Page 2 of 2
1 2

Juan Carlos Tedesco: “Tenemos que ser consientes que el fracaso de un alumno en la educación anticipa su fracaso en la sociedad”

Venezuela/La Otra Mirada

En el marco de la convocatoria que a comienzos del año 2014 se formulara en Venezuela, en aras de iniciar un debate nacional sobre la Calidad de la Educación, Luis Bonilla-Molina (LB) conversa desde Buenos Aires Argentina con Juan Carlos Tedesco, educador y pedagogo argentino, que se desempeñó como Ministro de Educación de Argentina (2007-2009). También se ha desempeñado como Director de la Oficina Internacional de Educación de la UNESCO, en Ginebra. Fue Director del IIPE/Unesco, Buenos Aires desde su creación hasta el año 2005.
Luis Bonilla: Bienvenido a este contacto internacional Juan Carlos. A partir de tu experiencia, los sistemas educativos de la región han servido fundamentalmente para construir ciudadanía, para mejorar la calidad de la vida o solamente para la movilidad social.

Juan Carlos Tedesco: Depende de los países y del momento histórico del que estamos hablando. Históricamente los países que más tempranamente crearon y expandieron sistemas educativos públicos con educación gratuita, obligatoria y laica, fueron los que iniciaron esos procesos de asociar a la educación con la formación ciudadana y movilidad social, las dos cosas, porque la sociedad lo permitía. Ese proceso fue parcialmente exitoso en algunos países, en el caso del cono sur, en Argentina, Uruguay, Chile, quizás Costa Rica, pero en otros países de América Latina la educación tuvo una sola retorica basada en la formación ciudadana y en la movilidad social, pero en la práctica no lo hicieron a pesar que las leyes declaraban obligatoria la educación ya al final del siglo XIX. Ya recién en la década de la segunda mitad del siglo XX comenzaron a expandirse los sistemas educativos. Ahí ya la idea de formación ciudadana y de movilidad social estaba más deteriorada, porque predominaban enfoques mucho más economicistas de la educación, más que formación ciudadana a lo que apuntaban era a la formación de recursos humanos para el desarrollo económico.

Yo diría que hoy en este sentido tenemos una situación muy compleja, porque este nuevo capitalismo que estamos viviendo ofrece mucha menos posibilidad de movilidad social, la estructura comienza a hacerse mucho más rígida y comienzan a haber fenómenos de inclusión social, y también la formación ciudadana requiere de otra dimensión, porque hoy con los procesos de globalización con la ciudadanía requiere de competencias más complejas. La ciudadanía ha perdido la frontera nacional para su ejercicio y empezamos a requerir una ciudadanía que trascienda las fronteras nacionales. Muchos de los problemas ciudadanos que enfrentamos son problemas supra nacionales, y avanzamos en el caso de América Latina en la construcción de una ciudadanía latinoamericana. Se están comenzando a construir entidades políticas supranacionales. Así que creo que los desafíos hoy en ese sentido para tener una educación que forme ciudadanía y movilidad social son mucho más complejos, y yo diría que están asociados a la construcción de sociedades más justas.

Las justicias sociales son la variables claves desde las cuales se pueden explicar los requerimientos de calidad, qué tipo de calidad necesitamos para sociedades que sean más justas que las del pasado.

Luis Bonilla: Un tema asociado a la movilidad social está vinculado a las posibilidades de empleo de los egresados. Primero los egresados de la primaria, luego fueron los egresados del bachillerato, ahora los universitarios, sin embargo cada día mas el tema del desempleo es un fenómeno que afecta. Ya un título universitario no garantiza un empleo, ¿cómo solucionar ese cuello de botella de los sistemas educativos?

Juan Carlos Tedesco: es un problema yo no diría del sistema educativo, es del modelo económico. La educación está logrando incorporar a todos, se está universalizando la primaria, estamos avanzando en la universalización de la secundaria, y a procesos no digo de universalización pero si de democratización de la educación superior. Lo que pasa es que tenemos un modelo económico que no genera empleo, lo que hace es generar mucho menos empleo. Ahí me parece que está el desafío.

La educación debe preparar lógicamente para el mercado de trabajo y para el desempeño ciudadano, pero lo que necesitamos es un modelo económico que tenga mucha más sensibilidad hacia la creación de empleo, hacia la creación de fuentes de trabajo, y eso sólo tiene sentido si se incorpora progreso técnico a la producción, si comenzamos a tener en la región a un modelo productivo que no se base en la competitividad económica los bajos salarios, que no se base en la depredación de los recursos naturales, en la inflación y en el endeudamiento, si no que precisamente sea un modelo productivo que genere empleos decentes, porque esta es la cuestión: podemos tener mucho empleo precario o empleos, gente que está a la frontera del trabajo. No es eso lo que una sociedad justa requiere.

Ese problema que tu planteas no tiene solución en el marco de un modelo productivo que se basa en la reducción de fuentes de trabajo, en el desplazo de los trabajadores por recorte o en la creación de empleo precario, empleo informal, que hoy en día buena parte de la población está en empleos que no son decentes, de muy baja productividad. Este es un tema que no afecta únicamente a América latina sino también al mundo desarrollado como el caso de España hoy, que tiene la generación más educada de toda su historia y sin embargo hay una tasa de desempleo de un 20 al 25%. Ahí creo que tenemos un tema crucial que plantea un gran desafío.

Algunos están pensando en la teoría de la desaceleración del crecimiento económico, no podemos seguir con un modelo económico basado en la suspensión de fuentes de trabajo por maquinas salvo que acompañemos ese proceso con garantías sociales, con derechos ciudadanos que le permitan a la población tener condiciones de vida dignas aun con bajo prueba, o reducir la jornada de trabajo. Este temas es un tema muy complejo pero yo creo que tiene que ver más que nada con la discusión del modelo económico más que del modelo educativo. Porque la educación puede cumplir su papel pero si el modelo económico solo desde la educación no tiene solución.

Luis Bonilla: En materia de formación de docentes el debate de la calidad educativa introduce un tema que pareciera de otra época, hoy se habla de la posibilidad de volver a las escuelas normales, en nuestro sistema educativo que ya pasaba el cuarto nivel, donde los docentes y los profesionales universitarios vuelven a abrir el debate sobre la necesidad de volver a las escuelas normales, es decir, formar bachilleres docentes. Desde tu punto de vista es una regresión o a que se debe que este debate que pareciera para algunos más bien trasnochados o de añoranza a un asado pero que cada vez tiene más fuerza en los sectores del magisterio y de los propios decisores.

Juan Carlos Tedesco: Yo creo que eso tiene que ver con un fenómeno que acompañó la transformación de la profesión docente. Cuando la formación docente dejo de ser la formación normal de nivel secundario a la universidad, se produjo una muy fuerte disociación entre el contenido de la formación docente y el contenido para el desempeño. No debe haber una profesión en la que a la persona se le forme de una manera tan disociada de lo que luego van a tener que hacer.

La educación en la universidad o a nivel terciario no garantizó mayor calidad docente, y lo que tenemos hoy son docentes formados con teorías, representaciones que no se aplican a la realidad, y esto es lo que justifica la idea de volver al pasado a una formación mucho más ajustada al oficio de enseñar. Yo no creo que la solución sea volver a la escuela normal, no me parece que ese sea el camino, ni que tengamos que tener docentes de una edad tan joven, porque si la volvemos a poner al nivel del bachillerato vamos a tener docentes a los 17, 18 años, no me parece que sea esa la solución, pero si tenemos que buscar mecanismos que permitan que la formación docente tenga contenidos mucho más ajustados a las exigencias para el desempeño, vincular la realidad docente con la realidad de nuestras escuelas, con los problemas de aprendizajes de nuestros alumnos volver a la idea del oficio de enseñar que era la idea de las escuelas normales. A esa edad ser maestros requiere estudios superiores pero tenemos que vincular formación con desempeño. Y creo que esto una de las vías es que los primer años de desempeño sean parte dela formación.

Echar una mirada a la formación de los médicos, ahí tenemos un modelo muy interesante del cual podemos aprender bastante. Los médicos en sus primeros años de desempeño se forman en los hospitales, en la clínica al lado del médico más experimentado. La residencia médica es parte importante de la formación y ese es un mecanismo que permite ligar la formación inicial con exigencias para el desempeño. Yo creo que hay que buscar por ahí la solución y no tanto volver a una escuela secundaria normal, lo que hay que recuperar de la tradición de la escuela normal es la idea del oficio, del compromiso con la escuela, con el ejercicio de la escuela en condiciones reales, porque eso es lo que hemos perdido al llevar la formación docente a la universidad.

Luis Bonilla: Compartiendo plenamente tú diagnostico, pareciera que la solución tiene dos dimensiones: una reformular la formación docente dándole un peso importante a la práctica. Pero cómo hacemos con aquellos que ya egresaron con problemas y que tienen que ingresar al sistema escolar. Hay varias soluciones, una de las que se está planteando en el caso de Venezuela es abrir por ejemplo postgrados de estados que permitan resolver que permitan resolver esos problemas del pregrado o del profesor universitario antes de que entren a las aulas o acompañarlo a las aulas con un proceso de formación que trate de solucionar las deficiencias de formación. Cuál es tu opinión al respecto.

Juan Carlos Tedesco: No hay una solución de validez universal, en cada contexto habrá que ver cuáles son las mejores estrategias, y creo que para esos docentes que ya están en ejercicio y que no tienen esos niveles de formación que todos queremos, hay que buscar opciones diversificando las modalidades de formación. No podemos seguir pensando que los cursos son la única y la mejor modalidad para la actualización para la formación docente. Hay que ir a una formación donde el curso se asocie con trabajo en equipo en el lugar de trabajo con el equipo docente, no de forma aislada donde cada uno. Todos sabemos que muchos de los problemas que tienen nuestros docentes en las escuelas son problemas que se resuelven individualmente en el aula, el aula ya no es el lugar de desempeño, es la escuela, el equipo docente y creo que esa es la unión en la que hay que trabajar.

Creo que hay que buscar una diversidad muy grande de soluciones y no poniendo el énfasis en el título, no en la certificación, en el diploma, porque creo que esa manera de razonar nos vuelve a poner en un camino muy academicista, y alejado de la solución de los problemas. En ese sentido no me atrevo a sugerir estrategias uniformes, no es lo mismo Venezuela que Bolivia, una zona rural que una zona urbana, no es lo mismo la escuela primaria que la secundaria. Tenemos que pensar en estrategias también adaptadas a esa diversidad de situaciones que hoy caracterizan al ejercicio de la docencia. La docencia dejó de ser un grupo homogéneo y tiene una variedad de situaciones y creo entonces que las estrategias también deben ser diversas, con algunas cuestiones de corto plazo y otras de mediano y largo plazo.

Luis Bonilla: otra dimensión de los problemas que hoy afronta la educación pareciera estar asociado al encuentro generacional, buena parte de los docentes que trabajan en las aulas desde la infancia del preescolar hasta el pregrado, nacieron entre los 60 y los 80, antes que la revolución científico tecnológica. La mayoría de los alumnos que hoy están en las aulas nacieron desde los 90 hasta el presente. En los 90 se inicia la revolución científico tecnológico, y pareciera que hay una gran brecha de lenguajes, de códigos, de prácticas, de imaginarios que la formación docente no termina de resolver. Antes duraba 30 años el ejercicio de un docente.Hoy las revoluciones del conocimiento son de 4 a 6 años lo que implica que un docente de 30 años viva cinco o seis revoluciones del conocimiento. ¿Cómo podemos fortalecer nuestro sistema de educación para que se pueda generar ese encuentro generacional sin tanta resistencia conservadora de buena parte de los docentes?

Juan Carlos Tedesco: Ese problema no afecta sólo a los docentes, afecta también a los padres. Tenemos un problema generacional que tiene que ver entre los adultos y los jóvenes. Mi impresión es que ya empieza a haber padres que han nacido en la era digital, y nuestros maestros jóvenes también muchos de ellos, entonces tenemos que incorporar sin lugar a duda el uso de las tecnologías en la formación docente, pero no caigamos en la idealización de las tecnologías, yo no creo en ningún determinismo tecnológico. Tú puedes hacer con las tecnologías hoy lo mismo que antes podías hacer con la tiza y el pizarrón. Lo que tenemos que hacer es incentivar en nuestros docentes la idea de la participación activa de nuestros estudiantes en los procesos de aprendizaje, la responsabilidad por los resultados, la enorme importancia que tiene la formación básica, aprender a leer y a escribir, aprender el código de las matemáticas, la alfabetización científica es fundamental; y eso se puede hacer con tecnología o sin tecnología. Lo importante es que puedan hacer eso y que la tecnología esté en función de esto. Hoy en Argentina tenemos programas de la universalización del acceso a las tecnologías y vemos que muchos profesores hacen con los aparatos lo mismo que antes hacían con la tiza y el pizarrón, lo que tenemos que cambiar a sumo es la manera de trabajar la tecnología al servicio pedagógico, no al revés. Por tener tecnología no vamos a tener un modelo pedagógico distinto.

En cuanto a la renovación de conocimientos, lo que cambia son los conocimientos de frontera, la base de la disciplina no cambia, por eso digo que tenemos que darle más importancia a la formación básica, a los primeros años de los ciclos educativos, eso es lo que va a permitir adecuarse rápidamente a los cambios del conocimiento en el futuro, porque si uno no tiene buena formación básica no va a poder adaptarse a esos cambios. En cambio si estamos renovando sin bases sólidas en el aprendizaje, esto no va a ser exitoso. Por eso yo vuelvo a la idea de las nuevas alfabetizaciones, tenemos que poner mucha importancia en el tema de la nueva alfabetización de la lectoescritura que sigue siendo la principal de todas, la alfabetización de matemática, la alfabetización digital colocada en esos aprendizajes. Eso representaría un cambio yo diría de 180º en la cultura de nuestros sistemas educativos.

Nosotros funcionamos bajo la idea de que cuanto menos básico, más prestigioso, y eso en la universidad se ve claramente, es mucho más prestigioso enseñar en los doctorados o postdoctorados que en los primeros años de la formación universitaria, y sin embargo esos primeros años son fundamentales ahí hay que poner a los mejores, ahí hay que poner los recursos. Tenemos que dar un giro en ese sentido para darles a las nuevas generaciones una muy sólida formación básica que es la que les va a permitir adaptarse a los cambios veloces del conocimiento.

Luis Bonilla: Sin embargo nuestros conocimientos, nos formábamos para construir un futuro mejor, las nuevas generaciones quieren traer el futuro al presente, quieren vivir las utopías hoy, no que los enseñemos a vivirlas después. Un ejemplo práctico, nosotros en Venezuela dejamos postergado el modelo de democracia participativa y protagónica, pero nuestros jóvenes no quieren que le enseñemos en los liceos democracia participativa y protagónica desde el punto de vista conceptual, sino que quieren vivir ese modelo político en la propia dinámica estudiantil, eso presenta un desafío en la construcción de ciudadanía que a veces el sistema educativo no resuelve de manera oportuna y tal vez eso genera que en el bachillerato especialmente que es donde tenemos la mayor cantidad de deserciones en el sistema educativo.

Juan Carlos Tedesco: No hay contradicción en vivir hoy ciertas prácticas sociales y en transmitir el patrimonio cultural, tenemos que transmitir nuestra historia y tenemos que prepararnos para un futuro, porque no es lo mismo que hagas vivir un cierto tipo de participación en la escuela, que cuando se les está preparando para ser ciudadanos activos en el futuro, a que crean que todo tiene que ser participativo hoy.

Yo no creo en la necesidad de que en la educación todo sea participativo, hay que transmitir conocimientos en algún momento, hay que transmitir el patrimonio, después se podrá discutirlo, o recriticarlo o renovarlo, pero yo lo transmito, y creo que esa parte de la educación no la podemos dejar de lado porque si no perdemos de vista parte esencial de la educación que tiene que ver con esa idea de la transmisión que hemos criticado, desglosado, y me parece que la hemos tirado, finalmente no transmitimos nada y esto desestructura mucho a las nuevas generaciones, las coloca en una suerte de anomia, a falta de estándares, de parámetros.

Por supuesto que tiene que haber participación en la escuela, pero no es lo mismo la participación en la escuela que en la sociedad. En la escuela nosotros podemos programar esa participación, y en algún momento el docente tiene que asumir su papel de docente, los adultos tienen que asumir su papel de adultos, porque sino, no transmitimos nada y dejamos a las demás generaciones en una situación cercana a la anomia a la idea de que todo vale, de que no hay reglas, y a mí me parece que en ese sentido tenemos que volver a revisar algunas teorías que fueron muy importantes en los 60s, 70s, 80s, en el que estábamos criticando el modelo social, pero ahora tenemos que construirlo. Con la responsabilidad de construirlo, ya la crítica sola no alcanza, también hay que poner esto positivo que queremos transmitir. Creo que esto a veces en muchos de nuestros análisis no le damos la importancia que tiene.

Luis Bonilla: ¿Qué es para ti hoy el tema de la calidad educativa en los sistemas educativos de la región?

Juan Carlos Tedesco: Hay una gran discusión sobre esto, pero nosotros hemos tenido en América Latina logros muy positivos en términos de cantidad, la cobertura ha aumentado, pero la calidad sigue estando asociada al origen social de los alumnos, desde cualquier mirada, si la quieren medir con las pruebas internacionales como PISA, o las midamos con las pruebas nacionales nuestras, las propias mediciones de los países, lo que vemos es que tenemos deficiencias serias en la calidad. En algunos aspectos que son muy básicos como la comprensión lectora en muchos de nuestros egresados de la escuela primaria y secundaria es muy baja, los niveles de innovación científica son muy bajos, y esos niveles están asociados a origen social.

Para mí la variable que mejor explica las desigualdades educativas es el origen social de la familia, es decir, no hemos podido romper con el determinismo social de los resultados de aprendizaje, y este es el problema fundamental que tenemos.

Ahora, cuando pensamos en qué calidad: la calidad tiene unos aspectos cognitivos que tienen que ver con la alfabetización, la capacidad de aprender a aprender, aprender a lo largo de toda la vida, el desarrollo cognitivo fundamental y aspectos éticos sociales. También calidad es formar una inteligencia responsable, formar la solidaridad, formar el compromiso con la justicia social, esto también es parte fundamental de la calidad. Digamos, la calidad no es el éxito individual de cada uno. También tenemos en términos de calidad que introducir estas ideas, estos valores éticos porque son fundamentales para el desempeño ciudadano. Y en eso también tenemos problemas, especialmente con las élites dirigentes, nuestros países en América Latina, no por nada somos la región más desigual e inequitativa del mundo.

Si los que concentran toda la riqueza creen que tienden derecho a hacer eso y se resisten a la distribución y a generar condiciones de bienestar social que es algo muy importante, vamos a tener conflictos muy serios, y esas élites de dirigentes las formaron nuestras propias universidades. La gran pregunta es cómo nuestras universidades introducen experiencias de aprendizajes que promuevan solidaridad, compromiso social, responsabilidades con los semejantes, porque hoy en día eso vale tanto no sólo para la dirigencia política, sino para las empresariales, para las científicas. Hoy la responsabilidad de un científico es fundamental, los biólogos, los economistas tienen una responsabilidad. Entonces ahí yo creo que en términos de calidad debemos introducir el aprendizaje en todas las carreras universitarias que promuevan el compromiso social en adhesión a la justicia, que es el gran desafío que tenemos desde el punto de vista político.

Luis Bonilla: Atreviéndonos a soñar, si te pidieran tres políticas públicas urgentes para transformar nuestros sistemas educativos, cuáles serían.

Juan Carlos Tedesco: Pensando a largo plazo creo que es fundamental una política de universalización de una educación inicial de buena calidad. Los primeros años de vida son fundamentales. Si actuamos ahí vamos a tener muchos menos problemas en el futuro, porque todo es reversible, pero aceptemos que es mucho más difícil resolver carencias cognitivas, culturales en los primeros años, que si las atendemos inmediatamente. Una política masiva de educación inicial de calidad especialmente para los sectores mas vulnerables socialmente me parece fundamental.

Luego una política para el sector docente. Los docentes tiene que ser una población metas de políticas integrales, porque todos sabemos que la calidad de la educación evidentemente depende de la calidad de nuestros profesores. Una política integral para el sector docente que tome en cuenta la formación inicial y de servicio, condiciones de trabajo: salarios, condiciones de desempeño y equipamiento en las escuelas, y carrera docentes. Necesitamos introducir en la formación y en el desempeño de la docencia la posibilidad de tener una carrera asociada a capacitaciones, innovaciones, etc.

La tercera área que habría que mencionar es la de las tecnología, tenemos que tener una activa política de introducción de las tecnologías a la educación, pero también en ese sentido pensar que no es sólo dotar de maquinas a las escuelas, tenemos que lograr también una alfabetización digital universal. Que es distinto a usar la computadora para enseñar. Es necesario distinguir esas dos cosas. Así como tenemos la alfabetización de la lectoescritura, hoy tenemos que tener una fuerte política de alfabetización digital que enseñe a manejar la computadora, que enseñe los códigos que hay detrás de estos aparatos, cómo nos pueden manipular los buscadores de información si no sabes cómo funcionan pueden ser muy manipuladores, eso y por supuesto capacitar a los maestros para que puedan utilizarlo como dispositivo didáctico.

Estas son las tres áreas donde necesitamos políticas muy activas con muy fuerte participación del estado en esas políticas, del sector público. Estas no son políticas que puedan quedar libradas a la lógica del mercado

Luis Bonilla: Para ir terminando este primer contacto internacional en el marco de la consulta por la calidad educativa, nos gustaría que les dirigieras un mensaje a todos los profesores, profesoras, maestros y maestras venezolanos que en sus aulas están discutiendo el tema de la calidad educativa como una oportunidad para avanzar en la transformación de nuestros sistemas educativos alcanzando eso que tu señalas, justicia social.

Juan Carlos Tedesco: No sigan indiferentes frente a los resultados de aprendizaje de sus alumnos. La pasión por los resultados me parece que es uno de los pilares que nos puede garantizar una educación de calidad. La calidad la podemos discutir, pero fundamentalmente, que no nos sea indiferente si el alumno aprende o no aprende, que tengamos un muy fuerte sentido de responsabilidad por los resultados, porque tenemos que ser consientes que el fracaso de un alumno en la educación anticipa su fracaso en la sociedad, anticipa exclusión social, pobreza. Hoy la educación es la clave de la justicia social. Además, felicitarlos por lo que están haciendo, por la participación en el debate. Las respuestas a estos problemas van a ser respuestas sociales, no individuales, son los maestros, las docentes, son ellos los que van a estar fundamentalmente en la principal línea de elaboración de respuestas a estas preguntas que hoy estas planteando.

LB: conversamos hoy desde Buenos Aires, Argentina con Juan Carlos Tedesco, pedagogo, investigador, quien ha ocupado distintas responsabilidades en organismos internacionales del sistema UNESCO, así como del propio gobierno de Argentina, y es uno de los académicos mas importantes del continente y del mundo en materia de educación. Gracias Juan Carlos por este contacto internacional

Juan Carlos Tedesco: Gracias a ti, y sigo a tu disposición.
Ver la entrevista en: https://youtu.be/QykjW5o5AKQ

Comparte este contenido:

Enseñar a nativos digitales. Una propuesta pedagógica para la sociedad del conocimiento

Marc Prensky

La editorial SM ha publicado ‘Enseñar a nativos digitales’, del estadounidense Marc Prensky. El libro, que salió a la venta el día 21 de noviembre, está en formato tradicional y digital, y se presenta dentro de una nueva colección: Biblioteca Innovación Educativa.

La obra engloba las reflexiones de un autor que combina su experiencia como profesor, orador, escritor, asesor y creativo en las áreas de la educación y el aprendizaje, con las entrevistas que cada año realiza a cientos de alumnos. De esta forma, Prensky enseña a los profesores a mirar la educación desde los ojos de los estudiantes en plena era digital.

Prensky, gurú de reconocido prestigio internacional que acuñó los términos “nativos digitales” e “inmigrantes digitales”, inventa un nuevo lenguaje educativo utilizando estos términos para referirse a alumnos y profesores, respectivamente. De esta forma, presenta un intuitivo e innovador modelo de pedagogía de la “coasociación” donde los alumnos se especializan en la búsqueda y presentación de contenidos a través de la tecnología.

Según el autor, los educadores, padres y docentes, tienen que especializarse en guiar a los estudiantes en el uso de estas herramientas para el aprendizaje efectivo: proporcionándoles preguntas y contextos, diseñando el proceso de aprendizaje y garantizando su calidad.

Imagen: https://www.google.com/search?q=Marc+Prensky+nativos+digitales&espv=2&biw=1366&bih=667&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwj3urmwxK3NAhVLmR4KHfBlAXYQ_AUIBigB#imgrc=KnbYL3-B5tpqAM%3A

Comparte este contenido:

La agonía del sistema educativo

 Cristián Parodi*

La muerte sobrevuela a los adolescentes. Suena fuerte pero es cierto: casi todos los acontecimientos trágicos que suceden en nuestro país tienen como principales protagonistas a los jóvenes. Consumo de drogas, accidentes de tránsito, consumo de alcohol, violencia. Son hechos recurrentes de los que solamente nos enteramos cuando adquieren magnitud, como el drama de la fiesta electrónica de Costa Salguero. Mientras tanto, con o sin fiestas, miles de jóvenes transitan diariamente por una compacta maleza que les impide concretar un futuro mejor, que los inhabilita a desplegar su potencial. Una maleza, le agrego, llena de pozos ciegos que funcionan como trampas para los que aún intentan cruzarla. Allí no hay señales de peligro ni caminos seguros que los guíen. Tal vez encuentren un letrero que con un falso deseo de “Buena Suerte” los impulse a atravesarla.

La muerte sobrevuela a los adolescentes y como sociedad alzamos nuestras voces para exigir que se haga algo para evitarlo. Iniciamos acalorados debates, desde despenalizar el consumo de drogas hasta aumentar los controles sobre la conducta de los jóvenes. Mientras tanto no nos damos cuenta que estamos parados en la misma maleza que nos impide ver la verdadera razón del drama juvenil: la educación, o mejor dicho el colapso del sistema educativo.

Medio millón de adolescentes abandonan la escuela secundaria cada año. La población de jóvenes con edades entre los 14 y 17 años – es decir los que asisten al secundario – es de 2.500.000. En otras palabras, el 20% de esa población deja sus estudios cada año.  Si el secundario fuese esa maleza, veríamos que de 100 jóvenes que deciden desafiarla sólo 50 lograrán atravesarla. Si la maleza estuviera en la provincia de Buenos Aires, sólo 40 llegarían al final. ¿Qué le pasa a un sistema educativo que deja en el camino a la gran mayoría?

La dinámica de los acontecimientos sociales – especialmente todo lo relacionado al mundo juvenil – supera ampliamente la capacidad de respuesta de ese sistema. Envuelto en una burocracia lastimosa, por que lastima ni mas ni menos a quienes tiene que ayudar, trata de sobrevivir en un precario refugio que supo construir antes que la maleza lo tape. Es el “sistema educativo” el que está colapsado y no las personas que trabajan allí, que también necesitan nuevas fuentes de motivación para desplegar sus inteligencias en la construcción de caminos para el desarrollo de los adolescentes. Por allí pasa la solución sustentable a la problemática de los jóvenes, para que sí puedan concretar sus anhelos. La imposibilidad de lograrlo, las frustraciones y las reacciones que estas provocan (droga, violencia) son una clara señal que el sistema educativo no está cumpliendo con su principal objetivo.

¿Qué hacer?

Primero, entender que este sistema ha colapsado: los datos y las señales que recibimos son elocuentes. Tenemos que cambiarlo. Una aproximación debe partir de la descentralización de la burocracia que lo controla. Debemos ceder el protagonismo a la comunidad para abordar el problema en cada escuela a través de la impronta de la “cultura colaborativa”: grupos de afinidad que trabajan colectivamente en pos de un objetivo común. En nuestro caso: que haya menos repitencia y abandono y más egresados con título.

Una comunidad amplia, plural, representada por las voluntades, inteligencias y recursos que cada uno de sus miembros brindará para la concreción de esa meta colectiva, complementando los esfuerzos de la escuela, de sus docentes y directivos. Formada por ex-alumnos, ex-docentes, padres, vecinos, el club de barrio, ONGs y empresas que se concentrarán en una única misión: que todos los que empiecen primer año egresen con título en tiempo y forma.

Nos corresponde a nosotros tomar la iniciativa y dejar de esperar que las soluciones provengan del sistema. Un país en donde más de la mitad de los adolescentes no termina la escuela secundaria habla de la incapacidad de sus adultos en proveer caminos para el desarrollo de sus jóvenes. Si realmente ellos son – como muchas veces se dice – “el futuro de nuestra nación”, entonces tenemos que involucrarnos para que eso pase.

Propuestas para poner en marcha:

img_1127Leer “Conectando la Escuela con la Empresa”

Leer “Cómo las empresas de tecnología pueden transformar la educación pública”

Leer “Propuesta para Mejorar la Escuela Secundaria”

El verdadero cambio depende de cuánto nos involucremos para que, finalmente, las cosas cambien.

 

 

 

*Impulsor de “Hagamos algo por la Educación”

Fuente del articulo: https://laescuelacolaborativa.com/2016/04/25/la-agonia-del-sistema-educativo/
Fuente de la imagen: http://2.bp.blogspot.com/-haILdCqS3UI/UnO6T-LDuRI/AAAAAAAAFKU/X7d97JrhjaM/s1600/Classroom1.jpg
Comparte este contenido:

¿Tienen caducidad los modelos educativos?

Los cambios pueden ser en diferentes niveles: modelos, técnicas, políticas y muchas cosas más; sin embargo, pocas veces nos hemos puesto a pensar en la evaluación primordial de la necesidad. Los puristas de la educación (entre docentes, directivos, políticos y ciudadanos) generalmente opinan que la educación que se otorgaba décadas atrás era de mejor calidad, por lo que los cambios necesarios no serían novedades sino regresiones a un sistema y modelo previo.

Por otro lado, los innovadores se pueden basar en cifras recopiladas por empresas como LinkedIn o Forbes en donde se reconoce que varios de los empleos más solicitados ni siquiera existían tan solo cinco años antes. Estos cambios en la oferta y demanda en el mercado laboral son suficiente para exigir un cambio en las escuelas: si nuestra realidad social está cambiando, también debería hacerlo la forma en que aprendemos.

Es por eso que las reformas tendrían que estar basadas primeramente en un estudio de los cambios sociales, para luego entrar en detalles sobre las innovaciones aplicables. A continuación, a manera de reflexión, se encuentran algunos de los indicadores del cambio social sufrido a partir de las últimas décadas, intentando descifrar su pertinencia en el proceso reformador de la educación.

La era de la revolución tecnológica

Hoy se vuelve extremadamente difícil pensar en una sociedad sin aparatos electrónicos (ahora llamados gadgets) como la computadora, los teléfonos inteligentes o las tabletas. Una época en que Samsung y Apple no eran empresas líderes en el mercado, y en donde los periódicos o las bibliotecas eran la fuente más importante de información. Muchas de las empresas con mayor penetración en el mercado actual son digitales y no aparecieron sino hasta avanzada la década pasada: Facebook (2004), YouTube (2005) o Twitter (2006).

Según las estadísticas reportadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México, alrededor del 90% de hogares cuenta con televisión y poco menos del 80% cuenta con radio.

La cifra de este último ha disminuido más del 10% desde 2001. Las líneas telefónicas aparecen en poco más del 40% de hogares, mientras que los teléfonos celulares tienen un 80% de presencia; un cambio significativo en las telecomunicaciones del país, pues la cifra anterior creció alrededor del 60% desde 2001. La conexión a internet tiene un crecimiento más lento, con una presencia del 30% en los hogares mexicanos.

En otra estadística, se calcula que un 44% de los habitantes mayores de 6 años era usuario de internet en 2014, reportando un crecimiento alrededor del 40% en 13 años. De esos usuarios, el 74.2% era menor de 35 años.

La tecnología ya es parte importante de la vida de muchas personas. Ya no es un instrumento para ciertas instancias del día, sino que se vuelve un aditamento permanente en las labores diarias. Las estadísticas anteriores no nos permiten identificar al total poblacional como entes tecnológicos, como algunas veces se hace erróneamente. Sin embargo, una gran parte de ellos sí lo son, y no podemos ignorarlo.

La computación/informática es tan solo la punta del iceberg en la revolución tecnológica. Ejemplos abundan: la empresa Tesla, a través de su dueño y creador Elon Musk, presentó hace pocos días el esperado Model 3, un automóvil eléctrico de grandes condiciones técnicas y precio accesible. Pocos días pasan sin que los medios anuncien algo relacionado con el avance sobre la inteligencia artificial, que puede estar más cerca de lo que pensamos. El entendimiento del universo avanza a grandes pasos, como lo hizo con el descubrimiento de las ondas gravitacionales. Llegar a Marte es una frontera posible de alcanzar. La ciencia crece a pasos agigantados, pero, ¿Cuál es el porcentaje de la sociedad que crece con ella?

Pensar en que la tecnología más novedosa es mundana para todos es simplificar lo que no se debe simplificar. La educación debe ser eficaz, pertinente y relevante en un contexto específico antes que general.

Las tendencias generacionales

Los hechos históricos generalmente marcan a la sociedad. Una aseveración que podemos revisar con mayor cercanía al analizar las diferentes características de las distintas generaciones.

GENERACIÓN CONTEXTO HISTÓRICO
Baby Boomers Nacidos entre 1946 y 1964, al terminar la Segunda Guerra Mundial.
Generación X Nacidos entre 1965 y 1976, años en qué continúa la Guerra Fría, se realiza la intervención militar estadounidense en Vietnam y en México ocurre la matanza de Tlatelolco.
Generación Y Nacidos entre 1977 y 1994, en el inicio de la computadora personal y el internet.
Millennials Nacidos después de 1995, también conocidos como nativos digitales puesto que nacen en una época donde las computadoras y dispositivos son cada vez más comunes.
Philip Kotler. Fundamentos de Marketing (2008).

Cada generación es diferente una a la otra. Tomando en cuenta las palabras escritas por Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad (1963), tendríamos que preguntarnos entonces: ¿estamos en la historia o somos historia? La simple justificación de los cambios generacionales por simple deseo de nuestro ambiente. Los hechos pedagógicos y sociales han sido desencadenantes de lo que sucede con las personas que conforman cada generación.

Las diferencias sociales de nuestros tiempos con aquellos anteriores, como ya se mencionó, tienen que ver mucho con la tecnología que nos acompaña, pero no debemos dejar de lado que eso marca un medio y no un fin. La forma en que conseguimos información ha cambiado y es mucho más fácil que antes: acceder a noticias sobre otras partes del mundo, libros, videos y opiniones.

Por otra parte, modelos a seguir para los jóvenes han cambiado en sus características. Los reyes de Sillicon Valley, revolucionarios de la tecnología y la forma de hacer negocios, millonarios y presentes siempre frente a cámara, forman una visión de éxito distinto a la que teníamos épocas atrás.

El proyecto de vida que consistía en una primera etapa de vida dedicada al estudio ha caducado en estos modelos. Bill Gates (Microsoft), Mark Zuckerberg (Facebook), Steve Jobs (Apple), Jack Dorsey (Twitter) y Michael Dell (fundador de Dell Computers) son algunos ejemplos de personajes exitosos que desertaron de la Universidad. En el mundo del espectáculo, una referencia para todos los jóvenes desde hace décadas, también encontramos varios de estos ejemplos: Leonardo DiCaprio, James Cameron o Johnny Depp.

Incluso en el ámbito latinoamericano encontramos ejemplos: Gustavo Cerati no terminó la carrera de Publicidad, mientras que Emmanuel Lubezki (tres veces ganador del Oscar) ni Alfonso Cuarón (Ganador de un Oscar) terminaron su carrera en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“El mensaje es claro: de cara a sus metas de carrera, los Millennials dan igual importancia a cómo las empresas desarrollan a sus gente y contribuyen a la sociedad, así como al manejo de sus productos y su rentabilidad”, dice Barry Salzberg, CEO de Deloitte (firma mundial sobre servicios profesionales). Las nuevas generaciones mantienen grandes ideales y tienden a durar menos en los trabajos donde su opinión ni crecimiento es tomado en cuenta. Conceptos como el compromiso social y la ecología se vuelven más importantes en su vocabulario. La meta ya no es el trabajo como en generaciones anteriores, el estilo de vida tiene que ser trascendental.

La revolución tecnológica ha marcado una generación, pero no ha sido el único factor. Vivimos en el mundo post-11 de Septiembre, situado entre la crisis económica de 2008 y aquellas que aún no podemos delimitar en su sentido histórico. Los jóvenes necesitan herramientas para la realidad que viven hoy, pero también la que vivirán mañana.

La necesidad de la especialización

The Theory of Everything: The Origin and Fate of the Universe (1996) es una compilación de ideas presentadas por Stephen Hawking en sus conferencias. Un libro centrado en el estudio de la física, pero que también contiene una visión fascinante de nuestra realidad social.

Casi al finalizar el libro, Hawking realiza algunos apuntes referentes a los filósofos: al inicio, en la civilización griega, ellos eran científicos en todas las disciplinas (matemáticas, física, química o ciencias sociales), no había distinción simplemente porque no hacía falta, los conocimientos sobre el universo eran tan pocos que estos podían ser científicos altamente eficientes, con descubrimientos y teorías, sobre todas las ciencias; la creación de la democracia, una teoría sobre la creación del Universo y observaciones sobre reacciones químicas podían ser objeto de estudio y trabajo para un solo hombre.

Con el avance científico, las ideas dentro de la ciencia se fueron complicando y, en nuestros tiempos, un filósofo ya no puede ser un hombre de todas las ciencias sin perderse en nimiedades. Según Hawking, la única esperanza de los filósofos es el descubrimiento de una teoría unificada sobre el universo; es decir, encontrar la respuesta a cómo se creó todo, para dejar paso al por qué.

Algunos filósofos podrían negar que la ciencia madre esté perdida, pero es una realidad que la mayoría de ciencias requieren cada vez mayor especialización y el mercado laboral reacciona. Las universidades ofrecen cada vez más carreras, así como cursos, diplomados, especialidades, maestrías, doctorados y más. Los médicos, abogados, psicólogos, administradores y otros profesionistas necesitan de una actualización constante, marcando rumbo en áreas específicas, si quieren destacar. Cada vez se vuelve más cierta aquella frase: “no podemos ser todólogos”.

¿Son necesarios los cambios en los modelos educativos?

La mejora continua es necesaria en cualquier actividad humana y la evaluación no tendría nunca sentido si no se aplicará sobre procesos sujetos a errores y, por lo tanto, a su perfeccionamiento constante. La educación no es tema aparte y necesita de una evaluación que mantenga un marco conceptual y referencial bien establecido. La evaluación de la educación necesita no solamente fijarse en el centro educativo, sino que también tendrá que buscar en la sociedad para fijar su sentido de pertinencia y relevancia.

El cambio del mundo debe en alguna manera afectar al sistema educativo. Es imperante dejar de pensar en las escuelas como ambientes cerrados, pues la exclusión del mundo nunca creará lugares propensos al aprendizaje significativo. Tenemos que revalorar muchas de las situaciones que damos por sentadas en las escuelas, como los centros de cómputo o las bibliotecas.

En México, las diferencias geográficas, socioeconómicas o psicológicas son sumamente variables entre una escuela u otra. Estados como Baja California, en el norte más alejado del país, son muy diferentes a Chiapas, Oaxaca o Guerrero. Si pensamos tal vez en un cambio en el mundo tecnológico, con mayor acceso al mundo virtual del internet, sería de dudosa aplicación en el total de las escuelas. En este sentido, la Secretaría de Educación Pública (SEP) reporta que hasta la fecha aún el 10% de las escuelas en el país no cuentan con energía eléctrica; ¿Cómo podríamos aplicar estrategias que involucren teléfonos inteligentes o una computadora ahí?

Es imperante que las escuelas tengan libertad de acción para realizar estos cambios según sus propios medios lo permitan. Tan solo en las escuelas que atienden alumnos de nivel socioeconómico medio hacia arriba, es necesario que acabemos con los reglamentos anticuados que prohíben en todo momento el uso de celulares, computadoras portátiles o tabletas. Para bien o para mal, esto se convierte en una forma de cerrar la escuela y tratarla como un ente apartado de la sociedad, un ambiente cerrado.

Sin embargo, es también importante recalcar que, como ya se ha mencionado, el modelo educativo para las nuevas generaciones no tiene por qué ser exclusivamente relacionados a la tecnología sino a las tendencias que siguen las nuevas generaciones. Las escuelas cerradas a la sociedad que les rodea no son ideales. Si bien las cuestiones de seguridad en Latinoamérica siguen siendo un gran problema para pensar en escuelas totalmente abiertas, estas si pueden realizar acciones para que los padres (a su libre intención) puedan participar en la educación de sus hijos.

La especialización, siendo tendencia global, es todavía negada por muchos de los modelos educativos de nivel medio superior, en donde los jóvenes no tienen injerencia sobre sus campos de estudio, si acaso en alguna materia optativa extracurricular o carrera técnica. Los temas carecen de sentido práctica para los alumnos, por lo que urge una evaluación clara para disolver la duda: ¿esto es problema de simple percepción o es un problema de fondo?

Por lo ya visto, no podemos tratar los cambios sociales/históricos de los últimos años sino con adjetivos de tintes revolucionarios, ya que han operado bajo modelos agresivos: el mundo de hoy no es el de ayer, pero tampoco será el de mañana.

El cambio es necesario en el sistema educativo, pero no es solamente de cuestión tecnológica. Los docentes actuales necesitan de actualización pedagógica constante, mientras que los centros educativos deberán revisar a profundidad sus currículos para adecuarlas a las necesidades sociales así como a las propias características psicológicas de sus alumnos.

El modelo educativo exitoso no es solamente uno, incuestionable ni atemporal, sino que debe ser revisado, reformado y cuestionado en distintos pasos. No pensarlo así es la forma más fácil de caer en sistemas perpetuos basados en modelos que seguirán produciendo jóvenes y adultos frustrados, incompetentes y grises.

Bibliografía

  • Hawking, S. (1996). La Teoría del Todo. Londres: Colección Gandhi.
  • Paz, O. (1963). El Laberinto de la Soledad. México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
  • Kotler, P. (2008). Fundamentos de Marketing. México: Pearson Educación.
  • Meraz, A. (2016). SEP ‘dará luz’ a las escuelas. Excélsior, Versión en Línea.
  • Deloitte. (2015). Encuesta Deloitte 2015: Generación del Milenio. México: Deloitte Internacional.

Fuente: http://vinculando.org/educacion/caducidad-modelos-educativos.html

Comparte este contenido:
Page 2 of 2
1 2