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Entrevista a Camilo Álvarez: «Educación Popular y la necesidad de estar organizado»

Redacción: Grupo R Multimedio/republica.com

 

 

En una de las columnas de educación, del programa radial Panorama 1410, charlábamos con Camilo Álvarez sobre Educación Popular. A continuación compartimos parte de la entrevista con él.

N: Buen día, ¿Cómo estás Camilo?

Camilo Álvarez: Buen día, ¿Cómo andan? ¿Cómo andan por ahí?

Bueno, Camilo, hablemos de educación…

CA: Bueno, (…) habíamos estado intercambiando más sobre la educación popular. Sobre qué se refiere esa idea de, bueno, una educación transformadora, de una educación que no solamente se define por sus objetivos e intencionalidades. Sino que también se define y es definida por su metodología. ¿No? Porque hay una coherencia en la metodología, digamos. Básicamente, esto es, si queremos construir una sociedad distinta, un mundo nuevo, tenemos que nuestras prácticas cotidianas, nuestros métodos, parecernos lo más posible a eso que queremos construir. ¿No? Y eso en la educación popular tiene un valor sustantivo porque es parte de la coherencia política y metodológica. Entonces la idea como avanzar un poquito y ver qué está pasando hoy en muchos barrios de Montevideo y del interior también, vinculados a algunas organizaciones que han surgido. Que a través de ollas comunitarias, huertas orgánicas, un montón de actividades bien comunitarias y bueno, qué tiene para decir la educación popular con respecto a estas prácticas. Que si bien no son nuevas, porque un recorre la historia reciente y va viendo que van apareciendo, pero bueno, hoy nadie puede dudar la cantidad de, por ejemplo, de ollas populares que hay. Por todo el país ¿Verdad?

N: Bien, entonces, en cuanto a la educación ¿Qué lectura o qué mensaje puede haber desde la educación popular en estos colectivos, en estos trabajos?

CA: Bien, ahí un poco lo que rescatamos es que casi todas esas organizaciones, que se juntan para, en este caso, poner el ejemplo de las ollas populares. Lo primero que sucede es que las organiza una necesidad concreta, ¿Verdad? Hay una necesidad concreta. En este caso, la alimentación propia o la solidaridad para poder alimentar a los vecinos y las vecinas. Entonces el primer paso es como que se organice una necesidad concreta. Y a medida que va sucediendo y que va satisfaciendo esa necesidad concreta que te juntó, lo que sucede es que vas viendo la necesidad de organizarse ¿No? De la necesidad de estar organizado. Cuáles son los beneficios que tienen para mucha gente a nivel de los barrios estar organizados. Entonces, ahí es poco una secuencia que la educación popular tiene para aportar y, bueno, que estamos en permanente diálogo con este tiempo de actividades. Es eso ¿No? Lo primero es que se organice una necesidad y segundo paso, como una superación, es entender la necesidad de ser organizados.

N: Bien. Ahora, esta educación popular, como decías hoy temprano, tiene que ser coherente con el objetivo que se propone. ¿No? Lo decías hoy, con qué mundo se quiere continuar. Más allá de que estos ejemplos que tu citas cumplen con satisfacer una necesidad puntual, urgente, en este momento, también, me supongo que tendrá, visto desde la educación popular ¿No? Plantearse cómo seguir.

CA: Exactamente. Y ahí es cuando aparece esta idea desde la educación popular, como las prácticas anticipatorias de la sociedad que queremos construir. Entonces, por un lado está lo material y esa necesidad concreta a satisfacer. Pero después también el componente simbólico, no tangible por decirlo de alguna forma, que tiene que ver con el aprender a participar, el aprender a construir vínculos y relaciones horizontales entre las personas que integran esos procesos. En la necesidad de actuar con otras experiencias para poder aprender y compartir aprendizajes. Y sobre todo, en una modalidad organizativa que intenta romper en esta lógica del ordena y mando ¿No? Sino más bien pensarse en una concepción del mandar obedeciendo, ¿No? Que el transcurrir de las dinámicas internas, es mucho más horizontal y mucho más participativo. Y esa carga más simbólica, más cultural de lo que se va a construyendo tiene mucho, mucho para decir, porque rompe con los estereotipos con los cuales estamos conviviendo todos los días ¿Verdad? De que somos una gente, digamos, de o de mandar o de obedecer, dependiendo de los roles. Y en estas configuraciones que se dan más a nivel comunitario, además de eso, también hay una construcción más lenta o más rápida, de una visión de lo comunal. ¿No? Una visión de los común. Una visión de lo barrial como algo que, no es solamente que compartimos cosas hoy sino que tenemos una intención de compartir cosas mañana. Que es un poco también la definición de la comunidad. No tanto lo que nos conjuga hoy, no tanto lo que tenemos en común hoy, sino también, la construcción común que queremos hacer para mañana.

N: Sí, mismo dentro de esto que estás planteando, uno de los principios de esta educación popular, corregime si no es así, es justamente aprender la propia experiencia. Que quizás en un ejemplo como este pueda ser, bueno, cómo hacer para que de repente esta emergencia no incremente, llevándolo al ejemplo de las ollas populares y de los colectivos que mencionabas hoy. Cómo mejorar y que esto no ocurra, como una necesidad tan tremenda

CA: Tal cual. Por eso yo decía esta cuestión que se da muchas veces. Que hay una necesidad de intercambiar con otras experiencias y ese es el paso inicial para formar una red, para formar una coordinadora, para formar espacios de encuentros de distintas experiencias que no solamente puedan aunar esfuerzos para conseguir algunas cosa, sino también que es un espacio de aprendizaje. Son siempre espacios de aprendizaje donde a partir de lo que vamos haciendo, de lo que se va tejiendo todos los días, vamos teniendo la posibilidad de reflexionar sobre eso para construir nuevos aprendizajes. Pero además, fíjense también, que se da una cosa muy particular porque muchas experiencias de este tipo, que empezaron como una olla popular, una olla comunitaria, empezaron a generar, asociado a esa olla una huerta para poder abastecer alguna parte de la olla. ¿No? Y a su vez, identificaron que muchos de los gurises que podían estar accediendo a esa olla, por cuestiones vinculadas a la alimentación, pero también vinculadas, en este caso concreto, a la pandemia y a virtualidad empezaban a tener problemas con lo educativo formal. Entonces, ahí se empezaron a anexar algunas clases de apoyo alrededor de las ollas comunitarias. Entonces, ya no solamente eran las ollas sino la huerta, el espacio educativo ¿Sí? Y en algunos casos hasta la posibilidad de generar, como se ha dado, bolsas de trabajo. ¿No? Entonces, esa mirada que tiene la educación popular y que impulsa la educación popular, de construir autonomía y a partir de esta participación es que se dan los procesos, ir construyendo determinados grados de autonomía y autogestión, también es una marca importante. No para decir no precisamos de nadie, sino para decir nos precisamos a nosotros y a nosotras en primera instancia. Y ese fortalecimiento que te da de lo grupal de los colectivo, para poder responder a necesidades que van surgiendo a nivel de lo comunitario.

N: Además este trabajo en equipo. Esto que va surgiendo, como decías, desde las ollas sale una huerta, desde la huerta sale otro grupo de personas trabajando por lo mismo. Es como un proceso que se va dando automáticamente, no hay alguien diciendo hay que hacer esto, hay que hacer lo otro, marcando los pasos para que sea visto desde la educación popular ¿No? Es como que se da, se va dando.

CA: Exacto.

JP: Los roles son distintos, digamos, ¿No? A lo más formal.

CA: Claro e imagínense que ahí hay también una construcción de ciudadanía. Digamos, a participar se aprende participando. No hay mucha vuelta. No hay un diplomado de participación…

N: Claro. A participar, exactamente, a participar se aprende participando. Pero justamente, hacer consciente de esto a los grupos que participan quizás los fortalezca ¿No?

CA: Claramente. Porque además en esta reflexión sobre lo que va a sucediendo todos los días, en esta posibilidad de poder reflexionar sobre los que nos va sucediendo, hay una construcción de conciencia colectiva, también ¿No? Y el diferencial es que no se trata de colocar una propuesta teórica que calce justito con la realidad que estamos trabajando, sino que a partir de la realidad que estamos trabajando poder construir aproximaciones teóricas que reflejen la realidad en la que estamos trabajando y queremos cambiar. Y otro punto interesante tiene que ver con la diversidad que contienen este tipo de experiencias. Y con esto me refiero a que no hay un corte vinculado a que en esta olla participan los que son de tal partido, en esta olla participan los que son de tal sector, en esta olla participan los que son de tal asociación. En las ollas como experiencias, siguiendo el ejemplo, en estas experiencias comunitarias participan quienes están ahí, quienes viven en esos entornos y eso le da una diversidad y le da un peso que logra romper con la fragmentación a la que muchas veces estamos acostumbrados y a la que muchas veces nos invita en neoliberalismo ¿No? Entonces esa diversidad da una fuerza sustantiva para trascender la fragmentación a la que nos invita el neoliberalismo todos los días. Y eso no es menor, tampoco.

N: Sí, aprender de la experiencia ¿No? Y tener la humildad y la grandeza de llevarlo a cabo a lo que sea necesario de ese aprendizaje.

CA: Y ahí hay un aprendizaje superador que implica un poco en palabras de Paulo Freire, que ya lo hemos dicho, de juntarse con el distinto para combatir el antagónico ¿No?

N: Exacto.

CA: Entonces, esa reflexión de poder interpretar bien quién es el antagónico, quién está obturando sus proceso de emancipación, de construcción de nuevos horizontes, de construcción de soluciones. No se puede reflejar, digamos, en que tu práctica cotidiana esté cercenando a que a fulano o a fulana no la dejamos participar porque es de tal partido. O a tal fulana no la dejamos participar porque es de tal iglesia. Justamente, la lógica en la que se mueve la educación popular quiere combatir estos afectos y lograr identificar espacios de trabajo comunes que permitan mostrar esa diversidad que existe en nuestras sociedades ¿No? Sino lo que sucede es una fragmentación de prácticas que no tiene hilos conductores y que en definitiva termina alimentando esta cuestión del sálvese quién pueda.

N: Claro. Sí, sí sí. Aprender de toda la perspectiva, de todo ese abanico amplio que mencionabas recién, desde allí es desde donde nace la propia experiencia y, bueno, el conocimiento.

JP: Claro. No. Y a parte uno ahí, también, Camilo y vos nos dirás ¿No? Surgen cosas más interesantes aún. En el sentido del conocimiento colectivo, recorriendo ollas populares hace poco, haciendo un informe para aquí para el diario, los vecinos que estaban en la olla, que trabajaban ahí nos decían en la fila te encontras con un sinfín de situaciones. Te encontras con el pibe que de repente te dice que, bueno, que el vecino llega de noche de trabajar cansado que le grita a los compañeritos de él con los que juega de día. O sea, cosas que también, que de repente, si tienen esta red de contención y esto está sistematizado, uno puede aprender sobre algunas cuestiones ¿Me entendés? Y evitar que pasen a futuro ¿Me explico? O sea, como que también generalmente el que está en la olla, está en la olla popular colaborando, pero de repente no tiene las herramientas para contener ¿No? Un problema social que abarca mucho más.

N: Las realidades que llegan

JP: Claro. Para atender también a todos los vecinos que están por ahí. Y me parece interesantísimo, Camilo, esto que vos estás planteando. Porque de existir este tipo de unidades, de redes, de conversaciones, de uniones se pueden evitar males mayores. Y también se pueden reaprender muchísimas cosas ¿No?

CA: Sin duda. Sin duda. Y es parte, además, de las experiencias que se están construyendo. Obviamente en distintos niveles y con distintas velocidades pero eso está pasando y además también hay una conjugación dentro de los roles de los referentes que bueno, que pasan de ser referentes, si se quiere, autoritarios y verticales a ser horizontales y participativos. Donde ese es la fortaleza digamos, que tienen para este tipo de casos. Y que no intentan resolverlo todo, sino que buscar las conexiones para que las cosas que aparecen, con la gente que aparece, se pueda resolver.

Fuente de la información e imagen:  https://www.republica.com

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Pide UNESCO mantener avances en Derechos Humanos y educación en Afganistán

UNESCO

Afganistán se encuentra en un punto de inflexión en su historia. Para el país, como para toda la región, es esencial que se mantengan los progresos logrados en las dos últimas décadas en materia de derechos humanos, educación y estándares internacionales.

Desde 2002, la UNESCO y sus socios afganos e internacionales han llevado a cabo varios programas de ámbito nacional para reformar el sistema educativo, proteger el patrimonio cultural, aumentar la capacidad científica y garantizar la seguridad de los periodistas. Estas iniciativas han contribuido a impulsar el desarrollo de Afganistán.

Los progresos de Afganistán incluyen:

  • Un aumento significativo del 34% (2002) al 43% (2020) de la tasa de alfabetización.
  • Desde 2006, con el apoyo de aliados como Dinamarca, Japón, Noruega, Suecia, agencias de la ONU y organizaciones de la sociedad civil de todo el país, la UNESCO ha llevado a cabo el mayor programa de alfabetización de la historia de Afganistán: 1 millón 242 mil alumnos, entre ellos 800 mil mujeres y niñas, se han beneficiado de este programa. Los programas de alfabetización también han formado a 45 mil agentes de policía.
  • Desde 2002, la UNESCO ha colaborado con el gobierno en el desarrollo de una reforma educativa que abarca todas las estrategias nacionales de educación, incluido un análisis exhaustivo del sector educativo, una reforma del plan de estudios general (que afecta a más de un millón de alumnos) y un plan estratégico para la enseñanza superior. Este plan permitió la creación del primer Instituto Nacional de Planificación Educativa de la historia.
  • La UNESCO ha reforzado y aumentado las competencias en Afganistán y ha formado a miles de funcionarios afganos.
    • En el ámbito de la educación, hemos formado a 741 funcionarios de planificación de las 34 provincias.
    • En el ámbito de la cultura, hemos formado a varios conservadores y profesionales de museos, así como a especialistas en cultura, para que realicen inventarios y supervisen los sitios del patrimonio.
  • Se han llevado a cabo operaciones de salvaguardia a gran escala para la preservación de los restos del Valle de Bamiyán y del Minarete de Jam junto con otros monumentos emblemáticos de la identidad afgana, cuya conservación es crucial para la cohesión nacional.
  • Se han puesto en marcha varias iniciativas culturales para reactivar el tejido cultural y la creatividad en Afganistán, como el Centro Cultural de Bamiyán, sede de exposiciones y cursos, y concursos de fotografía que en 2017 dieron lugar a la Bienal de Fotografía de Kabul.
  • Desde 2018, el programa Física sin Fronteras, gestionado por el Centro Internacional Abdus Salam de Física Teórica (CIFT) de la UNESCO, ha estado trabajando con la Universidad de Kabul para ayudar a la facultad a desarrollar planes de estudio en física. Unos 400 estudiantes afganosvinieron de todo el país para asistir a cursos intensivos de física en la Universidad de Kabul.
  • Afganistán cuenta con uno de los ecosistemas mediáticos más dinámicos a nivel regional: 1.879 medios de comunicación activos, 203 canales de televisión, 349 emisoras de radio y 1.327 periódicos.
  • En 2020, había mil 741 mujeres profesionales de los medios de comunicación en Afganistán, de las cuales mil 139 eran periodistas.

Todos estos logros demuestran que la sociedad afgana actual es muy diferente a la de hace 20 años. El país ha conseguido grandes avances en el desarrollo del país, pero hay que preservarlos y continuar trabajando para que todos los esfuerzos no hayan sido en balde.

Afganistán aún se enfrenta a muchos retos:

  • 12 millones de jóvenes y adultos (mayores de 15 años) siguen sin saber leer y escribir.
  • Entre 2006 y 2021 fueron asesinados 81 periodistas, 7 de ellos en agosto de 2021.
  • Entre septiembre de 2020 y febrero de 2021, casi una de cada cinco mujeres periodistas dejó la profesión, debido a la violencia y amenazas constantes.

La UNESCO se compromete a intensificar su apoyo al pueblo afgano. Teniendo en cuenta los logros alcanzados en los últimos veinte años, la Organización desea recordar a la comunidad internacional los retos que debe afrontar en sus ámbitos de competencia, para que sirva de referencia en el futuro.

https://www.onu.org.mx/pide-unesco-mantener-avances-en-derechos-humanos-y-educacion-en-afganistan/
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Rusia elimina las restricciones de acceso para los estudiantes extranjeros

Actualidad.rt.com

Todos los estudiantes extranjeros, incluidos los de universidades privadas, que debido a las restricciones de ingreso a la Federación Rusa por la pandemia del covid-19 no habían podido entrar al país, ahora pueden ingresar para continuar sus estudios en formato presencial y alojarse en los dormitorios estudiantiles, independientemente de que exista o no una conexión aérea con su país de residencia.

Las iniciativa propuesta por el Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia ha sido aprobada por la Sede operativa para prevenir la importación y propagación de una nueva infección por coronavirus y pronto comenzará la llegada de los estudiantes, anunció el ministro Valeri Falkov.

https://actualidad.rt.com/actualidad/402452-rusia-eliminar-restricciones-acceso-estudiantes-estranjeros

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Presupuesto de Perú pone prioridad en salud, educación y agricultura

Por: https://www.swissinfo.ch

El presupuesto público de Perú para el 2022 se financiará con recursos ordinarios y colocará la prioridad en salud, educación y agricultura, sectores que requieren cambios urgentes según el Gobierno del mandatario Pedro Castillo.

El ministro de Economía, Pedro Francke, explicó en rueda de prensa que la propuesta de «cambios con responsabilidad» defendida por Castillo busca «ponerle prioridad a educación, salud y agricultura», sectores golpeados por la pandemia del covid-19, pero también por años de abandono del Estado.

En ese sentido, el proyecto de presupuesto enviado por el Ejecutivo al Congreso, para su debate y aprobación, tiene un incremento de 5,8 % para salud, de 7,9 % para educación y de 10,4 % para agricultura que será financiado principalmente con más de 118.000 millones de soles (28.000 millones de dólares) de recursos ordinarios.

De los más de 197.000 millones de soles (48.000 millones de dólares) del presupuesto público para el 2022, el 61 % corresponde a montos que se descentralizan a los gobiernos regionales y locales en el país.

Test mundial de estrés para la libertad de expresión

Un pilar fundamental de la democracia se tambalea. ¿Quién protege la libertad de expresión?

SECTORES MÁS CRÍTICOS

Con centros de salud que sólo disponían de 100 camas UCI a inicios de la pandemia y escuelas cerradas desde el 2019 por temor a los contagios por el covid-19, el sector rural tiene también «una enorme brecha de desigualdad» para asegurar su conectividad, señaló Francke.

A pesar de que Perú ha recuperado hasta julio último los niveles de Producto Interno Bruto (PIB) pre-pandemia y que ha alcanzado un ritmo de vacunación que se incrementa mes a mes, Francke reconoció que se vive «un contexto bastante incierto».

Las proyecciones de crecimiento del PIB para el 2021 se mantienen en 10,5 % y el promedio para 2022 es de 4,8 %, pero que irá «ralentizándose en los próximos años», aunque siempre por encima del promedio en Latinoamérica, indicó el ministro.

Los proyectos inversión privada, especialmente de minería e infraestructura, se irán favoreciendo con el ingreso de operaciones de varias unidades, y el gobierno impulsará la reactivación del turismo y restaurantes, parte de los servicios que representan el 37 % del PIB, agregó Francke.

La mejora de la recaudación tributaria en lo que va del año permitirá un incremento de 19,9 % de los ingresos del gobierno general, frente al gasto no financiero de 22,9 %.

REDUCIR LA DEUDA PÚBLICA

El ministro resaltó también que «una lógica de responsabilidad fiscal es mantener la deuda pública a un nivel limitado» y aseguró que se prevé un endeudamiento menor que el año pasado.

Perú registró un déficit fiscal de 8,9 % en 2020, que bajará a 4,7 % en 2021, en tanto que su deuda pública se encuentra en 35 % del PIB, tras un año pasado de fuerte endeudamiento para responder a la crisis económica por la pandemia.

Un comercio justo es posible, si se quiere

Este contenido fue publicado el 31 ago. 2021Si Europa no piensa más allá de su propio continente, es la agricultura del sur la que sufrirá, dice la diputada ecologista Christine Badertscher.

Respecto a las reformas constitucionales que el presidente Castillo dijo que impulsará durante su gobierno (2021-2026), Francke aclaró que su despacho no tiene «ninguna propuesta al respecto» y que no está trabajando ningún tema de reforma en materia económica, además de subrayar que las reformas están basadas por el diálogo.

Sobre la permanencia del director del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, el ministro recordó que «el presidente ha sido explícito en su propuesta que se quede en el cargo», y que, entre septiembre y octubre, el Ejecutivo nombrará a los funcionarios que integrarán el nuevo directorio.EFE

https://www.swissinfo.ch/spa/perú-econom%C3%ADa_presupuesto-de-perú-pone-prioridad-en-salud–educación-y-agricultura/46910802

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Venezuela: UCV. Normativa de educación a distancia “hace de universidades centros de ideologización”

Texto por Shari Avendaño

La nueva normativa de educación a distancia aprobada el pasado 17 de agosto pretende hacer de las universidades centros de ideologización y desconoce la autonomía universitaria, señalaron decanos de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

“(…) La Universidad es fundamentalmente una comunidad de intereses espirituales, cuya tarea esencial es buscar la verdad y afianzar los valores trascendentales del hombre, con espíritu  democrático, de justicia social y de solidaridad humana, que tiene como imperativo trabajar por el bienestar de la Nación, y que, por lo tanto, no está subordinada a grupos de poder, ni a ideologías, ni a ningún otro interés subalterno”, dice el comunicado publicado el pasado viernes, 27 de agosto.

El Consejo Nacional de Universidades (CNU) aprobó en sesión extraordinaria la Normativa Nacional de los Sistemas Multimodales de Educación Universitaria y Educación mediada por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el pasado 17 de agosto. La UCV y las demás universidades autónomas salvaron su voto.

El reglamento busca fijar parámetros sobre la educación a distancia, modalidad a la que Venezuela tuvo que migrar de manera abrupta e improvisaba con la llegada de la pandemia del COVID-19 en marzo de 2020. Según fuentes consultadas por Efecto Cocuyo, hubo alrededor de 12 artículos sobre los que no se pudo llegar a un consenso absoluto.

Sin vigilancia

En el voto salvado, continúa el comunicado, la UCV destacó que carece de fundamento legal la aprobación de una normativa para programas de estudios ya aprobados y que es evidente la intención del Ministerio de Educación Universitaria de usar el instrumento para someter a las universidades autónomas y obligarlas a plegarse a la ideología oficial y centralizar actividades y planes académicos.

También denunciaron el carácter punitivo e inconstitucional de dicha normativa, la usurpación de las funciones propias de los Consejos Universitarios, la ilegal creación de un arancel y la pretensión de arrogarse la facultad de certificar cursos y convenios internacionales.

La universidad afirmó que los que han “abrazado la oscuridad, son los que deben ser vigilados, asistidos y controlados, para que se sometan a la Constitución y a la Ley, para que obedezcan al soberano y respeten las instituciones republicanas y democráticas”, concluyó el comunicado.

Puede leer el comunicado completo a continuación:

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La escasez de vacunas y la falta de infraestructura lastran el regreso a clases en América Latina

Nodal

Escuelas sin agua, aulas mal ventiladas o muy pequeñas para garantizar la distancia social que exige la pandemia; maestros agotados y mal pagados; falta de vacunas y sistemas de salud deficientes; grandes extensiones selváticas o montañosas sin acceso a internet.

La lista de desafíos que enfrenta el regreso a clases en América Latina es enorme. En su informe regional de abril, Unicef, la oficina de la ONU para la infancia, decía que al 31 de marzo solo ocho países tenían sus escuelas totalmente abiertas (Costa Rica, Nicaragua y seis islas del caribe), 10 países las tenían cerradas (entre ellos México, Venezuela y Perú) y otros 18 países las mantenían parcialmente abiertas (Argentina, Chile, Colombia, Bolivia, Paraguay y Ecuador, entre otros).

«Tres de cada cinco niños y niñas que perdieron un año escolar en el mundo durante la pandemia viven en América Latina y el Caribe», advertía Unicef. Cinco meses después, la región intenta revertir esa realidad, aunque con grandes diferencias entre países.

Demoras en la región andina

Venezuela es el país que más tiempo ha mantenido sus escuelas cerradas y el que más ha demorado la reapertura, en una región en la que también se puede incluir a Colombia, Ecuador y Perú. El gobierno de Nicolás Maduro cerró las aulas el 13 de marzo de 2020 y a poco más de un mes del inicio de un nuevo ciclo hay siete millones de alumnos en el limbo. El presidente ha ordenado el regreso a las clases presenciales a partir de octubre, una promesa que ha chocado con una dura realidad sanitaria: solo el 4% de la población ha recibido la vacuna completa contra la covid-19. Se suma, además, la falta de maestros.

La líder sindical Raquel Figueroa advierte de que 100.000 docentes han emigrado del país o han dejado la profesión durante los últimos cinco años, expulsados por la crisis política y económica. «Si hay un 40% de déficit de maestros, ¿cómo se van a abrir más turnos para reducir el número de alumnos por cursos, por ejemplo?», dice. Un maestro de escuela cobra en Venezuela el equivalente a ocho euros mensuales.

El Gobierno de Colombia, en tanto, anunció este mes el regreso a clases presenciales en el sistema público, tras un año y medio de suspensión. La decisión no ha caído bien en los sindicatos, que han convocado manifestaciones. Hoy, a pesar de la directiva, más de la mitad de los colegios públicos siguen cerrados, según cálculos del Ministerio de Educación. El sistema tiene además un grave déficit de infraestructuras, sobre todo en las zonas rurales. La realidad es otra en Bogotá, donde se ha avanzado desde enero hacia una reapertura gradual de los colegios: más del 99% de las escuelas públicas de la capital ya han regresado a las aulas.

Problemas similares de infraestructura afectan a Perú. Según datos oficiales, solo en Lima Metropolitana hay más de 14.600 colegios que no están en condiciones de garantizar las medidas de protección contra la covid-19 o están en barrios con alta transmisión del virus. Perú ha destinado este año unos 123 millones de dólares (unos 104 millones de euros) para que los colegios estatales habiliten lavamanos portátiles donde faltan servicios higiénicos, «pero muchos no tienen acceso directo a agua», dice José Carlos Vera, director de Gestión Descentralizada del Ministerio de Educación.

Para compensar la falta de clases, Vera indica que el ministerio ha creado el programa Aprendo en Comunidad, con 185 lugares para actividades recreativas, deportivas y de socialización. El regreso total a las aulas no será, en cualquier caso, antes de finales de año, cuando el Gobierno espera haber vacunado a los 675.022 maestros del sistema público. Al día de hoy, solo el 50% de los maestros ha recibido la inyección.

El vecino Ecuador también avanza hacia la presencialidad desde junio, por ahora en forma voluntaria. En el estreno del curso escolar, el Gobierno del conservador Guillermo Lasso dispuso que los centros de primaria y secundaria podían voluntariamente iniciar el retorno a las aulas si cumplían con los protocolos de cuidado. El proyecto arrancó con 1.301 centros públicos y privados de primaria y secundaria.

La mayoría, más de 1.000, eran establecimientos públicos y en zonas rurales, donde el acceso a internet es más limitado. «Los padres de familia que decidan no enviar a sus hijos a la escuela continuarán sus estudios en casa», anunciaba entonces el Ministerio de Educación. Casi tres meses después, hay 2.691 escuelas de primaria y secundaria autorizadas para la presencialidad. Solo 270.000 alumnos, de un total de 4,4 millones, asisten de forma completa a las aulas.

Brasil, a dos velocidades

Brasil ha estado 13 meses con las clases cerradas. Desde principios de agosto, finalmente, las escuelas públicas han comenzado a reabrir en casi todos los Estados; los que faltan esperan hacerlo en septiembre. No existe, sin embargo, una regla única para el regreso, en un país enorme donde las regiones tienen mucha autonomía. Algunas capitales, como Manaos (en el Estado de Amazonas), han vuelto totalmente a la presencialidad, mientras que otras como Fortaleza (en Ceará) tienen un modelo híbrido, con los alumnos por turnos y parte de las actividades a distancia.

En cualquier caso, ir al colegio no es aún obligatorio para los alumnos y varios gobernadores han optado por establecer capacidades máximas para garantizar la distancia entre los alumnos. En la ciudad más poblada del país, São Paulo, el 64% de los estudiantes ya participa en clases presenciales, mientras que el 36% todavía está en actividades en línea.

Desde el inicio de la pandemia, son los estudiantes más pobres los que han tenido menos acceso a la educación a distancia en Brasil. Muchos incluso han dejado de estudiar porque ni siquiera tienen un móvil o acceso a internet. El año pasado, 172.000 niños de entre 6 y 17 años abandonaron la escuela en el país, según una estimación de un informe del Banco Mundial. En las escuelas privadas, en cambio, las puertas se abrieron el año pasado en gran parte del país, tras una intensa presión de las empresas, que aseguraron estar mejor preparadas para seguir las medidas sanitarias. En São Paulo, por ejemplo, están autorizadas a funcionar al 100% de su capacidad.

México vuelve a clases

México es uno de los países del mundo que ha mantenido las aulas cerradas durante más tiempo, unos 17 meses, y la voluntad del Gobierno es abrirlas ya, este lunes, de forma universal. A ello están convocados todos los alumnos y profesores desde los más pequeños hasta el fin de la secundaria. El regreso a las clases ha encontrado grandes reticencias por parte de los docentes, molestos algunos por la falta de pago de su salario, y otros porque no creen que las escuelas tengan las condiciones sanitarias suficientes para volver a la normalidad. Muchos centros en México no cuentan tan siquiera con agua corriente y durante el cierre pandémico han sido saqueados.

Tampoco las familias están convencidas con la presencia de los niños en las aulas. Temen contagios entre los suyos derivados de la escuela, aunque lo cierto es que millones de niños están en las calles, en las tiendas, en cualquier sitio, porque toda la economía está abierta. Una encuesta de una asociación de nombre elocuente, AbremiEscuela, certificó 97 contagios en 23.108 escuelas que estuvieron más de un mes abiertas en estos tiempos en diferentes Estados.

«La vida es primero», dicen en la coordinadora sindical CNTE, cuyos maestros asociados han rechazado la idea de volver a las aulas y prefieren seguir dando clases en línea. Los docentes, sin embargo, ya recibieron su vacuna, aunque fue la china CanSino, que ha despertado algunas suspicacias sobre su protección. Algunos maestros han optado por añadir otra dosis de distinto laboratorio.

El Cono Sur, a ritmo de vacunas

Argentina, Uruguay y Chile avanzan, con restricciones, hacia la normalización educativa. El primero regresará a la «presencialidad plena» el 1 de septiembre, tras un año y medio de medidas excepcionales. El curso lectivo de 2020 se desarrolló, salvo las dos semanas iniciales, de forma virtual, con las aulas cerradas. En 2021, los profesores fueron incluidos entre el personal prioritario para recibir la vacuna y cada provincia organizó el cronograma de regreso a la presencialidad. Primero, con las clases divididas en burbujas repartidas en el horario escolar. A partir de la próxima semana, con el mismo número de alumnos que antes de la pandemia, pero manteniendo medidas de prevención tradicionales.

Otro país con altas tasas de vacunación ha sido Chile. El país ha reabierto el 74% de los colegios, según datos del Ministerio de Educación. La cifra coincide con la mejor situación sanitaria de toda la pandemia y masividad en la vacunación. Mientras la positividad está en el 1,1%, un 84,4% de la población objetivo (15.200.000 personas) ha terminado con su esquema de inmunización contra la covid-19. En cualquier caso, el regreso a clases ha dependido en gran medida del sistema de gestión de los colegios, con más porcentaje entre los privados y menos entre los públicos y lo concertados.

En el municipio de Santiago, el centro de la ciudad donde se encuentran muchos de los privados más emblemáticos, ninguno de los 44 municipales han abierto. En el sur de la ciudad, Patricia Herrera, por ejemplo, tiene a su cargo a sus nietos de 7 y 8 años. «No han pisado el colegio desde los primeros días de marzo de 2020, al inicio de la pandemia», relata al teléfono desde el municipio de La Cisterna. Acuden a un establecimiento en La Pintana, una zona popular de la capital, que no ha abierto en estos 16 meses. «En diciembre terminan las clases, no creo que se reincorporen hasta 2022», se lamenta.

En la región, Uruguay, es el país que menos días ha tenido escuelas cerradas

Uruguay, en tanto, ha sido el país de Sudamérica que menos días ha mantenido las escuelas cerradas. En junio de 2020, cuando gran parte del continente luchaba por detener la expansión del coronavirus y evitar el colapso de sus sistemas hospitalarios, el número de casos en ese país era muy bajo y el Ejecutivo liderado por Luis Lacalle Pou anunció el regreso de las clases presenciales.

Fue un caso único y la decisión se mantuvo el resto del año, pero el panorama cambió en los primeros meses de 2021, cuando el país alcanzó su pico de contagios. A finales de marzo, el Gobierno decidió el cierre de todas las escuelas y el regreso ha sido escalonado. La vuelta fue acompañada del anuncio de que los jóvenes de entre 12 y 18 años serían incluidos en la campaña de vacunación.

La presencialidad de los alumnos de las escuelas primarias se retomó el pasado lunes 7 de junio, día en que retornaron los alumnos de 1º, 2º y 3º año de Primaria de Montevideo, Canelones y Salto. Posteriormente, el lunes 14 regresaron los cursos de 4º, 5º y 6º de Primaria de todo el país, salvo en Montevideo y Canelones. Finalmente, el día lunes 21 de ese mismo mes retornaron esos grupos en los departamentos de Montevideo y Canelones. Las vacaciones de invierno fueron entre el 28 de junio y el 10 de julio, tanto en las instituciones públicas como privadas de todo el país.

Desde el lunes 12 de julio se concretó el retorno a la presencialidad de la Educación Básica de Secundaria y Técnico Profesional. También primero y tercero de educación media superior de Secundaria y técnico profesional. Además, en esa fecha retornó la educación técnica Profesional (UTU) inició las prácticas en distintas especialidades. En tanto, el 19 de julio, retornaron los estudiantes de segundo y tercer año de Educación Media Básica de Secundaria y Técnico Profesional, y también el segundo año de Educación Media Superior de Secundaria de Técnico Profesional. Una vez cumplido los procesos de regreso a la presencialidad, las autoridades de Primaria y Secundaria apuestan a este formato, al tiempo que la virtualidad se mantiene pero en casos puntuales.

Por su parte, en la educación terciaria, estas fueron retomando la presencialidad desde mitad del mes de julio, pero no en todas las facultades. Mientras algunas mantienen un segundo semestre con virtualidad, otras ya están trabajando en formato presencial, pero con los protocolos y medidas dispuestas por el Ministerio de Salud Pública (MSP).

Las medidas, tomadas entre las autoridades de la educación (ANEP – CODICEN) y el Poder Ejecutivo, fueron acompañando la caída de casos positivos, pacientes internados y fallecimientos, y al mismo tiempo el avance de la campaña nacional de vacunación contra el Covid-19, impulsada desde el MSP.

República

La escasez de vacunas y la falta de infraestructura complican el regreso a clases en América Latina

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No abandonemos a las mujeres de Afganistán

Fuentes: https://tribunafeminista.elplural.com/Ana de Blas 

Las armas, la bandera blanca y negra y el odio de la milicia talibán se encuentran de nuevo al frente de Afganistán y el destino de sus 32 millones de habitantes. Este es un recorrido por las iniciativas y las tomas de postura de mujeres en nuestro país para no abandonar a quienes se llevarán la peor parte con la aplicación extrema de la ley islámica: las mujeres y las niñas afganas. Según algunos testimonios, la represión contra las activistas, la imposibilidad de trabajar o la conversión en esclavas sexuales –casadas a la fuerza– ya han comenzado. Los burkas han regresado a Kabul mientras en Barcelona alguna mujer se manifiesta quemando el suyo ante la sede local de Naciones Unidas.


Clamar en el desierto

“Hemos estado clamando en el desierto, que se hiciese algo para evitar lo que ya ha llegado”. Quien habla es la periodista de RTVE Pilar Requena, autora del libro Afganistán (Síntesis, 2011), y que junto a su colega Paloma García Ovejero acompaña a la presentación de la iniciativa “Abrid las puertas a Afganistán y a las afganas”, promovida por un grupo de periodistas españolas y que ha tenido difusión trasnacional. Requena y García Ovejero forman parte de la Asociación de Mujeres que Cuentan el Mundo (ACM), formada por profesionales de la comunicación vinculadas a la información internacional.

Pilar Requena es la actual directora de Documentos TV en la televisión pública y conoce bien el terreno afgano. Un país hoy de nuevo en manos del poder talibán, que ya gobernó entre 1996 y 2001, aplicando la sharía –o ley islámica– en su forma más violenta, entre lapidaciones, latigazos y ejecuciones, y condenando a las mujeres y las niñas a la pérdida de todos sus derechos, incluyendo el de ir a la escuela. Durante todo este agosto, los boletines de noticias han estado desgranando los acontecimientos en una región que representa un enorme fracaso para la llamada comunidad internacional, tras veinte años de intervención militar directa. En febrero de 2020, Estados Unidos acordó con los talibanes en Doha, Qatar, su retirada y la de sus aliados, dándoles con ello una carta de identidad como actores internacionales. Y ahora hemos visto muchedumbres agolpadas intentando acceder al aeropuerto de Kabul, la capital del país, y personas aferradas a los aviones extranjeros. Hemos leído a mujeres profesionales y activistas suplicando por una vía de salida. Bajo el intento de parecer “moderados” ante las cámaras, vemos armas, vehículos militares, velos y burkas. El regreso de la palabra “talibán” a la actualidad remite al terror por la realidad más cruel del poder violento de hombres contra mujeres.

La periodista Pilar Requena, en Madrid. (A. B.)

La periodista Pilar Requena, en Madrid. (A. B.)

Colapso de Afganistán, decadencia de Occidente

“Es verdad que evacuaremos a todos los que podamos, pero son una ínfima parte”, continúa la reportera. “Lo que dejamos atrás es todo un pueblo, mujeres y hombres afganos, que creyeron en nosotros”. Explica cómo esa población ha tenido que aguantar en el poder a muchos señores de la guerra –“criminales de guerra”, añade, “que han sido impuestos por la comunidad internacional durante estos veinte años”–. En estos días duros, “lo que recuerdo es a todas esas mujeres, niñas y adolescentes afganas que han confiado, que se quitaron el burka, que se quitaron el terror, que creyeron en un futuro mejor, que fueron a los colegios, a las universidades, que han trabajado, que han colaborado, y que ahora tienen que esconderse, huir, o en el peor de los casos terminarán siendo esclavas sexuales de esos combatientes”. Requena es contundente con los intentos de aparentar cierta moderación ante las cámaras por parte de los integristas: “los talibanes no son mejores que los de los años noventa. Son incluso peores, y más violentos. Entonces no existieron las esclavas sexuales, ahora ya están aplicando esa práctica que aprendieron del autodenominado Estado Islámico en Siria y en Irak”.

Para Requena, el Acuerdo de Doha “ha sido un error fundamental de Estados Unidos, les ha hecho crecerse y está enviando un mensaje a terroristas e islamistas radicales de todo el mundo de que pueden ganar, porque al final la comunidad internacional falla, se va”. “El colapso de Afganistán es la decadencia de Occidente, de los valores de derechos humanos en los que hemos creído”, sentencia desde la necesidad de hacer autocrítica también en Europa. “Cuando del foco mediático se retire de Afganistán, tendremos que seguir, sobre todo las mujeres. Si Afganistán entra ahora en la oscuridad, las afganas entran en el terror”.

Abrid las puertas a Afganistán

Unos minutos antes que la reportera e investigadora, ante los mismos micros y bajo las mismas alegorías de la “civilización romana”, la “civilización cristiana” y la “civilización árabe”, representadas por mujeres pintadas en las paredes del Ateneo de Madrid, las impulsoras de la iniciativa “Abrid las puertas a Afganistán y a las afganas” atienden a los medios. Se trata de las periodistas Soledad Gallego-Díaz –la primera mujer que ha sido directora de El País– y la presidenta de la Agencia Efe, Gabriela Cañas; la también periodista y escritora Rosa Montero y la presidenta de la asociación Clásicas y Modernas, Fátima Anllo. La carta lanzada por ellas y por Maruja Torres –periodista y escritora–, “Abrid las puertas a Afganistán y las afganas”, cuenta con el respaldo de más de 120.000 firmas, recogidas en apenas una semana.

Presentación en el Ateneo de Madrid de la iniciativa “Abrid las puertas a Afganistán y a las afganas”, que ha recogido más de 120.000 firmas de apoyo (A. B.)

Presentación en el Ateneo de Madrid de la iniciativa “Abrid las puertas a Afganistán y a las afganas”, que ha recogido más de 120.000 firmas de apoyo (A. B.)

El escrito se articula en tres puntos, como llamamiento urgente a la comunidad internacional: la exigencia de mantener abiertas las fronteras para todas las personas que deseen abandonar Afganistán, la admisión en los operativos de repatriación del “mayor número posible de afganos y especialmente afganas en peligro inminente”, hayan sido o no colaboradores de las misiones extranjeras, y en tercer lugar que se preste “una atención preferente a las mujeres en especial situación de riesgo” por cualquier motivo. Esta exigencia conlleva el compromiso simétrico necesario para la acogida de los refugiados y refugiadas. El texto ha sido presentado en la sede del Parlamento Europeo en Madrid, tal como han comunicado las promotoras, y se hará llegar también a la representante en España del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), así como al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Para Gallego-Díaz, la amplia respuesta obtenida demuestra cómo este breve texto ha recogido un sentimiento grande que estaba entre las mujeres. Entre las firmas hay muchas procedentes de Latinoamérica, entre escritoras, artistas o profesionales liberales –ha explicado–, y también empleadas de banca, de la limpieza, administrativas, jubiladas, deportistas o técnicas. Por tanto, esa preocupación se extiende a toda la sociedad y particularmente a mujeres de todo tipo, ha añadido.

Garantías mínimas

Entre esas firmantes figuran escritoras reconocidas como Svetlana Aleksiévich, Premio Nobel de Literatura; Elena Poniatowska, premio Cervantes, o Siri Hustvedt, premio Princesa de Asturias; la ex magistrada del tribunal constitucional, Elisa Pérez Vera; la eurodiputada austríaca Evelyn Regner, presidenta del Women’s Rights Committe; la senadora chilena Isabel Allende; la científica española María Blasco, directora del CNIO;  la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Vicky Rosell o la filósofa Amelia Valcárcel.

“Una cosa es hablar y otra es reconocer el régimen talibán”, han explicado, si no incluye dentro de sus garantías tres cuestiones mínimas esenciales: el derecho de las mujeres a la educación y la sanidad normalizadas y el derecho a trabajar. En este sentido han valorado las afirmaciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, quien tres días antes afirmaba en su visita a la base de Torrejón que ”los 1.000 millones de euros del presupuesto que tenemos para ayuda humanitaria están condicionados al respeto a los derechos humanos”. “No se puede dar ni un euro de ayuda humanitaria a quien no garantice los derechos de las mujeres”, enfatizaba la alta representante europea. “No cejemos en la presión”, insisten las periodistas españolas, en lo que es la “catástrofe” de un “régimen genocida con las mujeres”, como lo ha calificado Rosa Montero. La iniciativa sigue abierta a nuevas firmas, a través de la página web abrirafganistan.com. Su intención es conseguir que este tema “no se agote en dos semanas” en la agenda pública, ya que el problema continuará por mucho tiempo.

“El mundo entero lo sabía”

Han sido varios los comunicados lanzados en estas semanas desde el movimiento de mujeres, tanto en nuestro país como en el entorno europeo. Así, la carta dirigida por el Fórum de Política Feministaal presidente del Gobierno ha recabado más de 16.000 firmas. En ella recuerdan los compromisos internacionales de nuestro país en materia de derechos humanos de las mujeres y solicitan la persecución de los crímenes que los talibanes les infligen en Afganistán, de acuerdo a los principios de la Justicia Universal; medidas de asilo y refugio para ellas en la Unión Europea; así como medidas de boicot a los responsables. Por su parte, la Red Europea de Mujeres Migrantes emitió una Declaración en la que aseguran que serán las mujeres y niñas quienes paguen el precio más alto de este desastre humanitario. “El mundo entero lo sabía, cuando en mayo de 2020, un hospital de maternidad fue atacado en Afganistán dejando 16 madres muertas. El mundo entero lo sabía cuando, en mayo de 2021, una escuela fue bombardeada, causando la muerte de 90 niñas y heridas a muchas más”, escriben, preguntándose por qué el mundo observó en silencio. Ellas coinciden en ver como una trampa las palabras de falsa moderación de los integristas. “Si no se reconoce que la misoginia es un componente esencial de las ideologías y los movimientos extremistas, nunca será posible detenerlos”, afirman en su escrito, en el que recuerdan que más de 3,5 millones de niñas estaban en el presente escolarizadas en Afganistán, en comparación con ninguna durante el gobierno de los talibanes entre 1996 y 2001. “Hay 17 millones de mujeres en Afganistán que se enfrentan a la perspectiva de una muerte rápida si se resisten, o a una muerte lenta”.

También el Partido Feminista de España emitió el 15 de agosto su posición en esta crisis, condenando tanto la retirada de tropas estadounidense como la retirada de los efectivos militares por parte del Gobierno español. Lo que los gobiernos occidentales ocultan, añaden, es que esta «guerra interminable» desencadenada hace más de cuarenta años fue alimentada y financiada por el Departamento de Estado de los EEUU, destinada a minar a la Unión Soviética, “en cumplimiento del principio de que el principal enemigo a batir es el comunismo”. El régimen socialista afgano, recuerdan desde el PFE, inició un programa de reformas que incluía la educación obligatoria de niños y niñas. Por contra, «cuando gobernaron los talibanes aplicaron una de las más estrictas interpretaciones de la ley sharía que se caracteriza por arrebatar todo derecho humano a las mujeres, suponía su muerte civil y una pérdida total de su dignidad como personas”, añaden.

Un burka arde en Barcelona

Si la respuesta a algunos comunicados ha sido muy amplia, no ha sido así a las convocatorias en la calle, con algunos centenares de manifestantes en nuestras principales capitales. Tras la entrada de los talibanes en Kabul y la caída del Gobierno del presidente Ashraf Ghani el 15 de agosto, una de las primeras reacciones del movimiento feminista fue la del colectivo Catab (Catalunya Abolicionista Plataforma Feminista), que dos días después reunió a unas doscientas mujeres en su protesta frente a la sede de la ONU en Barcelona. La imagen de ese día fue impactante, con varias mujeres inmigrantes afganas sumadas a la concentración prendiendo fuego al burka, el símbolo de la opresión de las mujeres. “Ni el velo ni el burka son ropa ni cultura. Son armas feminicidas”, se lee en los carteles de las feministas. Una de las integrantes de Catab, la abogada Núria González,explica que, según estas mujeres afganas, apenas son unas diez familias las que integran en el área metropolitana la comunidad inmigrante de este país. González se muestra muy crítica con algunas instituciones: “desde Catab nos parece muy hipócrita la posición de los ámbitos oficiales de la Generalitat y del ayuntamiento de Colau, que se han pasado la vida defendiendo que “el velo empodera”. Ahora pretenden hacer ver que están por los derechos de las afganas, cuando siguen aquí promoviendo el burka y el velo como elementos culturales”, explica.

La politóloga y escritora Nazanín Armanian. (Foto: Montserrat Boix).

La politóloga y escritora Nazanín Armanian. (Foto: Montserrat Boix).

Entender lo que está pasando: “Plan Talibán II” 

“Es imposible entender lo que está pasando sin conocer la historia de Afganistán”, explica Nazanín Armanian. “Plan Talibán II para las mujeres afganas” es el título de la videoconferencia que impartió el 23 de agosto esta politóloga y escritora iraní, experta en el análisis de los regímenes extremistas y de las relaciones internacionales, con la colaboración de las Mujeres Abolicionistas de Rivas, en Madrid. Exiliada en España desde 1983, recuerda cómo ella misma llegó a nuestro país hace 37 años tras cruzar “montañas infestadas de talibanes” en Pakistán. Habla de “fascismo religioso”: «fascismo con todas las letras» cuando el fundamentalismo se convierte en doctrina política, que es precisamente lo que ocurre en este país asiático, algo mayor que España. Solo el 22% de sus habitantes vive en zonas urbanas, y la gran mayoría no tiene acceso a los servicios sanitarios mínimos. Armanian advierte sobre la posibilidad de la partición del país, con la excusa de su realidad multiétnica. La idea sería “convertir países grandes estratégicos en mini-Estados controlables por las potencias”.

Nazanín Armanian recuerda, entre otros muchos datos, que la monarquía afgana en 1921 ya abolió el matrimonio infantil. Las viejas imágenes de los años 60 y 70 muestran una sociedad que se moderniza incluso con un movimiento feminista, siempre secular, en el que destacan el papel de la enfermera Anahita Ratebzad y de la Organización Democrática de la Mujer Afgana. En 1965 Ratebzad es una de las cuatro diputadas en el parlamento afgano, y en 1981 es ministra de Asuntos Sociales. Durante los años de la República Democrática de Afganistán (1978-1992), el régimen socialista establecido tras la Revolución de Saur, la edad nupcial pasó de 8 a 16 años. La influencia de la vecina Unión Soviética tuvo un gran impacto en estos procesos, que contrastan con la persistencia de prácticas brutales con las mujeres en zonas rurales. “Que no nos cuenten de feministas islámicas”, dice, “es una forma de teñir de rosa el fundamentalismo. El feminismo nunca es religioso, porque ninguna religión cree en la igualdad entre el hombre y la mujer”.

Sobre las palabras de los actuales talibanes “moderados”, Armanian explica cómo fueron exactamente las mismas promesas incumplidas dadas por Jomeini a las iraníes en 1978. Es el mismo año en el que interviene por primera vez Estados Unidos en Afganistán, utilizando a la extrema derecha religiosa al organizar los grupos yihadistas: no es 2001, sino 1978, en el contexto de la Guerra Fría, como recuerda esta politóloga y como reconoció en una famosa entrevista de 2010para la Fox News la propia Hillary Clinton, ex Secretaria de Estado de los EEUU.

A partir del triunfo de los islamistas en los noventa, la autora describe un régimen de “apartheid de género” contra las mujeres, desde la extensión del velo a la pérdida de toda libertad personal. El cultivo de la adormidera para la obtención del opio financiará las intervenciones, con un gran impacto sobre la población. En la siguiente etapa, los 20 años del “Gobierno de la OTAN” –así lo llama–, tan solo se ha logrado el 17% de alfabetizadas, la esperanza de vida real está en los 44 años y la corrupción campa a sus anchas, según su exposición. Ahora, mientras algunos grupos organizan la resistencia, Armanian nos recuerda cómo la guerra es un negocio redondo, mientras contempla dos posibles escenarios: una próxima guerra civil o una nueva intervención. Pese a todo, la experta iraní no se rinde: “si la geopolítica y las élites capitalistas del mundo han destrozado la vida a los afganos –a las mujeres más–, esto no ha terminado”. “Organicémonos para construir un mundo donde las conquistas sociales no sean reversibles”, concluye, mientras muestra la fotografía de una niña que sonríe bajo esta frase: “¡Les ganaremos!”.


Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2021/08/no-abandonemos-a-las-mujeres-de-afganistan/

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