Llamamiento urgente para la inversión en políticas educativas.
Dentro de 15 años, más del 40 por ciento de la población más pobre del mundo estará formada por los niños del África subsahariana menores de 18 años, el doble del porcentaje actual. Se trata de 144 millones de niños, 46 millones de ellos entre 0 y 4 años, que vivirán bajo el umbral de la extrema pobreza, con un euro al día, según se desprende del estudio realizado esta semana por el grupo de estudios británico Overseas Development Institute (ODI).
Teniendo en cuenta esta perspectiva, la organización ha realizado un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que deje de limitarse a «ambiciosas declaraciones en cumbres internacionales» y conceda de una vez a esta crisis la importancia que merece, potenciando tres factores esenciales: educación, sanidad y transferencias de ayuda en efectivo, claves para reducir la pobreza, la desigualdad y cambiar los patrones demográficos.
«La educación, en particular, es absolutamente central», ha declarado a Reuters el director ejecutivo de ODI y coautor del informe, Kevin Watkins. El África subsahariana es la región del mundo donde es más difícil escapar de la extrema pobreza, según datos del Banco Mundial. La desigualdad es tan prominente y el crecimiento tan dependiente de los recursos que el rápido crecimiento económico mencionado apenas se traduce en reducción de la pobreza.
Y ello se debe a que África está siendo escenario de un fuerte crecimiento poblacional por dos motivos: la reducción de los fallecimientos infantiles y el elevadísimo índice de natalidad –4,7 niños por mujer, mayor que Asia–, alimentado por las prácticas de matrimonio juvenil. En suma: los niños tendrán más posibilidades de sobrevivir, pero a corto plazo significa un mayor número de menores hambrientos.
De ahí que la educación sea instrumental. «A través de la educación se obtienen habilidades, las chicas se casan más tarde y las mujeres ganan la confianza necesaria para exigir cuidados médicos y tratamientos anticonceptivos», añade Watkins.
Nigeria es el frente de esta batalla. El país más poblado de África –188 millones de habitantes– es también el país con mayor número de niños que han abandonado la escuela y con la mayor diferencia de género en lo que a escolarización se refiere. «O mejora la situación allí, o la región entera va a descarrilar», añade.
A favor, Watkins destaca que el África subsahariana ha experimentado un rápido crecimiento económico –«se encuentra en la vía rápida, y ahora hay más democracia en el continente de la que nunca ha existido», apunta– pero corresponde a los líderes africanos tomar inmediatamente iniciativas para poner fin a prácticas dañinas como el matrimonio infantil.
«Es hora de que estos líderes den un paso adelante para combatir estas desigualdades de género que impiden a las mujeres disponer de capacidad de elección y alcanzar su potencial», destaca Watkins, quien remite directamente a las propuestas del informe en este sentido. El documento ofrece un abanico de posibilidades comenzando por la expansión de la cobertura médica para las jóvenes.
“La distribución de material y conocimientos sobre tratamientos anticonceptivos podría conseguir que eligieran formar familias de menor tamaño», apunta el documento, que además propone el incremento de incentivos económicos en efectivo «hacia programas bien enfocados», que «generen múltiples beneficios en los ámbitos de la nutrición, la educación y la resistencia a enfermedades».
Los beneficios serán inmediatos. En 2030 la población juvenil en edad laboral según la media africana –de 15 a 24 año — se incrementará en 94 millones. «Si conseguimos enfocar la energía de esta fuerza de trabajo emergente con la ayuda de una educación decente, habremos conseguido obtener un catalizador para el crecimiento», explica el informe.Por contra, advierte, «el fracaso de estas iniciativas convertirá una oportunidad demográfica en una bomba de relojería social».
De Saanya Gulati. Amnistía Internacional. 07-09-2016
En Hong Kong, 40 estudiantes participaron en un programa de periodismo dedicado a los derechos humanos. Durante seis meses, llevaron a cabo investigaciones y elaboraron originales piezas informativas basadas en entrevistas o investigaciones exhaustivas.
“El taller sobre la pena de muerte me pareció muy útil”, declara una estudiante. “Me ayudó a hacerme una idea de la situación en Asia y en todo el mundo. Al analizar diferentes casos, tuve acceso en profundidad a las opiniones de diferentes partes interesadas. Antes de esa sesión, nunca había leído cifras, datos y casos sobre la pena de muerte”.
Este programa, creado hace dos años, tras el “Movimiento de los Paraguas” de 2014 en Hong Kong –serie de protestas lideradas por estudiantes en favor de la democracia, a las que se adhirieron masivamente tanto activistas sociales como ciberperiodistas independientes–, ha aunado a futuros y futuras periodistas interesados en aprender a informar desde el punto de vista de los derechos humanos.
“Muchas de las personas que asistieron eran muy jóvenes, y no estudiaban periodismo, pero querían hacer algo para cambiar la situación”, comenta Doriane Lau, encargada de Educación en Amnistía Internacional Hong Kong, que organiza los talleres en la región. “Consideramos que era importante que conocieran sus derechos como periodistas.”
Creación de un entorno participativo
El objetivo de los talleres era dotar al alumnado de las aptitudes y herramientas necesarias, adoptando al mismo tiempo un formato interactivo. “Los estudiantes están acostumbrados a la comunicación unidireccional, en la que el profesor les da la información, que luego ellos analizan”, prosigue Doriane.
Los talleres participativos son un formato atractivo para la gente joven, ya que son diferentes a las clases o las conferencias a las que les acostumbran en la educación formal. El objetivo no debe ser facilitarles información para que la analicen, sino darles las herramientas para busquen por su cuenta la información.
Cada taller trata sobre un planteamiento distinto de derechos humanos, e incluye una sesión con un orador u oradora, dirigida normalmente por un docente de universidad con amplios conocimientos en la materia abordada. Además, incluye un trabajo en grupo, en el que los y las estudiantes aplican el marco de derechos humanos y las aptitudes periodísticas que han aprendido para informar sobre un tema de su elección.
Aunque se les anima a realizar el trabajo de la forma más independiente posible, Doriane aclara que, según su experiencia, en esta fase resulta útil proporcionarles directrices y apoyo, ayudándoles por ejemplo a definir el ángulo desde el que quieren tratar la noticia, antes de permitirles hacer las entrevistas solos.
Normalmente, para los y las estudiantes el día empieza con un debate sobre el trabajo del taller anterior, tras lo cual se les presenta brevemente el programa del día, especificando cuáles son, en general, sus objetivos y quién es el orador u oradora invitado. Éste introduce a continuación el debate sobre el ejercicio de los derechos, adaptándolo a un contexto cercano a los estudiantes.
Por ejemplo, durante una sesión sobre los derechos del menor, el debate empieza preguntando a los y las estudiantes qué significa para ellos ejercer los derechos humanos en la escuela y, posteriormente, se les pide que reflexionen sobre algunas de las normas escolares y sobre lo que éstas les parecen desde el punto de vista de los derechos.
Los jóvenes encontraron esta sesión especialmente impactante, ya que les impulsó a pensar cómo podían fomentar la participación del alumnado en sus propias escuelas. “Me di cuenta de que, en Hong Kong, muchas escuelas de enseñanza secundaria saben poco sobre los derechos humanos y, en particular, sobre los derechos del menor. Para mí, fue una sesión de reflexión, ya que me empecé a preguntar cómo podía fomentar la educación cívica y la participación estudiantil en mi propia escuela”, afirma uno de los participantes.
Incorporación de trabajos prácticos
La redacción de trabajos anima a los estudiantes a efectuar un análisis basado en el marco de los derechos humanos y a aplicar los distintos planteamientos que han aprendido. Al realizar entrevistas y redactar noticias, los estudiantes mejoran sus aptitudes periodísticas. “Aprendí más sobre la redacción de noticias, sobre la forma de hacer una entrevista, sobre los derechos humanos y sobre la importancia del periodismo”, declara otra asistente.
Además, la naturaleza abierta de los trabajos les ayuda a explorar temas que, de otra manera, podrían parecerles difíciles de debatir abiertamente. Por ejemplo, un grupo de estudiantes que aplicó el marco de derechos sobre la discriminación a la cuestión LGBTI entrevistó a ciertos diputados dispuestos a hablar sobre su experiencia de la discriminación por motivos de orientación sexual.
Al dar a los estudiantes libertad para dedicarse a los temas que más les interesan, se fomenta también una implicación más personal en el trabajo. Otro grupo investigó los problemas a los que se enfrentaban las trabajadoras domésticas y, a través de entrevistas con trabajadoras migrantes domésticas, recopiló numerosos datos primarios. En su informe final hizo un análisis exhaustivo de la situación, e incluyó recomendaciones sobre la reforma de ciertas políticas gubernamentales, a fin de mejorar la vida de estas trabajadoras.
Favorecer la reflexión personal
Para evaluar el impacto del programa, uno de los ejercicios más importantes consiste en animar al alumnado a reflexionar sobre las diferentes tareas acometidas, facilitándoles así un espacio abierto en el que pueden discutir sus opiniones. “La última sesión es de reflexión, y en ella los estudiantes pueden hablar con los expertos que han dirigido los diferentes módulos”, explica Doriane.
Además, esta sesión de reflexión anima a los jóvenes a intercambiar sus puntos de vista sobre la forma de hacer llegar a la comunidad en general todo lo que han aprendido. Tras esta sesión, dos estudiantes decidieron exponer su punto de vista en las asambleas matinales de sus escuelas, mientras que otros hablaron sobre las distintas formas de plantear diferentes temas en las próximas elecciones estudiantiles.
Creación de una plataforma interactiva
Una plataforma en la que los y las participantes puedan plantear sus dudas –por ejemplo, un blog o un grupo de Facebook– ayuda a mantenerse en contacto entre un taller y otro, ya que, en general, los estudiantes asisten a escuelas diferentes.
Esta plataforma ayuda a hacer llegar al alumnado la información necesaria –cuestiones prácticas para los próximos talleres o futuros trabajos–, y permite ayudarles en el momento oportuno si tienen alguna duda.
Además de la comunicación para fines concretos, las plataformas interactivas promueven la participación activa en el programa. “Muchos estudiantes volvieron diciendo que querían ayudar y compartir con sus escuelas lo aprendido, para así ampliar el impacto de los talleres”, explica Doriane.
Adaptado al plan de estudios
Este programa de periodismo permite colaborar con un mayor número de escuelas, porque su diseño y su planteamiento se adapta a los requisitos del plan de estudios oficial. Desde el primer taller, han participado en el programa 40 estudiantes de 22 escuelas secundarias.
“La formación en periodismo se adapta a los criterios del plan de estudios de Hong Kong”, señala Doriane, en alusión al programa de estudios liberales, que se imparte en la mayoría de los centros de enseñanza secundaria, y en el que se anima al alumnado a explorar distintas cuestiones sociales.
Para uno de los estudiantes, el valor de este planteamiento basado en derechos supera los objetivos del taller. “Descubrí que muchos aspectos de nuestra vida diaria pueden examinarse a la luz de los derechos”, comenta. “Esto me ayuda con mis estudios, y me permite a la vez entender mejor la actualidad.”
El Programa juvenil de periodismo en el marco de los derechos humanos va a adaptarse también, con un nuevo formato, a estudiantes de universidad con experiencia en periodismo. “Será un enfoque más en profundidad”, anuncia Doriane, quien aclara que, al final del programa, el alumnado creará conjuntamente un periódico.
Viernes por la tarde. Cerramos parcialmente una calle de la colonia Buenos Aires de la Ciudad de México. Los conductores que intentaban entrar tenían que pasar lentamente entre conos de tránsito y barreras de madera adornadas con globos de colores.
Colocamos una barrera de madera con un letrero: “Calle de juego: 2:30 a 4:30”. Durante dos horas los niños jugaron futbol, saltaron la cuerda, pintaron la calles con gises de colores y corrieron de aquí para allá sin parar. En la calle hubo risas de niños, de padres sorprendidos, de vecinos conviviendo.
Factores como una infraestructura centrada en el automóvil, la falta de cultura vial y el incumplimiento de las leyes de tránsito hacen que los niños que viven en la Ciudad de México —casi 3 millones (INEGI, 2016)— sufran las consecuencias negativas de la creciente urbanización de su espacio.
EL DERECHO A LA CIUDAD
Según David Harvey, geógrafo urbano y teórico social, el derecho a la ciudad es: «El derecho a cambiarnos a nosotros mismos cuando cambiamos a la ciudad. Es, además, un derecho común o público más que un derecho individual dado que esta transformación inevitablemente depende del ejercicio del poder colectivo para reconstruir el proceso de urbanización. […] es uno de nuestros derechos humanos más preciados pero a la vez abandonados».
Con Harvey como referencia para crear un cambio radical en la vida urbana —reemplazando los sistemas que fomentan la desigualdad y la concentración de privilegios en ciertos grupos sociales— ¿cómo se podría construir una vida urbana más segura y placentera para la niñez de la CDMX?
Al considerar lo anterior, el Laboratorio para la Ciudad realiza Peatoniños, una serie de intervenciones tácticas en la Ciudad de México que promueven el derecho a la urbe para que la infancia reinvente sus espacios habitables.
Las acciones de Peatoniños consisten en limitar el acceso a vehículos a una calle para crear, entre ciudadanía y gobierno, “calles de juego” que facilitan el acceso a niños y comunidad local a un sitio público seguro en donde se llevan a cabo actividades lúdicas y pedagógicas que promueven la participación de la niñez en la reinvención del espacio donde viven de acuerdo con sus deseos. (Harvey, 2013).
EL ORIGEN DE PEATONIÑOS
Peatoniños surgió en marzo de 2016 como una colaboración experimental entre el programa Urban Humanities Initiative (UHI) de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y el Laboratorio para la Ciudad.
La primera calle de juego se creó en la colonia Doctores, de la CDMX. Durante tres horas, 20 niños —supervisados por sus familiares, vecinos, el equipo de UCLA y el del Laboratorio— colorearon, jugaron futbol y saltaron la cuerda.
A partir de la aceptación de esta primera intervención se convirtió a Peatoniños en un programa más extenso. De este modo, después, se crearon dos calles de juego más en las colonias Buenos Aires y Obrera, de la delegación Cuauhtémoc.
ENTENDER LAS NECESIDADES DE LOS NIÑOS
Peatoniños sigue en la búsqueda de cómo facilitar la colaboración —entre niños, comunidad y el gobierno local— para la creación de mejores calles de juego en la ciudad. Las actividades van más allá de cerrar calles y jugar en ellas; son parte de una visión más amplia de cómo nosotros, junto con los niños, podemos formar distintamente a nuestra ciudad, más tangible.
Así, cuando los Peatoniños se adueñen de más calles, esta solidaridad, sumada a la articulación de esfuerzos de distintos actores —gubernamentales, ciudadanos y del sector privado—, pueden contribuir a cerrar la brecha, converger en el esfuerzo de aumentar su terreno de acción en ella y superar la imagen social de una ciudad que no da lugar a los niños.
En el otoño de 2016, en colaboración con el colectivo Ludotopía de Chile y el Centro de Investigaciones de Diseño Industrial (CIDI) de la UNAM, se crearán tres calles de juego más en las delegaciones Gustavo A. Madero e Iztapalapa.
REFERENCIAS
– Cervantes T., A., Rosas O., S.R., González G., D.A. (2013). Tercer informe sobre la situación de la seguridad vial, México 2013. Primera edición. p. 46.
El clero católico está obsesionado con la sexualidad de los demás. Le aterra imaginar que cualquier persona se apropie de sus genitales y que con ellos rompa los temores infundados por quienes hablan a nombre de Dios.
Para justificar sus fobias han inventado teorías conspiradoras contra la humanidad. Durante siglos el malo siempre fue el Diablo, pero hoy, en el marco del debate sobre los matrimonios igualitarios, la maldad proviene de una “ideología de género” que en realidad alude a la conocida perspectiva de género.
Conceptualmente, los jerarcas católicos y los grupos fundamentalistas que los respaldan están confundidos. Carecen de argumentos científicos para asegurar que no discriminan ni impulsan la violación de derechos humanos. Pero lo hacen, a pesar del silencio cómplice e hipócrita del Consejo Nacional para Prevenir y Eliminar la Discriminación.
En la desenfrenada búsqueda de “razones” por lograr cierta consistencia argumentativa a favor de la represión sexual, ahora la jerarquía católica difunde las tesis que algunos ideólogos del conservadurismo han escrito en otras décadas, como es el caso de la doctora Dale O’Leary, integrante de la asociación médica católica de Estados Unidos, quien en 1977 escribió el libro “La agenda de género, redefiniendo la igualdad”, suscribiendo afirmaciones como la siguiente:
Lo que es más censurable sobre los liberacionistas sexuales es que están apuntando a los niños, esperando hacer adictos a los inocentes de actividades sexuales en solitario y exponiéndoles a depredadores sexuales y conductas peligrosas (…) Lo que se necesita es una contra-revolución sexual, no para disminuir los placeres del amor humano sino para liberar a la gente de conductas autodestructivas y adictivas”.
En Latinoamérica ese libro fue base de un panfleto muy difundido en 1998 por la Conferencia Episcopal Peruana. Ahí se pueden leer críticas a la “perspectiva de género que, según informaciones fidedignas, en la actualidad no sólo está tomando fuerza en los países desarrollados sino que al parecer,también ha empezado a filtrarse en nuestro medio”.
Al prologar dicho texto, llamado «La ideología de género, sus peligros y alcances«, el obispo auxiliar de Lima, Óscar Alzamora Revoredo, suscribió: “Se diluye la diferencia entre los sexos como algo convencionalmente atribuido por la sociedad, y (por ello) cada uno puede ‘inventarse’ a sí mismo”.
Toda la moral queda librada a la decisión del individuo y desaparece la diferencia entre lo permitido y lo prohibido en esta materia. Las consecuencias religiosas son también obvias”, asegura, para concluir “Este librito puede ayudar mucho en precisar conceptos y llamar a una toma de posición con respecto a la mencionada ideología”.
No sé si el clero peruano haya inspirado con sus argumentos a los jerarcas del catolicismo mexicano, pero son muy similares a lo que hoy se esgrime en nuestro país contra las bodas igualitarias.
Y es que el terror de los líderes religiosos no es la homosexualidad (tan común en sus conventos) ni tampoco que las mujeres elijan cuántos hijos tener. Les preocupa que se rompa la perspectiva binaria de la sexualidad, basamento en el control espiritual que ellos ejercen sobre la población.
Una lectura obligada para conocer los parámetros académicos de la perspectiva de género lo ofreció Marta Lamas en 1996 con la compilación de varios ensayos sobre el tema. En uno de su autoría establece: “la cultura marca a los seres humanos con el género y el género marca la percepción de todo lo demás” pero bajo la lógica del poder.
Ella y muchas feministas han puesto de cabeza el “razonamiento” católico al afirmar y sobre todo demostrar que “la sexualidad no es natural”; que se trata de una expresión aprendida, construida y con frecuencia obligada. ¿De qué otra manera puede explicarse que lo femenino en una cultura resulte lo masculino en otra? No se confunda, busque explicaciones racionales y científicas.
· O’Leary, Dale. “La agenda de género, redefiniendo la igualdad”.https://s3.amazonaws.com/padrepauloricardofiles/uploads/2z3wlfcfgx1x1wxzr644/la-agenda-de-genero-redefiniendo-la-igualdad.pdf
· Lamas, Marta (compiladora) “El género. La construcción cultural de la diferencia sexual”. UNAM/Bonilla Artigas editores, segunda edición 2015, México.
América del Sur/ Colombia/Septiembre 2016/http://www.dw.com/
La razón del desplazamiento en el noreste de Colombia es los constantes enfrentamientos entre las autoridades y un grupo armado ilegal.
La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) advirtió este domingo (04.09.2016) que en el noreste de Colombia se presentó el desplazamiento de 362 personas, entre ellas 154 menores de edad, como consecuencia de los enfrentamientos entre las autoridades y un grupo armado ilegal.
Según el reporte del organismo internacional, el pasado «11 de agosto 362 personas, entre ellas 83 mujeres, 125 hombres y 154 menores de edad del corregimiento Las Mercedes, en el municipio de Sardinata, se desplazaron».
La razón del desplazamiento en la localidad que hace parte del departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, es el enfrentamiento armado constante que se presenta «desde el mes de julio entre la Policía Nacional y un grupo armado no estatal».
Niños tuvieron que suspender clases
Dichos desplazados, precisó la OCHA, «llegaron a casas de familiares o amigos». Producto de las hostilidades, aproximadamente 515 niños tuvieron que suspender sus clases por un periodo de 10 días en el colegio local.
El pasado 1 de septiembre tuvo lugar el más reciente enfrentamiento que, dijo la OCHA, «obligó nuevamente a diez familias a pernoctar en barrios aledaños».
Hasta el momento unas 33 viviendas ubicadas alrededor de la estación de Policía han resultado afectadas al recibir disparos en sus techos.
De dónde surgió la idea de un ser humano naturalmente gregario? La realidad nos ha enseñado lo contrario: somos islotes en un mar lleno de amenazas verdaderas o imaginarias, pero tan poderosas como capaces de determinar nuestras reacciones, nuestras capacidades y sobre todo los desafíos de nuestro.
El diálogo abierto y sincero es una pieza de colección: escaso.
No importa el ámbito en el cual nos encontremos, la comunicación entre humanos se ha desvirtuado a tal punto que asumimos, de entrada, la falsedad del otro, la manipulación, la agenda oculta, los intereses inconfesados. Entonces, a partir de esa premisa preconstruida, actuamos. Es decir, comenzamos a defendernos de una agresión asumida como real pero no explícita, como un mecanismo de protección impreso en nuestro inconsciente que se dispara de modo automático.
¿De dónde surgió la idea de un ser humano naturalmente gregario? La realidad nos ha enseñado lo contrario: somos islotes en un mar lleno de amenazas verdaderas o imaginarias, pero tan poderosas como capaces de determinar nuestras reacciones, nuestras capacidades y sobre todo los desafíos de nuestro entorno. Por supuesto hay excepciones y son precisamente las que marcan la diferencia entre simples individuos absortos en su propio mundo y grupos integrados alrededor un algún objetivo común.
Estos últimos son los verdaderos motores del desarrollo. Son quienes trabajan con el pensamiento enfocado mucho más allá de sus intereses personales, capaces de hacer realidad sueños colectivos como si fueran los propios. Son personas cuya habilidad más notable es mantener la transparencia en un entorno marcado por la opacidad y el egoísmo. Por supuesto, no siempre vencen la fuerza de la oposición, pero dejan un legado de esperanza y la posibilidad concreta de un mejor modo de enfrentar los desafíos.
En esta lucha sin sentido, la comunicación es una herramienta poderosa y se utiliza en ambos sentidos de la escala de los valores humanos con una eficacia aterradora. Se puede transformar en un arma letal o en un instrumento capaz de llevar a la Humanidad por el camino del entendimiento y la razón. Esta dicotomía es palpable en todos sus ámbitos y se traduce tanto en la incapacidad de entendimiento entre colectividades, hemisferios e ideologías, como en la ejecución de extraordinarias iniciativas para beneficio de la Humanidad.
Quizá el origen del conflicto entre humanos sea la pérdida de contacto con el otro. La desconfianza, cuyo origen está muchas veces en nuestra propia incapacidad de entendimiento y empatía, es una presencia constante en el diálogo y resulta capaz de alterar la percepción, contaminando cualquier intento de conciliación.
Dentro del núcleo familiar ya se instalan los prejuicios y las luchas de poder. Son muchas veces tan crudas y explícitas como para imprimir en la mente de las nuevas generaciones ese patrón de conducta como el correcto, el conveniente, el ventajoso frente al resto de una sociedad con similares esquemas de conducta. De esos patrones devienen el desprecio por el otro con los consiguientes mecanismos de defensa y ataque psicológico a los cuales terminamos por acostumbrarnos como algo aceptable en nuestras relaciones interpersonales.
La guerra, por lo tanto, es un elemento presente como una característica implícita de nuestra especie y se le otorga el valor del poder sobre el otro en los negocios, en el romance, en la competencia. La guerra, como nos enseñaron desde la infancia, es territorio de valientes, de héroes y de quienes merecen permanecer en el imaginario colectivo como ejemplos a emular. Nunca nos dijeron que era mejor el diálogo claro y sincero, Tampoco nos enseñaron a reconocer nuestros errores en lugar de imponerlos por la fuerza y por eso, fundamentalmente, nos resulta tan difícil destruir esa escala de antivalores para construir otra sobre la base del entendimiento y la búsqueda de la paz.
A sólo unos días del regreso a clases en el país, el Consejo Nacional de musulmanes canadienses, la Asociación Islámica de Servicios Sociales (AISS), la Comisión Canadiense de Derechos Humanos (CCDH) lanzaron este jueves un documento guía destinado a apoyar a los educadores para que hagan frente adecuadamente a cuestiones complejas como la islamofobia y la discriminación y para que la escuela continúe siendo un espacio seguro e inclusivo para todos los estudiantes.
La llegada de 25.000 refugiados sirios a Canadá en el último año, así como la retórica anti-musulmana que surgió en Canadá y en Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre 2001, están teniendo repercusiones en los estudiantes y en las aulas canadienses.
“Las escuelas han estado trabajando contra la islamofobia desde los ataques terroristas del 9 de septiembre de 2001, hasta ahora, nunca habíamos visto un interés tan claro entre los educadores para combatir el problema”, afirmó Amira Elghawaby, directora de comunicaciones del Consejo Nacional de musulmanes canadienses. “Esto ha cambiado recientemente”, dice ella.
La nueva guía que lleva por título “Ayudando a los estudiantes a lidiar con traumas geopolíticos, violencia e islamofobia”(en inglés y francés solamente) aborda el impacto psicológico del odio y de la discriminación, dando como ejemplo la situación actual en Estados Unidos en la que niños musulmanes preparan sus maletas, con sus juguetes, en reacción a ciertos comentarios, particularmente provenientes del candidato republicano a la presidencia de ese país, Donald Trump, sobre una eventual prohibición de la entrada de inmigrantes musulmanes a territorio estadunidense.
El director ejecutivo del Consejo Nacional de Musulmanes Canadienses presentando la guía a la prensa. THE CANADIAN PRESS/Justin Tang
La guía también quiere que el lector comprenda lo que puede significar para un niño refugiado sentir rechazo y desconfianza al llegar a su nuevo país.
“La escuela debe ser un lugar donde cada niño se sienta comprendido y seguro. Esta guía le invita al lector a ponerse en el lugar de un niño musulmán que vive en Canadá, que puede haber sufrido un trauma o rechazo de algún tipo – un niño que está esperando ser aceptado y vivir en un entorno seguro en el que puedan aprender y crecer” , dijo Marie – Claude Landry, presidenta de la Comisión Canadiense de los Derechos Humanos.
Muchas escuelas han incluido en su personal a profesores e intérpretes para paliar a la demanda actual. También están preparando sesiones de orientación y otros programas a partir de este otoño para seguir ayudando a la integración emocional y social de los niños sirios.
“El pluralismo, el respeto de las diferencias y el multiculturalismo son los valores que son importantes para los canadienses y los valores con que debemos crecer a partir de una edad muy joven. Debemos ser un ejemplo para las generaciones futuras y para dotar a nuestros jóvenes de las habilidades y conocimientos que les ayudarán a hacer su camino frente a los desafíos de hoy y mañana”, dijo Siddiqui Shahina, consjera espiritual y presidenta de la Asociación Islámica de Servicios Sociales.
Para leer la guía en inglés haga clic aquí y en francés, aquí.
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!