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Expertos de China y Reino Unido alertan sobre variabilidad de lluvias por calentamiento global

Expertos de China y Reino Unido sostienen que el aumento de las precipitaciones implicará retos para los ecosistemas y la vida.

Un estudio desarrollado por el Instituto de Física Atmosférica (IAP) de la Academia de Ciencias de China (CAS) y la Oficina Meteorológica (MET) de Reino Unido, que fue publicado este jueves, revela que el calentamiento global intensifica el ciclo hidrológico y provoca un incremento de las precipitaciones.

Los resultados, divulgados en la revista estadounidense Science Advances, refieren que aproximadamente dos tercios de la Tierra enfrentarán un hidroclima más húmedo y más variable.

Atendiendo a ello, el clima seco será más seco y el húmedo más húmedo, expresándose transiciones más amplias y rápidas entre estos extremos.

De acuerdo con el estudio, aunque esta variabilidad drástica tendrá especial impacto en regiones climatológicamente húmedas, también implicará efectos vitales para los climas regionales y los servicios de los ecosistemas.

Según la investigación, el incremento de la disponibilidad de humedad provoca efectos termodinámicos que se traducen en precipitaciones variables en todo el planeta.

Los investigadores apuntan que «el aumento de la variabilidad de las precipitaciones plantea un desafío adicional para la resiliencia climática de las infraestructuras y la sociedad humana”.

El investigador del IAP/CAS, Wenxia Zhang valoró que la comprensión del ciclo hidrológico es fundamental para establecer proyecciones del cambio climático. “El calentamiento global está haciendo que nuestro clima sea más desigual”, agregó.

Los resultados de esta investigación podrían orientar la planificación de los países para adaptarse a sus propias condiciones climáticas, y con ello garantizar el acceso al agua y la seguridad alimentaria .

El estudio, titulado “Aumento de la variabilidad de la precipitación en escalas de tiempo diarias a multianuales en un mundo más cálido”, se sustentó en las proyecciones de modelos climáticos conjuntos más avanzados del MET, bajo un escenario de altas emisiones.

Fuente: https://www.telesurtv.net/news/alertan-variabilidad-lluvias-calentamiento-global-20210729-0021.html

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Brasil: Lo peor todavía está por llegar

Lo peor todavía está por llegar

Leonardo Boff

Las grandes inundaciones que han ocurrido en Alemania y en Bélgica en julio –mes del verano europeo– causando cientos de víctimas, asociadas a una ola de calor abrupto que en algunos lugares ha llegado a más de 50 grados, nos obliga a pensar y a tomar decisiones con vistas al equilibrio de la Tierra. Algunos analistas han llegado a decir: la Tierra no sólo se ha calentado; en algunos sitios se ha vuelto un horno.

Esto significa que decenas de organismos vivos no consiguen adaptarse y acaban muriendo. Actualmente el calentamiento que tenemos subió en el último siglo más de un grado Celsius. Si llegase, como está previsto, a dos grados, cerca de un millón de especies vivas estarán al borde de su desaparición, después de millones de años viviendo en este planeta.

Entendemos la resignación y el escepticismo de muchos meteorólogos y cosmólogos que afirman que estamos llegando demasiado tarde a combatir el calentamiento plnetario. No estamos yendo a su encuentro, estamos ya gravemente dentro de él. Argumentan, desolados, que es poco lo que se puede hacer, pues el dióxido de carbono ya está excesivamente acumulado, ya que permanece en la atmósfera de 100 a 120 años, agravado por el metano, 20 veces más tóxico, aunque permanezca poco tiempo en el aire. Para sorpresa general, este último irrumpió debido al deshielo de los cascos polares y del permafrost que va desde Canadá y atraviesa toda la Siberia. Y hace crecer el calentamiento planetario.

La irrupción del Covid-19, por ser planetaria, nos obliga a pensar y a actuar de modo diferente. Es sabido que la pandemia es consecuencia del antropoceno, es decir, del excesivo avance agresivo del sistema imperante, basado en el lucro ilimitado. Ha sobrepasado los límites soportables de la Tierra, por la deforestación –al estilo de Ricardo Salles/Bolsonaro en Brasil–, por la implantación de monocultivos y por la contaminación general del medio ambiente, que han llegado a destruir el hábitat de los virus. Sin saber adónde ir, saltaron a otros animales, inmunes a ellos, y de éstos pasaron a nosotros, que no tenemos esa inmunidad.

Vale la pena reflexionar lo que significa el hecho de que todo el planeta haya sido afectado, por un lado igualando a todos, y por otro aumentando las desigualdades, porque la gran mayoría no consigue mantener el aislamiento social, evitar las aglomeraciones, especialmente en el transporte colectivo y en las tiendas. No ha afectado a otros seres vivos, como nuestros animales domésticos.

Debemos reconocer que el objetivo éramos nosotros, los seres humanos. La Madre Tierra, reconocida desde los años 70 del siglo pasado como un organismo vivo, Gaia, y reconocida por la ONU (el 22 de abril de 2009) como verdaderamente «Madre-Tierra», nos ha enviado una señal y una advertencia: “paren de agredir a todos los ecosistemas que me componen; ya no me están dando tiempo suficiente para que pueda reponer lo que me quitan durante un año y regenerarme”.

Como el paradigma vigente todavía considera a la Tierra como un mero medio de producción, en un sentido utilitarista, no estamos prestando atención a sus advertencias. La Tierra, como superorganismo vivo que es, nos da señales inequívocas, como ahora, con las grandes inundaciones en Europa, el frío excesivo en el hemisferio Sur y la gama de virus ya enviados (zica, ébola, chikungunya, covid…).

Como somos cabezas duras y predomina una clamorosa ausencia de conciencia ecológica, es posible que estemos transitando un camino sin retorno.

Curiosamente, como ya ha sido comentado por otros, “los profetas del neoliberalismo están transformándose en promotores de la economía social porque, ante la catástrofe actual, piensan que ya no será posible hacer lo mismo que antes, y que será necesario volver a los imperativos sociales”. Lo peor que nos podría suceder es volver a lo de antes, lleno de contradicciones perversas, enemigo de la vida de la naturaleza, indiferente al destino de las grandes mayorías pobres y armándose hasta los dientes con armas de destrucción masiva, absolutamente inútiles frente a los virus.

Tenemos forzosamente que cambiar, superar los viejos soberanismos que volvían a los otros países hostiles o sometidos a una feroz competición. El virus mostró que no cuentan para nada los límites de las naciones. Lo que realmente cuenta es la solidaridad entre todos y el cuidado de unos a otros y hacia la naturaleza, para que, preservada, no nos envíe virus todavía peores. Ahora es la nueva era de la Casa Común, dentro de la cual estarán las naciones.

David Quamen, el gran especialista en virus, dejó esta advertencia: o cambiamos nuestra relación con la naturaleza siendo respetuosos, sinergéticos y cuidadosos, o ella nos enviará otros virus, tal vez uno tan letal que nuestras vacunas no puedan atacarlo y se lleve a gran parte de la humanidad.

Al no detener el calentamiento planetario y no cambiar de paradigma hacia la naturaleza, conoceremos días peores. Si no podemos detener ya el aumento del calentamiento mundial, con la ciencia y la técnica que poseemos, podemos por lo menos mitigar sus efectos deletéreos y salvar lo más que podamos de la inmensa biodiversidad del planeta.

Como nunca antes en la historia, el destino común está en nuestras manos: debemos escoger entre seguir la misma ruta que nos lleva a un abismo o cambiar forzosamente y garantizar un futuro para todos, más frugal, más solidario y más cuidadoso con la naturaleza y la Casa Común.

Hace 30 años que repito esta lección y me siento un profeta en el desierto. Pero cumplo con mi deber que es el de todos los que despertaron un día. Debemos hablar, y ahora gritar.

Leonardo Boff

Fuente de la Información: https://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=1032

 

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Brasil – Agua: ¿fuente de vida o fuente de lucro? Contra la privatización del agua

Agua: ¿fuente de vida o fuente de lucro? Contra la privatización del agua

Leonardo Boff

Hoy hay dos cuestiones principales que afectan a toda la humanidad: el calentamiento global y la creciente escasez de agua potable. Ambas obligan a profundos cambios en nuestro modo de vivir, pues pueden producir un colapso de nuestra civilización y afectar profundamente el sistema-vida.

Atengámonos a la cuestión del agua, codiciada por las grandes corporaciones para privatizarla y lucrarse enormemente. Ella puede ser tanto motivo de guerras como de solidaridad social y cooperación entre los pueblos. Ya se ha dicho que las guerras del siglo XX eran por petróleo y las del siglo XXI serán por agua potable. No obstante, ella puede ser referencia central para un nuevo pacto social mundial entre los pueblos y los gobiernos con vistas a la supervivencia de todos.

Consideremos los datos básicos acerca del agua. El agua es extremadamente abundante y al mismo tiempo escasa. Hay cerca de 1.360.000.000 km3 cúbicos de agua en la Tierra. Si tomáramos toda esa agua que está en los océanos, lagos, ríos, acuíferos y cascos polares y la distribuyésemos equitativamente sobre una superficie terrestre plana, toda la Tierra quedaría sumergida bajo el agua a tres km de profundidad. El 97% es agua salada y el 3% es agua dulce. Pero solamente el 0,7% de esta es directamente accesible al uso humano. De este 0,7, el 70% va para la agricultura, el 22% para la industria y lo que queda para el uso humano y animal.

La renovación de las aguas es del orden de 43.000 km3 al año, mientras que el consumo total está estimado en 6.000 km³ al año. Hay por lo tanto superabundancia de agua, pero desigualmente distribuida: el 60% se encuentra en sólo 9 países, mientras otros 80 enfrentan escasez. Poco menos de mil millones de personas consumen el 86% del agua existente, mientras que para 1.400 millones es insuficiente (en 2020 serán tres mil millones) y para dos mil millones no es tratada, lo que genera un 85% de las enfermedades comprobables. Se presume que en 2032 cerca de 5.000 millones de personas se verán afectadas por la crisis del agua.

El problema no es la escasez de agua sino su mala gestión y distribución para atender las demandas humanas y de los demás seres vivos. Brasil es la potencia natural de las aguas, con el 13% de toda el agua dulce del planeta, con un total de 5,4 billones de metros cúbicos. A pesar de la abundancia, se desperdicia el 46%, lo que daría para abastecer a toda Francia, Bélgica, Suiza y el Norte de Italia. Carecemos aún de una cultura del agua.

Por ser escasa, el agua dulce se ha convertido en un bien de alto valor económico. Como hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado, todo se transforma en mercancía. En función de esta “gran transformación” (Karl Polanyi), hoy en día hay una carrera mundial desenfrenada para privatizar el agua y obtener grandes lucros de ello.

Así han surgido empresas multinacionales como las francesas Vivendi y Suez-Lyonnaise, la alemana RWE, la inglesa Thames Water y la americana Bechtel, entre otras. Se ha creado un mercado de las aguas de más de 100.000 millones de dólares. Ahí están fuertemente presentes Nestlé y Coca-Cola, buscando comprar fuentes por todas partes del mundo.

El gran debate hoy se presenta en estos términos: ¿el agua es fuente de vida o fuente de lucro? ¿El agua es un bien natural, vital, común e insustituible, o un bien económico a ser tratado como recurso hídrico y como mercancía?

Para empezar es importante reconocer que el agua no es un bien económico como cualquier otro. Está tan ligada a la vida que debe ser entendida como algo vital y sagrado. La vida no puede ser transformada en mercancía. Es uno de los bienes más excelentes del proceso evolutivo y unos de los mayores dones divinos. Además, el agua está ligada a otras dimensiones culturales, simbólicas y espirituales que la hacen preciosa y cargada de valores que en sí no tienen precio.

Para entender la riqueza del agua que transciende su dimensión económica, necesitamos romper con la dictadura de la razón instrumental-analítica y utilitarista, impuesta a toda la sociedad. Ésta ve el agua como mero recurso hídrico con el cual se puede hacer negocios. Atiende sólo a finalidades y utilidades. Pero el ser humano tiene otros ejercicios de su razón. Existe la razón más ancestral, sensible, emocional, cordial y espiritual. Este tipo de razón va más allá de finalidades y utilidades. Esta razón está ligada al sentido de la vida, a los valores, al carácter simbólico ético y espiritual del agua.

En esta perspectiva, el agua se considera un bien común natural, como fuente y nicho donde hace 3.800 millones de años surgió la vida en la Tierra. El agua es un bien común público mundial. Es patrimonio de la biosfera y vital para todas las formas de vida. No existe vida sin agua.

Obviamente, las dimensiones del agua como fuente de vida y como recurso hídrico no necesitan excluirse, pero deben ser rectamente relacionadas. Fundamentalmente el agua pertenece al derecho a la vida.

La ONU declaró el día 28 de julio de 2010 que el agua limpia y segura, así como el saneamiento básico, constituye un derecho humano fundamental.

Pero ella demanda, sí, una compleja estructura de captación, conservación, tratamiento y distribución, lo que implica una innegable dimensión económica. Ésta, sin embargo, no debe prevalecer sobre la otra, la del derecho, sino que debe hacer el agua accesible a todos. Se debe garantizar a todos gratuitamente por lo menos 50 litros de agua potable y sana al día. Corresponde al poder público, junto con la sociedad organizada, crear la financiación pública para cubrir los costos necesarios para garantizar ese derecho de todos. Las tarifas para los servicios deben tener en cuenta los diversos usos del agua, ya sea doméstico, industrial, agrícola o recreativo. Para los usos en la industria y en la agricultura, evidentemente, el agua esta sujeta a precio.

La visión predominante mercadológica distorsiona la correcta relación entre el agua como fuente de vida y el agua como recurso hídrico. Esto se debe fundamentalmente a la exacerbación de la propiedad privada que hace que se trate al agua sin el sentido de compartir ni de considerar las demandas de los demás y de toda la comunidad de vida.

Es todavía muy débil el principio de solidaridad social y de comunidad de intereses y del respeto por las cuencas hidrográficas que transcienden los límites de las naciones como ocurre, por ejemplo, entre Turquía de una parte y Siria e Iraq de otra, o entre Israel de un lado y Jordania y Palestina del otro, o también entre USA y México en lo que se refiere a los ríos Río Grande y Colorado.

Para discutir todas estas cuestiones vitales se creó en 2003 en Florencia, Italia, el Fórum Mundial Alternativo del Agua. En él se propuso la creación de una Autoridad Mundial del Agua. Ella sería una instancia de gobierno público, cooperativo y plural para tratar del agua a nivel de las grandes cuencas hídricas internacionales así como su distribución más equitativa según las demandas regionales.

Paralelamente, se formó una articulación internacional con vistas a un Contrato Mundial del Agua. Como no existe un contrato social mundial, podría elaborarse en torno a aquello que efectivamente une a todos, que es el agua, de la cual depende la vida de las personas y de los demás seres vivos. De manera semejante ahora con la irrupción de la Covid-19, urge un contrato mundial de salvaguarda de la vida humana, mas allá de cualquier soberanismo, visto como algo superado, de otro tiempo histórico.

Un papel importante es presionar a los gobiernos y a las empresas para que el agua no se lleve a los mercados ni se considere una mercancía. Es importante fomentar la cooperación público-privada para evitar que tanta gente muera por falta de agua o como resultado de un agua mal tratada. Cada día, 6.000 niños mueren de sed y unos 18 millones de niños y niñas dejan de ir a la escuela porque se ven obligados a ir a buscar agua a 5-10 km de distancia. Es importantísimo conservar los bosques y las selvas en pie y reforestar lo más posible. Son los que garantizan la permanencia del agua, alimentan los acuíferos, así como mitigan el calentamiento global mediante la captación de dióxido de carbono y la producción de oxígeno vital.

Un mundo con hambre cero, preconizado desde hace años por los Objetivos del Milenio de la ONU debería incluir la sed cero, porque el agua es alimento y no hay nada que pueda vivir y ser consumido sin agua. Finalmente, el agua es vida, generadora de vida y uno de los símbolos más poderosos de la vida eterna, ya que Dios aparece como vivo, generador de toda vida y fuente infinita de vida.

Fuente de la Información: https://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=1031

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Mundo: El límite de calentamiento global de 1,5 ℃ pronto podría volverse imposible

El límite de calentamiento global de 1,5 ℃ pronto podría volverse imposible

Limitar el calentamiento global a 1,5 ℃ en este siglo es un objetivo central del Acuerdo de París. En los últimos meses, los expertos en clima y otros, han sugerido que el objetivo ya es imposible.

Si la Tierra puede mantenerse dentro de un calentamiento de 1,5ºC implica dos cuestiones distintas. Primero, ¿es física, técnica y económicamente factible, considerando la física del sistema terrestre y las posibles tasas de cambio social? La ciencia indica que la respuesta es “sí”, aunque será muy difícil y las mejores oportunidades de éxito se encuentran en el pasado.

La segunda pregunta es si los gobiernos tomarán medidas suficientes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta respuesta depende de la ambición de los gobiernos y de la eficacia de las campañas de las organizaciones no gubernamentales y otros.

Entonces, científicamente hablando, la humanidad todavía puede limitar el calentamiento global a 1,5 ° C en este siglo. Pero la acción política determinará si realmente lo hace. Combinar las dos preguntas equivale a una erudición fuera de lugar y es peligroso.

Calentamiento global de 1.5 ℃ no fue sacado de la nada

El  Acuerdo de París  fue adoptado por 195 países en 2015. La inclusión del límite de calentamiento global de 1,5 ℃ se produjo después de un largo impulso de los países vulnerables, de islas pequeñas y menos adelantados, para quienes alcanzar ese objetivo es su mejor oportunidad  de supervivencia. Fueron respaldados por otras   naciones vulnerables al clima y una  coalición de países de gran ambición.

El límite de 1,5 ℃ no se tomó de la nada, sino que se basó en la mejor ciencia disponible. Entre 2013 y 2015, un extenso proceso de revisión de las Naciones Unidas   determinó que limitar el calentamiento a 2 ℃ de este siglo  no puede evitar  un cambio climático peligroso.

Desde París, la ciencia sobre 1,5 ℃ se ha expandido rápidamente. Un Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)  informe  en 2018 sintetiza cientos de estudios y se encontró rápida escalada de los riesgos en el calentamiento global de entre 1,5 y 2 ℃ ℃.

El informe histórico también cambió la narrativa del riesgo climático de un mundo de invernadero algo inimaginable en 2100, a una amenaza muy real dentro de la mayoría de nuestras vidas, una que la acción climática ahora podría  ayudar a evitar.

El mensaje no se perdió en un mundo que experimenta cada vez más impactos climáticos de  primera mano. Impulsó a un movimiento juvenil y activista mundial sin precedentes que   exigía una acción compatible con el límite de 1,5 ℃.

Los beneficios a corto plazo de una estricta reducción de emisiones son cada vez más claros. Puede reducir significativamente las  tasas de calentamiento a corto plazo  y aumentar las perspectivas de  desarrollo resiliente al clima.

Una cuestión de probabilidades

El IPCC examinó detenidamente las reducciones de emisiones necesarias para alcanzar el límite de 1,5 ℃. Encontró que es factible llegar a 1,5 ℃, pero requeriría reducir a la mitad las emisiones globales para 2030 en comparación con 2010 y alcanzar emisiones netas cero a mediados de siglo.

No encontró vías de reducción de emisiones publicadas que den al mundo una probabilidad (más del 66%) de limitar el calentamiento máximo de este siglo a 1,5 ℃. Pero identificó una variedad de vías con una probabilidad de una en dos de lograrlo, con un rebasamiento limitado o nulo.

Tener una probabilidad entre dos de limitar el calentamiento a 1,5 no es lo ideal. Pero estas vías suelen tener una probabilidad superior al 90% de limitar el calentamiento a muy por debajo de 2 ℃, por lo que son  totalmente compatibles  con el objetivo general de París.

No confíe en los presupuestos de carbono

Los presupuestos de carbono muestran la cantidad de dióxido de carbono que se puede emitir para un determinado nivel de calentamiento global. Algunos apuntan a los presupuestos de carbono para argumentar que el objetivo de 1,5 ℃ ahora es imposible.

Pero las estimaciones del presupuesto de carbono están matizadas y no es una forma adecuada de concluir que un nivel de temperatura ya no es posible.

El presupuesto de carbono de 1,5 ℃ depende de varios factores, que incluyen:

  • la probabilidad con la que se detendrá el calentamiento en 1,5 ℃
  • la medida en que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero distintas del CO₂, como el metano
  • incertidumbres sobre cómo el clima responde a estas emisiones.

Estas incertidumbres significan que no se pueden sacar conclusiones sólidas sobre la base de una única estimación del presupuesto de carbono. Y, en la actualidad,  los presupuestos de carbono  y otras  estimaciones  no respaldan ningún argumento de que limitar el calentamiento a 1,5 ℃ sea imposible.

No se puede garantizar mantener los aumentos de temperatura por debajo de 1,5 ℃, dado el historial de acción hasta la fecha, pero el objetivo ciertamente no es imposible. Como diría cualquier médico que se embarque en una cirugía crítica, una probabilidad de supervivencia de uno en dos no es ciertamente una razón para no hacer todo lo posible.

Más cerca de lo que nunca hemos estado

Es importante recordar el papel especial que juega la meta de 1,5 ℃ en la forma en que los gobiernos responden al cambio climático. Cinco años después de París, se muestran los logros de incluir esa ambición superior en el acuerdo.

Unos 127 países apuntan a lograr emisiones netas cero para mediados de siglo como muy tarde, algo que se consideraba poco realista hace solo unos años. Si se logra a nivel mundial y se acompaña de estrictas reducciones a corto plazo, las acciones podrían estar en línea con 1,5 ℃.

Si todos estos países cumplieran con estos objetivos de acuerdo con la  mejor ciencia disponible sobre cero neto , es posible que tengamos una probabilidad de uno en dos de limitar el calentamiento de este siglo a 2,1 ℃  (pero una escasa de uno en diez que se mantiene a 1,5 ° C). Se necesita mucho más trabajo y más países deben dar un paso al frente. Pero por primera vez, la ambición actual acerca el límite de 1,5 ℃ al alcance de la mano.

Los próximos diez años son cruciales, y el enfoque ahora debe estar en los objetivos de los gobiernos para 2030 para la reducción de emisiones. Si estos no se establecen lo suficientemente cerca de una ruta de emisiones compatible con 1,5 ℃, será cada vez más difícil alcanzar el cero neto para 2050.

El Reino Unido y la Unión Europea se están acercando a este camino. Los  nuevos objetivos climáticos de Estados Unidos son un gran paso adelante y China se está moviendo en la dirección correcta. Australia está ahora bajo un intenso escrutinio mientras se prepara para actualizar su inadecuada meta para 2030.

La ONU quiere que una vía de 1,5 ℃ sea el centro de atención en la cumbre climática COP26 de este año en Glasgow. Los riesgos no podrían ser mayores.

Este artículo fue escrito por un equipo de expertos. Se vuelve a publicar de The Conversation. Artículo en inglés

Fuente de la Información: https://www.ecoportal.net/paises/el-limite-de-calentamiento-global/

 

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La pandemia es un ultimátum ante el cambio climático, dice la Organización Meteorológica Mundial

El clima extremo combinado con la covid-19 fue un doble golpe para millones de personas en 2020, pero ni siquiera la desaceleración económica causada frenó el calentamiento global, y sus impactos cada vez se aceleran más, aseguró un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) divulgado este lunes 19.

Petteri Talas, secretario general de esa agencia de las Naciones Unidas, dijo que “tenemos 28 años de datos que muestran aumentos significativos de temperatura en la tierra y el océano, aumento del nivel del mar, derretimiento de hielo marino y glaciares, y cambios en los patrones de precipitación”, en todo el planeta.

La década 2011-2020 fue la más cálida de la historia, 2020 uno de los tres años más calientes, y la temperatura media mundial estuvo 1,2 grados Celsius por encima del nivel preindustrial (1850-1900), siendo que la meta mundial, ante el creciente calentamiento, es no pasar de,15 grados antes del año 2050.

Al presentar el estudio “El estado del clima mundial”, el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que “en este informe se demuestra que no hay tiempo que perder. El clima está cambiando, y los impactos ya son demasiado perjudiciales para las personas y el planeta. Es indispensable adoptar medidas este año”.

“Tenemos 28 años de datos que muestran aumentos significativos de temperatura en la tierra y el océano, aumento del nivel del mar, derretimiento de hielo marino y glaciares, y cambios en los patrones de precipitación” Petteri Talas.

El informe precede una cumbre virtual de líderes sobre el tema, que se realizará los días 22 y 23 de abril, y la 26 sesión de la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático (COP 26), prevista para noviembre próximo en Glasgow, Reino Unido.

En 2020, la covid agregó una dimensión nueva a los peligros meteorológicos, climáticos y los relacionados con el agua, impactando la salud y el bienestar humanos, explica el informe.

Las restricciones de movilidad, las recesiones económicas y las perturbaciones del sector agrícola exacerbaron los efectos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos.

Eso elevó los niveles de inseguridad alimentaria y ralentizó la prestación de asistencia humanitaria. La pandemia también interrumpió las observaciones meteorológicas y complicó los esfuerzos de reducción del riesgo de desastres.

La desaceleración económica deprimió temporalmente las nuevas emisiones de gases de efecto invernadero (causantes del calentamiento global), pero no tuvo un impacto perceptible en las concentraciones atmosféricas.

Las concentraciones de esos gases aumentaron en 2019 y 2020, las de dióxido de carbono superaron las 410 partes por millón (eran 280 ppm en el siglo XVIII). Si  siguen ese patrón podrían alcanzar 414 ppm en 2021.

Más de 80 por ciento del área oceánica experimentó al menos una ola de calor marina en 2020, y el nivel promedio del mar ha aumentado a un ritmo mayor en parte debido al mayor derretimiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida.

Solo en Groenlandia la pérdida de hielo por desprendimiento de icebergs batió los récords de 40 años. En total, se perdieron unas 152 gigatoneladas de hielo de la capa de hielo de Groenlandia entre septiembre de 2019 y agosto de 2020.

En 2020 se produjeron fuertes lluvias e inundaciones en gran parte de África y Asia, y en contraste una severa sequía afectó a muchas partes del interior de América del Sur, como el norte de Argentina, Paraguay y las áreas fronterizas de Brasil y Uruguay, con pérdidas cercanas a 3000 millones de dólares.

En el Ártico siberiano y en Australia las altas temperaturas se acompañaron de incendios forestales, y en Estados Unidos los incendios más grandes jamás registrados ocurrieron a fines del verano y otoño.

El Valle de la Muerte en California, Estados Unidos, alcanzó los 54,4 grados centígrados el 16 de agosto, la temperatura más alta conocida en el mundo en los últimos 80 años.

Con 30 tormentas con nombre, la temporada de huracanes del Atlántico Norte tuvo la mayor cantidad registrada de la historia de estos fenómenos, y al otro lado del planeta, el ciclón Amphan fue el más costoso registrado en el norte del océano Índico, con pérdidas solo en India de 14 000 millones de dólares.

Más de 50 millones de personas se vieron doblemente afectadas en 2020 por desastres relacionados con el clima (inundaciones, sequías y tormentas) y por la pandemia, incluidos fuertes desplazamientos de comunidades enteras en América Central, África y el sureste de Asia.

Los países “deben comprometerse a lograr emisiones netas de valor cero, a más tardar, en 2050. Deben presentar planes nacionales sobre el clima ambiciosos con suficiente antelación a la COP 26. Y deben actuar ahora para proteger a las personas contra los efectos desastrosos del cambio climático”, urgió finalmente Guterres.

Fuente: https://rebelion.org/la-pandemia-es-un-ultimatum-ante-el-cambio-climatico-dice-la-organizacion-meteorologica-mundial/

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Mundo: ‘Momento decisivo’ para los bosques

Mundo/30-04-2021/Autor(a) y Fuente: news.un.org

Los bosques son el núcleo de nuestros esfuerzos para restaurar nuestra relación con el mundo natural, dijo el lunes el subjefe de la ONU en el Foro de la ONU sobre Bosques . 

La Vicesecretaria General Amina Mohammed dijo que estábamos en un “momento decisivo” y agregó que los bosques cumplen funciones vitales, incluso como guardianes de las fuentes de agua dulce y la protección de la biodiversidad. 

“Los bosques están en el centro de las soluciones que pueden ayudarnos a hacer las paces con la naturaleza”, subrayó, y enfatizó que “necesitamos la mano de obra” para apoyar a los bosques en todo el mundo. 

Además, no protegerlos tendría un impacto negativo importante en las emisiones de carbono dañinas y crecientes. 

El subjefe de la ONU dijo que los bosques deben ser financiados adecuadamente, incluso mediante el alivio de la carga de la deuda de aquellos Estados que se espera que hagan más por la protección de los bosques y la agricultura sostenible en general.  

‘Crisis globales de amplio alcance’ 

Al señalar que el mundo se enfrenta a «crisis globales de gran alcance» que están «intrínsecamente vinculadas» a la salud y la sostenibilidad de nuestro medio ambiente, el presidente de la Asamblea General, Volkan Bozkir, calificó la discusión como «particularmente oportuna».  

“Claramente nuestro mundo nos está diciendo que hay un problema en nuestra relación con la naturaleza”, dijo, y señaló el impacto de COVID-19 , una enfermedad zoonótica que resalta los riesgos asociados con la invasión humana; tasas de extinción de especies, que oscilan entre 100 y 1000 veces por encima de la tasa de referencia; y el aumento del calentamiento global, con 2016 y 2020 empatados como los años más cálidos registrados. 

“Desafortunadamente, como sociedad, tendemos a enfocarnos en los síntomas y no en las condiciones subyacentes, y hemos ignorado los mensajes de la Tierra durante demasiado tiempo”, dijo el presidente de la Asamblea. «Con suerte, podemos ayudar a cambiar eso».   

Generar impulso político 

El funcionario de la ONU llamó la atención sobre un diálogo de alto nivel el 20 de mayo que se centrará en la recuperación de la pandemia y destacará cómo ayudar a abordar la desertificación, la degradación de la tierra y la sequía.  

Abarcará un «fuerte impulso en torno a la necesidad de utilizar este esfuerzo de recuperación trascendental para crear puestos de trabajo y proyectos listos para comenzar que apoyen la restauración de la tierra, la agricultura regenerativa, la energía renovable y la eficiencia energética, así como las inversiones en la gestión sostenible de la tierra», dijo el Sr. .Bozkir.  

Esperaba que la discusión también ayudara a respaldar la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación , los objetivos de neutralidad de la degradación y los planes nacionales de sequía , en línea con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres , las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional de los compromisos de los países para incrementar las acciones climáticas hasta 2015 Acuerdo de París y compromisos futuros en el marco del Marco Mundial para la Diversidad Biológica posterior a 2020 . 

El presidente de la Asamblea señaló que 2021 será “un año histórico para las tres Convenciones de Río sobre Desertificación, Biodiversidad y Cambio Climático ”, y agregó que estos importantes temas están vinculados y las acciones deben coordinarse para lograr el máximo impacto.  

Los bosques ofrecen esperanza para sanar a las personas, el medio ambiente y la economía: jefe de la FAO

“Al pasar de la Década de la Lucha contra la Desertificación a una nueva Década de Restauración de Ecosistemas , aprovechemos esta oportunidad para renovar nuestro compromiso de crear un futuro más equitativo, donde todas las personas se beneficien de vivir en armonía con la naturaleza”, dijo. 

Avanzando 

Liu Zhenmin, jefe del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU , habló sobre una nueva investigación que vincula la restauración forestal exitosa con la reducción de la pérdida de biodiversidad y la extinción de especies.  

Sostuvo que los hábitats bien conservados y la agricultura saludable son caminos clave a seguir y también subrayó la importancia de los pueblos indígenas en la protección y preservación de los bosques, calificando su función de “primordial”. 

“Invertir en bosques es invertir en nuestro futuro”, dijo. “Debemos fortalecer nuestros esfuerzos globales para proteger y restaurar los bosques y apoyar los medios de vida de las comunidades que dependen de los bosques. Sólo entonces podremos hacer realidad nuestra visión compartida de un mundo más justo, equitativo y sostenible ”. 

© FAO / Xiaofen Yuan
El progreso en la protección de los bosques del mundo está en riesgo debido a los devastadores impactos de la pandemia COVID-19 y la escalada de las crisis climáticas y de biodiversidad, según el Informe de los Objetivos Forestales Mundiales 2021.

Los bosques son clave

En su mensaje en video , QU Dongyu, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ( FAO ), dijo que los bosques saludables son la clave para “reconstruir mejor”.

Dado que proporcionan energía, seguridad alimentaria e ingresos al mismo tiempo que almacenan carbono y albergan la mayor parte de la biodiversidad terrestre de la Tierra, dijo que «los bosques ofrecen esperanza para sanar a las personas, el medio ambiente y la economía». 

«Nuestra generación debe ser la que detenga la deforestación, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático … y logre una mejor nutrición, una mejor producción, un mejor medio ambiente y una mejor vida», dijo el jefe de la FAO.

Informe sobre los objetivos forestales mundiales 

El evento también lanzó el Informe de los Objetivos Forestales Globales 2021 , que evalúa la situación del mundo en la implementación del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2030 . 

Si bien el mundo ha estado progresando en áreas clave, como el aumento de la superficie forestal mundial a través de la forestación y la restauración, los hallazgos revelan que el empeoramiento del estado de nuestro entorno natural amenaza estos y otros logros.  

“Antes de la pandemia, muchos países estaban trabajando arduamente para revertir la pérdida de bosques nativos y aumentar las áreas protegidas designadas para la conservación de la biodiversidad”, escribió el Secretario General António Guterres en el prólogo del informe.  

“Algunas de esas ganancias están ahora en riesgo con las preocupantes tendencias de una mayor deforestación de los bosques tropicales primarios”.

Fuente e Imagen: https://news.un.org/en/story/2021/04/1090622

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La quema de residuos sólidos tendría buenos efectos en América Latina

Por: Daniela López/scidev.net

La quema controlada de residuos sólidos urbanos podría disminuir el impacto ambiental y contribuir a generar energía en ciudades no metropolitanas, fuera de las grandes urbes, donde la gestión de los residuos no es adecuada.

Si bien la tecnología de incineración propuesta es común en países desarrollados, en la región más del 30 por ciento de los residuos sólidos urbanos terminan en depósitos abiertos, por lo que su implementación representaría un desafío en términos de políticas públicas.

“Proponemos que se recupere energía de la quema controlada de los residuos sólidos de la ciudad para que esta energía pueda ser enviada a una cantidad importante de viviendas y que se use en lugar de madera”, dijo vía Zoom a SciDev.Net Ián Vázquez Rowe, uno de los autores del artículo publicado en la revista Waste Management.

El estudio evaluó la ciudad de Valdivia, al sur de Chile, como un caso ilustrativo y comparable con otras ciudades no metropolitanas del Sur global. Allí, el 95 por ciento de los residuos sólidos municipales van a botaderos a cielo abierto y presenta una de las tasas de contaminación ambiental más altas de América Latina.

Para fundamentar su propuesta y modelar los sistemas de tratamiento y gestión de residuos, los autores utilizaron un software especializado. Además, calcularon el ahorro de energía para uso residencial en caso de aprovechar los residuos sólidos urbanos bajo seis escenarios diferentes, buscando la mejor solución a estos problemas.

“Tuvimos que recolectar mucha información sobre la tipología de residuos, fracciones, cómo se recoge el residuo, dónde se dispone y después entender la parte energética”, señaló Vázquez Rowe sobre la procedencia de los datos en los que basaron su análisis.

Al final, determinaron que el mejor escenario de conversión de residuos en energía generaría un ahorro de 11,3 por ciento en emisiones de gases invernadero y 21,8 por ciento de material particulado, que puede resultar dañino para la salud humana.

“Un 11 por ciento [de reducción] no es la panacea, ojalá fuese muchísimo más, pero es un buen comienzo. Estamos diciendo que si a todas las actividades de la ciudad somos capaces de aplicar ese 11 por ciento la ciudad estaría cumpliendo con lo estipulado en el tratado de París”, dijo Vázquez Rowe, investigador del departamento de ingeniería de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

“Proponemos que se recupere energía de la quema controlada de los residuos sólidos de la ciudad para que esta energía pueda ser enviada a una cantidad importante de viviendas y que se use en lugar de madera”. (Ian Vázquez Rowe, Departamento de Ingeniería, Pontificia Universidad Católica del Perú)

El Acuerdo de París firmado en 2015 tiene entre sus principales objetivos reducir de forma sustancial las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero para atenuar el calentamiento global.

Sin embargo, para Martín Sabbatella, titular de la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el desafío actual está en la recuperación de los recursos renovables y la generación de una conciencia social que permita reducir -o reciclar- antes de que los residuos lleguen a los vertederos.

Él cree que no es el momento oportuno para aplicar la quema controlada, por lo menos en su Cuenca, porque “no hemos desarrollado todas las herramientas existentes para la recuperación y revalorización de los residuos”.

ACUMAR es una entidad autónoma encargada de atender el deterioro ambiental de la cuenca Matanza Riachuelo, integrada por 14 municipios, ninguno de los cuales aplica esta tecnología para los residuos sólidos urbanos. En su lugar utilizan rellenos sanitarios donde encapsulan los materiales de la cubierta superior y aplican un sistema de membranas.

“La gestión integral de residuos sólidos urbanos de la Cuenca está dirigida a disminuir los residuos generados a través de la separación en origen para posteriormente ser reciclados”, añadió.

Fuente: https://www.scidev.net/america-latina/news/quema-de-residuos-solidos-tendria-buenos-efectos-en-la-region/

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