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Descolonización, crisis climática y mejora de la educación mediática en el Pacífico

Traducido por Caro Taraborelli

Hace cinco décadas que David Robie escribe sobre el Pacífico

Global Voices entrevistó al veterano educador y escritor David Robie, que habló sobre el estado de los medios en el Pacífico, la enseñanza del periodismo y el rol de la prensa en el tratamiento de la descolonización y la crisis climática.

El profesor Robie es uno de los ganadores de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda de 2024, y está en la lista de honor del cumpleaños del Rey por sus «servicios al periodismo y a la educación mediática en Asia y el Pacífico”

Su carrera periodística abarca cinco décadas. En 1994 fue el editor fundador de la revista Pacific Journalism Review, y en 1996 creó Pacific Media Watch, grupo observador de los derechos humanos en los medios. Fue director del departamento de periodismo de la Universidad de Papúa Nueva Guinea de 1993 a 1997, y de la Universidad del Pacífico de 1998 a 2002. Mientras enseñaba en la Universidad Tecnológica de Auckland, fundó Pacific Media Centre en 2007.

Es autor de diez libros sobre medios y política de Asia y el Pacífico. En 1985, recibió Premio de Paz de los Medios por sus informes sobre el bombardeo al buque Rainbow Warrior  y las pruebas nucleares francesas y estadounidenses. En 2015, recibió en Dubái el Premio Asiático de la Comunicación otorgado por el Centro Asiático de Información y Comunicación (AMIC, por su nombre en inglés). Global Voices lo consultó sobre las dificultades que enfrentan los periodistas en el Pacífico y sobre su ilustre carrera. Esta entrevista se ha editado en longitud y claridad.

Mong Palatino (MP): ¿Cuáles son las mayores dificultades que enfrentan los medios en la región?

David Robie (DR): Corrupción, viabilidad y credibilidad: la corrupción entre políticos y la influencia sobre periodistas, la viabilidad de modelos de negocios débiles y pequeñas empresas de comunicación y el debilitamiento de la credibilidad. Luego de que en muchos países del Pacífico, durante años se desarrollaron medios autónomos y razonables con coraje y con periodistas independientes en funciones de liderazgo, muchos grupos mediáticos se vuelven susceptibles a la creciente rivalidad geopolítica entre los jugadores poderosos de la región, especialmente China, que aumenta su influencia continuamente en los medios de la región —en particular en islas Salomón— no solo en la ayuda para el desarrollo.

Sin embargo, Estados Unidos, Australia y Francia también están reforzando sus medios en el Pacífico y las influencias en la formación periodística de la región como parte de estrategias «indo-pacíficas», que en realidad consisten en contrarrestar la incidencia de China.

Indonesia también está comenzando a influir en los medios de la región, con otros motivos. Yakarta está en el medio de una enorme estrategia de “corazones y mentes” en el Pacífico, mayormente a través de medios y diplomacia, en un intento por mitigar el extenso sentimiento popular en favor de las aspiraciones de Papúa Occidental a la autodeterminación y eventual independencia.

MP: ¿Qué debe priorizarse para mejorar la enseñanza del periodismo en la región?

DR: Las escuelas de periodismo universitarias, como la de la Universidad del Pacífico Sur en Fiyi, son las más indicadas para mejorar las habilidades y la formación periodística básica, también para fomentar el aprendizaje permanente de periodistas. Más financiamiento universitario ayudaría a que hubiera más cursos avanzados, y no solo a través de la industria de cursos cortos. Puedo afirmarlo porque he transitado los dos caminos: 50 años como periodista, desde la «escuela de los golpes duros» en muchos países, y casi 30 años dirigiendo cursos de periodismo y como pionero de varias publicaciones premiadas de estudiantes de periodismo. Sin embargo, es importante mantener la independencia de los medios sin que el financiamiento desde las ONG dictamine las políticas.

MP: ¿Cómo pueden los periodistas del Pacífico desempeñar mejor su papel como narradores de las historias de la región, particularmente el impacto de la crisis climática?

DR: La mejor estrategia es la colaboración con colegas internacionales que dispongan de recursos y conocimiento de crisis climática, como la red Earth Journalism Network, que otorga un escenario global a sus temas e inquietudes. Cuando aún dirigía el Pacific Media Centre, teníamos un proyecto destacado de periodismo climático con temas del Pacífico, el proyecto Bearing Witness (Dar testimonio), en el que los estudiantes preparaban exitosos informes en multimedia y comentarios que fueron premiados. Un ejemplo es el video de YouTube Banabans de Rabi: una historia de sobrevivencia».

MP: ¿Dónde debería estar la atención de la comunidad internacional cuando informa sobre el Pacífico?

DR: Es importante que los medios den seguimiento a las rivalidades que se dan en el Indo-Pacífico, pero sin perder perspectiva; la llamada «seguridad» no es tan importante para los países del Pacífico como lo es para sus vecinos de Occidente y China. La comunidad internacional debe mantener la mirada en los temas importantes de la región, que son «desarrollo» y «crisis climática», y las razones por las cuales China hoy tiene una ventaja sobre los demás países. Australia, y en menor medida, Nueva Zelanda habían dejado de ser jugadores importantes y hoy quieren ganar el terreno perdido, pero concentrándose más en «seguridad». Las voces del Pacífico deben ser escuchadas.

Debería haber más informes sobre las «historias ocultas» del Pacífico, tales como los asuntos no resueltos de la descolonización: los kanakos de Nueva Caledonia, ‘Polinesia Francesa (Mā’ohi Nui) ambas de Francia; y Papúa Occidental de Indonesia. Papúa Occidental, en particular, es virtualmente ignorada por los medios occidentales a pesar de las continuas y serias violaciones a los derechos humanos. Esto es inadmisible.

Fuente de la información e imagen:  https://es.globalvoices.org

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Desarrollo inhumano en la civilización del derroche

Por: Sergio Ferrari

Entre la continuidad de las guerras, la crisis climática y la profundización de las disparidades sociales planetarias, el sistema internacional sigue mostrándose desorientado, por no decir en bancarrota. A nivel global, la desigualdad sigue en aumento. No hay forma de retomar el esfuerzo por reducirla que prevaleció durante las dos décadas que precedieron a la pandemia del COVID-19. Y al mismo tiempo, millones de toneladas de alimentos van a la basura.

El Informe de las Naciones Unidas “Romper el bloqueo: reimaginar la cooperación en un mundo polarizado”, publicado a mediados de marzo, constata que a pesar de que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 2023-2024 fue récord, las disparidades entre los países enriquecidos y los empobrecidos son cada vez mayores. Mientras los primeros experimentaron una mejoría sin precedentes, la mitad de las naciones más pobres del mundo sigue perdiendo y se encuentra por debajo de sus niveles anteriores a la crisis sanitaria (https://reliefweb.int/report/world/informe-desarrollo-humano-2023-2024-snapshot-espanol).

Según este índice, Suiza, Noruega e Islandia ocupan los primeros puestos, mientras que Estados Unidos se sitúa en la posición número 20 y España en la 27. Chile, en el lugar 44, encabeza la lista de naciones latinoamericanas mejor ubicadas, seguido por Argentina (48) y Uruguay (52). Honduras (138) se ubica a la cola del continente. República Centroafricana, Sudán del Sur y Somalia son las naciones más rezagadas del mundo. (https://hdr.undp.org/data-center/country-insights#/ranks).

Un país obtiene un IDH más alto en la tabla de clasificación cuando mejoran su esperanza de vida, nivel de educación e ingreso nacional bruto per cápita (INB) así como el índice de Paridades de Poder Adquisitivo (poder de compra de sus habitantes en relación a otras naciones). No faltan las críticas a este sistema de medición porque el mismo no toma en cuenta todos los criterios que realmente hacen a un desarrollo humano integral exitoso.

Según las Naciones Unidas, Estados Unidos, “el país más rico del mundo, ocupa, un sorprendente vigésimo lugar en la clasificación, dado que el Índice de Desarrollo Humano incluye indicadores que van más allá de la mera renta per cápita y tiene en cuenta factores como la esperanza de vida y la educación”.

Al presentar el Informe 2023-2024, el diplomático alemán Achim Steiner, nacido en Brasil, y actual administrador del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano (PNUD), reconoció que la brecha entre países ricos y pobres sigue aumentando. “A pesar de que nuestras sociedades mundiales están profundamente interconectadas”, afirmó Steiner, “nos estamos quedando cortos”.  Por esa razón, según el funcionario, se debe aprovechar la interdependencia entre las naciones, así como las capacidades mutuas, para hacer frente a los retos compartidos y existenciales y garantizar que se cumplan las aspiraciones de la gente.

Detrás de las estadísticas hay un significativo costo humano, precisó Steiner, pues el fracaso de la acción colectiva para controlar el cambio climático, humanizar la digitalización y reducir la pobreza y la desigualdad no solo obstaculiza el desarrollo humano, sino que también aumenta la polarización y erosiona aún más la confianza en las personas y las instituciones en todo el mundo.

Causas políticas de la injusticia mundial

¿Por qué se ha invertido la tendencia favorable de dos décadas de reducción constante de las desigualdades entre países ricos y pobres?, se pregunta el PNUD. Las respuestas son varias y complementarias, según su informe difundido en marzo.

En primer lugar, el mundo confronta una nueva era con el nivel más alto de conflictos armados desde 1945, con un aumento significativo de víctimas y desplazados. En 2022, el máximo histórico, los desplazados superaron los 108 millones, más de dos veces y media el nivel de 2010.

En segundo lugar, las consecuencias de la pandemia, que provocó pérdidas permanentes, incluidos 15 millones de vidas, ha proyectado una larga sombra sobre el desarrollo humano. Como lo señala el informe, “Los países pobres, a menudo con sistemas sanitarios y redes de seguridad social menos resistentes, han sido especialmente vulnerables a estos impactos”. Significativamente, los países desarrollados se recuperaron mucho más rápido.

Las estadísticas confirman esta “recuperación desigual tras la pandemia”: en 2023, los 38 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alcanzaron puntuaciones más altas del Índice de Desarrollo Humano que en 2019. En tanto, más de la mitad de los 35 países menos adelantados (PMA) experimentaron un deterioro.

Finalmente, el cambio climático: “La falta de avances sustanciales en la acción climática mundial agranda aún más la brecha entre las naciones ricas y las pobres”, afirma el PNUD. Particularmente en una región tan vulnerable a catastróficos fenómenos meteorológicos como lo es América Latina y el Caribe, con frecuentes inundaciones, tormentas, sequías y deslizamientos de tierra, entre otros. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el periodo 2016-2023 se registraron 90 desastres naturales; más de 52,8 millones de personas se vieron afectadas y 5.600 perecieron.

Por qué resulta tan problemático lidiar con estas desigualdades, se pregunta el PNUD, tras lo cual identifica varios factores críticos. Por un lado, una real falta de cooperación mundial debido a las tensiones geopolíticas y la falta de una gobernanza eficaz a escala internacional. A pesar de poseer importantes riquezas y capacidades tecnológicas como para abordar retos globales sin precedentes, puntualiza el Informe, “las respuestas del mundo han sido inadecuadas, lo que dificulta cada vez más la búsqueda del desarrollo sostenible y la paz”. Esta situación repercute negativamente, en especial, sobre los países y las personas más pobres.

Por otro, la polarización en distintas esferas de la sociedad mundial, desde la política hasta la salud pública.

Finalmente, un aumento del populismo y el nacionalismo en muchas regiones del mundo, dinámicas que determinan que se prioricen intereses nacionales por encima de la cooperación y la equidad mundiales. De esta manera se socavan los esfuerzos por reducir las desigualdades entre las naciones.

Latinoamérica naufraga

El Informe muestra que seis de cada diez países en América Latina no han podido remontar el nivel de desarrollo humano registrado antes de la pandemia, lo que plantea desafíos importantes para los próximos años en esa región.

Sólo el 37% de esos países (12) mejoró sus indicadores de desarrollo con respecto a la etapa previa a la crisis del COVID, mientras que el 63% restante (21 países) aún no logra alcanzar los niveles de desarrollo humano de 2019.

Estos datos develan los contrastes y la heterogeneidad característicos de la región, la cual experimentó la mayor caída del Índice de Desarrollo Humano a nivel global durante 2020-2021. A pesar de una significativa mejoría en 2022, América Latina aún no ha podido alcanzar sus niveles prepandemia.

La acción colectiva internacional en esta región también se ve obstaculizada por lo que el estudio del PNUD denomina la “paradoja de la democracia”. Aunque una mayoría en América Latina y el Caribe valora la democracia como sistema de gobierno, de todos modos, existe una creciente insatisfacción con ella, particularmente entre las mujeres y las poblaciones más vulnerables. Súmese a ello el impacto negativo de una rápida polarización política en la región, reflejo de una similar dinámica global. Resultado: la confianza en las instituciones políticas ha disminuido significativamente casi a un 20%. Es decir, sólo 1 de cada 5 personas expresa confianza en su gobierno (https://www.undp.org/es/latin-america/comunicados-de-prensa/desarrollo-humano-en-america-latina-y-el-caribe-mejora-mas-que-en-otras-regiones-pero-no-logra-recuperar-niveles).

Compleja realidad político-social que parece coincidir, en líneas generales, con el impacto directo de la pobreza. Según el Anuario 2023 de la CEPAL, publicado a fines de febrero, 29% de la población, es decir más de 180 millones de individuos, padece pobreza. (https://www.cepal.org/es/comunicados/edicion-2023-anuario-estadistico-la-cepal-ofrece-un-conjunto-estadisticas-regionales).

El desperdicio potencializa la miseria

A pesar de las estadísticas y tendencias preocupantes en lo que respecta al desarrollo humano, ciertos mecanismos denuncian la irracionalidad del actual sistema.

Mientras un tercio de la humanidad se confronta a la inseguridad alimentaria, una quinta parte de los alimentos (el equivalente a mil millones de platos de comidas), se echa a la basura. Así lo revela un nuevo informe de la Agencia de la las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), difundido el 27 de marzo. Cada persona desperdicia, como media, 79 kilogramos de alimentos al año, lo que permitiría ofrecer 1,3 comidas diarias a cada persona que padece hambre en el mundo (https://news.un.org/es/story/2024/03/1528666).

La alta cantidad de alimentos se pierde en distintas fases de la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el punto de venta y consumo. El problema no se limita a las naciones ricas. La brecha más grande surge entre las poblaciones urbanas y rurales.

Infradesarrollo humano, hambre creciente, desperdicio monumental. Algo anda muy mal en el planeta traumatizado por este sistema hegemónico, tan arrogante como poco visionario.

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Más de 170 organizaciones de la sociedad civil piden un cambio de rumbo en la política comercial UE-Mercosur

Fuentes: Ecologistas en acción
– A dos semanas de que se celebre la próxima reunión de ministros de comercio de la UE, una coalición de organizaciones de la sociedad civil, de la que forman parte Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción, lanza una declaración en rechazo al acuerdo comercial UE-Mercosur.

– En la declaración las organizaciones demandan una relación comercial basada en cinco principios: cooperación, solidaridad, igualdad, democracia y sostenibilidad.

– Asimismo, recalcan que durante la Presidencia española del Consejo de la UE se debería escuchar a la sociedad civil y hacerla partícipe, y no socavar aún más la lucha contra la crisis climática y las desigualdades.

Una amplia coalición de grupos de la sociedad civil de América del Sur y Europa —entre las que se encuentran Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción— reitera su llamamiento para detener el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur y rechaza las maniobras de lavado verde impulsados por la Comisión Europea para salvar el acuerdo.

El acuerdo UE-Mercosur ejemplifica la política comercial de la UE alejada de la justicia social y ambiental. Su objetivo principal es aumentar las exportaciones de productos que contribuyen a una mayor deforestación, emisiones de gases de efecto invernadero, violaciones de los derechos humanos, uso de pesticidas tóxicos, inseguridad alimentaria, pérdida de puestos de trabajo y sufrimiento animal.

Por estos motivos, las más de 170 organizaciones firmantes defienden que, en su lugar, la UE y el Mercosur deberían comenzar a construir una relación alternativa basada en la cooperación, la solidaridad, la igualdad, la democracia y la sostenibilidad. Una relación que deje atrás el comercio descontrolado por encima de los límites planetarios y las lógicas coloniales en las que América Latina queda relegada a exportar materias primas para satisfacer los intereses empresariales de la UE, a costa de los derechos de los pueblos.

En la declaración explican cómo la cooperación, en lugar de la competencia, y la solidaridad, en lugar de la explotación, deben ser los principios rectores de las relaciones entre la UE y Mercosur. “En lugar de que nuestras relaciones estén determinadas por los intereses de las empresas transnacionales, necesitamos un proceso democrático abierto, la aceptación de la responsabilidad histórica por parte de la UE y un modelo de cooperación económica y política que se construya en torno a las necesidades de las personas, los servicios públicos, el trabajo de cuidados, la soberanía alimentaria y la sostenibilidad”, afirman.

Marta García Pallarés, portavoz de Ecologistas en Acción, apunta: “Estamos en una emergencia planetaria sin precedentes, acabamos de vivir el mes de abril más cálido y seco desde que existen registros, España se seca y se han perdido miles de hectáreas de cosechas. El Gobierno debería poner todos sus esfuerzos en la reducción de emisiones y, sin embargo, promueve la firma de un acuerdo comercial que solo va a agravar esta situación. Este no es el tipo de relaciones comerciales que necesitamos”.

Andrés Muñoz Rico, responsable de Soberanía Alimentaria de Amigos de la Tierra, añade: “Este acuerdo comercial va a acelerar la expansión de la ganadería industrial en nuestro país, un modelo enormemente depredador de recursos hídricos en un contexto de sequía. También va a potenciar la producción de monocultivos como la soja, la caña de azúcar o la carne de res en los países del Mercosur, lo que va en contra del reglamento contra la deforestación, recientemente acordado por la UE y apoyado por el Gobierno de España ”.

Firma el manifiesto

Solidaridad, igualdad, cooperación y comercio sostenible: una alternativa al acuerdo comercial UE-Mercosur

Català

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/291349/mas-de-170-organizaciones-de-la-sociedad-civil-piden-un-cambio-de-rumbo-en-la-politica-comercial-ue-mercosur/

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Uno de cada tres niños en España sufre pobreza y consecuencias de la crisis climática

Aunque las cifras están lejos de los porcentajes de infantes afectados por la desigualdad y el impacto ambiental en otros países, Save the Children estima que 2,2 millones de niños y niñas en España son directamente víctimas de este doble mal.

En el mundo, 774 millones de niños y niñas viven en situación de pobreza y están expuestos y expuestas a un elevado riesgo climático. Es una de las principales conclusiones extraídas del informe publicado hoy por Save the Children, que habla de cómo afecta a los y las infantes del mundo un doble desafío mundial: la desigualdad económica y la crisis climática. Aunque la mayoría de los niños y las niñas que enfrentan la doble amenaza de la pobreza y un elevado riesgo climático viven en países de menores ingresos, y más de las tres cuartas partes viven en el sur de Asia y en África subsahariana, en España la situación también existe, y afecta al 27% de los niños y niñas que residen en el país.

 

Concretamente, el informe destaca que en el ámbito estatal son el País Valencià, Andalucía, Murcia, Castilla La Macha y Extremadura las comunidades con más niños y niñas a los que les impacta a la vez la pobreza y los fenómenos extremos causados por la crisis climática. En este sentido, la ONG alude directamente a la próxima celebración de la COP27, explicitando que los países más ricos “deben liderar el camino para desbloquear la financiación de los países que están luchando para proteger a los niños y niñas de las consecuencias, incluso mediante la fijación del sistema de alivio de la deuda mundial y a través de la financiación climática, en particular para la adaptación y las pérdidas y daños”, en palabras de Inger Ashing, directora de Save the Children International.

Libres de culpa, no de consecuencias

El informe de Save the Children revela que, en todo el mundo, 183 millones de niños y niñas enfrentan la triple amenaza del elevado riesgo climático, la pobreza y los conflictos. Para trabajar en este informe, entre mayo y agosto de 2022 el personal de Save the Children participó con más de 54.500 niños y niñas de 41 países en consultas, entrevistas y encuestas presenciales. De estos, el 83 % indicó que había sido testigo del impacto que ha tenido el cambio climático o la desigualdad económica en el entorno que los rodea.

Para esta organización, la primera dimensión de la desigualdad es la edad. “Los niños y las niñas vivirán más tiempo a merced de los crecientes impactos que provocarán el calentamiento global y el cambio climático”, expresa la ONG en el resumen, pues “sufren el mayor impacto de la emergencia debido a que se encuentran en una etapa única del desarrollo físico y emocional, que incrementa sus riesgos ante los desastres y en momentos de dificultades”.

“Los niños y las niñas indicaron que las comunidades y los hogares más afectados por la situación de pobreza, la desigualdad y la discriminación son los menos protegidos y, si azota algún desastre, tienen menos recursos económicos para su recuperación”

La segunda dimensión de la desigualdad definida por Save the Children se refiere a los ingresos, la riqueza y el poder. “Los niños y las niñas indicaron que las comunidades y los hogares más afectados por la situación de pobreza, la desigualdad y la discriminación son los menos protegidos y, si azota algún desastre, tienen menos recursos económicos para su recuperación”. Algo que la ONG valora como “una tremenda injusticia” ya que son los más afectados a pesar de tratarse de quienes “menos responsabilidad tienen en la emergencia del cambio climático o el diseño de sistemas económicos desiguales”.

En el informe se reseñan otras consecuencias dramáticas de la crisis climática, como que en Portugal y España, los incendios forestales provocaron al menos 281 muertes en 2022; que en Canadá se han reportado 569 muertes a causa de este evento entre junio y julio de 2021; que en Sudáfrica las inundaciones han causado la muerte de más de 400 personas y que en Brasil las fuertes lluvias de este año provocaron inundaciones y deslizamientos de tierras por los que murieron 14 personas en Río de Janeiro y 130 en el noreste de Brasil.

Los ricos contaminan más

El 76% de la riqueza mundial está en manos del 10% más rico. Y el informe de la ONG confirma un año más que son los principales responsables de la crisis climática: las emisiones de carbono generadas por el 1 % de las personas más ricas del mundo duplican las producidas por el 50 % de las que se encuentran en la mayor situación de pobreza. Los Gobiernos gastan en subvenciones 5,9 billones de dólares al año en combustibles fósiles.

El 73 % de los niños y las niñas encuestados manifestaron que los adultos deberían estar haciendo más para resolver estos problemas, y el 35% aseguró que ellos y ellas ya estaban participando

A nivel de necesidad de cambio, el 73 % de los niños y las niñas encuestados manifestaron que los adultos deberían estar haciendo más para resolver estos problemas, y el 35% aseguró que, por su parte, ellos y ellas ya estaban participando —o que deseaban iniciar— campañas para exigir estos cambios. Unos cambios que, en términos económicos, también serían favorables, según el informe de la ONG: el paso a una economía sostenible se traduciría en más de 139 millones de puestos de trabajo nuevos, se ahorraría más de 100.000 millones de dólares en las respuestas a desastres si se hubiesen mejorado la planificación de contingencias, la protección social y la inclusión financiera, y 483.000 de ingresos públicos si existieran unos sistemas tributarios más justos para evitar la cuantía que se pierde de manera anual debido a fraudes fiscales transfronterizos.

Las economías, resume la organización, están dominadas por empresas y actividades que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero y la desigualdad y “los países y las empresas con poder no están haciendo lo suficiente”.

Fuente de la información e imagen: https://www.elsaltodiario.com
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Brasil: Peligro de destrucción de nuestro futuro

Peligro de destrucción de nuestro futuro

Leonardo Boff*

En julio de 2021 el gran pensador de la complejidad Edgard Morin cumplió 100 años. Observador atento del curso del mundo, nos entregó un libro Réveillons-nous! – ¡Despertemos!, lleno de sabias y serias advertencias. Resumió su pensamiento en una entrevista a Jules de Kiss, publicada el 26 de marzo de 2022 en Franceinfo y reproducida en portugués por el IHU el 4/4/22. Lector asiduo de sus escritos, esta entrevista inspiró el presente artículo.

Morin advierte lo que vengo repitiendo desde hace mucho tiempo: debemos estar atentos, intentar ver y entender lo que está ocurriendo. La gran mayoría, inclusive jefes de estado, no son conscientes de las graves amenazas que pesan sobre el planeta Tierra, sobre la vida y sobre nuestro futuro. Parecen sonámbulos o zombis, obcecados con la idea del crecimiento económico sin fin y también con la seguridad y con más construcción de armas de destrucción masiva.

Estamos viviendo varias crisis, todas ellas graves: la más inmediata es la pandemia que afecta a todo el planeta, cuyo sentido último no ha sido identificado todavía. Para mí es una señal que la Tierra viva ha enviado a sus hijos e hijas: “no pueden seguir con el pillaje sistemático de la comunidad de vida en la cual se encuentran los hábitats de los distintos virus que en los últimos años han asolado regiones del planeta”. La Covid-19 ha alcanzado todo el planeta, pero no a otros seres vivos y domésticos. Es una señal que no está siendo leída por la mayoría de la humanidad, ni tampoco por los analistas, centrados en las vacunas y en los cuidados necesarios.

¿Quién se pregunta en qué contexto apareció el virus? Él es consecuencia del asalto de los seres humanos a la naturaleza, especialmente por la deforestación de vastas regiones, destruyendo la casa donde habitan los virus, que pasaron a otros animales y de ellos a nosotros.

La crisis climática es grave, pues si no tenemos cuidado

hasta 2030 el calentamiento global puede aumentar 1,5 grados centígrados o más, lo que comprometería a la mayoría de los organismos vivos y a gran parte de la humanidad. Junto a esto está la Sobrecarga de la Tierra (Earth Oveshoot), constatada el 29 de julio de 2021: los bienes y servicios importantes para la vida se están agotando. Ya ahora necesitamos 1,7 Tierras para atender el tipo de consumo principalmente de las clases opulentas. Arrancamos de la Tierra lo que ella ya no nos puede dar. Ella reacciona aumentando el calentamiento, los eventos extremos, la erosión de la biodiversidad y más conflictos sociales.

Lo que funciona como una espada de Damocles es la posibilidad de una guerra nuclear que puede destruir toda la vida y gran parte de la humanidad. Morin escribe: “Pienso que hemos entrado en una nueva fase. Por primera vez en la historia, la humanidad corre peligro de aniquilación, tal vez no total –habrá algunos supervivientes, como en Mad Max –, pero una especie de ‘reinicio‘ desde cero en condiciones sanitarias sin duda terribles”. 

La guerra en Ucrania ha suscitado este fantasma, pues Rusia, como ya decía Gorbachov, puede destruir toda la vida con solo la mitad de sus ojivas nucleares. Pero, lleno de confianza en que la historia anda, no está cerrada, Morin afirma esperanzado: “Precisamos esperar lo inesperado para saber como navegar en la incertidumbre”.

Es de todos conocida la erosión de las ideas democráticas en el mundo entero. En muchos países, como en Brasil, se está imponiendo un espíritu autoritario y fascistoide, que hace de la violencia física y simbólica y de la mentira directa una forma de gobernar. La democracia ha dejado de ser un valor universal y una forma de vivir civilizadamente en comunidad. Este espíritu puede provocar un tsunami de guerras regionales de gran destrucción.

No olvidemos la advertencia del Papa Francisco en la Fratelli tutti (2020): “estamos en el mismo barco, o nos salvamos todos o nadie se salva”. Somos responsables de nuestro futuro y de la vida en el planeta.

Tenemos la confianza de Morin de que, como la historia ha mostrado, lo inesperado y lo improbable pueden ocurrir. Ya nos enseñaba un pre-socrático: “si no esperamos lo inesperado, cuando venga, no lo percibiremos”. Y así lo perderemos.

Esta es nuestra confianza y esperanza: estamos en medio  de crisis que no  tienen por qué terminar en tragedias fatales. Pueden ser el  despertar de una nueva conciencia y entonces, la ocasión para un salto cualitativo hacia un tipo de convivencia pacífica dentro de la única Casa Común. ¿Será este el próximo paso de la humanidad? ¡Bienvenido sea!

*Leonardo Boff es teólogo y filósofo y ha escrito: Cómo cuidar de la Casa Común, Vozes 2017.

Traducción de María José Gavito Milano

 

Fuente de la Información: https://leonardoboff.org/2022/04/07/peligro-de-destruccion-de-nuestro-futuro/

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La desigualdad mata a una persona cada cuatro segundos

Por: Baher Kamal
La desigualdad es mortal. Contribuye a la muerte de al menos 21 300 personas cada día, o una persona cada cuatro segundos. Se trata de “una estimación muy conservadora” de las muertes causadas por el hambre, la falta de acceso a la sanidad y el deterioro del clima en los países pobres.

Así lo ha denunciado Oxfam Internacional, una  de 21 organizaciones asistenciales miembros y afiliadas, que representan un movimiento mundial de activistas que luchan contra la desigualdad para acabar con la pobreza y la injusticia.

Esta confederación, con su sede central en Londres, también cita la desigualdad derivada de la violencia de género a la que se enfrentan las mujeres y que tiene sus raíces en “el patriarcado y los sistemas económicos sexistas”.

La crisis climática alimenta la desigualdad

En su informe titulado «Las desigualdades matan» y publicado en enero, Oxfam Internacional subraya que la crisis climática es uno de los motores más dañinos de la desigualdad.

“La crisis climática nos afecta a todos, pero no nos afecta por igual. El 1 % de las personas más ricas del mundo, unos 63 millones de personas, son responsables de más del doble de la contaminación por carbono que los 3100 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad”, asegura.

Sin embargo, el impacto de las sequías, las inundaciones, los incendios forestales y las tormentas golpea primero y peor a las comunidades pobres y marginadas, causando temporadas de cultivo impredecibles, pérdidas de cosechas y fuertes aumentos en los precios de los alimentos.

“Los habitantes de los países de renta baja y media-baja tienen cinco veces más probabilidades que los de los países de renta alta de verse desplazados por catástrofes meteorológicas repentinas”, dice el informe.

Un tiempo destructivo, subida de los mares, incendios sin precedentes y hambrunas históricas. “El cambio climático está ocurriendo ahora. Es uno de los motores más dañinos del empeoramiento del hambre, la migración, la pobreza y la desigualdad en todo el mundo”, indica.

En los últimos años, ya con 1°C incremento mundial de las temperaturas, se han producido ciclones mortales en Asia y América Central, o enormes nubes de langostas en toda África.

También aquí se añade que, en las distintas sociedades, los impactos del cambio climático afectan de forma diferente a las mujeres y a los hombres. Las mujeres y las niñas deben caminar más para recoger agua y combustible y suelen ser las últimas en comer.

Durante y después de los fenómenos meteorológicos extremos, son ellas quienes corren un mayor riesgo de violencia y explotación.

Millones de personas forzadas a huir

En los últimos 10 años, más personas de todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares por catástrofes meteorológicas extremas que por cualquier otro motivo.

El número de catástrofes relacionadas con el clima se ha triplicado en 30 años, y actualmente se registra un fenómeno meteorológico extremo por semana.

Desde el año 2000, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calcula que 1,23 millones de personas han muerto y 4200 millones se han visto afectadas por sequías, inundaciones e incendios forestales, recuerda el informe.

El año pasado, precisa Oxfam, el mundo registró una cifra récord de 50 000 millones de dólares en daños por desastres meteorológicos extremos agravados por el cambio climático, lo que llevó a casi 16 millones de personas de 15 países a niveles críticos de hambre.

“A pesar de ello, los gobiernos han retrasado las medidas para hacer frente a la crisis climática a fin de centrarse, en cambio, en la pandemia de covid-19”, remarca.

La desigualdad es devastadora

La desigualdad no es un problema abstracto, subraya Oxfam Internacional. “Tiene consecuencias devastadoras en el mundo real. Ha hecho que la pandemia de covid-19 sea más mortal, más prolongada y más dañina. Se ha introducido en nuestros sistemas económicos y está desgarrando nuestras sociedades”, argumenta.

El mayor aumento de milmillonarios de la historia

La pequeña élite mundial de 2755 multimillonarios ha visto crecer su fortuna aún más durante la covid que en el conjunto de los últimos 14 años precedentes, afirma Oxfam en su informe sobre la desigualdad.

“Se trata del mayor incremento anual desde que hay registros. Se está produciendo en todos los continentes”, precisa.

La desigualdad se debe a la subida vertiginosa de las cotizaciones bursátiles, al auge de las entidades no reguladas, al aumento del poder de los monopolios y a la privatización, así como a la erosión de los tipos impositivos individuales de las empresas y de los derechos y salarios de los trabajadores.

“Desde que comenzó la pandemia, se ha creado un nuevo milmillonario cada 26 horas”, asegura.

A continuación, covid

La confederación asistencial internacional prosigue diciendo que la pandemia de covid nos ha enseñado una dura verdad.

“En los últimos dos años, la gente ha muerto al contraer una enfermedad infecciosa porque no se vacunó a tiempo. Han muerto de otras enfermedades porque no pudieron pagar la atención privada. Han muerto de hambre porque no podían permitirse comprar comida”, aduce.

… “Y mientras ellos morían, las personas más ricas del mundo se enriquecían más que nunca y algunas de las mayores empresas obtenían beneficios sin precedentes”, añade.

Oxfam considera que “la desigualdad afecta de forma desproporcionada a la gran mayoría de las personas que viven en la pobreza, a las mujeres y a las niñas, y a los grupos racializados y marginados. Ahora está prolongando el curso de la pandemia de covid-19, que ha provocado un fuerte aumento de la pobreza en todo el mundo”.

Apartheid de vacunas

Según el informe, más de 80 % de las vacunas han ido a parar a los países del Grupo de los 20 (G20) de potencias industriales y emergentes, mientras que menos de 1 % han llegado a los países de bajos ingresos.

Este «apartheid de las vacunas» se está cobrando vidas y está aumentando las desigualdades en todo el mundo. En algunos países, las personas más pobres tienen casi cuatro veces más probabilidades de morir de covid-19 que las más ricas, según el informe.

Daños climáticos para todos

“La desigualdad es mortal para el futuro de nuestro mundo. La extrema concentración de dinero, poder e influencia de unos pocos en la cima tiene efectos perniciosos sobre el resto de nosotros. Todos sufrimos el calentamiento del planeta cuando los países ricos no abordan los efectos de su responsabilidad en 92 % del exceso de emisiones históricas”, cita el documento.

“Todos salimos perdiendo cuando el 1 % más rico del mundo consume el doble de emisiones de carbono que el 50 % más pobre, o cuando unas pocas empresas poderosas pueden monopolizar la producción de vacunas y tratamientos que salvan vidas en una pandemia mundial”, continúa.

El 80 % de los más pobres, en zonas rurales

Otro informe, este del Banco Mundial, revela que cuatro de cada cinco personas que se encuentran por debajo del umbral internacional de pobreza siguen viviendo en zonas rurales, y la mitad de los pobres son niños. Las mujeres también representan la mayoría de los pobres en la mayoría de las regiones y en algunos grupos de edad.

De las personas en situación de pobreza en el mundo con 15 años o más, cerca de 70 % no están escolarizados o solo tienen una educación básica.

Y más de 40 % de las personas en pobreza del mundo viven en economías afectadas por conflictos y violencia y, en algunas economías, la mayoría de los pobres se concentran en zonas subnacionales específicas. Alrededor de 132 millones de pobres en el mundo viven en zonas con alto riesgo de inundación.

Además, según el Banco Mundial, muchos de los pobres están expuestos a múltiples riesgos. En varios países, una gran parte de los pobres vive en zonas afectadas por conflictos y muy expuestas a las inundaciones.

Ante la pandemia de covid, añade el organismo multilateral, es probable que muchos de los nuevos pobres vivan en entornos urbanos congestionados y trabajen en los sectores más afectados por los cierres y las restricciones a la movilidad; muchos se dedican a servicios informales y no están al alcance de las redes de seguridad social existentes.

El informe del Banco Mundial concluye que los conflictos, el cambio climático y la COVID-19 están teniendo un claro impacto en los pobres del mundo, y en muchos casos tienen una incidencia conjunta en los que viven en la pobreza.

T: MF / ED: EG

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Fuentes: IPS [Imagen: Mujeres de diferentes edades hurgan en un montón de basura en busca de material reciclable en Nueva Delhi, la capital de India. Foto Dharmendra Yadav / IPS]

Fuente: https://ipsnoticias.net/2022/02/la-desigualdad-mata-a-una-persona-cada-cuatro-segundos/

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Más de 220 defensores del ambiente asesinados en 2020

Global Witness

Al menos 227 defensores del medio ambiente murieron el año pasado como resultado directo de sus esfuerzos por proteger la tierra, el agua, la vida silvestre y su propio futuro climático. Esa es la cifra más alta jamás registrada, según el informe anual publicado el lunes por la organización  Global Witness .

“En promedio, nuestros datos muestran que cuatro defensores han sido asesinados cada semana desde la firma del Acuerdo Climático de París, pero esta cifra impactante es casi con certeza una subestimación, con crecientes restricciones al periodismo y otras libertades cívicas, lo que significa que es probable que los casos no se denuncien”, Dijo el grupo con sede en el Reino Unido.

Estas muertes también parecen ir en aumento. Hace solo tres años, Global Witness descubrió que al menos 164 personas habían muerto mientras se defendían a sí mismos y a sus comunidades de las amenazas ambientales. Estos pueden provenir de compañías mineras en Honduras o de grupos de milicias armadas que atacan a los defensores de la vida silvestre en el Parque Nacional Virunga en la República Democrática del Congo.

Crecen los casos en América Latina

También incluyen la muerte de Óscar Eyraud Adams, un activista por los derechos del agua en México. Aproximadamente tres de cada cuatro muertes documentadas ocurrieron en las Américas, con el 70% de los países más desafiados de América Latina.

Colombia registró el mayor número de desenlaces fatales de disputas sobre recursos ambientales. Un total de 65 personas murieron allí en 2020, seguido de México con 30, seguido de Filipinas (29) y Brasil (20). En Brasil, así como en el vecino Perú, al menos tres cuartas partes de los ataques ocurrieron en la región amazónica.

La tala fue la industria vinculada a la mayor cantidad de asesinatos con 23 casos repartidos en Brasil, Perú, Nicaragua y Filipinas. Aproximadamente el 30% de los ataques registrados en general estaban relacionados con la tala, las represas hidroeléctricas y otra infraestructura, la minería y la agroindustria a gran escala.

“Algún día, esperamos informar el fin de la violencia contra quienes defienden nuestro planeta y su tierra, pero hasta que los gobiernos no se tomen en serio la protección de los defensores y las empresas comiencen a anteponer a las personas y el planeta a las ganancias, tanto el colapso climático como los asesinatos continuarán”, dijo Chris Madden, un activista senior de Global Witness.

Defensores del medio ambiente asesinados en todo el Planeta

El informe completo deja en claro que las muertes relacionadas con el activismo ambiental, particularmente entre los pueblos indígenas, ocurren en todas partes, desde Arabia Saudita hasta Indonesia y Sudáfrica.

 

Aunque el continente africano no vio el nivel de casos que tuvo Colombia en 2020, hubo casi tres veces más muertes relacionadas con el activismo en las naciones africanas que las registradas en 2019.

“Este conjunto de datos es otro recordatorio de que luchar contra la crisis climática conlleva una carga insoportablemente pesada para algunos, que arriesgan sus vidas para salvar los bosques, ríos y biosferas que son esenciales para contrarrestar el calentamiento global insostenible”, dijo Madden. “Esto debe terminar”.

El informe se hace eco de los llamamientos para una mejor protección para los activistas procedentes de las Naciones Unidas, la Unión Europea y otros organismos mundiales. También pide a las empresas que se aseguren de que sus prácticas estén alineadas con los derechos humanos y las protecciones climáticas en sus países de operación.

El informe completo está disponible en Global Witness aquí .

Por Laureen Fagan. Artículo en inglés

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