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Hace falta una aldea… y por eso hay una escuela

Por: 

 Los libros tienen su propio destino, y lo mismo cabe decir de las frases. Pro captu lectoris habent sua fata libelli, escribió Terentianus Maurus: Según la capacidad del lector tienen su destino los libros,cabe traducir, aunque la cita ha venido a ser reducida a su segunda mitad para afirmar, sin más, que tal destino es independiente de la voluntad del autor. Pero vale la pena recuperar el condicionante de la capacidad del lector para entender lo que pasa con libros y frases, y no me refiero a ninguna capacidad general, mucho menos una capacidad entendida como mayor o menor nivel intelectual, sino a lo que cada cual está en condiciones de leer y entender por un complejo de intereses, valores, preconceptos, etc.
No es que vaya ahora a pasarme a la filología, sino que siempre me han llamado la atención ciertas frases sistemáticamente repetidas con un sentido distinto del original. Hace falta una aldea para educar a un niño solo es una de ellas, pues hay otras muy notables. En la conversación sobre la internet, por ejemplo, una muy famosa, si no la más, adorada por activistas y evangelistas tecnológicos, partidarios del software libre o los recursos abiertos, etc., es que «la información quiere ser libre» (o «gratis»), generalmente atribuida a Steward Brand, editor del Whole Earth Catalog, fundador de The Well y muchas cosas más que lo sitúan entre los pioneros del nuevo entorno digital. Pero, en realidad, lo que Brand dijo fue, según lo recogió R. Clarke: «Por una parte, la información quiere ser cara, por lo valiosa que es. […] Por otra parte, la información quiere ser gratis, porque el coste de obtenerla se reduce cada vez más» (así lo reiteraría luego el propio autor en The Media Lab, p. 22).
Hay otras frases notables reinterpretadas por los entusiastas. «A hombros de gigantes», por ejemplo, suele citarse como muestra de la modestia científica de Isaac Newton al describir su trabajo, pero es más probable que fuera una alusión envenenada a la estatura y la apariencia físicas del interlocutor, su rival  Samuel Hooke, cuya influencia negaba. «Con razón o sin ella, es mi país» (una vez la escuché en versión aun peor: «…es mi partido»), es una deformación de «Right of wrong, my country», brindis del comodoro Decatur que continuaba: «if right, to be kept right; and if wrong, to be set right» (si está en la razón, por que así siga; si está equivocado, por que rectifique). El lector seguro que conoce otras.
     Pero vamos con la tribu, o lo que sea. It takes a village (Hace falta toda una aldea) es el título de un libro de Hillary Rodham Clinton. La autora remite a un presunto refrán africano que, completo, rezaría: It takes a village to raise a child (Hace falta toda una aldea para criar a un niño). El libro de Clinton lleva como subtítulo: and other lessons children teach us (y otras lecciones que nos enseñan los niños). No hay ninguna prueba de que se trate realmente de un refrán africano en esos mismos términos, pero sí que se conocen numerosos dichos (ver aquí y aquí) del continente que vienen a insistir en la idea de que una familia no se basta para criar a un niño. No obstante, parece que ya era considerado un «refrán africano», al menos en los EEUU, cuando Clinton lo tomó como título y en el modo literal en que lo hizo. Y el libro trata precisamente de eso, de la forma en que la sociedad puede, o no, ayudar a la educación de la infancia.

La primera cuestión, volviendo aquí, es por qué el empeño local en traducirlo como «tribu». Doy por sentado que los usuarios españoles habituales, al menos los primeros, traducen del inglés, no del suajili, por lo que cuesta entender que se vierta village como «tribu» en vez de «aldea». Pero así es, pues una búsqueda rápida en Google (esta a 18/6/16) arroja estos resultados, en número:

  • se necesita una tribu para educar a un niño: 250.000
  • hace falta una tribu para educar a un niño: 140.000
  • para criar a un niño hace falta una aldea: 133.000
  • para educar a un niño hace falta una aldea: 88.200
     Bastante más tribu que aldea, ciertamente. Pro captu lectoris, tal vez. Es probable que los lectores, en particular los difusores de la idea, hayan pensado que la sociedad que rodea a la escuela se parece más a una tribu que a una aldea, o que así vean los profesores a los padres cuando se agolpan a la puerta del colegio, la cola de secretaría o la asamblea del AMPA (yo pienso lo contrario, que hay más rasgos tribales en un claustro que en el público o en un vecindario, pero esa es otra historia). La traducción correcta, desde luego, es aldea (en inglés village, si es mayor, o hamlet, si es menor); en ningún caso tribu aunque tampoco pueblo ni mucho menos ciudad, y mejor ignorar, del otro lado, a quienes se apresuran a denunciar desde algún púlpito el racismo de la primera versión. La diferencia esencial es que una tribu se basa en la descendencia común, el ius sanguinem si se prefiere, mientras que una aldea lo hace en la residencia común, digamos el ius soli; la primera amplía de algún modo la familia, mientras que la segunda se contrapone a ella. En realidad, la tribu tiene poco que añadir a la familia, precisamente porque se confunde con ella y funciona con normas y pautas similares (aquí pervive en la figura de los abuelos, las cenas navideñas y demás); la aldea, por el contrario, comprende lo que no es familia e incorpora cierta diversidad, vínculos débiles, espacio público, etc., tanto más según va pasando a villa, pueblo, ciudad o metrópolis. Cuanto más nos alejamos de la tribu, más necesitamos la aldea para educar a un niño.
Tribu o aldea, no obstante, el refrán señala la insuficiencia de la familia, proclama la necesidad de la comunidad y reclama su apoyo: por eso se ha hecho tan popular en el mundo educativo, porque sirve a la institución escolar y a la profesión docente para proclamar su impotencia (y, por tanto, cierta exención de responsabilidad) y para reclamar el apoyo de la comunidad (por el mismo motivo se hizo impopular entre el conservadurismo norteamericano, que respondió It takes a family!). En lo que no se suele reparar es en que el refrán no menciona en ningún momento la escuela. Seguramente no es casual que proceda de, perdure en o se atribuya a África, pues parece más bien dicho para una sociedad sin escuela, el paisaje africano hasta no hace mucho.
     ¿Qué ha de hacer una aldea si la familia no se basta para criar a los niños? Sin duda lo mismo que la tribu o que la metrópolis: asumir, hasta cierto punto, la responsabilidad general de la tutela adulta, del cuidado de todos los niños por todos los adultos, pero ¿nada más? La respuesta es que hace falta algo más, que hace falta dedicar a la infancia un tiempo específico, un espacio específico, una atención específica, lo cual conviene sea hecho de manera particular por algunas personas específicas, preparadas especialmente para ello. Esto es precisamente lo que llamamos escuela, creo.
     Dicho de otro modo: todo docente que reclama el concurso de toda la aldea debe saber que ya lo tiene, que por eso y para eso están ella o él ahí, que por eso es obligado escolarizar a la infancia y la adolescencia, por eso hay tres cuartos de millón de profesores no universitarios, por eso destinamos cerca del cinco por ciento de la producción nacional y el diez por ciento del gasto público, por eso le consagramos unas decenas de miles de edificios. La aldea no ha dejado sola a la familia: le ha dado la escuela, que no es poco.
* Articulo tomado de: http://blog.enguita.info/2016/06/hace-falta-una-aldea-y-por-eso-hay-una.html?fb_ref=Default
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Panamá: Paro de labores en escuela de Aguadulce

Los padres de familia molestos  desde el pasado lunes decidieron piquetear frente al plantel educativo

Panamá/ 12 de Abril de 2016/Día a Día

En medio de un cierre de vías internas de Pozo Azul en Aguadulce padres de familia y estudiantes de la escuela Ana Polo Tapia,  anunciaron un paro indefinido de clases hasta que la Ministra de Educación visite el plantel o destituya a la directora,  que según ellos no está gestionando proyectos.

Los padres de familia molestos  desde el pasado lunes decidieron piquetear frente al plantel educativo y a pesar de que se reunieron con el MEDUCA y autoridades locales, decidieron continuar con el paro de labores porque aseguran que la escuela se está  cayendo y responsabilizan a la directora porque no se ven proyectos de mejora y hasta se derribó el salón de inclusión, no tienen agua, ni sillas.

Para la  madre de familia,  Gisela Cosme es lamentable el estado deplorable del plantel educativo sin agua, salones en mal estado, sanitarios deficientes y falta de un salón de inclusión que fue derribado hace un año y ahora no cuentan con este salón y en el lugar hay escombros y hierros que son un peligro.

“Exigimos la destitución de la directora del plantel porque ella no ha gestionado ningún proyecto y esto es lo que mantiene esta escuela totalmente abandonada, exigimos que la Ministra venga a reunirse con nosotros o que ordene la separación de la directora”, dijo en medio de una protesta en la calle que realizaron ayer molestos los padres de familia.

Víctor Rodríguez, padre de familia de la escuela señaló que ellos recibieron respuestas  el lunes del alcalde de Aguadulce, Jorge Herrera, sin embargo el Meduca no ha dado las respuestas esperadas y ni separa a la directora y mucho menos dan a conocer cuándo se va a reparar la escuela en su totalidad.

Para los residentes de la comunidad de Pozo Azul, la escuela Ana Polo Tapia se ha convertido en una galera y exigen reparación inmediata, dijo Angelino Reyes, residente de Pozo Azul, quien apoyo a los padres de familia en la protesta, por ser egresado de esta escuela.

La directora del plantel,  Marlenia Aguilar  asegura que ha gestionado y tiene pruebas de ello, al igual que el Ministerio de Educación, que ha recibido todas las solicitudes que ella ha hecho para la escuela Ana Polo Tapia.

Aguilar manifestó que es la voz de los padres contra la de ella y el Meduca puede certificar que ella ha gestionado para esta escuela, pues todas las notas están con recibido del Meduca, pero ningún padre de familia le ha preguntado y solo salen afuera a vociferar.

“En el caso del salón de inclusión que se derribó, ella dijo que  las paredes estaban rajadas y ella envió varias notas al Meduca para que fueran a hacer la evaluación y fueron y determinaron que había que tumbar el salón y me dio lástima porque eso fue un esfuerzo de la escuela la construcción del salón”, dijo.

Señaló que se trata de un grupito que están alentando a otros, pero que ella desconoce quién está detrás de este problema, pues hay personas que no son padres de familia de la escuela y han estado alterando a los docentes, mientras que dijo que el alcalde prometió muchas cosas y esperan que las cumpla.

Los padres de familia aseguran que seguirán en paro de labores hasta que destituyan a la directora del plantel, pues ya el alcalde les dio ayuda, pero el problema de la escuela es la directora, ya que actualmente la matrícula de la escuela está por más de 200 estudiantes, cuando antes era de unos 500.
Fuente: http://www.diaadia.com.pa/tierra-adentro/paro-de-labores-en-escuela-de-aguadulce-291165

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