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libro: Una historia oral de la infamia: Los ataques contra los normalistas de Ayotzinapa

Por: John Gibler

 

Compartimos el libro «Una historia oral de la infamia: Los ataques contra los normalistas de Ayotzinapa», de John Gibler, un relato construido a partir de testimonios sobre la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, perpetrada el la madrugada del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

Ayotzinapa: historia de lo imposible

I.
Como todos los segundos días de octubre, los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, de Ayotzinapa (Guerrero), así como otros miles de todo el territorio nacional, se disponían a marchar al DF como modo de traer a la memoria popular la mayor represión al movimiento estudiantil en la historia de México: la masacre de Tlatelolco (1968). Como tantas otras veces, días antes de la cita, un grupo de estudiantes, mayormente de primer año, se dirige a las ciudades de Huitzuco e Iguala (a menos de dos horas de Ayotzinapa) en busca de los buses en los que hacer el viaje. Como tantas otras veces, los habían conseguido y ya se dirigían, a eso de las ocho y media de la noche del 26 de septiembre de 2014, de regreso a la escuela. Pero una serie de emboscadas, persecuciones y represiones, brutales, dentro de Iguala, lo impidió a balazos. La cacería duró toda la noche. El saldo fue de 6 asesinados, más de 40 heridos y 43 estudiantes desaparecidos; en un hecho que si no permanece aún más oscuro e impermeable –como sucede la mayor parte de los casos en esta epidemia de violencia y asesinatos que asola a México– se debe en gran medida a Una historia oral de la infamia.

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Fuente de la información e imagen: https://desinformemonos.org
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Ayotzinapa: mujeres tejedoras de lucha y resistencia

Por: Deisy González

Hace apenas unos meses, tuve la oportunidad de visitar algunos hogares de madres y padres de los +43 estudiantes de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Estado de Guerrero. En medio de esta contingencia de salud pública que acecha a todo el mundo, con los debidos cuidados de prevención, nos sumergimos en sus cotidianidades luego de casi 6 años (2020) de búsqueda y lucha incesante.

A pesar de tanta incertidumbre, ya que hasta la fecha no se han esclarecidos los hechos y aun frente a las dificultades de la pandemia que ha limitado continuar con su exigencia pública de aparición con vida de todos los chavos, me topé con familias humildes, aguerridas y persistentes en su lucha: la de encontrar a sus hijos.

Quizá por mi condición de mujer y/o por esa conexión que desde el feminismo nos hace más empáticas entre nosotras, tuve mayor interés en conversar y escuchar a las mujeres de cada familia. Justamente, son ellas, quienes inspiran este escrito.

No pretendo referirme a partir de su dolor maternal, que de por si me resulta inimaginable, pero desde donde muy seguramente se aferran para no claudicar frente a sus exigencias.  Más bien me atrevo a hacerlo desde su valiosa condición de mujeres diversas e intersectoriales pero comunes en su lucha: “buscadoras de sus hijos y la verdad”, a quienes la vida se les transformó intempestivamente, teniendo que redistribuir su tiempo entre múltiples actividades de ámbito privado-personal y las de implicancia pública. Y es justamente en este último escenario donde más surgieron retos: participar activamente de la toma de decisiones y perder el miedo a hablar públicamente; espacios que, por tradición patriarcal, han pertenecido a los hombres.

Acompañarlas en mítines, caravanas y en diferentes manifestaciones públicas ha sido tan inspirador, como reconocerlas y admirarlas en su propio entorno familiar. Han sido ellas quienes más han tenido que modificar sus laboriosas rutinas -no olvidemos que gran peso de los quehaceres del hogar recaen sobre las mujeres-, quienes en algunos casos cumplen la difícil tarea de ser madres cabeza de hogar. Por estas y otras circunstancias la desaparición forzada y posterior búsqueda de sus hijos sigue implicando, hasta hoy, una multiplicidad de esfuerzos y sentimientos.

Seguramente ninguna imaginó verse en el lugar de tantas otras mujeres que, a diario, salían y salen por noticias denunciando la desaparición de algún familiar o compañera, como muy seguramente nos ocurre a muchas; vemos estas situaciones adversas muy lejos de nuestra propia realidad. Y es eso lo que más rescato de todas ellas que, aun estando lejanas a tan cruel violación a los derechos humanos, han logrado sobrellevar autónoma y colectivamente durante estos años, diversas capacidades y fortalezas propias que, además, les permite entretejer lazos de acompañamiento, autogestión y afecto mutuo entre sus pares.

Como única mujer en el grupo, una madre se arriesgó junto a otros hombres a recorrer Iguala y poblados cercanos, luego de pesquisas sobre el posible paradero de los estudiantes.  Recorrían colonias de casa en casa ofreciendo pan, cacahuate y jamaica, con el único fin de corroborar la veracidad de tal información y/o de obtener cualquier otro dato que las llevará a encontrar a sus hijos. También participó de otras búsquedas con acompañamiento -aunque más parecía amedrentamiento- de funcionarios y gendarmería. Incluso anduvieron por unas minas, pero los padres no querían que una mujer participara, “que porque era complicado y luego ustedes no pueden correr o tal”; en otra ocasión la misma persona sintió que no la querían llevar, pero ella agarró sus cosas y sin más se subió al autobús.

Para algunas mujeres su lengua indígena no ha sido impedimento de locución; tan así, que una de ellas se dio a la tarea de aprender español de manera autodidacta y actualmente es una madre que, con mucha vehemencia, reivindica su derecho a la verdad y a la justicia. Casi todas adquirieron habilidades de expresión, y lo hacen con tanta naturalidad y convicción que sus pronunciamientos son reclamos claros y concretos, dejando de lado su timidez y participando activamente en las decisiones que se discuten al interior del grupo de familiares y representantes. Su incasable búsqueda, incluso ha llevado a que muchas de ellas, dejen sus trabajos y familia mientras participan de las actividades para visibilizar su causa al interior y fuera del país, adicional a las que realizan sagradamente cada 26 y 27 de septiembre.

Pero no solamente las que participan activamente de reuniones y actividades cumplen una función importante en todo este entramado de exigencias y búsqueda, también son sumamente inapreciables, aquellas mujeres que se quedan en casa mientras sus maridos se movilizan constantemente. Para ellas su tarea es un aún más difícil, ya que son el sostén familiar física, emocional y económicamente. Muchas de ellas participaron en algún momento de las actividades, pero con el pasar del tiempo, las enfermedades, la compleja situación económica de casi todas, las largas distancias y los gastos que dicha movilidad generan (algunas familias deben realizar hasta cinco transbordos para llegar al punto de encuentro en la Escuela), su presencia se ha visto cada vez más limitada.

Esto no quiere decir que sean ajenas a esta lucha, todo lo contrario, son resistencia silenciosa, pero nunca pasiva, ya que su rol en todo este proceso es el de nuclear y conservar, aun en medio de lo inconcebible, la manutención familiar.

Precisamente, ahora se me viene a la mente una visita en particular. Llegamos justo al medio día, y lo primero que hizo la señora de casa fue convidarnos algo de beber y comer, mientras conversábamos con su marido. Ya en la cocina ella estaba de pie con su mandil frente al fuego -un rincón tradicional con trasfondo negro, que denotaba décadas de sazón y mucha junta familiar-, pese a ser la hora más calurosa del día. Amasaba el maíz recién molido sobre una gran piedra que también sirve de lavado, y que posteriormente se iba transformando en pequeñas masitas prensadas y retocadas manual y hábilmente, antes de reposar e inflar en el gran comal de barro. Mientras, iban siendo retiradas una por una, y puestas en su canasto cubiertas con un manto tejido a mano. Doña Socorro, me explicaba cada paso del armonioso ritual. Y, sin entrar en mucho detalle, agarró un plato del trastero recordando que, así como éste, su hijo le había hecho varios objetos de madera que sigue conservando para uso diario.

En medio de múltiples trabajos diarios que debe realizar para mantener el hogar, le han de venir muchos recuerdos, cosas que su hijo hacía, lo que le gustaba y, sobre todo, lo que le decía. Sentimientos que también percibí en otros hogares, y que han de ser el común de muchas, sino de todas las madres. Mujeres fuertes, valientes, resistentes, resilientes, buscadoras, que se preocupan pero a la vez se ocupan, que se hablan y a la vez se escuchan, que entretejen y abrazan no solo su causa, sino muchas otras, que se acuerpan y hermanan, ya no en la búsqueda de uno o dos hijos sino de sus 43 hijos, reivindicando también los 82 mil 825 casos de personas dadas por desaparecidas en México[1], porque ellas ya son eso, un emblema de Verdad y Justicia para un país que se resiste ante los graves problemas de violencia estructural. Por esto y para ellas, toda mi admiración, reconocimiento y gratitud por ser semilla en medio del desierto.

[1] https://www.jornada.com.mx/notas/2021/01/24/politica/subio-13-cifra-de-desaparecidos-pese-a-pandemia-son-82-825-segun-datos-oficiales/

Fuente e imagen:  Tlachinollan

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México: Concluye marcha por 6 años de la desaparición de los 43 normalistas

América del Norte/México/27-09-2020/Autor(a) y Fuente: www.jornada.com.mx

Ciudad de México. A seis años de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, los padres y madres de las víctimas, acompañados por miles de personas, marcharon este sábado para exigir de nueva cuenta la presentación con vida de sus hijos, y aunque saludaron algunos de los avances hechos en la actual administración, llamaron a las autoridades a “apretar el paso” para encontrar verdad y justicia.

Después de escuchar el informe que les presentó hoy en la mañana el presidente Andrés Manuel López Obrador en Palacio Nacional, los familiares de los estudiantes se trasladaron al Ángel de la Independencia, donde a las tres de la tarde participaron en una ceremonia religiosa dedicada a sus hijos, oficiada por el obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza.

Casi a las cuatro en punto, los contingentes iniciaron la caminata, en medio de consignas como “Ayotzi vive, la lucha sigue” y “Ahora, ahora, se hace indispensable: presentación con vida y castigo a los culpables.

La caminata fue acompañada por varios miles de personas, la mayoría de ellas estudiantes de las diversas normales rurales de todo el país, así como integrantes de organizaciones populares o sindicales, y ciudadanos sin filiación política que acudieron a mostrar su solidaridad con los padres. Por su convocatoria, la marcha recordó algunas de las primeras protestas masivas que se realizaron tras ocurrir la desaparición de los estudiantes.

En todo momento, la movilización fue acompañada por mujeres policía de la Ciudad de México que realizaron una valla a ambos lados de Paseo de la Reforma y avanzaban al lado de los contingentes. Aunque un grupo de personas con el rostro cubierto, pertenecientes a grupos anarquistas, se presentó en la marcha, fue encapsulado a la altura de Eje Central y no se le permitió continuar hacia el Zócalo capitalino.

Al llegar a la Plaza de la Constitución, los contingentes encontraron un grupo de policías con equipo antimotines que los separaban del campamento que instaló el Frente Nacional Anti AMLO en días recientes.

Algunos de los asistentes a la marcha, simpatizantes de López Obrador, se acercaron a increpar a la gente que se encontraba en dicho plantón y a gritarles consignas a favor del Presidente, pero sin que pasara a mayores.

Ya durante el mitin, Vidulfo Rosales, abogado de las familias de los 43, saludó que el gobierno actual esté profundizando en líneas de investigación que antes no se siguieron, pero recalcó que el paradero de los normalistas, que es el punto más importante, sigue sin ser esclarecido.

Por su parte, Carmelita Mendoza, madre del estudiante desaparecido Jorge Aníbal Cruz, agradeció el apoyo de la gente y las organizaciones que han seguido acompañándolos. “Seguimos con la esperanza en este gobierno; valoramos su trabajo, pero queremos que aprieten más y trabajen más duro para que podamos encontrar a nuestros hijos”, recalcó.

Durante el mitin y al final del mismo, un grupo de normalistas de Ayotzinapa brincó las vallas metálicas que resguardaban Palacio Nacional y “grafiteó” la fachada del inmueble con frases como “Nos faltan 43” y “26 de septiembre, no se olvida”.

Al notarlo, los voceros del movimiento de padres de familia llamaron a los jóvenes a dejar de manifestarse de esa manera. Durante algunos minutos, los jóvenes continuaron realizando pintas en el sitio, entre ellas un número 43 de gran tamaño en la puerta de Palacio Nacional que queda justo debajo del balcón principal.

Sin embargo, poco después los estudiantes se reincorporaron a la manifestación, sin que hubiera mayores incidentes.

Fuente e Imagen: https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/09/26/concluye-marcha-por-6-anos-de-la-desaparicion-de-los-43-normalistas-2031.html

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México: Organizaciones de derechos humanos inician campaña «43 días por los 43»

Ciudad de México | Desinformémonos

Están por cumplirse 6 años de la desaparición forzada de los jóvenes de Ayotzinapa, es por esto que a partir del 14 de  agosto y durante 43 días los nombraremos junto con el colectivo @letrasmarchando, para exigir justicia y verdad.

 

Como cada año, organizaciones defensoras de derechos humanos iniciaron el pasado viernes la campaña «43 días por los 43», esta vez con el lema «Ay6tzinapa: Hacia la verdad», en el marco del sexto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero.

Este año, la campaña eligió como símbolo una espiral en representación de un atecocolli o caracol marino, para referir «la integralidad de dos movimientos en ambas direcciones: hacia el centro profundo (conocer la verdad) y hacia el exterior (los efectos de saberla)». Al mismo tiempo, el símbolo figura un 6 por el aniversario de los hechos.

La campaña, que inició este 14 de agosto y concluirá el 26 de septiembre, se compondrá de videos animados, ilustraciones, artículos de opinión, podcasts y música, así como incluirá las demandas de otros colectivos de búsqueda de desaparecidos.

Desde el primer aniversario de la desaparición de los normalistas, el Centro Prodh, el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Fundar y Serapaz han impulsado la campaña para unirse a la exigencia de los familiares de los normalistas de dar con el paradero de los 43 y tener acceso a la verdad y la justicia.

Fuente:  https://desinformemonos.org/organizaciones-de-derechos-humanos-inician-campana-43-dias-por-los-43/

Foto: Notimex

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México: Ayotzinapa entre la geopolítica de las drogas, los pactos de silencio y las filtraciones

            A Dónde Van Los Desaparecidos

En esta charla, el médico y psicólogo integrante del Grupo Interdisciplinaro de Expertos Independientes (GIEI) para Ayotzinapa, Carlos Beristain y el periodista John Gibler, autor de “Una historia oral de la infamia. Los ataques contra los normalistas de Ayotzinapa”, conversan sobre las nuevas revelaciones del gobierno sobre el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre de 2014.

Fuente e imagen: https://desinformemonos.org/ayotzinapa-entre-la-geopolitica-de-las-drogas-los-pactos-de-silencio-y-las-filtraciones/

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OPINIÓN | Con la cruz de tu ausencia

Por: Tlachinollan

 

Me han obligado a vivir con el corazón roto,

a caminar con la cruz de tu ausencia,

a padecer el tormento de la mentira y el escarnio.

Mi amor de madre es tan grande

que nada impedirá

acariciar tu rostro,

para que brille la justicia.

 

He tenido que regresar al pueblo para guardar la cuarentena. Después de 67 meses ya nada es igual. La familia del padre de mis hijos que vive en Nueva York, se ha empeñado en quitarnos la casa, al culparme de la desaparición de mi hijo. Se han olvidado que cuando estuve en Nueva York mandé también dinero para construir la casa. Tuve que defender mi patrimonio, y al mismo tiempo, buscar a mi hijo. No es tan fácil enfrentar la vida como madre de dos hijas, de dos nietas y de un hijo desaparecido.

Con el apoyo de mis hermanos sembramos maíz y frijol en nuestra parcela. Solo así tenemos segura la comida. En esta temporada no cosechamos frijol porque se quemó con el calor que hizo. De maíz sacamos como 400 kilos y ahorita solo nos queda un costal para comer este mes. El bulto de 50 kilos cuesta 300 pesos, ya ni eso podemos comprar. No se que voy hacer. Antes vendía artesanías y con lo poquito que juntaba lo compartía con mis hijas. En los momentos difíciles mi hijo buscaba trabajo en la ciudad y él veía como nos sostenía. Yo he buscado trabajo aquí en el pueblo, pero todos estamos igual. No hay dinero.

Los dos hermanos que tengo en Nueva York, se enfermaron del coronavirus. Uno de mis hermanos sigue encerrado en su cuarto para no contagiar a sus tres hijos. Su esposa tuvo que ser hospitalizada, pero gracias a Dios a los tres días fue dada de alta. Mi otro hermano siguió trabajando como repartidor de comida y el se encargó de atender a los sobrinos. Me da gusto que mi hermana haya salido adelante, ya tiene varios años trabajando en McDonald’s, por el momento, solo trabaja dos días a la semana, porque todo el servicio es para llevar. Ella a veces se compadece de mí y me manda para algunos gastos, pero ahorita también tiene problemas con el pago de la renta, por eso me da pena molestarla.

Desde que regresé al pueblo con mis hijas, en el mes de marzo, he tenido que enfrentar varios problemas con la familia paterna. Ellos siguen sin aceptar que viva en la casa que construimos con el papá de mis hijas. Por eso, han tratado de molestarnos diciendo a la gente que nosotras traemos el coronavirus, que mejor nos regresemos donde estamos viviendo. Hemos tenido que aguantar y fingir que no escuchamos.

El martes pasado tuvimos una asamblea para ver si quitábamos los filtros que desde hace tres semanas se pusieron en la entrada del pueblo. El comisariado y el consejo de vigilancia han estado al frente de este trabajo y con su grupo se han organizado para vigilar las entradas y salidas de la gente. Por su parte, el comisario ha tratado de convencer a la gente de que se quiten los filtros. A él con su gente le toca vigilar la entrada donde está la antena. Yo pedí la palabra y dije que estaba bien lo que hacía el comisariado y el consejo de vigilancia, porque es para el bien de todo el pueblo. Les recordé que para eso los pusimos, para que velen por nuestra seguridad y ahora por nuestra salud. Al final comenté que, si la mayoría de la gente decide que sigan cerradas las entradas, que así se cumpla. Mi comentario no le gustó al comisario, porque la mayoría de la gente decidió que continuáramos con los filtros sanitarios.

Este fin de semana tuvimos otro problema y se lo planteamos al comisario. Ahí noté que estaba enojado porque se puso a favor de la otra parte. En lugar de conciliar, se fueron contra nosotras. No nos escucharon por ser mujeres. La otra familia se siente con dinero, porque uno de sus hijos acaba de llegar de Nueva York. A los señores de la comisaria les molesta que las mujeres participemos y nos pongamos al tú por tú con ellos. Siempre les dan el lado a los hombres y luego no nos dejan hablar. Como no me deje, el comisario impuso su decisión y le dio la razón a la otra familia, además nos multó con 700 pesos, y nos pidió 100 pesos para pagar el acta y otros 100 pesos para los refrescos.

Como mujeres hemos dicho que los usos y costumbres del pueblo, no quieren decir que solo los hombres van a mandar y que nada más ellos, deben de estar en la mesa para aplicar justicia. Ya les demostré que como mujer tengo derechos y que me tienen que respetar. Así fue con el problema que tuve con la familia del padre de mis hijas.  Me querían quitar la casa y otro comisario también apoyo a la otra familia. En esa fecha, andaba muy triste porque tenía poco que mi hijo había desaparecido. Me sentí desamparada. Gracias al apoyo de los abogados y abogadas de derechos humanos logré ganar una demanda. Lo que me hicieron fue para demostrarme que lo que deciden los hombres es la del pueblo.

La verdad es muy pesado tener que pelear en todo momento para que respeten nuestros derechos. No me cansaré de hacerlo. En esta lucha que llevo con los 43 padres y madres de familias que buscamos a nuestros hijos, he aprendido como mujer y como madre a exigirle al gobierno que garantice la vida de nuestros hijos. Ellos tienen la obligación de buscarlos y decirnos donde están.

Ahora soy una madre que aprendí a luchar, por mi hijo. Él me enseñó a hacerlo. Ya nada me detendrá, y lo que más me da esperanza es que en medio de tanta pobreza, mis hijas también han descubierto que existe otra manera de vivir, cuando se pierde el miedo y se lucha por la justicia. Aunque estamos solas en el pueblo, sabemos que en todo México y en varios países del mundo están con nosotras, que sienten nuestro dolor y que también están dispuestos ha seguir caminando al lado nuestro, hasta conocer la verdad.

Ser madre de un hijo desaparecido es vivir con el corazón roto, es caminar en los bordes de la muerte, es cargar con la pesada cruz de un dolor que quema el alma. De una espada que atraviesa el corazón, de un sufrimiento que no permite tener reposo. He aprendido lo que mi hijo sería como maestro, de ser la voz de los niños y las niñas indígenas que crecen con el estómago vacío y que desde pequeños tienen que trabajar en el campo. De mostrar la realidad que se vive en las comunidades indígenas, donde las mujeres seguimos cargando con el estigma de la inferioridad y de ser arrinconadas para vivir en el silencio. Como madre estoy dispuesta a seguir caminando en estas montañas y a seguir trabajando en los surcos del hambre, que son los que me dieron fuerzas para procrear 2 hijas y 1 hijo. Estas pruebas son de fuego, porque mi única ilusión es encontrar a mi hijo. Para muchas madres y padres de familia, que estamos marcados por esta tragedia, somos ahora la esperanza de un México con justicia.

La cuarentena que estamos haciendo para evitar la transmisión del coronavirus, nos ha colocado en una situación extremadamente crítica, porque en el momento en que el presidente de la república había convocado al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y al fiscal general de la república para impulsar las investigaciones, continuar con las búsquedas y concretar las órdenes de aprehensión contra altos funcionarios que fabricaron la verdad histórica, la amenaza de la pandemia vino a interrumpir este movimiento en pos de la verdad, obligándonos al repliegue y al confinamiento.

Nos preocupa mucho que la pandemia desactive todos los esfuerzos realizados por la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa, y que la parálisis de las instituciones no sea motivo para que se estanquen las investigaciones y se mantengan intocados los pactos del silencio.  Es muy alentadora la noticia publicada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de que el pasado 6 de mayo firmó el acuerdo internacional para la reinstalación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que prestará asistencia técnica para el caso Ayotzinapa. Nos anima saber que los expertos y expertas estarán muy atentos para participar en la elaboración de planes de búsqueda y en la coadyuvancia de las investigaciones. Su presencia nos da confianza, sobre todo que haya el respaldo del Estado Mexicano y que la Comisión Interamericana, siga comprometida con nuestros hijos.

En mi casa no solo acecha la amenaza del coronavirus, sino también el fantasma del hambre que nos angustian y causan desesperación, sin embargo, esta pesadilla sería llevadera sino cargáramos la cruz de la ausencia de nuestros hijos. Para nosotras ese es el virus que nos mata, la desaparición de nuestros 43 hijos. Es la pandemia que asfixia a más de 60 mil familias de México, que luchamos a brazo partido para que haya verdad y justicia. Somos los #CorazonesenMarcha.

Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan

Fuente e imagen: http://www.tlachinollan.org/opinion-con-la-cruz-de-tu-ausencia/

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México: La policía reprimió en Chiapas un evento informativo sobre el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa

Redacción: Rebelión

En las primeras horas de la mañana de domingo 16 de febrero, un grupo de estudiantes de la Normal Rural Mactumatzá, Chiapas, repartía volantes en el libramiento Norte de la capital Tuxtla, para informar sobre la gira que varias madres y alumnos de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa realizan por el sureste mexicano, […]

En las primeras horas de la mañana de domingo 16 de febrero, un grupo de estudiantes de la Normal Rural Mactumatzá, Chiapas, repartía volantes en el libramiento Norte de la capital Tuxtla, para informar sobre la gira que varias madres y alumnos de la normal rural Isidro Burgos de Ayotzinapa realizan por el sureste mexicano, para continuar denunciando la desaparición forzada de los estudiantes de Guerrero el 26 de septiembre de 2014.

La policía del estado hizo presencia equipada con equipo antidisturbios incluyendo la unidad conocida como «rinoceronte» que lanza chorros de líquido químico. Cuando madres y estudiantes de Guerrero se acercaron para platicar con algún mando policial, la respuesta sin previo aviso, fueron disparos de gas lacrimógeno.

Juan Antonio Flores García, estudiante de la Normal rural Isidro Burgos, recibió el impacto de una granada de gas lacrimógeno en la cabeza; el disparo se efectuó a metro y medio de distancia; su estado se reporta como muy grave. También están hospitalizados los estudiantes Daniel López Bernal y Alex Alberto Alvarez Hernández.

Tras la agresión policial los padres de los estudiantes desaparecidos declararon que continuarán su gira por varios estados del sur de México. «Vamos a seguir, no nos vamos a intimidar, pase lo que pase vamos a seguir. No venimos ha hacer ningún tipo de vandalismo al estado de Chiapas. Les venimos a informar como va el caso».

Por la tarde del domingo, cientos de personas, encabezadas por padres de los 43 estuidiantes de Ayotzinapa y alumnos de la Escuela Rural Normal Mactumactzá marcharon en Tuxtla para protestar por la acción policiaca. La manifestación concluyó en el parque central de la capital chiapaneca.

Diversas organizaciones, sindicatos y activistas emitieron un comunicado repudiando la agresión.

Este es el texto del comunicado:

A más de 5 años del crimen de Iguala, vemos con preocupación que lejos de presentar resultados claros al reclamo general por los 43, sea la violencia de Estado la única que se imponga.

Organizaciones y activistas de todo el país exigieron un cese al hostigamiento en contra del comité de padres y madres de los 43 y normalistas en su Caravana en Búsqueda de los 43 y repudiaron la violencia hecha por el Gobierno del Estado.

Denunciaron que los ataques perpetrados por cuerpos policiales ponen en riesgo la integridad de las familias de los 43, las revictimiza y atenta contra una de las causas que convocan a la nación bajo el reclamo de verdad y justicia.

Por lo que demandaron al gobierno federal y estatal que garanticen el libre tránsito, el derecho de organización y de protesta del comité y de los estudiantes.

También hicieron responsable al gobierno estatal y federal de la integridad de las personas heridas, de los normalistas rurales y de los familiares de los 43.

Reafirmamos nuestra solidaridad incondicional con la lucha por la verdad y justicia en el caso de los 43 normalistas.

Organizaciones: Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, Comité 68 Pro Libertades Democráticas, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación Sección XXII Oaxaca, CNTE-SNTE, Nueva Constituyente Ciudadana Popular, Jóvenes ante la Emergencia Nacional, Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con América Latina «Oscar Arnulfo Romero», Comunidad Indígena en resistencia de San Francisco Xochicuautla, Lerma Mex, Consejo Supremo Indígena en resistencia de San Francisco Xochicuautla, Lerma Mex., Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco, Comité por la Defensa de los Derechos Indígenas (CODEDI), La Colectiva Diversa, Centro de Derechos de las Víctimas de la Violencia Minerva Bello, Madres en Búsqueda Coatzacoalcos, Unidad Proletaria Pedregal de San Nicolás A.C. UPPESAN, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Búsqueda y Rescate Fundación ‘A’, Mujeres para el Diálogo, Colectivo Solecito Veracruz, Colectivo Solecito Córdoba, Colectivo Solecito Cardel, Colectivo Solecito Xalapa, Movimiento Ciudadano en Defensa de la Loma, Movimiento en Defensa de la Madre Tierra y La Vida -Nuevo León, COMCAUSA, Colectivo Tierra y Libertad (Mich) , Frente contra la Militarización ( Cd. Juárez. Chih), Red de mujeres que luchan en León, NIMA Centro de derechos humanos de niñas niños y adolescentes en Guanajuato, Colectivo Colibrí.

A título individual: Raúl Vera López (Presidente del Consejo Directivo del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolome de la Casas-Chiapas), Javier Sicilia Zardain, María Herrera Magdaleno, Araceli Rodríguez Nava, Juan Carlos Trujillo Herrera, Félix Hernández Gamundi, Jorge González de León, Magdiel Sánchez Quiroz, Rosa María Garza Marcué, Johan Gordillo García, Gabriela Hernández, Hildelisa Preciado, Norberto Pérez, Leticia Gutiérrez, Ma. Elena López, Dalia Ruiz,Martín Hernández,Carmen Mendoza, Mariana Gómez, Norma Garduño, José Luis Mariño, Maricarmen Montes, Alfonso Lejia Salas, Elizabeth Alejandre, Lourdes del Villar, Angeles González, Marisa Rodríguez, Graciela Tapia, Bertha Vallejo, Virginia Bahena, Leonor Aída Concha, Rosa Barranco, Romeo Cartagena, Julieta Mellano, Carolina Avilés Junco, Alfonso Ávalos Barajas, Salvador Rosas Octaviano, Mayra Zamaniego, Iván Martínez Zazueta, José Morales Vázquez, María de la Paz Quintanilla, Juan Aguado Franco, Sergio López Zunun, María de los Ángeles García Alfaro, Fernanda Tomasini, Alfredo Velázquez Lara, Guadalupe Elizabeth Villarreal Rodríguez, Alfonso Anaya, Claudia Sandoval, Cristina Steffen, María Teresa Cervantes, Jacinta Contreras,Héctor Capistran Díaz, Leticia Palma, Walter Martínez, Rosalía Castro Toss, Fernanda Barragán González Luna, Donovan Mendoz Villarreal, Fabiola Sánchez Quiroz, Carlos Adrian Cisneros González, Jessica Alcázar Romero,Nancy Orzoco Cruz, Daniel Orozco Rangel, Juana Vera Vera, Ricardo Jiménez Torres, Enrique Tellez Pacheco, María de Jesús Severo Romero, Carlos Olivares Valencia, Fernanda Severo Guzmán, Itzel Grijalba Pérez, Rafael Ramos Eusebio, Jose Guillermo Garcia Alfaro, Greysi Estefani Utrilla Arguello, Eloisa Alfaro Morales, Cesar Luis Garcia Alfaro, Carlita del Rosario Aguilar Jimenes, lino Vasconcelos Díaz, Angel Garcia Trujillo, Kaisia Martínez Mercado, Celia Edith Sedeño Omaña, David García Victoria.

Fuente: https://rebelion.org/la-policia-reprimio-en-chiapas-un-evento-informativo-sobre-el-caso-de-los-43-normalistas-desaparecidos-de-ayotzinapa/

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