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Sur: El Arte, Herramienta de Anuncio y de Denuncia en la Mujer del Sur

El Arte, Herramienta de Anuncio y de Denuncia en la Mujer del Sur

Lourdes Catalina Velásquez de Urbáez

Maturín / Venezuela

CLACSO

Una manera que ha tenido la humanidad para expresar su mundo interior, es el arte en sus distintas manifestaciones y aunque él en sí tiene un propósito enmarcado en la belleza, también, y es el caso que nos ocupa, anuncia y muestra una historia, la historia humana. De los pueblos, de la vida; y además denuncia los atropellos que han entorpecido el curso libre de esa historia.

El Sur, en su esencia, ha sido ignorado por las grandes potencias del mundo, ha sido arrojado  a lo que llana Franz Fanon el No Ser y el no lugar; y si no es, no tiene sentido su cuidado, protección, respeto y reconocimiento.

En estas categorías se incluyen, o mejor dicho, se excluyen continentes, culturas, la humanidad. Elemento bien maltratado en el Sur, es la Mujer, desde dentro y desde fuera de nuestro entorno, básicamente por esa cultura patriarcal que no persigue como a su presa.

Es por ello, que es la misma mujer quien ha salido a expresar valores, belleza, cultura y amor. Una herramienta perfecta es el Arte, básicamente en lo que se conoce con el nombre de Arte Erótico, muy bien definido por Lorde (1978) como “Un recurso que reside en el interior de todas nosotras, asentado en un plano profundamente femenino y espiritual y firmemente enraizado en el poder de nuestros sentimientos inexpresados y aún por reconocer.”

Este poder ha movido a muchas mujeres a manifestar esa belleza secreta, esa espiritualidad, ese andar amoroso por la vida, a través del arte erótico, tan despreciado y mal interpretado, llamándolo, incluso, pornografía. Sin embargo, por encima de las opresiones, el colonialismo y el machismo, la mujer siempre encuentra en el arte una manera de expresar su belleza, aún cuando su rostro esté cubierto por un velo.

En el caso de Ana Mentietta, una hermosa mujer negra, a través de sus pinturas releja la belleza de la mujer de la mujer del Sur, y además, su cultura, dibujada en su cuerpo y con su cuerpo, en una relación entre el cuerpo y la tierra, la que se manifiesta en su obra como una manera de reivindicar el hecho de haber sido arrancada de tu tierra natal desde muy pequeña, por lo que en su obra destacan relieves esculpidos en la misma tierra, con las medidas de su propio cuerpo. Es decir, muestra su belleza, su cultura su afecto, a través del arte.

En este sentido, John Perreault, en Tierra y fuego (1981), expresa: “para Mandieta, la tierra es el útero del cual sale la mujer”; ella con su gran espiritualidad y su arte exquisito plasma todo esto en la pintura, la fotografía, el relieve, el performance. Una gran artista, Ana Mendieta.

Ella tiene una obra hermosísima que se llama Alma Silueta en Fuego (Figura 1), en la que se unen y entrelazan artísticamente el cuerpo, la tierra y el fuego. Es una expresión bellísima de su propia vida, de la vida de la mujer negra, de la mujer exiliada.

Su corta vida con sus confusiones y temores la vivió en amor profundo y quiso dejar plasmado ese torbellino de su mundo interior, expresándolo en el arte, cuyas obras han sido expuestas en los mejores museos del mundo contemporáneo.

Otro ejemplo del extraordinario arte femenino lo encontramos en Shirin Neshat, una mujer que entrelaza la fuerte lucha que tiene que librar la mujer árabe, con la belleza femenina; es más, embellece la lucha, de manera muy fina al enlazar lo poético – pictórico y lo político – social. Ella muy consciente de que el arte no acontece solamente para ofrecer el deleite de lo bello, sino que encierra un mensaje de la lucha de la mujer árabe con el norte y con su propio sur; es por ello que en un aporte del Foro correspondiente a esta artista, la califiqué como “enlazadora”, ya que sabiamente enlaza lo político con lo poético; lo personal con lo colectivo; lo externo con lo interno.

Karina Bidaseca (2018) refiriéndose a “Las mujeres de Alá: Arte en el exilio de Shirin Neshat”, expresa que esta obra, “Produce una tensión entre la espiritualidad y lo político, y las armas aquí son un instrumento clave. Apuntadas por las manos de las propias mujeres contra el espectador, la imagen permite, contrarrestar la representación de las mujeres musulmanas como víctimas.”(p.87)

De esta manera logra expresar una fuerza espiritual, un coraje que se contagia no sólo a la mujer musulmana, sino inclusive a la mujer occidental. En su obra “No disparen” (Figura 2), la mujer musulmana, con su rostro descubierto, manifiesta en sus ojos una fuerza espiritual superior a la del arma que lleva en sus manos.

Es que la artista, a través de sus obras expresa lo que en su mundo interior ha quedado impactado por la realidad exterior, bien sea la historia, la política, las luchas sociales. El arte permite a la mujer mostrar la riqueza espiritual que hay en ella.

La mujer ha sido tan violentada en sus derechos, que hasta se ha llegado al extremo de llevar la violencia hasta el Femicidio, es decir, el asesinato de mujeres por razón de género.

A pesar de que en el mundo hay numerosas denuncias de este delito, quedan muchas en el silencio, en el temor, como es el caso de los Femicidios de Ciudad Juárez, en los que con valor increíble, algunas mujeres han utilizado el arte para hacer la denuncia de este hecho criminal que ha acabado con la vida de muchas mujeres en Ciudad Juárez, ante el silencio cómplice de quienes deberían velar por la seguridad, la convivencia y la paz.

Hay un texto de Rita Laura Segato (2013) en el que expresa, refiriéndose a la violación y femicidio en Ciudad Juárez. “Los femicidios son mensajes emanados de un sujeto autor que sólo puede ser identificado, localizado, perfilado, mediante una escucha rigurosa de estos crímenes como actos comunicativos.” (p.31). este mensaje queda escrito en el cuerpo de la mujer, en el caso de Juárez y en cualquier otro caso.

Es por ello que, Teresa Margolles (1974), Médico Forense, muestra en su obra LABOR, fotografías de los cuerpos sin vida, de las mujeres víctimas de femicidio en Ciudad Juárez, puesto que es el Cuerpo de la mujer el que habla, el que transmite el mensaje que en él quedó escrito. (Figura 2.).

En la obra de Margolles se aprecia, artísticamente, fotografías de cadáveres de las víctimas de Femicidios, fluidos sanguíneos, prendas de vestir, accesorios, hasta paredes agujereadas por las balas.

Teresa Margolles, valientemente, rompe el silencio a través de su obra fotográfica que ya ha sido expuesta en algunos museos y en consecuencia ha sido fuertemente amenazada.

Sin embargo la mujer, que siente lo que le ocurre a sus hermanas, denuncia con su cuerpo, con su vida, no puede ser indiferente, porque la mujer del sur es solidaria y guerrera, sin dejar nunca su esencia femenina que todo lo expresa con belleza y con pasión.

Son muchas las mujeres que se han destacado en la lucha para que los derechos de sus hermanas las mujeres sean respetados, como el caso de Winnie Mandela, con su discurso sin palabra y con acción. Muchas mujeres destacan como poetas, cantoras, tecnólogas, manifestando con su arte que YA BASTA de tanto atropello.

Algunas han destacado en la organización de sus comunidades, en la cobertura de los hechos noticiosos, otras directamente desde la política, otras desde el mundo de la ciencia y la investigación. Cada día más, la Mujer del Sur se impone ante las adversidades y ante el maltrato por razón de género.

Es deber de la familia, de la sociedad y el estado garantizar los derechos de la mujer, incluso al derecho de luchar por su Patria, por la libertad, rompiendo paradigmas colonizadores que nos ubican siempre a la retaguardia, sobre todo a la mujer oriental.

En muchos países, todavía hoy, las niñas son negociadas por su familia, como una mercancía, para casarse desde edades tempranas, igualmente otro tipo de ultrajes y violaciones por razón de género. Esta cultura patriarcal, también empuja a la mujer a una lucha desde dentro, desde su cultura y la mejor herramienta para lograrlo, es el arte, que no tiene fronteras.

BIBLIOGRAFÍA

Audre, Lordes. Usos de lo erótico: Lo erótico como poder. Separata recomendado en el Seminario Virtual 1941. Clase 2.

Bidaseca Karina, La Revolución será Feminista o no será.  Buenos Aires, Argentina 2018

Margolles, Teresa LABOR. Culiacán, Méjico. 1974

Segato, Laura Rita. La Escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. – 1ª. Ed.- Buenos Aires: Tinta Limón, 2013

ANEXOS

Figura 1 – Ana Mandieta “Tierra y Fuego”

Figura 2 – Shirin Nashat “No disparen”

Figura 3 – Margolles “Dibujos Efímeros”

Trabajo presentado por la autora en CLACSO durante el Seminario Estéticas Descoloniales desde el Sur. Arte, Memorias y Cuerpos

Fuente de la Información CII – OVE

 

 

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Colombia: Las luchas campesinas dignifican la tierra y alimentan al mundo

Redacción: Colombia Informa

 El 17 de abril se conmemora el día internacional por la lucha Campesina, en memoria de  campesinos y campesinas que fueron asesinados por la policía del estado de Pará en Brasil en el año de 1996.  Estas personas, que hacían parte  del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra -MST-, marchaban hacia Belém en protesta por la demora en la expropiación de tierras por parte del Estado. Este hecho logró movilizar un gran sector del campesinado, para exigir acciones de justicia en contra de la criminalización y asesinato.

Por: Paola Romero* De acuerdo con Michel Forst, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de Derechos Humanos, Colombia es el país con el mayor número de personas defensoras asesinadas en América Latina. Entre las personas que más riesgo corren están quienes defienden los derechos humanos en zonas rurales, entre ellas el derecho por la tierra y el ambiente. A pesar de la sistemática violencia, las luchas campesinas tienen como denominador común la defensa de la tierra, los bienes comunes – entre ellos los alimentos, así como  la construcción de paz.

Durante las últimas semanas, se hace visible el gran aporte que las y los campesinos realizan a la sociedad por la producción de alimentos; sin ellos, no habría posibilidad de garantizar el derecho a la alimentación y nutrición adecuadas. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, el 83,5% de los alimentos que se consumen en Colombia son producidos por el campesinado (Minagricultura, 2016).

La deuda histórica con este sector, por su trascendental aporte para garantizar la reproducción de la vida y la constante invisibilización que enfrentan, hacen que hoy, más que nunca, sea fundamental su reconocimiento como sujeto de derechos. Fue gracias a la movilización  de mujeres rurales y campesinas en el año 2019, que las expertas del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer -CEDAW- recomendaron al Estado Colombiano incorporar en su legislación la Declaración de Campesinos y otras personas que trabajan en zonas rurales, fruto una vez más de las luchas campesinas internacionales.

Actualmente, la vigencia de las luchas campesinas cobra vital importancia debido al Covid-19, al demostrarse que la producción y quehacer del campesinado, son fundamentales para prevenir el hambre y las restricciones alimentarias derivadas de los desastres naturales y antrópicos, el daño ecológico y las epidemias y pandemias. Todos estos, problemas causados por el modelo económico y el sistema alimentario dominante.

Entre muchos derechos, las luchas campesinas reivindican:

i) La priorización de la producción local de alimentos; ii) La defensa de la variedad alimentaria; iii) El intercambio o comercialización en mercados locales y mediante circuitos de proximidad; iv) El necesario apoyo económico por parte de los gobiernos a las y los agricultores, pescadores y trabajadores; v) La garantía de medidas de protección en salud para llevar a cabo la tarea de alimentar el mundo en medio de la Pandemia; vi) La defensa de la soberanía alimentaria; vii) La construcción de sistemas alimentarios justos; viii) La defensa del territorio y la paz territorial; y, ix) La promoción y defensa de los derechos y el papel de las mujeres en todo el proceso alimentario, destacándose la  distribución equitativa del trabajo del cuidado.

Hoy, como siempre, la defensa de las luchas campesinas conlleva la protección de la vida en el planeta, el derecho a la alimentación para toda la población y la búsqueda de la justicia social para una población sin la cual no podremos sobrevivir.

*Paola Romero es politóloga y hace parte del equipo de FIAN Colombia

CI PR/ND/17/04/2020/18:00

Fuente: https://www.colombiainforma.info/las-luchas-campesinas-dignifican-la-tierra-y-alimentan-al-mundo/

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La prostitución nunca es segura para las mujeres y ahora menos

Hace unos días Julie Bendel escribió en The Critic, para responder a un artículo reciente que escribió Nichi Hodgson que caracterizaba a las “trabajadoras sexuales” como simplemente mujeres autoempleadas.

Y escribió:

Tan pronto empezó la cuarentena, me pregunté cuánto tiempo les tomará a los promotores y facilitadores de la prostitución, incluyendo a los proxenetas que se enriquecen a costa de mujeres vulnerables para tartar y justificar sus negocios de siempre, el comercio sexual. Después de todo, qué harían los hombres si no pueden penetrar el cuerpo de las mujeres para su propio placer sexual.  ¿Como puede ser que todas las instalaciones donde se practica el comercio del sexo como los restaurants, los bares, clubs, cantinas, e instalaciones deportivas iban a quedar cerrados? Y es que los hombres tienen sus necesidades, ¿sabes?”…

Mucho se ha escrito sobre este tema en las últimas fechas y muchas organizaciones también han pedido a sus gobiernos que brindarán medidas de auxilio a las mujeres en situación de prostitución.

…”Un proyecto de reducción del daño – proyectos que usualmente son financiados por el NHS (Servicio Nacional de Salud) con el objetivo de minimizar los riesgos de salud a las mujeres prostituidas – publicó una normativa basada en el uso de cloro y desinfectante mientras está en contacto con un putero, no permitir besos y desnudarse y cambiar las sábanas después de cada servicio, si es posible.

En otras partes, como las agencias de acompañantes se les recomendó a las mujeres bañarse o ducharse con cloro, hacer gárgaras con el cloro.

Las sobrevivientes del comercio sexual con las que hable están furiosas por la manera en la que se está protegiendo a la Prostitución a toda costa, incluso a costa de su salud y su vida. “No podemos estar seguras”, dijo Fran. “Los puteros ponen las reglas y son ellos, no nosotras, los que están en control. Ellos son los que exigen y dicen lo que se va a hacer y lo que no.”

La idea de que la prostitución puede ser segura bajo cualquier circunstancia, y que por eso no hay problema en dejarlas solas frente a esta crisis global de salud es irrisible.  Por qué alguien con un legítimo interés por la salud y la vida de las mujeres podría haber renombrado formalmente a la Prostitución como ‘trabajo’ para reclamar para ellas el estatus de trabajadoras, en lugar de demandar que el gobierno presupuestara dinero para opciones de salida dignas.”

En 2009, junto con otras colegas Julie Bindel en la Universidad del Banco del Sur, condujo un estudio integral sobre las barreras y oportunidades para salir de la prostitución. La gran mayoría de las 114 mujeres entrevistadas respondieron que preferirían estar haciendo cualquier otra cosa que vendiendo sexo. Ellas querían salir. Aún aquellas mujeres que se identificaban a sí mismas como ‘acompañantes de clase alta’ hablaron de su experiencia en la prostitución como degradante, abusiva y traumatizante.  Una mujer que estaba explicando cuanto ‘amaba ella ese trabajo’, pero mientras avanzaba la entrevista se le rodaban las lágrimas que le salían de sus ojos bien maquillados como iba hablando.

Escribió también Bindel

“…entrevisté a docenas de hombres que pagan por sexo, en el Reino Unido y en otros países. Los puteros que se quedaron grabados en mi mente son esos que encontré en los burdeles legales, como los de Nevada, en Estados Unidos. Su sentido de tener derecho y su evidente arrogancia mostrada mientras elegían su ‘cita’ de una línea de chicas que se exhibían a la entrada del burdel. Mientras checaban en la recepción, podían ver una lista de nombres de las mujeres y los resultados de sus análisis de sangre de esa semana exhibidos en la pared. Los proxenetas sabían bastante bien que a pesar de las reglas escritas que exigían a los puteros usar condones, muchos podían rehusarse, y por lo tanto le correspondía a las mujeres demostrar que estaban ‘sanas’.

El burdel del Rancho de Pollos, que visité mientras investigaba para mi libro sobre el comercio global del sexo, ha sugerido recientemente que es seguro para mantener la prosperidad del negocio mientras que las mujeres y los puteros que asisten se laven frecuentemente las manos y usen gel antibacterial o sanitizantes. Esto solo se trata de las ganancias de los proxenetas.

Los intentos de algunos grupos de cabilderos para explotar la pandemia del coronavirus para abogar para normalizar el proxenetismo, el mantener burdeles y la compra de sexo a través de renombrar a la prostitución como ‘trabajo’ es espantosa.

Los países que han legalizado o descriminalizado el abuso comercial de mujeres tendrán que enfrentar las consecuencias y reconocer que la trata, el uso de drogas, las tasas de contagio del VIH y otras ITS, así como de explotación sexual infantil empeorarán cuando a los hombres se les dé carta blanca para pagar por sexo con mujeres desesperadas.

Esta crisis es una oportunidad para nuestros gobiernos para perseguir sin tregua a los proxenetas y los puteros

En Brisbane, Australia, donde la prostitución es legal, la policía ha estado arrestando y multando a las mujeres que trabajan en burdeles sin licencia legal, cuando lo que debían de hacer es arrestar a los proxenetas y los puteros involucrados.

Las mujeres vulnerables necesitan que se les dé la oportunidad de escapar del comercio sexual y no ser engañado con consejos de salud sin sentido y desinfectantes de manos. Esas mujeres ya están expuestas a violencias horroríficas, así como a un número de condiciones de salud física y mental serias y de larga duración. La última cosa que cualquier gobierno debería estar hacienda es encontrar formas para mantener el comercio sexual prosperando.

Esta crisis es una oportunidad para nuestros gobiernos para perseguir sin tregua a los proxenetas y los puteros que están determinados a explotar a las mujeres más vulnerables a pesar de los riesgos sanitarios masivos, para ellas y para la Sociedad en general. Las únicas mujeres que quedan ‘trabajando’ en este clima de riesgo son las más desesperadas. La legislación actual en el Reino Unido relacionada con los que pagan por sexo es que esos que acceden a servicios de prostitución de mujeres que son traficadas o coaccionadas están cometiendo un delito.

Las mujeres prostituidas deben recibir apoyo financiero y clasificarse como desempleadas a largo plazo. Tenemos que reconocer el infierno bajo el que han estado viviendo y poner a su disposición todo, desde servicios de terapia psicológica y salud, cuidado de niñas/os y paquetes de reeducación.

El gobierno debe perseguir a los hombres que están anteponiendo sus propios deseos egoístas a la vida de las demás personas. La prostitución nunca se podrá hacer segura. El COVID 19 no es más que una amenaza para las mujeres que en prostitución, y los proxenetas y los puteros tienen que ser los que pagan el precio.”

Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2020/04/la-prostitucion-nunca-es-segura-para-las-mujeres-y-ahora-menos/

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De lo que hablan las mujeres africanas cuando se les da voz y una cámara

Redacción: El País

La exposición fotográfica ‘Parlamento de mujeres de África’, de la AECID y la Federación Africana sobre el Arte Fotográfico (FAAP) llega a Saint Louis para suscitar el debate en torno a la igualdad.

“Nunca se me habría ocurrido cómo plasmar la violencia contra las mujeres en una imagen”, confiesa Mbaye Diouf, estudiante de último curso de la carrera de Artes y Culturas en Saint Louis (Senegal) mientras visita la muestra de fotografía Parlamento de mujeres de África, un trabajo colectivo expuesto desde el pasado 15 de febrero en la Galería Siki Rio de la ciudad.

 

“Lo que más me llama la atención es que, en realidad, para ver las desigualdades solo había que mirar alrededor”, reflexiona Diouf, de 25 años, y amateur en este arte. Ante sus ojos se exhibe un abanico de obras que, a través de diferentes técnicas artísticas, ofrecen miradas diversas, inspiradas en la realidad femenina que las rodea: la identidad, la discriminación, las violencias, las cargas de trabajo, el papel de los hombres, etcétera. “En África, en Europa y en todo el mundo, los derechos de las mujeres son violados cotidianamente. Como artistas, debemos pronunciarnos”, expone Mamadou Gomis, presidente de la FAAP.

Koukambakana Matthieu Urielle, originaria de Congo-Brazaville y asentada en Senegal desde hace cinco años, ha elegido hablar del sexismo. Con su trabajo quiere reflejar la vida cotidiana de muchas mujeres que se ven juzgadas por su forma de vestir, según comenta la artista. Para ello, utiliza el color rojo saturado y una minifalda como metáfora “accesible a todo el mundo”. “La vestimenta no hace a la persona en ningún caso”, opina, “pero el juicio que se hace a lo que llevan las mujeres es injusto y sesgado, y se hace tanto desde la familia, como en la calle o el sistema en general”.

Urielle vincula su obra a la campaña en redes sociales #balancetonporc (“denuncia a tu cerdo” en francés), que permite a las víctimas de acoso, agresión sexual o violación compartir de manera anónima su testimonio con el objetivo de sensibilizar y debatir sobre las situaciones que viven las mujeres.

EN ÁFRICA, EUROPA Y EN TODO EL MUNDO LOS DERECHOS DE LAS MUJERES SON VIOLADOS COTIDIANAMENTE. COMO ARTISTAS DEBEMOS PRONUNCIARNOS

MAMADOU GOMIS, PRESIDENTE DE LA FAAP

En la misma línea pero más centrado en el ámbito laboral es el trabajo de la senegalesa Nana Marie Helene Faye (conocida como Nan’art). A través del concepto de un pequeño zapato rojo, denuncia las dificultades de las mujeres para desenvolverse profesionalmente.

Foto del grupo participante en el taller procedentes de Senegal, Benín, Malí, Costa de Marfil y Congo-Brazaville.
Foto del grupo participante en el taller procedentes de Senegal, Benín, Malí, Costa de Marfil y Congo-Brazaville. MARTA MOREIRAS

A la fotógrafa gallega afincada en Dakar, Marta Moreiras, que ha seguido el desarrollo de cada proyecto durante el taller, le parece muy interesante la heterogeneidad de los participantes. “Hay miradas más artísticas que se concentran más sobre lo poético o estético y otras que proceden del mundo periodístico y que han hecho creaciones más documentales”, reflexiona. Es el caso de Hostilia Basséne, de 25 años, que se centró en la intimidad de una joven empresaria. Con una serie de fotos de su vida cotidiana, nos traslada a los malabarismos de esta mujer para responder a su papel de madre, esposa, trabajadora y creadora. Los roles tradicionales que ejercen las féminas.

Implicar a los hombres

“¿Y si los invirtiésemos?”, se pregunta Ismaïla Diouf. “Consideré que era importante implicar a los hombre en el discurso», afirma este fotógrafo senegalés. «Nosotros también tenemos que posicionarnos en la defensa de los derechos de las mujeres, complementar el alegato de la mujer, porque en una sociedad igualitaria todo el mundo ganaría”.

Su trabajo es uno de los más comentados. Sobre un sobrio fondo negro, se ven bien iluminados los retratos de hombres mayores vestidos con trajes tradicionales, símbolo de solemnidad y del estatus social de la persona, ejecutando tareas consideradas como femeninas: uno lavando ropa, otro pilando cebolla, otro barriendo con una escoba.

“Desde pequeño he participado en las tareas de mi casa, y sé que hay otros muchos hombres que lo hacen, aunque no lo quieran asumir en público. La sociedad no está lista para aceptar que un jefe de familia lleve a su hijo a la espalda, como hacen tradicionalmente las mujeres”, tercia.

Dice incluso que hay hombres que se han sentido ofendidos al ver su obra. “Hay una hipocresía imperante en esta sociedad, porque si ayudas a tu mujer, te ayudas a ti mismo. Incluso en la religión, que es donde a veces se escuda la gente para no reflexionar sobre estas cuestiones, se insta a compartir las labores del hogar y a apoyar a tu mujer en su trabajo en general”, declara.

Ly Lagazelle, fotógrafa marfileña residente en Marruecos, realiza un ejercicio práctico de iluminación y retrato a David Palacín, uno de los formadores del taller.
Ly Lagazelle, fotógrafa marfileña residente en Marruecos, realiza un ejercicio práctico de iluminación y retrato a David Palacín, uno de los formadores del taller. MARTA MOREIRAS

El lugar de las mujeres en la religión

Diouf explica que el tratamiento de los temas durante el taller no estuvo exento de debates, “de debates constructivos”, matiza. “La igualdad es un tema que escuece, que levanta ampollas”, afirma, comentando que una de las fotografías de Mystic Bram’s (Ibrahima Dia) fue retirada del Museo de la Mujer en Dakar, donde Parlamento de mujeres de África se expuso durante tres meses. La polémica imagen mostraba una mujer vestida de cardenal de la Iglesia católica y fue tachada de susceptible de herir sensibilidades. El resto de la serie, titulada Ñun itam! (Nosotras también)! cuestiona también el lugar de las mujeres en la religión, esta vez en la musulmana, mostrando una mujer dirigiendo la oración, algo reservado a los hombres.

Modou Diop, visitante de la muestra en el Siki Rio, comparte la opinión de la galerista de Dakar. “No me gusta que se plantee el debate sobre el papel de la mujer en la religión, me parece inapropiado: no entiendo qué se quiere transmitir”, dice. A su amigo Medoune sin embargo, la creación de Ibrahima Dia sí le transmitió un mensaje: “Creo que es algo tan improbable que una mujer dirija la oración a día de hoy en este país, que lo que traslada la fotografía es que ellas pueden hacer hasta lo más difícil, lo que se cree imposible. Y yo estoy de acuerdo”.

Las miradas de los asistentes circulan por la sala admirando la selección, que se expone por tercera vez en Senegal y que se verá en España el próximo mes de octubre, en el marco del Festival Internacional de Cine Invisible de Bilbao.

Entre las obras, hay una que quizá sorprenda más, remueva más, obligue a detenerse más tiempo: desenfocada, se percibe una niña en diferentes posiciones. Acaso la imagen no sea nítida, pero el sentimiento que transmite y la comprensión de la situación que representa sin duda lo es. “La vergüenza, el tormento y la desesperación”, dice contundente Oumou Balde en su lengua materna, el wolof. Habla de un episodio demasiado común y demasiado silenciado, en su opinión, en la sociedad senegalesa: la violación.

“Quise tratar ese tema porque en mi barrio de Guediawaye, en Dakar, pasa a menudo y no se habla. Me he inspirado de un caso real de una vecina: un tío la violaba y sus otros tíos y su tía lo sabían y no decían nada. Muchas veces la familia sofoca la situación para que no se hable, lo que supone una nueva forma de violencia hacia la joven”, denuncia apuntando también la falta de seguimiento psicológico de estas jóvenes víctimas de violación como una de las causas de que posteriormente sientan miedo y aversión hacia los hombres.

Aunque el trabajo de Balde ha creado también revuelo, ella lo defiende con orgullo, con la intención de que el tema deje de ser un tabú y se debata en la sociedad, y se muestra dispuesta a seguir trabajando en la defensa de los derechos de las mujeres.

Lo sagrado, mítico y bello

“Mientras para ellas lo importante era trasladar la frustración, la discriminación que sufren en los diferentes ámbitos de la vida y muchas veces pasan desapercibidos por sus compañeros (la pubertad, las presiones sociales, las mujeres migrantes), ellos tiraron más por ensalzar a la mujer, como ser sagrado, mítico, bello”, afirma Moreiras, encargada de trabajar con el grupo el tratamiento de los diferentes temas y la edición de las series finales que cuentan con entre 10 y 15 fotografías por artista.

Es el caso del senegalés Xaadim, con su obra La mujer árbol, o de los 100 ritmos del beninés SODOKPA que pone en valor el trabajo informal realizado por las mujeres en muchas de las capitales africanas. La congolesa Samuelle Paul Banga tuvo un sueño. Soñó una sociedad donde la educación no haga distinciones por sexo, donde hombres y mujeres compartan responsabilidades. Lo representa con un cesto, cargado de verduras, llevado por un varón; y también con los pies de un hombre y una mujer a la misma altura, subidos ambos a un taburete, el de ella calzado con maderas, para situarse a similar nivel.

MIRADAS VÍRGENES, TRABAJOS EXPLOSIVOS

Perfil de Ly Lagazelle, participante senegalesa.
Perfil de Ly Lagazelle, participante senegalesa. DAVID PALACÍN

LAURA FEAL

Para Marta Moreiras, una de las profesoras del curso que ha dado como resultado la exposición, la conclusión de este proceso de acompañamiento a mujeres y hombres fotógrafos ha sido una experiencia reveladora. “Al no haber escuela de fotografía, no se tienen muchas referencias estéticas o conceptuales, por lo que el resultado es muy potente y más si se les dan algunas herramientas, como hicimos en el taller, David Palacín y yo”. Para participar en este programa se pidió a cada participante un porfolio y una idea de proyecto que se analizó con ambos formadores.

“La tendencia inicial era realizar imágenes muy explícitas, así que nos centramos en dar referencias para tratar con delicadeza y sutileza algunas temáticas sensibles. También se trataba de hacer propuestas para invitar a pensar al espectador”, explica. “Algunas de las participantes no eran conscientes de los aspectos legales e incluso éticos que implica trabajar en esto: para tratar las violencias por ejemplo hay que ganarse el acceso y la confianza de las mujeres que las han sufrido, y eso es muy difícil, y luego hay que plantearse también hasta dónde quieres exponerlas a través de las imágenes. Los conceptos como dominio, sumisión…. Son tan abstractos y subjetivos que son difíciles de convertir en algo visual”, concluye.

“Nosotros, los occidentales, estamos sobreexpuestos al legado de los referentes de la fotografía, como Cartier Bresson y otros, por lo que para profesionalizarnos tenemos que centrarnos casi en desaprender, porque inconscientemente tiendes a imitar y, al final, tienes que ir buscando tu lenguaje y tu estética”, analiza. “Aquí nos hemos encontrado con miradas vírgenes, con apenas referencias, lo que provoca que la construcción de los discursos sea muy diferente. El resultado puede verse: son imágenes muy creativas, muy espontáneas, muy virginales. Únicas”.

Por su parte, David Palacín admira el apetito de aprender y la capacidad de los asistentes. “La evolución fue brutal. Vinieron con ganas y algunas ideas, pero les faltaba concretar los conceptos y bastante técnica. Durante cinco días trabajamos con flashes de estudio en interior y en exterior. El resultado fue de una calidad incuestionable y hoy en día les sigo y veo el impacto del taller en sus obras”, afirma. “Es una generación joven con algunas ideas que les salen de las entrañas, sobre todo las mujeres, muy motivadas y que tienen muy claro que van a hacer de la cámara su oficio”.

Para Mamadou Gomis, presidente de la FAAP, creada en 2018 y a la que ya pertenecen más de 150 fotógrafos africanos de una treintena de países, la ausencia e insuficiencia de presencia de mujeres africanas en el sector es un problema, y cree que este tipo de iniciativas sirven para apoyar su profesionalización y para poner en el debate público los temas que les interesan.

Un mensaje esperanzador como el que comparte también Ly Lagazelle con Identidad, creación que mereció la atención del joven espectador Mbaye Diouf. “En una de las fotos se ve a la mujer inmovilizada por manos diferentes, que para mí simbolizan que la violencia no la ejerce un solo hombre sino el mundo entero. En otra, las cámaras la escrutan: son los medios de comunicación, las redes sociales, la sociedad que ejerce presión sobre ella. En toda la serie, la expresión facial de la mujer transmite sufrimiento pero también tenacidad; con su aparato fotográfico en sus manos todo el tiempo, demuestra que ella también tiene una mirada sobre el mundo y que no se rendirá hasta que la dejen expresarse. La mujer no es un objeto sino sujeto activo de un combate contra las diferentes violencias que sufre”, concluye.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/03/10/planeta_futuro/1583852536_267608.html

 

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México: asesinadas 21 mujeres durante protestas feministas

América del Norte/México/15-03-2020/Autor(a) y Fuente: lahora.com.ec

Redacción INTERNACIONAL – El País – AFP

Mientras en las principales ciudades de México cientos de miles de mujeres protestaban por una causa primordial -Ni una más-, en el resto del país la estadística se imponía con fuerza.

Diez mujeres asesinadas al día, gritaban las pancartas. Y en esas 24 horas de protesta, el pasado 8 de marzo, 11 mujeres fueron asesinadas. El lunes, durante la huelga general de mujeres, otras 10.
El presidente López Obrador anunció las cifras ayer y la insistencia en relacionar las reivindicaciones feministas con una campaña de oposición, irritan todavía más a la mitad de la población, que reclama medidas urgentes.

Las cifras de homicidios generales en el país disminuyeron este fin de semana. Y el presidente presumió los efectos de su estrategia de seguridad pública, pues la media de más de 90 al día -la tasa más alta desde hace tres décadas- quedó reducida a 72 asesinatos.

El machismo no acaba

La noticia escondía, no obstante, una guerra que no le ha dado tregua a las más de 63 millones de mujeres mexicanas. La cifra, también histórica, de más de 10 feminicidios al día, se mantenía sin variación y explica por qué no se pueden relacionar los crímenes machistas con la violencia generalizada en el país, comúnmente asociada al crimen organizado. Mientras el narco deja de matar, el machismo no cesa.

La violencia no cesa

1.006
Feminicidios registró el país en 2019.

En México murieron asesinadas en 2018 -el último año registrado por el Instituto Nacional de Estadística- 3.752 mujeres, el dato más alto en 29 años. Y la alerta de feminicidios unió a un movimiento en un reclamo básico: luchar contra la violencia.

Las jornadas del 8 y 9 de marzo han supuesto para el feminismo mexicano un momento histórico. Nunca el país había sufrido este nivel de violencia machista y tampoco una marcha por los derechos de las mujeres había tenido una acogida semejante. Mucho menos se había convocado y acatado una huelga general de mujeres en todo el país.

 Huelga ejemplar

Las calles, el metro y los comercios de la capital estaban casi vacíos este lunes. El Sistema de Transporte Público registró una disminución del 40% de usuarios, esto es alrededor de 660.000 personas menos.

80.000
mujeres desfilaron en Ciudad de México.

Además de que las conductoras de los trenes y 340 taquilleras del metro (de un total de 370) secundaron la huelga, según las cifras de la institución. El Gobierno de la Ciudad de México ha anunciado además que un 40% de las trabajadoras de la Administración local se sumaron al paro, es decir, unas 60.000 empleadas de las diferentes secretarías públicas.

La Secretaría de Educación Pública (SEP), que cuenta con 1,3 millones de maestras había prometido no sancionar a quienes se sumaran a la huelga.

El impacto económico

Aunque no hay datos del impacto económico real que supuso la huelga de mujeres y tampoco de la efectividad de la convocatoria, las estimaciones de algunos expertos apuntaban a que, dado que la fuerza laboral femenina supone el 45,5%, si el 100% de las mujeres trabajadoras hubieran parado, representaría alrededor de 23.400 millones de pesos, unos 1.100 millones de dólares.

Suponiendo que el paro hubiera sido secundado por el 40% de ellas -como ha sucedido en las instituciones públicas de la capital-, el impacto económico sería de 9.360 millones de pesos, unos 450 millones de dólares. Y la cifra podría ser mayor, pues el 60% del trabajo informal lo hacen las mujeres.

Fuente e Imagen: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102311511/mexico-asesinadas-21-mujeres-durante-protestas-feministas

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Manifiesto por los Derechos de las Mujeres

Manifiesto por los Derechos de las Mujeres

Redacción Tribunal Feminista

Manifiesto que se leyó este 8M en Madrid

El 8M de 1857, centenares de trabajadoras marcharon por las calles de Nueva York. Años más tarde, la ciudad fue de nuevo testigo de las huelgas de las mujeres de las fábricas, saldadas con la represión y el fuego. El mes de marzo está marcado en el calendario por nuestra sangre y nuestra lucha centenaria. 163 años después, nos convocamos una vez más reclamando justicia.

Hoy, 8 de marzo de 2020, Día de las Mujeres, el Movimiento Feminista de Madrid MANIFIESTA:

Exigimos el fin de la violencia contra nuestro sexo, porque no hay paz para las mujeres. No la hay con un comienzo de año negro, con 19 mujeres y una niña asesinadas en este país por el terrorismo machista. Si oficialmente se cuentan 1.046 asesinadas por violencia de género desde 2003, se esconde gran parte de la verdad: los feminicidios son casi el doble. Las cifras de víctimas repuntan desde 2017. Toda la dimensión del terror de estos crímenes ha de ser tenida en cuenta.

Millones de mujeres en el mundo impulsan una ola de indignación contra la violencia, entre la resistencia y la furia de nuestras hermanas en América Latina. No es solo cuestión de Estado: es un grito global.

Desde 2013, el terror machista ha acabado en España con la vida de 35 niños y niñas y ha dejado en horfandad a otros 286. Demandamos que el reconocimiento a las familias de las víctimas se equipare al de otros terrorismos. No hay paz para nosotras cuando a la vez que honramos a las víctimas, se instala el negacionismo reaccionario: la extrema derecha ha declarado la guerra a las mujeres.

Esta es una lucha que apela a la conciencia de toda la sociedad. Exigimos acompañamiento y protección a las mujeres, formación de los agentes implicados, creación de juzgados especializados y unidades de valoración forense integral. La dispensa de la obligación de declarar contra su agresor es contraria a la lucha contra la violencia de género y deviene, en muchos casos, en impunidad. Más allá de los minutos de silencio, ¡basta ya de justicia patriarcal!

No haber sido capaz de proteger a las más de 200 mujeres que hoy estarían vivas tras dar la voz de alarma ante la justicia, es el mayor fracaso de nuestra democracia.

Una gran mayoría de las asesinadas no llegó a denunciar nunca: no es fácil dar ese paso. Es también una alerta de la desconfianza de las mujeres en un sistema que cuestiona su credibilidad. Si queremos salvar vidas, es urgente impulsar ya el título habilitante sin denuncia previa. Deben ponerse en marcha las medidas acordadas, porque es posible ayudar a muchas desde el cribado sanitario y los ayuntamientos. Exigimos transparencia para conocer el destino de los fondos de un Pacto de Estado contra la Violencia de Género que lleva ya dos años firmado.

La custodia compartida impuesta, la nueva coordinación de parentalidad o el falso síndrome de alienación parental son estrategias de coacción y castigo a las mujeres que promueven sectores reaccionarios. El feminismo no va a consentir la expansión de sus mentiras.

Todas las violencias machistas son expresiones de una misma ideología de odio. El aumento de las denuncias por violación en un 49 % en el último trienio obliga a dar respuestas. En las 177 agresiones sexuales múltiples registradas desde 2016, se han identificado, al menos, 141 menores entre los agresores. Casi un 40 % de las víctimas era menor de edad. Hasta la Fiscalía General de Estado califica como “muy inquietante” el incremento de la violencia sexual entre los jóvenes. Sin el impulso feminista, no se habrían llevado al legislativo las reformas en marcha sobre libertades sexuales. Demandamos que la nueva ley elimine el requisito de la denuncia previa cuando hay evidencias de violencia sexual. Reclamamos los argumentos de la propuesta que rebaja las penas por agresión sexual. Hay que acabar con la cultura de la violación y con las manadas.

La prostitución debe ser reconocida como violencia machista. Es en sí misma un atentado contra la libertad y la integridad personal, toda vez que implica el sometimiento sexual de quien necesita dinero. La prostitución reafirma y perpetúa la desigualdad entre los sexos, pues tiene su raíz en el núcleo duro del patriarcado: la subordinación de la mujer al varón. Porque lo contrario de la abolición es la barbarie, el feminismo es abolicionista.

La industria sexual es hoy una multinacional del crimen. La captación se alimenta de la violencia, la marginación, el abuso infantil o la necesidad, mientras la demanda sigue esquivando el foco: las redes proxenetas mueven cohortes de mujeres y niñas desde países más pobres, para satisfacer a los varones de países más ricos. En la última década se registraron 51 asesinatos de mujeres en prostitución. La verdadera revuelta puteril la traen las voces de las supervivientes, que hablan de “campos de concentración”. Las especialistas alertan de secuelas muy graves. La vulnerabilidad de las jóvenes encuentra uno de sus exponentes en las menores tuteladas por el Estado, para las que exigimos el máximo nivel de protección.

El modelo nórdico reduce los daños, mientras la regularización en Alemania es un tremendo fracaso. Nuestro país, tercer destino mundial de turismo sexual, necesita una ley abolicionista de la prostitución. Una ley que no penalice a las mujeres, sino que les brinde alternativas económicas, formativas, de empleo, habitacionales o de cualquier índole. Que persiga al proxeneta y al tratante. Una ley que sancione la demanda de pago por violar, elevando hasta la línea de los derechos humanos lo que esta sociedad considera aceptable.

Denunciamos el cabildeo que ha llegado hasta la Universidad para hacer propaganda de la prostitución como una salida laboral para las estudiantes. Cuando un Estado legaliza la prostitución, se hace cómplice por sus tributos. Debemos dar nuestro ejemplo para avanzar hacia la abolición internacional.

Si la prostitución es violencia machista, el porno es su pedagogía. El capitalismo salvaje ha dejado el acceso libre de los más jóvenes a una pornografía que escala por la extrema violencia sexual. En sus grandes plataformas en internet se suben millones de videos por año: uno de los términos más buscados es “adolescente”.

Es hora de cerrar sitios web y responsabilizar a sus ejecutivos, de dejar de mirar para otro lado ante la pedofilia. Se necesita una apuesta por la coeducación, con una educación sexual para la igualdad, que no sea solo un complemento en el currículo escolar. La verdadera “teoría del porno” es la misoginia.

La explotación sexual y la reproductiva comparten una profunda deshumanización. El alquiler de mujeres embarazadas para la compra venta de seres humanos es un atentado a la igualdad y a los derechos de filiación de madres e hijos. Nuestro ordenamiento debe tipificar explícitamente como delito esta práctica y considerar ilícita cualquier promoción de ella. Nuestras garantías deben incluir los “vientres de importación”, que sortean la ley, y derogar la Instrucción de 2010, sobre el régimen registral de la filiación, que nos instala en la ambigüedad legal.

Es inadmisible que desde los medios de comunicación se dé un tratamiento sesgado que normaliza la cosificación del alquiler de mujeres y la compra de bebés. Desde los medios se difunden también la hipersexualización de las niñas y la mercantilización sexual; en casos extremos, se rentabiliza el morbo amarillista sobre las víctimas. Si los medios de comunicación son una pieza clave para combatir el machismo, igualmente lo son para perpetuarlo. Su responsabilidad es ser garantes del derecho a la información, desde el principio de igualdad.

Las feministas venimos de lejos, y han sido muchas las luchas por el derecho al aborto. Exigimos un derecho a la interrupción voluntaria del embarazo sin el acoso de la ultraderecha religiosa, revertir la contrarreforma que afecta a las jóvenes de 16 y 17 años más vulnerables, anticonceptivos de última generación gratuitos, y la garantía de las prestaciones en la sanidad pública.

En verdad somos disidentes: lo somos contra los límites de una feminidad impuesta. Si no hay cerebros rosas ni azules, no hay juegos de niños o cosas de niñas. Nosotras somos abolicionistas del género. Es un pilar del feminismo acabar con esta construcción política que nos subordina como clase sexual. Millones de niñas en el mundo saben que ser mujer no es un sentimiento cuando mutilan sus genitales o se les impone sumisión bajo el velo patriarcal. No podemos diluirnos como sujeto político del feminismo ni permitir la implantación normativa de una neolengua que nos hace invisibles, que redacta “progenitor gestante” por “madre” en textos legales. El sexo es una realidad políticamente significativa y si no frenamos este borrado, la igualdad quedará entrampada en la diversidad.

Nosotras no estamos en conflicto con la libre expresión de la personalidad. Tampoco con la protección legítima de cualquier colectivo. Afirmamos que promulgar leyes de autoidentidad sexual, fusionada con el género, no sujeta a nada verificable salvo la voluntad de cada momento, es problemático para las mujeres. Tratar de imponernos silencio por ello es antidemocrático.

Legislar sin prever todas las derivadas podría dificultar las políticas para la paridad o contra la violencia sexual, desvirtuar espacios en los que la seguridad y la privacidad son importantes, especialmente para las más vulnerables. Perjudicaría, asimismo, la posibilidad de competiciones deportivas justas para mujeres y niñas.

Alcanzar la independencia económica que permita a todas una vida digna es imprescindible. La realidad sigue siendo que las mujeres estamos discriminadas en el ámbito laboral. La brecha salarial está en el 21,9% en el cómputo estatal, en la Comunidad de Madrid llega al 25,9%.

Las mujeres ganan al año casi 6.000 euros menos que los hombres. Tenemos la mayor parte de los contratos a tiempo parcial y una tasa de paro al menos tres puntos más alta que los varones. Somos el máximo exponente de la precariedad en nuestro país, porque el patriarcado y el capitalismo se aseguran de mantenernos con las peores condiciones laborales y con la carga casi en exclusiva de los cuidados y las tareas del hogar. Exigimos una ley de igualdad salarial, como herramienta para la negociación colectiva, mecanismos para que el empresariado cumpla la legislación vigente en esta materia, y que las administraciones autonómicas y locales implementen medidas de igualdad laboral.

Necesitamos políticas eficaces sobre corresponsabilidad y gestión pública, cuando los cuidados no pagados en España supondrían un 15 % del Producto Interior Bruto. Por si fuera poco, al concluir nuestra vida laboral, la brecha en las pensiones es incluso más profunda, de media un 35 % inferiores a las de los hombres. El reconocimiento como gananciales de las cotizaciones a la Seguridad Social reduciría la injusticia de la carga adicional de trabajo que realizan las mujeres para sus familias.

El espejo de la pobreza en este país devuelve el rostro de una mujer. La mitad de las familias monomarentales se sitúa en ella, debido a la falta de legislación y protección por parte de los gobiernos. Si existe un colectivo precario en el empleo es el de las empleadas domésticas, para las que el Estado debe ratificar el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo. En su visita a España, el relator especial de Naciones Unidas las ha escuchado a ellas, a las mujeres gitanas en el umbral de la marginación o a las temporeras del campo, y ha dado un serio aviso sobre un sistema de protección roto.

El reconocimiento del talento de las mujeres también es hacer justicia. Vindicamos el valor de nuestra aportación al acervo común en la creación y el conocimiento. Es una gran misión de rescate colocar a las viejas maestras en las páginas de historia, abrir los cánones de la academia y verlas como referentes. Es preciso hacer cumplir la ley de igualdad, con la presencia equitativa de ambos sexos en los mandos públicos y privados.

Cada 8 de marzo y cada día del año, la vindicación de las mujeres se oirá en esta ciudad y en todo el mundo. El abolicionismo no es solo el camino por la consecución de una ley, al igual que el sufragismo no fue solo la lucha por la conquista del voto. Aquel fue un genuino movimiento de liberación encabezado por una vanguardia no siempre comprendida, y eso mismo ocurre, más de cien años después, con el movimiento abolicionista, que se rearma cada día.

Nosotras hoy debemos ser dignas herederas de esas voces, porque nosotras, las abolicionistas, somos las nuevas sufragistas.

Por eso nos hemos convocado aquí, junto al recuerdo de la republicana Clara Campoamor. Ella era una de aquellas sufragistas y abolicionistas. El diario de sesiones del Congreso guarda cómo la misma diputada que había ganado el voto para las mujeres, hablaba de la quiebra ética para el Estado y de la crueldad de no proteger a aquellas jóvenes cuyos cuerpos eran tratados como una mercancía.

Nosotras no olvidamos. El eco de esas feministas republicanas está aquí porque aún somos la resistencia y alzamos nuestra voz para que viva la lucha de las mujeres.

Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2020/03/manifiesto-por-los-derechos-de-las-mujeres/

Fuente de la Imagen: Tribuna Feminista

Autor: Redacción Tribuna Feminista

 

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Lanzan campaña para promover los derechos de la mujer en Cuba

América Central/Cuba/08-03-2020/Autor(a) y Fuente: www.cubanet.org

La iniciativa busca visibilizar las violaciones a los derechos de las mujeres en la Isla, situación que no se refleja de manera real en la esfera local, ni internacional.

Cuba, Derechos, Mujer,
Foto de la campaña de la Red Defensora de los Asuntos de la Mujer (Foto: Cortesía)

La Red Defensora de los Asuntos de la Mujer (Redamu) compartió en redes sociales la campaña denominada “La Cuba que no ves”, una iniciativa con la que busca visibilizar las vulneraciones de los derechos que sufren las mujeres en Cuba, situación que no se refleja de manera real en la esfera local, ni internacional.

La campaña “La Cuba que no ves” se lanzó a propósito del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo. Consta de gráficas que invitan a mostrar una mayor sensibilidad y preocupación por los derechos de las mujeres cubanas. Esto como consecuencia de que en Cuba existen desafíos por superar, como la falta de protección legal para las mujeres víctimas de violencia de género, los estereotipos en cuanto a los roles de la mujeres, y la falta de información veraz e independiente sobre la situación de la mujer en Cuba.

Las activistas de la Redamu consideran que es importante buscar un cambio de comportamiento en los ciudadanos y exigir acciones a las instituciones para promover y respetar los derechos de la mujer en Cuba.

Por ello, buscan visibilizar la violencia hacia la mujer, entre otras acciones, dando a conocer los distintos tipos de violencia de género, sobre todo los menos conocidos. Uno de ellos es la violencia obstétrica, que es la que ejerce el personal médico con relación a los procesos reproductivos de las mujeres. Este tipo de violencia se manifiesta a través de insultos, gritos, maltratos, intervenciones no autorizadas, etc. Muchas mujeres en Cuba han sido y pueden seguir siendo víctimas de violencia obstétrica sin saberlo.

La Redamu es una red de la sociedad civil independiente cubana.  Desde el 2018 ha realizado 94 talleres de sensibilización a mujeres y varones de ciudades como La Habana, Holguín, Cienfuegos, Pinar del Río, Villa Clara, Granma, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus. A la fecha, 496 personas, entre miembros de la comunidad e integrantes de organizaciones de la sociedad civil, han sido capacitadas por las integrantes de la Redamu. Entre los principales temas abordados en sus talleres están el feminicidio, el enfoque de género, los derechos sexuales y reproductivos, y los distintos tipos de violencia de género.

Como parte de sus actividades, para educar y sensibilizar a mujeres y hombres en Cuba, las integrantes de la Redamu han publicado en su blog artículos de opinión sobre asuntos de la mujer y género de Cuba. También, han elaborado material educativo sobre temas como la violencia de género y el acoso, y una Guía sobre Derechos sexuales y reproductivos para adolescentes. Además, han orientado a víctimas de violencia de género en sus comunidades.

Fuente e Imagen: https://www.cubanet.org/noticias/lanzan-campana-para-promover-los-derechos-de-la-mujer-en-cuba/

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