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Statement by OECD Secretary-General Gurría on UK referendum result

Fuente OECD / 27 de junio de 2016

“Yesterday’s vote on the United Kingdom’s membership of the European Union has major consequences for the UK itself, the EU and the international community. While it is on the public record that this was not the OECD’s recommended course of action, the focus must now shift to dealing with the outcome of this democratic process.

 

The OECD will spare no efforts in supporting the Government of the United Kingdom to make the transition as smooth as possible and advance the country’s economic and social agenda. We will also help the European Union and the international community best address the consequences of such a decision and chart the way forward. The OECD believes that openness, integration and diversity will make our economies and societies stronger and fairer. Thus, we will continue to support the European project while further reflecting on how to strengthen well-being and inclusiveness, both within our countries and globally.”

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Locating the Processes of Policy Change in the Context of Anti-Rape and Domestic Worker Mobilisations in India

Fuente UNRISD / 27  de junio de 2016

This research seeks to address the question of when and why the state in India responds towomen’s claims making by foregrounding the mobilizations of women’s groups on two issues: anti-rape laws and domestic work. In particular, it analyses the relationship between women’s claims making and laws and policies, especially focusing on the issues around which mobilizations take place, the processes and strategies of claims making by women’s groups, and the processes through which the changes in laws and policies occur. The research addresses these concerns at both a national level, as well as two subnational levels, Gujarat and Karnataka. It also compares the differences and similarities in mobilizations, structural configurations, actors and coalitions between the two issue areas, and across the levels (national and subnational).

The research draws on Mala Htun and Laura Weldon’s framework for analysing gender-egalitarian policy change as well as Nancy Fraser’s analysis of needs interpretation, multiple publics and representation. It is a qualitative research study, drawing on 62 interviews with key actors at both national and subnational levels, and an extensive resource of secondary material, which is particularly abundant on anti-rape mobilizations in India.

The report argues that state responses to women’s claims making provide a complex and variegated picture of a non-linear, slow, sporadic and contingent process of policy change, with iterations and reiterations by women’s groups met over a period of time by non-responses, intermittent gains, reversals and wars of attrition by the state. Domestic worker mobilizations have not had as long and consolidated a history as the anti-rape ones, which is reflected in the nature of state responses—with policy change and law reform in domestic work remaining sporadic and scattered, whereas there have been widespread reforms in anti-rape laws, albeit with as many reversals as gains. Apart from mobilizations by groups on issues, which have been a key factor for policy change, other factors such as champions in government, mass demonstrations and protests, the openness (or lack thereof) of the policy process, strength of networks are some of the other factors that determine when and why states respond to women’s claims making.

Shraddha Chigateri is Research Fellow, and Mubashira Zaidi and Anweshaa Ghosh are Research Analysts at the Institute of Social Studies Trust, India.

You can also download each chapter separately.

Preliminary Matter

Chapter 1: Introduction

Chapter 2: Framework and Methodology

Chapter 3: Anti-Rape Mobilisations in India

Chapter 4: Domestic Worker Mobilisations in India

Chapter 5: Comparative Analysis

Chapter 6: Claiming against the Grain

Chapter 7: Conclusions

Appendices and References

 

Locating the Processes of Policy Change in the Context of Anti-Rape and Domestic Worker Mobilisations in India

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Una Pedagogía Emancipadora para Nuestra América

Por:  Pablo Imen[1]

El mundo actual está expresando síntomas, para decirlo así, de un agotamiento civilizatorio. Los indicadores son contundentes: las 85 fortunas individuales más ricas son poseedoras del mismo patrimonio que los 3000 millones de seres humanos más pobres. Las principales potencias militares hacen gala de una prepotencia inédita.

EEUU, desconociendo los más elementales principios del derecho, los mandatos de organismos internacionales como la ONU o los pronunciamientos contundentes de Pueblos y Gobiernos exigiendo el cese de las acciones militares inaceptables continúan una barbarie armada que combina genocidio y explotación de países, curiosamente, señalados como guaridas de terroristas, narcotraficantes o cualquier otra calificación que legitime la práctica predatoria del gendarme mundial del orden.

Las fracciones más carroñeras del capital especulativo juegan contra el Estado Argentino una batalla esencial alrededor del derecho privado a ganar dinero sin medir costos y el derecho de los pueblos a definir su destino. La operatoria de los denominados fondos buitres que compran títulos públicos defaulteados a precios ínfimos y  luego litigan en la justicia para percibir la totalidad del valor de dichos bonos es la expresión más clara del capitalismo de casino.

El modelo productivista a destajo está generando incalculables costos ecológicos que ponen en riesgo la supervivencia de la Humanidad, hipotecando el presente de regiones enteras y, obviamente, el futuro de las próximas generaciones por todo el planeta.

La educación, como práctica social e histórica es territorio de disputa entre concepciones antagónicas.

Quienes defienden este modelo de planeta tienen un proyecto político educativo y pedagógico o, cuanto menos, los sectores que gobiernan la educación defienden algunas orientaciones generales que modelan una determinada direccionalidad, contenido y método.

La educación como política pública dentro del capitalismo ha sufrido transformaciones desde la fundación de los Sistemas Educativos Formales que debieron dar la batalla contra los viejos poderes culturales e ideológicos que expresaba la Iglesia Católica, portadora del monopolio del saber en el largo período feudal de Europa y la América colonial. De allí que – especialmente en países como Argentina o Uruguay- se constituyeron sistemas educativos con un fuerte papel del Estado (en confrontación abierta con la Iglesia Católica) concebido como Estado Docente, defensor de una escuela pública, común, gratuita, laica, obligatoria.  La cara antidemocrática y opresiva del modelo fue su autoritarismo, su cienficismo, su clasismo, la exclusión de culturas populares del currículo escolar, la escisión entre la escuela y la vida, el estímulo de unos valores meritocráticos y la formación de ciudadanos conformistas y trabajadores disciplinados en la base social  mientras en los niveles superiores formaba los cuadros dirigentes para un orden social profundamente injusto.

El neoliberal-conservadurismo en desarrollo desde el último cuarto del siglo XX ha exacerbado los aspectos más regresivos del viejo modelo pedagógico, eliminando hasta donde le fue posible, los elementos más democráticos de la vieja educación liberal. El Estado fue reconvertido como Estado Evaluador; la “calidad educativa” definida como los resultados de operativos de evaluación estandarizados; la institución escolar emplazada a funcionar con los parámetros de una empresa y el sistema educativo reconfigurado como un mercado donde escuelas, colegios y universidades compiten entre sí determinando rankings de rendimientos. El ejemplo chileno es el más desarrollado: allí los resultados del aprendizaje inciden en la estabilidad laboral docente, en su salario, en el financiamiento que recibe la institución educativa.

Frente a estas propuestas civilizatorias – políticas, económicas, sociales, culturales, pedagógicas- la América Latina y Caribeña está dando una fuerte batalla por reencontrarse con su historia, con su identidad y con su proyecto de futuro. En tiempos de segunda independencia, cabe recuperar el desafío planteado por Simón Rodríguez en la primera: “El interés general está clamando por una reforma, y la América está llamada por las circunstancias a emprenderla. La América no debe imitar servilmente sino ser original. ¿Dónde iremos a buscar modelos? La  América española es original: originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos.”

La pedagogía nuestroamericana, pues, se enfrenta a un gigantesco desafío: denunciar la educación colonial y reproductora que campea de múltiples maneras en nuestra región, y anunciar la nueva pedagogía emancipadora que contribuya a la consolidación del proyecto colectivo en curso que aspira a la emancipación del hombre y la mujer en Nuestra América.

La educación en disputa: la perspectiva neoliberal-conservadora

Vemos como conviven de manera compleja y contradictoria  tres modelos: a) una educación tradicional – liberal, con aspectos democráticos y otros antidemocráticos- ; b) una educación neoliberal-conservadora con sus rasgos tecnocráticos, mercantiles y autoritarios; y c) una educación emancipadora que está en un proceso germinal de creación y que se construye a partir de múltiples fuentes (la recuperación de legados de pedagogos y pedagógicas valiosas, la sistematización de las prácticas democráticas y liberadoras actuales, la comunicación de los obstáculos y las conquistas, los modos de organización de colectivos docentes transformadores y la articulación con los ámbitos estatales que apuestan a estos cambios profundos inspirados en la justicia, la igualdad y la democracia sustantiva).

El proyecto pedagógico hegemónico (y su política educativa correspondiente) resumido en el término “calidad educativa” tiene como un dispositivo privilegiado la evaluación estandarizada de conocimientos.

Podemos situar en los años ochenta la aplicación orgánica de las políticas educativas de clara orientación privatista y tecnocrática.

El Banco Mundial – que puede presentarse como un verdadero Ministerio de Colonias en las dos últimas décadas del siglo XX- propiciaba en primer término una estructuración mercantil de la educación, como se desprende de sus documentos de época. Tanto en lo referido al papel económico de la educación como a la posibilidad de arancelar la escuela y promover la competencia entre las instituciones. Veamos como lo dicen: “La educación es una inversión económica y socialmente productiva. (…) la inversión en educación es insuficiente y no se aprovecha la disposición de las unidades familiares para pagar por la educación. (…) También hay pruebas de que los recursos no se utilizan en las escuelas con la eficacia que cabría esperar.(…) Asimismo, los directores de las escuelas tienen poco margen para adaptar las normas establecidas a nivel central (relativas a los títulos exigidos a los maestros, los planes de estudio, los libros de texto, los horarios, etc.), a las condiciones locales. Ese problema se agudiza debido a la falta de competencia entre las escuelas; como los administradores de éstas responden sólo muy indirectamente ante los estudiantes y sus padres, tienen poco interés en buscar el medio más eficaz en función del costo para suministrar el tipo de educación que las familias desean. (…) La falta de un mercado de  crédito agrava el problema; como los estudiantes más pobres no pueden obtener préstamos a cuenta de sus ingresos futuros para financiar la educación, muchos se ven obligados a abandonar sus estudios.” (Banco Mundial. El financiamiento de la educación en los países en desarrollo. Opciones de política. Washington, 1986)

            Y abunda en el citado documento, avalando medidas de descentralización: La mayor descentralización, incluida una mayor libertad de acción para las escuelas privadas y comunitarias, mejorará la eficacia dentro de las escuelas al fomentar el espíritu de competencia entre ellas. Si aumenta la competencia, se ofrecerán más servicios educacionales, disminuirán los costos y  los estudiantes y sus padres dispondrán de una selección más amplia de escuelas. Dentro de éstas, la eficiencia aumentará al exigirse responsabilidades administrativas.”

            Estos párrafos extraídos revelan, de modo condensado, supuestos y propuestas que nos hablan de la educación como mercancía y del sistema educativo como mercado en un contexto de escasez.  Repasando: la educación será la llave para salir de la crisis en tanto se concibe como inversión, aunque como bien sabemos la riqueza y el empleo dependen, mucho más que de  la política educativa, de la política social, la política económica, la política tributaria y los modelos de desarrollo y producción que se ensayen. El texto da por supuesto insalvables escollos presupuestarios y, dando por sentada esta realidad, induce el pago de aranceles de educación (incluido un mercado de créditos educativos que, según se desprende de otro de los textos del BM, tendría la garantía última del Estado en una curiosa defensa del estatismo como seguro para la ganancia de los prestamistas)

            Si un eje es la privatización, otro gran eje de la propuesta impulsada por el Banco Mundial ha sido su particular concepto de “calidad educativa”. Afirman: “La calidad de la educación puede mejorar cuando las escuelas tienen la autonomía necesaria para usar los insumos educacionales de acuerdo con las condiciones locales y de la comunidad y son responsables ante los padres y las comunidades.”

            Un rasgo de este modelo pedagógico es el estímulo de la “rendición de cuentas” , lo que supone impulsar una gestión “basada en la escuela” reclamando que directores y escuelas sean “responsabilizados por los resultados”. Es preciso, según un documento en 1999, promover un particular tipo de participación que se resume en tres puntos: “(i) una mayor descentralización de responsabilidades reales a la escuela; (ii) el establecimiento de mecanismos que hagan responsable a la escuela de su desempeño; y (iii) la provisión de información y apoyo técnico a los actores escolares para que puedan cumplir con sus papeles eficazmente. El Proyecto Educativo Institucional es un paso válido, pero insuficiente si no se  combina con la implementación de objetivos acordados, el seguimiento de los estándares de desempeño y con otorgar poder a las escuelas para que tomen decisiones respecto a organización, desarrollo profesional, contratación de profesores y uso del presupuesto escolar. Los padres y la comunidad deberían participar más activamente.”

            Cerramos esta columna advirtiendo que estas nociones fueron aplicadas con energía entusiasta por los gobiernos neoliberales en casi toda la región en los años noventa. Las políticas públicas aplicadas asumieron la escasez presupuestaria a partir de una política general de recorte del gasto social (o, por el contrario, su incremento a los fines de contar con recursos para aplicar las políticas públicas neoliberal-conservadoras). Se difundió un nuevo sentido común pedagógico que condensaba esta lógica de Estado Evaluador (y ausente a la hora de garantizar derechos), de descentralización y autonomía escolar fundada en la competencia entre sí con los respectivos premios y castigos; de identidad entre calidad educativa y resultados de los operativos de evaluación; de reformulación del contenido y las condiciones de trabajo docente. En el marco de sociedades cada vez más injustas y desiguales este proyecto político educativo fue la dimensión pedagógica de un modelo de desigualdad con sus dosis de exclusión y exclusivismo.

            El fin de siglo puso en cuestión este modelo social y educativo, que tiene en el caso chileno su expresión más desarrollada. Incluso en el país trasandino las masivas movilizaciones cuestionaron la naturaleza mercantilista del proyecto neoliberal en Chile.

            Lo interesante del período abierto en 1998 (con el triunfo de Chávez en Venezuela) es que la mayoría de nuestros países ha repudiado a esos gobiernos y sus políticas educativas mercantilistas y excluyentes. Pero el rechazo de la faceta mercantil ha sido mucho más fuerte que la creación de alternativas pedagógicas a la dominante noción de “calidad educativa”. ¿Qué significa el derecho a la educación en este contexto? Este interrogante guiará nuestras siguientes reflexiones.

Las conquistas del último período

 Con el triunfo de Hugo Chávez Frías en 1998 la América Morena retomó el proyecto pendiente de Patria Grande y hoy, dieciséis años más tarde, el escenario se presenta radicalmente distinto al de los primeros días de gobierno del gran líder bolivariano.

No es que, desde ya, haya finalizado el proceso de integración continental – aunque se dieron pasos inéditos – , ni siquiera podemos afirmar que el proyecto ha llegado a un punto de no retorno. Podemos afirmar que los pasos dados en los últimos años nos permitieron instalar gobiernos que, parecidos como nunca a sus pueblos, no han cesado en explorar e inventar nuevos procesos de encuentro y construcción nuestroamericana.

En el plano de la educación, se han desplegado una serie de iniciativas, de políticas y de ensayos que permitieron superar algunos de los desafíos planteados para el campo pedagógico.

En estos años, muchos de nuestros países han implementado fuertes inversiones del Estado que apuntaron –y lograron- expandir el acceso a la educación, incorporando a amplios sectores sociales históricamente excluidos de los sistemas educativos formales. Uno de los casos más notables es la Venezuela bolivariana, que en pocos años terminó con el analfabetismo y amplió la base de ingreso a todos los niveles del sistema educativo. En 2005 fue declarado por UNESCO territorio libre de analfabetismo. En el otro vértice del sistema educativo, pasó de una matrícula universitaria de 800.000 estudiantes en 1998 a 2.600.000 en la actualidad. Agreguemos: hoy Venezuela tiene la quinta matrícula mundial de estudiantes de ese nivel educativo y el segundo de América Latina.

En Argentina también se registraron notables avances en la expansión de los niveles medio y superior. Por su historia, este país tenía un sistema educativo generalizado en su base pero se iba achatando en los niveles secundario y terciario. En estos años la Legislación establece la secundaria obligatoria y se ha avanzado notablemente en el ingreso de adolescentes y jóvenes a este nivel, alcanzando al 80% de los destinatarios dentro del nivel. Bien es cierto que hay obstáculos estructurales o culturales – como la matriz históricamente excluyente del nivel, sus rasgos autoritarios y tecnocráticos- que dificultan la continuidad y finalización de los estudios de jóvenes que son primera generación de estudiantes secundarios. En el nivel inicial la Cámara de Diputados dio media sanción a una ley que extiende  la obligatoriedad escolar de la sala de cuatro años. En paralelo, se aprobó el presupuesto para la infraestructura edilicia que viabilice esta nueva extensión del derecho a la educación.

Estos dos ejemplos podrían también advertirse en otros países cuyos gobiernos han hecho de la educación una prioridad concreta como un canal de democratización de la vida social, tras décadas de neoliberalismo y siglos de colonialismo. Los ejemplos de Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador son expresiones de estos nuevos procesos que se proponen superar estas herencias de sometimiento y expoliación.

Pero si una de las materias pendientes ha sido la democratización del acceso a la educación (cosa que, como vimos, está en camino de efectiva realización), otros desafíos pasan por la construcción de un proyecto pedagógico propio que constituya una alternativa a las visiones liberal o neoliberal que hegemonizan el campo de la educación. Cuando hablamos de pedagogía propia presuponemos algunos rasgos que han caracterizado a nuestras mejores expresiones: logro de la soberanía cognitiva y de la comprensión; desarrollo de todos los aspectos de la personalidad; pertinencia cultural, social y territorial; formación para el trabajo liberador y de ciudadanos gobernantes; superación de la fragmentación del saber y de la  división entre el trabajo manual y el intelectual; la alegría, la participación, la crítica y la solidaridad como valores fundantes del acto pedagógico; la desenajenación (tanto de educadores como de educandos) y la vinculación de la educación con el proyecto social y político más amplio.

En tal sentido, se han venido desarrollando distintas iniciativas en esta dirección. Venezuela, a través de las Misiones Educativas y de la concreción – parcial pero muy potente- del Sistema Educativo Bolivariano avanzó tanto en el cuestionamiento al viejo orden educativo como en la gradual creación de nuevas propuestas de transformación de la educación realmente existente[2].

La vinculación de la educación con la vida se expresó en múltiples líneas desplegadas en los primeros quince años de Revolución. Se reformuló la vinculación de la escuela con la comunidad; se reformularon los modos de construcción del currículum, se reconfiguró el proceso de trabajo docente; se revisaron los modos de planificar, los tipos de prácticas pedagógicas (así como los supuestos en que se sostienen y los fines en que se fundan), los modos de evaluación (y sus sentidos). Esta búsqueda ha permitido ir vislumbrando una nueva educación (que desarrollaremos en una próxima columna) que está germinando.

Resulta bien interesante el hecho de que estos ensayos reconocen múltiples antecedentes- comenzando por Simón Rodríguez, siguiendo por Luis Beltrán Prieto Figueroa y el Movimiento Pedagógico de Lara y Aragua- así como valora los aportes que en las propias instituciones escolares van produciendo comunidades – territoriales y educativas- .

En Argentina, por otro lado, van emergiendo – también enriquecidas por tradiciones sustantivamente democráticas y libertarias- ensayos pedagógicos y se resalta con mucha fuerza la enseñanza en la memoria del genocidio y de las luchas por verdad y justicia, contra la impunidad.

En Bolivia emerge la escuela socio-productiva comunitaria, generándose una notable construcción pedagógica contextualizada, culturalmente pertinente, descolonizadora, libertaria y desenajenante.

También hay novedades sustantivas en los ámbitos de gobierno de la educación, produciéndose formas novedosas que trasvasan los principios de la democracia protagónica y participativa desde el Ministerio al aula.

A modo de cierre. Nuestra América ayer, hoy y mañana: debate y combate de proyectos

La persistente – y creciente- hegemonía tecnocrática expresada en el dispositivo de las pruebas PISA (de medición y comparación a través de pruebas estandarizadas)  desafía a los pueblos y gobiernos de la región a promover alternativas pedagógicas o a sucumbir a la ortodoxia que combina con dosis indudables de eficacia el autoritarismo tecnoburocrático, los valores mercantiles de la competencia y procesos de injusticia educativa perfectamente alineados con los postulados del proyecto neoliberal-conservador que aún no termina de morir.

            Los exámenes estandarizados no tienen ninguna utilidad para comprender lo que pasa en las aulas y las escuelas, ni – por lo tanto- para actuar sobre los problemas pedagógicos que se suscitan cada día. Más bien operan como disciplinadores del trabajo docente, como generador de un sentido común que pone en el centro del proceso pedagógico la evaluación.

            Por cierto, el examen como dispositivo de jerarquización, selección, clasificación, exclusión, estigmatización no resulta una novedad neoliberal sino que constituye, más bien,  una constante de los sistemas educativos capitalistas.

            Así nos lo recuerda el texto Cartas a una Profesora de Barbiana, publicada en la década del 60 por niños expulsados del sistema educativo formal italiano que , por la iniciativa del cura de izquierdas Don Milani, fueron convocados a una escuela popular.   Dicha organización , a partir de una metodología democrática, preparaba a los muchachos y muchachas para rendir exámenes de los niveles primario o secundario de modo de obtener el título. Pero aunque el certificado de fin de los estudios era un objetivo central de esa experiencia pedagógica, el camino estaba repleto de otros desafíos: aprehender la realidad, aprender a pensar, ser solidarios, promover un trabajo colectivo con el conocimiento para leer el mundo y actuar en un sentido transformador.  Por el texto de ese libro fundamental creemos que esta escuela logró un equilibrio exitoso entre el objetivo de educar para la autonomía y al mismo tiempo conseguir un certificado del Estado acreditando el fin de un ciclo educativo.  Pero  ellos ya cuestionaban desde entonces la lógica del examen, cuando el neoliberalismo era apenas un discurso de Von Mises, Hayek, Popper…El neoliberalismo era todavía proyecto pero no política pública ni sentido común, como aún hoy ocurre en buena parte del planeta. Decían los educandos y educandas: “También el fin de los muchachos que asisten a la escuela es un misterio. Tal vez no existe o es vulgar. Día tras días los muchachos estudian para el registro, para la libreta de notas y para el diploma. Y mientras tanto no reparan en todo lo bueno que están estudiando. Idiomas, historia, ciencias, todo se convierte en notas y nada más. (…) Para estudiar con ganas en sus escuelas habría que ser arribistas a los doce años. A esa edad hay pocos arribistas. Tan es así que la mayoría de sus alumnos odia la escuela. La invitación vulgar de ustedes no merecía otra respuesta.” Juicio lapidario, y por cierto en muchos casos acertado aunque resulta preciso advertir que esa cultura moldeada en parte del colectivo docente expresa un rasgo estructural de los sistemas educativos. Estas redes institucionales escolares funcionan aplicando en general procesos que conducen exitosamente a fines inconfesables: la selección clasista, la exclusión de otras culturas, la jerarquía en la organización del poder institucional.

            Los sistemas educativos, pues, se despliegan estableciendo unas dinámicas que van moldeando una subjetividad y una cultura de la injusticia.

            La idea de que el fracaso escolar es un problema del educando y su familia; la concepción de que la trayectoria educativa resulta ser un premio a los talentos naturales o  bien al reconocimiento de una curiosa concepción de esfuerzo individual (entre otras justificaciones clasistas, sexistas y racistas) son manifestaciones (presuntamente) racionales y  eficaces de un orden educativo estructurado para la reproducción de relaciones de desigualdad, en este caso en relación a la esfera del conocimiento.

            La escuela capitalista – sin embargo-  ha sido y es terreno de disputa. Dentro de ella se han desplegado experiencias democráticas y liberadoras: desde el precursor y genial Simón Rodríguez, pasando por José Martí, los argentinos Luis Iglesias, Olga y Leticia Cossettini, el uruguayo Jesualdo Sosa, el Movimiento Pedagógico chileno o Gabriela Mistral, la Escuela Rural Mexicana, el gran pedagogo brasileño Paulo Freire entre muchos otros referentes pedagógicos.

            La construcción de esta pedagogía para Nuestra América hoy requiere abrevar en múltiples fuentes.

            Una es la recuperación de los pedagogos del pasado, cuya herencia constituye un acumulado imprescindible para imaginar una educación emancipadora acorde a los tiempos que corren. Hay, si, dos advertencias a tener en cuenta.

            En primer lugar, la recuperación de nuestra historia pedagógica, de nuestras luchas y construcciones, no puede ser trasladada sin más a las actuales realidades ni, menos aún, a nuestras prácticas cotidianas.  Resulta evidente que la lectura de la obra de José Martí no nos ayudará para planificar nuestra clase de matemática ni de historia en un curso del nivel secundario; pero sí nos dará claves, pistas y pautas para pensar nuestra práctica pedagógica, sus fundamentos, sus proyecciones.  La lectura sistemática (más no dogmática ni literal) de nuestros antecesores nos da valiosas herramientas para sentipensar y leer el mundo. No más que esto, pero tampoco menos.

            Segundo aviso: la escritura de los textos de nuestros maestros son producto de muchos años de ensayos y errores. Leer Diario de un Maestro de Luis Iglesias como si fuese una práctica genial de  un ser sobrehumano constituye un error conceptual con potenciales consecuencias prácticas. Los grandes maestros han ensayado y creado a partir de ese ensayo. Cuando Simón Rodríguez sostenía que “inventamos o erramos” su clamor era contra la idea (finalmente triunfante en el siglo XIX) de copiar fórmulas exógenas, inaplicables a nuestros países. Era una crítica a las posiciones neocoloniales que triunfaron – salvo en el caso de Cuba- durante todo el siglo XX en la región. Pero el gran pedagogo caraqueño nunca afirmó que su esforzada creación pedagógica, permanente, era un camino de puro éxito. El riesgo práctico de esta lectura idealizada de los viejos maestros es sostener, de modo paralizante, que no puede haber más que un Paulo Freire, o una Gabriela Mistral, o un Julio Castro. No es así, no debe serlo.

            Y si una fuente de creación de la pedagogía nuestroamericana emancipadora es la recuperación crítica de los maestros que dejaron huellas luminosas de una educación distintas; otra – tan importante como la primera- es el rescate de las experiencias que ahora mismo se dan en todas las latitudes del continente. La educación nueva, democrática, justa surgirá de las entrañas de lo existente, y no puede ser de otro modo.

            Entre las fuerzas que impulsarán esta pedagogía liberadora los y las educadoras tendrán un papel fundamental que jugar. El Departamento de Iriondo , en Santa Fe, será parte de este proyecto en construcción: formar hombres y mujeres libres para un mundo más justo.  Tenemos – desde nuestra historia- una desafiante cita con un porvenir de dignidad sin intolerables exclusivismos ni inadmisibles exclusiones.

[1]      Secretario de Investigaciones CCC Floreal Gorini, Director de Idelcoop. Docente e Investigador UBA. Miembro Movimiento Pedagógico Latinoamericano

[2] Ver “Una Pedagogía Emancipadora para Nuestra América” y “La perspectiva neoliberal conservadora” en esta misma página.

*Fuente de la imagen: http://investigacionesemancipadoras.org.ve/?p=17

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Banco Mundial: Los “Ninis”, la deuda pendiente de la exitosa economía dominicana

Fuente Banco Mundial / 27 de junio de 2016

Abandono escolar y falta de empleo, un círculo vicioso que atrapa a cada vez más jóvenes

Hoy mismo, uno de cada cinco jóvenes dominicanos no irá a clases ni al trabajo. Son los “Ninis”, es decir, personas de entre 15 y 24 años que, por varios factores, se han quedado fuera del sistema educativo y la vida laboral.

Es una situación que Rosa Díaz de Santo Domingo conoce bien, pero de la que logró escapar recientemente.

«Mi vida ha cambiado radicalmente, porque antes nunca había trabajado. Pero ahora [que he conseguido un empleo] mi meta es seguir estudiando y reinscribirme en la universidad. Tengo más esperanza para el futuro, claro que sí», afirmó con orgullo.

Aunque miles de jóvenes en República Dominicana, no han tenido la misma suerte que Rosa, tampoco se trata de una tendencia exclusiva en este país. A pesar de una década de alto crecimiento económico y una reducción significativa en la desigualdad y la pobreza en casi toda América Latina, uno de cada cinco jóvenes abandona el sistema educativo sin las habilidades necesarias para integrarse a la fuerza laboral.

A pesar de que esta proporción se ha mantenido constante desde 2003, representa cada vez un mayor número de jóvenes Ninis, alcanzando hoy 434 mil en República Dominicana.

Es paradójico que siendo una de las economías de más rápido crecimiento en América Latina, la proporción de jóvenes excluidos del sistema educativo y laboral en República Dominicana haya mostrado tal persistencia.

¿Quiénes son estos jóvenes? A continuación detallamos cuatro características que quizás no conocías sobre los Ninis en República Dominicana:


1. La mayoría son mujeres

Tres de cada cinco Ninis en la República Dominicana son mujeres – una proporción menor al resto de la región. Para las mujeres latinoamericanas, el factor más importante detrás de la probabilidad de ser Nini es el matrimonio y el embarazo durante la adolescencia. Según un reporte del Banco Mundial, entre 2010 y 2013 la tasa de fertilidad entre adolescentes dominicanas bajó de 103 a 98 por cada 1,000 mujeres entre los 15 y 19 años de edad. Aunque la tendencia es a la baja, la tasa de fertilidad entre adolescentes sigue siendo substancialmente mayor a la media regional de 72 por cada 1,000 mujeres adolescentes.

2. Hombres, el grupo que más crece

En 2013, un 21,4% de la población entre 15 y 24 años en República Dominicana no estudiaba ni trabajaba – una tasa ligeramente superior al promedio regional. Sin embargo, esta cifra esconde una tendencia preocupante: el aumento en el número de Ninis se explica, casi en su totalidad, por el incremento en hombres fuera del sistema educativo y laboral. Hace dos décadas, eran unos 88 mil jóvenes, varones. En 2013 este número se había casi duplicado a unos 164 mil. Este aumento general de Ninis hombres es particularmente preocupante ya que de acuerdo con el Banco Mundial una mayor incidencia de Ninis varones, en contextos de debilidad institucional, está relacionada con un aumento en la criminalidad.

3. Más ingresos no significa menos “Ninis”

En América Latina, la incidencia de Ninis es mayor en hogares pobres, disminuyendo sistemáticamente a medida que aumenta el ingreso. Pero este no es el caso en la República Dominicana, pues la tasa más elevada de Ninis se encuentra en hogares de ingreso medio-bajo. Esto sugiere que el fenómeno de los Ninis en República Dominicana no necesariamente está determinado por la falta de ingreso. Más bien podría estar vinculado a restricciones en la oferta educativa como baja calidad de los servicios escolares o poca pertinencia para satisfacer las necesidades del mercado laboral.

4. Los quince años; un momento crucial

Según datos del 2013, la gran mayoría de los jóvenes a los 15 años estaban dentro del sistema educativo en República Dominicana. El problema de los ninis surge entre los 15 y 19 años, cuando cerca del 40% de los jóvenes abandona el sistema educativo y sólo una fracción de ellos encuentra oportunidades en el mercado laboral.

Para jóvenes latinoamericanos y caribeños el abandono escolar a temprana edad es el camino más común para convertirse en Nini, particularmente para los hombres. Sin las habilidades  necesarias para obtener un trabajo, se ven obligados ir al  mercado laboral informal, donde el empleo es por naturaleza inestable y temporal.

Una vez que pierden ese trabajo, nunca regresan a la escuela. Ahora, ¿cuales son las políticas para reducir el abandono y el desempleo entre jóvenes Ninis en la República Dominicana?

La prevención, la política más efectiva

Las intervenciones de desarrollo infantil temprano, especialmente entre los niños de hogares pobres o vulnerables, son las más eficientes para generar competencias cognitivas básicas y socioemocionales, reduciendo así el abandono escolar y el desempleo entre jóvenes. La forma más efectiva de incrementar los aprendizajes esmejorar la calidad de la docencia.

A pesar de que los programas de transferencias condicionadas han disminuido el abandono escolar en primaria y en el primer ciclo de secundaria, su efectividad es limitada en el nivel medio superior. Para remediar las imperfecciones de toda una trayectoria escolar deficiente se requiere más que una beca.

Evaluaciones recientes en Estados Unidos muestran que para retener a este tipo de estudiantes en riesgo es necesario combinar una estrategia para subsanar parte de las deficiencias en habilidades cognitivas básicas —en particular las matemáticas, con acompañamiento psicológico para generar o fortalecer las habilidades socioemocionales.

Este tipo de intervenciones han probado su efectividad, pero no son baratas y por eso es importante implementarlas junto con una estrategia de focalización que dirija los esfuerzos a los jóvenes con mayor riesgo de abandonar el sistema educativo.

La capacitación, clave para proveer oportunidades

Una iniciativa apoyada por el Banco Mundial ofrece a los jóvenes más vulnerables oportunidades para desarrollar habilidades en sectores claves con el propósito de mejor facilitarles el ingreso al mercado laboral.

“Aprendí mucho”, explica Francis, un joven de Santo Domingo. “Aprendí a perder el miedo, a relacionarme con personas diferentes, a tener la capacidad, a tener más conocimientos y a tener mejor desempeño en las cosas que yo hago hoy en día”.

Al cerrarse, la iniciativa había alcanzado a 38,000 jóvenes, el 95% de los cuales son de las comunidades más pobres de República Dominicana y el 60% eran mujeres. A los seis meses de graduarse, el 71% ya habían conseguido trabajo.

“La iniciativa ha tenido impactos positivos, incluidos el aumento de los ingresos y la obtención de trabajos de mejor calidad por parte de los participantes”, afirma McDonald Benjamin, representante del Banco Mundial en el país. “Se han visto impactos también en la autoestima y confianza de los jóvenes y en la satisfacción de los empleadores.  El Proyecto fue un complemento clave para los esfuerzos del Gobierno dominicano de ampliar la protección social para los jóvenes y ayudarles a prepararse para un futuro más promisorio”.

El programa consiste en capacitaciones cortas, de tres a seis meses, diseñadas e implementadas por el sector privado con subsidios gubernamentales. Estas capacitaciones incluyen no sólo módulos técnicos sino también acompañamiento a los estudiantes para la generación de habilidades socioemocionales, y son complementadas por pasantías que facilitan la inserción en el mercado laboral. Este tipo de programas mejoran la empleabilidad y los salarios de los jóvenes, inclusive en el largo plazo.

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OREALC/UNESCO Campaña: E2030 Educación para transformar vidas

Fuente OREALC UNESCO / 27 de junio de 2016

En el marco de la aprobación de la nueva Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la UNESCO lanza a nivel regional la campaña E2030 Educación para transformar vidas, una serie de materiales que difunden las metas y estrategias para el logro del objetivo 4 de este marco mundial: “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, promoviendo el aprendizaje durante toda la vida.”

Con esta iniciativa la UNESCO pone a disposición infografías y un video informativo de libre uso que ayudan a una mejor comprensión y difusión de los compromisos suscritos por los países para construir una educación de calidad para todos y todas de aquí al 2030.

Documentos para mayor información:

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EEUU:Se Solidarizan Organizaciones con los Maestros de Oaxaca en Los Angeles

Noticias

26 de junio 2016

Los Angeles.California.- Un corazón sangra sobre una de las cruces que llevan inscritos los nombres de los oaxaqueños asesinados por la policía federal en Oaxaca el 19 de junio, decenas de velas encendidas y flores forman un altar en el monumento a los héroes húngaros, justo enfrente del Consulado Mexicano en Los Angeles. La comunidad migrante del Sur de California así como grupos indígenas asentados en estas tierras mostraron este viernes, su total respaldo al movimiento magisterial mexicano.

Alrededor de 500 personas se congregaron frente a la representación del gobierno mexicano, llevando veladoras, flores, carteles y mantas que condenaban el asesinato de manifestantes contra la reforma educativa, en Nochixtlán, Oaxaca.

Los oaxaqueños de varias regiones de ese estado al sur de México, se hicieron presentes en la manifestación convocada por el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), también llegaron miembros del sindicato de Maestros Unidos de Los Angeles (UTLA, por sus siglas en inglés), integrantes de organizaciones mexicanas en el Sur de California y líderes del histórico Movimiento Indígena Americano (AIM, en inglés).

Flanqueado por dos banderas de las naciones nativas de Estados Unidos, Shannon Rivers, de AIM, dijo que la comunidad indígena de este país “no sólo exigimos justicia en Oaxaca por nuestros hermanos que han perdido la vida, por los niños que han perdido su vida, y por todas las familias que están luchando pero (queremos decir que) lo que está pasando en estos momentos no es nada nuevo, el gobierno opresor de México sigue violando los derechos del pueblo de México”.

Agregó que lo que los pueblos del continente tienen que hacer es deshacerse del sistema capitalista y el militarismo que lo sostiene. “La gente necesita una voz y nuestros hermanos de Oaxaca necesitan esa voz”.

Agregó: “la gente indígena de Oaxaca está pidiendo una educación acorde con su sistema de educación y cultura. No podemos ponerle un curita a la situación. Tenemos que dar la lucha dentro del sindicato y fuera de él. Tenemos que ir más allá de eso porque los pueblos indígenas tienen derecho a su propia educación, a su propia economía, a sus propias formas de vida y a la autodeterminación”.

“Nosotros apoyamos una verdadera transición y una resistencia verdadera para detener a los gobiernos de Estados Unidos y México de estar oprimiendo a la gente de color y parar la sangre derramada y la sangre en las manos del gobierno mexicano”, añadió Rivers quien afirmó que los indígenas nativoamericanos apoyan a los maestros de Oaxaca, al tiempo que pedía a la concurrencia alzar el puño en alto.

Una larga lista de oradores expresaron su preocupación por lo que ocurre en México en estos momentos y se comprometieron a continuar los esfuerzos por recaudar recursos que ayuden a los pueblos y organizaciones que en Oaxaca enfrentan las dificultades derivadas de la reciente represión, así como contribuir al desarrollo del movimiento de oposición a una serie de reformas estructurales impulsadas por la administración del presidente Enrique Peña Nieto.

En intervenciones por separado, las profesoras Arlene Inouye, del sindicato de maestros de Los Angeles (UTLA) y Rosemary Lee, de la Coalición Trinacional en Defensa de la Educación Pública en Estados Unidos, condenaron los hechos violentos en contra de los educadores oaxaqueños y se comprometieron a continuar presionando a los gobiernos de México y Estados Unidos para que se respete el derecho de los pueblos a una educación financiada con los recursos de los propios contribuyentes y no como un gasto extra que tenga que pagarse.

Varios oradores se pronunciaron en favor de respaldar la lucha del magisterio oaxaqueño y al movimiento social mexicano por un cambio de rumbo en el país. En la protesta también se hicieron presentes, mensajes fraternos de la comunidad maya de Guatemala, y organizaciones y ciudadanos de Honduras, Nicaragua, El Salvador, Bolivia y Chile,  entre otros países latinoamericanos.

Un participante leyó los nombres de los muertos y la concurrencia guardó un minuto de silencio en su memoria.

Antes de que concluyera la manifestación, los presentes se unieron a las comunidades oaxaqueñas entonando uno de los himnos de Oaxaca, el “Dios Nunca Muere”, con letra adaptada a lo que está sucediendo en el estado. Igualmente, la música de jarana resonó con versos que relatan la situación de lucha social en tierras mexicanas.

Integrantes del Frente Indígena como el académico universitario mixteco Gaspar Rivera, la vice-coordinadora binacional del FIOB, Odilia Romero y el coordinador de jóvenes, Luis López Reséndiz expresaron ante los medios de comunicación su condena al uso de la fuerza policiaca para reprimir la disidencia en Oaxaca, así como sostener un consistente respaldo a los maestros y sus dirigentes.

Varias organizaciones continuarán el domingo manifestaciones de solidaridad en la Placita Olvera en Los Angeles y en otras ciudades del Sur de California. Este tipo de movilizaciones también se realizan en San Diego, Oxnard, Fresno, Santa María, San José, Greenfield y Salinas, California, así como en otras entidades de Estados Unidos.

Fuente: http://ciudadania-express.com/2016/06/26/se-solidarizan-organizaciones-con-los-maestros-de-oaxaca-en-los-angeles/

Fuente imagen: Bertha Rodríguez Santos/Fotos: Leopoldo Peña

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La mayoría de los docentes canadienses encuestados dice que la educación aborigen está integrada en el plan de estudios

Fuente Internacional de la Educación / 27 de junio de 2016

 

Para conmemorar el Día Nacional de los Aborígenes, la federación canadiense de docentes ha publicado un nuevo estudio que expone la visión de los docentes sobre temas relacionados con la educación de los aborígenes.

La mayoría de los docentes encuestados dice que incluye temas relacionados con la educación de los aborígenes en sus cursos, como estudios culturales, historia o geografía. Y aunque la mayoría de los profesores respondió que la cultura aborigen estaba representada en el programa de estudios de su escuela, el 41% dijo que estaba un poco representada, mientras que solo el 13% dijo que estaba significativamente representada. La publicación de los resultados coincide con la celebración del Día Nacional de los Aborígenes, el 21 de junio, que celebra sus 20 años de fuertes y dinámicas culturas y tradiciones. La constitución canadiense reconoce a los pueblos de las Primeras Naciones, los inuit y los metis como pueblos aborígenes, también conocidos como pueblos indígenas. Aunque estos grupos comparten muchas similitudes, cada uno de ellos tiene su patrimonio, idioma, prácticas culturales y creencias espirituales propios.

Para completar el estudio, CTF también ha publicado una edición especial de su revista en línea Perspectives que incluye artículos exhaustivos sobre la educación de los aborígenes.

En colaboración con las organizaciones de los indígenas, el gobierno de Canadá eligió el 21 de junio, el solsticio de verano, para celebrar el Día Nacional de los Aborígenes. Durante generaciones, muchos pueblos y comunidades indígenas han celebrado su cultura y patrimonio este día o cerca de él debido a la trascendencia del solsticio de verano por ser el día más largo del año.

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