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¿ Y si no queremos escuelas de calidad?

Por: Roberto González Villarreal, Lucía Rivera Ferreiro y Marcelino Guerra Mendoza

Para nuestro amigo Luis Bonilla, con un chingo de afecto

La calidad es el concepto hegemónico en la discusión educativa contemporánea. En realidad son dos: calidad y evaluación. Pero no son dos cosas distintas. Son los dos lados de la misma moneda. Una refiere a la otra. Como lo dejaron muy claro todas las fuerzas promotoras de la reforma educativa en el texto constitucional. Todas. De izquierda y derecha. Desde Mario Delgado, el ahora senador de MORENA, hasta Juan Carlos Romero Hicks, senador del PAN.

Así lo dice el tercer párrafo del artículo 3º constitucional:

“El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos”.

Y se refrenda en el inciso d). fracción II del mismo artículo:

“d). Será de calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo logro académico de los educandos”.

Calidad es el máximo logro de aprendizaje. ¿Cómo sabemos si hay calidad? A partir de la evaluación. La moneda es el aprendizaje, las caras son la evaluación y la calidad. Son auto-referentes.

A partir de este triángulo conceptual, “calidad-aprendizaje-evaluación”, se diseñaron las acciones de reingeniería del Sistema Educativo Nacional. Acciones, dijimos, en plural, porque se trata de un conjunto en proceso. Desde la evaluación docente hasta el Sistema de Información y Gestión (SIGED), el FONE, Escuelas al Centro, Escuelas al CIEN, autonomía escolar y el Nuevo Modelo Educativo, para citar los programas más representativos.

La crítica y el magisterio han focalizado la atención en los efectos laborales de la reforma. Sobre todo de la evaluación de permanencia. Ha sido así por las indudables repercusiones negativas en la plaza docente y en las prestaciones. Nadie discutiría eso. Son evidentes y deleznables. Aunque se han quedado cortos, porque no es sólo una evaluación punitiva, sino mucho peor que eso: un verdadero programa de reconfiguración de la subjetividad docente, de la creación de un maestro responsable de sí mismo, en condiciones eternas de incertidumbre y precarización. Esos son los objetivos maléficos de la reforma: la reconfiguración neoliberal del sistema educativo, de sus bases materiales, subjetivas y organizacionales.

En esto ya nos hemos extendido en muchos artículos anteriores. No lo repetiremos. El tema que nos ocupa es otro. Son las alternativas, los modos de luchar contra la reforma. No sólo la lucha en calles y escuelas, indispensable e insustituible, sino las tácticas, las estrategias, las modificaciones conceptuales y programáticas de la reforma.

Es lo que hemos venido haciendo las últimas semanas, poniendo atención a la reforma de la reforma, sobre todo en los únicos que se atreven a decirlo así: los candidatos y simpatizantes de MORENA y la coalición “Juntos haremos historia”.

Pues bien, hay que ir un poco más lejos. Hay que atreverse un poco más. Iniciaremos una serie de textos, cortos y de divulgación, sobre los límites conceptuales de las resistencias, que son, a fin de cuentas, nuestros límites políticos y estratégicos.

Pensemos, en conjunto, lo que no hemos pensado hasta ahora, lo que no nos atrevemos a pensar o a decir, aunque se encuentre ahí, como una insatisfacción, un deseo o una molestia que siempre está presente, pero no sabemos identificar muy bien cuál es y dónde está.

Para eso hay que regresar al principio. Al asunto de la calidad, ése es el verdadero fetiche. Es el mayor triunfo de los reformadores: ¿alguien podría disputar su centralidad? ¿Alguien se atreverá a decir que no quiere una escuela de calidad?   ¡A ver quién es el valiente que lo haga!  ¡A ver quién se atreve a ponerle el cascabel al gato! ¿Nadie? Inmediatamente sería catalogado de mediocre, de no pensar en los niños y niñas de este país, de no pensar en el futuro, de ser cómplice de los intereses más retardatarios, de las fuerzas que se oponen al progreso, de ser cómplice de Elba Esther, entre tantas otras cosas. ¡A ver quién se atreve a decir que no! ¿Alguien?

Nadie. En efecto. Nadie disputará la centralidad estratégica de la calidad en las reformas educativas. Lo que se disputa, en todo caso, es su definición. Como lo hicieron algunos críticos; el más insistente e incisivo, Manuel Pérez Rocha.

¿Qué dice? Muchas cosas amenas e interesantes. La central: una reforma sin pedagogos; en consecuencia, una reforma mal hecha, laboral, a tono de economistas y administradores, de políticos que la imponen, con la voz ausente de maestros, estudiantes, padres de familia y, sobre todo, asesores informados e investigadores de otros lados que no sea el CIDE.

El resultado: una reforma que tiene muchos conceptos de calidad, que no sabe muy bien qué es la evaluación, que la confunde con medición.

Las alternativas: una reforma hecha por verdaderos pedagogos, con la participación de padres y maestros, y consulta a la sociedad civil. Una evaluación entre maestros, que se apoye en instrumentos sensibles a las realidades particulares.

Muy bien. Estas son las mejores críticas. ¿Cómo no compartirlas? De ahí en adelante, la disputa es por la dirección de la reforma, por la dotación de otros contenidos a la calidad y a la evaluación, de otros significados y, sobre todo, de otros dirigentes: verdaderos políticos, verdaderos pedagogos, verdaderos asesores…

Esa es la mejor crítica y la mejor propuesta. Luego vienen las pugnas políticas: ¿quién se hará cargo de eso, quién será el secretario de educación pública? Para eso hay que entrar a la campaña electoral primero, administrativa después, los de MORENA, los de los empresarios, Esteban Moctezuma, las diferencias entre corrientes, etc etc etc…

Muchos están en esa lógica. ¡Y esa es la mejor versión! No queremos ni pensar las versiones más pedestres. En fin, lo que nos preocupa es lo siguiente: nunca cuestionaron el diagnóstico. Nunca debatieron la hegemonía de la calidad, si acaso su definición, igual que en la evaluación: nada más.

Ese es el problema. El límite conceptual de las resistencias. No van más allá, se quedan en la disputa de lo definido por otros. Quieren ser mejores reformadores, más eficientes administradores, verdaderos político-pedagogos, más democráticos y más sensibles, más eficientes y pertinentes. Para eso será necesario, dicen, cambiar las definiciones, los indicadores, los instrumentos, los perfiles, parámetros e indicadores. Esos son los que llevan el argumento al límite; otros sólo disputarán procedimientos y mecanismos; los peores solo quieren cambiar a las personas.

Así, encontramos críticos e investigadores que proponen cambios conceptuales y administrativos de alguna de las evaluaciones; tomando prestada la expresión de nuestro querido Alberto Arnaut, tratan de poner a dieta a la evaluación, quitarle lo obesa; otros, de cambiar los instrumentos evaluatorios; muchos incorporar elementos contextuales; algunas expertas proponen otros reactivos; o quitar fases de las evaluaciones, y así…

Como se observa, en realidad son pugnas por la gestión de la reforma; no son críticas a la reforma, ni a sus diagnóstico, ni a sus objetivos, ni a sus mecanismos. Quienes las hacen parten de los mismos objetivos y problemas, pero jerarquizados de manera diferente: calidad con equidad, infraestructura y dotación, financiamiento y estatalidad; tal como aparecen en los programas de las escuelas altamiranistas, las escuelas integrales o el PTEO de Oaxaca.

Es necesario atender y revisar las alternativas en esta óptica; encontraremos demasiadas similitudes conceptuales e históricas con la reforma para dejarlas de lado.

Pues bien, pensemos por un momento de otro modo. ¿Qué tal si el problema de la reforma fuera el mismo problema que plantea? ¿Qué tal si el problema de la educación NO es la calidad?  Peor aún: ¿qué tal si el problema de la reforma es centrarse en la calidad?

Repetimos: la reforma se estructura a partir de los problemas de calidad de la educación. Esa es la base de su diseño y el pivote de la reestructuración. Una salida crítica es disputar las definiciones de calidad, evaluación y en consecuencia todos los procedimientos, le llaman a eso propuesta contrahegemónica.

Muy bien. Ya hay iniciativas, muy menores, es cierto, sobre eso. Nuevos procedimientos, nuevas fases, nuevos reactivos, nuevas preguntas, nuevas jerarquías. Una propuesta contrehegemónica es una guerra de posiciones conceptuales, políticas e instrumentales. Una disputa por la gestión de la reforma. Muy bien. ¡Mucha suerte con eso!

Nosotros decimos: no hay salida a partir de ahí. Solo un recambio en los administradores, procedimientos y jerarquías. Nada más.

¿Subversión de los contenidos? ¿Cuáles, si se hacen para volver más eficientes los objetivos reformadores, para desbloquear los obstáculos creados por las resistencias? La versión contrahegemónica mantiene la problematización, disputando las jerarquías y, si acaso, las definiciones, pero conservando lo demás: la  estructuración misma de la reforma!

El problema de los contrahegemónicos es que intentan salvar la reforma de los obstáculos puestos por la incompetencia, inoperancia e ilegitimidad de los reformadores; pero manteniendo la problematización; disputando la gestión, pero sin cuestionar los ejes de la reforma: calidad y evaluación.

Podrán discutir, si acaso, mayores componentes a la calidad; incorporar referencias locales y culturales; podrán adelgazar los requerimientos evaluadores; pero no se salvan de dos cosas: la calidad como máximo logro de aprendizaje está en la Constitución; y la evaluación es el reverso procedimental de la calidad.

Esos son los límites político-epistémicos de la contrahegemonía como estrategia política de las resistencias. No hay salida de ahí.

Así que los contrahegemónicos sólo disputan la gestión de la reforma; no las condiciones del sistema educativo. En otras palabras: no cuestionan qué se educa, cómo se educa, para quién, cómo se educa, para qué, es decir, no se plantean los cuestionamientos que estructuran la educación en estos tiempos y los desafíos que plantean los cambios políticos, económicos, subjetivos, organizativos del presente y del futuro inmediato.

Nosotros decimos: la reforma educativa es una respuesta a los problemas planteados por el corporatismo a los objetivos de la reconstrucción del capital en su fase neoliberal; su virtud fue identificar problemas, definir conceptos y convertirlos en instituciones, organizaciones y programas muy diversos.

Para luchar contra ellos, los contrahegemónicos proponen diversas categorías de intervención, desde los recambios de personajes hasta los recambios discursivos, y organizativos, pero dentro de los esquemas conceptuales planteados por los reformadores.

No salen de eso; ni saldrán, si no regresan a la problematización, si no ponen en la picota los elementos constitutivos de los sistemas educativos nacionales: la escolarización, los objetivos, medios y procedimientos educativos que se requieren en estos tiempos; en estos, no en el siglo XIX ni en el XX, sino en el XXI, ante los profundos cambios civilizatorios que vivimos.

En estas condiciones, seguir manteniendo a la calidad como objeto de disputa no es sino continuar el régimen de la reforma neoliberal. Nada más.

No es poco; no, no lo es, pero nosotros nos preguntamos si no vale la pena, como lo están haciendo colectivos en todo el mundo, pensar si la calidad no es ya un problema para una educación libre, creativa y emancipadora.

Después de todo, la calidad siempre refiere evaluación y estandarización, en escuelas cerradas y autoritarias; donde los críticos solo quieren cambiar la gestión de eso y no atreverse a pensar que otro mundo es posible. Otro mundo, en donde quizá no hablemos de una escuela que busque la calidad; sino una escuela que se proponga la FELICIDAD, la CREACIÓN y la LIBERTAD.

Muchos pensarán: una utopía; nosotros decimos, no, no lo es; sólo atrevernos a cambiar de modos de pensar para cambiar los modos de vivir. ¿Por qué no, repetimos, pensar en otros conceptos que estructuren los cambios educativos? ¿Por qué dejárselos a los neoliberales, y nosotros sólo pensar cómo mejorarlos, como hacerlos más eficientes? ¿Por qué no, repetimos, convertir a la FELICIDAD, al BUEN VIVIR, a la VIDA DIGNA, en objetivos de política educativa? ¿Por qué no ponerlos a ellos en lugar de a la calidad como máximo logro de aprendizaje?

Obviamente, apenas estamos empezando, queremos preguntarnos sobre lo que nunca nos preguntamos, lo que siempre dejamos de lado, lo que nos exige la coyuntura, lo que nos demandan los otros; queremos preguntarnos si cambiando los problemas, cambiando los conceptos, es posible construir otras formas de pensar la escuela, la política y la vida misma.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/y-si-no-queremos-escuelas-de-calidad/

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La educación dispareja

Por: Manuel Gil Antón

En nuestro país, 22 de cada 100 habitantes no viven en pobreza, ni corren riesgo de hacerlo. Muy pocos. Ubicados oficialmente en la casilla de los pobres hallamos a 44% (8 y 36% en condición extrema o moderada, respectivamente). Son el doble. Y 34 por centena son vulnerables —en peligro de serlo— ya sea por carencias en el ejercicio de derechos sociales, o al superar apenas, por muy pocos pesos, la línea de la pobreza de ingresos.

En la tablita. Esta situación no es pareja entre estados: Veracruz, Guerrero, Oaxaca y Chiapas tienen a más de 30% en el grupo de ingresos más bajos; Nuevo León, nuestras dos Californias, la Ciudad de México, Quintana Roo y Sonora muestran el mismo porcentaje, pero en la quinta parte de la población con mayores ingresos. Alto contraste.

Otro dato que cala: e l 10% más rico concentra 62 centavos por peso del Ingreso Corriente Total, mientras su opuesto, el más bajo, no alanza ni medio centavo: 0.4. Dicen los expertos, luego de exponer las cifras anteriores: “Las condiciones contextuales y familiares tienen un fuerte peso en la explicación de las diferencias en el acceso y la permanencia en la escuela y el logro educativo”.

¿Evidencia? Entre 2010 y 2015 el analfabetismo disminuyó de 6.9 a 5.5% de los mayores de 14 años, pero si se es hablante de una lengua indígena se multiplica por más de cuatro: 23% (4.2 si no se es); si se vive con alta marginación sube a 19% (2.8 en el polo opuesto) y cuando la persona que ocupa la jefatura del hogar carece de escolaridad, la incapacidad de “leer o escribir un recado” llega a 35%, mas si tuvo acceso a la educación obligatoria completa, o a nivel superior, casi no existe: 0.5 y 0.3.

En 2016, el promedio de escolaridad nacional equivalía a terminar la secundaria. En el sector más pobre se reduce a culminar la primaria, y el mejor avituallado rebasa la prepa. Tres años para abajo o para arriba según se (mal) distribuye el ingreso. En ese mismo año, el segmento de población de 30 a 34 años con “al menos educación superior” alcanzó al 19%: en el quintil con menores ingresos eran 2.2, y en el más alto 52%. Inmensa distancia. ¿En qué año alcanzarán los mexicanos, en promedio, 12 años de escolaridad? La pregunta es importante, pues implica saber cuándo se logrará una cobertura promedio equivalente a la educación obligatoria que, en pocos años, habrá de incluir a la media superior. Depende.

El grupo que no habla una lengua indígena en 2035, y el que tiene este rasgo lo hará hasta 2050. Quince años después. Al país lo cuartea la desigualdad. Y la distribución de los bienes y servicios educativos ahonda la grieta: en 2013, 12 de cada 100 planteles de preescolar no tenían baño. Inaceptable, es cierto, sobre todo si se distingue a los planteles generales, con el 5%, de los indígenas y comunitarios: 23 y 21 es el porcentaje respectivo. La ausencia de este servicio elemental, en primaria, se acerca a una de cada 10 escuelas: de nuevo, si son indígenas o comunitarias, es mucho mayor: una cuarta parte del total.

Nada más una de cada 100 secundarias generales carece de sanitarios y, en contraste, 22 de las comunitarias. En las primarias privadas, 85% tienen al menos una computadora; en las públicas generales 43%, y en las indígenas y comunitarias solo 16 y 2% en el mismo orden. ¿Cuál es el mobiliario más básico en una escuela? Mesabancos o pupitres, al menos sillas, para los alumnos: en una quinta parte de las escuelas para los pobres e indígenas no existen. Estos datos provienen del Informe 2018 que ha publicado el INEE. ¿Quién se hace cargo de este desastre sesgado por la injusticia? ¿No hay responsables? ¿No hay Evaluación del Desempeño que aplicar a los gobiernos? No.

Hay que mirar al futuro, dicen, no al pasado. Estamos frente a otra arista de la impunidad. Sin pudor: sin-vergüenza(s).

Fuente del Artículo:

La educación dispareja

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México: Por mejorar, políticas de equidad en educación. INEE

México/24 de abril de 2018/Fuente: http://amqueretaro.com

Dos terceras partes de niños de tres a cinco años de edad están inscritos en educación preescolar y en secundaria se alcanza una cobertura de 93%

La consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Sylvia Schmelkes del Valle, informó que en México se ha avanzado en cobertura y disminución de brechas educativas en los últimos 50 años.

En un comunicado, indicó que dos terceras partes de niños de tres a cinco años de edad están inscritos en educación preescolar; prácticamente todos entre seis y 11 años están en la escuela, y en secundaria se alcanza ya una cobertura neta de 93 por ciento.

Además, las diferencias en cobertura educativa, índices de reprobación y en eficiencia terminal de grupos indígenas han disminuido de forma consistente, dijo.

“Con esos resultados, se avanza sustantivamente en hacer realidad el derecho a la educación, al menos en su dimensión de acceso a la misma”, añadió.

Sin embargo, mencionó que a pesar de estos avances, todavía no asisten a la escuela 5.5 millones de niños y jóvenes, de entre tres y 17 años.

Afirmó que el país no se ha logrado que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades de aprendizaje en cada escuela, lo que muestra que se requieren políticas de equidad que establezcan un mismo gasto y dotación por alumno, dar más a quien más lo necesita y atender las zonas en mayor desventaja con programas intersectoriales.

También muestra la necesidad de incluir el enfoque intercultural en todo el sistema educativo y la formación pedagógica de todos los docentes, atendiendo de forma prioritaria a los que trabajan con los excluidos, consideró.

Al presentar la ponencia Justicia y equidad en educación, presentada en el IV Congreso Nacional de Educación 2018, Pablo Latapí, de la organización Genera Educación, informó que un gran número de alumnos no están aprendiendo lo que necesitan para enfrentarse a la sociedad actual y para vivir de forma digna, como consecuencia de la educación obligatoria.

Indicó que más de la mitad de los estudiantes de primaria, secundaria y media superior no logran los conocimientos y habilidades fundamentales, correspondientes a su nivel, en matemáticas, y que cerca de la mitad de ellos tampoco lo hacen en lenguaje y comunicación.

Dijo que el nivel de logro se correlaciona con la modalidad de la escuela a la que se asiste, el grado de marginación de la zona en donde se vive y la escolaridad de los padres de familia.

Fuente de la Noticia:

http://amqueretaro.com/el-pais/mexico/2018/04/22/mejorar-politicas-equidad-educacion-inee

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República Dominicana: La calidad de la educación: Una de las dificultades para la inserción laboral de los jóvenes

República Dominicana/ 24 de abril de 2018/Fuente: https://www.eldinero.com.do

Experto pide mejorar la calidad del sistema educativo para garantizar la empleabilidad de los jóvenes.

El coordinador regional de la iniciativa Nuevas Oportunidades de Empleo para los Jóvenes (NEO), Francisco Larra Bujalance, aseguró que para entender “las dificultades de inserción laboral de los jóvenes en República Dominicana, en particular de aquellos que pertenecen a grupos en situación de mayor vulnerabilidad, es indispensable conocer su perfil educativo al momento de ingresar al mercado de trabajo”.

Además de la calidad en la formación, afirma que los empleadores reclaman que los jóvenes “sin experiencia laboral refuercen las habilidades para la vida como: trabajar en equipo, seguir instrucciones o saber expresarse”.

Larra Bajulance explicó las acciones que desde NEO han implementado, a través de la Guía de estándares de calidad NEOpara que las instituciones que ofrecen servicios de formación y empleo puedan medir su calidad y pertinencia.

Con esta iniciativa, buscan verificar la relevancia del contenido de un curso de formación para el mercado de trabajo local; la efectividad de un sistema de seguimiento de jóvenes formados para analizar si se lograron insertar en el mercado de trabajo, y la validez de un modelo de orientación vocacional o un servicio de intermediación laboral.

“Es un producto muy novedoso en sí mismo, es una especie de norma ISO 9000 para servicios de formación y empleo enfocados en jóvenes, especialmente los más vulnerable”, afirmó.  Este proyecto se desarrolla con la colaboración del Fondo Multilateral de Inversiones y la división de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la International Youth Foundation.

El represente de NEO en el país informó que se está “implementando una experiencia piloto con 28 instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil dominicana que son pioneras en realizar un proceso de autoevaluación para desarrollar una cultura de mejora continua de sus servicios”.

Otra iniciativa, es la capacitación de 200 profesiones con el primer Diplomado en Intermediación Laboral, ofertado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Este programa tiene por objetivo mejorar la calidad de los servicios de formación, orientación vocacional e intermediación laboral.

Fuente de la Noticia:

La calidad de la educación: Una de las dificultades para la inserción laboral de los jóvenes

 

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La educación privada en Perú: ¿bajo coste o baja calidad?

Por Clara Fontdevila, Universitat Autònoma de Barcelona

A lo largo de las dos últimas décadas, Perú ha experimentado un marcado crecimiento del peso de la oferta educativa no-estatal, así como de la importancia relativa de la matricula privada. Este fenómeno ha tenido un carácter especialmente marcado en las zonas urbanas – en el caso de Lima, la participación en la educación privada pasó de un 29% en año 2004 al 50% en el año 2014.

En ese contexto, uno de los segmentos de oferta privada que ha experimentado un mayor crecimiento han sido las denominadas escuelas de bajo coste (EBC), dirigidas a familias con ingresos limitados. De hecho, el crecimiento de la matrícula privada ha sido especialmente pronunciado en las zonas más pobres de las áreas urbanas – un fenómeno que no puede desligarse de la limitada creación de plazas públicas en estos distritos. Se documenta así un vínculo claro entre pobreza, crecimiento demográfico e incremento de la oferta privada –y de la provisión de bajo costo en particular.

La centralidad de esta particular modalidad de provisión resulta, sin embargo, altamente problemática en términos de calidad – tanto en relación a los procesos como a los resultados de aprendizaje. A la vez, dado el carácter semi-estructural del sector EBC en distritos urbanos pobres, las limitaciones de esta modalidad afectan especialmente a estudiantes de familias con ingresos limitados, convirtiéndose así en un problema de equidad.

En relación a los procesos de enseñanza-aprendizaje, la evidencia disponible sobre las condiciones de operación del sector EBC apunta a importantes limitaciones de esta modalidad de provisión a la hora de cumplir con unos mínimos estándares de calidad. En relación a los recursos materiales, por ejemplo, destaca el uso de instalaciones sólo superficialmente adaptadas a usos educativos y/o afectada por severas limitaciones de espacio. Así mismo, se detecta una alta variabilidad y discrecionalidad respecto la preparación del profesorado, así como una sobre-representación de profesorado con poca experiencia – elementos agravados por la práctica inexistencia de espacios destinados a la coordinación o intercambio docente. Finalmente, se documentan prácticas de selección del alumnado, con el objetivo de garantizar la buena reputación de las escuelas en un contexto de competencia creciente.

Las limitaciones detectadas en relación a los procesos y recursos de enseñanza y aprendizaje tienen un impacto directo en los resultados del sector EBC en términos de desempeño académico. La exploración de las Evaluaciones Censales de Estudiantes 2016 revela que los resultados académicos del sector EBC son sistemáticamente peores que los del sector público.

En el caso de primaria, y como se muestra en el gráfico que sigue, se observan una marcada diferencia entre el rendimiento de las instituciones públicas y el de las privadas con bajos niveles de pensión. En el caso de la competencia matemática, por ejemplo, la proporción de alumnado para el sector EBC en el nivel más bajo llega a triplicar la del sector estatal. En el caso de secundaria, el sector EBC es la única fracción de la oferta privada con un menor porcentaje de alumnado en nivel satisfactorio que el nivel estatal – lo que, de nuevo, pone en cuestión el potencial de esta modalidad a la hora de asegurar unos mínimos niveles de aprendizaje.

Las limitaciones del sector no pueden desligarse de la falta de regulación del sector privado que ha caracterizado históricamente el sistema educativo peruano – como resultado de la indefinición respecto el rol supervisor de las distintas autoridades educativas y el carácter errático del marco normativo. Si bien durante los últimos años se ha trabajo en una serie de iniciativas orientadas a corregir esta laxitud normativa, el futuro de estas negociaciones es incierto. Este escenario apunta a una serie de desafíos y retos para la administración educativa que requieren no sólo de una mayor capacidad de control institucional sino también de la voluntad política necesaria para reforzar la educación pública. Garantizar una oferta estatal suficiente y de calidad resulta así imprescindible a la hora de corregir la centralidad de un sector privado caracterizado no sólo por su bajo coste sino, sobretodo, por su baja calidad.

Descargue aquí el informe completo: Educación privada ‘de bajo coste’ en el Perú: un enfoque desde la calidad, de Fontdevila, C., Marius, P., Balarin & M., Rodríguez, M.F. (2017).

Descargue aquí el resumen ejecutivo 

La educación privada en Perú: ¿bajo coste o baja calidad?: https://www.unite4education.org/es/docentes-de-calidad/privatizacion-educativa/la-educacion-privada-en-peru-bajo-coste-o-baja-calidad/

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Rep. Dominicana: Mejorarán calidad de educación a niños en condiciones de vulnerabilidad

Centroamérica/ República Dominicana/ 23.04.2018 / Fuente: eldia.com.do.

El ministro de Educación, Andrés Navarro, y el presidente de la Fundación Cometas de Esperanza, Oscar Faes García, firmaron un acuerdo de cooperación conjunta para la articulación de planes y proyectos dirigidos a la mejora de calidad de la educación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes que viven en condiciones de vulnerabilidad.

 El convenio, rubricado en uno de los salones de la Fundación Cometas, establece la puesta en marcha de un plan estratégico para cuidar de los estudiantes de centros educativos ubicados en áreas de alto riesgo de incidencia de vertederos, cañadas y otras afectaciones a nivel nacional. Con el concurso del Ministerio, la Fundación Cometas desarrollará su plan de asistencia, sobre la base de su vasta experiencia acumulada durante años de trabajo alrededor del vertedero Rafey en esta ciudad cibaeña.

 Las instituciones se comprometen a realizar una intensa campaña de promoción en la defensa de los niños, adolescentes y jóvenes con condiciones de vulnerabilidad, con énfasis en la erradicación del trabajo infantil.

 El ministro Navarro destacó los esfuerzos que realiza la fundación en el rescate de niños en condiciones vulnerables en el barrio Las Moscas del sector Cienfuegos, vecino del vertedero de Rafey, en una ardua tarea en la que, según dijo, el Ministerio de Educación está comprometido a sumarse, dado el objetivo de la nueva realidad educativa que es alcanzar una transformación en la sociedad dominicana.

 Visiblemente emocionado al escuchar los testimonios de decenas de ex buzos que hoy son niños que viven otra realidad, dedicados sólo a su formación académica, las artes y los deportes, Navarro anunció la construcción de un politécnico que funcionará con la impactante modalidad de Jornada Escolar Extendida.

 “Tal como ustedes los estudiantes lo han pedido junto a la comunidad, estamos disponiendo la construcción, no de un liceo, sino un politécnico para que puedan continuar sus estudios secundarios en una formación en cualquier área técnica de su preferencia, que les permitirá una rápida inserción en el sector laboral, tal como nos ha instruido el presidente Danilo Medina para todo el país”, precisó Navarro.

 El funcionario instruyó al ingeniero Milton Torres, director de Fiscalización Escolar, iniciar cuanto antes los estudios de suelo, levantamiento técnico y los planos para hacer realidad la nueva edificación para la secundaria de los jóvenes del sector La Mosca.

 “Observamos aquí un gran entusiasmo y disposición de seguir creciendo a través de la educación con calidad, por lo que también podrán contar con la aplicación de la Jornada Escolar Extendida, con desayuno, merienda y almuerzo, sus libros, uniformes, calzados, para que alcancen una formación en las mejores condiciones socio-económicas”, refirió Navarro.

 Expuso que “a ver las emociones reflejadas en ustedes, queridos estudiantes, en los profesores y en los directivos de esta hermosa iniciativa que es como una familia, también les anuncio que traeremos aquí el trascendental programa República Digital para que también aprovechen el proceso de transformación que vive el sistema educativo dominicano”.

 Uno de los articulados del convenio establece el compromiso conjunto de realizar estudios en los distintos ambientes sociales en que se desenvuelve el referido segmento poblacional, además de desarrollar las estrategias de protección a través de una comisión mixta integrada por representantes de ambas instituciones.

 El acuerdo refiere que las dos instituciones cogestionarán los servicios públicos que ofrecerá el Centro Educativo Integral Cometas de Esperanzas que construirá el Ministerio, así como crear una línea base investigativa para el seguimiento cualitativo de los planes y proyectos.

 El referido centro, de 22 aulas para los niveles de Inicial, Primaria y Secundaria en el área técnico-profesional con Jornada Escolar Extendida, dispondrá, además, de oficinas administrativas, cocina-comedor y áreas recreativas, entre otras facilidades.

 En la actividad participaron, además, Andrea Suero, directora del Centro de Educación Integral Cometas de Esperanza; Carlos Méndez, cónsul honorario de España; Ysmailin Collado, directora distrital escolar; el diácono Pedro Jiménez, director de Responsabilidad Social de la empresa Timberland; representantes de la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela de la comunidad educativa, representantes de universidades, autoridades locales, y otras personalidades invitadas.

 El ministro Navarro estuvo acompañado por los viceministros Denia Burgos y Ramón Valerio; así como Milton Torres, de Fiscalización Escolar; Mercedes Matrillé, directora de Educación Técnico-Profesional, y Miguel Medina, de Comunicaciones del Ministerio de Educación.

Fuente de la noticia: http://eldia.com.do/mejoraran-calidad-de-educacion-a-ninos-en-condiciones-de-vulnerabilidad

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Uruguay: Admisión de rezago educativo

Uruguay/21 de Abril de 2018/El Observador

La severidad de las conclusiones de Ineed y Unicef exige la atención oficial negada hasta ahora

Las alertas sobre las carencias en la educación pública y los riesgos que conllevan para el país no han logrado hasta ahora horadar el muro oficial de desaprensión e incompetencia. Merecen mejor atención las advertencias más recientes, ya que no provienen de opositores políticos o técnicos privados sino que están contenidas en un informe conjunto de un organismo estatal y Naciones Unidas. Un estudio del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) y Unicef concluyó de manera tajante que si Uruguay no sale del rezago educativo, los estudiantes de hoy tendrán dificultades más adelante en encontrar empleo y sufrirá «la competitividad global del país». Y en momentos en que sindicatos docentes presionan por más recursos para la educación pública sin ofrecer contrapartida de resultados, el informe, al enfatizar «los bajos niveles» actuales en la formación estudiantil, destaca la probable inutilidad de asignar mayores partidas presupuestales si paralelamente no se reforma el sistema.
Ineed, organismo estatal autónomo, y Unicef concuerdan en reconocer avances en la generalización educativa para la primera infancia y la incorporación de tecnologías para uso pedagógico, especialmente con el Plan Ceibal. Pero advierte contra el atraso en que se encuentra Uruguay en el mundo actual en materia de calidad de la educación. Destaca que la situación es especialmente grave en la enseñanza media, por lejos el eslabón más flojo en la cadena de la enseñanza pública por sus deficiencias curriculares y docentes, y altos niveles de deserción y repetición. Enfatiza además que para llevar el país a las exigencias del siglo XXI se necesitan «consensos de largo plazo tanto políticos como con actores relevantes».
La observación está dirigida directamente a los dos sectores responsables de la pobreza educativa. La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), que preside Wilson Netto, se niega una y otra vez a implementar cambios que todos conocen pero nadie pone en marcha. Incluyen adecuadas propuestas específicas planteadas por los técnicos de Eduy21 y otros muchos expertos del sector privado. Y los tres gobiernos del Frente Amplio han mostrado una incomprensible tolerancia con la renuencia de ANEP. Todo empezó con la defectuosa ley de educación, aprobada durante la primera administración del presidente Tabaré Vázquez y resistida hasta en ámbitos docentes. Siguió con la vacua promesa del expresidente José Mujica de modernizar la educación pública y ha culminado bajo el gobierno actual. Vázquez le puso a la intrascendente ministra de Educación, María Julia Muñoz, dos laderos técnicos para llevar adelante las reformas. Pero ambos desaparecieron prontamente de la escena oficial cuando Netto frenó cambios que hubieran puesto el país a rueda del mundo actual, aprovechando la tolerancia culposa del Poder Ejecutivo.
El informe de Ineed y Unicef reclama «garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos», destaca como «factor de riesgo» la baja formación docente, especialmente en secundaria, y propone metas para corregir las deficiencias. La severidad de las conclusiones de ambos organismos exige la atención oficial negada hasta ahora, a menos que se acepte denigrar el futuro de la juventud uruguaya y el desarrollo del país.
Fuente: https://www.elobservador.com.uy/admision-rezago-educativo-n1224544
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