Huetosachi, Chihuahua / Desinformémonos.Reunidas en una paraje de Huetosachi, donde los rarámuri defienden su territorio, mujeres de distintos pueblos indígenas hablan de sus dolores, de la defensa de la tierra, de su nuevo rol dentro de las comunidades, de los obstáculos que enfrentan, del racismo, machismo, de las violencias internas y externas, y también de sus esperanzas, su fuerza y sus desafíos.
Las anfitrionas son las mujeres rarámuri que tienen a su cargo el comedor y tienda turística dentro del concepto “Experiencias rarámuri”, en el que el turista se incorpora de manera respetuosa al conocimiento de su y las artesanías de su pueblo. Un proyecto que une a un grupo de diez mujeres entorno a no sólo a la generación de recursos, sino a la puesta en marcha de otro futuro posible, en el que ellas, al menos en ese lúdico espacio de sabores, colores y juegos, son las que ponen las reglas.
Primero defendieron la tierra que les corresponde, y después todo lo demás. Habla la gobernadora de Huetosachi:
En la comunidad soy gobernadora. La gente me eligió para ayudarle. Lo hago por la comunidad, por las personas. Tengo que ir a reuniones, dicen que porque me pagan, pero no.
Cuando teníamos 18 años, éramos unas niñas, no sabíamos nada ni cómo. María, mi prima hermana, salió a buscar a quién nos asesorara. Ellos nos dieron palabras, porque nosotros no sabíamos hablar ni entendíamos. Fuimos aprendiendo a defender el territorio. Llevamos 15 años peleando. Antes nos cerraban el camino, nos ponían un candado para que no entraran los carros.
Vivíamos muy tristes. Ahora ya ganamos la mitad. Fuimos a varias partes, fuimos a México en caravana. Platicamos con compañeros que viven en otras comunidades. Defendemos la tierra que nos dejaron nuestros abuelos y por los hijos que están creciendo. Si no defendemos, a los hijos les va a tocar sentir ese golpe que nos tocó a nosotros.
Antes aquí era un rancho, vivían 18 personas. Ahorita los jóvenes ya hicieron sus casas y somos 40 personas ya, pero viven muy retirado porque buscan dónde sembrar, dónde hay agua de manantiales. Nos gusta vivir así, escondidos. Muchos de los que visitan dicen que no hay gente, pero más adentro del camino hay muchas casas, porque a los rarámuri nos gusta vivir en los bosques, donde no nos pega el aire.
Cuando ganamos el territorio llegó el proyecto de la cocina. De ahí vino el salón comunitario. Tenemos una escuela y kínder también. Ya tenemos cuatro años trabajando.
Recibimos pocas personas porque a veces andamos ocupadas y salimos. Somos diez mujeres organizadas en una cooperativa. Los que estudiaron salieron a trabajar, pero regresan”.
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Las diferencias con los hombres, sus esposos y padres, no son pocas, como no lo son en ninguna parte. Pero aquí ellas han ido al frente de la defensa de estas tierras. Desde febrero de 2014, de acuerdo a información de Consultoría Técnica Comunitaria AC (CONTEC), que las ha acompañado en el camino legal, “se declaró a los integrantes de la comunidad indígena como legítimos propietarios de 253 hectáreas, identificadas con medidas y colindancias. También se otorgó a la comunidad una servidumbre de paso”.
Del proceso de recuperación y de su organización, habla otra de sus compañeras:
Como los señores de la casa no quieren defender esto, tenemos que hacerlo nosotras las mujeres. Empezamos tres, cuatro mujeres, y después conformamos el grupo de diez. Buscamos capacitaciones para poder capacitar a la comunidad, no solamente a las mujeres, sino también a los jóvenes, a los niños, y a la comunidad en general.
Es mucho arriesgarse cuando tienes que ir a hacer un trámite a Chihuahua o a otro lugar porque es también enfrentarte sola con muchos problemas, como el racismo y la discriminación. En las oficinas vas a encontrar no a mujeres que te atiendan, sino a hombres, y sientes ese peso. Y si va alguna compañera que no conoce el caso y te ve entrando a una oficina con puros hombres va con el chisme a la comunidad y te enfrentas con otros problemas.
Hay veces en las que se pregunta una si le sigue o no le sigue, pero sientes el respaldo de las otras compañeras y de la comunidad y dices «si me van a estar apoyando, tenemos que continuar». Hemos trabajado mucho la violencia de género, porque a algunas compañeras les ha tocado recibir golpes de los hombres porque no llegan a tiempo a casa, porque se tardaron dos o tres días. Tenemos que empezar desde ahí, que entiendan que no es ir a una fiesta, sino a buscar maneras de que se nos reconozca y se nos respete.
También nos han tocado casos de que nos preguntan para qué queremos todos esos pinos si tenemos muchos, si cuando nos muramos no nos los vamos a llevar. No nos los vamos a llevar pero son los que nos ayudan a mantener buenas nuestras tierras, a tener agua, ahí seguirán nuestros hijos y nuestros nietos, no es para nosotros. Nos hemos fijado que muchas veces desde fuera a todo le ponen precio, hasta a una piedra.
Estamos defendiendo el territorio porque nos talaron todo. Llevamos cuatro años en la lucha y estamos recuperando esa parte y haciendo trabajos comunitarios, plantando árboles. No se nos paga el trabajo, pero el trabajo es para la comunidad.
Es complicado y no todas las mujeres nos animamos a esa lucha, muchas veces dicen que es cosa que tienen que hacer los hombres, pero no. Muchas veces somos las mujeres las que tenemos que enfrentar esas cosas. Ellos están apoyándonos, pero no dicen que irán a tomar las capacitaciones. Nosotras lo compartimos.
Muchas veces para el transporte batallamos, las que tenemos hijos los tenemos que dejar solos en las comunidades, a veces hasta una semana. Es la preocupación de saber qué está pasando en la comunidad, y son cosas que también desaniman a otras. Pero ver a las mujeres que hay en otros lugares nos da fuerza, y decimos que si ellas pueden nosotras también. Compartimos conocimientos y las luchas que han seguido muchas mujeres decimos que si ellas pueden nosotras ráramuri por qué no podemos hacerlo también.
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La potente voz de las anfitrionas da paso a una cadena de testimonios sobre la vida de la mujer indígena en otras geografías. El encuentro se convierte en un espejo que las fortalece.
De la tribu yaqui, procedente de la comunidad Loma de Bácum, se escucha esta historia de violencia, amenazas y fortalezas:
Para nosotras como mujeres de la tribu yaqui, cuando decidimos tomar acción en la defensa del territorio implicó compromiso pero también la responsabilidad de no dejar la lucha tirada. Si iniciamos algo no podíamos dejarlo. Hubo violencia, hubo desprestigio, tuvimos amenazas y los hombres nos señalaban. Decían a los medios que éramos cinco mujeres argüenderas y que no pasaba nada, que sólo queríamos llamar la atención. Pero nada de lo que queríamos decir como mujeres en la lucha ni tampoco de nuestra autoridad tradicional salía en los medios.
Decidimos usar toda la información que ellos pusieron en los medios de comunicación contra nosotras, y con las herramientas de Marabunta Filmadora hicimos un pequeño video. Así pudimos parar de alguna manera el desprestigio y lo que estaban diciendo. Hicieron ellos videos en contra nuestra diciendo que teníamos nexos con el narco y que por eso no queríamos que pasaran el gasoducto por ahí.
Teníamos un poco de temor porque algunos hombres nos habían enviado mensajes de que si no salíamos de la lucha nos iban a violar. Pero algunas mujeres empezaron a decir «ah, pero yo quiero que me viole ese», y los hombres dejaron de decirnos eso. Nos querían amedrentar. Había cinco mujeres principales, pero habías más atrás de nosotras y ellas fueron las que dijeron «si las quieren violar, a mí también, y quiero que sea este», y pararon con eso ellos.
Fue usar todo lo que decían ellos y convertirlo de alguna manera en positivo. Tuvimos que demostrar con pruebas y videos a los que apoyaban que pasara el gasoducto por nuestro territorio, que eran la mayoría, lo que ellos nomás rechazaban con palabras. Lo hicimos en apoyo a nuestra autoridad. Antes ya estábamos en las asambleas, pero no nos preguntaban nuestra opinión. Eso lo logramos.
Y aquí la voz de la mujer nahua de Tlaola, Puebla, defensora de sus derechos y constructora de alternativas. El racismo y el machismo versus el trabajo comunitario.
A mí me daba muchísima vergüenza asumirme indígena, yo decía que no lo era. Sufrí violencia por mi color de piel, por mi tamaño, por la manera en la que hablaba. Pero tuve el privilegio de que gracias a todo lo que hizo mi mamá pude estudiar una carrera universitaria y me fui a la ciudad, y ahí me sentí perdida, porque no sabía quién era. En ese momento dignifiqué a mi mamá y su lucha, abracé todo ese dolor.
Hemos trabajado a nivel familiar todos esos dolores que nos tocó vivir como mujeres indígenas y como mujeres que hacen cosas diferentes y a que al pueblo le enoja muchísimo. Los hace sentir mucha furia que unas mujeres indígenas, una «indias ignorantes», estén trabajando un montón de cosas en la comunidad. Es una violencia para la que muchas veces las mujeres indígenas no estamos preparadas. Por eso tenemos que sanar, porque esa violencia es avasalladora y por eso muchas mujeres abandonan la lucha.
Entendí que el hecho de que yo estuviera en la universidad era gracias a que mi mamá me dejó unos días para irse a su taller y a sus pláticas sobre derechos. Ella siempre decía que estaba abriendo camino para las que venían atrás de ella, y yo iba atrás de ella. Ella tiene claro que hay muchas cosas de las que ha soñado que ya no va a ver ni a disfrutar, pero siente mucha paz consigo misma de que lo que hizo en la comunidad en el futuro valdrá la pena.
Para todas las mujeres que defendemos y trabajamos de manera comunitaria esto no es algo que hagamos para nosotras mismas. Aprendimos que es nuestra responsabilidad el cuidado, y llevamos ese cuidado no sólo a la familia, sino también a la comunidad. Es un cuidado colectivo. Hemos creado muchos procesos que van liderados por mujeres, pero no es que ahora queramos ser las nuevas caciques de Tlaola o ser las nuevas ricas o las que decimos «muerte a los machos». No queremos mandar, sólo queremos un poco de justicia y que ellos tengan un poco de conciencia.
Las mujeres mayas de la Península de Yucatán hablan de la vida y su defensa, de la discriminación, del autocuidado y de la identidad
Para nosotras es importante reforzar los derechos porque da a paso a entender por qué necesitamos defender el territorio. En el caso de nosotras, somos puras mujeres indígenas, algunas somos neurodivergentes y hemos sufrido algún tipo de violencia, discriminación, abuso y violación. Todo esto nos une y nos hace discutir si el feminismo o la sororidad va con nuestro contexto y nuestra forma de ver la vida.
Foto: Colectivo Maya de los Chenes
Nos dimos cuenta de que teníamos reconocer que nos faltaba muchísimo por sanar para defender a otras mujeres. Porque si vamos a defender a otras mujeres y no hemos sanado ni analizado lo nuestro, terminamos muchísimo peor emocional y físicamente. No podemos maternar a todas las mujeres ni salvarlas. Es importante poner límites en nuestro trabajo y en el autocuidado en el sentido político. Hemos tenido reuniones con el gobierno y a veces tardan un montón de horas, y comprendimos que nos quieren cansadas para que ya no sigamos luchan ni participando en espacios políticos.
Nosotras también usamos nuestra vestimenta, que es el hipil, y lo hacemos en el sentido político, porque eso nos visibiliza en una forma en la que reconocemos nuestra identidad y la herencia de nuestras ancestras. Eso hace que las niñas y las juventudes nos vean como un referente de que también se puede ser profesional, indígena y luchar por algo vistiendo tu vestimenta, reforzando tu identidad y tu lengua.
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Del pueblo maya quiché, se escucha la voz de la mujer que lucha, no sin dolores, y que asume que hay que cambiar, aprender y transformar.
Defender el territorio como mujer implica muchas emociones y necesidades. Ser una mujer maya quiché, asumir espacios de organización o de esto que le dicen liderazgo, ser cabeza a veces para abrir brechas y empezar procesos, implica de nosotras mucha energía y mucha tenacidad.
Ha implicado bastante violencia, en la casa para empezar. Los primeros espacios donde limitan tu quehacer están en la propia familia, en las comunidades, diciendo que estas cosas no son para que las hagan las mujeres. A mí me han dicho que debería estar mejor aprendiendo a cocinar y no estar molestando con mis preguntas.
Ha sido un proceso de fortalecernos entre otras mujeres que estamos avanzando y nos preguntamos muchas cosas sobre los roles impuestos en nuestras casas y en la comunidad. Ha sido revelarnos de ciertas formas y marcar límites en espacios de organización comunitaria, invitar a la reflexión a los compañeros y compañeras sobre las formas en las que nos tratamos y reproducimos violencias.
En los últimos años ha sido un proceso de sanación política, por ser una mujer maya que ha decidido y optado por un proceso de justicia con sus propias manos, en medio de vivir en un estado capturado por mafias y grupos violentos. Es encontrarnos con las abuelas, con la sanación, con el fuego, con la espiritualidad, como un sostén político importante de nuestro quehacer.
En este tiempo de violencia patriarcal, de este momento de despojo del territorio, sanarnos es hacernos justicia. Es poder ayudarnos a levantarnos y tomar energía de la tierra para caminar y abrazarnos con otras mujeres. No existimos en la individualidad, somos posibles y somos resultado de las luchas de otras que avanzaron un montón antes que nosotras para abrir brechas que nosotras tenemos que ensanchar, para que más vengan, para que las más niñas participen y tengan oportunidad de hacer preguntas.
Para mí ha sido una alegre rebeldía ser una mujer maya quiché, pero esto ha venido acompañado de una serie de aprendizajes que varias veces han tenido que pasar por situaciones duras para poder cambiar, aprender, transformar.
Y desde la Sierra Sur de Oaxaca, llegó la voz chontal que habla de autonomía, libre determinación, derechos y, también, de la doble lucha que tienen que enfrentar como mujeres.
Para las mujeres chontales en la Sierra Sur de Oaxaca, defender el territorio tiene que ser por el sentido de pertenencia que se tiene con la tierra, con la montaña, con ser parte de esa comunidad. Partiendo de ahí, de la relación que tenemos las mujeres con nuestra comunidad y la raíz de donde nacemos, el territorio es algo que nadie nos puede quitar ni negar, ni los hombres tienen derecho a decirnos que no podemos sentir eso con la Madre Tierra, con los ríos, con la montaña, con el aire o con los animales.
Esto podemos traducirlo al otro derecho reconocido de la libre determinación, y que esto se lleva a la autonomía de cómo cada comunidad, no sólo cada pueblo, ejerce su autonomía a través de las instancias e instituciones. Es cómo se vive y cómo se hace que las mujeres podamos decir que esto es nuestro, de aquí somos y lo vamos a defender.
Desde la chontal estamos convencidas de que somos parte desde dos luchas, la lucha que se libra al interior de la comunidad como mujeres, y la lucha que libramos allá afuera frente al Estado y las instituciones. Librar esta lucha al interior de las comunidades en un contexto en el que las mujeres tenemos una condición desigual trae muchas implicaciones, como la violencia en todas sus modalidades, la ausencia del derecho a tener una titularidad sobre la tierra comunal y a ser parte de ella, a heredar en la práctica comunitaria la tierra, a tener voz y voto en las asambleas comunitarias tanto municipales como agrarias.
En ese contexto también a las mujeres nos toca la mayor parte del cuidado y de la crianza, de todo lo que hay en la vida comunitaria. En las comunidades chontales, cuando se habla del proceso ya más regional de defensa del territorio frente a un proyecto minero, a las mujeres les atraviesa la pregunta «¿qué es eso de la minería?, ¿por qué hablan de extractivismo?, ¿por qué hablan de despojo?».
Hablan de que tenemos derecho a la libre autodeterminación, a la autonomía, que tenemos derechos como pueblos. Preguntan qué va a pasar, si nos vamos a quedar sin agua, qué significa eso, que tenemos que defendernos e interponer un amparo. Eso para las mujeres implica hacer frente a todas esas violencias pero también a aprender otros conceptos, otra información.
Es aprender qué significa extractivismo, qué dicen las legislaciones en relación con los derechos de los pueblos indígenas, dónde se interpone un amparo, tomar el micrófono para dar una palabra y exigir, pararse frente a un juez, estar en una audiencia. Todo esto forma parte de la defensa del territorio para las compañeras, aprender estas herramientas y echar mano de todo lo que hay.
También es librar la lucha interiormente como mujeres, nuestras inseguridades y miedos, cómo vamos a negociar con nuestros compañeros y la asamblea para salir de la comunidad, de nuestras casas, cómo le haremos con los nenes. Implica muchas tareas. Recuerdo que cuando interpusimos el juicio de amparo hubo compañeras que tuvieron que ir con sus bebés a las audiencias, porque también estaban librando otras luchas para el reconocimiento de sus derechos agrarios y que pudieran ser comuneras, tener voz y voto en la asamblea y ocupar cargos comunitarios.
Se han creado algunas instancias al interior de la comunidad, donde las mujeres tienen un papel de coordinar y convocar a otras compañeras desde la comunidad, y construir los derechos propios, más que sólo tomar los que ya están colocados en las legislaciones nacionales e internacionales. Desde las mujeres se empiezan a crear estos derechos propios basados en cómo queremos que se nos reconozca, que se nos respete en la comunidad.
Esto ha implicado abrir un costalito en el que se han dejado ver muchas cosas. Cada compañera se ha ido descubriendo en la capacidad y en la potencialidad que tiene con relación a cómo coordinar una asamblea, tomar fotografías, hacer videos, presentarse ante una instancia para exigir sus derechos.
*Encuentro convocado por el Fondo Christensen, en la Sierra Tarahumara, junio de 2023.
Este martes falleció a los 95 años de edad Adolfo Gilly, historiador, militante, activista, acompañante de los movimientos sociales y un referente del pensamiento de la izquierda en México.
Nacido en Argentina en 1928 y naturalizado mexicano desde 1982, Gilly fue profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y autor de libros como La revolución interrumpida, su obra más conocida, e Historias clandestinas. Como militante, acompañó la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), junto a académicos como Luis Villoro y Pablo González Casanova. Su labor lo llevó a ser preso político entre 1966 y 1972 en la cárcel de Lecumberri.
Recompartimos el borrador de Historias de las revueltas, texto que en 2010 Gilly compartió a Desinformémonos para su publicación, como un homenaje al historiador de Pancho Villa, Friedrich Katz.
Historias de las revueltas
(Borrador)
Compañeros de “Desinformémonos”:
Este escrito, homenaje inmediato a Friedrich Katz, el gran historiador de Pancho Villa que murió en la madrugada del 16 de octubre de 2010, es simplemente un borrador, un adelanto para no esperar, un esbozo aún no terminado, aunque tal vez falten sólo unos pocos retoques. Les pido que como tal lo publiquen, visto que ya llega el centenario del cual vanamente pretenden también despojarnos. AG.
El historiador no va a buscar una imagen de futuro en la idealización o en la deprecación del pasado que investiga o imagina.
Va a buscar las huellas verdaderas, la región donde se engendró el presente y, sobre todo, la región y el proceso donde se engendran los fantasmas del futuro, las imaginaciones del porvenir propio, los mitos prácticos que organizan las voluntades.
Las revoluciones, las revueltas, las irrupciones crean el subsuelo, el piso y el humus desde donde un pueblo imagina cuando de imaginar se trata, y no sólo de obedecer o de repetir la rutina de cada día. No imagina un desorden perpetuo, sino un equilibrio, un orden nuevo de justicia y libertad.
Imagina, pues, cuando la hora de crear adviene. Este crear es a partir de las condiciones y realidades presentes de sus vidas, no de una repetición del pasado o de un imposible regreso a él. Pero realidades son también experiencia y cultura material, herencias ambas de aquel pasado.
Lo que permite y nutre esa imaginación es la experiencia, incomparablemente más real, material (porque en la vida) y duradera que los planes y los programas de las clases dirigentes para ordenar y regimentar las vidas dentro de su dominación.
Explorar, investigar, sacar a luz ese humus requiere intencionalidad en la búsqueda; y en la búsqueda histórica son posibles diversas intencionalidades, no una mejor que la otra o más científica, sino diferentes (y, como suele a menudo suceder si el trabajo es bueno, esas indagaciones se cruzan y se nutren y se plantean entre si nuevas cuestiones e interrogantes).
Es imposible educar esa mirada si se considera a la División del Norte como una anomalía y no como una creación; si se la considera como un error, y no como una forma de la verdad de la vida; si se la ve como una interrupción del bien o una irrupción del mal: y no como una irrupción del bien (otro) y una interrupción del mal (otro).
Es imposible pensar la historia como la sola historia del orden (de las instituciones, de los museos, de los gobiernos, de la ciencia, del arte…) sin pensarla también como la historia de la humillación, del desorden, del sufrimiento impuesto por el orden dado en cada época y lugar.
[I, desgraciadamente, / el dolor crece en el mundo a cada rato / crece a treinta minutos por segundo, paso a paso – César Vallejo].
Es preciso estudiar como unidad los momentosde revelación y los momentos de rutina llena de vida: los sembradíos, las calles de las ciudades, los talleres, las plazas, las escuelas y sus aprendizajes, las cantinas, los cines y las fondas…
[Todo acto o voz genial viene del pueblo / y va hacia él, de frente o trasmitido / por incesantes briznas, por el humo rosado / de amargas contraseñas sin fortuna – César Vallejo].
En todos esos momentos vive y crea aquella parte inmensa de la especie humana que no está en los registros sino como estadística o como trabajo pasado cristalizado en obras, esa que con intermitencia irrumpe y se revela. Pero no es que despierta, sino nomás que aparece y se presenta.
Miradas: mirar allí y desde allí es una elección. Pero para hacerla y afirmarla en la vida y en la obra, no es requerido ni necesario ignorar o deprecar a quienes miran desde otros lados cuando lo hacen con rigor y con justicia. También éstos son necesarios para aquéllos.
“Els companys i companyes d’Amèrica Llatina presents al Congrés estaven vivint qüestions similars a les que molts estem denunciant en el nostre país: privatització, segregació, continguts i metodologies al servei del mercat laboral, precarietat i males condicions laborals del professorat i una creixent digitalització de l’educació»
Entre el 5 i el 9 d’aquest juny del 2023 ha tingut lloc el 2n Congrés Mundial contra el Neoliberalisme en l’Educació, en el qual vaig tenir el goig de ser invitada i participar-hi amb dues ponències.
Amb el tema “Alternatives pedagògiques i resistències estudiantils i sindicals”, l’esdeveniment va tenir lloc a Panamà i va ser organitzat per l’Associació de professors (ASOPROF) i Centre Internacional de Recerques Altres Veus en Educació (CII-OVE). Va comptar amb la participació de representants de més de 30 països com: Panamà, l’Argentina, Mèxic, Puerto Rico, Veneçuela, Colòmbia, Bolívia, el Perú, Guatemala, Paraguai, l’Uruguai, Xile, els EUA, el Brasil, l’Equador, França, Espanya, Àfrica, entre altres. Amb una forta presència de representants de sindicats, associacions i col·lectius educatius d’Amèrica Llatina i el Carib, i també una representació d’EUA i Europa, així com vídeos de salutacions des dels continents Africà i Asiàtic.
Hi vàrem participar 78 docents internacionals de manera presencial, 12 virtuals, 500 delegats d’ASOPROF i unes 2.000 persones connectades virtualment a través del canal de YouTube d’Altres Veus en Educació.
L’atac del neoliberalisme a l’educació està tenint lloc a escala global
Durant els cinc dies de l’esdeveniment, es van produir desenes de debats i panells, a més d’exposicions de llibres, revistes, vídeos i presentacions culturals, que van debatre els atacs del Capital a l’Educació, la mercantilització de l’ensenyament i la lluita en defensa de l’educació pública com a dret humà.
El més rellevant per a mi, va ser la constatació que l’atac del neoliberalisme a l’educació està tenint lloc a escala global i que compartim problemes similars en diferents parts del món. Els companys i companyes d’Amèrica Llatina presents al Congrés estaven vivint qüestions similars a les que molts estem denunciant en el nostre país: privatització, segregació, continguts i metodologies al servei del mercat laboral, precarietat i males condicions laborals del professorat i una creixent digitalització de l’educació. I també la constatació de compartir les lluites i les resistències dels i les docents.
Tal i com es denunciava en aquest Congrés, vivim una conjuntura extraordinària, en la qual es manifesten múltiples i variades formes d’atac a l’educació pública presencial. En aquest atac contra l’educació pública convergeixen interessos nacionals i internacionals que pretenen convertir l’educació en una mercaderia. Per això, cal continuar el treball que nacionalment cada organització, col·lectiu i individualitat realitzem, i al mateix temps, cal buscar camins per a construir un horitzó compartit, en el marc de les diversitats.
Interessos nacionals i internacionals que pretenen convertir l’educació en una mercaderia
Així, hi havia un consens en afirmar:
Que l’educació pública presencial és un dret humà fonamental, obligació indeclinable dels Estats, que possibilita disminuir les bretxes socials derivades de l’origen social de classe;
Que per això, el desenvolupament científic- tecnològic dels últims temps, ha de ser vist com un complement de la labor pedagògica presencial i mai com el seu substitut;
Sostenim les demandes per una transformació radical dels sistemes escolars per a col·locar-los a to amb les expectatives de les majories ciutadanes i les diversitats històricament situades, i no del gran capital i els seus interessos;
Que aquestes demandes impliquen revisar les condicions del treball docent, els sous i salaris, la seguretat social i el dret a una pensió digne;
Que la pandèmia de la covid-19 va desplegar les pitjors ofensives de privatització amb la careta del virtual, que va fer que fossin les famílies, estudiants i docents els qui haguéssim de cobrir la transició digital, això se li suma l’estratificació escolar determinada per les diferències en l’accés a connexió d’internet i equips de treball virtual;
A més, el context d’aïllament preventiu derivat de la pandèmia, va augmentar la precarització laboral, impactant sobretot en les dones, treballadores de l’educació que, a més de la seva docència, van haver de fer-se càrrec dels treballs de cura vinculats al domèstic incloent l’acompanyament de l’escolaritat en contextos virtuals dels fills i filles.
Per tot plegat es va arribar a l’acord per un pla d’acció amb l’objectiu de:
Construir camins per tal de continuar teixint resistències compartides que permetin enfortir i ampliar el Grup de Contacte Internacional (GCI) com a espai per a conèixer-nos, reconèixer-nos, trobar-nos i caminar junts;
Impulsar la construcció de moviments pedagògics, amb les particularitats territorials, que facin front a l’ofensiva contra l’educació pública i elaborin propostes;
Realitzar trobades nacionals multiplicadores d’aquesta iniciativa durant 2023 i 2024, privilegiant els espais regionals;
Conjuminar esforços per a realitzar el nostre III Congrés Mundial contra el Neoliberalisme Educatiu a Rio de Janeiro, al Brasil, l’octubre del 2024, com un espai per a pensar, dialogar i construir junts;
Explorar la possibilitat de convertir al 5 d’octubre de cada any, a partir de 2024, en una jornada global de mobilització i lluita dels i les treballadors i treballadores de l’educació, coordinant internacionalment la defensa de l’educació pública presencial, la professió i el treball docent. Per a això cal establir una ruta de contactes i acords entre les organitzacions presents.
Finalment, no puc deixar de dir que els professors i les professores de Panamà ens van rebre amb molt d’afecte i entusiasme. I, per acabar, crec que val la pena tenir en compte aquestes iniciatives i aconseguir un front conjunt a escala internacional en defensa de l’educació pública presencial i en contra del neoliberalisme a l’educació.
Buen día, espero que todas, todos, todes, se encuentren muy bien en cualquier parte de los muchos territorios que habiten. Les habla Selene Kareli, formo parte del Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación, suscrito al Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. También formo parte del Grupo de Trabajo Capitalismo Digital, Políticas Educativas y Pedagogías Críticas. Hoy pasamos al tercer capítulo de las pedagogías feministas en este nuestro podcast OVE-educación, en el cual damos voz y nombre a las diversas maneras de hacer educaciones, donde el enfoque feminista es clave para tejer sociedades más justas y libres.
En este recorrido hemos hablado de manera general del patriarcado y las pedagogías de la crueldad, tomando como referencia a María Galindo y Rita Segato. Asimismo, hemos dicho que las pedagogías feministas se tejen desde la educación formal, no formal e informal, desde las educaciones populares y la cotidianidad, mismas que buscan hacer frente a la violencia patriarcal con propuestas de educaciones otras, destacando que las educaciones feministas dan cuenta de la pluralidad y diversidad que habitamos. De igual manera, y retomando a bell hooks, procuramos mirar con ojo crítico la historia de vida propia y la de las y los otros. Aceptar nuestra historia, mirar el dolor, teorizar el dolor y colectivizar nuevas formas de ser y estar, que apunten a la justicia, a la equidad, a la libertad desde la educación, y no solo desde el sistema jurídico, que, como dijimos anteriormente, es crucial y muy importante para los feminismos; sin embargo, hace falta transgredir desde los espacios educativos los prejuicios, las normas y la dominación patriarcal. Necesitamos teorizar y necesitamos hacerlo desde nuestras contradictorias experiencias. Es así, como hoy llegamos a hablar de las pedagogías feministas como práctica de la libertad, donde Catherine Walsh con el enfoque de interculturalidad crítica, Paulo Freire con la educación como práctica de la libertad y bell hooks con enseñar a transgredir nos van dando camino para trazar esas educaciones emancipatorias. Primero, quiero destacar que, Catherine Walsh radica desde hace varios años en Ecuador, sus aportaciones giran en torno al pensamiento crítico en América Latina, la geopolítica del conocimiento, las luchas políticas, la praxis social de los pueblos afrodescendientes e indígenas, así como los pensamientos feministas, las pedagogías decoloniales y la interculturalidad crítica. En esta ocasión me gustaría destacar que para hablar de perspectivas feministas en educación también hay que hablar de interculturalidad. Catherine Walsh nos dice que “al instaurar una jerarquía racial de identidades sociales ―blancos, mestizos, indios y negros― se han borrado las diferencias culturales de estas últimas, subsumiéndolas en identidades comunes y negativas de “indios” y “negros”, por lo que, “la colonialidad del poder contribuyó de manera clave a la configuración del capitalismo mundial como modelo de poder global, concentrando todas las formas de control de la subjetividad, la cultura y la producción del conocimiento bajo su hegemonía occidental”. En este sentido, desde la educación, la lucha es contra la deshumanización y por la existencia y por la libertad, es decir para recuperar la dimensión subjetiva y diversa. Por tal, se vuelve fundamental la idea de que una pedagogía crítica podría contribuir a construir algo distinto, donde la diversidad de culturas, de mujeres, de hombres tienen posibilidad de existencia y diálogo. Pensar en un giro decolonial, nos dice Walsh, en torno al conocimiento y la educación requiere tomar con seriedad tanto las contribuciones como las implicaciones de las historias locales y de epistemologías negadas, marginalizadas y subalternizadas. Siendo las historias de las mujeres las que hay que mover de esas categorías. Ya lo dijo Paulo Freire, “no hay práctica social más política que la práctica educativa, la educación puede ocultar la realidad de dominación y la alienación, o puede, por el contrario, denunciarlas, anunciar otros caminos, convirtiéndose así en una herramienta emancipatoria”, por tal, habrá que nombrar aquellas pedagogías que visibilizan la operación de los patrones del poder, racializado, patriarcalizado, heterosexualizado, la geopolítica del saber y la topología del ser.
Sin duda la educación puede construir seres críticos y sociedades más justas, donde a las mujeres se nos vea y trate como sujetos y agentes activos de cambio, y no como meros objetos. Mujeres diversas.
Asimismo, bell hooks, apunta que, la educación como práctica de la libertad tiene como propósito crear comunidades de aprendizajes, donde se pueda reconocer la diferencia, sin confundir estas diferencias con querer sustituir una cultura encima de otra, sino darle valor al disenso, al cuestionamiento y al cambio. Por su parte, hooks apuntó que, todas las personas que participamos del mundo universitario y de la cultura en su conjunto estamos llamadas a renovar nuestro entendimiento si queremos transformar las instituciones educativas (y la sociedad) para que la manera en que vivimos, enseñamos y trabajamos pueda reflejar nuestro deleite por la diversidad cultural, nuestra pasión por la justicia y nuestro amor por la libertad.
De tal manera, la pedagogía debe de ser transformadora, donde la confrontación sea constructiva y la interrogación sea crítica. Esto nos recuerda que no es fácil para los individuos cambiar de paradigma y que debe haber espacio para que las personas expresemos nuestros miedos, para que se hable de lo que se está haciendo, cómo se está haciendo y por qué lidiar de manera provechosa con tanta «diferencia».
Es de reconocer que hay cierto nivel de dolor implícito al renunciar a las formas antiguas de pensar y conocer para aprender nuevos enfoques. El cambio de paradigma implica una ruptura de estructuras. No resulta fácil nombrar nuestro dolor, teorizar desde ese lugar, hacer teoría a partir de la experiencia vivida, pero sin lugar a duda, cuando damos paso a esta parte, ejercemos y tomamos esa porción de nuestra libertad para crear otras maneras de ser y estar con nosotras mismas y con las y los otros.
Es por ello por lo que les invitamos a pensar, sentir y actuar en clave feminista, intercultural, critica y antirracista, para crear esas otras educaciones.
Por hoy, vamos cerrando esta reflexión, recordando que la próxima semana finalizaremos esta miniserie de cuatro episodios de pedagogías feministas, con las experiencias de colectivas, grupos, educaciones populares, que han apostado a las pedagogías feministas para crear esos otros mundos posibles. Les agradecemos mucho nos sigan acompañando.
Finalmente les invitamos a seguirnos en nuestras distintas redes sociales: Twitter, Instagram, Facebook, YouTube, Tik Tok, en todas estamos como Otras Voces en Educación, y compartir sus opiniones y perspectivas, así como para estar pendientes de la siguiente emisión. Los enlaces para descargar los textos que hoy fueron compartidos serán de libre acceso en la parte descriptiva de este podcast para que puedan consultarlos a profundidad cuando ustedes así lo decidan.
También las, los, les invitamos a estar pendientes de las diversas actividades que se realizan desde el Grupo de Trabajo Capitalismo Digital, Políticas Educativas y Pedagogías Críticas que se promueve desde un compromiso en red y en colaboración con CLACSO. Actualmente se encuentran abiertas las inscripciones para el Diplomado en tecnologías e investigación educativa, dejamos el enlace donde encontraran más información.
Muchas gracias por seguirnos y escucharnos. Nos encontramos en la próxima reunión en rebeldía, por una educación crítica y emancipatoria del patriarcado.
Hasta pronto.
Interculturalidad crítica y educación intercultural – Catherine Walsh
Fuentes: scidev.net [Imagen: Axel Fassio/CIFOR, bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.0)]
La pérdida de bosques tropicales primarios alrededor del mundo se incrementó en un diez por ciento desde 2021-2022.
Los bosques tropicales siguen talándose o quemándose a un ritmo alarmante a pesar de las promesas hechas en las cumbres climáticas de las Naciones Unidas que buscan eliminar el problema para 2030, sugiere un análisis mundial publicado el 26 de junio.
Las mayores pérdidas se producen en Brasil, la República Democrática del Congo (RDC) y Bolivia, donde se ubican las selvas tropicales más extensas y ecológicamente más importantes del mundo, según datos del informe “Pérdida de Cubierta Arbórea” en 2022 de la Universidad de Maryland, presentados por Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por su sigla en inglés).
Los nuevos datos muestran que en 2022 los trópicos perdieron 4,1 millones de hectáreas (10,1 millones de acres) de selva tropical primaria —aproximadamente el tamaño de Suiza— a un ritmo equivalente a 11 campos de fútbol por minuto.
Esto representa un aumento de diez por ciento con respecto a 2021 y se tradujo en 2,7 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono, equivalentes a las emisiones anuales de combustibles fósiles de la India, según el análisis.
Los bosques son el hogar de más de 80 por ciento de las especies terrestres de animales, plantas e insectos y proporcionan refugio, trabajo y seguridad a las comunidades que los habitan, afirma la ONU. Y calcula que la pérdida y el deterioro de los bosques causan alrededor del diez por ciento del calentamiento global.
En la conferencia de la ONU sobre el clima, COP26, celebrada en Glasgow en 2021, 145 países se comprometieron a detener y revertir la deforestación para 2030, mientras que en la COP27, realizada en noviembre de 2022 en Egipto, 27 países se unieron para acelerar la acción hacia estos compromisos.
Sin embargo, el WRI señala que no se alcanzarán los objetivos si continúa la trayectoria actual, porque la disminución de la pérdida de bosques no se está concretando.
“A nivel mundial, estamos muy lejos de reducir la deforestación y vamos en la dirección equivocada”, dijo Rod Taylor, director mundial para los bosques del WRI, en una rueda de prensa realizada el 21 de junio.
“Nuestro análisis muestra que la deforestación mundial en 2022 superó en más de un millón de hectáreas el nivel necesario para estar en la senda de la deforestación cero en 2030”, añadió.
“A nivel mundial, estamos muy lejos de reducir la deforestación y vamos en la dirección equivocada”. (Rod Taylor, director mundial para los bosques del Instituto de Recursos Mundiales (WRI, en su sigla en inglés)
La pérdida de bosques se considera un problema clave en la lucha contra el cambio climático, porque los bosques vivos eliminan el carbono del aire y lo emiten cuando los árboles se talan o degradan.
En Brasil, la tasa de pérdida de bosques primarios aumentó 15 por ciento entre 2021 y 2022, en particular en la Amazonia. La pérdida total en ese país supuso más de 40 por ciento del total mundial.
Incendios y tala
Marcos Pedlowski, profesor asociado de la Universidad Estatal del Norte de Río de Janeiro (Brasil), explicó a SciDev.Net que la deforestación —la remoción total de árboles— es solo una parte del problema.
“Aunque las cifras puedan parecer dramáticas, no cuentan toda la historia porque hay otro elemento concurrente en el cambio de la cubierta terrestre: la degradación forestal”, explicó.
Las zonas degradadas —por incendios y talas selectivas, por ejemplo— son incluso más frecuentes que aquellas deforestadas, señaló Pedlowski.
“En consecuencia, hay muchos más motivos de preocupación en relación con el empobrecimiento de las zonas boscosas”, añadió.
En cuanto a Brasil, que alberga la mayor superficie de bosque tropical del planeta, Pedlowski indicó una combinación de factores que impulsan tanto la deforestación como la degradación.
“Algunos factores están directamente vinculados con lo que podemos llamar deforestación legal… relacionada con políticas y proyectos gubernamentales que han apoyado el crecimiento de la agricultura, la extracción selectiva de madera y la minería”, afirmó.
Pedlowski cree que estas tendencias exponen la debilidad de las conferencias e instituciones multilaterales cuando llega el momento de controlar el cambio forestal.
“A pesar de las innumerables reuniones y conferencias, la tendencia general es hacia más pérdida y no al contrario”, agregó.
“Esta situación se complica aún más por el difícil escenario económico mundial, agravado por la pandemia de COVID y la guerra en Ucrania y su efecto en la producción de alimentos.
“A menos que los comerciantes mundiales de cereales, madera y carne se tomen en serio sus responsabilidades respecto a la trazabilidad de sus productos y eviten comprar materias primas provenientes de zonas deforestadas ilegalmente, no veo cómo lograr ningún cambio positivo”, afirmó.
Conservación de los bosques
Por el lado positivo, Indonesia ha reducido su pérdida de bosque primario más que ningún otro país en los últimos años, seguido de Malasia, según Global Forest Watch.
Las intervenciones gubernamentales y los programas empresariales y comunitarios han permitido a ambos países mantener sus tasas de pérdida de bosques primarios tropicales cerca de niveles mínimos históricos.
Los analistas atribuyen el éxito de Indonesia a políticas como la moratoria de la tala, el control de incendios y la restauración de la turba, así como a la eficacia de medidas empresariales.
M. Faiz Syuaib, ingeniero agrónomo y director de investigación, tecnología y servicios comunitarios del Ministerio de Educación, Cultura, Investigación y Tecnología de Indonesia, afirmó que el gobierno de su país lleva más de una década intentando activamente preservar los bosques.
La extracción de madera está limitada a empresas controladas por el Estado y se deben plantar nuevos árboles para reemplazar a los talados, dijo a SciDev.Net.
En las zonas vulnerables a los incendios forestales, dijo Syuaib, se están construyendo fosas de agua para detener la propagación de incendios.
El Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech) presentó una iniciativa popular de norma que busca “reconocer al Estado como proveedor de educación pública, laica, pluralista y de calidad, en todos los niveles de enseñanza y territorios” que ya ha recolectado más de 5 mil firmas. Para lograr que el Consejo Constitucional la discuta, deben duplicar los apoyos antes de la medianoche del viernes.
Consagrar el derecho a una educación pública, gratuita, laica y de calidad es el objetivo de la enmienda presentada por el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (CUECH) al anteproyecto de texto constitucional. La propuesta plantea, específicamente, reemplazar la letra F del inciso 22 del artículo 16, que habla sobre el derecho a la educación. De esta forma, las universidades estatales buscan incluir en el texto propuesto por la Comisión Experta una norma más extendida sobre la educación pública y su incidencia en la vida de las personas.
La propuesta ha tenido una positiva respuesta de la ciudadanía, llegando a superar los 5 mil apoyos en lo que va del acotado tiempo otorgado a la recolección de firmas para las iniciativas populares: dos semanas que terminan en la medianoche de este viernes 7 de julio. Para que las propuestas sean discutidas por el Consejo Constitucional, es necesario que reciban al menos 10 mil apoyos en cuatro regiones diferentes, por lo que las Universidades Estatales deben duplicar su respaldo antes del plazo final.
El presidente del Cuech, Osvaldo Corrales, señaló que “la propuesta que hemos hecho es coherente con una demanda que la ciudadanía ha venido sosteniendo hace bastantes años, incluso antes del estallido social, y que tiene que ver precisamente con un derecho humano y un derecho social que es el derecho a la educación”. Corrales agregó que este es un derecho “que no puede ser sólo provisto a través de mecanismos de mercado o de educación privada, sino que hay un deber fundamental que el Estado tiene que ser capaz de cumplir”.
La enmienda amplía los alcances de lo que se entiende por “establecimientos educacionales pluralistas en todos los niveles de enseñanza”, a partir de una mirada a la historia constitucional del país, que desde sus albores estableció que la educación pública es una atención preferente del Estado y, como tal, “es fundamental que en la nueva Constitución se garantice la existencia de una robusta red de establecimientos estatales que provean educación pública, laica, pluralista y de calidad, articulada en todo el territorio nacional y niveles de enseñanza, lo que en ningún caso se contrapone con el derecho de los particulares a crear, organizar y mantener establecimientos desde sus propios proyectos educativos”, argumenta la propuesta.
En este sentido, la Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, destacó que “la Universidad de Chile, en conjunto con las otras Universidades Estatales, tienen la responsabilidad de contribuir para incidir en la discusión constitucional, de la misma forma en que lo hicieron en el proceso anterior. La responsabilidad del Estado con la educación debe expresarse en su compromiso con la educación pública de calidad en todos los niveles. La educación superior pública es fundamental como motor del desarrollo a lo largo de todo el territorio”.
Por esta razón, las Universidades del Estado hicieron un llamado a toda la comunidad universitaria y a la sociedad en general a respaldar esta Iniciativa Popular de Norma votando a través de la plataforma implementada por Ucampus para la Secretaría de Participación Ciudadana.
Al respecto, el rector de la Universidad de Talca, Carlos Torres Fuchslocher, destacó que, “la educación debe ser uno de los temas principales a discutir en este proceso constitucional, pues es la fuente de desarrollo y de una mejor calidad de vida para las futuras generaciones”.
“En este momento histórico que vivimos, donde tenemos la oportunidad de participar activamente en la redacción de la nueva Constitución como Cuech, presentamos una iniciativa popular de norma que busca reconocer al estado como proveedor de una educación pública laica, pluralista y de calidad en todos los niveles de enseñanza y territorios de Chile”, añadió la autoridad.
Para finalizar, el rector de la Universidad de Talca hizo un llamado para apoyar esta iniciativa firmando por ella. “Invito a toda nuestra comunidad universitaria, funcionarias y funcionarios, académicos, estudiantes y a la comunidad en general, a conocer la iniciativa popular de norma N° 5127 que se está impulsando desde el Cuech y votar por ella en secretariadeparticipacion.cl, hasta el 7 de julio”.
La República Dominicana se sitúa en el segundo país donde más violencia se ejerce contra la mujer en América Latina, seguida de Honduras, por lo que se requiere una educación para la convivencia pacífica e igualdad desde la primaria hasta las universidades.
Según las estadísticas del 2021, del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Cepal, las mayores tasas de femicidio o feminicidio se registraron en Honduras (4,6 casos por cada 100.000 mujeres), República Dominicana con 2,7 casos, y El Salvador con 2,4 casos.
Las estadísticas locales indican que en lo que va de año, 41 mujeres han sido asesinadas, y el mes de julio se inició con la muerte de una mujer de mano de su expareja y un filicidio, donde un padre mató a su hija de 14 años. Hace falta educar desde básica hasta la universidad en la igualdad, según coincidieron, al ser entrevistadas por Listín Diario, de forma separada, Syra Taveras, directora Ejecutiva del Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) y Virtudes de la Rosa, del Centro de Género de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Para Syra Taveras hay que ir a la raíz del problema que es educar para la igualdad desde la primaria.
“Mientras no integremos la perspectiva de igualdad de género, haciendo visible la igualdad de hombres y mujeres desde la escuela y deconstruir los estereotipos sexistas para poner fin a los roles de género, educar a la ciudadanía en igualdad, promoviendo la participación de distribución del poder, esto no va a cambiar. Porque este es un problema cultural y de cómo el patriarcado ha trabajado nuestras sociedades y ha normalizado esa distribución del poder donde las mujeres están limitadas a lo privado y los hombres a lo público, y esa relaciones de poder se están viendo contradichas en este momento”, expresó.
Considera que en el país hay muchas políticas públicas correctas, como enfrentar la violencia de género, donde los ministerios, sobre todo el de la Mujer, hace un gran trabajo para mejorar las condiciones para las denuncias, las casas de acogida, hace campaña para tratar de eliminar la violencia, tener líneas de denuncia, pero se requiere abordar el problema desde la educación, donde se erradiquen los mitos culturales de roles asignados a uno y otro género.
Igual refirió que esa educación para la igualdad, debe incluir la educación sexual integral, que no solamente tiene que ver con conocer su cuerpo y que tiene muchas ventajas como tomar decisiones más correctas y responsables, tener más tolerancia y respecto.
La posición de la UASD
Virtudes de la Rosa, del centro de Estudios de Género de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), también valora los esfuerzos desde el Ministerio de la Mujer, pero entiende que el abordaje no se está haciendo desde las universidades, sobre todo con los que egresan de las carreras de Derecho y Medicina.
El currículo de las carreras Derecho y Medicina no tienen integrados, como una asignatura a ser estudiado, el tema de la violencia, “a pesar de que el primer paso por donde entra al Estado el tema de la violencia son los hospitales”, ya que las mujeres llegan golpeadas, a veces por los propios maltratadores, sin embargo, en la formación de médicos y médicas de este país no está como abordar el tema de la violencia contra la mujer.
Explicó que “las políticas públicas se mide por el resultados de las mismas y el crecimiento de la violencia contra la mujer en el país, que se evidencia con que solo en los últimos 10 días del mes de junio 13 mujeres fueron asesinadas por sus parejas y exparejas, y que en tres días del mes de julio tenemos una mujer asesinada por su expareja y un caso filicidio, donde un padre asesina a su propia hija con el fin de que le duela a la madre, eso demuestra que está siendo deficiente la política públicas a pesar de que el Poder Ejecutivo a través del Ministerio de la Mujer está haciendo grandes esfuerzos en inversiones , programas y planes en ejecución, no tenemos resultados esperados”.
Igual citó al Congreso Nacional que Congreso Dominicano que tiene “engavetado” el proyecto de ley que crea el sistema integral de atención, prevención y sanción y reparación de la violencia contra la mujer, y que aún no aprueba el Código Penal que tipifica el feminicidio.
Los medios de comunicación
La catedrática universitaria también reprocha la forma en que algunos medios de comunicación abordan los temas de violencia y feminicidio.
“No podemos seguir abordando el tema como si fuera un espectáculo. Los medios también tienen una gran responsabilidad para educar a la población, no de manera sensacionalista… ni re victimizando”.
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