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Mundo: 34 millones de personas a un paso de la hambruna

La guerra, el coronavirus o los fenómenos climáticos extremos son tres elementos que agravan la inseguridad alimentaria de millones de personas en todo el planeta. Un informe de la FAO alerta del inminente paso a situación crítica de 34 millones de personas.

La crisis alimentaria amenaza ya a 20 países y a 34 millones de personas en todo el mundo. La situación es crítica, advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). “Algunos sectores de la población atraviesan una situación crítica de hambre, con un agotamiento extremo de los medios de subsistencia, un consumo insuficiente de alimentos y una elevada desnutrición aguda”, explica el informe Los puntos críticos del hambre, presentado ayer 24 de marzo en Roma.

El mapa de la inseguridad alimentaria marca África, especialmente los países del centro continental como el eje del hambre en el mundo. Por cantidad de población, la República Democrática del Congo acumula la mayor bolsa de personas, 4,4 millones, en fase 4, la fase de emergencia, el último paso hasta la declaración de hambruna.

Se trata de aquellas personas que tienen grandes carencias en el consumo de alimentos que se reflejan en una desnutrición aguda muy alta y exceso de mortalidad, también quienes son capaces de mitigar las grandes brechas en el consumo de alimentos, “pero solo empleando estrategias de subsistencia y liquidación de activos”.

Tras la RD del Congo, el mayor contingente de personas al borde de la más grave situación de hambruna se encuentra en Oriente Medio, en los países de Afganistán y Yemen, ambos con conflictos bélicos abiertos. Tanto en determinados territorios de Yemen como en la zona de Jonglei, en Sudán del Sur, ya se ha pasado a la fase 5, de hambruna.

Nigeria, Etiopía, Sudán del Sur y Sudán son otros de los puntos críticos de la crisis alimentaria que atraviesa el planeta. En Centroamérica, la situación se reproduce en El Salvador, Honduras y Haití.

“Estamos viendo cómo se desarrolla una catástrofe ante nuestros propios ojos. La hambruna, impulsada por el conflicto y alimentada por los impactos climáticos y la pandemia covidD-19, está llamando a la puerta de millones de familias”, ha declarado el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, coautor del informe junto a la FAO.

“Se necesita una acción humanitaria selectiva urgente y a gran escala para prevenir el hambre o la muerte en estas situaciones de mayor riesgo y para proteger a las comunidades más vulnerables”, denuncia la FAO. A lo largo del mes de abril, la FAO publicará su anual Informe mundial sobre crisis alimentarias, en el que se detallará cuál ha sido el impacto global de la pandemia y se incluirá información adicional sobre estos “puntos críticos” del hambre.

Fuente: https://rebelion.org/34-millones-de-personas-a-un-paso-de-la-hambruna/

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Etiopía: la preocupación de la ONU aumenta por la escasez y el bienestar infantil en la actual crisis de Tigray

África/Etiopía/11-12-2020/Autor(a) y Fuente: news.un.org

La grave escasez de alimentos, agua, combustible y dinero en efectivo en la región de Tigray en el norte de Etiopía está afectando gravemente a las personas allí, incluidos los trabajadores humanitarios, informó Naciones Unidas el martes, citando a su oficina de asuntos humanitarios, OCHA .  

Los combates entre el ejército nacional y las fuerzas regionales comenzaron hace un mes y, desde entonces, muchas personas viven sin electricidad, agua corriente, bancos o comunicaciones. 

“La OCHA ha expresado su preocupación por la falta de suministros médicos esenciales, lo que está obstaculizando la capacidad de los trabajadores de la salud para apoyar a la población e interrumpir los servicios críticos, incluso para las mujeres que están embarazadas o dando a luz”, dijo el portavoz de la ONU Stephane Dujarric, hablando en Nueva York . 

Los temores por la protección infantil aumentan 

Mientras tanto, dos altos funcionarios de la ONU han expresado su profunda preocupación por la situación de los niños atrapados en la crisis actual. 

Virginia Gamba, Representante Especial del Secretario General para los Niños y los Conflictos Armados, y el Dr. Najat Maalla Mjid, Representante Especial del Jefe de la ONU sobre Violencia contra los Niños, emitieron un comunicado conjunto el martes.  

Instaron a todas las partes a «hacer todo lo posible para proteger mejor a los niños y a todos los civiles, defender los derechos humanos y garantizar el acceso humanitario para la prestación de la asistencia que tanto necesitan». 

Los enfrentamientos en Tigray han obligado a miles de personas a buscar seguridad en el vecino Sudán. Los expertos señalaron que alrededor del 45 por ciento de los que cruzan las fronteras son niños, según estimaciones de la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR . 

La protección y la provisión de apoyo de emergencia a estos niños debe ser una prioridad para todos los que responden a la crisis, dijeron, al tiempo que celebraron un acuerdo entre la ONU y las autoridades etíopes sobre el acceso humanitario. 

‘Acceso inmediato y sin obstáculos’ 

“Hago un llamado a todas las partes involucradas para que otorguen a todos los niños acceso inmediato y sin obstáculos a la asistencia humanitaria”, dijo la Sra. Gamba. 

La declaración también pidió que las partes garanticen que los niños afectados por el conflicto estén protegidos de todas las formas de violencia y abuso, incluida la violencia sexual y de género, la trata y el reclutamiento. 

Los niños detenidos por razones de seguridad nacional también deben ser tratados principalmente como víctimas y de acuerdo con las normas de menores. 

“Hago un llamamiento a todas las partes para que brinden a los niños todo el apoyo necesario, incluida la identificación de los niños no acompañados y separados, la búsqueda y reunificación familiar, los arreglos de cuidado alternativo basados ​​en la familia cuando sea necesario, así como el acceso a la educación y los servicios de salud, incluidos los salud y apoyo psicosocial ”, dijo la Sra. M’jid.   

 “Los niños deben tener la oportunidad de vivir la infancia pacífica que se merecen”, agregó.

Fuente e Imagen: https://news.un.org/en/story/2020/12/1079562

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Este es el impacto que ha tenido la pandemia en la niñez del mundo

Mundo/06-12-2020/Autor(a) y Fuente: www.elespectador.com

Cerca de 6,7 millones de niños más podrían sufrir retrasos en su crecimiento y malnutrición debido a los impactos socioeconómicos del COVID-19. 1.500 millones de niños no han ido a la escuela, lo que ha provocado una crisis educativa.

Si bien se considera que los niños tienen un riesgo bajo de contraer una infección grave por COVID-19, la pandemia ha afectado sus vidas de innumerables formas. Por ejemplo, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, 1.500 millones de niños no han ido a la escuela, lo que ha provocado una crisis educativa, unos 370 millones de niños han perdido las comidas escolares gratuitas (que en Colombia equivaldrían al Programa de Alimentación Escolar-PAE) y 80 millones de niños menores de un año podrían estar en riesgo de contraer otras enfermedades debido a la interrupción de los programas de inmunización.

Así es como el coronavirus ha afectado la vida de los jóvenes de todo el mundo, especialmente a los más pobres:

1. Malnutrición

En marzo de 2020, cuando la pandemia aún estaba en su infancia, la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y el Grupo del Banco Mundial publicaron sus estimaciones conjuntas de desnutrición, que analizaban el retraso en el crecimiento, la emaciación y la obesidad.

En 2019, 47 millones de niños menores de cinco años sufrían emaciación, y 14,3 millones sufrían emaciación grave. La falta de nutrientes y / o enfermedades pueden causar emaciación, lo que reduce la inmunidad de los niños, conduce a retrasos en el desarrollo a largo plazo y es potencialmente mortal en su forma más grave. “Estos niños necesitan alimentación, tratamiento y cuidados urgentes para sobrevivir”, dice el informe.

Otros 6,7 millones de niños menores de cinco años podrían sufrir emaciación debido al impacto socioeconómico de la pandemia, advirtió UNICEF en un informe más reciente. “Cada vez es más evidente que las repercusiones de la pandemia están causando más daño a los niños que la propia enfermedad”, dijo Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF.

“Las tasas de pobreza e inseguridad alimentaria de los hogares han aumentado. Se han interrumpido las cadenas de suministro y los servicios de nutrición esenciales. Los precios de los alimentos se han disparado. Como resultado, la calidad de la dieta de los niños ha disminuido y las tasas de desnutrición aumentarán “.

2. Educación

En agosto, más de mil millones de niños en todo el mundo seguían afectados por el cierre de escuelas. En marzo, esa cifra era de más de 1.500 millones, según la UNESCO, o el 94% de los estudiantes jóvenes del mundo, con hasta un 99% en países de ingresos bajos y medianos bajos.

Antes de COVID-19, la cantidad de niños que no asistían a la educación era de más de 250 millones. El Policy Brief de la ONU “Educación durante COVID-19 y más allá” advierte sobre una crisis de aprendizaje, en la que otros 23,8 millones de niños y jóvenes “pueden abandonar la escuela o no tener acceso a la escuela el próximo año debido únicamente al impacto económico de la pandemia”. El Banco Mundial estima que esta generación de estudiantes perderá $ 10 billones en ganancias con el tiempo.

El movimiento Salvemos nuestro futuro, una coalición mundial guiada por la UNESCO, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), pide a los líderes que den prioridad a la educación a medida que se reconstruyen mejor después de la pandemia.

3. Refrigerios

En el pico de la pandemia, el cierre de escuelas en todo el mundo significó que 370 millones de niños no recibieran comidas escolares gratuitas.

4. Salud Mental

Durante el encierro en el Reino Unido, la salud mental de los niños pequeños se resintió, y los padres de niños de cuatro a diez años informaron un aumento en el apego y la preocupación. Una encuesta de la Universidad de Oxford pidió a más de 10,000 padres que registraran el comportamiento de sus hijos y cómo se sentían, durante un período de un mes encerrados.

Las dificultades emocionales aumentaron para los niños menores de 10, y también los comportamientos difíciles y la atención. Al comentar sobre la investigación, Tom Madders, director de campañas de YoungMinds, dijo que sugería que “a muchos niños más pequeños les resulta cada vez más difícil de sobrellevar a medida que avanza el período de bloqueo, lo que puede deberse a la soledad, los temores sobre el coronavirus o la pérdida de las rutinas y el apoyo que viene con la escuela”.

Hoy en día, el 99% de los niños del mundo viven bajo algún tipo de límite de movimiento relacionado con la pandemia; El 60% vive en países bajo bloqueo total o parcial y 1.500 millones de niños no van a la escuela. Esto es especialmente trágico para los niños más pobres, que dependen de los programas de alimentación escolar para su única comida diaria constante.

Los niños más pequeños corren un gran riesgo, ya que los altos niveles de estrés y aislamiento pueden afectar el desarrollo del cerebro, a veces con consecuencias irreparables a largo plazo. Muchos niños y jóvenes también se enfrentan a separaciones familiares, al cuidado de parientes enfermos e incluso a la muerte de seres queridos.

Las niñas se ven particularmente afectadas, con medidas de contención que dan como resultado un aumento de la violencia de género, el embarazo infantil e incluso el matrimonio infantil. Todo esto mientras asume una mayor responsabilidad en las tareas del hogar y en el cuidado de los familiares.

Es posible que no se llegue a los niños y familias migrantes y desplazados con información vital en un idioma que entiendan, lo que alimenta la ansiedad.

5. Vacunas

Se cree que alrededor de 80 millones de niños menores de un año corren un mayor riesgo de contraer enfermedades como el sarampión, ya que COVID-19 ha interrumpido las campañas de vacunación. Los datos de la OMS, UNICEF y Gavi, la Alianza de Vacunas, mostraron que los servicios de inmunización de rutina contra enfermedades como la poliomielitis y la difteria se habían visto afectados en al menos 68 países desde marzo.

“Más niños en más países están ahora protegidos contra más enfermedades prevenibles con vacunas que en cualquier otro momento de la historia Debido a COVID-19, este inmenso progreso ahora está amenazado, con el riesgo de que resurjan enfermedades como el sarampión y la poliomielitis. Mantener los programas de inmunización no solo evitará más brotes, sino que también garantizará que tengamos la infraestructura que necesitamos para implementar una eventual vacuna COVID-19 a escala mundial”, dijo el Dr. Seth Berkley, director ejecutivo de Gavi.

La advertencia se produjo antes de una Cumbre Mundial sobre Vacunas en Londres el 4 de junio, que recaudó $ 8,8 mil millones en promesas para ayudar a Gavi a proteger a 300 millones de niños en 68 países de bajos ingresos contra enfermedades mortales entre 2021 y 25.

Fuente e Imagen: https://www.elespectador.com/noticias/educacion/impacto-que-ha-tenido-la-pandemia-en-la-ninez-del-mundo/

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Continuar respondiendo ante la crisis alimentaria

Por: Roberto Patiño

La crisis alimentaria sigue siendo una de las principales emergencias que vivimos los venezolanos, ahora profundizada en la coyuntura inédita de la pandemia del covid-19.

Todos los vectores del problema del acceso a alimentos se han agravado. La crisis hiperinflacionaria, la escasez de combustible, el colapso de servicios, además del decrecimiento en la producción agrícola, convergen para continuar poniendo a un número cada vez mayor de venezolanos en situaciones de riesgo y emergencia alimentaria. Se afectan de manera significativa poblaciones tan vulnerables como la infantil y la de la tercera edad.

El Banco Central de Venezuela reconoce variación de precios acumulada en 7 meses (enero-julio) de 505,74% y en un año 2.239%, mientras que Fedeagro señala que esta es la peor situación de la agroindustria en 50 años. Esto significa que en medio de una brutal crisis económica (ahora global a causa de la pandemia) los venezolanos tienen menos dinero con el que comprar alimentos en una oferta aún más limitada.

Esta situación es más extrema en el interior del país, como reportan líderes de Alimenta la Solidaridad en estados como Falcón y Zulia, en los que el acceso a alimentos se ha restringido sustancialmente en mercados y cadenas de distribución. De igual forma, la crisis de combustible y servicios básicos dificultan el transporte, preparación y preservación de la comida. En las comunidades del país se está cocinando con leña ante la falta de gas y los constantes cortes y fallos del sistema eléctrico afectan el uso de refrigeradores y neveras.

En el movimiento Caracas Mi Convive hemos estado enfocados en enfrentar la crisis alimentaria desde sus primeros momentos, a través de iniciativas como Alimenta la Solidaridad, en la que los más afectados tiene un rol protagónico en el funcionamiento y sostenibilidad de las soluciones a la emergencia.

Estos emprendimientos cobran una nueva dimensión ante el contexto de imposición de un régimen dictatorial que estamos viviendo. El Estado no genera soluciones para la crisis, sino que por el contrario la instrumentaliza para fortalecer sistemas de control y represión, o la manipula con fines propagandísticos. Sin el apoyo de instituciones, y muchas veces bajo hostigamiento oficial, los ciudadanos buscan formas de vinculación y encuentro que les permitan dar respuesta a la emergencia diaria.

En el contexto del agravamiento de la crisis alimentaria que estamos viviendo en el país, el fortalecimiento y la ampliación de las redes de apoyo y de iniciativas autogestionadas desde la sociedad civil es de una importancia vital. En muchos casos, representan la única opción de acceso a comida para grupos familiares, así como la posibilidad de vinculación a agrupaciones y organizaciones de apoyo.

Nuestros comedores de Alimenta la Solidaridad Petare, por ejemplo, se han mantenido en funcionamiento no solo bajo las difíciles condiciones de la pandemia y la cuarentena general, sino también lidiando con la grave situación de violencia desbordada que vive la comunidad petareña desde hace varios meses.

Hace pocos días, Alimenta la Solidaridad Petare celebró 3 años de funcionamiento. Esta es solo una muestra de las difíciles condiciones que estamos viviendo, pero, también, de los logros y esfuerzos que las personas están realizando para continuar respondiendo a la crisis nacional desde el encuentro y la convivencia.

robertopatino.com

Fuente e Imagen: https://www.elnacional.com/opinion/continuar-respondiendo-ante-la-crisis-alimentaria/

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África existe y el coronavirus se suma a otras tragedias: hambre, falta de agua, difícil acceso a educación y sanidad, conflictos…

Por: Mariano Tomás.

 

África existe, aunque es el continente más olvidado, y la pandemia del coronavirus también le afecta, pues se suma a otras muchas tragedias, pero ocupa poco espacio en los medios de comunicación, donde se trata mucho más el virus en el Primer Mundo. Allí, hay millones de personas que pasan hambre, no tienen agua potable, el acceso a la educación y a la sanidad sigue siendo un desafío en el siglo XXI, también hay millones de desplazados y refugiados, demasiados conflictos y hasta terrorismo yihadista.

Hace unas semanas, se ha celebrado el Día Mundial de África, 57 años después de que los líderes de 32 estados del continente se reunieran en Addis Abeba (Etiopía) para la formar la Organización de la Unidad Africana (OUA) -hoy llamada Unión Africana (UA)-. Un continente de 54 países que tiene más de 1.300 millones de habitantes, representando el 17% de la población mundial: el 60% depende de la agricultura, y ya se superan los 350.000 casos confirmados y los 9.100 muertos por Covid-19.

áfrica hambre

En 2019, más de la mitad de los 135 millones de personas que padecieron hambre severa en el mundo, es decir, unos 73 millones, eran de África (sobre todo de países como República Democrática del Congo, Etiopía, Sudán del Sur, Sudán y Nigeria). La crisis que ha provocado la pandemia del coronavirus está intensificando las crisis alimentarias que ya existían.

En 2019, más de la mitad de los 135 millones de personas que padecieron hambre severa, es decir, unos 73 millones, eran de África… y el coronavirus está intensificando las crisis alimentarias

Varias ONG estiman que otros 5,5 millones de personas tendrán problemas para garantizar su comida en la zona del Sahel central durante la estación de escasez, una cifra 2,5 veces superior a la medida de los últimos cinco años. Asimismo, en la región oriental hay unos 20 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, pero podrían aumentar hasta los 34 millones por una triple amenaza: el brote de langostas del desierto, el coronavirus y las inundaciones. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que la segunda fase sea peor que la primera (la cual destruyó miles de hectáreas de cultivo y pasto en varios países) y la ONU ha advertido que las restricciones impuestas para contener la pandemia han dificultado el suministro de pesticidas, bioinsecticidas y equipos para el control de dicha plaga.

En África, 358 millones de personas viven sin acceso a agua potable, más de la mitad de los 748 millones que hay en todo el mundo sin este derecho humano. En dicho continente, la gente camina 40.000 millones de horas todos los años para abastecerse de agua, según Unicef. Además, alberga a dos de los tres países del mundo donde más de la mitad de la población sufre falta de agua potable: Mozambique y República Democrática del Congo. Todo esto supone una dificultad extra ante el coronavirus, donde las medidas de higiene tienen gran importancia a la hora de la prevención y de frenar el contagio.

En África, 358 millones de personas viven sin acceso a agua potable, pese a que es un derecho humano

áfrica

El acceso a la educación y a la sanidad sigue siendo una asignatura pendiente en el siglo XXI. Precisamente, Misiones Salesianas los incluyó entre los grandes desafíos de este continente “lleno de esperanza y de futuro”, que recordó con motivo del Día de África. Esta organización sin ánimo de lucro trabaja en 44 países dando educación a miles de niños y jóvenes para que los pueblos avancen y las personas salgan de la pobreza, pero ante la pandemia del coronavirus también se dedica a llevar ayuda de emergencia. Entre el resto de desafíos, está la paz y la seguridad (por los conflictos que hay en varios países y el terrorismo yihadista), potenciar el papel de la mujer y de los jóvenes, y el cambio climático.

En África también hay millones de desplazados y refugiados, debido en gran parte a los conflictos y al terrorismo yihadista. En concreto, en las regiones de África Occidental y Central hay cerca de 5,6 millones de desplazados internos, 1,3 millones de refugiados, 1,4 millones de retornados que siguen necesitando asistencia y 1,6 millones de personas apátridas, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Y en toda la región del Sahel, los conflictos armados y los ataques de grupos terroristas yihadistas (filiales de Al Qaeda y Estado Islámico) han desplazado a casi 3 millones de personas, de los que cerca de un millón se han producido desde 2019. El 20 de junio se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas y recientemente, Acnur ha dado a conocer que el año pasado había 79,5 millones en todo el mundo en dicha situación, frente a los 70,8 millones de 2018, de los que 45,7 millones había huido a otras zonas de su país y el resto estaban refugiados en otros países.

En África Occidental y Central hay cerca de 5,6 millones de desplazados internos, 1,3 millones de refugiados, 1,4 millones de retornados que siguen necesitando asistencia y 1,6 millones de personas apátridas

áfrica mascarilla

Por si todo esto no fuera suficiente, el coronavirus también ha provocado que se hayan cancelado vacunaciones rutinarias de niños, como señala Anne Jung, consultora de la ONG Médico International, debido a los cierres por cuarentena. De hecho, estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan de que 117 millones de niños de 24 países (la mayoría africanos) no pudieron recibir sus vacunas contra el sarampión. Algo que podría contribuir al resurgimiento de enfermedades infecciosas como el sarampión y la polio, y también está habiendo problemas en la lucha contra la tuberculosis. Asimismo, la malaria sigue siendo la mayor causa de muerte en África y la OMS ha estimado 769.000 muertes por esta enfermedad en el peor de los escenarios en el África subsahariana este año, el doble que en 2018.

En una cumbre virtual organizada por Naciones Unidas para discutir la financiación de las políticas de desarrollo ante la pandemia, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido dar atención especial a África. Considera que si no se ofrece la solidaridad que se debe a este continente, toda la estrategia de desarrollo a nivel mundial fracasará. Asimismo, ha subrayado que “nunca hemos necesitado tanto la acción colectiva y la cooperación”, y que en su gobierno hay tres grandes prioridades para combatir la desigualdad: garantizar la salud para todos, apoyar a los países más vulnerables, y la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente.

África siempre necesita la ayuda del resto del mundo y en este contexto de la crisis del coronavirus, no se puede olvidar a sus 1.300 millones de habitantes. Es más, la ayuda aún debe ser mayor.

Fuente del artículo: https://www.hispanidad.com/publirreportaje/africa-existe-coronavirus-se-suma-otras-tragedias-hambre-falta-agua-dificil-acceso-educacion-sanidad-conflictos_12019518_102.html

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Procuraduría de DD.HH. en Guatemala alerta de crisis alimentaria

América Central/Guatemala/31-05-2020/Autor(a) y Fuente: www.telesurtv.net

Según la Procuraduría de Derechos Humanos, la crisis ha estado mitigada gracias a redes comunitarias de autoayuda junto con el aporte de las comunidades migrantes.

El representante de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) en Guatemala, Jordán Rodas, recomendó este jueves al Congreso que la atención alimentaria se considere como emergencia nacional ante serios indicios de que la actual crisis se puede transformar en hambruna.

Según el representante de la PDH, el tema de la crisis alimentaria se eleva a categoría de amenaza a la seguridad nacional ante el avance de la Covid-19.

De acuerdo con Rodas, la desatención acelera las condiciones de hambruna en aquellos que tienen agotadas sus reservas de ingresos y alimentos básicos. Todo ello causado por la desaparición de empleos y el aumento de las restricciones de movilización.

“En regiones de San Marcos, Huehuetenango, las Verapaces y el suroriente la hambruna está tocando el umbral de las familias vulnerables”, aseveró Rodas.

Asimismo, la PDH llama la atención sobre la burocratización “exagerada” y “carcomida” por “prácticas discrecionales y opacas” en los programas del Gobierno para enfrentar la actual crisis económica provocada por la pandemia.

Agrega que estos programas no llegaron a sus destinatarios y en los pocos casos en que ocurrió son insuficientes los alimentos, y se privilegiaron los lugares tradicionales atendidos por fácil acceso geográfico.

Teniendo en cuenta esa situación, la PDH pide al Gobierno acabar de manera inmediata las barreras burocráticas en el manejo de los programas y a ejercer un control más estricto, fiscalización y auditoría social sobre el proceder de los servidores públicos en cada jerarquía.

Fuente e Imagen: https://www.telesurtv.net/news/guatemala-coronavirus-hambre-20200528-0025.html

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Entrevista a Estefanía Custodio: “La obesidad es un problema del sistema, no hay que tratarla como algo individual”

Entrevista/31 Octubre 2019/Autora: Patricia Peiró/Fuente: El país 

Estefanía Custodio es especialista en nutrición y salud global. La investigadora cree que la epidemia de la malnutrición ya está aquí y que nos faltan herramientas para afrontarla

La malnutrición es una epidemia. La obesidad crece en todo el mundo a la vez que continúa habiendo gente que muere de hambre o no recibe todos los nutrientes necesarios para desarrollarse. La investigadora española Estefania Custodio (Madrid, 1974) es experta en nutrición y salud global y ha centrado su trabajo en África Subsahariana y Latinoamérica. Fue una de las pioneras en estudiar de forma conjunta la malnutrición y las enfermedades tropicales en el Instituto de Salud Carlos III. Un tema del que precisamente hablará este miércoles en Ávila en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional. Custodio trabaja desde 2014 en el Centro de Investigación Comunitario de la Comisión Europea.

Pregunta. ¿Hay alguien en el mundo que coma bien?

Respuesta. A nivel global todos comemos mal. La malnutrición afecta a todos los países del mundo, a todas las edades, independientemente del nivel social. Recoger información sobre lo que come la gente es muy costoso y difícil, pero desde hace más de 20 años sabemos que es uno de los factores fundamentales de mortalidad y enfermedad.

¿Llevamos muchos años fijándonos en la cantidad más que en la calidad?

En determinados contextos, como es el de las crisis alimentarias, el enfoque ha estado en la cantidad, básicamente, en que haya comida. Pero en los países en desarrollo también nos hemos fijado en la disponibilidad de alimentos y no en la variedad. Ha habido muchas políticas para aumentar la producción agrícola, pero luego nos dábamos cuenta de que las crisis de malnutrición no mejoraban, porque, aunque hubiera mayor acceso a un cultivo, no había diversidad en la dieta que mejorara el crecimiento de los niños.

¿La malnutrición está afectando más a los pobres?

En el mundo se ha dado una transición alimentaria: de una dieta de autosuficiencia, con tu cultivo y tus animales a la puerta de casa, a una de consumo. Este cambio histórico ya se dio en Europa, pero en los países en desarrollo se ha producido más rápido. Cuando en Europa abandonamos la autosuficiencia no teníamos a nuestra disposición inmediatamente tantos alimentos ultraprocesados y baratos.

¿Estamos poniendo las herramientas necesarias para luchar contra esta malnutrición, especialmente en la obesidad?

La epidemia ya está aquí y todavía nos faltan herramientas. No hay que poner el foco en el individuo, es un problema del sistema alimentario. Es la industria, es la cadena de producción, es la publicidad… Es un reto grande y yo creo que ahora mismo no estamos en disposición de que pueda haber un gran cambio en este aspecto.

¿Qué pueden hacer los gobiernos para contrarrestar estas tendencias?

Ya existen herramientas en forma de programas. Más del 80% de los países tienen política nacional de nutrición con programas que sabemos que funcionan. Algunos están sin desarrollar, otros necesitan más tiempo… Lo difícil muchas veces es que se financien e implementen. Pero esta lucha contra la malnutrición se tiene que dar a todos los niveles.

¿Hasta que punto influyen los condicionantes culturales para acabar teniendo una mala alimentación?

Yo creo que ya no tanto, que las personas son conscientes de lo que es buena alimentación. Yo siempre me refiero a la lactancia materna. En las investigaciones que yo he hecho he visto que las madres ya saben que es lo mejor para sus hijos. Pero no tienen un entorno que les facilite ponerlo en práctica. Si tienen que volver a trabajar en la ciudad o en el campo es imposible… Aquí es donde entra la regulación. Otro ejemplo: la gente claro que sabe que es más sano hacerte una lasaña de verduras en casa, pero si vas al supermercado y te cuesta más barato comprarla ya hecha y además tus horarios no te dejan tiempo para cocinarla en casa, la gente se la acaba comprando envasada. No es una cuestión de creencias o de hábitos, sino de tener posibilidades.

Has desarrollado gran parte de su trabajo en África Subsahariana, una zona en la que se juntan los dos problemas: desnutrición y sobrepeso. Según sus investigaciones, especialmente en países africanos, ¿quién es el que decide en el hogar que es lo que se consume y cómo influye eso en la calidad de la dieta?

Más que qué se compra, lo que estudiamos es cuántos recursos se dedican a la alimentación y ese suele ser el hombre. El segundo paso es estudiar cómo se distribuye la comida en el hogar y muchas veces son las mujeres las que consumen menos nutrientes. Es el hombre al que se suele favorecer, porque es que el que sale a trabajar. Normalmente, se le da a él la proteína animal. También se beneficia a los niños, que están en pleno desarrollo. Acabamos de publicar un estudio realizado en un campo de refugiados en Somalia en el que concluimos que cuándo la mujer toma las decisiones sobre alimentación, los niños están mejor alimentados.

Sin salir de África, Ruanda es un ejemplo de país que ha mejorado y mucho sus indicadores sobre alimentación y desarrollo infantil. ¿Qué podemos aprender de ese ejemplo?

Por un lado han hecho una apuesta política. Cuentan con un programa de desarrollo del niño que depende directamente del presidente. Los planes que desarrollan incluyen muchos frentes: agricultura, educación, salud… Han aumentado mucho las políticas familiares, por ejemplo uno de los indicadores que más ha mejorado es el de la lactancia materna. Esto ha estado influenciado en gran medida por el empoderamiento de la mujer en la política.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/10/25/planeta_futuro/1571998861_368928.html

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