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¿Es los Andes una universidad pública?

Por: Julián de Zubiria

Los expertos de diferentes universidades convencieron a Gina Parody de que Ser Pilo Paga era la solución al problema de la calidad y la cobertura de la educación superior en Colombia.

Cuando Andrés Oppenheimer le preguntó a la presidenta de Finlandia cómo habían hecho para pasar de ser un país agrícola, que sólo exportaba madera, a exportadores de alta tecnología, ella le respondió de manera directa y clara: “El secreto es muy sencillo y se puede resumir en tres palabras: educación, educación y educación”. Cuando viajó a Corea, encontró una respuesta semejante que explica por qué ese país, que tenía un PIB per cápita cinco veces inferior al colombiano en 1960, hoy tiene uno cuatro veces superior al nuestro. Corea del Sur es uno de los países que más invierte en educación, ciencia e investigación.

En Colombia ha pasado exactamente lo contrario. A pesar de que hemos contado con profundos balances y recomendaciones y con dos Planes Decenales, la educación sigue careciendo de políticas de Estado, de presupuesto y de apoyo político y social. La guerra y la corrupción le quitaron los recursos. No hemos contado con grandes movilizaciones ciudadanas que exijan invertir primero en educación, segundo en educación y tercero, en educación, como han hecho los países de mayor crecimiento y desarrollo en los últimos 50 años. Hemos desaprovechado las grandes oportunidades que hemos tenido para construir la política pública de largo aliento que garantice el derecho y la calidad de la educación.

Es este el contexto en el que la exministra Gina Parody lanzó el programa Ser Pilo Paga (SPP), sin discutirlo previamente con la comunidad académica, sin un debate con investigadores, rectores, pedagogos y la sociedad como un todo; ni siquiera hacía parte de la plataforma programática del gobierno que la eligió. Sencillamente, los expertos de la Universidad de los Andes la convencieron de que esa era la solución al problema de la calidad y la cobertura de la educación superior en Colombia. Y lo hizo público con bombos y platillos, en una de las campañas publicitarias más costosas que hemos tenido en educación. Para colmo, el presidente Juan Manuel Santos, sin hacer la más mínima evaluación de su impacto, ha salido a todos los medios a decir que quiere convertir al programa en política de Estado.

¡Qué irresponsabilidad! ¿Qué pasaría, por ejemplo, si algunos miles de “pilos” abandonan las carreras que eligieron? ¿Pagarán las cifras impagables que les fueron dadas en calidad de “créditos condonables”? ¿Qué ocurriría si se encontrara que, como irresponsablemente suele pasar en Colombia, este programa no tiene reservas a futuro porque salió mucho más caro de lo previsto? ¿Es necesario recordar que, como era previsible para todos menos para sus diseñadores, los “pilos” eligieron las carreras y universidades más costosas?

Así mismo, las universidades de élite han salido a defender el programa a capa y espada. Ellas, que son las principales beneficiadas al recibir el 85% de los recursos del Estado y de los “pilos”, han aplaudido la decisión de convertir SPP en política pública, pues estamos ante un mercado potencial de 10.000 jóvenes y un billón de pesos que anualmente ingresarían a la educación superior. Las universidades aplauden sin que se conozca ni un solo estudio serio de análisis hecho por expertos independientes. ¡Qué irresponsabilidad!

Por eso estamos como estamos en educación. Los intereses particulares han impedido construir una política pública de largo aliento y de seguimiento e investigación que ayude a hacer los ajustes cuando sean indispensables. Esto pasa porque en Colombia la política pública educativa no se construye de manera transparente, ni consensuada, ni pública. No hay interlocución, como sí la hay para definir las relaciones internacionales o la política económica.

Desde hace un tiempo las principales decisiones de política educativa se están tomando en consenso con la universidad más costosa del país. Ellos, que no han tenido un solo egresado de su recién creada facultad. Ellos que no han participado en la historia de la reflexión pedagógica colombiana, ni cuentan con publicaciones en el campo, ni han impulsado innovaciones, ni construido equipos de investigación pedagógica. Ellos están incidiendo en las principales decisiones de política pública educativa. Por ello no es raro que hayan diseñado Ser Pilo Paga y los Derechos Básicos de Aprendizaje, dos de los mayores errores en política pública educativa en las últimas décadas.

En estas circunstancias el rector de los Andes, Pablo Navas, salió a decir que, a pesar de ser la universidad más costosa y en la que se ha educado parte de la élite de este país, en realidad era la más “pública” de todas. (Tal vez le entendimos mal y lo que quiso decir fue que era la universidad que más incide en la política pública. Y en eso sí tendría toda la razón). Basó su argumento en que el 35% de los nuevos estudiantes reciben créditos condonables por el Programa SPP y que es la tercera universidad por número de estudiantes “pilos” recibidos (1.869), pero la que más dinero recibe por ellos. La pregunta es si eso la convierte en una universidad pública.

Los Andes es una excelente universidad. En las pruebas Saber Pro suele obtener uno de los mejores resultados y lo mismo puede decirse de la calidad de la formación brindada. También alcanza el cuarto lugar entre las universidades que más grupos de investigación tienen registrados ante Colciencias. Aun así, decir que es la mejor es claramente equivocado, ya que no existe manera para validar dicha información, salvo las pruebas Saber Pro que tienen en cuenta tan solo algunas pocas de las competencias esenciales en la vida. Para evaluar una universidad habría que considerar muchas y más diversas variables: valor agregado, aporte a la sociedad, innovación, liderazgo, formación ética, convivencia, cultura ciudadana; pero muy especialmente, sus egresados.

No debería haber duda de que es equivocado que los “pilos” se desplacen desde municipios lejanos hasta las grandes capitales; es inequitativo que mientras las universidades públicas se caen a pedazos, los Andes, la Javeriana y la Salle concentren a la mayoría de ellos. Pero lo inaudito es que debido a que están tomando el dinero público y algunos de los mejores alumnos de condiciones socioeconómicas muy bajas, ahora se declaren “públicas”.

En Colombia hay una guerra contra la educación pública: una guerra de recursos y una guerra mediática. En múltiples medios de comunicación se dice una y otra vez que la educación pública es “costosa y mala”, que los egresados se vuelven guerrilleros, que los jóvenes viven echando piedra y haciendo paros. También hay una guerra económica que se expresa en que el Estado tiene una deuda pendiente de 11,5 billones de pesos con la educación pública.

Es cierto que en las públicas de verdad es débil la evaluación de docentes y procesos; también lo es que los politiqueros tienen injerencia indebida en algunas regiones. Pero, contrario a lo que se dice, las públicas agregan más valor que las privadas según recientes estudios del Banco de la República. Eso quiere decir que impactan en mayor medida el desarrollo del pensamiento, la convivencia y la lectura, de lo que hacen las privadas. Contrario a lo que se dice, las tres universidades con más grupos de investigación reconocidos por Colciencias son la Nacional, la de Antioquia y la del Valle. Contrario a lo que se dice, en las últimas pruebas Saber Pro de 2017, la Nacional ocupó el primer lugar en seis de los diez programas evaluados. Contrario a lo que se dice, los grupos de matoneo virtual han tomado más fuerza en algunas universidades de élite que en las universidades públicas.

La mejor educación en el mundo la tienen los colegios y universidades públicas. Pública es la educación en Finlandia, como también lo es en China o en Corea del Sur. Todos los países del norte de Europa saben que una educación pública de calidad es la mejor inversión posible para consolidar el desarrollo integral y sostenible de una sociedad. Ellos aprendieron que la única opción para consolidar la democracia es fortalecer la educación pública de calidad. Por ello, invierten en ella; y al hacerlo, construyen un futuro integral y sostenido para todos.

Las universidades privadas certificadas han cumplido un excelente papel en la formación de profesionales en el país, pero no deben quitarles los recursos ni los alumnos a las públicas. Lo que tenemos que hacer es consolidar nuevas universidades regionales, como recientemente hizo Ecuador. Universidades que deben estar alejadas de los políticos regionales como garantía de calidad y deben atender a la población, sin tener que trasladarla hasta las grandes ciudades, cambiando con ello de manera radical y equivocada su contexto y sus formas de vida. Sólo así la inversión en educación se articulará a mediano plazo a los procesos de desarrollo regional. Para consolidar la paz, hay que fortalecer las regiones y la educación pública. Si reestructuramos programas como Ser Pilo Paga, podemos a ayudar a consolidarla.

Recientemente el presidente prometió equiparar los “pilos” en las públicas y las privadas. ¿Desde cuándo la política pública consiste en “equiparar” el apoyo a los dos tipos de universidades? La sociedad debe exigir que, sin excepción vayan a las públicas los próximos 10.000 “pilos”. Al hacerlo, aprovecharemos este programa para fortalecer y no para debilitar las universidades públicas. Las privadas recibieron la mayor parte de los primeros 30.000 “pilos”. Ahora la sociedad debe exigirles que asuman una parte de la matrícula, como pasa en todos los países del mundo en el que funcionan programas similares. Se llama cofinanciación. Colombia es el único país del mundo en el que el Estado paga el 100% de las matrículas y las privadas de élite nada. Por eso se declaran públicas. ¡Qué descaro!

En Chile los estudiantes han copado las calles para exigir el sagrado cumplimiento de su derecho a la educación. La presidenta Bachellet se ha comprometido a garantizarlo para el 50% de los estudiantes. Si no lo cumple, no culminará su gobierno. En Colombia hemos armado una enorme campaña publicitaria para promover un pequeño y costoso programa que sólo atiende al 2% de los estudiantes graduados de la educación media (de allí que tendrá un impacto marginal en cobertura), pero que gasta en ellos lo mismo que en los otros 650.000 estudiantes que asisten a todas las universidades públicas del país.

Invito a los estudiantes colombianos a que se tomen las calles para defender su derecho a estudiar, el cual se encuentra hoy amenazado por una política que disimuladamente está privatizando la educación superior. Incluso, les propongo a los estudiantes de los Andes que encabecen estas marchas. Quien quita que la Mane los deje hablar como voceros principales de las universidades “públicas” del país. Al fin y al cabo, el rector está convencido de que volvió “pública” la universidad de los Andes. Me temo que muy pocos compartirán sus ideas; el problema es que esa engañosa tesis la comparten quienes quieren debilitar la educación pública en el país.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/universidad-de-los-andes-es-publica-julian-de-zubiria/524019

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Cesena, la prima scuola d’Italia a riconoscere i giovani caregiver

Europa/Italia/VitaIt

Resumen: En Italia, al menos, 169 mil jóvenes asumen sistemáticamente el cuidado de un miembro de la familia, lo que repercute en sus opciones de educación, ocio, estilo de vida. El Instituto Profesional de Cesena desarrolla por primera vez un programa educativo adecuado a el cuidador jóvenes, pensando para cada uno de ellos un plan de estudios personalizado. «Hemos empezado a trabajar en este tema el año pasado: habíamos comprendido esta realidad y tuvimos situaciones de chicos que no habíamos reconocido o por el contrario que habíamos tratados con un pietismo excesivo», explica Alessandra Prati , participante del proyecto europeo EPYC  que les llevó a ser la primera escuela en Italia para reconocer la realidad de los jóvenes cuidadores y proporcionar un apoyo adecuado a estos estudiantes.

In Italia almeno 169 mila giovani si prendono cura sistematicamente di un famigliare, con ripercussioni sul loro percorso scolastico, il tempo libero, le scelte di vita. Un Istituto Professionale di Cesena per primo ha inserito i giovani caregiver fra i BES, pensando per ciascuno di loro un piano didattico personalizzato. Un’altra scuola a Carpi fa compilare ai nuovi iscritti un questionario per misurare il loro impegno di cura

Ha 17 anni I., è originaria della Turchia ma vive in Italia. Per fare i compiti deve litigare con la madre, perché quando lei deve fare i compiti il fratello la distrae e vuole sempre ricevere attenzioni. È italiana invece S. e ha 16 anni : anche lei dice che tempo per i compiti ne ha «sempre poco» e soprattutto la sua casa «non è più un luogo accogliente in cui farli». Nessuno dei suoi docenti però le ha mai chiesto una spiegazione per il grave calo nel suo rendimento scolastico e lei si è ben guardata dal gridare ai quattro venti quanto tempo le costa fare da caregiver al fratello disabile.Queste testimonianze sono state raccolte nel volume “Care2Work” (in allegato), collegato all’omonimo progetto europeo finanziato da Erasmus + di cui per l’Italia è partner la cooperativa Anziani e non solo.

I vissuti, i bisogni e le riflessioni qui esplicitate sono li stessi di tanti giovani caregivers, nascosti nelle classi di tutta Italia. La prima scuola d’Italia a dare loro attenzione è l’Istituto Professionale Versari Macrelli di Cesena, un istituto da mille e cento studenti. Qui l’istituto ha previsto l’essere giovani caregiver fra i bisogni educativi speciali, creando quindi la possibilità di avere un piano didattico personalizzato. Oggi ne usufruiscono otto studenti.«Abbiamo iniziato a lavorare su questo tema l’anno scorso: avevamo intuito questa realtà e avevamo avuto situazioni di ragazzi che non avevamo riconosciuto o che al contrario avevamo trattato con eccessivo pietismo», spiegaAlessandra Prati, docente di economia aziendale dell’Istituto, oggi distaccata all’ufficio scolastico provinciale di Forlì Cesena.

È l’incontro con la cooperativa Anziani e non Solo e con il progetto europeo Epyc a far fare loro un salto di qualità nella riflessione, che li ha portati con questo anno scolastico ad essere la prima scuola d’Italia a riconoscere nero su bianco la figura del giovane caregiver e a prevedere adeguati supporti per questi studenti. La professoressa Prati ne parlerà oggi pomeriggio a Carpi nel workshop “Essere giovani studenti e caregiver”, nell’ambito dei Caregiver Day organizzati da Anziani e non solo (qui il programma completo), ma del tema si parlerà ancora venerdì e sabato a Rimini, nell’ambito del Convegno Erickson “Supereroi fragili, Adolescenti oggi tra disagi e opportunità”.

La professoressa Prati ha voluto intitolare il suo intervento “La scuola incubatrice di nuovi soggetti protagonisti di care” , perché «la scuola vorrebbe fare proprio questo, proteggere e insieme far crescere» questi che sono «ragazzi in punta di piedi, molto discreti, silenziosi, che faticano a esternare la propria situazione e anche solo a riconoscerla», spiega. Cita l’esempio di una sua alunna di quinta, dell’anno scorso: «la scuola aveva già avviato un percorso di sensibilizzazione sul tema dei giovani caregiver, ma lei non ha mai detto nulla. Alla maturità, faceva l’indirizzo servizi sociali, si è presentata con una tesina su lei come caregiver della sorella e tutte le discipline le ha allacciate alla sorella. Il primo obiettivo quindi è far capire ai ragazzi stessi il loro ruolo, poi farlo capire ai compagni e anche ai docenti, perché non tutti hanno accettato la proposta che la scuola ha fatto».

Concretamente, gli studenti che hanno un piano didattico personalizzato possono contare su interrogazioni programmate, se serve per alcune discipline fissare degli obiettivi minimi, recuperare le verifiche saltate e un compagno tutor per trasmettere i compiti. Se serve è possibile anche derogare al tetto massimo di assenze da scuola. «La scuola ha creato un gruppo di lavoro, siamo sei insegnanti, ci crediamo molto, stiamo cercando di diffondere questa esperienza a livello provinciale, abbiamo realizzato un concorso fotografico nelle scuole superiori della provincia di Forlì-Cesena, con la Consulta degli Studenti, per illustrare le sensazioni che un giovane caregiver prova», racconta Prati, ricordando lo scatto con il gabbiano che prova a spiccare il volo o quello in cui una ragazza allaccia le scarpe a un’amica.

Licia Boccoletti è la responsabile progetti Anziani e non solo. Proprio lei un anno fa ci aveva aperto gli occhi su questa realtà silenziosa e invisibile. Per l’Istat i ragazzi fra i 15 e i 24 anni che si prendono cura di un famigliare adulto fragile sono 169mila, pari al 2,8% della popolazione di questa età. Ma un’indagine svolta da Anziani e non solo a Carpi aveva rilevato che il 19,8% degli studenti presta un livello di cura di intensità alta o molto alta verso un genitore o un nonno, ovvero a una persona anziana o malata. Anche il Rapporto Garanzia Giovani ha evidenziato che le responsabilità collegate alla cura sono il primo motivo di inattività dei giovani Neet fra i 15 e i 29 anni. Al CFP Nazareno di Carpi, dove Anziani e non solo aveva svolto la sua ricerca, la scala MACA-YC42 viene ora sistematicamente utilizzata all’atto delle iscrizioni: «È un questionario per quantificare il carico di cura, viene distribuito all’atto dell’iscrizione, la scuola poi si impegna ad approfondire con le famiglie le singole situazioni, gli insegnanti hanno fatto un percorso con noi, c’è uno psicologo di riferimento… al termine dei nostri laboratori in questa scuola il 20-30% dei ragazzi ha dichiarato di identificarsi nel ruolo del caregiver», spiega Boccoletti.

La cooperativa Anziani e non solo nel frattempo ha avviato anche un piccolo servizio dedicato ai giovani caregiver, nell’ambito del progetto europeo Epyc, sui quattro comuni del distretto di Carpi: è stato fatto un primo censimento dei potenziali giovani caregiver, che in questo momento vengono contattati individualmente. Da inizio aprile sono tre i ragazzi fra i 13 e i 19 anni che hanno già aderito alla proposta di un percorso insieme, con incontri individuali e attività di gruppo, cominciando dalla fotografia e dal teatro, per fare qualcosa insieme e allo stesso tempo confrontarsi con qualcuno che sta vivendo la stessa esperienza.

Foto Michael Kurzynowski/Unsplash
Fuente: http://www.vita.it/it/article/2017/05/03/cesena-la-prima-scuola-ditalia-a-riconoscere-i-giovani-caregiver/143220/
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Sudáfrica: No Respect for Learners in Farm Schools

Sudáfrica/Mayo de 2017/Fuente: All Africa

Resumen: Juez acusa a la educación MEC de irrespetar los derechos de los estudiantes. Tribunal pidió al gobierno que considere la posibilidad de expropiar tierras cerca de las cuevas de Cango. Juez visita la escuela de Grootkraal antes de llegar al veredicto. La comunidad Grootkraal, cerca de Oudtshoorn, y los propietarios, el Kobot Besigheid Trust, se enfrentaron en el Tribunal Superior de Cabo Occidental en abril sobre el destino de la histórica escuela rural y la tierra en la que se encuentra. La Fundación quiere desalojar la escuela para dar paso a una atracción turística. Igualdad de Educación hizo presentaciones como un amigo de la corte.

«What will they use the land for?» asked the lawyer representing the owners of the land from which the Grootkraal Primary School faces eviction. Seated in the public gallery in court, I was tempted to shout: «It’s none of your damn business! Give the community of Grootkraal their land back for the education of their children!» Of course I couldn’t do this, because Judge Elizabeth Baartman would have thrown me out, or worse, held me in contempt of court.

Read about the Grootkraal case:

Judge accuses education MEC of disrespecting learners’ rights

Court asked to tell government to consider expropriating land near Cango Caves

Judge to visit Grootkraal school before reaching verdict

The Grootkraal community near Oudtshoorn, and the owners, the Kobot Besigheid Trust, faced off in the Western Cape High Court in April over the fate of the historic rural school and the land on which it stands. The Trust wants to evict the school to make way for a tourist attraction. Equal Education made submissions as a friend of the court.

Counsel for the MEC for Education in the Western Cape (Debbie Schafer) also made submissions. The Department is not opposing the application for eviction and if the eviction is granted, the school will be moved 17km away to Oudtshoorn.

Judge Baartman was at pains to point out that the Department during this land dispute has treated children of farmworkers in Grootkraal with disdain and disrespect.

This is true and I can vouch for it. The DA government’s actions in this case show why many people believe it does not care for the interests of poor black and coloured working-class people. The case has highlighted that, not unlike the current ANC government, the DA government too has no interest in dealing with the ever-emotive issue of the land; in fact the MEC for Education proclaims that she is under no obligation to consider expropriation of land. Even though the South African Schools Act gives her the powers to do so «if it is in the public interest or … for any purpose relating to school education in a province».

In the euphoria of the first years after 1994, the newly-elected government brought together some of the best minds in the country to form a committee to prepare a more equitable and just public education system in South Africa. Transforming the invidious position of farm schools formed part of that agenda. Alive to the history of these schools as a tool for extracting labour from black rural children and a symbol of Bantu Education at its very worst, the committee recommended expropriation as a first step to improvement. Fast-forward 20 years later and the future of these schools still hangs in the balance.

Equal Education has drawn Judge Baartman’s attention to this context and argued that the MEC should consider expropriating the land in the best interest of the Grootkraal learners. The land has been in use by the community for 185 years and during this time a primary school came into existence. Surely any government voted in by the will of the people would want to protect children, especially when it comes to education?

Yet the Western Cape government is not willing to do so. Instead it keeps many poor working-class people in the dark. Visit any school built on private property in the Winelands – you will see what I am talking about. Children born of farmworkers are being taken to run-down schools, and in reality are being prepared to become low-paid farmworkers like their parents and the generations before them. The cycle of poverty is in full swing in the Western Cape Winelands under the watchful eye and couldn’t-care-less attitude of the Western Cape government.

To rub salt into a wound inflicted by colonial domination and oppression, the MEC for Education has not been to the Grootkraal school. Yet her court papers label learners’ sentiments about their school as without merit and ill-informed. During court proceedings and while the Judge was being critical of her decisions in protecting the learners, the MEC took to twitter to say that the issue pre-dated her time as MEC for Education. This does not make sense: she and previous MEC Donald Grant are both members of the DA.

On 10 May 2017 Judge Baartman will conduct an inspection to see for herself the conditions at he school. This visit by the Judge is interesting because the MEC for Education in the Western Cape has never met the community of Grootkraal in all her years of occupying that office.

It is shocking that the MEC of Education is enabling the anti-transformative and cruel actions of private profit-driven actors and proving her loyalty to them by disrespecting the rights of learners.

The area that is under dispute in this case only makes up 0,2% of the land. This makes one wonder: if the Department and the trust are putting up such a massive fight now, what will happen when we argue that far bigger chunks of the land should given back to its rightful owners?

Fuente: http://allafrica.com/stories/201705040651.html

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Las cifras del Trabajo infantil en Guatemala

Guatemala/Mayo de 2017/Autor: Rodrigo Arias/Fuente: Siglo 21

La última encuesta nacional de condiciones de vida Encovi, revela que la cifra de niños y niñas en situación de trabajo muestra una reducción notable, pues se registró una nueva cifra de niños y adolescentes trabajadores que pasó de ser 850 mil en 2011, a 790 mil niños y adolescentes, con una reducción de 60 mil personas, en 2016.

Sin embargo, de acuerdo con la licenciada María Gabriel Gaitán hay que tomar en cuenta que hay muchas niñas que realizan trabajo doméstico en sus casas y esta actividad es invisibilizada.

En la experiencia de Gaitán es posible retirar del trabajo o reducir horas por medio de la escolarización de los niños. Además, de concientizar a las comunidades. La experta opina que aún hace falta restituir derechos a los niños y es necesario enfocarse en ser un Estado garante de los derechos de educación, salud y recreación como mínimo.

La Encovi se realizó en el año 2016, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo.

Producto de la misma, Alta Verapaz, Chiquimula, Baja Verapaz, Chimaltenango, Zacapa, Petén y Jalapa entre otros, fueron identificados como los departamentos con mayores índices de niñez en condiciones de trabajo infantil.

 El 50% aproximadamente de la población en condiciones de trabajo infantil, se dedica a la agricultura o actividades relacionadas, fenómeno que afecta principalmente a la niñez del área rural, del sur y noroccidente del país. Dicha situación limita a la niñez, tanto en su educación y consecuentemente, en su desarrollo óptimo a futuro.

 Guatemala cuenta con un marco institucional: la Comisión Nacional Para la Erradicación del Trabajo Infantil, Conapeti, que orienta a través de sus instituciones y entidades el abordaje que debe darse para la prevención y erradicación del trabajo infantil y sus peores formas a nivel sectorial y también territorial por medio de sus comités departamentales, bajo la dirección del Ministerio de Trabajo y Previsión Social se ha realizado un esfuerzo conjunto con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Esta hoja de ruta  va enmarcada en los compromisos internacionales y vinculada a la estrategia nacional de desarrollo y de política pública, para que a través de la intervención de la misma en seis dimensiones se convierta en la herramienta orientadora y logre progresivamente alcanzar la meta de erradicar el trabajo infantil.

Inicialmente, se socializa la planificación de 2017, la cual resulta de un proceso de consulta realizado durante el año 2016 en cada 1 de los 16 departamentos donde se cuenta con infraestructura de Conapeti. Dicho plan contiene acciones enmarcadas en el cumplimiento y ejecución de la Hoja de Ruta programación 2016 –  2020, para Hacer de Guatemala un país libre de trabajo infantil.

Durante el mes de marzo se viajó y trabajó con nueve departamentos que son los siguientes: Huehuetenango, Totonicapán, Quiché, Escuintla, Retalhuleu, Sololá, Chiquimula, El Progreso y Jutiapa.

De esta manera se da seguimiento a las acciones establecidas desde la programación de la Hoja de Ruta, la cual busca la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en el país

No obstante, las acciones públicas destinadas a combatir el fenómeno del Trabajo infantil, un informe publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), indica que en la actualidad, cerca de 7 millones de niños, niñas y adolescentes habitan en Guatemala, lo que lo convierte en el país con mayor cantidad de población en este rango de edades, que representa el 37% de la población total centroamericana de niños, niñas y adolescentes.

El mismo informe analiza y compara cifras del período 2007-2013 y destaca que a pesar de que Guatemala cuenta con la mayor cantidad de población de niñez y adolescencia en la región, a su vez, también es la que la Inversión Pública en Niñez y Adolescencia (IPNA) alcanza su cifra más baja siendo esta en promedio un 4.3% del PIB.

Cabe señalar que la tendencia de la IPNA, a lo largo del período analizado en el informe no ha mostrado incrementos sostenidos ni sustanciosos. El mayor nivel de inversión alcanzado se sitúa en 2010 con cerca del 5% del PIB y durante los años subsiguientes el índice ha sufrido una tendencia al descenso y estancamiento reportando en 2013 un pérdida de 0,7 puntos del PIB en comparación al año 2010, lo que supone la necesaria revisión de los montos invertidos en la niñez y adolescencia a efecto de prevenir el fenómeno del Trabajo infantil.

Fuente: http://www.s21.gt/2017/05/las-cifras-del-trabajo-infantil-en-guatemala/

 

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Siria: Niños aprenden desde escuela qué hacer ante un bombardeo

Siria/04 mayo 2017/Fuente: El Comercio

Escolares aprenden a protegerse en caso de un bombardeo durante una clase de sensibilización dictada por la defensa civil de Siria, conocidos mundialmente como Los Cascos Blancos.

Esta iniciativa sobre la seguridad de la guerra,  se da como parte de una campaña dirigida por la defensa civil siria en la zona de Harasta, en las afueras del noreste de la capital Damasco.

Al menos 2.786 personas perdieron la vida por la violencia en Siria durante el mes de abril, una cifra ligeramente inferior a la de marzo, cuando hubo 2.826 muertos, según el recuento hecho por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

De esos muertos, al menos 938 eran civiles, entre los que hay 291 menores y 151 mujeres.

Casi la mitad de los civiles -453- fallecieron por bombardeos de aviones rusos y sirios en distintas partes del país.

Otras causas de la muerte de ciudadanos en Siria fueron los disparos de facciones islámicas, fuego de la guardia fronteriza turca, explosiones de artefactos y minas, bombardeos de la coalición internacional y ataques de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) -una alianza armada liderada por milicias kurdas-, entre otras.

Asimismo, al menos 449 combatientes sirios de grupos rebeldes e islámicos y de las FSD perecieron durante el mes de abril; así como 833 milicianos, la mayoría extranjeros, de organizaciones extremistas como el Estado Islámico (EI), el Frente de la Conquista del Levante -ex filial de Al Qaeda- o el Ejército Islámico Túrquico.

En el bando gubernamental, al menos 215 efectivos de las fuerzas regulares murieron, además de 308 guerrilleros sirios de las Fuerzas de Defensa Nacional y de otras milicias leales al presidente Bashar al Assad. Entre ellos, cinco combatientes del grupo chií libanés Hizbulá y 23 milicianos chiíes de otras nacionalidades.

A estas víctimas mortales se suman quince personas, cuya identidad no se ha podido esclarecer.

Siria es desde marzo de 2011 escenario de un conflicto, que ha causado más de 321.000 muertos.

Fuente:http://elcomercio.pe/mundo/asia/siria-ninos-aprenden-desde-escuela-que-hacer-ante-bombardeo-noticia-1988495

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Unicef reconoce esfuerzos de México para incorporar a niños repatriados a educación y salud

México/04 mayo 2017/Fuente: terra

l gobierno mexicano ha realizado una movilización muy fuerte para que los niños que regresan de Estados Unidos entren inmediatamente a las escuelas y tengan acceso a servicios de salud y vivienda, reconoció el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Christian Skoog.

«Cuesta mucho a veces porque los niños llegan sin la compañía de un adulto y sin dónde poder encontrar todo esto, pero creo que hemos visto una decision muy fuerte y positiva por parte del gobierno mexicano», resaltó el representante de la Unicef en México.

«Para nosotros, los niños son niños, no importa si son de El Salvador, de Guatemala o de México, tienen derechos y nosotros debemos asegurarles el mismo trato y servicios, si llegan, si regresan, si tienen su movimiento hacia el norte o hacia el sur del país, lo que buscamos es esa igualdad frente a los servicios».

Unicef México refirió que durante el año pasado hubo 13 mil 746 eventos de repatriación de niños, niñas y adolescentes mexicanos desde Estados Unidos, de los cuales, 70 por ciento correspondió a infantes que viajaron sin la compañía de un adulto.

Dijo que se llevaron a cabo 40 mil 542 eventos de detención de niños y adolescentes extranjeros (acompañados y no acompañados), en diferentes estaciones del Instituto Nacional de Migración (INM).

Durante la presentación del Informe Anual 2016 de Unicef México, Skoog destacó que ocho de cada 10 niños fueron repatriados desde México, principalmente a países como Guatemala (41 por ciento), Honduras (29 por ciento), y El Salvador (25 por ciento).

«Las condiciones en las que regresan muchos de los niños que son repatriados depende de diversos factores, ya que hay niños que han estado afuera por años y otros por meses en Estados Unidos, y también depende de las zonas en las que estuvieron».

Por otra parte, el documento destaca que en México un tercio de la población o alrededor de 40 millones de personas son niños, niñas y adolescentes, de los cuales 54 por ciento (21 millones), viven en condiciones de pobreza.

«En países como México u otros de la región, el gran desafío es seguir trabajando para disminuir o eliminar las brechas económicas, demográficas, sociales y de género que separan a la niñez y la adolescencia del ejercicio pleno de todos sus derechos», explicó.

Y es que el informe destaca que los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en pobreza, la carencia con mayor prevalencia entre esta población, es la seguridad social, ya que cada seis de cada 10 la padecen, en tanto que nueve de cada 10 niños que habla una lengua indígena, son pobres.

En materia de protección integral de derechos, el organismo refirió que en el país, seis de cada 10 niños han vivido algún tipo de violencia en el hogar, y la mitad de los adolescentes del país, ha sufrido algún tipo de agresión psicológica.

Además, uno de cada 15 niños ha recibido alguna forma de castigo físico severo como jalones de orejas, bofetadas, manotazos, o golpes fuertes como método de disciplina.

Asimismo, refiere que más de cuatro millones de niños, niñas y adolescentes están fuera de la escuela, y más de 600 mil podrían dejarla si no se crean estrategias para evitarlo.

En ese sentido, el informe precisa que nueve de cada 10 estudiantes hablantes de lenguas indígenas asisten a escuelas en áreas de alta o muy alta marginación, mientras que su presencia disminuye en los centros de estudio conforme avanzan los grados y niveles escolares.

Christian Skoog reconoció y agradeció a la sociedad mexicana que apoya los programas y proyectos de este organismo internacional, con donativos de manera individual, y a las empresas que destinaron recursos, tiempo, experiencia e innovación en sus prácticas de negocio para seguir sumando recursos y voluntades a favor de la niñez y adolescencia mexicana.

Fuente noticia: https://www.terra.com.mx/noticias/mexico/unicef-reconoce-esfuerzos-de-mexico-para-incorporar-a-ninos-repatriados-a-educacion-y-salud,f4900239e172eb6ec1cc24f234389dbf83gb5wx7.html

Fuente imagen:http://www.eluniversal.com.mx/sites/default/files/styles/f03-651×400/public/2016/02/19/NR-A11-EU190216-1_Drupal%20Main%20Image.var_1455864591.jpg?itok=CP8QmiYK

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Aburridos, desafiliados y desescolarizados. ¿La escuela socava el derecho a la educación de niños y jóvenes?

Por: a

El Observatorio del Derecho a la Educación y la Justicia (ODEJ) es una plataforma para el pronunciamiento público, impulsado por el campo estratégico en modelos y políticas educativas del Sistema Universitario Jesuita (SUJ). Su propósito consiste en la construcción de un espacio de análisis informado y de posicionamiento crítico de las políticas y las reformas educativas en México y América Latina, arraigado en la realidad social acerca de las injusticas del sistema educativo, y recupera temas coyunturales y estructurales con relación a la agenda educativa vigente.

Conforme los adolescentes mexicanos crecen, la proporción de quienes asisten a la escuela disminuye de manera progresiva, en una proporción que va del 96.3% a los 12 años hasta 40.2% a los 19 años (INEGI, Encuesta Intercensal 2015, 2016). La menor asistencia a la escuela sucede en el rango de edad que corresponde a dos de los ciclos de la educación obligatoria: secundaria y bachillerato.

Fuente: INEGI, Encuesta Intercensal 2015, 2016

Las razones de no asistencia a la escuela por parte de los adolescentes son múltiples y de diversa naturaleza. Primero, hay razones estructurales: la insuficiente cobertura del servicio y las desigualdades socioeconómicas de la población. Segundo, hay razones individuales: unas relacionadas con decisiones vitales (trabajar, unirse, procrear), otras de carácter personal-subjetivo, como considerar que la escuela no es útil para el futuro o por la falta de gusto por el estudio. Tercero, hay razones ‘sociales’, relacionadas con el entorno comunitario y escolar: falta de seguridad, discriminación, violencia o maltrato en la escuela. Cuarto, hay razones referidas al desempeño académico o escolar de los adolescentes: no aprobar materias, no aprobar examen de admisión al siguiente nivel o ser expulsado por mal comportamiento.

Hace más de una década que se hizo evidente el peso relativo de quienes no continuaban en la escuela por razones personales-subjetivas. La Encuesta Nacional de la Juventud (2005) mostró que la falta de interés o gusto por la escuela fueron razones aludidas por casi la mitad de los jóvenes varones de 15 a 19 años que dejaron la escuela, frente a un tercio de las mujeres en igual condición (IMJ, 2006).

Diversas encuestas en hogares han profundizado en la estimación de la proporción de adolescentes que no asisten a la escuela por razones de ese tipo. El Módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE-INEGI) en 2007 identificó que 58.9% de los varones y 43.9% de las mujeres de 15 a 17 años no asistía a la escuela por falta de interés o de aptitud para hacerlo. En 2011 las proporciones disminuyeron pero siguen siendo significativas: 54.3% de los varones y 35.1% de las mujeres no asistían a la escuela por las razones antes citadas. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica Demográfica (ENADID-INEGI, 2014) mostró que, entre las mujeres de 15 a 34 años, el 20% dejó de asistir a la escuela antes de los 15 años, cuya cuarta parte lo hizo porque “no quiso o no le gustó estudiar”; otro 53.5% dejó la escuela entre los 15 y los 19 años, de las que un 16% lo decidió por la misma razón (mientras 14% se casó; 9% se embarazó y 9% empezó a trabajar). Para redondear, la Encuesta Nacional de los Hogares (ENH-INEGI, 2015) reportó que 40% de los varones y 26% de las mujeres de 15 a 19 años que no asistían a la escuela, no lo hacían porque no querían continuar en la escuela o no les gustaba estudiar.

El proceso de codificación de las respuestas y su agrupamiento en categorías conlleva, con frecuencia, una pérdida de datos y –sobre todo– de ciertos significados particulares manejados por la población encuestada. Sin embargo, el análisis de microdatos de las encuestas arriba citadas permite identificar algunos de estos significados. Los más frecuentes aluden a la falta de “gusto” por el estudio o por la escuela que manifiestan las y los adolescentes. Hay expresiones más particulares: “no le gustó el sistema de la escuela”, “no le caían bien los maestros”, “no estaba a gusto en la escuela”, “no le gustó la escuela”. El gusto está relacionado con varias cosas: el placer o deleite que una persona experimenta por algún motivo; la afición o inclinación de una persona por algo.

En segundo nivel de frecuencias se encuentran aquellos adolescentes que dicen ya no querer seguir en la escuela o que ya no quisieron estudiar. Sin embargo, esto suele estar asociado a otros factores: “lo castigó su maestra en ese entonces y ya no quiso ir”; “ya no quiso estudiar porque no le gusta”, “se influenció con sus amigos y ya no quiso estudiar”. En este sentido, el querer está asociado con el deseo, la voluntad, la inclinación o determinación de hacer algo.

En tercer lugar, hay muchos adolescentes que no quieren estudiar o no les gusta la escuela, por fastidio, enfado o aburrimiento, ya sea porque “no le llamó la atención la escuela”, “le aburría la escuela”, “se aburría en la escuela y ya no quiso ir”. Además, porque son flojos, por “la flojera para estudiar”, o porque “se aflojeró y ya no le gustó estudiar”, esto es, por la combinación de cansancio con la pereza. Además, están aquellos que dicen no asistir ni continuar estudiando porque “no nació para la escuela” o, simplemente, porque “no se le daba la escuela”. En este tipo de casos está presente un sentimiento de incompetencia entre los adolescentes, por lo que “se le hace difícil”, “le cuesta mucho aprender.” Esto deviene en una imagen negativa: “yo no tengo cabeza para estudiar.”

Más allá de razones estructurales que limitan el acceso o la permanencia de los adolescentes en la escuela (falta de cobertura o desigualdades socioeconómicas), están aquellas razones que expulsan de la escuela a aquellos que sí pudieron ingresar a ella.  Se trata de la falta de interés, de gusto, de voluntad, de deseo, así como el aburrimiento, el fastidio, la flojera y el sentido de incompetencia. Todas ellas concurren para explicar el por qué más de un tercio de los varones y más de una cuarta parte de las mujeres de 15 a 19 años que no asistieron a la escuela en 2015, dejaron de hacerlo.

Una conclusión paradojal aparece: en un número significativo de adolescentes la escuela no formó el gusto, no cultivó el deseo ni la voluntad de perseverar en la escolaridad y, por el contrario, desencadenó el aburrimiento, el fastidio y la flojera, suficientes para la ruptura de todo vínculo. ¿Qué están haciendo o han dejado de hacer las escuelas, los directivos y los docentes para que suceda ese efecto no deseado de la acción escolar, antitético de sus objetivos educativos? ¿De qué manera los docentes están encarando la abulia de un número importante de estudiantes frente al trabajo académico y los contenidos curriculares? Ciertamente, la falta de interés o de voluntad, el aburrimiento y el fastidio de los estudiantes, son un resultado –sólo sintomático– de la combinación de procesos sociales, culturales y escolares que están socavando la capacidad de la escuela y disminuyendo las condiciones de buen ejercicio del derecho a la educación de todos los adolescentes previamente escolarizados.

En el ámbito discursivo del derecho a la educación se distingue “el derecho a…” (relacionado con la accesibilidad y la asequibilidad) respecto al “derecho en…” (relativo a la aceptabilidad y la adaptabilidad).

De acuerdo con Latapí (2009) la aceptabilidad se refiere al fondo y a la forma de la educación, así como a su pertinencia cultural y lingüística, en tanto que la adaptabilidad remite a la flexibilidad de las formas de educación ofrecidas para adaptarse a los diversos contextos. En este último caso, en palabras de Tomasevski (2004), se trata de que las escuelas se adapten a las características de los estudiantes y no forzar lo contrario, que los adolescentes se adapten a las condiciones de la escuela.

Los datos arriba descritos ofrecen indicios sólidos de que algunas cosas no están sucediendo en las escuelas para procurar la aceptabilidad y la adaptabilidad de la educación que ofrecen a sus estudiantes.

Los procesos escolares y las prácticas docentes no siempre hacen las mediaciones y ajustes para gestionar la pertinencia de los contenidos ni la relevancia de lo que se enseña. Múltiples usos, costumbres, rutinas y hasta liturgias escolares sólo muestran la forma (la actividad docente) pero no necesariamente atienden y cuidan el fondo –el aprendizaje de los alumnos. Pero hay más, de acuerdo con Cámara (2006: 28-29):

“En un salón de clase ordinario es fácil percibir el punto muerto en el que el desinterés por aprender se equilibra con la aceptación del régimen escolar… tener presente un entorno educativo en el que ni el maestro va a encontrar orgullo y satisfacción en su trabajo ni el estudiante percibir que aprender es valioso o que los adultos se interesan en que aprenda… Fuera de momentos en los que el maestro urge acciones que todos obedecen… la resignación ante la actividad impuesta puede dar lugar al aburrimiento o la rebeldía…”

Es cierto, también, que los adolescentes actuales no son iguales que las generaciones precedentes. Ahora los adolescentes se aburren en el aula porque han crecido en entornos informacionales que han descentrado a la escuela y a los docentes como los principales proveedores de aprendizajes. Los estudiantes se mueven en una época en la que sucede el desfondamiento y la destitución de la institución escolar (Corea, 2010). La escuela no es capaz de responder a la dispersión y fragmentación de los múltiples intereses de los adolescentes, quienes encuentran respuestas en otros medios, en la inmediatez y superficialidad de la comunicación permanente con sus pares, más que con o entre los adultos.

El problema de fondo se puede buscar en la fuerza de las prácticas escolares tradicionales, que no son interpeladas sino eludidas por las nuevas configuraciones en los entornos de aprendizaje de los estudiantes. El disgusto por estudiar, el aburrimiento y el desinterés de los adolescentes por los aprendizajes escolares son sólo síntomas de la desconexión operante entre sus características subjetivas y las rutinas cristalizadas en la cotidianidad de las prácticas escolares. El resultado es la desafiliación o desvinculación de los adolescentes respecto a los contenidos curriculares y prácticas escolares que conducen, en extremo, a su desescolarización.

Ante este panorama, cabe compartir algunas cuestiones que consideramos de urgente resolución: ¿puede la política educativa abordar el asunto de la relevancia de los procesos y contenidos curriculares, para construir el gusto por el aprendizaje escolar entre los adolescentes, superando el aburrimiento, la flojera y la falta de sentido que prohíjan su desafiliación? Es decir, ¿puede la política educativa hacerse cargo de mejorar la aceptabilidad y la adaptabilidad de los procesos escolares en la educación secundaria y media superior mexicanas, de modo que los adolescentes no sólo sean retenidos en la escuela, sino efectivamente sean implicados en aprendizajes que les resulten significativos y valiosos? ¿puede la política educativa generar medidas eficaces para combatir los resultados negativos, efectos no deseados de la escolarización llana de los adolescentes? ¿qué estrategias se pueden plantear para que los jóvenes que abandonaron la escuela, tengan segundas o terceras oportunidades para ejercer de manera plena su derecho a la educación y que no se agoten en una simple reescolarización?

Referencias

Cámara, Gabriel (coord.) (2006) Enseñar y Aprender con interés. México, Ed. Siglo XXI

Corea, Cristina (2010) Pedagogía del aburrido: escuelas destituidas. Buenos Aires, Ed. Paidós, 224 pp.

IMJ (2006). Encuesta Nacional de la Juventud, 2005.  México: Instituto Mexicano de la Juventud.

Latapí, Pablo (2009) “El derecho a la educación. Su alcance, exigibilidad y relevancia para la política educativa”.  Revista Mexicana de Investigación Educativa, Vol. XIV núm. 40, pp. 255-287

Tomasevski, Katarina (2004). “Indicadores del derecho a la educación”. Revisa Instituto Interamericano de Derechos Humanos, vol. 40.

Fuente noticia: http://www.educacionfutura.org/aburridos-desafiliados-y-desescolarizados-la-escuela-socava-el-derecho-a-la-educacion-de-ninos-y-jovenes/

Fuente imagen: http://www.educacionfutura.org/odej.png

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