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Estudiantes argentinos desarrollaron una aplicación que decodifica textos en braille

América del Sur/Argentina/21 de diciembre de 2016/Fuente: lanacion

La aplicación Braileo ayuda a profesores que no leen braille y tienen estudiantes que usan ese sistema; la crearon cinco estudiantes de la UTN; todavía está en etapa de prueba.

Cinco estudiantes argentinos desarrollaron Braileo, una aplicación móvil que permite tomar una foto con un celular a un texto escrito en braille y ver su traducción al texto convencional, lo que facilitará la inclusión en escuelas de chicos no videntes o con disminución visual, según resaltaron sus creadores, ya que permite a los profesores que no leen braille entender fácilmente qué escribieron los alumnos que sí lo usan.

El de estos chicos no es el único esfuerzo nacional aplicar la tecnología al Braille; este año, alumnos de la Universidad de Buenos Aires crearon una impresora braille económica.

«La idea se nos ocurrió porque vimos que en el sitio Innovar Argentina (del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación) Juan Martín Quiroga, un estudiante de la Universidad Nacional de Río Negro, había publicado la necesidad de un mecanismo que ayudara a traducir textos de braille a castellano», explicó a Télam Nahuel Ferrrari, uno de los creadores de Braileo.

El joven es estudiante de Ingeniería en Sistemas de Información de la UTN Buenos Aires, y desarrolló la aplicación junto a sus compañeros Juan Pablo De Blas, Pablo Arias, Romanela Ferroni y Lautaro Poggio (todos de entre 25 y 27 años) para la materia «Proyecto Final», antes de recibirse de ingenieros

Los estudiantes se comunicaron con Quiroga, quien había relevado a través de una investigación que los docentes no podían entender lo que escribían en braille algunos de sus alumnos. «Al ver la demanda, nos comunicamos con él, empezamos a relevar datos para ver si íbamos a poder llevar a cabo el proyecto, y afortunadamente, decidimos hacerlo», destacó, por su parte, Lautaro Poggio.

Así desarrollaron Braileo, la cual le permite a los docentes interpretar un texto en braille sin necesidad de conocer el lenguaje, con solo tomar una foto al texto desde el teléfono celular. En principio, desarrollaron la aplicación para que esté disponible de forma gratuita en la tienda de Android (estará disponible en la tienda próximamente), aunque planean extenderla a otros sistemas operativos.

Durante el proceso de trabajo, que se extendió durante casi todo el año, el equipo concurrió a la Escuela Especial nº 34, del barrio porteño de Caballito, donde se reunieron con María Fernanda Carloni, docente e investigadora especializada en discapacitados visuales.

«Ella nos dio mucha información y nos comentó que en las escuelas especiales reciben textos en braille en sobre cerrado, para ser decodificado. También nos contó cómo escriben, que utilizan la máquina de Perkins, del manejo diario, de la importancia que tiene el braille, y demás», señaló, por su parte, Romanela Ferroni.

En esas visitas, descubrieron que los docentes están constantemente codificando texto en braille a castellano y de castellano a braille, por lo que la nueva aplicación «les facilitaría la tarea», destacó Ferrari.

Una de las principales dificultades del proyecto «fue el procesamiento de la imagen, porque la decodificación se hace a partir de una foto y hay muchos factores que influyen, como la luz o los colores, o si está manchada», sostuvo Arias.

«Lograr que el procesamiento de la imagen sea adecuado para lograr una correcta decodificación fue lo más complicado», remarcó el joven, y señaló que para lograr la calidad de imagen necesaria Braileo usa una serie de filtros con los que logran mayor nitidez y permiten determinar dónde hay puntos o no.

«Después, lo que hacemos es separar en una grilla, porque cada carácter del braille está formado por dos columnas y tres filas de seis puntos. Luego de tener la grilla armada con los caracteres, hacemos la transcripción, caracter por caracter», explicó Ferroni.

Tras desarrollar un prototipo, ahora los estudiantes buscan conseguir apoyo del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires para poder terminar la aplicación. «Nos reunimos con Constanza Etchevez, que es la jefa de Gabinete de la Dirección de Tecnología Educativa, quien se mostró muy interesada en el proyecto, por lo que intentaremos tener otra reunión antes de fin de año para ver cómo podemos continuar», aseguró Ferroni.

«En la Editora Nacional de Braille nos aseguraron que tienen muchos documentos en braille que no están transcriptos, y para eso también se podría utilizar la aplicación», destacó Arias.

Agencia Télam

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1967437-estudiantes-argentinos-desarrollaron-una-aplicacion-que-decodifica-textos-en-braille

Imagen: bucket3.glanacion.com/anexos/fotos/15/tecnologia-2328115w640.jpg

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Sudáfrica: cambiar un país jugando

Sudáfrica/21 de diciembre de 2016/ Fuente y autor/magazinedigital /Fèlix Badia

Sudáfrica es un país con grandes desigualdades que trata de dejar atrás la herencia del apartheid y la estela de problemas que creó. Unicef, con la colaboración de la Fundació FC Barcelona, trata de cambiar la sociedad con un mejor sistema educativo, en el que el deporte y los valores que transmite son la piedra angular.

atorce chicas juegan un partido de netball en Geluksburg, cinco horas al sur de Johannesburgo. El equipo local está propinando a su oponente una paliza de tal calibre que, si este fuera un deporte de élite, en el cuadro visitante dimitirían hasta los utilleros. Pero aquí no hay utilleros, y la victoria importa sólo relativamente. Lo verdaderamente importante es que esas catorce chicas, sin saberlo, están intentando cambiar una sociedad entera a través del deporte. Esa tarde, en ese lugar remoto y bajo una luz de belleza casi extraterrestre, posiblemente estén cimentando el futuro de su país.

Un país que tiene recursos para que ese futuro sea brillante. Los datos dan a Sudáfrica, con una renta per cápita muy por encima de la media de su continente, las credenciales de país rico que le han permitido entrar en el club de los BRICS (junto a Brasil, Rusia, India y China), las potencias emergentes globales. Pero esos indicadores son sólo un promedio entre extremos, entre la riqueza de las suntuosas mansiones protegidas por vallas electrificadas del extrarradio de Pretoria, mayoritariamente habitadas por blancos, y los barrios de chabolas que se extienden por todo el país y que están ocupados exclusivamente por negros.

Porque la herencia del apartheid ha convertido a Sudáfrica en uno de los lugares más desi­guales del mundo. El mes pasado, un informe de Bloomberg señalaba que el salario de los presidentes de las grandes empresas sudafricanas equivale a 541 veces el sueldo medio de los trabajadores (de los que tienen empleo, claro), la mayor desproporción entre las 24 principales economías. La desigualdad es una grieta que tiende a convertirse en abismo. La pobreza se agrava, y son los niños y jóvenes los que más pagan las consecuencias. En Sudáfrica, 20 millones de personas de 0 a 19 años, un 40% de la población, se juegan hoy su futuro.

Sudáfrica afronta un nivel extremo de desigualdad, y el 40% de su población tiene menos de 19 años

La lista de problemas a los que se enfrentan es larga. Este país es el segundo del mundo en número de portadores del VIH, con siete millones de personas (el 13% de la población), un problema especialmente sangrante entre los adolescentes, y aún más acusado en el caso de las chicas, cuya tasa de contagio dobla la de los chicos. Porque la realidad es que, en situaciones de pobreza, las mujeres tienden a llevarse la peor parte en todos los indicadores. Obviamente, en los embarazos de adolescentes: de las chicas de 15 a 19 años, el 30% afirma haber estado embarazadas al menos una vez.

Pero, junto a estos problemas, el gran lastre para esta generación es la violencia. El maliense Hervé Ludovic de Lys lleva ya décadas trabajando en el campo de la cooperación y ha sido representante de Unicef en varios países africanos, antes de ser nombrado, en el 2014, para ese cargo en Sudáfrica. Pese a su experiencia, asegura que “nunca antes había visto un nivel de violencia contra los niños como en este país”.

Según sus datos, el 57% de los padres utiliza el castigo físico con sus hijos; 5,5 niños por cada 100.000 mueren asesinados, el doble de la media mundial; el 40% de los casos de agresión sexual implica a niños, de los cuales la inmensa mayoría son perpetrados por familiares o conocidos, y, dentro de la escuela, el 12% de los alumnos ha sido amenazado con el uso de la violencia.

“Hay evidencias científicas –añade– de que la violencia afecta al desarrollo mental del niño”. El desarrollo del individuo, cierto, pero cuando las cifras son tan grandes, la violencia, sumada al resto de las dificultades y a la pesada herencia del apartheid, el problema ya no es individual sino social. Por eso, plantearse resolverlo es algo más que plantearse mejorar los estándares de vida, y, por tanto, la ambición debe ir unos peldaños más arriba: “El papel de Unicef en Sudáfrica –afirma– es transformar la sociedad por completo”. ¿Cómo? Entre otras cosas, con el deporte.

El problema es que, en un sistema educativo deficiente como el sudafricano, el deporte está en la última línea de prioridades. Para Unicef, la educación es clave, y por eso proporciona ayudas y programas para mejorar casi 26.000 escuelas en todo el país y para la formación de más de 400.000 profesores. La organización llega así a más de 12 millones de alumnos. Y dentro de esa estrategia, la práctica deportiva es uno de sus ejes, por lo cual se propone potenciarlo en todas las comunidades y escuelas del país dentro del programa Sport for Development (Deporte para el Desarrollo). Es obvio que el deporte mejora la salud física y mental, y sirve además para combatir la obesidad (un importante problema en Sudáfrica), pero hay muchos beneficios que no se aprecian a simple vista.

Unicef ve el deporte como el medio para paliar la violencia y transmitir valores a 12 millones de menores; la fundación del Barça es el socio ideal

“El deporte previene la violencia, porque sirve para reconducir conductas agresivas”, explica Mària Vallès, directora de la Fundació Futbol Club Barcelona, que participa en algunos de los proyectos de Unicef en Sudáfrica, Brasil, China y Ghana, y que, desde el año 2006, mantiene una alianza con la organización. “En Brasil –continúa– se han dado casos de que la celebración de un partido de fútbol ha interrumpido los enfrentamientos y la violencia en las favelas”. En una sociedad violenta, la dinámica de un partido hace que los jugadores entiendan la necesidad de cooperación con los compañeros de equipo y que los conflictos con los rivales se pueden resolver con normas y de forma ­pacífica.

Pero es que, además, el deporte ejerce un poderoso reclamo que frena el abandono escolar, combate la exclusión social y reduce las desigualdades de género. En definitiva, se trata de proporcionar a los niños y adolescentes habilidades para desarrollar su vida, más allá de las estrictamente académicas.

Lo sabe bien Mike Flockhart, coordinador de Sporstec, una oenegé que, desde hace una década y en colaboración con Unicef, intenta suplir esas carencias en Geluksburg, en la provincia de Kwazulu Natal. “Me atrajo esta zona, sus montañas, sus ríos, pero me di cuenta de que la gente de aquí era muy humilde. Había una contradicción: estas personas están entre las más pobres del país pero al mismo tiempo son muy ricas por el entorno y la belleza del lugar en que viven”, recuerda. “Desafortunadamente –añade–, aquí el sistema educativo, que debería ser un vehículo para mejorar y el billete para salir de la pobreza, está por debajo del nivel que debería por varias razones, entre ellas las largas distancias y la poca calidad de parte del profesorado”.

Y decidió que tenía que hacer algo, “no para traerles la forma de vida occidental, sino intentando entenderles, comprender sus necesidades y carencias”. Como el sistema educativo estaba fallando, explica Flockhart, decidió ayudar a mejorar las cosas a partir del deporte, tanto dando apoyo a las escuelas de la zona como desarrollando actividades en las propias instalaciones de su organización.

Allí, hoy, los niños y adolescentes practican deporte, pero también reciben formación en cuestiones relacionadas con la salud, los valores de la convivencia, las relaciones sexuales y, por supuesto, el sida. Luego, serán ellos los que transmitirán esos conocimientos a sus propias aldeas, algunas a decenas de kilómetros. “Para hacer eso posible hemos tenido que ganarnos durante mucho tiempo la confianza de estas comunidades”.

“Me gustaría ser piloto, informática o ginecóloga”, dice Ntombi, de 18 años; pese a los problemas, la mentalidad de las generaciones jóvenes parece haber dado un salto

La tarde en que las jóvenes del principio juegan a netball, un nutrido grupo de adolescentes asiste en un aula a la proyección de un capítulo de una telenovela a partir de la cual los educadores abren un debate sobre los riesgos y las precauciones que tomar en las relaciones sexuales. También hay de forma cotidiana charlas sobre la violencia o las drogas.

Beauty Khoza, de 14 años, es una de las jóvenes que han asistido a la charla de esta tarde. Sonriente, se explica con timidez. “Me ayuda mucho lo que me enseñan aquí, porque así puedo ver lo que ocurre con el alcohol, con el sexo… Me hicieron pensar y dejé a mi novio después de ver cosas que no me gustaban de él”. Beauty, de mayor, quiere ser contable, y valora mucho los conocimientos que recibe, tanto que los transmite a sus amigas de la aldea.

Esa transmisión es fundamental, porque la estructura de las organizaciones que trabajan en el país no puede llegar a todos los rincones de un país extenso y con una población muy diseminada. Sportstec tiene en sus instalaciones un pequeño centro de educación preescolar para 28 niños de entre 2 y 6 años, algunos de los cuales deben andar cada día ocho kilómetros para coger el autobús que les llevará a la escuela.

Sin la colaboración de estas organizaciones y de entidades como Unicef o la Fundació Futbol Club Barcelona, la financiación del sistema educativo en las zonas rurales, aun así precario, probablemente no sería posible. A poca distancia, un instituto de secundaria situado en mitad de la nada acoge a 160 estudiantes (diez de las 80 adolescentes están en este momento embarazadas). El presupuesto anual que el Estado destina a este centro no llega a los 4.000 euros, incluidos los salarios de los profesores, y hasta hace diez meses no tenía luz eléctrica.

Allí, su director explica que los jóvenes lo tienen todo en contra. Además de los embarazos o las distancias, en un mundo sin adultos (sólo una ­tercera parte de los niños sudafricanos vive con su padre y su madre), las chicas tienen que asumir responsabilidades que no les corresponderían. Pero también allí la práctica deportiva se ha hecho un hueco: “En tiempos, la disciplina en los centros se mantenía con el castigo físico, pero eso ya es historia, y ahora es el deporte el que enseña disciplina y ejerce como imán para los alumnos, entre los que intentamos fomentar cualidades como la puntualidad, la cooperación y el liderazgo”.

En el descampado que hace las funciones de patio de este centro, Fortune Sithole, 21 años –aunque aparenta bastante menos– admite que no es Messi. Le gusta jugar a fútbol, a pesar de no considerarse buen jugador, porque le interesa la colaboración y la comunicación que se produce entre los compañeros de equipo en el campo. Asegura, con vehemencia, que, como Beauty, quiere ser contable para trabajar en un banco. Pero necesitará mucha fuerza de voluntad para ello. Su caso encierra algunas de las dificultades con que se encuentran las clases más desfavorecidas para recibir una educación en condiciones. Tras la muerte de su madre, vive con su tía. “Ella no es una persona instruida, y he tenido que convencerla de la utilidad de venir a la escuela. Creo que finalmente lo he conseguido”, afirma. Otra cosa es lo que suceda en el futuro, porque su esperanza para cumplir su objetivo es recibir una imprescindible beca del Estado.

Pero Fortune está motivado para estudiar, y seguramente el apoyo recibido a través del deporte tiene un peso importante en esa predisposición, porque ejerce la función de un anzuelo para que los jóvenes asistan al centro educativo y no vayan a parar a las listas de fracaso escolar cuya tasa supera el 50% en el conjunto del país.

Las desigualdades en Sudáfrica, acentuadas por la herencia del apartheid, se perciben a simple vista. A tres horas de donde estudia Fortune se encuentra Embalenhle, un núcleo de población de casi 120.000 habitantes creado en 1973 sólo para negros, a diferencia de su vecina, Secunda, su hermana blanca, establecida en 1974. Veinte escasos minutos separan las calles residenciales de esta última de la ciudad de chabolas que es Embalenhle.

Allí estudia Ntombi Sobalisa, una joven de 18 años. Su centro de secundaria participa en un programa de Unicef para fomentar el liderazgo de los jóvenes a través del deporte. Los alumnos no sólo participan de forma activa en el diseño de algunas de las actividades, sino que además celebran debates acerca de todo tipo de temas educativos, pero también sociales. El objetivo es mejorar la cohesión en la sociedad y las habilidades de los alumnos para su vida futura.

Ntombi vive en una humilde casa de dos habitaciones hecha con planchas de metal que comparte con padres, hermanos –son cuatro en total– y sobrinos. Allí, en un sofá junto a su madre que la observa en silencio, asegura, sin solución de continuidad, que le gusta el lanzamiento de peso y que escribe poesía. “Veo cosas que los demás no ven, y por eso escribo poemas en los que lo expreso”. Esta adolescente señala como principal problema de los jóvenes de su generación “la mentalidad que hace que se enfoquen poco hacia los estudios; el abuso de sustancias y los embarazos no deseados”.

Pero ella tiene planes de futuro. Muchos. “Me gustaría ser técnica informática o ginecóloga. O piloto, y así podría ir a Japón, un país muy avanzado”, cuenta. Sin embargo, para estudiar es necesario disponer de dinero que su familia no tiene, de manera que su esperanza son las ayudas del Gobierno, que, aunque no alcanzan a todos, al menos sí “garantizan que blancos y negros tengamos las mismas oportunidades, no como sucedía antes”. Pero, eso es lo que dice la ley, ¿esta igualdad es real? “No lo sé –responde–, aquí todos somos negros”.

La vida en las zonas pobres de Sudáfrica no es fácil, y esta es una de ellas. La precariedad del barrio, el lodo de sus calles, la suciedad, las vacas pastando a las puertas del instituto, evocan las imágenes del subdesarrollo que hemos visto cientos de veces a través de los medios de comunicación. Las recomendaciones del encargado de guiar a estos periodistas para entrevistar a Ntombi –“mejor no le hagan fotos en la calle, esperen a la entrada del instituto, porque podrían llamar demasiado la atención”– recuerdan la inseguridad del lugar.

El entusiasmo y el optimismo de ella, no obstante, parecen poder con todo. Su generación, mentalmente, ya ha dado el ­salto tras el apartheid; ahora sólo necesitan suerte, y un poco de ayuda.

Fuente: http://www.magazinedigital.com/historias/reportajes/sudafrica-cambiar-un-pais-jugando

Imagen: www.magazinedigital.com/sites/default/files/styles/col_md_10/public/field/image/1_157.jpg?itok=Mry7ZNx1

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España: El ajedrez, una asignatura que mejora a todas las demás

Europa/España/21 de diciemre de 2016/Fuente: sevilla.abc.es

Un colegio de Alcalá de Guadaíra lo ha incorporado a sus clases como instrumento pedagógico.

El ajedrez es una asignatura más en este curso en colegio Highlands de Alcalá de Guadaíra, una disciplina que además tiene la capacidad de mejorar la comprensión y el rendimiento de todas las demás. Una enseñanza transversal que despierta capacidades más que útiles en la mente de los estudiantes.

La Escuela Sevillana de Ajedrez organiza un programa educativo alrededor de los tableros de ajedrez con una gama de actividades diversa que evolucionan de forma progresiva y que se adaptan a los distintos cursos. Alcalá es uno de los municipios en los que esta escuela de ajedrez desarrolla sus actividades en este curso. En total más de 160 centro en 37 localidades de la provincia.

Los alumnos que participan en el programa, que se ofrece como actividad extraescolar, logran adquirir los conocimientos necesarios para poder jugar una partida. La traslación de este conocimiento a su vida es la capacidad de analizar cualquier situación con un razonamiento lógico.

El objetivo final es que los alumnos sean capaces de pensar de forma creativa para crear nuevas jugadas en el tablero. Una enseñanza que luego puede trasladarse a la vida y a la adopción de decisiones en cualquier materia.

Se trata por ello, según explican desde la Escuela de Ajedrez de un juego que puede convertirse en un instrumento pedagógico no convencional que funciona como apoyo a la labor docente para enriquecer al niño con nuevos mecanismos de pensamiento.

Los beneficios son evidentes en el aprendizaje del niño. Mejora su capacidad de atención y concentración, también el razonamiento y lógico y la memoria. Ya el hecho de aprender a estar en silencio pensando resulta útil a la hora de crear hábitos de estudio. También se mejora capacidades como las de cálculo, análisis y síntesis; se mejora la percepción, la discriminación, la creatividad, la imaginación y la intuición; se trabaja la orientación espacio tiempo y se mejora la expresión verbal.

En materia de valores, explican los promotores de la iniciativa, el ajedrez también puede realizar su aportación al ayudar a desterrar contravalores como la agresividad, la intolerancia, la indiferencia, la hostilidad, el individualismo o la irreflexión.

Fuente:http://sevilla.abc.es/provincia/alcala-de-guadaira/sevi-ajedrez-asignatura-mejora-todas-demas-201612150728_noticia.html?ns_campaign=gs_ms&ns_linkname=boton&ns_source=tw&ns_mchannel=abcdesevilla-es

Imagen: sevilla.abc.es/media/2016/12/14/s/ajedrez-2–620×349.jpg

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Bolivia brinda educación en cuatro de sus 36 lenguas indígenas

América del Sur/Bolivia/21 de diciembre de 2016/Fuente: mundo.sputniknews.com

LA PAZ (Sputnik) — De las 36 lenguas indígenas reconocidas en Bolivia, se ha sistematizado la educación en cuatro: aymara, quechua, guaraní y cavineño, paralela a la alfabetización en castellano, dijo a Sputnik el viceministro de Educación Alternativa y Especial, Noel Aguirre.

«No basta alfabetizar en el idioma castellano sino que, otra forma de valorizar lo que son las personas y nuestras culturas, es alfabetizarlas en su propio idioma», dijo Aguirre. El Gobierno de Bolivia está empeñado en desarrollar y fortalecer esas 36 lenguas reconocidas como oficiales en la Constitución, según el funcionario.

«Tenemos que desarrollar la educación en esos 36 idiomas, porque es la mejor forma de validar algo que es patrimonio de la población», añadió. La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el lunes que 2019 será el Año Internacional de Lenguas Indígenas, una propuesta impulsada por Bolivia y por el Foro Permanente de Pueblos Indígenas de la ONU. © FLICKR/ CHANY CRYSTAL Las lenguas nativas de América Latina en peligro de extinción «Esa declaración consolida lo que se está haciendo en Bolivia para la recuperación de la lengua materna como un elemento fundamental para el proceso educativo», sostuvo Aguirre.

Según el viceministro, educar en el idioma de los pueblos originarios supone también un proceso de aprendizaje de elementos históricos. «No se trata de aprender a saludar o conocer los colores, por ejemplo, sino de conocer la historia de Bolivia y de cada uno de los pueblos que son parte del Estado plurinacional», destacó. La declaratoria del Año Internacional de las Lenguas Indígenas busca poner de manifiesto el peligro de que desaparezcan estos idiomas y la necesidad de mantenerlos vivos. La resolución fue adoptada por consenso en la Asamblea General de 193 Estados miembros.

Más: https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201612211065718513-bolivia-lenguas-indigenas/

https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201612211065718513-bolivia-lenguas-indigenas/

Imagen: https://cdnmundo2.img.sputniknews.com/images/105623/92/1056239251.jpg

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Los docentes caribeños muestran una infraestructura escolar deficiente

21 de diciembre de 2016/Fuente: ei-ie.org

Los sindicatos de docentes han puesto de relieve las graves negligencias con respecto al mantenimiento de los edificios escolares, así como la existencia de instalaciones sanitarias inadecuadas, tejados de amianto que se derrumban y líneas eléctricas no protegidas, entre las numerosas deficiencias que generan serios peligros para la salud y la seguridad.

El mensaje de los sindicatos de docentes caribeños es claro: las autoridades educativas deben prestar más atención a las deficientes condiciones de salud y seguridad de las escuelas y las aulas de sus países. Los docentes han notificado haber resultado heridos, contraído enfermedades e incluso, en ocasiones, fallecido, como consecuencia de unos entornos escolares peligrosos e insalubres, según manifiestan los representantes sindicales. Por este motivo, sindicatos de docentes provenientes de 11 países se reunieron en San Vicente y las Granadinas, los días 15 y 16 de diciembre, con el fin de analizar estos problemas y elaborar una estrategia común para resolverlos. Por otra parte, se solicitó al Sindicato de Docentes del Caribe (CUT, por sus siglas en inglés), el organizador de la conferencia, que pusiera en marcha una campaña a nivel regional para incluir la cuestión de los ambientes escolares saludables y seguros en el programa político de todos los países del Caribe.

El estado en el que se encuentran los sistemas escolares públicos en muchos países de la región no refleja la importancia que las personas del Caribe otorgan a la educación de calidad para sus hijos, sostiene el CUT. Si bien los índices de alfabetización son más elevados que en la mayoría de los países de bajos ingresos, el presupuesto destinado a la educación no cumple las condiciones mínimas. Pese a que la profesión docente está muy bien organizada, la desprofesionalización también ha llegado a las costas de los países insulares.

Durante la reunión, algunos sindicatos de la educación comunicaron ciertas tendencias antisindicales, mientras que otros, como los sindicatos de Jamaica y Trinidad y Tobago, mencionaron los esfuerzos realizados para introducir la remuneración por rendimiento, unos modelos de evaluación de alta exigencia y otros mecanismos de mercado en sus sistemas educativos públicos. Además, los sindicatos notificaron que la remuneración de los docentes, con frecuencia, no proporciona suficientes ingresos para poder llegar a fin de mes. Por consiguiente, el sindicato de docentes de Antigua señaló que actualmente imparte cursos de formación para los miembros que intentan completar sus ingresos poniendo en marcha pequeños negocios, como la elaboración de pasteles, manualidades, o la producción de plantas y de huevos.

La furia de la Madre Naturaleza

La educación en el Caribe se ve constantemente interrumpida por unas condiciones meteorológicas extremas. Mientras que en el transcurso de la conferencia las fuertes lluvias ocasionaron graves daños a los centros escolares de San Vicente, el Sindicato de Docentes de las Bahamas (BUT, por sus siglas en inglés) declaró que, el pasado mes de octubre, el huracán Matthew había derrumbado muchas casas en Nueva Providencia, destruido negocios y desenterrado tumbas, dejando a muchas personas «no solo físicamente destrozadas sino también mentalmente traumatizadas».

Vínculos sindicales más sólidos

Los afiliados a la Internacional de la Educación (IE) en el Caribe forman parte del Sindicato de Docentes del Caribe, que es un organismo autónomo integrado en la Internacional de la Educación. Por otra parte, en una reunión del Comité Ejecutivo del CUT, que precedió a la conferencia, el presidente del CUT, Julian Monrose, y el secretario general de la IE, Fred van Leeuwen, firmaron un Memorando de Acuerdo, que estipula que las actividades y los programas desarrollados en la región por la Internacional de la Educación serán gestionados por la Secretaría del CUT, ubicada en Santa Lucía.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/4222

Imagen: https://www.ei-ie.org/kroppr/eikropped/CUT_health_safety_1481879321148187932173.jpg

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Ayuda monetaria empodera a los refugiados y estimula la economía libanesa

Asia/siria/21 de diciembre de 201/Fuente: ACNUR

Los refugiados sirios dicen que el programa de ayuda monetaria les ayuda a tener un mejor control financiero y más dignidad, mientras que los negocios reportan aumento en sus ingresos.

Durante los cerca de seis años que ella ha sido refugiada en Líbano, Thawat de 38 años, se ha enfrentado a una constante lucha para lograr satisfacer necesidades como cómo poder comprar alimento y las medicinas para su madre enferma.

Pero desde que el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, la incluyó en su programa para remplazar la ayuda en especie por un reembolso monetario mensual, Tharwat ha retomado el control de sus finanzas, lo que le ha dado más dignidad.

“El dinero que recibo ha cambiado mi vida”, dijo Tharwat, que se ha dedicado a cuidar a su madre enferma. “Ahora tengo la libertad para comprar lo que más necesito, que es la medicación de mi madre. Ella estaría demasiado enferma sin ella. Para mí la comida viene en segundo lugar”.

 “El dinero que recibo ha cambiado mi vida. Ahora tengo la libertad para comprar lo que más necesito”.

Tharwat es parte de los cerca de 1,8 millones de desplazados forzosos en Oriente Medio que este año recibieron ayuda monetaria como parte de un importante cambio en cómo se maneja la situación de los refugiados.

Tradicionalmente, la ayuda se ha entregado a través de un apoyo en especie. Pero con cerca de 80 por ciento de la población de desplazados viviendo en ciudades, a nivel mundial, y a menudo con un acceso legal al empleo inexistente o limitado, la ayuda monetaria ahora es usada para ayudar a quienes más lo necesitan.

Los beneficiarios reciben el dinero a través de tarjetas o cajeros automáticos. La ayuda monetaria directa reduce los costos y empodera a los refugiados como Tharwat al darles la opción de decidir cómo satisfacer sus necesidades más inmediatas.

“Solíamos esperar en filas durante horas para recibir cobijas o artículos de higiene. Esos son productos que realmente necesitábamos, pero ahora podemos decidir qué comprar y cuándo comprarlo”, dijo Tharwat, que es una de las 30.000 familias refugiadas económicamente vulnerables en el Líbano, que se benefician del desembolso mensual de $175 dólares.

Más de 800.000 refugiados en el Líbano también se están beneficiando de una ayuda mensual adicional durante los meses de invierno, entre noviembre y marzo.

Así como ayuda a los refugiados, el programa también le da un impulso a los negocios locales en Líbano, que acoge a más de un millón de refugiados de Siria, la mayor concentración de refugiados per cápita a nivel mundial, y que equivale a una de cada cuatro personas de la población.

“Las tarjetas que reciben los refugiados ha provocado que pasaran de ser receptores pasivos de asistencia a ser consumidores activos. Ellos realmente están moviendo nuestra economía en el Valle de Becá”, dijo Mohammad Taha, dueño de una gasolinera en Jeb Jennine, una ciudad en Becá Oeste, donde viven cerca de 8.000 refugiados registrados.

“Ellos realmente están moviendo nuestra economía en el Valle de Becá”.

“La venta de combustible a refugiados para la calefacción, durante el invierno, ha aumentado mis ventas en casi un 10 por ciento”, agregó.

El programa de asistencia monetaria ha ayudado a los refugiados a integrarse en la era de las operaciones bancarias en línea, dijo Chafica Salaam, sub gerente general del actual proveedor de servicios financieros para el ACNUR.

“Al inicio del programa, los refugiados tenían dificultades con la tarjeta y tenían preguntas básicas sobre el código de su tarjeta y cómo manejar sus recursos”, dijo ella. “Pero desde entonces, hemos logrado que sus habilidades bancarias mejoren”.

Salaam explicó que muchos refugiados ahora han aprendido a escalonar sus gastos y sólo retiran pequeñas cantidades cada vez.

“El mundo se ha movido rápidamente a las transferencias y pagos electrónicos, y ahora los refugiados están completamente al día con eso, y están canalizando el dinero que reciben de vuelta a la economía local”.

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/ayuda-monetaria-empodera-a-los-refugiados-y-estimula-la-economia-libanesa/

Imagen: www.acnur.org/fileadmin/_processed_/csm_12.2016.16_Ayuda_Monetaria_L_ibano_e1770a525d.jpg

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La violencia durante el embarazo de las mujeres indígenas

Mi primer embarazo tenía 20 años, yo estaba con el papá de mis hijos, el primer embarazo ese fue el que se opuso que yo saliera de la casa, él no quiso que me sacaran al hospital a mí, me tenían con parteras en la casa… No sé, digo yo era tonta, era tímida pues, yo me dejaba manipular por él… él era muy celoso. Cuando a mí me llevaron a Siuna al hospital yo ya iba con fiebre y dice el doctor que la fiebre que me dio a mí, mató al niño”. Sofía, mujer mestiza. Sarawas-Mulukuku.

Los testimonios presentados provienen de un estudio cualitativo y exploratorio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo, donde se entrevistó a 630 personas, incluyendo mujeres, hombres, parteras y personal de salud en comunidades indígenas de Chiapas (Maya-Tsotsil, Maya-Tsetsal, Ch’ol), Guatemala (Maya-Mam), Honduras (Mestiza, Lenca, Chorti y Pech), Nicaragua (Miskitos, Mallagnas y Mestiza) y Panamá (Guna Yala y Emberas).

Si bien el objetivo general del estudio fue comprender las redes de apoyo de la mujer embarazada y su preferencia por el parto en casa o el parto en un establecimiento de salud, logramos identificar ciertos patrones de comportamiento que señalaban el problema de la violencia intrafamiliar. Es más, en las comunidades de los países estudiados hubo reportes de violencia intrafamiliar durante el embarazo: Nicaragua 13%, Guatemala 19,7%, Honduras 20%, Chiapas con 36%.

Estas situaciones dan origen a una falta de atención o atención inoportuna de la salud de la mujer que puede ser la causa de, no solamente el aumento de las muertes maternas y neonatales, sino también de consecuencias graves en el estado de salud y nutrición del recién nacido así como en la salud futura de la madre como indica el siguiente testimonio.

No  tuve controles (prenatales) porque él (esposo) no me mandaba, no me dejaba salir…mi mamá me decía de ir al centro de salud, pero en ese tiempo no tenía el ánimo de irme, estaba en la casa decaída. La bebé nació de bajo peso y tenía calentura, entonces mi esposo decidió llevar al bebé al hospital, allí le dijeron, que el bebé solamente estaba mal nutrido porque yo no había ido a los controles a tomar las vitaminas”. Marisela, mujer Miskitu. Tuapi-Puerto Cabezas.

Cuando la pareja vive en casa de la familia del hombre

Lo que encontramos es que los casos de violencia que afectaron la salud de la madre o del neonato, residen principalmente en los hogares patrilocales, esto es, cuando  la pareja vive en la casa de los padres del hombre (pareja de la mujer). Así las decisiones respecto a la salud de la mujer embarazada, en la gran mayoría de los casos, está en manos del hombre o conyugue de la embarazada influenciado de gran manera por la suegra (la madre del hombre).

En este tipo de hogares, la suerte y salud de las mujeres depende no solamente de la empatía y solidaridad de la suegra por la nuera, sino también del apego a sus tradiciones culturales y ancestrales. En estas comunidades la mujer está subordinada tanto en cuestiones de su propia salud, como en  la administración de los recursos, la gestión de la familia y del hogar.

Nicaragua, vivir en casa de la mujer

En el otro extremo, se encuentran las mujeres mayagnas de Nicaragua, quienes mayormente reportaron patrones de residencia matrilocales, esto es, cuando la pareja vive en la casa de los padres de la mujer. Esto resulta en que las mujeres tienen mayor autonomía respecto a su salud y reciben los cuidados y consejos de su propia madre (o abuela). En estas comunidades las mujeres deciden o participan activamente en las decisiones sobre los controles pre-natales y sobre el lugar del parto. En contraste con las mujeres miskito de Nicaragua  ya que la mayor parte reportó patrones patrilocales.

Panamá, desde los abuelos hasta los curanderos

En las comunidades Guna Yala en Panamá observamos relaciones intrafamiliares más verticales, donde los adultos mayores de la familia (abuelos y abuelas) tienen mayor influencia en las decisiones, incluida la salud de la madre. Si la mujer es muy jovencita y es su primer embarazo, prácticamente tanto ella, como su cónyuge, carecen de poder de decisión. La forma y las decisiones frente a los cuidados de la mujer joven durante el embarazo están sujetas a los usos, costumbres y tradiciones de sus ancestros. Las instituciones de salud tampoco pueden incidir. El problema se presenta, en casos de emergencia obstétrica, donde los abuelos prefieren siempre consultar primero con el curandero y/o brujo de la comunidad antes que llevarla a un centro de salud cercano.

Chiapas, nacer mujer

Otros testimonios también nos revelan cómo las mujeres pueden ser víctimas de violencia por el sólo hecho de concebir una niña y cómo, en algunas comunidades, se valora más (inclusive desde el punto de vista económico) el nacimiento de un niño que de una niña.

… mi bebé nació muerto, era niña, el cordón umbilical la asfixió (….) sí me golpeó, sabía que era niña, no quería una niña y por eso hacía eso, por eso murió (…) y con el segundo bebé yo le mentí a mi marido, no le dije  que traía una niña, luego cuando nació sí aceptó”. TE, mujer Chamula.

no pido que se me pague, solo es voluntad de la familia. Por lo general, si es niño pagan 500 y si es niña pagan 400”. RO, partera Chamula.

Estas valoraciones condicionan de por vida la posición subordinada de las mujeres en la toma de decisiones en todos los aspectos de su vida, y esto no es distinto en la toma de decisiones sobre su propia salud.

Condiciones por ser mujer

En general, se considera que el parto en casa es para “mujeres fuertes”, debido a la transmisión de experiencias de las abuelas (suegra-madre) por la concepción de fortaleza de la naturaleza de la mujer para parir. Esta valoración se transmite de una generación a otra, con una connotación de violencia simbólica contra la mujer. En el entendido que se percibe a las mujeres parturientas como que deben ser “fuertes” para dar a luz y no se las asocia a las condiciones fisiológicas y de salud y de otros factores que podrían alterar o cambiar el hecho de que el parto se desarrolle en condiciones normales.

Además de la violencia de género durante el embarazo, muchas mujeres reportaron ser víctimas de “violencia obstétrica” en las instituciones de salud. Cabe notar que se trata de dos tipos de violencia distintas en la medida en que son distintos los actores que las ejercen. Recientemente, se ha trabajado en varios países para incorporar en las leyes de protección a la violencia obstétrica como un delito.

Si bien esto es muy importante para mejorar la calidad de atención de las mujeres indígenas en las instituciones convencionales y eliminar toda forma de discriminación, inclusive respecto a sus preferencias en la posición del parto, no hay que perder de vista que, la violencia de género en el interior de las familias tiene consecuencias profundas y duraderas para la salud y bienestar de toda la familia.

¿Cuál es la situación de la violencia intrafamiliar durante el embarazo en tu país? Existen servicios de apoyo para las mujeres que atraviesan por esto? Cuéntanos en la sección de comentarios abajo o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Natasha Morales es Consultora Internacional especialista en Desarrollo Social, Análisis de Redes Sociales, Género y Etnicidad.

Fuente: http://blogs.iadb.org/salud/2016/12/12/mujeres-indigenas/?mc_cid=eff0949015&mc_eid=37402ddfd1

 

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