No hay punto de comparación entre la rusticidad y precariedad de las viviendas de la comunidad indígena La Coquera, de Apartadó, con el nuevo colegio que acaba de construirse para este grupo étnico, en una alianza entre la Gerencia Indígena de la Gobernación y la Alcaldía local, que aportaron los recursos para hacer realidad este centro educativo, que acaba de ser puesto al servicio.
Como ocurre en muchos resguardos, donde las clases a los niños se dictan en carpas, sentados en el piso o sobre piedras y muchas veces prácticamente a la intemperie, La Coquera no era la excepción.
Esta comunidad, ubicada a más de dos horas y media de la zona urbana del corregimiento El Reposo, habita en estrechos ranchos de madera y latas, casi al descubierto, y así recibían las clases los niños, en un improvisado tambo que terminó por derruirse y convertirse en un peligro para los infantes.
Tanta precariedad motivó a Eliécer Arteaga, alcalde apartadoseño, y a la gerente Indígena, Llanedt Martínez Ruiz, a construir un colegio en material, con aulas cómodas y espacios dignos para la educación. La Alcaldía aportó $131 millones y la Gerencia Indígena $64, y en la construcción participó la comunidad, con apoyo de la Brigada XVII del Ejército, que opera en Urabá.
Dotación digna
El centro educativo tiene dos aulas, sala de sistemas, restaurante, batería sanitaria y un adecuado cerramiento que impedirá que las inclemencias del tiempo afecten la actividad educativa. Se beneficiarán 60 niños y jóvenes de la etnia Emberá Eyabida, que es la que habita en La Coquera, y 30 adultos mayores iletrados.
“Esta infraestructura servirá para que reciban clases en condiciones dignas, como debe ser para todos los niños”, expresó la gerente Indígena. La Eyabida es una comunidad desplazada de Uramita, con carencias de vivienda, agua potable y otros servicios, que nunca había sido atendida por entes oficiales, tal como lo denunció su gobernador Leonel Jumí Domicó: “Nosotros salimos del territorio hace 18 años, éramos 11 familias y 52 personas, y no teníamos ni con qué alimentarnos, y desde esa época gestionamos el colegio y ningún alcalde siquiera nos visitó”, dijo el líder indígena, que siente que tener este colegio es el primer paso para que su comunidad alcance mejores niveles de vida.
El alcalde que les hizo el milagro, Eliécer Arteaga, señaló que tras su primera visita a esta comunidad quedó conmovido con las condiciones inhumanas en las que viven: “los niños estudiaban en una casa muy vieja, un tambo que se cayó y un niño sufrió fracturas, por eso este colegio tendrá un impacto social muy importante, porque al menos, les organizamos una escuela”, comentó el mandatario.
Aún falta dotación, pero se sigue haciendo gestión para que otros entes se vinculen a esta causa, que hace justicia con la comunidad indígena.
Muchos laboratorios argentinos carecen de los fondos para realizar su trabajo diario debido a un retraso en los pagos por parte del gobierno, que pretende recortar los presupuestos de investigación en 2019. Esta situación preocupa profundamente a los científicos del país: «El sistema de ciencia y tecnología de Argentina está colapsando», advierte el biólogo molecular Alberto Kornblihtt, que dirige el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias del Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica (Conicet), según recoge un artículo de Science Magazine, firmado por la periodista especializada Valeria Román.
«El 19 de septiembre, el gobierno de centroderecha de Macri presentó un presupuesto equilibrado para 2019 que espera satisfaga lo suficiente al Fondo Monetario Internacional para ayudar a garantizar un paquete de préstamos para hacer frente a la crisis económica», explica Román. Una de las medidas de este plan de austeridad ha consistido en convertir el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en una secretaría dependiente del Ministerio de Educación, y bajar su presupuesto de 3,7 mil millones de pesos (aproximadamente 96 millones de dólares) en 2018 a 3,4 mil millones de pesos (alrededor de 88 millones de dólares). Con la inflación incorporada, además, la inflación es mucho mayor: el equivalente a un recorte del 35%, según cifras de Fernando Peirano, profesor de la Universidad Nacional de Quilmes. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales sufrirá un recorte de fondos del 20%, a 1.900 millones de pesos. Conicet, que paga la mayoría de los sueldos de los investigadores, verá su presupuesto aumentar en un 27%, de 13.300 millones de pesos a 16.400 millones de pesos, pero incluso eso no es suficiente para mantenerse al día con la tasa de inflación esperada para este año.
Por su parte, el Centro de Farmacología y Estudios de Botánica, dirigido por Ana Franchi, ha recibido hasta este año solo el 20% del presupuesto anual para cosas como suministros, servicios, limpieza y seguridad, por lo que de adoptarse el presupuesto del gobierno, afirma, significará el «colapso del próximo año» de su instituto. Franchi y otros directores de instituto han tenido infructíferas reuniones con Barañao y con la junta directiva de Conicet. Según la física Susana Hernández, presidenta de la Asociación Argentina para el Avance de la Ciencia, los recortes se producen justo cuando la comunidad científica argentina estaba debatiendo una estrategia científica nacional para 2030: «La política actual de ajuste del cinturón está desalentando esa iniciativa. Al reducir el presupuesto, el gobierno no convierte a la ciencia en una prioridad para el futuro».
Mientras tanto, la caída del peso, que ha perdido más del 50% de su valor en lo que va del año, cuenta Román, tiene consecuencias dramáticas para los investigadores que dependen de suministros y equipos del exterior. El inmunólogo Gabriel Rabinovich, subdirector del Instituto de Biología y Experimental de Medicina Experimental del Conicet, asegura que esto provoc que una máquina que necesita para detectar rápidamente proteínas en sus estudios sobre cáncer e inmunología sea prohibitivamente costosa. Con tales alzas, «es imposible competir con investigadores de países desarrollados», concluye.
El II Congreso Internacional de Innovación Educativa celebrado en Zaragoza deja estas diez conclusiones.
El II Congreso Internacional de Innovación Educativa celebrado en Zaragoza deja estas diez conclusiones:
1-La transformación del mundo actual y el diseño de uno mejor empiezan en la escuela. Tanto es así que la innovación en el aula se ha convertido en la medida de la innovación de un país y de una sociedad.
2-El colegio debe ser un sitio lleno de aventuras en el que los docentes propongan retos para conseguir que, cuando las madres y los padres pregunten a sus hijos qué han hecho en el cole, estos no respondan: “Nada”. En ese colegio caben y deben estar todos: docentes, familias y alumnado.
3-La innovación hay que compartirla con la comunidad educativa y crear ecosistemas innovadores. Con la suma se multiplican resultados.
4-El espacio puede convertirse en el tercer profesor. La arquitectura y el diseño son una herramienta para influir en la educación y pueden propiciar que el alumnado deje de ser pasivo en su aprendizaje y se active. El espacio debe generar motivación, no subordinación.
5-La mejor innovación es la que atiende a los que más lo necesitan. Hay que buscar el éxito de cada uno de los alumnos y personalizar el aprendizaje.
6-Debemos educar en el asombro porque el asombro es el motor del aprendizaje, es el que permite al alumnado conocer lo que les rodea. Para conseguirlo, es importante que los menores no estén sobreestimulados, porque esto satura sus sentidos y bloquea el deseo de conocimiento.
7-Hay que entrenar al alumnado para hacer preguntas, no solo para dar respuestas.
8-Innovar no significa siempre ser el primero. Hay que fijarse en las buenas iniciativas y extenderlas.
9-En las aulas siempre debe haber motivación y un ambiente positivo. El alumnado debe sentir que creemos en él, que su espacio escolar le hace sentirse feliz.
10-Lo más importante que hay en un aula son las personas. Hay que intensificar las relaciones humanas y generar conexiones fuertes entre docentes y alumnado.
En el congreso han participado más de 1.400 docentes presentes, otros 2.000 conectados en ‘streaming’ y 300 alumnos. Se han realizado 28 experiencias prácticas y 14 talleres y ponencias de nivel nivel, según informa el Gobierno de Aragón en un comunicado, organizador del congreso a través del Departamento de Educación, Cultura y Deporte.
Por el Palacio de Congresos de la Expo han pasado el viernes y el sábado expertos como Rosan Bosch, Catherine L’Ecuyer, Mar Romera, Rosa Liarte, Alfredo Hernando, David Marsh y Santi Cirugeda. En el espacio final de reflexión ha participado también el psiquiatra e investigador Javier García Campayo, referente en mindfulness en España.
El II Congreso Internacional de Innovación Educativa ha contado con el respaldo de las entidades colaboradoras: la Fundación Ibercaja, Fundación Telefónica, la Obra Social de La Caixa, iEducando, Microsoft, Santillana, Samsung y las Cámaras de Comercio de Aragón.
América Latina necesita un «espacio latinoamericano de enseñanza superior» para armonizar los distintos sistemas educativos de la región y fomentar la movilidad de los estudiantes, afirmó hoy el catedrático de Sociología español Manuel Herrera.
El experto, director académico de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR, España), consideró en una entrevista con Efe en Chile que se podría tomar como modelo el Espacio Europeo de Educación Superior que funciona en la Unión Europea (UE) desde 1999.
Santiago de Chile, 25 sep (EFE).- América Latina necesita un «espacio latinoamericano de enseñanza superior» para armonizar los distintos sistemas educativos de la región y fomentar la movilidad de los estudiantes, afirmó hoy el catedrático de Sociología español Manuel Herrera.
El experto, director académico de Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR, España), consideró en una entrevista con Efe en Chile que se podría tomar como modelo el Espacio Europeo de Educación Superior que funciona en la Unión Europea (UE) desde 1999.
«Eso permitiría que estudiantes colombianos empezaran la carrera en Colombia, la continuaran en Ecuador y pudieran terminarla en Chile. O que chilenos pudieran ampliar sus estudios en Argentina y los terminaran en México», señaló Herrera.
En su opinión, para concretar un proyecto de esta envergadura se necesita «generosidad» de los países para armonizar los sistemas universitarios, algo que por ahora no ha ocurrido en Latinoamérica.
El catedrático ha mantenido esta semana reuniones en Santiago con representantes de ministerios y de universidades de Chile, país en el que la UNIR, que ofrece una propuesta educativa íntegramente en línea, tiene varias decenas de alumnos de posgrado.
La presencia de esta universidad española en Chile es aún escasa si se compara con otros países de la región como Colombia, México y Ecuador, o en menor medida, con Perú, Paraguay, Argentina y Bolivia.
A diferencia de los otros países, Herrera explicó que la educación ‘on line’ tiene en Chile una percepción negativa y se considera «de segunda división».
Esto se debe, explicó, a que las experiencias que ha habido hasta ahora han sido de mala calidad y no han cuajado en el modelo educativo chileno, aunque consideró un imperativo que Chile, como el resto de la región, apueste por la educación en internet.
«La enseñanza ‘on line’, especialmente en América Latina, es un instrumento clave para la cohesión social, la corrección de desigualdades sociales y la formación de capital humano», señaló el responsable de Relaciones Internacionales de la UNIR.
Herrea afirmó que el desarrollo de avances tecnológicos ha introducido la educación en línea en el sistema universitario europeo y de varios países latinoamericanos, aunque este modelo está llamado a convivir con la enseñanza presencial tradicional.
«La educación tradicional seguirá existiendo pero se empieza a desarrollar la enseñanza ‘on line’ a través de la tecnología para caminar hacia modelos mixtos que combinan lo virtual con lo presencial», concluyó el experto.
Si bien somos líderes en Sudamérica y nuestra fuerza laboral goza de la misma salud que la de las grandes potencias del norte, seguimos lejos en calidad y especialización educativa.
El capital humano, conocido como el motor de las economías, se confirmó como uno de los fuertes de Chile. El Banco Mundial (BM) encargó un inédito sondeo al Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (IHME) para medir en 194 países el potencial de su gente para hacer crecer sus mercados. Y Sorpresa: el país se posiciona dentro del top 50, codeándonos con las naciones desarrolladas del hemisferio norte.
El estudio se basa en calcular el potencial de las personas en edad de trabajar, en este caso, entre 20 y 64 años. El ranking, por lo demás, se calcula poniendo en la juguera tres factores: salud de quienes integran la fuerza de trabajo, años dedicados a logros académicos y la calidad de la educación. Entre 1990 y 2016, Chile pasó del puesto 57 al 50, y se ubica como líder en el cono sur, superando a Argentina (66º), Brasil (71º), Uruguay (77º) y Paraguay (96º). En Latinoamérica, por lo demás, solo nos sobrepasa Cuba (41º).
«En términos absolutos, la posición 50 puede no ser tan vistosa, pero si analizamos el resultado respecto a los países de la región, nuestro mercado natural, estamos muy bien posicionados», dice Washington Saavedra, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Central.
Estos indicadores, dice el economista, «tratan de mostrar algo del país, hacen una especie de marca. Es particularmente bueno porque son índices que se consultan para invertir. Las compañías los revisan para entrar hacer negocios a Chile».
La tarea pendiente
Si hablamos de compararnos con los integrantes del top 50, hay dos consideraciones. La salud de nuestros trabajadores tiene poco que envidiarles a los de los países desarrollados. En escala de 0 a 100, Chile consigue 88 puntos. Finlandia, el número 1 de la lista, apenas nos supera en una unidad (89).
No obstante, eso contrasta fuertemente con la calidad y años que le dedicamos a la especialización laboral: mientras la fuerza productiva de los países top dedica entre 15 y 13 años a los logros educativos, nosotros solo destinamos 11, al igual que España, Grecia y Portugal. En cuanto a calidad de educación (learning), países como Singapur (13º) y Japón (14º) llegan a 98 y 94 puntos sobre 100, respectivamente, mientras Chile se queda en 78.
Mauricio Bravo, investigador del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, explica que «el indicador clave es la calidad de educación. Sumar más años de educación sin la calidad son años perdidos. Está demostrado que el desarrollo económico está estrechamente ligado a eso».
El experto señala que es importante, ante el envejecimiento de la población, un país como Alemania que compensa la pérdida de fuerza laboral joven, con personas mayores bien capacitadas. Lo que sí destaca, es que el estudio revela que»en 40 años Chile tendrá adultos mayores con muy buena salud», lo que es muy positivo.
¿Nos falta estudiar más años? Saavedra relativiza ese dato. «Más importante es la productividad. Probablemente países como Finlandia sacan 4 o 5 años de diferencia por la costumbre de hacer post grados y especializaciones, pero los jóvenes chilenos cada vez siguen más esa tendencia y pronto podremos equipararlos. Lo importante es trabajar en la brecha de la calidad, esa no se equiparará tan fácil si no se trabaja en eso».
Un dato: por cada euro que ganan los hombres en la Unión Europea, las mujeres reciben 0,84. Es decir, las mujeres deberían trabajar 59 días más de media al año para obtener el mismo salario que los hombres. Otro dato: en España, las mujeres deberían trabajar casi 52 días más al año de media para obtener el mismo salario que los hombres y casi el 70% de personas trabajadoras a tiempo parcial no deseado son mujeres. Y un dato más: en Europa, cerca del 50% de las mujeres que trabajan a tiempo parcial lo hacen para atender tareas de cuidados mientras que en el caso de los hombres solo el 13% lo hacen por estos motivos.
Son algunos puntos recogidos en el informe Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa , presentado este jueves por Oxfam Intermón. Según el documento, la discriminación y las dañinas normas sociales de género continúan infravalorando las habilidades y contribución de las mujeres, y limitan sus decisiones a la hora de elegir una profesión. “El perfil que se dibuja de estas mujeres precarizadas en Europa y en España está muy claro: mujeres migrantes, jóvenes y familias monomarentales son las que afrontan el riesgo más alto de precariedad y pobreza laboral”, sostiene el director de Oxfam Intermón, Chema Vera.
En 2014, el 20% de las mujeres obtuvo baja remuneración, en comparación con el 10% de los hombres. Respecto a las remuneraciones más elevadas, las mujeres representaron solo el 20% de entre el 10% de población trabajadora con mayores ingresos. De 609 consejeros delegados existentes en Europa dentro de las grandes empresas, solo 36 son mujeres. Según la organización, la “pobreza laboral” de las mujeres “queda en parte invisibilizada” estadísticamente “porque los datos de pobreza laboral se calculan por hogares y no reflejan la discriminación de género dentro del hogar”.
La agenda semanal de Jack está completamente llena y seguirá así por todo el mes.
El lunes, su despertador suena a las seis de la mañana.
A las 7:30 am, el niño de 12 años ya está resolviendo problemas de matemáticas.
Los martes, después de las clases de mandarín, tiene tiempo para una siesta cronometrada de 45 minutos.
Otro de sus momentos libres es el viernes, entre 16:50 y 17:15.
Incluso el sábado, Jack tiene tareas y clases de ciencias, matemáticas, mandarín e inglés, pero ese es el día menos ocupado de todos y en el que se puede relajar por cerca de dos horas.
El domingo, la jornada se reanuda y, como todos los días, se extiende hasta las nueva de la noche, cuando se va a dormir.
Dura preparación
La rutina de Jack y otros miles de alumnos como él es parte de la preparación para el examen final de la primaria en Singapur, ciudad-estado habitada por poco más de 5,8 millones de personas.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl sueldo promedio de los profesores varía entre US$1.600 y US$3.500.
«En general, no se queja porque su cronograma no es tan intenso como el de otros», dice la madre de Jack, una trabajadora bancaria de 42 años llamada Sheryl Iow.
«Siempre que hablo con otros padres, siento que tengo que comprar aún más libros de pruebas para mi hijo», afirma.
Singapur tiene uno de los sistemas educativos más admirados del mundo.
Encabeza la lista de resultados de la influyente prueba PISA, aplicada por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en 75 países para evaluar el desempeño de los estudiantes en ciencias, matemática y lectura.
El buen desempeño del país se debe a varios factores, como el tener una burocracia gubernamental formada en las mejores universidades del mundo, con una misión bien definida: transformar Singapur, excolonia británica, en uno de los países más ricos, desarrollados y educados del mundo.
Bien pagados
Otra pieza del éxito de Singapur es la alta calificación de los profesores, según Clive Dimmock, de la Universidad de Glasgow, en Reino Unido, invitado a Singapur por el Instituto Nacional de Educación (NIE, por sus siglas en inglés) de ese país para guiar un programa de liderazgo.
Los salarios en el sector educativo de Singapur equivalentes a los de los rubros industrial y bancario, y atraen a los mejores alumnos recién graduados en las universidades.
El sueldo promedio inicial varía entre 1.600 dólares de Singapur y 3.000 (US$1.800-US$3.300). Además, los maestros reciben bonos por desempeño en el aula y pagos por trabajar horas extra.
Cada profesor debe participar en al menos 100 horas de actividades adicionales de formación.
Alrededor del 20% del presupuesto total del estado se destina a la educación.
«No se ahorra en las instalaciones de preparación, así que tienen tecnología, laboratorios y excelentes libros», afirma Dimmock.
Pasado de pobreza y analfabetismo
Pero antes de ser una potencia económica y educativa, Singapur estaba entre los países más pobres de Asia.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionPara los investigadores, las clases particulares de refuerzo son uno de los motivos del éxito educativo de Singapur.
En 1965, cuando Singapur se independizó, sólo la élite tenía acceso a la educación.
Para levantarse,lo que el país podía hacer era invertir en su población, su único «recurso natural».
Ahora tiene un gobierno autoritario que limita las libertades individuales y de prensa, y un sistema en el que la obediencia es una garantía de seguridad social y bienestar, y un elemento central en el engranaje de la educación del país.
Escuelas de élite
La sensación de siempre estar perdiendo algo —llamada kiasu— forma parte de la psique de la población.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLos niños en Singapur están en competencia desde la primaria.
Para la exprofesora Dawn Fung, «la vida es muy difícil para los niños cuya familia tiene terror de que estos fracasen o no alcancen buenas notas», afirma.
Cuanto mejor es el desempeño de los niños en las escuelas, mayores son sus posibilidades de conseguir una vacante en una «escuela de élite» y luego en una buena universidad.
Para alcanzar estos objetivos, los niños se preparan desde pequeños para pasar el examen de final de la primaria (PSLE, por sus siglas en inglés), que determina en qué tipo de escuela los alumnos cursarán la secundaria.
«Esa carrera empieza a los dos años de edad», afirma Fung.
Es por esta razón que la mayoría de los niños de Singapur reciben clases particulares.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLas tareas para casa son una parte común de la agenda educativa de los niños de Singapur.
Sheryl Iow, madre de Jack, paga más de 1.000 dólares de Singapur al mes en clases particulares para su hijo.
La industria de la enseñanza privada extracurricular es bastante lucrativa. De acuerdo con un reportaje del periódico local StraitTimes, llega a mover 1.000 millones de dólares de Singapur al año.
«Algunos padres gastan cientos o miles de dólares cada mes, aunque saben que las clases puede no elevar significativamente las notas de los hijos», dice el artículo.
Por el contrario, Clive Dimmock reconoce que las clases particulares son un motor importante para que los hijos salgan mejor en los exámenes de la escuela.
Sin embargo, a pesar de la agenda apretada con clases adicionales y del esfuerzo, Jack no alcanzó el puntaje necesario en el PSLE para estudiar en la escuela de élite que él deseaba.
Enseñanza en casa
Para Dawn Fung, la industria de las clases extras muestra que los exámenes son muy difíciles para los niños.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionAlgunas familias optan por que sus hijos reciban instrucción en casa.
«¿Por qué no hacerlos más fáciles? ¿Por qué nuestros hijos no hacen pruebas apropiadas para sus edades?», se pregunta la exprofesora.
Cuando se convirtió en madre, Fung decidió salirse del sistema tradicional de escolarización y optó por el modelo de educación en casa.
«Creo que es incorrecto formar parte de un sistema que nos hace infelices. Es cruel insertar a los niños en un sistema educativo que no se comprometa con un resultado de aprendizaje positivo», afirma la madre de dos niñas de 6 y 8 años, y de un bebé de ocho meses.
Como todas las familias que optan por la educación en casa en Singapur, Fung está obligada a aplicar el currículo nacional y sus hijas tienen que tomar la PSLE.
El puntaje que obtengan no puede estar por debajo del promedio nacional.
Estigma, ansiedad y suicidios
A Sheryl Iow, madre de Jack, le preocupa que su hijo sea estigmatizado por no obtener el puntaje que necesitaba en el PSLE.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl sector educativo atrae a los mejores graduados universitarios debido a los altos salarios.
«Está triste», cuenta la mujer. El pequeño, que sueña con ser piloto aeronáutico, se está preparando para dar una nueva prueba, a ver si esta vez consigue quedar entre los «mejores».
Un efecto secundario de la búsqueda de excelencia es el aumento del número de jóvenes afectados por ansiedad y estrés.
Además, es común encontrar reportajes que relacionan el suicidio juvenil con un mal desempeño en el colegio.
De acuerdo con Samaritanos de Singapur (SOS, por sus siglas en inglés), un centro de prevención de suicidios, el número de jóvenes que buscan ayuda ha aumentado en los últimos años.
El creciente número de suicidios llamó la atención de las autoridades.
Hace algunos meses, el ministro de Comunicación, Ong Ye Kung, admitió que el sistema presiona a los alumnos, y pidió reducir el estrés en la vida académica.
«(El ministerio) garantizará que el sistema educativo evolucione para ayudarlos a no ser muy duro con ustedes mismos», afirmó al pedir a los alumnos que cuidaran la salud mental unos de otros.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLos niños en Singapur se preparan para ingresar a una escuela de élite al acabar la primaria.
Ahora se aplica una nueva política de «escuelas pensantes, nación aprendiz», que ve al alumno como parte de un proceso de aprendizaje, y no como una máquina de repetición de esquemas.
El lema «enseñar menos, aprender más» que se usa actualmente en las escuelas «es un estímulo para que los niños hagan las cosas a su manera, trabajen en grupo y piensen por sí mismos», afirma Dimmock.
Los alumnos «rezagados»
Pero los alumnos que no son incluidos entre los «mejores» reciben un tratamiento diferenciado.
El investigador Mattew Atencio, profesor Asociado y Codirector del Centro de Deporte y Justicia Social de la Universidad Estatal de California estuvo en Singapur en 2011 para investigar el papel de los profesores en el desempeño de alumnos que no eran considerados «brillantes».
Atencio reconoce que la educación del país es indiscutiblemente exitosa, pero cuestiona la creciente desigualdad generada por la meritocracia.
Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionEl ministro de Educación de Singapur pidió a los jóvenes que cuiden la salud mental unos de otros.
«Algunas familias no tienen altos ingresos económicos o recursos para pagar clases privadas, lo que impacta (el desarrollo de los alumnos) en futuras redes educativas, sociales y laborales», sostiene.
«Muchas veces (los padres) trabajan turnos seguidos, sin dormir (para financiar la educación de los hijos)», cuenta Atencio.
«Los sistemas educativos deben responder a las necesidades de los históricamente marginados y desfavorecidos, desde una perspectiva de justicia social», opina el investigador.
«Hay muchas contribuciones maravillosas para la sociedad que vienen de todos los sectores», señala el académico. «La educación no debería ser simplemente para reproducir los beneficios de y para la clase de élite».
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