Tres detenidos en Reino Unido tras drogar a estudiantes en discotecas
La policía británica indicó que está investigando decenas de agresiones de este tipo
Londres.- La policía británica anunció este viernes haber detenido a tres sospechosos de haber intentado inyectar con agujas sustancias a mujeres jóvenes, tras una ola de testimonios de estudiantes que aseguraron haber sido drogadas con este método en discotecas.
Desde hace años, es conocida la práctica de introducir una droga en la bebida de una víctima, reseñó AFP.
Pero en los últimos días numerosas mujeres jóvenes y algunos hombres denunciaron en Reino Unido que intentaron drogarlos en bares o discotecas pinchándolos con una aguja, un fenómeno que estremeció este país.
La policía de Nottinghamshire, en el norte de Inglaterra, anunció que había detenido a dos hombres en el marco de la investigación de este tipo de incidentes.
Los detenidos, de 18 y 19 años, son sospechosos de haber planeado drogar a otras personas «con la intención de perjudicarlas, importunarlas o herirlas», indicaron las fuerzas de seguridad.
En la región vecina de Lincolnshire, también detuvieron el viernes por la mañana a un hombre, de 35 años, sospechoso de poseer drogas con la intención de administrarlas.
La policía precisó que desde septiembre recibió 12 denuncias por «pinchazos con un objeto puntiagudo» en discotecas.
Los testimonios sobre este inquietante fenómeno se multiplicaron después de que dos estudiantes de la universidad de Nottingham lo denunciaran por primera vez, mostrando las marcas de las agujas y los hematomas en la piel.
Zara Owen, estudiante de primer año en la universidad, explicó que se despertó tras una noche de fiesta con unos recuerdos muy vagos de lo que sucedió la víspera y con dolor en el entrepierna, donde tenía la marca de un pinchazo.
Sarah Buckle, en segundo año de carrera, fue llevada a un hospital por sus amigos tras haberse desmayado durante una noche de fiesta.
Entonces, se dio cuenta de que tenía un hematoma en la mano, que mostró a la cadena de televisión Channel 4 News.
La policía británica indicó que está investigando decenas de agresiones de este tipo.
Grupos de estudiantes preparan acciones de boicot a bares y discotecas, a los que piden reforzar las medidas de seguridad en la entrada y una mejor protección de sus clientes.
Fuente de la Información: https://www.eluniversal.com/internacional/110295/tres-detenidos-en-reino-unido-tras-drogar-a-estudiantes-en-discotecas
El impacto causado por el covid-19 ha sido terrible en el entorno más vulnerable, el de las personas de mayor edad, tanto en la altísima mortalidad sufrida en las residencias como en las condiciones en que se encuentran quienes han sufrido la pandemia en su hogar. Esta circunstancia ha puesto sobre la mesa el especial cuidado que merece la tercera edad y las personas dependientes, un enorme desafío de alto contenido ético que el conjunto de la sociedad debe afrontar, tanto en lo que se refiere a su salud como a la propia calidad de vida. La insuficiente falta de financiación del sistema de dependencia, aun a pesar de la ley que la regula, provoca, por ejemplo, que en España haya más de 230.000 personas dependientes todavía sin prestación y casi 150.000 a la espera de ser valoradas, sin contar con que las ayudas son precarias y muy raramente sirven para paliar los déficits de asistencia.
Galicia, a la cabeza del envejecimiento demográfico en España, tiene en consecuencia un reto mayor que el de otras regiones para prestar a toda esta población la atención obligada. En 2035 un 33% de los habitantes de la comunidad tendrá más de 65 años, es decir, uno de cada tres gallegos ya estará en la franja de la tercera edad. Y para entonces pasará de tener el 4,1% de su población en situación de dependencia pendiente de protección pública al 5,5%, lo que supone nada menos que 28.000 personas más que ahora. Si a ello se suma el desplome de la natalidad y en consecuencia la falta de relevo generacional, la atención en los hogares de nuestros mayores en dificultades se torna una misión casi imposible.
La ley de Dependencia supuso, sin duda, un salto cualitativo en la protección social de este amplio colectivo poblacional, aunque cuenta con severas dificultades financieras para su pleno desarrollo. Las políticas de asistencia social necesitan un giro para paliar una situación deficitaria en lo que se refiere a la oferta pública de residencias, sometidas en la actualidad a unas listas de espera insoportables. En el otro lado de la balanza, el vacío lo ocupa la iniciativa privada, cuyo catálogo de atención de mayores se rige por los precios de mercado, solo aptos para quien pueda pagarlos y no todos pueden hacerlo. Resulta apremiante seguir impulsando más y mejores alternativas frente a un problema que crecerá exponencialmente debido a la baja tasa de natalidad y a los cambios que se vienen produciendo en los entornos familiares, donde además los núcleos tradicionales mutan hacia otros modelos que no contemplan la convivencia con los mayores.
El futuro solo puede abordarse, por un lado, con la puesta en marcha de los mecanismos necesarios para la creación de una red residencial sostenida en parte a través de las aportaciones de los peticionarios, cuyas pensiones serán imprescindibles para sufragar los gastos de un sistema equilibrado que cubra el amplio abanico de necesidades de una generación con hábitos muy diferentes a los de sus ancestros.
La previsible demora en crear una completa oferta pública estable obliga a alcanzar acuerdos con centros privados a través de los necesarios concursos. Prueba del colapso y los trastornos sociales que provoca la carencia de un proyecto para los mayores en el conjunto del país no radica solo en las eternas listas de espera, sino también en los ingresos hospitalarios de ancianos que ocupan camas en los centros sanitarios al oponerse sus familias al traslado domiciliario porque aquellos no pueden regresar sin apoyos o porque éstas carecen de medios para atenderlos en el hogar. Solo en 2020, la Xunta internó de urgencia en residencias a casi 800 ancianos que no podían valerse por sí mismos y no tenían a nadie que los pudiera cuidar.
Esta es la situación actual, a la que se suma que más del 85% de los cuidadores son familiares sometidos a la presión de tener que conciliar sus vidas privadas y laborales con la atención a sus mayores. No obstante, el escenario demográfico de futuro es aún peor. Urge que las administraciones actúen en consecuencia, previendo que la generación de los baby-boomers llegará en la próxima década a la senectud. Y en menos de veinte años, el sistema tendrá que atender al doble de personas que en la actualidad, una cifra que las proyecciones elevan a dos millones de ancianos. La población envejecida se incrementará, habrá más dificultades en el acceso y en la conservación de la vivienda, tendrá una menor cobertura familiar y menos ingresos para hacer frente a sus necesidades, el pago de las pensiones se complicará y, con las restricciones a la inmigración, habrá también menos personas que puedan intervenir en el sistema de cuidados.
Además de residencias adaptadas a las exigencias de tiempos pandémicos, hace falta un programa moderno de atención. Adaptado a las nuevas circunstancias laborales y a los cambios sociológicos en los entornos en el que se priorice una efectiva atención domiciliaria, con proyectos para acompañamiento a las familias y una mayor cobertura de cuidadores, tanto en extensión de las horas invertidas como de su estatus y condiciones laborales.
La Xunta viene esta semana de anunciar por boca de su presidente Feijóo en el debate sobre el estado de la Autonomía un nuevo modelo de residencias de mayores, que se enviará en las próximas semanas al Parlamento. Entre las novedades, figura que todos los centros nuevos deberán estar divididos en unidades de convivencia de 25 personas como máximo, que servirán como pequeños hogares dentro de cada residencia. También se crearán las primeras unidades de cuidados intermedios en las que se atenderá a los mayores, que tras recibir el alta de un centro de salud, necesiten un “acompañamiento social”. Al anuncio se suma el acuerdo entre PP y PSdeG para la creación de 2.000 nuevas plazas públicas en residencias de mayores en tres años. Son pasos, que a falta de conocer el recorrido final, apuntan en la buena dirección.
El Gobierno, por su parte, ha impulsado un plan de choque, de común acuerdo con autonomías y agentes sociales, que implica una inversión en tres años de 3.600 millones de euros con el objetivo prioritario de reducir las listas de espera e introducir avances en los servicios y prestaciones. La administración central calcula llegar a un porcentaje de financiación del 26,5% para paliar los recortes promulgados por el PP, pero aun alejado de la cifra prevista por la ley. La Xunta se ha comprometido a reducir la burocracia y agilizar la valoración de los beneficiarios de ayudas, consciente del galimatías jurídico existente, y del sufrimiento de muchos afectados. Los concellos, a los que se ha transferido la competencia autonómica del servicio de ayuda al hogar, ven como estas partidas se llevan la mayor parte del gasto social. Ni aun así los fondos llegan ni hay profesionales suficientes para su atención. Con el coste de los cuidados disparado, el aumento de dependientes y la demanda creciente de personal cuadrar las cuentas es un triple reto.
El envejecimiento de la generación más numerosa, más allá de su impacto en la pirámide poblacional, afectará también sensiblemente a la economía y a la distribución de la riqueza. Por eso resulta esencial salvaguardar los derechos básicos del Estado del bienestar para evitar un aumento de la desigualdad y, especialmente, la defensa de la dignidad en una sociedad que, como hemos visto y sufrido, no puede permitirse dejar de lado a sus mayores.
ISBN 978-987-813-018-7
CLACSO. IUCOOP. CTERA. Facultad de Filosofía y Letras – UBA.
Buenos Aires.
Octubre de 2021
*Disponible sólo en versión digital
El título del libro nos señala con precisión el recorrido que Pablo Imen realiza. Que las y los futuros lectores lo sepan desde el inicio es una invitación a sumergirse en una lectura meticulosa, consciente, y al mismo tiempo amplia en su desarrollo. El autor se propone “no dejar puntos sueltos”, y así transita la historia desde el siglo XIX hasta nuestros días. Esa insistencia en la lectura de la historia social de las experiencias educativas de maestros y maestras que rompieron ciertas tradiciones escolares es una de las más fructíferas formas de entender, profundizar y hacer suya la labor de las y los indispensables constructores de la nueva escuela liberadora. La lectura de Memorias pedagógicas del futuro reafirma la condición docente del autor frente a públicos diversos: militantes políticos, dirigentes sindicales, docentes y estudiantes. Su labor iniciada en los noventa en la cátedra de Política Educativa (Facultad de Filosofía y Letras UBA) y continuada en la Universidad de Luján, junto con su trabajo en entidades del cooperativismo transformador —Idelcoop y Centro Cultural de la Cooperación— ratifica lo que las y los educadores siempre afirmamos: el oficio del docente —maestro, profesor— “se hace haciendo y nos va haciendo”. Amanda Toubes
Distintas estatuas de personajes vinculados al pasado esclavista y colonialista fueron destruidas o intervenidas, como la de Cornelio Saaverda, Dagoberto Godoy, Pedro de Valdivia y Cristóbal Colón, expresión que también se ha visto en otros países. Según el Consejo de Monumentos Nacionales, hubo más de 400 monumentos públicos afectados entre diciembre de 2019 y febrero de 2020. ¿Cómo esta desmonumentalización está resignificando la historia?
Iniciado el Estallido Social, el 29 de octubre de 2019, manifestantes derribaron en Temuco la estatua de Pedro de Valdivia y de Dagoberto Godoy, su cabeza quedó en las manos de la estatua del toqui mapuche Caupolicán.
Días después, comunidades lafkenche derribaron en Cañete las estatuas de Pedro de Valdivia y de García Hurtado de Mendoza, el fundador de la ciudad, en una masiva concentración en la Plaza de Armas de la localidad. Manifestaciones que se repitieron en diferentes territorios, como en Arica o en La Serena.
A día de hoy, esos espacios en general continúan vacíos, profundizando más el debate sobre qué debe hacerse con estatuas o bustos de personajes vinculados al pasado esclavista y colonialista. El cuestionamiento principal se ha centrado en cómo se está resignificando la historia a partir de estos hechos.
En la Plaza Dignidad, la estatua de Manuel Baquedano, militar que perteneció al Ejército Chileno desde 1838 hasta 1881 -lo que le permitió participar tanto de la Guerra del Pacífico como de la Ocupación de la Araucanía- ubicado en el epicentro de las protestas, fue intervenida y dañada en las manifestaciones. Finalmente, tras más de un año de protestas, fue removida en marzo de 2021 por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).
En el mismo lugar donde se emplazaba el monumento a Baquedano, en la conmemoración de los dos años del 18 de octubre, los asistentes instalaron ahí al perro «El Negro Matapacos”, uno de los mayores simbolos de la revuelta social.
La imagen del Negro Matapacos nació desde la calle, no provenia de ningún partido politico y hasta la actualidad es protagonista en murales, pañoletas, poleras, lienzos y llaveros. Un quiltro que existió y que murió en 2017, un perro sin raza, que simboliza el movimiento Chile Despertó y que fue bautizado así por acompañar a estudiantes universitarios que se enfrentaban a Carabineros.
Negro Matapacos en Plaza Dignidad, 2021. Foto Daniel Miranda
Negro Matapacos en Plaza Dignidad, 2021. Foto Daniel Miranda
Desde la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) informan a este medio, que tras el 18 de octubre de 2019 se registró “un amplio daño a diferentes monumentos nacionales en las distintas regiones de Chile. Se realizaron una serie de acciones y gestiones al respecto”. Según un catastro que ejecutó la entidad, entre diciembre de 2019 y febrero de 2020, más de 400 monumentos públicos fueron afectados.
“En paralelo, y como una forma de velar por la seguridad de las personas y contribuir en el proceso de recuperación de los inmuebles y zonas protegidas que han sido dañadas o alteradas, el CMN aprobó un protocolo que agiliza la autorización para ejecutar obras provisorias de seguridad, reparaciones menores y obras de reposición en áreas e inmuebles protegidos por la Ley de Monumentos Nacionales”. También añaden que la Ley 17.288 sobre Monumentos Nacionales entrega a las municipalidades la responsabilidad de la mantención de los Monumentos Públicos.
En el caso de Temuco, Roberto Neira, alcalde de la ciudad, señala que por ahora como municipio tienen “otras prioridades más sociales”. “No tenemos un plan todavía respecto a ello, pasará a la comisión de urbanismo y patrimonio, pero no hemos tomado ninguna decisión sobre los monumentos que fueron vandalizados”. A su vez, plantea que la imagen de Pedro de Valdivia, es algo que deben poner sobre la mesa y analizar, “por todo lo que está viviendo el país, principalmente por la situación del pueblo mapuche”.
“La revuelta anticolonial”
Para Claudio Alvarado Lincopi, historiador e investigador del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas, CIIR, “no es posible comprender la revuelta en una sola dimensión”, por lo que explica que en “la revuelta anticolonial, una de las expresiones más importante es el ejercicio de desmonumentalización, porque pone en tensión el relato colonial que fundó la nación chilena, homogénea, sobre un ethos de la blanquitud, donde la biografía de las élites masculinas blancas son las que aparecen como las más relevantes. Hay un ejercicio de rebelarse contra eso e invertir aquel relato y que emerjan otros”.
A dos años del fenómeno, sostiene que esto también se ve de alguna forma reflejado en la Convención Constitucional, “las biografías que están escribiendo la nueva constitución no se circunscribe precisamente a esos cuerpos monumentalizados en los siglo XIX y XX, sino que más bien emerge la condición barroca, abigarrada, compleja, plural, de la sociedad chilena”, dice el investigador a INTERFERENCIA que ha ahondado en este temática en sus artículos académicos, como en Derribar, sustituir y saturar. Monumentos, blanquitud y descolonización, en coautoría junto a Ivette Quezada Vásquez.
En esa misma línea, el libro La Resistencia Mapuche y el Estallido Social en Chile del Centro Vives y el Programa Territorios de la Universidad Alberto Hurtado, sostiene en el capítulo «La protesta mapuche más allá (y más acá) del Estallido Social» que la desmonumentalización “emerge como un nuevo repertorio desde el Estallido e incluso durante el año 2020, ha continuado desplegándose. Estos hitos del Estallido en Wallmapu se desplegaron naturalmente en plazas de ciudades y tuvieron, por tanto, un carácter urbano, no obstante, en ellos confluían diversos actores mapuche y no mapuche, militantes urbanos y también de comunidades rurales”.
En La Serena en 2019, la estatua de Francisco de Aguirre, militar de la colonización española, fue arrancada en 2019 y, en su lugar, se colocó una escultura de una mujer diaguita, la Milanka, confeccionada e instalada por la agrupación Casa La Nuez y que posteriormente fue quemada por desconocidos. «Ahora no hay estatua pero se dejó ese espacio para ritualidad y arte», dice Carolina Herrera Rojas, meica (sanadora) diaguita.
Milanka en la plaza de La Serena, 2019
Así está actualmente el espacio donde estaba la estatua de Francisco de Aguirre en La Serena
Un fenómeno y discusión en occidente
Herson Huinca Piutrin de la Comunidad de Historia Mapuche, explica en una de sus reflexiones que “estas intervenciones públicas tienen que ver, también, con lo que significa desmonumentalizar a figuras icónicas de lo que en la memoria histórica han sido violentas y que tienen consigo las acciones de conquista y colonialismo establecido desde el siglo 16. Por tanto, no debieran verse como hechos de vandalismo, sino que más bien vienen a interpelar la memoria histórica concebida en contextos coloniales”.
Pero el acto político de derribar estatuas no es algo que se haya visto solo en Chile. En 2020, la muerte de George Floyd en Estados Unidos levantó una ola mundial de protestas contra la brutalidad policial y el racismo, bajo la consigna Black Lives Matter. Varias estatuas de Cristóbal Colón y de líderes confederados fueron pintadas o derribadas en diferentes ciudades del país.
Fenómenos que también se vivieron en Europa, por ejemplo, en Bristol (Reino Unido) manifestantes derribaron la estatua del esclavista Edward Colston en medio de las protestas, o en Barcelona donde se retiró el monumento al también esclavista del siglo XIX, Antonio López, la cual fue trasladada al Centro de Colecciones del Museu d’Història de Barcelona, hecho que consignó eldiario.es.
Según un artículo de Patrimonio y cultura Monumentos derribados: ¿reescribiendo o destruyendo la historia de la Universidad de Chile, la violencia contra símbolos culturales ha sido recurrente a lo largo de la historia de la humanidad. “Durante la Revolución Francesa numerosas estatuas que recordaban al antiguo régimen fueron atacadas y destruidas, especialmente las que representaban a reyes. Asimismo, durante la ocupación nazi en Francia y el régimen de Vichy, estatuas dedicadas a Voltaire, Rousseau, Marat o Victor Hugo también fueron destruidas sin miramientos”.
David Blight, profesor de Historia en la Universidad de Yale experto en la Guerra Civil, la Reconstrucción y estudios afroamericanos, durante una entrevista con BBC Mundo, dijo “puedes derribar todos los monumentos del mundo, pero eso no cambia necesariamente lo que ocurrió. Aún estamos obligados a aprender ese pasado». “Hay algunos monumentos que habré defendido, como el Memorial de Freedmen, una estatua de Lincoln de pie y un esclavo arrodillado en Washington D.C.
«Pero no podemos purificar el pasado. Y lo que quiero decir con eso es que no puedes volver atrás y simplemente hacer del pasado algo que sea más aceptable y que se ajuste mejor a nuestros deseos de hoy”, fue parte de lo que comentó en la entrevista.
Lugar donde estaba la estatua de Pedro de Valdivia en Temuco
Así está actualmente el espacio donde estaba la estatua de Pedro de Valdivia en Temuco
El investigador Claudio Alvarado Lincopi, sostiene que hay una tensión evidente al interior de occidente que se viene desarrollando, “una serie de fenómenos culturales que tiene una expresión en los 60’, que fueron de alguna manera vencidos en la arena político militar. Los elementos más fundamentales de esos movimientos, contraculturales, incluso contraidentitarios, comienzan a tomar mucha fuerza hasta hoy en día. Un circuito reflexivo que está muy presente en el pensamiento contemporáneo, y en ese sentido, Chile no es la excepción de los quehaceres que están repensando las sociedades para el siglo 21”.
“Han surgido nuevos conceptos y preguntas, por ejemplo, en torno a qué significa ser francés, inglés, chileno, etcétera, son preguntas que están muy presentes hoy en día, creo que es un fenómeno global de movimientos contraculturales que vienen desenvolviéndose desde los 60 con claridad, pero probablemente de antes también, que tiene expresiones múltiples, movimientos indígenas, feministas, antiracista, trayectorias densas, complejas, entrelazadas que acontecen en Europa, Estados Unidos y América Latina”, finaliza Claudio Alvarado Lincopi.
En su recorrido por los colectivos que se han visto más impactados por la covid, dentro del proyecto “Resiliencia: cuerpo a cuerpo con el virus”, la psicóloga Raquel Tomé llega a la comunidad educativa y conversa con cuatro profesoras que le cuentan cómo han vivido la pandemia
Por: Raquel Tomé
Uno de los colectivos más tensionados a lo largo de la pandemia de la Covid-19 ha sido la comunidad educativa.
Se vieron arrastrados de un día para otro a realizar adaptaciones urgentes en la planificación y reorganización de los centros para cumplir los exigentes protocolos sanitarios que reducían el riesgo al contagio y, al mismo tiempo, mantener garantizado el derecho al acceso a la educación.
Todos nos familiarizamos de sopetón con numerosas cosas nuevas.
Y comenzaron a aparecer: mascarillas rosas y azules, otras adornadas con graciosos dibujitos, abundancia de gel hidroalcohólico, silbantes corrientes de aire gélido en las aulas para ventilarlas; tocaba abrigarse bien para no resfriarse, grupos burbuja, la sectorización y los turnos de patio, turnos entre los padres para dejar y recoger a sus niños y niñas, cambios en el comedor, flechas por doquier para mantener la distancia de seguridad, etc.
También la rápida implementación de plataformas online para impartir los contenidos de forma que fuera posible no perder comba y que los aislados o contagiados pudieran seguir con sus clases.
El esfuerzo ha sido titánico y las restricciones muchas. Se suspendieron gratificantes actividades educativas y de socialización: excursiones, fiestas del colegio, convivencias, graduaciones, etc. La vida cambió de golpe para todos.
Padres, profesores y alumnos tuvieron que colaborar a una adaptación rápida en una situación de alta incertidumbre.
El reto no resultó fácil y no sigue siéndolo; debemos ser conscientes de ello porque lo que definimos como la “nueva normalidad” está aún gestándose, ya que estamos sometidos a cambios permanentes y a factores estresantes continuados.
Todos hemos vivido momentos muy difíciles y hemos luchado por poner en práctica recursos latentes e insospechados para aprender y crecer en esta experiencia adversa.
Resiliencia: habilidades de adaptación al estrés y la adversidad
Y, esto es lo que la APA (American Psychological Asociation, 2009) define como resiliencia: “Las habilidades que tenemos para adaptarnos al estrés y a la adversidad”.
Ser personas resilientes no es algo estático en la vida, no nos viene dado como el color de los ojos, sino que depende de un conjunto de elementos interconectados en un sistema dinámico y cambiante.
Las personas no siempre somos igual de resilientes o igual de vulnerables. Influyen los recursos internos y externos de los que dispongamos.
La psicóloga Raquel Tomé/ Foto cedida
Este conocimiento debe ser tenido en cuenta a la hora de considerar el profundo impacto emocional de la pandemia en la población en general y en especial en el colectivo de jóvenes, pues hemos constatado, alarmados, como ha empeorado drásticamente su bienestar emocional y salud mental.
Por lo tanto, tenemos que ser cuidadosos y ofrecer a largo plazo y de forma continuada las soluciones y apoyos necesarios durante estas transiciones difíciles.
Solamente si contamos con los recursos necesarios para cuidar el bienestar emocional y la salud mental podremos tener una sociedad integrada por personas resilientes y también lo seremos como sociedad.
Necesitamos esforzarnos por desarrollar los pensamientos, comportamientos y acciones que nos convierten en personas más resilientes.
Resiliencia en las aulas
El psicólogo Masten, 2014 especialista en resiliencia y en cómo apoyar la vuelta a las aulas dice que en el caso de los niños, niñas y jóvenes su fortaleza dependerá de los apoyos con los que cuenten.
Y les beneficiará tener:
Cuidadores afectuosos dentro de sus familias y con sus padres
Relaciones positivas con sus compañeros/as
Disponer de un entorno seguro en la escuela. Entendida no sólo como organización,sino que también hay que considerar dentro de la escuela los vínculos de apoyo con sus profesores y tutores,así como con el resto del equipo docente
Y también los apoyos que proveen las comunidades locales
Estos elementos constituyen esenciales factores de protección.
Desafío para la comunidad educativa
Para hacernos cargo de lo vivido y del gigantesco desafío asumido por la comunidad educativa repasemos de manera somera las dificultades enfrentadas: un estado de alarma donde todos nos confinamos y sólo se impartían clases online; la transición en la reanudación del curso en escuelas y universidades con el temor a que se produjera un repunte de los contagios y la clausura de las aulas; combatir la idea de que eran los menores los grandes transmisores, después desechada; y la llegada de la vacunación con el levantamiento de medidas restrictivas que cambió la dinámica de trasmisión y puso el foco en los más jóvenes.
Casi nada. Si lo pensamos con detenimiento vemos que los cambios han sido continuos.
Lo que ahora hay de diferente frente al año pasado es que estamos más familiarizados con la manera de manejarlo.
Conocemos muchos puntos importantes del mapa y esto hace que nos sintamos con mayor control de la situación y que todo sea más predecible. Sabemos mejor qué hacer. Esto nos da confianza en que saldremos adelante.
El testimonio de cuatro profesoras
Cuatro profesoras nos cuentan cómo resistieron el embate en el fragor de la tormenta y qué recursos emplearon para rehacerse y mantenerse positivas.
Entrevistamos a:
Marta Tornero, profesora de Educación Infantil del Colegio Público Tierno Galván de Valladolid.
Marina Hervás, profesora de la Escuela de Música de Valladolid, con alumnos de edades entre 4 y 8 años.
Ana Mayor, profesora de 2º de Bachillerato y el curso pasado de 1º de la ESO del Colegio San José de los Jesuitas de Valladolid.
Inés Ruiz Requiés, vicedecana de la Facultad de Educación y Trabajo Social de Valladolid.
Inés Ruiz
Cuando todo empezó en marzo de 2020, creí que no iba a ser tanto. Estábamos en casa y qué bien, tenía tiempo para la familia y era víspera de Semana Santa. Contaba con los medios tecnológicos apropiados y un espacio de trabajo en casa. Al principio, resultaba algo novedoso.
Inés Ruiz, vicedecana de la Facultad de Educación y Trabajo Social de Valladolid/Foto cedida
Pero después de Semana Santa te dabas cuenta de que esto no tenía fin. Comenzaron las dudas y una nueva dinámica se instauró. Tenías que ver cómo solucionabas las cosas que antes hacías presencialmente, como ir a los centros para hablar con los tutores y con los estudiantes de prácticas, lograr compatibilizar la docencia y adaptarnos a nuevas formas de evaluarlos. Esto generó mucha ansiedad, especialmente entre los estudiantes.
La Universidad que previamente contaba con un campus virtual tuvo que hacer un gran trabajo de adaptación para hacerlos más sincrónicos cuando impartíamos las formaciones y también más potentes para poder realizar los procesos de evaluación online.
Te dabas cuenta de que había personal docente nada familiarizado y que nunca se había metido en el campus virtual. La Universidad tuvo que implementar cursos de iniciación para esos profesores, algunos seguían métodos antiguos, y tuvieron que actualizarse. La brecha digital estaba ahí y había que superarla. Los estudiantes también tuvieron que formarse para poder emplear adecuadamente las plataformas digitales. Pero si algo tiene la Universidad es que es muy rápida y competente a la hora de buscar soluciones para resolver problemas.
Por otro lado, te dabas cuenta que enseñar es mucho más que trasmitir información y que tienes que completar el ciclo de la comunicación con los alumnos.
Si dabas dos horas seguidas empleabas 90 minutos en motivar al estudiante. Me obligó a ser muy creativa a la hora de explicar: ponía muchos emoticonos, les hacía muchas preguntas, les dividía en salas virtuales para que trabajaran por grupos pequeños pero tenías la dificultad adicional de que muchos estudiantes ponían en negro la pantalla, otros estaban en su casa y pasaba el gato o el perro por ahí, otros no querían hablar o estaban en el tren y no querían que los vieras. Estaban menos atentos y faltaban más a las clases online.
Sin embargo, en los turnos presenciales no faltaba ni uno porque te decían que era su espacio de socialización y el único lugar en que podían verse.
En otras ocasiones tenías que lidiar con que la plataforma se caía y empezabas las clases sin saber bien cómo se iba a dar la cosa.
Pero lo que Inés enfatiza, es que para que se produzca un aprendizaje profundo y significativo es muy importante la interacción directa o sincrónica entre el alumno y el profesor y es esa parte emocional, donde si eres un docente cercano a tus estudiantes, te das cuenta de que andan despistados y les preguntas qué les pasa y hablas con ellos.
Esa parte emocional, no la va a sustituir ningún video o píldora de aprendizaje. Para aprender el estudiante tiene que estar acompañado y para eso, el docente tiene que estar ahí, crearles dudas, incertidumbre, poniéndoles retos y ninguna máquina puede darte esto, aun disponiendo de herramientas de feedback.
Inés también cuenta que los estudiantes lo han pasado mal. Tienen entre 18 y 23 años, son adolescentes y es importante preguntarles qué les pasa. Muchos estaban recién llegados a la Universidad y creo que, en ocasiones, no hemos comprendido bien lo que han vivido.
Marina Hervás
Marina Hervás imparte clases de música a niños entre 4 y 8 años. Hacia solo unos meses que había retornado de Estados Unidos donde disfrutaba de una Beca Amity y nos cuenta que cuando comenzó el curso 2020 en la Escuela Municipal de Música de Valladolid puso en marcha toda su creatividad para seguir motivando a sus alumnos en una clase de música donde debido a las medidas covid tenían el hándicap de que estaba limitado el uso de los instrumentos.
Emplearon para superarlos juegos constantes en el recuerdo de las normas de clase pero sobre todo nos cuenta que era muy importante crear un espacio lúdico donde niños y niñas sintieran que se les trataba con cariño y que desplegaran su imaginación.
Marina Hervás, profesora de la Escuela de Música de Valladolid (izq.)
junto a la psicóloga Raquel Tomé
Así que nada más llegar -prosigue Marina- tenían su canción de bienvenida y se hacía una pequeña “asamblea” donde los más pequeños contaban lo que les pasaba y sentían el apoyo del grupo.
No podían relacionarse entre ellos, tocarse y era una manera de crear un enlace afectivo. Si algún niño estaba pasando un momento complicado no se le negaba un abrazo y este entorno cálido y afectivo permitió que pudieran tener una disposición adecuada para el aprendizaje.
Me alegré mucho de que durante todo el curso no hubiera ningún contagio y pudiéramos mantener el grupo cohesionado.
Marta Tornero
Marta Tornero, profesora de Educación Infantil de niños entre 3 y 5 años, nos comentó lo que para ella significó la doble tarea de maestra y madre, la dificultad de compaginar con 1 ordenador para la tarea de sus hijas y su trabajo.
“Al principio tenía la sensación de que trabajaba 24 horas, porque preparabas videos y ejercicios para que los peques lo hicieran en casa y los padres te lo enviaban cuando podían con lo cual para dar a los padres un feedback sobre los videos tenían que estar permanentemente conectada. Muchas veces te encontrabas también que no podías hacer trabajo de fichas porque había familias que no tenían impresora, incluso había alguna familia que se manejaba con un solo móvil”.
Cuando comenzó el regreso a las aulas tenías que cumplir protocolos estrictos pero la realidad se imponía a lo que te pedían que hicieras porque a estas edades los niños y niñas se abrazan, se juntan, se agarran y se lo saltan y si a alguno necesita una pintura azul y un compañero le dice toma y el otro va y lo coge. Era complicado. Había que ser flexible. Fue especialmente difícil para ellos y también en ocasiones para nosotros.
Marta se emociona al recordar esos rituales de paso de etapa que debieron suprimirse, como no poder abrazarles, acompañarles a las nuevas clases cuando se cambiaban a primaria, eso fue muy duro, señala.
Marta Tornero, profesora de Educación Infantil del Colegio Público Tierno Galván de Valladolid/Foto cedida
Cuando regresaron, tenías la sensación de que con sólo limpiar y desinfectar ya se te había pasado la mañana. Y, bueno había que ser flexible con los grupos burbuja porque a éstas edades los niños no pueden. Lo que ayudó mucho fue que los padres fueron muy responsables si algún niño tenia un síntoma, no lo llevaban, prosigue su testimonio esta profesora.
También reconoce el gran esfuerzo organizativo de los centros obligados a hacer verdaderos sudokus. Y el excelente compañerismo en sus reuniones de nivel y con el resto de miembros del claustro.
Ana Mayor
Ana Mayor es profesora de adolescentes de entre 17 y 18 años y el año pasado también de alumnos de 1º de la ESO.
Reconoce el enorme esfuerzo organizativo del colegio para adaptarse a los protocolos estrictos que se les exigía y como apareció de la noche a la mañana el centro “tuneado” con sus pistas de entrada por un lado, de salida por el otro, etc.
Recuerda Ana la sensación de apoyo afectivo y cálido ofrecida por el Claustro: “éramos una familia”, el acompañamiento en estos momentos difíciles fue muy fuerte, e incluso algunas personas del equipo directivo te llamaban bastante para ver cómo estabas tú, era muy de agradecer. Entre nosotros también estábamos muy atentos, especialmente si sabíamos que alguien estaba bajo de ánimo nos turnábamos para llamar. No nos vimos en ningún momento solos.
Sin embargo, esta nueva situación supuso también una carga adicional de trabajo por la importancia académica de algunos cursos y la necesidad de implementar refuerzo online después del confinamiento, y se puso de manifiesto la brecha socio-económica porque algunos niños/as no tenían medios electrónicos. Hubo profesores que se pasaron por sus casas, también trataron de darles tarjetas de datos u otros medios, recuerda esta profesora.
Ana dice que quiere hacer un alegato respecto a las mascarillas y que supuso un gran hándicap en niños con hipoacusia porque dificultó mucho la comunicación al no poder ver las expresiones faciales. Y la necesidad de hablar y visibilizar más la discapaciadad en los grupos y de buscar soluciones especificas para ellos.
La pandemia, concluye Ana, nos preocupa y a abierto algunos interrogantes. En especial sobre cómo puede afectar a su desarrollo socio-afectivo en adolescentes dado que esta etapa de transición ha sido diferente en estas edades con menos espacios de socialización, comunicación y disfrute. Nosotros, los adultos, sabemos y tenemos el recuerdo de una comunicación diferente. Sabemos cómo nos sentimos y podemos recuperarlos. Pero ellos no y no sabemos en qué puede derivar esa hiperconectividad excesiva.
Tres conclusiones
Por lo tanto, al resumir los recursos psicológicos empleados que les hicieron resilientes podemos destacar:
Estrategias de autoeficacia basada en la confianza en sus competencias y habilidades para adaptarte a esta nueva situación y desarrollar una adecuada planificación.
Creación de sinergias de colaboración, cercanía y apoyo mutuo entre centros educativos, padres y alumnos. Asimismo, el acompañamiento y la implicación humana por parte de los diferentes estamentos jerárquicos de los centros y también con los padres y los alumnos cuando atravesaban momentos difíciles. Todos trataron de ayudarse y apoyarse.
Las situaciones humanas y la necesidad de acoger las emociones, crear espacios para su expresión y ayudar a los niños, niñas y jóvenes a llevar a cabo una adecuada regulación emocional y a adaptarse con una actitud optimista a los nuevos cambios.
Es el número más alto jamás registrado. Estados Unidos publicó cifra de detenidos a lo largo de su frontera con México en los últimos 12 meses. más de 1,7 millones de migrantes.
De estos, más de un millón fueron expulsados a México o a sus países de origen, según datos de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.
Los agentes detuvieron a migrantes de más de 160 países.
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Pie de foto,Recientemente, unas imágenes de agentes fronterizos a caballo persiguiendo a migrantes en EE.UU. generaron polémica.
La popularidad del presidente Joe Biden en las encuestas de opinión se ha ido hundiendo, en parte como resultado de su política de inmigración.
Solo el 35% de los estadounidenses aprobó su manejo del tema.
Así lo reveló una encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos de Associated Press-NORC a principios de este mes.
Biden prometió una política de inmigración más humana que su predecesor Donald Trump, pero la frontera entre Estados Unidos y México se ha visto envuelta en una crisis durante gran parte de la presidencia demócrata.
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Las cifras de detenciones para el año fiscal 2021, que finalizó en septiembre, son las más altas desde 2000.
Ese año, más de 1,6 millones de migrantes fueron detenidos en la frontera entre Estados Unidos y México.
Pero desde que empezaron los registros en la década de los 60, la cifra nunca había alcanzado los 1,7 millones.
«El gran número de expulsiones durante la pandemia ha contribuido a que un número de migrantes mayor de lo habitual haya realizado múltiples intentos de cruzar la frontera», dijo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.
Niños no acompañados
Quienes intentaron ingresar ilegalmente a Estados Unidos eran principalmente de México, Guatemala, Honduras y El Salvador.
De todos los detenidos, la categoría más grande eran los adultos que viajaban sin niños: más de 1,1 millones (o el 64%).
Al mismo tiempo, las autoridades estadounidenses dijeron que se encontraron con más de 145.000 niños no acompañados, una cifra récord.
Casi 11.000 de esos niños seguían bajo custodia del gobierno a finales de este mes de octubre.
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Pie de foto,El gobierno de EE.UU. está recibiendo estos días un número creciente de llegadas de migrantes a la frontera.
Una investigación de la BBC del centro de detención de Fort Bliss en Texas a principios de este año reveló informes de abusos sexuales, brotes de covid y piojos.
También niños hambrientos a los que se les sirvió carne poco cocida y tormentas de arena que envolvieron los campamentos de tiendas de campaña del desierto donde gente joven estaba detenida.
Para los republicanos el aumento en las cifras se debe a las promesas de Biden de establecer un proceso que lleve a la ciudadanía para los inmigrantes.
Biden se ha enfrentado a cuestinamientos esta semana sobre por qué no ha visitado la frontera.
El secretario de prensa de la Casa Blanca dijo a los periodistas el viernes que el presidente viajó allí en 2008 cuando estaba haciendo campaña para ser el vicepresidente de Barack Obama.
500 profesionales de la ecología se han reunido durante cuatro días en el XV Congreso Nacional de la AEET, para compartir los conocimientos más actuales en ecología y entender las respuestas de los ecosistemas ante las perturbaciones del cambio global.
– El motivo central de este Congreso celebrado en Plasencia es “la puesta en valor de la ecología” y la puesta en práctica de los conocimientos generados dentro de esta área científica. “Desde la ecología tenemos claro qué podemos hacer para revertir o atenuar los efectos negativos del cambio global, por eso demandamos que se ponga en práctica el conocimiento ecológico generado”, ha declarado Ignasi Bartomeus, presidente de la AEET.
– Durante este evento se han compartido más de 450 trabajos científicos para profundizar en procesos ecológicos globales como la degradación de los ecosistemas, las emisiones de carbono, la pérdida de biodiversidad o la inseguridad alimentaria.
500 profesionales de la ecología se han reunido durante cuatro días en el XV Congreso Nacional de la Asociación Española de Ecología Terrestre,un evento para el intercambio de los conocimientos ecológicos más actuales y desde el cual se reclama “la puesta en valor de la ecología”, como ciencia capaz de dar respuesta a los efectos negativos del cambio global.“Desde la ecología tenemos señales muy claras de que es el momento de actuar y tenemos claro qué podemos hacer para revertir o atenuar los efectos negativos del cambio global, por eso demandamos que se ponga en práctica el conocimiento ecológico generado”, segúnha declarado Ignasi Bartomeus, presidente de la AEET.
Sesión científica sobre Inteligencia Artificial
En este encuentro celebrado en el Palacio de Congresos de Plasencia del 18 al 21 de octubre, se han compartido 450 trabajos científicos que son clave para entender cómo funcionan los cambios detectados en la naturaleza, tanto a nivel local como global, para que “a partir de este conocimiento científico podamos tomar las mejores decisiones de cara a que estos cambios no nos afecten en negativo o que sepamos aprovechar aquellas oportunidades que nos pueda brindar la naturaleza”, según ha explicado Gerardo Moreno, profesor de la Universidad de Extremadura y miembro del Comité Organizador del congreso.
Los temas tratados en el Congreso se han centrado principalmente en cómo la ecología puede ayudarnos a entender y enfrentarnos a retos derivados del cambio global tales como la degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, los cambios en el uso del suelo, la inseguridad alimentaria o la mejora de la gestión y conocimiento de los ecosistemas, entre otros.
La ceremonia de apertura de este congreso contó con la participación de Antonio Hidalgo, Rector de la Universidad de Extremadura; Jesús Alonso, Secretario General de Ciencia, Tecnología, Innovación y Universidad de Extremadura; Fernando Pizarro, Alcalde de Plasencia e Ignasi Bartomeus, Presidente de la AEET.
Un evento que ha sido impulsado por la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), la cual aúna a más de 800 profesionales de la ecología y el medio ambiente terrestre, con el apoyo de la Universidad de Extremadura y el Instituto de Investigación de la Dehesa (Indehesa), así como de la Junta de Extremadura y de las entidades Fundecyt PCTEX y AllGenetics.
“Desde la ecología estamos trabajando para medir y entender los riesgos a los que nos enfrentamos”
Durante estos cuatro días se han dado cita personas expertas en todas las áreas de la ecología terrestre, entre las que destacan científicos y científicas de reconocido prestigio nacional e internacional como Sara Varela de la Universidad de Vigo, investigadora que lidera el proyecto de predicción «Mapas Lab», quien ha resaltado el papel fundamental de la ecología en la actualidad: “la naturaleza está cambiando y desde la ecología estamos trabajando en medir y entender los riesgos a los que nos enfrentamos, para que el impacto sea el menor posible”, según ha apuntado en declaraciones durante el congreso.
Por su parte, Marta Goberna del Departamento de Medio Ambiente y Agronomía del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), investigadora que coordina el proyecto europeo EJP SOIL, ha señalado algunas de las barreras a las que se enfrenta la comunidad científica a la hora de poner en práctica los conocimientos generados: “nos encontramos con dificultades a la hora de transmitir a la sociedad que hay determinadas prácticas humanas que rompen los equilibrios naturales, lo que frena el impulso de actividades que respeten este equilibrio”, ha explicado.
A este respecto, desde la AEET han destacado que para conseguir “ese equilibrio con la naturaleza, no podemos seguir mirando a corto plazo”, ya que según explica Ignasi Bartomeus, los retos del cambio global requieren de una visión holística que mire a la totalidad del problema.
La importancia de la ecología en una sociedad global
En este evento se han celebrado dieciséis sesiones temáticascentradas en profundizar sobre procesos y cambios ecológicos que se están dando a nivel mundial, para comprender de forma conjuntacómo responderán los ecosistemas a lo largo del tiempo ante las perturbaciones derivadas del cambio global y poner en marcha estrategias de mitigación.“La sociedad mundial se enfrenta a desafíos medioambientales comunes como la COVID 19 o el cambio climático, lo que demuestra la vital importancia de la ecología a nivel global, el motivo central de este Congreso”, tal y como ha señalado la AEET.
Es por eso, que las sesiones han estado focalizadas en cuestiones globales tan relevantes hoy día como: la recuperación y restauración a gran escala de ecosistemas degradados para mitigar el cambio climático; las respuestas de la ecología del paisaje para hacer frentea dos procesos globales que ponen en compromiso la conservación de los ecosistemas como son la intensificación agraria o expansión urbana y el abandono o renaturalización; la función de los sistemas agrícolas para mejorar la seguridad alimentaria; la relación de la biodiversidad y el bienestar humano para avanzar hacia una sociedad más sostenible;la era del big data y su valor para el seguimiento de la biodiversidad; los avances tecnológicos para predecir de una forma más precisa los impactos humanos sobre procesos tan relevantes como el intercambio genético entre poblaciones, la polinización, la dispersión de semillas;el potencial y límites de la Eco-informática para abordar problemas ecológicos complejos; o los últimos avances en el estudio de un recurso tan valioso como el agua, captación, almacenaje, transporte y redistribución del agua en el ecosistema terrestre.
Mesa Redonda «Ecología en la educación», en el XV Congreso Nacional de la AEET
La transferencia de conocimientos científicos a la sociedad ha sido otro asunto clave de este Congreso, donde se ha visto la “necesidad urgente” de educar en ecología a las futuras generaciones o la difusión e intercambio de conocimientos ecológicos para la gestión pública y social de los ecosistemas. En este sentido, la AEET ha otorgado durante este congreso los Premios Luis Balaguer a la investigadora Montse Vilà, especializada en el estudio de los impactos de plantas invasoras, y a Fernando Valladares, profesor investigador del CSIC que dirige el grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, por su excelente trayectoria y transferencia de conocimientos ecológicos a la sociedad.
Para entrevistas pueden contactar con Alba Villanueva (637 873 604)
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