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Educación humanista

Basta con fijarse en la evolución de los planes de estudio de la enseñanza media a lo largo de los últimos cincuenta años para darse cuenta de que tanto las lenguas clásicas como la poesía, la gramática y, en general, las que se llaman asignaturas de letras o de humanidades, han ido perdiendo importancia en el Bachillerato. En gran parte porque ese Bachillerato se ha ido reduciendo hasta quedar convertido en dos escuetos cursos en los que se pretende preparar a los alumnos para estudios superiores.

Pero una educación humanista no tiene que ver solo con las asignaturas de los planes de estudio, sino también con los valores que se pretende transmitir a los niños y jóvenes durante los años de formación. Una educación que persiga la más completa formación humana debería, al menos, ocuparse del desarrollo de las tres potencias del espíritu que Santo Tomás tomó de Aristóteles: la memoria, el entendimiento o inteligencia, y la voluntad.

Pues bien, la memoria, no sólo como método pedagógico, sino también como la facultad de aprender de nuestros antepasados, conocer sus hechos, sus pensamientos, su ciencia y su arte, está hoy totalmente desprestigiada.

Se comenzó por decir que no se debía dejar que el niño se aprendiera las cosas de memoria porque entonces no razonaba. Como si la razón humana estuviera reñida con la capacidad de recordar. George Steiner, uno de los pocos maîtres à penser que quedan entre nosotros, en su libro Elogio de la transmisión, publicado por Siruela en 2005, hacía un canto a la memoria como la facultad que hace más libre el entendimiento y la conciencia del hombre. Steiner, para quien “nuestra escolaridad es hoy amnesia planificada”, reivindica el uso de la memoria como herramienta de aprendizaje, pues, en su opinión, si la memoria no se ejercita, como ocurre con los músculos, acaba por atrofiarse.

El desarrollo del entendimiento como la facultad del intelecto humano para comprender, pensar y razonar, estuvo presente siempre en la enseñanza. Un buen profesor consideraba que su tarea era conseguir que sus discípulos aprendieran cuanto más mejor. Por sentido común sabía que no a todos los niños se les podía exigir lo mismo porque no todos tenían la misma facilidad para aprender, pero era muy consciente de que su responsabilidad era lograr que todos sus alumnos desarrollaran al máximo sus capacidades intelectuales.

Un día empezó a decirse que el desarrollo del intelecto individual podía ser fuente de desigualdades. Que las diferencias intelectuales no eran producto de la naturaleza sino consecuencia de las diferencias sociales. Que no bastaba con lograr que toda la población fuera escolarizada sino que era necesario que todos recibieran la misma formación. Esa idea de que una auténtica igualdad de oportunidades solo se logra si todos estudian lo mismo ha llevado a censurar cualquier método de enseñanza que pueda distinguir a los que aprenden más de los que aprenden menos. Así fue como los exámenes quedaron desterrados de nuestro sistema escolar hace casi medio siglo y así es como incluso la propia transmisión de saberes y conocimientos es hoy cuestionada.

Se nos presenta como indiscutible que todo sistema democrático de enseñanza deba basarse en el principio de la “equidad”. Una equidad que, al buscar una igualdad real de los talentos, va mucho más allá de la igualdad de oportunidades. Una idea de equidad que convierte en elitista y segregadora la aspiración humanista de lograr el máximo desarrollo de talento individual.

Eliminados de la escuela el fomento de la memoria y del entendimiento nos quedaría la educación de la voluntad. Por voluntad entendemos la capacidad que tiene cada persona de hacer aquello que quiere o cree que debe hacer. La formación de la voluntad exige, sin duda, sacrificio y disciplina. Dos palabras malditas en el lenguaje educativo de nuestro tiempo.1

El niño ha de ser feliz, ha de serlo desde su nacimiento y a su felicidad no se debe poner límites. Esto es lo que psicólogos y pedagogos han estado mucho tiempo enseñando a padres y profesores. Continuamente surgen nuevos métodos pedagógicos que aseguran que se puede aprender mediante el juego, sin esfuerzo alguno. Métodos que, una y otra vez, padres y maestros aceptan de buen grado pensando que alguien ha conseguido descubrir el jarabe milagroso que les librará de tener que cumplir con la responsabilidad de exigir a los niños. Y eso que saben, por su propia experiencia, que ese jarabe no existe, que todo aprendizaje necesita esfuerzo y que todo esfuerzo supone sacrificio.

La voluntad, como la memoria y como el entendimiento, cuando no se ejercita, muere. Una inmensa mayoría de nuestros jóvenes salen hoy de las escuelas con la voluntad virgen. Y es que esa pedagogía moderna que ha condenado el valor del esfuerzo, de la disciplina y del sacrificio, no sólo puede dejar al joven indefenso ante los problemas y dificultades, sino que puede dejarle incapacitado para tomar las riendas de su propia vida.

Igual que el descubrimiento de la imprenta, no solo no supuso el fin del Humanismo renacentista, sino que permitió la divulgación de las obras de los escritores humanistas y la entrada de Europa en la modernidad, el uso de internet y de las redes sociales deberían servir para mejorar el aprendizaje y hacer que la transmisión del conocimiento y de los saberes llegara a mucha más gente.

Y es que, en contra de lo que algunos dicen, la introducción en el aula de las  tecnologías de la información y de la comunicación no debería ser un obstáculo para el resurgimiento de una educación humanista. Es cierto que existe una nueva corriente pedagógica que pretende aniquilar la institución escolar con la excusa de que el maestro Google puede enseñar más y mejor que cualquier profesor, pero confiemos en que no sea más que una moda pasajera.

Fuente del articulo: http://www.fundacionvillacisneros.es/educacion-humanista/

Fuente de la imagen://1.bp.blogspot.com/_vgqYQ_2gsf0/SvG70p8LvVI/AAAAAAAAAZc/ZDlvkHgXwjI/S1600-R/marquecina+educ-larga.jpg

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Costa Rica: Adopte una tortuga y ayude a becar a un joven de colegio

Centro América/Costa Rica/07 Agosto 2016/Fuente: Nacion /Autor:  MICHELLE SOTO M.

Al adoptar una tortuga baula, usted estará ayudando a que estudiantes de secundaria de escasos recursos reciban una beca para participar en el programa de educación científica en conservación del Ecology Project International (EPI).

Ese es el objetivo detrás de la campaña “Salvá una baula”, que consiste en realizar donaciones de ¢5.000 a través del sitio de compras en línea Yuplón.

La persona puede ingresar a www.yuplon.com y buscar el texto: ¡Ayudá a que muchas tortuguitas baula puedan llegar al mar! o ingresar directamente al sitio: www.epicr.org/yuplon.

También se pueden hacer depósitos a la cuenta en colones del Banco de Costa Rica (BCR) 001-0232131-9, cuya cuenta cliente es 15201001023213190.

La campaña finaliza el 30 de agosto y entre quienes donen, se estará sorteando un voluntariado para dos personas, en el que se tendrá la oportunidad de cuidar tortugas baula en el Caribe.

El programa. Al año, 400 estudiantes se matriculan en el programa de EPI. El 75% de ellos provienen de colegios públicos ubicados en el Caribe, a quienes se les otorga una beca de hasta 90% de la cuota de inscripción. Esas becas son posibles gracias a las donaciones.

“La mayoría de los jóvenes son del Caribe, muchos viven muy cerca de los sitios de anidación de tortugas y tal vez nunca las han conocido”, comentó Miguel Fuentes, director de EPI.

El proceso educativo se inicia con una visita a una reserva, donde los colegiales realizan voluntariado y reciben lecciones en las que se pone en práctica el contenido del programa de Ciencias de noveno, décimo y undécimo año. En otras palabras, la playa y el bosque se convierten en su aula.

Después, los muchachos desarrollan un proyecto de investigación y los resultados se exponen la feria científica Biociencia.

“En EPI buscamos generar no solo experiencias vivenciales de conservación, sino también desarrollar herramientas y competencias para que los jóvenes puedan encontrar soluciones innovadoras a problemas ambientales que identifiquen en sus comunidades”, destacó Fuentes.

En el 2012, este programa fue declarado de interés educativo por el Ministerio de Educación Pública (MEP) por promover la enseñanza de las ciencias y las vocaciones científicas.

Fuente de la noticia: http://www.nacion.com/vivir/ambiente/Adopte-tortuga-ayude-joven-colegio_0_1577442252.html

Fuente de la imagen: http://www.nacion.com/vivir/ambiente/participantes-EPI-desarrollan-investigacion-CORTESIA_LNCIMA20160806_0012_5.jpg

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Florencia Salvarezza: «Las neurociencias están de moda, es hermoso que sea así»

07 Agosto 2016/Fuente:lacapital /Autor: Marcela Isaías

La directora del INE, Florencia Salvarezza, aseguró que este año «explotó» la demanda por este conocimiento

Florencia Salvarezza es la directora del Instituto de Neurociencias y Educación de la Fundación Ineco (Instituto de Neurología Cognitiva). Estuvo en Rosario la semana pasada para dictar una conferencia sobre «Mitos y verdades de las neurociencias en el aula y la educación del siglo XXI». «Las neurociencias están de moda, es hermoso que sea así. Este año explotó el interés, no damos abasto. Eso es bárbaro», se entusiasma sobre su especialización de trabajo que gana terreno en el sistema educativo argentino, de la mano del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación y el famoso neurólogo Facundo Manes.

La conferencia de Salvarezza estuvo organizada por Editorial Pearson y la Asociación Rosarina de Cultura Inglesa, en su 75º aniversario; contó con la adhesión de la Universidad Católica Argentina (UCA), la Asociación de Profesores de inglés de Rosario (Aprir) y el profesorado del inglés del Instituto Superior Olga Cossettini. Por casi dos horas y media de disertación, opinó de las Prueba Pisa que motoriza la Ocde y que ubican a la Argentina en serios problemas en lectura y cálculo, de los neuromitos, de los trastornos de aprendizaje que afectan a un buen porcentaje de la población escolar, en particular la dislexia. Al tiempo que criticó con énfasis al constructivismo cuestionó que el proceso de alfabetización en la escuela primaria se extienda a los tres primeros grados: «Hay que enseñar la correspondencia entre letra y sonido. Si lo hago bien en seis meses aprenden a leer».

Y también puntualizó sobre lo que en su visión son las claves de la educación del siglo XXI: centrarse en el cálculo y la lectura (tal una recomendación realizada por un experto del Banco Mundial que había considerado que «no había país que hubiese invertido más en educación y avanzado menos»); la innovación educativa, enseñar con perspectiva global, contar con aulas digitales (aquí sentenció que «la escuela que no tenga wi fi se murió»); una formación docente con conocimientos en neurociencias. También el manejo de los idiomas, preferentemente el inglés. Una escuela donde se resalten los conceptos de liderazgo, el trabajo en equipo y se enseñen las emociones; «todo con perserverancia, dedicación, esfuerzo y trabajo». En esta educación del siglo XXI que define Salvarezza figuran los deportes y los equipos de debates. Y también la «formación de emprendedores que puedan armarse su mundo laboral, que estén preparados para un mundo donde no todos van a tener trabajo». «La educación del siglo XXI es la que forma emprendedores», insistió.

Laboratorio

En mayo pasado el ministro de Educación y Deportes de la Nación, Esteban Bullrich, y el presidente de la Fundación Ineco, Facundo Manes, firmaron un convenio para la creación del primer Laboratorio de Neurociencias y Educación, «con el objetivo de potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje a partir del conocimiento acerca de cómo funciona el cerebro, cómo aprendemos y cómo enseñamos», según expresa un comunicado de prensa de ese momento.

Antes de la conferencia, la directora del INE, Florencia Salvarezza, conversó con LaCapital sobre los alcances de este acuerdo.

—¿Cuáles son los términos de ese convenio?

EM_DASHNo tiene un término de alcances. En realidad lo que nosotros firmamos es un acuerdo entre Fundación Ineco y el Ministerio para trabajar juntos en educación. Es decir, para aportar el conocimiento de todo lo que es el INE (Instituto de Neurociencias y Educación) al Ministerio de Educación. El alcance es todo lo que podamos hacer: proyectos de investigación, de asesoría ministerial, de formación docente, de revisión de currículas, todo lo que vaya surgiendo. Por suerte no es nada limitado, es sumamente amplio. Es un acuerdo macro dentro del cual tenemos como otros distintos acuerdos que vamos haciendo. Hay un proyecto para trabajar todo lo que es primaria, cómo ingresan los chicos; otro con los programas de alfabetización; otro con el desarrollo del cálculo en primer grado; otro para preparar material para los docentes de neurociencias aplicados a la educación, concreto, claro, conciso que tenga validez científica para evitar los mitos sobre el tema. Y más proyectos que se irán haciendo a medida que se puedan implementar. La ventaja de este convenio es que permite todo lo que el Ministerio y nosotros creamos que podamos hacer juntos.

EM_DASH¿El ministro Esteban Bullrich les dio alguna directiva puntual donde poner el acento?

EM_DASH Sí, mejorar la educación.

—Cuando se habla de «mejorar la educación» y neurociencias, también se suele poner el foco de trabajo en el cerebro. ¿Qué significa eso?

EM_DASHHacemos todo con el cerebro. Se pone el foco en el cerebro porque es lo que realmente sabemos que funciona, en vez de lo que pensamos. En el sistema educativo, en las universidades y en los lugares de formación docente hay mucha más idea de cómo aprender, de cómo enseñar, que de ciencia. Una cosa es lo que creo y otra lo que es. Por ejemplo, respecto de los horarios de clases Creo que a las 7.30 o a las 8 de la mañana el chico está más despierto para aprender. Y no es así, depende de la edad. Entonces una cosa es una creencia y otra un conocimiento. La ciencia avanza y la ciencia cambia. Eso es cierto, pero una cosa es opinión y otra es ciencia. Un poco la idea es usar los conocimientos, las investigaciones, lo que sabemos que funciona y lo que sabemos que no funciona para tener un camino educativo distinto. La realidad es que nuestro camino educativo de los últimos 20 años deja mucho que desear. Invertimos mucha plata y avanzamos muy poco.

EM_DASH¿Cómo entran lo colectivo, lo social en las neurociencias?

EM_DASHTiene el mismo peso lo individual que lo social. La comunidad intelectual científica, sobre todo la intelectual argentina, tiene como un sesgo bastante marcado contra lo biológico, piensa que si uno habla de biología está hablando de lo genético y dejando de lado lo social. Y una de las cosas que dicen las neurociencias es que somos animales sociales; así que la cognición, el trabajo grupal y las emociones son fundamentales. Lo social no queda de lado en absoluto, pero hay que separar las cosas. Un ejemplo es la alfabetización, que es enseñar a leer y a escribir. El proceso de incorporar a una cultura y a una sociedad es otra cosa. Cuando mezclamos las dos dejamos de hacer las dos cosas. Y nos estacamos en eso. Hay que poder separar los dominios, los problemas, hacer sin abandonar lo otro, ir incluyendo todo en el proceso.

—¿Cómo llegará este Laboratorio a las provincias, concretamente a Santa Fe?

EM_DASHNo sé todavía. Suponemos que llegará a través del Ministerio (nacional). Esto más allá de que podamos hacer trabajos de capacitación, de formación, que sé que están planteados para realizar en distintas zonas del país. Por lo que he conversado, la idea es que el sistema educativo sea más homogéneo. Somos un país, una sociedad, necesitamos formar a nuestros niños en un modo lo más homogéneo posible, en el buen sentido, no que todos sean soldaditos que marchen igual sino ciudadanos que puedan hacer todo en la vida.

—¿El Ministerio de Educación y Deportes de la Nación le paga a la Fundación Ineco por este laboratorio?

EM_DASHNo.

—¿Es un trabajo ad honórem?

EM_DASHNo. No es ni un trabajo ad honórem ni pago. Tenemos un acuerdo de cooperación. Después los distintos trabajos se presupuestarán de acuerdo a lo que tengan que presupuestarse.

—¿Por ejemplo, las capacitaciones docentes?

EM_DASHTodavía no se hizo nada. Hasta ahora lo que hemos tenido es un montón de reuniones de trabajo. Hicimos el evento en Tecnópolis («Mente, cerebro y educación») y hemos presentado un montón de proyectos que ellos nos han pedido. Cuando se canalice alguno de estos proyectos se presupuestarán las horas de trabajo. Pero el Ministerio no nos está pagando en este momento.

—¿Pero de acuerdo a lo que se haga sí?

EM_DASHSí, seguramente. Esto está en manos de la dirección ejecutiva de Fundación Ineco.

Fuente de la entrevista:http://www.lacapital.com.ar/las-neurociencias-estan-moda-es-hermoso-que-sea-asi-n1203215

Fuente de la imagen:  http://static.lacapital.com.ar/adjuntos/203/imagenes/017/694/0017694388.jpg

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Panamá: Ministro inaugura diplomado sobre Políticas Públicas para el Desarrollo Integral de Panamá

Centro América/Panamá/07 Agosto 2016/Fuente y Autor:panamaon

Demostrar la aplicación de técnicas profesionales de economía, finanzas y ciencia políticas a la formulación de estrategias de públicas de progreso, es uno los objetivos del diplomado “Políticas Públicas para el Desarrollo Integral de Panamá”, inaugurado recientemente por el ministro de Gobierno Milton Henríquez.

En su intervención el ministro Henríquez expresó sentirse honrado de poder inaugurar la segunda versión del diplomado sobre políticas públicas en Panamá y además que el mismo cuente como facilitador al expresidente de la República Nicolás Ardito Barletta, uno de los panameños que soñó y trabajó para lograr lo que es el Panamá de hoy económicamente, es un privilegio.

Sostuvo que si bien en nuestro país se ha profesionalizado muchas carreras dentro del servicio público; lamentablemente la política sigue siendo un hobby, la gente que se interesa por la política no necesariamente la estudia y no se prepara para realizar una labor efectiva en el servicio púbico.

“Un político moderno no tiene que ser experto, pero sí tiene que ser capaz de entender a los especialistas de todas la disciplinas y este programa de educación en política públicas, permite un encuentro entre los técnicos y los políticos en la misma aula, para definir hacia donde debe ir país producto del mandato popular, con ministros y directores que sepan de lo que están hablando y con servidores públicos que puedan hacer realidad esa directriz”.

En este sentido, Henríquez, destacó que aprovechando la plataforma que ofrece la Academia de Gobierno que se está desarrollando; la institución que regenta, le brinda la oportunidad a 25 personas para que asistan a este diplomado, pero subrayó que no todos son funcionarios del Mingob, sino que a través del Tribunal Electoral, se solicitó a los partidos políticos que presentaran nombres y se becó a representantes de esos colectivos.

Por su parte, el Dr. Nicolás Ardito Barletta, facilitador del diplomado subrayó que esta capacitación busca demostrar a los participantes como el uso de herramientas de economía, desarrollo humano y social, se pueden usar para estructurar las políticas públicas que permitan lograr el mejor desarrollo posible.

El diplomado que tiene una duración de 60 horas, va dirigido a profesionales de las ciencias sociales, economía, derecho, finanzas, administración de empresas, comunicación social, funcionarios del gobierno central e instituciones descentralizadas.

Además contiene módulos que hablan sobre la Naturaleza y funcionamiento de la economía nacional; Política monetaria en términos generales; Implicaciones de la organización económica nacional: privada y pública; Definición de objetivos nacionales de desarrollo; Tecnología como base esencial del crecimiento de la productividad y Política de educación, entre otros temas.

Fuente de la noticia: http://www.panamaon.com/noticias/educacion/12087-ministro-henriquez-inaugura-diplomado-sobre-politicas-publicas-para-el-desarrollo-integral-de-panama.html

Fuente de la imagen: http://www.panamaon.com/m/p/770×410/media/files/7561region.JPG

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Veracruz, estado con ricas historias de lucha; hoy dividido por gobernantes hampones

Pedro Echeverría V.

El magisterio es una de las cosas que más me duele por falta de coordinación: en lugar de uno, dos o tres organizaciones de maestros hay 19 o 20 secciones sindicales

1. Le llaman el cuatro veces heroico estado de Veracruz por resistir a invasiones y agresiones de España, Francia y dos de EEUU; pero yo le pongo una quinta H por ser cuna de las batallas de los movimientos obrero, indígenas y campesinos durante el Porfiriato y la Revolución Mexicana.  Veracruz cuenta con 8.5 millones de habitantes y sólo es menor del Estado de México y la CDMX; cuenta además con alta producción petrolera, agrícola, con poderosas ciudades con alto desarrollo capitalista y con gran presencia en la política nacional.

2. Si este estado tiene una poderosa historia, así como enorme riqueza, ¿qué ha impedido que sea una entidad vanguardia en las luchas sociales, incluso socialistas e izquierdistas? Lo que veo de entrada es una enorme división en las luchas de los trabajadores quizá por la existencia de muchos liderazgos de la que se aprovechan grupos y partidos políticos muy oportunistas para aglutinar fuerzas. Esto es que “sólo hay conciencia en sí y no para sí”. Si actúa, se moviliza, pero para beneficio de la burguesía y los oportunistas.

3. El magisterio es una de las cosas que más me duele por falta de coordinación: en lugar de uno, dos o tres organizaciones de maestros hay 19 o 20 secciones sindicales. El que no haya monopolio y centralización de una fuerza es positivo, pero que no haya coordinación para combatir al enemigo de clase social es condenable. Mientras los del PRI y PAN se unifican con los charros o líderes traidores recibiendo muchos millones de pesos de ellos, los maestros honestos que apoyan los movimientos independientes son reprimidos, encarcelados y asesinados.

4. En las reuniones de la CNTE he conocido a muchos veracruzanos (hombres y mujeres) de enorme valor en las luchas sociales que se quejan mucho de las 19 o 20 secciones sindicales y de la falta de una coordinación; pero también me hacen ver de la existencia de líderes viejos con mucha influencia en las bases que han sido comprados por el PRI, PAN y PRD. Piensan los compañeros que los profesores veracruzanos sí están politizados, sí entienden las divisiones entre el magisterio, pero predomina mucho el dinero y control que ejercen los partidos.

5. De Veracruz salieron para la Presidencia de la República los priístas Alemán (1946-52) y Ruiz Cortines (1952-58), pero también Antonio López de Santa Ana que se declaró en 1853 “dictador vitalicio” y “alteza Serenísima”. De Veracruz surgieron las primeras huelga magonistas, así como levantamientos campesinos. Veracruz hoy es otra cosa: el estado más corrupto con gobernador, ex gobernadores y gobernador electo, que han saqueado la economía y han traicionado a su pueblo. Tengo confianza, apuesto a los maestros por su contacto y trabajo con el pueblo.

6. Como en todo México, estos de la corrupción institucionalizada puede resolverse con el movimiento de masas en las calles y plazas; puede frenarse buscando la coordinación de otros movimientos que han estado reclamando derechos y reivindicaciones. Mis amigos dirigentes Marco Vinicio (de Córdova) y Rocío Nalhe (de Coatzacoalcos) conocen mucho más el problema y ellos saben qué es lo que debe hacerse para derrotar no sólo al PRI/PAN/PRD, sino al sistema capitalista, cuyos títeres son gobernantes desde hace más de un siglo.

7. Lo que más me interesa son los maestros de todo el país que por las características de su trabajo están obligados a aliarse y a ayudar al pueblo explotado y oprimido. Los veracruzanos no deben hacer caso al pleito que existe entre el PRI, PAN y PRD acusándose mutuamente para ver quién es el más corrupto. Recuerden las cuatro H que les da prestigio y llamen al pueblo a despertar para liberarse y enterrar a sus enemigos y saqueadores. Los maestros veracruzanos son también vanguardia y esperanza de las luchas de la CNTE. ¡Apoyemos con todas las fuerzas!

Fuente del articulo: http://kaosenlared.net/mexico-veracruz-estado-con-ricas-historias-de-lucha-hoy-dividido-por-gobernantes-hampones/

Fuente de la imagen: http://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2016/08/descarga-1.jpg

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México: «Tememos desaparición de educación pública» (Magisterio mexiquense)

América del Norte/México/07 Agosto 2016/Fuente: Jornada /Autor: Javier Salinas Cesáreo

Los maestros no tenemos miedo a la evaluación, sino a la estrategia del gobierno para la desaparición de la educación pública”, señalaron profesores del magisterio del estado de México y de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), al anunciar que reforzarán sus movilizaciones contra la reforma educativa y exigir un alto a la represión del que son objeto por participar en sus acciones de protesta.

En conferencia de prensa, profesores del Movimiento de Reconstrucción Sindical (Moresi), afirmaron que la reforma educativa es sólo una forma de control político y laboral del magisterio nacional.

“A través de esta reforma, se pretende destruir la educación pública, pues está impulsada por el grupo Mexicanos Primero, empresarios que están plenamente interesados en hacer de la educación un gran negocio y convertir a nuestros hijos en mano de obra barata.

Los profesores de al menos 15 municipios mexiquenses como Texcoco, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Los Reyes La Paz, Ecatepec, Naucalpan y Tultitlán, afirmaron que cada vez son más profesores del estado que se han unido a las movilizaciones ante la desilusión que hay de la dirigencia estatal, “una dirigencia charra, que sólo está al servicio del estado”.

Los maestros mexiquenses demandaron al gobierno estatal a no intervenir en labores del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (Smsem), ya que actualmente lo controla.

Fuente de la noticia: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/08/05/tememos-a-la-desaparicion-de-la-educacion-publica-magisterio

Fuente de la imagen: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/08/05/tememos-a-la-desaparicion-de-la-educacion-publica-magisterio/edomex.jpg

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No eres tú, es la estructura: desmontando la poliamoría feminista

Coral Herrera Gómez

A nivel teórico y discursivo estamos haciendo grandes rupturas sobre el modelo de amor romántico monógamo y lo tenemos muy claro; a nivel emocional, son muchos siglos de patriarcado los que tenemos encima.  El poliamor también genera mitos, finales felices, procesos enriquecedores, experiencias fascinantes, decepciones y frustraciones variadas.

La poliamoría feminista es una nueva utopía colectiva para las que soñamos con un mundo igualitario, feminista y diverso. En este mundo ideal, las mujeres no estaríamos divididas en dos grupos: las buenas (fieles y sumisas sin deseo sexual), y las malas (ninfómanas, promiscuas y libres). Todas tendríamos derecho a tener las relaciones que quisiéramos sin sentirnos culpables, sin rendir cuentas a nadie, sin que se desate el escándalo social, sin que nos insulten, nos discriminen, nos castiguen o nos maten por ello.

Además, tendríamos mucho más tiempo para amar, para disfrutar de la vida y los afectos, para investigar y construir relaciones diversas, con o sin sexo, con o sin romanticismo. En el mundo poliamoroso feminista ideal no nos avergonzaríamos de nuestros cuerpos, no existiría el pecado ni la culpa, y podríamos disfrutar de nuestra sexualidad y nuestros multiorgasmos sin ningún tipo de traumas ni complejos.

Construiríamos una especie de ética amorosa para evitar las guerras románticas y las luchas de poder, y aprenderíamos a juntarnos y separarnos con cariño. En este código el objetivo general sería cuidar a los demás y cuidarse a una misma, aprender a resolver los conflictos sin violencia, evitar el sufrimiento innecesario, y aprender a disfrutar del amor y de la vida.

Nuestra cultura está basada en el mito de que “cuando una quiere, una puede”, el mito del sueño norteamericano; podemos adelgazar si nos lo proponemos, podemos despatriarcalizarnos y evitar la monogamia si queremos

En un mundo de poliamoría feminista y queer no seríamos egoístas, celosas, ni posesivas, ni sufriríamos si nuestra pareja se enamora locamente de otra persona y necesita su espacio para disfrutar del colocón del enamoramiento. Podríamos llegar a ser, entonces, gente humilde y generosa que ama su libertad y la de los demás. Seríamos menos egocéntricas, pues no necesitaríamos sentirnos únicas ni especiales para alguien las veinticuatro horas del día. No aspiraríamos, como ahora, a ser el centro del Universo de la persona amada, pues en el mundo poliamoroso no hay centros, todo son redes interconectadas. Todos los afectos estarían en el mismo nivel, sin jerarquías: cada pareja se construiría desde la interacción y el presente, no habría amores clandestinos, y el amor no se encerraría en sí mismo, sino que fluiría libre, multiplicándose y expandiéndose.

En la poliamoría feminista no habría etiquetas que nos distinguiesen y encajonasen como heterosexuales, lesbianas o bisexuales, pues no serían identidades, sino estados temporales, transiciones del ser en el espacio y el tiempo por las que fluiríamos sin mayores problemas. También la masculinidad y la feminidad dejarían de ser estados puros: no tendríamos que dar explicaciones a nadie sobre nuestro estado de género, nuestras orientaciones, gustos o apetencias, porque no tendría importancia.

La poliamoría feminista sería queer, inclusiva y diversa, con múltiples praxis y formas de vivirla. La monogamia no estaría mal vista, ni tampoco se asociaría con el patriarcado. Todo el mundo podría ser monógamo en un sistema poliamoroso feminista sin que ello suponga ningún problema, porque en la poliamoría feminista no hay leyes escritas ni normas que seguir fielmente: cada una se diseña su tejido sexual, afectivo, erótico y romántico a su gusto, sin seguir patrones establecidos, sin etiquetarse ni encajonarse en estructuras externas.

En este mundo ideal, además, seríamos todas estupendas personas, porque no tendríamos que mentir, engañar, traicionar a nadie, ni sentirnos culpables por lo que hacemos o lo que sentimos. No habría arrepentimientos, ni escenas dramáticas, ni tendríamos por qué avergonzarnos de nuestros sentimientos, o pedir perdón por ellos. Seríamos libres para querer a mucha gente de diversas formas, y para construir nuestras relaciones como queramos, sin adaptarnos a ninguna estructura que no sea nuestra, creada por nosotras en la interacción con la gente.

Suena la alarma y me despierto en el siglo XXI, el patriarcado goza de muy buena salud, lo llevamos aún inserto en el ADN, y no existe tal mundo poliamoroso feminista (aún). El patriarcado es la tela envolvente en la que se desarrolla nuestra Realidad, y está muy dentro de cada una de nosotras y nosotros, seamos heteros, lesbianas o bisex, practiquemos la monogamia o el amor libre.

A nivel teórico y discursivo estamos haciendo grandes rupturas y lo tenemos muy claro; a nivel emocional, nos queda mucho camino por recorrer. Yo no tengo muy claro que el cambio emocional sea algo que pueda darse con sólo desearlo y trabajar duro para lograrlo, porque son muchos siglos de patriarcado los que tenemos encima. Siempre animo a la gente a que lleve la teoría a la práctica, pero admito que es sumamente complicado: a mí misma me cuesta ser plenamente coherente, y no puedo dejar de sentir las cosas que siento por mucho que me lo proponga.

Nuestra cultura entera está basada en el mito de que “cuando una quiere, una puede”, o lo que es lo mismo, esa idea absurda que vende el mito del sueño norteamericano (cualquier puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos, basta con trabajar duro). Nos hemos creído la idea de que podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos con mucho tesón, alegría, esfuerzo, disciplina y un poquito de buena suerte.

El batacazo nos lo llevamos cuando nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas. Nuestros conocimientos en torno a la gestión de las emociones son aún limitados, y no hemos entrenado lo suficiente para poder asumir y vivir las emociones

Tanto es así que los gurús nos aseguran que es más fácil que te toque la lotería si lo deseas intensamente y le pones energía al tema. Es el secreto de la posmodernidad: yes, you can. Sí, tú puedes. Bajo esta lógica, se puede admitir que el mercado de trabajo esté fatal y el número de personas desempleadas sea indecente, pero tú podrás conseguir lo que todos ellos no pueden. Porque tú eres especial, porque tú lo vales, porque tú puedes hacer tus sueños realidad (los demás que se busquen la vida como tú lo haces).

Esta es entonces la lógica según la cual podemos adelgazar si nos lo proponemos, podemos despatriarcalizarnos y evitar la monogamia si queremos. Por eso hay tanta gente siguiendo dietas de adelgazamiento o extirpándose las acumulaciones de grasa, por eso hay tanta gente tratando de despojarse de conceptos como la propiedad privada, la exclusividad, la posesividad, y todo aquello que constriñe nuestro deseo y nuestra libertad para amar.

Estando donde estamos (en el patriarcado capitalista posmoderno), queremos probar, aventurarnos, explorar, e intentarlo. Queremos hacer realidad nuestros sueños y convertirnos en personas abiertas y generosas que jamás sienten celos ni coartan la libertad de sus compañeras y compañeros para tener otras parejas. Igual que estamos desmontando la maternidad patriarcal y otras estructuras como el amor romántico o la democracia patriarcal, también queremos desmontar la monogamia construyendo una utopía poliamorosa en la que todas vamos a ser muy maduras, coherentes y felices.

El batacazo nos lo llevamos cuando nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas. Tenemos la teoría, pero nos faltan los instrumentos con los que llevar a cabo el cambio. Nuestros conocimientos en torno a la gestión de las emociones son aún limitados, y no hemos entrenado lo suficiente para poder asumir y vivir las emociones con estos conocimientos. Sabemos que el cambio ha de ser individual y colectivo, pero estamos tratando de convertir el discurso en acción un poco a ciegas, pues no tenemos modelos que seguir, nadie tiene la fórmula mágica, y las referencias que tenemos en nuestra cultura son tan antiguas que ya no nos valen.

Nuestros sentimientos no evolucionan tan rápidamente como nuestras teorías, y la sociedad tampoco evoluciona al mismo ritmo que nuestros sueños húmedos y utópicos. Las compañeras heteros comprueban que sus compañeros varones no se lo están trabajando al mismo ritmo que nosotras. Es cierto que hay hombres igualitarios y feministas trabajándoselo, pero son muy pocos aún.

Son muchos siglos de opresión patriarcal, demasiados. A veces (generalmente cuando veo en algún bar la televisión por cable), pierdo la fe en la Humanidad y me pongo pesimista pensando que necesitamos otros cuantos siglos más para poder interiorizar todos esos cambios que queremos hacer. Incluso aunque ahora mismo se produjese el milagro y toda la industria cultural comenzase a lanzarnos otros mensajes, nos contara otros cuentos con otras tramas, otros personajes y otras historias felices, nuestras estructuras emocionales no cambiarían de pronto. Porque las tenemos muy adentro: las heredamos a través de la familia, la escuela, las películas y las canciones, y no resulta nada fácil vaciarse de toda esta carga cultural. Además, creemos devotamente en la magia de la transformación instantánea, por eso usamos amuletos, tótems, talismanes, figuritas y piedras sagradas, del mismo modo que los héroes de nuestros cuentos logran lo que se proponen frotando la lámpara de Aladino, besando a la rana, matando al dragón, poniéndose el anillo…

Pero no, no vamos a levantarnos un día por la mañana y vamos a descubrir que ya no somos celosas. Es probable que ni trabajándote el tema duramente logres siquiera dejar de sentir celos. Quizás en el proceso obtengas herramientas para aprender a gestionarlos y para que no afecten a tus seres queridos, pero las emociones no desaparecen mágicamente de nuestros cuerpos, porque están construidas a base de mitos.

Hemos interiorizado todos y cada uno de estos mitos a través de los cuentos, por eso la labor de desmontar el romanticismo patriarcal y desmontarnos a nosotras mismas no es nada fácil, y puede ser incluso tremendamente dolorosa. Creo que esto explica por qué hay tanta gente atormentada por los miedos y las profundas contradicciones posmodernas (lo que me gustaría que hubiese y lo que hay, lo que pienso y lo que siento, lo que digo y lo que hago, lo que soy y lo que querría ser).

Muchas de nosotras queremos llevar la teoría a la práctica y alcanzar la coherencia total entre nuestros discursos, acciones, y sentimientos. Pero nadie es completamente coherente con sus ideas, y después de haber recibido tanta ideología patriarcal en vena durante toda nuestra infancia y adolescencia (aprendimos a amar monógama y patriarcalmente), desaprender todo esto es sumamente complicado.

Me encanta la diversidad de formas de amar que existen, pero huyo de las religiones del amor que aseguran haber encontrado la fórmula mágica para ser felices

En mi caso, yo me complico la vida cada vez menos, y me adapto a todo lo que venga. A veces estoy hetero, otras lesbiana, a veces monógama y otras veces no, según me apetezca y según sea la interacción con la otra persona. Ahora por ejemplo estoy hetero y monógama, y en otras etapas estoy de otras maneras. En mi práctica amorosa voy construyendo las relaciones según como vengan: con cada persona establezco unos pactos que pueden revisarse o transformarse en cualquier momento. Depende de cómo estoy yo, de mis necesidades y apetencias, y las suyas, de lo que cada una de nosotras queremos…Cada una de ellas diferente a las demás, y yo misma voy cambiando con los años, de modo que con cada una de ellas la experiencia amorosa ha sido diferente. Al no encajonarme en ningún estilo amoroso, me he sentido más libre para explorar y probar cosas nuevas… tengo grandes logros en mi camino (por ejemplo, ahora soy menos celosa que en la adolescencia), y tengo todavía muchas cosas por trabajar. Lo que sí evito es seguir modas, patrones, soluciones totalizantes, o verdades absolutas.

Me encanta la diversidad de formas de amar que existen, pero huyo de las religiones del amor que aseguran haber encontrado la fórmula mágica para ser felices. El poliamor, por ejemplo, está de moda, pero es también una estructura que nos viene de fuera, o sea, que no la hemos creado nosotras. Aunque nos resuelve algunos problemas, nos trae otros: no es la panacea, ni la salvación. A unos les viene estupendo, y otros sufren horrores tratando de adaptarse a la nueva estructura. Porque cada estructura tiene sus problemas.

La utopía poliamorosa es tan romántica como la utopía monógama: el poliamor también genera mitos, finales felices, procesos enriquecedores, experiencias fascinantes, y paraísos hechos a medida. Y por ello, también genera decepciones y frustraciones variadas, como cuando lo estamos intentando y nos damos cuenta de que no podemos por mucho que queramos. Le ponemos todo el amor del mundo, pero nos duele… ¿qué hacemos? Y ahí nos divide de nuevo la dicotomía patriarcal: o volver a la monogamia, o trabajar contra la monogamia. Volver a la monogamia supone traicionar a tu gente y traicionarte a ti, saber que vuelves a lo cómodo, a la doble moral, a la hipocresía, al deseo de exclusividad. Y te sientes patriarcal porque la dinámica general es ir abriéndolo todo…

Romper con la monogamia supone ir contracorriente, pero no sólo a nivel político y social: también es ir a contracorriente de todas las emociones y sentimientos que heredamos y que son nuestras, habitan dentro de nosotras, nos influyen, nos limitan, nos condicionan. La batalla entonces es doble: luchas contra la monogamia capitalista heteropatriarcal, y a la vez luchas contra tus sentimientos monógamos, capitalistas y patriarcales. O sea, contra ti misma.

Y a veces una se pregunta: ¿merece la pena tanta batalla?, o ¿por qué no me estoy divirtiendo?, ¿no será que el ritmo que me impongo es demasiado fuerte, y será que necesito más tiempo para mi proceso individual?, ¿no será que no es esta una batalla personal, sino colectiva, y que sola no puedo hacer frente a un cambio tan descomunal?…

Podríamos amar en libertad si nos organizásemos de otra manera, si la pareja monogámica heterosexual dejase de ser el pilar de nuestro sistema, si dejasen de bombardearnos con su idea de la “normalidad”

Al final se sufre igual en la monogamia que en el poliamor, y eso es porque la estructura amorosa sigue siendo patriarcal. Amar en libertad sería más fácil si la cultura en la que vivimos no estuviese basada en el individualismo, la propiedad privada, las jerarquías, las luchas de poder, las prohibiciones y los tabúes. Amar en libertad sería posible en un mundo sin machismo, sin doble moral, sin la explotación económica de unos pocos sobre la gran mayoría. Amar en libertad sería más fácil si las mujeres gozásemos de autonomía económica, si no dependiéramos económicamente de los hombres, si no sufriésemos discriminación y violencia.

Podríamos amar en libertad si nos organizásemos de otra manera, si la pareja monogámica heterosexual dejase de ser el pilar de nuestro sistema, si dejasen de bombardearnos con su idea de la “normalidad”, si viviésemos en un mundo diverso e igualitario, si tuviéramos las herramientas precisas para disfrutar de todo esto. Pero no las tenemos, por eso nos liberamos de algunas opresiones, y nos imponemos otras; rompemos unos mitos, y construimos otros; sustituimos unas creencias y unos tabúes por otros, y acabamos sintiéndonos tan aprisionadas como en cualquier otra estructura.

Para liberarnos, hay que acabar con las estructuras que vienen de fuera, y construir las nuestras propias. Entre la monogamia absoluta-traicionera, y el poliamor buenrollista-feliciano, hay muchas más alternativas. No tenemos por qué dividirnos en dos bandos, ni tenemos por qué elegir uno u otro modelo: entre el blanco y el negro hay toda una gama de colores y matices diversos, pues tan diversas son las personas como las relaciones que construimos entre nosotras.

Creo que se disfruta más sin esclavizarse a las modas, transitando por el mundo según las apetencias del momento, y sin encasillarse en ninguna etiqueta que nos limite o nos condicione. Yo creo que no hay fórmulas mágicas para sufrir menos y disfrutar más: vivimos en la era de la customización y cada cual tiene que confeccionarse su propia utopía, su propia Realidad y sus estructuras. Lo que le sirve a unos, no les sirve a otros. Y lo que te sirvió en una etapa de tu vida, no te sirve en otra, porque el paso de los años te va cambiando, vas mejorando y creciendo como persona, acumulas experiencias que te llevan a diseñar otro tipo de estrategias, y tienes otro tipo de problemas.

El proceso de cambio ha de ser individual, pero también colectivo: es más fácil si en nuestros procesos podemos juntarnos con la gente para hablarlo, para compartir herramientas, dudas, problemas, teorías y prácticas. Para cuestionar todos los mitos, sean monógamos o poliamorosos, todas las normas, las modas, las prohibiciones y opresiones que pesan sobre nuestra cultura amorosa. Somos cada vez más personas con ganas de investigar y desmontar el patriarcado, reivindicar la diversidad sexual y amorosa, y trabajar personal y colectivamente por una transformación total (sexual, económica, política, social, afectiva, cultural). Sin embargo, la labor de destrozar estructuras no tiene por qué significar asumir estructuras nuevas igual de tiranizantes y dolorosas: cada cual que se construya la suya propia de acuerdo a sus gustos, necesidades y apetencias. En estas rupturas y estos cambios, es fundamental que podamos elegir con libertad nuestra manera de querernos y amarnos.

Lo romántico es político: el proceso de transformación es individual y colectivo, pero tiene que ser divertido.

Fuente del articulo: http://www.pikaramagazine.com/2015/09/no-eres-tu-es-la-estructura-desmontando-la-poliamoria-feminista/#sthash.kzn21mqa.dpuf

Fuente de la imagen: http://djd9pi028g05f.cloudfront.net/wp-content/uploads/2015/09/03130803/poliamor-coral-herrera.jpg

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