México / 3 de septiembre de 2017 / Autor: Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia / Fuente: Educación Futura
La historia reciente en México parece mostrar que en cada periodo presidencial se repite la creación y presentación de una propuesta educativa que invariablemente anuncia que en el mediano y largo plazo se harán posibles los avances educativos que el país demanda, y aunque, no parece ser suficientemente claro qué es lo que el país demanda, la población no deja de tener esperanza en que la educación posibilita una mejor calidad de vida. Con ello entramos a un círculo, no precisamente virtuoso, donde los avances siguen siendo insuficientes al carecer de una visión crítica e histórica.
Un punto central en el documento oficial del Nuevo Modelo Educativo es el perfil de egreso del estudiante, mismo que muestra once fines, con metas específicas para cada uno de ellos y para cada uno de los niveles educativos desde el preescolar hasta la educación media superior.
Entre los fines y ámbitos se enmarcan contenidos que corresponden a las siguientes temáticas:
Lenguaje y comunicación.
Pensamiento matemático.
Exploración y comprensión del mundo natural y social.
Pensamiento crítico y solución de problemas.
Habilidades socioemocionales y proyecto de vida.
Colaboración y trabajo en equipo.
Convivencia y ciudadanía.
Apreciación y expresión artística.
Cuidado del medio ambiente.
Habilidades digitales.
Esta temática no presenta mucha novedad si la comparamos con la propuesta curricular de la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB), que se enfocaba en:
Elaboración de proyectos didácticos.
Situaciones problemáticas orientadas a la indagación y la formulación de argumentos que validen los resultados.
Procedimientos formativos basados en el diálogo, la reflexión crítica, los proyectos de trabajo, el desarrollo del juicio ético, la participación.
Secuencias didácticas relacionadas con el arte, el lenguaje, además del entorno natural y social (SEP, 2011).
La RIEB integraba un enfoque socio-cultural y cognitivo basado en una epistemología de pensamiento crítico y científico (SEP, 2011). Fue resultado de un proceso que inició en 1993 y se consolidó a finales de 2006 mediante acuerdos entre los sectores interesados.
El nuevo modelo educativo es sin duda resultado de la sistematización de diversas perspectivas sociales propuestas por el CIDE (2016), sin embargo, el momento en que se presenta e intenta poner en operación no parece estar en su favor. Por un lado, surge de un mandato autoimpuesto a través del artículo transitorio número 12 de la versión 2013 de la Ley General de Educación (Diario Oficial de la Federación, 2013) que a la letra dice: “a efecto de dar cumplimiento a la obligación de garantizar la calidad en la educación, las autoridades educativas deberán proveer lo necesario para revisar el modelo educativo en su conjunto, los planes y programas, los materiales y métodos educativos”. Por otro lado, se anuncia como respuesta a los problemas detectados al inicio del periodo gubernamental, con los tiempos políticos operando en contra, después del cuarto año del sexenio, en el ocaso del actual gobierno federal.
Aunque se llega a aceptar que los cambios de un modelo educativo, cualquiera que sea, implican una visión de largo plazo, no parece considerarse la necesidad de un proceso de apropiación cultural por parte de los docentes y la sociedad, mismo que requiere mayor tiempo y cuidado, lo cual seguramente va más allá de los tiempos sexenales.
El hecho es que los modelos educativos siguen más vinculados a las necesidades y oportunidades de los gobiernos de turno que a lo propiamente educativo. Se proponen verticalmente versiones recicladas que no aportan mayor espacio a la construcción desde la escuela. Una muestra está en el asunto de la autonomía que, aunque es un concepto usado en el discurso y normativa oficial desde hace bastantes años, no deja de ser en la práctica un intento pobre. Está reducida a que la escuela y su director tengan ahora la “oportunidad” de gestionar recursos materiales y económicos, poniendo así en evidencia la carencia de recursos que enfrenta la propia Secretaría de Educación para cumplir con los mandatos constitucionales y limitando el tiempo del director para dar un seguimiento creciente a los procesos educativos de su escuela.
El actual modelo educativo, como anteriores modelos, no deja de ser un documento general, con poca posibilidad de efectividad, pero aún más frágil a diferencia de otros por el tiempo en que se promulga, a menos de dos años de terminarse el sexenio 2012-2018, y con poca posibilidad de continuidad por parte del partido en el poder.
De esta manera se puede afirmar que la relación entre gobierno, escuela y sociedad, sigue sin encontrar un carácter verdaderamente constructivo. Los mecanismos para concertar siguen sin ser relevantes y la verticalidad no deja de estar presente. Incluso, lo que se llegó a pensar como un buen medio para el desarrollo de los centros educativos y su vínculo con su contexto cercano, los llamados Consejos de Participación Social, siguen siendo una posibilidad latente. Por otra parte, lo que podría ser un espacio de crecimiento de la autonomía escolar, como son los Consejos Técnicos Escolares, no dejan de ser un espacio de trabajo mensual dedicado a seguir puntualmente lineamientos preestablecidos por autoridades a nivel federal, dando poco margen de acción a directores y docentes para decidir de manera más autónoma y con base en su experiencia y las necesidades del contexto donde se ubica su escuela.
Las escuelas de educación básica continúan siendo asumidas por las autoridades como un elemento operario de las decisiones centrales sin mayor margen de autoría por parte de quienes integran las comunidades escolares (docentes, directivos, padres de familia, etc.). Ante esto cabe preguntarse, ¿qué se puede esperar de este Nuevo Modelo Educativo? ¿cuál es la autoría que le imprimirán los maestros? ¿o se trata más de lo mismo? ¿será sólo un problema de confianza en los subalternos o será también que los intereses políticos y económicos atados a lo educativo no quieren ser trastocados? ¿no es tiempo ya de dar paso a lo propiamente educativo sin estructuraciones apresuradas?
Referencias
CIDE (2016). Consulta sobre el modelo educativo. Disponible en línea en: https://www.cideconsultamodedu2016.info/
Diario Oficial de la Federación (2013). Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones de la Ley General de Educación. Disponible en línea en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5313841&fecha=11/09/2013
SEP (2011). Plan de estudios 2011. Educación básica. Disponible en línea en: https://www.gob.mx/sep/documentos/plan-de-estudios-educacion-basica-en-mexico-2011
SEP (2017). Modelo educativo para la educación obligatoria (2017). Disponible en línea en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/198738/Modelo_Educativo_para_la_Educacio_n_Obligatoria.pdf
México / 3 de septiembre de 2017 / Autor: Manuel Bartlett Díaz y Luis G. Benavides Ilizaliturri / Fuente: Dominio Ciudadano
En su libro los autores presentan una reflexión crítica de la más reciente Reforma Educativa utilizando argumentos asociados a la concepción de la propia Educación, a la fundamentación del modelo educativo, al papel que juegan los organismos internacionales en su orientación, y a los procesos seguidos para su legitimación política y social.
El Dr. Manuel Bartlett es Doctor en Ciencias Políticas por la UNAM; fungió como secretario de Gobernación (1982-1988), Secretario de Educación Pública (1988-1992) y Gobernador del Estado de Puebla (1993-1999). Actualmente se desempeña como Senador de la República. Mientras que Luis Gonzaga Benavides Ilizaliturri, es Doctor en Pedagogía por la Universidad de Salamanca (España) y en Ciencias Religiosas por la Universidad Lateranense de Roma, así como, asesor de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la Organización de los Estados Americanos y de la Secretaría de Educación Pública.
América del Norte/México, 02 de septiembre de 2017. Fuente: www.rioaxaca.com.
En cumplimiento al Pacto por la Primera Infancia -suscrito el 25 de mayo de 2016- la administración del Gobernador Alejandro Murat Hinojosa ha asumido la responsabilidad del Estado para garantizar el pleno ejercicio de los derechos de las niñas y niños de Oaxaca.
El Pacto por la Primera Infancia consiste en el cumplimiento de 10 metas específicas, que son: alcanzar una prevalencia de lactancia materna exclusiva a los 6 meses de 44%; disminuir la prevalencia de desnutrición crónica en menores de 5 años a 13.7%; reducir la prevalencia de anemia en menores de 5 años a 14.4%; asegurar que al menos 80% de los niños y niñas sean evaluados en su desarrollo al menos 2 veces entre el nacimiento y los 60 meses de edad.
También lograr que al menos el 60% de la población menor de 3 años tenga acceso a programas de estimulación oportuna, educación inicial o prácticas de crianza de calidad para sus padres/cuidadores; incrementar al 85% la cobertura de educación prescolar y mejorar su calidad; reducir la tasa de mortalidad por homicidio en menores de 4 años a menos de 2 por cada 100 mil habitantes y disminuir en al menos 10% el número de casos de maltrato infantil en menores de 5 años.
De igual manera disminuir 15% el número de casos de abuso sexual infantil en menores de 5 años; resolver al menos el 80% de todos los casos de desapariciones en menores de 5 años y disminuir su prevalencia anual en al menos 15% y por último, asegurar que el 100% de las adopciones se realicen de manera legal.
Para lograr estos objetivos se firmaron 5 condiciones necesarias en el primer año de la administración, destacando la inclusión de los rubros del pacto en el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022; adecuación de la estructura programática de la oferta de política pública para incluir acciones específicas.
Asimismo, inclusión en el Presupuesto de Egresos del Estado en cada año de la administración; definición de la línea base para cada meta del pacto con monitoreo y evaluación a la mitad y final del sexenio.
Es de señalar que el Sistema Estatal de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes se hará cargo de la coordinación y seguimiento de los compromisos del Pacto.
En este sentido, el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022 contiene tres políticas transversales, que tienen que ser observados y acatados por las dependencias de la Administración Estatal, entre las que destacan: atención a pueblos indígenas, protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes e Igualdad de género.
Por todo lo anterior, el Gobierno de Oaxaca avanza en el cumplimiento del compromiso suscrito en el Pacto por la Primera Infancia, destacando que de las 5 condiciones necesarias para el cumplimiento de estas metas, se han concretado la inclusión en el Plan Estatal de Desarrollo y coordinación a través del Sidnna.
También se tiene un importante avance en la adecuación de la oferta programática y asignación presupuestal, quedando por atenderse la definición de la Línea basal para cada meta.
Con estas acciones, el Gobierno del Estado de Oaxaca y el Sistema Estatal de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, serán pioneros en la instrumentación de una Política Transversal de Protección de Derechos de la infancia y la Adolescencia.
Fuente de la noticia: https://www.rioaxaca.com/2017/09/01/avanza-gobierno-de-oaxaca-en-el-cumplimiento-del-pacto-por-la-primera-infancia/
Entrevistamos a Carlos Fritzen, Coordinador General de la Federación Internacional de Fe y Alegría, red regional que acaba de integrarse a la CLADE.
“Ser miembro de la CLADE, nos permite aunar esfuerzos regionales con diferentes organizaciones en los diferentes procesos de incidencia”, nos dice en entrevista Carlos Fritzen, Coordinador General de Fe y Alegría, red regional que se ha anunciado como el más nuevo miembro de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE).
Durante esta charla, Fritzen comenta los principales desafíos y oportunidades para la realización del derecho humano a la educación en América Latina y el Caribe, y además explica de qué manera sumarse a la red CLADE puede fortalecer las actividades que la Fe y Alegría viene impulsando a nivel regional.
¿Cuáles son las principales actividades en defensa del derecho a la educación que Fe y Alegría ha impulsado a nivel regional?
La Federación Internacional de Fe y Alegría aporta como un movimiento de más de un millón de personas, entre estudiantes, educadoras/es, madres y padres, en 17 países de América Latina y el Caribe. Hablamos de un total de 2.000 centros educativos, desde la educación infantil a la secundaria, técnica y programas de segunda oportunidad. Nuestro más grande compromiso es con el fortalecimiento de los sistemas públicos educativos. Por lo tanto, tenemos fuerte arraigo y presencia en comunidades vulnerables que pelean y exigen su derecho a la educación.
Cuando se trata de temas como el derecho a una educación pública y de calidad, nos unimos con otras organizaciones, desde el nivel local, donde se ubican actividades educativas más allá de lo que puede ser un centro, una escuela, donde estamos incidiendo y participando. Eso se refleja también cuando hay acciones que se extienden regionalmente, cuando nos articulamos con redes que trabajan por el derecho a la educación, como por ejemplo CEAAL y ALER, en todos los países en los cuales estamos presentes.
En muchos de esos espacios somos miembros de consejos consultivos, como es el caso del Sistema de Integración Centroamericano (CC-SICA) y la UNESCO, que aportan varios niveles de reflexión. Son alianzas locales y regionales con diferentes organizaciones que impulsan iniciativas por una educación pública de calidad.
También nos articulamos con organismos regionales que impulsan iniciativas para la incidencia por «una educación de calidad, como derecho», como los Catholic Relief Services (CRS), Glasswing, Feed the Children, Asociación de Colegios e Universidades de la Compañía de Jesús, entre otros.
Tenemos así una base de trabajo, que es la incidencia desde las comunidades, y se articula siempre a nivel de estado, de país o internacional. Ahí está la fuerza de la Fe y Alegría, porque tenemos gente que está en la raíz del problema, donde está impactando la falta de políticas públicas, de recursos, de financiación y de respeto a las y los profesoras/es y profesionales de la educación.
Nos preocupamos en pensar de manera estratégica, como dice Boaventura de Sousa Santos, a partir de la localización del problema para la regionalización del problema y ahora la mundialización del problema.
¿Cuáles son, en tu mirada, los actuales desafíos y oportunidades para la realización del derecho humano a la educación en América Latina y el Caribe?
Un tema fundamental que identificamos es la privatización creciente de la educación, la concepción de la educación como un negocio, como un producto de mercado. Eso impacta muchísimo lo que tenemos como propósito.
La privatización va junto con un enfoque de la educación y la labor educativa como un trabajo técnico. Hay una ideología de la «calidad de la educación» medida en algunos rubros, con rechazo a una perspectiva de integralidad en la formación de la persona. Artes, valores, humanidades, salud, están fuera. Cuando todo se centra en lo que el mercado requiere, la ideología pedagógica sostiene el interés privatizador.
Por otro lado, nos preocupamos también con la crisis de la cooperación internacional y los recortes en la inversión educativa. Sabemos que hay una crisis más amplia y que eso impacta los recursos disponibles para fortalecer los procesos educativos. También tenemos un escenario de ausencia de políticas de Estado que respondan a grandes pactos sociales.
Otro gran desafío es la desigualdad creciente en la calidad educativa. Es necesario el desarrollo de políticas educativas que garanticen la equidad y la pertinencia dando más y mejor educación a quienes menos tienen, a fin de compensar las desventajas de su situación de partida.
La necesaria dignificación y cualificación de la profesión docente es otro reto muy grande para nuestra región, así como la inclusión de personas con necesidades educativas especiales. Sin embargo, tenemos una gran oportunidad de cambiar todo. La Agenda 2030 es un marco que nos compromete a todos y que ofrece la oportunidad de trabajar juntos para lograrlo.
¿Cómo se despertó la idea de sumarse a la red CLADE y cuál es la importancia de esta alianza?
Fe y Alegría siempre ha estado comprometida con la defensa y promoción del derecho a la educación y hemos formado parte en la Campaña Mundial por la Educación (CME), desde su inicio. Por otro lado, muchas de nuestras organizaciones nacionales forman parte en las coaliciones o foros nacionales miembros de la CLADE y la CME.
Ser miembro de la CLADE, nos permite aunar esfuerzos regionales con diferentes organizaciones en los diferentes procesos de incidencia, fortaleciendo nuestra lucha por el derecho a la educación. Esta alianza nos permite, asimismo, acceder a un espacio privilegiado y recíproco para compartir aprendizajes; y evitar la duplicidad de esfuerzos, estableciendo sinergias regionales y mundiales.
América del Sur/Perú, 02 de septiembre de 2017. Fuente:CLADE.
Impulsado por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), y teniendo como instituciones anfitrionas a la Campaña Peruana por el Derecho a la Educación (CPDE) y al Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (CEAAL) – Perú, este encuentro se realizó del 15 al 17 de agosto en Lima, con el propósito de generar un amplio intercambio sobre la situación del derecho a la educación de personas jóvenes y adultas en nuestra región, así como definir prioridades de incidencia y acciones futuras, en particular, hacia el proceso de revisión de medio término de la VI Conferencia Internacional de Educación de Adultos (CONFINTEA VI).
Participaron del encuentro más de 40 personas representantes de diferentes coaliciones nacionales miembros de CLADE, así como organizaciones y redes regionales e internacionales (CEAAL, Red de Educación Popular entre Mujeres de América Latina y el Caribe -REPEM, Consejo Internacional de Educación de Personas Adultas – ICAE, Red Educación de Personas Jóvenes y Adultas – Red EPJA, DVV International), diferentes oficinas de UNESCO, representantes de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), investigadores/as y académicos/as de varios países, representantes de organizaciones locales, educadores/as y representantes del Ministerio de Educación de Perú.
La primera parte del encuentro abordó los escenarios internacionales de la EPJA, en el marco de la Agenda de Educación 2030 y del proceso de Revisión de CONFINTEA VI, contando con los aportes y miradas de Alexandru Gaina y Margarete Sachs-Israel, integrantes del equipo del Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo largo de toda la vida (UNESCO/UIL), Katarina Popovic, Secretaria General de ICAE, José Antonio Hernández de Toro, Director de la Oficina de la OEI en el Perú, y Magaly Robalino, Representante de UNESCO en el Perú. Aportaron también sus miradas sobre el escenario internacional, Carlos Vargas de la División de Educación 2030 y Timothy Ireland.
En este encuentro, la CLADE presentó los resultados de la Consulta Regional “Ampliando Voces: La Educación de Personas Jóvenes y Adultas desde la mirada de sus sujetos”, compartiendo el panel del panorama regional con el CEAAL y REPEM. En este mismo espacio, desde una mirada más relativa a los ámbitos nacionales y de políticas públicas, compartieron sus reflexiones el Viceministro de Educación Alternativa y Especial del Ministerio de Educación de Bolivia, Noel Aguirre Ledezma, y la Directora General de Educación Básica Alternativa, Intercultural Bilingüe y de Servicios Educativos en el Ámbito Rural, del Ministerio de Educación de Perú, Elena Burga Cabrera.
En el marco de la reunión, se realizaron visitas de campo a dos Centro de Educación Básica Alternativa (CEBA): el centro “Manuel Scorza” y el Centro “Estados Unidos”. Los CEBA son centros creados como una modalidad equivalente a la Educación Básica Regular, dirigidos a estudiantes adolescentes y jóvenes entre 14 y 18 años, así como en algunos casos a personas mayores de 18 años, que por diversas razones no tuvieron acceso a la Educación Básica Regular o no pudieron culminarla y en los que se puede estudiar en forma presencial, semipresencial y a distancia.
Estas visitas permitieron conocer más de cerca la realidad de estos centros, su metodología de trabajo, y mantener un rico intercambio con los y las adolescentes y jóvenes participantes de esta modalidad educativa así como con sus educadores/as.
Con la finalidad de profundizar las reflexiones e intercambios, el encuentro incluyó también debates temáticos paralelos organizados en base a cinco ejes: Políticas, Gobernanza, Financiamiento, Participación e Inclusión, Equidad, Calidad y Formación docente; así como trabajos en grupos para identificar temáticas, espacios y estrategias prioritarias para el fortalecimiento del derecho a la educación de las personas jóvenes y adultas.
El encuentro concluyó con una instancia para dejar trazadas algunas líneas de acción y compromisos de continuidad de este proceso, así como una propuesta avanzada de Llamado a la Acción, el que estará disponible en los próximos días.
ivimos una disputa intensa sobre los sentidos, valores y prácticas de la educación. Siendo una actividad inherentemente política, la educación no puede ser inmune o indiferente a los conflictos que se plantean acerca de sus funciones y de los fundamentos que la definen como derecho humano. Aunque ciertas nociones parecen tener aceptación universal (la “calidad educativa”, la “universalización de la escuela”, la “mejora de las prácticas docentes” o la necesidad de “evaluar” los sistemas escolares), todas encierran un profundo debate, intensas controversias y, muchas veces, multitudinarias movilizaciones acerca de los significados y facultades que corresponden a cada una de ellas. Lejos del consenso y de la unanimidad, la orientación que asume la práctica educativa y la promoción del derecho a la educación, se ha vuelto un campo de batalla cuyo resultado es hoy incierto y preocupante. La defensa y la transformación democrática de la escuela pública está en juego.
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, en su Observación General Nº 11, afirma que la educación “se ha clasificado de distinta manera como derecho económico, derecho social y derecho cultural. [Pero ella] es todos esos derechos al mismo tiempo. También es un derecho civil y un derecho político, ya que se sitúa en el centro de la realización plena y eficaz de esos derechos. A este respecto, el derecho a la educación es el epítome de la indivisibilidad y la interdependencia de todos los derechos humanos”.
Durante los últimos años, los debates que tuvieron lugar alrededor de la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular del Objetivo 4 dedicado a la educación, así como de la definición del Marco de Acción de la Agenda de Educación 2030, ambos adoptados en el 2015, pusieron de relieve un conjunto de querellas y disensos que antecedían a esas negociaciones.
En efecto, la Estrategia Sectorial de Educación 2020 del Banco Mundial lanzada poco antes del inicio de las negociaciones sobre los ODS, ya daba pistas sobre las grandes disputas que marcarían la agenda del debate educativo durante los años siguientes. El documento Aprendizaje para Todos, publicados en el 2011, sostenía que el foco central de los sistemas educativos debía ser el aprendizaje de algunas habilidades y particularmente la medición de estos aprendizajes, tomando como base pruebas estandarizadas internacionales y como horizonte el crecimiento económico.
El desplazamiento semántico de Educación para Todos (estrategia liderada por la UNESCO junto a otras agencias del sistema de Naciones Unidas desde 1990) hacia Aprendizaje para Todos, subrayaba así una disputa de liderazgo y de paradigma por parte del Banco Mundial y sus aliados. Aunque es innegable que aprender resulta fundamental y es una de las condiciones ineludibles para que la educación sea un derecho efectivo, el énfasis sobre las pruebas estandarizadas y la medición de algunos resultados específicos, comenzó a distanciarse del debate, la fundamentación y los propósitos enunciados históricamente por la UNESCO y establecidos por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas.
Dos años después del lanzamiento del documento sectorial del Banco Mundial, tuvo lugar el Encuentro Global sobre la Consulta Temática de Educación en la Agenda de Desarrollo Post 2015, que presentó como planteamiento central la redefinición del eje político asumido por las naciones en el documento del Banco Munidal, Aprendizaje para Todos. ¿Coincidencia? Parecería que no. En este contexto, se redobló el esfuerzo de algunas agencias internacionales, gracias también a la presión de algunos de los países más desarrollados, en que las metas del ODS 4, dedicado a la educación, deberían girar alrededor de los resultados mensurables de aprendizaje en lectoescritura y matemática. Las pruebas estandarizadas internacionales ganaron así un relieve central. La argumentación que fundamentaba ese conjunto de planteamientos dialogaba directamente con los principios de la Estrategia Sectorial del Banco Mundial. Por otra parte, dicho Encuentro Global puso de relevancia la configuración de un significativo campo de poder constituido por el Banco Mundial, otras organizaciones multilaterales, los gobiernos de algunas poderosas naciones y un reducido número de think tanksconservadores que se alineaban de manera cada vez más articulada alrededor de una concepción economicista y reduccionista de la educación. Los principios rectores que volvieron a ganar fuerza (o quizás nunca la perdieron) fueron: aprender para actuar competitivamente en el mercado y medir aprendizajes para determinar el grado de ajuste entre el sistema educativo y el desarrollo económico.
Vale destacar que, a diferencia de otros momentos en que estos principios también quisieron ser impuestos por algunas agencias internacionales, la definición de la nueva agenda se establecía con reiteradas referencias a la importancia de defender el derecho de todos a una educación de calidad. Una acción que puso de relieve que, además de la recurrente disputa acerca de los significados de la “calidad” educativa, un ahora complejo debate acerca de los significados del “derecho a la educación”. ¿Derecho para quién o para quiénes? ¿Diferentes calidades de derecho para diferentes calidades de educación? ¿Diferentes calidades de derecho para diferentes “calidades” de personas o de naciones?
El debate sobre el futuro de la educación como derecho humano, ganó así relevancia en el contexto más amplio del debate acerca de los sentidos del denominado “desarrollo sostenible”. La propuesta del Banco Mundial, asumida como guía orientadora por numerosas naciones y organismos internacionales, al poner los sistemas educativos al servicio del crecimiento económico, no sólo trajo implicaciones profundamente regresivas en los contenidos, valores, prácticas y relaciones de las prácticas educativas, sino que planteó una perspectiva que aspiraba a contrarrestar los grandes avances democráticos y éticos que exponían los debates y controversias acerca de los nuevos Objetivos del Desarrollo Sostenible. La perspectiva del Banco Mundial pretende consolidar un modelo de desarrollo educativo, económico y social que profundiza las brechas e injusticias generadas por un mundo cada más desigual. Una perspectiva que despolitiza el derecho a la educación y transforma a las pruebas y los resultados de aprendizajes estandarizados en el epítome de la calidad educativa.
El interés del Banco Mundial en la educación reducida a un sistema de medición de aprendizajes no parece ser sólo un distorsión tecnocrática, meritocrática o economicista. El organismo posee relación directa con algunas de las grandes corporaciones internacionales que actúan en el campo educativo. En la Estrategia Sectorial 2020 del Banco Mundial, por ejemplo, se afirma que “para ayudar la capacidad de entrega de educación de calidad por parte del sector privado, laCorporación Financiera Internacional creó un departamento específico para financiar proveedores de educación privada, y en el 2004, asumió el sector educativo como uno de sus pilares estratégicos”. Asimismo, el hecho de que la educación sea parte de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), como el GATS y el TISA, en donde las corporaciones tienen poder por encima de los Estados, pone una vez más de relieve el imperativo del lucro, a la vez que pone en jaque el rol ciudadano en el seno de democracias activas y participativas.
Niña trabajadora guatemalteca.ASIER VERA SANTAMARÍA
Como ya se han destacado diversos analistas, los sistemas educativos centrados en los resultados de pruebas estandarizadas promueven competencia e individualización, contraponiéndose a la noción de colaboración, solidaridad, colectividad y bien común, actuando al mismo tiempo como factores que debilitan, fragmentan y desarticulan la acción de sujetos colectivos como son los sindicatos docentes y las organizaciones estudiantiles. Estas perspectivas desvalorizan y deslegitiman un enorme conjunto de saberes y alejan la cultura, el deporte y las artes de la educación; desconocen las condiciones y los procesos de enseñanza-aprendizaje, ignorando todos los valores, conocimientos y posturas que desde ahí se desprenden, pasando por encima de cualquier reflexión o cuestionamiento sobre el status quo de nuestro mundo, el medio ambiente y las relaciones económicas, sociales y políticas; homogeneizan los saberes sometidos a prueba, y con eso los estudiantes y los docentes, quitándoles la autonomía pedagógica, deconstruyendo el pensamiento crítico, la capacidad de crear, imaginar, discordar y debatir; retirando y poniendo bajo sospecha el placer, la alegría y el disfrute de la educación, mientras se introducen altísimos niveles de presión y un mal estar que puede llegar a niveles extremos de infelicidad, anomia o frustración.
El Comité de los Derechos del Niño, en su Observación General Nº 1, del 2001, hace señalamientos de gran relevancia sobre la necesidad de poner en marcha una educación coherente con los propósitos señalados en los marcos de derechos humanos. Afirma, por ejemplo, que “los valores que se inculcan en el proceso educativo deben consolidar los esfuerzos destinados a promover el disfrute de otros derechos. En esto se incluyen no sólo los elementos integrantes del plan de estudios, sino también los procesos de enseñanza, los métodos pedagógicos y el marco en el que se imparte la educación”. Señala también que “los conocimientos básicos no se limitan a la alfabetización y a la aritmética elemental sino que comprenden también la preparación para la vida activa, por ejemplo, la capacidad de adoptar decisiones ponderadas; resolver conflictos de forma no violenta; llevar una vida sana, tener relaciones sociales satisfactorias y asumir responsabilidades, desarrollar el sentido crítico, dotes creativas y otras aptitudes que den a los niños (y niñas) las herramientas necesarias para llevar adelante sus opciones vitales”. Apunta además hacia la importancia de una educación para el medio ambiente, subrayando que “el respeto del medio ambiente ha de enseñarse en el hogar, en la escuela y en la comunidad y hacerse extensivo a problemas nacionales e internacionales”.
El Comité “insiste en la necesidad de un planteamiento holístico de la educación que garantice que las oportunidades educativas disponibles reflejen un equilibrio satisfactorio entre la promoción de los aspectos físicos, mentales, espirituales y emocionales” e insiste que “debe hacerse hincapié en que el tipo de enseñanza que se concentra fundamentalmente en la acumulación de conocimientos, que estimula la competencia e impone los niños (y las niñas) una carga excesiva de trabajo puede ser un grave impedimento para (su) desarrollo armonioso hasta realizar todo el potencial de sus capacidades y aptitudes. La educación debe ser favorable a los niños (y niñas) y debe inspirar y motivar a cada uno de ellos (y ellas). Las escuelas deben fomentar un clima humano y permitir a los niños (y a las niñas) que se desarrollen según la evolución de sus capacidades”.
Con respecto a procesos de evaluación, el Comité recuerda que debe estar al servicio y para garantizar el respeto de los sujetos educativos, contando con su amplia participación. En ese sentido, reconoce “la importancia de los estudios que puedan brindar una oportunidad para evaluar los progresos realizados, basados en el análisis de las ideas de todos los participantes en el proceso, inclusive de los niños (y niñas) que asisten ahora a la escuela o que ya han terminado su escolaridad, de los maestros y los dirigentes juveniles, de los padres y de los supervisores y administradores en la esfera de la educación”.
Las negociaciones sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Marco de Acción de la Educación 2030 apuntó finalmente hacia un horizonte bastante más promisorio que aquél que se dibujaba en el 2013, bajo las presiones del Banco Mundial y sus aliados. Los Objetivos y agenda de la Educación 2030 no se estructuraron alrededor de la búsqueda de resultados mensurables de aprendizaje y de sus sistemas de pruebas internacionales, sino de una perspectiva bastante articulada y en sintonía con un enfoque de derechos humanos, entendidos como principios universales, indivisibles, interdependientes y relacionados entre sí. En ese sentido, el ODS 4 adoptado por las Naciones Unidas se propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Asimismo, lejos de un enfoque basado solamente en el resultado de aprendizajes mensurables de matemática y lectoescritura, las 7 metas y los 3 medios de implementación aprobados por la ONU refuerzan el derecho a la educación a lo largo de toda la vida, aspiran a garantizar 12 años de educación gratuita, destacan la importancia de valorizar la profesión docente, la educación para la ciudadanía, el medio ambiente y los derechos humanos. Además, subrayan la importancia de garantizar condiciones dignas de infraestructura e inversión pública, entre otros aspectos.
Niño trabajador.SOFÍA MORO
Por más promisoria que sea la conclusión de las negociaciones de los ODS y delMarco de Acción de la Educación 2030, esta también refleja las tensiones y disputas que precedieron su aprobación. Tensiones y disputas que continúan y se han vuelto cada vez más intensas no sólo a nivel internacional, sino también a nivel local, en las acciones de gobiernos conservadores que se han multiplicado tanto en el Norte como en el Sur, de la acción de parlamentos y sistemas judiciales dominados por grupos de poder y por élites políticas reactivas a la ampliación de la democracia y los derechos humanos, de una sistemática reducción de la cooperación internacional destinada a promover la educación como un derecho ciudadano, así como la acción de algunos poderosos medios de comunicación que silencian o desfiguran los debates y las controversias en curso, reduciendo la educación a un mero sistema de capacitación, ajuste y disciplinamento a las necesidades de un mercado injusto, excluyente y desigual.
El desafío de afirmar los derechos humanos y de construir democracias activas y participativas no puede perder impulso. Los Objetivos del Desarrollo Sostenible y la agenda de la Educación 2030, así como las Metas Educativas 2021, nos ofrecen un marco de gran valor doctrinario y operativo. Fortalecer el espacio público es una de las condiciones imprescindibles para resistir a los embates que se ciernen sobre los principios que fundamentan una ética ciudadana que supera el individualismo posesivo y apuesta a la construcción de la igualdad, la justicia social y el bien común. El derecho humano a una educación de calidad tiene mucho que ver con estas luchas. Su ampliación, nos ayudará a construir sociedades donde la dignidad y el bienestar de todos los seres humanos se imponga a los intereses de unas élites económicas y políticas que siempre han lucrado y se han beneficiado con la injusticia y la desigualdad.
Venezuela/Agosto de 2017/Texto: Pablo Duarte/Fuente: MPPE
El Gobierno Bolivariano aprobó 200 mil millones de bolívares para la adquisición de útiles escolares, según lo anunció el vicepresidente Ejecutivo de la República, Tareck El Aissami, este martes, a su salida de una reunión del Consejo de Ministro en el Palacio de Miraflores.
La idea es, según el vicepresidente Ejecutivo de la República, que los niños y jóvenes que inician el nuevo año escolar cuenten con las herramientas necesaria para su educación.
Asimismo, El Aissami indicó que la meta es llegar al 50% de la matrícula estudiantil nacional. Para ello, contamos con un gobierno que “protege la educación pública, gratuita y de calidad”.
Otro de los anuncios del vicepresidente Ejecutivo tiene que ver con la aprobación del plan Cayapa de Mantenimiento Escolar 2017-2018 “para reparar y mantener unidades educativas que requieren remodelación. El plan contará con un presupuesto de 30 mil 249 millones de Bs.
“En la recuperación de los planteles educativos participarán distintas instancias del Poder Popular como los Consejos Comunales y los Comités Locales de Abastecimiento de Producción (Clap), que hacen vida en torno a las escuelas. No se trata solo de recuperar y rehabilitar las unidades educativas, sino también de garantizar las condiciones necesarias para el desarrollo integral de los pequeños, con sus computadoras Canaima y útiles escolares”, expresó Tareck, a través de un contacto con Venezolana de Televisión.
Finalmente, El Aissami indicó que el ministro del Poder Popular para la Educación, Elías Jaua, distribuirá millones de libros de la Colección Bicentenario de manera gratuita a todos los estudiantes de la Patria, de cara al venidero año escolar 2017-2018.
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