España / 27 de enero de 2019 / Autor: Ana Gómez / Fuente: El Confidencial
Eduardo Gallego puso en marcha hace ya más de 15 años una asignatura extraescolar donde enseña mecánica, electrónica y programación
Entrar en las instalaciones de Complubot en Alcalá de Henares (Madrid) es una experiencia similar a la primera vez en una juguetería. Cables, sensores, premios de robótica en las vitrinas y, si tienes suerte, puedes ver caminar a la réplica gigante del robot True True en un espacio en el que todo este despliegue es secundario. Porque Eduardo Gallego enseguida aterriza al visitante: esto no es una tienda ni un taller, es un centro de alto rendimiento de robótica educativa.
“Complubot nace en 2003 como una asignatura extraescolar en un centro de Alcalá de Henares de la mano del AMPA y como un experimento para introducir la robótica educativa en niños de Primaria”, explica este investigador, ante todo un apasionado de la educación que ha desarrollado un sistema con el que ahora mismo están aprendiendo esta disciplina 50.000 niños de toda España. Por eso, previo aviso sobre su sinceridad y vehemencia, afirma que alrededor de la tecnología “hay un ‘postureo’ que mata”.
Porque de nada sirve contar en clase con cinco impresoras en 3D, 17 ordenadores y 25 tabletas cuando, en determinados momentos del aprendizaje, “es más útil que el niño recorte con las tijeras”. ”La innovación en la tecnología va más por el aspecto didáctico que por las herramientas de última moda tecnológica. Es la didáctica de la robótica educativa el pilar que tenemos que trabajar si queremos conseguir mejorar resultados”, asevera.
“Complubot existe porque el sistema educativo de nuestro país es como es. Si fuese de otra manera seguramente no habría ninguna necesidad de que existiese”, comenta con rotundidad Gallego. Los chicos de Primaria y Secundaria que van a este centro siguen una metodología que estructura el conocimiento y que refuerza “aspectos que se deberían dar en clase y no se dan”. Como por ejemplo, mecanismos de prueba y error que obliga a los niños a equivocarse, a trabajar en equipos homogéneos con respecto al parámetro ‘ganas de hacer cosas’ y, en definitiva, a “desarrollar la capacidad de innovación” en una infancia que a su juicio está “sobreestimulada” y que no se da el lujo de aburrirse (ni de inventar, en consecuencia).
Trabajan con mecanismos de prueba y error, que obligan a los niños a equivocarse
De manera que, frente a la molestia que esto genera en algunos padres, los chicos no pasan las dos horas de clase trasteando con máquinas. Hay un tiempo destinado a lo que Gallego denomina como el “dar cera, pulir cera” de su método, y que obliga a los alumnos a “observar, clasificar, explicar, exponer, defender y comunicar” su proyecto. “Todo eso es la base de herramientas de trabajo tan importantes como el método científico” y prepara el campo de cara al momento en que sea oportuno empezar a hablar de “pensamiento computacional”.
“La robótica educativa tiene aspectos que son muy interesantes y muy importantes dentro lo que es la formación del niño. Hay aspectos que son curriculares tecnológicos, transversales como las matemáticas, la ciencia, la lengua… Todos los aspectos del conocimiento, la parte artística, la parte creativa. La robótica educativa es, sobre todo, un elemento motivador”, explica Gallego.
Resumiendo, Complubot ofrece una formación en su “centro de excelencia en robótica educativa” que se sirve de hasta 14 plataformas distintas y se asemeja a un “conservatorio” porque dura unos nueve años en los que se trabajan los tres aspectos fundamentales de esta disciplina: mecánica, electricidad electrónica y desarrollo del pensamiento lógico o programación. Pero es que, además, ha capacitado ya a un millar de profesores españoles y extranjeros, sobre todo latinoamericanos y ha llevado el ‘Complubot smart project’, un “destilado” del método de trabajo desarrollado en el centro a los colegios que no tienen experiencia para que puedan dinamizar la robótica educativa con material propio.
True True es un robot con el que los niños pueden diseñar una secuencia de programación que les permite contar un cuento
Complubot desarrolla productos de hardware y software, pero también ha sellado acuerdos con empresas de Reino Unido y Corea del Sur, que suministran la tecnología, mientras que el equipo ofrece la capa educativa. Este es el caso de True True, un simpático robot asistencial con el que los niños de Primaria pueden diseñar una secuencia de programación que les permite contar un cuento sobre el escenario que plantean los cuadernos de Complubot. Esto es, los niños ‘alimentan’ a “True True” con tarjetas de colores y lo programan para que haga un recorrido concreto sobre las páginas del material docente en cada uno de los ejercicios.
Se trata de hacer entender al niño el “comportamiento reactivo” de un robot, que comprenda que las cosas suceden porque ellos lo disponen, y en esta tarea, el profesor queda en un segundo plano, sin dar indicaciones ni resolver problemas sobre la marcha. El robot concebido como un sistema autónomo con inteligencia artificial que toma sus propias decisiones porque el niño así lo ha programado.
“Lo que buscamos es el desarrollo de ciertas habilidades, como que los niños sean capaces de imaginar soluciones no vistas”, añade Gallego. Porque “sea cual sea la profesión del futuro, seguro que eso va a ser útil”.
Para vencer a la violencia de género, mujeres mozambiqueñas han decidido unir sus fuerzas y crear un fondo común al que todas contribuyen y con el que consiguen un empoderamiento económico que les ayuda a salir de la espiral de la violencia machista.
En un país donde una de cada tres mujeres sufren violencia machista, una veintena de mujeres de Matola – a 16km de la capital- ha creado un fondo económico de apoyo mutuo, una iniciativa que pretende romper con la dependencia económica que las víctimas mantienen con sus agresores. La idea fue propuesta por ellas mismas dentro del Grupo de Apoyo Mutuo del proyecto contra la violencia de género que Médicos del Mundo tiene en el país.
Xitique, como se llama a esta iniciativa en Mozambique, es un acuerdo informal de crédito basado en la confianza mutua de estas mujeres, que se unen en un momento difícil de sus vidas para ayudarse las unas a las otras. Las participantes acuerdan entregar una cantidad fija al fondo cada mes y cuando una de sus integrantes necesita dinero puede hacer uso de él.
“Siempre he soñado con ser independiente y tener mi propio negocio. Gracias al xitique estoy llevando a cabo poco a poco mi proyecto (de cosmética) y haciendo mi sueño realidad: independizarme sin depender de los hombres”, explica Angelina Domingues, que se unió al fondo hace dos años. Otra usuaria, Clementina Chimangue, de 52 años, pudo amueblar su casa sin tener que recurrir al dinero de su marido.
“Esta iniciativa alienta el empoderamiento económico de las mujeres y disminuye la dependencia económica de las víctimas con sus agresores”, explica la coordinadora del proyecto sobre violencia de género de Médicos del Mundo en Mozambique, Benigna Magaia.
Según la encuesta sobre igualdad de género elaborada en Maputo y Matola con el proceso IMAGES en 2016, el 44% de las mujeres encuestadas afirman haber experimentado violencia física por parte de sus compañeros, el 45% violencia psicológica y el 12% habían sido forzadas a tener sexo, en un contexto de profunda desigualdad de género y de violencia urbana.
Más de 1400 mujeres han pedido ayuda
El miedo al agresor, la dependencia financiera y afectiva, la percepción de que no hay consecuencias para el atacante y las dificultades en el acceso a las instituciones de denuncia hace que muchas víctimas abandonen el proceso judicial y el tratamiento médico-psicológico antes de finalizarlo. Como respuesta a esta situación, Médicos del Mundo trabaja en coordinación con organismos públicos de Matola y con organizaciones de la sociedad civil, con el apoyo del Centro de Atención Integrada (CAI) en Ndlavela (Matola).
El CAI, que ha dado respuesta a más de 1400 mujeres desde su inicio, ofrece desde 2014 una respuesta multisectorial (policial, social, psicológica, médica y legal) a esta forma de violencia, acortando el recorrido que las víctimas tienen que seguir para resolver su caso y evitando la re-victimización.
SMS para proteger a las mujeres
Otra de las herramientas del programa es la plataforma Frontline SMS Cloud, que ofrece a las víctimas contacto inmediato con el centro a través del envío de un mensaje de texto gratuito. A través de este SMS, la víctima recibe una respuesta rápida y personalizada y un seguimiento continuado por parte de todos los agentes que trabajan en el CAI. Las cientos de mujeres que han usado este mensaje de texto aseguran que tienen la sensación de tener una mayor protección frente al agresor.
El uso de la violencia contra la mujer como algo aceptado socialmente
En Mozambique, como en otras partes del mundo, la violencia contra la mujer está socialmente aceptada. Además, muchas no reconocen que necesitan tratamiento y desconocen las leyes y los servicios ofertados. El programa de Médicos del Mundo ofrece servicios primarios especializados que comprenden el asesoramiento o la atención psicosocial. En algunas circunstancias se recurre a la vía judicial, acompañada de acciones de sensibilización y de formación, tales como corte y confección, cocina o reciclaje de papel.
Muchas mujeres han llegado a convertirse en activistas y auténticos referentes de su comunidad, tomando las riendas de los programas de apoyo a las víctimas de violencia de género y compartiendo la formación que un día recibieron. “Tener sexo con tu pareja cuando tú no quieres es violencia sexual. Que tu marido te hable mal en casa es violencia. Insultar es también violencia”, explica Elsa Vicente, activista contra la violencia de género de la organización ACODEMU, quien asegura que antes de formarse ella también “creía que las actitudes violentas eran normales”.
Los residuos que las sociedades del siglo XXI producen ponen en jaque la sostenibilidad del planeta. La necesidad de reciclarlos es acuciante.
Planta de reciclado en la localidad vizcaína de Amorebieta
En nuestro país, el porcentaje de reciclado de envases de plástico es muy alto. Según Ecoembes, la organización medioambiental que coordina el reciclado de envases en España, en 2017 se recicló el 69,7 % de estos residuos. En cambio, el porcentaje de residuos urbanos totales reciclados es muy bajo, solo de un 29,7 %.
Foto: Ecoembes
2 / 5 FILM (POLIETILENO DE BAJA CALIDAD)
El film conforma las láminas de plástico estirable que envuelven los productos envasados o los packs de botellas de agua, así como las bolsas de plástico o el envoltorio alveolar (con burbujas) usado como protector. Puede reciclarse en bolsas de basura o en material plástico para vallas o contenedores.
Foto: Ecoembes
3 / 5 PET (POLITEREFTALATO DE ETILENO)
El PET es un material sintético del grupo de los poliésteres muy común en envases de bebidas y textiles. Tarda siglos en descomponerse en la naturaleza. Por eso su reciclado es tan importante. Algunas marcas de agua mineral tienen botellas que incluyen ya hasta un 100 % de PET reciclado (R-PET).
4 / 5 PEAD (POLIETILENO DE ALTA DENSIDAD)
De la familia de los polietilenos, con el plástico PEAD se fabrican entre otras cosas botellas de productos de limpieza, envases de cosmética, tetrabriks, bolsas, juguetes, tuberías de alcantarillado y agrícolas. Puede reconvertirse, por ejemplo, en nuevas botellas, en cañerías o en muebles de jardín.
Foto: Ecoembes
5 / 5 BRIK
Los briks son envases de cartón recubiertos de plástico y aluminio. Para ser reciclados se separan del resto de los envases, se mezclan con agua y se trituran. De eso se obtiene pasta de papel, restos de plástico (que servirán como combustible) y aluminio (con el que se fabricarán lingotes macizos).
Foto: GETTYIMAGES
Innovación y reciclaje
Es una evidencia que ya no podemos obviar por más tiempo: el plástico, ese gran invento que ha mejorado nuestra calidad de vida desde su invención hace 150 años, se ha convertido en una amenaza que pone en jaque la sostenibilidad del planeta. Su omnipresencia nos obliga a reflexionar sobre nuestra productividad y sobre la necesidad de un consumo responsable, en el que la educación medioambiental de la ciudadanía desempeña un papel crucial.
La mitad de todo el plástico consumido por la humanidad se ha producido en apenas los últimos 15 años. La necesidad de reciclarlo es acuciante. Y no solo el plástico, sino el resto de los residuos que las sociedades del siglo XXI producen. ¿Somos capaces de hacerlo?
Un dato revelador: en España, solo reciclamos el 29,7 % de los residuos sólidos urbanos (RSU). Es decir, los que se generan en hogares, comercios, oficinas y servicios: materia orgánica, papel y cartón, plásticos, vidrio, textiles, celulosas, madera… Hay desechos que se generan en grandes cantidades y no se reciclan, como la materia orgánica (un 37 % del total) y las celulosas y textiles (un 10 %).
En cambio, sí reciclamos, desde hace ya 20 años, aquellos residuos que depositamos en los contenedores amarillo (para los envases de plástico, latas y briks), azul (los de papel y cartón) y verde (los de vidrio), todos ellos envases domésticos que representan solo 15 % del total de RSU. Una práctica que debería servir de ejemplo para otros desechos que no se reciclan.
El proceso de reciclaje
La ingente cantidad de residuos que generamos pasa por un largo proceso desde su fabricación hasta convertirse, en el mejor de los casos, en materia prima para un nuevo producto. En el caso de los plásticos, ¿qué sucede tras ser depositados en el contenedor amarillo?
En la actualidad reciclamos el 69,7 % de los envases de plástico. Nos falta aún un buen trecho para alcanzar el 100 %, pero estamos en camino.
Transportados por los camiones de recogida hasta las plantas de selección, son separados por tipologías y compactados en balas que los recicladores transformarán en una gran variedad de nuevos productos. Sin embargo, la eficiencia del reciclaje empieza mucho antes.
Muchas empresas y organizaciones trabajan en el desarrollo de proyectos para optimizar cada una de las fases del ciclo por el que pasan todos esos productos, recipientes y embalajes, desde su diseño hasta sus posibles segundas vidas. Es crucial buscar formas de gestionar los residuos de manera inteligente, promover medidas que fomenten el consumo responsable y desarrollar nuevas técnicas y procesos que ayuden a los ciudadanos a reciclar más y mejor.
Gráfico: Ecoembes
El ecodiseño
Constataremos hasta qué punto nuestra vida cotidiana está rodeada de residuos potenciales. ¿Es realmente necesario que todos los artículos que compramos, desde un kilo de naranjas hasta un pack de botellas de agua, nos lleguen envueltos en plástico? El diseño de un envase determinará hasta el 80 % del impacto ambiental que este tendrá cuando sea desechado.
Los expertos en nuevos materiales, centrados en impulsar la competitividad de las empresas a través de la innovación, lo tienen claro. Por ello están creando y testando un nuevo material que se produce a partir de residuos vegetales. «Al igual que los plásticos procedentes de otras fuentes no vegetales, este podría usarse para envasar productos de alimentación o bebidas, pero, además de reciclarse, se podría compostar y biodegradar», dice Pedro Zomeño, especialista en innovación del Centro Tecnológico AINIA.
Además de los materiales biodegradables, hay muchas otras maneras de minimizar el impacto de un envase, y todas ellas pasan por el ecodiseño, cuya finalidad es que los envases sean más sostenibles reduciendo su peso y su impacto ambiental, rediseñándolos para que tengan mayor capacidad o favoreciendo su reciclado al eliminar componentes prescindibles y mezclas de materiales. Otras iniciativas impulsadas en ese sentido contemplan metodologías de etiquetado similares a las de la eficiencia energética que estandarizan la sostenibilidad y señalan en qué contenedor concreto debe depositarse un determinado envase.
De casa al contenedor
A menudo, cuando nos encontramos frente a los contenedores de reciclaje, no tenemos claro dónde va cada tipo de residuo. Para ello, las tecnologías más avanzadas se han convertido en una herramienta de gran utilidad para el consumidor. Por ejemplo, la aplicación A.I.R.E, disponible de forma gratuita, que usa el reconocimiento de imagen, voz y texto para resolver nuestras dudas a la hora de reciclar.
Por otra parte, se han puesto en marcha proyectos como SmartWaste, una plataforma de gestión y análisis de datos destinada a optimizar la gestión local de los residuos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, gracias a una serie de sensores, sistemas de pesaje de los residuos, medidores de los volúmenes y dispositivos de geoposicionamiento de los contenedores. «Antes éramos los operarios de recogida los que recabábamos los datos para hacer más eficiente nuestra ruta —explica Óscar Hernández, experto al frente de los camiones de recogida de los contenedores amarillo y azul—. Ahora, en cambio, la integración de toda esta información agiliza la recogida y reduce los gases y ruidos originados por los recolectores».
Los datos recabados, junto con los procedentes de las distintas plantas de selección, de las redes sociales y de otras fuentes de información ciudadana y servicios locales, hacen posible que la ciudadanía y los municipios que gestionan los residuos conozcan la situación actual de los mismos. Además, pueden de esta manera intercambiar información y definir futuras estrategias.
En la planta de selección
Una vez que los camiones llegan a la planta de selección, empieza la separación de materiales. La única excepción son los envases de papel y cartón del contenedor azul, que van directos al reciclador, el cual los ordenará y clasificará para llevarlos a las fábricas donde producirán bobinas de papel nuevo para crear distintos tipos de cajas.
Los envases plásticos, latas y briks del contenedor amarillo requieren una gestión más compleja. Primero son depositados en una cinta transportadora y, tras eliminar los desechos impropios, pasan por distintas fases hasta ser divididos según su peso, forma y tamaño. «Las bolsas y los envases de acero son retirados automáticamente y luego se hace lo mismo con los envases de PET, PEAD, film, brik y latas de aluminio, para lo cual se utilizan separadores ópticos, balísticos y magnéticos. En este punto, los montones de materiales son compactados por una prensa y las balas resultantes se transportan a las distintas empresas dedicadas a dar un nuevo uso a todos esos envases usados», explica Borja Martínez, gerente de la em–presa Clear PET, recicladores de este tipo de plástico.
Gracias a la implementación de la tecnología 4.0 se podrá mejorar el control, la monitorización y la gestión de las plantas de selección de envases mediante el uso de sensores, internet de las cosas y otras herramientas digitales. Asimismo, gracias a toda la información recopilada durante el proceso de selección, se agiliza la toma de decisiones y se minimizan los posibles problemas que puedan surgir a lo largo de dicho proceso.
El material reciclado
Pero… ¿qué tipo de productos se pueden generar a partir de esas balas de envases reciclados y prensados? Afortunadamente, muchos.
«Del reciclado del plástico PET podemos hacer camisetas funcionales, chaquetas, membranas impermeables o transpirables, mochilas casuales y de montaña, aislantes térmicos, botones, cremalleras, etiquetas, hebillas, entre otros muchos artículos», afirma Eduardo Uribesalgo, al frente de la firma de ropa de montaña Ternua, una marca que persigue la sostenibilidad de sus productos y, entre otras cosas, promueve su fabricación con una gran variedad de materiales reciclados. Entre ellos, plumas, lana, algodón, poliéster, poliamida e incluso posos de café, que utilizan como tratamiento antibacteriano.
«Desde el principio siempre hemos tenido clara una premisa: no solo es importante qué hacemos, sino también cómo lo hacemos», afirma Uribesalgo. En ese marco, Ternua desarrolla tres proyectos: uno de ellos se centra en fabricar prendas a partir de plásticos recogidos en el mar; otro lo hace a partir de redes de pesca en desuso, y un tercero utiliza los residuos agrícolas como fuente de tinte natural para las prendas. Otras iniciativas que vinculan medioambiente y reciclaje emplean, por ejemplo, PEAD para crear macetas o juguetes. O film, que puede utilizarse en mobiliario urbano, bolsas, etc.
Tras su participación en el primer Congreso «Nobel Prize Dialogue» realizado en Santiago, BBC Mundo publicó un extenso reportaje en torno al hombre que se ha dedicado a entender la naturaleza de nuestro entorno.
Tras su participación en el primer Congreso «Nobel Prize Dialogue» realizado en Santiago, BBC Mundo publicó un extenso reportaje en torno al hombre que se ha dedicado a entender la naturaleza de nuestro entorno.
¿Qué es la vida? Esta pregunta ha sido el motor de trabajo para este biólogo, experto en epistemología y Premio Nacional de Ciencias que, gracias a sus ideas, entregó uno de los conceptos más revolucionarios a nivel mundial. Es a través de la ‘autopoiesis’, término desarrollado hace casi medio siglo junto a su exalumno y coterráneo Francisco Varela, con el cual ha influenciado en diversas áreas, como la neurociencia, la literatura e incluso el fútbol, con su respuesta a la historia evolutiva.
“La pregunta básica que me hice fue qué es lo vivo y qué muere, o qué tiene que estar pasando en la interioridad de un ente para que yo, mirándolo desde afuera, pueda decir que es un ser vivo”, dijo Maturana a BBC Mundo tras su participación como uno de los 23 investigadores invitados por la Fundación Nobel.
La obra de Maturana se centra en un término que acuñó combinando dos palabras del griego: “auto” (a sí mismo) y “poiesis” (creación), explicando las condiciones que constituyen a un ser vivo, una idea que cambió la forma de pensar y, en palabras de éste, ha sido “revolucionario porque dio una respuesta para lo que antes no había”.
Uno de los postulados que explica lo estudiado, es la autonomía, ya que es lo externo lo que gatilla procesos internos en las dinámicas de los procesos moleculares de cada uno. “Los seres vivos somos sistemas autopoiéticos moleculares, o sea, sistemas moleculares que nos producimos a nosotros mismos, y la realización de esa producción de sí mismo como sistemas moleculares, constituye el vivir”, afirmó el biólogo para BBC, explicando que todo ser vivo es un sistema cerrado que está continuamente creándose a sí mismo y, por lo tanto, reparándose, manteniéndose y modificándose, algo que ocurre continuamente en toda forma de vida.
Un legado mundial
El sitio británico destaca la figura del científico reconocido y admirado a nivel internacional. En el ex Congreso Nacional fue ovacionado por el público, y recibió los agradecimientos y muestras de admiración de Anil Seth, el neurocientífico británico con quien compartía panel. “Leí sus obras por primera vez hace más de 20 años, cuando estudiaba para mi doctorado en la Universidad de Sussex, en Inglaterra, y me he inspirado en ellas desde entonces, como muchos otros científicos en el mundo”, afirmó Seth.
El hecho de que Maturana haya podido explicar la fenomenología de la vida, área de estudio que no ha sido explorado en profundidad en Chile, pero que a nivel global figura como algo trascendental. Por ejemplo, la Enciclopedia Británica, reconoce la ‘autopoiesis’ como una de las seis grandes definiciones científicas de vida.
El epistemólogo, ha tenido palabras para distintos puntos que afectan nuestro desarrollo, alejándose de lo “estrictamente científico”. En cuanto a educación, dijo en un conversatorio recogido por Culto, que el futuro no son los niños, sino los adultos: “Los niños, niñas y jóvenes se van a transformar con nosotros, con los mayores, con los que conviven, según sea esa convivencia. El futuro de la humanidad no son los niños, somos los mayores con los que se transforman en la convivencia”, dijo Maturana en la mitad de su presentación.
Una conversación filosófica
Otro de los puntos destacados en torno al chileno, fue la curiosa visita a la India para hablar con el Dalai Lama, reconocida figura religiosa y política.
Junto a la docente Ximena Dávila, viajó en 2013 para discutir variados temas pero, el que recuerda particularmente, fue su diálogo sobre la vida. “La conversación fue esencialmente en torno a cómo vivimos, qué clase de vivir estamos haciendo y cómo estamos realizándonos como seres humanos”, contó para BBC, complementando que fue “una conversación filosófica a la vez que biológica y biológica cultural”.
Según sus palabras, el líder budista le confesó que gracias a él “había aprendido el tema del desapego, porque en algún momento habíamos conversado sobre esto del dejar aparecer”. Su sabiduría fue avalada, detallando que “Con Ximena hemos mostrado que en las relaciones humanas lo fundamental es escucharse, pero para eso tenemos que dejar que el otro aparezca sin anteponer prejuicios, supuestos o exigencias. Ese es el desapego, según el Dalai Lama”.
El monje tibetano, ante lo planteado por Maturana, responde: “Ustedes tienen razón… Lo central en la convivencia es escucharnos para poder hacer cosas juntos en el mutuo respeto, y sobre eso conversamos: sobre dejar aparecer, que viene a ser el amar”, explicó a BBC Mundo.
Representantes de diversas organizaciones sociales se reunieron el jueves con el ministro de Educación, Milton Luna, en el edificio de la Gobernación del Guayas, en el centro.
La actividad se cumplió en el marco del diálogo a nivel nacional que el secretario de Estado empezó con el propósito de debatir sobre cambios en la malla curricular que permitan erradicar la violencia en la sociedad.
Ciertas manifestaciones de rechazo a los migrantes venezolanos a raíz del asesinato de una joven ecuatoriana, en Ibarra, causaron preocupación en los colectivos ciudadanos.
La mujer fue asesinada por su novio venezolano, el hecho se registró el fin de semana.
“No queremos una sociedad como la que tenemos. Una sociedad enfrentada, una sociedad violenta, una sociedad xenófoba”, expresó Anunziatta Valdez, presidenta del Contrato Social por la Educación en el Ecuador, quien participó de la reunión con el ministro.
En el conversatorio también participaron exministros de Educación, como Otón Morán Ramírez y Roberto Passailaigue, actual rector de la Universidad de Guayaquil, entre otras personas relacionadas con el quehacer educativo.
Nelson Guim, presidente del Comité Cívico Pro-Centro de Guayaquil, gremio que integra el Contrato Social por la Educación, entregó al ministro Luna una carta en la que las organizaciones solicitan se haga una revisión de la malla curricular de la educación básica y del bachillerato.
Esto, con el propósito de que en el pénsum académico se incluyan las materias de Lógica y Ética, Formación Cívica, Urbanidad y Ecología.
Según las organizaciones, el sistema educativo debe inculcar valores y principios.
La situación
El ministro de Educación, Milton Luna, señaló que el país vive circunstancias complejas en el quehacer político, económico y social. Por ello, sostuvo, constituye un reto plantear alternativas para salir de la crisis en esos aspectos. ”En los momentos más oscuros, más difíciles, solo la voluntad de determinado tipo de personas (…) está en sacar al país adelante”, añadió.
En el planeta quedan más de un centenar de comunidades indígenas sin contactar, repartidas en la Amazonia, Papúa Nueva Guinea e India. Su supervivencia depende de que sigan aisladas
Los sentineleses, la tribu que habita desde hace milenios la isla de Sentinel del Norte, en el archipiélago indio de Andamán y Nicobar, se convirtieron hace un mes en protagonistas de las primeras páginas de los periódicos internacionales después de que algunos de sus miembros presuntamente asesinaran a John Allen Chau, de 26 años. El misionero estadounidense pretendía acceder al pequeño territorio protegido con la intención de evangelizar a sus habitantes, uno de los pueblos en aislamiento voluntario que existen en el mundo. Como los sentineleses, se calcula que en el planeta hay al menos cien comunidades indígenas que viven sin contacto alguno con otras civilizaciones.
Corría julio de 2014 cuando, muy lejos de India, en la frontera entre Perú y el Estado brasileño de Acre, tres hombres desnudos, con un corte de pelo estilo casco y las caras pintadas, se dejaban ver en la orilla de un río y trataban de comunicarse en un idioma que nadie comprendía. Los gestos, en cambio, eran familiares. Uno de ellos, por ejemplo, se ponía la mano en el estómago, dando a entender que tenía hambre. Al avistar a un individuo con una escopeta, advirtieron mediante unas palabras a la postre traducidas: “Si nos maltratáis, os vamos a lanzar un hechizo”.
Ese momento, grabado en vídeo, fue la primera aparición conocida de un grupo de indígenas de la etnia sapanahua, que hasta entonces había decidido vivir aislada en plena selva amazónica. Sus integrantes querían evitar cualquier contacto con el resto del mundo hasta que, al ser atacados por unos sujetos armados en la parte peruana, se vieron forzados a abandonar sus aldeas.
Un documental de Survival International muestra imágenes inéditas de un pueblo indígena aislado del estado brasileño de Acre, cerca de la frontera con Perú.
No sería el primer grupo que huía debido a amenazas a ambos lados de la frontera. Ni el último. En enero de 2015, tres miembros de la etnia awá-guajá que vivían aislados y dentro de una tierra indígena del Estado de Maranhão, en el noreste de Brasil, hicieron lo mismo, siempre al haber sido contactados tras sufrir un ataque.
Así, varios de estos pueblos están emergiendo de la selva amazónica debido al avance de la tala ilegal y la invasión de sus selvas, que los fuerzan a huir de sus hogares y establecer contacto con el resto de la sociedad.
La Amazonia brasileña es el área con mayor cantidad de comunidades indígenas aisladas del mundo, según la ONG Survival International. La Fundación Nacional del Indio (Funai), organismo del Gobierno brasileño encargado de proteger a los más de 800.000 indígenas que viven en el país, asegura que hay al menos 107 registros de la presencia de estos grupos, cerca de 30 de ellos están controlados —en la lejanía— por parte de la entidad. Los expertos advierten, no obstante, de que hay que manejar con cuidado los datos porque no se basan en pruebas fehacientes debido a que el aislamiento de estas comunidades hace imposible llevar a cabo un recuento fiable.
“Se necesita investigar más: hace 10 años se decía que en Brasil solo había 10 o 15 grupos y esa cifra ha aumentado mucho, debe haber más [comunidades] de lo que se dice”, vaticina Fiona Watson, experta de Survival International y gran conocedora de tribus no contactadas.
¿De qué manera se confirma la existencia de pueblos indígenas no contactados? Para empezar, hay que definirlos. “Son grupos que no tienen contacto formal voluntario con la sociedad nacional. Saben que existe el mundo exterior y que tienen vecinos”, explica Watson. Brasil no es el único país que cuenta con presencia de estas comunidades.
Perú se encuentra en segundo lugar con entre 15 y 20 pueblos aislados. Watson también destaca casos como el de Paraguay, donde parte del pueblo ayoreo y otros clanes viven fuera del bosque tropical de la Amazonia, en la región de El Chaco. “Es un entorno muy distinto, pero están”, confirma la experta. En Bolivia, Ecuador y Colombia existen grupos más pequeños, y en la parte oeste de Papúa Nueva Guinea (Oceanía) se sabe de la existencia de varios pueblos, aunque no se ha logrado establecer el número ni los lugares exactos donde habitan.
Abusos del exterior
“Es muy peligroso penetrar en su territorio desde que Indonesia [país fronterizo] invadiera aquella zona. Tenemos una persona que fue allí [zonas no contactadas en Papúa Nueva Guinea], pero es muy difícil entrar de nuevo, está todo militarizado. Pensamos que existen [estas tribus] porque desde hace años hablamos con gente y dicen que están, pero no quieren dar más información”, explica Watson.
El tercer grupo de población localizada en el mundo es la anteriormente citada etnia sentinelese, en India. “Este es el pueblo más aislado porque vive en una isla, y nadie consigue entrar allí. Ellos protegen mucho su independencia y son autosuficientes”, describe Watson. “El Gobierno de India hizo una aproximación hace años y fue rechazado, así que decidió no forzar el contacto. Son felices y en algunas fotos se aprecia que están fuertes y sanos, tienen dientes fantásticos. Demuestran que tomaron la decisión correcta de permanecer aislados porque no necesitan nada de la sociedad afuera, tienen de todo en su isla, viven bien”, opina Watson.
En más de una ocasión, algunas de estas comunidades aisladas sí que tuvieron contacto con el exterior hace siglos, en concreto hace unos 150 años con los colonos que arribaron a varias zonas de Perú y la Amazonia. “[Las tribus] fueron esclavizadas y obligadas a trabajar en condiciones horrorosas en plantaciones de caucho. Mucha gente murió”, describe Watson. Aquella experiencia quedó en la memoria histórica de estas comunidades, que piensan aún hoy que la gente de afuera es mala. Por eso deciden aislarse, para sobrevivir.
Brasil, Perú y Colombia son los países con mayor experiencia en la protección de los pueblos indígenas no contactados
Amenazas y peligros
Los peligros de los que huyen estas comunidades indígenas son muchos. En Brasil, madereros, buscadores de oro y narcotraficantes usan el área de la selva sin preocupación alguna ante la ausencia de control del Estado. Y la actividad de grupos criminales se vuelve cada vez más osada.
Durante la madrugada del pasado 22 de diciembre, una de las tres bases que protegen a las comunidades aisladas, en la Tierra Indígena Valle del Javari, en la frontera brasileña del Amazonas con Perú, fue atacada a tiros ante la presencia de la policía y de la Funai. Nadie resultó herido, pero este suceso ha hecho que aumente la preocupación de las entidades de protección de comunidades indígenas que ya temen las políticas que puede tomar el presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que tomará posesión el próximo martes.
El nuevo mandatario es contrario a la demarcación de territorios indígenas, pues sostiene que los pueblos tradicionales tienen que “integrarse” con el resto de la sociedad. También defiende la existencia de actividades remuneradas en las áreas habitadas por comunidades aisladas.
“El indio no puede seguir dentro de un área demarcada como si fuese un animal encerrado dentro de un zoológico”, dijo Bolsonaro en unas declaraciones que recordaban la línea mantenida durante el Gobierno de la dictadura militar (1964-1985).
Entonces, la política era de acercamiento a estas tribus para intentar insertarlos en la sociedad, especialmente si se encontraban en un área de interés para acometer proyectos de infraestructuras. Fue desastroso para la salud de estos pueblos, que no estaban protegidos ni vacunados para afrontar algunas de las enfermedades que circulaban fuera de la selva. Desde 1988, cuando se promulgó la nueva Constitución tras finalizar la dictadura, el Gobierno de Brasil cambió la forma de relacionarse con estas tribus y pasó a asistirlas solo cuando pedían ayuda.
Brasil, junto a Perú y Colombia, son en la actualidad los países con mayor experiencia en la protección de estos pueblos, opina Silvana Baldovino, abogada y directora del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).
Perú, en concreto, cuenta con una ley para pueblos indígenas no contactados y en fase de contacto inicial. Es decir, aquellos que han tenido ya algún acercamiento y buscan un mayor encuentro con otras comunidades. Pero el marco regulatorio se ha quedado pequeño, opina la jurista. “La norma dice que si hay una reserva para estos pueblos y se identifica que hay un recurso, como un yacimiento de oro, se puede explotar. Y esto significaría la probable extinción de ese pueblo”, advierte.
Más allá de la ley, es mucho el trabajo que se ha hecho ya para la protección de estos pueblos y mucho más el que queda por hacer, reflexiona el indígena de la tribu shipibo-conibo (Perú) Julio Cusurichi, ganador del Premio Medioambiental Goldman en 2007 y presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad).
Indígenas en aislamiento voluntario de Monte Salvado, en la Amazonía peruana, salen al exterior de la selva en julio de 2015.
En el país andino existen cinco reservas para unos 7.000 indígenas, según el Ministerio de Cultura. Se encuentran aislamiento o contacto inicial. Hay cinco propuestas para crear nuevas áreas protegidas. “La principal amenaza [para los indígenas] viene del Gobierno”, denuncia Cusurichi. “El Ministerio de Transporte quiere aprobar varios proyectos de ley para construir carreteras que atraviesen parques nacionales. Es una gran amenaza y viene de los congresistas”. “Ha sido muy importante que organizaciones y ministerios [Medioambiente y Cultura] denuncien qué es lo que puede pasar si se hace algo así: es un etnocidio”, coincide Baldovino.
Densidad de población
Una de las reservas con mayor densidad de población está en Madre de Dios, la región peruana donde trabaja la organización Fenamad. “Hemos construido puestos de vigilancia lindantes con el territorio de los pueblos indígenas en Monte Salvado, por ejemplo, y en El Diamante, y hemos contratado a otros indígenas que hablan la misma lengua que los no contactados”, describe Cusurichi. “Igual que hay guardaparques que guardan árboles y pájaros, ellos monitorean a estos indígenas en aislamiento para que no accedan extraños en estos territorios”, describe. “Andan por los bosques buscando huellas y señales como restos de un fuego o casas abandonadas. También hablan con los vecinos ya contactados, que muchas veces dicen: ‘ah, vivimos muy lejos de nuestros hermanos no contactados”, añade Fiona Watson.
De ahí viene la importancia del monitoreo: para tratar de minimizar los riesgos de contacto de personas que quieren evangelizar o de quienes pretenden rodar un documental. Y, por supuesto, de aquellos que tratan de realizar actividades ilegales como la tala de madera o extracción de oro en unas zonas que, precisamente por estar tan poco intervenidas, son muy ricas en recursos naturales que codician las empresas extractoras, ilustra la abogada.
Una maloca (casa comunal) de un grupo de indígenas yanomami no contactados en septiembre de 2016.GUILHERMESURVIVAL INTERNATIONAL
No se trata de entrar en contacto con ellos, insiste Baldovino, sino de realizar una labor disuasoria para quien lo intente. “Los profesionales del Ministerio de Cultura [en Perú] tienen protocolos de acción sobre qué hacer cuando, por ejemplo, los ven salir [a los indígenas] de la reserva por alguna razón excepcional”.
Gracias a su conocimiento del lenguaje, han logrado escucharlos e identificar ciertas acciones que marcan una voluntad de lo que quieren hacer. “En dos ocasiones han avistado indígenas, pero se aproximaban con flechas apuntando hacia arriba, en actitud desafiante. Eso es que no iban con ganas de socializar, así que lo que estos profesionales deben hacer es marcharse del puesto de control”, describe la abogada. Fiona Watson también explica un caso ocurrido en Perú: “Se sabe de un pueblo indígena no contactado que ha dejado flechas cruzadas en caminos; es una señal muy clara de que no quieren que entre nadie”, apunta.
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