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Perú: FMI identificó dificultades frecuentes tras la crisis

América del sur/ Perú/ Julio del 2016/ Noticias /peru21.pe/economia

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha realizado préstamos a países de todo el mundo en respuesta a la crisis financiera, lo cual le ha permitido identificar –en el documento “Examen de los programas aplicados para hacer frente a la crisis”– los programas utilizados por diversas economías.

De esta manera, el FMI reveló que los programas que respaldaron contribuyeron a contrarrestar el colapso del sistema económico mundial, la repetición de la Gran Depresión y el contagio de país a país. Además, indican que sus programas fueron ajustándose a medida que la crisis evolucionaba.

LO OBSERVADO
El FMI identificó algunas dificultades constantes que vieron en las economías del mundo.

La primera es que el tipo de cambio nominal no varió demasiado, pues la estrategia de ajuste de muchos países se basó en la “devaluación interna”, que procura recuperar la competitividad externa mediante el descenso de los precios internos en lugar del tipo de cambio nominal.

El manejo del ajuste fiscal fue un reto, dado que se necesitaba reducir la deuda pública y restablecer la sostenibilidad, dado que, en vista de la caída del PBI, la relación que este tenía con la deuda se hacía más grande.

La implementación de reformas estructurales tuvo lugar durante el periodo de crisis, pero estas no siempre rindieron frutos de manera rápida.

Los países intentaron prevenir los “círculos viciosos” vinculados con el exceso de deuda, pero solo lo lograron de manera parcial.

Finalmente, el FMI concluyó que las medidas tomadas lograron amortiguar la caída de la economía y en algunos casos la han revertido, además los sistemas financieros se estabilizaron. Sin embargo, aseguran que hay resultados que se verán más adelante.

SABÍA QUE

  • En la última proyección del FMI se indica que la economía peruana crecería 3.7% este año, cifra mayor que lo pronosticado anteriormente (3.3%).
  • La institución aseguró que la economía de América Latina y el Caribe tendría este año su segunda caída consecutiva.

Fuente: http://peru21.pe/economia/fmi-identifico-dificultades-frecuentes-crisis-2252295

Fuente Imagen :http://cde.peru21.pe/ima/0/0/3/8/9/389464.jpg

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Cancillería emite comunicado por Día Internacional de Mandela

La Cancillería de Venezuela emitió un comunicado oficial para unirse a la conmemoración de Día Internacional del líder sudafricano Nelson Mandela

La Cancillería de Venezuela emitió un comunicado oficial para unirse a la conmemoración de Día Internacional del líder sudafricano Nelson Mandela.

En noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 18 de julio Día Internacional de Nelson Mandela, en reconocimiento de la contribución aportada por el ex Presidente de Sudáfrica a la cultura de la paz y la libertad, no solo en su país, sino en todos los rincones del planeta.

A continuación el texto completo emitido por la Cancillería:

“El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en nombre del Pueblo y el Gobierno Bolivariano se une al júbilo mundial por el Día Internacional de Mandela, dedicado a quien ofrendó su vida al servicio de la humanidad como preso deconciencia, como defensor íntegro de los derechos humanos, trabajador por la paz, la libertad absoluta, la no discriminación y la igualdad.

En este día, 18 de julio, aniversario de Nelson Mandela, la Patria de Simón Bolívar, de Francisco de Miranda, y Hugo Chávez honran la memoria y el pensamiento de quien esejemplo eterno de perseverancia para la República de Sudáfrica y el Mundo entero.

En sus palabras se recogen los principios que todo hombre y mujer patriota deben tomar como ruta de vida: “Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré para la eternidad”.

La República Bolivariana de Venezuela acompaña a la República de Sudáfrica y su pueblo, en la celebración mundial de este día que resalta los valores humanos más sublimes que legóNelson Mandela a la humanidad entera.

¡Feliz día Mandela, Feliz día Sudáfrica!”

 

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/politica/cancilleria-venezuela-se-une-la-celebracion-del-dia-internacional-mandela/

Fuente:http://www.ultimasnoticias.com.ve/wp-content/uploads/2016/07/cancilleria1140-990×460.jpg

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Caravana de Pastores por la Paz viaja a Cuba

América del Norte/México/ Julio del 2016/Noticias/http:www.prensa-latina.cu/

La XXVII Caravana de Pastores por la Paz viajará hoy a Cuba integrada por 41 activistas de la solidaridad con el pueblo cubano.

Estadounidenses, europeos y mexicanos integran el contingente que dirige Gail Walker, directora ejecutiva de Pastores por la Paz e hija del fallecido pastor Lucius Walker, fundador de la Caravana en 1992.

Gail Walker dijo a Prensa Latina que aunque las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tienden a normalizarse, la batalla contra el bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla caribeña continúan afectado la vida de los cubanos.

Aseguró sentir mucho amor y respeto por la Revolución cubana, porque la fuerza de esta radica en poner siempre por delante al pueblo.

Este proyecto no es solo de mi padre o mío, es una comunidad la que participa en cualquier parte de Estados Unidos, México, Centroamérica, Europa y de todo el mundo, apuntó.

Afirmó que llegan a La Habana con un cargamento de medicamentos, pero también luego de toda una labor de concientización en diversas comunidades sobre los efectos del bloqueo a la mayor de las Antillas.

Fuente :http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=5073821&Itemid=1

Fuente imagen: http://www.prensa-latina.cu/images/stories/Fotos/2016/julio/18/gail-walker.jpg

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República Dominicana: Minerd ha incorporado más de 23 mil nuevos maestros a jornada extendida desde 2012

Centro América/República Dominicana/ Julio del 2016/ http://acento.com.do/

El Ministerio de Educación (Minerd) logró incorporar desde el 2012 a abril de este año a 23,769 nuevos docentes al sistema de educación pública, a fin de cubrir la demanda de los nuevos centros educativos con Jornada Escolar Extendida.

De acuerdo a cifras oficiales del Ministerio de Educación en agosto del 2012 las escuelas públicas contaban con 67, 858 docentes esparcidos en toda la geografía nacional, pero al corte de febrero  del 2016 la cifra ascendió a 90,188 maestros, lo que representa un incremento de un 24.7 %.

El aumento en el personal docente obedece a la demanda de la población en todo el país por más escuelas o centros educativos, por lo que a mayor cantidad de aulas se requiere de más maestros, orientadores, directores, subdirectores y técnicos que sirvan de apoyo a los estudiantes.

La cantidad de personal docente apenas aumentó en 1, 418 maestros en el 2013 con relación a agosto del 2012, pero fue a partir de ese año cuando realmente se aplicó el 4 % del PIB a la educación con el nuevo presupuesto del gobierno.

El sistema de educación público recibió para agosto 2014 un incremento considerable de 6,720 maestros con relación al 2013 y la causa de este aumento obedece a que el gobierno, vía el Ministerio de Educación, ya había terminado y remodelado las primeras escuelas y aulas.

Para agosto del 2014 ya habían en las escuelas públicas 75,996 personas en el área docente, en el 2013 eran 69, 276; en el año 2015 la cantidad era de 84, 039 docentes.

Hasta febrero de este año, la presente gestión que encabeza el presidente Danilo  Medina, había incrementado en 22,330 la cantidad de nuevos profesores en las escuelas públicas para cubrir la demanda de jornada extendida.

Al mismo tiempo, el gobierno del presidente Danilo Medina comenzó a aplicar incrementos salariales a los profesores como forma de dignificar la labor que realizan. En los últimos tres años los maestros recibieron un incremento salarial acumulado de un 67 %.

Fuente :http://acento.com.do/2016/actualidad/8365368-minerd-ha-incorporado-mas-23-mil-nuevos-maestros-jornada-extendida-desde-2012/

Fuenteimagen:http://acento-main-cdn.odsoluciones.netdna-cdn.com/wp-content/uploads/DSC_0440-1-700×464.jpg

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Las inseguridades en la sociedad del conocimiento

 

 Eurpa/Suecia/Julio del 2016/Articulo/file:/C:/Users/Administrador

Las inseguridades en la sociedad del conocimiento

Se nos está diciendo que vivimos en una sociedad del conocimiento y también que vivimos en una sociedad del riesgo. Ambas afirmaciones tienen algo de verdad. Por un lado, la información y el conocimiento se están acumulando a un ritmo sin precedentes y han adquirido nuevas funciones en la economía y en otros procesos sociales.

Por otro, cada vez se presta más atención en la vida pública a los riesgos y a las inseguridades. Sin embargo, al menos aparentemente, las expresiones “sociedad del conocimiento” y “sociedad del riesgo” parecen contradictorias.

En una “sociedad del conocimiento”, cabría esperar que los encargados de la adopción de decisiones supieran cómo lograr sus objetivos, mientras que en una “sociedad del riesgo” cabría esperar que los acontecimientos imprevisibles e incontrolables hicieran esa tarea imposible.

Con este artículo se pretende contribuir a clarificar la índole de esta contradicción aparente. Para ello, hemos reflexionado también sobre la función del riesgo y la inseguridad en una sociedad del conocimiento. El concepto de conocimiento El conocimiento es un concepto complejo.

En primer lugar, el conocimiento es una especie de creencia. Lo que uno no cree no puede ser conocimiento. Por lo tanto, si tengo acceso a una información correcta, pero no creo en ella, para mí no constituye un conocimiento.

Por otra parte, las creencias incorrectas tampoco se pueden considerar conocimiento. Si alguien cree que la tierra es plana, está claro que no se trata de un conocimiento. Además, lo que se considera conocimiento tiene que estar justificado.

Si alguien cree que el número atómico del oro es un número primo porque cree que el núcleo del átomo del oro tiene 61 protones, eso no es un conocimiento. Por lo tanto, el conocimiento tiene elementos tanto subjetivos como objetivos. Para nuestros propósitos actuales, podemos definir el conocimiento como una creencia verdadera y justificada. Se podrían añadir más cualidades para que la definición fuera exacta, pero no viene al caso en este momento.

En su lugar, será de utilidad centrarnos en dos aspectos junto a los cuales el concepto de conocimiento se puede debilitar. El primero es el de la asimilación cognitiva. Para que algo se considere como conocimiento tiene que ser integrado en el sistema de creencias del sujeto.

Mientras estoy escribiendo este artículo tengo sobre mi mesa un libro sin leer que trata de los hábitos viajeros de los habitantes de Estocolmo. Esto significa que tengo acceso a la información sobre este tema, pero no conocimiento. Si leo el libro, entonces es probable que la información se transforme en conocimiento.

Ahora bien, esta transformación de la información en conocimiento sólo se producirá si entiendo la información de manera que pueda integrarla en mi sistema de creencias de forma adecuada. Si me aprendo el texto de memoria, sin entenderlo, entonces tendré información sobre el tema, pero no conocimiento.

Los datos se diferencian de la información en que no tiene n que estar en una forma determinada, adecuada para la asimilación. Si en lugar del libro tuviera sobre mi mesa los 10000 cuestionarios en los que se basa, entonces tendría datos en lugar de información.

En resumen, los datos tienen que ser asimilables cognitivamente para que se puedan calificar de información, y cognitivamente asimilados para que se puedan calificar de conocimiento. En general, es difícil trazar una línea clara de separación entre el conocimiento y la mera información, y lo mismo ocurre entre la información y los meros datos.

Sin embargo, no por ello la distinción es menos importante. Es lamentable que en la ciencia informática, el “conocimiento” y la “información” se empleen frecuentemente como sinónimos. Quizá es por esto por lo que no siempre se distingue claramente entre “sociedad del conocimiento” y “sociedad de la información”.

El segundo aspecto es el grado de creencia del sujeto. El conocimiento implica creencia, y ésta requiere un alto grado de seguridad (subjetiva). Si no estoy seguro de si el número atómico del oro es 79, no se puede decir que tenga una creencia – o conocimiento – de que es así. Cuando la necesidad de seguridad no está satisfecha, sentimos en su lugar inseguridad, el estado epistemológico de no creer (o saber) algo seguro.

Hay que señalar que la inseguridad es un estado subjetivo, no objetivo. Si no estoy seguro de si hoy es el cumpleaños de mi prima, estoy en un estado de inseguridad, al margen de cuándo ella haya nacido.

En teoría de la decisión, el término “ignorancia” se usa corrientemente para referirse a la inseguridad en su grados más altos, es decir para estados en los que uno no tiene ni siquiera un grado de creencia en la afirmación en cuestión (no sabe el grado de probabilidad o improbabilidad).

Este uso puede dar lugar a confusión, pues en el lenguaje corriente “ignorancia”, contrariamente a “inseguridad”, expresa la distinción entre verdadero y no verdadero. (Una forma de ser ignorante, en el sentido corriente de la palabra, es estar seguro de algo que no es verdadero.) Ahora bien, por falta de una buena alternativa terminológica, usaremos “ignorancia” también para los altos grados de inseguridad (subjetiva).

Las dos formas de debilitar el concepto de conocimiento se resumen en el Diagrama 1. Diagrama 1. Dos maneras de debilitar el concepto de conocimiento Las complejidades del riesgo ¿Qué tiene que ver aquí el “riesgo”? Desgraciadamente, esta pregunta es difícil de contestar, pues el término “riesgo” tiene varias acepciones muy arraigadas.

Se suele emplear “riesgo” para expresar, en general, una situación en la que algo inoportuno puede ocurrir o no, pero no sabemos si ocurrirá. En este sentido, “riesgo” está estrechamente relacionado con “inseguridad”; pero ambos conceptos no son sinónimos. Mientras que “inseguridad” pertenece al ámbito subjetivo, “riesgo” tiene un fuerte componente objetivo.

Si no sé si una culebra es venenosa, me encuentro en un estado de inseguridad con respecto a la posibilidad de que me envenene. Ahora bien, como esta especie no tiene veneno, no existe tal riesgo, pero sí existe la inseguridad. La relación entre estos dos conceptos “riesgo” (en este sentido) e “inseguridad” se parece en parte a la que existe entre “verdad” y “creencia”.

En otras ocasiones, “riesgo” expresa la probabilidad de que se produzca un acontecimiento indeseado. Es el uso que se hace, por ejemplo, cuando se pregunta al médico qué riesgo hay de que fracase un tratamiento. Éste es también el significado estándar del término en la teoría de la decisión; por “decisión en condiciones de riesgo” se entiende “decisión con probabilidades definidas”. Un tercer uso es corriente en el análisis profesional del riesgo.

En esta disciplina, “riesgo” suele denotar una representación numérica de exactitud, que se obtiene multiplicando la probabilidad de que se produzca un acontecimiento indeseado por una medida de su valor negativo. Cuando, por ejemplo, los riesgos de la energía nuclear se comparan en términos numéricos con los de los combustib les fósiles, “riesgo” se entiende normalmente en este tercer sentido técnico. Así pues, en los tres sentidos de “riesgo”, el uso de este término se basa en una mezcla sutil de conocimiento e inseguridad.

Cuando existe un riesgo, tiene que haber algo que es desconocido o que tiene un resultado desconocido; por lo tanto, tiene que haber inseguridad. Pero para que esta inseguridad constituya un riesgo para nosotros, tiene que haber algo conocido en ello. En el primero de los tres sentidos de “riesgo”, tenemos que saber que la inseguridad es “real” al menos en el sentido de que no se puede hacer desaparecer con la ayuda del conocimiento que se tiene.

En los dos últimos, más técnicos, tenemos que tener una representación numérica de la Conocimiento Información Datos Inseguridad Ignorancia inseguridad. Las intrincadas relaciones entre el riesgo y los otros conceptos están sólo apuntadas en el Diagrama 2 con la colocación del “riesgo”. Diagrama 2. El papel del “riesgo” en los conceptos epistemológicos.

Poner etiquetas a las sociedades De los seis términos del Diagrama 2, tres se suelen emplear para referirse a la sociedad en la que vivimos. Vivimos en una “sociedad del conocimiento”, en una “sociedad de la información”, y en una “sociedad del riesgo”. ¿Hasta qué punto, y en qué sentido, son adecuadas estas denominaciones?

El término “sociedad X” se puede interpretar de muchas formas. Puede expresar una sociedad en la que …X es más común o más prevalente que en las sociedades anteriores. …se presta más atención a X que en las sociedades anteriores. …la función de X es mayor en las estructuras sociales de poder que en las sociedades anteriores. etc.

Por lo tanto, para cualquier X dada (como riesgo, información, conocimiento…) no puede haber una única respuesta correcta a la pregunta de si vivimos o no en una sociedad X. La respuesta dependerá de qué tipo de definición escojamos, e incluso después de haber escogido (por ejemplo) una de las tres definiciones vistas anteriormente, son necesarias más especificaciones pues pueden ser esenciales para la respuesta.

¿Vivimos en una sociedad del conocimiento? Tanto la respuesta positiva como la negativa son posibles. La primera porque la cantidad total de conocimiento humano acumulado va en aumento. Pero, por otra parte, se puede afirmar que la información se está acumulando a una velocidad mucho mayor que el conocimiento y que la transformación de la información en conocimiento se está quedando atrás.

Desde ese punto de vista, la “sociedad de la información” (o incluso quizá la “sociedad de los datos”) sería una definición más precisa. Conocimiento Información Datos Insegurida d Ignorancia Riesgo Del mismo modo, si escogemos otra definición, podemos afirmar que nuestra sociedad es una sociedad del conocimiento debido a la importancia creciente de éste en las estructuras sociales de poder.

Pero en ese caso, por otra parte, se puede afirmar que esto se aplica solamente a ciertos tipos de conocimiento, y que la importancia de otros tipos de conocimiento está disminuyendo, de manera que lo que está ocurriendo es que hay un cambio entre los diferentes tipos de conocimientos y no que estemos pasando de depender menos del conocimiento a depender más.

Campesina con su hijo cerca de la central nuclear Three Mile Island, marzo 1979. La región fue evacuada después de un accidente nuclear. AFP/UPI ¿Vivimos en una sociedad de riesgo? Por motivos parecidos, esta pregunta no tiene una respuesta unívoca. De entrada, ¿están los riesgos más extendidos o son más importantes que en las sociedades anteriores? Evidentemente, los cambios tecnológicos han impuesto nuevos riesgos a la humanidad.

La mayoría de los riesgos actuales no existían hace cincuenta o cien años– los misiles teledirigidos, las centrales de energía nuclear, los pesticidas orgánicos, los accidentes aéreos, etc. La conclusión natural parece ser que en las zonas industrializadas del mundo, los avances tecnológicos han dado lugar a un aumento de los riesgos.

Sin embargo, cabe hacer la observación de que este aparente aumento depende en gran medida de nuestro punto de mira. Por diversos motivos, prestamos más atención al aumento de riesgos que a su disminución.

En las zonas industrializadas del mundo, el hambre ya no es una amenaza grave, ni tampoco lo es la larga lista de enfermedades que antes eran incurables y ahora tienen curación. La navegación y la minería son menos peligrosas que antes, aunque todavía se pueda hacer mucho para reducir riesgos.

Si algunos riesgos están aumentando y otros disminuyendo, ¿cómo podemos medir la cantidad total de riesgo? Una medida razonable, en lo referente a la salud, es la esperanza de vida. Si se mide de esta forma, en las zonas ricas del mundo, los riesgos totales han disminuido.

¿Es la sociedad del riesgo algo que dejamos atrás hace ya tiempo? No necesariamente. Hay otras acepciones de “la sociedad del riesgo”, como la de sociedad en la cual los problemas sociales se tratan y analizan con referencia al concepto de “riesgo”. En este sentido, desde luego, vivimos en una sociedad de riesgo en mucha mayor medida que en cualquier generación anterior. Pero lo mismo que “sociedad de la información” puede ser en algunos aspectos una expresión más adecuada que “sociedad del conoc imiento”, se puede decir que la expresión “sociedad de la inseguridad” sería más precisa que la de “sociedad del riesgo”, al menos si entendemos la palabra “riesgo” en su sentido técnico de inseguridad cuantificada.

La ciencia y la tecnología modernas nos han hecho conscientes de muchas inseguridades y no a todas ellas se las puede denominar riesgos con propiedad. La inseguridad científica La ciencia nos brinda conocimientos nuevos. Pero desgraciadamente, este conocimiento nuevo genera más inseguridades.

Además de contestar a algunas de nuestras preguntas, la ciencia produce, a un ritmo siempre creciente, nuevas preguntas sin respuesta. Si vivimos actualmente en una “sociedad de la inseguridad” se debe básicamente a las inseguridades hacia las que la ciencia llama nuestra atención.

Algunos de los objetos del estudio científico son extremadamente complejos, y esta complejidad es la causa principal de la inseguridad científica. El efecto invernadero antropogénico es un ejemplo muy claro. Es necesario tomar en cuenta una larga serie de factores causales y mecanismos potenciales para determinar los efectos del aumento de concentraciones de gas invernadero en la atmósfera.

Algunos sistemas naturales muy complejos como los mares, bosques, y suelos interactúan con el sistema atmosférico, y lo mismo ocurre con actividades humanas como la producción de alimentos y energía. También hay que estudiar factores sociales como el comercio, la población, la migración y las formas de vida. Evidentemente, toda predicción acerca del resultado de todas estas interacciones tiene que estar cargada de inseguridad.

Una gran parte de la ciencia moderna se dedica al estudio de sistemas compuestos que son al menos tan complejos como el sistema climático: los ecosistemas, el cuerpo humano, la economía mundial, etc. Cada uno de éstos contiene tantos componentes e interacciones posibles que en la práctica son impredecibles. Algunos de estos sistemas son impredecibles no sólo en la práctica, sino también en principio, debido a los fenómenos caóticos.

El resultado de la evolución biológica es impredecible por este motivo. El sistema climático es también un sistema caótico, y está claro hasta qué punto esto limita la posibilidad de predecir el efecto invernadero.

Además, la ciencia está siempre sujeta a otro tipo de inseguridad, la de los factores desconocidos. Sólo muy rara vez tenemos buenas razones para creer que nuestros modelos científicos están completos, en el sentido de que no se nos ha pasado por alto ningún componente importante o interacción.

Incluso aunque podamos hacer cálculos exactos y fiables de los efectos combinados de todos los factores conocidos que influyen en el clima futuro, ¿cómo podemos saber que no hemos olvidado ningún proceso físico, químico o biológico que habríamos debido tener en cuenta?

Las vicisitudes del azar En algunos casos, se puede llegar al conocimiento sobre sistemas complejos por medio de la experiencia sistematizada. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se estudian los efectos de los agentes terapéuticos en el cuerpo humano. Debido a la complejidad del cuerpo, es imposible, en la práctica, predecir teóricamente los efectos de una nueva droga.

Por eso, después de haber realizado ensayos preliminares, se prueban las medicinas de forma experimental en grupos de pacientes. Basándose en las estadísticas de estos estudios (ensayos clínicos) se pueden asegurar los efectos de las drogas médicas con una seguridad razonable. Evidentemente, hay muchos casos en los que este tipo de “desvío estadístico” para el conocimiento de sistemas complejos no es posible.

No tenemos acceso a un centenar de Tierras en las cuales poder experimentar para determinar cuál es el nivel tolerable de emisiones de gas invernadero. Es más, incluso en los casos en los que se dispone de información estadística, ésta no siempre reduce las inseguridades con tanta eficacia como cabría esperar. Consideremos el ejemplo de los efectos de las sustancias químicas en la salud.

¿Hasta qué punto es posible determinar la presencia o ausencia de estos efectos por medio del estudio directo de las personas expuestas? Desgraciadamente, la respuesta a esta pegunta es bastante desconcertante. Para abreviar, centrémonos en los riesgos mortales producidos por algunas sustancias tóxicas.

Para empezar, supongamos que 1000 personas están sujetas a la exposición química que produce el angiosarcoma hepático (un tipo poco frecuente de cáncer de hígado) en 0.5 % de las personas expuestas. Entre las personas no expuestas, la frecuencia de esta enfermedad está muy próxima a cero.

Si se realiza una investigación adecuada, hay muchas posibilidades de que se descubra una mayor presencia de esta enfermedad entre la población expuesta. A continuación, supongamos que otras 1000 personas están sujetas a una exposición que aumenta la incidencia de cáncer de pulmón de 10,0 a 10,5 %.

El número adicional de casos de cáncer es el mismo que en el caso anterior. Sin embargo, como se ve con el cálculo de probabilidades, la diferencia entre 10,0 y 10,5 % en este caso no se puede distinguir de variaciones fortuitas. Así pues, los efectos de esta sustancia no se pueden detectar estudiando a la población expuesta. En la práctica, los estudios epidemiológicos pueden detectar con fiabilidad el exceso relativo de riesgos solamente si está en torno a 10 % ó más.

Para los tipos más comunes de enfermedades mortales, como la enfermedad coronaria y el cáncer de pulmón, el riesgo de mortalidad es de un orden de magnitud de aproximadamente 10%. Por lo tanto, incluso en los estudios más afinados, un aumento del riesgo de mortalidad de 10-2 (10 % de 10 %) o menor puede ser indetectable (es decir, no se puede distinguir de variaciones fortuitas).

En experimentos con animales tenemos problemas experimentales parecidos, además de los problemas de extrapola ción de una especie a otra. ¿Cuál es la incidencia mínima en la salud para que el riesgo no nos parezca preocupante? Se han hecho muchos intentos de establecer un límite de preocupación, expresado como “riesgo aceptable” o “riesgo mínimo”.

La mayoría de nosotros estaría de acuerdo en que si una población humana estuviera expuesta a un factor de riesgo que estadísticamente costara la vida de una persona de cada 109 , este riesgo no sería cuestión de gran prioridad. Razonablemente, no sería un desastre que nuestros métodos de evaluación de los riesgos fueran insuficientes para descubrir riesgos de ese orden de magnitud.

Pero, por otra parte, la mayoría de nosotros consideraría un grave problema que no se pudiera detectar un factor de riesgo que costara la vida de una persona de cada 100 ó 1000. Las propuestas más comunes para fijar los límites de preocupación por los riesgos mortales son de 1 por 100 000 y 1 por 1000 000.

Es difícil encontrar propuestas de 1 por 10 000. Estos valores desde luego no son límites objetivos o científicos; pertenecen al ámbito de la ética. Sin embargo, es importante Diagrama 3. El “vacío ético” del conocimiento toxicológico. señalar la existencia de lo que se puede llamar un vacío ético, un vacío entre los niveles que son detectables científicamente y los que normalmente se consideran éticamente aceptables o al menos de preocupación menor.

Este vacío ético, ilustrado en el Diagrama 3, tiene un espacio de 2–4 órdenes de magnitud. Por todo esto, la ciencia nos deja con una cantidad considerable de inseguridad: aunque no se hayan encontrado efectos adversos en la población expuesta, puede seguir habiendo efectos en unos niveles de riesgo que son al menos entre 100 y 1000 veces más altos que los comúnmente propuestos de preocupación o aceptabilidad. La inseguridad científica en la adopción de decisiones Cuando pasamos de la ciencia al terreno práctico de la adopción de decisiones, encontramos aún más inseguridades.

Hay al menos cuatro tipos de inseguridad que se tienen que tener en cuenta en la práctica de la adopción de decisiones: la inseguridad en cuanto a las consecuencias, la inseguridad por falta de confianza, la inseguridad en cuanto al campo de decisión, y la inseguridad en cuanto a los valores. Los dos primeros están en estrecha relación con las inseguridades de la ciencia.

Por inseguridad de consecuencias se entiende que las consecuencias de las opciones que se le ofrecen al decisor no son conocidas. Este tipo de inseguridad se puede categorizar en cuatro grados. En el primero, el grado más bajo de inseguridad de 1 10-1 10-2 10-3 10-4 10-5 10-7 10-9 10-8 10-6 Detectable Aceptable consecuencias, se sabe qué resultados son posibles y cuáles son sus probabilidades. (Como dijimos antes, el término técnico para esto es “adopción de decisiones en condiciones de riesgo”.) El segundo nivel es el de adopción de decisiones con conocimiento incompleto de las probabilidades.

(El término técnico es “adopción de decisiones en condiciones de inseguridad”.) Por ejemplo, alguien que construye una casa en Lima desconoce la probabilidad exacta de que la casa sufra un terremoto importante, pero puede saber que la probabilidad es superior a 5 por ciento. En el tercer nivel de inseguridad de consecuencias, se sabe cuáles son los posibles resultados de las diversas opciones, pero todo lo que se sabe en cuanto a sus probabilidades es que no son cero. (El término técnico es “adopción de decisiones en condiciones de ignorancia”.)

En el cuarto y más alto nivel, adopción de decisiones con posibilidades desconocidas, no se sabe cuáles son las consecuencias posibles. Aunque la teoría de la decisión se ha centrado esencialmente en el nivel más bajo de inseguridad de consecuencias, en muchas decisiones prácticas, el nivel más alto de inseguridad puede ser, al menos, igual de importante. La distinción entre los niveles tercero y cuarto no siempre está clara, como se puede ver en las series siguientes de problemas posibles con la ingeniería genética: · consecuencias catastróficas imprevistas · emergencia de nuevas formas de vida, con consecuencias catastróficas imprevistas · emergencia de nuevos virus, con consecuencias catastróficas imprevistas · emergencia de nuevos virus, que pueden costar muchas vidas  emergencia de virus mortales que se extiendan como los virus de la gripe · emergencia de virus del SIDA modificados que se extiendan como los virus de la gripe Aunque algunas interpretaciones del nivel alto de inseguridad de consecuencias se puedan revelar desdeñables, la inseguridad fundamental más general puede permanecer.

Supongamos, por ejemplo, que alguien propone la introducción de una especie de lombriz modificada genéticamente que desplazará a la lombriz común y que aireará mejor el suelo. No dejaría de ser razonable tomar en consideración la posibilidad de que esto pudiera tener consecuencias imprevistas negativas. Siguiendo con la suposición, imaginemos que todas las preocupaciones concretas pueden ser neutralizadas.

Se puede demostrar que la nueva especie no provoca una mayor erosión del suelo, no será más susceptible a las enfermedades, etc. Aun así, sería razonable pensar: “Sí, pero puede tener otros efectos negativos que ni siquiera se nos han ocurrido. Por lo tanto, la nueva especie no debe ser introducida.” Del mismo modo, si alguien propusiera lanzar una sustancia química a la estratosfera por alguna razón, buena o no, no sería irracional oponerse a esta propuesta por el mero hecho de que podría tener consecuencias imprevistas, y esto suponiendo que todos los problemas pudieran ser neutralizados.

Nuestro segundo tipo de inseguridad es el relativo a la confianza. Los encargados de la adopción de decisiones suelen tener que basarse en la opinión de los expertos, que en la mayoría de los casos deben su saber a una combinación de formación científica y experiencia práctica. Se suele dar por sentado que un decidor sensato tiene que admitir que los expertos tienen razón, pero de hecho, no hay buenas razones para ello. Abundantes pruebas históricas nos muestran que los expertos se han equivocado a veces.

Un decidor sensato no debería excluir la posibilidad de que esto pueda volver a ocurrir. Cuanto menos sepa o entienda Ud. de aquello de lo que hablan los expertos, mayor inseguridad y desconfianza sentirá Ud. si es un decisor sensato. Esto no siempre ha sido bien entendido por los que tienen un conocimiento tecnológico y científico privilegiado. Otros dos tipos de inseguridad en la decisión Todas las decisiones tienen un campo limitado. Un decisor puede escoger entre tomar muchas pequeñas decisiones o reunirlas en menos decisiones pero más amplias. Cuando se toma una decisión, siempre hay que trazar la línea en alguna parte, y escoger (implícita o explícitamente) un “campo” para la decisión. Los diferentes grupos de interés trazan la línea en distintos sitios. La cuestión de los desechos nucleares es un buen ejemplo. En el debate público sobre este tema, hay al menos cuatro campos de decisión en competencia, que se ofrecen a continuación ordenados de menor a mayor amplitud:

1. El campo de eliminación de los desechos: Dados los reactores nucleares que tenemos, ¿cómo se deberían eliminar los desechos radioactivos de manera segura? 2. El campo de producción de energía: Dado el sistema que tenemos para la distribución y consumo de energía, ¿cómo se debe producir la energía? ¿Qué nos enseña la cuestión de los desechos nucleares sobre esto? 3. El campo del sistema de energía: Dado el resto de nuestro sistema social, ¿cómo debemos producir, distribuir y consumir la energía? ¿Qué nos enseña la cuestión de los desechos nucleares sobre esto? 4. El campo del sistema social: ¿Cómo debería organizarse nuestra sociedad? ¿Qué nos enseña la cuestión de los desechos nucleares sobre esto? La industria nuclear suele preferir los dos campos más estrechos, mientras que los adversarios de la energía nuclear prefieren normalmente los dos más amplios.

Es importante señalar que cada uno de los cuatro campos de decisión es compatible con una adopción de decisiones sensata. Por lo tanto, entre los diferentes decisiones sensatos puede haber distintas opiniones acerca de lo que trata realmente esta cuestión. Este ejemplo puede ser inusualmente claro, pero su estructura básica no es atípica. En las cuestiones controvertidas suele haber campos de decisión en competencia, como el campo nacional y el internacional. Como no hay elección de campo objetiva o independiente de los valores, esto contribuye a la inseguridad en la adopción de decisiones.

En su mayoría, los teóricos de la decisión parten de la base de que hay una serie de valores bien definidos en los que debe basarse la decisión. Pero en la práctica, suele haber una inseguridad considerable con respecto a los valores. La mayoría de las decisiones en cuestiones sociales requieren la evaluación de resultados complejos que difieren según las diversas categorías, como el dinero, las vidas humanas, el bienestar de la humanidad, la protección del medio ambiente, etc. Nuestras intuiciones éticas no bastan para sopesar de manera inequívoca todas las combinaciones posibles de estos factores.

Como ejemplo, citaremos las cuestiones medioambientales del tercer mundo, como la erosión del suelo, que suelen entrar en conflicto con las necesidades humanas inmediatas. En estos casos, pocos de nosotros tenemos una solución preparada para conciliar los valores que entran en conflicto. En algunos casos, la inseguridad del valor se puede reducir por medio de la reflexión moral informada, pero también hay casos en los que esto no parece posible.

Otra complicación entra en juego cuando las decisiones afectan a las generaciones futuras. Parecería razonable juzgar los efectos en las generaciones futuras de acuerdo, al menos en parte, con los valores (preferencias) de las futuras personas afectadas y no de acuerdo con nuestros propios valores (preferencias). Pero la evolución futura de los valores humanos es extremadamente difícil de predecir. Las decisiones que intentan respetar los valores de las generaciones futuras son por lo tanto decisiones forzosamente inseguras respecto a los valores.

Conclusión La acumulación masiva y extendida de información y –en menor medida– de conocimiento es una característica evidente de las sociedades actuales. Igualmente lo es la presencia de riesgos e inseguridades en cuestiones de debate público y en la adopción de decisiones. Auque estas dos tendencias – más informac ión y más inseguridad – pueden parecer contradictorias, hay una sencilla razón para que coexistan: aunque la nueva información, especialmente la que nos brinda la ciencia, resuelva en ocasiones viejas inseguridades, va suscitando otras nuevas a un ritmo mucho más rápido. El conocimiento sobre la inseguridad, y concomitantemente, el conocimiento sobre el riesgo, es una categoría epistemológica propia de nuestra era. Para solucionar toda esta inseguridad, es necesario elaborar estrategias para procesar la información y la adopción de decisiones, que tomen esto en cuenta. El análisis del riesgo cuantitativo, el principio de precaución, las opciones reversibles de decisión, la implicación del destinatario, y los procesos participativos son indicios de los planteamientos que los investigadores y los profesionales han adoptado para el desarrollo de estas estrategias.

No hay duda de que, para solucionar los problemas suscitados por la inseguridad y el riesgo, es necesario entender mejor los flujos de la información en la sociedad moderna y sus repercusiones sociales.

Traducido del inglés Sugerencias de lectura

HANSSON, S. O., Decision-Making Under Great Uncertainty, [La adopción de decisiones en condiciones de gran inseguridad]. Philosophy of the Social Sciences 26 (1996): 369-386.

HANSSON, S. O., The Limits of Precaution, [Los límites de la precaución] Foundations of Science 2 (1997): 293-306.

HANSSON, S.O. The Moral Significance of Indetectable Effects, [El significado moral de los efectos indetectables]. Risk 10:101-108, 1999.

JELLINEK, S. D., On The Inevitability Of Being Wrong, [Sobre lo inevitable de equivocarse]. Annals of the New York Academy of Science 363 (1981): 43–47.

LOASBY, B. J. Choice, Complexity, And Ignorance: An Enquiry Into Economic Theory And The Practice Of Decision-Making, [Elección, complejidad e ignorancia: estudio de la teoría económica y la práctica de la adopción de decisiones]. Cambridge: Cambridge U.P. 1976.

SCHELLING T.C., Research By Accident, [Investigación por casualidad]. Technological Forecasting And Social Change 53/1 (1996): 15-20.

SIMON, H.A., The New Science of Management Decision, [La nueva ciencia de la decisión de gestión]. Nueva York: Haper, 1960.

THOMPSON, P. B., Risking or Being Willing: Hamlet and the DC-10, [Los riesgos de la decisión: Hamlet y el DC-10] Journal of Value Inquiry 19 (1985): 301-310.

WAGNER, W. E., The Science Charade In Toxic Risk Regulation, [La charada científica en la regulación de los riesgos tóxicos]. Columbia Law Review 95 (1995): 1613-1723.

WEINBERG, A. M., Science and Trans -Science, [La ciencia y la trans-ciencia]. Minerva 10 (1972): 209-222.

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Perú: Unesco monitoreará Machu Picchu

 América del Sur/ Perú/ Julio del 2016/http://www.hispantv.com/

Representantes de la Unesco y autoridades del Ministerio de Cultura monitorearán todos los cambios que deben hacerse para evitar que Machu Picchu ingrese en la lista de patrimonio en peligro del organismo internacional, debido a las toneladas de basura que se acumulan en la entrada del santuario histórico.

La vigilancia abarcará al distrito de Machu Picchu, precisó la ministra de Cultura, Diana Álvarez-Calderón. “Estamos trabajando en un plan que será monitoreado por las autoridades competentes”.

La majestuosidad de Machu Picchu en Perú, una de las Siete Maravillas del Mundo, se ve empañada por toneladas de basura que se encuentran a los pies de la ciudadela inca.

La acumulación de toneladas de basura en la ciudadela inca de Machu Picchu podría poner en riesgo este patrimonio, la ciudadela inca que ha fue declarada dentro de las Siete Maravillas del Mundo muestra hoy su peor rostro algo que ha preocupado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Según las autoridades esta situación se da porque el recojo de basura se realiza dos veces a la semana y esto no es suficiente debido a que al día se acumulan unas 14 toneladas de desperdicios.

El ministro del Ambiente, Pulgar Vidal, habló con HispanTV y nos informó que conjuntamente con la empresa privada se han instalado compactadoras de residuos para solucionar este problema.

Para el titular peruano, el principal problema de que Machu Picchu sea declarado en riesgo por la Unesco es el incremento en el flujo de turismo que se ha ido dando en los últimos años.

Para Vidal lo que ha llevado a este problema es la informalidad ya que la tasa de morosidad de pago de arbitrios en Machu Picchu pueblo es del 80 por ciento, cifra que hace imposible la labor del municipio.

Jorge de la Quintana, Lima.

smd/rha/hnb

Fuente :http://www.hispantv.com/noticias/peru/282111/peru-unesco-machu-picchu-acumulacion-basura

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Tres ideas para una recristianización

América del sur/Venezuela/ Omar Hurtado Rayugsen/Artículo/www.scielo.org.ve
Apreciados amigos nos hemos congregado esta tarde en nuestro venerable Padre Pedagógico para asistir al bautizo de una obra que ya es clásica entre los estudiosos de la Ciencia Social, cuyo título: El Programa lo hace el Profesor y sus contenidos .
Recurriremos al artilugio de la Iniciamos la exposición en si con un epígrafe, extraído del trabajo que nos ocupa “Que en una época de cambios, como la que ahora se vive, sea la educación objeto de profundas interrogaciones [a] escala mundial y en todos los niveles, no debe sorprendernos” Tovar, Ramón A.
El programa lo hace el Profesor (1969:33 / 2012: 20) Aspiramos que la anterior cita nos sirva de brújula en el desarrollo de esta exposición y para demostrar la idea central que nos anima: insistir en la imperecibilidad de la doctrina que ejemplifica quien nos convoca.
I.- El Autor: A Ramón Tovar, así a secas y tuteándolo como casi nunca hacemos, lo conocimos, virtualmente diríamos en estos tiempos, avanzada la década de los sesenta cuando al 1 Palabras leídas, el 08/11/1912 en el Instituto Pedagógico de Caracas, en el acto de Presentación de la 2da. edición de El Programa lo hace el Profesor. 2 liceo donde cursábamos bachillerato llegó un profesor graduado en Geografía e Historia y nos puso a estudiar un libro con un título indescifrable para nuestras imberbes entendederas: Venezuela: País subdesarrollado.
Lo que, probablemente, a muchos les parecerá una anécdota baladí para nuestros compañeros etarios está llena de significados. Estamos refiriéndonos a una institución de educación media que está enclavada en las soledades de las mesas orientales; en la que, habiendo transcurrido casi un siglo desde la creación del ministerio de Instrucción Pública y siendo, para aquellos momentos, una de las pocas de su tipo que existían en tales latitudes, la presencia de un profesor graduado constituía una situación excepcional.
El joven profesional en cuestión, por lo demás, se nos presentó con un material de estudio y unas estrategias didácticas desconocidas y totalmente distintas a la enseñanza memorística y repetitiva por donde, hasta entonces, transitábamos tan displicentemente. Y, por si fuera poco, nos urgía para que analizáramos, comparáramos y sintetizáramos; exigiéndonos que utilizáramos unas capacidades mentales que ni siquiera atisbábamos poseer.
Pasados unos meses arribamos a la casona del Paraíso, imbuidos de las ideas revolucionarias tan en boga para esos momentos. En ella un día, inopinadamente, chocamos con el responsable de la disciplina en el Departamento. Fue a tempranas horas de una noche cuando protestábamos la fijación de un examen y nos tocó el llamado al orden de la autoridad en funciones.
Para nosotros; dirigentes estudiantiles ungidos, como todos los jóvenes, –no sabemos por quien- de poderes sobrenaturales; encontrar a alguien que nos dijera que primero debíamos conocer la norma para poder protestar contra ella, fue toda una revelación. No les hemos contado que el Profesor que nos hizo tan enérgico llamado de atención era asombrosamente parecido al que aparece en la solapa del libro en el que habíamos intentado descifrar en las inmensidades de la Venezuela profunda. ¡Claro, si era el mismo! Posteriormente, pasamos a la condición de ser sus alumnos activos durante dos años.
Siempre tenemos presente los pasajes clave de ese exigente ejercicio formativo. Citaremos un ejemplo entre tantos. El primer día de clase el Profesor de Geografía del Antiguo Continente se presentó armado con una Regla en T y, ante nuestra desconcertada mirada, procedió a trazar en la pizarra una matriz de doble entrada mientras nos decía: “Este será el instrumento básico que utilizaremos para organizar la información”, luego procedió a llenarla de datos y a explicar los diferentes rubros que le incorporaba.
Al tiempo que nos indicaba: “Con esta serie procederemos a fundamentar el análisis del espacio estudiado” y afirmaba “Para realizar el mismo yo iré de más a menos y ustedes vendrán de menos a más”. De esa manera nos introdujo, sin jactancia y sin decírnoslo, en el Método de Los Conjuntos y en el uso de los principios del Materialismo Histórico como metodología.
Todo ello con una rigurosidad pedagógica, con una claridad expositiva y con una solidez didáctica que, aun hoy, seguimos definiendo como insuperable. De esa memorable ocasión han transcurrido casi cincuenta años y desde entonces nos hemos beneficiado de un intensivo y permanente proceso de aprendizaje. En ese lapso nuestro Maestro ha desarrollado destacadas investigaciones, ha escrito trascendentales 3 libros, ha elaborado una propuesta metodológica para la investigación y la enseñanza de las Ciencias Sociales en realidades como la venezolana, ha obtenido el reconocimiento de memorables instituciones; y, sobre todo, ha creado Escuela.
Los resultados de su labor inquiridora están en trabajos como La Obra Pía de Chuao y el Estudio de Caracas, ambos editados por la Universidad Central de Venezuela, y Método para la Enseñanza de la Geografía publicado por la UNESCO. De sus libros, de amplia difusión, además de los ya citados, los más conocidos son: Geografía: Ciencia de Síntesis, La Población de Venezuela, Imagen Geoeconómica de Venezuela, Perspectiva Geográfica de Venezuela, Lo Geográfico, El Enfoque Geohistórico y Sendas de la Nueva Ciencia.
Cualquiera de los aquí presente puede atestiguar como la obra escrita del profesor Tovar se conceptualiza entre los libreros casi como piezas de colección y ni siquiera la digitalización adelantada hace unos años por la Universidad de Carabobo ha logrado suplir los reclamos de tantos indagadores y estudiosos de la misma.
II.- La Obra: Reconociendo que estamos sesgados en el análisis diremos que de los más de sesenta años de labor fecunda del Maestro Ramón Tovar hay tres logros que nos llaman poderosamente la atención: (1) la transformación profunda que impulsó en la enseñanza de la Geografía, (2) la creación del Centro de Investigaciones Geodidácticas y (3) la proposición del Enfoque Geohistórico.
Procuraremos reseñar brevemente en que consiste cada uno de ellos, pero sin ajustarnos a ningún ordenamiento cronológicamente lineal. Para hacernos una idea de cuan significativo ha sido el aporte del profesor Tovar en la reconceptualización de la enseñanza de la Geografía recordaremos como para los comienzos de los años sesenta de la centuria pasada; cuando el egresa del Instituto de Geografía Aplicada de la Universidad de Estrasburgo, hoy Universidad Marc Bloch; en Venezuela y en América toda el énfasis en la disciplina estaba dirigido a las variables fisiográficas y nuestros programas tenían como punto de partida “la Tierra en el Espacio sideral”.
El esfuerzo de él y de quienes hicieron causa común con sus propuestas se dirigió a implosionar esta situación. Entonces empezamos a hablar de la población como el punto de partida; se valorizaron los recursos didácticos: cartogramas, cortes topográficos, ilustraciones y gráficos de actividades, entre otros; se incorporaron los trabajos de campo a cualquier escala, incluso al patio de las escuelas y liceos; se redescubrieron las lecturas geográficas e históricas de los representantes de nuestra literatura; se revalorizaron los aportes de las expresiones artísticas a la ciencia de la espacialidad; se invirtieron las relaciones, hasta entonces planteadas, para ir desde lo más cercano y comprensible hasta lo más lejano y abstruso y se comenzó a insistir en la articulación con la historia.
En pocas palabras, más que comenzar a enseñar geografía de una forma distinta, se empezó a enseñar otra geografía. Verbigracia, fuimos testigos del cambio de mentalidad que significó, en un naciente pedagógico, dejar de hablar de Geografía General e iniciar el trabajo con la Geografía del Mundo. 4 Comenzando los setenta empezaron a ganar importancia los clubes de ciencias.
Él nos insistía en que más que un círculo, sinónimo de instancia cerrada, necesitábamos ahondar en la difusión del conocimiento, las maneras de acceder a él y la urgencia de incorporar a las nuevas generaciones de docentes a su sistematización desde el aula hacia la sociedad y el mundo. En esta prédica contó con aliados incondicionales de los cuales, ofreciendo disculpas a los que omitamos, destacaremos a Ezequiel Alfonso Camacho Calderón, su hermano desde los años juveniles, y a María de Lourdes Taborda Romero de Cedeño, nuestra inolvidable Maestra Maruja. Así surgió el Centro de Investigaciones Geodidácticas (CIGD), ente impulsor de las Jornadas de Enseñanza de las Ciencias Sociales y de publicaciones de renombre dentro de la especialidad.
Hoy, a cuarenta años distancia de esas experiencias iniciales, el CIGD tiene presencia en todas las instituciones de educación superior, sobre todo en las destinadas a la formación del recurso docente que el país está reclamando en este momento de cambio epocal. Las Jornadas se han consolidado como producto de un fructífero trabajo que las han llevado a todo el territorio nacional.
Y la Revista Geodidáctica: Teoría y Praxis, orgullosa heredera del Boletín y de la Revista Geodidáctica, lucha por afianzar su presencia entre las publicaciones acreditadas del ámbito. Además, los orgullosos alumnos del Profesor Tovar tienen una fuerte presencia en los institutos de investigación, centros de enseñanza a todos los niveles del sistema educativo venezolano y exhiben una sólida producción de libros, artículos y trabajos especializados, (que, con el debido respeto a la labor cumplida, no enumeraremos para no hacer más tediosa esta participación), pero que han merecido el reconocimiento de los distintos mecanismos de evaluación con que cuenta el país y hasta han trascendido las fronteras nacionales.
Concluiremos este segmento indicando que cuando el Profesor Ramón Tovar se reincorpora a las aulas del Pedagógico ya de Caracas, luego de su brillante pasantía por la celebérrima universidad alsaciana, encuentra que hay una peligrosa tendencia a la fragmentación del conocimiento y un creciente divorcio entre las ciencias sociales, especialmente entre la Geografía y la Historia.
Se dedica entonces a profundizar las líneas de su pensamiento, el cual ya había enunciado en su Contribución para el estudio de la geografía del Guárico occidental, publicado en 1959, y perfeccionado en la elaboración de “Las etapas de la industrialización y el problema de las nuevas implantaciones en el Bajo Rhin”, tesis elaborara bajo la ductoría de Etienne Julliard y con la que obtuvo su Diploma de Estudios Superiores en Geografía. Así fue madurando lo que después, con modestia, llamará el Enfoque Geohistórico.
Decimos con humildad porque, de acuerdo a calificados tratadistas, en él encontramos la consolidada propuesta de un Método. El que, como le gusta decir, constituye una respuesta frente a las dudas que plantean la investigación y la enseñanza de la Geografía en sociedades que, como la nuestra, adolecen de un profundo desconocimiento de la historia.
El referido planteamiento permite justipreciar las enseñanzas de uno de los más renombrados estudiosos de las ciencias sociales al que corrientemente cita: “No hay 5 historia sin geografía, ni geografía sin historia” y “La historia es la geografía en el tiempo y la geografía es la historia en el espacio”. Tal iniciativa académica, bueno es decirlo, nos puso a confrontar sobre la inter, la pluri y la transdisciplinariedad mucho antes que otros actores tan artificialmente publicitados actualmente.
III:- El libro: Como ya hemos silueteado, durante el año de 1969 se manifiesta la claridad pedagógica del Maestro al entregarnos El Programa lo hace el profesor. Este trabajo, que ahora con derecho pleno ve su segunda edición; fue inicialmente publicado como expresión del esfuerzo de dos de sus numerosos amigos. Como toda su producción rápidamente se agotó y, pese a todos los intentos adelantados, no había podido reeditarse. Sobre la materia que lo inspira abre fuegos desde la introducción, cuando nos dice: Asistimos en los tiempos que corren a un marcado divorcio entre la realidad y la escuela. Descubrir la complejidad de los factores incidentes en el hecho, está en el plano de las más urgentes instancias. Contribuir a llamar la atención sobre tan delicado fenómeno, nos ha motivado para ofrecer esta selección de corte pedagógico.
Las páginas restantes las dedica a ofrecernos un acercamiento al perfil de un educador, insistir en el valor didáctico del cartograma, un recorrido por las características de la geografía en los prolegómenos de la contemporaneidad, la tipificación de la disciplina en la educación primaria, la codificación del docente y del alumno de la ciencia geográfica, destacar la contribución de la geografía en la conformación de la educación para los nuevos tiempos, revisar algunos pensamientos trascendentes de Rabindranath Tagore, presentar su definición de la americanidad e hilvanar un recuerdo para su promoción.
En este libro el educador a carta cabal que él es se hace presente cuando asevera, parafraseando al poeta hindú: “Soy como el Sándalo, que perfuma el hacha que lo hiere”. Cuando afirmamos que el Profesor Tovar es uno de los grandes Maestros que este vestuto pedagógico ha regalado al país no estamos haciendo uso de ninguna hipérbole. Sino, por el contrario, nos ajustamos plenamente a lo que tal connotación implica.
Una de las notas distintivas de su producción radica en la vigencia de sus planteamientos. Por ejemplo, en la citada Venezuela: país subdesarrollado nos dice: Cuando hemos definido a Venezuela como un país subdesarrollado, no está en nuestro ánimo el afán de adjetivar; ni menos aún el de minimizar o censurar. Está si, el rigor científico –serio y severo- que nos dirija a la toma de conciencia de lo que somos y porque así somos.
Dejamos a vuestro libre albedrío la decisión de definir el grado de permanencia de la anterior aseveración. En la introducción del escrito que estamos rebautizando en esta ocasión nos regala otra muestra de esa asertividad que define y diferencia su producción, cuando señala: 6 “Mientras celebramos el descenso del hombre en la Luna, ‘los choques entre católicos y protestantes resultaron el fin de semana en más de 200 bajas y en unas 50 detenciones’ en Belfast-Irlanda del Norte”.
Admitiendo que se nos puede juzgar como notablemente exagerados al valorizar las constantes que el Maestro nos ha enseñado a distinguir en las relaciones temporoespaciales.; nos gustaría, ya casi al final de estas palabras, dejar abiertas las siguientes interrogantes, estableciendo claramente que son preguntas que nos surgieron al observar comparativamente las recientes elecciones en el gigante del norte y las llevadas a cabo cercanamente entre nosotros, igualmente dejamos asentado que ellas están dirigidas esencialmente a quienes critican las falencias democráticas del actual proceso venezolano.
En función de lo enunciado queremos indagar: (1) ¿Cómo interpretar el hecho de que en las recientes elecciones estadounidenses de cincuenta estados de la unión, veinticuatro hayan favorecido a la opción no ganadora?, ¿Qué opinar sobre el hecho de que en el Senado, llamado “el club de los cien”, la bancada oficialista esté integrada por 50 parlamentarios, mientras la Cámara de Representantes está dominada abiertamente por la oposición? ¿Significará eso que los Estados Unidos de América ahora están más divididos que nunca antes en su historia? (2) ¿Cómo explicar que, independientemente del margen que separe al ganador del perdedor en el voto popular, salvo en un estado, el primero se lleve todos los votos del colegio electoral de la entidad? ¿No habrá allí una violación al principio de la representación proporcional de las minorías?, sacrosanta noción para el funcionamiento de la democracia representativa tan defendida por los cuestionadores de lo que ocurre en Venezuela.
Y (3) ¿Cuál será la causa de que la Florida, habiendo abierto y cerrado sus centros de votación cuatro horas antes que California, lo que se explica por la diferencia existente entre los respectivos husos horarios, y con menor población que éste, aun no haya dado a conocer los resultados surgidos desde sus urnas? ¿Llamará a suspicacia el hecho de que el Presidente reelecto, según las tendencias que manejan los organismos ad hoc, se encamine a ganar en el estado del sol perenne por un margen de 0,9 % -o sea unos 74.000 votos populares-, y que a nivel nacional la diferencia entre ambos candidatos se estime que estará ubicada en el estrecho margen de 1,6 %? ¿Se deberá esto al hecho de que el ente comicial federal actuó sumisa y perversamente cometiendo fraude a favor del gobernante triunfador?
Reiterando el respeto que guardamos hacia quienes no compartan nuestra visión y reivindicando el derecho que nos asiste, aún equivocándonos, a defenderla; para nosotros, es allí donde radica la trascendencia del método que nos propone el hoy homenajeado. Proclamésmolo de una vez, con él empezamos a entender la posibilidad de ver los fenómenos estudiados, como los pergeñados a lo largo de estos párrafos, desde perspectivas constantes, que para nada son circunstanciales.
Tal y como se desprende del epígrafe que nos ha guiado. Digámoslo parafraseando a un conocido luchador social del siglo XX: “Lo que distingue a un verdadero científico, como a un revolucionario, es lo que piensa, dice y hace, siempre; sobre la base de un sólido compromiso social”. Concluiremos estás líneas resaltando que el Profesor Ramón Adolfo Tovar López, nacido en Puerto Cabello un 11 de diciembre de hace 89 años, parece haber heredado 7 todos los genes iconoclásticos que perviven en su lar natal; terruño que un día como hoy, 189 años atrás, sirvió de escenario a la consolidación de la independencia nacional en su toma por las fuerzas patriotas. Acto tan poco estimado en la cultura oficial tradicional.
Finalmente, expresaremos nuestra convicción en cuanto a que la condición de transformador social que identifica al Maestro, a la que nunca ha renunciado, aparece enmarcada en una enorme sencillez, en una elevada condición humana y en un infinito orgullo de su esencia ontológica: la de ser educador.
De esa manera lo dejó asentado firme y públicamente cuando, en augusta sesión, se incorporó como Individuo de Número a la Academia Nacional de la Historia, ocasión en la que exclamó: “Señores…ustedes han llamado para ser vuestro par a un maestro”. Es esa la condición fundamental que en él celebramos.
¡Muchas gracias!
Omar Hurtado Rayugsen
UPEL-Instituto Pedagógico de Caracas Centro de Investigaciones Históricas “Mario Briceño Iragorry”
omarrayugsen@hotmail.com
Fuente: http://otrasvoceseneducacion.org/wp-admin/post-new.php
 Fuente Imagen: http://4.bp.blogspot.com/Z2joPs3Q6Jw/VPkbWXNZ8xI/AAAAAAAAAEo/dmYRquDt2Ns/s1600/DSC09867.JPG
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