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Puerto Rico reunirá a 350 expertos en educación, innovación y tecnología

Puerto Rico/San Juan/ 12 de Junio de 2016/Metro

Unos 350 expertos locales e internacionales, que incluyen representantes de organizaciones multilaterales, funcionarios gubernamentales,  parlamentarios, líderes educativos, académicos y científicos, de cerca de 20 países, han confirmado su participación en el XVII Encuentro Internacional Virtual Educa.

El evento, que se celebrará del 20 al 24 de junio en el Centro de Convenciones, en Miramar, busca proyectar a Puerto Rico como centro de intercambio en temas de educación, tecnología, innovación y competitividad.

“Puerto Rico tendrá una gran oportunidad de generar diálogos y discusiones con líderes educativos y expertos internacionales sobre los retos que la globalización y las nuevas tecnologías plantean para los sistemas educativos del mundo”, destacó el secretario de Educación, Rafael Román Meléndez.

Añadió que “de igual forma, este encuentro servirá para presentar las alternativas o soluciones que los gobiernos utilizan para superar los desafíos en el ámbito educativo, tecnológico y de innovación”.

Se espera alrededor de siete mil participantes diarios en el XVII Encuentro Internacional.

El gobernador Alejandro García Padilla destacó que el encuentro “busca crear mayor conciencia de la enorme importancia que en este siglo tiene la tecnología como instrumento para la educación y la innovación”.

Román Meléndez informó que entre los representantes de organismos internacionales que sesionaran en el encuentro destacan los embajadores Néstor Méndez y Neil Parsan, secretario general adjunto y secretario ejecutivo para el Desarrollo Integral de la Organización de Estados Americanos (OEA), respectivamente.

Además de Emiliana Vegas, directora de Educación del Banco Internacional de Desarrollo (BID), Alfredo Jiménez, coordinador técnico del Parlamento Latinoamericano (Parlatino), Paulo Speller, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), entre otros.

Entre los funcionarios se encuentran la vicepresidenta de Perú, Marisol Espinoza; el director ejecutivo de Enlaces, del Ministerio de Educación de Chile, Marcelo Vera; el director de la Oficina Innovación Educativa del Ministerio de Educación Nacional de Colombia, Carlos Lugo; la gerente de operaciones del Plan Ceibal de Uruguay, Fiorella Haim, así como representantes de los ministerios de Educación de México y Panamá.

El sector gubernamental local, por su parte, estará representado por Román Meléndez; el presidente de la Junta Reglamentadora de Telecomunicaciones, Javier Rúa Jovet; el presidente de la Universidad de Puerto Rico, Uroyoán Walker Ramos; David Báez Dávila, director ejecutivo interino del Consejo de Educación.

 También los alcaldes de Coamo, Guayama y San Sebastián, Juan Carlos García Padilla, Eduardo E. Cintrón y Javier Jiménez Pérez, respectivamente.

También han confirmado su participación en el evento representantes de importantes  universidades, académicos y científicos de Ecuador, Perú, Argentina, Cuba, Chile, Colombia, España, México, Uruguay, Canadá, República Dominicana, Brasil, Portugal, Estados Unidos y Puerto Rico.

Para mayor información sobre el XVII Encuentro, puede acceder a la página web  http://www.virtualeduca.org/encuentros/puertorico

Fuente: http://www.metro.pr/noticias/puerto-rico-reunira-a-350-expertos-en-educacion-innovacion-y-tecnologia/pGXpfl!lEz6bsJSUwsgY/

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Educación de millenium para mejorar nuestra sociedad

Por: Carlos Martínez Márquez

’La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo’’. Nelson Mandela

Estructurar una sociedad basada en la educación, constituye una tarea desafiante para el Estado. La corriente educativa a nivel global, está cada vez más empeñada, en producir cambios en las aulas. Las nuevas tendencias sugieren que la actualización de los esquemas educativos, sean sistemáticamente, revisados. Es importante entender lo que está ocurriendo del otro lado del mundo, con relación a la competitividad y del manejo del conocimiento.

Si bien es cierto, que la educación es el tesoro de una sociedad, no menos cierto, que hay que preservarlo, aportando nuevos elementos, que contribuyan a cambiar la mentalidad del sistema, para disminuir las deficiencias, en cuanto a la economía del conocimiento. La meta de cualquier sociedad, deberá orientarse a una  educación, que nos coloque, en cualquier plano del desarrollo, proyectándonos como un destino de  marca país.

El modelo educativo de Finlandia, es un ejemplo fehaciente, de cómo anda, la educación allí. A penas un 0,2% de su población educativa, abandona las aulas; mientras que en España, ronda el 30%,  (para citar un ejemplo). Eso nos indica, los innumerables cambios que se han estado produciendo. Impartir docencia, por ejemplo, debe ser una de las áreas, más importantes en una nación. En las aulas se forman las figuras más preponderantes del mundo científico, de las ingenierías, de las tecnologías y de los presidentes, de las grandes naciones, etc.

Hay que delinear de modo puntual, las prioridades en el sistema educativo. En el plano docente, se tiene, necesariamente, que trabajar en la preparación de los instructores y orientadores, en las aulas. La sociedad está exigiendo cambios constantes en el sector educativo. La carencia del saber, es el reflejo, de como esta, la competitividad de una nación. Estamos compelidos, a seguir haciendo, las transformaciones precisas, que nos indique, cuáles son nuestras metas. El propósito de todo esto, es que tengamos, en las aulas, estudiantes que puedan potenciar su capacidad de creatividad e imaginativa.

Soy de los que piensan, que la educación, no debe centrarse en datos, sino, en la construcción de modelos, donde la prioridad, sea la de educar con lo mejor. Considero, que no debe promoverse, una (cosmo-visión) efímera con nuevos dispositivos, en la que cada seis meses sean renovables, y que cada poco más quedan obsoletos. La idea es incorporar a los docentes al liderazgo del proceso del siglo pasado y el siglo que ya está en nuestros pies.

El diseño curricular en las escuelas y en las universidades, necesariamente tienen que ser revisados, (no solo en cuanto al tiempo, sino, en las ofertas académicas, que pueden ser más factibles para el desarrollo de un país, y no basada en la conformación histórica y romántica). Se debe empezar aplicar reingenierías, con tendencias a reducir el número de carreras tradicionales, que nada tendrán que ver, con las necesidades de la nación. En la actualidad se está produciendo una nueva tendencia, en los países que conforman el grupo de los (G-7, G-10) con relación a los idiomas y a las tecnologías. No es posible, que siendo Singapur, un país tan pequeño, que ‘’geográficamente’’, cabe en nuestros bolsillos y que en el pasado, fuera un país con un índice de pobreza alarmante, llegue a ser una potencia económica, fruto de las patentes que generan por año, en lo que concierne a las tecnologías. La tendencia de hoy, es crear genios en matemáticas para insertarnos en la economía de las tecnologías. Las economías son cíclicas dependiendo el grado de dificultad de la evolución de los mercados. Eso quiere decir, que en la medida que estemos más orientados en las ciencias exactas, mayores oportunidades, habrá para crecer en todas las vertientes. No solo del turismo, tendríamos que sobrevivir todo el tiempo. La estabilidad del mismo estaría vinculada a los cambios climatológicos, a las ofertas de mayor competencia en otros litorales, las que amenazan constantemente nuestro destino y la estabilidad cambiaria, que puede romper con los eslabones del crecimiento económico.

Aterrizando estos conceptos al plano local, me permito, en externar mi preocupación, con relación, a lo que se ha venido haciendo, en los últimos cuatro años, con la educación. Las aulas necesariamente deben ser condicionadas por una serie de elementos, que tiendan a mejorar la calidad en el sistema. Al día de hoy, no estamos viendo, aulas con herramientas esenciales, que van más allá, del pizarrón y la tiza. Las aulas, tienen que necesariamente estar ambientadas de equipo audio visual, acceso al internet y aplicaciones, que les permita al administrador del aula como al estudiante tener un buen desenvolvimiento en el intercambio del conocimiento.

El ministerio de educación, deberá incluir en su diseño curricular, las lenguas extranjeras como segundo idioma (de manera obligatoria), en la que los jóvenes al alcanzar la edad de la pre-adolescencia, hayan adquirido los idiomas de manera fluida.

¿Por qué, en lugar de proliferar escuelas en todos los rincones del país, no se refuerza mejor, el ecosistema que compone el cuerpo docente, en la que muchos, todavía, no han tenido la oportunidad, de continuar sus estudios de maestrías, por no poder costearla de manera personal, en las universidades, por razones financieras? ¿Por qué, en lugar de estar, cambiando, cada año los libros, no intentamos, de ir haciendo las transiciones, con las tabletas electrónicas, que reducirían, considerablemente, el costo de los libros de textos? No estoy sugiriendo, que las apps reemplacen  los libros, solo estoy exponiendo, una alternativa, para reducir costos. Y que el excedente, vaya a reforzar al consorcio docente y dotarlos de mejores herramientas para el eficaz desempeño para transferir conocimiento. Es deber del Estado propiciar una mejora en el ámbito de formación intelectual del docente y del estudiante. Ellos son los actores principales del desarrollo de la nación.

El 4% del PIB orientado a la educación es vasto y suficiente, para que seamos mejores. Eso es mucho dinero.

Fuente: http://elsoldelasamericas.com/educacion-de-millenium-para-mejorar-nuestra-sociedad/

Imagen: http://www.relpe.org/wp-content/uploads/2016/01/DSC02804.jpg

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Monopolio o competencia capitalistas: ¿qué es peor?

Por Michael Roberts

En un artículo reciente, Joseph Stiglitz, ex economista jefe del Banco Mundial, ganador del premio Nobel de Economía y ahora asesor del Partido Laborista británico, considera que estamos en una nueva era de monopolio y que esta es una de la principales causas de la desigualdad extrema del ingreso y la riqueza, la ineficiencia y […]

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En un artículo reciente, Joseph Stiglitz, ex economista jefe del Banco Mundial, ganador del premio Nobel de Economía y ahora asesor del Partido Laborista británico, considera que estamos en una nueva era de monopolio y que esta es una de la principales causas de la desigualdad extrema del ingreso y la riqueza, la ineficiencia y el bajo crecimiento de la productividad y el estancamiento general de las principales economías.

Stiglitz sostiene que las escuelas clásica y neoclásica de economía asumen que  en los ”mercados competitivos” todas las empresas están al mismo nivel a la hora de competir. Esto significa que los propietarios del capital ganan beneficios según  su contribución al aumento de la producción, su “producto marginal”.

Esta visión optimista es descartada por Stiglitz. En realidad, lo que determina quién recibe qué en la sociedad depende del “poder”. Las grandes empresas pueden imponer los precios en los mercados a las empresas pequeñas y pueden dictar los salarios de la mano de obra cuando esta no tiene poder de negociación colectiva (los sindicatos). Este “monopolio” (sobre los mercados de las materias primas y la mano de obra) es lo que está arruinando el capitalismo, sostiene Stiglitz.

Evidentemente, hay más de un elemento de verdad en esta perspectiva del capitalismo. La correlación de fuerzas en la lucha entre el capital y el trabajo determina la proporción del ingreso que recibe el trabajo entre beneficios y salarios. Y también es cierto que las grandes empresas a menudo pueden fijar los precios y el acceso al mercado para ganar la parte del león de las ventas y los beneficios.

De hecho, Marx predijo hace más de 160 años que la lucha competitiva por los beneficios entre los capitales y las crisis recurrentes en la producción conducirían a una mayor concentración del capital en manos de unos pocos y a la centralización del capital en los sectores financieros, íntimamente conectados con el estado.

Stiglitz cita un informe muy reciente de la concentración del mercado en los EE.UU. realizado por el gobierno de Estados Unidos. El informe encontró que en la mayoría de las industrias, de acuerdo con la CEA, los datos muestran grandes – y en algunos casos, dramáticos – aumentos en la concentración del mercado. La cuota de mercado de los depósitos de los 10 grandes bancos, por ejemplo, aumentó del 20% al 50% en tan sólo 30 años, de 1980 y 2010.

Stiglitz concluye que “los mercados actuales se caracterizan por la persistencia de elevadas ganancias monopolistas“. En consecuencia, Stiglitz hace un llamamiento a la “intervención del gobierno” para reducir el poder de los monopolios y, presumiblemente, crear un entorno de mayor competencia para que haya “más eficiencia y prosperidad compartida”. Pero esto plantea la pregunta: ¿es el “capitalismo competitivo” más propensos a ofrecer un mejor crecimiento económico, una mayor productividad de la fuerza de trabajo (eficiencia) y una menor desigualdad que el “capitalismo monopolista”?

La respuesta a la pregunta está parcialmente resuelta señalando el espejismo de que alguna hubiera un gran ‘capitalismo competitivo” que creciese rápidamente y sin crisis y  distribuyese los ingresos y la riqueza de una “manera más justa”. El capitalismo se convirtió en el modo de producción dominante a nivel mundial llevando consigo las “imperfecciones” de los monopolios, el apoyo del Estado y la represión de la fuerza de los trabajadores. Nunca hubo una igualdad de condiciones y, a nivel mundial, a pesar de la lucha competitiva por los mercados, continua habiendo diferentes niveles de monopolio o poder imperialista.

Pero el otro lado contradictorio de la respuesta a la pregunta es que la competencia no ha desaparecido. Stiglitz rechaza la opinión de Joseph Schumpeter de que los monopolios son finalmente socavados por nuevos competidores con nuevas tecnologías o nuevos productos y mercados. Sin embargo, como demostró Marx, el desarrollo de las plusvalías “monopolistas” son un incentivo para atraer la inversión de nuevos capitales (si se puede superar las tarifas, la escala y otras barreras del monopolista). Y esto sucede todo el tiempo: desde los editores hasta Amazon; desde  la industria británica en el siglo XIX hasta la industria alemana y estadounidense en el XX; pasando por la fabricación industrial en China en el siglo XXI.

Después de todo, el poder monopolista es en realidad oligopólico (unas pocas grandes empresas) y los oligopolios pueden desarrollar una fuerte competencia entre si, nacional e internacionalmente. La verdadera causa de la desigualdad no es monopolio, sino el aumento de la explotación del trabajo por el gran capital desde los años 1980 para intentar revertir la caída y baja rentabilidad experimentada en la década de 1970. Y la causa real del ‘estancamiento’ y el bajo crecimiento de la productividad no son los monopolios, sino la falta de inversión, no sólo por los “grandes monopolios”,  sino también por las capitales más pequeños que sufren la baja rentabilidad y acumulan grandes deudas. En otras palabras, los monopolios no son un problema en sí, sino la debilidad del modo de producción capitalista, en la que la inversión y la creación de empleo tienen lugar únicamente con fines de lucro.

Stiglitz ignora este hecho. Como resultado, su solución es la intervención del gobierno para reducir la desigualdad y crear una situación de “igualdad de oportunidades” que favorezca la “competencia” entre las empresas capitalistas. Pero es utópica (no se puede dar marcha atrás en la historia del capitalismo) e inviable (No lograría una mayor igualdad ni mejor crecimiento).

Irónicamente, hay otro estudio que Stiglitz no recoge que demuestra que el aumento de la desigualdad en Estados Unidos coincide con el declive de las grandes empresas que solían emplear a cientos de miles o incluso millones de trabajadores y su sustitución por empresas mucho más pequeñas. La parte de los grandes empleadores en el empleo total se ha reducido de forma inversa al aumento de la desigualdad en el ingreso en Estados Unidos. Este estudio demuestra que ha sido la disminución del poder de la mano de obra a través de la subcontratación y la globalización la que ha hecho crecer la desigualdad en los ingresos.

La división “interna” del empleo de la gran empresa (fordista) en pequeños contratistas es la característica clave del mundo “monopolista” de Stiglitz. En otras palabras, lo que los trabajadores necesitan en América no es la ruptura de los monopolios para crear pequeñas empresas que compitan entre si, sino sindicatos. El poder de monopolio que de verdad importa es el del capital sobre el trabajo.

Un nuevo informe esta semana del Centro de Estudios Laborales de la Universidad de California en Berkeley, señala que un tercio de los trabajadores de producción –  los que trabajan en las cadenas de producción y en ocupaciones afines – ganan tan poco que sus familias reciben algún tipo de asistencia pública, como cupones de alimentos o subvenciones de inserción social. Muchos de esos trabajadoresson temporales, y representan una parte creciente del empleo en las fábricas. El salario medio de un trabajador industrial, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, era 16.14 dólares a la hora en 2015, por debajo de los 17.40 a la hora promedio de todos los trabajadores

El trabajador promedio de la producción manufacturera en Michigan gana 20.80 dólares la hora, frente a los 18,86 en Carolina del Sur, de acuerdo con datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. ¿Por qué los trabajadores de las fábricas de Michigan ganan más? En una palabra: sindicatos. El medio oeste era, al menos hasta hace poco, un bastión de los sindicatos. Los estados del sur, por el contrario, no reconocen en su mayoría la obligatoriedad de la “negociación colectiva”, y los sindicatos nunca han desarrollado una base de apoyo fuerte. Los sindicatos del sector privado han perdido fuerza en general, pero siguen siendo más fuertes en la región central que en la mayoría de las otras partes de EE UU. En Michigan, el 23 por ciento de los trabajadores industriales de producción eran miembros de sindicatos en 2015; en Carolina del Sur, menos del 2 por ciento.

Los sindicatos también ayudan a explicar por qué la clase media goza de mejor salud en el medio oeste que en el sureste, donde los trabajos industriales han crecido rápidamente en las últimas décadas. Un nuevo análisis del Centro de Investigación Pew esta semana exploró el estado de la clase media en diferentes partes del país, examinado la proporción de hogares que ganan entre dos tercios y el doble de la renta media nacional, después de igualar el coste de vida local . En muchas ciudades del medio oeste, el 60 por ciento o más de los hogares son considerados de ” ingresos medios” según esta definición; en algunas ciudades del sur, incluso las que tienen grandes industrias, los hogares de ingresos medios son una minoría.

El poder del capital sobre el trabajo ha hecho que tras la Gran Recesión millones de hogares en EE UU estén en peligro de caer en la pobreza absoluta. Una encuesta de la Reserva Federal señala que el 47% de los estadounidenses no sería capaz de hacer frente a gastos inesperados de más de 400 dólares sin pedir prestado o vender algo. El índice del Empleo Decente de Gallup mide el porcentaje de la población adulta que trabaja 30 horas a la semana por un sueldo fijo. Se situó en el 45,1%. En los EE.UU., el 62,8% de la población civil fuera del sector público participa en la fuerza de trabajo, y el 5% está en paro, mientras que Gallup nos dice que solamente el 45,1% tiene lo que se considera un “buen trabajo”. No se trata de bases de datos directamente comparables, sino de una estimación aproximada que sugiere que tal vez una quinta parte de la población activa está desempleada o tienen empleos menos-que-buenos.

Las personas que pierden sus puestos de trabajo en una recesión experimentan una variedad de efectos a largo plazo. Sus nuevos puestos de trabajo a menudo a menudo suponen sueldos más bajos y tardan años hasta que recuperan el nivel de los salarios más altos anteriores. Estas personas tienen menos probabilidades de poseer una casa; experimentan más problemas psicológicos; y sus hijos tienen peores resultados en la escuela. Es lo que se llama las ‘cicatrices salariales’.

Cerca de 40 millones de estadounidenses perdieron sus empleos en la recesión de 2007-2009. Sólo uno de cada cuatro trabajadores despedidos consiguen volver a los niveles previos de sueldo anteriores después de cinco años, según  el economista Till von Wachter, de la Universidad de California en Los Ángeles. La brecha salarial persiste, incluso décadas más tarde, entre los trabajadores que experimentaron un período de desempleo y trabajadores similares que no fueron despedidos. Las personas que han perdido un empleo durante las recesiones ganan un 15-20% menos que sus pares no despedidos después de 10 o 20 años. Y esas personas llegan a la edad de jubilación con pocos o ningún ahorro. Tienen que seguir trabajando o se ven obligados a vivir frugalmente.

El informe de empleo de abril mostró una tasa de desempleo del 16% entre los adolescentes de 16-19 años de edad. Esta muestra incluye sólo a aquellos que estaban buscando activamente empleo, que no son estudiantes a tiempo completo. Han abandonado la enseñanza, o quieren trabajar mientras estudian. Y está la tasa de mortalidad sorprendentemente mayor entre los blancos de mediana edad en EE UU. Esa tasa es el resultado directo del aumento de los suicidios y el abuso de drogas y alcohol – todo ello parte del proceso de depresión psicológica. Durante la última década, los hispanos mueren a un ritmo más lento. Las personas negras, también; incluso los blancos en otros países.

(Cuadro Las tasas de mortalidad, 45-54 años)

Sí, el poder de los monopolios (con más precisión, de los oligopolios) se ha incrementado en los últimos 150 años desde que Marx pronosticara que el modo de producción capitalista conduciría a un aumento de la concentración y centralización del capital. Y eso demuestra que el capitalismo se encuentra en su última etapa de desarrollo y que, por lo tanto, debe ser sustituido por un “monopolio social”. Pero eso también significa que la vuelta atrás a una competencia regulada por el gobierno, como sugiere Stiglitz, no funcionaría; tanto para relanzar la capacidad de crecimiento capitalista como para reducir la desigualdad.

Este daño permanente a la vida de millones de personas en Estados Unidos, una de las economías capitalistas más ricas del mundo y la “tierra de la libertad” no es consecuencia de los monopolios, sino del fracaso del capitalismo para producir suficientes productos y servicios que la gente necesitan , de forma asequible. Sí, una élite de ricachones preside sus enormes empresas y bancos y ‘ganan’ enormes salarios y primas y los gestores de los fondos buitres y los banqueros cosechan grandes ganancias de capital. Pero la gran mayoría de los estadounidenses no llega a fin de mes, a causa del “capitalismo competitivo” y su fracaso.

Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2016/05/17/monopoly-or-competition-which-is-worse/

Traducción: G. Buster

Fuente de la imagen: http://www.periodicodelbiencomun.com/wp-content/uploads/2015/10/capitalismo-y-patentes.jpg

Fecha de Publicación  en OVE: 23 Mayo 2016

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