake news y la propaganda ideológica demagógica solo puede combatirse con pedagogía y responsabilidad por nuestra parte.
Fuente del Artículo:
https://www.salvarojeducacion.com/2019/01/educacion-avanzamos-o-retrocedemos.html
ove/mahv
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OCDE apoya a México para redefinir el sistema educativo

América del norte/México/17 Enero 2019/Fuente: El sol de México

Asimismo, consideró importante la permanencia del INNE como un organismo autónomo que señale logros y retos del Sistema Educativo

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acompañará al gobierno de México en la redefinición de sus prioridades en materia de educación, aseguró la directora de ese organismo internacional, Gabriela Ramos.

En entrevista con Notimex, expuso que la OCDE observa con optimismo la apertura del gobierno federal, en particular de las autoridades de Educación, en torno a las recomendaciones que lleva a cabo para mejorar el Sistema Educativo Nacional.

La funcionaria de la OCDE enfatizó que el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, pidió a la organización que lo acompañara en esta nueva etapa de redefiniciones en materia educativa.

«Y por supuesto que lo vamos a hacer, porque para nosotros México es miembro de la OCDE, independientemente del gobierno que lo represente. Ellos son los que definen sus prioridades y eso no lo vamos a debatir»

Indicó que el diálogo con la SEP es a nivel técnico y la OCDE deberá ajustarse a esas prioridades, “y ser muy honesta al decir al gobierno lo que observamos en el Sistema Educativo. Ese el tipo de discusión que tenemos con las nuevas autoridades”.

De acuerdo con Gabriela Ramos, la comunicación con Moctezuma Barragán “ha sido muy positiva, con mucha claridad respecto de los retos que compartimos. Esta apertura y debate basado en la evidencia para nosotros es lo más importante”.

En ese contexto, consideró importante la permanencia del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INNE) como un organismo autónomo que señale los logros y retos del Sistema Educativo mexicano.

También se refirió a la derogación de la reforma educativa, en donde participó la OCDE y estimó que seguramente permanecerán algunos elementos.

«En nuestra experiencia no es posible ni factible eliminar todas las estructuras y volver a empezar de cero porque nos paralizaríamos. Mientras se preserven los buenos elementos del sistema, no de un sexenio, sino de toda la construcción del Sistema Educativo Mexicano, pues a seguir trabajando»

A propósito de los dos estudios que presentó este viernes la OCDE a la SEP en materia de educación superior, denominados “El futuro de la Educación en México” y “Educación Superior en México”, Gabriela Ramos expuso que el sistema del nivel educativo se ha desarrollado casi de una forma reactiva.

Es decir, con base en la demanda, en la presión de los perfiles demográficos que conllevan a un nivel educativo medio y medio superior a crecer a pasos agigantados, lo que implica la creación de múltiples universidades.

Indicó que esta reacción se registra en los 13 subsistemas que conviven en el Sistema Educativo Nacional, pero donde cada uno responde de la manera como mejor puede.

«Lo que se requiere es una estrategia común que permita conectar esos subsistemas, eliminar la fragmentación e impulsar la calidad; además de crear un sistema de información que conecte a las universidades con el mercado laboral»

Lo anterior, porque hay falta de señales del mercado laboral para que los estudiantes se dirijan a las disciplinas que se están demandando. “Una de las tragedias es que tienes incremento en la matrícula, pero al mismo tiempo los empresarios dicen que no encuentran las capacidades que necesitan, no encuentran los perfiles”, externó.

Para Gabriela Ramos es vital superar esa problemática para involucrar más al sector privado en la discusión.

“La definición de la política educativa es del Estado, pero necesitamos que los empresarios se involucren, además de la necesidad de crear un sistema de información del tipo de trabajos que se están creando y conectarlo con las universidades”, detalló.

Consideró necesario capacitar a funcionarios y maestros encargados de la orientación vocacional para garantizar que los chicos que llegan a educación superior tengan la posibilidad de encontrar un trabajo.

Al respecto, la directiva de la OCDE recordó que en el mundo hay una revolución tecnológica basada en el conocimiento. “En la medida en que preparemos a los mexicanos a manejar ese conocimiento van a estar preparados, no sólo para aprovechar la revolución tecnológica, sino también para influir en ella”, aseguró.

En su opinión, México necesita una visión estratégica en un mundo que cambia vertiginosamente, es decir, formar individuos que a lo largo de su vida puedan cambiar de disciplina sin problemas, “porque lo que se aprende ahora no será garantía de un ciclo de vida largo”.

Destacó que de acuerdo con un estudio de la propia OCDE, los trabajos tienden a desaparecer porque las ocupaciones más automatizables son aquellas que requieren de poco nivel educativo.

Mientras que las actividades que actualmente demandan títulos profesionales, entrenamiento y capacitación continua serán menos susceptibles a la automatización, pero cambiarán su manera de aplicarse; “es la visión de los sistemas más avanzados”.

Por esa razón, la OCDE sugiere que las políticas educativas impulsen a adultos a prepararse continuamente para lograr que se adapten eficazmente a los nuevos requerimientos laborales, de lo contrario podrían crecer las tasas de desempleo.

Sostuvo que para dicha preparación, México requiere enfrentar, entre otros retos, ampliación de financiamiento e inversión privada y estatal, ya que México gasta nueve mil dólares por estudiante en educación superior, cuando debería gasta el doble o el triple.

Estados Unidos gasta 26 mil dólares por estudiante de ese nivel y los países europeos 20 mil; aunque aclaró que también es importante el cómo se gasta ese recurso.

«El financiamiento en México para estudiantes de educación superior se ha reducido, además, es necesario distribuir mejor esos recursos, porque actualmente se hace de forma poco transparente. Hay universidades regionales que tienen una diferencia de gasto hasta de cinco veces más, entre una y otra»

Eso implica que las asignaciones no se hacen con visión estratégica, sino que son resultado de negociaciones, por lo que recomendamos tener un mecanismo transparente para la asignación, con base en una investigación profunda.

La funcionaria aclaró que la inyección de capital no garantiza calidad; “el aprendizaje está en el centro de todos los temas. Entones hay que reclutar a los mejores maestros.

“Eso es fundamental, y esperamos que en México eso permanezca: apoyarlos en su formación profesional, reducir su carga administrativa y premiar a los buenos, que son la mayoría. El reconocimiento a un maestro lo empodera y eso se tiene que exponenciar”, puntualizó.

Fuente: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/politica/ocde-apoya-a-mexico-para-redefinir-el-sistema-educativo-2919713.html

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España: El instituto de Castellón en el que los profesores firman un compromiso para no mandar deberes

Europa/España/17 Enero 2019/Fuente: El país

En dos cursos, el centro ha conseguido reducir el fracaso escolar un 10%. Argumentan que sin tareas, los alumnos están más motivados

«Los deberes generan desigualdades; hay alumnos que reciben ayuda en casa o familias que se pueden permitir pagar clases de apoyo, hay otras que no», explica Toni Solano, director del instituto Bovalar de Castellón, que en 2016 se declaró centro «sin deberes». Su objetivo era reducir la tasa de abandono escolar y después de dos años ya lo han conseguido. En el curso 2012-2013, un 50% de los alumnos de los distintos niveles de la ESO suspendieron más de cuatro asignaturas y repitieron, un porcentaje que este año ha bajado al 40%. De los 70 profesores del centro, 30 han firmado este curso un compromiso para limitar las tareas que los estudiantes deben resolver en casa.

«Los alumnos pasan entre seis y siete horas encerrados en el instituto. Ahora, sin deberes, vienen con más ganas y aprovechan mucho más el tiempo», cuenta Francesc Collado, profesor del centro, catalogado como CAES (Centros de Actuación Educativa Singular) por la asistencia de alumnos que viven en barrios marginales o presentan situaciones familiares complicadas. En su opinión, una de las peores consecuencias de los deberes es que gran parte de las horas lectivas se destinan a corregir esas tareas. «Entras en una dinámica errónea», añade.

España está entre los países en los que los alumnos de 15 años destinan más horas a los deberes en casa, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). En España dedican 6,5 semanales frente a las 4,8 de media entre los países industrializados. En otros informes, ese mismo organismo apunta que puede abrirse una brecha entre alumnos con más o menos recursos —la renta de las familias es uno de los principales factores que influyen en el rendimiento de los alumnos— aunque defiende razones «muy sólidas» para asignar tareas después de clase como «ayudar a los estudiantes con dificultades», asegurar que lo retienen en su memoria a largo plazo o dar un estímulo adicional para los estudiantes de altas capacidades.

En el documento rubricado por los 30 profesores, que el centro llama «contrato» y que es voluntario, figuran algunos puntos como «no mandar deberes que supongan actividades de repetición o de respuestas basadas en la copia de datos» o «no encargar resúmenes ni esquemas si no se han trabajado los contenidos previamente en el aula».

«Los tiempos de la antigua escuela han pasado y la realidad actual exige nuevos retos educativos,  tanto metodológicos como organizativos, para dar respuesta a un alumnado con nuevos intereses y necesidades», expone el documento. Esas nuevas pedagogías consisten, por ejemplo, en el uso de dinámicas de trabajo colaborativo, que «mejoran la convivencia» y «motivan» a los alumnos, explica el director del centro.

Esas medidas se alinean con la Ley de Derechos y Garantías de la Infancia y la Adolescencia de la Comunidad Valenciana, que entró en vigor en diciembre e incluye una recomendación para que los deberes no «menoscaben» en primaria y secundaria «el derecho al ocio» de los estudiantes, para que que el exceso de tareas no reduzca el tiempo de juego. En ningún caso es de obligado cumplimiento para los centros.

«Los deberes tradicionales se basan, normalmente, en la repetición mecánica o en tareas que no están enmarcadas en un contexto real, no son una herramienta que sirva para mejorar el aprendizaje», sostiene Francesc Collado. Otro de los indicadores del éxito de la medida, según la dirección del instituto, es el descenso en el número de expedientes disciplinarios: de los 28 de 2016 a los 11 de 2018. Las incidencias en el aula —problemas entre alumnos o entre estudiantes y profesores— también se han reducido en ese periodo: de 164 a 37.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/01/16/actualidad/1547653922_157075.html

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Colombia: Los niños wayuu aprenden inglés para no perder su idioma

América del sur/Colombia/17 Enero 2019/Fuente: Semana Educación

Un profesor de la Alta Guajira se dio cuenta de que al enseñar inglés evitaría la muerte de su lengua madre. En el proceso ha tenido que sortear muchas barreras. Esta es su historia.

En una región en la que la gente trata de encontrar agua y comida para sobrevivir, Leonidas buscó la forma de salvar la lengua de su pueblo. Por su profunda preocupación, sus profesores aprobaron su idea a pesar de lo quijotesca que parecía.

“Me dijeron que estaba iniciando un proyecto de investigación muy duro; sin embargo, si eso podía contribuir a la preservación de la lengua, me iban a apoyar”,  contó Leonidas en el marco de la pasada Cumbre Líderes por la Educación.

Aunque todavía los mayores se expresan en wayuunaiki, los más jóvenes son quienes han tenido más contacto con la cultura occidental, por lo que empezaron a usar el castellano para no sentirse avergonzados y poco a poco fueron olvidando palabras en su lengua.

Según la Unesco, la desaparición de lenguas nativas ocurre de manera más acelerada que la de especies de plantas o animales. Por ejemplo, antes se documentaban alrededor de 7.106 lenguas en el mundo y actualmente se registran 6.000, y se espera que para finales de este siglo desaparezcan 3.000.

Como docente de lenguas modernas, Leonidas sentía que tenía una deuda con su pueblo, pues se había dedicado a resguardar una lengua ajena durante sus clases. Hace nueve años como profesor de matemáticas y español, y luego, hace dos años, como maestro de inglés. Sin embargo, cuando empezó a dar clases de inglés no pudo seguir ignorando que sus alumnos no entendían el wayuunaiki.

Vi que nuestra lengua estaba en proceso de extinción. Los mismos estudiantes me dicen que para qué estudiaban wayuunaiki si no les iba a servir en el futuro. Me decían que necesitaban estudiar una lengua que realmente les sirviera afuera. Ahí comenzó mi reflexión”, recordó Leonidas.

Marshall Suárez es una de sus estudiantes. Tiene 15 años y está en grado décimo. Asegura que para ella es muy importante volver a su lengua madre, porque no quiere sentir vergüenza el día en que ingrese a la universidad y le pregunten si sabe hablar wayuunaiki. “Mi lengua materna fue el español, porque muy pequeña mis padres me llevaron a vivir a Venezuela. Cuando mis papás se separaron, regresé a Uribia con mi papá. Tenía 6 años cuando mis abuelos me empezaron a enseñar wayuunaiki”.

Con jóvenes como Marshall, empezó su proyecto. Antes de que sospecharan sus verdaderas intenciones en sus clases de inglés, les hablaba a sus estudiantes del orgullo que se siente al ir a otras regiones e incluso a otros países y hablar en wayuunaiki. Decía: “Te preguntan que si sabes wayuunaiki y si no sabes, no te van a creer que eres wayuu”.

Luego, durante las clases, Leonidas dejaba talleres en los que los estudiantes no solo debían traducir una oración de español a inglés, sino de inglés a wayuunaiki. “Un ejemplo, una vez les hablé del tiempo en inglés. Luego les pregunté cómo sería esa traducción en wayuunaiki. Ellos se reunían, pensaban y no encontraban la forma de expresar la hora tradicionalmente y vieron que era necesario investigar”, explicó.

Pero se dieron cuenta de que muchas de las palabras en inglés no se pueden traducir al wayuunaiki. En el caso del tiempo, los wayuu no hablan de horas; ellos tienen una medición natural. “La sombra de un árbol y los astros sirve para medir el tiempo. Esto no se puede traducir al inglés”.

Entonces, junto con sus estudiantes, tuvo que encontrar un concepto wayuu que se asemejara al tiempo occidental. Con estos ejercicios, Leonidas no solo les enseñó a sus alumnos las horas en inglés, también logró que volvieran a usar esas palabras que habían olvidado.

Mientras más trabajaba, más comprendía el lío en el que estaba metido. En otro caso, sus estudiantes descubrieron que su lengua materna no tenía las palabras para nombrar los descubrimientos e inventos recientes del hombre occidental. “La palabra ‘celular’ no está en nuestra lengua, y el estudiante me preguntaba ¿cómo podemos encontrarle un nombre? Yo les decía que eso no es fácil, que necesitaría la ayuda de académicos porque no se pueden crear palabras de la nada”.

Sin embargo, como un pequeño acto de rebelión, se está creando un neologismo, es decir, una palabra nueva que aparece en una lengua. “Los mismos estudiantes inventaron una palabra para decir ‘avión’ en wayuunaiki. Pero la creación se dio por imitación, como ‘pájaro que vuela’. Entonces la gente pensó en ponerle un nombre que significara ‘algo que vuela’, pero eso no es específico”.

Mientras Leonidas encuentra el grupo de académicos que le ayude a crear esas nuevas palabras en wayuunaiki con un sustento teórico, espera que más compañeros puedan replicar su proyecto, ya que en el momento solo da sus clases en la sede central a 28 estudiantes. “Tenemos ocho sedes satélites en donde los niños siguen sin aprender wayuunaiki. Tienen una materia de relleno en la que les enseñan sobre la cultura wayuu, pero solo a través de cuentos”.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/ninos-wayuu-aprenden-ingles-para-que-su-lengua-madre-no-muera/597960

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“La implementación de tecnología ha convertido las escuelas cada vez más en un espacio de markéting”. Entrevista a Linda Castañeda

Entrevista/17 Enero 2019/Autor: Daniel Sánchez Caballero/Fuente: El diario la educación

La asunción de las tecnologías de forma crítica en el aula ha abierto la puerta a la entrada de ciertos tipos de mercantilización. Es importante pensar en las tecnologías como instrumentos que ayudan al aprendizaje.

“Siempre se me han dado bien los cacharros”. Con estas condiciones iniciales y su vocación por enseñar, no es difícil imaginar que Linda Castañeda es profesora de Tecnología Educativa en el departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Murcia. En concreto, investiga acerca del impacto de la tecnología en los procesos educativos. Unos impactos altos, alerta, pero sobre los que no se es suficientemente crítico. Castañeda cree que la tecnología ha impulsado la mercantilización de la educación, pero también ha traído una superficialización de ciertos procesos de innovación (o que se venden como tal) en favor de “ideas prefabricadas”.

Para fijar el ámbito de la entrevista: ¿En qué situación diría que está el uso de la tecnología en la educación en España? ¿Hemos sabido encontrar su sitio?

Estamos en un momento muy complicado. Pasamos un tiempo de enamoramiento y deslumbramiento propio de la novedad de la tecnología. Los años 80 y los 90 fueron esa época en las que la tecnología, sobre todo el hardware, empezó a entrar tímida pero comprometidamente en las escuelas. Se empezó a hablar de vídeos, de ordenadores, de multimedia educativo, etc. Luego apareció la web y eso nos da otra idea, otra conexión con el mundo. A mediados de la década de los 2000 apareció la web 2.0, que era la gran promesa. Todos podíamos hacer, escribir cosas. Nos embriagó el romanticismo de las posibilidades de la web 2.0, que son extraordinarias, pero tuvieron ese efecto deslumbrador.

Conforme la realidad y la tecnología fueron avanzando, la educación empezó a ser un algo más que un sector o un ámbito de derechos en los que intentábamos que se reflejara el avance tecnológico y se convirtió en un espacio de mercado de forma muy evidente y de lucha político social muy importante en el que se reflejan los efectos que esas tecnologías tienen en la educación, pero también en la sociedad en general. Nos encontramos con que la implementación de tecnología en las escuelas ha convertido los colegios cada vez más en un espacio de markéting muy importante. No solo de oferta de hardware o software, sino de oferta de ideas. Hay muchas relacionadas con la innovación educativa que se han hecho parte de la tecnología, como si fueran causa o consecuencia solo de la tecnología, y se han vendido como los grandes aportes del mundo, la gran panacea para la educación. Eso hace que por un lado tengamos en las escuelas hoy más que nunca una penetración de las ideas relacionadas con la innovación con tecnología muy extendida (la mayoría de los profesores hablan de tecnología en el aula o las cosas que utilizan), pero, por otro lado, ha habido un aligeramiento, una superficialización de esos procesos de innovación en favor de ideas prefabricadas, que vienen en kits tan prefabricadas como los libros de texto, ahora en forma de software.

¿Toda esta deriva del uso de la tecnología se ha hecho con el beneplácito de la Administración, impulsado por ella?

Ha hecho un poco dejación de funciones. Por una cuestión de agenda política ha visto en las tecnologías formas de implementación, o de no implementación, de políticas concretas. Esa acriticidad respecto de las tecnologías es con el beneplácito de la Administración, no viene con las tecnologías digitales. Tenemos libros de texto, elementos a los que no se les hace crítica suficiente desde el punto de vista político y social, y son parte fundamental de la estrategia de educación de un periodo educativo en España. De la misma manera, las tecnologías digitales hoy tienen su función. Pero no creo que la Administración sea muy consciente de hasta qué punto esa dejación de funciones también le afecta. La estrategia de entrada de esas ideas de innovación educativa con TICs, etc. viene de la mano de fundaciones, corporaciones, empresas con o sin ánimo de lucro que hacen formación del profesorado, etc. bien para la elaboración de herramientas o para la creación de redes de profesores que les puede interesar para una u otra circunstancia. No hablo de grandes corporaciones malévolas, sino de instituciones que organizan una serie de planes de formación o de recursos para profesorado y familias en el que defiende una serie de ideas sobre innovación educativa con TIC donde casi todas hablan de una tecnología neutral, buenista, con una visión romántica, pero criticidad ninguna. Y eso lo hacen con la asistencia o la no intervención de la Administración. En muchas comunidades autónomas se han abandonado o reducido los planes de formación del profesorado, por ejemplo. O se ha entrado en formatos duales con fundaciones. Hay muchas fórmulas, pero las de formación del profesorado que están en manos de la administración y con una carga más clara se han prácticamente abandonado.

Esto que refiere, que interpreto como la mercantilización de la educación de la que tanto se habla, ¿es un camino de no retorno? ¿Vamos cuesta abajo sin frenos por este camino?

Creo que el pesimismo no sirve para nada. Hay cosas que no podemos cambiar: que las fundaciones, etc. hagan una inversión en un determinado tipo de recursos y formación del profesorado es inevitable y además es su trabajo, tienen que hacerlo. Pero cada vez más tenemos, al menos desde este punto de vista optimista que intento mantener, una mayor preocupación de más agentes sobre lo que pasa en la escuela y en la educación. Si podemos movernos para mantener a ese público mejor informado, siendo más críticos, llamar la atención del profesorado, que sobre todo en primaria en el sistema público se sigue formando y tenemos herramientas de formación, si podemos hacer una labor de reorientación de las labores del profesorado y aprovechamos algunos espacios que tenemos abiertos para el cambio, creo que se puede hacer. ¿Es difícil, es un movimiento David-Goliat? Es posible. La formación inicial del profesorado está en manos de las universidades públicas y deberíamos tener un compromiso clarísimo con la visión crítica y problematizadora de la realidad y, por tanto, de la tecnología. Yo soy una enamorada de la tecnología, pero precisamente por ello es imprescindible que tengamos esa visión de lo que es para la educación, porque nuestros estudiantes viven en la tecnología, y al hacerlo necesitan ser capaces de pensar y de emanciparse en este mundo. Por eso creo que. con la formación del profesorado, al estar en manos de la universidad pública principalmente, tenemos esa gran baza.

Ha estudiado las redes sociales bastante. ¿Cuál es su relación con el mundo educativo? ¿Las hemos sabido encajar?

Hay una cosa que no podemos hacer seguro: educar a la gente para un mundo sin algo de lo que tiene el mundo. Si yo tengo un niño de 13 años con televisión inteligente, videojuegos, redes sociales, producción de contenidos digitales de muchos tipos, etc. intentar ignorar cualquiera de esas realidades en el colegio significa hacer que el colegio sea ciencia ficción. ¿Deberíamos entonces crear grupos de Facebook para las clases? No lo sé, según para qué. Pero sí es imprescindible que los profesores sepan dónde se mueven sus alumnos. No solo para saber qué lenguaje hablan y qué les interesa, también porque en la medida en que lo sabemos podemos darles estrategias para sobrevivir a ese mundo. No es que los estudiantes sean capaces de escribir un mensaje en YouTube, eso ya saben hacerlo. Pero tienen que ser capaces de formar una identidad que les permita sobrevivir a la presión social brutal de las redes, que con 15 años puede ser devastadora. Se trata de que sean capaces de utilizar esos códigos que saben utilizar tan bien para alzar su voz, para mostrar que tienen una opinión política, para comprometerse socialmente. Tenemos que hacerles ver que su red social no solo la manejan ellos si no que el algoritmo hace manejar sus formas de pensar de una determinada manera y no siempre consumen lo que quieren. Las redes sociales tienen un sitio en el aula, pero no tiene que ser instrumental, esto lo podemos elegir. El imperativo es que las redes deben estar ahí como parte de la realidad.

Ha mencionado antes que los libros de texto se utilizan de manera “acrítica”. ¿Puede elaborarlo?

Los libros de texto son la tecnología con la que se han implementado reformas educativas en España. Hablamos de un libro con una programación concreta y una secuencia de actividades concretas para una elaboración concreta, no hablamos del libro genérico. Hablamos de forma de implementación del currículum en el aula. Tradicionalmente, se han utilizado como único recurso dentro de las clases. De hecho se usa la expresión “seguir el libro de texto”. Hay profesores que utilizan el libro como única programación, se asume que el currículum está ahí y, además, hay que completar el libro de texto al finalizar el año. Además de ser una fuente de desprofesionalización del profesorado importante, implementan en las aulas la visión sobre la educación que tiene una determinada editorial. Y eso no se examina críticamente. Las críticas hacia el libro de texto (físico o digital) son de instrumento, pero siguen sin ser una crítica ideológica o política ni plantean qué tipo de clase implementan.

Cuando hablamos de tecnologías digitales o redes sociales siempre pensamos que fomentan un tipo de relación entre los estudiantes o una oralidad o un abandono de la oralidad determinados. Y de los libros de texto no decimos nada, como si no lo hicieran también, pero lo hacen, y en algunos casos de forma perniciosa. Los libros de texto no se usan como un recurso, son el recurso del aula. Cuando se usan, suelen sustentar la mayoría del trabajo en clase. Además, políticas como la del cheque del libro de texto, no la del material escolar, genera un mercado terriblemente perversos, de la misma manera que las de determinadas plataformas generan otros mercados con actores extragubernamentales o de fuera del estado sobre las que tendríamos alguna cosa que decir, o deberíamos.

Tiene el micrófono abierto para decir estas cosas.

Las políticas relativas a las ayudas estatales para la provisión de material escolar a las familias que lo necesitan viene muy bien a algunas. Pero cuando se convierten en cheques libro tienen consecuencias no deseadas. En primer lugar, se convierten en una llamada para que las editoriales hagan packs de libros por nivel que se venden cerrados a los centros. Y que estos, por la enorme carga de trabajo que tienen y la inmensa problemática que supone hacer diferentes elecciones de libros, acaban sucumbiendo. Además, suponen un problema para el profesorado que decide un día dejar el libro de texto. Porque si no se puede invertir ese dinero en material didáctico, ese profesor que hace una apuesta por una metodología nueva, diferente, que no se base en un libro de texto solo, se encuentra con que no tiene dinero para material y los padres no pueden surtirse de ese material porque no son libros. A esos profesores se les desmotiva completamente. Aparte, la Administración sigue respaldando la existencia del libro como recurso básico de la enseñanza-aprendizaje. Cuando dice que te paga lo imprescindible para que estudies y esto es el comedor y el libro de texto es porque el libro de texto es, después de comer, lo siguiente imprescindible para estudiar. El mensaje subyacente es terriblemente perverso, porque tiene que ver con un mercado de materiales didácticos. Que pueden ser muy buenos, pero que sea un mercado cautivo, que solo se trabaje con un libro de texto, que no se pueda utilizar libremente (fotocopiar o utilizar los ejercicios de forma diferente) genera esa idea perversa que promueve un cheque de libros. Otra cosa es que el cheque fuera de material escolar. Y que el profesor decide que quiere usar un libro. Entonces se entraría en por qué ese libro, etc. Pero, si solo tiene esa opción, se convierte en lo que respalda la administración. Y eso es terriblemente peligroso.

Uno de sus campos de especialización son los PLE (Personal Learning Enviroments, entornos personales de aprendizaje). ¿Cómo han cambiado con la tecnología y qué rol debe jugar el profesor?

El PLE es una cuestión de cada uno, pero no se basa en la idea del individuo como aprendiz solitario que se va proveyendo de educación a su medida como el que va a una tienda. Al menos, no es la idea que me gusta a mí. Cuando se habla de PLE se habla de muchas cosas y hay muchas visiones, incluidas empresariales y corporativas. Pero la idea, al menos desde un punto de vista más pedagógico y de enfoque, es la visión de cómo aprenden las personas en un mundo en el que la provisión de la información se ha deslocalizado, globalizado y dispersado de forma extraordinaria. Para poder gestar, mantener y enriquecer tu PLE necesitas tener no solo oportunidades de aprendizaje variadas y grandes, sino además estar formado para tener la capacidad de aprovecharlas y de tomar decisiones sobre lo que vas a aprender. A veces parece que las personas aprendemos lo que nos da la gana en cada momento, pero no. Casi siempre aprendemos lo que alguien nos dice que tenemos que aprender: el profesor, nuestro padre, nuestro jefe…

Pero esa percepción del aprendiz emancipado pero con conciencia social para ser capaz de aprender con otros de forma eficiente es algo que se entrena y aprende, también en la escuela. Cuando hablamos de cuál es la misión de un profesor cuando pensamos en PLE como enfoque o idea genérica que subyace a nuestra idea de educación o aprendizaje, hay que pensar en diferentes niveles. Por ejemplo, en la educación básica, aprender a aprender, aparte de una competencia, es fundamental si queremos que alguien pueda crear y gestionar su PLE. Pero además tiene que aprender a aprender con eficiencia. Tiene que aprender a escuchar y entender por qué quiere aprender una cosa o esto o lo otro y ser capaz de tomar sus propias decisiones sobre qué debe aprender o no en cada momento. En ese ámbito, los profesores de la educación básica tenemos una misión fundamental, que es entrenar y desarrollar esas competencias básicas, que son lo mínimo para que una persona tenga un PLE adecuado. En la educación superior o vocacional es imprescindible que los profesores seamos conscientes de que lo que sea que enseñemos debería integrarse en el PLE de la persona, no solo como un conocimiento declarado, sino que que ese conocimiento tiene una serie de dinámicas, de redes de conocimiento e información que le ayuda a mantenerse, crecer y cambiar. En el ámbito postobligatorio, esa persona no solo debería tener unos conocimientos declarados sobre el tema en cuestión, sino también ser capaz de saber dónde encontrar más información, de quién aprender sobre esa información especializada. No creo que los profesores seamos solo guías o facilitadores del proceso. Tenemos que ser agentes comprometidos con las diferentes perspectivas que tiene un conocimiento o un proceso educativo.

Esto me lleva a pensar en las fake news, la facilidad de la tecnología para difundir noticias falsas y el papel que deben jugar las instituciones educativas en luchar contra ellas.

Es que todo da la vuelta. Cuando hablamos de los PLE o de la capacidad de aprender a aprender, volvemos a cómo se integra la tecnología en la educación. No es solo enseñar a alguien utilizando la tecnología que usa. También se trata de ayudar a que esa persona sea capaz de vivir y ser un ciudadano emancipado en la sociedad. Y para conseguir esto necesitamos tener una visión de la tecnología crítica con su uso en el aula y debo tener una visión de cómo es el contenido que yo enseño respecto del mundo en el que se mueve ese contenido. La idea es darle a mis estudiantes oportunidades para seguir aprendiendo sobre ese contenido u otros que decida aprender en el futuro y a la misma vez ser capaz de enfrentarse a la realidad de ese contenido y esas tecnologías, que pueden incluir información falsa o veraz. Esa capacidad de ver no solo lo que trae la red social, sino lo que hay detrás, en positivo o negativo. Por supuesto hablar de los bulos en internet es parte de esto, y encaja con la posibilidad de ayudar a la gente a que genere, enriquezca y mantenga su PLE, pero también tiene que ver con cómo vemos la tecnología desde la escuela. Si yo como biólogo no soy consciente de la información sobre biología que corre por la red y no les formo para que lo sean ellos también, no les estoy enseñando bien.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/01/17/la-implementacion-de-tecnologia-ha-convertido-las-escuelas-cada-vez-mas-en-un-espacio-de-marketing/

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Canadá: Premiar a los niños con tiempo de pantalla es tan malo como darles chucherías

América del norte/Canadá/17 Enero 2019/Fuente: El país

Un estudio canadiense recalca que el castigo tampoco es eficaz, ya que cuanto más deseamos algo, más lo hacemos. El ejemplo paterno es lo mejor para el buen uso de la tecnología

Usar los aparatos electrónicos como castigo o como recompensa con nuestros hijos no es lo más recomendable. Así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de Guelph en Canadá y publicado en la revista BMC Obesity. Es más, los investigadores añaden que utilizar esto como método correctivo hace que los menores pasen más tiempo usando su tableta o smartphone o viendo la televisión, que aquellos niños a los que sus padres no reprenden o premian con estos dispositivos.

“Es lo mismo que premiar o castigar a los más pequeños con chucherías, ya que lo que conseguimos es que aumente su deseo de comerlas, de tenerlas, lo que podría tener un efecto en su estado de salud”, asegura Jess Haines, una de las autoras en un comunicado. “Lo que consigues es que prefieran un pastel a una zanahoria. Pues lo mismo ocurre con el uso de la tecnología y el deseo de pasar más tiempo frente a una pantalla. Si se lo prohíbo, cuando lo tenga, querrá más. Si le recompenso con tiempo de pantalla, estará más tiempo y se podría volver más sedentario”, añade la experta.

Con una muestra de 62 niños entre 18 meses y cinco años y 68 padres y madres, “queríamos investigar el impacto de las prácticas paternas con los dispositivos electrónicos y su efecto en los pequeños preescolares”, sostiene la autora de la investigación canadiense. De esta forma, preguntaron a los progenitores varias cosas, como cómo vigilaban el uso de dispositivos de sus hijos; cuándo les dejaban utilizarlos y si ellos mismos lo hacían delante de sus retoños. “Era importante estudiarlo, ya que a esta edad es cuando los niños comienzan a establecer hábitos y rutinas que continuarán a lo largo de su vida. Además, ha aumentado el uso de estos dispositivos en estas edades en los últimos años”, prosigue Haines.

Los resultados concluyen que de media los niños pasaban casi una hora y media delante de una pantalla durante los días de la semana y un poco más de dos horas, los fines de semana. Por su parte, los padres pasan una media de dos horas los días laborables y hasta dos y media los sábados y domingos. La Asociación Americana de Pediatría recomienda, por ejemplo, que los niños de menos de 18 meses no deberían usar nunca ningún tipo de pantalla. Y según explica la investigadora en el texto, en Canadá “solo un 15% de los preescolares cumplen el protocolo tecnológico de este país, que indica que estos deben pasar menos de una hora al día frente a estos dispositivos”.

Entre los factores que influyen en el uso de los dispositivos está cuando los padres lo usan como premio o reprimenda. “Este comportamiento correctivo o de recompensa hace que los niños pasen 20 minutos más al día frente a una pantalla”, continúa la experta en el texto. “Y este aumenta un poco más los fines de semana y creemos que se debe a que los progenitores pasan más tiempo con sus hijos y también más tiempo con sus dispositivos”. Según sus resultados, si los padres ven la tele con sus hijos, estos ven más tele, por ejemplo. “Esto es algo que ocurre menos cuanto más pequeños son los hijos, ya que los progenitores suelen aprovechar para ver la tele o usar sus dispositivos cuando estos, por ejemplo, están durmiendo la siesta”, subraya Haines.

Además, los autores del estudio son contundentes: no se deben usar pantallas durante las comidas, “sino que tiene que ser un tiempo para aprovechar en familia”. Hacer que los hijos pasen el menor tiempo posible frente a una pantalla es bueno para la salud de los niños, “recordemos que tener una vida sedentaria está vinculada con un mayor riesgo de padecer obesidad, con un menor rendimiento escolar y con habilidades sociales más pobres”. Cabe recordar que la obesidad infantil ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, como una creciente epidemia. Es más la prevalencia, según explica esta misma organización, está estimada en 41 millones de niños con sobrepeso u obesos en el mundo.

Y añaden que usar estos dispositivos también les aleja de tener relaciones satisfactorias con sus iguales. “Nuestra esperanza es que estos resultados hagan que los padres sean cautelosos ante de los dispositivos y en cómo educan a sus hijos a este respecto”, concluye Haines.

Consultada en relación a este estudio, la psicóloga infantil Silvia Álava asegura que «efectivamente, es peligroso o inadecuado relacionar el uso de dispositivos con un castigo o un premio. En el primer caso, los psicólogos estamos en contra del castigo, ya que el niño no aprende, no sabe cuál o cómo se corrige la conducta por la que ha sido reprendido. No es un buen uso. Si le prohíbo el uso de pantallas, en cuanto se las ponga delante se volverá loco. Fomentaré su deseo, las ganas. Cuando hace algo mal, es mejor explicarle las cosas, que aprenda a hacerlas bien o cómo tiene que hacerlas, paso a paso, lo que haga falta». «En cuanto a los premios es distinto. Está bien premiar a los más pequeños, que se recompense una tarea que han hecho bien o que les ha ocasionado cierto esfuerzo. Pero hay que premiar de forma coherente, con algo que desee el pequeño. Pero siempre debe ser algo vigilado y con control paterno, no aumentando el tiempo de pantallas, por ejemplo, que hace que el niño no interactúe con otros o que no juegue de forma activa, ambos comportamientos ideales para pequeños preescolares y más mayores», añade la autora de Queremos hijos felices, entre otros títulos.

«Los padres tienen que ser cautelosos con el uso de los dispositivos. Si los usan mucho, el niño percibe que pueden usarlo y que no pasa nada. Dejemos el móvil a un lado cuando estemos con nuestros hijos. El tiempo libre no es para estar más conectados, sino para disfrutar todos juntos y cuando son pequeños por qué no apostar por el juego guiado, por ejemplo», incide la psicóloga.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/14/mamas_papas/1547465350_234182.html

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