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Globalización y salarios. Más allá de la austeridad

Fernando Luengo

A menudo se asocia la represión salarial con las políticas de ajuste presupuestario y con la búsqueda de posiciones competitivas en el mercado internacional. Esa asociación es, sin duda, correcta. La pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios y la degradación de las condiciones de trabajo tiene mucho que ver con esas políticas, aplicadas en los años de crisis. Propongo al lector, no obstante, trascender la coyuntura de la Gran Recesión para situar la reflexión en la impronta globalizadora de las últimas décadas.

Ese horizonte temporal más amplio permite dar cuenta de un cambio trascendental en la configuración de la economía global: el formidable crecimiento de la oferta de fuerza de trabajo. Desde esta perspectiva, la existencia de relativamente altos niveles de desempleo en periodos de auge económico apunta a un desequilibrio sistémico: el capitalismo no crea empleos suficientes para absorber la oferta de los que quieren trabajar (por no hablar de la cada vez más baja calidad de los mismos). Existía, pues, un desequilibrio oferta-demanda que la globalización de los mercados ha acentuado.

Entre los factores que explican el aumento de la cantidad de trabajo disponible en el mercado internacional cabe señalar el desmoronamiento del orden comunista y su integración en el universo capitalista, la creciente inserción externa de los capitalismos periféricos, la persistencia de la pobreza, la proliferación de conflictos civiles y militares y las consecuencias del cambio climático.

Fruto de todo ello se han intensificado las corrientes migratorias y las exportaciones procedentes de esos territorios, que también han recibido un porcentaje asimismo creciente de las inversiones extranjeras directas. De este modo, una oleada de fuerza de trabajo localizada en las periferias ha entrado en los circuitos económicos globales; en proporciones mucho mayores que las conocidas hasta ahora,

No se trata sólo de que los salarios de estos trabajadores sean, por lo general, muy inferiores a los de las economías desarrolladas. Más trascendental todavía es que el capital transnacional está en condiciones de aprovechar estas diferencias y de esta manera acentuar la competencia salarial a escala global.

No hay que olvidar, en este sentido, que este escenario se ha abierto camino en un contexto muy desfavorable para el mundo del trabajo. La lógica de la competitividad –esto es, orientar la política económica a conquistar parcelas crecientes del mercado internacional- ha estado en el centro de las agendas de los gobiernos y de las organizaciones internacionales. Y lo más importante, se ha dado por buena la idea-fuerza de que es necesario contener los salarios para mantener y reforzar las posiciones competitivas.

Competir a través de los salarios en un espacio global caracterizado por la baja densidad institucional. Ha formado parte de la lógica dominante que el buen funcionamiento de los mercados –y la garantía de que el proceso globalizador sea un juego de suma positiva donde todos ganen- dependía de la eliminación de lo que los partidarios del “todo mercado” denominan trabas e injerencias administrativas. Más aun, las instituciones debían impulsar las dinámicas internacionalizadoras; y, en su caso, exigir a los países díscolos que sigan esa hoja de ruta.

Así pues, la globalización ha puesto a los trabajadores a competir globalmente, en un contexto donde las instituciones han sido capturadas por las elites y donde se ha producido un drástico cambio de las relaciones de poder en beneficio del capital corporativo.

La pugna entre todos los países por atraer inversiones extranjeras directas o por integrarse en las cadenas globales de creación de valor ha reforzado la capacidad de presión y negociación del capital transnacional para hacer valer los intereses corporativos; no sólo ante los gobiernos, sino también ante los trabajadores.

Al respecto, resultan muy ilustrativas y bien conocidas las amenazas, nada sutiles, de cierre y deslocalización de las plantas o líneas de producción para imponer a los sindicatos la aceptación de rebajas en los salarios y cambios en las condiciones de trabajo. En paralelo, dentro de la transnacional, entre las subsidiarias y las plantas del grupo corporativo, los trabajadores y sus representantes se han visto atrapados –o han participado voluntariamente- en esta carrera competitiva, colaborando con la dirección para conseguir más carga de trabajo y así intentar defender su empleo.

La imposición de una lógica donde los salarios compiten con los salarios y los trabajadores con los trabajadores explica, en buena medida, que los mayores beneficios de los procesos globalizadores hayan ido a parar a las grandes corporaciones y a los ejecutivos y principales accionistas de estas firmas, los rentistas, las compañías auditoras, los analistas y asesores financieros, las empresas de consultoría, los grandes bufetes de abogados y los bancos.

De los comentarios anteriores se extraen sendas conclusiones sobre las que, en mi opinión, conviene reflexionar y dotarlas de contenido. La primera es la necesidad de proceder a un rediseño de las instituciones globales orientado a proteger los derechos sindicales y ciudadanos y a reequilibrar las relaciones de poder a escala global. La segunda apunta en la dirección de una reconsideración de los beneficios y los costes asociados a las estrategias competitivas y de la centralidad que en las mismas tienen las políticas de moderación salarial.

Fuente del articulo:https://fernandoluengo.wordpress.com/2016/08/28/globalizacion-y-salarios-mas-alla-de-la-austeridad/#more-439

Fuente de la imagen: http://1.bp.blogspot.com/-y3s2P3Ijbq0/UN9mi2mfdGI/AAAAAAAAMVg/xCIB4ozWrqE/s1600/globalizaci%C3%B3n-jpg

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Perú: El BID evaluará impacto de programas sociales

América del Sur/Perú/11 Septiembre 2016/Fuente: El comercio /Autora:Lourdes Fernández Calvo

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realiza una evaluación sobre el impacto de los programas sociales en sus beneficiarios, anunció ayer Cayetana Aljovín, titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Los resultados estarían listos a fin de año.

Aljovín dio la noticia ayer, durante la presentación de las medidas ejecutadas por su sector en los primeros cien días del actual gobierno.

Al asumir el cargo, dijo la ministra, encontró que durante el gobierno de Ollanta Humala solo se realizó la evaluación de impacto del programa Haku Wiñay. Este busca desarrollar capacidades productivas y de emprendimiento en hogares rurales en situación de pobreza y pobreza extrema.

“Al programa Haku Wiñay se le ha asignado más presupuesto porque existe una evaluación, y porque el impacto es positivo”, explicó.

La evaluación del programa Pensión 65 y del Sistema de Acompañamiento Familiar está en proceso. Posteriormente, serán evaluados Juntos y Qali Warma.
La funcionaria también anunció que se desarrollará un programa de “focalización itinerante” en las comunidades nativas de la Amazonía para que sean beneficiarias de los programas sociales.

—Mejores sueldos—
El ministro de Educación, Jaime Saavedra, también dio alcances ayer sobre las medidas que su sector viene adoptando en los primeros cien días de gobierno. Acompañado por el primer ministro Fernando Zavala, Saavedra recorrió las aulas del colegio Isabel La Católica, en La Victoria, y conversó con alumnas y profesores de esta institución.

El ministro anunció que en los próximos días presentará un proyecto de ley al Congreso para modificar la Ley de Reforma Magisterial. Esta propuesta busca aumentar los salarios de los maestros y agilizar los ascensos por meritocracia. “Ningún docente va a ganar menos de S/2 mil en el 2018”, dijo.

Además, aseguró que, luego de que se apruebe la Ley de Institutos (aprobada el año pasado en el pleno del Congreso, pero observada por el gobierno de Humala al final de su gestión), se iniciará la reforma de la educación superior tecnológica. Saavedra adelantó que en los próximos días se anunciará cuáles serán los cinco primeros institutos de excelencia en cada región.

Fuente de la noticia: http://elcomercio.pe/sociedad/lima/bid-evaluara-impacto-programas-sociales-noticia-1930735

Fuente de la imagen: http://cde.3.elcomercio.pe/ima/0/1/4/8/2/1482664/base_image.jpg

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Guinea Bissau: Inesdi firma un acuerdo para subvencionar formación universitaria

África/Guinea Bissau/11 Septiembre 2016/Fuente y Autor: Ecoaula

El convenio de colaboración con la asociación Djumbai tiene como objetivo contribuir a la formación e inserción laboral de personas sin recursos

Inesdi Digital Business School, escuela de estudios digitales, y Djumbai, asociación que trabaja por el desarrollo de las poblaciones más desfavorecidas de Guinea Bissau, han firmado un acuerdo de colaboración con el objetivo de hacer accesible la formación universitaria a jóvenes sin recursos del país africano. El convenio ha sido suscrito por Carmen María Martínez, directora general de Inesdi, y Joan García, cofundador de Djumbai, en las oficinas de Inesdi en Barcelona.

Esta colaboración -enmarcada dentro del proyecto Educa África de Djumbai- se concreta en la creación de la Beca Inesdi, destinada a sufragar la formación universitaria de jóvenes guineanos que, de otra manera, no podrían optar a una educación. La beca tendrá carácter anual y será concedida in situ por representantes de la escuela, que viajarán a Guinea Bissau para conocer de primera mano tanto el proyecto como a los candidatos seleccionados según los requisitos y mecanismos definidos por ambas organizaciones. Con este propósito Joana Sánchez, presidenta de Inesdi, se encuentra actualmente en la ciudad guineana de Bafatá, donde además realiza labores como cooperante de la mano de Djumbai. Un viaje y experiencia que no solo reporta beneficios los destinatarios de las ayudas ya que, en palabras de Joana, «queremos aprender de sus gentes, de su cultura, de sus relaciones, de su modus vivendi y de sus tradiciones pero, sobre todo de cómo consiguen o no su felicidad. Aprendo cada día de África que se puede conseguir mucho con muy poco».

Educa África es uno de los proyectos que Djumbai desarrolla en Guinea Bissau, uno de los países más pobres de Africa, y que ofrece un sistema de becas para formación profesional o universitaria con el objetivo de facilitar el acceso al mercado laboral o iniciar proyectos de emprendimiento. Según comenta Joana Sánchez, «Djumbai lo formamos un grupo de personas que tiene como objetivo trazar una línea estratégica eficiente y moderna que permita un desarrollo real de las poblaciones más desfavorecidas, aportándoles una perspectiva de futuro que mejore sus condiciones de vida».

Fuente de la noticia: http://ecoaula.eleconomista.es/campus/noticias/7799885/09/16/Inesdi-firma-un-acuerdo-para-subvencionar-formacion-universitaria-en-Guinea-Bissau.html

Fuente de la imagen: http://s01.s3c.es/imag/_v0/260×175/2/b/3/forma-trabajar.JPG

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Entrevista a Eva Bailén: «Los deberes son la pesadilla de toda familia»

Europa/España/11 Septiembre 2016/Fuente: atlantico/Autor: PILAR R. VEIGA

Con más de 200.000 firmas recogidas, esta madre busca cambiar la política educativa española

Eva Bailén, la madre que desde el pasado año recogió más de 200.000 firmas a favor de «unos deberes justos» y que espera poder entregarlas pronto al Ministerio de Educación, quiere seguir cambiando las conciencias este curso y sugiere que no debería haber tareas para casa hasta 6º de Primaria. Al inicio del nuevo curso pone su granito de arena en esta cruzada con el libro «Cómo sobrevivir a los deberes de tu hijo» (Temas de Hoy), con el que intenta ayudar a las familias para que los deberes no sigan siendo «la pesadilla de toda la familia», aseguró.

«Los deberes son una pesadilla para todos, para hijos, padres y hermanos de los que tienen deberes: te condicionan toda la vida, tu tiempo libre, y las tareas escolares se convierten en la única cosa que hacer por las tardes», señaló. A los padres preocupados como ella por este asunto les recomendó que desde que acudan a la primera reunión en el colegio «no se corten y pregunten» sobre los deberes de sus hijos. «El que estemos callados y a verlas venir y luego nos agobiemos es un error que cometemos todos», apuntó esta madre de tres hijos que pide que los colegios den a conocer «su política de deberes». «Muchas veces parece que es un tema tabú y del que nos cuesta hablar», aseveró Bailén, que recuerda que con uno de sus hijos, ya en el mes de octubre, «no podían más con los deberes» en casa.

Sin unas reglas claras
Bailén criticó que, normalmente, no se debata sobre estas tareas cuando se habla de los proyectos educativos de los centros y que sea «algo dependiente de cada profesor». «Mi experiencia es que depende del maestro que le toque a tus hijos: es algo aleatorio y causa mucha frustración», argumentó. «Tampoco sabes lo que va a pasar con los deberes, aunque cambies de colegio a tu hijo», enfatizó Bailén, que opina que los alumnos «podrían vivir perfectamente sin deberes hasta 6º de Primaria». El nuevo curso «debería empezar con algún cambio respecto a los deberes», espera esta madre, que considera que «se ha generado conciencia» en los últimos tiempos.

Prueba de ello, recuerda, es la proposición no de ley que se aprobó el pasado mayo en el Pleno de la Asamblea de Madrid y en la que se pidió regular los deberes escolares en la etapa de educación Primaria y establecer un porcentaje de tiempo máximo semanal para realizar estas tareas en función de las características de los alumnos. «La gente cada vez se da más cuenta de que los niños necesitan tiempo libre» y a la vez la competitividad entre los centros se traduce en la creatividad de los profesionales, por lo que aboga por «deberes innovadores» como ir al cine, aprender a reciclar, ir a un mercado a ver cuánto pesan los alimentos o dar un paseo por un parque para ver la naturaleza. «Hay otro tipo de deberes, algo que le dé sentido a lo que el chaval ha aprendido en clase» y que no esté solo en el libro de texto, comentó. Cree que la libertad de cátedra de los profesores «no puede invadir la libertad de las familias sobre cómo educar a sus hijos o cómo pasar el tiempo libre».

Bailén señaló que la libertad de cátedra de los profesores «no puede llegar a invadir la libertad de las familias sobre cómo educar a sus hijos o cómo pasar el tiempo libre». Y en cuanto a la libertad de cátedra de los docentes para optar por no mandar deberes, recalca que hay muchos profesores que no quieren ponerlos y «se ven presionados» para sí hacerlo, especialmente por las pruebas externas, «pero los profesores pueden dejar de mandarlos cuando quieran», añadió.

Se tratan de una lucha que vuelve a cobrar protagonismo en este arranque de curso y que, según Bailén, va ganando cada vez más adeptos. Esta madre busca que su opinión, y la de miles de firmas, se haga notar en el Ministerio de Educación

A más horas, no hay mejor rendimiento

Según un estudio de la OCDE sobre el informe PISA, los alumnos españoles de 15 años pasan alrededor de seis horas a la semana haciendo deberes, lo que les sitúa en el cuarto lugar en número de horas tras Italia (más de ocho horas), Irlanda y Polonia (ambos con más de seis horas). Por contra, los estudiantes de Finlandia y Corea, que obtienen los mejores resultados académicos en las evaluaciones PISA, dedican menos de tres horas a la semana haciendo las tareas del colegio, la mitad que los españoles.  No es la primera vez que un estudio sugiere que la acumulación de deberes no ayuda a mejorar el rendimiento. El del Instituto Nacional de Evaluación Educativa marcaba en cuatro horas el límite para unos buenos resultados. A partir de ese punto, el tiempo extra comienza a tener un efecto negativo en el rendimiento. El informe también señala que el tiempo total dedicado al estudio en casa sigue siendo muy elevado, sobre todo en comparación con otras actividades extraescolares .

Fuente de la entrevista: http://www.atlantico.net/articulo/sociedad/eva-bailen-deberes-son-pesadilla-toda-familia/20160911002644548758.html

Fuente de la imagen: http://www.atlantico.net/media/atlantico/images/2016/09/11//2016091100235796320.jpg

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Notas sobre Educación Popular

Facundo Ferreirós

I.
En el supuesto pleno desarrollo de la “sociedad de conocimiento” que estaríamos atravesando hoy en día, pareciera muy poco atractivo reflexionar acerca de la producción, recuperación y recreación crítica del conocimiento vivo existente en las culturas de las comunidades, en los movimientos populares, en las organizaciones urbanas, en las variadas experiencias de Educación Popular, Centros Culturales, experiencias de Teatro del Oprimido, comunicación comunitaria, Organizaciones de Mujeres, Asambleas en defensa de los recursos naturales, así como también en algunas escuelas[1].

Hoy más que nunca, en esta “era del conocimiento”, pareciera que poco importa la reflexión en torno al acto de enseñar, a la tarea del educador, a la politicidad de la educación. Lo que pareciera importar es producir sofisticados diseños que se materializan en manuales que llamamos “a prueba de docentes”, que contienen el libro de texto, el cuadernillo de actividades y el libro del docente, donde se indica cada paso que el docente debe dar para llegar al objetivo que el libro se propone. Así, un buen docente es aquel que implementa paso a paso la propuesta del libro. Esto se ha “tecnologizado”: ahora estos “paquetes” vienen con software para proyectar la clase en pantalla gigante y para que los niños y niñas completen actividades en sus notebooks. Así, supuestamente incorporamos las “TIC’S” al aula.
Claro está que esto sucede en escuelas privadas de clase media para arriba. Algunos sociólogos de la educación han planteado hace algunas décadas la fuerte segmentación que existe en el sistema educativo, planteando la existencia de “circuitos educativos diferenciales”[2] por las que transitan los niños y niñas según la clase social de origen. Así, los niños y niñas de las clases populares circulaban a mediados del Siglo XX por escuelas que los formaban para ocupar un lugar específico en la “división social del trabajo”, el de obreros y obreras. Este modelo educativo entró en crisis a finales del milenio, cuando las políticas neoliberales produjeron un proceso de exclusión social en el que se desmoronó el mundo del trabajo como eje articulador de la sociedad, arrojando a amplias mayorías de la sociedad a la indigencia. Si bien no es mi intención desarrollar un análisis acerca de los cambios profundos que produjo el neoliberalismo en las matrices económicas de nuestros países, así como las modificaciones en el mundo del trabajo y las consecuentes repercusiones en la función social del sistema educativo, que ya han hecho muchos teóricos, no puedo dejar de mencionarlo para pensar hoy la función social de la escuela en el marco de estas profundas transformaciones.

Hoy, el “circuito educativo diferencial” se traduce en una desigualdad extrema: las escuelas de los barrios populares están en condiciones edilicias paupérrimas, sin acceso a servicios necesarios para el desarrollo de una propuesta educativa medianamente equitativa. Por citar un ejemplo, cuando un docente concurre a concursar para un cargo en una escuela pública en Provincia de Buenos Aires, se encuentra con la división entre escuelas “de primera categoría” y “de segunda categoría”. Es decir, este “circuito diferencial” no se manifiesta únicamente en la división público-privado, sino que incluso se da hacia el interior de la escuela pública, según la zona donde esté ubicada y las características socio-económicas de la población que asista.

Esto nos lleva a pensar ¿Cuál es la función social de la escuela hoy? En el marco de la fuerte segmentación existente en el Sistema Educativo: ¿Cuál es la función social de la escuela de los barrios populares hoy? ¿Qué tiene preparado el capitalismo en su fase actual para nuestros niños y niñas?
Si a principios del Siglo XX la intención era identificar fuertemente a los niños y niñas de los sectores populares como miembros de una nación, mediante un proceso de homogeneización y normalización; si en la segunda mitad del Siglo pasado la función social de la escuela era formar una clase trabajadora “adaptándola” al mercado laboral para disponer de su fuerza de trabajo; hoy, en una fase del Sistema Capitalista Post-industrial en la que se precisa cada vez menos mano de obra, ¿para qué forma la escuela a los niños y niñas de los sectores populares?
Podríamos arrojar algunas líneas de investigación para pensar qué tiene entre manos el Capitalismo actual para el sistema educativo en términos macrosociales. Podríamos también analizarlo desde un marco más “micro” y estudiar la formación de la subjetividad en el marco de esta etapa de crisis de la producción del Sistema Capitalista: las transformaciones vinculadas a la pérdida de identidad de clase en el marco de un modelo de competencia, los discursos acerca del espíritu empresarial, la capacidad de los sujetos de constituirse en “empleables”, la transformación de la subjetividad del proletario en la de un “pequeño capitalista”, la promoción de sujetos “competentes”, el doble proceso de individuación y fragmentación del sujeto colectivo, etc.
Está claro que a esta altura que existen proyectos educativos que promueven la producción y reproducción del Sistema Capitalista. Estos proyectos constituyen la hegemonía de los discursos y prácticas educativas en el campo educativo. Está claro también que una práctica educativa que vaya a contracorriente del modelo hegemónico no va a transformar la sociedad. Es muy probable que no podamos torcer el rumbo de la economía neoliberal desde una “otra” propuesta educativa. Paulo Freire ya nos ha alertado acerca del peligro de una postura ingenua que considere que la educación es la palanca de la transformación social. El dirá que la educación es un espacio de poder que debemos conquistar, y que puede producir algunas transformaciones, aunque no todas. Como educadores y educadoras populares, nuestra tarea será entonces “desterrritorializar la escuela (y la educación toda, diría yo) de la función social actual para reterritorializarla en el campo de lo popular”[3], como dice Marina Ampudia.

Tal como se dijo más arriba, esta tarea de reterritorializar la educación en el campo de lo popular significa, a nuestro entender, producir, recuperar y recrear críticamente el conocimiento vivo existente en las culturas de las comunidades, en los movimientos populares, en las organizaciones populares urbanas, en variadas experiencias de Educación Popular, entre muchos otros espacios. Freire sostiene que “la escuela debe ser un centro irradiador de la cultura popular, a disposición de la comunidad (…) un centro de ideas, soluciones, reflexiones, donde la organización popular va sistematizando su propia experiencia”.[4]
Ahora bien, lo que nos gustaría hacer en este apartado es dar vuelta la pregunta acerca de la función social de la escuela. Nos gustaría que podamos pensar: ¿Qué tenemos pensado nosotros para nuestros niños y niñas? ¿Cuál queremos nosotros que sea la función social de la escuela? ¿Qué lugar queremos ocupar?
Con estas preguntas no pretendemos “hacer la vista gorda” al sistema de dominación capitalista, a sus estrategias de explotación y a sus intenciones políticas detrás de la formación de sujetos en instituciones educativas. Pero la invitación es a recuperar al sujeto en tiempos de “tecnocracia educativa”, y con él, recuperar la reflexión en torno a nuestra práctica como educadores y educadoras, a las transformaciones que deseamos producir tanto en las instituciones educativas como en las subjetividades de los niños, niñas y jóvenes con quienes trabajamos diariamente. Estela Quintar nos provoca con la siguiente pregunta: “¿Dónde estamos situados nosotros, los sujetos históricos que deberíamos construir los sentidos de un proceso de transformación?”[5] Y también: “¿Qué hacemos los educadores? ¿Para qué existimos los educadores en nuestros países? ¿Por qué estamos educando los educadores? ¿Qué significa estar en una práctica de formación de sujetos en América Latina? ¿Qué hacemos cada uno en estas prácticas de formación? ¿Qué estamos haciendo actualmente los educadores en términos de la formación de sujetos?”[6]

II.
Durante años hemos tenido que leer artículos académicos de diversos teóricos que han trabajado cuestiones vinculadas al Currículum y a la Didáctica desde perspectivas tanto explicativas como prescriptivas. Así, seguramente hemos recorrido páginas de libros que proponían complejas estructuras conceptuales que daban lugar a –supuestamente- exitosas propuestas didácticas; hemos leído acerca de las llamadas “teorías del currículum”; de una supuesta “historia” de la didáctica con un arraigo a las teorías psicológicas que rozaban el aplicacionismo; nos hemos formado en las corrientes didácticas “por objetivos” y “por proceso”; hemos observado situaciones de enseñanza desde enfoques tales como el institucional, el ecológico, las teorías de grupo, y las teorías de la complejidad; hemos analizado documentos de organismos internacionales sobre la temática, documentos curriculares nacionales y provinciales, planes de estudio, proyectos educativos institucionales, planificaciones de docentes, bitácoras de clase, etc. Siempre el eje de la reflexión didáctica ha estado puesto en la reproducción o, en el mejor de los casos, a una crítica a las teorías didácticas provenientes de Europa y Estados Unidos. Pero no hemos conocido en nuestras formaciones académicas propuestas didácticas desarrolladas en América Latina.
Fue en el marco de la Educación Popular, que nos encontramos con la propuesta de Diana Edith Otálvaro Ramírez y Diego Muñoz Gaviria[7], quienes sostienen que existe una “Didáctica Crítica Latinoamericana” que se ha desarrollado como una propuesta propia nacida en nuestro territorio, por fuera de la mera reproducción o incluso de la resistencia a las didácticas eurocentradas. Así, situamos con autores referentes de la educación popular como lo son Alfonso Torres Carrillo y Marco Raúl Mejía[8], a Paulo Freire como iniciador de esta corriente didáctica. En la actualidad, los autores proponen en la misma línea a los postulados de la “Didáctica no Parametral” propuestos por la Dra. Estela Quintar.
En tiempos de pedagogías de sujetos ausentes, donde importa más el contenido que el sujeto, el aprendizaje que los aprendientes, la enseñanza antes que los enseñantes, nos atrevemos desde esta porción del mundo a generar una didáctica que se propone partir de la realidad recuperando la centralidad de un sujeto colectivo, siempre situado, como productor de conocimientos, que se transforma y transforma la realidad en ese proceso de creación, recuperación y recreación crítica de un conocimiento vivo.
Es desde la Didáctica Crítica Latinoamericana que nos situamos al compartir estas reflexiones sobre la educación y las propuestas que siguen. Consideramos que los márgenes que tenemos los educadores y educadoras para llevar adelante las transformaciones que anhelamos son amplios, incluso en aquellas instituciones tan cristalizadas como la escuela. Si bien nuestra práctica se lleva a cabo dentro del Sistema Capitalista, existen grietas por donde transitar otras experiencias, si es que queremos ser otra cosa y hacer otras cosas que las que nos impone la pedagogía hegemónica. Está en nosotros ser meros funcionarios de un sistema de dominación o, asumiéndonos como parte de este sistema de dominación, considerarnos, en tanto educadores y educadoras, trabajadores de la cultura en el marco de las transformaciones sociales que anhelamos.
¿Por dónde empezar? Dirá Quintar “Yo invitaría a ‘re-ver’ nuestras prácticas, nuestra cotidianidad, nuestro mundo de vida como referente empírico pero también epistémico. Esto en el intento de promover un proyecto de construcción de conocimiento. De este modo estaríamos intentando nombrar lo que no nombramos y dejando atrás las palabras discursivas del poder dominante, que nombra más allá de los sujetos históricos sociales nombrados”.
III.
Nos gustaría introducir en este momento de la reflexión una categoría que consideramos fundamental. Podríamos definirlo desde tres autores trascendentales para los educadores y educadoras populares latinoamericanos. Se trata de aquello que Mariátegui denominó “Prefiguración”, el autor boliviano contemporáneo Luis Tapia llama “Factualización de Alternativas”, y que podríamos encontrar en Freire con su concepto “Inédito Viable”.
Luis Tapia dirá: “Uno de los rasgos del desarrollo de un movimiento social es que su accionar tiende a incluir ya no sólo la protesta o la demanda, sino también la factualización de las formas alternativas de apropiación, gestión, organización y dirección de recursos y procesos sociales y políticos. La factualización de alternativas es un arma de lucha dirigida a convencer al estado y a la sociedad civil de la posibilidad de hacer, organizar, dirigir y vivir las cosas de otro modo; la capacidad ya desarrollada por el movimiento para pasar de la crítica a la reorganización de las cosas.” 
Según Mariátegui, dirá Miguel Mazzeo: “el socialismo no emerge como doctrina forastera y experiencia yuxtapuesta, su universalidad tiene un sitial en el corazón de Nuestra América, tiene raigambre, vive en la historia de sus explotados y sus luchadores, late en sus conflictos sociales (en la misma lucha de clases), sucede en los movimientos, comunidades y organizaciones de base que prometen y prefiguran la nueva sociedad.”
Y Freire dirá: “el ‘inédito viable’ (…) se concreta en la acción que se lleva a efecto, y cuya viabilidad no era percibida. Existe, así, una relación entre el ‘inédito viable’ y la conciencia real, entre la acción que se lleva a cabo y la ‘conciencia máxima posible’”. 
Con estas categorías “primas hermanas” nos referimos a la posibilidad que tenemos quienes luchamos diariamente por transformar nuestras sociedades en general, y de la educación en particular, de ir poniendo en práctica algunas de esas transformaciones que anhelamos. Asumiendo que vivimos en un sistema de explotación y alienación, nos animamos a vivir otros modos de ser, de relacionarnos entre nosotros y nosotras, y de vincularnos con la naturaleza.
Los educadores y educadoras podemos ir practicando otras maneras de aprender y enseñar, recreando espacios y tiempos, dando lugar a las emociones, los cuerpos y los pensamientos críticos, recuperando la curiosidad, habilitando deseos y pasiones, generando autonomía y auto-organización en nuestros lugares de trabajo. Esto es lo que Hernan Ouviña define como “Pedagogía Prefigurativa” y que, considera el autor argentino, ya estaba presente en Gramsci[9].
Pero no sólo podemos “factualizar alternativas” en lo que refiere a la práctica educativa: como militantes de la vida que somos los educadores y educadoras populares, podemos habilitar(nos) otra forma de producir y de consumir, de alimentarnos y de vivir nuestro cuerpo, otras maneras de experimentar el arte y de expresarnos, de producir y recrear cultura, de acceder y generar información, una “otra” manera de comunicarnos y de gestionar medios de comunicación, otros modos de construir vínculos amorosos, otras maneras de criar a nuestros hijos e hijas, etc. Y esto lo podemos hacer porque ya existen en América Latina movimientos y organizaciones que llevan adelante procesos de economía popular y solidaria, de comunicación comunitaria, de desarrollo de la cultura popular, de la música, el teatro, la plástica, la danza, el cine, la artesanía, el juego, todo esto en el marco de la lucha por una sociedad más humana. Movimientos campesinos y urbanos, fábricas recuperadas, cooperativas autogestivas, redes de comercio justo, radios comunitarias, medios gráficos, productoras audiovisuales, centros culturales, teatros y circos populares, encuentros como el ENTAPI, el Cabildo de Juegos, el Campamento Latinoamericano de Jóvenes, la Escuela de la Memoria Histórica, el Encuentro Nacional de Educación para el Cambio Social, el Seminario Internacional Paulo Freire, así como otros tantos espacios promovidos constantemente por estas organizaciones para la formación y el intercambio de experiencias, nos abren a una multiplicidad de “frentes” que se constituyen en retos para desarmar la subjetividad capitalista, patriarcal y colonizada que nos ha venido forjando y construir -en el medio de las contradicciones que esto genera- las alternativas que soñamos.
Así, como educadores y educadoras populares, no sólo denunciamos el mundo injusto en el que vivimos, no sólo anunciamos un mundo más humano en el que podríamos vivir, sino que nos atrevemos a poner en práctica aquello que soñamos en cada una de las dimensiones de nuestra humanidad, asumiendo las tensiones que produce intentar modos de vivir contrahegemónicos.
Esto nos permite colocarnos ante nosotros mismos, los otros, y el mundo desde una otra perspectiva, fundando así un otro mundo de vida, una nueva episteme, una nueva manera de conocer y, por lo tanto, una nueva política, una nueva ética, una nueva estética.
Para terminar me gustaría compartir las palabras del educador popular argentino “Tato” Iglesias:

“Es necesario volver a retomar sin miedos ni prejuicios el tema de la revolución.
Una revolución que necesariamente tiene que partir de esta realidad. Aceptando que vivimos en el sistema capitalista, debemos pensar, actuar y animarnos a vivir desde otros paradigmas.
No sólo diciendo sino haciendo, buscando coherencia entre la palabra y el gesto. Poniendo la paciencia impaciente en esta construcción.
Y tenemos que ir todos sin discriminaciones, los intelectuales y los artistas, los cojos, los mudos y los ciegos, los que pueden y los que no pueden.
Es darnos ánimo, encendernos los fueguitos, recuperar los ideales, tener siempre encendidas las luces del circo de la vida.
Aunque los payasos estén tristes, la soga de los trapecistas derruidas y la carpa remendada, el circo de una nueva vida debe continuar.
Está en nosotros…”
[1] Nos referimos a aquellas escuelas que conciben lo pedagógico en tanto “pedagógico-cultural”, como propone Carla Wainsztok: “en nuestro país ‘la pedagogía hegemónica’ dejó en la puerta de la escuela, los saberes populares, las prácticas y las experiencias populares, por lo tanto la pedagogía fue definida como sinónimo de lo escolar. Lo pedagógico-cultural incluye a las pedagogías pero lo trasciende. Nuestras pedagogías vienen a intentar reunir el cuerpo con la razón, el pensar y el sentir. Lo que había quedado y aún queda por fuera de las escuelas: las prácticas, las experiencias y los saberes de las clases populares.” EN Wainsztok, C. “De nombres y pedagogías”, disponible en: http://congresoute2014.blogspot.com.ar/2014/09/denombres-y-pedagogias-por-carla.html
[2] Braslavsky, C
[3] Elizalde, R., Ampudia, M. (comps.), Movimientos sociales y educación. Ed. Buenos Libros, Buenos Aires, 2008.
[4] FREIRE, Educación en la Ciudad.
[5] Quintar, E. Didáctica no parametral: sendero hacia la descolonización. IPECAL-Universidad de Manizales. México, 2008. Pág. 22.
[6] Quintar, E. Ibidem. 2008. Pág. 9.
[7 ] OTÁLVARO RAMÍREZ, D. MUÑOZ GAVIRIA, D. (2013) “Reflexiones en torno a la didáctica latinoamericana: aportes pedagógicos críticos de Paulo Freire y Estela Quintar”. Medellín, Revista Itinerario Educativo N| 62. ISSN 0121-2753. Pág. 47.
[8] OTÁLVARO RAMÍREZ, D. MUÑOZ GAVIRIA, D. (2013) Ibidem. Pág. 48.
[9] “Para Gramsci, desde sus primeros años de incursión en la militancia socialista y la labor periodística, la pedagogía siempre debía entenderse desde una óptica política, y a la inversa, toda práctica política que pretendiese aspirar a transformar la realidad de raíz ameritaba ser concebida sí o sí en términos pedagógicos, vale decir, profundamente educativo.
”Solo así cabía pensar en una verdadera liberación integral del género humano. Pero a diferencia de las tradiciones más ortodoxas del marxismo, esta praxis emancipatoria no debía ser realizada a posteriori de la toma del poder, sino que comenzaba a ser ensayada en diversos espacios de autoeducación proletaria y popular gestados por las propias masas durante su lucha. A esta propuesta innovadora que conjuga medios y fines la llamaremos pedagogía prefigurativa.” EN: http://www.gramscimania.info.ve/2014/06/la-pedagogia-prefigurativa-en-el-joven.html
Fuente del articulo: http://descolonizarlapedagogia.blogspot.com/2016/01/notas-sobre-educacion-popular.html
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Argentina: En escuela la música popular cambió la mirada de la enseñanza artística

América del Sur/Argentina/11 Septiembre 2016/Fuente: MBA/Autor: Telam.com

Profesores y estudiantes de la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA) contaron que en todos esos años la iniciativa fue replicándose en otras instituciones.

El amplio y luminoso edificio de la calle Vélez Sarfield al 600, en la populosa ciudad de Avellaneda, forma unos 2500 músicos que desde distintos puntos del país y de la región llegan a la EMPA para cursar la formación básica de tres años y otros cuatro de especialización, sin olvidar el primer año de nivelación.

Algunos de ellos buscarán especializarse como instrumentistas, otros se volcarán al profesorado y otros a la educación inicial, para dar clases en jardines de infantes; las dos primeras deberán optar una vez finalizada la formación básica entre Folclore, Jazz o Tango.

Para Hernán Possetti, profesor de Piano Tango en la EMPA, «no es lo mismo enseñar música a los chicos de Jardín de Infantes con una chacarera que con una obra clásica».

«La chacarera es nuestra y está viva, fue compuesta acá, no hace 500 años y en otro continente», señaló el músico, al explicar lo que se logra hacer, por ejemplo, con obras de (Horacio) Salgán, Peteco Carabajal o (Miles) Davis.

Profesores y estudiantes de la Escuela de Música Popular de Avellaneda (EMPA) contaron que en todos esos años la iniciativa fue replicándose en otras instituciones y que hoy por hoy -en algunos conservatorios tradicionales- «aprender a partir de nuestras raíces» también forma parte del «corpus» teórico de la enseñanza.

«Al estar viva, la música popular te invita a aprender desde la creatividad, a relacionarte activamente con el oficio, tanto desde lo musical como de lo pedagógico. Ya arrancás rebatiendo el objetivo ideal», destacó Julián Peralta, profesor de Elementos Técnicos del Tango en la EMPA.

«No hay tal ideal, sino una construcción cotidiana del saber», definió el profesor. Aseguró que no obstante lo placentero de aprender de esta forma «la carrera del músico no deja de ser larga, y sacrificada, y si no hay muchas ganas, es probable que se ponga difícil hacer los ocho años que lleva terminarla».

La definición de que lo popular está vivo «no es una exageración», indicó el profesor y añadió «Todos hemos gozado de la música clásica pero hay una gran diferencia con lo popular, coincidieron alumnos y docentes al comenzar la charla en medio de la cursada». Lo que logré en una salita de cuatro con «Tutu», de Miles Davis, por ejemplo, no hubiera sido posible con un rondó, remarcó.

Para la cantante de Tango Natalia Bril, que estudia esa especialización en la EMPA, «la música popular se reinvendica a si misma constantemente a través de los compositores, lo cual involucra la expresión propia -individual y colectiva-«.

«Si esa expresión y creatividad se pone al servicio de los chicos en las escuelas el aprendizaje musical es exponencial», estimó.

Docentes y estudiantes coincidieron en que ya todo está escrito en la música clásica. No sólo las notas, también la interpretación lo que hace de la relación con ese saber «un vínculo más rígido».

Kalem Ortiz, un estudiante de la EMPA que está a punto de comenzar su especialización después de haber hecho la formación básica sostuvo que su generación «está dando una batalla cultural» y reivindicó el tango y el folclore como parte de «nuestra historia».

La relación con la música hace de estos estudiantes portadores de un conocimiento que busca reparar las rupturas de la historia, las brechas generacionales y también los mitos cuyos ecos resuenan todavía en algunas aulas.

«Intentamos desde aquí desmitificar esa idea del don, de que si no estás tocado por la vara no podés ser músico», señaló Delfina Daverio, estudiante del profesorado de la EMPA, quien describió la mirada del profesor que te dice que ‘vas a poder’.

«Esa mirada que abandona el «servís o no servís», también es un aporte de la música popular a la formación de músicos», completó Daverio.

Fuente de la noticia: http://mba.americaeconomia.com/articulos/notas/en-escuela-argentina-la-musica-popular-cambio-la-mirada-de-la-ensenanza-artistica

Fuente de la imagen:http://mba.americaeconomia.com/sites/mba.americaeconomia.com/files/styles/article_main_image/public/field/image/pexels-photo-130991.jpeg?itok=gdTnGHfn

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Libro: Autonomía de la escuela

Autonomía de la escuela

  • Autor: Moacir Gadotti
  • Coordinación: José Eustáquio Romão
  • Editorial: Octaedro
  • ISBN 978-84-9921-685-0
  • Nro. páginas: 232 pp.

Sinopsis: La escuela ciudadana es aquella que se erige como un centro de derechos y deberes. Lo que la caracteriza es la formación para la ciudadanía.  La escuela ciudadana, pues, es la escuela que desarrolla la ciudadanía de los que en ella están y de los que a ella acuden. No puede ser una escuela ciudadana en sí y para sí. Es ciudadana en la misma medida en que construye la ciudadanía de quien usa su espacio.

La escuela ciudadana es una escuela coherente con la libertad. Es coherente con su discurso formador, libertador. Es ciudadana toda escuela que, procurando ser ella misma, lucha para que los educandos-educadores también sean ellos mismos. Y como nadie puede existir solo, la escuela ciudadana es una escuela de comunidad, de compañerismo. Es una escuela de producción común del saber y de la libertad. Es una escuela que nunca puede ser licenciosa ni autoritaria. Es una escuela que vive la experiencia tensa de la democracia.

Fuente de la reseña: http://www.octaedro.com/OCTart.asp?libro=10438&id=es&txt=Autonom%EDa%20de%20la%20escuela%20title=Portada%20de%A0Autonom%EDa%20de%20la%20escuela

Fuente de la imagen: http://www.octaedro.com/images/10438.jpg

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