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Cómo ser niña… y no morir en el intento: La maternidad no debe ser parte de su infancia

Una de las consecuencias más devastadoras de la indefensión de las niñas en nuestros países, es la maternidad precoz. En Guatemala, por ejemplo, es pavorosa la cifra de embarazos y partos a edad temprana.

De acuerdo con una de las instituciones dedicadas a monitorear este tema –el Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva, OSAR- se produjeron 57 mil quinientos setenta y ocho embarazos en niñas y adolescentes entre 10 y 18 años, durante el primer semestre de 2021. De entre ellos, cerca de 3 mil corresponden a niñas de 10 a 14 años. Es decir, un período en el cual una niña aún no ha desarrollado plenamente su cuerpo y cuando un embarazo supone un riesgo elevado.

Además de la violencia implícita en la violación y sus consecuencias físicas y psicológicas, un embarazo a esa temprana edad significa la pérdida de derechos a todo nivel y el sometimiento a un régimen de vida duro, restrictivo y sometido a la autoridad de los adultos de su entorno. A ello se suma la prohibición legal de interrumpir el proceso de gestación, aún cuando se trate de un ser cuyo cuerpo no reúna las condiciones para sostenerlo y llevarlo a término. Es decir, la ley condena a la víctima a partir de una visión de Derecho influenciada por doctrinas religiosas y un sistema patriarcal sólidamente establecido.

Visto como parte normal de la vida, el embarazo en niñas y adolescentes es una de las mas graves consecuencias de la marginación en la cual vive y se desarrolla una gran parte de la población femenina. Asediadas por un concepto patriarcal de la vida y del deber, miles de niñas acaban siendo víctimas de abuso sexual desde antes de alcanzar la pubertad, convirtiéndose en madres en etapas tan tempranas de su desarrollo que incluso pierden la vida en el proceso. Indefensas ante la presión del autoritarismo ejercido por padres, hermanos y otros hombres de su entorno, sumado a la falta de protección por parte del resto de la comunidad, las niñas-madres terminan agotando la etapa de la infancia sin haberla vivido, para enfrentar la dura realidad de una existencia de miseria.

Ante esta situación, derivada de patrones culturales absolutamente viciados, las niñas se ven obligadas a arrastrar la humillación de una sexualidad no deseada, no consentida y de graves repercusiones para su salud física y psicológica, en un entorno de irrespeto que les veda el derecho a experimentar las etapas normales de su desarrollo.

En estos escenarios, las niñas-madres no entran en las prioridades de atención de las autoridades. Estas ven los casos de embarazo precoz como una expresión más del subdesarrollo y no como los actos criminales de abuso sexual que realmente son. El mensaje que envía esta aproximación al problema es de conformismo ante el sometimiento de uno de los grupos sociales menos tomados en cuenta en las políticas públicas de los gobiernos.

Esos miles de niñas y adolescentes cuyo cuerpo mal alimentado y endeble apenas puede cargar con el peso de su propia existencia, dan a luz en condiciones miserables, en medio de la indiferencia de las autoridades y soportando el rechazo de su propia familia. Así es su vida, así es el entorno social y ese el resultado de una cultura que las condena al eterno subdesarrollo.

Este abuso ha sido un hábito inveterado durante generaciones, profundamente arraigado y considerado una práctica socialmente aceptable; un destino insoslayable para quienes aún no poseen la fuerza ni la protección de la ley para defender sus derechos.

Las niñas merecen alcanzar sus sueños. La maternidad precoz no es uno de ellos.

Fuente: https://rebelion.org/como-ser-nina-y-no-morir-en-el-intento-la-maternidad-no-debe-ser-parte-de-su-infancia/

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La resistencia de las jóvenes africanas más allá de las fronteras

Por: Anred

Una nueva generación de mujeres utiliza Internet para movilizarse, organizarse y unirse en sus luchas para enfrentar una opresión profundamente arraigada por el poder patriarcal. Por Rosebell Kagumire.


A principios de 2020, justo antes de que la pandemia se convirtiera en la palabra y la vida, las jóvenes ugandesas acudieron a Twitter para denunciar a los hombres que supuestamente las habían acosado y, en algunos casos, agredido sexualmente. Estos hilos en Twitter causaron un gran impacto más allá del mundo online y rompieron el silencio nacional sobre los abusos sexuales generalizados en el país.

Por primera vez, las jóvenes hablaban al unísono, aunque en algunos casos solo momentáneamente. Compartieron sus experiencias vividas como supervivientes de la violencia sexual y no hubo duda de que muchos de los que denunciaron como violadores habían atacado a varias jóvenes. Este fue el momento #MeToo de Uganda, aunque el impulso para la rendición de cuentas ha sido una lucha larga y difícil. Estas jóvenes se apoyaron en la valentía de las mujeres que habían contado sus historias anteriormente a pesar de la ira pública a la que se enfrentaron.

La joven activista Sheena Bageine asumió la responsabilidad por aquellas que aún no podían hablar públicamente de su experiencia. Recibió sus historias y las publicó anónimamente. Sheena fue detenida, pasó una noche en un calabozo de la policía, y posteriormente fue acusada de comunicación ofensiva y ciberacoso. Así es como opera el poder patriarcal, desde el silenciamiento en la red hasta sistemas estatales dispuestos a «dar una lección» a las mujeres que se niegan a callar.

Las jóvenes ugandesas respondieron, desde abogadas hasta especialistas en salud mental y guerreras de las redes sociales, y el hashtag #FreeSheena alcanzó una gran popularidad. En pocas horas, se había convertido en un problema para la policía implicada, que la dejó en libertad bajo fianza. El caso de Sheena sigue abierto. Pero las acciones de sus compañeras y la solidaridad que suscitó demuestran la agilidad de la movilización de las mujeres jóvenes en la era digital, a pesar de las arraigadas hegemonías que aún prevalecen en la vida cotidiana.

Esta valentía se ha inspirado en la audacia de una larga lista de mujeres organizadoras y resistentes. En los últimos años, la Dra. Stella Nyanzi, poeta y académica, ha marcado la pauta de lo radicales que pueden ser las mujeres jóvenes si así lo desean. Ha retomado viejas formas de negarse a la civilidad cuando se trata de quienes abusan del poder. En un poema en Facebook, describió desafiantemente al presidente de Uganda calificándolo como un par de nalgas por no proporcionar toallas sanitarias a las adolescentes que habían abandonado la escuela. Fue detenida, juzgada y encarcelada durante más de un año.

Millones de mujeres jóvenes de todo el continente africano han encontrado una voz común para la creación de comunidades, la organización y la movilización, aprovechando el aumento constante de la difusión de Internet y la proliferación de teléfonos inteligentes más baratos.

A pesar de ser menos numerosas que sus homólogos masculinos en Internet, no se puede pasar por alto la indignación y organización audaces de las jóvenes africanas. El acceso a la información siempre ha sido clave para el despertar de cualquier conciencia. Para esta generación, a pesar de las disparidades económicas y digitales que aún persisten, el acceso a la información es mucho más rápido que para sus propixs progenitorxs.

Al ver que otras jóvenes se atreven a cruzar las líneas que definen el comportamiento cívico que se espera de las mujeres, ellas también encuentran coraje para unirse a pequeñas pero crecientes comunidades. Los espacios online han permitido la organización panafricana. Una protesta en Namibia o Sudán puede conocerse rápidamente en otros países en cuestión de horas o días, donde otrxs pueden encontrar formas de mostrar su solidaridad.

Según un informe del Afrobarómetro de 2019, la proporción de mujeres que utilizan regularmente Internet se ha duplicado con creces en los últimos cinco años en 34 países africanos, pasando del 11 al 26 por ciento. Pero el informe también mostró una brecha de género continua del 8 al 11 por ciento. Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de «poseer un teléfono móvil, utilizarlo a diario, tener un teléfono móvil con acceso a Internet, poseer un ordenador, acceder a Internet con regularidad y obtener sus noticias de Internet o de los medios sociales».

Las mujeres que participan en estas plataformas se enfrentan a enormes desafíos. A menudo no son consideradas como fuentes expertas, ni siquiera por sus colegas dentro de campañas de movimientos progresistas e incluso cuando los temas tratan sobre experiencias vividas por las mujeres. Otras veces, las voces de las mujeres jóvenes son encasilladas y solo se les permite ser escuchadas en «temas de mujeres». La marginación dentro del discurso público se extiende al mundo online, donde las jerarquías de quién es escuchadx se recrean y se extienden desde el mundo offline. Muchas se retiran de las plataformas públicas y se refugian en grupos más pequeños de amigxs de confianza. Esto les niega una voz pública. Al igual que los hombres, también deben sortear la creciente tendencia al cierre de Internet y a la vigilancia por parte de los gobiernos.

A pesar de estos obstáculos, las voces feministas africanas están teniendo un impacto tanto dentro como fuera de Internet. Al igual que en el caso de los hombres, las personas con mayor acceso a Internet son mayoritariamente personas con un buen nivel educativo y lo suficientemente adineradas como para pagar los costos de acceso a Internet. Pero el creciente número de colectivos feministas, comprometidos con la colaboración y la inclusión, es un testimonio del potencial de la política inclusiva.

En algunos casos, cuestiones que históricamente han sido tratadas simplemente como «cuestiones de mujeres» están llegando lentamente al centro de la discusión política. Lxs más jóvenes del continente están presionando para que se produzcan cambios que ni siquiera sus mayores, incluidxs quienes rechazan el statu quo, están facilitando. Las voces feministas están ganando protagonismo como parte crucial de esta resistencia.

Por ejemplo, la Coalición Feminista en Nigeria se movilizó para responder a las necesidades de lxs manifestantes en las protestas #EndSARS que sacudieron Nigeria en respuesta a la brutalidad policial en octubre de 2020. Alrededor de la misma época, en Namibia, las manifestantes de #ShutitAllDown, lideradas por jóvenes, exigieron acciones para abordar el feminicidio, la violación y el abuso sexual.

Formada en 2019 durante el levantamiento popular contra el régimen de Omar al Bashir, la iniciativa #SudanWomenProtest reunió a miles de mujeres para protestar contra «la militarización, la injusticia generalizada contra mujeres y niñas, los asesinatos por razones de género y la normalización de la violencia sexual como resultado de las severas leyes discriminatorias que siguen vigentes en Sudán». Las mujeres sudanesas llevaban décadas resistiendo, pero su visibilidad en la revolución de 2019 que derrocó a Bashir produjo una «conmoción» en el mundo, ya que se hizo viral un vídeo de una mujer encima de un coche dirigiendo cánticos de protesta. En marzo de 2021, la iniciativa mantuvo la presión sobre el gobierno de transición de Sudán para que eliminara toda política sexista y discriminatoria.

Conocedoras a la perfección de las campañas mundiales de Internet como #BlackLivesMatter, #SayHerName y #IBelieveHer, las jóvenes de todo el continente han tomado sus propias iniciativas. Al igual que sus homólogas de otros lugares, han introducido perspectivas feministas interseccionales en su organización. En Sudáfrica han formado movimientos por la justicia de género, como las protestas #AmINext en respuesta a la violación y el asesinato de la estudiante universitaria Uyinene Mrwetyana en 2019. Pero las jóvenes también han sido líderes clave en los movimientos #RhodesMustFall y #FeesMustFall.

Sin embargo, fuera de internet los movimientos y colectivos de jóvenes feministas siguen marginados incluso en los movimientos de jóvenes que impulsan cambios políticos. Lxs jóvenes de África se organizan cada vez más en busca de un cambio radical en la forma de gobernar las naciones africanas, para conseguir dignidad y respeto por las opiniones de la ciudadanía. Sin embargo, sin la participación igualitaria y el liderazgo de las jóvenes feministas, esa transformación social seguirá siendo difícil de alcanzar.

Las jóvenes africanas están aprendiendo y enseñando que las luchas deben estar vinculadas y no plantear alternativas mutuamente excluyentes. En Nigeria, por ejemplo, las jóvenes activistas en medio de la campaña #EndSars contra la brutalidad policial también insisten en que #NigerianQueerLivesMatter (las vidas queer nigerianas importan).

Pedir a las mujeres jóvenes y a lxs africanxs queer que dejen de lado sus propias luchas, con el argumento de que la liberación «nacional» debe ser lo prioritario, como hicieron nuestras antecesoras una y otra vez, no es aceptable.

Las mujeres fueron fundamentales en los movimientos por la independencia y la resistencia cotidiana al dominio colonial. Pero a menudo los propios movimientos se transformaron en hegemonías de la clase política dominante. Aunque hemos aumentado el número de mujeres en los parlamentos de África hasta igualar la media mundial del 25 por ciento, el poder real tanto en el gobierno como en la sociedad está muy por debajo incluso de ese logro. La verdadera liberación de las mujeres y las minorías de las ataduras introducidas por la subversión colonial en materia de género, sigue siendo elusiva. Desde los hogares hasta los bares, pasando por las calles y los lugares de trabajo, a pesar de todos los avances logrados en el «empoderamiento de las mujeres», todavía no hemos visto la verdadera liberación de las mismas, en el sentido de que puedan caminar por este mundo libres en su propia piel y sus propios cuerpos, libres de violencia.

Con frecuencia se espera que las personas oprimidas, en este caso, las jóvenes africanas y las personas de género diverso, sean educadas al exigir que se les reconozca su plena humanidad, con frases condescendientes como «estás pidiendo demasiado».

Pero, ¿quién define lo que es demasiado para la libertad y la existencia de cualquier persona? Para Sheena Bageine y Stella Nyanzi aquí en Uganda, y para las mujeres jóvenes y lxs africanxs queer que se resisten a la deshumanización en todo el continente, la respuesta es ser «demasiado». Solo siendo «demasiado» pueden surgir nuevas grietas en el muro de las dictaduras patriarcales.


Rosebell Kagumire es escritora, bloguera premiada, activista feminista panafricana y estratega de comunicación. Es la actual coordinadora y editora de AfricanFeminism.com. También es coeditora del libro reciente El papel del patriarcado en el retroceso de la democracia, dedicado a los países de África Oriental y el Cuerno de África (disponible para su descarga gratuita). Para más información sobre su trayectoria, puede consultarse esta entrevista de marzo de 2021.

Fuente de la información e imagen: https://www.anred.org

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España: Las ONG denuncian que la trata sigue siendo «invisible» y afecta a mujeres y niñas migrantes

Este fenómeno afecta a más de 21 millones de personas en el mundo.

Las ONG han denunciado, con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas que se celebra este 30 de julio, que la trata sigue siendo un fenómeno «invisible» a pesar de afectar a más de 21 millones de personas en el mundo, sobre todo a mujeres y niñas migrantes.

Por ejemplo, Cruz Roja Española atendió en 2020 a 700 personas en situación de trata en su mayoría mujeres (84%) y niñas y niños (8,5%). Del total, el 80% lo fueron con fines de explotación sexual (564) y el 5% laboral. Las nacionalidades mayoritarias fueron personas procedentes de Colombia (120), Nigeria (92), Costa de Marfil (53) y Rumanía (47).

Ante esta situación, desde la ONG agradecen el impulso que se ha iniciado este año en relación a una Ley Integral que proteja a todas las personas en situación de trata.

Dentro de las recomendaciones que Cruz Roja ha presentado durante el periodo de consulta, piden que contemple todas las finalidades de la trata (explotación sexual, laboral, órganos, actividades delictivas, matrimonios forzados) y que incluya a todas las personas afectadas, independientemente de su edad, sexo, género e identidad sexual, nacionalidad y situación administrativa.

Aumenta durante la pandemia

Sobre el modo en que la pandemia ha podido afectar a este fenómeno, la ONG de la Iglesia católica Manos Unidas ha denunciado que la trata ha aumentado durante la emergencia sanitaria y ha alertado de que muchas de las víctimas potenciales están ahora más lejos de los mecanismos de prevención y apoyo, lo que complica su identificación y rescate.

Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en 2018, 148 países detectaron alrededor de 50.000 víctimas de trata, aunque el número real de personas afectadas es mucho mayor, dada la naturaleza oculta de este delito, según precisa la organización.

24/02/10 Chicas que ejercen la prostituci#{emoji}151;n en el club Dallas en Agullana (Girona) a pocos kilometros de la frontera con Francia. PERE DURAN / Nord Media

Imagen de archivo de chicas ejerciendo la prostitución

Pere Duran / NORD MEDIA / Colaboradores

El informe muestra que los traficantes se aprovechan especialmente de los más vulnerables, como los migrantes, las personas sin trabajo y los menores de edad. En el caso de los niños y niñas, su presencia entre las víctimas de trata se ha triplicado en los últimos 15 años y las niñas son tratadas principalmente con fines de explotación sexual mientras que los niños son utilizados para trabajos forzados, según añade.

Manos Unidas pone el ejemplo de la ciudad costera de Zamboanga, la sexta ciudad más poblada de Filipinas, cuyo puerto internacional supone la «puerta trasera» para la trata de personas en el continente asiático.Según detalla, aproximadamente 8.000 víctimas de trata han sido rescatadas en el puerto internacional de Zamboanga desde 2011, de las que 300 eran menores de edad, principalmente niñas.

En este contexto, Manos Unidas colabora desde hace más de 10 años con la ONG Katilingban Sa Kalambuan Org. Inc. (KKI), que puso en marcha en 2008 el Tanglaw Buhay Center, un centro de acogida y reinserción de niñas víctimas de tráfico y violencia sexual, que ha logrado reintegrar en la sociedad a más de 350 niñas.

Suelen ser chicas jóvenes, y también niñas, que vienen de hogares rotos o con escasos recursos económicos»

Marcelina CarpizoDirectora del Tanglaw Buhay Center

«Suelen ser chicas jóvenes, y también niñas, que vienen de hogares rotos o con escasos recursos económicos, bajos niveles educativos y cuya biografía está marcada por la violencia física, psicológica o sexual. En algunos casos, es en el seno de la familia donde se cometen los primeros abusos», revela la directora del Tanglaw Buhay Center, Marcelina Carpizo.

La pobreza generalizada y la persistencia del conflicto armado en numerosas zonas del país son factores que alimentan la trata. Otras causas son la discriminación de género, las secuelas de la guerra, la falta de información y educación y la corrupción oficial, según añade.

Además, advierte de que en estos tiempos de crisis, la ciberprostitución se consolida como una nueva forma de abuso y un grave riesgo para los niños y niñas de familias empobrecidas.

Por otro lado, la ONG también denuncia que mujeres y niñas migrantes venezolanas son un objetivo cada vez más recurrente para las redes de trata con fines de explotación sexual en Colombia, una situación que «no es nueva, pero sí se ha agudizado como consecuencia de la diáspora constante de venezolanos que cruzan la frontera con Colombia».

Combatir la corrupción

Por otro lado, desde la Fundación de la cooperación española para la mejora de políticas públicas en el mundo (FIIAPP) recuerdan que el combate no es solo contra proxenetas y grupos criminales, y denuncian que también hay «corrupción de funcionarios públicos como policías, fiscales, agentes migratorios o técnicos municipales», la parte «invisibilizada» de la trata, sobre todo en casos de explotación sexual.

FIIAPP pone el ejemplo de «un empleado corrupto que falsifica un documento de identidad para hacer pasar a una niña por mayor de edad; un guardia que facilita que los proxenetas y sus víctimas crucen ilegalmente las fronteras; un técnico municipal que otorga una licencia de hostelería a un prostíbulo, o un fiscal que avisa a grupos criminales antes de una intervención judicial».

«La trata de niñas y mujeres para ser explotadas sexualmente no sería posible sin la complicidad de empleados públicos que miran a otro lado, posibilitan, facilitan, y a veces hasta controlan la actividad de los grupos criminales de trata. A cambio reciben cobros periódicos de dinero o la posibilidad de recibir favores sexuales por parte de las mujeres explotadas», denuncia la coordinadora de Gobernanza Democrática del Programa EUROsociAL+ en la FIIAPP, Sonia González.

Por ello, la Red de Fiscales contra la Corrupción y la Red TRAM de Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes (ambas integrantes de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (AIAMP), la FIIAPP, y EUROsociAL han lanzado esta semana una campaña en redes sociales para sensibilizar sobre casos de corrupción concretos que facilitan la trata en América Latina.

Historias de supervivientes

Una vez que consiguen salir de la situación de trata, las ONG ayudan a estas mujeres y niñas en su proceso de recuperación. Así, por ejemplo, desde la ONG evangélica Diaconía realizan proyectos en España como ‘Desactiva la trata’ para que las supervivientes puedan relatar sus historias y transmitir sus demandas y propuestas a los actores más relevantes en la lucha contra la trata en España.

En concreto, lo hacen a través de talleres y otras herramientas de expresión, respetando sus tiempos y protegiendo su confidencialidad, para que se sientan seguras y en confianza a la hora de contar sus historias.

Estos talleres se están desarrollando en Madrid y en ellos actualmente participan seis mujeres, que provienen de lugares como Costa de Marfil, Nigeria, Colombia o Marruecos. Sus franjas de edad están comprendidas entre los 19 y 43 años, y tres de ellas tienen hijos a su cargo. Junto con otras entidades como la Asociación Entre Mujeres y la empresa de inserción Soulem, trabajan para favorecer su participación y empoderamiento.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/vida/20210730/7634610/ong-denuncian-trata-invisible-mujeres-ninas-migrantes-dia-mundial.html

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Destapan red de abuso sexual de menores en escuelas de México

Colegios privados e instituciones educativas de por lo menos siete estados han sido señalados.

La Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) de México ha denunciado una red de abuso sexual de menores de edad en más de 20 escuelas públicas y colegios privados en al menos siete estados de la república.

De acuerdo al informe, existen delitos de explotación sexual cometidos por maestros, directivos y personal administrativo quienes han incluso vídeo grabado a los pequeños con fines de pornografía en línea, lo cual se trata de “patrones delictivos marcados por acciones entre varios adultos, perpetrados de manera masiva dentro de un plantel escolar”.

La ODI menciona que la situación se presenta en la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco, Morelos, San Luis Potosí, Oaxaca y Baja California.

Un centenar de casos se han registrado de acuerdo a las denuncias; hasta el momento se desconoce si esto provocó detenciones o investigaciones al respecto.

La ODI lamentó que cientos de menores hayan sido utilizados para cometer delitos de explotación sexual infantil online.

En el informe se registra parte del escándalo de pederastía: «de manera consistente, niños y niñas describen ser penetrados con jeringas con agua, con popotes o con papeles sucios, incluso manchados con excremento».

También describen ser ahorcados u obligados a lastimar a otros compañeros y compañeras, así como ser grabados o fotografiados.

Fuente: https://www.sandiegored.com/es/noticias/207712/Destapan-red-de-abuso-sexual-de-menores-en-escuelas-de-Mexico

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Colombia: 14 niños habrían sido abusados por violador en serie en jardín infantil en Medellín

América del Sur/Colombia/02-07-2021/Autora: LINA ROBLES/Fuente: www.publimetro.co

72 niños estuvieron expuestos al auxiliar de nutrición, principal sospechoso.

En un comunicado, el ICBF confirma que a 14 ascenderían los menores víctimas de un supuesto abuso por parte de un trabajador del jardín infantil. 14 niños habrían sido abusados por violador en serie en jardín infantil en Medellín.

Al respecto la entidad explica que conocida las denuncias, los niños son valorados por el Centro Atención Integral Víctimas Violencia Sexual, según la ruta de atención establecida para estos casos.

Al parecer el comportamiento de una de las menores evidencia el aberrante hecho.

El caso

Una alarmante denuncia dio a conocer la Alcaldía de Medellín. Estos niños habrían sido víctimas de abuso sexual en un jardín infantil de la comuna 2 (Santa Cruz), en el nororiente de la ciudad.

Actualmente, la Alcaldía de Medellín informa que la Unidad de Delitos Sexuales de la Fiscalía tiene conocimiento de los hechos a partir de dos denuncias radicadas.

14 niños habrían sido abusados por violador en serie en jardín infantil en Medellín

Esto en el marco de la activación de las rutas de restablecimiento de derechos de los niños y niñas de la ciudad.

Un contratista de la entidad prestadora del servicio es acusado de estos graves hechos sucedidos en el centro infantil.

Por tanto la Alcaldía precisa que el presunto abusador se desempeñaba como auxiliar de nutrición y es contratista de la entidad prestadora del servicio de atención integral que opera la sede.

A la fecha, se encuentra suspendido de actividades que le permitan tener algún contacto con los niños y las niñas, en tanto avanza la investigación por parte de las autoridades.

A la zona se envía un equipo psicosocial para escuchar a las familias de las presuntas víctimas del abuso sexual y brindar acompañamiento psicológico.

También, la alcaldía ordena la activación del Código Fucsia y del protocolo para la detección y atención de casos de presunta inobservancia, amenaza y vulneración de derechos de los niños.

14 niños habrían sido abusados por violador en serie en jardín infantil en Medellín

Esto establecido en las orientaciones técnicas para la Operación de la Modalidad Entorno Infantil 8 Horas.

Según la Alcaldía, el centro infantil se cierra temporalmente y los 72 niños que eran atendidos allí seguirán recibiendo acompañamiento en casa.

Los niños presuntamente abusados son remitidos para ser acompañados en el programa Jugar para Sanar, en donde se brinda atención especializada frente a estos casos.

14 niños habrían sido abusados por violador en serie en jardín infantil en Medellín.

Fuente e Imagen: https://www.publimetro.co/co/noticias/2021/07/01/14-ninos-habrian-sido-abusados-por-violador-en-serie-en-jardin-infantil-en-medellin.html

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México: Lanzan maestr@s petición en Change.org para que se investigue el abuso sexual infantil en escuelas y se tomen las medidas oportunas para erradicarlo

-La petición se puede leer y firmar a través de la liga https://www.change.org/p/a-la-secretaría-de-educación-pública-debe-investigarse-el-abuso-sexual-infantil-en-las-escuelas-maestras-y-maestros-de-méxico?recruiter=254170001&utm_source=share_petition&utm_medium=twitter&utm_campaign=share_petition&utm_term=share_petition&recruited_by_id=f7cc4650-ca58-11e4-ac60-11007c56b52d

Chihuahua, Chih.- Después de que el pasado 31 de mayo la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia (ODI) AC diera a conocer la terrible problemática de “explotación sexual” de menores en planteles escolares de algunos estados, un importante número de reconocidos maestras y maestros de toda la República lanzaron a través de la plataforma Change.org una petición solicitando a las autoridades federales y estatales investigar los hechos denunciados, esclarecer los hechos y adoptar las medidas y protocolos necesarios para evitar su repetición. Y es que en la petición, cuya organización estuvo encabezada por el Doctor Manuel Gil Antón, profesor e investigador del Centro de Estudios Sociológicos, y Noel Antonio García Rodríguez, integrante del ResISSSTE- CNTE de Chihuahua, exigen a las autoridades educativas federales y estatales “que manifiesten, de manera pública y clara, su compromiso con la investigación que se requiere realizar en todas las entidades para erradicar tanto el abuso sexual infantil aislado”, igual a las autoridades y dueños de planteles particulares, pero también que establezcan protocolos adecuados de supervisión en las escuelas y resolución de casos detectados mediante la vía judicial, y la dotación de recursos económicos para adecuar las escuelas “a la máxima transparencia en cuanto a los espacios escolares, evitando sitios en los que se puedan ocultar los delincuentes para realizar sus crímenes”.

A continuación el contenido íntegro de la petición

Debe investigarse el abuso sexual infantil en las escuelas: maestras y maestros de México

Nosotras y nosotros, maestras y maestros de diversas partes de México que laboramos desde la educación inicial al posgrado, hemos leído con enorme dolor y preocupación el informe “Es un secreto” La explotación sexual en planteles escolares,[1] que dio a conocer la ODI (Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia, AC.) el 31 de mayo de 2021. (Puede consultarse en: https://dispensariodi.com/es-un-secreto/

Luego de tener el privilegio de ejercer la profesión magisterial y trabajar en escuelas durante años, o a lo largo de nuestra vida, sostenemos con absoluta seguridad que la educación, para ser tal, ha de basarse en una relación de profundo respeto y afecto a las niñas y niños en su proceso de aprendizaje, por lo que cualquier vejación que sufran en los espacios escolares constituye el peor perjuicio que se les pueda ocasionar y la mayor contradicción de la escuela.

Esta forma de entender nuestra labor, que se finca en la relación pedagógica basada en la ética, es, sin duda, el más importante aspecto de lo que se concibe como educación. En la escuela, más allá de los contenidos que establecen los planes y programas de estudio, a través del vínculo cotidiano entre docentes y aprendices, entre los propios aprendices e incluso en el lazo que nos une con las y los colegas y las familias que nos confían a sus hijos e hijas, se aprende un valor central en la construcción de la sociedad a la que aspiramos: que el otro, la otra con la que nos relacionamos, es la condición que hace posible ser un “nosotros” cimentado en el respeto y el aprecio mutuos a nuestro valor esencial como personas: la integridad física, emocional e intelectual, la cual tiene que ser asegurada, especialmente a las niñas y los niños, en el espacio educativo que se cristaliza en la escuela.

El abuso sexual infantil es, donde quiera que ocurra, uno de los actos más reprobables que podemos imaginar; pero se agrava si sucede en el ámbito de la escuela, pues esta institución, la escuela, nuestras escuelas, deben ser los sitos sociales más seguros para la convivencia armónica y respetuosa en la que se construye la identidad ciudadana, entendida como la irrenunciable exigencia de los derechos que nos amparan, y el cumplimiento solidario de nuestras obligaciones para con las y los demás.

El “secreto”, al que se refiere  el informe de la ODI, ya no lo es: con base en su trabajo de acompañamiento a las víctimas en los procesos jurídicos que devienen de la adecuada denuncia, y una investigación más amplia, esta organización ha encontrado una serie de patrones, de procedimientos semejantes, en los que en distintas escuelas, públicas y privadas, en diferentes estados de la república, se añade a la terrible experiencia del abuso sexual que niñas y niños padecen, la probable existencia de redes en las que este delito se torna parte de una modalidad del crimen organizado.

Del  informe de la ODI se deriva una inexcusable obligación para las autoridades educativas y de procuración de justicia en los distintos órdenes de gobierno: debe ser desterrada de inmediato la infiltración de delincuentes que, usurpando los puestos de maestras, maestros, directivos, asesores o empleados en la administración o cuidado de los espacios escolares, realizan de manera concertada, según se revela en el informe, formas de abuso sexual que resultan inenarrables por la perversidad y crueldad con las que se llevan a cabo.

Junto al dolor sin medida de las niñas y niños –y sus familias- que se desprende de haber sufrido esas experiencias, al que se añaden procesos judiciales que vuelven a ubicar como víctimas a quienes ya lo han sido, se pone en riesgo a la escuela como una institución que siempre podrá mejorar en la pertinencia de sus procedimientos para generar ambientes de aprendizaje, pero que nunca puede ser tolerada como un espacio en donde estén en riesgo la seguridad y el más absoluto respeto a quienes asisten a ella en procura de educación.

No podemos permanecer indiferentes a lo que se ha desvelado como la posible captura de algunos planteles escolares, por parte de delincuentes que, de manera coordinada, no solo causan daños irreparables al cometer abusos sexuales a niñas y niños, sino que medran con la venta de imágenes y grabaciones de los actos perversos que perpetran.

Por el valor y responsabilidad que implica nuestro trabajo, por el afecto y aprecio por cada niña o niño que asiste a las escuelas en el país, el silencio no es opción. Por lo tanto, exigimos:

1.A las autoridades educativas federales y estatales que manifiesten, de manera pública y clara, su compromiso con la investigación que se requiere realizar en todas las entidades para erradicar tanto el abuso sexual infantil aislado, como el que puede tener ya características de organizado, tanto en el sector público como en el privado que también está en el ámbito de sus competencias.

2.A las autoridades educativas de los planteles y sistemas escolares particulares y sus dueños (ya sean asociaciones civiles, empresarios o denominaciones religiosas de distinto tipo), que expresen, también de manera pública y clara, su compromiso con las tareas que es preciso realizar para erradicar estas prácticas.

3.A las autoridades educativas federales y estatales, que establezcan protocolos adecuados en la supervisión de las relaciones en las escuelas, incluyendo previsiones en las formas de contratación y la solución de eventuales casos de abuso, no como asuntos a resolver al interior de las burocracias educativas o sindicales, sino dando vista inmediata – de contar con elementos suficientes – a las instancias de procuración de justicia que corresponda.

4.Al Estado mexicano, y en especial al Poder Legislativo, que asigne los recursos necesarios con el fin de que todas las escuelas, además de contar con infraestructura suficiente para el cuidado de la salud y el mejor ambiente para el aprendizaje, se adecuen a la máxima transparencia en cuanto a los espacios escolares, evitando sitios en los que se puedan ocultar los delincuentes para realizar sus crímenes.

5.A la Fiscalía General de la República y sus homólogas estatales, que de inmediato se den a la tarea de realizar una investigación exhaustiva que descarte, o en su caso descubra y destierre, la probable existencia de formas organizadas para la comisión de abusos sexuales en los planteles, empleando para ello todos los recursos a su alcance, en especial la Policía Cibernética que indague el destino del material gráfico que se está generando.

Quienes firmamos somos parte del magisterio en México, profesoras y profesores de escuelas públicas y privadas; en nuestro nombre y seguramente en el de miles de colegas más, queremos expresar a la comunidad toda, de manera enfática, nuestro rechazo absoluto a las prácticas que se han denunciado y la urgencia de llevar a cabo las acciones necesarias para evitarlas y erradicar la posible presencia de mafias que capturan espacios escolares para cometer delitos.

(A continuación aparecen, en orden alfabético por primer apellido, las y los firmantes iniciales de esta petición. Las personas que la apoyen a través de esta plataforma, aparecerán, del mismo modo, en la versión impresa que se entregará a la SEP Federal y a la Fiscalía General de la República.)

Hugo Aboites, Abril Acosta, Rocío Acosta Jaimes, José Antonio Acosta Sebastián, Diana Addauto, Norma Adriana Moreno, María Silvia Aguirre Lares, Mayra Georgina Aguirre Ortiz, Mónica Tatiana Alba Romero, Ana Alberro, Armando Alcántara Santuario, Elsa Saraí Alfaro Camarillo, Juan Alfonseca, Atocha Aliseda, Placido Alonso Méndez, Rogelio Javier Alonso Ruiz, Guadalupe Alonso Segura, Elva Gabriela Alvarado Rodríguez, Laura Álvarez Manilla, María Fernández Álvarez Gil, Marina Jocabed Alvídrez, Adriana Andrade Frich, Andrea Angulo Menassé, Liliana Aniles Muñiz, Gabriela Antúnez Álvarez, José Luis Anzures García, Irma Yazmina Araiza Delgado, Erika Melina Araiza Díaz, Mónica Arredondo Pérez, Paola Arteaga, Karla María Arteaga, Tomás Armando Ávila Rodríguez, Roberto Ávila Vázquez, Imelda Denisse Avilés Domínguez, Ana Ayala, Héctor Eduardo Bañuelos Ruíz, Natalia Barberá, Andrea Bárcena Molina, Carlos Germán Barraza Cedillo, Juan Antonio Barrera Ángeles, Oscar Barrera Sánchez, Concepción Barrón, Adriana Cristina Bátiz Rochin, Raquel Beato, María Reyes Bencomo Gómez, Israel Benegas González, Adolfo Benítez Narváez, Benjamín Berlanga, Minerva Araceli Betancourt Bravo, Elisa Bonilla, Rosa Gabriela Borja Neri, Teresa Bravo, Francisco Nicolás Bravo Herrera, Maite Brosa, Angélica Buendía, Mario Adalberto Buitimea Verdugo, Ana Buquet Corleto, Claudia Cabrera Sánchez, Cecilia Cadena, Tania Calderas Romero, Eréndira Calderón González, Esther Caldiño Mérida, Anaid Caletti González, Beatriz Calvo Pontón, Salvador Camacho, Salvador Camacho Sandoval, Siddharta Camargo Arteaga, Alma Delia Camarillo Ramírez, Nadia Campos Rodríguez, Reyna Campuzano Salinas, Alejandro Canales, Antonia Candela, Martha Elvia Candela Reyes, Paola Guadalupe Caraveo Renova, Anel Carbajal Montalvo, Gloria Careaga, Abelardo Carro Nava, Estela Casados González, Hugo Casanova Cardiel, Patrícia Castañeda, Blanca Margarita Castañeda Díaz, Carmen Castillo Sosa, Marco Castillo, Nithia Castorena Sáenz, Nina Castro Méndez, Jorge Cázares Torres, Alicia de Alba Ceballos, Fernando Iván Ceballos, Alfredo Ceballos Lozano, Lluvia Elizeth Cervantes Contreras, Ma. Eugenia Chauol, Ana María Chávez Hernández, María Isabel Chávez Hernández, Lorena del Socorro Chavira Álvarez, Lourdes Chehaibar, Oscar Emmanuel Cisneros Juárez, Alicia Civera, Roberto Civera, Tatiana Coll, Concepción Company, Zyanya Contreras Campos, Elizabeth Contreras Colin, Sharon Córdova García, María José Corona Burch, Yolanda Correa Castro, Pilar Cosculluela, Minerva Cruz García, Nataly De Jesús Cruz Vargas, Miguel Ángel Cuevas Cuevas, Carmen Curcó, Marisol de Diego Correa, Jimena de Gortari, Celina De La Rosa Fong, Andrea de Vizcaya Ruiz, Celia del Palacio Montiel, Joaquín Fernando del Río Mateo, Mónica del Valle Magdaleno, Gabriela Delgado Ballesteros, Isidra Delgado Solís, Noemí Díaz Marroquín, Ma. Pascuala Díaz Plata, Paulette Dieterlen, Esmeralda Dionicio, Nayeli Domínguez Vega, María Magdalena Duarte Godoy, Silvia Dutrenit, Ana Graciela Ek Dzul, Lourdes Enríquez, Martha Inés Enríquez Lechuga, Julia Esther Enríquez Martínez, Miguel Ángel Escalona Aguilar, Ana Escoto, Carolina Espina Santos, José Javier Espinosa Berber, Martha Gabriela Espinosa Pichardo, Francisco Amadeo Espinosa Ramos, Etty Estévez, Catherine Ettinger, Edna Fabian Rojas, Lilia Nieto Fernández, Alonso Fernández Guasti, Dora Alicia Fernández Urbalejo, Juan Guillermo Figueroa Perea, Adriana Flores Alonso, Karina Flores Cordero, Ana Edith Flores Delgado, Juana Manuela Flores García, Ernesto Flores Morales, Aymara Flores, Diana Fuentes, Mario Luis Fuentes, María Guadalupe del Carmen Fuentes Cardona, César Fuentes Hernández, Lucias Gajá, Jesús Francisco Galaz Fontes, Eugenia Galicia, Ana Laura Gallardo, Jesús Manuel Gallegos Trevizo, Manuel Fernando Gamboa Márquez, Yahir Gamón, Nancy Judith Gandarilla Baldenegro, Aleida García Aguirre, Jacqueline García Balderas, Jacqueline García Balderas, David García Cárdenas, Saúl García Guerrero, Martha Leticia García Hernández, Maricela García Magaña, Lorena Yazmín García Mendoza, Alejandra García Pardiñas, Yolanda García Pavón, Rubén García Rangel, Noel Antonio García Rodríguez, Susana García Salord, Rafael García Sánchez, Celia García Valdivieso, Guadalupe García Valdivieso, Citlali García Villaseñor, Javier Gaytán Hernández, Manuel Gil Antón, María Asunción Gil González, Andrés Gómez De Teresa, Araceli Gómez Hernández, Valentín Alfredo Gómez Hernández, Paloma Gómez Mino, Martha Gómez Panana, María Elena Gómez Tagle, Teresa Gómez Tress, Fernando M. González, Edgar Oswaldo González Bello, Erika Gabriela González Gaytán, Lydia González González, Erandi Siratzeni González Kañetas, Arturo Manuel González Rosas, Cynthia Patricia González Santoyo, Tamara Isabel Granja Garzón, María del Pilar Lilián Guevara López, Griselda Gutiérrez, Norma Georgina Gutiérrez, Ana Lorena Gutiérrez Escolano, Rebeca Gutiérrez Estrada, Ana Paulina Gutiérrez Martínez, Luis Gualberto Gutiérrez Novelo, Lucía Guzmán López-Figueroa, Leticia Guzmán Palacios, Lourdes Guzmán Pizarro, Ewald Hekking Sloof, Álvaro Hernández, Pedro Hernández, Claudia Cecilia Hernández Castro, Daniel Hernández del Ángel, Ramón Hernández González, Claudia Berenice Hernández Hernández, Claudia Leticia Hernández Hernández, Pedro Hernández Morales, Daniel Hernández Rosete, Jaqueline Itzel Hernández Ruiz, Margarita Hernández Sánchez, Ma. Magdalena Hernández Sema, Noemí Hernández Suárez, Cristina Herrera, Luz Yazmin Herrera Cruz, Gerardo Herrera, Darío Hidalgo Morales, Romelia Hinojosa Lujan, Rosa María Huerta Mata, Raúl Hurtado, Luis Alexis Ibáñez Aguilar, Fidel Ibarra López, Catalina Inclán, Guadalupe Jiménez Hidalgo, Georgina Jiménez Vidiela, Ana Jiménez, Mariana Juárez Moreno, Yvette Julián Lendeche, Clara Jusidman, Cecilia Kissy Guzmán, Jose Antonio Kuh y Lopez, Sara Ladrón de Guevara González, Lucía Landa, Froylán Lara Escudero, Antonio Lara Magallanes, Estela Leñero, Nayeli Limón Ríos, Alejandro Limón Robles, Itzel Limón Robles, Isabela Lobato Quesada, Oresta López, Jorge López, Maricela López Arroyo, Adriana López Catalán, Sarahí M. López García, Ricardo López Morales, Claudia Alicia López Ortíz, Miguel Lotfe, Irma Lucila Loya López, Carmen Griselda Loya Ortega, Marion Loyd, Andrés Lozano Medina, Daniela Luiselli Garciadiego, Luis Fernando Macías García, Raquel Macías Hinojos, Nancy Verónica Mancera González, Federico Julián Mancera Valencia, Laura Elena Marín Martínez, Betzabé Márquez, Noemí Díaz Marroquín, Nelly Azalia Martínez, Blanca Laura Martínez Belmares, Martha Rocío Martínez Carrera, Paola Martínez Castro, Rigoberto Martínez Escárcega, Sandra Martínez González, Consuelo Patricia Martínez Lozano, Jesús Martínez Ramírez, Felipe Martínez Rizo, Jorge Martínez Stack, Verónica Mata García, Martha Alba Mata Uribe, Brenda Victoria Maya, Ángeles Marisol Mayen Verdiguel, Nayhely Raquel Medel Hernández, Alejandra Medina Medina, Mónica Mendoza Madrigal, Javier Mendoza Rojas, Efraín Mendoza Zaragoza, Tatiana Mendoza, Gerardo Meneses Díaz, Marcela Meneses Reyes, Miriam Moramay Micalco Méndez, Paulina Michel, María del Carmen Mier Bello, Juan Pablo Miquirray, Juan Carlos Miranda Arroyo, Lenia Mireles Chávez, Mariana Molina, Sabine Mondié Cuzange, Mario Vladimir Monroy, Nayade Soledad Monter Arizmendi, Minor Mora Salas, Jesús Morales Bermúdez, Hallier Arnulfo Morales Dueñas, Alejandro Morales Herrera, Rosalío Morales Vargas, Maribel Moreno Ochoa, Juan Morúa Torres, Norma Concepción Muñoz, Humberto Muñoz García, Laura del Carmen Muñoz Guzmán, Jéssica Nájera, Emma Liliana Navarrete, María Lucero Navarrete Ordóñez, Manuel Alberto Navarro Weckmann, Alejandro Negrete Torres, Sandra Nievsky Iszaevich, Dybs Eugenia Núñez Castañeda, Roberto Aurelio Núñez López, María del Carmen Núñez Martínez, Alba Rosalía Núñez Soto, Silvia Ochoa, Aarón Ocón, Victoria Adriana Ojeda Santiago, Alberto Javier Olvera Rivera, Amaya Ontañón, Imanol Ordorika, Teresa Ordorika, Eber Enrique Orozco Guillén, Natividad Orozco Méndez, Fernando Ortiz Lachica, Sandra Areli Pacheco Itzá, Laura Padilla, Yolanda Padilla Rangel, Evangelina Palomar Morales, Ana Laura Pascual, Ana Laura Pascual, Neyda Aracelly Pat Dzul, Mercedes Pedrero, Mercedes Pedrero, Rubí Peniche Cetzal, Claudia Elena Peña Antillón, Felipe de Jesús Perales Mejía, Laura Peredo, Alicia Elena Pérez Duarte y Noroña, José Antonio Pérez Islas, Ana Rosa Pérez Ransanz, Edgar Pérez Ríos, Claudia Pérez, Rodrigo Perujo De La Cruz, Leticia Pogliaghi, Liliana Pondelek, Claudia B. Pontón Ramos, Guadalupe Preciado Brizuela, Rosendo Proaño García, Anel Punzo, Rosa Isela Quintana Palomino, Susana Quintanilla, Columba Quintero, Judith Ramírez Martínez, Mayari Elizabeth Ramírez Méndez, Minerva Ramírez Meza, Ligia Beatriz Ramírez Moguel, Roberto Ramírez Romero, Norma Ramos Escobar, Juan Mario Ramos Morales, Karla Rangel, Yésica Rangel Flores, María Christiansen Reaud, Juan Federico Reina Proaño, Juan Manuel Rendon, Arturo Rentería Duarte, Yoscelina Rentería Villalobos, María Eugenia Reyes Jiménez, Betzabeth Reyes Pérez, Sergio Reyna Velázquez, Marina Ribó, Ernesto Rico, Alejandro Guadalupe Rincón Castillo, Norma Guadalupe Ríos Agreda, Francisco Ríos Agreda, Francisco Ríos Ágreda, Jazmín Ríos Correa, Isadora Ríos Correa, Diana Rebeca Ríos Patiño, Julio Ubiidxa Ríos Peña, María Rivera, María de los Ángeles Rivera López, Sinaí Rivera Martínez, Martha Patricia Rivera Torres, Ignacio Jesús Rivero Ávila, José Ricardo Robledo Carmona, Claudia Rocha Valverde, Elsie Rockwell, Raúl Rodríguez, Sonia Rodríguez Acosta, Daniel Guillermo Rodríguez Barragán, Roberto Rodríguez Gómez, Andrea Guadalupe Rodríguez López, Tania Libertad Rodríguez Núñez, Regina Rodríguez Reta, Mónica del Rocío Rodríguez Sánchez, Beatriz Eugenia Rodríguez Villafuerte, Teresa Rojano, Eugenia Roldán, Patricia Román Reyes, Rosa Isela Romero Gutiérrez, Marlene Romo Ramos, Norma Rondero López, Roselia Rosales Flores, Sergio Rosas Riviera, Mónika Guadalupe Rosas Torres, María Alejandra Rosete Vergés, Guadalupe Ruiz Cuelar, Claudia Soledad Saavedra Méndez, Isabel Sacristán, Javier Sacristán, Berna Karina Sáenz Sánchez, Juan Carlos Saint-Charles, Araceli Salazar, Víctor Hugo Salcido Barrón, Abril Saldaña Tejeda, Ana María Salmerón, Celeste Sánchez Alcaraz, Mireya Sánchez Garza, Edgar Sánchez Martínez, María Teresa Sánchez Mier, Oscar Sánchez Rangel, Tizoc Fernando Sánchez Sánchez, Karla Sandoval, Olivia M. Santos Ruiz, Danelia Savage Rodríguez, Jesús Manuel Sepúlveda Hernández, Armando Serrato González, Fernando Giovanni Sierra Olmos, Sergio De Jesús Solórzano Puga, Raissa Somorrostro López, Viridiana Sosa Márquez, Sofia Efigenia Soto Márquez, Liora Stavchansky Slomianski, María Herlinda Suárez, Paola Suárez, Héctor Tejera, Olivia Tena, María Lilia Tenorio, Ana María Tepichin Valle, Karine Tinat, Blanca Trujillo, Teresa C. Ulloa Ziáurriz, Gustavo Urbina, Dante Valdez Jiménez, Iván Valdez Jiménez, Sandra Valenzuela Arellano, Patricia Valladares, Rosa Asteria Valle Bejarano, Sharon Magali Valverde Esparza, Andrés Octavio Varela Enríquez, Itzá Varela Huerta, Amarela Varela Huerta, María Guadalupe Vargas Blanco, Luz Adriana Vargas Fuentes, Dulce María Vargas Paredes, Lady Vázquez López, Yolanda Vázquez Rentería, Pável Raúl Vázquez Sosa, Sandra Vega Villarreal, Lev Moujahid Velázquez Barriga, Bruno Velázquez Delgado, Rafael Velázquez Hernández, Arturo Velázquez Jiménez, Rosaura Venegas Reyes, Héctor Vera, Varinia Vilar Landa, Haidé Araceli Villa Domínguez, Cecilia Lorena Villa Zapién, Érika Villafuerte Negrete, Cuitláhuac Alberto Villagrán Medina, Claudia Teresa Villagrán Novelo, Mayra Isela Villagrán Quintana, Paula Villanueva, Francisco Javier Villanueva Badillo, Victoria Yolanda Villaseñor López, Stephanie Weiss, Juan Carlos Yáñez Velazco, Eumelia Yerena Cerdán, Víctor Hugo Zamora Mendoza, Carmen Zapata Flores, Aura Zarauz, Adriana Zavala, Valentina Zendejas, Judith Zubieta, Mariana Zúñiga García.

(Responsables de la organización de la petición: Manuel Gil Antón y Noel Antonio García Rodríguez)

Liga para la lectura y firma de la petición: https://www.change.org/p/a-la-secretaría-de-educación-pública-debe-investigarse-el-abuso-sexual-infantil-en-las-escuelas-maestras-y-maestros-de-méxico?recruiter=254170001&utm_source=share_petition&utm_medium=twitter&utm_campaign=share_petition&utm_term=share_petition&recruited_by_id=f7cc4650-ca58-11e4-ac60-11007c56b52d

Fuente: https://elpuntero.com.mx/inicio/2021/06/25/lanzan-maestrs-peticion-en-change-org-para-que-se-investigue-el-abuso-sexual-infantil-en-escuelas-y-se-tomen-las-medidas-oportunas-para-erradicarlo/

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¿Acoso sexual o halago?

Por: Tahira Vargas García 

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento.

El 66% de la población adulta encuestada en las provincias La Altagracia, Elías Piña y Gran Santo Domingo en el marco del estudio sobre prácticas de crianza que realizamos con PLAN RD entiende que las mujeres provocan el acoso sexual y el 60% de la población adolescente. Las expresiones de las personas entrevistadas apuntan a distintos matices en el abordaje del acoso sexual entre los que encontramos elementos como los siguientes:

a) Normalización del acoso sexual callejero desde el enamoramiento considerado como propio de los hombres.

b) Culpabilización del acoso sexual hacia las mujeres que lo provocan con su vestimenta

c) Aceptación del acoso como “piropo”, “halago” que fortalece la autoestima de las mujeres

d) Resistencia a la sanción contra el acoso sexual por la población adulta mientras algunas adolescentes consideran que debe tener consecuencias legales y ser denunciado.

La legitimación del acoso sexual desde la masculinidad hegemónica se hace presente en el estudio. Se le inhibe la capacidad de autocontrol a los hombres, “acosar” es parte de su naturaleza.

La respuesta al acoso sexual se reduce a soluciones individuales (indiferencia, responderle al acosador) estando ausente la denuncia en la población adulta femenina lo que no ocurre en las adolescentes. La responsabilidad de la ruptura con el acoso sexual se le otorga a la mujer.

Existe contradicción entre la población adulta y la adolescente de sexo femenino sobre el acoso y su tratamiento. La población adulta legitima el acoso, le resta importancia y niega la denuncia, sin embargo, la población adolescente de sexo femenino problematiza el acoso y sugiere en algunos casos que debe denunciarse.

El acoso sexual es uno de los fenómenos con mayor permisividad, más aún que la violencia de género.

Se entiende que el acoso sexual no es un problema y por tanto no requiere atención ni importancia ya que el mismo es parte del cortejo-enamoramiento de los hombres hacia las mujeres. Entendiéndose tanto en población femenina como masculina que favorece a la autoestima de las mujeres. Una parte de las adolescentes son las que tienen una mirada más crítica al acoso sexual rechazándolo y considerando que debe ser sancionado y denunciado.

Esta normalización del acoso sexual favorece la permisividad del abuso sexual tanto hacia las mujeres como hacia las niñas. Los hombres pueden disponer del cuerpo de ellas y no se le exige control ni se le sanciona, la responsabilidad de evitar el acoso y abuso sexual recae sobre las mujeres en su forma de vestir y en sus expresiones. Lograr una ruptura con esta práctica social es una tarea ardua que debe combinar procesos educativos con la judicialización del acoso sexual que es una manifestación de violencia sexual y debe contar con un régimen de consecuencias.

Este articulo fue publicado originalmente en el periódico HOY

Fuente: https://acento.com.do/opinion/acoso-sexual-o-halago-8956859.html

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