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20 años de mercantilización de las aulas: cómo pasamos de pensar en educar a pensar en ganar dinero

Por: Daniel Sánchez Caballero

La educación se ha mercantilizado en los últimos 20 años, coincidiendo con las llamadas de los lobbies a hacer de este un sector más con el que ganar dinero.

Los últimos 20 años le han dado la vuelta a la educación. Poco antes de entrar en el siglo XXI hubo un cambio de paradigma: el sector, que hasta entonces había conseguido más o menos volar por debajo del radar del mercado capitalista, pasaba a ser tan bueno como cualquier otro para ganar dinero.

El cambio también ha afectado hacia dentro, en un doble movimiento interdependiente. En dos décadas han variado los objetivos de la educación, cada vez menos humanista y más centrada en el mercado laboral. Llegaron las competencias, se fueron las humanidades. Como explica Carmen Rodríguez, profesora de la Universidad de Málaga y miembro del Foro de Sevilla: «Solo importa el resultado educativo, no los procesos. Lo mejor para nuestros hijos ya no es una educación como bien social que forme ciudadanos, sino que vayan a las mejores escuelas. En la base de todo esto están las evaluaciones y la competición entre escuelas y entre estudiantes». La escuela enseña lo que le interesa a la empresa y la empresa se acerca a la escuela y la financia.

 

 

El pastel es goloso. Por un lado están los datos sobre el capital humano que mueve: en 2019 y solo en la UE hay unos 137 millones de estudiantes entre todas las etapas educativas, 20 de ellos en la Universidad. Por otro, los puramente económicos: en lo que es estrictamente negocio, el sector tecnológico en torno a la educación movió en 2019 un total de 6.500 millones de euros en inversiones en todo el mundo.

Con carácter general, los países de la UE superan los 700.000 millones de euros anuales en gasto en educación, una partida que no para de crecer. No de manera relativa –el porcentaje de los presupuestos ha pasado del 4,41% del PIB en 2007 al 4,67% en 2017–, pero sí absoluta: el PIB ha subido en este mismo periodo un 30%, por lo que el gasto educativo lo hizo en la misma relación.

Las posibilidades de negocio son muchas: softwares educativos, ordenadores para clase, tabletas, pizarras digitales, cursos, academias, plataformas de gestión, aplicaciones, herramientas educativas, educación online o consultorías educativas son los nuevos campos abonados para la colaboración público-privada o la inversión puramente privada, hablando en neolengua. Un ejemplo: en 2011 se descargaron 270 millones de aplicaciones gratuitas (que no cuestan dinero) relacionadas con la educación y otras 36 millones de pago, según McKinsey. Las grandes multinacionales, como Google o IBM o HP se han tirado de cabeza al sector con tácticas similares.

Google ofrece varios servicios relacionados con la educación. La plataforma G Suite for Education ofrece una serie de herramientas gratuitas «para permitir que los educadores y los alumnos innoven y aprendan juntos». Solo hace falta registrar el centro y se accede a un paquete de servicios para gestionar las clases, organizar deberes, evaluaciones, etc. Y todo gratis. Solo hace falta registrarse y ofrecerle tu alma a Google en forma de información personal. Según sus propios datos, más de 80 millones de personas utilizan ya G Suite en todo el mundo y más de 40 millones la herramienta Google Classroom.

 

 

El gigante tecnológico también ofrece a profesores y alumnos sus Chromebooks, unos dispositivos a medio camino entre la tableta y el ordenador comercializados por diferentes marcas y en diferentes rangos de precios pensados específicamente para la educación y llenos de apps y herramientas. Más de 30 millones de estudiantes del mundo ya utilizan estos aparatos –a partir de 200 euros–, principalmente los que fabrica HP, otra de las multinacionales volcadas en la Educación que también cuenta con sus propia línea de productos, desde la HP Touchpoint Manager, una aplicación para gestión educativa, hasta la HP Classroom Manager, pasando por alianzas con entidades como Tablet Academy, una organización de profesores del Reino Unido.

La premonición de De Sélys

Algunos lo vieron venir. Corría 1998 cuando el periodista belga Gérard de Sélys escribió: «La OCDE cifra en un billón de dólares los gastos anuales de sus Estados miembros en favor de la enseñanza. Un mercado de tales dimensiones es muy codiciado. Actualmente, cuatro millones de profesores, 80 millones de alumnos y estudiantes, 320.000 centros escolares están en el punto de mira de los mercaderes. Pero se necesitarán muchos esfuerzos para aplicar esos textos e informes que exigirán un desmantelamiento de lo esencial del servicio público de la enseñanza».

Se equivocó poco. Han pasado 22 años desde la profecía de De Sélys. Los «esfuerzos» que comentaba el belga serían necesarios para la mercantilización educativa se hicieron. Dicho de otra forma: recortes en Educación que rebajan la calidad, formación más laboral que social, compra-venta de centros educativos, clientes garantizados, bien por la obligatoriedad de la etapa, bien porque lo impone el mercado, familias que gastan más cada año en educar a sus hijos (12.290 millones de euros en 2016 solo en España) o el uso de «competitividad», «empleabilidad» y «eficacia» como términos claves en la educación configuran un nuevo panorama educativo, tanto dentro del sistema como alrededor de él.

Sobre el cómo hemos llegado hasta aquí hay versiones, según a quién se pregunte. Una corriente de opinión ve todo un plan elaborado que viene desde hace más de dos décadas, que incluye lobbies, informes y una búsqueda casi desesperada de nuevos mercados. Entre ellos se encuentra Beatriz Quirós, catedrática de instituto jubilada y miembro del sindicato STES. Otros, como el profesor Antoni Verger, de la Universidad Autónoma de Barcelona, son más escépticos. «Sí, se habla de los lobbies, de un informe de 1998… Pero es tan difícil acceder a información y datos que no sabemos el impacto que pudieron tener esos informes», sostiene. Lo que nadie duda, tampoco él, es del negocio educativo.

La versión que ve todo un plan trazado cuenta que la primera semilla de la mercantilización europea la sembró el lobby empresarial europeo European Round Table (ERT). Es enero de 1989 y el mundo vive un cambio de paradigma. La era de la explotación de recursos ha quedado atrás, los mercados tradicionales se agotan y hay que buscar nuevos, explica Quirós. En paralelo, «el modelo de escuela que venía funcionando ya no interesa más. No interesa la masificación de la educación, el tipo de trabajadores que empiezan a necesitar las empresas es diferente».

En ese contexto, el lobby empresarial europeo escribe ese año el informe Educación y competencia en Europa. Tras una reunión en la que participan los presidentes de Fiat, del gigante francés de agua y saneamiento Lyonnaise des Eaux o Nestlé, presentan su texto, en el que declaran sin sutilezas que «la educación y la formación (…) se consideran inversiones estratégicas vitales para el éxito futuro empresarial». Los grandes grupos de presión se ponen en marcha.

El saber y la competencia

Paso a paso se va haciendo camino. En 1995, la Comisión Europea presenta su libro blanco sobre la educación y la formación, en el que explica: «Los países europeos ya no tienen elección. Para conservar su lugar (…) tienen que completar los progresos realizados en la integración económica con una inversión en el saber y la competencia».

La línea de pensamiento que marcaba las políticas educativas la resumió el presidente de Coca Cola tres años después, en 1998, en el encuentro mundial de la Global Alliance for Transnational Education (GATE). Dice Glenn R. Jones: «Desde el punto de visto del empresario, la enseñanza constituye uno de los mercados más vastos y de mayor crecimiento (…). El sector resiste a la tecnología, sus costos aumentan y hay demasiada poca competencia. Se hace cada vez mayor la distancia entre la demanda de formación y la capacidad de acogida de la enseñanza superior. Por todas estas razones, los empresarios consideran que la enseñanza es un extenso mercado por conquistar».

La OCDE, esa organización económica hoy convertida por alguna razón en referente educativo a través de su examen PISA, también aporta su granito de arena. En 1996 ya es consciente de la dualidad del mercado laboral que se avecina y de que las empresas no tendrán ninguna necesidad de tantos trabajadores tan formados. Pero, políticamente, no es tarea fácil de acometer. La OCDE aportaba entonces algunas ideas de cómo hacerlo, también negro sobre blanco.

«Se pueden aconsejar numerosas medidas que no crean ninguna dificultad política (…). Si se les disminuyen los gastos de funcionamiento a las escuelas y universidades, hay que procurar que no se disminuya la cantidad de servicio, aún a riesgo de que la calidad baje (…). Sería peligroso restringir el número de alumnos matriculados. Las familias reaccionarán violentamente si no se matricula a sus hijos, pero no lo harán frente a una bajada gradual de la calidad de la enseñanza y la escuela puede progresiva y puntualmente obtener una contribución económica de las familias o suprimir alguna actividad. Esto se hace primero en una escuela, luego en otra, pero no en la de al lado, de manera que se evita el descontento generalizado de la población», escribió Christian Morrison.

Correlación o causalidad, la evolución del gasto en Educación de los países refleja esta línea de pensamiento. Desde el año 2000, casi en simultáneo al informe de ERT y la premonición de De Sélys, el porcentaje respecto al PIB que se invierte en Educación está estancado alrededor del 5% en todo el mundo. Pocos países alcanzan el 7%, considerado la cifra mágica en Educación.

Es cierto que la inversión absoluta sí sube, igual que lo ha hecho el PIB durante estos años. Los países gastan cada vez más dinero en sus sistemas educativos –también es más dinero a repartir–, pero como la inversión relativa no aumenta son las familias las que intentan compensar estas diferencias. En España, por ejemplo, el gasto privado en educación ha subido un 50% desde que empezó la crisis en 2008, pasando de 8.700 millones de euros a 12.300 millones de euros, según datos del ministerio.

El impacto de género

En esta partida de ajedrez entre educación y negocios hay piezas que valen más y piezas que valen menos. Suelen ser las mismas siempre. El gran negocio educativo lo sufren más las mujeres que los hombres, explica Carmen Rodríguez, profesora de la Universidad de Málaga.

«En este marco globalizado, donde priman los intereses del mercado sobre los derechos sociales, la educación colabora en el mantenimiento del sistema, por su intervención o por la ausencia de esta», explica. Rodríguez destaca cuatro aspectos en los que la mujer se ve especialmente perjudicada por la «educación mercantilizada»: la desvalorización de la vida íntima, la híper-sexualidad como nueva liberación, el mito de la libertad de elección y el conocimiento escolar.

«Las personas más vulnerables son las que más van a perder con estos nuevos modelos», opina la profesora. «Se despolitizan los derechos sociales que son comunes a las mujeres y se convierten en problemas individuales y de libertad de elección: la violencia de género es un problema individual, no relacionada con la estructura patriarcal o las relaciones de poder. La prostitución, los vientres de alquiler, son problemas de elección personal», elabora.

Según esta visión de Rodríguez, «la situación de las mujeres se ve doblemente perjudicada: por un lado, por la pérdida de derechos sociales; por otro, por el sometimiento a situaciones de empleo precarias como consecuencia de una mayor incorporación al mercado laboral, pero como trabajadoras secundarias que acceden a peores trabajos y además pagan el impuesto reproductivo».

Una sociedad mal informada debilita la democracia

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Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/Educacion-ultimo-gran-mercado_0_990751713.html

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Brasil: Un manifiesto de artistas e intelectuales contra la censura del Gobierno de Bolsonaro

Redacción: AIMO

Personalidades de todo el mundo firmaron un duro documento en contra las medidas tomadas por el Ejecutivo brasileño.

“Los abajo firmantes denunciamos los ataques a las instituciones democráticas brasileñas cometidos por el Gobierno de Jair Bolsonaro. Desde el 1 de enero de 2019, cuando Bolsonaro asumió el poder como presidente de Brasil, hemos sido testigos de una escalada autoritaria, reflejada en un intento sistemático de controlar y restringir varias instituciones culturales, científicas y educativas brasileñas, así como también la prensa.

Los ejemplos son muchos: al comienzo de su mandato, los miembros del partido por el que Bolsonaro fue elegido (PSL) pidieron públicamente a los estudiantes que filmaran a sus docentes y los denunciaran por «adoctrinamiento ideológico» compartiendo las filmaciones en redes sociales. Esta campaña de caza de brujas, llamada «escuela sin partido», creó un sentimiento de intimidación y miedo en los institutos y universidades de un país que hace poco más de tres décadas salió de una dictadura militar opresiva. En enero de 2020 Bolsonaro declaró que los libros de texto brasileños ‘tenían mucha escritura’ y sugirió que el Estado interfiriera directamente para promover valores conservadores en el contenido de las obras que llegan a las escuelas públicas.

La Administración Bolsonaro ha dejado en claro que no tolerará ninguna desviación de su política ultraconservadora. A principios de 2019, Delano Valentin fue despedido del puesto de director de marketing del Banco de Brasil por haber creado una campaña de comunicación que reflejaba la inclusión racial, la cual fue censurada por el Gobierno. Más tarde, mientras la selva amazónica brasileña ardía a niveles alarmantes, la Administración tomó represalias contra los científicos que se atrevieron a demostrar estos hechos. Ricardo Galvão fue despedido de la dirección del Inpe (Instituto Nacional de Investigación Espacial) por publicar datos satelitales sobre la deforestación en Brasil.

El 21 de enero de 2020, el Ministerio Público Federal denunció, sin pruebas, a Glenn Greenwald, periodista y cofundador de The Intercept, por participar en una supuesta organización criminal que, entre otras cosas, se habría infiltrado en los teléfonos celulares de las autoridades brasileñas. En un ataque a la libertad de prensa, directamente relacionado con los informes que The Intercept ha publicado sobre la corrupción dentro de la Operación Lava-Jato, la Fiscalía Federal desafió a la Suprema Corte Federal y eludió la medida cautelar en las investigaciones sobre Greenwald, dada por el magistrado de la Suprema Corte Gilmar Mendes.

Este no es un caso aislado. Varios agentes, incluidos los tribunales regionales y la policía militar, han estado actuando como células defensoras del proyecto bolsonarista y han tomado medidas para tratar de moldear a la sociedad brasileña. Solo en 2019 se contaron 208 ataques contra medios y periodistas.

El 16 de enero, el entonces secretario especial de Cultura, Roberto Alvim, y el propio Bolsonaro grabaron un vídeo conjunto donde expusieron sus planes ideológicos para el país. Alabaron el «giro conservador» y la «restauración de la cultura». Al día siguiente, el secretario fue más allá, grabando un video en su oficina para anunciar un nuevo premio nacional de arte. El video tiene alusiones a los principios y la estética nazis, utilizando frases de un discurso del líder nazi Joseph Goebbels. Fue solo por la inmensa indignación interna y la conmoción internacional que generó el vídeo, que el secretario fue obligado a renunciar. Sin embargo, Alvim simplemente estaba expresando el proyecto de Bolsonaro, que continúa con toda su fuerza: un enfrentamiento constante con la libertad de expresión en nombre de una “cultura nacional”.

Muchas instituciones públicas que representan el patrimonio multicultural de Brasil han sufrido reveses, entre otras el Consejo Superior de Cine, ANCINE, del Fondo Audiovisual, la Biblioteca Nacional, el IPHAN (Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional) y la Fundación Palmares (que promueve la Cultura Afroamericana).

Por primera vez en la historia de Brasil, Petra Costa puede convertirse en la primera mujer latinoamericana en ganar un Oscar con el documental Al filo de la democracia. La Administración de Bolsonaro empleó el Twitter oficial de su secretario de comunicación para difundir un vídeo en el que Costa se definió como una antipatriota que difunde mentiras. Mientras que los largometrajes Bacurau, A Vida Invisível y Babenco recibieron reconocimiento internacional en los festivales de Cannes y Venecia, respectivamente, Bolsonaro declaró que no se han producido buenas películas en Brasil en mucho tiempo.

Basado en los más estrictos de los valores conservadores, el proyecto de Bolsonaro es cambiar el contenido de los libros y películas nacionales, restringir el acceso a becas e investigaciones, intimidar a profesores, periodistas y científicos.

El Gobierno actual también busca revertir varios de los importantes logros sociales alcanzados en las últimas dos décadas, como la implementación de acciones afirmativas, que por primera vez en la historia de Brasil han hecho que el país dé cuenta de su diversidad, siendo más inclusivo y menos desigual, logrando que el 51% de estudiantes universitarios provengan ahora de comunidades negras. Lo que hemos visto desde 2019 es un retroceso en estos avances fundamentales.

Por lo tanto, nos enfrentamos a un Gobierno que niega la laicidad del Estado y fomenta los fundamentalismos religiosos y el racismo, que niega el calentamiento global y los incendios en la Amazonía, desprecia a los líderes que luchan por la preservación del medio ambiente y no respeta ni la preservación realizada por comunidades indígenas y quilombolas, ni sus culturas.

Este Gobierno ignora las actividades criminales de las milicias paramilitares y la corrupción que prometió combatir. Bolsonaro y sus ministros atacan a las minorías y niegan las demandas de los movimientos negros, indígenas, LGTBIQ+. Ataca constantemente a científicos, académicos y periodistas cada vez que se siente cuestionado. Es un Gobierno que ha realizado recortes drásticos en el presupuesto para el desarrollo de la cultura y la educación, y que no tiene un plan de desarrollo para su gente.

El proyecto actual del Gobierno de Bolsonaro ataca a las instituciones democráticas y esto puede ser irreversible. Por lo tanto, pedimos a la comunidad internacional que exprese su solidaridad y que tome posición pública en:

– Condenar estos actos de violencia y adoctrinamiento ideológico del aparato burocrático del Estado, para que este no forme parte de un programa de censura eficiente y regular.

– Presionar al Gobierno brasileño para que respete cabalmente la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, con esto, la libertad de expresión, pensamiento y religión.

Finalmente, pedimos a los organismos de derechos humanos y a la prensa internacional que estén atentos a lo que está sucediendo en Brasil, a las amenazas a la democracia que la ponen a prueba diariamente. Es un momento muy delicado y resulta urgente decir no a la escalada autoritaria en Brasil”.

Firman este manifiesto: Sting, Trudie Styler, Valeria Chomsky, Noam Chomsky, Caetano Veloso, Arnaldo Antunes, Nancy Fraser, Boaventura Sousa Santos, Glenn Greenwald, Juninho Pernambucano, Bernardo Carvalho, Conceição Evaristo, Willem Dafoe, Jean Wyllys, Karim Aïnouz, Gregorio Duvivier, Célia Xakriabá, Lilia Katri Moritz Schwarcz, Marielle Ramires, Luiz Schwarcz, Sueli Carneiro, Pilar del Río, Maud Chirio Valter, Hugo Mãe, Benedita da Silva, Djamila Ribeiro, Steven Levitsky, Randal Johnson, Chico Buarque, Marcia Tiburi, Paulo Coelho, Julian Schnabel, Mia Couto, Boris Fausto, Milton Hatoum, Jodie Evans, Petra Costa, Wagner Schwarz, Sebastião Salgado, Sônia Guajajara, James Naylor Green, Dominique Gallois, Dira Paes, Sidney Chalhoub, Igiaba Scelgo, Ida Vitale, Pablo Capilé, Reverend Billy and Stop Shopping the Choir, Alice Ruiz, Gianpaolo Baiocchi, Angela Rebello, Barbara Wagner, Dinamam Tuxá, Mel Lisboa, Maria Fernanda Candido, Ivana Jinkings, Gilberto Miranda, Luis Eloy Terena, Leonardo Vieira, Márcio Astrini, José Luís Peixoto, Alinne Moraes, Generosa de Oliveira, Rebecca E Karl, Georgia Kirilov, Muhammed Hamdy, Bruno Gissoni, Jeremy Adelman, Elika Takimoto, Ricardo Rezende, Adair Rocha, Virgínia Berriel, Mari Stockler, Cecília Pederzoli, Maria de Medeiros, Pancho Magnou, Cristina Pereira, Bete Mendes, Danuza Leal Telles, Luciano Marques da Silva, Valeria Verkini, Toni Lotar, Karl Robert Graser, Breno Serson, Mauro Nadvorny, Adriana Kanzepolsky, Edison Araújo Russo, Cintia Buschinelli, Delcele Mascarenhas Queiroz, Sim. Apoio, Joao Biehl, Sérgio Salvati, Marcus Fuchs, Fábio Stucchi Vannucchi, Maria Miranda, Fernando Prates, Mirna Boaroto Romero, Maria Doralina Silveira da Silva, Maria Elisabete, Mariana Caldin, Adélia Cristina Pessoa Araújo, Bruno Carvalho, Beatriz Carvalho, Elizabeth Marques, Sônia Altoé, María de Fátima Gouvêa, Nara Reis, Léo Heller, Andre Lázaro, Carmem de Farias, Isabel Cristina Gonçalves de Sousa, Myriam Gontijo de Campos, Luísa Urano, Alina Zoqui de Freitas Cayres, Sylvia Caiuby Novaes, Paulo Sérgio Rais de Freitas, Olga Sodré, Paulo Ricardo Nunes, Ana Maria de Almeida Ribeiro, Ana Basaglia, Maria Carolina Cardoso de Andrade Righi, Elizabeth Amaral, Edward Flavian Shore, Lucélia Rocha de Souza Pereira, Laura Maria da Silva, Clotilde Bassetto, Ligia Giovanella, Dilke Fonseca, Marcelo Fernandes de Mello, Paulo Roberto Pires, Morvan Anderaos, Angela Botelho, Filippe de Mello Lopes, Aparecida Flausino, Elisabeth Andreoli de Oliveira, Lindsay Mayka, Gustavo Martins Ferreira, Cristina Madeira, Pedro Paulo Cavalcante, Marina Bedran, Maria das Graças de Sousa, Ariane Zanelli de Souza, Rubens M. Volich, Cristina Catunda, Jurema Alves Pereira, Daniela Forner Castelan, Graziella Moretto, José Pagano, Vima Lia de Rossi Martin, Tatiana Salem Levy, Maria Filomena Grwfori, Marisa sant’anna cinquini, Ana Carolina Diefenthaeler, Luiz Saldanha, Telma Regina de Paula Souza, Bruno Lacerda, Janete Frochtengarten, Robson Rocha, Nara Milanich, Patrick Foley y 1800 personas más.

Fuente: El País de España.

Fuente: https://www.aimdigital.com.ar/un-manifiesto-de-artistas-e-intelectuales-contra-la-censura-del-gobierno-de-bolsonaro/

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África: Más de 4 millones de niñas pueden sufrir mutilación genital femenina en 2020

Redacción: Vistazo

Alrededor de 4,1 millones de niñas se encuentran en riesgo de sufrir mutilación genital femenina (MGF) en 2020, advirtió este jueves la ONG Amref, en el Día Mundial para Erradicación de esta práctica.

No hay datos absolutos de cuántas mujeres y niñas han sido mutiladas en todo el mundo, pero la ONU calcula que son más de 200 millones en los 30 países de África, Oriente Medio y Asia en los que prevalece esta práctica; y su cifra sigue creciendo cada año.

Sin embargo, «aún hay esperanza», como recuerda en un comunicado Amref España, ya que cada vez más jóvenes reniegan de la MGF en comparación con las generación de sus progenitores.

Amref, que trabaja junto a personal local en proyectos contra la MGF en varios países de África, recuerda que para acabar con esta práctica no solo hace falta penarla por ley, algo que ya hacen muchas naciones, sino también educación y concienciación.

«Al ser algo cultural y ancestral, para erradicarla es esencial aliarse con las comunidades que la practican», explica esta organización sanitaria de origen y gestión africanos.

Desde que comenzó a trabajar en proyectos de este tipo, Amref ha evitado la circuncisión de 17.000 niñas; gracias al apoyo de líderes locales y la celebración de ritos de paso a la edad adulta alternativos en los que no se produce el corte.

«Ahora, los líderes ancianos conocen los peligros de la circuncisión femenina«, expresa la adolescente etíope Kaiseyie Merin, de 13 años, y quien decidió no someterse a la MGF tras conocer los riesgos para la salud que acarrea, entre ellos, sangrados o infecciones.

«Si los padres aún quieren realizar la mutilación genital a su hija esta puede denunciarlo a los ancianos, que hablarán con ellos y les explicarán los problemas que conlleva y que está prohibida por ley», detalla Merin en el comunicado de Amref.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alertó este miércoles que cada vez es más habitual que la mutilación la realicen profesionales médicos, lo que sucede en uno de cada cuatro casos.

Fuente: https://www.vistazo.com/seccion/mundo/actualidad-mundial/mas-de-4-millones-de-ninas-pueden-sufrir-mutilacion-genital

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México: Más escuelas de la UNAM se van a paro de actividades

Redacción: Publimetro

Hasta el momento unos 60 mil alumnos de la UNAM de bachillerato y licenciatura están sin actividades.

Los planteles Sur, Vallejo y Naucalpan, del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), se sumaron al paro de actividades que mantienen varias escuelas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para exigir que termine la violencia de género en la institución.

Algunos estudiantes y padres de familia acudieron a la escuela para pedir la devolución del plantel.

Tras realizarse una asamblea en el CCH Sur, los alumnos determinaron hacer un paro por tiempo indefinido debido a la “negligencia de las autoridades al atender los casos de violencia de género”.

En el caso del CCH Naucalpan determinó que que paro sólo sería de 72 horas, lo cual concluiría el viernes próximo. Esta escuela tiene una matricula de unos 12 mil alumnos.

El CCH Vallejo, también con 12 mil alumnos, anunció que sus actividades sólo se detienen por 48 horas, con lo cual el viernes reiniciarían las clases.

Actualmente, están en paro unos 60 mil alumnos de la UNAM, los cuales pertenecen a las Facultades de Filosofía y Letras (FFyL), de Ciencias Políticas y Sociales, Arquitectura, Arte y Diseño, así como de las Preparatorias 3, 5, 6, 8 y 9.

Fuente: https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2020/02/05/escuelas-en-paro-la-unam-violencia-genero.html

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Otras Voces en Educación: Una inmejorable oportunidad para aprender

Pensar en Otras Voces en Educación es para mí imaginar un espacio siempre diverso y siempre reproducible, cuyo foco de atención no sólo es la educación, sino también las luchas que ocupan esta disciplina tan golpeada en muchos escenarios sociales. Para Otras Voces en Educación, la visibilización de los espacios de debate y construcción sobre y para la educación, ha sido un sur en la construcción de la comunicación educativa que nuestra América Latina necesita.

Formar parte del equipo de trabajo de este portal digital, ha sido para mi todo un aprendizaje, y no sólo hablo en lo relativo a la gestión técnica de la infraestructura que lo sostiene. Como migrante pedagógica que me asumo, he visto en esta labor una oportunidad de acercarme a la educación como un fenómeno complejo que nos define como sociedad y que, al mismo modo definimos en nuestro quehacer social. Así, he aprendido que la lucha por una educación inclusiva, emancipadora, contextualizada y respetuosa con las diversidades y necesidades de quienes participan de su construcción; es una lucha que nos atraviesa a todas y todos y nos reclama una acción directa y transformadora no sólo sobre los actores que participan de la labor educativa, sino también del sistema social y cultural que la condiciona. Por ello, si me pidieran identificar un tema que se transversalice a lo largo de estos 4 años de labor en Otras Voces en Educación, diría que es la búsqueda por enrostrar los signos inequívocos del uso de la educación por parte del sistema capitalista para sus propios beneficios y perpetuación.

Por ello, me siento honrada y comprometida con Otras Voces en Educación, pues la labor aquí desempeñada adquiere unas dimensiones exponenciales, cuando revisamos su impacto en estos cuatro años de historia y quehacer comunicativo que agrupa más de veinte millones de visitas en este ancho recorrido. Y en ese agradecimiento, no puedo sino recordarles que la educación es comunicación y debate activo y este es el mejor espacio para compartirlo.

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The coronavirus outbreak is the biggest crisis ever to hit international education

By: Martin La Monica.

The coronavirus outbreak may be the biggest disruption to international student flows in history.

There are more than 100,000 students stuck in China who had intended to study in Australia this year. As each day passes, it becomes more unlikely they will arrive in time for the start of the academic year.

Of course international affairs are bound to sometimes interfere with the more than 5.3 million students studying outside their home country, all over the world.

After the September 11 attacks in 2001, the United States closed its borders temporarily and tightened student visa restrictions, particularly for students from the Middle East. Thousands were forced to choose different study destinations in the following years.

In 2018, Saudi Arabia’s government instructed all its citizens studying in Canada to return home, in protest at the Canadian foreign minister’s call to release women’s rights activists held in Saudi jails.

A significant proportion of the 12,000 or so Saudi students in Canada left to continue their studies elsewhere, before the Saudi government quietly softened its stance.

So we have seen calamities before, but never on this scale. There are a few reasons for this.

Why this is worse than before

The current temporary migration of students from China to Australia represents one of the largest education flows the world has ever seen. Federal education department data show there were more than 212,000 Chinese international students in Australia by the end of 2019.

Screenshot/Department of Education

This accounts for 28% of Australia’s total international student population. Globally, there are only two study routes that involve larger numbers of students. The world’s largest student flow is from China to the United States and the second largest is from India to the US.

It’s also difficult to imagine a worse time for this epidemic to happen for students heading to the southern hemisphere than January to February, at the end of our long summer break.

Many Chinese students had returned home for the summer and others were preparing to start their studies at the end of February.

By comparison, the SARS epidemic in 2003 didn’t significantly dent international student enrolments in Australia because it peaked around April-May 2003, well after students had started the academic year.


Read more: We need to make sure the international student boom is sustainable


Ending in July that year, the SARS outbreak infected fewer than half the number of people than have already contracted coronavirus. Even during the SARS outbreak Australia didn’t implement bans on those travelling from affected countries.

What will the impact be?

This crisis hits hard for many Chinese students, an integral component of our campus communities. It not only causes disruptions to their study, accommodation, part-time employment and life plans, but also their mental well-being.

A humane, supportive and respectful response from the university communities is vital at this stage.

Australia has never experienced such a sudden drop in student numbers.

The reduced enrolments will have profound impacts on class sizes and the teaching workforce, particularly at masters level in universities with the highest proportions of students from China. Around 46% of Chinese students are studying a postgraduate masters by coursework. If classes are too small, universities will have to cancel them.

And the effects don’t end there. Tourism, accommodation providers, restaurants and retailers who cater to international students will be hit hard too.

Chinese students contributed A$12 billion to the Australian economy in 2019, so whatever happens from this point, the financial impact will be significant. The cost of the drop in enrolments in semester one may well amount to several billion dollars.

The newly-formed Global Reputation Taskforce by Australia’s Council for International Education has commissioned some rapid response research to promote more informed discussion about the implications and impacts of the crisis.


Read more: What attracts Chinese students to Aussie universities?


If the epidemic is contained quickly, some of the 100,000 students stuck in China will be able to start their studies in semester one, and the rest could delay until mid-year. But there might still be longer-term effects.

Australia has a world-class higher education system and the world is closely watching how we manage this crisis as it unfolds.

Prospective students in China will be particularly focused on Australia’s response as they weigh future study options.

The world is watching

Such a fast-moving crisis presents a range of challenges for those in universities, colleges (such as English language schools) and schools who are trying to communicate with thousands of worried students who can’t enter the country.

Australian universities are scrambling to consider a wide range of responses. These include:

  • delivering courses online
  • providing intensive courses and summer or winter courses
  • arrangements around semester commencement
  • fee refund and deferral
  • provision of clear and updated information
  • support structures for starting and continuing Chinese students, including extended academic and welfare support, counselling, special helplines, and coronavirus-specific information guidelines
  • support with visa issues, accommodation and employment arrangements.

A coordinated approach involving different stakeholders who are providing different supports for Chinese students is an urgent priority. This includes education providers, government, city councils, international student associations, student groups and professional organisations.

 

Source of the review: https://theconversation.com/the-coronavirus-outbreak-is-the-biggest-crisis-ever-to-hit-international-education-131138

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Aumentan los cupos de inversión para educación superior en Ecuador

América del Sur/ Ecuador/ 07.02/2020/ Fuente: ww2.elmercurio.com.ec.

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció este jueves que la oferta de cupos para el ingreso a las universidades en todo el país se incrementó en un 23 por ciento en el primer semestre de este año, en relación al mismo período de 2019.

En total, el Estado ecuatoriano ofertará este año 106.154 cupos, de los que 81.323 son presenciales y 24.831 en línea.

“Si todos deseasen ingresar a la universidad, no podrían hacerlo porque no existen espacios suficientes. Por ello, se deben aumentar cupos cada año y por supuesto, desde el Gobierno nos comprometemos a desarrollar las acciones para lograrlo”, manifestó el mandatario en el marco del Acuerdo Nacional por la Educación Superior.

En ese evento Moreno avanzó que en 2020 se invertirán 3.900 millones de dólares para fortalecer la educación inicial hasta el bachillerato y 1.100 millones adicionales para la educación de tercer nivel.

Recordó asimismo que el presupuesto educativo se incrementó en 22 de las 26 universidades públicas del país.

Para dar cabida a la alta demanda de cupos, el jefe del Estado explicó que el Gobierno ha dado un impulso especial a las carreras en línea, así como a la educación técnica y tecnológica, incrementando las posibilidades de acceso a la educación.

Por su parte, el titular de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), Agustín Albán, informó de que, como medida de acción para potenciar la educación técnica y tecnológica, el Estado invertirá 139 millones de dólares en la construcción de trece nuevos institutos.

También se equiparán 49 de estos centros, lo que beneficiará a 50.000 jóvenes a escala nacional. EFE

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