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Se Vende Infancia por 10 Euros al Mes en Bangladesh

Bangladesh/ Agosto 2015/ Autora: Alejandra Agudo/Fuente: El País

“No tengo tiempo de jugar”. Emon Hawlader se divierte tan solo los viernes por la tarde, el único tiempo libre del que dispone desde que empezó a trabajar hace dos años y medio como mecánico de vehículos. “Juego solo, tirando una pelota a la pared”, dice el chico tímido, triste y sucio de hollín y aceite de motor. Tiene solo 13 años, vive en una chabola de chapa de unos nueve metros cuadrados que comparte con los otros cinco miembros de su familia, sus padres y tres hermanas pequeñas, muy cerca de las vías del tren en un slum de Dacca, capital de Bangladesh. El crío es uno de los 168 millones de menores víctimas del trabajo infantil en el mundo y uno de los 7,9 millones niños obreros que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que hay en su país.

Emon Hawlader gana 1.500 takas (17,5 euros) al mes. A cambio, trabaja los 365 días del año, nueve horas diarias, aunque a veces alarga su jornada toda la noche si hay muchos vehículos que reparar. Aguanta las bofetadas, martillazos u otras agresiones de su jefe cuando se equivoca, y se lleva algún golpe en la cabeza cuando está debajo de un coche y hace algún mal movimiento. ¿Por qué un niño de 13 años está arreglando bujías y pistones en vez de jugando al fútbol con amigos en el recreo del colegio entre clases? El patrón dice que está aprendiendo el oficio y «sacándose un dinerillo mientras estudia». «Sé que está prohibido, pero no le exploto», apostilla. La madre explica que el sueldo del padre, ayudante de un conductor de camioneta, no da para comer y pagar el alquiler. Por eso, su hijo y la mayor de las chicas, de 11 años, trabajan.

Así lo relata el niño: “No se supone que tenga estar feliz o sentirme bien, sino ayudar a la familia. El jefe me regaña, no se porta bien conmigo, pero si trabajas en un taller es normal que te peguen”.

“Es por la pobreza”, sentencia Abdus Shahid Mahmood, presidente de la Bangladesh Shishu Adhikar Forum (BSAF), una coalición de organizaciones contra el trabajo infantil. La ecuación es así de sencilla. En Bangladesh, un 43,25% de sus 156,5 millones de habitantes vive en situación de pobreza extrema —con menos de 1,25 dólares al día—. Y un 80% de los que tienen un empleo subsiste con menos de dos dólares diarios. Gran parte de ese abultado porcentaje de miseria lo engrosan y sufren los niños, que representan un 40% de la población del país (más de 60 millones). El resultado: abundante mano de obra muy barata.

“De acuerdo con la legislación, los menores de 14 años no pueden trabajar. Y los que tienen entre 15 y 17 pueden ser contratados, pero no en empleos peligrosos para su salud física o mental”, apunta Shahid Mahmood en referencia a la Bangladesh Labour Act (ley del trabajo) de 2006 y la Child Labour Elimination Policy (NCLEP) aprobada en 2010. Pero tales leyes no se cumplen. Casi ocho millones de niños son la prueba; el 93,3% trabaja informalmente por salarios pírricos de entre 10 y 20 euros al mes, en condiciones infrahumanas y sin derecho alguno. Así lo revela la última estadística oficial disponible realizada por el Gobierno en 2003. “Y sabemos que el número ha aumentado desde entonces. Calculamos que ahora hay 10 millones, pues la población aumenta, hay más inmigración de las zonas rurales a la ciudad y los pequeños encuentran empleo más fácilmente para mantener a la familia”, abunda. Si esa cifra se confirmase en la nueva encuesta pública al respecto que está elaborando el actual Gobierno y cuyos resultados se conocerán a finales de 2015, más del 16% de los niños del país estarían en esta situación. Multiplicarían por cinco la plantilla de la empresa privada con más empleados del mundo: Wallmart.

“No hay castigo ni acciones públicas para acabar con este problema. El Gobierno tiene planes, pero hay que implementarlos”, se queja este testigo de abundantes injusticias. “Los políticos deberían hacer más para proteger a la infancia. Las autoridades deberían ir a los slums, pero no van, y cuando lo hacen es para recibir dinero y mirar para otro lado”, acusa Shahid Mahmood ya casi exhausto en su enfado. La madre de Emon sabe bien que la policía podría multarles —a los padres y al empleador—, pero que eso no ocurrirá. “Nunca vienen por aquí”, reconoce encogiendo los hombros, sentada en su única cama, que ocupa la mitad del espacio de su vivienda en el poblado de chabolas de Shampur.

Basta conversar con alguno de los 16 millones de vecinos de Dacca, especialmente aquellos de los barrios más pobres, para comprobar el alto grado de aceptación del trabajo infantil. “Bangladesh es así”, dice la mayoría. “Somos pobres”, alegan los progenitores. “Son pobres”, justifican los empleadores. Ante este panorama, hay dos tipos de intervenciones posibles, en opinión de Mohammad Jasim Uddin Kabir, director del programa contra el trabajo infantil de la ONG española Educo, en Bangladesh: sacarles de su empleo o apoyarles con educación.

“Para muchos es prácticamente imposible dejar su trabajo, pues sus familias dependen de sus salarios”, apostilla Uddin Kabir. Por eso, Educo comenzó en el 2000 un programa de educación adaptada a niños trabajadores. No sin críticas, reconocen en la organización, pues hay quienes les consideran cómplices del problema. En la ONG arguyen, sin embargo, que a través de la formación consiguen el doble efecto de mejorar las aptitudes de los pequeños para conseguir empleos mejores y romper el círculo de la pobreza en el futuro y, en los mejores de los casos, convencer a los chavales y sus padres de que abandonar el trabajo para la dedicación exclusiva a la escuela es la mejor opción. A veces, lo consiguen.

Kanchon Rani Das dejó su empleo como sirvienta en una casa hace tres meses después de cuatro años de servicio. “Ahora dibujo y estudio más inglés”, dice la niña de 11 años en la lengua de Shakespeare. “Es un idioma internacional y quiero viajar al extranjero”, continúa sonriente. Alumna de 5º de primaria, pronto se someterá al Somapony, el examen oficial que los estudiantes deben pasar para obtener el título y continuar su formación. «Desde 2012, seguimos el plan de estudios oficial y así nos aseguramos de que nuestros alumnos puedan presentarse y obtener el certificado», puntualiza Uddin Kabir. Desde entonces, todos los estudiantes de Educo han pasado la prueba. «El 51% de los niños de las escuelas para trabajadores saca la máxima calificación con más del 80% de las preguntas bien contestadas», destaca el responsable del proyecto, no sin atribuirles a los chiquillos su parte de éxito. «Son más inteligentes, aplicados y prácticos que los que no trabajan», opina.

«I want to go to university and be a teacher», continúa resuelta Kanchon. Su madre, Joshowda Rani, de 40 años, la observa orgullosa mientras la niña relata en inglés sus planes de ir a la universidad y ser profesora. «Estoy muy contenta y sorprendida de que hable otro idioma», apunta la progenitora. «Su padre y yo trabajamos duro para que ella pueda estudiar y ser libre», añade. Ahora que se ha quitado la losa de la jornada laboral, ha podido colgarse definitivamente la mochila. Acude siete horas a la escuela, recibe clases adicionales y tiene tiempo para repasar la lección en casa. «El trabajo infantil debe parar. Pero la realidad es así. Los niños trabajan porque necesitan dinero debido a la mala situación económica de sus familias», resuelve, conocedora en primera persona de lo que habla, ella que lavaba la ropa, hacía la comida y barría la casa de otros por dinero.

«Ellos [sus empleadores] eran felices; tenían frigorífico y televisión, y sus hijos estudiaban en buenas escuelas. Y me preguntaba por qué yo vivía de esa manera. Ahora creo que si estudio mucho podré llegar a tener ese tipo de vida, tener una casa de madera fuera del slum y que mis padres se vengan conmigo», afirma convencida.

Otros no tienen la oportunidad de dejar su empleo y van a clase tres horas al día antes, durante o después de su jornada laboral. Alamin, de 11 años, es uno de ellos. Se levanta temprano, se asea y desayuna un cuenco de arroz antes de irse a trabajar. Durante diez horas diarias fabrica chanclas de plástico marca Raty junto a otros diez chavales de su edad. Ninguno para, ni sonríe, ni habla. Cuando acaba a las diez de la noche, regresa a casa, donde volverá a cenar arroz, quizá aderezado con curry, después de ducharse. Y dormirá en el suelo, pues la única cama de la vivienda familiar en el barrio chabolista de Hazaribag, en Dacca, la ocupan sus padres, su hermano pequeño y la enferma abuela de 80 años.

Así ha sido la vida de Alamin desde hace dos años y medio. Porque necesita los 1.000 takas al mes (11,75 euros) que recibe por su trabajo para ayudar a la economía doméstica. Sobre sus hombros excesivamente musculados para su edad pesa la responsabilidad de pagar la mitad del alquiler de la casa, ya que su madre cuida de la anciana y su padre sufre algún tipo de discapacidad y no consigue empleos bien remunerados de manera continua.»Algunos días vende verduras en el mercado», detalla la progenitora, que asegura que Alamin no trabajaría si no fuera por necesidad. «Ninguna madre quiere esto para sus hijos, pero tenemos suerte de que su jefe le deja estudiar», concluye.

Raton Das, de 40 años y dueño de la fábrica de chanclas en una cochambrosa edificación en el slum de Hazaribag fue, de hecho, quien animó al chico a matricularse en la escuela que Educo tiene en el barrio. Después de que la ONG evaluara su caso y resolviera aceptarle por su situación extrema, Alamin empezó la primaria el pasado enero. «Me gusta aprender a sumar y restar», señala sin dar muestra de alegría en su rostro o su voz. ¿Qué desea para el futuro? «Un buen empleo», responde escueto antes de volver a su mecánica labor.

«Los niños son muy pobres y vienen a pedir trabajo porque aquí tienen una oportunidad de ganar un salario», alega el jefe cuando se le plantea la ilegalidad de que toda su plantilla esté compuesta por menores de 14 años. «Los adultos no accederían a realizar este trabajo por este sueldo. Tendría que pagarles más», expone sin atisbo de culpa. Eso sí, no quiere que su hijo de tres años tenga el mismo destino que los necesitados críos que se asoman por la puerta para solicitar empleo. «Espero que solo estudie». Con todo, Raton Das no es el peor de los patronos posibles. Concienciado de la importancia de la educación, preside una asociación para promover que otros empresarios del barrio permitan a sus pequeños obreros acudir a la escuela. «Si estudian, será beneficioso para todo el país», manifiesta.

Esta idea es compartida por los responsables de la ONG española, que ha levantado en Bangladesh cinco escuelas propias para estos críos. En Korail, el más grande de los slums de Dacca, con unos 200.000 habitantes en el centro de la ciudad hacinados en chabolas junto a un vertedero, Educo dispone de tres escuelas, dos corrientes y una especializada en niños trabajadores. Cada año admiten a 30 nuevos alumnos en cada una de ellas. Además, otras organizaciones como Save the Children también han abierto colegios en el barrio y es fácil encontrarse con pequeños grupos de uniformados de rojo, azul o verde, dependiendo de que ONG sea la titular de su escuela. Puntadas de colores para coser un gran roto que se remienda por un lado mientras se desgarra por el otro.

Así, mientras Jasmin, de 25 años, y Siddik, de 27, abrían respectivamente sus fábricas de aluminio en un barrio industrial de la capital bengalí, gracias a que habían aprendido a escribir, sumar, restar y llevar una contabilidad básica, como ellos mismos relatan; Shopon se iniciaba como repartidor de comida en un restaurante con tan solo ocho años. Después de que el padre abandonara a la familia, la madre empezó a mendigar y el niño a reciclar plástico y otros materiales de valor ed la basura. Desde hace un año, el vertedero de Korail es su oficina; y hoy, como cada día, este crío de 11 años con el rostro cruzado por cicatrices y los pies descalzos llenos de heridas abiertas por los cristales o cualquier objeto punzante traicioneramente mezclado con los desperdicios y los gusanos, se pasará las horas matinales a la caza de tapones, botellas o cables con preciado cobre en su interior, que luego venderá al peso.

Algún día, por la simple razón del paso de los años, Shopon dejará de ser un niño trabajador, una ilegalidad, una vergüenza para quienes son responsables de su infancia perdida. Quizá llegue a cumplir su sueño de ser policía «para perseguir a los ladrones». De momento, está aprendiendo los números.

Alamin, Kanchon, Emon, Shopon… y tantos otros (hasta ocho millones) son el último eslabón de una cadena de producción y un sistema económico que, en busca del máximo beneficio, se aprovecha de los más débiles y necesitados, hasta que ya no hay nadie más debajo. Quedan solo ellos: los niños sin infancia de las fábricas.

Fuente de la Noticia: http://elpais.com/elpais/2015/08/03/planeta_futuro/1438592115_306609.html

Información de las Fotografías:

Emon Hawlader tiene 13 años. Vive en el ‘slum’ de Shampur, en Dacca. Trabaja entre nueve y diez horas diarias reparando motores de vehículos desde hace dos años y medio. A mitad de jornada acude a la escuela. Pero a veces, por el estrés, la carga de trabajo o las agresiones de su jefe, no puede asistir a clase. (Fotografía de Sofía Moro)

Fuente de las Fotografías: http://elpais.com/elpais/2015/08/03/album/1438594078_621078.html#1438594078_621078_1438595378

 Procesado por:

María Magdalena Sarraute Requesens. Doctorado en Ciencias de la Educación, Magister en Desarrollo Curricular, Licenciada en Relaciones Industriales y con cursos de postgrados no conducentes a grado académico. Co-creadora de diferentes escuelas de postgrados. Diseñadora y evaluadora curricular de cientos de programas de pre y postgrados. Docente – Investigadora Educativa del CIM y reconocida por el PEII en la Categoría B, Coordinadora General del Centro Nacional de Investigaciones Educativas, Integrante de la SVEC e Integrante Fundadora de la Red Global/Glocal por la Calidad Educativa.

 

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Kirguistán. Fuera del Trabajo Infantil y de Regreso a la Escuela: La Historia de Alimjan

Ishkek, Kirguistán/ Junio 2015/Fuente: OIT Noticias.

¿Qué siente un niño trabajador cuando ve a sus ex compañeros regresar a casa de la escuela? “Desesperación”, “tristeza”, “desesperanza” y “vergüenza”. Estas son algunas de las palabras que utilizó Alimjan para describir sus emociones.

A Alimjan le iba bien en la escuela, pero tuvo que abandonarla cuando su padre se fue de la casa y su madre se enfermó. Como hijo mayor se convirtió en el sostén de sus dos hermanas menores.

A los 15 años, Alimjan encontró un trabajo como cargador en la estación de tren, donde tenía que transportar cargas pesadas y a veces trabajar hasta las dos de la mañana. Al principio, Alimjan intentó seguir asistiendo a la escuela, pero con frecuencia no lograba levantarse temprano o se quedaba dormido en el salón de clase.

La mamá de Alimjan no veía nada de malo en que su hijo trabajase, aunque fuese todavía un niño. Al contrario, pensaba que mientras más pronto aprendiese a ganar dinero, mejor.
“Lamentablemente este tipo de convicción es muy común en Kirguistán, sobre todo entre las familias pobres, quienes no pueden costear los gastos de la educación secundaria”, explicó Damira Kadyrshaeva, directora de una escuela y observadora voluntaria del trabajo infantil. “Lo que estos padres no comprenden es que están reproduciendo el círculo vicioso de la pobreza: sin una educación adecuada, cuando sus hijos crezcan, muy probablemente se sumarán a las filas de marginalizados, desempleados o trabajadores mal remunerados”.

“Lo que estos padres no comprenden es que están reproduciendo el círculo vicioso de la pobreza.»

Según el Ministerio de Educación y Ciencia de Kirguistán, en el país alrededor de 80.000 niños no asisten a la escuela. Esta cifra incluye a los niños que tienen que trabajar y, que algunas veces, están involucrados en las formas peligrosas de trabajo infantil. Desde 2005, con el apoyo del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la (OIT-IPEC), el gobierno, las organizaciones de trabajadores y de empleadores de Kirguistán luchan contra el trabajo infantil a través de la implementación de una serie de proyectos. Uno de ellos fue el proyecto OIT-IPEC Combatir el trabajo infantil en Asia Central: del compromiso a la acción, financiado por el Gobierno de Alemania.

El proyecto prestaba especial atención a la educación, entre otros factores. El socio principal del componente de la educación no formal era el Sindicato de los trabajadores de la educación y de las ciencias, apoyado por el Ministerio de Educación y Ciencias.

La escuela: plataforma ideal para combatir el trabajo infantil:

“Como profesionales de la educación, los maestros tienen la capacidad de aprender y de aplicar eficazmente las técnicas de formación; ellos orientan y estimulan a los niños, les proporcionan información sobre los problemas sociales y los riesgos y, lo que es aún más importante, asesoran a sus padres. Además, los maestros son los mejores observadores del trabajo infantil: quién sino los maestros son los primeros en darse cuenta de cuáles son los niños que están faltando a clase y pueden tomar medidas preventivas”, declaró Amina Kurbanova, Coordinadora nacional del proyecto IPEC para Kirguistán.

«Collage» es un módulo de SCREAM que busca estimular la creatividad en el trabajo de grupo. Sin embargo, reincorporar a los niños que han abandonado la escuela no es una tarea fácil. Estos niños con frecuencia son mayores que sus compañeros de clase, no están acostumbrados al horario escolar y tienen dificultades para integrarse. Muchos se avergüenzan de asistir a clase a causa de su edad y las dificultades que tienen
para responder a las exigencias de la escuela.

Fue aquí que las técnicas de formación no formal complementadas con la metodología  demostraron ser una herramienta útil para los maestros kirguís. Las sesiones SCREAM ayudaron a los niños a superar las barreras psicológicas y a expresarse a través de diversas disciplinas artísticas. Los maestros que recibieron la formación incluyeron sesiones basadas en SCREAM en las actividades extracurriculares de 11 escuelas piloto y compartieron sus conocimientos con otros miembros del personal de la escuela. En 2013, el paquete didáctico SCREAM y el Manual de educación no formal fueron adaptados al contexto nacional y aprobados por la Academia de Educación, y su utilización fue recomendada por el Ministerio wcms_374288de Educación y Ciencias.

Un nuevo comienzo:

Fue gracias a este proyecto que la vida de Alimjan cambió radicalmente. Los observadores de trabajo infantil lo buscaron en la estación de tren y lo invitaron a ir a la escuela junto a su mamá.

“Nos valimos de todas las opciones y oportunidades de que disponíamos para llevar a este muchacho de nuevo a la escuela”, recordó Marina Kartanbaeva, una maestra. “Le mostramos a él y a su mamá videos sobre el trabajo infantil peligroso.

Además, hablamos con la asociación de padres y ellos compraron los libros y otros materiales escolares para Alimjan. Las cestas de alimentos, distribuidas en el marco del proyecto de IPEC, también fueron una gran ayuda para la familia.

Después de las sesiones SCREAM no lo reconocíamos, ¡se había vuelto tan expansivo y sociable!”. Alimjan terminó su 9º grado y se inscribió en un instituto profesional donde recibe formación para ser soldador. “El éxito del proyecto debe ser atribuido en primer lugar a la acción nacional concertada en todos los niveles”, afirmó Snezhi Bedalli, responsable del proyecto OIT-IPEC para Europa, Asia Central y los Estados Árabes. “Los maestros y las autoridades competentes en materia de educación son actores clave y su capacidad se ha desarrollado progresivamente con el apoyo de IPEC. Aunque aún queda mucho por hacer, los resultados del proyecto demuestran que vamos por buen camino”.

 Fuentes de la Noticia:

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/features/WCMS_374312/lang–es/index.htm.

Información de la Foto: 

  1.  Rakib Mridha (a la derecha) tiene 12 años y trabaja desde los nueve en un taller que fabrica suelas de cuero para zapatos. Maneja cuchillas y herramientas punzantes para cortar el material que sujeta con sus pies descalzos. Por eso, se hace cortes en los dedos a menudo. Realiza una jornada laboral completa por 1.500 takas (17,5 euros) y sólo libra media jornada los viernes. En Bangladesh está prohibido por ley que los menores de 14 años trabajen; pero además, esta tarea está vetada a los que tienen entre 15 y 17, pues el procesado del cuero está incluido en una lista de 38 oficios peligrosos a los que ningún menor de edad puede dedicarse. (Fotografía de Sofía Moro)
  2. Clase de recuperación para niños rescatados del trabajo infantil en Kirguistán.

Fuentes de las Fotos: 

http://elpais.com/elpais/2015/08/03/album/1438594078_621078.html#1438594078_621078_1438594888

http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/image/wcms_374284.jpg.

 

Procesado por: 

 Javier Ernesto Chávez Torrealba. Licenciado en Educación. Docente Universitario. Investigador del CIM. Coordinador del Centro Nacional de Investigaciones Educativas por el estado Portuguesa.

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Exámenes en colegios deben ser tomados pese a deudas

La preocupación de padres de familia que tienen pagos pendientes en las instituciones educativas particulares donde estudian sus hijos se ha acentuado en esta semana de exámenes correspondientes al segundo quinquemestre del periodo lectivo 2015-2016.

Diario el Universo. Educación  27/01/2016

Incluso en los planteles privados que empezaron exámenes anticipadamente, el sábado 23, hubo representantes que dijeron haber tenido inconvenientes para que sus hijos rindan las evaluaciones, por adeudar las pensiones.

Ante ello, la Subsecretaría de Educación de la zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón), insistió ayer en que ningún plantel particular y fiscomisional puede conculcar el derecho a la educación de los alumnos por atraso o falta de pago de matrícula o pensiones.

No obstante, señaló la entidad, los padres pueden realizar un convenio de pago con la institución educativa, sin que se ponga como cláusula o condición la rendición de exámenes, entrega de documentación o cualquier otra cosa que coarte los derechos del alumno.

La Subsecretaría mencionó que ha recibido denuncias de que planteles no estarían tomando exámenes por pagos pendientes; sin embargo, en las investigaciones efectuadas hasta el momento no se ha comprobado ningún caso.

Los representantes pueden denunciar estas situaciones en las direcciones distritales o a través de la página web del Ministerio de Educación (www.educacion.gob.ec).

Y en relación con las posibles afectaciones que puedan causar las lluvias en los centros educativos, ante el término del año escolar este sábado, la Subsecretaría refirió que en cada distrito hay un plan de contingencia preparado.

La aplicación de este plan permitirá que los estudiantes de las entidades afectadas rindan de forma reprogramada sus exámenes en otras instituciones que no estén en riesgo.

Para verificar el cumplimiento del cronograma, el equipo de Apoyo, Seguimiento y Regulación de la Educación, tanto distrital como zonal, visita los establecimientos educativos, indicó la Subsecretaría. (I)

Detalles Marco Legal

Reglamento de la LOEI
El inciso 8 del artículo 140 del Reglamento de la Ley de Educación Intercultural (LOEI) prohíbe conculcar el derecho a la educación de los estudiantes por atraso o falta de pago de matrícula o pensiones.

Fuente: Diario el Universo. Educación  27/01/2016

Editor y/o Editora: América Urbina

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Ecuador cede derechos de autor de “El libro de todos los niños” a jefes y jefas de Estado de la Celac

“Le entregamos El libro de todos los niños y esperamos que lo comparta con los niños y niñas de su país”, fueron las palabras de estudiantes de instituciones educativas públicas quienes obsequiaron “El libro de todos los niños” a los 33 jefes de Estado que asistieron a la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la mañana del 27 de enero, en la sede de Unasur.

Revista comunicamos ministerio de educación 27/01/2016

Este libro, elaborado por la Secretaría del Buen Vivir y el Ministerio de Educación, recoge historias, experiencias y vivencias de hombres y mujeres del Ecuador y del mundo, quienes fomentan virtudes y valores. Con la entrega de “El libro de todos los niños”, el Ecuador pone a disposición de todos los países miembros de la Celac los derechos de autor del texto, para que cada uno lo use y lo reproduzca, haciendo que los mismos valores sean ajustados con personajes e historias propias de cada uno de sus países, si así lo desean.

Valores como honestidad, respeto, gratitud, perseverancia, humildad, bondad,  generosidad, responsabilidad, innovación, amistad, perdón y solidaridad son transmitidos a través de historias dirigidas a niños y niñas desde los 8 años en adelante.

La Celac es un mecanismo de diálogo y concertación política de ámbito regional, heredero del Grupo de Río y la CALC (Cumbre de América Latina y del Caribe) que promueve la integración y desarrollo de los países latinoamericanos.

Uno de los temas en los que se centrará la cita regional será la búsqueda de fórmulas para reducir la desigualdad, entre otros temas de importancia para la comunidad latinoamericana.

Fuente: Revista comunicamos del Ministerio de Educación de la República del Ecuador.

27/01/2016

Editor y/o Editora: América Urbina

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Adaptive Learning is all About Assessment, Sequence, Controversy, Content

EEUU. S/A. Portal EdSurge. S/F. Artículo

Summary: So far, adaptive technology has touched only a fraction of
America’s K-12 students—maybe 20 percent, based on an informal poll of
educators and entrepreneurs. Yet it attracts attention because it takes aim
at several fundamental questions: Can we create a way to deliver content
that keeps kids more engaged than the classic textbook? How much does the
order in which concepts or skills are taught, or “sequenced”, matter? How
do we use testing—or assessment—not simply to rank students but as
meaningful windows into why they struggle to learn? And the big one: Can
changes in digital curriculum help close the aching achievement gap?

¿Puede un software diseñado por la industria hacer una diferencia en la
enseñanza de jóvenes en el aula, al desplazar un docente por la tecnología?

Los estudiantes que ingresan en las escuelas de EEUU provienen de los más
diversos orígenes y traen consigo un conjunto de necesidades y aprendizajes
propio de la cultura de la cual descienden, es por ello, que las industrias
interesadas en el financiamiento e inversión del “mercado educativo” han
desarrollado un software para aprendizaje adaptativo. Sin embargo, muchas
son las dudas que crecen en los maestros, expertos del área educativa e
investigadores de universidades reconocidas, pues, un aprendizaje
adaptativo concentrado en la herramientas tecnologías desplaza a la mayoría
de los docentes quienes les falta adquirir destrezas en este ámbito.

Lo que si se evidencia como una realidad es que las tecnologías han venido
desplazando al libro texto, lo cual exige un urgente cambio en la práctica
del docente. El Chromebooks, por ejemplo, reemplaza a las máquinas de
escribir, el papel y el lápiz.

Los expertos han llegado a la conclusión que debe existir y perdurar una
enseñanza mixta que conjugue un aprendizaje tradicional con uno
electrónico, donde el docente entienda que debe dejar que los estudiantes
avancen a su propio ritmo y estos aprender y entender la tecnología.

Otros elementos que se han evidenciado en el “aprendizaje adaptativo”, en
algunos casos, es que existen jóvenes dispuestos a desarrollarse como:
“entrenadores de los estudiantes”, con lo cual se propicia el ayudar a sus
compañeros para superar los obstáculos tecnológicos que se les puedan
presentar. Convirtiendo el espacio en un aprendizaje colaborativo.

El aprendizaje adaptativo, pasa por tres etapas:

1. Participación de los estudiantes en una sesión de lectura, llevada a
cabo por el docente
2. Organización de grupos de trabajo
3. Coexistencia durante toda la jornada de la instrucción tradicional y
la digital.

El resultado de esta interacción docente-tecnología ha demostrado un mejor
rendimiento académico en los estudiantes de algunas escuelas del país que
tienen el software en sus instalaciones y, en muchos casos los estudiantes
una vez alcanzada la meta de aprendizaje por el docente no deben recurrir
más al software ya que, en el aprendizaje adaptativo los estudiantes pueden
ir progresando a su propio ritmo, en consecuencia, se pueden tener niños de
primer grado y quinto grado en una misma aula, conjugando los elementos de
aprendizaje que son comprensibles para ellos. Sin embargo, desde el punto
de vista de las políticas educativas existe muy poca investigación
académica que demuestre que el software adaptativo mejora las
calificaciones de los estudiantes, su aprendizaje o si es realmente una
herramienta de enseñanza significativa para los decentes.

 

No obstante, queda claro que el software adaptativo representa una ganancia en ingresos para empresas como McGraw-Hill, alrededor de 1.4 mil millones de dólares. Otras como Knewton se enfocan en la recolección de datos,

analizando los click que los estudiantes hacen en su ordenador; información
que es vendida a McGraw-Hill, lo que deja por sentado que no existe
privacidad en los datos que se generan y, que con ello miden aprendizajes
para mejorar los nuevos software que se lanzaran al mercado.

DreamBox, I-Ready, EdTech, Houghton Mifflin, Pearson son algunas de las que
durante años pasados fueron dominantes en el mercado de empresas líderes en
el comercio de libros textos por mas de miles de millones; ahora se
adentran vertiginosamente en el mundo tecnológico, porque han descubierto
que con los software de aprendizaje adaptativo conquistan la zona de
confort de los jóvenes de hoy.

Es una tarea titánica a la que se enfrenta, la educación en el mundo y el
rol del maestro dentro de su espacio nativo: el aula.

Palabras claves: Educación, Tecnología Educativa

Fuente de la noticia y foto:
www.edsurge.com/research/special-reports/adaptive-learning/?utm_source=EdsurgeLive&utm_campaign=c8a1308830-Innovate+260&utm_medium=email&utm_term=0_0f1ec25b60-c8a1308830-292773405

Editora: Liliana de Luzón. Centro Internacional Miranda. Integrante-Fundadora de la Red Glocal/Global por la Calidad Educativa. Licenciada en Educación. Especialista en Entornos Virtuales de Aprendizaje. Maestrante
del Master Dual: Máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera y Master in Teaching English as a Foreign Language. Autora y coautora de investigaciones del ámbito educativo.

 

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La Educación En Samoa

Artículo Otras Voces en Educación
La Educación En Samoa
Samoa/febrero 2016/Autor: Oscar Fernández

En el Estado Independiente de Samoa, llamada en la década pasada Samoa Alemana, en su sistema educativo, el nivel de alfabetización de adultos se estima, en más del 97%. El Departamento de educación proporciona la educación formal, a través de cinco misiones religiosas. El gobierno y las misiones tienen un programa uniforme y exámenes comunes. El sistema escolar de gobierno es el más comprensivo, con casi todos sus profesores que sostienen los certificados de los profesores Samoanos. La Instrucción popular comprende cuatro años de educación primaria. El distrito escoge a los estudiantes más brillantes del pueblo y los orienta al nivel superior primaria de formación. Un objetivo principal educativo ha sido para hacer bilingües a los Samoanos, con el inglés como su segunda lengua. En las clases mayores de las escuelas primarias, toda la instrucción es en inglés. En 1989 había 37,883 niños en la escuela primaria atendiendo al 68% de la población. La proporción profesor-estudiante en el nivel primario, era 24 a 1 en 1999. En el mismo año, el 97 % de todos los niños de edad escolar, asistió a la escuela mientras el 68 % de aquellos a la escuela secundaria.

El gobierno mantiene escuelas secundarias, a través de las cuales el idioma de instrucción, es el inglés. La educación secundaria de Samoa replica el modelo de educación secundaria de Nueva Zelanda. Cada año, 100 estudiantes del gobierno y las misiones son seleccionados para la admisión por oposición. El Instituto Vaipouli, en Savaii, proporciona un plan de estudios general secundario, y el Colegio Avele, en Apia, ofrece métodos modernos en agricultura. Además, la Universidad del Pacífico Sur, y la Escuela de Agricultura mantienen un campus en Alafua, en las afueras de Apia.

Samoa fue uno de los países fundadores de la Universidad Regional del Pacífico Sur. La Universidad Nacional, que fue establecida en 1984, fue mejorada y proveída con un nuevo campus en 1997. Otras instituciones terciarias incluyen el Colegio de Agricultura Tropical y un Colegio de Educación de Profesiones.

Fuente: http://www.nationsencyclopedia.com/Asia-and-Oceania/Samoa-EDUCATION.html

Profesor de Biología egresado de la UPEL, profesor e investigador de la UNESR, Investigador del centro nacional de investigaciones educativas y del centro internacional Miranda. Miembro extranjero del instituto de estudios de la complejidad de Brasil. Investigador asociado a la red mundial de biopolítica. Candidato a doctor en ciencias para el desarrollo estratégico de la UBV. PEII en espera de reclasificación.
osfernandezve@hotmail.com

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Honduras: Buscan transformar a San Pedro Sula en una ciudad

Honduras/ 02 Feb 2016 / 12:50 AM / Lisseth García /

Ciudades como Curitiba en Brasil son un ejemplo. El lanzamiento de una APP permitirá que los turistas y residentes puedan navegar por la capital industrial.

El concepto de ciudades inteligentes (“Smart city”, en inglés) es un término de moda que tiene encantadas a las autoridades municipales de la ciudad. “Por soñar no se paga impuestos”, dijo el alcalde Armando Calidonio en el cabildo abierto al mostrar videos con proyectos de una San Pedro soñada.

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