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Reseña del libro La educación y la vida: un libro para maestros de escuela y educadores populares de Jorge Huergo. (PDF)

Por Luz Palomino/CII-OVE

La educación y la vida: un libro para maestros de escuela y educadores populares, de Jorge Huergo (Ediciones EPC, La Plata, 2015), nos invita a interrogar la relación entre la escuela y la vida, situando a los docentes frente a los dilemas éticos, políticos y culturales que atraviesan la práctica educativa en América Latina.

Jorge Huergo, reconocido pedagogo argentino y referente del campo de la comunicación y la educación, desarrolla en esta obra una mirada profundamente humana sobre la enseñanza. Su planteo parte de una premisa clara: la educación no puede reducirse a un conjunto de técnicas o instrumentos, sino que debe comprenderse como una práctica vital, arraigada en la experiencia cotidiana y en las condiciones históricas de nuestros pueblos. En ese sentido, el autor afirma que educar es “una manera de vivir con otros”, un acto de encuentro y diálogo donde se construye, de manera colectiva, el sentido de lo común.

El libro se estructura en dos grandes ejes. En el primero, Huergo analiza el devenir de la escuela moderna y su relación con los procesos de modernización, globalización y tecnocratización que han marcado el campo educativo. Su crítica al neoliberalismo y al enfoque tecnocrático de la educación resulta especialmente pertinente: denuncia la reducción de la docencia a mera ejecución de programas estandarizados, despojándola de su dimensión ética y política. En este punto, el autor retoma los aportes de Paulo Freire y otros pensadores de la pedagogía crítica latinoamericana para reivindicar el carácter emancipador del acto educativo.

En la segunda parte, el autor propone pensar la educación desde la vida: la vida de los sujetos concretos, de las comunidades, de las culturas y de las experiencias que configuran los espacios educativos. Allí despliega una reflexión que entrelaza teoría y práctica, apostando por una pedagogía social que reconozca los saberes populares, las memorias colectivas y las resistencias que habitan en los territorios. Huergo invita al docente a reconocerse no como transmisor de verdades acabadas, sino como sujeto que aprende junto con otros, comprometido con la transformación social.

Desde el punto de vista metodológico, el libro combina la argumentación teórica con un tono ensayístico que lo vuelve accesible sin perder profundidad. Las categorías de análisis —vida, cultura, escuela, comunicación, política— se entretejen de manera orgánica, ofreciendo al lector una comprensión compleja y situada de la práctica educativa. No se trata de un texto prescriptivo, sino de un llamado a la reflexión crítica y a la acción transformadora.

En el contexto actual, marcado por la digitalización, la fragmentación social y el resurgir de discursos autoritarios, la lectura de La educación y la vida adquiere una vigencia innegable. El libro interpela a las y los docentes latinoamericanos a recuperar el sentido ético y político de su tarea, a mirar más allá de las métricas y los estándares, y a reencontrarse con la dimensión existencial de la educación. Huergo no ofrece recetas, sino preguntas que invitan a repensar qué significa enseñar y aprender en sociedades atravesadas por la desigualdad y la violencia.

En suma, esta obra es una referencia imprescindible para quienes buscan pensar la educación desde un horizonte emancipador y latinoamericano. Más que un manual, es una conversación profunda sobre la vida y la pedagogía, sobre el lugar del maestro como sujeto histórico y sobre la necesidad de reconstruir el vínculo entre escuela, comunidad y esperanza.

Descarga el libro en este link: La educacion y la vida

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Holocausto tecnológico: Como ayuda Microsoft al genocidio en Gaza

Por: Alan Macleod

Traducido del inglés por Marwan Pérez para Rebelión

El genocidio que Israel comete está siendo impulsado por Microsoft. Desde la creación de una red digital masiva, la ayuda en la producción de listas de asesinatos generadas por IA, la contratación de cientos de espías israelíes para dirigir sus asuntos internos y la supresión de figuras que se oponen a la masacre, la corporación tecnológica con sede en Seattle ha desempeñado un papel clave en la violencia.

MintPress ha detallado la profunda colaboración del ejército israelí con AmazonGoogleTikTokApplePalantir y Oracle, pero la relación de Microsoft con el gobierno y las fuerzas armadas de Israel es potencialmente la más cercana, lo que llevó al entonces CEO Steve Ballmer a declarar que «Microsoft es tanto una empresa israelí como una empresa estadounidense«. MintPress explora esta unión entre Microsoft e Israel y cómo sus empleados intentan romper este matrimonio desde dentro.

Convertir el código en carnicería

Associated Press escribió que «entre las empresas tecnológicas estadounidenses, Microsoft ha tenido una relación especialmente estrecha con el ejército israelí«. Esta relación se expandió masivamente después de los ataques del 7 de octubre de 2023.

En los meses posteriores al 7 de octubre, las fuerzas armadas israelíes multiplicaron por más de 200 el uso del servicio en la nube Azure de Microsoft. La cantidad de datos personales palestinos interceptados por cámaras de vigilancia, drones, puestos de control, escáneres biométricos, y llamadas telefónicas -datos almacenados por las fuerzas armadas israelíes en los servidores de Microsoft- se duplicó en los siguientes nueve meses, alcanzando los 13,6 petabytes en julio de 2024, lo que equivale a 23.000 años de audio, o siete billones de páginas de texto.

El objetivo era crear una red digital, donde cada movimiento, palabra y pulsación de teclas de los palestinos quedara registrado, dando lugar a la red digital más grande y distópica jamás creada. En palabras de Yossi Sariel, jefe de la Unidad 8200, la división de vigilancia de las fuerzas armadas israelíes, el plan era «rastrear a todos, todo el tiempo«.

Sariel argumentó que el big data era la solución a los problemas de Israel, previendo un futuro en el que Israel interceptara y almacenara «un millón de llamadas por hora» desde Palestina, y usara la inteligencia artificial para buscar palabras clave e identificar amenazas.

Sin embargo, no había forma de que Israel pudiera hacer esto solo, ya que no poseía la experiencia ni la capacidad de almacenamiento necesaria para tal proyecto. Con este fin, Sariel viajó a Seattle en 2021 para reunirse con el CEO de Microsoft, Satya Nadella, para presentarle un proyecto de vigilancia mediante la cual Microsoft construiría la Unidad 8200, un área personalizada y segregada dentro de su plataforma Azure.

El ejército israelí utiliza Microsoft Azure para transcribir, traducir y procesar la información obtenida a través de la vigilancia masiva, que luego se vincula a los sistemas de armas basados en IA de Israel.

La Unidad 8200 es la organización más grande y controvertida dentro del ejército israelí, ha sido durante mucho tiempo la pieza central de la operación de espionaje de alta tecnología de Israel. Esta unidad se dedica a operaciones de vigilancia, guerra cibernética y manipulación en línea. El año pasado llevó a cabo el ataque con dispositivos de buscapersonas y walkie-talkies, que hirió a miles de civiles libaneses. Los agentes de la Unidad 8200 también estuvieron detrás de muchos de los casos internacionales más infames de spyware y piratería, incluido el software Pegasus, que se utilizó para vigilar a decenas de miles de los líderes políticos, periodistas y activistas de derechos humanos más destacados del mundo.

La política de vigilancia masiva de Sariel cambió la actitud interna en la Unidad 8200. «De repente, todo el público era nuestro enemigo«, dijo un oficial. El gigantesco tesoro de información compilado en Microsoft Azure equivalía a un vasto repositorio sobre toda la población palestina: una base de datos gigante de material comprometido que se utiliza para extorsionar y chantajear a los pueblos indígenas de la región. Si una persona era secretamente gay o engañaba a su cónyuge, por ejemplo, esa información estaba disponible para los agentes de la Unidad 8200, quienes luego la usarían para convertir a sus objetivos en informantes. Un ex miembro de la Unidad 8200 reveló que, como parte de su entrenamiento, se les hizo memorizar diferentes palabras de la jerga árabe para «gay», para que pudieran identificarlas en las conversaciones.

La base de datos en la nube también se utiliza para justificar a posteriori arrestos de personas inocentes. Los comentarios improvisados y fuera de contexto hechos hace años pueden usarse para retratar a cualquier persona como miembro de Hamas, la Yihad Islámica Palestina u otra fuerza de resistencia armada.

«Estas personas ingresan al sistema, y los datos sobre ellos siguen creciendo«, dijo un funcionario de inteligencia israelí que sirvió en Cisjordania.

Cuando necesitan arrestar a alguien y no hay una razón lo suficientemente buena para hacerlo, [en el repositorio de vigilancia de Azure] es donde encuentran la excusa. Ahora estamos en una situación en la que casi nadie en los Territorios [Ocupados] está ‘limpio’, en términos de la información que Israel tiene sobre ellos».

La Unidad 8200 también ha utilizado big data para compilar listas de asesinatos generadas por IA con decenas de miles de personas. Un programa calificaba a cada habitante de Gaza, incluso a mujeres, niñas y niños, con una puntuación entre 1 y 100, basada en una serie de factores. Si viven en el mismo edificio o están en chats grupales con miembros conocidos o sospechosos de Hamas, por ejemplo, su puntaje aumenta. Una vez que su puntaje alcanzó un cierto umbral, todos los habitantes de Gaza fueron colocados automáticamente en una lista de asesinatos que fue mínimamente supervisada por humanos.

Según varios agentes de la Unidad 8200, la plataforma de almacenamiento basada en la nube de Microsoft Azure permitió a Israel superar los cuellos de botella de los objetivos militares, utilizando todo tipo de datos para investigar e identificar a las personas para asesinarlas, lo que llevó al asesinato de decenas de miles de palestinos durante las primeras semanas despues del 7 de octubre.

Por supuesto, la gran mayoría de las muertes han sido civiles: alrededor del 70% eran mujeres y niños. Pero los funcionarios israelíes pueden volver después al hecho y rastrear su red digital para justificar cualquier asesinato, encontrar conexiones o cualquier otra evidencia incriminatoria. Un alto oficial militar israelí describió la tecnología en la nube como «un arma en todo el sentido de la palabra«. Otros funcionarios, sin embargo, han ido más lejos al expresar su preocupación de que la dependencia excesiva de Israel de Microsoft como servicio es una vulnerabilidad estratégica que debe corregirse.

Microsoft no ve el mal, solo las ganancias

Durante todo este tiempo, Microsoft ha proclamado su inocencia -e ignorancia- de los crímenes israelíes. «En ningún momento Microsoft ha tenido conocimiento de la vigilancia de civiles o la recopilación de sus conversaciones telefónicas utilizando los servicios de Microsoft, incluso a través de la revisión externa que encargó«, declaró un portavoz de la compañía, y agregó: «Cualquier acusación sobre la participación y el apoyo del liderazgo de Microsoft a este proyecto… son falsas«.

Pero los documentos filtrados sugieren que los ingenieros de Microsoft sabían exactamente qué tipo de datos se almacenaban en Azure y qué esperaban lograr sus clientes. «Técnicamente, se supone que no se les debe decir exactamente qué es, pero no tienes que ser un genio para resolverlo«, dijo un ingeniero. «Le dices [a Microsoft] que no tenemos más espacio en los servidores, que son archivos de audio. Está bastante claro lo que es«.

Otros sintieron que la idea de que Microsoft no supiera que una de las organizaciones de espionaje más notorias del mundo podría estar usando big data para espiar a las personas no era creíble, especialmente dado el gran trabajo conjunto que las dos entidades habían llevado a cabo durante años. «Microsoft dice que no puede averiguar si sus clientes están cometiendo crímenes contra la humanidad o vigilancia masiva, mientras que al mismo tiempo los empleados de Microsoft están trabajando junto a las fuerzas armadas israelíes. ¡Absurdo!» Paul Biggar, fundador de Tech For Palestine, le dijo a MintPress.

La afirmación de inocencia de la corporación parece aún más tenue cuando se tiene en cuenta que Microsoft emplea a cientos de ex agentes de la Unidad 8200 y recluta directamente de dicha unidad. Una investigación de MintPress de 2022 encontró al menos 166 ex agentes de la Unidad 8200 pasaron a trabajar para Microsoft, incluidos muchos que ayudaron a diseñar Azure.

Un ejemplo de esto es Michael Bargury, tras una larga y exitosa carrera como líder de la Unidad 8200 se fue directamente a Microsoft Azure en 2015, y finalmente se convirtió en arquitecto senior de la plataforma. Otro es el actual gerente de ingeniería de software asociado de Azure, Shlomi Haba. Haba pasó seis años como Unidad 8200, ascendiendo hasta convertirse en oficial y líder de equipo. Desde 2014, ha trabajado para Microsoft Azure y ahora es el gerente de ingeniería de software de la compañía, supervisando a docenas de ingenieros que diseñan la plataforma. Muchos de esos ingenieros también son ex operativos de la Unidad 8200. Cientos de ex espías más trabajan en puestos claves en Microsoft. Ayelet Steinitz, por ejemplo, despues de servir en la unidad fue la jefa de alianzas estratégicas globales de Microsoft y hoy continúa ocupando un puesto de alto nivel en la compañía.

En resumen, Microsoft está lleno de ex operativos de la Unidad 8200 cuyos trabajos implican hacer software personalizado para que lo usen los agentes actuales. Según los empleados de Microsoft familiarizados con la situación, esta relación íntima entre las dos entidades hace que su colaboración sea «mucho más fácil«, lo que socava aún más las negaciones de Microsoft.

Microsoft también trabaja abiertamente con el ejército israelí reclutando a sus militares como personal técnico. Por ejemplo, en abril de 2024 Microsoft colaboró con el Ministerio de Defensa israelí para acoger a un grupo de militares del programa Combatants to Hi-Tech y realizar un taller y una gira de TypeScript. Y en 2022, nuevamente en colaboración con las fuerzas armadas israelíes, Mixcrosoft lanzó un programa gratuito de capacitación en ciberseguridad para veteranos militares israelíes.

Esta cooperación continúa, a pesar del hecho de que Unit 8200 ha atacado a Microsoft; la unidad supuestamente produce malware que se dirige a productos de Microsoft, como su sistema operativo Windows, encontrando lagunas en la seguridad para neutralizar paneles de control, eliminar discos duros y apagar sistemas clave, como la red energética de Irán.

Sionismo corporativo: raíces en la economía de guerra de Israel

La asociación Azure/ Fuerzas armadas de Israel es el resultado de una relación de décadas de colaboración entre Microsoft y el Estado de Israel, que ha ayudado a ambas entidades. Microsoft estableció su primera sucursal en Israel en 1989 y, dos años después abrió un centro de investigación y desarrollo en la ciudad de Herzliya, cerca de Tel Aviv. Este centro, el primero de su tipo fuera de los Estados Unidos, ha seguido expandiéndose y ahora emplea directamente  a unos 2,700 trabajadores.

A lo largo de las décadas de 1990 y 2000, Microsoft comenzó a firmar acuerdos con empresas y agencias gubernamentales israelíes y, en la década de 2010, era una parte integral del estado de seguridad israelí. En 2017, firmó un lucrativo contrato con el Servicio de Prisiones de Israel, proporcionando servicios en la nube a la entidad responsable de encarcelar a decenas de miles de palestinos sin juicio. Hoy en día, mantiene más de 600 contratos activas con el ejército israelí.

Microsoft también ha adquirido al menos 21 empresas tecnológicas israelíes. Entre estos se encuentran el grupo de ciberseguridad Hexadite, comprado por 100 millones de dólares en 2017, y Oribi, una empresa de análisis web fundada por un ex agente de inteligencia israelí.

Todos los directores ejecutivos en la historia de Microsoft han volado a Israel para reunirse con el primer ministro Benjamin Netanyahu, incluido Bill Gates, quien, en 2016, declaró que la seguridad israelí de alta tecnología estaba «mejorando el mundo«.

En resumen, Microsoft es una piedra angular del floreciente sector de alta tecnología de Israel, que representa el 20% del PIB del país y más de la mitad de sus exportaciones totales. El propio Netanyahu ha elogiado a la corporación, describiendo la asociación Microsoft/ Israel como «un matrimonio hecho en el cielo».

Otros se han mostrado menos entusiasmados con esta unión. En junio, Irán atacó deliberadamente con misiles un centro de Microsoft en Be’ersheva. La Guardia Revolucionaria de Irán justificó sus acciones citando la «estrecha cooperación de Microsoft con el ejército israelí y ser parte del sistema que apoya la agresión, y no solo una entidad civil«.

«El área cibernética que fue atacada también incluye las residencias de personas de los campos de espionaje e inteligencia artificial, que operan en cooperación directa con el ejército enemigo y su aparato de seguridad«, concluyó.

Medidas enérgicas contra la resistencia interna

Sin embargo para Microsoft, una amenaza mayor que Irán son sus propios empleados, cientos de los cuales se han organizado para oponerse a su papel en el genocidio. Bajo la bandera de No Azure for Apartheid, los trabajadores exigen que: (1) Microsoft rescinda todos los contratos de Azure con Israel; (2) revele todos los vínculos con el estado de seguridad nacional israelí; (3) pida públicamente un alto el fuego y (4) deje de perseguir a los empleados que hablan sobre el genocidio.

Esta cuarta demanda es particularmente importante, ya que la corporación ha mostrado poca o ninguna tolerancia a la disidencia. En octubre de 2024, despidió a dos trabajadores por organizar una vigilia por los refugiados palestinos en su sede corporativa cerca de Seattle.

Meses después, despidió a un trabajador que interrumpió el discurso de apertura del CEO Satya Nadella en la conferencia anual de desarrolladores de la compañía. Joe Lopez, un ingeniero de firmware que trabajó en Azure, gritó a Nadella: «Satya, ¿qué tal si muestras cómo Microsoft está matando a los palestinos? ¿Qué tal si muestras cómo los crímenes de guerra israelíes son impulsados por Azure? Como trabajador de Microsoft, ¡me niego a ser cómplice de este genocidio!» El video del incidente se volvió viral, causando una pesadilla en las relaciones públicas para la empresa.

https://x.com/DropSiteNews/status/1924520288332505494?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1924520288332505494%7Ctwgr%5Eda36ab6b32c15e20faa62079be62e6d6f096585d%7Ctwcon%5Es1_c10&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.mintpressnews.com%2Fmicrosoft-israel-surveillance-azure-idf-gaza-genocide%2F290534%2F

En ese momento, Microsoft se dio cuenta de que tenía una seria protesta laboral entre sus manos. Apenas unos días después del incidente de López, la empresa implementó silenciosamente una política que bloqueaba los correos electrónicos de los empleados que contenían palabras como «Palestina», «Gaza» o «genocidio» en sus servidores internos de intercambio. La política hizo poco para frenar los esfuerzos de organización y causó otra ronda de titulares vergonzosos, una vez que se filtró a la prensa.

En medio de la creciente presión, en septiembre, Microsoft anunció que había retirado algunos de sus servicios al ejército israelí, una decisión que implica que los informes de su complicidad en la violencia eran ciertos.

«Está bastante claro que lo que dice Microsoft sobre sus políticas, sus registros de derechos humanos y demás es todo una mierda. Así que solo van a responder a la vergüenza externa, y la gente de No Azure for Apartheid realmente ha demostrado cuán efectivo puede ser«, dijo Biggar a MintPress.

Apuntar a los enemigos

Sin embargo, los empleados de la compañía no son el único objetivo de la ira de Microsoft. En mayo, Karim Khan, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, anunció que Microsoft le había bloqueado su cuenta de correo electrónico oficial de la CPI, justo cuando estaba formalizando los cargos contra Netanyahu y otros altos líderes israelíes. Para muchos, el momento no fue una coincidencia, sino más bien un mensaje.

El abogado británico se unió a una gran cantidad de palestinos que se han quejado de que Microsoft canceló sus cuentas sin previo aviso. Una investigación de la BBC encontró docenas de palestinos que, después de intentar usar los servicios de Microsoft para contactar a familiares en Gaza, fueron suspendidos de por vida. «He tenido esta cuenta de Hotmail durante 15 años. Me prohibieron sin razón, diciendo que violé sus términos, ¿qué términos? Dime«, dijo un usuario palestino-estadounidense.

La marca de IBM siempre se ha visto empañada por su colaboración con la Alemania nazi, ayudando a la matanza de millones de personas por parte de Hitler. De la misma manera, No Azure for Apartheid cree que el nombre de Microsoft estará vinculado para siempre con la destrucción en Gaza. Microsoft ha disfrutado de una asociación de décadas con Israel, que ha permitido que se integren lentamente en el estado, convirtiéndose en una parte fundamental del sistema de opresión. Desde el servicio a la maquinaria de guerra israelí hasta la contratación de cientos de espías israelíes para dirigir sus asuntos, pasando por la represión de la disidencia interna y externa en su contra, el asesinato masivo de palestinos por parte de Israel cuenta con la ayuda de Microsoft, cuya destreza tecnológica ha ayudado a Israel a llevar a cabo el primer genocidio impulsado por la IA del mundo.

Fuente: https://www.mintpressnews.com/microsoft-israel-surveillance-azure-idf-gaza-genocide/290534/

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La guerra que hay que ver

Por: Reynaldo José Aragon Gonçalves

Masacre en Río de Janeiro

En este artículo el autor sostiene que «bajo el pretexto de seguridad, el estado de Río de Janeiro llevó a cabo una acción desestabilizadora con motivaciones políticas, en la medida en que el objetivo no era el crimen, sino el gobierno federal y la soberanía del país».


Los sucesos del martes 28 de octubre de 2025 marcan la culminación de una operación psicológica meticulosamente orquestada para generar la sensación de colapso en la seguridad pública y, por ende, legitimar una agenda geopolítica ajena a Brasil. El término «narcoterrorismo» -inexistente en la legislación brasileña- es uno de los elementos clave en la introducción del vocabulario estratégico de Washington y en el desplazamiento del eje del discurso nacional: lo que era crimen organizado se transforma repentinamente en una «amenaza hemisférica», de ahí su gran carga simbólica.

Esta manipulación discursiva persigue varios objetivos muy concretos. Internamente, consolida el proyecto de poder de la extrema derecha, que necesita del miedo como combustible político; externamente, reabre la puerta a la doctrina de seguridad de Estados Unidos, que vuelve a considerar a Sudamérica como un campo de «riesgo híbrido» que debe ser contenido. El gobierno de Río, al adoptar este léxico, actúa como vector de una operación psicológica de alcance internacional: genera inestabilidad, debilita al gobierno federal y proporciona a la prensa extranjera el argumento perfecto de que Brasil ha perdido el control de su territorio.

En el ámbito informativo no hay lugar para la improvisación. La sincronización entre la operación militar, el uso del término «narcoterrorismo» y su inmediata reproducción por parte de organismos internacionales conforma un guion bien conocido de la guerra híbrida contemporánea: crear caos, atribuirlo al enemigo global y exigir intervención con el pretexto de restablecer el orden. Lo que ocurre hoy en Río de Janeiro tiene menos que ver con la seguridad y más con la soberanía. Es el ensayo de una nueva ofensiva cognitiva contra Brasil.

El objetivo político interno: el caos como estrategia de poder

Fabricar caos es una vieja técnica política y en Brasil en 2025 se ha convertido una vez más en una baza electoral. Al convertir la seguridad pública en un espectáculo, el gobierno de Río de Janeiro recrea la atmósfera de miedo que alimenta el movimiento de Bolsonaro y proporciona a la extrema derecha el combustible que necesita para seguir siendo relevante. Cada granada lanzada, cada cuerpo exhibido, cada titular sobre «narcoterrorismo» refuerza el relato de que solo el autoritarismo puede restaurar el orden.

El cálculo es cínico. Con las elecciones municipales a la vuelta de la esquina y el movimiento de Bolsonaro debilitado a nivel nacional, la extrema derecha busca un nuevo eje de movilización y ha encontrado el terreno ideal en la «guerra contra el crimen». Al exagerar la inseguridad, crean la percepción de que el gobierno federal ha perdido el control, lo que obliga al presidente Lula a reaccionar bajo la agenda discursiva del adversario. Es el mismo método utilizado en Estados Unidos durante la «guerra contra las drogas» y en Colombia bajo el pretexto del «narcoterrorismo»: la política del miedo como arma electoral e instrumento de subordinación internacional.

Este mismo discurso cumple tres funciones internamente:

1 – Encubrir la incompetencia administrativa del estado de Río de Janeiro y desviar la atención de las crisis fiscal y social.

2 – Reorganizar el campo bolsonarista bajo una bandera moral y beligerante, ahora disfrazada de «defensa del ciudadano».

3 – Obligar -al menos intentarlo- al gobierno federal a entrar en el mismo juego represivo, perturbar el equilibrio entre la seguridad pública y los derechos civiles, y retratar a Lula como «débil frente al crimen».

El caos, por lo tanto, no es un efecto secundario, sino el resultado. La sensación de desorden es terreno fértil para la extrema derecha y Río de Janeiro, una vez más, ha sido elegida como laboratorio. Bajo la apariencia de combatir el narcotráfico, lo que se está ensayando es una guerra política por el relato: una disputa sobre la percepción de quién ostenta la autoridad moral para usar la violencia.

Puerta de entrada a la interferencia extranjera: el regreso de la doctrina Monroe

Detrás del discurso del «narcoterrorismo» subyace un viejo proyecto de subordinación hemisférica: la doctrina Monroe, reciclada en el siglo XXI bajo el pretexto de «cooperación antiterrorista». El término no es inocente. Cuando una autoridad brasileña califica a grupos criminales de «narcoterroristas», abre una laguna legal y diplomática que permite a Estados Unidos intervenir directa o indirectamente con el argumento de la seguridad regional.

No es casualidad que la retórica de Cláudio Castro resonara casi de inmediato en los medios internacionales y las redes de seguridad vinculadas a Washington. El término «narcoterrorismo» permite asociar a Brasil con la lista de países que requieren vigilancia especial, preludio de sanciones, espionaje y cooperación forzada. Se trata de una operación lingüística que precede a la operación política: quien controla el nombre, controla el territorio.

Fuente: https://iela.ufsc.br/o-espetaculo-operacional-a-guerra-que-precisa-ser-vista/

*Traducido del portugués para Rebelión por Alfredo Iglesias Diéguez

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Argentina: CONADU Histórica profundiza el Plan de Lucha por salarios dignos y la Ley de Financiamiento Educativo

El Congreso Extraordinario de CONADU Histórica, realizado el jueves 30 de octubre con la participación de 84 representantes de las asociaciones de base de todo el país, resolvió dar continuidad al plan de acción gremial en defensa de la universidad pública y los salarios de la docencia universitaria y preuniversitaria.

Ante el profundo deterioro salarial y la falta de respuestas por parte del Gobierno Nacional, nuestra federación exige la inmediata convocatoria a paritarias y la urgente implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, instrumentos imprescindibles para garantizar condiciones dignas de trabajo y el sostenimiento del sistema educativo público.

Por ello, CONADU Histórica convoca a un Paro Nacional de 72 horas los días miércoles 12, jueves 13 y viernes 14 de noviembre de 2025, en el marco de la continuidad del Plan de Lucha en todas las universidades del país.

¡Seguimos en lucha!

CONADU Histórica – CTA Autónoma

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México: Maestros y maestras, caminar por la izquierda, democratizar la educación y al SNTE

Por: Miguel Ángel Pérez Reynoso*

Vivimos en un mundo polarizado y confrontado, incluso con una amenaza de guerra global por parte del imperio del Norte; entre las fuerzas de la vieja hegemonía (EEUU) y en contra de las nuevas fuerzas y un nuevo sentido por dirigir el mundo. Bajo este contexto, asistamos en estos años del tercer milenio a una nueva ofensiva de los grupos de derecha y de ultraderecha, a nivel global.

La década de los ochenta y parte de los noventa fue un tiempo espacialmente significativo, que dio lugar al surgimiento de oportunidades para docentes, que se incorporan al sistema con una auténtica vocación democrática, muchos de ellos ya jubilados o retirados del servicio. La movilización, la protesta callejera y la organización desde abajo fue una de las tareas pedagógicas que muchos docentes egresados, principalmente de las escuelas Normales rurales, pudieron vivir. “El maestro luchando, también está enseñando”. Ha sido una de las principales consignas.
Ahora, a partir de hacer un ejercicio por reconstruir los lazos y los vínculos con docentes militantes de la época, sorprendentemente nos podemos dar cuenta de que existe un distanciamiento con la lucha y lo que ello conlleva. A partir de las reformas y los cambios en los modelos de formación y en las distintas transformaciones que la sociedad global experimenta en los últimos tiempos, tenemos que las nuevas generaciones de docentes han dejado de lado la vocación con el compromiso y la lucha social. Los nuevos docentes se han convertido en técnicos y burócratas de la educación, a partir de una concepción pedagógica que coloque de manera escindida el trabajo en el aula con el compromiso de actuación en el plano social, en donde se incluye la lucha política por la democracia y por el cambio educativo y sindical.

Este asunto no es un tema menor; si bien nosotros no fuimos capaces de crear escuela y tener herederos que posibilitaran garantizar la generación de cuadros y militantes políticos y sindicales que reivindiquen y protagonicen el compromiso social y, porque además, en las décadas mencionadas había mucha rivalidad y un alto nivel de canibalismo político entre activistas y militantes debido a las filiaciones y adhesiones ideológicas. En ese tiempo, había trotskistas, maoístas, guevaristas, ultras, puros, moderados, comunistas y una larguísima lista de filiaciones. La constante era la filiación en la izquierda, la cual estaba garantizada, pero hablamos de muchas izquierdas y casi todas dogmáticas y hegemónicas.

Lo de ahora es un escenario difícil de entenderse; los viejos militantes ya no quieren participar y los nuevos no pueden, saben o porque no han aprendido a hacerlo.¿Cómo resolver esta disyuntiva o esta aparente contradicción?

En cuanto al ingreso al puesto, después de la formación normalista o universitaria, desapareció la plaza de reparto automático; ahora los nuevos candidatos para tener una plaza de docente en educación básica están obligados a someterse a un examen de ingreso, más adelante de promoción. Desapareció el escalafón como forma de ascenso profesional, ha desaparecido la jubilación con pago vitalicio; ahora se otorga un bono que se da después del retiro. Es decir, las condiciones laborales cada vez se hacen más desfavorables para las y los trabajadores, pero a cambio ha llegado la desarticulación, la falta de compromiso y conciencia en cuanto a la defensa de la materia de trabajo e incorporarse a la lucha gremial. Hoy, las demandas y las reivindicaciones de las y los docentes y trabajadores de la educación, de todos los niveles y modalidades educativas, no tienen que ver con ganar cosas nuevas, sino por conservar lo ganado y por recuperar lo que se tuvo en otro tiempo y ahora se ha perdido.

El SNTE, como representante formal de las y los trabajadores, ha preferido ponerse del lado del patrón; tanto en la esfera federal como en los estados, se han olvidado de su compromiso (si es que algún día lo tuvieron) de hacer su trabajo en la defensa de los intereses de las y los trabajadores de la educación. Cuando se habla del charrismo sindical, se habla de esto, de la traición de los dirigentes a sus agremiados y de aceptar incondicionalmente lo que la autoridad imponga, en lo salarial, en lo laboral y en lo profesional; a todo eso se le agrega la corrupción en la venta de plazas, el manejo discrecional de la cuota sindical de los trabajadores y la aceptación acrítica de todas las imposiciones que vengan del gobierno.

Ante todo ello, necesitamos un dispositivo que reactive la movilización desde abajo de los docentes en servicio y de los nuevos docentes que recién egresan de las escuelas Normales para que aprendan a través de las movilizaciones. Necesitamos crear una escuela de formación político-sindical como la que hubo en otro tiempo para trabajar la participación y el diálogo bajo una perspectiva de cultura democrática. Necesitamos sensibilizar a los nuevos docentes para que engarcen su trabajo educativo de aula con la lucha por Palestina, en contra de los nuevos y también los viejos imperialismos y por transformar al SNTE. Necesitamos eso y mucho más; el problema es que ahora hemos perdido el método de acercamiento, vinculación y alianza con el maestro novel de Jalisco y de México.

*Doctor en Educación. Profesor–investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

*https://revistaeducarnos.com/maestros-y-maestras-caminar-por-la-izquierda-democratizar-la-educacion-y-al-snte/

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Leer desde la empatía: Una propuesta para la educación literaria

Por: María Orozco Avila/Pluma Invitada

Es imposible probar que la lectura aumenta la empatía, sin embargo, se trata de una habilidad que sí es posible aprender y ejercitar en el aula. La escuela podría convertirse en un espacio para ponerla en práctica, a través de un diálogo honesto inspirado por la literatura infantil de calidad, que lleve a los estudiantes a imaginar cómo será estar en los zapatos del otro.

El año pasado me topé con un proyecto que se llama Empathy Lab, y que se vincula con la enseñanza de la literatura en la escuela. Me llamó mucho la atención su propuesta de trabajo ya que hacen de la empatía el eje que atraviesa su quehacer. Este es un tema que ha despertado mi curiosidad desde que leí que la lectura de ficción se relaciona con el desarrollo de la alfabetización emocional[1].

Empathy Lab define la empatía como la capacidad de imaginar y compartir los sentimientos y perspectivas de otras personas. Muchas veces se define como el estar en los zapatos de otras personas, pero esto es algo que no se puede lograr del todo. Lo que sí podemos desarrollar es nuestra habilidad para imaginar cómo se sentiría estar en esos zapatos. La empatía es también un elemento esencial en la educación, ya que construye las relaciones que cada estudiante necesita para aprender y sentir seguridad.

Qué importante es que el estudiantado desarrolle esta habilidad precisamente en estos tiempos, donde los discursos de odio y exclusión están a la orden del día. Y qué relevante también es darle otros enfoques a la educación literaria, que se centren más en fomentar el entendimiento entre las personas y el desarrollo de la imaginación, y menos en probar la comprensión lectora de las y los estudiantes.

Algo que me llama la atención es que escucho dos opiniones contrarias sobre la relación entre literatura infantil y empatía. Por un lado están quienes sostienen que leer ficción efectivamente desarrolla la empatía de quienes leen, pues les ayuda a estar en contacto con las emociones de otras personas[2]. Por el otro, estamos quienes sabemos que esto no se puede probar[3], y mucho menos puede ocurrir por generación espontánea, aunque haya personas confiadas en que sea algo que se pueda enseñar en la escuela, gracias al acompañamiento de docentes, bibliotecarios y mediadores de lectura.

Hay un riesgo enorme en romantizar los efectos de la lectura, pues leer no nos hace necesariamente mejores personas, y las personas lectoras no son buenas por naturaleza. ¿Qué tan empáticos eran, entonces, aquellos genocidas que tanto disfrutaban los libros? Quizá lo que valdría la pena pensar es que la enseñanza de la literatura en la escuela podría enriquecerse muchísimo si las y los estudiantes tuvieran la oportunidad de dialogar acerca de los personajes y sus experiencias de vida. Si bien, como ya dije, jamás podremos estar plenamente en los zapatos de otra persona, sí podemos imaginar cómo sería traer puestos sus zapatos. Y en esto la literatura infantil puede jugar un papel fundamental.

Mi propuesta de intervención tiene que ver con posibilitar que las y los estudiantes sean críticos ante lo que leen. No pretendo aquí argumentar que los libros infantiles –y en particular los que abordan valores– podrían enseñarles modelos de comportamiento positivos y, así, desarrollar su empatía. Tampoco que leer cualquier libro escrito para público infantil o juvenil basta para tener empatía.

La literatura infantil de calidad[4] está compuesta por obras que conciben a niños y niñas como seres capaces de cuestionar la realidad y no como entes a quienes los libros deben enseñarles valores. Por el contrario, lo que sugiero, es la importancia de motivarlos para que aprendan a expresar sus opiniones lejos de lo “políticamente correcto”. Porque sucede algo muy poderoso cuando permitimos a las y los estudiantes hacer conciencia de que toda lectura atraviesa nuestra experiencia personal: lo que somos, lo que conocemos, lo que hemos vivido.

La investigadora afroamericana Rudine Sims Bishop[5] desarrolló la metáfora de “espejos, ventanas y puertas” para las personas lectoras. Ella dice que los libros funcionan como espejos cuando ellas se ven reflejadas en los personajes y sus vivencias, y esto las lleva a conectarse con sus experiencias de vida; en ventanas cuando les permite asomarse a otras realidades, culturas o vivencias; y en puertas si las induce a cuestionar la realidad.

Por otro lado, resulta interesante que la empatía se componga de estos tres elementos, que hacen eco de esta metáfora: sentir, pensar y actuar. En primer lugar, se dice que la empatía requiere de conectar con los sentimientos de otra persona, lo que nos conduciría a tratar de imaginar cómo son esos sentimientos y cómo los vive esa persona. Por último, esto quizá nos inspire a acercarnos a ella o a sus semejantes y a comprender que la experiencia humana es algo compartido.

En ese sentido, para las y los estudiantes resulta más relevante conversar acerca de personajes y sus sentimientos, que responder a preguntas para valorar su comprensión lectora[6]. Estar obligados a contestar cómo se llamaba la mascota del protagonista o de qué color era su camisa, aniquila la curiosidad. También impide que la historia atraviese la experiencia vital de quien está leyendo, elemento indispensable para conectar con el texto. Esto nos permite también que un libro cobre sentido y que genuinamente queramos continuar con su lectura.

CRÉDITO: Jane Massey

El dialogar sobre experiencias de vida tan distintas a las propias –las cuales se pueden conocer a través de la lectura– afecta positivamente el deseo de seguir leyendo. También el escuchar a otras y otros compañeros que han atravesado situaciones similares a las de los personajes. Pues desde la empatía aparece la curiosidad por querer conocer el desenlace de un acontecimiento o la resolución de un conflicto. Esto puede llevar al entendimiento de que las personas, sin importar sus orígenes, no son tan distintas entre sí.

La literatura infantil puede ofrecer espacios simbólicos seguros para “soñar”, “descansar”[7] y “explorar” emociones complicadas en un ambiente contenido. Además, al hablar de lo que le ocurre a una diversidad de personajes sin referirse a sí mismos, las niñas y los niños pueden dar sentido a sus experiencias de vida sin miedo a sentir y expresar su vulnerabilidad. En otras palabras, al dialogar a partir de lo leído ocurre cierto distanciamiento que otorga a las personas lectoras la libertad de compartir sólo aquello que deseen compartir[8], en un espacio de contención que no se evalúa.

Pienso en el enorme potencial que tiene “evaluar” la comprensión lectora desde los elementos que llamaron la atención de las y los estudiantes, enfocándose más en las vivencias de personajes (sin importar si estos son humanos o no). Esto permitiría a cada estudiante conectar genuinamente con sus intereses y poner en práctica su pensamiento crítico. Aquí no se trata de decir simplemente si un libro les gustó o no, sino de imaginar cómo será la vida desde los ojos de alguien más. Ojalá las escuelas adopten estas prácticas para fomentar la educación literaria, y con ello la empatía y la comprensión lectora.

……………………….

María Orozco Ávila * Es integrante de MUxED, es especialista en Literatura Infantil. Egresada de la maestría en Literatura Infantil y Literacidades (University of Glasgow), como becaria Chevening, dirige el proyecto Pirinola Lectura, que busca acompañar en la crianza a familias, docentes e instituciones, por medio de la literatura infantil.

Referencias

Nikolajeva, M. (2013), “Did you Feel as if you Hated People?”: Emotional Literacy Through Fiction”, New Review of Children’s Literature and Librarianship, 19:2, 95-107.

Arizpe, E., Zárate, M., McAdam, J., e Hirsu, L. (2022), Estrategias de mediación cultural en emergencias, Cerlalc, Santiago.

Bishop, R.S. (1990), ‘Mirrors, Windows and Sliding Glass Doors’, Perspectives: Choosing and Using Books for the Classroom, vol. 6, no. 3.

Empathy Lab (s.f) disponible en: https://empathylab.uk/

Hammond, C. (2019) “Does reading fiction make us better people?”, BBC, disponible en: https://www.bbc.com/future/article/20190523-does-reading-fiction-make-us-better-people

Hirsu, L., Arizpe, E. and McAdam, J.E. (2020), ‘Cultural Interventions Through Children’s Literature and Arts-Based Practices in Times of Disaster: A Case Study of Reading Mediators’ Response to the Mexican Earthquakes (September 2017)’, International Journal of Disaster Risk Reduction.


[1] Nikolajeva, 2013.

[2] Hammond, 2019 y Empathy Lab, 2025.

[3] Nikolajeva, 2013.

[4] Por supuesto que a veces no es claro entender qué libro infantil realmente es de calidad. Por eso hago la invitación a las y los lectores para que se acerquen a las guías de recomendaciones que publican instituciones que, desde hace años, se encargan de la promoción de la lectura. Recomiendo en particular a IBBY México, al Banco del libro de Venezuela y a la Fundación Cuatro Gatos.

[5] 1990.

[6] Empathy Lab, 2025.

[7] Hirsu, L., Arizpe, E. and McAdam, J.E. (2020).

[8] Arizpe, E., Zárate, M., McAdam, J., e Hirsu, L. (2022).

Palabras clave

#MUxED #PlumaPurpura #Empatia #LiteraturaInfantil #Personajes #DialogoYEducaciónLiteraria

Pluma Invitada

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Reflexión: El cuidado como centro de la vida

Por: Luz Palomino/CII-OVE

En un mundo que avanza a ritmo vertiginoso, hablar de cuidados parece, para algunos, un tema menor. Pero detrás de cada cuerpo alimentado, cada niñ@ que aprende, cada enferm@ que sana o cada persona mayor que envejece con dignidad, hay un entramado invisible de tareas, afectos y presencias que hacen posible la vida. Hoy, en el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, la invitación es a mirar hacia ese universo que sostiene todo lo que somos, pero que rara vez ocupa los titulares.

“Cuidar es mantener, continuar y reparar nuestro mundo para que podamos vivir en él lo mejor posible”, escribió la filósofa Joan Tronto, una de las teóricas más influyentes del pensamiento ético del cuidado.

Una economía sostenida por manos invisibles

Durante décadas, el trabajo de cuidados ha sido la base silenciosa del sistema económico y social, pero sin reconocimiento ni remuneración justa. Según datos de la ONU, las mujeres realizan más del 75 % del trabajo de cuidado no remunerado en el mundo, lo que equivale a miles de millones de horas diarias de trabajo gratuito.

La socióloga y activista Silvia Federici ha denunciado que “el capitalismo se construyó sobre la expropiación del trabajo reproductivo de las mujeres”. En otras palabras, la economía formal solo existe porque alguien —en su mayoría mujeres— sostiene la vida desde lo doméstico y lo afectivo.

Sin embargo, en la actualidad emergen nuevos debates sobre la “democratización del cuidado”, entendida como una responsabilidad compartida entre el Estado, la comunidad, el sector privado y las familias. “Cuidar no puede seguir siendo una tarea femenina, ni una cuestión privada. Es una responsabilidad social y política”, subraya Marcela Lagarde, antropóloga mexicana y referente del feminismo latinoamericano.

Educar para cuidar: una urgencia ética

El ámbito educativo no puede permanecer ajeno a esta reflexión. Las escuelas, universidades y espacios formativos son, en sí mismos, lugares de cuidado: de las infancias, de los saberes, de los vínculos. Sin embargo, la pedagogía dominante ha privilegiado históricamente la razón y la competencia sobre la empatía y la cooperación.

Educar en y para el cuidado supone redefinir la idea de éxito y conocimiento, incorporando valores como la escucha, la interdependencia y la reciprocidad. Implica también repensar el rol docente: cuidar no solo como acompañar el aprendizaje, sino como construir condiciones de bienestar y dignidad dentro y fuera del aula.

En muchos países de América Latina, movimientos pedagógicos feministas y comunitarios vienen impulsando una educación que coloque la vida en el centro, reconociendo que enseñar también es un acto de cuidado y resistencia frente a las lógicas del mercado y la indiferencia social.

Hacia una cultura del cuidado

En tiempos de crisis ambiental, guerras y desigualdades crecientes, el cuidado se convierte en un horizonte político y ético indispensable. No se trata solo de cuidar a las personas, sino también a los territorios, los ecosistemas y las memorias colectivas.

“Sin una cultura del cuidado, no habrá futuro para nadie”, advirtió la filósofa española Victoria Camps, recordando que cuidar es un deber moral, pero también una forma de justicia intergeneracional.

Este 29 de octubre no se conmemora únicamente un día; se reivindica una mirada del mundo que nos invita a reaprender la ternura como fuerza transformadora. Como dice Lagarde, “cuidar es un acto de amor, pero también de poder: el poder de sostener la vida frente a la violencia y el abandono”.

El reto para nuestras sociedades —y en particular, para los sistemas educativos— es construir una pedagogía del cuidado, donde cada gesto de acompañamiento y cada vínculo humano sean entendidos como parte de una gran red que sostiene la vida.

Porque, en definitiva, cuidar y dejarnos cuidar es la primera lección de humanidad que tod@s deberíamos aprender.

Fuentes:

Naciones Unidas, ONU Mujeres, Tronto (1993), Lagarde (2001), Federici (2012), Camps (2020).

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