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Declaración de Geert Cappelaere, instando a todas las partes en las conversaciones de Ginebra a dar prioridad a las necesidades de los niños de Siria

Asia/Siria/24 d febrero de 2017/Fuente: UNICEF

«La imagen desgarradora de un adolescente llamando a gritos a su padre pocos minutos después de haber perdido las dos piernas en lo que parecía un asalto en Idlib la semana pasada es otro brutal recordatorio de que los niños siguen siendo atacados en el conflicto de Siria.

Mientras en Ginebra continúan los esfuerzos para reunir a todas las partes en conflicto –una guerra que dura ya casi seis años- como un intento de lograr el restablecimiento de la paz, nosotros hacemos un llamamiento a todas ellas para que demuestren su liderazgo en pro de los derechos de los niños.

Por eso, les instamos a hacerse la siguiente pregunta: ¿Y si fuesen sus hijos?

Desde el inicio de este año, al menos 20 niños han muerto en ataques y muchos más han resultado heridos, incluyendo una niña que, con sólo un día de vida, fue víctima del bombardeo de su casa en la zona rural de Damasco. Además, casi dos millones de niños continúan sin acceso a la ayuda humanitaria que necesitan con urgencia.

Las cifras son un sombrío indicio de que el cese en las hostilidades anunciado en diciembre pasado aún no se ha traducido en hechos en materia de protección y asistencia humanitaria para todos los niños de Siria. Hasta ahora, sólo tres misiones inter-agencia han llegado a los niños en las zonas asediadas y de difícil acceso.

El coste inconmensurable en vidas y sufrimientos debería avergonzar al mundo y llevarle a tomar medidas inmediatas para encontrar una solución política a la guerra.

Recordamos a todas las partes en conflicto que su obligación, de acuerdo con el Derecho Internacional Humanitario, es proteger a los niños en todo momento, dondequiera que estén y sin importar quién tenga el control de la zona en la que viven.

Los niños siguen siendo víctimas de una violencia constante y generalizada en todo el país. Además, se les sigue privando de lo básico para cubrir las necesidades que les permitirían salvar la vida.

Las partes en el conflicto deben proporcionar acceso inmediato, incondicional y sostenido en el tiempo a todos los niños que necesitan asistencia en todo el país. El asedio debe terminar. Es inaceptable que se retiren de los convoyes los suministros que salvan vidas, igual que es inadmisible el uso del agua como arma de guerra.

De la misma manera, todas las partes en conflicto y aquellos que tienen influencia sobre ellas deben actuar con un extremo sentido de urgencia para silenciar las armas para siempre.

Es hora de que las partes, junto a cualquier persona que lleve en su corazón los intereses de los niños sirios, se sienten a hablar de ellos.
Los más de diez millones de niños sirios que sufren directa y diariamente las consecuencias de este conflicto sólo quieren una cosa: tener paz y que les devuelvan la infancia.

Las partes en conflicto y aquellos que las apoyan les deben a los niños de Siria poner fin a esta guerra de una vez por todas”.

Fuente: https://www.unicef.org/spanish/media/media_94908.html

Imagen: https://www.unicef.org/spanish/media/images/UN027717.jpg__Syria_Feb_23_Statement.jpg

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El proyecto de vida de centro

Por Fernando Hernández

La creación de redes de docentes de diferentes niveles y especialidades para hablar y repensar la práctica propia y ajena, ayuda a la hora de crear otros modelos de escuela, de aprendizaje.

Reseñaba en un escrito anterior la efervescencia educativa que se está viviendo en Cataluña. Aquí, buena parte del profesorado se ha ido vinculado a redes que tratan de contribuir y generar, con estrategias, agendas y propósitos diferentes, formas de gestionar la vida de los centros y el aprender de los alumnos con la voluntad de responder a algunos de los desafíos del presente. Como un grupo de docentes, con el que nos reunimos desde hace ya unos cuantos años, con la voluntad de generar saber pedagógico a partir de compartir nuestros modos de pensar e intervenir en las instituciones (desde la escuela infantil hasta la universidad) y con los colectivos de los que formamos parte. En este espacio compartimos y reflexionamos sobre estos movimientos que tienen lugar en Cataluña, sobre sus posibilidades, aportaciones y tensiones.

Algo que caracteriza nuestro modo de compartir es que ponemos en juego y en cuestión tanto nociones como propuestas que se ofrecen como la última novedad. Como la innovación que solucionará los problemas de la educación de manera simple y milagrosa. Lorenz Malaguzzi, el inspirador de las escuelas infantiles de Reggio Emilia, nos enseñó a cuestionar toda idea o propuesta que llega a la escuela. Por nuestra parte consideramos que ofrecer soluciones definitivas para una realidad tan compleja como la educación escolar es una irresponsabilidad. Por eso nos sigue sorprendiendo que se acepte el ‘deber ser’ que se nos vende, sin interrogarlo, sin ver a quién favorece y excluye. Sin platearnos qué lo fundamenta y qué agenda de intereses defiende.

En esta línea, algo que nos preocupa en estos últimos tiempos son las iniciativas que tratan de implementar innovaciones, con frecuencia importadas de otros países, con la ilusión de crear escuelas avanzadas, pero que enmascaran el propósito de formar un sujeto neoliberal. Propuestas que muchas escuelas adoptan sin cuestionamientos, tensiones o fisuras. Dejándose llevar por la presión mediática o la retórica de quienes actúan -según la expresión de Andy Hargreaves- como ‘gurús de la educación’ (‘quienes generan dependencia de su poderosa figura’). Para activarnos frente a esta y otras situaciones similares ponemos los conceptos y las propuestas que se nos plantean en juego y las sometemos a debate, para generar miradas alternativas.

Nosotros, desde hace tiempo, pensamos y llevamos a nuestros lugares de trabajo, la idea de que ‘la vida’ se ha de hacer presente en las relaciones pedagógicas. Por eso planteamos que el aula y la escuela sean lugares donde fluya la vida. Para ello generamos proyectos de vida de centro y de aula. Esto nos ha llevado a pensar, desde nuestro día a día, lo que hemos denominado ‘el proyecto de vida de centro’ (PVC). Voy a tratar de apuntar algunas de las características de este lugar para el pensar sobre lo que nos afecta en nuestro quehacer diario, más allá de modas y ofertas salvadoras coyunturales. Estas aportaciones emergen de lo compartido en uno de nuestros últimos encuentros.

De entrada consideramos que un PVC no es algo definitivo, que se escribe y se deja en un cajón de la dirección del centro. Es un documento vivo y, por tanto, incompleto. Siempre en proceso, pues refleja lo que mantenemos como estable, pero también lo que vamos cambiando en nuestras concepciones y propuestas. Asume la idea de que el curriculum no es algo fijo y normativo, sino que tiene un sentido experimental y que se recrea en la relación entre el docente y cada uno de los aprendices. Desde esta mirada no ponemos el énfasis sólo en el que sabemos, sino también en aquello que no conocemos y que la trama de relaciones de las que formamos parte nos permite aprender.

No estamos obsesionados por los resultados, pues pensamos que la escuela no es una empresa, y que lo que realmente importa aprender no se puede reducir a las respuestas de un cuestionario. Esta visión resultadista elude la complejidad de lo que significa e involucra el aprender. También pensamos que el PVC resalta y valora las diferencias y no busca homogeneizar bajo un paraguas de normalizadora y clasificadora estabilidad. Nuestra visión de la educación pone el énfasis en la experiencia y no en la estructura, cuestionando el sentido del conocimiento como algo proposicional y empaquetado y frente al que planteamos el papel de la conversación de la que se derivan narrativas y relatos sobre aquello que nos preocupa y afecta. En esta consideración de la educación como un proceso de relaciones encarnadas los aprendices no son seres anónimos que dejan sus historias en la puerta de la Escuela, sino sujetos con autoría e historicidad, junto a los cuales tratamos de afrontar retos y aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen.

Sobre todo ello reflexionamos en nuestros encuentros mensuales, generando una praxis desde la que aprendemos a nombrar lo que nos sucede y a dar sentido a todo lo que nos atraviesa y cuestiona.

Fuente:http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/02/24/el-proyecto-de-vida-de-centro/

Imagen: educacionenred.pe.rsz.io/noticia-img/2012/08/024858-foto-proyecto-innovacion-2012-aplicado-iei-antonio-raymondi-mejorara-calidad-vida.jpg?mode=crop&width=860&height=450

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El desarrollo social inclusivo

24 de febrero de 2017/Fuente: UNESCO

El desarrollo social provoca mejoras en el bienestar y la igualdad entre los seres humanos y es compatible con la democracia y la justicia. La educación es un potente factor posibilitador y un aspecto clave del desarrollo social. Es fundamental para conseguir que las gentes puedan llevar vidas saludables y mejorar las vidas de sus hijos. Puede impulsar
la igualdad de género al empoderar a las poblaciones vulnerables, formadas mayoritariamente por niñas y mujeres.

La educación está interrelacionada con otros sectores, lo mismo que la salud, la nutrición, el agua y las fuentes de energía son esenciales para la educación. La salud de los niños determina su capacidad para aprender, la infraestructura de salud puede utilizarse para dispensar enseñanza, y para que el sector educativo funcione es indispensable que los docentes estén en buen estado de salud.

A fin de cuentas, para afrontar los desafíos multidimensionales de la pobreza hace falta un enfoque holístico del desarrollo humano.

EL DESARROLLO SOCIAL INCLUSIVO ES ESENCIAL PARA QUE HAYA FUTUROS SOSTENIBLES PARA TODOS

El desarrollo social inclusivo exige la prestación universal de servicios esenciales como la educación, la salud, el agua, el saneamiento, la energía, la vivienda y el transporte, cosa que está muy lejos de ser el caso en la actualidad. Aunque se ha progresado, también sigue sin alcanzarse la verdadera igualdad de género en la mayoría de los países; por ejemplo, las mujeres realizan por lo menos el doble de trabajo no remunerado que los hombres y a menudo trabajan en el sector informal de la economía.

Las mujeres realizan por lo menos el doble de trabajo no remunerado que los hombres.

El desarrollo social inclusivo exige atajar las arraigadas marginación y discriminación en contra de las mujeres, las personas con discapacidad, las poblaciones indígenas, las minorías étnicas y lingüísticas, las poblaciones refugiadas y desplazadas, entre otros grupos vulnerables. Para cambiar normas discriminatorias y empoderar a las mujeres y los hombres, se pueden mejorar la educación y los conocimientos que transmite a fin de influir en los valores y las actitudes.

Muchos grupos se encuentran marginados por lo que hace al acceso a la educación y la calidad de esta, entre ellos, minorías raciales, étnicas y lingüísticas, personas con discapacidad, pastores, habitantes de villas miseria, niños con VIH y niños y huérfanos ‘no inscritos’. A las diferencias de ingresos, lugar en que se vive, etnia y género se deben las pautas de marginación educativa que existen dentro de los países. La pobreza es de lejos el mayor obstáculo a la educación. Entre las personas de 20 a 24 años de edad de 101 países de ingresos bajos y medios, las más pobres tienen en promedio cinco años de estudios escolares menos que las más ricas; la diferencia es de 2,6 años entre los habitantes de zonas urbanas y los de zonas rurales y de 1,1 año entre las mujeres y los hombres.

Estos factores a menudo se superponen. Por ejemplo, las mujeres de procedencias pobres, marginadas étnica o espacialmente, muchas veces salen peor paradas que sus homólogos varones. En la mayoría de los países, menos de la mitad de las mujeres pobres de las zonas rurales poseen rudimentos de lectura, escritura y aritmética. En países como Afganistán, Benin, Chad, Etiopía, Guinea, Pakistán y Sudán del Sur, donde las disparidades son extremas, las jóvenes más pobres han cursado menos de un solo año de estudios escolares.

LA EDUCACIÓN MEJORA LOS RESULTADOS DEL DESARROLLO SOCIAL

La educación puede mejorar los resultados del desarrollo social en toda una serie de ámbitos, singularmente en la salud y la condición social de la mujer. Proporciona competencias y conocimientos específicos sobre salud y nutrición, cambiando el comportamiento de maneras que mejoran el estado de salud. En la India, Indonesia, el Paraguay y la República Unida de Tanzania, los pacientes pobres y menos instruidos tenían acceso a doctores menos competentes.

Las intervenciones que se llevan a cabo en las escuelas, como las comidas y las campañas de salud, pueden repercutir de modo inmediato en la salud. A la inversa, la provisión de comidas en las escuelas puede aumentar la asistencia a ellas. En las zonas rurales del norte de Burkina Faso, los almuerzos diarios en las escuelas y el reparto de raciones para llevarse a casa aumentaron la matriculación femenina de cinco a seis puntos porcentuales al cabo de un año.

Cuatro años más de estudios escolares en Nigeria reducen las tasas de fertilidad en un nacimiento por muchacha.

Las intervenciones que se llevan a cabo en las escuelas pueden proporcionar información sobre la salud y dar lugar a un cambio de comportamiento. Muchas intervenciones en las escuelas relativas al agua, el saneamiento y la higiene mejoran la salud y la equidad económica y de género. En Finlandia, se considera que las comidas en los establecimientos escolares son una inversión en aprendizaje y una manera de enseñar hábitos alimenticios duraderos y de promover la conciencia de que hay que elegir los alimentos que se toman.

Las personas y las sociedades salen beneficiadas cuando las niñas y las mujeres reciben una mejor educación de calidad. La educación amplía las oportunidades laborales de las mujeres. La alfabetización ayuda a las mujeres a tener acceso a información sobre sus derechos sociales y jurídicos y los servicios de asistencia social. La educación puede incrementar la participación de las mujeres en la política al dotarles de competencias que les permitan intervenir en procesos democráticos. Los bajos niveles de instrucción son un importante factor de riesgo en los casos de violencia perpetrada por allegados.

Las madres con mayor instrucción son más capaces de alimentar bien a sus hijos y de mantenerlos en buena salud. La educación de las madres también tiene poderosos efectos intergeneracionales, pues modifica las preferencias de las familias y las normas sociales. Se ha calculado que cuatro años más de estudios escolares en Nigeria reducen las tasas de fertilidad en un nacimiento por muchacha. La educación de breve duración que da apoyo a madres de niños pequeños puede influir enormemente en su salud y su nutrición. La educación no formal selectiva puede ser eficaz para ayudar a las mujeres a planificar su descendencia.

La educación puede disminuir la mortalidad materna. Aumentar la educación femenina de cero a un año evitaría 174 fallecimientos de madres por cada 100.000 nacimientos.

EL DESARROLLO SOCIAL INFLUYE EN LA EDUCACIÓN

Igual que la educación tiene efectos positivos en el desarrollo social, este influye en la educación, positivamente o cuando no es inclusivo negativamente. La salud y la nutrición son una base de los sistemas educativos: condicionan la capacidad de los niños para asistir a clase y aprender y la capacidad de sus familias para darles apoyo. En Kenya, las niñas a las que se dispensó un tratamiento vermífugo tenían un 25% más de probabilidades de aprobar el examen nacional de final de la enseñanza primaria. Las condiciones de vida en la primera infancia sientan las bases del aprendizaje. El acceso de los profesores a atención de salud de calidad salud puede disminuir el ausentismo y las bajas por ’desgaste’.

El acceso a agua, saneamiento, higiene y energía tiene una influencia positiva en la educación. En Ghana, la reducción a la mitad del tiempo dedicado a acarrear agua aumentó la asistencia a la escuela de las niñas y muchachas, especialmente en las zonas rurales. En el Perú rural, paralelamente a que la cantidad de hogares con acceso a electricidad aumentase del 7,7% en 1993 al 70% en 2013, el tiempo de estudio de los niños aumentó en 93 minutos al día.

HACEN FALTA INTERVENCIONES SOCIALES Y EDUCATIVAS INTEGRADAS

El avance de la paridad de género en la enseñanza escolar no se ha plasmado sistemáticamente en igualdad de género. Por ejemplo, en países asiáticos como el Japón y la República de Corea, en los que ha aumentado la escolarización femenina, la participación en ella de las trabajadoras sigue siendo reducida a pesar de la demanda de mano de obra
instruida que existe a causa del envejecimiento de la fuerza de trabajo. De modo similar, es imposible que haya un cambio sostenido de comportamientos en materia de salud si solo se llevan a cabo intervenciones en el campo de la educación.

Estas pautas ponen de relieve la necesidad de intervenciones y políticas más amplias que integren la educación con acciones como cambios en la legislación o políticas relativas a la mano de obra. Los programas de protección social que buscan reducir el riesgo y la vulnerabilidad –las pensiones, las transferencias de efectivo y la microfinanciación, por ejemplo– pueden dar resultados en muchos ámbitos, desde disminuir la pobreza a mejorar el acceso a la educación. Por ejemplo, unas políticas favorables a las familias y disposiciones sobre el trabajo flexible pueden alentar la participación constante de las mujeres en la población activa.

Puede ser eficaz afrontar los sesgos sexuales arraigados hondamente por medio de programas que reúnan a los hombres y las mujeres. En el Brasil, el Programa H comprende sesiones de educación en grupo, campañas encabezadas por jóvenes y activismo encaminados a transformar los estereotipos de género entre los jóvenes; lo han adoptado más de 20 países.

Fuente: http://gem-report-2016.unesco.org/es/chapter/las-gentes-el-desarrollo-social-inclusivo/

Imagen: https://pbs.twimg.com/media/C5RDsZMW8AAOIhx.jpg

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La prevención del acoso desde sus raíces en Infantil

24 de febrero de 2017/Fuente: Diario de la educación

Autoestima y autoconcepto. Esta es, para mí, la clave. Y es algo que se debe trabajar desde la más tierna infancia y desde una triple vertiente.

Las palabras bullying y abuso se están convirtiendo, tristemente, en palabras demasiado habituales en el periodismo educativo de nuestro país. Es muy triste comprobar y sobre todo imaginar la gran cantidad de niños que van con miedo al cole cada día porque son objeto de burlas, insultos, ridiculizaciones e incluso violencia física por parte de sus propios compañeros de clase. No es de extrañar que salten las alarmas y las familias estén cada vez más preocupadas por este tema.

Luchar contra el acoso escolar desde los cero años

Hasta ahora lo que se hacía era básicamente intentar castigar a los abusadores y tratar de proteger a las víctimas. Y digo intentar porque es una tarea muy difícil. Los tiranos de esta historia suelen ser alumnos que han renunciado a sacarse siquiera el graduado escolar, por lo que sermones, todo tipo de sanciones y expulsiones tienen nulo efecto sobre su manera de proceder.

Esto provoca que los profesionales de la educación se queden sin herramientas ante un problema que está haciendo un infierno de la vida de una persona, ni para castigar al violento, ni tampoco para proteger a la víctima. Yo he visto como profesores, jefes de estudios, directores e incluso inspectores pasaban de “hay que hacer algo con esto, reunámonos para saber qué está pasando y cómo solucionarlo” a “lo siento, no podemos hacer nada” e incluso, aunque parezca increíble, “algo habrá hecho para que le traten así”. Prometo que no me lo invento. Es un problema infinitamente grande para el que carecemos de formación y herramientas, y, tristemente, he podido comprobar como algunos profesionales acaban intentando zafarse de la situación de la manera más fácil posible, e incluso llegar a negarla. Una suerte de ira mezclada con desesperanza es lo que se siente al otro lado.

Ahora se está empezando a intentar dar voz a las víctimas, se les anima a contar lo que les pasa, e incluso se pone a su disposición un número de teléfono para que busquen ayuda más allá de la que les pueda proporcionar la familia. Pero los escolares son muy conscientes de que, en gran parte de las ocasiones, las personas que les hacen la vida imposible tienen muy poco que perder, que sus compañeros no se van a mojar por ellos por miedo a que les caiga encima el papel de víctima, y además en muchas ocasiones reciben amenazas explícitas de lo que les puede ocurrir si piden ayuda, de manera que es una vía, si no muerta, casi moribunda.

Así que esto no funciona. ¿Qué más podemos hacer?

Parece que cuando nos damos cuenta de que tenemos un problema a nivel educativo, en este país tendemos a mirar hacia el norte, concretamente a Finlandia, pues se nos ha vendido que son la perfección hecha sistema educativo. Y en Finlandia tienen el programa KiVa, que, según leo, tiene una efectividad del 98% al desplazar el objetivo de la víctima y el acosador o los acosadores hacia el resto de compañeros, aquellos que presencian los actos de abuso y, por lo general, y como se dijo anteriormente, callan por miedo.

Parece que hay varios problemas para implantar este programa en España, pues se necesita apoyo económico por parte de la administración, que parece que tiene mejores cosas en las que pensar, un duro sistema de evaluación, y, creo yo, las mismas condiciones de las que parten los niños en Finlandia, porque allí la infancia es lo más preciado, y por tanto algo en lo que no duele nada invertir. Partiendo de la base de que aquí lo llamarían gastar, es muy probable que sea difícil implantar ese programa en las escuelas españolas, y si se hiciera probablemente no daría el mismo resultado.

Aun así, creo que es evidente que se debe intentar, y espero que se produzca una fuerte apuesta por algo que ya ha demostrado su valor en otros países, pero sobre todo que se debe intentar hacer bien, evitando chapuzas a las que nos tienen acostumbrados desde arriba, y luego “ay, no ha valido para nada, menudo desperdicio” y si te he visto no me acuerdo…

¿Y qué podemos hacer desde las aulas mientras desde la administración se deciden o no a adoptar un programa como KiVa?

Pues tras mucho reflexionar sobre ejemplos que he vivido de cerca, así como analizar lo que he vivido en mi propia adolescencia, y comparar diversos resultados proporcionados por situaciones muy parecidas, creo que debemos centrarnos en la prevención y enfocar nuestros esfuerzos en evitar que nuestros alumnos se conviertan en víctimas potenciales.

Es de vital importancia crear un fuerte vínculo entre los alumnos, un sentimiento de empatía y solidaridad entre todos los compañeros, para que, una vez se produce un caso de abuso, les merezca la pena exponerse y arriesgarse a denunciarlo e incluso a defenderles. Pero creo que es todavía más importante fomentar la fortaleza de los posibles objetivos de bullying.

No quiero que se me entienda mal, no quiero decir que las víctimas tomen ese papel porque sean débiles, ni mucho menos que podrían evitar serlo y no lo hacen. No, si eres el objetivo a derribar de alguien, es muy difícil, por no decir prácticamente imposible, tener la habilidad de quitártelo de encima. Pero si habéis observado el comportamiento de los “matones” de clase, estaréis de acuerdo en que no eligen a sus víctimas al azar, ni empiezan el acoso de un día para otro, de 0 a 100. En realidad, saben muy bien quiénes pueden ser posibles candidatos, y prueban y vuelven a probar sus reacciones a “pequeñas trastadas” que les gastan, hasta que se convencen de que pueden con ellos, porque, permítanme la expresión, son así de valientes.

Así que, en mi opinión, es ahí donde hay que construir una barrera, un grueso muro en la propia personalidad, en su manera de relacionarse con los demás, para que esas pruebas y esas “pequeñas trastadas” iniciales reboten como si fueran balones lanzados a dicha pared de seguridad.

Autoestima y autoconcepto. Esa es, para mí, la clave. Y es algo que se debe trabajar desde la más tierna infancia y desde una triple vertiente.

Por un lado, los niños deben aprender a quererse ellos mismos antes de querer a nadie más, deben saber que son capaces de muchas cosas, deben conocer sus puntos débiles, sí, pero más importante todavía es que conozcan sus puntos fuertes, lo que se les da bien, en lo que destacan, deben conocerse a sí mismos y tener un autoconcepto ajustado a lo que realmente son. ¿Cuántos adultos conoces que se minusvaloran? Soy diferente pero me gusta serlo. Soy así y nadie me va a cambiar. Soy capaz de muchas cosas y me siento seguro de mí mismo. Esto es algo que se suele pedir a menudo a los adolescentes, partiendo de cero y con un bagaje nulo al respecto, siendo, por tanto, difícilmente realizable, cuando la personalidad está en desarrollo desde mucho antes, por lo que debemos concienciarnos de la importancia de su trabajo desde la etapa de Educación Infantil.

Por otro lado, también se debe fomentar que entre los compañeros se estrechen lazos. No se puede obligar a nadie a ser muy amigo de otra persona, ni siquiera a que le caiga bien. Pero sí que deben conocerse, saber quiénes son sus compañeros de clase, cómo son y por qué. Y sobre todo deben saber expresar tanto lo que saben de los demás como sus sentimientos hacia ellos, porque la opinión de los demás nos importa, y porque todo lo que se expresa se refuerza y es difícil querer hacer daño a alguien a quien conoces y respetas. De nuevo, esto es algo que no puede surgir de un mes para otro, sino que requiere dedicación y esfuerzo desde las primeras manifestaciones de relaciones de amistad hacia los 3-4 años, pues de esa manera crecen sabiendo que ser compañeros significa algo más que asistir a la misma clase y tener los mismos profesores.

Pero una parte muy importante también en esta cuestión somos nosotros, los docentes. Somos sus espejos, y confían tanto en nuestro reflejo que si queremos que nuestros alumnos tengan una imagen ajustada de sí mismos, no podemos devolverles una imagen distorsionada. Eliminemos expresiones como “no puedes”, “no sabes”, o “es que nunca vas a aprender” y confiemos realmente en sus posibilidades. Realmente. No les transmitamos la idea de que son peor que alguien en ningún aspecto. Ni siquiera cuando creemos que son demasiado pequeños para darse cuenta, porque todo cala y deja huella. Transmitámosles esa seguridad que necesitan para que esas pequeñas pruebas iniciales no les hagan daño y por tanto no valgan la pena como objetivo a destruir.

El currículo debería llevar menos letras y números, y más refuerzo de personalidades, autoestimas y autoconceptos, y no sólo desde que se empiezan a manifestar los primeros problemas, sino desde la raíz de sus causas, es decir, desde Infantil. Prácticamente no lo contempla, pero es tan importante que debe ir por encima de los objetivos y contenidos reflejados en el currículo. No quiero alumnos que sepan muchas matemáticas pero no tengan ni idea de cómo quererse o por qué son importantes todos y cada uno de sus compañeros.
¿Eliminará esto el bullying de nuestras vidas? No lo sé, pero vale la pena intentarlo.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/02/23/la-prevencion-del-acoso-desde-sus-raices-en-infantil/

Imagen: https://www.google.co.ve/search?q=La+prevención+del+acoso+desde+sus+raíces+en+Infantil&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwimuY-U3abSAhXJYyYKHS2zBeQQ_AUICCgB&biw=1920&bih=974#imgrc=KU-x_wpxDmqdqM:

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FAMILIA O ESTADO, ¿QUIÉN NOS TIENE QUE CUIDAR?

24 de febrero de 2017/Fuente y autor/BID/ Patricia Jara Males.

¿Te has puesto a pensar alguna vez quién te cuidaría si llegaras a necesitar la ayuda de otra persona para realizar actividades tan cotidianas como tomar medicamentos, subir y bajar escaleras, bañarte, ir de compras, alimentarte o ir a tus controles de salud? Por lo general asociamos esta imagen al envejecimiento y si bien la probabilidad de depender de la ayuda de otros aumenta con la edad, también puede originarse por anomalías congénitas o por una enfermedad, accidente, lesión o patología que genere discapacidad, en cualquier momento de la vida.

A la condición de ser capaz de realizar nuestras actividades de la vida diaria se le llama autonomía, y cuando no es posible realizarlas y se requiere de algún tipo de apoyo, vivimos en situación de dependencia ya sea leve, moderada o severa. En cualquier caso, es altamente probable que una buena parte de nosotros necesite de algún tipo de apoyo alguna vez, al menos por las condiciones propias que acompañan la vejez.

No cabe duda que Chile es uno de los países de la región donde este tipo de preguntas se vuelve cada vez más relevante. De acuerdo al Estudio Nacional de la Dependencia de los Adultos Mayores de 2010, basta con mirar lo que ocurre con las personas mayores, sus necesidades de cuidado y las condiciones con que contamos para resolverlas:

  • Uno de cada tres hogares tiene al menos una persona mayor y una de cada cuatro personas mayores está en situación de dependencia.
  • Por cada 100 personas en edad de proveer cuidados (esto es, entre 15 y 59 años) ya hay 60 en edad de recibirlos (es decir, personas entre 0 y 14 años y personas de 60 y más).
  • Tres de cada cinco personas mayores son jefes o jefas de hogar, y uno de cada diez mayores vive solo.
  • Uno de cada cinco personas de 60 o más años tiene discapacidad severa y más de un tercio de los adultos mayores residentes en establecimientos de larga estadía presenta dependencia severa.
  • Más del 90% de los cuidadores son familiares, lo cual significa que hasta ahora, el cuidado de las personas mayores se resuelve al interior de los hogares, siendo asumido en su gran mayoría por mujeres mediante un trabajo doméstico no remunerado de alta exigencia y de 12 horas diarias de dedicación.

Hasta ahora el tema de los cuidados no ha sido explícitamente objetivo de las políticas de protección social, probablemente por el hecho de haber sido asumido por la familia. Sin embargo, los tiempos cambian y no sólo se hace evidente la escasa oferta de cuidados en el mercado, disponible solo para sectores de ingresos altos, sino que comienza a disminuir la disponibilidad de cuidadoras al interior de las propias familias, lo cual genera mayor presión por una mayor responsabilidad del Estado en los cuidados.

Dos tendencias igualmente válidas

Esto se cruza, además, con dos tendencias importantes que vale la pena considerar, y que influyen decisivamente en el llamado a una mayor responsabilidad pública por atender a las necesidades de cuidado de las personas dependientes. Por un lado, el reconocimiento del derecho a recibir cuidados. Y por otro, la reivindicación del derecho de las otras personas a no cuidar.

A todas luces esto abre un debate interesante. Sobre lo primero, porque implica encontrar fórmulas viables que hagan posible financiar ese derecho, más si se aspira a consagrarlo como universal; y sobre el derecho a no cuidar, por las implicancias que eso tiene para las estrategias de sustitución de los cuidados familiares. Esta tensión entre funciones, al menos obliga a replantearse la actual distribución de carga de cuidado entre el Estado, las familias, el mercado y la sociedad civil.

Esta corresponsabilidad sin duda parte por el propio ciudadano mediante la adopción de estilos de vida saludables que ayuden a prevenir la dependencia. Independiente de quién asuma la tarea de cuidar cuando ya se necesita de otros, la primera tarea es la del autocuidado. Pero por otro lado, implica implementar políticas en las que se provean y financien servicios centrados en las necesidades de apoyo y atención de las personas, se garantice cobertura y acceso a los dependientes más vulnerables, principalmente si son de hogares de bajos ingresos. Y, se requiere de medidas que den soporte a la tarea familiar del cuidado.

Los avances de Chile

Chile avanza en ese sentido con pasos importantes que vale la pena mirar de cerca. El Ministerio de Salud, por ejemplo, ha implementado una línea de atención domiciliaria para personas con dependencia severa (aquella en la que una persona tiene limitaciones funcionales críticas y por lo tanto depende siempre de otros, como las personas que se encuentran postradas o las personas que tienen algún tipo de demencia), que son usuarias del sistema de atención primaria de salud y que tienen múltiples necesidades asociadas a esa condición.

La intervención consiste, básicamente, en una atención integral en el domicilio proporcionada por equipos tratantes que visitan a las personas en sus hogares por el alto riesgo que presentan por sus condiciones de salud, incluyendo la provisión de algunos cuidados paliativos. Es un modelo interesante que se visualiza como una innovación promisoria para la atención primaria de salud, considerando que, de acuerdo al Ministerio de Salud de Chile, por una inversión menor a 900 mil dólares, en un año se pudo atender a más de 30.000 adultos mayores.

En ese empeño avanza también Chile Cuida, un programa piloto que busca compensar la sobrecarga del trabajo de cuidado de las mujeres en el hogar poniendo a su disposición un servicio a tiempo parcial de cuidadoras remuneradas, capacitadas especialmente para el buen cumplimiento de esta tarea, las que visitan y permanecen en el hogar dos veces por semana, asistiendo a las personas mayores que presentan dependencia moderada o severa, ofreciendo además otras alternativas de apoyo específico a las cuidadoras familiares como parte del respiro.

No cabe duda que, aunque ejemplos como éstos son avances importantes para la construcción de un sistema de atención a la dependencia, todavía queda mucho camino que recorrer porque las necesidades superan la oferta que hoy existe y porque es necesario desarrollar nuevas alternativas para cuadrar esta corresponsabilidad en torno al cuidado.

¿Cómo se trata el cuidado a la las personas dependientes en tu país? ¿Crees que el modelo de Chile podría ser adaptado a las necesidades de otras poblaciones? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Patricia Jara es socióloga en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo en la oficina de Chile.

Fuente: http://blogs.iadb.org/salud/2017/02/20/familia-estado/?mc_cid=ed1ccad852&mc_eid=37402ddfd1

 

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Lo que hay detrás del discurso de la educación inclusiva

por: Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia

 

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticas del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce el derecho a la educación bajo tres enfoques: no discriminación, igualdad de oportunidades y asegurar la educación inclusiva a todos los niveles (INEGI, 2015). Sin embargo, de acuerdo a los resultados del Censo 2010, en México, sólo 45 personas con discapacidad de cada 100 en edad escolar, asisten a una institución educativa (INEGI, 2013).

Esta realidad tiene un gran contraste, ya que en la actualidad no existe política educativa destinada a la población con discapacidad que no haga alusión al concepto de inclusión, a la igualdad y a la defensa de los derechos humanos. La inclusión se dice y se escribe por todas partes en el marco de la exigibilidad de los gobiernos del derecho a la educación de la población con discapacidad.

Entonces, ¿por qué los índices de escolarización continúan siendo tan bajos?

A partir de la década del noventa, en el marco del auge y expansión de las políticas neoliberales en todo Latinoamérica, el ámbito educativo se vio forzado a renovar usos de lenguaje y prácticas pedagógicas, como consecuencia de la aparición de una serie de documentos firmados por organismos internacionales y a los cuales adhirieron la mayoría de los países de Latinoamérica.

Hacia 1993,  se firmaron las “Normas uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad de las Naciones Unidas”, y en 1994, la “Declaración de Salamanca y marco de acción para las necesidades educativas especiales de la UNESCO.” En estos documentos, que rescatan el derecho a la educación de las personas con discapacidad, se especifica la importancia de definir los procesos educativos de este sector a partir del concepto de inclusión educativa. Esta reorientación al tener como punto de partida el proceso de transformación en el que las escuelas se desarrollan en respuesta a la diversidad, se vinculó estrechamente con el modelo social o derechos humanos, basado en el reconocimiento y defensa de los patrimonios culturales de los sectores con discapacidad.

En 1996, en Barcelona, se aprueba la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos, cuyo reclamo se centra en el respeto por la diversidad lingüística y cultural y el derecho lingüístico a expresar y difundir la lengua de la comunidad de pertenencia en todas las funciones del universo social, sin discriminación alguna.

En este contexto, se buscó que el concepto de ´inclusión´ se insertara en el discurso político-pedagógico, para revertir la noción tan comúnmente utilizada de ´integración educativa´ que implicaba la integración del estudiante con discapacidad a la escuela, sin que la institución modificara en absoluto su estructura y organización. Por el contrario, la noción de inclusión plantearía que al insertarse un estudiante con discapacidad a la escuela, la institución debe transformarse en su totalidad (Ainscow, 2001). La responsabilidad del éxito escolar no recaería específicamente en el estudiante, sino también en la escuela, que asumiría la responsabilidad de garantizar un contexto educativo adecuado y pertinente para el niño o joven con discapacidad. De esta manera, en las escuelas, entre los directivos y los maestros a partir de los documentos institucionales se difundiría ampliamente el concepto de inclusión, como una forma de dar cuenta de la necesidad de que el estudiante con discapacidad goce de condiciones dignas para su educación.

En el caso de la Comunidad Sorda, se sistematiza la noción de inclusión educativa con la implementación del modelo bilingüe intercultural para este sector. En México, en junio de 2005 se aprueba la Ley General de Personas con Discapacidad, donde por primera vez, se identifica a la “lengua de Señas Mexicana como una de las lenguas nacionales “que forman parte del patrimonio lingüístico con que cuenta la nación mexicana” (Art. 12, Ley General de Personas con Discapacidad, 2005). Así también, en los documentos curriculares de la SEP se manifiesta la importancia que la comunicación entre maestro y estudiante se de en Lengua de Señas Mexicana (LSM).

La comunicación en LSM es significada desde el discurso institucional como un elemento cultural clave en el aseguramiento de modelos educativos verdaderamente inclusivos, dando cuenta de la comunicación en LSM como garantía de la inclusión. Pero, ¿qué formaciones ideológicas subyacen a estos planteamientos institucionales? ¿la comunicación en LSM es garantía de inclusión en las escuelas?

En este sentido, en las escuelas que reciben a población sorda en México, como el caso de los Centros de Atención a Estudiantes con Discapacidad (CAED), existen conflictos en torno a la comunicación en LSM que, lejos de garantizar lo que desde la mirada institucional llaman comúnmente inclusión, se reproducen otras dinámicas y tensiones, que impiden, excluyen y marginan a los estudiantes sordos de las instituciones educativas.

Según los resultados de una investigación que se viene desarrollando en estas escuelas[1], las dificultades que presentan los maestros para comunicarse y explicar contenidos en LSM, la presencia mayoritaria de maestros oyentes en las escuelas para sordos, su alta rotación como consecuencia de la precarización laboral por el atraso de los pagos y los salarios muy bajos, son algunas de las principales problemáticas que convergen en las escuelas. La ajenidad que representa para los estudiantes sordos el seguimiento de un curriculum oficial y estandarizado, que no prioriza las particularidades culturales y lingüísticas de la comunidad, así como la instancia del examen de acreditación, también estandarizado, que se realiza en una única lengua, el español, forman parte de la cadena de hostigamiento y estigmatización hacia el colectivo sordo. En este marco, el uso de la LSM en las aulas, tal como se estipula desde la SEP, se termina convirtiendo en un mero instrumento de transición hacia la apropiación de contenidos oficiales, poco pertinentes para la Comunidad Sorda. Por el contrario, el español, aunque no fuera la principal lengua de comunicación, continúa sosteniendo su monopolio lingüístico-cultural en los contenidos abordados en clase, el curriculum y los requisitos de examen para acreditar las materias del plan de estudios.

En “Orientaciones para la atención de las personas con discapacidad en Modelos Bilingües Biculturales de la Educación Básica” (2012), se destaca la presencia de un adulto sordo en los entornos escolares bilingües. Según la SEP, “las personas sordas adultas deben formar parte de todo programa educativo para niños sordos, incluso en escuelas regulares donde existan relativamente pocos alumnos sordos, ya que son modelos de la cultura, la identidad y la lengua.”

Cabe señalar que, en ningún momento en el documento de la SEP, se nombra a tal figura como “maestro” o “profesor” sordo, a diferencia del adulto oyente, que es comúnmente denominado “maestro”.

Según relatan Albarracín y Alderetes (2008), sobre el papel del auxiliar docente bilingüe, a propósito de la población indígena, “en muchos casos, el auxiliar docente bilingüe es reducido al papel de un mero traductor y su función carece del reconocimiento dentro de la estructura escolar”. Esta falta de reconocimiento y valorización del papel docente, en el caso del maestro sordo, se advierte como consecuencia de su escasa formación en contenidos pedagógicos y disciplinares, al no existir una instancia de formación profesional para estos maestros. Lo que promueve finalmente un proceso de subutilización de los adultos sordos en el contexto pedagógico y el desplazamiento de la cultura sorda en la escuela (Lulkin, 1998).

A esto se añade que en ningún momento se plantea la relevancia de la inserción de las particularidades de la cultura sorda en la propia currícula ni tampoco se posiciona a la LSM como la lengua configuradora de los procesos de enseñanza y aprendizaje en las aulas, quedando más bien implícito el objetivo principal de los estados que es la adecuación y adaptación de los sordos a una currícula oficial y prescripta.

Según Andreani (2008), la noción de interculturalidad barajada desde los gobiernos, tiene el objetivo de estereotipar los contenidos interculturales, neutralizando contenidos educativos, para “apaciguar” el conflicto y encubriendo la persistencia de la desigualdad y la dominación social.  La forma de bilingüismo pensada para la educación del sordo, en este sentido, forma parte de esta cadena de significación que funciona finalmente como una estrategia de los gobiernos para ocultar la desigualdad y las injusticias que se siguen reproduciendo en los ámbitos escolares. “Los procesos de desvalorización de las lenguas y culturas vigentes son al presente problemáticas soslayadas, cuando no acalladas, mediante el recurso de mantener intactas prácticas educativas perimidas, pero adornadas con un falso discurso pluri-multi” (Albarracín, 2006).

Al parecer entonces, una de las claves para entender los bajos índices de escolarización estaría dada por la visibilización de las prácticas de estigmatización y desplazamiento que se esconden detrás del discurso de la educación inclusiva.

¿Qué lugar tiene la pertinencia cultural y lingüística en las escuelas de hoy, llamadas inclusivas? ¿cómo se puede abonar a la accesibilidad de la educación si hay cientos de maestros precarizados? ¿dónde quedan las historias, los saberes y las experiencias comunitarias más profundas de los sectores históricamente silenciados?

Es urgente comenzar a discutir el concepto de inclusión masivamente utilizado en las escuelas y en los documentos oficiales, y más aún si tiene en cuenta que el concepto de inclusión surgió en un contexto de imbricación de la educación y el mercado, como lo fue la década del noventa. Es preciso desnaturalizar las prácticas y principios que reproducen las visiones hegemónicas, dominantes y neoliberales. De lo contrario, indefectiblemente, se seguirá reproduciendo la estigmatización, la precarización y la violencia simbólica enmascaradas en un discurso de inclusión.

Referencias

Ainscow, M. (2001).  Desarrollo de escuelas inclusivas. Madrid: Narcea.

Albarracín, L. (2006). “Lenguas, Dialectos e Ideologías”. En: Diversidad cultural y derecho a las diferencias/Competencias lingüísticas, Novedades Educativas, No. 186, Buenos Aires.

Albarracín, L. y Alderetes, J. (2008), “Acciones de política lingüística: Su impacto sobre las lenguas originarias”. En el III Congreso Internacional Transformaciones culturales. Debates de la teoría, la crítica y la lingüística, Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 4 al 6 de agosto de 2008.

Andreani, H. (2.008). “Lenguas indígenas en el noroeste argentino: Criterios ideológicos y técnicos para una lecto-escritura.” En el VIII Congreso Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 3, 4 y 5 de diciembre 2008.

Lulkin, S. (1998). “O discurso moderno na educa-gao dos surdos: praticas do controle do corpo e a expressáo cultural amordazada.” En A surdez. Um olhar sobre as diferengas, Porto Alegre: Editora Mediacáo, pp. 33-50.

INEGI (2013). Las personas con discapacidad en México: una visión al 2010. Instituto Nacional de Estadística y Geografía, México.

INEGI (2015). Estadísticas a propósito del
Día Internacional de las Personas con Discapacidad
. Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Aguascalientes.

SEP (2012). Orientaciones para la atención de las personas con discapacidad en Modelos Bilingües Biculturales de la Educación Básica. Secretaría de Educación Pública, México.

 

[1] Tesis de Maestría en desarrollo, Conflictos y resistencias lingüísticas en el CAED: un enfoque de los derechos lingüísticos sordos, por la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/lo-que-hay-detras-del-discurso-de-la-educacion-inclusiva/

Imagen: www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2015/07/discapacidad2.jpg

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Tanzania: colaboración innovadora se centra en los/las educadores/as de la primera infancia

África/Tanzania/24 de febrero de 2017/Fuente: ei-ie.org

En colaboración con el Tanzania Teachers’ Union, la Internacional de la Educación ha lanzado el proyecto “Desarrollo de los/las docentes y mejora de la enseñanza de la primera infancia en Tanzania”, el cual tiene por objeto mejorar los conocimientos, capacidades y competencias profesionales de los/las educadores/as de la primera infancia.

Los conocimientos, las capacidades y las competencias son un elemento fundamental de un proyecto puesto en marcha por el Tanzania Teachers’ Union (TTU) y la Internacional de la Educación (IE).

Según indicó Dennis Sinyolo, de la IE, durante el taller de lanzamiento organizado el 6 y 7 de febrero en Dar es Salaam: “‘Desarrollo de los/las docentes y mejora de la enseñanza de la primera infancia en Tanzania’ mejorará las normas relativas a la enseñanza y el aprendizaje en la educación de la primera infancia (EPI) y ayudará a obtener mejores resultados en materia de aprendizaje en la educación primaria y la educación en otros niveles en Tanzania.

Actividades

Las actividades del proyecto planeadas incluyeron:

  • Desarrollo de un perfil de competencias basado en el consenso y respaldado por el Gobierno para los/las educadores/as de la primera infancia
  • Formación de docentes de EPI a través de un enfoque basado en las competencias
  • Labor de promoción por parte del Gobierno para que se aplique la política en materia de EPI
  • Refuerzo de la cooperación nacional
  • Establecimiento de mecanismos de gestión inclusivos e integrados
  • Formación de desarrollo de capacidades en eficacia de la gestión de proyectos y colaboración

Durante el taller, tres sesiones separadas se centraron en: a) un análisis de la situación de la EPI en los distritos de Chemba y Mpwapwa; b) un debate sobre la elaboración de una estrategia de supervisión, evaluación y aprendizaje; y c) un debate sobre el desarrollo de una estrategia de promoción, en el que Juliet Wajega, de Uganda National Teachers Union, presentó las estrategias de promoción elaboradas por su sindicato para un proyecto similar en Uganda.

Los participantes también formularon preguntas sobre los recursos y la ejecución del proyecto en el plano local (un amplio espectro de partes interesadas participará en el proyecto y el TTU se encargará de la coordinación en el plano nacional).

El taller reiteró las solicitudes y el compromiso con el proyecto de todas las partes interesadas y destacó la importancia de implicar plenamente a los/las docentes y las autoridades locales y regionales en el proyecto.

Colaboración

Este taller puso en marcha una iniciativa de cuatro años dirigida por la IE y el TTU, en colaboración estrecha con el Ministerio de Educación y Cultura de Tanzania, la administración regional y los gobiernos locales. Contó con la asistencia de 40 participantes, entre ellos representantes del Ministerio de Educación y Cultura, la administración regional y los gobiernos locales de los distritos de Chemba y Mpwapwa, la Red de Educación de Tanzania, el Instituto de Educación de Tanzania, cargos sindicales del TTU, funcionarios/as y directores de instituciones educativas regionales y de distrito, directores/as de centros de formación de docentes, así como expertos/as internacionales de Dinamarca, Ghana y Uganda.

Experiencia

La Internacional de la Educación ya ha puesto en marcha proyectos similares en Malí y Uganda durante los últimos ocho años, en el marco del programa “Educadores/as de calidad para todos/as”. En 2014, este programa recibió el premio UNESCO-Hamdan por la práctica y el desempeño extraordinarios en la promoción de la eficacia de los/las docentes.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/4286

Imagen: https://www.ei-ie.org/kroppr/eikropped/2017_Tanzania_148760511614876051165382.jpg

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