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El 63% de los hombres de países con mutilación genital femenina rechazan la práctica

Madrid/Julio de 2016/ UNICEF

Aproximadamente dos de cada tres hombres, mujeres, chicos y chicas de los países donde es común la práctica de la mutilación genital femenina se oponen a ella, según datos del Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) publicados recientemente.

Al menos 200 millones de niñas y mujeres en 30 países de todo el mundo han sufrido la mutilación genital femenina, una serie de procedimientos que pueden provocar graves daños físicos y psicológicos, sangrado prolongado, VIH, infertilidad e incluso la muerte, recuerda la agencia de la ONU.

En países donde hay datos disponibles se constata que el 67 por ciento de las niñas y mujeres son contrarias a que se mantenga esta práctica en sus comunidades, una cifra que cae al 63 por ciento en el caso de hombres y niños.

 «Aunque la mutilación genital femenina está asociada con la discriminación de género, nuestros hallazgos muestran que la mayoría de los niños y hombres están en realidad en contra de ella», ha resaltado la especialista en protección de la infancia de UNICEF Francesca Moneti.

«Desgraciadamente el deseo individual de acabar con la mutilación genital femenina queda a menudo oculto y muchas mujeres y hombres todavía creen que la práctica es necesaria para ser aceptados en sus comunidades», ha lamentado.

MAYOR APOYO DE LOS HOMBRES

Según los datos de la agencia de la ONU, en algunos países la oposición a la mutilación genital femenina es mayor entre hombres que entre mujeres.

Este es el caso de Guinea, el segundo país con la mayor prevalencia del mundo, donde el 38 por ciento de hombres y niños se oponen, frente al 21 por ciento de mujeres y niñas. Además, el 46 por ciento de los hombres creen que esta práctica no tiene ningún beneficio, en comparación al 10 por ciento entre las mujeres.

Esta misma tendencia también se constata en Sierra Leona, donde el rechazo entre los hombres es del 40 por ciento, frente al 23 por ciento de las mujeres.

Además, solo en la mitad de los quince países en los que se dispone de datos, al menos una de cada tres mujeres y niñas consideran que la práctica no es beneficiosa, con una proporción muy similar entre hombres y niños en diez de los doce países de los que se tienen datos.

Por otra parte, UNICEF ha destacado que parece haber una creciente corriente a favor de acabar con la práctica. Así, durante 2015, tanto Gambia como Nigeria adoptaron leyes penalizando la mutilación genital femenina, mientras que en más de 1.900 en las que viven unos 5 millones de personas en los 16 países analizados han hecho declaraciones públicas para abandonar esta práctica.

EDUCACIÓN DE LAS MADRES

El análisis de la agencia de la ONU también ha permitido constatar una correlación entre el nivel de educación de las madres y la posibilidad de que sus hijas sean objeto de mutilación genital femenina. Así, en los 28 países en que hay datos, 1 de cada 5 hijas de mujeres sin educación ha sufrido esta práctica, cifra que pasa a 1 de cada 9 si las madres tienen al menos educación secundaria.

«Los datos pueden desempeñar un papel importante a la hora de exponer las verdaderas opiniones de la comunidades sobre la mutilación genital femenina», ha resaltado Moneti.

«Cuando las personas son conscientes de que otras no apoyan la práctica es más fácil para ellas detener la mutilación genital femenina», ha defendido la responsable de UNICEF, subrayando que hace falta trabajar más «con los jóvenes, hombres y mujeres, comunidades completas, y líderes religiosos y políticos, para resaltar estos hallazgos y los efectos dañinos de la práctica con el fin de acelerar el movimiento para acabar con ella»

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/policia-y-justicia/justicia-y-derechos/mutilacion-genital-femenina-rechazan-practica_0_938006446.html

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Encuesta: Jóvenes de Estados Unidos sólo coinciden en educación

Estados Unidos/ Julio de 2016/La Prensa

Cuando se trata de la elección de un nuevo presidente, los jóvenes de Estados Unidos coinciden en que lo más importante es la educación. Pero tienen amplias diferencias en otros puntos que definirán por quién votan.

Para los afroestadounidenses de entre 18 y 30 años, el racismo es casi tan importante como la educación; para los hispanos jóvenes, la inmigración, y para los estadounidenses blancos y asiáticos de la generación del milenio, el crecimiento económico.

Los resultados de la nueva encuesta GenForward ponen de relieve las grandes diferencias entre los estadounidenses jóvenes, que a menudo son vistos como un grupo homogéneo de electores debido en buena medida al abrumador apoyo que dieron al presidente Barack Obama en ambas elecciones que disputó el mandatario.

GenForward es un sondeo de la organización Black Youth Project de la Universidad de Chicago con Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research.

La encuesta, la primera de su tipo, pone especial atención en las opiniones de los afroestadounidenses adultos jóvenes, y destaca cómo la raza y el grupo étnico determinan las opiniones de quienes pertenecen a la generación de mayor diversidad en el país.

Entre las conclusiones más impactantes figura que los afroestadounidenses jóvenes, más que cualquier otro grupo racial o étnico, dirá muy posiblemente que el racismo es un tema de gran importancia cuando es hora de votar por un candidato presidencial.

Una tercera parte de los negros de entre 18 y 30 años opina que el racismo es uno de los temas principales que influirá en su voto, casi a la par de la educación y por delante de la atención médica y del crecimiento económico.

Lakevia Davis, de 24 años, de Montgomery, Alabama, dijo que las muertes a tiros de personas a manos de la policía que han ocurrido en los últimos años ha colocado el aspecto racial en la prioridad de ella y otros negros jóvenes. «El movimiento de los derechos civiles comenzó apenas hace 50 años, pero continuamos librando la misma lucha», agregó.

«Es igualmente importante para las personas de otras razas, pero no lo es tanto a nivel público como para nosotros».

Cathy Cohen, profesora de la Universidad de Chicago y principal investigadora del Black Youth Project, dijo que como la juventud afroestadounidense parece sentir el aguijón del racismo con más frecuencia quizá lo considere un problema de la mayor importancia.

 Datos de la encuesta

La encuesta abarcó a mil 965 adultos de entre 18 y 30 años y tuvo lugar del 14 al 27 de junio.

Se utilizó una muestra probabilística del panel GenForward, diseñada para que fuera representativa de toda la población adulta joven de Estados Unidos.

El margen de error del muestreo de los consultados fue de más menos 3.8 puntos porcentuales.

El sondeo lo pagó la organización Black Youth Project en la Universidad de Chicago con donativos de la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur y la Fundación the Ford.

Fuente: http://www.prensa.com/mundo/Encuesta-Jovenes-EU-coinciden-educacion_0_4527297369.html

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Shapono taamamotima nohi hatukëmamotima ayahi

LA CASA DONDE TODOS VAMOS A RECORDAR LO QUE SE NOS ESTÁ OLVIDANDO

IMG_20160724_234204 (2)El Shapono taamamotima nohi hatukëmamotima ayahi, fue un hermoso proyecto que viví desde la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) y en los pueblos indígenas “Yanomami” en Pori Pori, Platanal, en el estado Amazonas, en compañía de Sheroanawe Hakihiwe (Yanomami), su familia y su comunidad. Además, Álvaro González, María Elena Ghersi, Prudencio Chacón, Miguel Mora, Alan Miyadi, entre otros (Napë del IDEA, así nos llaman los yanonami).

 El Shapono taamamotima nohi hatukëmamotima ayahi, para nosotros y nosotras los Napë es la escuela, para ellos también es un espacio de formación, un espacio de enseñanza y aprendizaje, pero de su sabiduría y costumbres ancestrales. Es por ello, que en la casa donde vamos todos a recordar lo que se nos está olvidando o la escuela, la formación que  da el capitán, el shaman, las abuelas, los abuelos, las madres y padres, son de sus tradiciones, ritos y mitos, es decir, a su imaginario ancestral y su cultura.

Asimismo, sus aulas de aprendizajes, sin paredes, eran destinadas principalmente a la cestería, tejidos, cerámica, tintes, medicina ancestral, producción de alimento, arte del fuego y el espacio del silencio, el cual  se  concibe  como  un  ambiente  de  encuentro  consigo  mismo,  con  la  naturaleza,  con  los  recuerdos,  con  los  espíritus  y  con  los  ruidos que cotidianamente han dejado de escuchar.

En ese sentido, el fuego o Iwariwë es un mito esencial. Para Hakihiiwë (2010) Iwariwë es un amo que robó el fuego desde la garganta de un caimán para que el pueblo pudiera cocinar sus alimentos. El fuego debe estar presente en todas las actividades cotidianas de los Yanomami, es sinónimo de vida, éste no se debe apagar nunca. También se destacan los rituales en las fiestas, en la que es se pintan para mostrar su alegría y “… para oír bien el canto del shaman cuando nos llama…El Shaman canta para ahuyentar los malos espíritus pero no puede hacerlo solo, por eso nos llama” (Hakihiiwë, 2010). Razón que explica porque todo lo que hacen es desde el colectivo y desde éste nace y se desarrolla el Shapono.

Por otro lado, el Wayumi, se trata de una estrategia colectiva del pueblo yanomami para la alimentación y para sanear el ambiente donde habitan con mayor frecuencia. Cada cierto tiempo, entre los meses de julio y noviembre, las comunidades yanomami dejan sus Shaponos y marchan a otro lugar. En eso meses hay lluvia y muchos frutales de la selva florecen, hay lugares que abundan en frutas, hay más alimento, al menos hay más alimento que en los conucos de la comunidad. Es necesario ir hacia esos lugares por varios meses, allí se encontrará comida y al regreso el sol y la lluvia habrán limpiado los shaponos, habrá desaparecido cualquier suciedad o desperdicio. Si esa tradición se pierde se afecta la vida de los yanomami, se simplifica el patrón alimentario, se evita la dispersión de semillas, se acumulan problemas sanitarios en las comunidades. (Mora, 2010). Cada familia se preocupa de la producción, de la cacería. Nadie pide, el trueque es una estrategia económica de alto reconocimiento. En los pueblos indígenas “Yanomami”, deben en el shapono aprender y conservar esta estrategia alimentaria para mantener su vida.

Valoración del saber: “El saber, es algo muy importante para nosotros, lo reconocemos como una virtud, así dijo Sheroanawe, que su tía quien ahora hace el papel de su madre desde la muerte de esta sabe más que yo, conoce mucho sobre el conuco, siembra y comparte la cosecha entre todos. Mientras más se sabe cómo mis padres y abuelos, somos menos egoístas. En esos procesos formativos en la informalidad de la vida comunitaria se aprende mucho” (Hakihiiwë, 2010, recopilación por Mora) Así, la vida en la selva amazónica se desarrolla en tal sabiduría que las comunidades se dan su tiempo para que la lluvia y el sol las purifique en tanto que la naturaleza provee el alimento, frutas, animales, miel y agua fresca.

El espacio del Silencio, es de suma importancia para las comunidades intervenidas, ya que es un lugar para escuchar sus pensamientos, los espíritus, los recuerdos y lo vivido. Así como, escuchar a la naturaleza, sus bondades y peligros, para reconocer los sonidos de los pájaros, animales, del río y de todo lo que los rodea, ya que, con la llegada de la tecnología a éstos pueblos, ese saber ancestral, como otros, se han estado perdiendo. Existe una preocupación de los abuelos, abuelas, capitanes y shamanes, es decir, los más sabios en su comunidad, porque se debe recordar lo que se está olvidando.

Sheroanawe Hakihiwe, ha sido el líder principal del proyecto Shapono taamamotima nohi hatukëmamotima ayahi, está en lucha permanente por el rescate del patrimonio intangible de su etnia, es por ello que he querido traer éste hermoso proyecto a éste espacio de aula abierta, para que pueda impulsarse su concreción y consolidación con la compañía de todos nosotros y nosotras.

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Además, quisiera presentarle parte de la vida de mi amigo Sheroanawe, desde la voz de otro gran amigo Miguel Mora.

 Un ciudadano yanomami

  Mi vida selva adentro

 Sherowana es un lugar sagrado de la selva amazónica venezolana rico en frutas selváticas y plantas medicinales que está ubicado relativamente cerca de Platanal; según la forma como los indígenas yanomami miden ahora las distancias a dos horas de navegación a motor sobre una lancha y luego tres horas de caminata hasta divisar en la espesura un cerro cubierto de una vegetación densa y exuberante. Cuando no se dispone de esos medios, una larga caminata a paso seguro y sin escalas toma cerca de diez horas, se parte de mañana y con el atardecer se logra el regocijo de los reencuentros familiares. En el pasado Sherowana fue un espacio de selva poblado por yanomami guerreros que avanzaban sobre otras comunidades reduciéndolas e imponiendo su fuerza. Esto ha cambiado y lo apacible del paisaje combinado con el ardor de la naturaleza y los nuevos liderazgos indígenas han hecho de la zona un espacio de paz y espiritualidad.

En ese lugar Nijorama una bella indígena yanomami llevó el embarazo con la compañía permanente de su amado Juawe, y una tarde comenzaron los dolores de parto hasta alumbrar a un niño que parecía trascender en la inmensidad de la selva. Jacinto, un joven tío del recién nacido, con dominio perfecto de la escritura yanomami y castellana, tomó un cuaderno de anotaciones y escribió: hijo hombre de Nijorama y Juawe, mi sobrino nació en Sherowama una tarde de mayo de 1971 y anotó luego, hoy es 23 de mayo. Jacinto era maestro formado por los curas católicos y apegado a esos sistemas de información que la Iglesia ha impuesto en la amazonía informó del nacimiento al cura Bartoli quien le asignó el nombre bautismal de Juan Bosco.

Juan Bosco creció en un mundo familiar envidiable entre el cuido celoso de sus padres y el amor inmenso de sus abuelos maternos y paternos. Nunca le llamaron Juan Bosco, sino Sheroanawe por su lugar de nacimiento y Hakihiwe por el paraíso selvático donde nació su abuela paterna. Le gustaba mucho su nombre indígena y evitaba que le llamaran con el nombre que le asignaron los curas. Recordando su pasado infantil Sheroanawe revive sus sueños de niño en la selva espesa y anhela las partidas tempranas a cacería acompañando a su abuelo. Con apenas siete años le permitían llevar los machetes para despostar y limpiar las presas de caza, pero todavía no estaba preparado para portar arco y flechas. Eso sí, estaba muy atento a la caza de monos y osos porque de allí provenía la vejiga urinaria que curada e inflada con la boca se convertía en un balón con el cual jugaba con sus amigos de infancia, esos mismos que ahora hacen de la cacería un oficio significativo para llevar alimento a sus familias, pero otros, piensa Sheroanawe partieron con la muerte temprana y hoy son espíritus. Y continúa pensando sobre su niñez: Me gustaba salir con papá y abuelo, ellos me enseñaron mucho, me fueron preparando hasta llegar a tener mi arco, flechas y puntas que primeramente las manos artesanas de su padre construyeron con elementos vegetales de la selva. Juawe, mi recordado padre me enseñaba con dedicación y paciencia; cuando fallaba un tiro me decía que no desesperara, que solo llamando la calma le vendría el día de salir por sus propios medios a la cacería. Y así, entre el amor familiar, la abundante selva y la cacería necesaria pasó su infancia que ha debido ser tan hermosa que Sheroanawe deja escapar sus lágrimas como testimonio del encanto y la felicidad.

Recuerdo ahora a mi madre enseñándome las vocales cuando tenía dos o tres años: ara (guacamaya), etebeshi (moriche), iwa (caimán), oru (culebra) y ûkushi (zancudo). Con mucha paciencia me enseñó hasta el momento de ir a la escuela.

La escuela regentada por la Iglesia Católica la recuerda como un choque cultural significativo. Su tío Jacinto (Serowe Yakiraiiwe) quien anotó su fecha de nacimiento aquella tarde de mayo convenció a sus padres para que lo enviaran a la escuela. Tenía nueve años y lo primero que le enseñaron fue los números en yanomami. Caminaba  cada día casi una hora hasta llegar a una casa construida con paredes de barro y techo de palma, en su interior muebles elaborados con manaca estaban alineados y arreglados con un orden que no existe en la selva; pero yo no sabía a qué iba allí, lo que me enseñaban mis abuelos y padres era suficiente. Al llegar a la escuela, me detenía, no quería entrar y mi tío que era maestro me hacía entrar, me entregaba el lápiz y una piedra con la cual afinaba la punta. La comida de la escuela la vomitaba, se me retorcía el estómago. La leche olía horrible y entraba en añoranza de la carne de paují, úquira y opo (cachicamo) que servían en el Sahapono. Una monja que trabajaba como enfermera me decía que debo comer poco hasta acostumbrarme, pero cuando vomitaba me amenazaba con golpearme si repetía. Durante el recreo muchas veces sustituía lo que me ofrecían en la escuela, refresco sintético de color rojizo, arepa, carne de buey enlatada por lo que traía humildemente de mi casa. Me comía con ansia el plátano asado que mi madre Nijorama había preparado. También llevaba lechosa del conuco porque esos alimentos que daban en la escuela no me hacían bien. Finalmente me acostumbré, me dijo Sheroanawe.  Varias veces su propio tío lo amenazó de no permitirle venir a la escuela a lo que Sheroanawe respondía que sería bueno para él, ya que la comida napë o comida de criollos no le agradaba.

En su trayectoria de vida fue construyendo y asimilando las leyes de la selva y de la vida comunitaria y familiar. Nada de esto se escribe, se lleva en la mente, en la espiritualidad, en el corazón. En ese proceso de aprendizaje y todavía bajo la protección de sus padres, a los diecinueve años fue de cacería solo. Se adentró en la selva espesa, recogió unas guamas que estaban bajas y las comió con un gusto indescriptible y se mantuvo en alerta de una presa que estuviese a tiro de flecha. Su sorpresa fue mayor cuando su agudo oído pudo detectar los pasos suaves y peligrosos de un tigre robusto que le miraba con recelo, parecía que venía de hartarse pero aun así era preferible dejar el arco, la flecha y las puntas, y dejar también la valentía para correr sin detenerse hasta llegar al Shapono y contarle a los padres sobre el temor ante ese tigre gigante que le apareció en la espesura. Sheroanawe conocía historias de tigres contadas por el chamán en su infancia; sabía que una mujer y un niño fueron devorados en Sherowana, esa información deben guardarla los niños para toda su vida: la selva da comida, pero los descuidos pueden convertirnos en comida de animales feroces, les decía el Chamán. En esa construcción educativa para la vida en la selva su abuelo Torunu fue imprescindible, tenía mucha experiencia, tenía más palabras para explicarme, para hablarme de la unidad familiar, para informar sobre la casa comunal, como se construye y como prepararnos para tener una mujer, me dijo Sheroanawe una mañana fría cuando conversamos sobre la vida y la selva. El saber, es algo muy importante para nosotros, lo reconocemos como una virtud, así dijo que su tía quien ahora hace el papel de su madre desde la muerte de esta sabe más que yo, conoce mucho sobre el conuco, siembra y comparte la cosecha entre todos. Mientras más se sabe cómo mis padres y abuelos, somos menos egoístas.

En esos procesos formativos en la informalidad de la vida comunitaria se aprende mucho, los Capitanes tienen una gran experiencia y liman asperezas. Si un hombre pretende a una mujer casada el Capitán advertido le convence de abandonar el galanteo. Cada familia se preocupa de la producción, de la cacería. Nadie pide, el trueque es una estrategia económica de alto reconocimiento.

Y así con estas normas no escritas pero valiosas para la vida en comunidad, Sheroanawe comenzó tempranamente a llevar comida a la familia de una pequeña que su madre había consentido como su prometida. Era su prima hermana, hija de una hermana de su madre. Cuenta que esperó pacientemente a que llegara la tercera menstruación y la hizo su mujer.

En mi vida, quise ser Chamán y me inicié, dijo Sheroanawe. Al ser chamán el mundo cambia, todo es bello, todo se ve bonito, se sueña, se ven espíritus, se oyen cantos. Colecté el yopo necesario e inicié mis aprendizajes sobre las plantas medicinales, porque lo primero que se requiere para ser chamán es la vocación de curar. También debe hablar bien y tratar bien a los demás porque es la forma de que lleguen los espíritus. Debe comer sano especialmente plátano asado, batata, ocumo y pescados pequeños. Creí tener todas esas cualidades pero enfermé de mi vista. Lamento no haber podido por esta dificultad continuar con mi formación. Chamanear fue mi gran anhelo. Mi madre me dijo que es bueno ayudar a la gente que siguiera ese camino pero no pude. Cuando dejé el yopo dejé también de soñar con los espíritus, lo que veía antes ahora no lo veo; el tema de los espíritus pertenece a mi pasado, a mis recuerdos.

¿Quién soy, me preguntas?, dijo Sheroanawe, soy un yanomami, provengo y soy parte de la historia de mi pueblo. Te cuento, me dijo y comenzó a tejer una leyenda: “Cuando todavía no éramos yanomami, existían dos hombre, hermano mayor y hermano menor, estos dos nacieron de mamá rana, su abuelo fue el curare. Cuando nació el menor, el tigre mató a su madre rana y su abuelo los cuidó y crecieron, esperando siempre vengar la muerte de su madre y finalmente dieron muerte al tigre que mató a la mama rana. Su abuelo se convirtió en el bejuco del cual sacamos hoy día el veneno. Cuando hermano mayor y hermano menor fueron hombres grandes se mudaron lejos. Ellos hacían sus arcos, flechas y puntas para cazar. Uno de los hermanos era muy bonito y se llamaba Omawë, el otro hermano era feo, era torpe, todo lo hacía feo y se llamaba Yoawë. Las flechas y las artesanías que Yoawë hacía no eran agradables a la vista.

Omawë y Yoawë no tenían mujer. Decidieron caminar por la selva hasta encontrar un lugar donde existían muchas frutas. Se detuvieron y comenzaron a chamanear. Omawë habló con su hermano y le dijo que debían hacer fiesta con frutos de la selva, con momo. Sacudieron la rama del árbol, recogieron muchos frutos, los asaron y ahumaron e hicieron una fiesta para los dos, bailaron y gozaron. Al final hicieron una canasta, metieron frutos que se convirtieron en piedra, los dejaron en el sitio y partieron a otro lugar.

Llegaron a un caño muy bonito donde permanecieron por tres días. Decidieron pescar en el caño utilizando termitas para cazar los peces cuando salieran a comer, y sucedió también que una bella mujer salió del agua y nuevamente se hundió. Los hermanos se miraron con asombro y buscaron más comején y lo echaron en el agua para atraerla. Brotaron muchos peces y salió la mujer bonita. Yoawë agarró la mujer, pero esta se le resbalaba entre los brazos, se soltó finalmente y no logró capturarla.  Nuevamente buscaron comején y lo vertieron al agua… la mujer salió cantando y el hombre bonito Omawë la agarró bien duro y con ayuda de su hermano la sacaron fuera del agua, le quitaron la grasa de su cuerpo y se prepararon para quitarle los bagres y peces que la bella tenía en su vagina, algunos muy peligrosos como las pirañas.

Un mono blanco quería hacer el amor con la bella mujer y los dos hermanos no se opusieron lo llevaron con la mujer y comenzaron a hacer el amor. El mono gritaba de dolor por la amputación parcial del pene y le quedaron para siempre las cicatrices de los mordiscos de los peces. Salió huyendo y los hermanos limpiaron la vagina, llevaron la mujer a un lugar bonito y decidieron que Yoawë fuese el primero en copular. Cuando lo hacía, de la vagina salía un ruido extraño, que ahora es el canto de un pájaro de la selva. Esto era una mala señal reproductiva, ese ruido no es agradable, el amor debe hacerse suave y sin ruidos. Entonces Omawë el hermano bonito se acomodó sobre la mujer y de allí, de esa unión nació un niño y cinco años más tarde nació una niña…de allí vengo, somos los yanomami”.

Mi vida en la ciudad

¿Cuándo salí de la selva? Recuerdo que tenía unos 19 años cuando conocí a un antropólogo alemán que llegó primero a Platanal y luego a Sherowana donde construyó una casa de una sola agua hecha en barro y techo de palma. Allí habitaba con su mujer, una rubia agradable que le ayudaba a tomar notas. Se hizo mi amigo, me hablaba en un lenguaje que entendía poco, era castellano pero extraño. Creo que ambos hablábamos mal el castellano. Cierto día me dijo que le gustaría que le acompañara a Puerto Ayacucho a conocer una ciudad y por mis propios medios me enterara los hábitos de la gente, sus comidas, su vida. Me convenció y partimos a Platanal. Salí vestido con una franela azul y un pantalón deportivo que una monja de la Misión me regaló

Tomamos una avioneta y en mi nerviosismo extremo me hacía del antropólogo y su mujer hasta que finalmente aterrizamos en Puerto Ayacucho. Fue la primera vez que vi un carro y tanta gente extraña, eran criollos que me miraban con recelo, no sé si a mí solo o a los tres. Casi de inmediato comencé a sentir la falta de mi familia, y un poco más tarde la falta de los alimentos a los que estaba acostumbrado. Repetí la sensación que me provocaban los alimentos de la escuela cuando era niño. El alemán había contactado con unas personas que le alquilaron un cuarto con camas y fue la primera vez que dormí en esas circunstancias. Al día siguiente parecía que había pasado la noche sobre una roca, tenía dolor en el cuerpo, no soportaba la espalda y me fui a un patio de la casa y lloré, no tanto por el dolor sino por la falta que me hacía la familia. ¿Por qué lloras? Me dijo la esposa del alemán y le contesté que por la ausencia de mi madre y padre. Es la primera vez que estoy lejos de mis padres, le dije y la mujer sonrió a lo cual le solicité no reír de mis sentimientos, porque así somos los yanomami, dije.

El antropólogo y la mujer soportaron solo dos días de llanto mío y contrataron un vuelo a Platanal para llevarme de regreso. Inmediatamente llegamos a me quité la ropa y me puse el guayuco y me fui a jugar pelota con amigos de la comunidad. Los alemanes partieron a Sherowana. Dos años más tarde los visité y me invitaron a Alemania: No voy a un lugar que no entiendo ni me entienden, además mi madre me dijo que no fuera y ella sabe mucho. Los alemanes permanecieron dos años más en Sherowana y luego el antropólogo quedó solo pues su mujer lo abandonó.

Una mujer de la comunidad le ofreció su hija como esposa y el alemán se sintió nuevamente acompañado. Sucedió que también le gustaba una yanomami casada, estaba orgulloso de tener dos mujeres, pero esta última no lo quería, ella amaba a un yanomami del cual fue prometida desde niña, pero le atendía porque el antropólogo llevaba a su casa comida y herramientas para trabajar el conuco. Ella lo rechazaba y una noche el alemán se emborrachó tomó su escopeta pajiza y se acostó en su hamaca, percutó la escopeta bajo el mentón y se voló la cabeza de un disparo.  Lo enterraron en su casa hoy destruida por el tiempo. Esa muerte evitó la tentación latente de ir a Alemania.

Dos años después llegó la esposa del alemán fallecido, visitó el lugar donde estaban los restos de su esposo, sepultado con las normas de los curas católicos, lloró mucho y partió de regreso. Nunca se enteró que este hombre murió por amor a una yanomami.

Después de eso hubo una segunda vez en que salí de mi comunidad. Éramos cinco yanomami que partimos con tres hombres y dos mujeres de Puerto Ayacucho. Salimos en lancha. Esa vez estuvimos varios meses pero llevamos hamacas y advertí tempranamente a quienes nos invitaron que no queríamos comer napë. Esta vez yo no lloré la ausencia, pero mis amigos de la comunidad si lo hacían y retornamos al calor de mi pueblo.

Pero de todas mis salidas recuerdo la más importante. Aprobada la Constitución en 1999, entendí que los yanomami somos ciudadanos con derechos y decidí ir a Puerto Ayacucho a cambiar mi nombre cristiano Juan Bosco por mi verdadero y auténtico Sheroanawe Hakihiwe. El Padre Bartoli se preocupó por esta iniciativa pero fui tajante, un yanomami debe ser leal a su pueblo, a su familia y mi nombre viene de dos lugares hermosos del estado Amazonas.

Sheroanawe es un activo miembro de la comunidad yanomami que ahora, después de haber aprendido de la vida entre dos culturas, trabaja en el rescate del patrimonio intangible de su etnia. Tiene una fábrica de papel donde se graban las historias, mitos y dibujos de su cultura.

Referencias:

Hakihiiwë, S. (2010). El cuerpo como lienzo. En: http://www.elclarin.cl/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=20918

Mora, M. (2010). Un ciudadano Yanomami. Sartenejas: Mimeo IDEA.

________ (2010). Wayumi. Sartenejas: Mimeo IDEA.

Fuente de las Fotos: Álvaro González (Investigador IDEA)

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Venezuela: Uso de uniforme escolar indígena y didácticas propias destaca en programa intercultural bilingüe

Venezuela/ Julio de 2016/VTV

El viceministro de Comunidades Educativas y Unión con el Pueblo, indicó que el programa es parte del inicio del nuevo proceso educativo que llama a maestros, estudiantes y a la comunidad a integrarse para ser parte del proceso.

El uso de la vestimenta tradicional como uniforme escolar en niños, niñas y adolescentes e implementar estrategias metodológicas, pedagógicas y didácticas propias que respondan a las características específicas de cada pueblo y comunidad indígena, destacan en el programa de la educación intercultural bilingüe, cuyo lanzamiento oficial se realizó este martes en la parroquia Paraguaipoa, municipio bolivariano Guajira del estado Zulia.

El viceministro de Comunidades Educativas y Unión con el Pueblo, Jheyson Guzmán presidio el lanzamiento de los Planes, Programas y Proyectos de la Educación Intercultural Bilingüe para Pueblos y Comunidades Indígenas desde la Unidad Educativa Nacional Puerto Aleramo, en el sector Toro Sentao de Paraguaipoa.

Guzmán destacó que este programa es parte de los logros de la consulta por la calidad escolar, donde cada una de las comunidades indígenas del país participó en la construcción de los programas educativos para los pueblos y comunidades ancestrales.

«A partir de hoy podemos decir que estamos trabajando en función de 44 comunidades indígenas, para garantizar no solo su registro, sino su cultura, costumbres y tradiciones. (…) Cada vez estamos más comprometidos en la defensa de nuestros pueblos indígenas, por su reconocimiento e igualdad de condiciones, como lo establece la Constitución Bolivariana», manifestó.

El viceministro indicó que el programa es parte del inicio del nuevo proceso educativo que llama a maestros, estudiantes y a la comunidad a integrarse para ser parte del proceso.

Asimismo el plan promueve la formación académica de los docentes adscritos a la educación intercultural bilingüe, haciendo especial énfasis en los aspectos sociológicos, lingüísticos y didácticos, a través del Plan Nacional de Formación para los maestros y las maestras indígenas.

Igualmente busca conservar la cosmovisión, la espiritualidad, las tradiciones, los usos y costumbres de los pueblos indígenas mediante la implementación del uso de los Calendarios Productivos Socioculturales Indígenas y los nichos etnolingüísticos.

Fuente: http://www.vtv.gob.ve/articulos/2016/07/19/uso-de-uniforme-escolar-indigena-y-didacticas-propias-destaca-en-programa-intercultural-bilingue-1740.html

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Reforma educativa y educación sexual: Javier Barrios D.

Panamá/Julio de 2016/La Prensa

Por: Javier Barrios

Hace 40 años, en una de las manifestaciones de docentes contra la fallida reforma educativa, mi esposa, unos familiares y yo estábamos de espectadores en una acera. Entre la multitud y diversas arengas divisamos a Chito Vergara, primo de mi esposa. Entonces acordamos hacerle una broma y empezamos a gritar: “Abajo Chito, abajo Chito”, y en cuestión de segundos, todos a su alrededor gritaban: “Abajo Chito”. Esto es una clara muestra de que mucha gente no tiene la menor idea de lo que hace en las manifestaciones… participa por inercia, analfabetismo letrado, manipulación e irresponsabilidad.

Existe similitud entre la lucha contra la mencionada reforma educativa y la actual contra el proyecto de ley 61 (sobre educación sexual), salvo lo referente al móvil político: claro y abierto en aquella; tenue, confuso y solapado, ahora. El objetivo inicial de las protestas de entonces eran las reivindicaciones salariales que, con el apoyo y la influencia de grupos conservadores y ultraderechistas adversos a Omar Torrijos, terminaron relegándolo a un segundo plano y alzaron la bandera en contra de la reforma educativa.

Algunos pretextos y críticas de entonces y de ahora mueven a la risa y/o están muy alejados de la verdad. Por ejemplo, se argumentó que la reforma educativa era comunista, entre otras simplezas, por una banderita con los colores patrios pegada en la manga de la camisa de los uniformes de primaria, como era en Cuba. O sea, que los inventores de tal falacia pareciera que nunca se percataron de que la reforma era financiada por la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos (AID). ¿O será que el gobierno de entonces de ese país o el director de la AID eran comunistas?

Si Omar hubiera deseado que la reforma continuara habría negociado –eso sí, molesto con sus colaboradores por no haber vendido bien la idea–, pero decidió derogarla. Además, no había por qué poner en riesgo un objetivo de tanta trascendencia, como la recuperación del Canal, por una lucha que tenía claros matices políticos.

En aquella época, el rector del Colegio Albert Einstein, Hersel Keplitz, coautor de la reforma, dijo cuando fue derogada: “Algún día la reforma educativa tendrá que ser implementada”.

Han transcurrido 40 años y poco se ha hecho al respecto, pues los docentes siguen resistentes al cambio y sumidos en un oscurantismo cuyos resultados están a la vista, al punto de que en una evaluación internacional de la calidad de la educación, Panamá ocupó el vergonzoso lugar 63, entre 65 países. En eso es que debemos estar.

No pretendo, por falta de espacio, entrar en detalles sobre las bondades y la necesidad apremiante e impostergable de una educación sexual integral. Para mí basta que sea una iniciativa que coadyuve, conjuntamente con otras medidas y políticas estatales, a la solución de un serio problema de salud pública de dimensión nacional y, además, porque un tema de educación científica –diseñado por expertos y que será impartido por docentes entrenados– no ha de ser perjudicial para la juventud y el país en general.

En la antigüedad la educación de los hijos de familias de bien estaba en manos de sus padres y de algún especialista en casa. Los pobres no educaban a sus hijos. Hoy, la situación poco ha cambiado, pues los pobres no tienen derecho a ofrecerle buena educación a sus hijos, ni en la escuela ni en casa, y menos la debida orientación sobre sexualidad que el actual libertinaje exige. Muchos de los padres que se oponen al proyecto de ley 61 tienen solucionado el problema, por lo tanto, son egoístas e injustos con los que no tienen la misma oportunidad.

Ocurre igual con algunos representantes de la Iglesia católica y de otras religiones, quienes además manipulan a sus seguidores, la mayoría de ellos pertenecientes a estos grupos marginados.

Si los padres, por tabú, desconfianza o desconocimiento del tema, no han estado en capacidad de orientarlos (porque no hay escuelas para padres), por favor, dejen que los docentes entrenados para tales fines (como ocurre con matemáticas, física, química, etc.) lo hagan. De lo contrario, dentro de 40 años –como ha ocurrido con la calidad de la educación debido a la resistencia a los cambios– estaremos ocupando lugares vergonzosos en la educación y la salud sexual de menores y adultos, y cuando surjan iniciativas al respecto, seguiremos gritando en las manifestaciones: “Abajo Chito”.

Fuente: http://www.prensa.com/opinion/Reforma-educativa-educacion-Javier-Barrios_0_4534046701.html

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Estudiantes uruguayos diseñan ciudad en Marte

Uruguay/Julio de 2016/E·FE

Cinco estudiantes uruguayos diseñaron un prototipo de ciudad habitable en el planeta Marte y viajarán a la NASA para participar, junto a unos 300 colegiales del resto del mundo, en un proyecto final que se realizará entre el 29 y 31 de julio.

El coordinador del proyecto, Andrés Rapetti explicó a Efe que el grupo, que pertenece al colegio Woodside de Punta del Este, al sureste uruguayo, obtuvo su boleto al obtener el segundo lugar en Latinoamérica detrás de la representación de Argentina, quienes viajarán con 12 personas.

En concreto, los representantes de Uruguay, por exigencias del concurso, desarrollaron un proyecto en el que debía planificarse un proyecto de habitabilidad en Marte para 2075, donde vivirían 10.000 personas.

En ese sentido, Rapetti indicó que los grupos funcionan bajo el nombre de «compañías» ya que su organización funciona con «una lógica empresarial» como un presidente, vicepresidente, coordinador de proyectos y distintos departamentos.

A su juicio, este factor «es bueno» ya que permite ubicar a cada estudiante de acuerdo con sus fortalezas como las ciencias sociales, matemáticas, artes, entre otras.

Entre los principales factores con los que debía contar cada proyecto se encontraban la generación de condiciones de supervivencia en el establecimiento, diseñar barrios, centros de ocio, creación de oxigeno, agua y automatización de las comunicaciones internas con la tierra o centros mineros.

De igual manera, el coordinador señaló que cada grupo debía incluir el diseño estructural, formas y establecimiento de las estructuras, costos de financiación, con la intención de abarcar cinco áreas de conocimientos.

Entre los principales desafíos que debían abordar los estudiantes se encontraban la baja gravedad marciana, así como las permanentes tormentas y tipo de tornados que ocurren en este planeta.

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La sociedad en cuestión. Antología comentada

Argentina/Julio de 2016/CLACSO

Esta publicación apuesta a recuperar la obra de Gino Germani para los investigadores de hoy y de mañana. Germani personificó el desafío de construir el campo de las Ciencias Sociales en la Argentina de mediados del siglo XX. Sus estudios e investigaciones delimitaron la sociología como campo disciplinario en permanente diálogo con otras disciplinas de las Ciencias Sociales y las humanidades. Pese al paso del tiempo y el desarrollo de las Ciencias Sociales en la región, revisitar su obra sigue siendo relevante para analizar el mundo de hoy. Con este objetivo, presentamos un conjunto de textos emblemáticos de la obra de Germani seleccionados y comentados por especialistas de diferentes áreas temáticas.

En su mayoría, los investigadores responsables de la selección de los textos han compartido espacios de formación, investigación y debate político e intelectual con el científico italiano, lo cual sumado a su profundo conocimiento del trabajo de Germani, hacen de esta compilación un medio ideal para renovar el interés sociológico en su obra. Ana Germani e Inés Izaguirre; Miguel Murmis; Ruth Sautu y equipo; Alfredo Lattes; Raúl Jorrat; y Juan Carlos Marín y Julián Rebón, dialogan con la obra y biografía intelectual de Germani presentándonos textos que se destacan por su valor documental y brindan testimonio de momentos clave en la construcción del campo disciplinar. Los trabajos están agrupados en secciones temáticas que permiten valorarlos en diversas dimensiones y tomarlos como disparadores para el abordaje de los grandes problemas sociales contemporáneos, recuperando la obra del sociólogo italiano de manera vital y productiva.

Colección Antologías del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribeño.
ISBN 978-987-1543-557
CLACSO. Instituto de Investigaciones Gino Germani/ UBA.
Buenos Aires.
Octubre de 2010

Fuente: http://www.clacso.org.ar/antologias/detalle.php?id_libro=537

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