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#realinfluencers: un movimiento que busca reivindicar el papel de los docentes

“Solo un 8% de los profesores se siente valorado por la sociedad”

Observatorio Innovación Educativa ITESM

En un contexto educativo lleno de ruido y descontento, surge un movimiento que busca devolver el protagonismo a los real influencers: los docentes. Este movimiento, que nació en España y que en breve llegará a Latinoamérica, se planteó un ambicioso objetivo: liderar un discurso diferente sobre la educación.

El movimiento #realinfluencers busca enfocar su mensaje no en la tecnología sino en dar valor a las personas que hay detrás: los profesores. Fue así como el movimiento decidióreivindicar el papel de los profesores y su capacidad de influencia e impacto en sus alumnos y la sociedad.

Platicamos con Javier González Romero, responsable de marketing de BlinkLearning, empresa especializada en soluciones tecnológicas para la educación e impulsora del movimiento #realinfluencers.

Observatorio (O) ¿Cómo surge #realinfluencers?

Javier González (JG): En BlinkLearning somos una plataforma educativa y como tal estamos en contacto continuo con muchos docentes de diferentes realidades, tanto de centros públicos como privados y en escuelas muy innovadoras y otras más tradicionales. En todos los casos percibimos que la desmotivación era generalizada en el colectivo. Esta impresión se confirma con estudios como el de la OCDE que dice que solo un 8% de los profesores se siente valorado por la sociedad.

Pensamos que se hacía necesario hacer algo que mostrara el apoyo a un colectivo que está llamado a educara las siguientes generaciones y que está en definitiva formando a las personas llamadas a trabajar por un futuro mejor.

O: ¿Cuál es el objetivo de esta iniciativa?

JG: El objetivo que nos marcamos fue llamar la atención de toda la sociedad sobre la importancia de la figura de los docentes en la sociedad. Que entre todos les facilitemos su labor y respetemos su parcela como inspiradores y guías de las próximas generaciones.

O: ¿Por qué la necesidad de reivindicar el rol del profesor?

JG: Porque ellos tienen en sus manos, junto con las familias, la formación y la educación de los futuros ciudadanos. Creemos que es crucial que se sientan motivados y reconfortados por parte de todos los estamentos de la sociedad.

O: En enero del año pasado lanzaron la campaña en España, ¿qué resultados obtuvieron? ¿Qué aprendieron de este movimiento?

JG: Lanzamos la campaña con muchísima ilusión y con el apoyo de muchos grupos de docentes que creyeron en el proyecto y ayudaron a difundir y a servir de portavoces del colectivo (Maestros innovadores, alumnos competentes, Grupo Inno-BAR, Agora Abierta, Proyecto eScholarium, Revista Magisterio, La #eduhora, entre otros) y con una inversión.

El resultado fue impresionante, el mensaje enseguida captó la atención de los medios de comunicación nacionales que nos incluyeron en los telediarios nacionales y el reconocimiento de todo el sector que sin duda fue lo más importante.

“El objetivo que nos marcamos fue llamar la atención de toda la sociedad sobre la importancia de la figura de los docentes en la sociedad”

O: Como parte de su campaña llevaron a cabo el evento «#realinfluencers: enseñar en era del #hashtag». ¿Por qué llevar la campaña del espacio digital al presencial?  

JG: La gran aceptación que tuvimos en los medios de comunicación y en el entorno digital nos pedía hacer algo también presencial, donde poder reunir a todos aquellos profesores que compartieron el video del movimiento y apoyaron la iniciativa. Así que reunimos a un grupo de #realinfluencers: profesores, blogueros, responsables de colectivos, divulgadores y demás expertos en educación para que nos contaran sus proyectos.

Por ejemplo tuvimos la suerte de tener a Luz Rello que vino desde Los Ángeles para el evento y que está liderando un proyecto de identificación temprana de la dislexia entre los alumnos, o Javier Santaolalla, ingeniero y físico, magnífico divulgador que a través de sus libros y canal de YouTube es capaz de acercar la ciencia a los más jóvenes de una forma amena. Estos son dos ejemplos pero buscamos que cada unos de los ponentes desde su área aportara una visión fresca a la educación capaz de inspirar a profesores y familias.

El evento se celebró en Madrid en el Caixa Forum y asistieron más de 300 profesores y las entradas se agotaron en los pocos días. Fue una experiencia increíble notar también el apoyo del colectivo en vivo y que pudieran entre ellos interactuar en el encuentro. Este año tenemos la intención de repetir en España y nos encantaría también hacerlo en países como México, Colombia o Argentina por ejemplo.

O: ¿Su campaña está dirigida a docentes jóvenes o a todas las generaciones?

JG: La campaña tiene el objetivo de llegar a toda la sociedad, a padres, madres, abuelos, familiares, alumnos y a todos los que en algún momento disfrutaron de las enseñanzas de un maestro. Es cierto que los docentes son los protagonistas de la campaña, pero justo el mensaje debe llegar al mayor número de personas posible para que tenga el efecto que se busca, que es que entre todos valoremos la figura de los docentes.

O: Una creencia generalizada es que los docentes veteranos son los que más se resisten al cambio, ¿qué respuesta tuvieron de los docentes más avezados?

JG: La respuesta por parte de los docentes fue espectacular. Antes de lanzar la campaña tuvimos reuniones con distintos colectivos de profesores de todo tipo porque necesitábamos testar si el concepto al ser tan novedoso y con un lenguaje poco habitual en el sector educativo iba en la dirección correcta. Estoy seguro que a unas personas les convenció más que a otras, y no siempre tuvo que ver con la edad, pero en lo que todos coincidieron es que era hora de que se defendiera su profesión, de ahí que todos decidieran empujar para lograr la mayor visibilidad posible.

O: ¿Por qué el interés particular de lanzar este movimiento en América Latina?

JG: Muchos docentes de América Latina, especialmente de México, nos decían que se sentían identificados con el mensaje y que les gustaría participar de alguna forma. Así que nos pusimos manos a la obra, contactando con asociaciones de profesores de allí que nos pudieran ayudar a difundir el mensaje. Ojalá que tengamos tanto interés como el que tuvimos en España.

La idea es lanzar el movimiento en unas semanas y conseguir que la sociedad mexicana se sensibilice con el mensaje. Además como ya hicimos en España, esperamos contar con el apoyo de influencers de moda, TV y deportes que apoyen la iniciativa desde sus redes sociales recordando al maestro que más les marcó en su vida.

O: ¿Qué se necesita para ser un #realinfluencer?

JG: Creo que lo que se necesita es ser un educador que ama su trabajo y está siempre pensando en la mejor forma de llegar a sus alumnos. En nuestra web damos visibilidad a docentes que quieren compartir sus experiencias educativas.

O: ¿Cómo se puede participar en este movimiento?

JG: Estamos preparando la web mexicana y cuando llegue el momento la forma de contribuir será fácil: Compartiendo el video oficial del movimiento y la web en sus redes o chats y mencionando al profesor que más le marcó en su vida.

A los docentes que quieran compartir sus iniciativas en clase pueden enviar un email a contacto@blinklearning.com y su contribución será publicada en la web derealinfluencers.org

Además habrá otras muchas formas de participar que desvelaremos más adelante y que esperamos sean del agrado de todos.

O: ¿Qué sigue para #realinfluencers? ¿Cuál es el siguiente paso?

JG: Nuestra objetivo es extender el movimiento y su mensaje también por los países de América Latina, empezando por México que esperamos sirva de altavoz al resto del continente. Como resultado final nos gustaría impulsar una red global de docentes donde haya intercambio de iniciativas y se de visibilidad a la gran labor que muchos docentes desarrollan cada día todo con el objetivo de recordar a la sociedad la importancia que los docentes tienen en el pasado presente y futuro de cualquier sociedad.

Fuente: https://observatorio.itesm.mx/edu-news/realinfluencers-movimiento-que-busca-reivindicar-el-papel-de-los-docentes

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Desde Argentina: Cómo funciona Uscitech, la plataforma que busca conectar científicos con aprendices

La ciencia abierta y las dificultades que se presentan para la difusión de conocimiento han inspirado a los creadores de este proyecto

América del Sur/Argentina/iprofesional.com/ Martina Stutz Dohmen

¿Quién no ha tomado –o al menos intentado hacer– algún curso, materia o carrera de forma online? Cada vez más, las universidades e instituciones educativas ofrecen esta posibilidad para quienes estén interesados en aprovecharla. De la misma manera, cada vez más las personas se adaptan y buscan esta alternativa, ya que permite aprender en forma más cómoda, al tiempo que cada uno quiere y sin demasiadas restricciones. Ya no parece necesario considerar el tránsito, los colectivos o el tiempo para llegar, sino que se puede tomar una clase desde la comodidad del hogar.

A priori, se plantea como una opción sin desventajasque trunca por completo el modelo tradicional de las escuelas y universidades. Sin embargo, hay un aspecto al que la mayoría de las opciones que existen en el mercado no suele atender y que constituyeun punto en contra: la falta de interactividad. 

Cuando se abre un video, se escucha a un experto que diserta acerca de algún tema específico y eso es todo, la realidad es que se pierde un poco la conexión entre el profesor y el alumno, tan enriquecedora en muchos casos. La posibilidad de hacer preguntas, de pedir que se repita algún concepto, se desdibujan por completo cuando las clases son 100% online. A su vez, desde el punto de vista del docente, se pierde la posibilidad de conocer a sus alumnos, de poder ver cómo reaccionan ante ciertos temas o metodologías y orientar su clase de acuerdo a esos criterios.

En este contexto aparece un producto que viene a romper esa estructura. Uscitech es una plataforma de transferencia de conocimiento científico que tiene como objetivo ser la conexión entre personas que quieran aprender y expertos que busquen compartir lo que saben.

«Me parece que la parte novedosa y que realmente atrae es la posibilidad de interactuar con el docente en forma online. Muchas veces hay cursos de este tipo, pero se pierde el contacto, por eso se distingue de lo que hay en el mercado», explica Bruno Boietti,quien se desempeña en el sector de investigación del Departamento de Clínica Médica del Hospital Italiano de Buenos Aires.

El nombre que eligieron sus impulsores la define por completo. La U es por universidad, SCI son las primeras tres letras de science –ciencia en inglés–, y tech, las primeras cuatro de technology –por supuesto, tecnología en inglés–.

«Vamos a ofrecer diferentes programas decapacitación para que cualquier persona pueda tomar clases en cualquier momento en cualquier parte del mundo«, explica Rodolfo Llanos, fundador yCEO de la empresa, quien cree que con mayor cantidad de conocimiento las soluciones se encuentran más rápido. Y ha encontrado allí uno de los pilares para el desarrollo de esta innovadora idea.

Máximas

Hay muchos conceptos fundamentales en esteproyecto; son diversas las realidades que han inspirado a sus cinco fundadores a desarrollar esta idea. Rodolfo Llanos -publicista y CEO de la compañía-, Martín Vivas -consultor de la empresa-,Ron Engelberg -ingeniero-, Nicolás Maiztegui -CFO y director estratégico- y Alejandro García Del Río -ingeniero y CTO de Uscitech- emprendieron esta idea en base a varios aspectos de un mismo objetivo: mejorar y difundir la transferencia del conocimiento científico.En primer lugar, se podría decir que la ciencia abierta fue una de las máximas para ellos. ¿Qué es? Se trata de un movimiento que fomenta que las investigaciones científicas, metodologías y los datos obtenidos a partir de ellas puedan ser distribuidas, reutilizadas y accesibles por todos los niveles de la sociedad. Según un informe de la UNESCO sobre ciencia y tecnología –citado durante la presentación de Uscitech-, Internet ha traído consigo la “ciencia abierta”, que allana el camino para la colaboración internacional en investigación y educación científica en línea.

«La idea de conocimiento abierto realmente enriquece mucho a todo el mundo y la importancia de este proyecto radica en que puede complementar lo que hace la universidad o la escuela para dar otras miradas», manifiesta Laura Marés Serra, ex miembro del Comité Ejecutivo de Conectar Igualdad y ex Directora del Programa Educ.ar

 

Este proyecto se topa aquí con la primera complicación, citada por uno de sus fundadores durante la presentación. En muchos casos, quienes hacen ciencia son reticentes a compartir su conocimiento. Las causas son diversas, pero el principal problema que este equipo de trabajo ha identificado es el miedo a que las ideas o descubrimientos sean robados por otras personas.

Desde Uscitech han detectado esta problemática y se proponen difundir los conocimientos, pero también protegerlos, al igual que a los científicos que dicten las clases y compartan su campo de estudio.

Por otro lado, la dificultad que muchas veces se presenta al momento de la formación es otra de las máximas del proyecto. Existen carreras, posgrados de todo tipo, cursos, clínicas, etc. Sin embargo, son opciones a las que no todas las personas pueden acceder en forma universal y sencilla. Más aún, a nivel mundial son muy pocas las instituciones que otorgan prestigio a quienes estudian allí o se vinculan con ellas de alguna manera. Precisamente por eso, se hace muy complicado –y económicamente difícil- que muchas personas puedan acceder a estudiar allí (incluso en muchos casos no es lo que buscan quienes tienen inquietud por un tema o un área de conocimiento).

«Para las personas que no tienen la posibilidad de venir a Buenos Aires, tener acceso a una plataforma, tener contacto y armar redes es realmente muy útil», considera Verónica Peuchot, médica investigadora del Departamento de Clínica Médica del Hospital Italiano de Buenos Aires.

Es por eso que Uscitech se propuso ser unaplataforma donde todos esos conocimientos se puedan transferir y lleguen desde quien sabe mucho hasta quien tiene la necesidad de responder uninterrogante o profundizar su saber. Es así que se abre una nueva opción de estudio: para perfeccionarse o simplemente conocer de cierta temática ya no es necesario viajar al exterior –como hasta ahora lo vienen haciendo alrededor de 4,5 millones de personas en el campo de las ciencias-.Uscitech busca difundir el conocimiento para que cada vez haya más personas que puedan llegar al conocimiento científico con menores dificultades en el camino.

«La plataforma tiene un segundo valor muy importante: ayuda a mover o a modernizar la estructura de la educación tradicional, que tiene estructuras más rígidas. Cuando surgen este tipo de cosas hacen que las universidades tengan que replantearse lo que están haciendo y la forma en que lo hacen», señala Marés.

Beneficios
Desde la plataforma, se les ofrece a los científicos algunos beneficios que tienen como objetivo captara quienes puedan y quieran dar clases allí. En primer lugar, “visibilidad internacional porque la idea es que la estrella de nuestra empresa sea el científico”, señala Llanos. Buscan que pueda estar en contacto con sponsors, la vinculación con compañías del sector. ¿Con qué objetivo? Que el especialista también pueda conseguir financiación para sus proyectos o investigaciones a través de la plataforma.

En segundo lugar, “Uscitech va a funcionar como unafuente de ingreso directo porque de cada clase que se factura el 75% va para el científico y el 25% es para nosotros”, explica el CEO de la compañía.

Por último, la posibilidad de captar personas talentosas en cualquier lugar del mundo es el último de los beneficios que quien busque dar clases en esta empresa va a poder recibir. Se constituye, así, como un elemento importante en una época en la queinternet es el centro –y a veces uno de los pilares- de la mayoría de las actividades que se realizan a diario.

Público
La plataforma apunta a un público amplio pero biendefinido; busca impactar en tres figuras específicas de la ciencia. Por un lado, en los graduados de cualquiera carrera científica que tengan interés enperfeccionarse y en ampliar sus conocimientos. Por otro lado, en quienes se encuentran trabajando en puestos altos –ejecutivos, por ejemplo- desde hace largo tiempo y que no han continuado su formación académica. Por último, en los investigadores, que pertenecen al campo en cuestión y que tienen interés por continuar su crecimiento o, por el contrario, por dar clases.

«La idea en términos de conectar al científico con los tres niveles es realmente muy buena porque es cierto que en muchos casos por diversos motivos este contacto se dificulta», señala el doctor en BiologíaOsvaldo Podhajcer, quien se desempeña comoDirector de la plataforma de genómica “Consorcio Argentino de Tecnología Genómica” y como coordinador por Argentina de la iniciativa United States-Latin America Cancer Research Network, co-patrocinada por el Mincyt y el Instituto Nacional del Cancer de Estados Unidos.

A su vez, Podhajcer considera que el proyecto «va a tener impacto a nivel de Latinoamérica, porqueArgentina tiene un gran reconocimiento a nivel científico en la región; realmente creo que hay unmercado para esta iniciativa».

Fuente: http://www.iprofesional.com/notas/263130-internet-estados-unidos-argentina-buenos-aires-video-pc-redes-directora-instituto-nacional-clinica-medica-llanos-maiztegui-veronica-peuchot-biologia-podhajcer-tecnologia-genomica-Como-funciona-Uscitech-la-plataforma-que-busca-conectar-cientificos-con-aprendices-

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UNESCO: La lengua rapa nui está viva, pero en riesgo: nuevo “Plan de Trabajo de Revitalización Lingüística y Cultural” afronta el desafío de fortalecerla

Este plan surge en el marco de la reforma educacional en Chile, tras realizar en Rapa Nui (Isla de Pascua, Chile) el primer diálogo ciudadano, que tuvo lugar en octubre del 2014, con la pregunta ¿Cuál es la educación que soñamos?

Para el diseño de este proyecto se consideró la aplicación de una encuesta sociolingüística, en la cual participaron 542 personas. Sus resultados indican que la lengua rapa nui goza de un alto grado de valoración social y prestigio en la comunidad, incluso entre quienes no la hablan; que es un elemento definitorio de la identidad de los hablantes, y que existen escasas oportunidades de aprenderla fuera del seno familiar.

América del Sur/Chile/UNESCO

Este proceso de construcción participativo tuvo su inicio el año 2014, cuando el Ministerio de Educación de Chile (Mineduc) recorrió todas las provincias del país para levantar información ciudadana sobre cuál era la reforma educacional que soñaban. El pueblo rapa nui indicó estar de acuerdo con cambios estructurales del sistema educativo, siempre y cuando se considerara y respetara la educación intercultural, la cosmovisión indígena y la historia de los pueblos, entre otros elementos, que resguarden una educación pertinente con los territorios”, según explicó Andrés Soffia, coordinador de la Unidad de Inclusión y Participación Ciudadana del Mineduc.

Es así que, en consecutivos espacios de relación entre el pueblo de Rapa Nui, particularmente las comunidades educativas, el Mineduc y la UNESCO, surgió la preocupación de analizar la situación actual de la lengua y la cultura rapa nui, transformándose en uno de los objetivos del proyecto.

El proyecto de revitalización lingüística y cultural comenzó diagnosticando el estado de competencia lingüística de la lengua rapa nui en la población isleña, conociendo la percepción de la comunidad respecto de la educación, qué lugar ocupa en ella la lengua y el patrimonio cultural rapa nui. Fue así como se recopiló, junto a la comunidad, información sobre las medidas que los propios rapa nui consideran necesarias para el fortalecimiento lingüístico y cultural.

El trabajo realizado durante la primera fase (2015) concluyó con la elaboración de un diagnóstico de la situación lingüística y cultural del pueblo rapa nui, desarrollado de manera participativa con la comunidad, junto con el diseño y aplicación piloto de una encuesta sociolingüística, con el propósito de determinar el estado de vitalidad de la lengua rapa nui.

La segunda fase del proceso (2016) consistió en el análisis de los resultados de la aplicación piloto y la construcción del instrumento definitivo, el cual fue aplicado entre octubre y noviembre de 2016. Durante el año 2017 se avanzó en el análisis de los resultados de la encuesta y la definición de un plan de acción, en concordancia con el diagnóstico realizado, en conjunto con los distintos equipos del Ministerio de Educación de Chile implicados en el proceso.

La comunidad de Rapa Nui, corazón del plan de revitalización de suLa propuesta se articula en torno a tres ejes: 1) participación y diálogo epistémico e intercultural; 2) diseño de política y práctica institucional intercultural; y 3) adecuación de normativas internas y externas. Se ha diseñado un plan de acción para el periodo 2018-2021 que considera diversas medidas en las siguientes líneas de acción:

  • Desarrollo comunicacional permanente para sensibilizar, difundir acciones en curso y resultados.
  • Participación y fortalecimiento del uso de la lengua desde y en las comunidades y familia.
  • Gestión institucional intercultural.
  • Desarrollo curricular formal e informal.
  • Formación continua de docentes, educadoras (es) tradicionales y sabios rapa nui.
  • Desarrollo de materiales didácticos de inmersión, bilingüismo y del Sector de Aprendizaje en Lengua Indígena.
  • Sistematización, seguimiento, acompañamiento y asesoría en el proceso.

Durante el año 2018 está planificado trabajar en la incorporación de educadoras (es) tradicionales en el sistema educativo; el levantamiento de espacios propios de aprendizaje; jornadas de reflexión con la comunidad educativa; diseño de instrumentos de evaluación de competencias lingüísticas y culturales; diseño de una política de capacitación para docentes, educadoras (es) tradicionales y sabios formadores; diseño participativo de materiales didácticos para inmersión lingüística, y la conformación de la mesa local y la mesa institucional para la gestión y seguimiento del plan, entre otras acciones.

“Era necesario que este fortalecimiento lingüístico y cultural se concretara más allá de contenidos o materias de los programas nacionales educativos, sino de manera transversal en todo el quehacer de los habitantes de Rapa Nui. Creemos que lo que vivimos hoy es un evento esperanzador para la consolidación del reconocimiento de la riqueza de la diversidad cultural en Rapa Nui y su aporte único a una mejor sociedad para todos”, señaló Atilio Pizarro, jefe de la Sección de Planificación, Gestión, Monitoreo y Evaluación de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago).

La encuesta y sus resultados

“Si no existen niños que hablen nuestra lengua y nosotros los adultos vamos desapareciendo, cuando estos niños estén grandes y se conviertan en padres, no van a hablar el idioma, no podrán enseñárselo a sus hijos”, lamenta Vicky Haoa, miembro de la Academia de la Lengua Rapa Nui. Es por esta razón que el objetivo de la aplicación de la encuesta sociolingüística fue determinar el grado de vitalidad del idioma rapa nui, de acuerdo a los lineamientos establecidos por la UNESCO (UNESCO, 2003).

La encuesta fue construida en castellano y en rapa nui, y la población objetivo estuvo constituida por niños y niñas en edad escolar, jóvenes y adultos, pertenecientes a familias rapa nui, ya sea familias constituidas solo por miembros de la etnia o familias mixtas, que residieran en viviendas ocupadas en la isla. La aplicación de la encuesta fue realizada por 28 encuestadoras (es) de origen rapa nui y se llevó a cabo entre el 26 de octubre y el 18 de noviembre de 2016. La población total estimada a partir de la muestra fue de 3.000 personas, de los cuales 542 individuos respondieron la encuesta.

Sus resultados arrojaron que, en cuanto al grupo etario, más del 70% de mayor edad (65 años o más) presenta un nivel alto de competencia lingüística. A medida que disminuye la edad, la proporción de cada grupo etario que presenta un alto nivel de competencia disminuye gradualmente, alcanzando sólo un 16,7% en el grupo más joven (8 a 12 años).

Los datos también indican que la lengua rapa nui predomina en los ámbitos de uso privado y de entorno social, familiar y de actividades tradicionales, mientras que el español es el que domina los ámbitos de uso nuevos y públicos. Asimismo, la lengua rapa nui goza de un alto grado de valoración social y prestigio en la comunidad, incluso entre quienes no la hablan. Se constata, además, que la lengua rapa nui es un elemento definitorio de la identidad de los hablantes. A su vez, se percibe que existen escasas oportunidades de aprenderla fuera del seno familiar y que se requiere una acción más decisiva por parte del Estado y de las instituciones públicas para su protección y fortalecimiento.

Asumiendo que los hablantes de la lengua corresponden a aquellos que demostraron un alto nivel de competencia, quienes representan entre un 59% y un 63% de la población, con un 95% de confianza (en términos de la escala de graduación establecida por la UNESCO, 2003), esta proporción ubica al rapa nui en el nivel 3 de dicha escala (“claramente en peligro o amenazada”), indicando que la mayoría de la comunidad habla la lengua. La escala de medición va de 0 (nadie habla la lengua) a 5 (todos/as hablan la lengua). A pesar de estas cifras esperanzadoras, la evaluación cualitativa indica que la lengua se encuentra definitivamente en peligro.

Por esta razón, para Vicky Haoa, miembro de la Academia de la Lengua Rapa Nui, fortalecer la lengua rapa nui también tiene que ver con perseguir un sueño: “Que mi lengua no desaparezca, porque el idioma es parte de nuestra forma de ser, de nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras alegrías y mucho más. Si nuestro idioma desaparece ya no se podrá hablar de la existencia de una cultura llamada rapa nui. Es a través de nuestra lengua que mostramos quiénes somos”.

Paula Pilquinao, en representación de la Secretaría de Educación Intercultural Indígena de la Subsecretaría de Educación de Chile, concuerda con Vicky Haoa: “En la lengua está implícito todo el conocimiento, está toda la cultura implícita en la lengua. Entonces si se pierde la lengua, se pierde toda la cultura, todo el conocimiento que esta lengua lleva. De ahí su importancia. Si los niños ya no saben su lengua, no van a saber de su cultura, por lo tanto, pierden su identidad”, explicó. 

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Según la UNESCO, se considera que una lengua se encuentra en peligro cuando sus hablantes dejan de usarla, la usan en un número reducido de ámbitos, dejan de transmitirla a las próximas generaciones y existen pocas oportunidades y recursos para su aprendizaje y enseñanza.

La UNESCO reconoce la importancia de apoyar a los pueblos indígenas para el fortalecimiento de su lengua y cultura, y la generación de condiciones para transmitir a las generaciones futuras sus conocimientos, sus valores y sus modos de vida propios.

Experiencias y estudios internacionales demuestran que los sistemas de educación bilingües (o multilingües) basados en la lengua materna, en los cuales se enseña la lengua materna del niño conjuntamente con la introducción de un segundo idioma, pueden mejorar los resultados en el segundo idioma, así como en otras asignaturas

Fuente: http://www.unesco.org/new/es/santiago/press-room/our-stories/the-rapa-nui-language-is-alive-but-endangered/

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Feminismos populares Las brujas necesarias en los tiempos de cólera

Por Claudia Korol

Los feminismos populares se han extendido por América Latina y abarcan un abanico diverso de movimientos de base territorial que interactúan con  movimientos de mujeres que no necesariamente se definen como feministas y participan de organizaciones populares mixtas. En el feminismo indígena, negro o de los barrios latinoamericanos emergen crecientes demandas de despatriarcalización, se desarrolla una renovada pedagogía feminista y se ponen en cuestión las propias jerarquías de las organizaciones de izquierda.

Apesar de la ofensiva conservadora que conmueve este tiempo, arrasando conquistas de los pueblos, contagiando cólera y rabia en los corazones, hay un aquelarre subterráneo, un movimiento de conciencia histórica que crece, se «encuerpa» desde la memoria, y cambia –nos cambia– la vida cotidiana. Me refiero a la irrupción en la política de colectivas de acción, pensamiento, sentimientos, sueños, que asumimos el feminismo como una propuesta que desafía a las múltiples opresiones producidas por el capitalismo colonial y patriarcal. Feminismos indígenas, campesinos, barriales, de trabajadoras de doble y triple jornada. Feminismos de sujetas no sujetadas, que respondemos colectivamente a los desafíos de la sobrevivencia y vamos haciendo realidad la propuesta: «si tocan a una, tocan a todas».

Los feminismos populares se han extendido por América Latina y abarcan un abanico diverso de movimientos de base territorial que interactúan con movimientos de mujeres que no necesariamente se definen como feministas y participan de organizaciones populares mixtas. En el feminismo indígena, negro o de los barrios latinoamericanos emergen crecientes demandas de despatriarcalización, se desarrolla una renovada pedagogía feminista y se ponen en cuestión las propias jerarquías de las organizaciones de izquierda.

El mapa político de nuestros feminismos

Históricamente han existido corrientes del feminismo que han sostenido fuertes vínculos con los movimientos de trabajadoras, entre ellas las anarquistas, socialistas y comunistas de comienzos del siglo xx, y también feministas que a lo largo de los siglos xx y xxi desarrollaron su activismo en organizaciones populares, fueron parte del movimiento de derechos humanos que enfrentó a las dictaduras, refundaron las luchas democráticas integrando los derechos de las mujeres, aportaron a la organización de las víctimas de prostitución y trata, comparten la búsqueda de niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas en democracia, acompañan a mujeres que sufren violencia en sus familias, a niñas y niños que sufrieron abuso sexual, a mujeres que denuncian la violencia sexual como crímenes de los Estados terroristas, etc. Pero fue en estas últimas décadas cuando se visibilizaron experiencias que denominamos genéricamente como «feminismos populares». Se trata de colectivas feministas, espacios de mujeres y/o lgttbi, que en algunos casos son parte de organizaciones mixtas, en otros no, pero que coinciden en la necesidad de no establecer jerarquías entre las distintas opresiones y eluden caracterizar las luchas como «principales» y «secundarias» –como las clasificaba la izquierda tradicional– para organizar sus acciones. Las feministas populares asumimos que en el sistema capitalista patriarcal y colonial las distintas formas de dominación y disciplinamiento de los cuerpos, los territorios, las comunidades, la naturaleza de la que somos parte se refuerzan mutuamente, y que cada logro en una perspectiva emancipatoria erosiona los pilares del sistema, en la medida en que contribuye a la creación de subjetividades –individuales y sociales– autónomas, capaces de imaginar un mundo diferente, y de crearlo. En Argentina existe un antecedente inelu- dible de estos feminismos populares: el de las asambleas de mujeres pique- teras que se realizaban los días 26 de cada mes sobre el puente Pueyrredón después del 26 de junio de 2002, cuando la policía asesinó a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la estación Avellaneda (hoy renombrada como «Da- río y Maxi»)1. En el corte del puente Pueyrredón, donde se exigía justicia por Darío y Maxi, las mujeres hablaban en asamblea de las temáticas que las preocupaban, reconociendo sus necesidades, sus problemas, las dificultades en sus organizaciones.

Este proceso –impulsado por algunas compañeras feministas que venían de experiencias anteriores e «hicieron escuela» en los movimientos– revolucionó el lugar de las mujeres piqueteras en las casas, en las calles y en la historia. El Frente Popular Darío Santillán abrió caminos en esta dirección al constituir el Espa- cio de Mujeres, que promovió que más tarde toda la organización se asumiera como «antipatriarcal», además de considerarse «anticapitalista» y «antiimperialista». Ese camino fue recorrido también por otras organizaciones sociales y políticas y, sobre la marcha, esos colectivos de mujeres y diversidades sexuales nos fuimos encontrando en un proceso de formación feminista realizado en co- mún, con encuentros plenos de debates, pasiones, risas e intercambios que aún estamos compartiendo.

Otro afluente del feminismo popular fue el quiebre de los modos de hacer política generado a partir del 19 y el 20 de diciembre de 2001. En ese contexto de rebeldías nacieron varias colectivas feministas articuladas como «Feministas Inconvenientes», en un espacio donde participamos mujeres, lesbianas, travestis y trans, que pensamos un feminismo con raíces en el continente, mestizo, descolonizador, anticapitalista, autónomo, de acción directa, integrado en las luchas populares. Los sucesivos Encuentros Nacionales de Mujeres realizados en Argentina nos permitieron «enredarnos» con otras feministas y organizaciones de mu- jeres, lesbianas, travestis y trans, y plantear temáticas comunes para nuestras acciones. En el marco de esos encuentros nos autoconvocamos en las mesas de «Feministas Latinoamericanas en Resistencia», que tuvieron un primer impulso con la presencia de la ex-senadora colombiana Piedad Córdoba en el 23o Encuentro Nacional de Mujeres reunido en la provincia de Neuquén en agosto de 2008, y tomaron fuerza a partir del golpe de Estado de Honduras en junio de 2009, con el ejemplo de las Feministas en Resistencia de ese país, que crearon la incisiva consigna-síntesis: «Ni golpes de Estado ni golpes a las mujeres».

Las feministas indígenas de los pueblos del Abya Yala, las feministas comunitarias de Guatemala y Bolivia y las feministas campesinas aportaron lecciones de radicalidad teórica y práctica, con un feminismo de enfrentamiento directo a las transnacionales, a las políticas extractivistas y a la violencia de los narcoestados. Activistas como Berta Cáceres del Consejo Cívico de Orga- nizaciones Populares e Indígenas de Honduras (copinh), Miriam Miranda de la Organización Fraternal Negra de Honduras (ofraneh), Bety Cariño del Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (cactus) de Oaxaca, Mé- xico, Blanca Chancosa, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (conaie), las mujeres zapatistas en Chiapas, entre otras experiencias significativas, enseñaron a los feminismos populares que no se trata solo de «despatriarcalizar» en el marco de las luchas anticapitalistas, sino también de descolonizar nuestras vidas.

Las mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (cloc) y de La Vía Campesina Internacional han venido creando un feminismo campesino, que tiene entre los ejes centrales el cuidado de las se- millas nativas, la lucha por la soberanía alimentaria y por la reforma agraria integral y contra la violencia patriarcal. Superando la distancia existente unas décadas atrás entre las organizaciones campesinas y las feministas, hoy las mujeres de La Vía Campesina dicen que «sin feminismo no hay socialismo». Desafían así las ideas patriarcales en sus organizaciones, que piensan que las luchas de las mujeres «dividen» al movimiento, o que hay que hacer primero las revoluciones socialistas para luego transformar las relaciones de género. Desafían también a las corrientes feministas que consideran que las demandas de las mujeres se limitan a una agenda consensuada y financiada de integración en el sistema, lo que legitima explotaciones estructurales del capitalismo patriarcal colonial occidental.

Por su parte, las feministas negras aportan a las miradas descolonizadoras y denuncian cómo se conjugan las opresiones de raza, clase y género. Ponen de relieve que las propuestas políticas del feminismo colonizado y colonizador no las representan, porque no son las mismas sus necesidades y demandas básicas para la sobrevivencia como parte de sus pueblos. Las feministas ne- gras e indígenas se encuentran en la tensión permanente de ser parte de co- munidades criminalizadas por el poder capitalista, por lo cual sostienen una difícil batalla para que las luchas antipatriarcales no sean funcionales a las lógicas de judicialización y estigmatización de los Estados que segregan y persiguen a sus pueblos. Sin embargo, tienen conciencia de que en el interior de sus comunidades también hay relaciones de poder opresivas, que hacen de las mujeres las oprimidas entre los oprimidos. Es muy importante y esclarecedor, para develar estos conflictos, el aporte de las feministas comunitarias, que han conceptualizado las dimensiones del territorio cuerpo y el territorio tierra, y lo que nombran como «entronque patriarcal», que explica cómo el patriarcado original de las comunidades se ha visto reforzado por el pacto impuesto en los procesos de colonización por el patriarcado occidental.

Existen debates entre las mujeres indígenas por la presión que se ejerce desde ese entronque patriarcal, que postula que la emancipación de las mujeres constituye una amenaza para la unidad en la lucha de las comunidades. Las cosmovisiones de algunos pueblos ponen énfasis en la «complemen- tariedad» entre varones y mujeres y señalan que estas eran relaciones de equilibrio rotas por el colonialismo y que la denuncia de las inequidades que se producen en estas relaciones vuelve a reforzar las políticas colonizadoras y debilita a sus pueblos. Aparece una crítica al feminismo, tratado como un pensamiento político ajeno al continente, sin valorar que son las propias mujeres indígenas quienes han asumido las luchas por sus derechos en tanto mujeres, sin dejar de estar en la primera línea de las batallas de sus comunidades por la vida, por los territorios y por el conjunto de los derechos culturales, económicos, sociales y políticos de sus pueblos.

Otra corriente que confluye en las experiencias del feminismo popular es la de las colectivas feministas que en el marco de procesos que dibujan horizontes socialistas en Venezuela y Bolivia volvieron a poner en debate temas como las relaciones de los movimientos con el Estado, los alcances y límites de la auto- nomía en los procesos de transformación y el aporte de las mujeres a las revoluciones. Las feministas bolivarianas tienen el inmenso desafío de ser parte de la defensa de la revolución y, al mismo tiempo, de dar batalla contra las lógicas profundamente patriarcales, burocráticas, verticalistas y autoritarias que atra- viesan muchas de las organizaciones y los movimientos que la sostienen. Se trata de feminismos que hacen y defienden, cuidan y critican, que son parte y cuestionan los procesos de cambio desde perspectivas antipatriarcales. Femi- nismos que se levantan desde nuestros territorios cuerpos y territorios tierras, y revolucionan las revoluciones ganadas y perdidas. Feminismos en revolución.

Los cuerpos de los feminismos populares

En los feminismos populares hay poca distancia entre las palabras y los actos, y las prácticas van caminando más rápido que las teorías. Tenemos la fortaleza de nuestro activismo y la debilidad de los procesos de sistematización de las prácticas y de sus aprendizajes, que quedan siempre relegados por atender «urgencias» que nos «matan». Porque en tiempos conservadores crece la violencia contra las mujeres, crecen los femicidios y crecen las emergencias que vuelven más vulnerables nuestras vidas. Porque además los Estados no cumplen con las tareas de cuidados que deberían asumir.

Los feminismos populares van amasándose así a fuego lento, por manos de mujeres trabajadoras. Manos que hacen cunas y acunan, siembran, cocinan, martillan, cultivan, escriben, acarician, pintan, bordan, limpian, curan, sostienen, empu- jan, juegan. Nuestros pies pisan sobre las huellas dibujadas en la tierra por nuestras ancestras, y otras veces inventan atajos. Por momentos nuestros pies no caminan… bailan las muchas revoluciones imaginadas que se recrean desde el deseo, el placer, la alegría de la lucha codo a codo con otras, otres, otros. Re- voluciones que en sus rotaciones descolonizan, despatriarcalizan, desmercan- tilizan nuestras danzas y andanzas. Mientras nuestros pies corren, nuestros cuerpos socorren. Ahí estamos, al lado de la chica que sufre la violencia en el noviazgo, de la muchacha que necesita interrumpir su embarazo, de la mujer que sufre la violencia de su pareja, o de sus hijos que son atrapados por las redes del narcotráfico.

Nuestros cuerpos de mujeres, lesbianas, trans, disidentes del patriarcado y de la heteronorma guardan la memoria de nuestras ancestras indígenas, negras, mestizas, migrantes. En los muchos nacimientos que tenemos y acompañamos, parteras y parturientas como somos, nos sabemos con diferentes edades, variadas historias, que se entraman en un tejido comunitario, con hebras que desbordan este tiempo, con las tonalidades de la tierra, los ríos, los bosques y de nuestros paisajes subversivos.

Los cuerpos disidentes han cambiado nuestros modos de estar en el mundo. Las femi- nistas lesbianas han problematizado a los feminismos, proponiendo debates sobre temas tan centrales para la vida coti- diana como son el amor, la libertad, el deseo, la maternidad. Algunas colecti- vas lesbianas se desidentifican de la identidad de mujeres, por caracterizarlas como parte del binomio heteronormativo hegemónico. También forman parte de estos procesos de crítica, que enriquecen las perspectivas del feminismo popular, activistas travestis, bisexuales, trans, intersex, que nos ayudan a re- pensar las conceptualizaciones de los feminismos que reproducen las lógicas binarias de la heteronormatividad.

Feminismos populares y movimientos de mujeres

Los feminismos populares han nacido del movimiento de mujeres, lo interpelan, lo seducen, lo cuestionan. Hacen política basados fundamentalmente en el acompañamiento y en la pedagogía, contribuyendo a pensar las opresiones no desde la victimización, sino buscando el poder y la energía para enfrentarlas.

El acompañar, poner el cuerpo, crea vínculos vitales entre compañeras y colectivas feministas y con mujeres que son parte de los movimientos, muchas de las cuales no se reconocen en el feminismo. El patriarcado siembra prejui- cios para distanciar a las mujeres de las experiencias feministas y, para supe- rarlos, es necesaria una intensa práctica codo a codo que vaya derrumbando los mitos superpuestos, como los que sostienen que «el feminismo es una política de odio a los hombres», que «las feministas son todas lesbianas», que «el feminismo divide a las familias y a las organizaciones». También existen prejuicios en corrientes de izquierda, que en nombre de la ortodoxia marxista consideran el feminismo como una «desviación pequeñoburguesa» de la cen- tralidad de la lucha de clases. Las feministas populares consideramos que, por el contrario, la lucha de clases se fortalece cuando la clase trabajadora asume su participación en las batallas contra el patriarcado y el colonialismo.

La pedagogía del feminismo popular propone una epistemología del diálogo de saberes, del pensar nuestras prácticas, del caminar la palabra, de los cuerpos puestos en el juego de la acción emancipatoria.

Un feminismo sembrado en los movimientos populares

Las semillas con que multiplicamos nuestros brotes fueron sembradas en las comunidades de las que somos parte. Ser parte de movimientos populares mixtos nos ha creado tensiones que nos obligan a discutir una y otra vez los caminos para cambiar al mundo. Fuimos descubriendo cuánto de viejos tienen los «hombres nuevos», cuánto de patriarcales tienen nuestros feminismos, cuánta reproducción de opresiones hay en nuestras organizaciones revolucionarias. Des-encubrir el machismo en nuestras casas, en nuestros movimientos, ha llevado a que compañeros varones comiencen a cuestionar- se sus privilegios.

El hecho de que algunas organizaciones mixtas se definan como antipatriarcales exige una activa pedagogía que ayude a poner en consonancia las definiciones ideológicas con las prácticas cotidianas. El pacto patriarcal entorpece la transformación de los movimientos en espacios habitables para las mujeres y las disidencias sexuales. La homofobia es parte de la cultura de las izquierdas, aunque esto también está tambaleando, por los avances del movimiento lgttbi y su participación en esos movimientos populares. Como parte de los proyectos políticos rebeldes, revolucionarios, de los y las de abajo, ubicamos la vida cotidiana como un territorio en el que se despliega la «estrategia revolucionaria», que busca, precisamente, cambiar la vida cotidiana.

Cuando lo personal es político

«Lo personal es político», decimos las feministas. Esto apela a las dimensiones pedagógicas y culturales de las revoluciones. Transformar los vínculos, saliendo del «sálvese quien pueda» para llegar al «vamos juntxs», dejar el «ordeno-mando-obedezco» para llegar al «decidimos juntxs y juntxs hacemos», es una tarea gigantesca que va a contramano de lo aprendido como jerarquías, criterios de autoridad, en los límites establecidos sobre la base del aturdimiento que producen los medios de comunicación masiva, el sistema educativo tradicional, la coerción social y la represión.

Si bien la lucha socialista se ha propuesto crear nuevos valores, coherentes con una ideología basada en la solidaridad, perdura en muchas experiencias una cultura verticalista, autoritaria, caudillista, hegemonista, individualista, que reproduce modos de vinculación propios del capitalismo colonizado y patriarcal. Y esto ha sido favorecido por una crítica al capitalismo centrada en la economía y en los modos de producción de mercancías, de plusvalía, de riqueza, sin analizar la manera en que se crea la totalidad de la vida. El feminismo ha planteado superar la dicotomía entre la producción de mercancías y la reproducción de la vida, lo que permite valorar la importancia del aporte de las mujeres en las tareas de cuidado y también abre la oportunidad de distribuir de modo equitativo esas tareas. El trabajo no remunerado de las mujeres en la crianza y el cuidado de niños y niñas, jóvenes, adultos y adultas mayores es constitutivo del modelo de familia patriarcal, que además de no valorizarlo y naturalizarlo, subestima el aporte de las mujeres en la vida social. Esto se repite a la hora del reparto de roles en las organizaciones. Las mujeres están encargadas de la cocina, las actas, el comedor popular o la huerta, los círculos de cuidado de niños y niñas, las tareas educativas. Más difícil resulta encontrar a las mujeres en los lugares de decisión y representación política, aunque de a poco se va tomando conciencia y se van abriendo espacios, en algunos casos de modo enérgico y en otros aceptando lo «políticamente correcto», pero sin crear condiciones reales suficientes para que esto no signifique un gran sacrificio para las compañeras. Modificar estas situaciones no se relaciona solamente con la posibilidad de generar vínculos más placenteros entre quienes luchamos por forjar un mundo nuevo, sino también con la oportunidad de crear movimientos en los que se anticipe la experiencia de otros modos de relacionarnos, y con la constatación de que para crear ese mundo nuevo se requiere una profunda transformación de la cultura violenta del poder.

Lo difícil es asumir el cambio que implica en las conductas de cada uno y cada una. Porque el orden verticalista y autoritario es tranquilizador para los de arriba, pero también para los de abajo. Es más sencillo cumplir directivas, ser disciplinados, que rebelarnos frente a las arbitrariedades y problematizar las injusticias que reproducimos. Por eso, la pedagogía feminista asume la dimensión grupal como una necesidad básica, para que los dolores que produce el desaprendizaje de las opresiones puedan ser compartidos y sostenidos en los colectivos. En la interpelación mutua de teoría y práctica, es fundamental que se pongan en juego distintos modos de aproximación al conocimiento, y que junto con la racionalidad, tan colonizada por los procesos educativos y comunicativos hegemónicos, estén también presentes la afectividad, los sentimientos, las intuicio- nes, los sentidos. La pedagogía feminista recupera de la educación popular datos centrales como el lugar del cuerpo en el proceso educativo, la dimensión lúdica, y recurre a los aportes de la educación por el arte, el psicodrama, el teatro de los oprimidos y las oprimidas, la danza, el canto y el diálogo desde diversas perspectivas ideológicas emancipatorias (marxismos, ecofeminismo, teología feminista, feminismos negros, indígenas, feminismos lésbicos, etc.).

Con esas aproximaciones indagamos la realidad. Hay también un diálogo intergeneracional que nos ayuda a pensar que las huellas que dejamos van creando nuevas posibilidades a las colectivas más jóvenes, para identificar las maneras propias de estar en el mundo. Al mismo tiempo, problematizamos las prácticas históricas de las feministas, atravesadas por lógicas de fragmentación que recorren al conjunto de colectivos y movimientos populares. Esto nos obliga a preguntarnos una y otra vez cuál es el sujeto que es necesario constituir para que las transformaciones revolucionarias sean posibles, y has- ta dónde exacerbamos las diferencias y las volvemos barreras inexpugnables, debilitando nuestras posibilidades concretas de transformaciones necesarias.

Reflexiones de este tiempo

Los retrocesos vividos en nuestros países nos obligan a mirarnos críticamente y a asumir responsabilidades en errores que pueden llevarnos a perder con- quistas y logros, no de un gobierno o de un partido, sino del movimiento La pedagogía feminista recupera de la educación popular datos centrales como el lugar del cuerpo en el proceso educativo. Es necesario que este retroceso no se agrande por la reproducción de esas mismas fragmentaciones en un contexto de pérdida de derechos y de trastocamiento reaccionario del imaginario cultural de nuestros pueblos. Es importante analizar cuánto hay en algunas de las fragmentaciones pro- ducidas en los movimientos populares de prácticas patriarcales, hegemo- nismos, peleas por el liderazgo puestas por encima del interés colectivo, autoritarismos e incluso violencias. Los momentos de contrarrevolución, de conservadorismo, si bien pueden favorecer acciones comunes de un plan de lucha, suelen también ser momentos de cierres sectarios, porque se antepone la existencia de un enemigo visible, grande, poderoso, que nos obligaría a dejar pendientes los procesos de autotransformación para tiempos más amables.

Sin embargo, el desafío es precisamente el contrario. Abrir nuestros espacios al encuentro, al sostén, al diálogo, a una mejor comprensión de los caminos que hemos intentado, recreando una pedagogía del abrazo, de la alegría, de la ternura. El desastre regresivo neoliberal nos obliga a recuperar las experiencias solidarias de sobrevivencia. Volver a la olla popular, pero no solo para atender la necesidad de la alimentación, sino pensando en experiencias de soberanía alimentaria. Cuidando que lo que echamos en la olla sean productos de nuestras huertas colectivas, donde no haya venenos ni transgénicos. Volver al traba- jo colectivo y creativo, sin patrones, sin reproducción de los modelos de orden jerárquicos y autoritarios. Volver a las calles, haciendo de la autonomía de los cuerpos y de las organizaciones parte esencial de nuestra experiencia… aprendiendo a caminar juntas, en la dirección de nuestros sueños.

Se trata de feminismos populares en movimiento, en movimientos, que ca- minan la palabra verdadera, que miran la huella, que plantan en ella una semilla, que dibujan el horizonte cuando no lo ven, que cuentan historias de brujas que no asustan a las mujeres sino que nos dan fuerzas y nos enseñan sus secretos. Feminismos compañeros para estos tiempos de desencanto y de garrote, que hacen de la esperanza no una ilusión mágica, sino una acción colectiva tendiente a revolucionar las subjetividades aplastadas por las derro- tas. Feminismos con memoria, que aprendimos con las Madres de Plaza de Mayo que «la única lucha que se pierde es la que se abandona». Feminismos que se atreven a hacer de las muchas maneras de amar y ser amadas lugares políticos, corporalidades disidentes, rebeldes, celebrantes, que no disocian el deseo y la felicidad de la lucha cotidiana por cambiar al mundo

Fuente: https://transecos.files.wordpress.com/2017/09/feminismos-populares.pdf

Imagen tomada de: http://www.centrocultural.coop/blogs/utopia/2017/07/07/novedades-en-genero-mujeres-feminismo-sexualidades-marzo-2017

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Defending Immigrant Students — In The Streets And In Our Classrooms

Authored By the editors of Rethinking Schools

Resumen:  En un reciente artículo de opinión del New York Times , «‘Dreamers’ pusieron su confianza en DACA. ¿Y ahora qué?», ​​El periodista José Antonio Vargas relata la historia del primer adulto que dijo que estaba en los Estados Unidos sin documentos. Sra. Denny , su maestro de coro de secundaria:»Después de que anunció a nuestra clase que íbamos a Japón para las vacaciones de primavera, la aparté y le dije que no podía ir. «No tengo el pasaporte correcto», dije. Confundida, la Sra. Denny respondió: «Oh, está bien, José. Le conseguiremos el pasaporte correcto. Le dije que era más complicado que eso, que no tenía ningún documento legal que pudiera mostrar, que se suponía que no debía estar aquí. Sus ojos se agrandaron, sus labios se fruncieron, y ella no dijo otra cosa. Un par de días después, para mi sorpresa, ella le dijo a la clase que íbamos a ir a Hawai. Años más tarde, ella me dijo: «eras mi hijo». No iba a dejar a ninguno de mis hijos «. ¿La respuesta de Vargas a la pregunta principal del artículo sobre en quién pueden confiar los Dreamers? Docentes: «los que ven de cerca la injusticia de la vida como inmigrantes indocumentados en este país». Necesitamos estar a la altura de esa confianza. Siempre ha sido responsabilidad del educador actuar en solidaridad con los estudiantes vulnerables. Pero con la declaración del presidente Donald Trump en septiembre de que terminará DACA, el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, estamos llamados a ser más audaces, más resueltos y más imaginativos en nuestra solidaridad con los 800,000 jóvenes indocumentados que ahora se enfrentan a un temor incertidumbre sobre su futuro en los Estados Unidos. Algunos de estos individuos son nuestros estudiantes, pero algunos son nuestros colegas; el Houston Chronicle estima que 20,000 maestros están cubiertos por DACA. Necesitamos estar con ellos, también. Después del anuncio de septiembre en DACA, los estudiantes de secundaria demostraron su oposición en todo el país. Cientos salieron de sus aulas en protesta en Denver, Albuquerque, Phoenix, Seattle, Berkeley, Huntington Beach y otras comunidades. Los educadores deben respaldar a nuestros estudiantes, según informaron el 80 por ciento de los maestros de Berkeley High School cuando los estudiantes, organizados por Berkeley High School Chicano Latino United Voices, unieron sus brazos, formaron una cadena humana alrededor de la escuela y corearon: «No interdicción» , no hay pared, educación para todos! » Ahora es un buen momento para preguntarnos: ¿Cómo sería un distrito escolar que actúa en solidaridad con nuestros estudiantes inmigrantes? ¿Cómo se vería una escuela? ¿Cómo sería nuestro currículum?


In a recent New York Times opinion piece, “‘Dreamers’ Put Their Trust in DACA.What Now?” journalist Jose Antonio Vargas recounts the story of the first adult he ever told that he was in the United States without papers — Mrs. Denny, his high school choir teacher:

After she announced to our class that we were going to Japan for spring break, I pulled her aside and said that I couldn’t go. “I don’t have the right passport,” I said. Confused, Mrs. Denny replied: “Oh, it’s OK, Jose. We’ll get you the right passport.” I told her it was more complicated than that, that I didn’t have any piece of legal document that I could show, that I wasn’t supposed to be here. Her eyes widened, her lips pursed, and she didn’t say another thing. A couple of days later, to my surprise, she told the class that we were going to Hawaii instead. Years later, she told me: “You were my kid. I wasn’t going to leave any of my kids behind.”

Vargas’ answer to the article’s headline question about who Dreamers can trust? Teachers — “the ones who see up close the injustice of life as an undocumented immigrant in this country.”

We need to live up to that trust. It has always been an educator’s responsibility to act in solidarity with vulnerable students. But with President Donald Trump’s September declaration that he will end DACA, the Deferred Action for Childhood Arrivals program, we are called on to be more audacious, more resolute, and more imaginative in our solidarity with the 800,000 undocumented young people who now face a frightening uncertainty about their future in the United States. Some of these individuals are our students, but some are our colleagues; the Houston Chronicle estimates that 20,000 teachers are covered by DACA. We need to stand with them, too.

And, of course, the hate and fear that Trump’s tirades — and policies — are sowing are not limited to the 800,000 Dreamers; Trump hurls his xenophobic bile at all immigrants and their communities. Whether it’s the high school student in upstate New York who was taken into custody hours before his senior prom, or the father in Los Angeles snatched immediately after dropping his 12-year-old daughter off at school, Trump’s deportation machine is destroying families and communities and making schools a site of struggle.

Following the September announcement on DACA, high school students demonstrated their opposition across the country. Hundreds poured out of their classrooms in protest in Denver, Albuquerque, Phoenix, Seattle, Berkeley, Huntington Beach, and other communities. Educators need to stand with our students, as a reported 80 percent of Berkeley High School teachers did when students, organized by the Berkeley High School Chicano Latino United Voices, linked arms, formed a human chain around the school, and chanted, “No ban, no wall, education for all!”

Now is a good time to ask ourselves: What would a school district look like that acts in solidarity with our immigrant students? What would a school look like? What would our curriculum look like?

Milwaukee is one of many school districts where students, teachers, community members, and progressive school board members — including Rethinking Schools editor Larry Miller and Rethinking Schools contributor Tony Báez — organized to pass a resolution to establish Milwaukee Public Schools as a “safe haven,” which will not “allow any individual or organization to enter a school site if the educational setting would be disrupted by that visit.” The resolution provides for strict limits on the access of ICE agents to Milwaukee schools and students in order to “provide for the emotional and physical safety of students and staff.” Other pieces of the resolution call for school district-sponsored “Know Your Rights” forums for students and family members, designated resource people for immigrant students in every school, and districtwide professional development on “pathways to citizenship, opportunities available for college and training, financial aid, rights, and opportunities for immigrant and refugee students.”

Our schools need to be fortresses of safety, warmth, and determination, effecting the protections and affirmative actions like those called for in the Milwaukee resolution. And we need to call on immigrant communities to teach us how we can support them — “Nothing about us without us,” in the spirit of the expression coined by disability rights activists in the 1990s.

We need to press school districts to initiate measures to support our immigrant students and their communities. But we needn’t wait for them to act. At a teacher-community forum on immigration rights in Philadelphia following Trump’s election, organized by the Caucus of Working Educators’ Immigration Justice Committee, a Mexican mother of a 4th grader told participants through an interpreter: “I don’t know what to say to her or what answers to give. I felt the support of [her] teachers, but also the rejection of other teachers — indifference and discrimination. But I feel that your care as teachers — as angels — who surround my daughter can outweigh the indifference and discrimination from others.”

In every way we can think of, we need to be those activist angels.

Part of our response needs to be curricular. Whether it is Hmong, Somali, Vietnamese, Cambodian, Chilean, Guatemalan, Congolese, Honduran, Iraqi, or Mexican immigrants, our students need to appreciate the deep complicity of the United States in disrupting the societies that have forced so many people to flee their homelands. In an excellent In These Times article, “Don’t Punish the Dreamers — Punish the Corporations Driving Forced Migration,” David Bacon offers an indictment of the economic policies that have carpet-bombed the Mexican countryside.

Bacon writes: “It’s impossible to understand the outrageous injustice of deporting the Dreamers without acknowledging the reasons why they live in the United States to begin with.”

According to World Bank figures, in just a few years, from 1992–94 — immediately preceding the 1994 implementation of NAFTA, the North American Free Trade Agreement — to 1996–98, extreme rural poverty in Mexico rose from 35 percent to 55 percent. By 2010, 53 million Mexicans lived in poverty. NAFTA required the Mexican government to abandon price supports for Mexican farmers at the very moment Mexico was being flooded with cheap corn, subsidized through the U.S. farm bill. Between 1992 and 2008, U.S. corn exports to Mexico increased more than fivefold. In the sick, contradictory logic of “free trade,” in NAFTA’s first decade, the price Mexican farmers received for corn fell by 66 percent, as the price of corn tortillas jumped 279 percent.

In some commentary about the “innocence” of the DACA Dreamers — who, it is said, arrived in the United States through no “fault” of their own — lies an implied indictment of Dreamers’ parents. But as Bacon summarizes, Mexican “parents aren’t criminals any more than their children are. They chose survival over hunger, and sought to keep their families together and give them a future.” A similar defense can be made for parents in other lands where the United States overthrew elected governments, propped up dictators, bombed, and destroyed people’s livelihoods with cheap produce.

This critical context is not just for adults. Through role plays, simulations, first-person readings, poetry, short stories, imaginative writing, and more, we need to find ways to share it with our students. [See the Rethinking Schools book, The Line Between Us: Teaching the Border and Mexican Immigration, and articles like “Who’s Stealing Our Jobs — NAFTA and Xenophobia.”] Part of expressing solidarity with immigrant students and communities means helping young people recognize the conditions that led immigrants to migrate in the first place.

Creating curriculum that addresses these vital issues needn’t occur in isolation. In Portland, Oregon, teachers have been meeting to develop and try out curriculum through the auspices of the Portland Association of Teachers (NEA) and the Oregon Writing Project. A role play is easier to write when its outlines are discussed as a group, and its writing is distributed through a number of individual teachers. And results can be shared through the network of teaching social justice conferences that have sprouted throughout the country, among other venues.

Racist and repressive immigration policies have had deep roots and bipartisan backing in the United States for decades, including during the Obama administrations. But Trump’s campaign of hate, hysteria, and militarized enforcement have made his anti-immigrant policies a centerpiece of his administration’s efforts to consolidate a reactionary takeover of U.S. political and social institutions. They need to be resisted as fiercely as we resist his efforts to expand mass incarceration, defend police violence, and make war on the poor.

As Jose Antonio Vargas reminds us, teachers “are the ones who see up close the injustice of life as an undocumented immigrant in this country.” In our unions, in our communities, in our school districts, in our schools, and in our classrooms, we have opportunities to act on our insights and our commitments. There is no time to waste.

Fuente: https://www.rethinkingschools.org/articles/editorial-defending-immigrant-students-in-the-streets-and-in-our-classrooms

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Chile: Con experiencias lúdicas buscan mejorar la convivencia escolar

América del Sur/Chile/excelenciaeducativa.cl

La nueva Ley de Inclusión que trae consigo la no selección, va a significar que las instituciones educativas concentren su foco en el ámbito de la convivencia escolar, lo cual ha sido catalogado como una dimensión en deuda que involucra a todos los actores de la sociedad.

En la búsqueda de mejoras a este escenario es que la Corporación Excelencia Educativa para Chile implanta una nueva experiencia dentro del programa Cuerpo y Alma, que cuenta con un sello lúdico y atractivo para los estudiantes, quienes durante el año escolar vivirán diferentes experiencias cuyo fin es la sana convivencia en el espacio de aprendizaje y su propio entorno, mediante encuentros armoniosos que promueven valores positivos como la amistad y cooperación en los miembros de la comunidad.

Para Andrea Fernández Cerda, Coordinadora de Educación en Excelencia Educativa para Chile, “la convivencia escolar involucra necesariamente a toda la comunidad educativa, empezando por la familia, siguiendo por los docentes, los directivos de los colegios y la comunidad estudiantil”. Explica que dentro de este marco “hay un protagonismo de todos los roles de la sociedad para que la convivencia no sea solo un concepto, sino que sea una vivencia real y que se pueda instaurar culturalmente sobre valores positivos”.

“De esta manera se rompe el hielo para que ellos puedan generar instancias de convivencia, esto siempre sobre la base del juego cooperativo y actividades que ayuden a provocar la reflexión y el aprendizaje sobre cómo una persona debe conducirse en la convivencia diaria, con su entorno y consigo mismo. Nosotros como adultos debemos entregar las herramientas para que los niños y adolescentes sean personas íntegras y con valores potentes en su fase de desarrollo hacia la vida adulta”, fundamentó la coordinadora Fernández.

Una deuda que saldar

Diversos estudios han concluido que la violencia, del tipo que sea, vulnera la calidad de la educación, debido a discriminaciones estereotipadas por situación socio-económica, migraciones, trabajo infantil, etnia y lugar de residencia (urbana o rural), entre otros.

Es decir, un problema que involucra el desarrollo de una sociedad. “Hay una deuda que saldar, ya que lo que se vive dentro en una escuela, siempre es el reflejo de cómo nos conducimos en sociedad y de los moldes que hemos tenido de crianza, por lo cual hay que reconocer que el concepto de violencia en sus distintas formas e intensidades, se manifiesta fuertemente en la última década dentro de los establecimientos educativos. Sin embargo, también se manifiesta afuera y eso es cada día mayor”, profundizó Andrea Fernández.

En éste desafío Excelencia Educativa para Chile, ayudará a generar ambientes pacíficos en la comunidad escolar, llevando juegos grupales entretenidos en cada una de las etapas, tales como; los colores de la amistad, compartiendo con alegría, conectando emociones y conviviendo y cantando.

Fuente: http://www.excelenciaeducativa.cl/index.php/2018/02/15/experiencias-ludicas-buscan-mejorar-la-convivencia-escolar-con-el-objetivo-de-mejorar-el-aprendizaje/

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Brasil: Inscrições para primeira edição do Novo Fies já estão abertas; prazo vai até 28 de fevereiro

América del Sur/Brasil/

Resumen:  El Ministerio de Educación de Brasil divulgó el edicto del Fondo de Financiamiento Estudiantil (FIES) para el primer semestre de 2018. En total, se ofrecerán 310 mil plazas, siendo 155 mil para los primeros seis meses del año. Las inscripciones serán hechas exclusivamente por internet, entre el 19 y el 28 de febrero. La información fue publicada en el Boletín Oficial (DOU) el viernes, 16. El nuevo Fies, sancionado el 7 de diciembre de 2017 por el presidente Michel Temer, es un modelo de financiamiento estudiantil moderno, que divide el programa en diferentes modalidades, ofreciendo condiciones a quien más precisa y una escala de financiamientos que varía según la renta familiar del mismo, candidato. Del total de vacantes ofertadas, 100 mil tendrán interés cero para los estudiantes que comprueban un ingreso per cápita mensual familiar de hasta tres salarios mínimos. Las otras dos modalidades, llamadas P-Fies, se destinan a estudiantes con renta familiar de hasta cinco salarios mínimos. Para atender a esta parcela de candidatos, el Nuevo Fies tendrá recursos de los Fondos Constitucionales y de Desarrollo



Candidatos ao Fundo de Financiamento Estudantil (Fies) para o primeiro semestre de 2018 já podem fazer suas inscrições, exclusivamente pela internet, a partir desta segunda-feira, 19. O prazo vai até as 23h59 de 28 de fevereiro. No total, serão ofertadas 310 mil vagas, sendo 155 mil para os primeiros seis meses do ano.

O Novo Fies, sancionado em 7 de dezembro de 2017 pelo presidente Michel Temer, é um modelo de financiamento estudantil moderno, que divide o programa em diferentes modalidades, oferecendo condições a quem mais precisa e uma escala de financiamentos que varia conforme a renda familiar do candidato. Do total de vagas ofertadas, 100 mil terão juros zero para os estudantes que comprovarem uma renda per capita mensal familiar de até três salários mínimos.

As outras duas modalidades, chamadas de P-Fies, destinam-se a estudantes com renda familiar de até cinco salários mínimos. Para atender a essa parcela de candidatos, o Novo Fies terá recursos dos Fundos Constitucionais e de Desenvolvimento.

A principal mudança no programa é a transparência nas informações. E mais: os candidatos incluídos na situação das vagas com juro zero começarão a pagar as prestações respeitando o seu limite de renda. Dessa forma, os encargos diminuem consideravelmente. O estudante agora terá a possiblidade de pagar o financiamento respeitando sua condição de vida.

Seleção – Para poder concorrer a uma vaga, o estudante deverá cumprir por antecipação os seguintes requisitos: ter feito uma das edições do Exame Nacional do Ensino Médio (Enem) a partir de 2010, com média igual ou superior a 450 pontos, e obtido nota maior que zero na redação.

As inscrições serão realizadas exclusivamente pela internet, no site do Fies Seleção. Em caso de pré-seleção em uma das vagas disponíveis para financiamento, o estudante deverá complementar informações da sua inscrição e, posteriormente, fechar a contratação do financiamento.

Poderão ser financiados os cursos de graduação com conceito maior ou igual a três no Sistema Nacional de Avaliação da Educação Superior (Sinaes) ofertados pelas instituições de ensino superior participantes do Fies. Também poderão participar do programa os cursos que, ainda não avaliados pelo Sinaes, estejam autorizados para funcionamento pelo cadastro do MEC. Durante o curso, o estudante deverá ter rendimento para ser aprovado em todas as matérias.

Resultados – O resultado será publicado em 5 de março, em chamada única. No caso dos estudantes inscritos pelo P-Fies, a relação de selecionados sairá em 12 de março. Com exceção do P-Fies, os candidatos não convocados poderão manifestar interesse por lista de espera entre 6 e 30 de março.

Obtenha outras informações no hotsite do programa

Acesse o Fies Seleção

Fuente: http://portal.mec.gov.br/component/content/index.php?option=com_content&view=article&id=60461:inscricoes-para-primeira-edicao-do-novo-fies-ja-estao-abertas-prazo-vai-ate-28-de-fevereiro&catid=213&Itemid=86

Imagen tomada de: https://g1.globo.com/educacao/noticia/fies-2018-abrira-inscricoes-nesta-segunda-feira-19.ghtml

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